3. Esas extrañas piedras…
El investigador viajero canadiense Richard Nisbet (13), que estuvo una largatemporada en la región de Cusco y Puno, realizó una concienzuda indagación sobreeste misterio. Embrujado por la leyenda y la agreste geografía de esta región del surperuano, comenzó a recoger diversos testimonios sobre la existencia de una técnicautilizada por los incas para ablandar las piedras. Su compañero de viaje, Kurt Bennett,tomó una serie de fotografías realmente impactantes que dan pie al asombro y lapolémica. Las imágenes de algunas de ellas –y sus leyendas— hablan por si solas.
«¿Cuáles de estas tallas de piedra, que parecen no tener ningún propósito,pueden servir de algo? Los pasos y peldaños que no van a ninguna parte, losasientos donde nadie se puede sentar. Deben ser encontradas en abundanciaasombrosa en la zona alrededor de Cusco. Sus tallas son tan exactas, conesquinas exteriores e interiores tan agudas y finas.
¿Cómo fueron talladas?
E igualmente extraño, ¿por qué fueron talladas?»
«La mayor parte de las historias que nos hablan de las huacas cusqueñas proviene del sacerdote Bernabé Cobo, el jesuita que escribió de ellos muchosaños después de la Conquista. Cada uno de estos lugares recibió la asistenciade una familia. Cada dacha había prescrito los sacrificios que se harán en díasespeciales. La mayoría de los sacrificios no eran humanos, pero Cobo denuncióque en 32 de estos lugares requirieron sacrificio humano, generalmente deniños. Esto es cuestionado por muchos que ven en su estadística unaracionalización para la Conquista, que era, después de todo, una excusa paratraer una religión verdadera a los nativos.»
«Como fueron talladas es un misterio. El arte se pierde, quizá porque su uso seperdió antes de la Conquista. Porque es «otra materia». De nada sirveencontrar la respuesta en la rígida y compleja religión de los incas. La mayoríade estas tallas extrañas son lugares sagrados llamados Huacas.
Había unas 333 huacas en y alrededor de Cusco (lugares considerados sagrados que podían ser un manantial, una roca, un árbol o un edificio. N. de VA). Fueronsituados a lo largo de 40 líneas imaginarias o «ceques», que irradiaban comoruedas de un carro en el Coricancha, el templo del Sol, en Cusco.»
«No todas estas tallas eran parte de la religión oficial inca. Algunas eran personales, familiares. Si un pariente amó sentarse en una roca particularmientras estaba vivo, su familia pudo tallar un asiento allí como monumento.
Eso no lo hace él, «como ese», resulta más obvio.
De hecho, no tienen al parecer una idea de cómo hacerlo más.»
«Dos medidas con cinta métrica cerca del «banco». Nótese los bordes redondeados y el aspecto general del envejecimiento de la piedra. Algunospiensan que la talla fue realizada antes del glaciar pasado que lo «talló» hace millares de años.»
«No lejos de Cusco, hay una colina que llaman «el Templo de la Luna». La colina tiene varias cuevas y muchas tallas oscilantes. Algunas de las tallas aquídemuestran desgaste por la extrema acción atmosférica.
Nótese la barra horizontal cerca del centro de la fotografía. Por la carencia deuna palabra mejor, la llamaremos un «banco».
«Ollantaytambo es, sino único, raro en Perú. Los monolitos gigantescos queusted ve aquí son parte de lo que debió ser un lugar sagrado o templo. En untiempo desconocido y por razones desconocidas, el trabajo fuemisteriosamente parado en este proyecto enorme.»
Texto traducido y adaptado de: Unusual Andean Stoneworking (13)
4. ¿Colaptes rupícola o Colaptes pitius?
En nuestra búsqueda de información sobre el enigma del pájaro carpintero misteriosotuvimos una aparente confusión de nombres y definiciones respecto a la identidad delsupuesto pajarillo de la leyenda. Para poder zanjar esta cuestión decidimos contrastarla información obtenida de diversas fuentes, empezando por la versión de Aukanaw(ver subcapítulo 1.2.), donde este autor describe al Pitiwe, nombre vulgar del Colaptespitius. Este pájaro carpintero, como ya se vio, también anida en Chile con igualnombre científico que en Argentina. En ambos países, esta variedad de ave recibeprácticamente las mismas denominaciones comunes con algunas variantes (P’chiu, Pitiuy Pitiwe en la lengua mapuche, y Pitihue y Pitio, en la lengua española). Lo singular delcaso es que, paralelamente, otro pájaro carpintero, habitante de las punas yestribaciones orientales de los Andes peruanos y que también vive en Ecuador, partede Bolivia e incluso en el norte de Chile, es llamado Pitio del Norte en tierras chilenas,mientras que en el Perú es el ya mencionado Pito o Pitu.
En Chile, este Pitio del Norte o Carpintero Andino también recibe las denominacionesde Pitihue, Pitigüe, Pitio y Yacoyaco, en tanto que en Perú lo llaman, además de Pito oPitu, Acajllo, Jacajllo, Yactu y Yarakaka -los tres últimos nombres son propios de la especial Pitio del Norte y Pitihue, siendo este último uno de los nombres más corrientes que también recibe el Colaptes pitius de la Patagonia argentina.
Este menudo embrollo plumífero, como se puede apreciar, surgió a causa de losnombres comunes que indistintamente se les da a los representantes de ambasespecies de pájaros carpinteros tanto en Argentina y Chile como en el Perú. Puesmientras en la Patagonia argentina al Pitiwe o Colaptes pitius lo llaman tambiénPitihue, al Pitio o Pitio del Norte chileno, o Colaptes rupícola, igualmente se lo conoce como Pitihue. Y este Pitio del Norte es a la vez el Pito o Pitu peruano.
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