Las piedras de plastilina

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1.2. La “gente de la tierra”

Pero la resonancia de la leyenda de la hierba que ablanda la piedra parece retumbarcon mucha más fuerza, curiosamente, entre los pueblos indígenas que viven aún muyal sur del Perú. Entre las regiones centrales de Argentina y Chile, del Atlántico alPacífico, se extiende lo que alguna vez fue el territorio mapuche (5), cuyos últimosrepresentantes han quedado confinados en alejadas comunidades en la Patagoniaargentina y el sur chileno donde aún subsisten sus tradiciones. Los mapuche todavía sesienten “la gente de la tierra” (6), que es lo que quiere decir el término que los identifica en su lengua aborigen: mapu = tierra; che= gente.

Figura 2. Gente como uno. El pueblo mapuche supo mantener su independencia y conservó su milenaria cultura a pesar de la influencia de occidente. Esta foto, de una típica familia mapuche del sur de la Patagonia, fue tomada a fines del siglo XIX. Imagen obtenida del portal mapuche Aukanawel.

Entre los mapuche (7) corre una extraña leyenda, esta vez la del pájaro Pitiwe, un avede curiosas costumbres. En el portal de divulgación de la obra del notable antropólogoargentino de origen mapuche, Aukanaw (8), este autor cuenta que en su territoriohabita un pájaro carpintero que guarda un profundo secreto. “Secreto –escribeAukanaw— que celosamente comparte con los “renil” (sabios y sacerdotesmapuche): la planta que disuelve la piedra y el hierro”. A este pájaro losmapuche lo llaman P’chiu, Pitu o Pitiwe; también se le conoce por Pitio, Pito o Pitihue(9). Los aimaras del Altiplano lo llaman Yarakaka, y los quechuas: Akkakllu. Sunombre científico es Colaptus pitius, y la clasifican dentro del orden de las pisciformes,familia de las Picidae, que agrupa a unas 30 especies en Argentina, 4 en Chile y 2 enPerú, siendo una de éstas el Colaptes rupícola, una especie de pájaro carpinteroadaptado a climas extremos y considerada como una variedad muy escasa y en peligrode extinción dentro del enorme contingente aviar de este país andino.

El Pitiwe es un pájaro carpintero de un tamaño similar al de una paloma, esto es, deunos 30 cm. Presenta una frente, corona y nuca de color gris pizarra; y lados de sucara y garganta de color leonado. Unas barras color café y café amarillento marcan sucuerpo por encima, mientras que por debajo, es de un blanco sucio con barras pardas.El lomo y el abdomen son de color amarillento y presenta unos ojos de iris amarillo ycola negra. Habita en los montes, bosques y matorrales; en las faldas de los cerros ycampos poco arbolados, pero huye de los bosques de árboles exóticos. Su dieta estáconstituida por insectos que habitan en los árboles autóctonos y construye su nido enlos huecos de los árboles. “Examina los troncos –escribe Aukanaw—, da variospicotazos poniendo el oído para sentir los movimientos de los insectos ocultosy si lo considera adecuado se arroja sobre su presa.”

Figura 2a. Alegoría mapuche de un pájaro Pitiwe. Ilustración del portal Aukanawel.

“Es un ave trepadora –prosigue el autor— que anida desde el valle del Huasco aLlanquihue por el Pacífico, y también la región andino patagónica argentina. Sunombre mapuche, del que derivan los nombres criollos, proviene del pitidoagudo que emite: Este pitido suena a los oídos mapuche claramente como:

¡Pitiwe! ¡Pitiwe!
ó
¡Pitíu-pitíu!

En septiembre, cuando es la época de celo, varios machos cortejan a una misma hembra. No luchan, sino que abren la cola en abanico y se pasean contorneándose, erizando en corona las negras plumas de la nuca. La hembra elige su preferido con un arrumaco, y los demás parten en busca de mejor suerte. “Antaño en Chile –prosigue Aukanaw—, los criollos contrataban niños espanta pájaros, para que no dejaran posarse a estos pájaros en los sembrados, sobre todo cuando el trigo estaba nuevo, a pesar de que los mapuche aprecian gustosamente su carne.

“Esta avecilla no sólo alimenta las más increíbles leyendas y fantasías mágicas, sino también augurios y supersticiones, como la que asegura que si un Pitiwe se para en unárbol y canta durante tres o cuatro días seguidos, se considera anuncio de muerte paralos enfermos de alguna casa vecina. En Cantín-Chiloé, otra superstición asegura quecuando grita cerca de una casa, anuncia visita de una persona que llega por primera vez. En Chile se le llama Pitiwe “a los niños pequeños y flacuchos; y “apitihuado”es sentirse con el corazón oprimido, abatido” –apunta Aukanaw.

“Entre los williche de San Juan de la Costa –nos dice Viviana Lemui— cuando elPitiwe viene volando desde muy lejos y viene a posarse en una casa: es señalde visita que viene de lejos. También dice la gente que, cuando llega una visitade repente se asombran y le dicen:”

¿Por qué no mandaron su Pitiwe?”

Cuando el Pitiwe viene a llorar cerca de una casa es señal de que esa familia vaa morir pronto, de igual manera, cuando el Pitiwe pasa llorando en la noche,frente a una casa, pronto va a morir un miembro de la familia.

En la medicina mapuche y en la popular criolla, figura como remedio su lengua.Este órgano es eficaz para que las guaguas hablen temprano y claramente, ytal fin se les da a las lenguas asadas (Cantín). También el caldo de Pitiwe esempleado como galactogogo (aumenta la secreción láctea de las madres).”

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3 Comments

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    Un misterio inexplicable, pero el artículo habla que los españoles usaron dinamita! Cuidado eso es un error pues la dinamita es un invento del siglo XX. Alfred Bernhard Nobel (Estocolmo, 21 de octubre de 1833-San Remo, 10 de diciembre de 1896) fue un químico, ingeniero, inventor y fabricante de armas sueco, famoso principalmente por la invención de la dinamita y por crear los premios que llevan su nombre.

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