Las piedras de plastilina

Páginas: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16

7. Otras hipótesis: la cuestión egipcia

Volviendo con los ablandadores de piedras (ver capítulo I), Juanjo Pérez siguedetallando los pormenores de esta increíble técnica de la antigüedad que,parece, tuvo alcance global. El doctor Joseph Davidovits –un famosoinvestigador afincado en París, autor de unos estudios sobre materialesgeopliméricos, considerados entre los más revolucionarios para la industriadesde la invención de los plásticos—, conjuntamente con Marguie Morris,publicó en 1988 el libro The Pyramids: An Enigma Solved (Dorset Press, NuevaYork, 1988). Este libro se ha convertido en una obra fundamental paracomprender el misterio del reblandecimiento pétreo en el antiguo Egipto. “Enella –explica Pérez— Davidovits expone numerosos ejemplos de construccionesde los faraones egipcios realizadas reblandeciendo la piedra, modelándola yposteriormente volviéndola a endurecer una vez era colocada en suemplazamiento definitivo. Más aún, el doctor Davidovits muestra análisismicroscópicos y de rayos X de piedras en cuyo interior han sido descubiertoscabellos, bolsas de aire, fibras textiles, etc.”

Cabellos, bolsas de aire, fibras textiles cuando supuestamente los bloques de laGran Pirámide son naturales. Nos preguntamos, de la misma manera que elautor de la nota y con sus sorprendidas palabras: “¿Cómo es posible que en laspiedras utilizadas para la construcción de la Gran Pirámide de Keops seencuentren cabellos humanos? ¿Cómo llegaron restos de fibras y tejidos alinterior de esas rocas sólidas procedentes de la arquitectura faraónica? Para elinvestigador Manuel Delgado la explicación es sencilla y apunta a que losantiguos egipcios sabían cómo convertir la roca más dura en una pastosa masaque, durante su manipulación, podría recoger restos de materiales o formargrumos, al igual que ocurre con la masa del pan o del dulce mientras esmanipulada por los reposteros.

“Lo cierto –prosigue Pérez— es que los restos microscópicos que Davidovits haencontrado en el interior de más de 20 rocas de esa época histórica parecendemostrar la existencia de dicha técnica. Pero existen otros muchos indiciosque lo corroboran, como las hendiduras artificiales de ciertos monumentos olos emplastes añadidos a algunas construcciones, mastabas e inclusopirámides. Como si un alfarero corrigiese algún error en su obra, añadiendotrozos de barro sobre los defectos, así aparecen algunos trozos de roca’incrustados” en huecos o aparentes fallos en ciertas necrópolis o monumentosfaraónicos.”

7.1. El dios Jnum da clases de química

¿Cómo lo hacían? Tal como ha ocurrido con otros enigmas arqueológicos delpasado, la “fórmula secreta” para ablandar las piedras, la técnica que”derretía” las rocas más duras, según Davidovits y Manuel Delgado, pareceestar en la llamada estela de Famine (15). Esta sorprendente escritura es enrealidad un relieve formado por más de 2.600 jeroglíficos repartidos en 32columnas, donde se describen las fórmulas dictadas por el dios Jnum al faraónZosher, quien levantó para su eterno descanso la famosa pirámide escalonadade Sakkara.

Figura 30. La misteriosa Estela de Famine tiene mucho que decirle a los investigadores. Imagen del portal Piramidologia.

La inscripción, descubierta en 1889 por Charles Wilbour en la isla de Sehel, atres kilómetros de Assuan, es conocida también como la Estela Química deJnum. “La razón de tan insólito nombre –explica Pérez- es muy sencilla: enella, según Davidovits, se encuentra el recetario químico para la construcciónde una especie de “piedra filosofal” capaz de ablandar la roca.”

Al igual que el padre Jorge Lira en el Perú, Davidovits realizó experimentos deablandamiento de la piedra basándose en los textos de la Estela de Famine.Consiguió reblandecer rocas calizas, pero, al igual que su colega peruano, tuvoproblemas para volver a solidificar las piedras de forma homogénea.

Figura 31. Extraña impresión de un objeto sobre piedra "ablandada". Imagen del portal Piramidologia.

Como apunta el autor del artículo, semejante técnica responde a una forma detecnología – en este caso química– que difícilmente encaja con nuestrosconocimientos del pasado. “Ya la reina Hatshepsut, cuya esfinge se conservaactualmente en Memphis, dejó escrito en el obelisco más grande del templo deKarnac que “las generaciones futuras se preguntarán sobre la técnica e izado de este gran monolito” –parece que la gran faraona egipcia de hace más de3,500 años se las sabía todas—. El secreto de dicha técnica, aplicada tanto enlas construcciones inspiradas por esa soberana como en otros muchosmonumentos faraónicos está, en buena medida, basado en el reblandecimientode la piedra.

Manuel Delgado, un investigador que, además de Egipto y medio mundo, harecorrido también buena parte del continente americano, confirma que se hanencontrado evidencias de la técnica del ablandamiento pétreo en México, Perúy otros países. Las piedras ablandadas de la meseta de Nasca, de Machu-Picchuo de la Gran Pirámide parecen demostrar que en el pasado más remoto existióuna ciencia tan o más avanzada que la nuestra. “Atribuir esa tecnología –concluye Delgado– a una civilización anterior como la Atlántida, o a lapresencia de extraterrestres, es una cuestión de opiniones. Pero a estas alturasnadie puede negar las evidencias de que nuestra historia no es como nos la hancontado…”

Ellos, los iniciados de la ciencia ignota, ablandaron las piedras. Los incas, alparecer, heredaron parte de ese conocimiento.

Pero la historia lo ha olvidado. Las piedras están allí, el misterio también.

Nadie sabe cómo lo hicieron. Nadie es capaz de encontrar la planta maravillosa.Nadie lo puede hacer, pero tampoco lo puede decir, ni siquiera el pájaro Pitiwe.

Como diría Aukanaw, para los curiosos que buscan lo cuantitativo y no locualitativo de las cosas, “…si quieres saber más sobre esta hierba, y si tusoídos están preparados para escuchar la voz de la Ñuke Mapu (Madre Tierra),no dudes en preguntarle a su guardián, el sabio pájaro Pitiwe, y él sabráresponderte con su acostumbrada claridad:

¡Pitiwe! ¡Pitiwe!”

Eso es todo…

Print Friendly, PDF & Email

3 Comments

  • · Edit

    Un misterio inexplicable, pero el artículo habla que los españoles usaron dinamita! Cuidado eso es un error pues la dinamita es un invento del siglo XX. Alfred Bernhard Nobel (Estocolmo, 21 de octubre de 1833-San Remo, 10 de diciembre de 1896) fue un químico, ingeniero, inventor y fabricante de armas sueco, famoso principalmente por la invención de la dinamita y por crear los premios que llevan su nombre.

    Reply

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Translate »
A %d blogueros les gusta esto: