Parque Nacional Huascarán – Patrimonio de la Humanidad

Inscripción

El Parque Nacional Huascarán (Perú) (N 333) fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la Convención de la UNESCO de 1972 como bien natural bajo los criterios (vii) (viii), en la 9ª Sesión del Comité del Patrimonio Mundial, realizada en París, Francia, el 6 de diciembre de 1985.

Significado Natural

Localizado en la apropiadamente denominada Cordillera Blanca, el Parque Nacional Huascarán protege el corazón de la cadena de montañas tropical más alta del mundo, ubicada en los Andes centrales peruanos. La propiedad, de 340000 hectáreas, cubre un paisaje montañoso diverso que se inicia con elevaciones de aproximadamente 2500 metros sobre el nivel del mar y culmina en 27 picos nevados que superan los 6000 metros de altitud. Incluye al espectacular nevado Huascarán, el pico más alto del Perú con 6768 m.s.n.m, cuyo nombre, inspirado en el regente Inca del siglo XVI, Huascar, otorga la denominación del parque. Los picos nevados, los numerosos glaciares tropicales y lagunas de origen glaciar, las altas mesetas cortadas por quebradas profundas por las que discurren arroyos torrentosos y la variedad de tipos de vegetación y fauna de altura, conforman un paisaje espectacular de singular valor y rara belleza.

Al apreciar la geomorfología e impactante belleza paisajística del parque, es fácil pasar por alto que este también alberga notables ecosistemas y valores de biodiversidad. Desde los sectores más bajos hasta las cimas de las montañas, existe una impactante diferencia altitudinal de más de 4 kilómetros que abarca terreno agreste y variado con distintos tipos de vegetación.

La flora dominante está representada por diversos tipos de pastizales de páramo y matorrales de Puna, que muestran una transición hacia tundra tropical en las elevaciones más altas.

El amplio rango de ecosistemas se completa con pequeños bolsones de bosques montanos tropicales en algunas de las laderas y valles más bajos. En total, se han documentado alrededor de 800 especies de plantas, entre las cuales la más famosa y amenazada es la Puya Raimondi, conocida por su gigantesca espiga de flores.

El Parque Nacional Huascarán protege también una amplia gama de animales silvestres adaptados a ecosistemas de altura.

Entre ellos destaca la emblemática vicuña, una de las dos especies conocidas de camélidos silvestres sudamericanos.

Esta especie estuvo próxima a su extinción en la década de 1960, pero se ha recuperado notablemente desde entonces, evidenciando uno de los éxitos de conservación más espectaculares del continente. Otros mamíferos representativos son la taruca o venado de los Andes norteños, el puma, el vulnerable oso de anteojos y el gato montés andino en peligro de extinción. La avifauna cuenta con más de 100 especies registradas, entre ellas el cóndor andino y el colibrí gigante.

Además de su riqueza biológica y bellos paisajes, el parque alberga numerosos restos arqueológicos que evidencian la milenaria ocupación humana de este territorio. A estos antiguos habitantes les pertenecen restos de terrazas agrícolas y corrales, así como caminos, represas y canales de agua, vestigios del ingenio y creatividad aplicados para adaptarse a un medio muy difícil. Adicionalmente, existen notables pinturas rupestres, tumbas de piedra e infinidad de artefactos que identifican sus antiguos sistemas de creencias.

El Parque Nacional Huascarán es, en suma, una joya natural que preserva, de manera íntegra y equilibrada, un notable escenario geográfico de paisajes de altura y biodiversidad asociada.

Los grandes glaciares y lagunas del parque, en su calidad de grandes reservorios de agua, permiten la continuidad de la vida no solo dentro del área protegida, sino también en un territorio circundante significativamente más amplio cuya extensión es difícil de calcular. El parque también nos ofrece un vívido recordatorio de lo frágiles que son estos ecosistemas frente a los cambios ambientales, especialmente aquellos de incidencia mundial. Se estima que la cuarta parte del volumen del hielo glaciar de la Cordillera Blanca ha desaparecido desde finales de la década de 1960, un proceso que se mantiene en curso y que se cree continuará cambiando el aspecto visual del parque.

Criterio (vii): El Parque Nacional Huascarán cubre una parte considerable de la Cordillera Blanca, la cordillera tropical más alta del mundo. La característica visual más abrumadora es la concentración de 27 picos nevados por encima de los 6000 m.s.n.m., en particular el Nevado Huascarán o el Monte Huascarán, la elevación más alta del Perú con 6768 m.s.n.m. Desde las elevaciones más bajas de la propiedad, alrededor de 2500 m.s.n.m. a las cumbres, hay una impresionante diferencia altitudinal de más de 4 kilómetros que abarca un terreno y vegetación variados y escarpados. Los picos cubiertos de nieve, los glaciares tropicales y los lagos glaciares, las mesetas altas interceptadas por arroyos torrenciales que se extienden en profundos barrancos y la variedad de tipos de vegetación forman un paisaje espectacular de rara belleza.

Entre la rica flora, destaca la famosa Reina de los Andes (Puya Raimondi), conocida por su colosal inflorescencia. La fauna diversa incluye mamíferos y aves carismáticos, como la vicuña, el oso de anteojos y el puma, así como el cóndor andino y el colibrí gigante.

Criterio (viii): El Huascarán se encuentra en los Andes altos e incluye elevadas mesetas de pastizales de Puna, donde picos y glaciares de 6000 m m.s.n.m. forman una región montañosa notable a nivel mundial, que incluye más de 600 glaciares, casi 300 lagos y 41 afluentes de tres ríos importantes: Santa, Pativilca y Marañón. Detrás del excepcional paisaje del Parque Nacional Huascarán se encuentra un amplio espectro de características y procesos geológicos en curso que configuran la impresionante geomorfología. La historia y las estructuras geológicas del área son muy complejas, con picos serrados y topografía accidentada que se originó a partir de la elevación de sedimentos mesozoicos que fueron severamente plegados y fracturados por la actividad tectónica compleja al final del período Cretáceo y sometidos a vulcanismo en las épocas del Plioceno y del Pleistoceno. Hasta el día de hoy, hay una fuerte actividad sísmica en el área, y los terremotos más importantes, tales como los de 1945, 1962 y 1970, sirven como recordatorios crueles. La glaciación es un elemento importante en la geomorfología e hidrología de la propiedad. Se estima que casi una cuarta parte del volumen de hielo glacial en la cordillera puede haber desaparecido desde fines de la década de 1960, un proceso que probablemente cambiará aún más la cara visual del Parque Nacional Huascarán.

Condiciones de Integridad y Autenticidad

El Parque Nacional Huascarán cubre una vasta extensión de terreno montañoso accidentado que alberga un amplio repertorio de los valores naturales propios de los Andes tropicales.

Está inscrito dentro de una reserva de biósfera aún más amplia que cubre la Cordillera Blanca casi en su totalidad, ofreciendo, así, una oportunidad para gestionar la propiedad a nivel del paisaje. Los factores naturales que contribuyen y han contribuido a la integridad del Parque Nacional Huascarán incluyen la gran altitud, las condiciones climáticas severas y la topografía accidentada. Los impactos que resultan de las actividades humanas contemporáneas son relativamente modestos y son manejables dentro del parque.

Los retos más complejos a la integridad a largo plazo del Parque Nacional Huascarán, a largo plazo, provienen de los valles circundantes de uso intensivo fuera de los límites de la propiedad y el interés en la extracción de minerales. A pesar de haber sido inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial por sus valores naturales, el parque también es famoso por sus valores arqueológicos. Una parte significativa de los vestigios de culturas extintas parece haber escapado a la ambición de buscadores de tesoros, beneficiándose del carácter remoto y duras condiciones ambientales adversas que rigen en vastas áreas del bien. La identificación de los riesgos y la oportuna implementación de medidas efectivas, ayudará a preservar los valores naturales y culturales de esta extraordinaria parte de los Andes.

Gestión

En la década de 1960, la inminente extinción de la intensamente cazada vicuña, un camélido andino nativo, y las preocupaciones sobre la supervivencia de la emblemática Puya Raimondi, fomentaron la creación de una zona de monitoreo en el espacio que hoy ocupa el bien. Subsecuentemente, el 1° de julio de 1975, se creó, mediante Decreto Supremo N° 0622-75-AG, el Parque Nacional Huascarán bajo el amparo de la legislación nacional que versa sobre bosques y vida silvestre. Desde 1977, el parque también constituye la zona nuclear de la Reserva de Biósfera Huascarán, desde que esta fue reconocida por la UNESCO. El parque está protegido por la Constitución Política del Perú (artículo 68°) y por la Ley N° 26834, Ley de Áreas Naturales Protegidas, de julio de 1997, entre otras normas.

Originalmente bajo la tutela del Ministerio de Agricultura, el Parque Nacional Huascarán y la extensa reserva de biósfera que lo rodea, son hoy en día gestionados por el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP), dependiente del Ministerio del Ambiente. Con un manejo adecuado, esto permite un enfoque integral de conservación y manejo, que incluye a los valles poblados y de uso intensivo adyacentes a la propiedad. La administración del bien es guiada por un plan maestro, aprobado en 2010 y por un comité de gestión que garantiza la participación de comunidades locales.

Los retos a la conservación del parque son mínimos y restringidos a la presencia de comunidades que se remontan a derechos consuetudinarios, lo que requiere la negociación de acuerdos en cuanto al uso de los recursos naturales. No obstante, las concesiones mineras y los planes de construcción de represas son retos que abordar. El turismo nacional e internacional, atraído por el espectacular paisaje y los importantes valores arqueológicos, si bien puede ocasionar riesgos de impactos culturales y naturales no deseados, brinda oportunidades para la economía local, el financiamiento de la conservación y la educación de visitantes.

Un desafío mayor que requiere constante monitoreo y preparación para la conservación del parque, es el rápido retroceso de los glaciares. Se calcula que los glaciares han perdido cerca de la cuarta parte de su volumen en un período de poco más de 50 años. El área es especialmente sensible a los efectos del calentamiento global, que no solo amenaza con destruir la belleza paisajística del parque, sino que también, genera el riesgo de agotar sus reservas de agua, que son la principal fuente de vida dentro del bien y de sostenimiento en los valles adyacentes que están siendo intensamente cultivados

Galería Fotográfica del Parque Nacional Huascarán – Patrimonio de la Humanidad

 

Parque Nacional Rio Abiseo – Patrimonio de la Humanidad

Inscripción

El Parque Nacional Río Abiseo (Perú) (C-N 548) fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la Convención de la UNESCO de 1972 como bien natural bajo los criterios (vii) (ix) (x), en la 14ª Sesión del Comité del Patrimonio Mundial, realizada en Banff, Canadá, el 12 de diciembre de 1990.

Mas adelante, el Parque se inscribió como bien cultural bajo el criterio (iii), en la 16ª Sesión del Comité del Patrimonio Mundial, realizada en Santa Fé, Estados Unidos de Norteamérica, el 14 de diciembre de 1992.

Significado Cultural y Natural

El Parque Nacional Río Abiseo se extiende sobre la ladera oriental de los Andes tropicales del centro-norte del Perú, constituyendo uno de los pocos sitios del país inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial bajo valores naturales y culturales.

A lo largo de sus 274520 hectáreas, el parque abarca no solo distintos tipos de bosque tropical y pastizales altoandinos, sino también sitios arqueológicos extraordinarios que reflejan, por lo menos, ocho milenios de historia humana. Los científicos consideran que el territorio que ocupa el parque fue un refugio del Pleistoceno, lo cual significa que la flora y fauna sobrevivió y evolucionó aquí aislada durante la última glaciación.

Esta es una explicación posible para el alto grado de endemismo y asombrosa diversidad de las especies propias a áreas boscosas y pastizales. Los numerosos sitios arqueológicos del bien se integran armoniosamente con bosques, cañones y serranías, teniendo como maravilloso fondo un paisaje remoto y virgen de la cordillera andina.

El parque abarca las cuencas de tres ríos tributarios del Huallaga, un gran afluente peruano del río Amazonas. Estos ríos, denominados Abiseo, Montecristo y Tumac, discurren por estrechos valles flanqueados por picos y elevaciones de marcada pendiente. Tanto los pastizales altoandinos como los bosques bajos montanos y de neblina que se concentran en este paisaje accidentado albergan una impresionante variedad de plantas y animales silvestres. A pesar de que se ha desarrollado poca investigación, se han identificado más de 5000 especies de plantas, 1000 de las cuales pertenecen solamente al ecosistema de pastizales. En general, los bosques secos se distinguen de los cuatro tipos de bosques húmedos y los pastizales de gran altitud; entre ellos, los bosques nubosos prístinos que alcanzan hasta 3600 m.s.n.m., destacan como un tipo de bosque excepcional.

El inventario de fauna es similarmente incompleto, incrementándose rutinariamente estudios taxonómicos de especies antes desconocidas para la ciencia, entre ellas, vertebrados, anfibios e inclusive mamíferos pequeños. Algunas de las especies identificadas tienen una distribución restringida al ámbito inmediato del parque. Entre las más representativas está el críticamente amenazado mono choro de cola amarilla, uno de los primates más grandes de Sudamérica, que se pensó extinto hasta su redescubrimiento en 1974. El parque ofrece también refugio a animales en peligro de extinción o ya desaparecidos en otras partes de Sudamérica, tales como el oso de anteojos, el armadillo gigante, la taruca, el jaguar y muchas otras especies de felinos. También protege tipos de árboles raros, considerados en vías de extinción, como el cedro de altura y el romerillo. Los registros de polen de la propiedad merecen ser mencionados pues contienen información valiosa sobre la dinámica del clima de esta parte de la cuenca del Amazonas.

Además de sus evidentes bondades naturales, el Parque Nacional Río Abiseo destaca también por concentrar sitios arqueológicos de gran valor. Estos sitios son testimonio de 8 mil años de ocupación humana continua en este agreste territorio.

La variedad de yacimientos es impresionante, desde abrigos rocosos ocupados por antiguos grupos de cazadores y recolectores trashumantes, estructuras domésticas y ceremoniales, terrazas agrícolas y sitios de control asociados a un ramal del Qhapaq Ñan – Sistema Vial Andino hasta reducciones de indígenas organizadas por clérigos españoles. Las relaciones comerciales existían con lugares tan lejanos como la costa del Pacífico y lo que hoy son los Andes ecuatorianos. Los sitios arqueológicos más sorprendentes pertenecen a la cultura denominada Chachapoya, que prosperó en la vertiente oriental de los Andes norperuanos entre los siglos IX y XV de nuestra era.

Esta cultura erigió extensos asentamientos compuestos por casas circulares de piedra (Gran Pajatén, La Playa, Las Papayas, Cerro Central, entre otros) y torres funerarias en los farallones (Los Pinchudos y otros) en el terreno abrupto y boscoso del valle del río Montecristo. Algunas estructuras presentan una decoración arquitectónica exquisita que incluye extensas composiciones de mosaicos e inclusive esculturas de madera. Estas composiciones representan un testimonio excepcional de las tradiciones artísticas desarrolladas por las antiguas culturas americanas. El terreno accidentado y el carácter impenetrable de la selva, han permitido que estas manifestaciones culturales sobrevivan el expolio de buscadores de tesoros.

Criterio (iii): Los monumentos prehispánicos del valle del Montecristo, dentro del Parque Nacional Río Abiseo, son ejemplos sobresalientes de la adaptación, evolución y ocupación humana prehispánica en los bosques de neblina de gran altitud de la cuenca amazónica de los Andes peruanos, en tiempos tan tempranos como los 6000 a.C. -evidenciado por la cueva de Manachaqui- hasta la mitad del siglo XVI. Los restos extensos y notablemente completos son de gran importancia para la comprensión de la temprana ocupación humana en la región andina.

Criterio (vii): Ubicado en una parte remota de los Andes tropicales, el Parque Nacional Río Abiseo alberga una cuenca virgen cubierta por densos y exuberantes bosques. Hacia las elevaciones más altas, el terreno se vuelve cada vez más accidentado y profundamente hendido. Eventualmente, los bosques nublados dan lugar a los pastizales de páramos andinos. La espectacular belleza escénica del variado paisaje de montaña se complementa con numerosos pequeños lagos de montaña, ríos, arroyos, quebradas y cañones escarpados. Incrustados en el paisaje hay numerosos sitios arqueológicos destacados que sirven como un recordatorio de la vida aún poco comprendida de las sociedades pasadas en un entorno natural deslumbrante.

Criterio (ix): La totalidad de los Andes tropicales, que se extiende a lo largo de varios países, es conocida por su importancia para la conservación global, coincidiendo trágicamente con la creciente presión humana. Dentro de la región, el Parque Nacional Río Abiseo se destaca como un área protegida casi intacta que se beneficia de un alto grado de aislamiento y protección natural debido al terreno agreste. A lo largo del enorme gradiente altitudinal de alrededor de 350 a 4349 m.s.n.m. y favorecido por suelos altamente variables, patrones de precipitación y microclimas, la propiedad alberga ecosistemas y hábitats extremadamente variados. En términos generales, los bosques secos se pueden distinguir de los cuatro tipos de bosques húmedos y los pastizales de gran altitud.

Los bosques nubosos prístinos de Río Abiseo alcanzan hasta 3600 m.s.n.m. y se destacan por ser un raro ejemplo intacto de un tipo de bosque particularmente valioso. Se cree que la propiedad pertenece al refugio del pleistoceno del Huallaga, de acuerdo con la hipótesis del refugio del pleistoceno, una explicación predominante de los patrones de la biodiversidad y el endemismo. Se piensa que los refugios aislados, como el área que hoy constituye la propiedad, permitieron no solo la supervivencia, sino también el nacimiento de nuevas especies durante períodos glaciales. Los registros todavía muy incompletos muestran niveles impresionantes de endemismo en plantas, invertebrados, anfibios e incluso mamíferos, sugiriendo que los procesos de especiación se mantienen todavía en curso. Más allá del grado científicamente fascinante de endemismo, el Parque Nacional Río Abiseo también es una referencia importante para el estudio del polen y el cambio climático en la cuenca del Amazonas.

Criterio (x): Los numerosos ecosistemas y hábitats intactos del Parque Nacional Río Abiseo albergan una impresionante diversidad de especies de importancia mundial para la conservación y la ciencia. Aunque solo se ha llevado a cabo una investigación limitada en estos bosques y pastizales, se han registrado más de 5000 especies de plantas, y casi 1000 solo en los pastizales. El inventario de la fauna también es incompleto, los estudios taxonómicos producen de forma rutinaria especies previamente desconocidas para la ciencia, incluidos los vertebrados, tales como reptiles, anfibios e incluso pequeños mamíferos. La fauna de mamíferos más conspicua incluye el oso de anteojos, el armadillo gigante, el ciervo del norte de los Andes, el jaguar y varias otras especies de gatos. De las 5 especies de primates, destaca el mono choro de cola amarilla en peligro crítico de extinción, ya que su futuro parece estar estrechamente vinculado al futuro del Parque Nacional Río Abiseo.

Cientos de especies de aves e innumerables artrópodos se distribuyen a través de muchos hábitats y nichos ecológicos.

El endemismo del parque es alto en muchos grupos taxonómicos y muchas especies de flora y fauna son raras, algunas están amenazadas o incluso en peligro de extinción.

Condiciones de Integridad y Autenticidad

El Parque Nacional Río Abiseo, debido a su ubicación remota en un terreno abrupto, no es de fácil acceso. Este hecho ha permitido que los atributos naturales y culturales que sustentan su Valor Universal Excepcional se mantengan mayormente inmunes a las alteraciones causadas por la mano del hombre.

El parque contiene gran variedad de sitios arqueológicos, que permanecen intactos a no ser por cambios poco substanciales generados por factores naturales. Estos factores, entre los que destaca notablemente el crecimiento del bosque, han propiciado la degradación física de artefactos y estructuras.

Los límites del parque son razonables, en tanto incluyen una abundancia de rasgos culturales y naturales de gran significado para la conservación y la investigación. Al abarcar las cuencas de tres ríos, se consiguió que un extenso territorio virgen, que alberga una compleja sucesión de ecosistemas, goce de completa protección formal. Es también significativo que toda la gradiente altitudinal de la cordillera, desde los llanos de selva hasta los altos pastizales de puna, gocen de plena protección.

Dada la limitada información científica sobre la distribución exacta de la biodiversidad, el endemismo y los sitios arqueológicos, podría ser recomendable considerar la extensión del área natural protegida en el futuro. La investigación arqueológica apoya esta propuesta, pues se ha logrado demostrar que el área de asentamiento prehispánico se extendía más allá de las fronteras actuales del parque. Cualquier propuesta eventual de extensión de límites requerirá una cuidadosa evaluación, para asegurar que una protección y disposiciones adecuadas de gestión estén debidamente implementadas.

La propiedad contiene todas las características culturales físicas, desde refugios de roca hasta estructuras de viviendas, ceremonias, producción (plataformas y almacenes), cementerios y caminos que permanecen intactos. Las autoridades responsables prestan especial atención a la conservación de los sitios arqueológicos excavados para mitigar los factores de degrado debidos a las condiciones climáticas y ambientales, incluido el riesgo de perturbaciones sísmicas, así como a los derivados de las acciones humanas.

La autenticidad de los restos arqueológicos del Parque Nacional Río Abiseo es incuestionable. No han ocurrido intervenciones humanas significativas desde su abandono en el siglo XVI hasta su redescubrimiento en el siglo XX. La configuración geográfica, el aislamiento y la inaccesibilidad del territorio han contribuido a mantener intacta la autenticidad de los asentamientos precolombinos.

Estas condiciones muestran que la diversidad de sitios arqueológicos localizados en los distintos nichos ecológicos del parque todavía ofrece valioso testimonio de la continuidad histórica y el proceso de adaptación, humana a los bosques de neblina y el páramo del alto territorio andino. Este proceso se extiende desde tiempos que corresponden al poblamiento inicial del continente, hasta la consolidación de sociedades complejas locales en el siglo XV y su posterior asimilación dentro del nuevo orden establecido por la ocupación española.

Gestión

El Parque Nacional Río Abiseo fue creado mediante Decreto Supremo N° 064-83-AG de agosto de 1983, con el objetivo principal de proteger la cuenca del río Abiseo y sus afluentes, sus excepcionales bosques de neblina y, explícitamente, los valores culturales asociados a estos espacios naturales. La protección del parque se encuentra amparada por la Constitución Política del Perú (artículos 21° y 68°), por la Ley N° 26834, Ley de Áreas Naturales Protegidas de julio 1997 y por la Ley N° 28296, Ley General de Patrimonio Cultural de julio de 2004, entre otras normas específicas.

Desde el inicio, el Ministerio de Agricultura (y posteriormente el Ministerio del Ambiente) y el Instituto Nacional de Cultura (ahora Ministerio de Cultura), han compartido la responsabilidad de administrar el parque. Este esfuerzo de gestión conjunta requiere una coordinación amplia, que a veces puede resultar desafiante entre instituciones y campos de experiencia distintos.

Desde la creación del Parque Nacional Río Abiseo, e incluso antes, se han elaborado planes de gestión que han propuesto una planificación para el manejo de sus recursos, a veces especificados en planes operativos. Paralelamente, el bien ha recibido apoyo científico, técnico y financiero de distintas instituciones no gubernamentales nacionales e internacionales especializadas en investigación y conservación. Esta estructura diversificada de apoyo requiere ser consolidada y, de ser posible, expandida en anticipación a posibles limitaciones de financiamiento. A pesar del evidente potencial turístico del paisaje y los fascinantes sitios arqueológicos, las visitas públicas están muy restringidas y controladas debido a la fragilidad de la propiedad.

Galería Fotográfica del Parque Nacional Rio Abiseo – Patrimonio de la Humanidad
Santuario Histórico de Machu Picchu – Patrimonio de la Humanidad

Inscripción

El Santuario Histórico de Machu Picchu (Perú) (C-N 274) fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la Convención de la UNESCO de 1972 como bien cultural y natural (mixto) bajo los criterios (i) (iii) (vii) (ix), en la 7ª Sesión del Comité del Patrimonio Mundial, realizada en Florencia, Italia, el 9 de diciembre de 1983.

Significado Cultural y Natural

Integrado en un dramático paisaje en el punto de confluencia entre la cordillera de los Andes peruanos y la cuenca del Amazonas, el Santuario Histórico de Machu Picchu se encuentra entre los logros artísticos, arquitectónicos y de uso del suelo más importantes de todos los lugares y el legado tangible más significativo de la civilización inca. Reconocido por sus extraordinarios valores culturales y naturales, el Santuario Histórico de Machu Picchu es un bien mixto del Patrimonio Mundial que abarca 37302.58 hectáreas de laderas de montañas, picos y valles que rodean su parte central: el espectacular monumento arqueológico La Ciudadela, a más de 2400 metros sobre el nivel del mar. Machu Picchu fue construido en el siglo XV y abandonado poco tiempo después de la conquista española.

Permaneció oculto al mundo occidental, lo que le permitió sobrevivir en un estado de conservación casi intacto hasta su redescubrimiento en 1911 cuando el complejo arqueológico se hizo conocido en el mundo.

La ciudad inca de Machu Picchu fue construida sobre la cresta escarpada de una montaña de laderas empinadas, a 2400 m.s.n.m. Siguiendo un plan riguroso, las 200 edificaciones que conforman aproximadamente este destacado centro religioso, ceremonial, astronómico y agrícola se organizan en dos sectores: alto y bajo, denominados tradicionalmente religioso y civil, separando la agricultura de las áreas residenciales con una gran plaza central entre las dos. Los edificios más vistosos se concentran en el primer sector, levantado sobre un promontorio más alto. Aquí encontramos un palacio real, estructuras ceremoniales construidas con grandes bloques de granito primorosamente tallados, el Intihuatana o reloj solar, una serie de fuentes de agua interconectadas por estrechos canales y la estructura denominada El Torreón, levantada con bloques rectangulares de piedra de tamaños uniformes. Todo el núcleo de la ciudad se encuentra rodeado por vastas extensiones de terrazas agrícolas, cuyos muros de contención convierten al paisaje natural en una obra artificial de notable belleza. Hasta el día de hoy, muchos de los misterios de Machu Picchu siguen sin resolverse, incluyendo el papel exacto que puede haber desempeñado en la comprensión sofisticada de los incas sobre la astronomía y la domesticación de especies de plantas silvestres.

La arquitectura masiva pero refinada de Machu Picchu se combina excepcionalmente bien con el impresionante entorno natural, con el que está estrechamente vinculado. Un extenso sistema de caminos con seis ramales distintos, numerosos centros subsidiarios ubicados a lo largo del ramal principal que conducía al gran centro de Ollantaytambo, canales de riego y terrazas agrícolas, atestiguan el uso humano de larga data, a menudo continuo. La topografía accidentada que convierte a algunas zonas en inaccesibles, ha resultado en un mosaico de áreas de uso y diversos hábitats naturales. Las laderas orientales de los Andes tropicales con sus numerosos hábitats y microclimas distribuidos dentro de una enorme gradiente altitudinal muy extensa, que va desde los pastizales de Puna y matorrales de queñuales (Polylepis), ubicados a gran altura, pasando por los bosques nubosos montanos de las elevaciones intermedias, hasta los bosques lluviosos de tierras bajas tropicales, albergan una rica biodiversidad y un alto endemismo de importancia mundial. A pesar de su pequeño tamaño, la propiedad contribuye a conservar un hábitat muy rico y una diversidad de especies con una notable flora y fauna endémica y relicta, que al mismo tiempo realzan significativamente la singular belleza del santuario.

Criterio (i): La ciudad inca del Santuario Histórico de Machu Picchu es un centro articulador de un vasto territorio, una obra maestra del arte, urbanismo, arquitectura e ingeniería de la civilización inca. El trabajo de la montaña, al pie del Huayna Picchu, es un excepcional resultado de la integración con su medio ambiente, el resultado de un gigantesco esfuerzo, como si este fuera una extensión de la naturaleza.

Criterio (iii): La ciudad inca de Machu Picchu es un testimonio único de la civilización inca y muestra una bien planificada distribución de funciones dentro de los espacios, el control del territorio y una organización social, productiva, religiosa y administrativa.

Criterio (vii): Los monumentos y componentes del Santuario Histórico de Machu Picchu están integrados dentro de un dramático paisaje montañoso de excepcional belleza escénica y geomorfológica, proporcionando un ejemplo excepcional de una prolongada relación armoniosa y estética entre el hombre y la naturaleza.

Criterio (ix): Abarcando parte de la transición entre la región altoandina y la cuenca amazónica, el Santuario Histórico de Machu Picchu alberga un repertorio notablemente diverso de microclimas, hábitats y especies de flora y fauna con alto grado de endemismo. La propiedad es parte de un área más amplia considerada unánimemente de significado mundial para la conservación de la biodiversidad.

Condiciones de Integridad y Autenticidad

El Santuario Histórico de Machu Picchu cumple satisfactoriamente con la condición de integridad, en tanto los atributos naturales y lo creado por el hombre que sustentan su Valor Universal Excepcional se hallan en gran parte contenidos dentro de los límites del bien. La ciudad inca y varios de sus sitios asociados han sobrevivido notablemente intactos el paso del tiempo, en parte debido a la robustez de su arquitectura y en parte a que permanecieron desconocidos al mundo occidental durante siglos. El campo visual que une al principal sitio arqueológico del Santuario Histórico de Machu Picchu con su impactante ambiente montañoso, se mantiene mayormente intacto gracias a la efectividad de las políticas de protección implementadas.

Es deseable extender la propiedad para abarcar un espectro aún más amplio de relaciones entre humanos y tierras; sitios culturales adicionales, como Pisac y Ollantaytambo en el Valle Sagrado, y una mayor parte de la cuenca del Urubamba contribuiría a fortalecer la integridad general. En particular, el valor para la conservación de las muchas especies raras y endémicas de la flora y la fauna se beneficiaría de la inclusión o de una mayor consideración de manejo de las tierras adyacentes. Un número considerable de amenazas bien documentadas hacen que la propiedad sea vulnerable a perder su integridad futura y requerirá atención permanente de la administración.

El diseño, los materiales y las estructuras de la ciudad inca de Machu Picchu, su red de caminos y los sitios asociados, son obras originales que no han sido alteradas desde que fueron abandonadas por sus ocupantes en el siglo XVI. El denso crecimiento de la vegetación y el aislamiento ayudó a ocultar construcciones que yacían mucho tiempo olvidadas, en tanto que la ubicación remota del sitio y la geografía agreste desalentaron la incursión de exploradores y colonizadores de tierras. Machu Picchu se dio a conocer al mundo en 1911 por el explorador norteamericano Hiram Bingham. Un vasto registro fotográfico desarrollado por la primera y subsiguientes expediciones de Bingham demuestra que las edificaciones del sitio poco o nada han cambiado hasta nuestros días. Desde este redescubrimiento, son pocas las intervenciones de restauración desarrolladas en el sitio, debido al estado notable de conservación de sus edificios. Las pocas intervenciones de restauración y las excavaciones arqueológicas, han seguido prácticas y estándares internacionales que inciden en salvaguardar la autenticidad de los atributos del sitio.

Gestión

El Santuario Histórico de Machu Picchu es propiedad del Estado peruano y parte integral del Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SINANPE), creado mediante Decreto Supremo N° 001-81-AA de enero de 1981. También es integrante del Patrimonio Cultural de la Nación como Parque Arqueológico Nacional Machu Picchu, creado por Ley N° 23765 de diciembre de 1983. Desde entonces goza de distintos niveles de protección legal establecidos a partir de una normativa exhaustiva centrada tanto en su patrimonio natural como cultural, tales como la Constitución Política del Perú (artículos 21° y 68°), la Ley N° 28296, Ley General de Patrimonio Cultural de la Nación de julio de 2004 y la Ley N° 26834, Ley de Áreas Naturales Protegidas de julio de 1997, entre otras normas. Los límites del Santuario Histórico de Machu Picchu están claramente definidos y el área protegida está rodeada por una zona de amortiguamiento que excede el tamaño del bien.

Su administración se encuentra bajo responsabilidad del Ministerio de Cultura y del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado del Ministerio del Ambiente (SERNANP), quienes ejercen sus competencias en estrecha coordinación para la implementación del Plan Maestro del Santuario Histórico de Machu Picchu. En 1999, se estableció la Unidad de Gestión del Santuario Histórico de Machu Picchu (UGM) con el fin de liderar las estrategias contenidas en sus planes maestros.

La UGM fue reactivada en el 2011 comprendiendo a los más altos representantes de distintas esferas de la administración pública, tanto a nivel del gobierno central (Ministerios de Cultura, Ambiente y Comercio Exterior y Turismo) como del gobierno regional (Gobierno Regional del Cusco) y del gobierno local (Municipalidad Distrital de Machu Picchu). Una plataforma que reúna a representantes gubernamentales clave en todos los niveles, es indispensable para la gestión de una propiedad que forma parte de la identidad del Perú y es el principal destino turístico nacional e internacional del país.

A pesar del marco legislativo y de la gestión formal adecuados, existen retos importantes para la gobernanza interinstitucional, la efectividad de la gestión y la protección del bien. Estos retos vienen siendo superados por el Ministerio de Cultura, SERNANP y la UGM, mediante la implementación concertada intersectorialmente de políticas y estrategias de gestión y protección de la propiedad en el marco del Plan Maestro del Santuario Histórico de Machu Picchu. De tal manera, la reactivación de la UGM ha generado progresos sustantivos en el fortalecimiento de la gobernanza, acompañado del trabajo permanente de su comité técnico, impulsando así una mayor armonización legislativa.

Teniendo en cuenta el creciente número de visitantes y con la finalidad de prevenir eventuales impactos en el patrimonio cultural y natural, el Estado peruano ha emprendido diversas estrategias, acciones y medidas regulatorias y de gestión, tales como el Plan de Uso Público, el manejo de visitantes y la capacidad de carga con diversificación de circuitos y horarios y su armonización con los servicios de transportes, la Estrategia del Acceso Amazónico y el desarrollo del distrito Santa Teresa, la gestión de residuos sólidos y el Esquema de Ordenamiento Urbano de Machu Picchu pueblo. En un contexto más amplio y de largo plazo, se ha diseñado la Visión Estratégica para la Nueva Gestión de Machu Picchu, el cual se proyecta avanzar hacia una forma de gestión patrimonial y turística científica y sostenible para asegurar la preservación de Machu Picchu, teniendo como eje al Centro de Visitantes, desde donde se desarrollará la organización integral de visitantes, el transporte, la diversificación de la oferta hacia otros sectores del santuario, incluyendo el amazónico (zona de amortiguamiento), entre otros.

Los riesgos generales en el santuario se ven agravados por su ubicación a gran altitud, con condiciones topográficas y climáticas extremas y, por lo tanto, susceptibles a los desastres naturales.

Las autoridades competentes realizan continuos esfuerzos para prevenir y mitigar los impactos a través de un Plan de Gestión de Riesgos, operando en el control de incendios forestales, la tala, los desastres naturales, entre otros. También hay un gran potencial para restaurar áreas degradadas.

Las intervenciones de investigación y conservación que se desarrollan en el santuario vienen siendo conducidas con estándares internacionales y no han producido alteraciones a la integridad del sitio. De otra parte, la biodiversidad viene demostrando una recuperación progresiva y exitosa.

Galería Fotográfica del Santuario Histórico de Machu Picchu

Inscripción

El Qhapaq Ñan-Sistema Vial Andino (Perú) (C 2014) fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la Convención de la UNESCO de 1972 como bien cultural bajo los criterios (ii) (iii) (iv) (vi), en la 38ª Sesión del Comité del Patrimonio Mundial, realizada en Doha, Qatar, el 25 de junio de 2014.

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Significado Cultural

El Qhapaq Ñan-Sistema Vial Andino es una extensa red de caminos que abarca uno de los ámbitos geográficos más extremos del mundo: la Cordillera de los Andes y la costa occidental de Sudamérica. Construido a lo largo de varios siglos por las sociedades prehispánicas andinas y los incas, la red alcanzó su máxima expansión en el siglo XV, cuando se extendió por más de 30000 kilómetros, abarcando un territorio que hoy pertenece a seis naciones sudamericanas (Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú). Además de las vías de tránsito, el Qhapaq Ñan comprende una serie de sitios con funciones especializadas que complementan el sistema de comunicación, intercambio, defensa e inclusive culto concebido por el Imperio inca. Todo el conjunto constituye un testimonio excepcional de las estrategias de dominación territorial e integración poblacional ideadas por uno de los órdenes políticos más complejos que alguna vez surgieron en América.

El Qhapaq Ñan fue el soporte dador de vida del Imperio inca y un eje articulador en el paisaje andino, considerado sagrado en muchas partes. La red estuvo basada en cuatro rutas principales, que se originaban en la plaza inca Hanan Hauk’aypata, actual Plaza de Armas de la ciudad del Cusco, la capital del Tawantinsuyu. Estas rutas estaban conectadas a otras redes de caminos de menor jerarquía, formando un complejo entramado que llegó a cubrir varios miles de kilómetros. Gracias a este sistema vial, fue posible unir la capital imperial con centros de población ubicados a grandes distancias, además de importantes centros de producción agrícola, fuentes de recursos naturales, minas, fortalezas de frontera, en inclusive santuarios reverenciados. Por el camino discurrieron mensajeros y viajeros en solitaria travesía, pero también cortejos reales y vastas aglomeraciones de personas persiguiendo fines militares, peregrinaciones, programas de colonización o para pagar tributo al Estado en forma de prestaciones laborales.

Además de su gran magnitud, el Qhapaq Ñan destaca por las ingeniosas soluciones de ingeniería vial aplicadas para hacer frente a los climas y terrenos más adversos. El camino tuvo que sortear empinadas montañas de laderas pedregosas, gélidos páramos altoandinos, ríos, lagunas, pantanos, desiertos absolutos, la densa selva tropical y valles fértiles. Se consiguió mantener una superficie llana y firme de tránsito haciendo recurso de distintas soluciones técnicas expresadas en distintos tipos de puentes (fijos, colgantes, flotantes), extensas escalinatas, muros de contención, ductos de drenaje, calzadas y pavimentos de distintos tipos. Conscientes de que todo buen sistema de comunicación y transporte debe ir acompañado de una adecuada logística, se dotó al camino de diferentes establecimientos que brindaron distintos tipos de servicios a los viandantes, tales como estaciones de descanso con corrales para llamas (tambos), conjuntos de depósitos, puestos de control e incluso altares para sus adoraciones. Un registro de los 137 segmentos mejor conservados del Qhapaq Ñan, que en total suman 697 kilómetros de largo, arrojó 273 sitios especializados de tales tipos asociados al camino.

El Qhapaq Ñan, por su gran escala y calidad es un logro único de habilidades de ingeniería, que une las cordilleras nevadas de los Andes, a una altura de más de 6600 metros, hasta la costa, corriendo a través de selvas cálidas, valles fértiles y desiertos absolutos. Es una arteria vital que permitió la existencia del Imperio inca, continúa constituyendo la principal vía de comunicación entre muchas comunidades asentadas en las partes más agrestes y remotas de los Andes. Es altamente valorado entre estas poblaciones por seguir desempeñando la función de gran articulador social. Más que un resto arqueológico, es visto por estas como un patrimonio cultural, mantenido y reparado regularmente aplicando técnicas y procedimientos que poco o nada han cambiado desde el tiempo de los incas; asimismo, se continúan salvaguardando las tradiciones culturales inmateriales asociadas, incluyendo los idiomas.

Criterio (ii): El Qhapaq Ñan exhibe importantes procesos de intercambio de bienes, comunicaciones y tradiciones culturales dentro de un área cultural del mundo que creó un vasto imperio de hasta 4200 km de extensión en su apogeo en el siglo XV. Se basa en la integración del conocimiento ancestral andino anterior y los aspectos específicos de las comunidades y culturas andinas que forman un sistema organizativo estatal que permitió el intercambio de valores sociales, políticos y económicos para la política imperial. Varias estructuras en el camino proporcionan evidencia duradera de recursos valiosos y bienes comercializados a lo largo de la red, tales como metales preciosos, mullu (Spondylus sp), alimentos, suministros militares, plumas, madera, coca y textiles transportados desde las áreas donde fueron recolectados, producidos o fabricados, para los centros incas de varios tipos y para la propia capital.

Varias comunidades, que siguen siendo custodios de los componentes de esta vasta red de comunicación inca, son recordatorios vivos del intercambio de valores culturales incluyendo el idioma.

Criterio (iii): El Qhapaq Ñan es un testimonio excepcional y único de la civilización inca basado en los valores y principios de reciprocidad, redistribución y dualidad construidos en un sistema singular de organización llamado Tawantinsuyu. La red vial fue el apoyo vital al Imperio inca integrado en el paisaje andino. Como testimonio del Imperio inca, ilustra miles de años de evolución cultural y fue un símbolo omnipresente de la fortaleza y extensión del Imperio en los Andes. Este testimonio influye en las comunidades a lo largo del Qhapaq Ñan hasta hoy, en particular en relación con el tejido social de las comunidades locales y las filosofías culturales que dan sentido a las relaciones entre las personas y entre las personas y la tierra.

Lo más importante es que la vida todavía está definida por vínculos entre parientes cercanos y una ética de apoyo mutuo.

Criterio (iv): El Qhapaq Ñan-Sistema Vial Andino, es un ejemplo sobresaliente de un tipo de conjunto tecnológico que, a pesar de las condiciones geográficas más difíciles, creó un sistema de comunicación y comercio continuo y en funcionamiento con habilidades tecnológicas y de ingeniería excepcionales en entornos rurales y remotos. Varios elementos ilustran tipologías características en términos de muros, caminos, escalones, zanjas, tuberías de alcantarillado, desagües, etc., con métodos de construcción exclusivos del Qhapaq Ñan, aunque varían según la ubicación y el contexto regional. Muchos de estos elementos fueron estandarizados por el Estado inca, lo que permitió el control de la igualdad de condiciones a lo largo de la red vial.

Criterio (vi): El Qhapaq Ñan desempeñó un papel esencial en la organización del espacio y la sociedad en una amplia área geográfica a lo largo de los Andes, donde las carreteras se utilizaron como un medio para compartir valores culturales con una importancia intangible destacada. El Qhapaq Ñan continúa brindando a las comunidades un sentido de identidad y permite que sus prácticas y expresiones culturales y habilidades tradicionales sigan transmitiéndose de generación en generación. Los miembros de estas comunidades basan su propia existencia en una cosmovisión andina, que es única en el mundo. Esta cosmovisión se aplica a todos los aspectos de la vida cotidiana. Hoy en día, Qhapaq Ñan está directamente asociado con los valores intangibles compartidos por las comunidades en el mundo andino, como el comercio tradicional, las prácticas rituales y el uso de tecnología antigua, entre otros, que son tradiciones y creencias vivas esenciales para la identidad cultural de las comunidades interesadas. El Sistema Vial Andino continúa cumpliendo sus funciones originales de integración, comunicación, intercambio y flujo de bienes y conocimientos, y, a pesar de los cambios comerciales y sociales actuales, mantiene su pertinencia e importancia a lo largo de los siglos y su papel como referencia cultural que contribuye a reforzar la identidad dentro del mundo andino.

Condiciones de Integridad y Autenticidad

El bien nominado comprende una serie de segmentos del Qhapaq Ñan y sitios asociados, repartidos en seis países distintos.

La serie seleccionada es lo suficientemente exhaustiva para ilustrar la variedad de elementos tipológicos, tecnológicos y funcionales que caracterizaron al camino, permitiendo una comprensión total de su rol histórico y contemporáneo.

El número de segmentos seleccionados es adecuado para comunicar los atributos clave del itinerario cultural, a pesar del hecho que están fragmentados en componentes individuales, que son los mejor conservados de una red vial previamente continua.

La condición de integridad sigue siendo vulnerable para una serie de componentes del sitio, por lo que se recomienda que los Estados parte desarrollen criterios para definir la integridad mínima en relación con las diferentes categorías tecnológicas y arquitectónicas identificadas y las distintas regiones geográficas y niveles de lejanía. De acuerdo con estos criterios, esta condición debe ser monitoreada en el futuro para que se garantice a largo plazo que los componentes del sitio permanezcan libres de amenazas que puedan reducir la condición de integridad.

Para garantizar que los visitantes futuros puedan entender bien las distintas relaciones entre los diferentes sitios en términos de continuidad a pesar de su fragmentación, se recomienda que se desarrollen mapas apropiados o un sistema SIG que ilustre las relaciones sociales y funcionales entre los diferentes componentes del sitio y su rol destacado en toda la red Qhapaq Ñan.

La autenticidad de los componentes del Qhapaq Ñan es muy alta, pues los rasgos característicos conservan su forma y diseño y la variedad de logros específicos de arquitectura e ingeniería bien preservados facilitan la comunicación de forma general y el diseño de la red. Los materiales utilizados son principalmente de piedra y tierra, con tipos de piedra que varían de una región a otra; y las medidas de reparación y mantenimiento, cuando son necesarias, se llevan a cabo con técnicas y materiales tradicionales. Estos son llevados a cabo principalmente por las poblaciones locales, que mantienen el conocimiento de las técnicas tradicionales de manejo de caminos y que son los socios clave para mantener la superficie de la calzada y sus características asociadas.

En los sitios que son de interés arqueológico o cultural específico, se han aplicado técnicas profesionales de estabilización y restauración con gran respeto a los materiales y la sustancia originales. En las secciones de caminos, los sistemas de gestión local conducen los procesos de toma de decisiones, a menudo con un alto grado de participación de la comunidad, por lo que estos han conservado los más altos grados de autenticidad, ya que la reutilización de los materiales históricos sigue siendo más eficiente que la introducción de nuevos materiales.

La configuración y el entorno visual de la mayoría de los componentes de Qhapaq Ñan es muy bueno y en muchos casos prístino. Para muchos sitios ceremoniales de altura, las visuales incluyen rangos de horizonte de 360 grados que se mantienen a muchos kilómetros a la redonda. El Qhapaq Ñan también atraviesa paisajes muy hermosos, cuya belleza depende de la fragilidad de las visuales asociadas, por lo que es necesario que sean monitoreados para garantizar que cualquier desarrollo moderno en el paisaje tenga el mínimo impacto visual posible.

Varios sitios son de difícil acceso y su lejanía los ha preservado en muy buenas condiciones durante siglos. La mayoría de los componentes de Qhapaq Ñan están ubicados en entornos rurales que, afortunadamente, los dejaron libres de intrusiones modernas. Los valores intangibles asociados y las prácticas de gestión siguen siendo muy sólidos, especialmente en las secciones más remotas de la red vial, lo que contribuye a la protección de los auténticos mecanismos de gestión. Las fuentes de información de espíritu y sentimiento, así como el espacio, son muy relevantes, ya que muchas de las comunidades tienen fuertes asociaciones con el Qhapaq Ñan y continúan siendo guardianes de algunas de las estructuras ceremoniales.

Gestión El Qhapaq Ñan está protegido por la Constitución Política del Perú (artículo 21°) y por la Ley N° 28296, Ley General del Patrimonio Cultural, de julio de 2004. En el año 2001, el Gobierno Peruano creó el Proyecto Integral Qhapaq Ñan mediante Decreto Supremo N° 031-2001-ED que declara de interés nacional la investigación, registro, protección, conservación y puesta en valor del Camino Inca y le asigna un fondo de financiamiento permanente para el desarrollo de programas y actividades de registro, documentación, investigación, conservación, promoción y uso social. Mediante la Ley N° 28260, de junio de 2004, se otorga fuerza de ley al anterior Decreto Supremo, siendo el primer proyecto peruano de esta magnitud que cuenta con una aprobación por ley del Congreso Nacional.

En su condición de bien seriado trasnacional, el Qhapaq Ñan se extiende sobre la jurisdicción de seis países y, dentro de estos, sobre distintas jurisdicciones locales. Entre el 2010 y 2012, los países involucrados firmaron una serie de declaraciones de compromiso que resaltan su interés de proteger los segmentos del Qhapaq Ñan que aún se conservan al más alto nivel. La protección se establece respetando lo determinado en las respectivas legislaciones nacionales que versan sobre el patrimonio cultural y provee resguardo al más alto nivel legal para todos los componentes del bien. Por su parte el Perú se comprometió a apoyar el establecimiento de una secretaría de coordinación técnica donde se recopilará información y se comunicará a los expertos de todos los Estados miembros del Qhapaq Ñan y desde donde se organizarán reuniones técnicas frecuentes.

Dentro de los contextos nacionales se han desarrollado sistemas de gestión en cooperación con las comunidades locales que incluyen una preocupación por perpetuar las tradiciones vivas asociadas al Qhapaq Ñan. La mayoría de estos son sistemas de manejo tradicional que han existido durante siglos y que se han desarrollado desde el nivel de la comunidad local hasta acuerdos más formales establecidos con las autoridades gubernamentales pertinentes. La importancia de preservar la traza actual del camino en áreas que están siendo promovidas por las comunidades, debe ser resaltada como parte de los acuerdos de gestión. Es necesario desarrollar protocolos adecuados de gestión de riesgos para garantizar la seguridad de las poblaciones y los bienes culturales en caso de desastres naturales.

El 29 de noviembre de 2012, se creó un marco de políticas generales para el Qhapaq Ñan, que resultó en la suscripción del documento Estrategia de Gestión por parte de los seis Estados implicados. En adición a este acuerdo internacional, se están desarrollando planes de gestión a nivel regional para cada segmento individual del sistema de caminos. Estos planes tienen un fuerte enfoque participativo, buscando empoderar a las comunidades locales con funciones relativas a la tutela del patrimonio y procurando preservar las tradiciones vivas asociadas al Qhapaq Ñan. Muchas de estas poblaciones han manifestado un interés por emprender actividades turísticas promovidas y administradas desde la comunidad. En la actualidad, hay pocas instalaciones para visitantes y centros de turistas relacionados con el Qhapaq Ñan y se considera de suma importancia que las comunidades aprovechen las que se implementarán en el futuro para compartir sus experiencias e historias.

Galería fotográfica de QHAPAQ ÑAN : Sistema Vial Andino – Patrimonio de la Humanidad

Tramo Lares – Valle Lacco

 

Tramos Choquequirao – Vitkus

Tramo Huánuco Pampa – Huamachuco

Tramo

Tramo Xauxa – Pachacamac

Ciudad Sagrada de Caral – Supe  : Patrimonio de la Humanidad

Inscripción

La Ciudad Sagrada de Caral (Perú) (C 1269) fue inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la Convención de la UNESCO de 1972 como bien cultural bajo los criterios (ii) (iii) (iv), en la 33° Sesión del Comité del Patrimonio Mundial, realizada en Sevilla, España, el 30 de junio de 2009.

Significado Cultural

La Ciudad Sagrada de Caral-Supe se ubica en un pequeño y fértil valle en la costa central del Perú, a 182 km al norte de Lima y a 50 km de distancia del mar. El sitio es un extenso asentamiento arqueológico prehispánico de aproximadamente 62 hectáreas de extensión, en el que destaca la concentración de 32 edificios públicos, 6 de los cuales son grandes estructuras piramidales.

En su momento de mayor esplendor, Caral había encabezado un sistema de asentamiento que congregó 17 sitios similares, pero menos monumentales ubicados en el mismo valle, así como otros más pequeños en los valles vecinos. Investigaciones científicas han demostrado que la Ciudad Sagrada de Caral-Supe y el complejo sistema de asentamientos que administró, se habría empezado a gestar alrededor del año 3000 a.C., hecho que lo convierte en la manifestación más antigua de civilización en el Perú y en todo el continente americano.

La Ciudad Sagrada de Caral-Supe refleja el auge de la civilización en las Américas. Como estado sociopolítico completamente desarrollado, es notable por su complejidad y su impacto en el desarrollo de asentamientos en todo el valle de Supe y más allá. Ofrece el testimonio más temprano de un modelo de organización urbana gestado de manera autónoma por las sociedades andinas, y replicado a lo largo de muchos siglos por distintas civilizaciones locales hasta la llegada de los españoles.

El sitio, ubicado sobre una amplia terraza desértica vecina al río Supe, denota una estricta planificación, estando sus edificios alineados a lo largo de un eje paralelo al curso del río.

Se distinguen en él dos grandes sectores, denominados Alto y Bajo, dispuestos uno al lado del otro. El sector Alto es el más importante y concentra cinco grandes edificios piramidales, así como un extenso sector residencial de casas de quincha alrededor de una gran plaza elipsoidal. El sector Bajo se ubica detrás del núcleo principal, más lejos del río, y está compuesto por una fila de edificios públicos comandados, en uno de sus extremos, por la gran Pirámide del Anfiteatro. Además de los edificios ceremoniales más notables, la Ciudad Sagrada de Caral- Supe incluye sectores residenciales para gente de distinto rango, una serie de templos menores y talleres para la producción de adornos personales.

Además de la traza urbana, la complejidad de la sociedad de la Ciudad Sagrada de Caral-Supe se percibe en el diseño mismo de sus edificios. Sus pirámides principales fueron levantadas con bloques de piedra unidos con argamasa y bolsones de piedra sujetas en redes de fibra vegetal, llamados shicras. Bloques inusualmente grandes fueron dispuestos como refuerzo en las esquinas de los muros de contención o formando las jambas de entradas a espacios de especial relevancia. Tanto para el acarreo de estos bloques, como para la construcción de las pirámides mismas, se requirió la participación de un alto número de trabajadores procedentes de un territorio que posiblemente excedió los límites del valle. El diseño original de las pirámides evidencia un primoroso apego a la simetría, sin lugar a dudas concebido por maestros constructores que posiblemente también dirigieron las obras sobre el terreno.

Este diseño fue, subsecuentemente, alterado tras numerosas remodelaciones constructivas que se sucedieron a lo largo de mil años.

La prestancia de los líderes locales se percibe en diversos elementos presentes en la arquitectura monumental. Sus residencias son sólidas, elegantes y espaciosas, generalmente dispuestas en la inmediata proximidad de una gran pirámide.

La importancia del culto como herramienta de control social se advierte en los distintos tipos de contextos y espacios ceremoniales asociados a las pirámides. Entre ellos se cuenta con menhires o huancas, cuartos que encerraron un fogón votivo, altares y una curiosa forma de recinto circular rodeado por un muro masivo. El hallazgo de un quipu – un instrumento de cuerdas similar al que los incas usaron para contabilizar los aportes de la masa tributaria – dentro de un ambiente de la Pirámide de la Galería, nos indica que en Caral se estaban manifestando mecanismos de gestión estatal que alcanzaron gran refinamiento en épocas muy posteriores.

Criterio (ii): Caral es la mejor representación de la arquitectura del Arcaico Tardío y la planificación urbana en la antigua civilización peruana. Las pirámides, las plazas circulares hundidas y el trazo urbano, que se desarrollaron durante siglos, influyeron en los asentamientos cercanos y, posteriormente, en gran parte de la costa peruana.

Criterio (iii): Dentro del valle de Supe, la manifestación de civilización más antigua conocida en las Américas, Caral es el ejemplo de asentamiento más desarrollado y complejo dentro del período formativo de la civilización (el período Arcaico Tardío).

Criterio (iv): Caral es impresionante en cuanto al diseño y la complejidad de sus elementos arquitectónicos y espaciales, especialmente sus pirámides monumentales y las plazas circulares hundidas, características que dominarían una gran parte de la costa peruana durante muchos siglos.

Condiciones de Integridad y Autenticidad

a Ciudad Sagrada de Caral-Supe está sorprendentemente intacta, básicamente debido a que fue súbitamente abandonada y recientemente descubierta. Después de que sus ocupantes originales la dejaran, fue reocupada solo dos veces y en tiempos muy distantes: una vez alrededor del año 1000 a.C., y otra entre los 900 y 1440 d.C. Dado a que estas dos ocupaciones fueron efímeras y se concentraron en las afueras de la urbe, no perturbaron sus estructuras arquitectónicas más representativas.

Adicionalmente, el sitio no ha sido objeto de excavaciones clandestinas, básicamente debido al poco valor comercial de los objetos que contiene. La sociedad que ocupó Caral no produjo objetos de cerámica, finos textiles o artículos de metal, que son los que suelen alcanzar precios atractivos en el mercado negro de antigüedades.

Otro aspecto que ha aportado al notable estado de integridad del sitio es su lejanía respecto a grandes centros poblados.

La Ciudad Sagrada de Caral-Supe se encuentra dentro de un ambiente rural, en el que las principales señales de actividad humana reciente consisten en pequeños campos de cultivo. Al margen de instalaciones turísticas construidas con materiales locales, el sitio no presenta edificaciones modernas permanentes en su inmediata proximidad. El único camino vehicular que discurre a lo largo del valle pasa por el lado opuesto del río, y es preciso cruzar un puente peatonal para llegar al sitio En resumen, tanto el sitio arqueológico como su paisaje cultural y natural de gran belleza, proyectan una imagen de sosiego e imperturbabilidad que favorece la interpretación del bien.

No se debe pasar por alto, sin embargo, que el sitio arqueológico es muy antiguo (5000 años) y, por lo tanto, evidencia claras señas de deterioro causadas por agentes naturales. Los sismos son una amenaza frecuente en la costa del Perú y muchos de ellos han ocasionado el desplome parcial de los muros de contención de las terrazas de las pirámides. Fenómenos como El Niño – Oscilación Sur (ENSO), si bien infrecuentes en esta parte de la costa, no son absolutamente ajenos y han tenido un impacto muy severo sobre la arquitectura de tierra (enlucidos y morteros). El viento, que sopla incesantemente sobre la terraza aluvial, acarrea partículas de arena que desgastan las antiguas estructuras, especialmente aquellas levantadas con materiales orgánicos (quincha).

La Ciudad Sagrada de Caral-Supe es una obra magistral de urbanismo y arquitectura prehispánica que, antes del año 1994, yacía olvidada e inalterada en un lugar distante de un valle de la costa del Perú. A partir de ese año, un equipo de investigadores peruanos asumió la responsabilidad de poner en valor el sitio, profundizando el conocimiento acerca de sus antiguos habitantes y desenterrando y estabilizando sus estructuras.

Las labores de conservación arquitectónica han seguido estándares internacionales, limitándose a realizar anastilosis y reintegraciones de los muros de piedra y respetando todos los añadidos posteriores a la fábrica original de los edificios. Las excavaciones arqueológicas, por otro lado, han demostrado que el sitio todavía contiene objetos producidos y usados por sus antiguos habitantes, incluyendo algunos que, tras varios análisis, han permitido determinar que la ciudad fue ocupada entre el 3000 y 1800 a.C. y más específicamente en el Período Arcaico Tardío. La autenticidad del sitio, incluyendo su traza urbana, sus componentes arquitectónicos y los contenidos de sus diversas superficies y espacios de uso, está garantizada y está siendo adecuadamente resguardada.

Gestión La Ciudad Sagrada de Caral-Supe está protegida por la legislación peruana vigente. Esto es, por la Constitución Política del Perú (artículo 21°) y por la Ley N° 28296, Ley General del Patrimonio Cultural de julio de 2004. El 1° de agosto de 2002, antes que esta ley fuera promulgada, la Resolución Directoral Nacional N° 720/INC ya había declarado a los sitios de Caral y Chupacigarro, en el valle de Supe, como Patrimonio Cultural de la Nación. La subsecuente Resolución Directoral Nacional N° 645/INC, de agosto de 2003, aprobó el plano de delimitación de estos dos sitios. El área protegida, que cubre 626 hectáreas, abarca tanto las zonas arqueológicas intangibles como el marco paisajístico circundante.

La Ciudad Sagrada de Caral-Supe es uno de los pocos sitios arqueológicos peruanos que cuenta con el respaldo de un proyecto especial auspiciado por el Estado peruano. La Zona Arqueológica Caral (ZAC) fue creada el 10 de febrero de 2003, como Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe (PEACS), mediante Decreto Supremo N° 003-2003-ED, que adicionalmente le concedió autonomía administrativa, financiera y científica.

Dos años más tarde, la Resolución Directoral Nacional N° 689/ INC le otorgó al PEACS todas las facultades del entonces Instituto Nacional de Cultura (ahora Ministerio de Cultura) en lo que concierne a la protección, conservación, investigación, puesta en valor, difusión y promoción del patrimonio cultural y sitios arqueológicos dentro de su territorio de acción (el valle de Supe y áreas vecinas). La Ley N° 28690 del 18 de marzo de 2006, dispuso que el Decreto Supremo 003-2003-ED tuviera fuerza de ley. En octubre de 2010, con la creación del Ministerio de Cultura, la Zona Arqueológica Caral fue adscrita a ese ministerio, como Unidad Ejecutora 003.

El PEACS trabaja bajo las directrices de un plan de gestión, aprobado el 25 de mayo de 2005 mediante Resolución Directoral Nacional N° 688/INC. En lugar de centrarse en un sitio específico, este plan de manejo tiene un alcance mucho más amplio, pues se enfoca en concretar la protección de todos los sitios arqueológicos del valle de Supe, integrándolos dentro de las perspectivas de desarrollo económico y cultural de la población de la cuenca. El plan de gestión, ha sido actualizado a finales de 2008, es ejecutado por el PEACS en coordinación con autoridades comunales y municipalidades y está demostrando su valor como herramienta exitosa de gestión.

Galeria fotográfica de la Ciudad Sagrada de Caral – Supe : Patrimonio de la Humanidad
Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa – Patrimonio de la Humanidad

Inscripción

El Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa (Perú) (C 1016) fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la Convención de la UNESCO de 1972 como bien cultural bajo los criterios (i) (iv), en la 24ª Sesión del Comité del Patrimonio Mundial, realizada en Cairos, Australia, el 2 de diciembre de 2000.

Significado Cultural

El Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa se ubica a 2335 metros sobre el nivel del mar en un amplio valle aluvial en los Andes del sur peruano, beneficiada por un clima templado y seco y por un marco paisajístico excepcional dominado por tres volcanes de cumbres nevadas. La ciudad, de fundación española realizada en el año 1540, es famosa por haber sido el lugar de origen de una tradición arquitectónica colonial muy destacada, mayormente consolidada a principios del siglo XVIII, que produjo edificios de características estilísticas y constructivas únicas en toda la América virreinal que representan la respuesta integrada de manos indígenas y las técnicas y características de construcción con diseños europeos, expresadas en el admirable trabajo de los maestros coloniales y los albañiles nativos. Esta tradición se manifiesta tanto en edificios religiosos y gubernamentales, así como en fastuosas residencias privadas y fue resultado, por un lado, de la necesidad de adaptar los peculiares materiales constructivos locales a una arquitectura sismo-resistente y, por otro, de la excepcional integración de técnicas y modelos constructivos nativos con tendencias arquitectónicas vigentes en Europa. Muchos de estos edificios reproducen excelsas decoraciones talladas en sillar, mayormente circunscritas a portadas, que exhiben una interesante fusión de temas artísticos europeos con técnicas de composición e iconografía indígena.

La ciudad de Arequipa, que prosperó durante la colonia gracias a la fertilidad de su vasta campiña y su condición de enlace entre la costa del Perú y las ricas minas de Potosí, tiene un carácter distintivo que resulta de circunstancias naturales y del contexto histórico. Las poblaciones indígenas preexistentes, la conquista española y la evangelización, el espectacular entorno natural y los frecuentes terremotos, son factores principales en la definición de la identidad de Arequipa. La ciudad es el resultado de la resistencia de su gente contra los procesos naturales y la capacidad de las culturas para superar las crisis.

Arequipa fue fundada en un valle que había sido cultivado intensivamente por comunidades prehispánicas. El diseño de una aldea indígena ha sobrevivido cerca del centro histórico en el distrito de San Lázaro. El sitio del Patrimonio Mundial consta de 49 bloques originales de la distribución española. Además, hay 24 cuadras de la época colonial y del siglo XIX.

Numerosos terremotos, ocurridos en los años 1582, 1600, 1604, 1609, 1613, 1666, 1668 y, especialmente, 1687, convencieron a sus habitantes de la necesidad de desarrollar una arquitectura que pudiera resistir la furia de estos embates de la naturaleza.

El material constructivo típico del lugar, una piedra volcánica ligera de color blanco o rosado denominada sillar, fue intensamente aprovechado para levantar edificios cuya característica dominante es el espesor de muros, poca altura y contrafuertes prominentes. La ausencia de árboles determinó la necesidad de cubrir las estructuras con bóvedas masivas sobre las que se dispusieron, generalmente, amplias terrazas. La sobriedad y robustez de las construcciones fue compensada con extensas decoraciones, ejecutadas aprovechando el talento de maestros artesanos locales y las facilidades de talla que presenta el sillar.

Estas composiciones artísticas son especialmente prominentes en las fachadas de iglesias, pero también se manifiestan en residencias privadas. Muestran una interesante profusión de temas europeos, especialmente inspirados en las sagradas escrituras, que se enriquecen con formas de composición y motivos locales de origen prehispánico. Esta fusión de tradiciones artísticas tan dispares, si bien no desconocida en otras regiones de América, es especialmente manifiesta y muy representativa de la tradición arquitectónica arequipeña.

Los principales terremotos han marcado los momentos clave de cambio en el desarrollo de la arquitectura de Arequipa. De este modo, es posible identificar cinco períodos de desarrollo: fundación como aldea (1540-1582), esplendor barroco (1582- 1784), introducción del rococó y neoclasicismo (1784-1868), empirismo moderno y moda neoclásica (1868-1960), y diseño contemporáneo. En un rincón de la plaza se encuentran la iglesia y los claustros de La Compañía, el conjunto más representativo del período mestizo barroco a fines del siglo XVIII.

Un magnífico exponente de esta tradición es el Monasterio de Santa Catalina de Siena, empezado a construir en 1580 y reconstruido varias veces. Lejos de reproducir espacios claustrales, este monasterio se distingue por mostrar un diseño de pequeña ciudadela. También destacan, el complejo de San Francisco, el conjunto de San Agustín, las capillas y conventos de Santo Domingo, las iglesias de La Merced, Santa María, Santa Teresa y Santa Rosa, todas obras concluidas entre finales del siglo XVII y el siglo XVIII.

Este estilo tan peculiar también se expresa en numerosas casonas coloniales, que mayoritariamente pertenecieron a familias enriquecidas con la explotación de las minas de Potosí. El Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa alberga 500 residencias de este tipo. El espacio urbano penetra en el interior de las cuadras de la ciudad a través de grandes puertas y pasillos hacia los patios, donde se reproducen las tallas de las fachadas, lo que acentúa la continuidad espacial. Las puertas y ventanas están flanqueadas por pilares y coronadas con frontones sobresalientes que se mezclan con las grandes paredes. La economía ornamental de los porches armoniza con la forma de las bóvedas, las cornisas que sobresalen y las ménsulas talladas.

Las aberturas de ventanas estrechas permiten que la luz entre en los arcos semicirculares o en los espacios abovedados del techo. Junto con los conjuntos monumentales, calles y plazas, las casonas aseguran la armonía y la integridad del paisaje urbano y dan a la ciudad un valor urbano excepcional.

El Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa se caracteriza por su originalidad, presencia, respeto por la tradición, influencia en la región de asentamiento, geografía privilegiada, diseño fundacional, esquema urbano y su creación, sus materiales, sistemas de construcción y decoración, la riqueza social y cultural y el mestizaje.

Criterio (i): La arquitectura ornamentada del Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa representa una obra maestra de la integración creativa de características nativas y europeas, cruciales para la expresión cultural de la región entera.

Criterio (iv): El Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa es un ejemplo excepcional de un asentamiento colonial desafiado por las condiciones naturales, las influencias indígenas, los procesos de conquista y evangelización española, así como por la naturaleza espectacular de su entorno.

Condiciones de Integridad y Autenticidad El área de protección del Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa comprende 166.52 ha, e incluye todos los elementos representativos y las características físicas del conjunto urbano y arquitectónico y su evolución histórica, que expresan el Valor Universal Excepcional del sitio. El diseño urbano fundacional de la ciudad, sus entornos urbanos monumentales y edificios religiosos y civiles construidos entre los siglos XVII y XX d.C., conforman su carácter histórico urbano de conjunto. Del mismo modo, las técnicas de construcción, utilizando piedra volcánica y las obras de grabado de fachadas y otras, ayudan a preservar intactos los ejemplos originales que han sobrevivido desde el siglo XVII. El Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa se integra al entorno natural y cultural del valle del río Chili, dominado por tres volcanes cubiertos de nieve y las terrazas agrícolas prehispánicas en la campiña.

Estos atributos aún se conservan en la actualidad y mantienen una relación estrecha y armoniosa sin alteraciones significativas.

El Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa es vulnerable a los fenómenos naturales, tales como la actividad sísmica, la actividad volcánica de baja intensidad y El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). Además, las presiones socioeconómicas en la ciudad deben abordarse para mantener las condiciones de integridad.

La planificación del diseño urbano fundacional del Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa mantiene su originalidad y gran parte del tejido urbano que expresan el carácter mestizo y la identidad histórica de la ciudad, y agrega un valor urbano sobresaliente al conjunto. Asimismo, el diseño de los edificios coloniales expresa fielmente los principios que distinguen a la tradición arquitectónica arequipeña, resumido en el uso eficiente de materiales constructivos locales, técnica constructiva sismo-resistente, apego a tendencias arquitectónicas vigentes en la época, y aportes estéticos y técnicos nativos. Las técnicas de construcción que utilizan piedra volcánica y el fino trabajo escultórico de portadas y otros, tallados en sillar, son testimonio del desarrollo tecnológico y del arte barroco mestizo americano, manteniéndose ejemplos auténticos e inalterados que han sobrevivido desde el siglo XVII. Las iglesias conservan su uso religioso, en tanto que muchas casas señoriales han perdido su uso original como residencias y han sido restauradas y adaptadas para funciones administrativas y culturales.

A pesar de las innumerables catástrofes naturales que ha sufrido el Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa, la mayoría de los edificios han sido reparados muchas veces y reconstruidos para soportar el entorno geográfico sin perder su tipología o sus características ornamentales, manteniendo características excepcionalmente coherentes y homogéneas como resultado de la integración de tales factores. Esto se logró debido a la integración de muchos elementos, a la continuación de las tradiciones de construcción (saber hacer), al uso de mano de obra local con experiencia y al conocimiento de materiales de construcción locales, como el sillar, así como a las diversas fuentes documentales y registros gráficos.

El entorno natural y cultural del Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa, formado por volcanes cubiertos de nieve y el campo del valle del río Chili con terrazas agrícolas prehispánicas, le da a la ciudad un paisaje espectacular de notable belleza estrechamente vinculado a él.

Gestión El Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa se encuentra protegido por la Constitución Política del Perú (artículo 21°) y por la Ley N° 28296, Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación, promulgada en julio de 2004. La Resolución Suprema N° 2900 de 1972 declara como zona monumental al Centro Histórico de Arequipa y como monumentos a sus edificios con valor patrimonial. Mediante el Decreto Supremo N° 012-77-IT/DS de agosto de 1977, se definieron los límites del área monumental (que totaliza 166.52 ha) y se le declara intangible en condición de zona blanca, monumental y turística. Por Ordenanza Municipal N° 13-99 del 20 de abril de 1999, se normó la protección del Centro Histórico de Arequipa y se creó la Superintendencia Municipal de Administración y Control del Centro Histórico de Arequipa (ahora Gerencia del Centro Histórico y Zona Monumental de la Municipalidad Provincial de Arequipa). Los límites del sitio (166.52 ha) están bien establecidos y protegidos por la legislación nacional. La zona de amortiguamiento deberá ser definida.

Actualmente, los principales edificios religiosos están generalmente bien conservados. El 20% de las casas señoriales declaradas está completamente restaurado y casi el 30% se encuentra pendiente de restaurar. Los espacios públicos del centro histórico son propiedad del Estado peruano y son administrados por la Municipalidad Provincial de Arequipa. Los conventos e iglesias del área monumental son propiedad de la Iglesia católica, siendo administrados por el Arzobispado de Arequipa y distintas órdenes religiosas. Las casonas identificadas como monumentos históricos son, en su mayoría, propiedad de instituciones públicas y privadas. Un pequeño número de casas señoriales pertenece a familias particulares.

La gestión del Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa, en su conjunto, es responsabilidad de la Gerencia del Centro Histórico y Zona Monumental de la Municipalidad Provincial de Arequipa, en coordinación con el Ministerio de Cultura. Una de sus principales responsabilidades es asegurar la implementación de los lineamientos y proyectos contemplados en el Plan Maestro del Centro Histórico y la Zona Monumental de Arequipa, aprobado mediante Ordenanza Municipal N° 115-2001 y fortalecer la gestión de la ciudad.

Galería fotográfica del Centro Histórico de Arequipa
Mapa de ubicación del Centro Histórico de Arequipa

Líneas y Geoglifos de Nasca y Palpa – Patrimonio de la Humanidad

Inscripción

Los Geoglifos de Nasca y Pampas de Jumana (Perú) (C 700) fueron inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la Convención de la UNESCO de 1972 como bien cultural bajo los criterios (i) (iii) (iv), en la 18ª Sesión del Comité del Patrimonio Mundial, realizada en Phuket, Tailandia, el 17 de diciembre de 1994.

En la 40ª Sesión 2016, realizada en Estambul, Turquía, el Comité del Patrimonio Mundial aprobó el cambio de nombre del bien por Líneas y Geoglifos de Nasca y Palpa.

Significado Cultural

Distribuidas sobre la árida planicie costera peruana, a unos 400 km al sur de Lima, las Líneas y Geoglifos de Nasca y Palpa constituyen una de las zonas arqueológicas más impresionantes del mundo y un ejemplo excepcional del sistema de creencias de las sociedades prehispánicas que habitaron la costa sur del Perú entre el siglo VIII a.C. y el siglo VIII d.C. Ubicados en las llanuras desérticas de la cuenca del río Grande de Nasca, sobre una extensión de 75358.47 hectáreas, los antiguos pobladores de la región dibujaron sobre el suelo desértico miles de figuras zoomorfas, antropomorfas y líneas o barridos de gran escala, variedad y precisión geométrica sobresaliente. Con ellas transformaron un extenso territorio yermo en un paisaje cultural con alta connotación simbólica, ritual y social. Estas figuras son testimonio del genio creativo de los antiguos pobladores americanos y representan una notable manifestación de una religión común y una homogeneidad social que duró un período de tiempo considerable.

Son el grupo de geoglifos más destacado de todo el mundo y no tienen parangón en su alcance, magnitud, cantidad, tamaño, diversidad y tradición antigua a cualquier trabajo similar en el mundo. La concentración y la yuxtaposición de las líneas, así como su continuidad cultural, demuestran que esta fue una actividad importante y permanente, que duró aproximadamente mil años.

Las Líneas y Geoglifos de Nasca y Palpa fueron diseñados aprovechando una característica singular que presenta el tablazo desértico. Este tablazo tiene una superficie llana, cubierta por cascajo y totalmente ennegrecida por la fuerte incidencia de los rayos del sol. Raspando esta superficie aparece, a pocos centímetros, una capa de sedimentos consolidados de color claro. Las líneas y geoglifos fueron trazados explotando este contraste natural de tonalidades, excavando estrechas zanjas para formar figuras que resaltan contra el suelo oscuro calcinado de la pampa.

El repertorio de figuras conocidas comprende dos grandes grupos: aquellas de carácter figurativo y aquellas de carácter geométrico. Las primeras representan, en forma esquemática, imágenes de plantas, animales (aves, peces, arañas, monos, etc.) y humanas, aparentemente consideradas sagradas por los antiguos habitantes de la región. Es notable la armonía en forma, estilo y proporción que alcanzan los diseños naturalistas cuando fueron ejecutados a gran escala, considerando especialmente que sus creadores no contaban con mayor apoyo visual que el que permite una perspectiva desde el suelo o laderas de montañas cercanas. Las figuras geométricas, por su parte, comprenden líneas que forman triángulos, espirales, rectángulos, entre otras, así como líneas rectas que se extienden por varios kilómetros cruzando la pampa en distintas direcciones. Dentro de este grupo se circunscriben también los llamados barridos, que son grandes espacios llanos de forma trapezoidal que parecen haber sido concebidos para realizar procesiones rituales con un gran número de personas.

No hay un orden evidente en la disposición y distribución de las figuras. Por el contrario, las líneas se concentran y yuxtaponen,llevando a pensar que su creación fue producto de un comportamiento que se repitió a lo largo de varios siglos. Estudios estilísticos de los geoglifos que han incidido en comparaciones con la iconografía producida por distintas tradiciones culturales, han permitido establecer paralelos confiables con manifestaciones artísticas de las culturas locales Paracas (700 a.C. a 200 d.C.) y Nasca (200 a 700 d.C.). Esta evidencia permite concluir que el arte de las pampas es una obra original que tiene más de 1400 años de antigüedad. Dada su extensión, magnitud, cantidad y diversidad de diseños y larga tradición, las Líneas y Geoglifos de Nasca y Palpa constituyen el conjunto de geoglifos más notable del mundo, siendo incomparables frente a cualquier obra similar producida por el hombre prehistórico.

Criterio (i): Las Líneas y Geoglifos de Nasca y Palpa forman un logro artístico único y magnífico de la cultura andina que no tiene rival en su extensión, dimensiones, diversidad y larga existencia en cualquier parte del mundo prehistórico.

Criterio (iii): Las Líneas y Geoglifos de Nasca y Palpa, a través de la forma única del uso de la tierra, son testimonio excepcional de la cultura, la tradición mágico-religiosas y las creencias de las sociedades que se desarrollaron en la América del Sur precolombina entre los siglos VIII a.C. y VIII d.C.

Criterio (iv): El sistema de líneas y geoglifos, que ha sobrevivido intacto durante más de dos milenios, evidencia una forma inusual de utilizar la tierra y el entorno natural que representa un paisaje cultural de alta expresión simbólica, utilizando una tecnología de elaboración que les permitió diseñar figuras a gran escala con una sobresaliente precisión geométrica.

Condiciones de Integridad y Autenticidad El área de protección de las Líneas y Geoglifos de Nasca y Palpa, que totaliza 75358.47 hectáreas, está bien definida e incluye todos los atributos físicos que expresan el Valor Universal Excepcional del bien. Estos atributos incluyen su entorno paisajístico inmediato, con el que conforma una unidad indisociable y mantiene una relación armónica que ha sobrevivido virtualmente inalterada a lo largo de siglos.

La terraza aluvial pleistocénica que soporta las figuras presenta algunas quebradas y cauces secos que se activan muy raramente, especialmente durante los eventos inusualmente severos del Fenómeno El Niño – Oscilación Sur (ENSO). El bajo índice de lluvias registrado en el territorio (uno de los más bajos del mundo), determina las condiciones de aridez extrema que han favorecido la conservación de las Líneas y Geoglifos de Nasca y Palpa a lo largo de siglos. Con excepción de la construcción de la carretera Panamericana en la década de 1960, la cual cruza las pampas de sureste a noroeste, son muy escasas las actividades antrópicas que han generado algún tipo de daño directo sobre el bien, por lo que los geoglifos y el paisaje cultural han permanecido intactos durante casi dos milenios, desde su diseño en el siglo VIII a.C. hasta nuestros días. Los trabajos de limpieza y conservación realizadas en el sitio no han afectado la integridad de las líneas y figuras, sino que, por el contrario, han promovido su conservación.

La autenticidad de las Líneas y Geoglifos de Nasca y Palpa es indiscutible. El método empleado en su creación, que consistió en remover la capa superficial de la pampa para exponer el substrato más claro del terreno, es tal que su autenticidad está asegurada. La creación, diseño, morfología, tamaño y variedad de los geoglifos y líneas corresponden a los diseños originales producidos durante la evolución histórica de la región y se han mantenido sin cambios. La ideología, el simbolismo y el carácter sagrado y ritual de los geoglifos y el paisaje están claramente representados, y su significado permanece intacto incluso hoy en día.

La concentración y la superposición de líneas y figuras proporcionan una clara evidencia de una larga e intensa actividad en el territorio, reflejando la milenaria tradición mágico-religiosa de esta actividad por parte de las sociedades prehispánicas y la continuidad histórica en la cuenca del río Grande de Nasca.

La propiedad también muestra diferentes etapas del proceso social. Varias fuentes e investigaciones históricas confirman la originalidad de la propiedad y el entorno paisajístico original que aún se conserva en perfecto estado y sin alteraciones.

Aunque ha habido algunos impactos causados por factores naturales y humanos, estos han sido mínimos y los geoglifos mantienen su autenticidad y expresan su alto valor simbólico e histórico incluso hoy en día.

Gestión

Las Líneas y Geoglifos de Nasca y Palpa fueron declaradas monumento nacional por la Ley 6634 de junio de 1929. Actualmente el bien se encuentra protegido por la Constitución Política del Perú (artículo 21°) y por la Ley N° 28296, Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación, promulgada en julio de 2004.

La Resolución Jefatural N° 421/INC, de julio de 1993 y la Resolución Directoral Nacional N° 654/INC, de agosto de 2009, definen los límites del Área de Reserva de las Líneas y Geoglifos de Nasca y Palpa, declarándola, al mismo tiempo, zona intangible y Patrimonio Cultural de la Nación. No obstante, al momento de su inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial, en el año 1994, se recomendó redefinir esos límites de acuerdo con las líneas y la distribución real de los geoglifos en el campo y presentar una nueva propuesta al Comité del Patrimonio Mundial; las investigaciones y registros efectuados hasta el momento vienen ofreciendo información muy importante sobre la existencia de notables geoglifos dentro de los límites establecidos.

Desde el año 1941, científicos nacionales y extranjeros, entre los que destaca la matemática alemana María Reiche, han desarrollado actividades de investigación, conservación y mantenimiento de las líneas y geoglifos. Estos investigadores han trabajado en coordinación con la oficina local del entonces Instituto Nacional de Cultura encargado, sobre todo, de garantizar la conservación y protección legal de la zona arqueológica.

La gestión y protección actual del sitio está cargo del Ministerio de Cultura, que ha aprobado el Plan de Gestión: Sistema de Gestión para el Patrimonio Cultural y Natural del Territorio de Nasca y Palpa, mediante Resolución Ministerial N° 019-2015- MC, de enero de 2015. Este documento, que es fundamental en la protección de las líneas y geoglifos, establece los principios, estrategias, líneas de acción y una zonificación del territorio para ser gestionado mediante programas y proyectos de investigación, documentación, conservación y promoción de este importante patrimonio cultural. Desde el 2015 se ha instalado una oficina de coordinación de la Dirección Desconcentrada Cultura de Ica en Nasca para la implementación del sistema de gestión.

Dado al alto interés que concitan las Líneas y Geoglifos de Nasca y Palpa en el medio científico internacional, los proyectos de investigación y conservación nacionales y extranjeros continúan, esta vez auspiciados por universidades de Japón y Europa y el Fondo del Embajador de la Embajada de los Estados Unidos de Norteamérica en el Perú.

Galería Fotográfica de Nasca y Palpa

 

Mapa de ubicación de Nasca y Palpa

Zona Arqueológica de Chan Chan – Patrimonio de la Humanidad

Inscripción

La Zona Arqueológica de Chan Chan (Perú) (C 366) fue inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro de la Convención de la UNESCO de 1972 como bien cultural bajo los criterios (i) (iii), en la 10ª Sesión del Comité del Patrimonio Mundial, realizada en París, Francia, el 28 de noviembre de 1986.

Significado Cultural

El reino Chimú alcanzó su apogeo en el siglo XV, poco antes de ser asimilado por los incas. Su capital, Chan Chan, se ubica en el otrora fértil valle de Moche o Santa Catalina. Como centro del poder hegemónico de un vasto imperio extendido en la costa norte del Perú, alcanzó grandes dimensiones (aproximadamente 20 km²) y es hoy día considerada como la ciudad de arquitectura de tierra más grande de la América precolombina. Los restos de esta vasta ciudad reflejan en su trazado una estrategia política y social estricta, enfatizada por su división en nueve ciudadelas o palacios que forman unidades independientes.

El Valor Universal Excepcional de Chan Chan no solo reside en su notable extensión, sino también en la planificación jerárquica de esta gran ciudad, que incluye sectores de diferente prestancia social y política, barrios de artesanos y en los restos de los antiguos sistemas hidráulicos y agrícolas que una vez la sostuvieron.

El núcleo del gran centro urbano, de aproximadamente 6 km2, está ocupado por nueve grandes conjuntos rectangulares de enormes murallas, denominados comúnmente ciudadelas o palacios, que habrían funcionado como sedes de distintos regentes de la dinastía chimú. Estos edificios presentan una organización bipartita o tripartita, que reproduce grandes espacios abiertos o plazas, así como una densa concentración de depósitos, estructuras en forma de “U” llamadas audiencias, y la plataforma funeraria real. Como corresponde a su alto estatus, los muros que dividían los espacios internos de estos edificios estaban a menudo profusamente decorados con celosías romboidales y frisos que representan motivos abstractos, como bandas y paneles escenográficos con figuras antropomorfas, zoomorfas y geométricas elaboradas en relieve y originalmente policromadas.

En el mismo núcleo monumental, encontramos pirámides escalonadas de distintas dimensiones, además de 32 conjuntos residenciales de élite. El cinturón externo de la ciudad está compuesto por extensas áreas cercadas o canchones, cementerios y cuatro sectores con densas concentraciones de pequeñas viviendas irregulares en donde las excavaciones arqueológicas han detectado actividades relacionadas con la producción de objetos suntuarios (textilería, madera y metales ornamentales). El paisaje urbano se complementa con distintos elementos que hicieron posible la vida en la ciudad y la administración de un vasto territorio, como caminos terraplenados, manantiales, extensos campos de cultivo y restos de un sistema de irrigación que permitió transformar el desierto circundante en una inimaginable zona fértil.

Construida durante más de 600 años (850-1470 d.C.), la Zona Arqueológica de Chan Chan representa la culminación de un proceso de once mil años de desarrollo cultural en la costa norte del Perú y constituye un testimonio excepcional de los modelos de urbanismo desarrollados por las antiguas civilizaciones americanas. Antes del Cusco, Chan Chan fue la ciudad más suntuosa en Sudamérica y es posible que los incas asimilaran de ella principios y conceptos que usaron para enriquecer la pompa de sus propias cortes.

Los ríos Moche y Chicama una vez suministraron un intrincado sistema de riego a través de un canal de aproximadamente 80 km de largo, que sostuvo a la región alrededor de Chan Chan durante la cumbre de la civilización chimú.

Criterio (i): La planificación de la ciudad de tierra más grande de la América precolombina es una absoluta obra maestra de planificación urbana. Su rigurosa zonificación, el uso diferenciado del espacio habitado y la construcción jerárquica, ilustran un ideal político y social que raramente se expresa con tal claridad.

Criterio (iii): Chan Chan ofrece un testimonio único y es la ciudad más representativa del desaparecido reino Chimú, donde se sintetizan y expresan once milenios de evolución cultural en el norte del Perú. El conjunto arquitectónico integró de manera única la arquitectura simbólica y sagrada con el conocimiento tecnológico y la adaptación eficaz al medio ambiente local.

Condiciones de Integridad y Autenticidad

Chan Chan conserva todos los elementos que expresan su Valor Universal Excepcional en un área de 1414.57 hectáreas, que, a pesar de ser menos que el área original de la ciudad, contiene características representativas de las unidades arquitectónicas, caminos ceremoniales, templos y residencias de élite, así como muestras representativas de los barrios populares y sistemas de cultivo periféricos que transmiten el significado cultural de la propiedad.

El tipo de material constructivo empleado en la ciudad – adobes de tierra batida y argamasa de barro – es especialmente frágil y sensible frente a agentes de deterioro medioambiental (viento, humedad del suelo, lluvias y sales). La vulnerabilidad del sitio se incrementa por estar situado en una zona costera donde los embates de los eventos cíclicos de El Niño-Oscilación Sur (ENSO) se sienten con más fuerza. A lo largo de siglos, las torrenciales lluvias que acompañan estos eventos han deteriorado y causado el colapso de los muros de Chan Chan y barrido los frisos de barro que los decoraban. Sin embargo, el mantenimiento continuo con materiales de tierra ha mitigado el degrado del impacto físico. Los muros más masivos mantienen todavía gran altura. Las excavaciones arqueológicas prueban la supervivencia de frisos que permanecieron siglos cubiertos por escombros.

En términos de forma y diseño, el sitio arqueológico todavía expresa fielmente la esencia del paisaje urbano monumental de la antigua capital chimú. Los componentes arquitectónicos que evidencian su organización jerárquica permiten discernir claramente la alta complejidad política, social, tecnológica, ideológica y económica que alcanzó la sociedad chimú entre los siglos IX y XV de nuestra era.

A pesar de las pasadas catástrofes climáticas y el saqueo de tumbas, palacios y pirámides, sobreviven numerosos ejemplos de muros decorados con frisos y celosías. Al ser descubiertos, se toman las previsiones necesarias para garantizar su preservación incluyendo, en algunos casos, volver a enterrarlos. Las excavaciones arqueológicas practicadas en distintos sectores de la ciudad comprueban que esta todavía esconde numerosas evidencias y artefactos que permiten reconstruir los rituales, actividades y formas de vida de sus antiguos habitantes. La arquitectura de tierra original, con sus características y decoraciones simbólicas, está siendo sometida a intervenciones de conservación utilizando materiales de tierra y aún representan fielmente los métodos de construcción y el espíritu de la gente de Chimú.

Gestión

El sitio está protegido por leyes y decretos nacionales de larga data. Así, mediante la Ley N° 6634 de junio de 1929, se proclamó expresamente el derecho inalienable e imprescriptible de la nación a todos los monumentos históricos precedentes a la época del virreinato. Esta misma ley, declaró monumento nacional a Chan Chan. Más adelante se aprobaron los planos de delimitación del sitio mediante Resolución Suprema N° 0518- 67-ED de junio de 1967, a la que se le otorgó fuerza de ley con la Ley N° 28261 de junio de 2004 que declara de Necesidad y Utilidad Pública la Recuperación del Complejo Arqueológico de Chan Chan. Asimismo, se encuentra protegido por la Constitución Política del Perú (artículo 21°) y la Ley N° 28296, Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación, de julio de 2004.

El Ministerio de Cultura es el órgano principal encargado de proteger la zona arqueológica. Colabora con autoridades a nivel nacional, regional y municipal en implementar acciones de protección del bien. Sin embargo, problemas de larga data, como la tenencia de la tierra, aún deben abordarse de manera efectiva para garantizar la plena conservación y protección a largo plazo de Chan Chan. Los mecanismos reguladores para la zona de amortiguamiento se están implementando en colaboración con el municipio local.

En 1986, Chan Chan fue inscrito originalmente en la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro debido al frágil estado de conservación de la arquitectura de tierra y a su vulnerabilidad frente a los eventos climáticos extremos causados por el Fenómeno El Niño que afecta la costa norte del Perú, la extracción ilegal de objetos arqueológicos, la presencia de ocupantes ilegales y la construcción de una carretera que cruza el sitio.

Desde su inscripción, se han tomado una serie de medidas para alcanzar el estado de conservación deseado y retirar al sitio de la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro y el desarrollo de un plan de gestión. Estas medidas tomaron la forma de acciones concretas, como el patrullaje permanente y el control total de la extracción ilegal de piezas arqueológicas, la erradicación de construcciones e instalaciones indebidas, la construcción de canales de drenaje para controlar el afloramiento de aguas subterráneas y el desarrollo sostenido de programas de investigación, conservación y protección del sitio y sensibilización de la comunidad local, que se conducen bajo los principios de las normas internacionales; así como la construcción del Museo de Sitio de Chan Chan para el desarrollo de la investigación, conservación y la promoción de los valores del sitio.

Un nivel mayor de planificación se alcanzó con la elaboración del Plan Maestro para la Conservación y Manejo del Complejo Arqueológico de Chan Chan, aprobado por Decreto Supremo N° 003-2000-ED de enero de 2000, al que se le dio fuerza de ley mediante la Ley N° 28261 antes indicada. A fines del 2006, se creó el Proyecto Especial Complejo Arqueológico Chan Chan (Decreto de Urgencia N° 032-2006 y Decreto Supremo N° 026- 2006-ED), auspiciado por el Estado peruano para la ejecución sostenida del plan maestro con financiamiento gubernamental permanente a través de la Unidad Ejecutora 110 (actualmente UE 006). El plan fue actualizado en el año 2018 para un horizonte de 10 años. Desde entonces, el plan maestro ha fortalecido la gestión de Chan Chan permitiendo concretar una serie de medidas efectivas relacionadas al mantenimiento del nivel freático, la estabilidad de muros perimetrales e internos de los palacios y plataformas funerarias, el mantenimiento de áreas de uso público, la investigación arqueológica, la documentación arquitectónica para la conservación y la gestión, la conservación de estructuras arquitectónicas, el desarrollo de capacidades del personal y de artesanos locales, programas de sensibilización para estudiantes y la comunidad local y la creación del Centro Panamericano de Conservación de la Arquitectura de Tierra con la finalidad de desarrollar la conservación de las estructuras de Chan Chan sobre la base de estudios científicos.

Asimismo, se ha desarrollado un plan de preparación para emergencias y desastres contra el Fenómeno El Niño.

La visión para Chan Chan es mantener su estatus como símbolo cultural para el Perú, que vincule el presente con el pasado y juegue un rol esencial para el desarrollo humano de la región y el país. La conservación y presentación del sitio arqueológico y su contexto contribuyen a su valoración y a fortalecer la identidad cultural peruana.

Galeria Fotografica de Chan Chan
Mapa de Ubicación de Chan Chan

Sitio Arqueológico de Chavín – Patrimonio de la Humanidad

Inscripción

El Sitio Arqueológico de Chavín (Perú) (C 330) fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la Convención de la UNESCO de 1972, como bien cultural bajo el criterio (iii), en la 9ª Sesión del Comité del Patrimonio Mundial, realizada en París, Francia, el 6 de diciembre de 1985.

Significado Cultural

El Sitio Arqueológico de Chavín se ubica a 3180 metros sobre el nivel del mar en los Andes del norte del Perú, dentro de un estrecho valle rodeado por altas montañas, en la provincia de Huari, Región Ancash. Chavín fue un sitio ceremonial y de peregrinaje que, entre los años 1200 y 550 a.C., se convirtió en un gran centro de convergencia y diseminación ideológica, cultural y religiosa organizada alrededor de un culto animista que alcanzó gran difusión dentro de un territorio que hoy día comprende una extensa parte de la sierra, la selva alta y la costa norte y sur del Perú. Su antigua prestancia religiosa se expresa en el refinado estilo arquitectónico de sus templos y en el desarrollo local de un arte monumental de talla lítica y estelas que no tienen parangón entre ninguna de las manifestaciones culturales sudamericanas de su época.

Chavín es uno de los sitios prehispánicos tempranos más representativos del Perú y constituye la más importante expresión de las artes y técnicas decorativas y de construcción de su tiempo. Su configuración fue lograda por sucesivas construcciones a lo largo de mil años, alcanzando hacia los 900 a.C. su fisonomía monumental. Se conforma de un conjunto de edificios megalíticos, terrazas y plazas, destacando la plaza cuadrada y la plaza circular que precede a la notable Galería del Lanzón.

La arquitectura exterior de estos edificios denota una esmerada construcción. El cuerpo central del edificio más prominente, por ejemplo, estuvo revestido por grandes bloques rectangulares de granito blanco, dispuestos en hiladas superpuestas que alternan grosores distintos. El núcleo central de los edificios que conforman Chavín, estuvo dotado de un complejo sistema interno de galerías – aparentemente usadas en ceremonias de iniciación – complementados con una red de ductos de ventilación y canales de drenajes sin precedentes en América del Sur, siendo el Canal Rocas el de mayor envergadura, y el que en su largo recorrido cruza la plaza circular y la plaza cuadrada.

Para servir a los intereses del culto y ensalzar, al mismo tiempo, la magnificencia y belleza de los templos que le dieron acogida, se dispusieron numerosas tallas líticas que, invariablemente, representan a los seres sobrenaturales del culto Chavín. Se reconocen tres tipos básicos de tallas: esculturas en bulto, estelas y obeliscos. Las primeras están representadas, sobre todo, por efigies tridimensionales de cabezas humanas que alguna vez se exhibieron en los muros exteriores de los templos (cabezas clavas). Las estelas son losas tabulares esmeradamente cortadas y pulidas, con imágenes talladas en relieve hundido en una de sus superficies mayores. Su mejor exponente es la Estela Raimondi, de 1.98 metros de altura, que representa a un dios con báculos que antecede a la famosa imagen de la cultura Tiahuanaco. Finalmente, los obeliscos son monolitos grabados en derredor con la imagen de una antigua divinidad.

Su máximo representante, El Lanzón, todavía ocupa su posición original, en el centro de la galería cruciforme del Templo del Lanzón.

Los distintos atributos que distinguen al Sitio Arqueológico de Chavín – que incluyen el complejo diseño de sus templos, su prestancia arquitectónica y ornamental, belleza y prolijidad de su arte lítico y la amplia difusión que alcanzó el culto que auspiciaba – son testimonio del sorprendente desarrollo alcanzado por esta civilización prehispánica. Estos atributos demuestran, igualmente, lo elaboradas que llegaron a ser las estrategias de dominación ideológica esbozadas por líderes religiosos de sociedades andinas en épocas tan remotas como el primer milenio antes de Cristo. Chavín es, en consecuencia, un monumento único de significado universal.

Criterio (iii): El Sitio Arqueológico de Chavín, epónimo de una de las civilizaciones más antiguas de América del Sur, es un ejemplo excepcional de las creaciones arquitectónicas, tecnológicas y simbólicas de las sociedades precolombinas tempranas de los Andes peruanos. Su aspecto es imponente, con un conjunto de terrazas y plazas, sistemas complejos de galerías internas y decorados con diseños iconográficos antropomorfos y zoomorfos de extraordinaria belleza. Fue un importante centro de convergencia y diseminación ideológica, cultural y religiosa en torno a un culto extendido en un amplio territorio de los Andes.

Condiciones de Integridad y Autenticidad

Los límites del área protegida del Sitio Arqueológico de Chavín abarcan 14.79 hectáreas y engloban todos los elementos, características y valores simbólicos clave originales del complejo arquitectónico y de su evolución histórica, que transmiten su Valor Universal Excepcional. A pesar de que el sitio ha sido históricamente afectado por fenómenos naturales y alteraciones inducidas por la mano del hombre, la integridad del complejo formado por los edificios, plataformas y plazas, la planimetría, su diseño arquitectónico, las formas y materiales originales empleados en distintas etapas de su construcción, todavía se mantiene y es fácilmente distinguible. Las estructuras, galerías y otros espacios arquitectónicos preservan sus elementos y características primigenias incluyendo, en muchos casos, la iconografía y su arte lítico decorativo, revelando su uso y función original.

A pesar de que han transcurrido más de 2000 años desde su abandono, el Sitio Arqueológico de Chavín y su paisaje circundante no han padecido cambios substanciales. Las áreas vecinas, por ejemplo, evidencian la continuidad de prácticas agrícolas tradicionales. El factor más relevante que afecta la preservación e integridad del sitio es el medio ambiente, que ha deteriorado sus estructuras más representativas. Los daños más significativos han sido causados por terremotos (como el de 1970, que afectó toda la región circundante), y por grandes deslizamientos de tierras propiciados por el rebalse de lagunas glaciares (como el de 1945 que sepultó varias estructuras y barrió con muchas tallas líticas que las decoraban).

Las condiciones de autenticidad del Sitio Arqueológico de Chavín, expresada en su planificación territorial y su concepción arquitectónica, las formas y materiales constructivos y el diseño iconográfico, se han mantenido. Los elementos existentes en el sitio son testigos del excepcional diseño, desarrollo y síntesis estética del arte lítico de las lápidas, vigas, columnas, esculturas y otros que permanecen in situ, y muestran sus connotaciones ideológicas religiosas, el simbolismo y el significado ritual del complejo, así como el uso ceremonial y función de espacios y áreas arquitectónicas en particular. También representan la sociedad de Chavín y el proceso de evolución histórica que revela diferentes etapas de construcción y contextos culturales, debido a las funciones sociales continuas del sitio que finalmente dieron forma a sus edificios. Los hallazgos materiales producidos por excavaciones arqueológicas revelan la función del centro ceremonial como lugar de peregrinación frecuentado por antiguas poblaciones del norte y centro del Perú, en relación con el culto claramente visible en su iconografía arquitectónica y en la parafernalia religiosa que se encuentra en el sitio. Las investigaciones arqueológicas y las intervenciones de conservación desarrolladas en Chavín han sido ejecutadas por profesionales, manteniendo igualmente inalterados los espacios, estructuras y componentes del conjunto ceremonial.

Gestión

El marco legal de protección del Sitio Arqueológico de Chavín se remonta mucho tiempo atrás. La Ley N° 6634 de junio de 1929, que proclama inalienable e imprescriptible el derecho de la Nación sobre todos los monumentos históricos que preceden al tiempo del virreinato en el país, declaró a Chavín como Monumento Nacional; y la Ley N° 13457 de enero de 1941, como Parque Arqueológico Nacional y Centro de la Zona Arqueológica y Turística de la Provincia de Huari, departamento de Ancash. El 10 de noviembre de 1960, la Ley N° 13457 estableció claramente los linderos del área arqueológica, calculada entonces en 13.41 hectáreas; también decretó la creación de la Junta Provincial de Conservación y Supervigilancia de la Zona Arqueológica Chavín, encargada de cercar el sitio, promover el turismo y supervisar las investigaciones que se den en su interior. En agosto de 2007, la Resolución Directoral Nacional N° 1056/INC, declaró Patrimonio Cultural de la Nación al sitio y estableció una nueva área de protección de 14.79 hectáreas.

Actualmente, el bien se encuentra protegido por diversas normas, siendo las más importantes, la Constitución Política del Perú (artículo 21°) y la Ley N° 28296, Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación, de julio de 2004.

Después de la inundación que enterró parcialmente a Chavín en 1945, se llevaron a cabo trabajos de protección, limpieza, preservación preventiva, investigación y preparación con la participación de varias instituciones y del Ministerio de Cultura.

Desde 1919 en adelante, muchos proyectos de investigación, principalmente patrocinados por universidades locales o extranjeras, han excavado las estructuras de Chavín y las han registrado de manera intensiva. Estos proyectos han proporcionado mucha información sobre el sitio arqueológico, por lo que es uno de los mejor documentados y comprendidos en el Perú. La terrible inundación de 1945 detuvo temporalmente el trabajo de investigación, obligando a las actividades posteriores a centrarse en la exhumación, la limpieza, la conservación preventiva y la estabilización de estructuras. Sin embargo, los trabajos de conservación continúan y el sitio no ha vuelto a enfrentar un percance mínimamente similar al de 1945.

De acuerdo a la normativa nacional, la protección y la gestión del Sitio Arqueológico de Chavín son responsabilidad del Ministerio de Cultura en nombre del Gobierno peruano. El Ministerio de Cultura ha desarrollado un plan de gestión donde se han programado los elementos necesarios para satisfacer las necesidades básicas y desarrollar los proyectos permanentes necesarios para proteger, preservar y restaurar el sitio en el marco de los esquemas de operación institucional. Además, las actividades de investigación y conservación son apoyadas por instituciones privadas.

Chavín continúa atrayendo muchos turistas hoy en día y últimamente su estrategia de exposición ha mejorado notablemente con la construcción del Museo Nacional de Chavín en el vecino pueblo de Chavín de Huántar. Este museo, construido con un importante aporte de la Agencia de Cooperación Internacional Japonesa (JICA) e inaugurado en el 2008, exhibe las piezas más representativas del arte lítico, finos objetos de cerámica y artefactos de otros materiales recuperados en el sitio. Resguarda otros bienes muebles de gran valor y belleza y asimismo, provee amplios espacios de almacenamiento para los objetos que serán recuperados y analizados en futuras investigaciones.

 

Ubicación en el Mapa

 

El mayor sacrificio de niños que los incas realizaron para apaciguar el volcan Misti

Se estima que en el siglo XV, cuando gobernaba el Inca Túpac Yupanqui, el volcán Misti tuvo una de sus mayores erupciones de su historia. Cuando estas erupciones volcanicas sucedian en cualquier rincon del imperio, que como sabemos comprendio desde Argentina hasta la actual frontera de Ecuador y Colombia, los sacerdotes Incas ordenaban efectuar sacrificios humanos. Estos sacrificios humanos no eran frecuentes, como sucedia en el antiguo Mexico, sino que se realizaba ante un cataclismo natural, como en este caso la erupción de un volcan. Aquellos sacrificiones exepcionales eran conocidos como: Capacocha, que en español podria traducirse como «Obligación real».

Por mucho tiempo se creia que a diferencia de las culturas norteñas, los Incas no realizaban sacrificios humanos. Sin embargo en las ultimas decadas se han encontrado en la cima de grandes nevados, como en grateres de volcanes momias de niños sacrificados a los apus a fin de apaciguar sus iras. Debido a las condiciones climaticas, los cuerpos sacrificados de estos niños han permanecido casi intactos. Algunos de los mas importantes hallasgos son:

– La momia Juanita, fue encontrada en el volcán, ahora inactivo, de Ampato en Arequipa (1996).
– Los 3 niños Incas encontrados en la cumbre del volcán Llullaillaco en la provincia de Salta, Argentina (1999).
– El niño del Aconcagua, la montaña mas alta de las Americas, descubierto en 1985.

Todos estos sacrificios se realizaron como parte de la ceremonia de Capacocha. Un dato a tomar en cuenta es que tambíen se realizaba el sacrificio de niños cuando un Inca subia al trono imperial.

Hallasgo en el Misti

Hace 21 años, en 1998, Johan Reinhard -el descubridor de Juanita- y José Antonio Chávez, ambos codirectores del proyecto Santuarios de Altura, llegaron con un grupo de arqueólogos hasta la cima del volcán Misti, a los pies de la ciudad de Arequipa y encontraron dos tumbas dentro del cráter. Dentro del cráter del Misti, los investigadores hallaron los restos congelados de cinco niños y tres niñas, además de cerámica, objetos de oro y plata y de conchas spondylus, que confirmaban su origen Inca. En ningún otro lugar de las altas montañas andinas se ha encontrado hasta hoy a tantos seres humanos sacrificados como en el Misti.

Estos sacrificios podrian haber sido consecuencia de la ultima gran erupcion del Misti que documentaron los cronistas españoles cuando llegaron a la zona de Arequipa. El crónicas Fray Martín de Murúa, en sus libros: Historia del origen y genealogía real de los reyes incas del Perú y la Historia general del Perú, escritas a finales del siglo XVI e inicios del siglo XVII respectivamente, detalla que el volcán Misti erupcionó violentamente durante el periodo de gobierno de Inca Yupanqui (1440–1470). La crónica refiere que: hubo en el distrito de Arequipa un espantable terremoto, precedido de un volcán que estaba tres leguas della. Empezó a lanzar tantas llamaradas de fuego y tan espeso y continuo, que la noche parecía día claro en las riberas del mar, y en todos los pueblos de alrededor. Pasados los días, el volcán se comenzó a cubrir de una nuebe (nube) tenebrosa y oscura, y cesó la claridad del fuego y la noche siguiente vino otro terremoto mayor que el pasado, cuyo ruido y temblor alcanzaba, todo el reino, y por el espacio de la noche nunca cesó el volcán de despedir de sí infinito rayos de fuego, y por cinco días continuos se fue prosiguiendo y con el fuego grañidísima hediondez de piedra, azufre y mucha cantidad de piedras y ceniza y truenos temerosos, que afirman los indios haberse oído hasta Chile y, esparcida la ceniza por los aires, fue llevada más de ciento cincuenta leguas…”.

arequipa-mistiAnte un cataclismo natural, como la erupción de un volcan los Incas reaccionaba sacrificando niños para calmar a los apus. En este caso todo hace creer que el hallasgo de un santuario en el Misti y el cuerpo de 8 niños encontrados en el crater se debe a este fenomeno natural que Fray Martín de Murúa narro en sus cronicas del antiguo Perú.

Cuatros de los niños recuperados en el Misti tenían alrededor de 6 años y uno tenía de 12 o 13 años. La edad del mayor era inusual, porque al ser púber ya se le consideraba impuro. Sin embargo, ese niño tenía una deformidad: las piernas muy curvadas. Este caso llama la atención, considerando que siempre los niños sacrificadores eran escogidos por su belleza fisica y la perfección de cuerpo, se entregaba a los dioses los mejores niños del imperio, no era una ofrenda de sangre, sino de vida a los apus protectores. La respuesta nuevamente se encuentra en las cronicas. José de Arriaga, autor de «La extirpación de la idolatría en el Pirú» (1621) señala para las ofrendas al dios Illapa (dios del trueno) se buscaba a personas golpeadas por un rayo o que tuvieran alguna anormalidad genética, cómo piernas curvadas o labio leporino.

En la tumba femenina había una niña de entre 9 y 11 años, y dos pequeñas de alrededor de 6. Junto a ella se hallaron collarines y prendedores de cobre y plata, tipicos de la era incaica, objetos personales que en vida usaron las menores.

Perú declara Patrimonio Cultural de la Nación a la Momia Juanita

El gibiernoo peruano declaró Patrimonio Cultural de la Nación a la Momia Juanita o tambien conocida como Dama de Ampato y a los bienes prehispánicos hallados en el nevado de Ampato, región Arequipa, y que se encuentran albergados en el museo Santuarios Andinos de la Ciudad Blanca, administrado por la Universidad Católica Santa María.

Así lo establece la Resolución Viceministerial N° 000184-2020-VMPCIC/MC publicada ayer en el boletín de Normas Legales del Diario Oficial El Peruano que precisa que se otorga este reconocimiento a los 81 bienes prehispánicos de propiedad del Ministerio de Cultura que se exhiben en el museo Santuarios Andinos, entre los que se encuentra la Momia Juanita, conocida también como la Dama de Ampato.

En los considerandos de la norma se precisa que estos bienes prehispánicos proceden de las investigaciones arqueológicas realizadas por el Proyecto Santuarios de Altura del Sur Andino y se encuentran en el
Museo Santuarios Andinos de Arequipa, administrado por la Universidad Católica Santa María.

Subraya que entre los 81 bienes prehispánicos figuran cuatro momias, entre ellas se encuentra la denominada “Dama de Ampato o Juanita”- con sus respectivos ajuares funerarios compuestos por vasijas de cerámica, esculturas miniaturas de metal y de material orgánico, además de textiles, corresponden a la cultura Inca, y presentan valores históricos, estéticos, científicos y sociales, relacionados a su importancia por ser un testimonio tangible del desarrollo tecnológico, social y cultural de la sociedad Inca, y son evidencia de lo relatado por los cronistas españoles sobre las denominadas
Capacochas.

De igual manera, tiene relevante significancia social, ya que desde su descubrimiento en 1995, los pobladores de las cercanías del nevado Ampato se han sentido muy identifi cados con este hallazgo, ya que ellos todavía ven a las montañas como sus deidades, ante las cuales realizan ofrendas; como derecho a poseer y honrar los vestigios de su historia y convivir como miembros de una nación con un pasado común, donde confluyen diferentes expresiones y manifestaciones culturales que nos hacen únicos.

Resaltan declaratoria

Desde Arequipa, el director del Museo Santuarios Andinos, Marco López, afirmó que el reconocimiento de las piezas que se exhiben en el Museo Santuarios Andinos de Arequipa, como Patrimonio Cultural de la Nación se inició hace unos tres años con el registro de los bienes en exposición por parte del Ministerio de Cultura.

Sostuvo este es un proceso que todo recinto cultural debe seguir y que concluye con la declaratoria de Patrimonio Cultural de la Nación de sus bienes, lo que otorga además al museo un nivel destacado por la importancia de las piezas que exhibe.

Dentro de la 81 piezas que fueron declaradas Patrimonio Cultural de la Nación se encuentra la momia Juanita, una adolescente que fue entregada en sacrifico al apu Ampato hace más de 500 años y cuyo cuerpo se encuentra en buen estado de conservación.

La momia Sarita y otros tres cuerpos encontrados en el volcán Misti, están considerados en la reciente declaratoria cultural, así como textiles, cerámicas, figuras en miniatura, entre otras piezas que se exhiben en el Museo Santuarios Andinos.

El museo reabrió sus puertas al publicó la primera semana de noviembre del 2020, después de permanecer cerrado varios meses por la emergencia sanitaria por la covid-19, tras implementar los protocolos sanitarios para prevenir el contagio del virus entre los visitantes.

El Museo Santuarios Andinos esta ubicado en la primera cuadra de la calle La Merced, la atención es de martes a sábado de 09:00 a 2:00 de la tarde.

El Museo Santuarios Andinos

El Museo Santuarios Andinos abre sus puertas para la atención al público el 5 de Diciembre de 1996 mediante Resolución N° 3966-R-97, a raíz de querer preservar y mostrar a la humanidad estos restos arqueológicos realizados en el Proyecto: Santuarios de Altura del Sur Andino.

Este proyecto fue dirigido por el Dr. Johan Reinhard y el Dr. José Chávez Chávez desde el año 1980 en las montañas del sur del Perú dando como resultado el hallazgo de 14 cuerpos y 4 en Argentina junto con todas sus ofrendas; a raíz de estas investigaciones, dentro de estos cuerpos congelados se ubica a Juanita en el Ampato, siendo este uno de los 10 hallazgos más importantes del siglo pasado.

En el Museo Santuarios Andinos se halla “Juanita”, que falleció bajo un certero golpe que le propinó un sacerdote inca, como el acto final de una ceremonia ancestral dedicada a los dioses. El lugar en donde fue enterrada la Dama del Ampato consistía en una cámara funeraria de forma rectangular, espacio en el que depositaron diversos tipos de ofrendas (ceramios, textiles, metales, etc.), que la acompañarían en su viaje y comunión con sus deidades.

El Museo donde alberga toda la colección arqueológica, del ritual de la Capac Cocha, es decir las ofrendas como: textiles (ropa de Juanita y de los demás cuerpos); cerámica (usados en las ceremonias), metales (ofrendas a los dioses), keros de madera, entre otros.

El cuerpo de “Juanita, la niña del Ampato”, proviene de este nevado arequipeño, uno de los “Apus Tutelares” en tiempo de los Incas (Tahuantinsuyo), considerado también como un “Santuario Andino”, donde entre 1993 -1994, se produjo su hallazgo con todas sus ofrendas y/o Ajuar funerario. La primera sala es la introductoria, donde se muestran textos y presentaciones sobre el proyecto santuarios andinos, la cronología y los Incas, época que se dio este ritual denominado “Capac Cocha” (1,400 – 1500 d.C.), y las siguientes cinco salas se expone cerámica, metales, textiles y orgánicos, como parte de su contexto funerario de “Juanita”.