Inscripción
El Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa (Perú) (C 1016) fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la Convención de la UNESCO de 1972 como bien cultural bajo los criterios (i) (iv), en la 24ª Sesión del Comité del Patrimonio Mundial, realizada en Cairos, Australia, el 2 de diciembre de 2000.
Significado Cultural
El Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa se ubica a 2335 metros sobre el nivel del mar en un amplio valle aluvial en los Andes del sur peruano, beneficiada por un clima templado y seco y por un marco paisajístico excepcional dominado por tres volcanes de cumbres nevadas. La ciudad, de fundación española realizada en el año 1540, es famosa por haber sido el lugar de origen de una tradición arquitectónica colonial muy destacada, mayormente consolidada a principios del siglo XVIII, que produjo edificios de características estilísticas y constructivas únicas en toda la América virreinal que representan la respuesta integrada de manos indígenas y las técnicas y características de construcción con diseños europeos, expresadas en el admirable trabajo de los maestros coloniales y los albañiles nativos. Esta tradición se manifiesta tanto en edificios religiosos y gubernamentales, así como en fastuosas residencias privadas y fue resultado, por un lado, de la necesidad de adaptar los peculiares materiales constructivos locales a una arquitectura sismo-resistente y, por otro, de la excepcional integración de técnicas y modelos constructivos nativos con tendencias arquitectónicas vigentes en Europa. Muchos de estos edificios reproducen excelsas decoraciones talladas en sillar, mayormente circunscritas a portadas, que exhiben una interesante fusión de temas artísticos europeos con técnicas de composición e iconografía indígena.
La ciudad de Arequipa, que prosperó durante la colonia gracias a la fertilidad de su vasta campiña y su condición de enlace entre la costa del Perú y las ricas minas de Potosí, tiene un carácter distintivo que resulta de circunstancias naturales y del contexto histórico. Las poblaciones indígenas preexistentes, la conquista española y la evangelización, el espectacular entorno natural y los frecuentes terremotos, son factores principales en la definición de la identidad de Arequipa. La ciudad es el resultado de la resistencia de su gente contra los procesos naturales y la capacidad de las culturas para superar las crisis.
Arequipa fue fundada en un valle que había sido cultivado intensivamente por comunidades prehispánicas. El diseño de una aldea indígena ha sobrevivido cerca del centro histórico en el distrito de San Lázaro. El sitio del Patrimonio Mundial consta de 49 bloques originales de la distribución española. Además, hay 24 cuadras de la época colonial y del siglo XIX.
Numerosos terremotos, ocurridos en los años 1582, 1600, 1604, 1609, 1613, 1666, 1668 y, especialmente, 1687, convencieron a sus habitantes de la necesidad de desarrollar una arquitectura que pudiera resistir la furia de estos embates de la naturaleza.
El material constructivo típico del lugar, una piedra volcánica ligera de color blanco o rosado denominada sillar, fue intensamente aprovechado para levantar edificios cuya característica dominante es el espesor de muros, poca altura y contrafuertes prominentes. La ausencia de árboles determinó la necesidad de cubrir las estructuras con bóvedas masivas sobre las que se dispusieron, generalmente, amplias terrazas. La sobriedad y robustez de las construcciones fue compensada con extensas decoraciones, ejecutadas aprovechando el talento de maestros artesanos locales y las facilidades de talla que presenta el sillar.
Estas composiciones artísticas son especialmente prominentes en las fachadas de iglesias, pero también se manifiestan en residencias privadas. Muestran una interesante profusión de temas europeos, especialmente inspirados en las sagradas escrituras, que se enriquecen con formas de composición y motivos locales de origen prehispánico. Esta fusión de tradiciones artísticas tan dispares, si bien no desconocida en otras regiones de América, es especialmente manifiesta y muy representativa de la tradición arquitectónica arequipeña.
Los principales terremotos han marcado los momentos clave de cambio en el desarrollo de la arquitectura de Arequipa. De este modo, es posible identificar cinco períodos de desarrollo: fundación como aldea (1540-1582), esplendor barroco (1582- 1784), introducción del rococó y neoclasicismo (1784-1868), empirismo moderno y moda neoclásica (1868-1960), y diseño contemporáneo. En un rincón de la plaza se encuentran la iglesia y los claustros de La Compañía, el conjunto más representativo del período mestizo barroco a fines del siglo XVIII.
Un magnífico exponente de esta tradición es el Monasterio de Santa Catalina de Siena, empezado a construir en 1580 y reconstruido varias veces. Lejos de reproducir espacios claustrales, este monasterio se distingue por mostrar un diseño de pequeña ciudadela. También destacan, el complejo de San Francisco, el conjunto de San Agustín, las capillas y conventos de Santo Domingo, las iglesias de La Merced, Santa María, Santa Teresa y Santa Rosa, todas obras concluidas entre finales del siglo XVII y el siglo XVIII.
Este estilo tan peculiar también se expresa en numerosas casonas coloniales, que mayoritariamente pertenecieron a familias enriquecidas con la explotación de las minas de Potosí. El Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa alberga 500 residencias de este tipo. El espacio urbano penetra en el interior de las cuadras de la ciudad a través de grandes puertas y pasillos hacia los patios, donde se reproducen las tallas de las fachadas, lo que acentúa la continuidad espacial. Las puertas y ventanas están flanqueadas por pilares y coronadas con frontones sobresalientes que se mezclan con las grandes paredes. La economía ornamental de los porches armoniza con la forma de las bóvedas, las cornisas que sobresalen y las ménsulas talladas.
Las aberturas de ventanas estrechas permiten que la luz entre en los arcos semicirculares o en los espacios abovedados del techo. Junto con los conjuntos monumentales, calles y plazas, las casonas aseguran la armonía y la integridad del paisaje urbano y dan a la ciudad un valor urbano excepcional.
El Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa se caracteriza por su originalidad, presencia, respeto por la tradición, influencia en la región de asentamiento, geografía privilegiada, diseño fundacional, esquema urbano y su creación, sus materiales, sistemas de construcción y decoración, la riqueza social y cultural y el mestizaje.
Criterio (i): La arquitectura ornamentada del Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa representa una obra maestra de la integración creativa de características nativas y europeas, cruciales para la expresión cultural de la región entera.
Criterio (iv): El Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa es un ejemplo excepcional de un asentamiento colonial desafiado por las condiciones naturales, las influencias indígenas, los procesos de conquista y evangelización española, así como por la naturaleza espectacular de su entorno.
Condiciones de Integridad y Autenticidad El área de protección del Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa comprende 166.52 ha, e incluye todos los elementos representativos y las características físicas del conjunto urbano y arquitectónico y su evolución histórica, que expresan el Valor Universal Excepcional del sitio. El diseño urbano fundacional de la ciudad, sus entornos urbanos monumentales y edificios religiosos y civiles construidos entre los siglos XVII y XX d.C., conforman su carácter histórico urbano de conjunto. Del mismo modo, las técnicas de construcción, utilizando piedra volcánica y las obras de grabado de fachadas y otras, ayudan a preservar intactos los ejemplos originales que han sobrevivido desde el siglo XVII. El Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa se integra al entorno natural y cultural del valle del río Chili, dominado por tres volcanes cubiertos de nieve y las terrazas agrícolas prehispánicas en la campiña.
Estos atributos aún se conservan en la actualidad y mantienen una relación estrecha y armoniosa sin alteraciones significativas.
El Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa es vulnerable a los fenómenos naturales, tales como la actividad sísmica, la actividad volcánica de baja intensidad y El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). Además, las presiones socioeconómicas en la ciudad deben abordarse para mantener las condiciones de integridad.
La planificación del diseño urbano fundacional del Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa mantiene su originalidad y gran parte del tejido urbano que expresan el carácter mestizo y la identidad histórica de la ciudad, y agrega un valor urbano sobresaliente al conjunto. Asimismo, el diseño de los edificios coloniales expresa fielmente los principios que distinguen a la tradición arquitectónica arequipeña, resumido en el uso eficiente de materiales constructivos locales, técnica constructiva sismo-resistente, apego a tendencias arquitectónicas vigentes en la época, y aportes estéticos y técnicos nativos. Las técnicas de construcción que utilizan piedra volcánica y el fino trabajo escultórico de portadas y otros, tallados en sillar, son testimonio del desarrollo tecnológico y del arte barroco mestizo americano, manteniéndose ejemplos auténticos e inalterados que han sobrevivido desde el siglo XVII. Las iglesias conservan su uso religioso, en tanto que muchas casas señoriales han perdido su uso original como residencias y han sido restauradas y adaptadas para funciones administrativas y culturales.
A pesar de las innumerables catástrofes naturales que ha sufrido el Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa, la mayoría de los edificios han sido reparados muchas veces y reconstruidos para soportar el entorno geográfico sin perder su tipología o sus características ornamentales, manteniendo características excepcionalmente coherentes y homogéneas como resultado de la integración de tales factores. Esto se logró debido a la integración de muchos elementos, a la continuación de las tradiciones de construcción (saber hacer), al uso de mano de obra local con experiencia y al conocimiento de materiales de construcción locales, como el sillar, así como a las diversas fuentes documentales y registros gráficos.
El entorno natural y cultural del Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa, formado por volcanes cubiertos de nieve y el campo del valle del río Chili con terrazas agrícolas prehispánicas, le da a la ciudad un paisaje espectacular de notable belleza estrechamente vinculado a él.
Gestión El Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa se encuentra protegido por la Constitución Política del Perú (artículo 21°) y por la Ley N° 28296, Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación, promulgada en julio de 2004. La Resolución Suprema N° 2900 de 1972 declara como zona monumental al Centro Histórico de Arequipa y como monumentos a sus edificios con valor patrimonial. Mediante el Decreto Supremo N° 012-77-IT/DS de agosto de 1977, se definieron los límites del área monumental (que totaliza 166.52 ha) y se le declara intangible en condición de zona blanca, monumental y turística. Por Ordenanza Municipal N° 13-99 del 20 de abril de 1999, se normó la protección del Centro Histórico de Arequipa y se creó la Superintendencia Municipal de Administración y Control del Centro Histórico de Arequipa (ahora Gerencia del Centro Histórico y Zona Monumental de la Municipalidad Provincial de Arequipa). Los límites del sitio (166.52 ha) están bien establecidos y protegidos por la legislación nacional. La zona de amortiguamiento deberá ser definida.
Actualmente, los principales edificios religiosos están generalmente bien conservados. El 20% de las casas señoriales declaradas está completamente restaurado y casi el 30% se encuentra pendiente de restaurar. Los espacios públicos del centro histórico son propiedad del Estado peruano y son administrados por la Municipalidad Provincial de Arequipa. Los conventos e iglesias del área monumental son propiedad de la Iglesia católica, siendo administrados por el Arzobispado de Arequipa y distintas órdenes religiosas. Las casonas identificadas como monumentos históricos son, en su mayoría, propiedad de instituciones públicas y privadas. Un pequeño número de casas señoriales pertenece a familias particulares.
La gestión del Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa, en su conjunto, es responsabilidad de la Gerencia del Centro Histórico y Zona Monumental de la Municipalidad Provincial de Arequipa, en coordinación con el Ministerio de Cultura. Una de sus principales responsabilidades es asegurar la implementación de los lineamientos y proyectos contemplados en el Plan Maestro del Centro Histórico y la Zona Monumental de Arequipa, aprobado mediante Ordenanza Municipal N° 115-2001 y fortalecer la gestión de la ciudad.
Galería fotográfica del Centro Histórico de Arequipa
Mapa de ubicación del Centro Histórico de Arequipa
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