Inscripción
El Santuario Histórico de Machu Picchu (Perú) (C-N 274) fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la Convención de la UNESCO de 1972 como bien cultural y natural (mixto) bajo los criterios (i) (iii) (vii) (ix), en la 7ª Sesión del Comité del Patrimonio Mundial, realizada en Florencia, Italia, el 9 de diciembre de 1983.
Significado Cultural y Natural
Integrado en un dramático paisaje en el punto de confluencia entre la cordillera de los Andes peruanos y la cuenca del Amazonas, el Santuario Histórico de Machu Picchu se encuentra entre los logros artísticos, arquitectónicos y de uso del suelo más importantes de todos los lugares y el legado tangible más significativo de la civilización inca. Reconocido por sus extraordinarios valores culturales y naturales, el Santuario Histórico de Machu Picchu es un bien mixto del Patrimonio Mundial que abarca 37302.58 hectáreas de laderas de montañas, picos y valles que rodean su parte central: el espectacular monumento arqueológico La Ciudadela, a más de 2400 metros sobre el nivel del mar. Machu Picchu fue construido en el siglo XV y abandonado poco tiempo después de la conquista española.
Permaneció oculto al mundo occidental, lo que le permitió sobrevivir en un estado de conservación casi intacto hasta su redescubrimiento en 1911 cuando el complejo arqueológico se hizo conocido en el mundo.
La ciudad inca de Machu Picchu fue construida sobre la cresta escarpada de una montaña de laderas empinadas, a 2400 m.s.n.m. Siguiendo un plan riguroso, las 200 edificaciones que conforman aproximadamente este destacado centro religioso, ceremonial, astronómico y agrícola se organizan en dos sectores: alto y bajo, denominados tradicionalmente religioso y civil, separando la agricultura de las áreas residenciales con una gran plaza central entre las dos. Los edificios más vistosos se concentran en el primer sector, levantado sobre un promontorio más alto. Aquí encontramos un palacio real, estructuras ceremoniales construidas con grandes bloques de granito primorosamente tallados, el Intihuatana o reloj solar, una serie de fuentes de agua interconectadas por estrechos canales y la estructura denominada El Torreón, levantada con bloques rectangulares de piedra de tamaños uniformes. Todo el núcleo de la ciudad se encuentra rodeado por vastas extensiones de terrazas agrícolas, cuyos muros de contención convierten al paisaje natural en una obra artificial de notable belleza. Hasta el día de hoy, muchos de los misterios de Machu Picchu siguen sin resolverse, incluyendo el papel exacto que puede haber desempeñado en la comprensión sofisticada de los incas sobre la astronomía y la domesticación de especies de plantas silvestres.
La arquitectura masiva pero refinada de Machu Picchu se combina excepcionalmente bien con el impresionante entorno natural, con el que está estrechamente vinculado. Un extenso sistema de caminos con seis ramales distintos, numerosos centros subsidiarios ubicados a lo largo del ramal principal que conducía al gran centro de Ollantaytambo, canales de riego y terrazas agrícolas, atestiguan el uso humano de larga data, a menudo continuo. La topografía accidentada que convierte a algunas zonas en inaccesibles, ha resultado en un mosaico de áreas de uso y diversos hábitats naturales. Las laderas orientales de los Andes tropicales con sus numerosos hábitats y microclimas distribuidos dentro de una enorme gradiente altitudinal muy extensa, que va desde los pastizales de Puna y matorrales de queñuales (Polylepis), ubicados a gran altura, pasando por los bosques nubosos montanos de las elevaciones intermedias, hasta los bosques lluviosos de tierras bajas tropicales, albergan una rica biodiversidad y un alto endemismo de importancia mundial. A pesar de su pequeño tamaño, la propiedad contribuye a conservar un hábitat muy rico y una diversidad de especies con una notable flora y fauna endémica y relicta, que al mismo tiempo realzan significativamente la singular belleza del santuario.
Criterio (i): La ciudad inca del Santuario Histórico de Machu Picchu es un centro articulador de un vasto territorio, una obra maestra del arte, urbanismo, arquitectura e ingeniería de la civilización inca. El trabajo de la montaña, al pie del Huayna Picchu, es un excepcional resultado de la integración con su medio ambiente, el resultado de un gigantesco esfuerzo, como si este fuera una extensión de la naturaleza.
Criterio (iii): La ciudad inca de Machu Picchu es un testimonio único de la civilización inca y muestra una bien planificada distribución de funciones dentro de los espacios, el control del territorio y una organización social, productiva, religiosa y administrativa.
Criterio (vii): Los monumentos y componentes del Santuario Histórico de Machu Picchu están integrados dentro de un dramático paisaje montañoso de excepcional belleza escénica y geomorfológica, proporcionando un ejemplo excepcional de una prolongada relación armoniosa y estética entre el hombre y la naturaleza.
Criterio (ix): Abarcando parte de la transición entre la región altoandina y la cuenca amazónica, el Santuario Histórico de Machu Picchu alberga un repertorio notablemente diverso de microclimas, hábitats y especies de flora y fauna con alto grado de endemismo. La propiedad es parte de un área más amplia considerada unánimemente de significado mundial para la conservación de la biodiversidad.
Condiciones de Integridad y Autenticidad
El Santuario Histórico de Machu Picchu cumple satisfactoriamente con la condición de integridad, en tanto los atributos naturales y lo creado por el hombre que sustentan su Valor Universal Excepcional se hallan en gran parte contenidos dentro de los límites del bien. La ciudad inca y varios de sus sitios asociados han sobrevivido notablemente intactos el paso del tiempo, en parte debido a la robustez de su arquitectura y en parte a que permanecieron desconocidos al mundo occidental durante siglos. El campo visual que une al principal sitio arqueológico del Santuario Histórico de Machu Picchu con su impactante ambiente montañoso, se mantiene mayormente intacto gracias a la efectividad de las políticas de protección implementadas.
Es deseable extender la propiedad para abarcar un espectro aún más amplio de relaciones entre humanos y tierras; sitios culturales adicionales, como Pisac y Ollantaytambo en el Valle Sagrado, y una mayor parte de la cuenca del Urubamba contribuiría a fortalecer la integridad general. En particular, el valor para la conservación de las muchas especies raras y endémicas de la flora y la fauna se beneficiaría de la inclusión o de una mayor consideración de manejo de las tierras adyacentes. Un número considerable de amenazas bien documentadas hacen que la propiedad sea vulnerable a perder su integridad futura y requerirá atención permanente de la administración.
El diseño, los materiales y las estructuras de la ciudad inca de Machu Picchu, su red de caminos y los sitios asociados, son obras originales que no han sido alteradas desde que fueron abandonadas por sus ocupantes en el siglo XVI. El denso crecimiento de la vegetación y el aislamiento ayudó a ocultar construcciones que yacían mucho tiempo olvidadas, en tanto que la ubicación remota del sitio y la geografía agreste desalentaron la incursión de exploradores y colonizadores de tierras. Machu Picchu se dio a conocer al mundo en 1911 por el explorador norteamericano Hiram Bingham. Un vasto registro fotográfico desarrollado por la primera y subsiguientes expediciones de Bingham demuestra que las edificaciones del sitio poco o nada han cambiado hasta nuestros días. Desde este redescubrimiento, son pocas las intervenciones de restauración desarrolladas en el sitio, debido al estado notable de conservación de sus edificios. Las pocas intervenciones de restauración y las excavaciones arqueológicas, han seguido prácticas y estándares internacionales que inciden en salvaguardar la autenticidad de los atributos del sitio.
Gestión
El Santuario Histórico de Machu Picchu es propiedad del Estado peruano y parte integral del Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SINANPE), creado mediante Decreto Supremo N° 001-81-AA de enero de 1981. También es integrante del Patrimonio Cultural de la Nación como Parque Arqueológico Nacional Machu Picchu, creado por Ley N° 23765 de diciembre de 1983. Desde entonces goza de distintos niveles de protección legal establecidos a partir de una normativa exhaustiva centrada tanto en su patrimonio natural como cultural, tales como la Constitución Política del Perú (artículos 21° y 68°), la Ley N° 28296, Ley General de Patrimonio Cultural de la Nación de julio de 2004 y la Ley N° 26834, Ley de Áreas Naturales Protegidas de julio de 1997, entre otras normas. Los límites del Santuario Histórico de Machu Picchu están claramente definidos y el área protegida está rodeada por una zona de amortiguamiento que excede el tamaño del bien.
Su administración se encuentra bajo responsabilidad del Ministerio de Cultura y del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado del Ministerio del Ambiente (SERNANP), quienes ejercen sus competencias en estrecha coordinación para la implementación del Plan Maestro del Santuario Histórico de Machu Picchu. En 1999, se estableció la Unidad de Gestión del Santuario Histórico de Machu Picchu (UGM) con el fin de liderar las estrategias contenidas en sus planes maestros.
La UGM fue reactivada en el 2011 comprendiendo a los más altos representantes de distintas esferas de la administración pública, tanto a nivel del gobierno central (Ministerios de Cultura, Ambiente y Comercio Exterior y Turismo) como del gobierno regional (Gobierno Regional del Cusco) y del gobierno local (Municipalidad Distrital de Machu Picchu). Una plataforma que reúna a representantes gubernamentales clave en todos los niveles, es indispensable para la gestión de una propiedad que forma parte de la identidad del Perú y es el principal destino turístico nacional e internacional del país.
A pesar del marco legislativo y de la gestión formal adecuados, existen retos importantes para la gobernanza interinstitucional, la efectividad de la gestión y la protección del bien. Estos retos vienen siendo superados por el Ministerio de Cultura, SERNANP y la UGM, mediante la implementación concertada intersectorialmente de políticas y estrategias de gestión y protección de la propiedad en el marco del Plan Maestro del Santuario Histórico de Machu Picchu. De tal manera, la reactivación de la UGM ha generado progresos sustantivos en el fortalecimiento de la gobernanza, acompañado del trabajo permanente de su comité técnico, impulsando así una mayor armonización legislativa.
Teniendo en cuenta el creciente número de visitantes y con la finalidad de prevenir eventuales impactos en el patrimonio cultural y natural, el Estado peruano ha emprendido diversas estrategias, acciones y medidas regulatorias y de gestión, tales como el Plan de Uso Público, el manejo de visitantes y la capacidad de carga con diversificación de circuitos y horarios y su armonización con los servicios de transportes, la Estrategia del Acceso Amazónico y el desarrollo del distrito Santa Teresa, la gestión de residuos sólidos y el Esquema de Ordenamiento Urbano de Machu Picchu pueblo. En un contexto más amplio y de largo plazo, se ha diseñado la Visión Estratégica para la Nueva Gestión de Machu Picchu, el cual se proyecta avanzar hacia una forma de gestión patrimonial y turística científica y sostenible para asegurar la preservación de Machu Picchu, teniendo como eje al Centro de Visitantes, desde donde se desarrollará la organización integral de visitantes, el transporte, la diversificación de la oferta hacia otros sectores del santuario, incluyendo el amazónico (zona de amortiguamiento), entre otros.
Los riesgos generales en el santuario se ven agravados por su ubicación a gran altitud, con condiciones topográficas y climáticas extremas y, por lo tanto, susceptibles a los desastres naturales.
Las autoridades competentes realizan continuos esfuerzos para prevenir y mitigar los impactos a través de un Plan de Gestión de Riesgos, operando en el control de incendios forestales, la tala, los desastres naturales, entre otros. También hay un gran potencial para restaurar áreas degradadas.
Las intervenciones de investigación y conservación que se desarrollan en el santuario vienen siendo conducidas con estándares internacionales y no han producido alteraciones a la integridad del sitio. De otra parte, la biodiversidad viene demostrando una recuperación progresiva y exitosa.
Galería Fotográfica del Santuario Histórico de Machu Picchu
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