Chotuna-Chornancap, Investigaciones Arqueológicas y Conservación

El objetivo principal es desarrollar un estudio integral e interdisciplinario del Complejo arqueológico Chotuna y Chornancap, teniendo como finalidad investigar su proceso histórico-cultural como el centro al que se le relaciona con el origen de la Cultura Lambayeque, desarrollada en la Región Lambayeque entre los siglos VIII al XIV d.c.

Una de las primeras tareas de nuestra intervención consiste en la implementación de la metodología de campo, hacia la búsqueda de la caracterización del Monumento Arqueológico, analizando la arquitectura, superficies, acabados, materiales, técnicas de construcción, componentes externos e internos y factores de degradación.

Especial énfasis hemos puesto en la intervención en el templo de los frisos (Huaca Gloria) del Complejo Chotuna – Chornancap, que propone la evaluación del estado de la fachada de los frisos y áreas decoradas, que fueron documentadas por Julio Rondón en 1941, Trimbor en 1979 y excavados por Christopher Donnan en el año 1983. Producida la evaluación del estado actual, se han implementado medidas de conservación, sobre el estado actual y original de las evidencias buscando su estabilización material y reforzando su resistencia físico-mecánica que tendrá la característica de mínima intervención. Debemos aquí subrayar que el proceso de investigación y conservación del Monumento no puede ni debe ser conducido bajo las presiones políticas y subjetividades de reconstrucciones escénicas para satisfacer apetitos turísticos, nuestra intervención en el monumento está marcada por el consenso multidisciplinario que obedece a principios, criterios y corpus teóricos de la conservación.

Así mismo, es necesario precisar que como condición básica en nuestra intervención la exposición de los elementos decorativos y simbología plasmada en la arquitectura, sólo podrá permanecer expuesta durante lapsos en el que cuente con las condiciones físicas y mecánicas de conservación y seguridad del entorno inmediato.

El tratamiento y registro de entorno es también parte de nuestra preocupación sobre todo si en el área de amortiguamiento del Complejo Chotuna Chornancap podemos crear y generar sectores de clima fresco generados por vegetación arbórea como algarrobos y faiques que brindan un microclima de temperatura estable.

RESULTADOS OBTENIDOS (Temporada 2006 2007).

Las investigaciones arqueológicas en el año 2006 – 2007 en el Complejo Chotuna Chornancap, tuvieron como paso previo la reapertura de los frisos de Huaca Gloria, con la finalidad de garantizar la preservación y conservación de los mismos, sobre todo teniendo en cuenta que en los últimos 30 años han soportado fuertes precipitaciones pluviales como consecuencia del Fenómeno El Niño (1983,1998 y2004),realizada ésta evaluación hemos procedido a formular el procedimiento para la conservación en esta área que presenta la fachada de una plataforma o altar que precede un patio de 30mts. de fondo por 16mts. de ancho y en cuya pared principal del altar se aprecia un panel de simbolismo de los antiguos Lambayeque, cuya incuestionable inspiración en el mar, peces, aves y otros elementos resultan recurrentes y muy similares a las existentes en Huaca El Dragón en Trujillo. No obstante del registro detallado efectuado existen algunas evidencias que detrás de la fachada de las serpientes bicéfalas existe una fase previa que presenta elementos decorativos asociados al tema del ave mítica en picada. bajo relieve compuesto de cinco serpientes bicéfalas sucesivas a cada lado en forma de arcos en cuyo borde exterior aparecen volutas u olas marinas.

Las cabezas de estas serpientes bicéfalas se asocian al tocado de un personaje esquematizado, en cada lado parece que la serpiente mordiera la cabeza del personaje; al centro interno de la serpiente bicéfala aparecen dos animales frente a frente como si se trataran de ardillas o ansumitos, en el entorno y para completar la escena aparecen peces, aves y serpientes, y enmarcando toda la fachada se aprecian en la parte superior varios paneles cuadrangulares que encierran la representación de seres antropomorfos y zoomorfos al parecer felinos con alas.

Esta área estuvo originalmente techada para cuyo caso existían las columnas (3 a cada lado) compuestas de tronco de algarrobo revestidas con barro y en cuya superficie externa aparecen bajo relieves con la representación clásica Lambayeque del ave mítica en picada tomando un pez. Estos relieves en su conjunto expresan escenas que transmiten el marcado

De otro lado, se han planteado excavaciones en áreas estratégicas hacia objetivos específicos, que permitan definir si es que el área Oeste de Huaca Chotuna donde está ubicada la rampa resulta ser el frente principal, en razón a que tradicionalmente se ha entendido que la rampa de acceso a Chotuna establecería el frente más importante del Complejo, porque estaría vinculado hacia el litoral que coincide con 10 escrito en la Leyenda que dice que Ñ aym1ap y su Corte desembarcaron en las costas de nuestro litoral junto a la desembocadura del Río llamado Faquisllanga. Sin embargo las excavaciones nos han revelado que el frente principal de Chotuna es el espacio ubicado al Este del edificio que estaría determinado por los muros perimetrales al Sur Oeste y Norte que encierran un ámbito monumental determinado por los edificios conocidos como Huaca Susy, Huaca Norte y Huaca Gloria y Huaca Chotuna, en este espacio se han excavado áreas con arquitectura complementaria a la Huaca Chotuna donde aparecen estructuras de indiscutible uso administrativo por tratarse de depósitos que originalmente debieron ser usados como áreas para recepcionar productos traídos como ofrendas para las actividades rituales que debieron desarrollarse con cierta periodicidad.

En los rellenos de estas estructuras, hemos documentado fragmentería de cerámica diagnóstica de la tradición Lambayeque, en su Fase Tardía que corrobora la idea que el funcionamiento de la Huaca Chotuna durante la época de Lambayeque, estuvo marcado por el carácter ritual y administrativo, así mismo en la parte central del frente este recurren estructuras a manera de depósitos, asociados a una estructura cuadrangular que parece tratarse de un «altar».

La segunda línea de nuestra investigación en la temporada 2006 – 2007 ha sido determinar si el entorno de Chotuna tiene antecedentes de ocupaciones previas a los Lambayeque; en razón a que se ha aceptado que el monumento funciona a partir de la presencia de ésta civilización, sin embargo el mapeo y reconocimiento preliminar efectuado en el entorno del Complejo Chotuna Chomancap hacia 5 a 7kms. a la redonda reporta más de 80 montículos muchos de los cuales muestran clara ocupación cultural con evidencias de cerámica de estilo Gallinazo o Virú, Moche, Lambayeque y Chimú. Uno de éstos está ubicado en la Caleta San José y se trata del área donde se emplaza el antiguo tanque elevado, en ésta área desde el año 1995 hemos registrado fragmentos de cerámica de línea fina que puede corresponder a la Fase Moche IV de Larca (1948) ó a la denominada Fase Media propuesta por Castillo y Donnan (1998), sin embargo y como resultado de las evidencias todo hace indicar que esta área estuvo ocupada por los Mochicas y que los Lambayeques dieron continuidad al uso y funcionamiento de este escenario, cuyas actividades debieron estar vinculadas a la agricultura y pesca como 10 es hasta la fecha, contraria a la propuesta de que los Mochicas se emplazan sólo en el Valle Medio de la Costa Norte del Perú.

CONSERVACIÓN Y PROTECCIÓN DEL SITIO

Desde el inicio de nuestra intervención se han efectuado diversas acciones tendientes a conservar y proteger el sitio arqueológico y las áreas adyacentes; asimismo, se vienen realizado acciones para registrar, conservar y promover patrones culturales ancestrales que hasta la fecha perduran y todavía conservan los pobladores de las comunidades adyacentes al Complejo Arqueológico de Chotuna.

CONSERVACIÓN DE ESTRUCTURAS Y SUPERFICIES ARQUITECTÓNICAS POLÍCROMAS

Las excavaciones arqueológicas permitieron definir en el sector Nor Este de Huaca «Gloria», ubicada al Nor Este de la estructura principal, una plaza ceremonial con rampa cuyos paramentos internos presentaban relieves policromos. Estos elementos arquitectónicos fueron documentados inicialmente en la década del 40 por Jorge Rondón Salas y finalmente registrados completamente por Christopher Donnan en 1982 al 1984.Siendo la finalidad del presente proyecto un estudio integral del Complejo y sus asociaciones con otros contextos, se planteó la necesidad de volver a excavar en este sector y redefinir la plaza ceremonial con relieves o «frisos». Previamente se realizaron coordinaciones para su conservación durante y después del proceso de excavación, con el Conservador para implementar las condiciones óptimas de su tratamiento. En este sentido contamos primero con la participación del restaurador Jorge Solórzano Lozano y actualmente con Víctor Fernández Aznarán.

A continuación se describen algunos parámetros de conservación efectuados:

/El proceso de intervención de las estructuras y superficies arquitectónicas, se realizó en forma paralela y conjunta con la excavación arqueológica.

/El lineamiento general de esta intervención fue definido a su vez, como un proceso metodológico de reconocimiento y caracterización de la arquitectura y sus superficies decoradas, del estado de conservación y factores de degradación, para establecer un diagnóstico y proponer las soluciones correspondientes.

/Esta práctica interdisciplinaria ha permitido un tratamiento adecuado de las evidencias, en especial de aquellas que se encontraron en estado de desintegración y deterioro.

/En la recuperación de los frisos, el conservador es quien ejecuta la operación y el registro gráfico, por tratarse de una actividad de riesgo que exige la inmediata consolidación de los sectores pre colapsados.

/Para ello se planteó una intervención a nivel de conservación, es decir, el tratamiento de la evidencia original en su estado actual, sin añadir o restituir las partes perdidas o dañadas, sino de aspecto fragmentario o incompleto, procurando su estabilidad material y reforzando su resistencia físico-mecánica. Las reintegraciones formales y escenográficas se han descartado por considerarse innecesarias.

/La conservación que postulamos es realizada con un criterio de mínima intervención.

/No se podrá abrir al turismo ningún sector cultural, en tanto no cuente con el tratamiento adecuado del paisaje inmediato y de sus propias estructuras.

El acondicionamiento de las áreas de trabajo ha sido una tarea primaria en el proceso de conservación y sustancialmente en la protección de las evidencias del intemperismo.

 

Fuente: Proyecto Arqueológico Chotuna-Chornancap

Complejo Monumental Chotuna-Chornancap

Al inicio del año 2007 y con la formación del Proyecto Especial «Naylamp Lambayeque», creada mediante Ley N° 28939, nuestras actividades previstas para el presente año se vieron sustantivamente fortalecidas en razón a que como nunca los Museos contamos con recursos para diversas actividades de investigación, mantenimiento de los Monumentos Arqueológicos, conservación y mejoras en las condiciones fisicas y logísticas de cada uno de los recintos culturales; desde nuestra óptica y habiendo atravesado recientemente por un proceso de remodelación decidimos realizar las acciones de investigaciones arqueológicas y conservación para futura Puesta en Valor del Complejo Monumental Chotuna Chomancap.

Una de las primeras tareas para este Proyecto y el principal aporte concretizado por el Proyecto Especial Naylamp fue la elaboración del estudio a nivel de SNIP del Proyecto de Inversión Pública «Puesta en Valor del Complejo Arqueológico Chotuna Chornancap», ubicado en el Distrito, Provincia y Departamento de Lambayeque, cuyo Código de SNIP del Proyecto de Inversión Pública 43637 fuera declarado viable por la Oficina de Proyecto de Inversión de la Municipalidad Provincial de Lambayeque y que significará una inversión en los próximos cuatros años de alrededor de S/.8’000,000.00 (Ocho Millones y 00/100 Nuevos Soles) en actividades que tienen que ver con la investigación arqueológica, conservación, construcción de residencia, Saneamiento Técnico Legal, implementación del Museo de Sitio, reforestación, desarrollo local y la escenificación de la Travesía y Desembarco de Naylamp. Por l0 tanto, este es un Proyecto que cuenta con toda una planificación, tanto en la parte arqueológica como en la conservación.

El Complejo Chotuna Chomancap es uno de los principales Monumentos Arqueológicos que conservan gran parte de su monumentalidad, casi intacta a pesar del paso de los años y la acción depredadora del hombre.

Se encuentra ubicado a 10 km. al Oeste de la ciudad de Lambayeque, se emplaza sobre una extensa llanura arenosa, cubriendo un área aproximada de 95 hás. Las superficie esta formada generalmente por la presencia de médanos estables, algunos de las cuales se hallan sepultando parcialmente importantes estructuras arquitectónicas y otros que posiblemente han cubierto totalmente otras edificaciones o rasgos arquitectónicos menores. De los reconocimientos superficiales realizados, se constata la presencia de posibles áreas de cementerios y áreas de viviendas, dada la evidencia de sectores donde se aprecian restos de osamentas humanas, de fragmentaría de cerámica dispersa e intensa actividad doméstica.

El entorno que rodea el área arqueológica monumental, esta definida actualmente por campos de cultivo dedicados al sembrío de arroz y de productos de pan llevar, sin embargo entre estos terrenos, también se ven montículos arqueológicos, apreciándose la ubicación de algunas viviendas en los límites del área arqueológica, sobre todo por sus lados Sur y Este, mientras que hacia el Oeste apenas a 4 km. se ubica el litoral del Océano Pacífico.

El Complejo Chotuna, está definido principalmente por una estructura de adobe de forma tronco piramidal, hacia el frente oeste se inicia una larga rampa circunferencial por los lados oeste, norte y este de la pirámide hasta llegar a la parte superior de la misma, la altura de esta pirámide es de aproximadamente 40m. Hacia el Oeste, cerca de la rampa, se aprecian los restos arquitectónicos de 10 que fue un gran recinto rectangular, habiéndose registrado evidencias que indican se trataría de un espacio dedicado a desarrollar diversas actividades artesanales y de especialización posiblemente talleres (Donnan 1992). Hacia el lado sur-este del monumento, se ubican grandes espacios amurallados de forma rectangular, construidos con adobes de regular tamaño, cuya función aún no es clara debido a la falta de investigaciones y que se presentan como simples corralones o posiblemente áreas para actividades rituales y administrativas que debieron demandar grandes concentraciones de personas. Hacia el lado Nor – este y formando parte de este complejo, también se observan otras estructuras platafórmicas de menor volumen que la pirámide principal, conocidas con los nombres de Huaca Gloria, Huaca Susy y Huaca Norte.

Hacia el extremo oeste apenas a 1 km. de distancia de Chotuna se emplaza una estructura tronco¬piramidal conocida con el nombre de Chomancap de 25 mts. de altura y 17 ha. de área, que presenta planta rectangular con rampa directa hacia el este y hacia los lados evidencias de áreas menores que hoy se hallan cubiertas por medanos de arena pero que en el año 1982 evidenciaron una impresionante plaza con murales policromos(Donnan 1992).

Ambas edificaciones reflejan en su aspecto forma la clásica construcción monumental de adobe que se registran para la época Lambayeque de los siglos VIII al XIII d.c. el entorno paisajístico y ambiental esta determinado no solo por la presencia de los campos de cultivo de hoy si no que además la presión marina e influencia del litoral ha generado una condición climática singular.

 

Fuente: Proyecto Especial «Naylamp Lambayeque»

Complejo Arqueológico El Brujo

Ubicación:  A 60 km aprox. de la ciudad de Trujillo, en el valle de Chicama (1 hora 25 minutos en auto aprox.).

Este complejo consta de tres grandes edificaciones; la antiquísima Huaca Prieta, la Huaca El Brujo, perteneciente a la cultura Moche y la Huaca de Cao Viejo, que nos ofrece figuras en relieve y murales. Los investigadores han hallado indicios de ocupación desde el período precerámico (5 000 años de antigüedad). Destaca una gran pirámide (muro de sacrificio) de adobe de 30 metros de altura en cuyas paredes los mochicas plasmaron una riquísima iconografía. La imagen más conocida es el «Degollador de Cabezas», uno de los frisos policromados más importantes.

La figura del degollador se repite en las escenas rituales representadas en la cerámica.
Precisamente la Huaca de Cao Viejo ha trascendido por el reciente hallazgo de un fardo funerario de poco más de 100 kg, enterrado hace cerca de 1700 años y en cuyo interior se mantenía oculto el cuerpo casi perfecto de una soberana que ha sido bautizada «la Señora de Cao». Este descubrimiento arqueológico es importante no solo por el estado de momificación del cuerpo, sino también por la belleza de su ajuar que incluye collares, narigueras y pendientes, así como enormes báculos que representaban su calidad de gobernante.

Arqueólogos peruanos tras los pasos del Señor Moche en plataforma anexa a huaca del Sol

Arqueólogos peruanos hallaron nuevos indicios del lugar que albergaría la tumba del Señor Moche, el gobernante del antiguo pueblo en donde fueron construidas con adobe las misteriosas huacas del Sol y la Luna, se informó.
Se trata de dos tumbas encontradas en una plataforma de tres metros de alto (actualmente bajo tierra), anexa a la huaca del Sol y que hace unos 1,400 años, se presume, fue usada como un cementerio para los hombres más importantes de aquella sociedad, explicó el arqueólogo Enrique Zavaleta, responsable de los trabajos.

Explicó que el Señor de Sipán, máximo gobernante de la cultura Lambayeque, fue encontrado en una plataforma funeraria muy similar a la estudiada en Trujillo; por ello, no descarta que, en algún lugar de dicha área, se encuentren los restos del personaje.

Precisó que en las tumbas fueron halladas 43 vasijas, junto a un hombre adulto de aproximadamente 50 años y de 1.70 metros.

“Fue una persona bien alimentada y robusta. Si bien por la características del entierro no fue un gran personaje, sí lo es para la élite social”, señaló.

Estos nuevos indicios sobre el paradero de las osamentas del Señor Moche fueron encontrados cuando un grupo de arqueólogos realizaba calas y trincheras de exploración para ubicar una de las avenidas principales de la antigua ciudad moche.

Durante estos trabajos también hallaron una rampa que permitiría ascender a la parte más alta de la plataforma, que mide 180 metros de largo y 180 metros de ancho, siendo la más grande de complejo.

“Esto también hace más fuerte la hipótesis de que allí se encuentra enterrado el hombre más importante de la época”, enfatizó.

La referida plataforma de adobe fue encontrada en 1977 por arqueólogos de la Universidad de Harvard de Estados Unidos. La doctora Teresa Topic halló nueve tumbas y, desde entonces, ya se pensaba que esta era una plataforma funeraria.

Zavaleta adelantó que las excavaciones se reanudarán en marzo y buscarán definir el diseño espacial y arquitectónico de la plataforma.

En setiembre de 2011 se informó que en la parte superior de la huaca del Sol se encontraron algunas banquetas. Estas hacen presumir sobre la presencia del altar usado por el Señor Moche en esa parte del palacio.

 

Se intervendrá la plaza ceremonial del frontis norte de la Huaca de la Luna

Tras limpiar los escombros del saqueo colonial y de las excavaciones de los últimos años en huaca de la Luna, este año se intervendrá la plaza ceremonial del frontis norte, en donde se ubica la gran fachada del sitio arqueológico ubicado en Trujillo, La Libertad, informaron hoy fuentes culturales.
Después de varias semanas de trabajo, el material fue sacado del sitio arqueológico para poder apreciar mejor la extensión y forma del patio que, según las investigaciones, sirvió hace unos 1,500 como escenario de extraños rituales.

El codirector del Proyecto Arqueológico Huacas del Sol y la Luna, Ricardo Morales Gamarra, sostuvo que con la zona limpia de escombros, los visitantes conocerán la verdadera proporción de la imponente fachada, tal y como la conocieron los moches.

Por su parte, el arqueólogo Santiago Uceda, también codirector del proyecto, dijo que las excavaciones se iniciarán este año para determinar qué otros elementos componían dicha área.

“Hace poco nos sorprendió encontrar un altar semicircular escalonado. Era algo que no esperábamos. Por lo tanto, es difícil saber qué es lo que aún está escondido en la zona que exploraremos”, señaló Uceda.

Las excavaciones serán en un área de 9,000 metros cuadrados por un metro de profundidad, detalló.

Adelantó que para este año esperan desenterrar unos 4,000 metros cúbicos.

La huaca de la Luna se localiza en el distrito trujillano de Moche. Es una pirámide de adobe adornada, en sus murales, con impresionantes imágenes mitológicas, muchas de ellas en alto relieve.

 

Fuente: Andina

La Arquitectura de Sipán

La arquitectura constituye una de las manifestaciones culturales que, por involucrar participación colectiva en considerables espacios de tiempo, refleja sensiblemente el carácter y los sutiles cambios de  toda organización.

En Sipán, la excepcional circunstancia de los más importantes conjuntos funerarios de la élite Moche dispuestos en una estructura sacra, emplazada al lado  de las grandes construcciones piramidales, nos brinda por primera vez la oportunidad de usar su contextualización arqueológica para establecer la secuencia cronológica de todos los testimonios materiales incursos en estas gravitantes manifestaciones de la sociedad Moche cuya comprensión se venía basando fundamentalmente  en interpretaciones estilísticas, iconografías y observaciones arquitectónicas aisladas.

Como en ningún otro monumento, encontramos aquí una variada disposición de formatos funerarios contenidos también dentro de una compleja dinámica arquitectónica cuya interpretación está proporcionando la clave de su orden en el tiempo y espacio. Esto fue posible gracias a un exigente registro documental que demandó especial dedicación durante los primeros años de nuestra ininterrumpida campaña de campo, en la cual se fijaron las características formales y funcionales básicas de la edificación.

La recuperación de la tumba del Señor de Sipán nos puso ante la primera evidencia de una plataforma destinada a recepcionar tumbas de un rango nunca antes conocido. A diferencia de otros edificios funerarios del mundo antiguo, el bloque arquitectónico original había sido abierto, para habilitar una cámara funeraria, patrón que comparten también los demás entierros de diferente antigüedad y jerarquía. Evidencias de segundo orden indican otras funciones compatibles básicamente con el culto a los muertos.

Una cuidadosa evaluación de los componentes arquitectónicos alterados por el evento funerario y toda la información acopiada desde los levantamientos y prospecciones superficiales hasta la confrontación de planos de planta y perfiles de cada excavación y decapamiento arqueológico, así como del examen y perfiles de las grandes perforaciones clandestinas para restituir su efecto destructivo, permitió conocer que la plataforma había sido erigida íntegramente con el empleo de adobes dispuestos en «paños» o paneles modulares sucesivamente adicionados, técnica constructiva clásica de las edificaciones monumentales Mochicas. Sin embargo, en algunas secciones se habían empleado también rellenos arquitectónicos. De otro lado, la presencia de rasgos diagnósticos asociados como: pisos, posibles fachadas, sedimentos de origen pluvial y algunas capas de residuos orgánicos, planteaban la existencia de secuencias constructivas. Evidentemente el orden lógico de estos complejos elementos estaba  alterado por la apertura y subsecuente relleno de las cámaras funerarias, alteración arqueológica de por sí difícil de discernir de los componentes anteriores y que se complicaba mucho más por el disturbio de antiguos hoyos de “huaquería” y grandes perforaciones clandestinas recientes.

Para llegar a comprender esta variada e interactuante gama de eventos arquitectónicos y funerarios, se desarrolló una lógica interpretativa basada en un delicado proceso de identificación que alcanzó el nivel de las mínimas y elementales unidades: componentes específicos de rellenos, pisos, sedimentos, adobes, enlucidos y su posterior organización en contextos relacionados entre sí que permitieron establecer cuatro categorías genéricas:

Arquitectura original.- Integrada por los diferentes paneles modulares de adobe, celdas y capas de relleno arquitectónico, pisos, enlucidos y cimentaciones.

Arquitectura de habilitación funeraria.- Compuesta por los diferentes materiales adicionados al espacio funerario previamente abierto para  conformar paramentos, banquetas, hornacinas, enlucidos, soportes, techumbres y rellenos.

Arquitectura de restitución.- Implica las adiciones para recomponer las formas arquitectónicas modificadas tanto por los eventos funerarios como por agentes naturales.

Materiales de disgregación arquitectónica natural.- Comprenden sedimentos pluviales, eólicos y capas de percolación.

El manejo analítico de estas categorías facilitó reconocer inicialmente hasta seis fases arquitectónicas, ampliadas luego a ocho después de alcanzar los niveles más profundos. Cada una de las fases implica edificaciones concluidas y superpuestas en adiciones sucesivas con parecidas características.Hemos decidido llamar fase, y no etapa, a cada contexto terminado considerando que  no existió la concepción inicial de un gran proyecto de construcción llevado a cabo como un plan fijo a través de varias generaciones hasta su conclusión. Las variantes en el uso, estructuración de materiales y repetición de patrones en fases sucesivas,  afianza este razonamiento.  Estas progresiones formales se deberían tanto a motivaciones culturales como a afectaciones naturales.

Orientándonos según nuestro primer esquema la fase 1 corresponde a una plataforma rectangular simple, de 6 m. de altura desde el terreno natural, conteniendo dos terraplenes delanteros escalonados hacia el Norte. Su regular conformación final se reconoce por un grueso piso arcilloso amarillento con hasta dos capas de mantenimiento.

La altura total del núcleo principal contenía dos fases anteriores, recientemente identificadas en los niveles inferiores de la unidad ID, que hemos denominado –1 y –2. La forma y la dimensión de estas construcciones subyacentes son aún desconocidas. En este extremo Sur la más antigua habría alcanzado 2.50 m. de altura. Sus componentes arquitectónicos son íntegramente adobes plano rectangulares medianos, confeccionados con diferentes tipos de materiales unidos con mortero arcilloso y dispuestos en paños cuadrangulares de aproximadamente 1.50 por lado, armados sobre una capa arenosa de cimentación directamente acondicionada sobre el suelo geológico estéril.

La fase -1, que duplica casi exactamente en altura a la anterior, fue erigida con el empleo de adobes de diverso tamaño y material, denotando heterogénea manufactura. Estos, integran paños modulares ligeramente más angostos. Aquí se han encontrado los adobes de mayor tamaño y espesor del Monumento. Los pisos de color gris, presentaban notorio desgaste en ambas estructuras.En esta nueva fisonomía, el bloque adicionado de la fase 1 alcanzaría sólo 1 m. de altura, caracterizándose por adobes regulares en paneles de excelente y homogénea trama. A la vigencia de esta construcción se asocia la tumba del “Viejo Señor de Sipán”, cuyo recinto fue abierto desde una primera superficie original, sellada luego por el piso amarillento mencionado, mediando una fina capa de desechos orgánicos donde se encontraban algunos fragmentos de huesos humanos ajenos al evento funerario. El entierro de los tres personajes en la Unidad ID, asociado a la cámara extrañamente vacía, pertenece a un momento posterior a esta  fase.

La fase 2 corresponde a una edificación elevada aproximadamente 1 m. al Sur y 4 m. en el frente principal Norte donde existió una diagnóstica fachada escalonada, enlucida y pintada de amarillo, a un nivel más alto de la plataforma corrida -que a partir de aquí- antecede los frentes de las fases siguientes.

Contrastando con la arquitectura anterior su técnica constructiva resulta desorganizada, empleándose una combinación de escasos paños y pequeñas celdas de relleno donde se recurrió a la reutilización de adobes y escombros con inclusiones de basura acarreada. En el sector central se mantienen los paños por razones estructurales.  El piso correspondiente sufrió deformaciones debido a la prolongada humedad de fuertes lluvias soportadas en los rellenos de las dos fases posteriores y su obvia inconsistencia. Sólo un entierro menor sin excavar se asocia a esta fase. Cabe mencionar que los contenidos de carbón y ceniza en contextos arquitectónicos son a menudo erróneamente interpretados como fogones de uso doméstico en periodos de «abandono temporal».  Este hecho es poco probable en monumentos de tal magnitud arquitectónica y significado ritualista.

La fase 3 marca un nuevo crecimiento vertical, principalmente en la sección Sur y bloque central del edificio, quedando un bajo corredor con banquetas y un juego de postes para una larga techumbre. Probablemente, aquí comienza a desarrollarse un  nivel platafórmico intermedio de excelente acabado y una pequeña estructura culminante que ocupa la sección más alta. Estos y el frente Norte estaban también pintados de amarillo. Toda la edificación debió soportar un evento lluvioso de considerable intensidad que lesionó ligeramente las fachadas sin afectar la estructura. El testimonio de esta lluvia quedó registrado sensiblemente en los perfiles del Norte y Sur.Los elementos estructurales de esta fase son adobes medianos y homogéneos organizados en pañosregulares. En la sección Sur, se emplearon también grandes áreas de un relleno regular y consistente, probablemente originado en el desmontaje de alguna construcción cercana. A esta edificación se vincula el entierro menor de un guerrero en ataúd de caña  con ornamentos de cobre y una antara de cerámica  (Tumba 5).

En la fase 4 vuelve a sobre-elevarse considerablemente toda la estructura. La plataforma Sur mantiene y eleva ligeramente el corredor a desnivel cubriendo sus banquetas laterales.    El nivel platafórmico intermedio de este sector presenta dos escalones.

El frente Norte sufre también un importante cambio de fachada que corre aproximadamente 2.50 m. hacia adelante, elevándose considerablemente sobre una compacta cimentación arcillosa  y terminando en un fino enlucido decorado con policromías, reducidas hoy a escasas manchas de color rojo, blanco, negro y amarillo. Sobre el nivel central culminante debió encontrarse la compleja y simbólica estructura sacra decorada con cabezas de arcilla cuyos restos se encontraban entre los rellenos de la plataforma inferior y su representación en el bastón de cobre.

Esta edificación constituye la más significativa y planificada remodelación de la plataforma, tanto por el volumen y técnica de construcción como por la calidad de materiales y acabados.

Se emplearon adobes medianos y estandarizados con «marcas de fabricante» más o menos recurrentes en los paneles modulares, cuidadosamente adicionados siguiendo una planificada organización. Los morteros arcillosos produjeron bloques estables separados por juntas de unión. En algunas secciones expuestas en planta se encontraron excepcionales espacios de relleno donde debió cerrarse la disposición concéntrica de los paños cuadrangulares.

Al término de la fase se asocia la apertura de la tumba saqueada. Esta construcción sufre los más devastadores efectos de un excepcional evento pluvial costeño generado por la Corriente del Niño, que lesionó severamente fachadas, coberturas de muros, paramentos y pisos produciendo derrumbes y sedimentos conservados por la cobertura de las fase siguiente.  Las pinturas de paredes decoradas, arrastradas totalmente por la lluvia, se depositaron formando gruesas capas de sedimentos que alcanzan hasta 25 cm. de espesor con líneas pigmentadas de rojo, tonalidad que debió constituir el color básico de los murales, testimonio procedente de los frentes centrales Norte y Sur.

Señales de destrucción y derrumbe de banquetas son notorios en los perfiles de la unidad –IC, así como los claros indicios de un prolongado embalse en el corredor a desnivel que produjo la notoria deformación de la arquitectura subyacente (pisos y adobes).

La fase 5 correspondería a una obligada refacción general y ampliatoria del edificio deteriorado por el efecto de este catastrófico «Niño». La fachada Norte corre ligeramente adelante. Al Sur se superponen banquetas parecidas, antes de cuya confección se preparó un piso de nivelación con restos de una impresionante quema ofrendatoria asociada a típicas vasijas en miniatura. Los enlucidos vuelven a decorarse con nuevas policromías de colores semejantes.

En términos generales, las formas arquitectónicas del edificio se mantienen al igual que los materiales y técnicas de construcción. Sus acabados fueron también afectados por otro evento pluvial de cierta magnitud que origina otra diagnóstica secuencia de sedimentos y erosión de los muros decorados.   La última fase (6), constituye la finalización de todo el proceso arquitectónico y la función sacra de la plataforma. El nivel del Sur fue sobre-elevado cubriéndose el corredor con un plano homogeneizante y dos nuevos escalones superpuestos. Sobre el normal cambio del nivel central la pequeña estructura culminante sufre la más significativa ampliación en altura y dimensiones. Pese a su considerable deterioro, pueden reconocerse dos niveles y los indicios de una posible rampa dirigida al Este, así como restos de techumbres en los niveles superiores.

La fachada Norte vuelve a correr en dos momentos consecutivos hacia delante por efecto de otra refacción originada por las lluvias. La ausencia de pigmentos indica que estos enlucidos carecían de decoración.

En esta última remodelación los materiales y técnicas de construcción pierden cierta calidad respecto a las fases anteriores, empleándose adobes de menor tamaño organizados en paneles altos de trama irregular.

Los niveles Sur y Norte son elevados mediante largos paramentos transversales paralelos y rellenos de material grumoso.

En el núcleo de esta última forma arquitectónica fue abierto el recinto funerario de 5 x 5 metros para disponer la tumba del Señor de Sipán y al Este del nivel Sur la Tumba del Sacerdote, indicando su diferenciada jerarquía. A esta fase arquitectónica se asocia también la alterada “Cámara vacía” de la Unidad ID y muchas de las ofrendas y entierros superficiales de menor jerarquía.

No existen evidencias  que esta última forma arquitectónica se hubiera intentado cubrir o proteger. Tampoco tenemos indicios de las causas que motivaron su pérdida de vigencia funeraria y sacra, fenómeno que no parece haber sido esencialmente drástico considerando las ofrendas superficiales en varios sectores de la plataforma y alguna fragmentería Moche más tardía. Cabe la posibilidad de que por razones de orden dinástico la función funeraria de tan alto  “status” hubiera podido desplazarse a otro sector del mismo santuario o a otro monumento de mayor prestigio en el mismo valle.

Dado el extraordinario contenido y la parecida reformulación del  diseño arquitectónico estimamos que estas fases de construcción fueron impulsadas tanto por las necesidades de espacios funerarios altamente valorados, como por las funciones sacras correspondientes y, evidentemente, también por los deterioros de los excepcionales eventos del “Niño”.

Tratándose de progresiones formales en una edificación menor de especializada función y componente de un complejo de estructuras mayores convenimos que podría considerarse como una muestra propia y sesgada. Sin embargo, transformando el conjunto de características en indicadores, estos cambios se reducirían de ocho fases constructivas a tres grandes proyectos arquitectónicos, que reflejarían también similares momentos en la Sociedad Moche del Valle.  El primero involucraría las fases -2, -1 y 1, con la planificación y emplazamiento de los iniciales proyectos arquitectónicos del centro ceremonial que incluiría también una primera versión de la pirámide  adyacente.  La buena calidad de la construcción  en unidades  modulares sólidas refleja un grupo local emergente en posesión de óptimos recursos materiales y tecnológicamente experimentado en base a una organización jerárquica que marcó el inicio de la dinastía. Su exponente asociado es el contexto del “Viejo Señor”.

En un segundo momento (fases 2 y 3) la estructura crece escasamente y con pobre calidad arquitectónica, probable reflejo de cierta crisis material y momentáneo decaimiento de la capacidad organizativa causada quizás por un prolongado tiempo de sequía. Los entierros asociados reflejan también esta vicisitud.

El tercer momento de explosivo y culminante desarrollo arquitectónico se inicia con indicios de un mediano evento de la Corriente del Niño que debió reactivar la economía y fortalecer la estructura sociopolítica. Existe un esmero por las buenas edificaciones y acabados, iniciándose  la tradición de policromías diferente a la de los templos amarillos del momento anterior.

Los materiales de construcción son de buena calidad con adobes recurrentemente marcados y asociados a unidades modulares firmes, reflejo de una estable organización laboral. La peor catástrofe de esta época, ocasionada por la Corriente del Niño a lo largo  del siglo II, fue superada con una reestructuración y crecimiento inmediato (Fase 5).

Los complejos y elaborados patrones funerarios de la Tumba  Saqueada, Sacerdote y Señor de Sipán se asocian a este momento culminante.

Las grandes estructuras, componentes monumentales de Sipán presentan dos  modelos básicos que llamaremos  “piramidal trunca” y  “plataforma  masiva”, modelos representados también en otros monumentos contemporáneos. El primero de ellos, con sus frecuentes remodelaciones, es el más antiguo. Evidentemente, las edificaciones no se ajustan a proyectos concebidos para ejecutarse por varias generaciones. Las importantes remodelaciones obedecen a necesidades o cambios en el ceremonialismo que podrían representar grandes ciclos ceremoniales de la época. Tal sería el caso cercano del sitio Pampagrande, tomado como tardío por sus componentes superficiales.

Está breve exposición del tema es la versión preliminar del estudio en ejecución que compromete la arquitectura de Sipán, sus contextos locales y regionales. La amplia documentación será presentada en una específica monografía.

Autores:

Susana Meneses (†2002)
Investigadora adscrita al Proyecto Arqueológico Huaca Rajada-Sipán

Luis Chero
Director del Museo de Sitio Huaca Rajada-Sipán

Fuente: Proyecto Arqueológico Huaca Rajada-Sipán

Cultura Sicán: religión y muerte. Descubren imponente tumba en Pomac, Lambayeque, Perú

Durante la época de mayor esplendor llamado Sicán Medio (900- 1100 d.C.), los pobladores de la antigua cultura Lambayeque se extendieron desde el valle del Chira, al norte, hasta el valle de Moche, al sur, y desarrollaron una tradición funeraria de élite que fue única en la historia prehispánica.

Las tumbas fueron pensadas como pozos verticales y contaban con una planificada distribución por debajo y alrededor de las estructuras monumentales, así como con una gran acumulación de bienes sin precedentes.

En Pomac se documentó una tumba que contenía más de una tonelada de objetos de metal (oro, plata, cobre).

El período Sicán Medio fue fundamentalmente religioso y estaba dominado por las imágenes de Naylamp o Ñamlap (ave del agua) que representaban universos paralelos (sobrenatural y natural).

La deidad era omnipotente, controlaba todas las fuerzas celestiales, terrestres y acuáticas para la vida y la abundancia.

El culto del ancestro ligado al agua es fundamental en la ideología religiosa Sicán.

Entre los legados que dejó la sociedad Sicán Medio destacan sus tecnologías, especialmente la manufactura de cerámicas y metales.

La riqueza económica, influencia políticayelprestigioreligiosoalcanzadosduranteelSicánMedionotuvieron rival en el Perú de la época.

La cultura Sicán se desarrolló en la región de Lambayeque entre los años 750 y 1375 d.C. También es conocida como cultura Lambayeque.

En la antigua lengua muchik, Sicán significa ‘casa o templo de la Luna’; nombre con el que se conocía en la época de la Colonia el área del actual Santuario Histórico Bosque de Pomac.

La tradición funeraria de Sicán Medio se muestra única en la historia La antigua cultura Lambayeque se desarrolló entre los años 750 y 1375 d.C.

Datos

De Pomac han sido extraídos varios símbolos de la identidad peruana como el tumi de oro y las máscaras de ojos alados, que fueron parte de la parafernalia funeraria de la élite Sicán enterrada en el santuario de Pomac. Este fue el centro del poder político, económico y religioso más importante de Lambayeque prehispánico, desde el año 800 a 1532 d.C.

En la cuenca del río La Leche se recopiló la historia y leyenda de Naylamp, personaje mítico de Lambayeque.

 

Fuente: El Comercio

Descubren imponente tumba con 60 sacrificios humanos en Pomac, Lambayeque, Perú

Hallazgo revela contexto funerario de un personaje de la élite Sicán. Excavaciones en santuario histórico de Pomac se iniciaron en junio.

El corazón del Santuario Histórico Bosque de Pomac vuelve a ser el centro de atención del mundo científico por el reciente descubrimiento de una tumba de grandes dimensiones donde, hasta el momento, se han desenterrado los restos –en perfecto estado de conservación– de unos sesenta individuos que fueron sacrificados para rendir culto a un importante personaje de la élite que hace mil años gobernó la cultura Sicán o Lambayeque.

Este nuevo episodio de la arqueología empezó en junio del presente año cuando los investigadores Carlos Elera Arévalo y José Pinilla decidieron excavar un sistema de drenaje a escasos metros de la huaca Las Ventanas.

De pronto una porción de tierra color verdusco llamó su atención.

Continuaron las excavaciones y encontraron una serie de hoyos que, luego se supo, eran depósitos de alimentos.

Luego apareció un contexto funerario con los restos de una mujer decapitada con una aparente mancha de sangre cerca del cuello.

Entonces se dieron cuenta de que estaban frente a una enorme tumba con un gran hoyo concéntrico que mide unos 150 metros cuadrados y 8 metros de profundidad, en donde en los últimos seis meses han podido documentar más de 60 sacrificios humanos.

A lo largo de estos meses, los arqueólogos registraron dos conjuntos de restos óseos muy peculiares.

En uno de ellos, los antiguos pobladores de la cultura Lambayeque colocaron decenas de osamentas sin cabeza y en el otro pusieron como ofrendas unos treinta cráneos, además de recipientes como platos, los famosos huacos rey, cuencos de cerámica con alimentos y restos de perros y camélidos.

Sin embargo, lo que más impresiona a los investigadores es la disposición en la que fueron encontradas las osamentas.

En algunos casos da la sensación de que los sacrificados fueron violentamente arrojados desde lo alto.

Algunos están maniatados, otro grupo solo ha sido colocado en el lugar.

Los trabajadores del proyecto también encontraron infraestructura de riego, un pozo de agua, hornos, talleres de metalurgia y cerámica así como áreas de producción masiva de alimentos como chicha de maíz.

Todos estos detalles están muy asociados a grandes tumbas de élite, como la cámara funeraria donde se descubrió el Señor de Sicán.

Los sacrificios que acompañan a los personajes principales de Pomac, como el reciente descubrimiento de la huaca Las Ventanas, serían de personas de la zona, de origen mochica.

El director del Museo Nacional de Sicán, Carlos Elera, precisó que, según las hipótesis que barajan, “los gobernantes de la época pertenecerían a un linaje de prestigio del ámbito septentrional andino (provenientes de la zona comprendida entre Piura y Guayaquil)” y la población, principalmente de origen mochica, moraba los valles de Lambayeque hasta Jequetepeque (La Libertad).

Estas hipótesis son el resultado de una serie de investigaciones respaldadas por los docdoctores Izumani Shimada y Ken-ichi Shinoda del Museo Nacional de Ciencias de Tokio, que realizaron una serie de análisis de ADN de los gobernantes de Pomac y los compararon con personas que viven en lo que hoy es el territorio de Piura y Ecuador.

Según Elera, los entierros y ofrendas hallados en la huaca Las Ventanas formarían parte de una o dos cámaras funerarias en las que se enterró a dignatarios de la época.

Esto se sabrá en los siguientes meses.

Lo que preocupa a Elera son las permanentes amenazas del río La Leche, que en los últimos años ya arrasó importantes vestigios que incluso se encuentran debajo del actual cauce principal.

“El Gobierno Central ha dispuesto la creación de una unidad ejecutora para Pomac, pero nos preocupa que los recursos sean manejados por dependencias que desconocen la realidad de la zona arqueológica. En este caso la entidad técnica debe ser el museo de Sicán”, remarcó.
Se han hallado valiosos ceramios

La tumba forma parte de lo que se conoce como necropompa, que consiste en una serie de rituales religiosos en torno al ancestro.  En este lugar se enterraban los personajes más importantes de Lambayeque.

Hasta el momento se han hallado centenares de ceramios como el huaco rey y pequeñas piezas con las representaciones de felinos, monos y carasmáscara.

Para evitar más daños en este nuevo contexto funerario se requiere una serie de obras que permitirán proteger los templos y mausoleos de Pomac, que forman parte del núcleo cultural Sicán. Estas consisten en la defensa ribereña de unos 7 kilómetros y limpieza del cauce del río La Leche. Asimismo, trabajos de rescate arqueológico sistemático en la zona y ejecución de obras de drenaje.

Los templos y mausoleos de Pomac están en peligro de desaparecer porque el río atraviesa los complejos arqueológicos.

Área protegida por el Estado.

El Santuario Histórico Bosque de Pomac (anteriormente Zona Reservada Batán Grande) se establece mediante Decreto Supremo Nº 034-2001-AG, el 3 de junio del 2001, sobre una superficie de 5.
887 hectáreas, en Ferreñafe (Lambayeque). Su objetivo de creación es conservar la unidad paisajística- cultural que forma parte del Bosque Seco Ecuatorial y el complejo arqueológico de la cultura Sicán.

Forma parte del Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado y es administrado por el Ministerio de Agricultura a través del Instituto Nacional de Recursos Naturales, en estrecha coordinación con el Gobierno Regional de Lambayeque, municipios, Instituto Nacional de Cultura, instituciones públicas y privadas, y la sociedad civil organizada.

Este santuario se encuentra ubicado en la cuenca baja del río La Leche, a 31,5 km de Chiclayo, y cuenta con un centro de interpretación que orienta a los turistas.
Fuente: El Comercio

Cosmovisión Moche

Hasta hace poco la etnohistoria era la única fuente de información sobre los comportamientos rituales y las cosmovisiones religiosas de los pueblos andinos antiguos. Sin embargo, los hallazgos arqueológicos de tumbas de élite ocurridos durante los últimos años en la costa norte del Perú han permitido plantear nuevos enfoques sobre el tema.

Las investigaciones actuales indican que en la idiosincrasia de la sociedad mochica, el ejercicio del poder se fundamentaba en rituales que cumplían funciones religiosas, políticas, administrativas y económicas. Estos rituales se realizaban de acuerdo a un calendario ceremonial.

Se considera que el Ai Apaec, o Dios de la Montaña era la principal divinidad mochica, que tuvo variadas representacines, según el rol que se le asignara en cada momento o época.

Sin embargo, los antiguos mochicas también ridieron culto a otras divinidades, a las que atribuían el poder de dominar las fuerzas de la naturaleza.

Arte

Sin duda, los mochicas alcanzaron un gran desarrollo artístico, que se evidencia por la excelente calidad de sus iconografías arquitectónicas (relieves, pinturas murales) pinturas murales, objetos de cerámica, metal, madera, textil y otro materiales que trabajaron.

Cerámica

La cerámica mochica tiene dos colores predominantes: rojo y crema. Ellos utilizaron moldes para fabricar sus objetos de cerámica, tanto de uso doméstico como de uso ceremonial.

Estos últimos generalmente tienen base de forma globular y decoraciones que reflejan la cosmovisión e ideología del pueblo mochica. Analizando la iconografìa de la cerámica, los investigadores actuales también pueden conocer interesante información sobre la vida de los moches: ceremonias funerarias, ceremonias rituales, paisajes, viviendas, guerras, enfermedades, etc. La cerámica de uso ritual demuestra el desarrollo artístico que alcanzaron los mochicas.

Metalurgia

Los mochicas llegaron a ser excelentes metalurgistas. El estudio de las joyas del Señor de Sipán (soberano mochica encontrado en Lambayeque, que fue contemporáneo a los señores que debieron gobernar la Huaca de la Luna) demuestra que ellos desarrollaron técnicas muy sofisticadas para la fabricación de objetos de metal, que los europeos no conocieron hasta los siglos XVIII y XIX.

Un ejemplo de ello son los objetos de cobre dorado. Para fabricarlos los mochicas emplearon aleaciones que contenían un bajo porcentaje de oro, pero usando la técnica tumbaga (parecida al electrólisis), lograban que el oro aflore hacia la superficie.

Arquitectura

La Huaca de la Luna es una pirámide trunca que fue construida en un paisaje enmarcado por el Cerro Blanco y el río Moche. Está formada por millones de adobes. Su aspecto y altura final, que alcanza de 210 a 290 metros (según el sector que uno mida) es resultado de un largo proceso de remodelaciones y ampliaciones, realizadas a través de la superposición de por lo menos seis edificios.

Es decir, los ambientes de los edificios más antiguos fueron rellenados sucesivamente por los mismos mochicas, usando bloques de adobes tramados para construir sobre ellos otros edificios de mayor altura y amplitud. Los trabajos de reconstrucción fueron aprovechados para construir en el interior de los rellenos, algunas cámaras funerarias destinadas a los representantes de la élite.

Los rellenos de los edificios fueron hechos utilizando avanzadas técnicas de construcción, que permiten la elasticidad de las estructuras, para que puedan balancearse, sin destruirse durante los movimientos sísmicos.

Según los cálculos de los investigadores, los muros de la Huaca de la Luna conservan unos 10,000 M2. de superficies polícromas, de los cuales actualmente sólo se muestran unos 1 500 m2 a los turistas.

Varios siglos después de la caída del reino Mochica, los miembros de la élite Chimú (pueblo descendiente de los Moche, que se desarrolló en la costa norte del Perú entre los siglos IX y XV después de Cristo) ocuparon algunos sectores de la Huaca de la Luna, y construyeron cámaras funerarias allí.

Desarrollo Urbano

El estudio de la ciudad ubicada entre las Huacas del Sol y de la Luna se inició en 1995, para comprender cuál fue la situación social y política que permitió la construcción de ambos templos; que a juzgar por sus grandes dimensiones fueron construidos por una sociedad muy poderosa.

Los restos de la citada ciudad abarcan actualmente unos 500 metros, y aunque no se les puede ver sobre la superficie, las excavaciones arqueológicas que se han realizado allí durante temporadas anteriores han aportado interesante información sobre la estructura socieoeconómica de los moche, y el nivel de desarrollo urbano y estatal que ellos alcanzaron.

En base al estudio de los restos de cerámicas, metales y otros materiales de uso ceremonial que fueron encontrados en los talleres de artesanos, que aún se conservan en la ciudad, los investigadores sostienen que ésta fue habitada por personas correspondientes a la élite mochica, responsables de los servicios que se realizaban en ambos templos, comunmente llamados huacas.

Planificación Urbana

Para considerar como ciudad a un centro urbano arqueológico, allí deben existir elementos básicos como áreas de producción industrial, zonas administrativas, viviendas de elite, zonas de servicio para los residentes (mercados, depósitos, agua, etc.), servidores y templos. Según los resultados de las investigaciones arqueológicas realizadas en el centro urbano ubicado entre las Huacas o templos del Sol y de la Luna, por este motivo lo consideraremos como ciudad.

Según las investigaciones realizadas hasta el momento, la ciudad presenta una planificación ortogonal, donde hay callejones de 1.8 metros de ancho, que separan los grupos de viviendas. Los citados callejones conducen hacia espacios abiertos, de unos 20 metros de lado (en promedio), a los cuales los investigadores llaman plazas.

Resulta interesante observar que además de callejones existió una gran “avenida”, que separó al centro urbano de un área más elitista, donde la arquitectura tuvo una función intermedia entre lo sacro y lo doméstico. Por este motivo, los relieves polícromos que se observan allí están ligados al templo o Huaca de la Luna.

Según los arqueólogos es probable que también existan otras “avenidas” que separan al centro urbano de la Huaca del Sol, pero esa aún es una hipótesis que deberá ser confirmada a través de las investigaciones Arqueológicas.

Es oportuno destacar que la planificación de avenidas, callejones, plazas y la presencia de canales de abastecimiento de agua como los que se han encontrado en la ciudad, demuestra que allí hubo un poder central capaz de definir los trazos y que la sociedad Moche alcanzó un gran nivel de organización.

Vida Doméstica

Las investigaciones arqueológicas realizadas hasta el momento indican que en la Huaca de la Luna no se realizaron actividades domésticas, ya que fue un templo de uso exclusivamente ceremonial.

En la explanada ubicada entre las Huacas del Sol y de la Luna se asentó la población de élite, cuyas actividades estaban vinculadas a los servicios para la Huaca de la Luna (vivían sacerdotes, alfareros, metalurgistas y otros artesanos que fabricaban objetos de uso ritual).

La gente del pueblo vivía en los alrededores de la Huaca de la Luna, y no ingresaba al templo.

 

Organización

La sociedad Mochica fue altamente jerarquizada, y estaba dominada por una élite gobernante que concentraba el poder político, militar y económico.

El poder de la élite se basaba en un estructurado y rígido conjunto de ceremonias rituales; donde las más importantes eran sin duda los sacrificios humanos. Pocas veces las mujeres asumían roles de mucha importancia en los rituales, exceptuando a la sacerdotisa que se encargaba de la preparación de los prisioneros y la presentación de la copa con sangre de la víctima.

Por debajo de la élite estaban los administradores y artesanos, y en la base de la pirámide social se encontraban los campesinos.

Señor Mochica
Guerrero
Noble
Artesano

 

Rituales

En su época de auge, entre los años 450 y 650 después de cristo, la Huaca de la Luna (Perú) estaba formada por dos plataformas intercomunicadas mediante tres plazas, y se ingresaba a ella por el lado norte de la plaza principal, donde se han encontrado vestigios humanos con huellas de haber sido sacrificados.

Según los investigadores, tales sacrificios no se realizaban por el simple hecho de derramar sangre, sino para agradar a los dioses que dominaban las fuerzas de la naturaleza y ordenaban la vida.

La Huaca de la Luna, ubicada en un paisaje dominado por el Cerro Blanco, tuvo una fachada de apariencia majestuosa, que conducía a pasadizos cada vez más estrechos, donde en un determinado punto del recorrido los visitantes tuvieron que formar “fila india” para continuar avanzando.

La creciente estrechez de los caminos que conducen hacia la plataforma donde se realizaban las ceremonias rituales, evidencia que los sacrificios se iniciaban con ceremonias realizadas en una plaza pública; pero continuaban y concluían en recintos privados, donde sólo estaban el sacerdote oficiante y algunos miembros de la élite mochica.

Es oportuno insistir que en la cosmovisión mochica, los sacrificios humanos no respondían a un simple afán de violencia, sino a creencias religiosas que estaban muy arraigadas en un pueblo que dependía de las fuerzas del sol, las montañas, el mar, los vientos, los ríos, las lluvias y la tierra, para continuar viviendo.

La primera plaza era suficientemente amplia para acoger miles de personas. Desde allí los visitantes podían apreciar las imágenes que hasta ahora adornan las paredes internas del recinto, y el inicio de las ceremonias rituales.

Había una segunda plaza de dimensiones menores a la primera, que podía acoger a un número menor de personas.

La tercera plaza presenta tres sectores correspondientes a distintas épocas de uso del monumento arqueológico. Allí se encontraron restos de personas que fueron sacrificadas durante las ceremonias rituales.

Por los signos de calcinación que muestran algunos restos humanos sacrificados en la Huaca de la Luna, los antropólogos físicos deducen que después de los sacrificios, los cuerpos eran dejados a la intemperie durante largos periodos de tiempo.

Recientes estudios de ADN mitocondrial, que fueron realizados comparando los restos humanos recuperados de las tumbas correspondientes a personajes de élite, artesanos y sacrificados; demuestran que las personas que fueron entregadas como ofrendas a los dioses, no fueron traídos de otros pueblos, sino que eran guerreros profesionales, pertenecientes a la misma etnia mochica.

El ADN mitocondrial se obtiene a partir de la dentadura. Las investigaciones realizadas a partir de él ofrecen ciertas limitaciones, ya que no permiten conocer la secuencia genética completa del individuo estudiado, sino sólo la ascendencia materna. Generalmente se le usa cuando no hay restos de tejidos con ADN vivo, que permitan hacer estudios de ADN más completos, que arrojen información sobre la secuencia genética materna y paterna.

Restos de prisioneros mochicas sacrificados.

Alimentación Mochica

Los estudios de la dieta Moche, que los arqueólogos -y otros investigadores de ciencias afines- realizan en base al análisis de los materiales orgánicos (restos de huesos cocinados, semillas, etc.), que han sido recuperados de la ciudad ubicada entre las Huacas del Sol y de la Luna son importantes para conocer la vida doméstica, por ejemplo cuales fueron los hábitos alimenticios de los Moche.

Para encontrar los materiales orgánicos que resultan muy pequeños, los arqueólogos tamizan el desmonte extraido de las excavaciones, una y otra vez, usando rejillas con orificios de diferentes dimensiones. Las semillas, huesos y demás restos de alimentos que van quedando sobre la superficie del tamiz son clasificados para luego analizarlos en los laboratorios, con el objeto de obtener información respecto a su especie, antigüedad, densidad, etc.

Según los investigadores, los pobladores más poderosos tuvieron capacidad para obtener mayor variedad de alimentos, vestuario confeccionado con materiales procedentes de regiones lejanas, etc.
Considerando que los patrones de consumo revelan la capacidad que tuvieron los pobladores para obtener determinados recursos, podemos concluir que los estudios de la dieta Moche también contribuyen a identificar cuáles fueron los grupos sociales que ocuparon la ciudad ubicada entre ambas huacas o templos.

Conservación

Desde que se iniciaron los trabajos de investigación, en 1991, el Proyecto Arqueológico Huaca de la Luna aplica una política y metodología de excavación interdisciplinaria, para asegurar la correcta recuperación de la información científica y la conservación inmediata de los restos arqueológicos (pinturas murales, relieves, huacos, textiles y otros materiales).

El Proyecto respeta la condición de “obra de arte en actual estado de ruina”, de la Huaca de la Luna, por eso el antiguo templo Moche no ha sido restaurado. Es decir, allí no se han repuesto los muros que ya habían desaparecido, ni se han retocado los colores que estaban deteriorados.

Solamente se han realizado trabajos de conservación y consolidación, consistentes en anular las causas del deterioro constante, como evitar que la luz del sol, la lluvia y el viento caigan directamente sobre las superficies polícromas; aplicar productos químicos para anular la acción de las bacterias que destruyen los componentes orgánicos de los muros y colores; y reforzar las estructuras que estaban a punto de caer, para rescatar el valor documental y estético del monumento arqueológico.

Para garantizar mejores resultados, el Proyecto ha puesto especial atención carácter interdisciplinario de los trabajos de investigación y de conservación del antiguo templo Moche. Por ese motivo se cuenta con el constante aporte de diferentes especialistas como biólogos, químicos, climatólogos, ecólogos, y otros.

Es oportuno destacar el Proyecto aplica una política de conservación preventiva, siguiendo una metodología de trabajo que ha sido diseñada para responder a la problemática específica de la Huaca de la Luna, respetando los principios vigentes a nivel internacional, como la Carta de Venecia, la teoría propuesta por Cesare Brandi y las recomendaciones de la UNESCO.

 

 

 

Periodos Costa norte del Perú Hechos y sitios en el Perú Hechos y sitios en el Mundo
1532
Horizonte tardío
Los españoles llegan al imperio de los incas, el Tahuantinsuyo.
El Tahuantinsuyo
llegó a su máxima
expansión.
Los españoles habían invadido a los Aztecas, en Mesoamérica.
1450
Intermedio tardío.
Cultura
Chimú.
Los Chachapoyas dominaban los bosques húmedos. (Pajatén, Kuelap)
Cae el Imperio Romano de Oriente.
Hegemonía Maya en centroamérica.
Se inician las cruzadas
1100
Horizonte medio
Cultura Lambayeque
Pachacamac (Lima)
Wari
(Ayacucho)
Los normandos conquistan Inglaterra.
700 

 

 

 

 

Intermedio temprano
Cultura Nazca
(en el Sur)
Decadencia del imperio romano de occidente. 


Teotihuacan (Mesoamérica)


Surgen los mayas en centroamérica.

0 Nace Cristo en Belén
 

2000

Horizonte temprano
Salinar
Cupisnique
Guañape (primeras muestras de cerámica)
Paracas, necrópilis (en el Sur)
Apogeo Chavín
Kotosh (Huánuco)
Construcción del Partenón (Atenas)

Los fenicios son potencia marítima.
Surgen los Olmecas (en Mesoamérica)

Escritura fenicia
10000 Precerámico 

 

Huacaprieta
(Primeros textiles y mates pirograbados)
El paijanense (cazadores y recolectores)
Caral (Primeras civilizaciones andinas)
Lauricocha (cazadores y recolectores. Tacna)
Construyeron pirámides de Keops y Kefrén en Egipto 2.5
Comienza navegación con velas en Egipto.
Pinturas rupestres. Saharinas que muestran domesticación de animales.