LA ICONOGRAFÍA MOCHICA, Los dioses y el cosmos

Iconografía. Los dibujos hallados en las vestimentas, cerámicas y murales simbolizan la cosmovisión de la cultura Mochica.

La cosmovisión de la cultura Mochica, sus creencias y su manera de interpretar el mundo podemos entenderla a través de su cerámica y sus murales. Estos vestigios encierran mensajes e ideas de su tiempo. Así fue como ocurrió para determinar la importancia del personaje hallado en Sipán hace 25 años.

La cultura Mochica, durante los primeros seis siglos de nuestra era, representa el apogeo y esplendor de los estados teocráticos de la Costa Norte del Perú. Los excedentes de agricultura y pesca permitieron un clima de bonanza, la exaltación religiosa impulsó la emulación competitiva entre colosales y suntuosos templos, y los vínculos de interacción a gran escala permitieron el desarrollo de soisticadas técnicas de orfebrería, alfarería y textilería; esas extraordinarias obras de arte describían la compleja ideología, eran códigos del mundo mítico y ceremonial.

Las imágenes de los dioses primigenios se difundieron a partir del último milenio antes de nuestra era, durante el periodo Formativo, en la costa norte los «Cupisnique», ancestros de la cultura Mochica, concibieron deidades con colmillos y garras como símbolos de poder absoluto; los cinturones y cabellos igurados como olas o serpientes expresaban la dicotomía marino-terrestre. Otra característica de la deidad era la decapitación, la cabeza cortada y el cuchillo en las manos indicaban la naturaleza sobrehumana del sacriicador, este aspecto mítico era una metáfora que vinculaba la siembra y cosecha con ciclos de renovación del tiempo y la vida. Por lo general, en la iconografía de los Andes, la cabeza y el cuchillo que sostiene la deidad son reemplazados alternativamente por herramientas de siembra o pesca, peces, plantas de algodón, maíz, yuca o psicoactivos.

Las tumbas de élite descubiertas en Sipán brindaron la posibilidad de conocer el elevado desarrollo de la cultura Mochica; los estudios de iconografía tienen una oportunidad extraordinaria, pues en cada tumba las imágenes, disposición y materiales son expresiones simbólicas perfectamente ordenadas. Cada contexto expresa un complejo discurso que varía de acuerdo con jerarquía y fases temporales. De manera general, se observa un ordenamiento en función a paridades, codiciadas a partir de los metales, tipos de objetos y su ubicación sobre el cuerpo;  la dualidad fue el concepto crucial a lo largo del tiempo y el espacio del Perú Antiguo.

Las tumbas de mayor rango: Viejo Señor, Señor, Sacerdote permitieron comparar a estos personajes con las imágenes de divinidades, reyes y sacerdotes protagonistas de mitos y rituales representados en el arte. En la tumba del Viejo Señor un esplendido collar de diez cuentas de oro, representa arañas posadas en el centro de sus redes; el abdomen igura un rostro humano ataviado, la imagen idealizada corresponde con la especie de araña Argiope argentata, la forma del abdomen lobulado y su cuerpo dividido en dos hemisferios de vistoso colorido, mitad amarillo y mitad plateado, se relacionaron con la dualidad. Las arañas que fabrican tela colgante reposan con la cabeza hacia abajo, así sugirieron mediación entre el cielo y la tierra; su eje es vertical respecto al de otros arácnidos e insectos, del mismo modo que los hombres frente a los animales. La iconografía entonces configuraba y sincronizaba mediante metáforas naturaleza y sociedad, a través de los distintos «planos» del cosmos; enlazando finalmente las imágenes de la memoria colectiva con el paisaje y la urdimbre del firmamento.

Los conjuntos de sonajeras y protectores coxales exclusivos de los Señores eran usados a la altura de la cintura, reiterando el significado de «centro», la forma de semicírculo con borde lobulado es alusiva al vientre de Argiope argentata, la imagen es la «Deidad araña» de cuerpo humano, rostro felínico, cuchillo y cabeza decapitada en las manos, desde sus flancos se proyectan cuatro pares de patas de araña; esta deidad central del panteón mochica, denominado Ai-Apaec en sus diversas versiones o transformaciones, no es otra que la antigua deidad del estilo Cupisnique restaurada.

La secuencia de tumbas en Sipán, que abarcaría tres generaciones, permite reconocer cambios en la estructura de la religión y poder, orientados a enfatizar el carácter militar de los gobernantes en las últimas fases, cuando la guerra ritual se volvió crucial; el discurso cosmocéntrico referido al origen y equilibrio del mar y la tierra de las fases tempranas, da paso otro dirigido por las hazañas de la guerra y el sacrificio humano. Probablemente, a medida que los recursos circunscritos en cada valle se hacen escasos y sucedió la crisis, se privilegiaron los aspectos militares; esa «guerra lorida» o «guerra fría» entre las ciudades-estado precipitó el colapso de la cultura; y fomentó en el siguiente periodo la hegemonía del poder absoluto y antropocéntrico orientado a la conquista bélica.y rituales representados en el arte. En la tumba del Viejo Señor un esplendido collar de diez cuentas de oro, representa arañas posadas en el centro de sus redes; el abdomen igura un rostro humano ataviado, la imagen idealizada corresponde con la especie de araña Argiope argentata, la forma del abdomen lobulado y su cuerpo dividido en dos hemisferios de vistoso colorido, mitad amarillo y mitad plateado, se relacionaron con la dualidad. Las arañas que fabrican tela colgante reposan con la cabeza

Escribe IGNACIO ALVA MENESES
Director del Proyecto Arqueológico Ventarrón-Collud.

 

Fuente: El Peruano

EL SEÑOR DE SIPÁN, El hallazgo que cambió la historia

sipan-representacion-museoWalter Alva encabezó el grupo de especialistas y trabajadores que trabajaron durante varios meses para rescatar la cámara funeraria.

Cinco lustros han pasado desde el descubrimiento de este personaje de la cultura Mochica y es un buen momento para hacer una relexión sobre la importancia que ha ejercido este acontecimiento en Perú, en su población, en su cultura.

VEINTICINCO años es una vida o apenas un recodo en la historia de un país, pero existen acontecimientos que marcan un antes y un después de una época, que dan inicio a un serie de sucesos que inluyen en los aspectos cultural, económico y social de una nación. Eso fue lo que ocurrió aquella mañana de julio de 1987 cuando un grupo de arqueólogos y trabajadores encabezados por Walter Alva hallaron la cámara funeraria intacta de un señor moche. Se encontraban ante uno de los descubrimientos más fascinantes e importantes de la arqueología mundial.

«Cumplir 25 años del descubrimiento del Señor de Sipán significa haber recorrido un largo camino que empezó en dramáticas circunstancias porque el monumento estaba siendo saqueado por los profanadores de tumbas y porque el hecho ocurrió en una época de crisis política, social y económica. De eso se aprovechaban los traficantes de piezas arqueológicas para promover el saqueo de nuestra riqueza cultural. Se profanaron tumbas y se desató una iebre en el pueblo de Sipán y nos vimos obligados a intervenir», recuerda Alva, actual director del Museo Tumbas Reales de Sipán.

Sostiene que su descubrimiento tuvo el mismo impacto que ocurrió cuando se halló la tumba de Tutankamón en Egipto, a comienzos del siglo XX. «Se generó una dinámica que se manifiesta en el mayor interés de estudiar la cultura mochica. Marca una mayor atención de parte de la clase política hacia esta tarea que apoyó más proyectos de investigación y también en la comunidad que se interesa por su patrimonio», apunta.

Luis Chero, director del Museo de Sitio Huaca Rajada-Sipán, fue otro de los protagonistas de aquella historia. Recuerda los momentos difíciles que vivieron cuando llegaron a la zona arqueológica. «La plataforma funeraria había sido tomada por los huaqueros y cuando ingresamos en el lugar recibimos muchas amenazas de muerte y se temía que el doctor Alva sufriera algún tipo de atentado. Contra todo eso se trabajó, y 25 años después el resultado es que ahora tenemos 16 contextos funerarios recuperados y restaurados».

Los huaqueros estaban en Sipán desde diciembre de 1986 y habían lotizado el lugar y excavaban todo el día. Incluso llegaron a profanar la tumba. A mediados de febrero la Policía intervino e hizo un operativo en las casas de los huaqueros e incautó una serie de piezas, entre ellas dos caras felínicas, caras antropomorfas y otros objetos de oro. En la madrugada llamaron a Walter Alva y le pidieron que vaya de inmediato; el arqueólogo jamás se imaginó lo que le esperaba. Fue grande su impresión al ver las piezas de oro. «Esa misma mañana fuimos a Huaca Rajada. Llegamos al sitio y vimos varias piezas fragmentadas que habían sacado los huaqueros. Estaba destruido. Comenzamos a ir interdiario y llegaron las amenazas; nadie quería trabajar con nosotros. Gracias al apoyo de la Policía pudimos trabajar permanentemente desde marzo y en julio se produjo el descubrimiento», precisa Chero.

El arqueólogo indica que existen dos etapas en el trabajo de investigación en la zona. La primera empezó en 1987 y concluyó en 2002 con la construcción del Museo Tumbas Reales de Sipán. En este período se descubrieron, además del Señor de Sipán, las tumbas del Viejo Señor, del Guerrero, del Sacerdote, del Jefe Guerrero y de nobles.

La segunda etapa empezó en 2007 y continúa hasta la fecha, con apoyo del Fondo Ítalo-Peruano y, luego, con la creación de la Unidad Ejecutora 111-Naylamp, entidades que financian los trabajos. En este

período se descubrieron los contextos funerarios del Sacerdote Guerrero, tumba 14; el Joven Guerrero, tumba 15, y Guerrero del Pututo, tumba 16.

INICIO DE UNA ETAPA

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El arqueólogo Walter Alva recuerda cómo catastróficas lluvias y sequías arrasaron con los moches y otras civilizaciones del norte peruano. Una reflexión para pensar la futura reconstrucción. (Foto: El Comercio/ Karen Zárate)

Walter Alva airma que se puede hablar de un antes y un después de Sipán, porque a partir de su descubrimiento cambió el concepto de arqueología en Perú, se le prestó más atención. «Antes solo se tenían estudios que realizaban investigadores extranjeros; eso ahora ha cambiado y se desarrollan proyectos que tengan un impacto social», reiere. Destaca también el surgimiento de una identidad, en especial en Lambayeque. «La población ha asumido con mucha fuerza que Sipán es un testimonio de la grandeza de su pasado. Ahora se siente orgullosa de saberse descendiente de una cultura que tuvo un alto nivel de desarrollo», agrega.

Chero resalta, por su parte, el creciente interés por estudiar la cultura Mochica y el desarrollo de proyectos de investigación en las huacas de La Luna, El Brujo, San José de Moro y otros. «Todos estos estudios en conjunto hacen que esta cultura sea mejor conocida».

Los trabajos en el área de Sipán y en Lambayeque han permitido demostrar una evolución en los enterramientos. Existe un mismo sistema, pero a medida que pasa el tiempo los personajes principales tienen más objetos de oro y de plata, se les da un rango de señores. Igual sucede con las tumbas de los sacerdotes, de los guerreros y de los personajes de la nobleza.

Alva rescata el aporte de los mochicas en el desarrollo de la ingeniería hidráulica. Precisa que fueron los que cambiaron el paisaje de la Costa peruana. «Fueron ellos los que desarrollaron la ingeniería hidráulica porque irrigaron el desierto e incorporaron extensos terrenos como áreas de cultivo. A partir de allí surgió la metalurgía».

IMPACTO
«Se ha generado un sentimiento de identidad. Para Lambayeque, es el ícono cultural, de su identidad y significa también la revaloración de la autoestima de nuestra población. Ahora ningún lambayecano deja de sentirse orgullo de ser descendiente de la raza de los señores de Sipan», recalca Alva.

Sostiene que el hallazgo del Señor de Sipán generó una diná-mica en la investigación arqueológica que impulsó y condujo a la construcción de un museo propio como es el Tumbas Reales, que recibe anualmente entre 140,000 y 160,000 visitantes. «Desde su inauguración hasta la fecha ha recibido cerca de un millón 700,000 turistas. En diez años es uno de los museos más visitados de Perú y creo que es una demostración de que ha sido un proyecto exitoso».

En el aspecto académico, destaca que la arqueología peruana ha entrado en una etapa de madurez y ahora tiene una presencia importante en el mundo académico cientíico; inluye el hecho de que esta ciencia pasó de ser teórica a una social, que trabaja en beneicio de la población y que el resultado de sus investigaciones impacta positivamente en la identidad de los peruanos.

En el aspecto económico, Alva airma que se ha generado una creciente actividad turística que no existió antes. Este movimiento implica, además, la construcción de nuevos hoteles, hostales y restaurantes, una mayor preocupación por mejorar la infraestructura y servicios. También ha inluido en la revaloración de la comida, de las costumbres.

Chero coincide con esto; sin embargo, sostiene que las comunidades adyacentes a Huaca Rajada Sipán necesitan de mayor inversión en infraestructura para rehabilitar sus pistas, veredas, construir un parque, mejorar el servicio de agua, la fachada de las viviendas, del colegio; ampliar la posta médica. «Podría dárseles el aspecto de un pueblo moche», sugiere.

Lo que se halló en Sipán

senor_sipan_ornamentosLos arqueólogos Walter Alva, Susana Meneses y Luis Chero integraron el equipo que descubrió la cámara funeraria de este importante personaje moche. Primero encontraron un cuarto sellado con objetos y ofrendas. En otro recinto de cinco metros por lado apareció el esqueleto de un hombre joven. Era un guardián al que le cortaron las extremidades inferiores para representar al guardián de una tumba. Medio metro más abajo aparecieron restos de vigas de algarrobo desintegradas. Más adelante descubrieron un ataúd intacto y sellado.

Cuando llegaron a este lugar hallaron un rostro de oro en miniatura. Era una orejera, luego encontraron una masa de objetos inidenti?cables de cobre oxidado. Todo el proceso de excavación demandó 8 meses. Finalmente, quedaron al descubierto estandartes, orejeras, ornamentos, emblemas, atuendos, tocados y otros objetos.

El Señor de Sipán, que era un esqueleto casi desintegrado, tenía el rostro protegido por un cubrementón o yelmo de oro, una simbólica nariz, una representación de la dentadura y una suerte de máscara funeraria en la que se simbolizaban los órganos de los sentidos; además, el cráneo reposaba en una patena de oro.

Se hallaron también fragmentos textiles que revelaron la existencia de una túnica decorada con placas metálicas, un cetro de oro y plata que terminaba en un ?lo ceremonial para sacrificios, un collar de frutos de maní, oro y plata, un collar de 10 cabezas humanas y collares de cuentas de turquesa y oro; una corona, sonajeros de oro y protectores coxales.

 

Fuente: El Peruano

Presidente del Perú Ollanta Humala destacó ante la Unesco la importancia cultural del Camino Inca

El presidente Ollanta Humala aprovechó su estadía en Francia para reunirse con la directora general de la UNESCO, Irina Bokova, y apoyar públicamente la iniciativa del Perú y otros seis países sudamericanos en declarar el Qhapaq Ñan (Camino del Inca) como patrimonio de la humanidad.

Bokova encomió el proyecto que han emprendido Perú, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia y Ecuador, países que abarcaban la red de Caminos del Inca, calificándolo como una muestra fidedigna del esfuerzo de cooperación y entendimiento entre los países involucrados. Además especificó que la candidatura de Qhapaq Ñan, una edificación que a título personal considera como patrimonio mundial, será analizada recién el próximo año.

A su vez el mandatario peruano resaltó el valor histórico de la extensa red de caminos construida durante el periodo incaico, significando un esfuerzo por unir partes distantes del continente, tanto en el ámbito cultural y como comercial.

Agregó que ese esfuerzo debería trasladarse a la actualidad, siendo el Camino Inca el símbolo de un proceso de integración regional en América Latina, que impulse el flujo de valores como la tolerancia y la cultura.

 

Fuente: El Comercio

QHAPAQ ÑAN, una ruta cultural

En el siglo XVI el cronista Pedro Cieza de León narraba que “desde que ay memoria de gentes, no se ha leído de tanta grandeza como tuvo el camino inca, hecho por valles hondos y por sierras altas,por montes de nieve, por tremendales de agua, por peña viva y junto a ríos furiosos”. Esta red de caminos vinculaba recursos y poblaciones de todos los rincones del Estado incaico con la capital cusqueña,pero no solo eso, sino que fue también una ruta que hermanó culturas, costumbres y tradiciones.Hoy en día, gracias a la iniciativa emprendida en el año 2001 por el gobierno peruano, este gran camino lleno de historia y tradición busca convertirse no solo en un nuevo eje de comunicación y revaloración de nuestra identidad, sino que reúne las cualidades universales y excepcionales para ser declarado patrimonio cultural de la humanidad.

Las rutas culturales

En 1993, el Camino de Santiago de Compostela, en España, que desempeñó durante siglos (y desempeña aún) “un papel fundamental en los  entre la Península Ibérica y el resto de Europa”, fue declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO, marcando un precedente histórico en la forma de concebir el título de patrimonio.

A partir de esta declaratoria, los títulos de patrimonio adquirieron nuevos aires, pues por primera vez se le otorgó un reconocimiento a una ruta o itinerario cultural, dentro de una “perspectiva de mayor comprensión histórica, más plural y justa”,que favoreciera “la comunicación y la cooperación entre pueblos para la conservación del patrimonio”.Es decir, la UNESCO comenzaba a reconocer no solamente la excepcionalidad y autenticidad de bienes monumentales o naturales (complejos arqueológicos o parques naturales); sino que pasabaa otorgarle valor a caminos y recorridos que fueron(y son) parte de la historia. Esta nueva formade percibir el patrimonio, ha dado lugar a muchas discusiones sobre la relevancia de rutas y su importancia en el devenir histórico, social y culturalde las poblaciones circundantes.

Los itinerarios o rutas culturales, son, a decir del Comité Científico Internacional de Itinerarios Culturales(CIIC) de ICOMOS: “toda vía de comunicación terrestre, acuática o de otro tipo, físicamente determinada y caracterizada por poseer su propiay específi ca dinámica y funcionalidad histórica al servicio de un fi n concreto y determinado, quereúna las siguientes condiciones: a) ser resultado y refl ejo de movimientos interactivos de personas,así como de intercambios multidimensionales,continuos y recíprocos de bienes, ideas, conocimientos y valores entre pueblos, países, regiones o continentes, a lo largo de considerables períodos de tiempo. b) Haber generado una fecundación múltipley recíproca, en el espacio y en el tiempo, delas culturas afectadas que se manifi esta tanto en su patrimonio tangible como intangible. c) Haber integrado en un sistema dinámico las relaciones históricas y los bienes culturales asociados a su existencia” (Carta de itinerarios culturales, 2008).

Como mencionamos, esta nueva categorización del patrimonio amplia las anteriores, pues resaltalos propios monumentos, paisajes culturales, etc.,que se encuentran bajo una “ruta” al mostrarlos enuna perspectiva “plural de la historia”. Asimismo,esta forma de concebir el patrimonio permite hacer partícipes a las propias poblaciones en la conservacióny cuidado de sus bienes culturales, tan cercanos físicamente, pero lejanos representativamente.En este sentido, las rutas culturales también pueden revalorar bienes poco conocidos.

Según María Rosa Suarez-Inclán, Presidenta delComité Científico Internacional de Itinerarios Culturales(CIIC) de ICOMOS, “un itinerario cultural no es una mera asociación de ideas o elementos, comono lo es tampoco una expedición bélica, un avance militar ni un viaje de exploración, aventuras o descubrimientos, sin mayor continuidad ,aunque hayan tenido una gran trascendencia histórica. Tampoco pueden incluirse dentro de la categoría de itinerarios culturales los movimientos migratorios que no hayan generado un patrimonio derivado de intercambios culturales mantenidos durante un periodo apreciable de la historia ” (Los itinerarios culturales, disponible en www.icomos-ciic.org).

Qhapaq Ñan en Sudamérica

El único antecedente a nivel latinoamericano de itinerario cultural declarado comopatrimonio de humanidad es la Ruta de la Plata en México, también llamado Camino Real de TierraAdentro, que durante el virreinato fue la principal vía de comunicación entre la ciudad de México y elnorte del país. Este bien fue reconocido apenas el año 2010con este título.

La importancia de la identifi cación e investigación de las rutas culturalesen Latinoamérica comenzó a ser materia de debate en esta parte del continente a partir del Seminario Internacional del CIIC celebrado en México en 1999. Una de las conclusiones a las que se llegó en este eventofue “tratar de implicar en su reconocimiento práctico y operativo [de los itinerarios culturales] a los gobiernos y procurar la ayuda de éstos”. Además,en una de sus recomendaciones se solicita la especial conservación de la rutainca, poniendo énfasis en peligro que supondría su no cuidado para el santuario histórico de Machu Picchu. Es decir, rescatar las posibles rutas culturales (ysus potencialidades) dependía de las acciones que cada Estado emprendiera.

El Camino Inca, legado de los antiguos habitantes de Latinoamérica, podía entonces ampararse en un marco aún mayor de incentivo de estudio de rutas culturales. En el año 2001, con este aliciente, el Instituto Nacional de Cultura(hoy Ministerio de Cultura) creó un programa de investigación, cuidado, conservación y revaloración del antiguo Camino Inca con la finalidad de que estebien sea declarado patrimonio cultural de la humanidad.

La relevancia de este proyecto implicaba que los otros cinco países con restos arqueológicos de Camino Inca (Argentina, Bolivia, Chile, Colombia y Ecuador),implementaran también un programa similar para que la postulación ante la UNESCO adquiriera un carácter supranacional, concibiendo objetivos comunes en países vecinos. El desafío estaba planteado. El Qhapaq Ñan, quequinientos años atrás había unido estas tierras, volvía a juntarlas con un fin único.

El Qhapaq Ñan como itinerario cultural

Desde hace una década, el Programa Qhapaq Ñanha venido impulsando múltiples acciones para queel gran Camino Inca sea declarado patrimonio cultural de la humanidad por la UNESCO. Esta iniciativa va llegando a su momento cumbre, pues, según lo planeado, en enero de 2012 se presentaría su candidaturaa nivel supranacional y de allí se debería esperar un año, mínimo, para que esta solicitud seaaceptada o rechazada.

Previamente, cada país debe entregar su expediente nacional para la evaluación previa. El encargado de revisar la “candidatura” es el Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO, asesorado estrechamente por el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS).

El proceso es largo y algo complejo: el bien debepasar por una lista indicativa (o tentativa) quese presentó en el año 2001 y se actualizó el año2010, antes de ser declarado. A partir de entonces,el Comité del Patrimonio Mundial, a través del ICOMOS,asesora la confección de los expedientes.

El Perú presentará 1150 kilómetros de Camino Inca,dividido en seis tramos, y la estructura del puente prehispánico Q’eswachaka, en Cusco. Perú es país que más kilómetros suma. Chile lo hará con 5 tramos que incluyen 112 kilómetros; Argentina con 7tramos que inluyen 80 kilómetros; Colombia con un tramo de 18 kilómetros; Bolivia con dos y Ecuador con tres tramos.

Se está postulando como itinerario cultural “seriado”,lo cual permitirá que se incorporen posteriormente más tramos de camino.

Como se ha mencionado, el Perú inició el procesoen el año 2001 inscribiendo el Qhapaq Ñan enla lista tentativa e invitando a los otros países asumarse a la iniciativa (cabe resaltar que el Estado peruano tiene alrededor de una decena de sitiosen carpeta). En el año 2003, el Comité del Patrimonio Mundial comenzó a coordinar el proceso para desarrollar el expediente y se llevaron a cabo las primeras reuniones técnicas, las cuales sirvieron para homogenizar criterios, seleccionar tramos y disponer el inicio de los registros de campo. Esto último permitió también realizar posteriormente undiagnóstico del estado de la población, del caminoy del territorio. Desde el año 2003 se han realizado12 reuniones técnicas de coordinación.

A la fecha, se está trabajando ampliamente la zonificación y delimitación de lugares con miras a la conservación de los atributos que soportan la singularidad del lugar. Asimismo, se están elaborando proyectos de conservación.

Al respecto, los equipos técnicos en coordinacióncon UNESCO -de acuerdo a la convención del patrimonio mundial-, han consensuado que para declarar un bien como patrimonio cultural, se debe cumplir con dos fundamentos: 1. Que el Estadoposea un marco legal para la protección del bien y2. Que exista “licencia social”, es decir que la poblaciónsepa que se está haciendo en su espacioy que dé su aprobación.

El 2012, cuenta regresiva

Para la UNESCO, en el mundo existen 923 bienes culturales de valor excepcional y universal califi -cados como patrimonio de la humanidad: 712 son culturales, 183 naturales y 28 mixtos, distribuidosen más de 150 naciones. En el Perú se encuentran11 de estos, 7 son culturales, 2 naturales y 2 mixtos.El Programa Qhapaq Ñan busca que el Camino Inca se convierta en uno de estos.

Este programa impulsado por el Estado peruano,como hemos visto, es un proyecto pionero a nivelregional, pues involucra tanto el trabajo de varias naciones así como la labor constante de los pobladoresen la conservación y gestión del sitio.

El programa, asimismo, ha permitido identifi car los atributos y valores universales excepcionales delCamino Inca, en una búsqueda de la singularidady autenticidad que le permita ser declarado patrimoniouniversal.

Luego de producirse la declaración, se inicia unanueva etapa. Se debe llevar a cabo una adecuadagestión del bien como recurso cultural con valor agregado que impulse el desarrollo social paralograr una de las metas primordiales del Estado:mejorar la calidad de vida de la población. Estoserá posible solo y sostenidamente si existe una cooperación estrecha entre población y Estado.

 

Autor:
Daniel Rodríguez
Gaceta Cultural

Señor de Sipán, descubrimiento que marco un antes y un despues en Lambayeque, Perú

El descubrimiento del Señor de Sipán, acontecido el 21 de julio de 1987, marcó un antes y un después en la historia del departamento norteño de Lambayeque en Perú, sostuvo hoy Walter Alva, director el equipo de arqueólogos que dio cuenta de dicho hallazgo.

“Era un tarde entre fría y cálida; Luis Chero y los arqueólogos que estaban trabajando conmigo así como los obreros habíamos pasado varios sucesos difíciles y estábamos excavando lo que parecía una tumba importante de la cultura mochica”, explicó.

Señaló que, en esas circunstancias, fue informado de que había algo interesante y se acercó a la tumba y comenzó a levantar un grumo de tierra que cubría parte de lo que parecía ser una máscara.

“Siempre hago memoria de este instante (…) brotaba de esa tierra una mirada y era exactamente una premonición, era el rostro en miniatura de oro de la orejera que representaba al mismo Señor de Sipán”, refirió.

“Fue un momento eterno que jamás olvidaremos quiénes estuvimos allí. Este pequeño equipo de arqueólogos, tratando de rescatar del olvido a uno de los hallazgos más importantes de la arqueología”, subrayó.

Dijo que no solo ha sido una experiencia científica sino también humana “que ha dejado sus profundas huellas en quiénes hemos estado involucrados en esta investigación.

Mencionó que a la fecha se han realizado 22 exposiciones de la tumba del Señor de Sipán con piezas originales y 18 exposiciones con réplicas en 18 países del mundo.

Indicó que desde su inauguración, en 2002, el museo Tumbas Reales recibió un millón 574,221 personas, entre los que figuran personalidades del mundo científico, jefes de Estado, autoridades eclesiásticas y delegaciones culturales de diferentes países.

Alva expresó que la conmemoración de los 25 años del descubrimiento es importante porque permite mirar en la perspectiva del tiempo lo que ha significado este hecho: las gestiones para la construcción del museo y el impacto en la arqueología, la identidad y el desarrollo de Lambayeque.

“Yo creo que lo más importante es que Sipán ha pasado a convertirse en el gran ícono de nuestra región y el Perú”, declaró.

“Sipán generó un gran impacto académico, impulsó la investigación arqueológica en el norte y un impacto en la colectividad regional con el sustento de la identidad y por supuesto un impacto económico al convertir a Lambayeque en uno de los destinos turísticos más importantes del país”, enfatizó.

 

Investigadores Santiago Uceda y Ricardo Morales contribuyen a preservar nuestro patrimonio

El arqueólogo Santiago Uceda y el conservador Ricardo Morales contribuyen a preservar y difundir la importancia de nuestro legado ancestral.

Desde hace 20 años los investigadores Santiago Uceda y Ricardo Morales se dedican al proyecto arqueológico, de investigación y conservación «Huacas del Sol y de la Luna». Sus aportes nos permiten conocer cómo se desarrollaron y vivieron los antiguos habitantes del valle de Moche en Trujillo.

Gracias a su trabajo se conoce que los moches no fueron una unidad territorial, sino que se asentaron hacia el  norte y sur. «Existieron dos grandes territorios, los moche de Jequetepeque hacia el norte que tienen su propia historia y desarrollo, y los mochicas del sur que logran constituir el primer estado territorial en el Perú», indica Santiago.

El  esfuerzo de Uceda y Morales por revalorar nuestras raíces ha calado en la población trujillana, ahora se identifican con su cultura y antepasados que construyeron estas grandes obras. «El éxito de este emprendimiento lleva a una mejora en diferentes aspectos de sus vidas cotidianas, y de otro lado ha hecho que la comunidad empiece a reconocer la identidad de sus raíces en estos tesoros», expresa Uceda.

Con su labor buscan llegar a las nuevas generaciones. Consideran que es necesario integrar los nuevos conocimientos en la currícula escolar. «Nosotros  insistimos en que se debe  buscar la  forma de cómo traducir el lenguaje técnico científico para el común de la gente y sobre todo para los niños», precisa Morales.

Este compromiso que asumieron ambos arqueólogos ha dado lugar a la creación del  Museo de las  Huacas de Moche. Morales recuerda que el plan se inició en 1991 con el aporte de la Fundación Ford, luego la sociedad cervecera de Trujillo se sumó. «Con entusiasmo y audacia hemos manejado este proyecto Santiago Uceda y yo. Posteriormente se unieron empresas más grandes como Backus en 1994», señaló.

 

Fuente: RPP

 

Sitio Arqueológico de Lurihuasi, otro asentamiento de la Zona Capital de la Civilización Caral

Complejo arqueológico ubicado en el valle medio inferior de Supe, margen izquierda del río, en una quebrada árida de pendiente pronunciada; la cual permite comunicar y vincular a los pobladores de esta parte del valle con la sección baja del valle de Huaura (Albufera de Medio Mundo, etc.). A esta singularidad se suma el control visual del territorio de los valles de Supe y Huaura, desde la cima del cerro Lurihuasi.

La ciudad de Lurihuasi ocupa un área de 37,8 has, y se compone de 24 edificaciones, las cuales se distribuyen en forma concéntrica sobre una quebrada de pendiente pronunciada, pero siguiendo un patrón de diseño urbano dual, al igual que los otros asentamientos de la civilización Caral.

El sitio arqueológico de Lurihuasi pertenece al periodo Arcaico Tardío (3000 -1800 A.C.). Lurihuasi, está enmarcado en una quebrada y presenta una distribución semicircular y está constituido por una serie de edificaciones piramidales -que cumplieron diversas funciones, áreas residenciales  y espacios públicos, donde destaca un montículo principal, además de cinco montículos secundarios y plataformas de distintas dimensiones; sumando 24 estructuras que ocupan un área de 37.8 hectáreas.

Función

Dentro del sistema de la Zona Capital los funcionarios de Lurihuasi se encargaron de asegurar la producción de excedentes destinados en parte a las huacas u oráculos y a los intereses de quienes dirigían el sistema social.
Lurihuasi brindó servicios y bienes a la población aledaña de la parte media inferior del valle de Supe, y a sus residentes, que se dedicaron al cultivo del algodón, achira, camote y otros productos de pan llevar, además de intervenir en las obras dirigidas por el Estado.

Relevancia de Lurihuasi y la civilización de Caral-Supe para Perú y el Mundo

Las actividades de investigación desarrolladas en Lurihuasi, a lo largo del siglo pasado, demostraron su gran antigüedad. Sin embargo, sólo a partir de los  estudios del Proyecto Especial Arqueológico Caral,  ha sido posible insertarlo  correctamente dentro del proceso de edificación de  grandes asentamientos que caracterizó a la civilización de Caral-Supe, producto de la complejización social en  un territorio de configuraciones geográficas contrastadas.

Lurihuasi está  enmarcado en una quebrada y presenta una distribución semicircular, destaca un  montículo principal, además de cinco montículos secundarios y plataformas de  distintas dimensiones; suman 24 estructuras, que ocupan un área de 37,8 ha.  Con la civilización de Caral-Supe se desarrolló el  primer Estado político que se  formó en el Perú 4400 años antes que gobernaran los incas.

Dicho Estado es el de mayor datación de América, y sus asentamientos urbanos  con arquitectura monumental, como Lurihuasi y Caral, son los más antiguos del  continente. Su antigüedad ha sido confirmada por cuarenta y dos fechados  radiocarbónicos, entre los 3000 y 2000 años antes de nuestra era.

La sociedad de Caral-Supe logró un avance sin precedentes en completo  aislamiento de sus coetáneas de América y del Viejo Mundo, a diferencia de otros  focos de civilización como Mesopotamia, Egipto e India, que intercambiaron conocimientos y experiencias.

En Perú, las formas de organización económica, social y política de las  poblaciones de Caral-Supe causaron fuerte impacto en la historia del área;  trascendieron el espacio y el tiempo, y sentaron las bases del sistema sociopolítico que tendrían las poblaciones de los Andes Centrales. En el área norcentral del Perú, el modelo de organización diseñado e implementado por el Estado de Supe, condujo por varios siglos el accionar de los individuos en los diferentes campos: económico, social, político y religioso.

En esta civilización se desarrollaron las ciencias, tecnologías y artes. Conocimientos en astronomía, geometría, aritmética, biología, medicina, etc., fueron aplicados en la predicción del clima, en la elaboración del calendario, en la construcción de obras arquitectónicas, en el manejo de los suelos por medio de la excavación de canales de riego o de drenaje y la habilitación de chacras, en el mejoramiento genético de las plantas, en el tratamiento de algunas dolencias o enfermedades, en la administración pública y en la manufactura de artefactos con fines ceremoniales, comerciales y suntuarios. Estos avances en el conocimiento, realizados por especialistas, les dieron también poder a éstos e hicieron posibles mejores condiciones de vida para las poblaciones del área norcentral en los albores de la civilización.

Gracias al desarrollo de conocimientos, hoy podemos admirar el orden urbano, la obra arquitectónica, la decoración de sus murales, los instrumentos musicales, sus elaborados textiles y adornos personales, la variedad genética de sus productos y su propia representación en más de un ciento de figurines de barro no cocido.

 

 

 

 

Sitio Arqueológico de Miraya, otro asentamiento de la Ciudad Sagrada de Caral

Miraya es uno de los asentamientos arcaicos que rodean a la Ciudad Sagrada de Caral, ocupa aproximadamente 43 hectáreas y tiene una antigüedad de 3,000 a 1,800 años A.C. El conjunto del sitio arqueológico de Miraya se ha dividido en siete sectores, siendo el más importante el sector A, donde están las cuatro pirámides, muy cerca del valle. Las plazas circulares tienen 25 y 15 metros de diámetro.

En Miraya destaca La Pirámide Dual que consta de una edificación de once metros de altura y otra más pequeña de seis metros. Se puede encontrar un asta de venado, una cesta de colores y un objeto ritual denominado «el ojo de dios», usado para orar por una buena cosecha de algodón. Asimismo destaca La Pirámide Mayor  la cual tiene 80 metros de este a oeste y 70 metros de norte a sur, y se accede a ella por una escalera de 4.40 metros de ancho.

Miraya presenta un gran potencial como destino turístico, tal como es en la actualidad la ciudad sagrada de Caral, puesto que este destino potencial se ha convertido en un laboratorio científico para el estudio del comportamiento social, económico, religioso, agrario, industrial, artesanal y arquitectónico de la humanidad en sus albores, cuando por primera vez se construían complejos monumentales urbanos. El conocimiento de este destino turístico afianzara y fortalecerá la identidad cultural y autoestima de los peruanos

Sin embargo, sólo a partir de los estudios del Proyecto Especial Arqueológico Caral Supe – PEACS, ha sido posible insertarlo correctamente dentro del proceso de edificación de grandes asentamientos que caracterizó a la civilización de Caral-Supe, producto de la complejización social en un territorio de configuraciones geográficas contrastadas.

Sitio Arqueológico del Áspero – Supe Puerto, La Ciudad Pesquera de la Civilización Caral

El complejo arqueológico Áspero está en el litoral, a 500 metros del Océano Pacífico, en la margen derecha del río Supe, en un medio natural compuesto por cerros arenosos, humedales, campos de cultivo y playa marina.

Las evidencias más tempranas de la ocupación humana en el litoral de Supe tienen una antigüedad de 7000 años.
En esos tiempos las poblaciones, aún con relaciones sociales igualitarias, vivían en aldeas protegidas por las colinas ubicadas entre las pequeñas quebradas arenosas, que eran rutas obligadas hacia las playas. Estos primeros pobladores estaban dedicados a las actividades de pesca, recolección de moluscos y plantas, así como a la caza de animales de las lomas y del bosque ribereño.

Ocupaciones Tempranas

Hace 5000 años, durante el período Arcaico Tardío (3000 – 1800 a. C.), la población concentrada en Áspero participó en el proceso de formación de la primera civilización andina. Mediante la extracción de recursos marinos, en especial de peces –como anchovetas y sardinas- y de mariscos, se integró a la red de intercambio con los pobladores del interior del valle, entre éstos los de la Ciudad Sagrada de Caral. De ellos obtuvo, en particular, la fibra de algodón, necesaria para la manufactura de las redes y sedales de pesca, los mates para flotadores y productos vegetales para su alimentación.

La disponibilidad de recursos marinos, la producción agrícola y la participación en las redes de intercambio aseguraron el sostenimiento de una población cada vez más numerosa, así como el fortalecimiento del grupo gobernante. La élite asumió funciones políticas, administrativas y religiosas; fomentó el comercio, así como la construcción de edificios públicos monumentales y de extensos conjuntos residenciales.

La diferenciación social y las actividades especializadas de la población de Áspero están reflejadas en los 22 sectores de la ciudad. Siete corresponden a edificios piramidales, bajo la administración de la clase dirigente, dedicados al culto y a la administración de las actividades sociales. Destacan los edificios piramidales de Huaca Alta, Huaca de los Ídolos y Huaca de los Sacrificios.

El Área de  Conservación y Restauración en el Museo Tumbas Reales De Sipán

El personal del Laboratorio de Conservación y Restauración del Museo Tumbas Reales de Sipán está dedicado a la preservación del patrimonio arqueológico mueble recuperado en el complejo arqueológico de Sipán y los demás proyectos arqueológico que desarrolla la institución. Igualmente brinda apoyo directo, oportunidad de prácticas y asesoramiento o otros proyectos de a región, el país y naciones vecinas, manteniendo también apertura a proyectos interdisciplinarios.

Su personal técnico está capacitado para intervenciones especializadas en conservación y restauración tanto en el campo (conservación preventiva) como en las instalaciones del museo, con la finalidad de estabilizar los procesos activos de deterioro que presentan los bienes culturales y revertir las alteraciones estético-formales que afectan su presentación.

Las intervenciones contemplan el registro gráfico y documental de los objetos en las diferentes etapas del proceso, el diagnóstico de los síntomas de alteración y la ejecución de análisis científicos. El estudio de esta información permite comprender los procesos de deterioro que los afectan y decidir los tratamientos adecuados para su futura preservación, investigación y exhibición.

Finalizadas las intervenciones, las piezas son acondicionadas para su almacenamiento o para su instalación en las exhibiciones, tomando en cuenta sus características y de las necesidades específicas del museo. A partir de este punto empieza el trabajo de conservación “pasiva”, mediante controles de humedad, temperatura o protección frente a los agentes contaminantes que podrían incidir en la reactivación de la corrosión metálica.

Un breve balance permite reconocer el progreso de un voluntarioso grupo de trabajadores que en los primeros años, enfrentando las limitaciones, con ingenio y destreza lograron recomponer mosaicos de turquesa totalmente desintegrados, desabollar objetos de oro con la maestría de los antiguos orfebres o limpiar igualmente algunos ornamentos de cobre dorado que hoy apreciamos en todo su esplendor.

La experiencia acumulada en 17 años de trabajo, permite hoy definir posiciones frente a los materiales excavados, sustentadas en la necesidad de salvar más allá de la pieza y del objeto artístico, el testimonio de la “huella histórica”. La preocupación fue plantear actitudes analíticas y reflexivas ante el estado y características de cada objeto arqueológico, tratando de consolidar una filosofía de restauración que establezca los límites de la intervención, recupere toda la información posible sobre la tecnología empleada para su confección, interprete el contexto de su función original y lo preserve para las futuras generaciones.

La mejor demostración de los resultados obtenidos son los maravillosos ornamentos, emblemas y atuendos expuestos en el Museo «Tumbas Reales de Sipán» que reflejan esplendor, conocimiento tecnológico y profunda simbología.

Fuente: Museo Tumbas Reales de Sipán