El erotismo gráfico del antiguo Perú

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No sin manifestar su sorpresa ante la gama de formas y figuras humanas y expresiones de todo calibre, y el “atrevimiento” de los alfareros moche, que no dejaron nada al azar y todo lo retrataron en sus huacos, el autor, no encuentra a veces palabras –o si las encuentra… las disimula, trata de quitarles “fuerza” acudiendo a términos griegos o latinos— para mencionar algunos de los “órganos sexuales” humanos representados en la cerámica mochica, pero lo hace no sin ciertas reservas… “Resulta lógico que el artista Mochica, empeñado en plasmar en su cerámica todo lo que le circundaba, como lo demuestran las tan variadas representaciones, no pasara por alto la vida sexual y su ritual . Empero en lo que se refiere a las prácticas sodomitas, cuya presencia en el antiguo Perú es innegable, los Mochicas parecen no haber gustado de representarlos . En contradicción con la versión popular tan difundida, no se presentan casos de homosexualidad en las representaciones relativas a la vida sexual, como puede dirivarse (sic)* a través de un análisis de la importante colección de cerámicas de este tipo existente en el Museo Nacional de Antropología y Arqueología .

Según los informes verbales del Sub-Director de dicho museo, sólo una pieza (en el depósito), reproduce un ayuntamiento sodomita**, y hasta esta excepción se presenta discutible ante un análisis detenido por cuanto no se percibe en forma clara los detalles . Larco parece poseer algunos ejemplares, pero pocos, tal vez menos del 1 ó 2% del total de huacos de representaciones sexuales . Entre las representaciones sexuales aparecen pues, por lo general, casos de cohabitación entre hembra y varón, solo que la mayor de las veces éste es per os*** . También se ve, con relativa frecuencia, casos en que la madre sostiene a su infante mientas cohabita al modo señalado, y se ha dicho que ello obedece a un preventivo de embarazo; para que la criatura pudiera lactar mayor tiempo . No pocos ceramios muestran otras variantes sexuales; en todos los casos los que intervienen son parejas heterosexuales, primando siempre las de tipo ana . Son frecuentes los casos de ayuntamiento de animales; y los hay en los que aparece un varón fertilizando vegetales, de evidente raíz ritual . Otros huacos muestran cabezas de lechuza coronadas por un phalo****, y hay casos camuflados, de personas que constituyen phalos**** disimulados que se descubren sólo observando la vasija en cierta posición .
Los sujetos provistos de un pene erecto de tamaño descomunal han contribuido, sobre todo, a que se haya concebido la existencia de un culto fálico como se supone lo hubo en otras culturas . Debido a que algunas de estas representaciones de phalos**** desproporcionados forman parte de un cantarillo cuyo orificio está precisamente en la parte anterior del pene, por donde se vierte el líquido contenido en la vasija, se deduce que su uso pudo estar vinculado íntimamente a prácticas vinculadas con la fertilidad .
El lugar por donde se llena el líquido es amplio pero se quizo (sic)* obligar a beber por el pene mismo, ya que los diversos agujeros hechos en la entrada donde se llena el líquido está provisto de orificios que lo impiden hacer por este sitio . Cosa semejante sucede con las vasijas expandidas de doble fondo de formas femeninas: en el fondo inferior penetra el líquido vertido, pero éste al beberse escurre por el orificio que corresponde a la “roca” o vajina . (sic)* No es improbable que estas “pacchas” sexuales –usadas al parecer entre los vivos y no para irrigar huacas— se usaron como instrumentos jocosos y de diversión durante las estruendosas fiestas y orgías simbólicas de la fecundidad, para beber de ellas simplemente . Pero pudieron, tal vez, ser usados especialmente en ritos de fecundidad humana, para atraer por la magia el embarazo .”

Figura 16. Las curiosas ilustraciones mencionadas arriba por Kauffmann Doig. A la izquierda, en una leyenda de foto que no aparece en la ilustración por estar en otra página, el autor hace esta descripción: “En épocas anteriores a la Mochica, en Vicús, de donde procede la pieza 448, encontramos a veces a seres de narices-picos con el miembro viril remarcado. En otras tradiciones culturales peruanas no sólo son casi nulas las representaciones, hasta se diría que intencionalmente se les evita, como, p. ej, en los cuchimilcos de Chancay.”; arriba, a la derecha: “Miembro viril (paccha humana?) sobre la cabeza de un ave (fig. 446), y, un plato de doble fondo en el que aparece una mujer. De su vagina escurre el líquido.” De esta última ilustración, el autor omite la nomenclatura de la misma, la fig. 447.

“Existen, finalmente, casos de acoplamiento por vía anal en animales aunque, repetimos, siempre entre sexos diferentes .

En el estudio de la cerámica sexual Mochica es necesario tener presente, que no se conocen datos provenientes de hallazgos in situ, de las tumbas, lo que hacen suponer que existen falsificaciones . Los hay, seguramente, algunos, al lado de las burdas que no se toman en cuenta .

Digamos, finalmente, que la proporción de los huacos de tema sexual es menor de la que se supone . De entre muchos millares de cerámicas uno o dos expresa asuntos de sexo . En general, en el antiguo Perú, las figuras de tema sexual no sólo son escasas; se insiste más bien en representaciones de sujetos asexuales o a los que no se les hace destacar el sexo .”

El tema le pareció tan interesante (y también tan picante) al arqueólogo Kauffmann Doig, que no ha escatimado espacio en su libro para referirse al erotismo moche con algunas alusiones a otras culturas (caso Vicús), no sin ocultar cierto sonrojo por tener que citarlos como parte del pasado peruano, y termina denunciando, como el doctor Fernández (13), la indiferencia académica existente hacia este tema… “Nos hemos permitido extender más de la cuenta sobre el tema, debido a que este es generalmente soslayado, por considerársele azaroso, haciéndose a su alrededor sepulcral silencio .

” NOTAS DEL PÁRRAFO * (sic), suponemos que las faltas ortográficas encontradas en el texto consultado son de edición, por no decir que son las del autor, o de impresión; aunque, por cierto, no desmerece la calidad de la obra ni del contenido en sí .

** Al parecer, se trata del mismo caso descrito por el doctor Enrique Fernández, quien comenta que Gebhard encontró “…sólo un caso de relación sexual de una mujer con un ave, que por el tema recuerda a Leda y el cisne que, como se sabe, fue tratado por Leonardo y otros artistas . Otro huaco que está en el Museo de Arte de Chicago representa a una mujer con un perro .
Este caso Larco Hoyle lo discute y para él representa a una mujer atacada y derribada por el perro .” (ver: subcapítulo 3 .3 .4 . La humanidad de la arcilla II) .

*** El párrafo original del autor, Federico Kauffmann Doigque, dice así: “Entre las representaciones sexuales aparecen pues, por lo general, casos de cohabitación entre hembra y varón, sólo que la mayor de las veces éste es per os . ” Empero no encontramos el significado de “per os .” (22)

**** En algunas partes de este subcapítulo que el autor dedica a la cerámica erótica moche, escribe las acepciones griegas “phalo” y “phalos”; sin embargo, en otros puntos menciona las mismas palabras pero en terminología castiza: “falo” y “falos”; ¿adrede? ignoramos el motivo de esta aparente ambigüedad lingüística .

8 . Epílogo

Mucho queda aún por decir de este universo increíble que es el Perú precolombino, donde cualquier cosa es posible, como sucede en las mitologías griegas… allá, en las tierras olímpicas, así como los hombres y las mujeres se relacionan, odian y aman, se casan y procrean, los dioses y diosas del Olimpo seducen a los/as incautos/as mortales y tienen amores prohibidos con ellos/as y, como los terrenales hijos de Adán y Eva, también tienen hijos, éstos acaban convirtiéndose en héroes o semidioses, y conviven hasta que el humor hepático de alguno de ellos los haga cambiar de parecer y se vayan con la otra o el otro . Pero, ojo, esto pero no todo… al parecer los antiguos peruanos tenían un concepto muy distinto al del mundo griego o europeo; al menos esto se trasluce en la fogosidad de sus representaciones eróticas, las mismas que, seguro, aturdirían a los mismísimos dioses . Y eso mismo, debió suceder entre los peruanos de antes de la llegada de los conquistadores, que vinieron en sus “extrañas balsas” con todo su stock de extirpadores de idolatrías y arrasadores de templos indianos; aún así, nadie puede negar que cuando arribaron a costas americanas, los forasteros quedaron alucinados: se tropezaron con un mundo de costumbres y hábitos sociales que en nada tenían que envidiar a los del viejo continente .

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One Comment

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    Hola muy interesante lo que corresponde a las representaciones gráficas sobre las ideas y prácticas sobre la sexualidad y el erotismo en el área del Perú. En México existen diversos invetigadores que abordan este tema en mesoamerica como Noemí Quezada. Valga comentar que existen algunas similitudes y muchas diferencias entre ambas regiones.

    Un gusto leer este texto.

    René

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