El erotismo gráfico del antiguo Perú

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Figura 4a. Estas estatuas pétreas procedentes de la zona de Recuay, al sur de la ciudad de Huaraz, capital de la Región Ancash (Andes centrales peruanos), se conservan en el “Museo Regional” de esta ciudad. Hay estudiosos que creen ver en la peculiar forma de estas esculturas ciertas reminiscencias fálicas. Fotografía obtenida del portal turístico de la ciudad de Huaraz.

2 .”…la primera representación erótica en el mundo…”

“…a ellos les gustaba representar todo: enfermedades, batallas, frutos; hubiera sido sospechoso que no tengan nada sobre sexo. Pero, si hacemos una estadística, el porcentaje dedicado a ello es mínimo .
Incluso los ceramistas Moche tuvieron limitaciones .
” Federico Kauffmann Doig . (23)

“Se hace difícil concluir que tal cerámica fuera simple pornografía – escribe Nigel Davis— .
Por otra parte, si estas escenas son consideradas en un contexto religioso o ceremonial, estarían lógicamente relacionadas con la noción de fertilidad, pero si fuera este el caso, ¿por qué tantas vasijas representan el coito anal?”
Amelia Die (39)

2 .1 . Antropomorfia de Eros al derecho y al revés

Entre las manifestaciones plásticas de la cerámica precolombina peruana, el arte erótico fue uno de los que alcanzó el mayor desarrollo . Los diestros artesanos demostraron aquí una técnica y un dominio de las formas, tamaños, perspectivas, que daba vida y color a sus creaciones; y les transmitían esa “alma” que daba emoción, sensibilidad, sensualidad, realismo y movimiento a las figuras que salían de sus manos, constituyendo esto una verdadera antología de la psique humana . En estos huacos, los hombres y las mujeres del antiguo Perú, y aún los animales, son seres vivos.. o muertos que no parecen estarlo (es que nunca se ha visto a muertos más vivos que éstos.); que llegan de la noche de los tiempos, y parecen hablar, llorar, reír o gritar .

Figura 4b. ¿Una vinculación de “deidades” antropomorfas con atributos sexuales masculinos? Lo cierto es que este extraño ser cuya figura forma parte de la iconografía que adorna la “plaza en U” del llamado “Santuario de Chavín” atrae la curiosidad de los estudiosos. Obsérvese las “sierpes” que asoman bajo el faldellín de este personaje lítico. Más de uno ha creído ver en estos animales los atributos masculinos que todos conocen. Ilustración del sitio Web “Culturas Preincaicas” del portal “Morrion.com”.

La terracota, el barro, la arcilla, la piedra, la madera… todas las materias primas que proporcionaba la naturaleza le sirvieron al peruano de las épocas preinca e inca para reflejar su vida diaria . Pero fue la cerámica, por estar fabricada con materiales muy fáciles de conseguir, pues estaban allí nomás, en la tierra, en las montañas, en las riberas de ríos y lagos, en las orillas del mar, la modalidad más socorrida . Con ella fueron confeccionadas las primorosas obras de arte que ahora adornan los mejores museos de arte antiguo y arqueología del mundo .

Varias culturas preincaicas hicieron de la arcilla y el barro el mejor escaparate de su cotidianeidad, y en éstas el arte erótico no fue la excepción . Este tipo de expresiones artísticas, al decir de los investigadores, florecieron principalmente en la llamada “época de auge” o “clásica” —entre el primer milenio A . de C . y el siglo IX de nuestra Era, aproximadamente—, y no tuvieron parangón dentro del contexto de las creaciones artísticas en el mundo antiguo fuera de América . Para el notable investigador del comportamiento humano, Alfred Kinsey, (9), “Los vasos eróticos peruanos son la primera representación erótica en el mundo” . Ninguna civilización de la tierra ha sabido plasmar en la arcilla tal riqueza plástica en tanta variedad… ¡y en tal variedad!…y esto es una constante en todo el Perú antiguo; y encontramos escenas de acendrado erotismo, y también de las otras, poco “amorosas”, del llamado “sexo invertido”, que nos dicen que tanto en el antiguo Perú, como en Europa –de otro modo habría que preguntárselo a los romanos— o en Asia –si no, que lo digan los persas o los asirios—, también se cocieron habas… o pallares, y no sólo entre los moches…

Y los ejemplos los hemos escogido al azar: en un ceramio Nasca (Ica) (10) se ve una cabeza con dos rostros . Uno tiene la boca abierta y el otro, como si estuviera chupando algo, tiene los labios como si silbara . ¿Se trataba acaso de un bisexual?, no lo sabemos, pero lo cierto es que ver esta imagen da lugar a muchas conjeturas; en un huaco retrato moche se ve a un hombre que muestra un enorme pene; cerca de allí, en otro huaco, de Virú (sur de Trujillo), una figura femenina muestra sus órganos genitales, mientras que en un tercer ceramio, esta vez moche, un hombre y una mujer se hacen caricias .

En otra vasija, de Chimú (la Libertad) (12), una mujer nos muestra su prominente vientre, mientras se agarra la barriga con gesto dolorido . Para los arqueólogos no hay ninguna duda –si no que se lo digan sus mamás—… ¡válgame Dios, viene un bebé! En otro vaso, también Chimú (aproximadamente 1000 después de C . ), se observa a dos hombres acariciándose (¿homosexualidad preincaica?) . En otra pieza de esta misma cultura, otro hombre, de gesto implorante, muestra su lánguido pene convertido en serpiente enroscada (¿impotencia? ¿enfermedad?) .

Figura 5. Dicen que ésta es una de las típicas cabezas-trofeo de Nasca, pero no es así. Muy al contrario, el individuo representado en este ceramio tiene los ojos bien abiertos y parece silbar o enviar un beso volado. Se trata de una cabeza con dos rostros, cada cual con una expresión bucal diferente. Algunos autores creen ver en éste huaco algún tipo de desviación sexual (¿bisexual). Ilustración del portal “Morrion.com”.

2.2. Los huacos retratos eran los libros del antiguo Perú

Pero fueron los anónimos alfareros moche, sin duda, los grandes maestros de la cerámica preincaica y los autores del mejor arte erótico en el antiguo Perú . Ellos, mejor que nadie, plasmaron con la arcilla y el barro sus costumbres sexuales hasta los límites de lo inimaginable . El arte mochica configura no sólo la representación realista y tridimensional de la vida cotidiana, sino también la vivida secuencia de emociones del pueblo moche . Se han encontrado hermosas obras artísticas que retratan hasta el mínimo detalle todos los aspectos de su vida y costumbres, incluyendo la sexualidad .

Figura 6a. Secuencia de huacos-retratos extraídas del libro “Arqueología Peruana” citado en este trabajo. Tal como dice la leyenda de los mismos, mostrados de izquierda a derecha, se trata de “Expresiones de cerámica Mochica, del tipo escultórico. Hombre deformado (izquierda). Criminales (figuras centrales) y sujeto al que se le han eliminado nariz y labios (derecha)” (22).

Gracias a estos ceramios, también conocidos como “huacos” –sin duda la mejor fuente de información para los arqueólogos a falta de escritura— (Nota 5), se sabe cómo y qué comían, cómo bailaban, qué enfermedades padecían –la uta, por ejemplo, es representada de forma desgarradora: los enfermos presentan las carnes que parecen colgajos sobre la piel, dejando lugar a los huesos—; cómo eran sus dioses, cómo se ejercía la justicia –se ve a ladrones a quienes se les ha amputado una mano o se les ha mutilado un ojo al más puro estilo de Hammurabi—; o cómo realizaban sus sangrientos rituales –los prisioneros, por ejemplo, eran sacrificados a los dioses destrozándoles la cabeza con unos mazos—; o cómo se hacían la guerra… y el amor – los “huacos” retratan hasta las emociones y los sentimientos de los personajes, tales como el odio, el dolor, el placer, el afecto, la angustia, la alegría, la tristeza, la satisfacción, la ternura, la brutalidad…—, y hasta se sabe qué desviaciones sexuales practicaban y cuáles fueron las males de transmisión sexual padecidos por estas gentes .(Nota 6)

Figura 6b. En esta segunda secuencia, procedente de la misma obra de Kauffmann Doig, podemos apreciar tres figuras míticas… “Una divinidad (Ai-Apaec) Mochica frecuentemente representada. Con boca de felino, aparece siempre relacionada con motivos místicos”. (22)

Hay una gran cantidad de ceramios mochica que representan, por ejemplo, la actitud impasible y serena de los hombres ante un parto, o representaciones de mujeres junto a cadáveres femeninos . Lo curioso es que se han encontrado muy pocas muestras de homosexualidad, cuya presencia, rara en el arte erótico, es innegable en el antiguo Perú -incluso los cronistas de los primeros años de la Conquista hablan de esta práctica entre los “yndios” del mismo sexo— . Por su parte, del lesbianismo se ha encontrado muy pocos rastros, salvo en uno que otro huaco mochica . Muy raras son también las recreaciones de uniones carnales entre seres humanos y animales; sin embargo, abundan las escenas coitales entre animales de diversas especies, como perros, gatos, cuyes, llamas, etc, etc..

Figura 6c. En este ceramio Mochica, una orgullosa madre retratada con su hijo… “Rostro de madre feliz, con su hijo a la espalda, y que el artista hace asomar dándole una expresión de curiosidad y de asombro”. Leyenda de la figura 415 de la obra de Kauffmann Doig. (22)

La mayoría de las piezas de alfarería descubiertas “in situ” formaban parte de ofrendas depositadas en las tumbas para acompañar a los muertos en su viaje al más allá . Como ya indicamos, acompañando a estos ceramios se depositaba desde la ropa del difunto hasta sus armas, la comida y su infaltable chicha de jora…; todo aquello que poseía o le gustaba en vida al difunto, se lo llevaba a la tumba . Se puede decir que estas piezas de alfarería, que iban desde platos y envases hasta los inconfundibles jarros de asa puente, de uno o dos picos, en forma de jarro o vaso, eran –hasta que no se encuentre otra cosa— los verdaderos libros de historia del Perú precolombino, pues en ellos se retrata la vida y las costumbres de estas gentes . Todo estaba allí, para la interpretación arqueológica, la mejor manera de conocer el pasado a falta de testimonios escritos .

2 .3 .La “moda” mochica

Figura 6e. “Huaco antropomorfo que representa un enfermo con tumores y mutilaciones”. Este ceramio, descubierto en el valle de Chicama (La Libertad, Perú) a principios del siglo XX, le sirvió a Julio C. Tello para ilustrar una de sus tesis de doctorado. Ilustración de “La antigüedad de la sífilis en el Perú”. Biblioteca de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Se sabe que antes y poco después del inicio de la Cultura Moche, otros pueblos ya fabricaban huacos eróticos .

Figura 7a. La cultura Virú se desarrolló en un pequeño valle ubicado al sur de la ciudad de Trujillo (Perú) y fue contemporánea de Vicús. Este pueblo, también llamado “Gallinazo”, nos dejó una cerámica en color negativo cuya técnica precedió a la de los mochicas, como deja entrever este curioso huaco. Ilustración del portal “Arqueología de Perú.com”.

Los más antiguos vasos con este tipo de arte fueron los pertenecientes a las culturas Vicús, Virú y Salinar, datados entre los años 500 a . de C . y 200 de neustra Era . Pero este arte tuvo que esperar para alcanzar su época dorada, durante el periodo Moche, alrededor del 500 d . C . Se conoce que, durante mucho tiempo, la cerámica erótica fue más abundante en la costa norte que en el resto del país. Dentro del marco de las civilizaciones del Perú preincaico, la nación moche fue la que más influyó en la vida social, política, económica y religiosa del norte peruano y aún del sur del Ecuador . Todos los pueblos que habitaron el Perú septentrional durante los siete siglos que duró la hegemonía de este estado teocrático y militar, tuvieron que vivir sometidos al “modus vivendi” impuesto por los mochica, un “modus vivendi” que incluso se reflejó en la actividad comercial, y que llegó, según algunos autores, hasta Centroamérica .

 

No es de extrañar, entonces, que las manifestaciones artísticas de pueblos tan ajenas como Vicús o Virú vivieran una especie de “moda” mochica que se manifestó también en el arte erótico –por tal motivo no es casual encontrar ceramios, por ejemplo, de Vicús (considerados los maestros de los moches, que también fueron sus contemporáneos por un tiempo), con características mixtas, las propias y las ajenas…de la tierra del Señor de Sipan, es decir, los alumnos se convirtieron a la vez… en los maestros—

2.4. Un Eros arácnido… y una teoría sobre el fin de los mochicas

Resulta lógico suponer, pues, que el arte erótico de este periodo se desarrolló bajo las concepciones imperantes de la época, asociadas a las ideas religiosas y filosóficas de los mochicas, quienes creían que no todo terminaba con la muerte (tesis abonada por el hecho de haberse hallado esqueletos que estaban dispuestos en una postura harto sugestiva, como si estuvieran teniendo relaciones sexuales “post mortem”), y que una de sus divinidades, el llamado Ai-Apaec, también conocido como “Degollador”, era el centro del poder fecundador y procreador de vida, además de ser el dios más influyente en la vida cotidiana de este pueblo .

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One Comment

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    Hola muy interesante lo que corresponde a las representaciones gráficas sobre las ideas y prácticas sobre la sexualidad y el erotismo en el área del Perú. En México existen diversos invetigadores que abordan este tema en mesoamerica como Noemí Quezada. Valga comentar que existen algunas similitudes y muchas diferencias entre ambas regiones.

    Un gusto leer este texto.

    René

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