El erotismo gráfico del antiguo Perú

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Figura 7b. “Vasija de tipo llamada “de estribo”, decorada a dos colores, rojo y blanco. Ojos, boca , nariz y orejas en relieve. Estos recipientes en forma de cabeza humana más primitivos son poco frecuentes y constituyen un precedente directo de las cabezas-retratos de la cultura de Moche. hallada en Salinar, Valle de Chicama. Según Larco Hoyle”. Ilustración del portal “Culturas del Perú precolombino – Recuay, Salinar y Gallinazo”.

El “Degollador” era una especie de araña antropomorfa que es representada en las pinturas murales con una expresión atemorizante; era un extraño ser con rasgos claramente eróticos . Se trataba de un dios dual singularmente ambiguo y contradictorio, pues mientras por un lado procreaba la vida, por el otro la destruía . Fue una divinidad que por siglos simbolizó la abundancia y la riqueza, el mismo que, tal como se desprende de los últimos hallazgos en la zona del valle de Moche, parece haber terminado “su hegemonía” covertido en sinónimo de muerte .

Figura 7c. Curiosa botella con Forma Fálica de Cultura Vicús. Los predecesores del arte erótico mochica. “Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú”. (MNAAHP) Lima.

Desde 1996-97, un equipo de especialistas de la Universidad de Trujillo (40), dirigido por el arqueólogo peruano Santiago Uceda y el restaurador Ricardo Morales, con el apoyo de un equipo francés, vienen trabajando en el estudio y puesta en valor de los restos arqueológicos Mochica . Al pie de los grandes complejos ceremoniales Mochica, como la “Huaca de la Luna” (17) (Nota 8) y el complejo denominado “El Brujo”, en Santiago de Cao, al norte de Trujillo, este afanoso grupo humano encontró inmensos murales coloreados con decenas de representaciones del “Degollador”, personaje también conocido como “dios araña” . Y en los alrededores de estos recintos sagrados, los arqueólogos descubrieron algo que les erizó los pelos .

Esto era lo que arqueólogos como Julio C. Tello o Rafael Larco Hoyle jamás habían sospechado: restos humanos depositados en posición fetal dentro de fosas comunes . Los esqueletos iban desde niños hasta ancianos, hombres y mujeres, y tenían el cráneo destrozado, sin duda a mazazos . Al parecer se trataba de víctimas de verdaderas matanzas rituales . Así se corroboró lo que era un rumor lejano, que los sacerdotes moche habían instaurado una teocracia en la que se ofrecían sacrificios humanos en honor de sus siniestros dioses, particularmente para el “Degollador” . Matar personas frente a las imágenes del “dios araña”, en solemnes ceremonias, era la base de los ritos sociales y religiosos de esta deslumbrante pero desconcertante civilización .

Figura 8a

Otra evidencia arqueológica es el hecho de que, en un momento determinado de la historia mochica, tales sacrificios humanos parecieron haber aumentado de forma alarmante . Esto lo corrobora la cantidad de restos óseos descubiertos en las cercanías de los centros ceremoniales, especialmente los dedicados al culto del terrorífico “Degollador”, como la “Huaca de la Luna” . Así, la ciencia se topó con uno de los mayores misterios arqueológicos del antiguo Perú . Ante el panorama desolador con que se tropezaron los investigadores al iniciar las excavaciones, en lo que fue la capital de los moches -una zona urbana ubicada entre las dos grandes huacas del valle de Moche, la de la Luna y la del Sol, cerca de Trujillo—, no pudieron dejar de señalar que algo terrible había sucedido en aquel lugar . ¿Por qué? se preguntaron algunos .

Figuras 8a. – 8b. Mapas general y detallado del reino Moche. Se extendió a lo largo de la costa y sierra septentrionales del Perú, y tuvo influencias culturales mas allá de sus fronteras por el norte y por el sur. Algunos investigadores aseguran haber encontrado las huellas de un intenso intercambio comercial entre los mochicas y culturas centroamericanas. Portal “Culturas Preincaicas – Moche”.

Para tratar de entender la razón de este enigma, y basándonos en los hallazgos recientes y cruzando informaciones, nos hemos permitido esbozar una teoría sobre los últimos días de esta cultura . La pregunta es: ¿Cuál fue la causa del final de los Mochicas? La respuesta habría sido la desesperación por la falta de agua y alimentos . De alguna forma, por paradójico que parezca, los muertos de Moche comenzaron a contar su triste historia . Entre los siglos VIII y IX de nuestra Era llegó a estas tierras uno de los fenómenos climáticos más devastadores que se recuerde . El estudio de la climatología en la costa peruana, en los últimos milenios, avalado por los hallazgos arqueológicos, demostró que durante varios años el fenómeno de “El Niño” provocó una terrible sequía en el norte del país y lluvias con inundaciones en el sur . El embate de la naturaleza coincidió con un periodo crucial en la historia de los moches, cuya civilización ya mostraba signos de decadencia .

Figura 8c. El “Degollador”, un dios terrible y enigmático. En los últimos años se han descubierto innumerables frescos murales de esta deidad con forma de araña que debió haber sembrado el pánico en todo el norte peruano –unos ojos vivos y sedientos de sacrificios humanos flanquean una boca enorme con colmillos de felino— y cuya presencia marcó el auge y el declive de la civilización Mochica. Fresco del friso de la “Huaca de la Luna”. Foto del “Patronato Huacas del valle de Moche” (Perú).

El hambre y las carencias más elementales, provocadas por la sequía, habrían dado lugar a graves disturbios sociales y, probablemente, también una revuelta de orden político-religiosa . Acosados por el pueblo y el hambre y presionados por su clase sacerdotal, los dirigentes mochicas atacaron a sus vecinos sometiéndolos por las armas y por el miedo a sus dioses, para tomar prisioneros… Después, a exigencia de sus sacerdotes, sometieron a su propia gente con el fin de sacrificarla para que el cielo les devolviera el agua y la comida . Y la desesperación de los sacerdotes provocó un verdadero desastre demográfico -presumiblemente también una gran migración de mochicas huyendo de la crisis y de sus sacerdotes- . Por allí se dice, tal vez no sin razón, que este sangriento culto al “Degollador”, por ser éste considerado el procreador de la vida, y un fenómeno climático inusual pudieron haber marcado el fin de esta cultura . Los viejos templos de esta siniestra deidad de terribles colmillos terminaron llenándose de muertos de forma desproporcionada . El caos y la anarquía se extendieron por todo el país . La población, seguramente cansada de los abusos de la clase dominante, se levantó contra semejante teocracia . Conclusión: un dios erótico y un fenómeno meteorológico de grandes proporciones se habrían confabulado para acabar con una civilización brillante cuyas creaciones artísticas nunca pudieron ser igualadas, aunque sí malamente imitadas .

3 . La historia “inexistente”

Figura 9a. “Vasija cubicular con aplicaciones antropomorfas. Pareja durante el acto sexual”. Ceramio con asa estribo y vertedera. Cerámica pintada con aplicaciones 16.8 alto x 18 ø mayor.480 gramos. Cultura Mochica. Periodo Auge. Esta pieza formó parte de la exposición temporal “Ofrendas funerarias y arte erótico en el Perú antiguo”, organizado por el “Museo Nacional de Colombia”. Bogotá, diciembre 2000 a febrero 2001.

“En este aspecto, los Cronistas nos han dejado prácticamente la única fuente histórica de información acerca de lo que aconteció en el incario . Con sus crónicas comienza básicamente la Historia del Perú . Están basadas en lo que vieron y en las tradiciones, descripciones de hechos, mitos y relatos, en su mayor parte a través de segundas o terceras bocas .

” “Estas Crónicas en lo relacionado con el tema que nos ocupa, han sido criticadas, por los prejuicios o tabúes religiosos y morales con que venían embebidos sus autores .”
Enrique Fernández (13) .

3 .1 .Enfoque moderno de un viejo asunto

En la historia del Perú, las fuentes escritas no le han hecho ningún favor a las viejas culturas andinas previas al incario. Es una página en blanco de nuestra historia . Por tal motivo, la arqueología siempre se ha tropezado con “nada” cuando se trata de hacer investigación documental y ha tenido que hurgar casi a ciegas, y partir de “evidencias físicas”, para poder hilvanar un confuso rompecabezas entre un montón de ruinas . La falta de libros o escrituras, peor aún, las casi nulas referencias directas de estos pueblos, conspira contra todo intento de comprender el pasado preinca . Tan sólo se puede contar con informaciones indirectas e imprecisas que pasan por el tamiz de los incas y de los mismísimos españoles, todas recogidas durante la época de la Conquista y periodo colonial (siglos XVI – XVIII) . Después de la Conquista, sólo los curas católicos parecían interesarse en los pueblos indígenas… pero únicamente para “evangelizarlos” o extirparles las “idolatrías” o, peor aún, para imponerles la Inquisición . Poco se interesaron por su cultura o sus costumbres o su historia .

Figura 9b. Idolillo que representa a un hombre con prominente miembro viril. Cultura Mochica. 1 – 800 D.C. Época: Auge. “Museo Larco”, Lima, Perú.

El estudio de las sociedades preincas es, pues, un tópico de difícil resolución para los investigadores . La existencia de estos pueblos anteriores a los incas poco pareció importarles a los Cronistas de la Conquista –que por un lado estaban alucinados por el mundo inca y, por el otro, imbuidos de los prejuicios y estereotipos propios de su época, traídos de la península Ibérica, lo que seguramente les impedía ver otras realidades— . Esto es lo que parece dar a entender el doctor Enrique Fernández (13), conocido psicólogo y catedrático de la Facultad de Psicología de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (14), fallecido en 2002, quien hizo varios trabajos sobre el comportamiento humano relacionado con la sexualidad . En un país como el Perú, donde hablar del asunto, así sea relacionado con la arqueología –o el arte, en el más puro sentido de la palabra—, es casi un tabú absurdo, Fernández tuvo el coraje de encarar públicamente el tema y ponerlo en Internet . En su ensayo “La Sexualidad en el antiguo Perú” (13) denuncia la ceguera e indiferencia académica existente sobre este tema tan importante para conocer el cómo éramos en otras épocas . Aquí este autor indica que investigar las relaciones sexuales hombre-mujer en el antiguo Perú es fundamental para comprender la complejidad conductual de estas gentes, pero que también es uno de los “acápites” de la ignorancia histórica, casi patológica y muchas veces adrede, que ha existido y existe en torno a la vida y costumbres de nuestros pueblos aborígenes .

Figura 9c. “Botella escultórica realista representando a mujer amamantando a infante”. Cultura Mochica. 1 – 800 D.C. Época Auge. “Museo Larco”, Lima, Perú.

Es como una “amnesia” a sabiendas que se extiende sobre todo en las altas esferas intelectuales de nuestra sociedad, particularmente en Lima, y especialmente entre los llamados “expertos” en la materia, justamente quienes más discriminan la actualidad de esta realidad histórica, aunque no lo digan; ellos, de una u otra forma, han insistido en mantener ese “silencio solapado” para que el vulgo no se entere de ciertos aspectos de nuestro pasado precolombino, como es el caso de los huacos eróticos que son escondidos en nuestro principal museo de arqueología, algo que no se ve en otras latitudes, como es el caso de Europa, donde estas manifestaciones de la creatividad humana forman parte de su acervo cultural y no son rechazadas ni ocultadas o disimuladas como ocurre en el Perú .

Figura 9d. “Botella escultórica realista representando escena sexual entre hombre y mujer”. Cultura Mochica. 1 – 800 D.C. Época Auge. “Museo Larco”, Lima, Perú.

Se trata de un comportamiento muy típico de los peruanos, salvo honrosas excepciones, que penosamente son muy escasas . Es una actitud negativa hacia el Perú preincaico que se ha venido gestando desde hace siglos tal como señala entre líneas el doctor Fernández cuando dice que… “existen referencias escritas, historias, leyendas y tradiciones frescas de la época incaica y muy escasas representaciones artísticas de la cerámica que conocemos con el nombre de huacos . ” Pese al tiempo transcurrido y a los hallazgos recientes que han cambiado nuestra perspectiva sobre culturas como la Mochica o Paracas, esta actitud negativa es mantenida a toda costa en los corrillos científicos peruanos; dando la impresión de que a alguien parece avergonzarle que existieran estos pueblos y el tipo de arte que crearon. Vergüenza en realidad ajena, pues los “especialistas” la miran desde lejos y no la tocan; seguramente les va a salir roncha …”

Figura 9e. “Botella escultórica realista representando escena sexual entre hombre y mujer”. Cultura Mochica. 1 – 800 D.C. Época Auge. “Museo Larco”, Lima, Perú.

Según Fernández, los cronistas sólo se remitían a los Incas y a los hechos acaecidos en la primera mitad del siglo XVI . Y si hablaban de estos pueblos, lo hacían refiriéndose a las conquistas de los reyes cusqueños –pero poco o nada de la vida del pueblo, los verdaderos protagonistas de la cultura andina—, por lo que Fernández afirma, no sin razón, que en el siglo XVI, con las Crónicas escritas por autores como el Inca Gracilaso, Betanzos o Cieza de León, es cuando recién “comienza básicamente la Historia del Perú”, añadiendo además que esta historia o historias están basadas únicamente en lo que vieron y en las tradiciones, descripciones de hechos, mitos y relatos, en su mayor parte procedentes de fuentes indirectas, como por ejemplo lo que escuchaban de segundas o terceras personas o testigos de hechos diversos .

Figura 9f. “Botella escultórica humorística representando genitales masculinos”. Cultura Mochica. 1 – 800 D.C. Época Auge. “Museo Larco”, Lima, Perú.

Vale decir, los cronistas de indias escasamente tuvieron contacto directo con los hechos descritos en sus obras, y esto con el agravante de que en ninguna parte de la geografía andina, muy al contrario de lo que sucedió en México, se encontró alguna forma de escritura . Por tal motivo, no extraña la insistencia del autor en mencionar que los cronistas y después los investigadores (arqueólogos, antropólogos, etc), sólo se han podido basar en otro tipo de testimonios del pasado… “Estas crónicas, en lo relacionado con el tema que nos ocupa –prosigue Fernández—, han sido criticadas por los prejuicios o tabúes religiosos y morales con que venían embebidos sus autores .

” Más abajo, hablando del asunto de los prejuicios, el autor recuerda que por 1517 llegó a América la temida Inquisición, lo que contribuyó a enturbiar las cosas, pues “… se niega autoridad a los Cronistas para opinar imparcialmente, ya que en ciertas cosas se les considera que toman partido con la cruz y la espada como base de la política del Estado español, a más de sus intereses individuales o de grupo .

” Esta situación es lamentada por el peruanista Raúl Porras Barrenechea, quien es citado por Fernández, cuando escribe: “Con relación a esto, con la flexibilidad que da la lógica, recurro a Porras Barrenechea quien escribe: “Las crónicas de la conquista son la primera historia peruana…la leyenda y el mito, la simple tradición oral de los pueblos primitivos son fuentes remotas de la historia, pues no la constituyen todavía . La historia puede apropiarse de ello pero, por su índole, ella es esencialmente prosa y no poesía…La historia aclara la conciencia de los hechos, y da al hombre la capacidad y la necesidad para comprobarlos” (15) .

En esta situación, para infortunio nuestro y de los pueblos que vivieron por estas tierras antes de los incas, ignoramos casi todo acerca del pasado preincaico, sólo por los restos materiales y las leyendas y tradiciones, muchas veces deformadas, sabemos que existieron . De este larguísimo periodo de la historia en blanco, de más de diez mil años, sólo tenemos representaciones artísticas, escultura, cerámica, dibujos y pinturas rupestres o en muros que nos muestran cómo era su mundo e incluso su vida sexual…”Carecemos de otras fuentes –vuelve a lamentar Fernández—, no hay que olvidar que entre mochicas e incas hay un milenio o más años de separación . ” Pero añade que la historia de los incas parece ser mucho más realista, e incluso más exacta que la tradición oral de otros pueblos primitivos –puesto que los cronistas de la Conquista, como Pedro de Cieza o el Inca Garcilaso de la Vega, los conocieron, y ser testigos de esa historia viviente, en cierta forma, ayudó en algo a que ese pasado lejano no se esfumara por completo, gracias a que las crónicas e historias, amén de leyendas y tradiciones, recogidas por los cronistas, permite vislumbrar la coexistencia de los incas con ese pasado que heredaron o adoptaron por la vía de sus conquistas— . De este modo, la eficacia de la historia de los incas, recogida por los autores de los siglos XVI y XVII, “está demostrada en que, mientras en otros pueblos la tradición oral sólo alcanzó a reconocer hechos de 150 años atrás, la historia incaica pudo guardar noticia relativamente cierta de los nombres y los hechos de dos dinastías, en un espacio relativamente mayor de cuatrocientos años .”

3.2. Condenando el pasado

Tal carencia de testimonios escritos acerca de los pueblos preincaicos del antiguo Perú, y la imprecisión de muchas de las tradiciones orales que recogieron tanto los cronistas como autores que siglos después se interesaron por el pasado peruano, es comparado por el autor con el presente desconocimiento del real comportamiento sexual de los peruanos actuales, lo que demuestra el desinterés de los investigadores para encarar este problema; aunque reconoce que ” . existen algunas encuestas, tesis y otros trabajos parciales acerca del tema, en general, ya sea en libros, revistas y diarios (..) . Pero creemos –insiste— existe una fuente histórica que aún no ha sido explorada in extenso .

” Y añade, al respecto, cuando habla de los usos y costumbres de los indígenas peruanos, que hubo un mestizaje en el Perú que empezó el día en que Colón arribó al Nuevo Mundo, y que a partir de esa fecha se extendió por todo el continente “sin inconvenientes, debido a que: “si el español católico le tenía miedo al agua – como sostiene José Gil Fortaul— jamás se detuvo ante las mujeres de raza diferente, fueran moras, judías, negras o indias .” De esos usos y costumbres, por lo menos en parte, procedemos la mayoría de los peruanos” .

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One Comment

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    Hola muy interesante lo que corresponde a las representaciones gráficas sobre las ideas y prácticas sobre la sexualidad y el erotismo en el área del Perú. En México existen diversos invetigadores que abordan este tema en mesoamerica como Noemí Quezada. Valga comentar que existen algunas similitudes y muchas diferencias entre ambas regiones.

    Un gusto leer este texto.

    René

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