El erotismo gráfico del antiguo Perú

Páginas: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11

Figura 11a. Mapa de la región del lago Titicaca, donde se puede apreciar la ubicación de la ciudad de Chuchito, sede de esta extraña edificación.

Recorrer su interior es encontrarse con la magia ancestral del antiguo Perú . Los falos recorren la extraña “nave” y con su pequeño tamaño, como enanos, parecen rodear y adorar a su “hermano mayor”, una inmensa escultura de más de un metro de altura que destaca en el centro de la estancia .

Más allá de cualquier consideración erótica, vulgar o púdica, los investigadores presumen que este edificio fue un lugar sagrado dedicado a la fertilidad, en el que se agradece a la naturaleza por el milagro de la reproducción humana .

Figura 11b. Vista general del llamado “Templo de la Fertilidad” o “Inca Ullu”, con la iglesia colonial de Chucuito al fondo. Foto del portal “Earthtravel.net”.

No falta quien atribuya también a este templo una forma de adoración a la Pachamama (Madre Tierra), donde se le rendía culto y se le pedía permitiera con sus frutos la prolongación de la vida . Y no era para menos, ya que en dicha región, la meseta del Collao, una inmensa llanura pelada, recorrida por ríos estacionarios y vientos helados, donde son frecuentes las sequías y las heladas que agostan las cosechas.

Aunque parece incuestionable la connotación “erótica” de este lugar, las hipótesis sobre su verdadera utilidad varían .
Mientras unos dicen que fue un recinto sagrado donde se realizaban ritos de la fertilidad, otros quieren darle atributos cósmicos al afirmar que, debido a la ubicación geográfica de Chucuito, habría sido un centro astronómico, mientras que, por su parte, los pobladores de esta localidad han otorgado una visión más terrena del asunto: para ellos se trata de un remedio eficaz contra la esterilidad, pues, según cuentan, si una mujer estéril se acerca y toca una de estas piedras, pronto quedará embarazada.

4 .2 . Q’enqo, otro adoratorio de la fecundidad

Figura 11c. Un detalle de este extraño templo. Según una tradición local, si una mujer estéril se sienta sobre una de estas piedras, tarde o temprano quedará embarazada, aunque esto no ha sido demostrado. Foto del portal “Earthtravel.net”.

Es tal vez uno de los lugares más sorprendentes del Perú antiguo, no tanto por el simbolismo ritual que le dieron los incas -mitad culto al agua, mitad culto a la fertilidad —, sino por la forma de su extraña construcción .
Ubicado a 4 kilómetros al este de la ciudad del Cusco, Q’enqo o Kenko es un complejo pétreo muy visitado por los turistas que acuden atraídos por la resonancia mágico-telúrica de este lugar . Mientras algunos arqueólogos dicen haber identificado en esta roca a un sapo invertido, cuya “panza” se encuentra surcada por canales que descienden por todas partes hasta el suelo, escaleras en zig-zag y un anfiteatro en el que están dispuestas 19 hornacinas a modo de asientos, otros dicen que se trata de un puma, animal sagrado de los Incas . En su interior, una curiosa galería semisubterránea, que se hiende en la roca bifurcándose en distintas direcciones, hace las delicias de los amantes de lo insólito y misterioso .

Figura 12 .

Figura 12. La extraña roca “invertida” de Q’enqo, cerca al Cusco, aún genera controversia. Para unos es un templo para ritos de agua, para otros era un lugar relacionado con la fertilidad. Foto del portal “Giro2000”.

Este recinto pétreo ha sido descrito incluso por los cronistas de la Conquista como un lugar sagrado de los incas .
Pero tal vez la estructura que más llama la atención en este complejo es un gran pedestal de piedra sobre el que se asienta una piedra semitallada, de forma de obelisco que mide unos 5,90 metros de altura, con curiosas tallas serpentiformes en su rugosa superficie .
Hay versiones que dan a esta mole la forma de puma . Los lugareños, empero, aseguran que éste es el “templo de la fertilidad”, y han comparado la piedra en mención con un enorme “falo” que apunta al cielo . Los cronistas españoles cuentan que los sacerdotes venían aquí en fechas especiales para realizar rituales del agua y la fertilidad, derramando la sagrada chicha de jora por los surcos y canalillos de la roca, a manera de ofrenda a las divinidades .

El origen de estas moles talladas por la mano del hombre es incierto . Algunos le atribuyen una antigüedad preinca, mientras que otros le han dado connotaciones cósmicas y astronómicas e, incluso, como una de las entradas secretas de las famosas “chinkanas”, esos túneles que se pierden en la profundidad de la tierra, a los que se señala como el escondrijo de los tesoros de los incas .

5 . El servinacuy, matrimonio “de a mentiras” “

Todo connubio entre campesinos se formalizaba después de un tiempo más o menos largo de cohabitación prematrimonial llamado tincunacuspa en el sur y pantanaco en el norte . En él se buscaba que los futuros contrayentes pudieran descubrir la compatibilidad o incompatibilidad de sus sicologías, bajo la estricta vigilancia de sus padres; por cuanto el pantanaco podía cumplirse tanto en casa del futuro esposo como en el de la futura compañera . ” Waldemar Espinoza Soriano .(26) Los incas no se quedaron atrás en cuanto a los placeres sexuales y la actividad reproductiva . Y no sólo esto, sino que con su sentido práctico y previsor supieron normar la natalidad en el Tahuantinsuyo (en esto se adelantaron a su época) (16) con políticas de estado que lograron equilibrar el aumento de una gran población . Al igual que sus predecesores, pero con una organización social perfeccionada, los incas valoraron mucho el matrimonio (18), al que le dieron un “status legal” a la altura de la urdimbre política, económica y social del imperio del Tahuantinsuyo (16) . Más que la simple unión hombre-mujer, el casamiento inca tenía un sentido bastante diferente al que conocemos nosotros . Lo que sí tenían en común con nuestras bodas actuales es que, supuestamente, eran un “contrato” para unir a dos personas, hombre y mujer, con fines de formar un hogar y tener descendencia . Tanto ayer como hoy, los matrimonios concertaban alianzas y relaciones de parentesco . Y todo esto enmarcado en una especie de ley no escrita que conformaban las reglas que rigen sobre la selección de los cónyuges, ya que ninguna sociedad permite una selección totalmente libre .

Cuando los Incas empezaron a anexionarse vastos territorios para formar el Tahuantinsuyo (16), los pueblos conquistados comenzaron a experimentar grandes cambios en sus costumbres y tradiciones locales a pesar la tolerancia que los reyes Incas solían brindar después de cada conquista . Y esto, a pesar de que la iconografía y la cerámica cusqueña no alcanzó el brillo interpretativo ni la expresividad artística de los pueblos preincas . Con los Incas aparece en el Perú un nuevo orden geopolítico con el que se ejercía el control total sobre la población . Este fue el caso del “servinacuy” . “En este sentido –cuenta Christian Vitry ()—, podemos decir que para los Incas, el matrimonio era una cuestión de estado, un acto administrativo y no necesariamente religioso . El principal interés por el casamiento radicaba en el hecho que la pareja recién formada recibía del estado su parcela de tierra, granos y todos los elementos necesarios para empezar a producir y tributar . Por otra parte, el incremento de personas fue estratégicamente importante para un estado en franca expansión como el de los Incas . ” (18)

Figura 13. “La primera historia de las reinas coyas”, es el título de esta ilustración del cronista mestizo Guamal Poma de Ayala (1615) “Mama Guaco Coya, marca el comienzo de las reinas coyas esposas de los inkas, dicen que ella era hija del Sol y la Luna, con la autorización de su padre Inti se casó con su primer hijo Mango Capac Ynga.” (18) Así es como el cronista resalta la importancia que el matrimonio tuvo entre los incas. Ilustración del portal del “Museo de Antropología de Salta” (Argentina).

El casamiento, entonces, era considerado como el estado normal a que llegaba un hombre adulto . Esto incluía a los sacerdotes . Los únicos que no se casaban eran los ascetas o ermitaños y los prostitutos de los templos . Dentro de las panacas –familias nobles o dinastías— reales, el Inca de turno tenía en la “colla” a su esposa principal, pero se permitían tener en su palacio un número indeterminado de concubinas; estas mujeres también vivían en las residencias de los nobles, funcionarios, jefes militares y otras autoridades . Era una suerte de “haren” cuyo número dependía del estatus social y jerarquía política y económica del esposo, toda vez que en el hombre de la calle, el acceso a esta “promiscuidad” oficial era mas difícil y la mayoría tenía que arreglárselas con una sola esposa . El habitante del Tahuantinsuyo (16) era, pues, monógamo, salvo en las esferas del poder . (18 – 19).

Los matrimonios se realizaban en ceremonias públicas y no estaban exentas de solemnidad . En la plaza del pueblo o ciudad, vale decir, en la “llacta”, el novio recibía a la novia de manos del monarca o de algún representante suyo . Ésta era la única forma de que la unión fuera legal . “El estado establecía fechas específicas cada 1 ó 2 años -cuenta Vitry— . Acudían todos a la plaza principal de cada capital de provincia (…) donde formaban filas separadas acorde al sexo, rango y parentesco, con el objetivo de ser emparejados y casados por el Inca” (18) . Las parejas solían casarse muy jóvenes, entre los 15 ó 20 años -un poco menos para las mujeres-, y el hecho de casarse estaba asociado a la mayoría de edad para formar un hogar, producir y tributar .

“Las mujeres de los monarcas o los “kuracas” –prosigue Vitry— salían de los “acllahuasis” (casas de las escogidas) y se procuraban los casamientos entre parientes . Las acllas o escogidas para ser distribuidas por los funcionarios Incas como esposas o concubinas tenían entre 13 y 15 años de edad . Las demás mujeres que quedaban sin casarse las llamaban guasipas, las que quedaban a cargo de los kuracas, quienes las hacían trabajar y disponían de su casamiento sin que el Inca entendiese en el tema, salvo el caso que quisiese para sí o algún dirigente jerarquizado alguna de ellas . El resto las casaba con los hatún runas o tributarios, quienes debían hacer un presente al padre de la novia y al Kuraca (Santillán, 1950) . Los miembros comunes del estado no recibían las esposas de los acllahuasis . ” (18)

Print Friendly, PDF & Email

One Comment

  • · Edit

    Hola muy interesante lo que corresponde a las representaciones gráficas sobre las ideas y prácticas sobre la sexualidad y el erotismo en el área del Perú. En México existen diversos invetigadores que abordan este tema en mesoamerica como Noemí Quezada. Valga comentar que existen algunas similitudes y muchas diferencias entre ambas regiones.

    Un gusto leer este texto.

    René

    Reply

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Translate »
A %d blogueros les gusta esto: