Gracias a estos hallazgos en la huaca ubicada en el distrito de Pomalca ahora se conoce la fase más antigua del templo. La primera edificación estuvo enclavada en lo alto del promontorio rocoso, al pie del cerro Ventarrón.
En la cima había un recinto principal desde donde se ejerció el culto y el poder social. Allí se encontró un fogón ceremonial y una banqueta.
El hallazgo más sorprendente es el relieve zoomorfo de un hurón o zarigüeya (29 centímetros de alto por 24 de ancho), ubicado en la pared del fondo, al costado de la banqueta central de forma semicircular, que era el trono del primer gobernante de Lambayeque, sostuvo.
Según Alva, el relieve sería la obra de arte más antigua del templo y del norte de Perú en su género; representa a un animal de hocico largo y abierto, orejas puntiagudas, cola pronunciada, garra prensil y una incisión sobre el abdomen a manera bolsa.
“Está asociada al fuego, es una especie de Prometeo, del héroe civilizador que roba el fuego del inframundo y lo entrega al hombre y así se origina la civilización”, explicó.
Lo interesante del hallazgo, agregó, es que el templo tuvo en su primera época un complejo discurso simbólico, en el cual se articula la idea del origen del fuego, de la civilización con la zarigüeya y del hombre encargado de mantener el fuego y el culto.
Además, explicó, “el fuego relacionado al mar donde se incineran las conchas y ascienden al cielo y, de esa manera, se cumple el ciclo de reciprocidad. El hombre cosecha, pesca, hace redes con algodón, incinera las conchas que son los seres primigenios: el origen de la vida, y los devuelve al cielo de donde viene todo”.
En síntesis, apuntó, “el trono (poder) está ligado a la zarigüeya y asociado al fogón (peces)”.
Destacó que el templo, pese a las diez remodelaciones que ha sufrido, conserva la armonía de su estructura, con la excepción de los ejes y volúmenes.
El investigador refirió que lo peculiar, y que será materia de un estudio más profundo, es que Ventarrón supera en arte a la ciudad sagrada de Caral (Barranca), considerada la civilización más antigua de América.
En Caral se observa un patrón arquitectónico repetitivo, a diferencia de Ventarrón, donde la iconografía y el arte son novedosos y variados.
“En Ventarrón nuestros antepasados manejaban, a diferencia de Caral, la comunicación con fluidez, por lo que se les considera los primeros comunicadores de elevada calidad en Perú”, puntualizó.
Fuente: Andina
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