La Dirección Regional de Cultura (DRC) La Libertad convocó hoy a instituciones públicas y privadas de la región para formar el Comité Multisectorial en Defensa del Patrimonio Histórico Monumental de Trujillo, que beberá elaborar un plan de acción para enfrentar el deterioro del centro histórico.
Teresita Bravo Malca, directora de la DRC, explicó que la idea de planificar acciones de corto y largo plazo busca evitar que más inmuebles de la zona histórica de la urbe norteña sigan colapsando como ha ocurrido en los últimos días.
“El problema es complejo, porque por un lado las casonas representan un peligro para la vida y, por otro, forman parte del legado que debemos conservar”, expresó.
“Además, pese a la sensibilización emprendida casa por casa, las familias que habitan estos antiguos inmuebles se resisten a deshabitarlos”, acotó.
Detalló que para este trabajo han sido convocados el gobierno regional de La Libertad, la municipalidad provincial de Trujillo, los bomberos, Defensa Civil, Defensoría del Pueblo y la Gobernación.
Además, la empresa pública de electrificación Hidrandina, el Servicio de Agua Potable y Alcantarillado de La Libertad (Sedalib), la Cámara de Comercio y Producción, los colegios profesiones de ingenieros y arquitectos, y especialistas de cuatro universidad locales.
La cita, programada para el lunes 12 de noviembre a las 16:00 horas, tendrá lugar en el local institucional de la DCR.
El último lunes, la pared de una antigua casona colapsó y atrapó a 11 personas en un inmueble contiguo. Tras las labores de rescate, pudieron ser rescatadas ilesas.
Según la subgerencia de Defensa Civil de Trujillo, 60 casonas están en peligro de caer; 30 de ellas, habitadas.
Las maravillas del complejo arqueológico de Chan Chan, capital de la sociedad Chimú, fueron plasmadas en más de 100 dibujos elaborados por escolares trujillanos en un concurso organizado para promover la identidad local, se informó.
“Chan Chan está en mis manos” convocó a alumnos de 30 instituciones educativas, quienes dibujaron los diferentes atractivos del palacio Tschudi, único sector abierto al turismo.
Zonas como la plaza principal, el corredor de peces y aves, la plaza del altarcillo, el sector de audiencias y el huachaque grande fueron las áreas preferidas por los educandos, destacó el Proyecto Especial Chan Chan, institución organizadora de la actividad.
El concurso, desarrollado el miércoles, llamó la atención de los turistas que llegaban al lugar para conocer el sitio ubicado a escasos 20 minutos del centro histórico de Trujillo.
“Chan Chan inspira el talento de los escolares y motiva a la reflexión. Esto permite fortalecer nuestra identidad cultural”, destacó Henry Gayoso Paredes, director de la institución.
El funcionario dijo que las ilustraciones hechas con carboncillo y lápices de colores serán evaluadas en dos categorías: primaria y secundaria. En los próximos días se conocerán los resultados.
“Trujillo… la tierra de los dioses mochica y chimú” es el nombre del documental que muestra los atractivos y la historia de la Ciudad de la Eterna Primavera y cuyo estreno mundial se producirá en el Festival de Cannes 2013.
El filme, que se empezará a rodar en el mes de setiembre, también se exhibirá en otros 40 festivales internacionales de cine documental, según explicó su realizador, Santiago Vitteri, quien con ello busca difundir la riqueza arqueológica y gastronómica de Trujillo.
Según reveló Vitteri, en el filme se presentará, por ejemplo, la Huaca de la Luna y Chan Chan, las playas de la ciudad y los platillos típicos de la zona.
“La idea es mostrarle al mundo una faceta distinta de los peruanos; es decir, resaltar nuestro pasado sin dejar de lado la modernidad que alcanzamos como sociedad”, sostuvo en declaraciones reproducidas por la agencia Andina.
Vitteri explicó que el documental será transmitido en inglés porque estará dirigido al público de Estados Unidos, Europa y Asia.
“Con este ambicioso proyecto esperamos convertir a Trujillo en la segunda ciudad del país que más turistas atrae”, finalizó.
Autoridades regionales y locales de La Libertad visitarán durante dos días los parajes naturales y arqueológicos que alberga el cerro Campana, en Trujillo, con el fin de adoptar medidas que coadyuven a su protección y conservación, se informó hoy.
El arqueólogo Régulo Franco, de la Asociación de Rescate y Defensa del sitio, dijo que durante la visita, programada para los días 15 y 16 de junio, habrá un conversatorio sobre la importancia del cerro Campana y los factores que amenazan su conservación.
Como parte del programa también se llevará a cabo, durante la noche y en la zona alta de la montaña, un ritual con la participación de los funcionarios públicos.
Se tiene prevista la presencia de la directora regional de Cultura, Teresita Bravo; el gerente regional de Turismo, Bernardo Alva; y el alcalde distrital de Huanchaco, Fernando Bazán.
“Con esta iniciativa buscamos que las autoridades conozcan el lugar y comprendan lo urgente que es protegerlo por su gran valor”, expresó al indicar que con ello se espera la ejecución de estrategias para proteger, investigar y poner en valor el sitio.
El especialista saludó que el Ministerio de Cultura evalúe declarar al cerro Campana como paisaje cultural y que se gestione ante el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp) su declaración como área de conservación regional.
En abril se informó del descubrimiento de un altar de sacrificios humanos de la sociedad moche, situado a 1,002 metros de altura, justo en el pico central del cerro.
Según hipótesis de los arqueólogos, el altar sirvió para realizar sacrificios humanos tal y como se aprecian en varias cerámicas de la cultura Mochica.
El cerro Campana se encuentra a 16 kilómetros del centro de la ciudad de Trujillo, capital del departamento norteño de La Libertad.
El mayor sacrificio humano y animal, que se ha encontrado en el Perú, fue descubierto recientemente en un pequeño pueblo de pescadores.
¿Por qué el pueblo Chimú del antiguo Perú ofrecio lo más valioso que tenian?.
Cada año, la tecnología utilizada por los arqueólogos para localizar los sitios se vuelve más sofisticada. Las imágenes de satélite, Google Earth, y un radar de penetración de tierra se combinan con métodos más tradicionales, como las encuestas de superficie y las trincheras de prueba para determinar cómo y dónde los arqueólogos deben excavar. Pero a veces una de las mejores fuentes de información sobre un área, y que con frecuencia se pasa por alto, es el conocimiento de la población local que vive allí y cuyas familias han estado allí durante generaciones. Tal es el caso de un sitio en la pequeña ciudad costera peruana de Huanchaquito que ha llegado a ser denominado por los lugareños como Las Llamas. Es un sitio que tiene mucho que contar sobre la cultura andina Chimú y sus prácticas religiosas y de sacrificios.
Llama sacrificada
El arqueólogo Oscar Gabriel Prieto se crió en la ciudad de Huanchaco, al lado de Huanchaquito. Allí, desde que él tenía seis años, caminaba alrededor de los sitios de la zona. Recientemente ha vuelto a excavar Pampa Gramalote, un pequeño pueblo de pescadores que data de entre 2000 y 1200 aC. Mientras trabajaba allí un día de agosto de 2011, Prieto fue abordado por un residente de Huanchaquito que le preguntó si él era un arqueólogo. Cuando Prieto respondió que sí, el hombre dijo: «Entonces tienes que venir conmigo. A tan sólo 300 metros de aquí, hay otra zona llena de huesos humanos, incluidos cráneos. Sé que estas cosas son importantes.»
El sitio situado al lado de Huanchaquito.
Juntos caminaron hasta el sitio y allí Prieto vio una serie de cráneos humanos dispersos y huesos de animales. Nadie, salvo los habitantes del pueblo, jamás antes habían visto o sabian sobre el sitio. Los fuertes vientos del invierno peruano había hecho volar la arena de la superficie y ello habia expuesto los restos. Después de llamar a las autoridades arqueológicas locales y contratar los servicios de varios de sus alumnos de las Pampas Gramalote, Prieto rápidamente se puso a trabajar. En menos de cinco horas, el equipo había expuesto 20 cuerpos humanos y los muy bien conservados restos de 30 camélidos, que incluye llamas y alpacas. «De inmediato me di cuenta de la magnitud del descubrimiento», dice Prieto. Poco después, añadió a su equipo un ilustrador profesional, un zooarqueólogo, y un antropólogo físico, así como pudo reunir las herramientas necesarias, como carretillas, cajas de cartón, palas, un poco de fondos de la ciudad, y una carpa para cubrir el sitio. Durante las próximas dos semanas, bajo la atenta mirada de los habitantes de Huanchaquito, Prieto excavó un total de 43 esqueletos humanos y 76 de llamas. Él había descubierto el mayor sacrificio humano y animal, que se ha encontrado en el Perú.
El arqueólogo Oscar Gabriel Prieto
El descubrimiento atrajo inmediatamente a la televisión nacional e internacional, el periódico, y la cobertura de Internet, que a su vez, atrajo a los saqueadores que llegaron al lugar disfrazados de turistas. Para proteger tanto a Prieto y al equipo de excavación, el alcalde de Huanchaco envió a miembros de la policía local a velar por el sitio de día y de noche. «El Perú en agosto es muy frío, ventoso y con niebla», dice Prieto. «Estoy muy agradecido a ellos.»
Para preservar los restos y protegerlos de los saqueadores, Prieto trasladó los esqueletos al Museo de Chan Chan, donde el equipo comenzó a estudiar de inmediato. Hasta el momento, se han analizado los huesos de 15 niños de entre seis y ocho años, y de 12 y 15, años de edad, cada uno de los cuales habían sido asesinados con una barra fuerte a través del esternón. Sus costillares rotos sugieren que sus pechos se había abierto y retirado sus corazones.
El esqueleto de un niño con una caja torácica rota
En lugar de sentir rechazo por la forma violenta de la muerte de los niños y los animales, Prieto cree que el trabajo de un arqueólogo es averiguar porqué y como sucedió estas cosas en el pasado y lo que significaba en términos de la situación política, social y económica en ese momento. «No hay duda en mi mente», dice Prieto, «que estos niños, y las llamas, fueron sacrificados como parte de un ritual de ofrecimiento que data de aproximadamente de entre 1200 a 1400 aC., cuando el reino Chimú dominaba esta parte de la costa norte de Perú.»
En el apogeo de su cultura, los Chimú tenían un estado sofisticado que controlaba un territorio de unos 550 kilómetros cuadrados entre lo que hoy es la frontera de Perú y Ecuador en el norte y el valle de Supe en la costa norte-central del Perú. Los Chimú fueron bien conocidos por su habilidad en la construcción de extensos campos agrícolas irrigados por complejos sistemas hidráulicos, así como por ser maestros de la orfebrería y los textiles y la fabricación de cerámica. La capital del antiguo reino Chimú fue la ciudad de Chan Chan, que fue probablemente la ciudad pre-hispánica mas grande de América del Sur que abarcó unos siete kilómetros cuadrados. Chan Chan se encuentra a sólo una milla y media de Huanchaquito.
Los arqueólogos trabajan en Las Llamas
A pesar que los hallazgos en Las Llamas son más amplios que los de cualquier otro sacrificio andino identificado, este tipo de evento ritual no es único en el corazón de la civilización Chimú, según Prieto. En 1968, como parte de un proyecto de estudio de gran tamaño que estudió por primera vez la zona, el arqueólogo Christopher Donnan descubrio evidencias de un evento similar junto a la iglesia de la época colonial de Huanchaco. Allí encontró a 17 niños y 20 llamas, y llegó a la conclusión de que habían sido deliberadamente sacrificados y enterrados juntos como parte de un ritual religioso Chimú. De acuerdo con Prieto, los niños y los animales habían sido parte de las ofrendas rituales desde los inicios de las sociedades complejas en los Andes Centrales. Aunque en Las Llamas Prieto ha encontrado sólo camélidos, en muchos otros sitios arqueólogicos han encontrado restos de loros, aves marinas, monos, cobayas y perros. Sin embargo, la magnitud del descubrimiento en Las Llamas sugiere a Prieto que el sacrificio se hizo con algún propósito extraordinario.
Los restos de un niño sacrificado y una llama enterrados juntos
«Este fue un ritual muy costoso», dice Prieto, «y literalmente, fue sacrificado el futuro de la sociedad.»
Tanto los niños y las llamas, que también eran jóvenes y eran una fuente importante de alimentos, lana, y el transporte a través del territorio de gran Chimú, representan la riqueza de esta sociedad. Son los más preciosos dones que se pueden dar a la naturaleza y los elementos a cambio del don de la vida. «Prieto cree que el sacrificio era parte de una ofrenda ritual realizado en el océano durante una crisis climática que afectó negativamente a los Chimú y su economía. «Creo que estaban tratando de satisfacer al océano durante un evento de lluvia de gran alcance, ofreciendo lo mejor de su civilización.»
Las fuertes lluvias son muy inusuales en la costa peruana, y cuando se producen, se considera un fenómeno llamado El Niño. Este aumento cíclico en la temperatura del agua de la superficie del océano podría haber causado lluvias prolongadas que podrían haber dañado la pesca y la agricultura de la que los Chimú dependían para su forma de vida. Prieto encontró una gruesa capa de sedimento que deja en claro que las fuertes lluvias cayeron justo antes del sacrificio, así como durante el ritual. Tanto Donnan y Prieto creen que el otro sitio de sacrificio, descubierto originalmente en 1968, está relacionado con el mismo evento.
Un niño enterrado solo
PRIETO está en el proceso de creación de un mapa digital del sitio, de la orientación, disposición, y la distribución de los niños y las llamas con el fin de entender cómo fue organizado el sacrificio. Por ejemplo, algunos niños fueron enterrados junto a las llamas, algunos de ellas con las llamas en la parte superior, y algunas otras con las llamas por debajo. En otros casos, las llamas fueron enterrados por separado. Prieto ha establecido que los enterramientos se han organizado a lo largo de este a oeste y de los ejes norte-sur, a pesar de la importancia de estos modelos, todavía no está claro. En el futuro, el equipo llevará a cabo el análisis de los huesos y los dientes infantiles para determinar su sexo, a que tipo de dieta tuvieron acceso, si pertenecieran al mismo grupo genético o incluso la misma familia, y si fueran locales o vinieron de otra región. A Prieto también le gustaría saber si las llamas eran locales, o traídas desde otro lugar, y si los camélidos son exclusivamente llamas, o si algunas podrían ser alpacas. Hay poca evidencia de la presencia de alpacas en la costa norte peruana, y las alpacas fueron considerados más valiosas que las llamas. Pruebas especializadas de cabello de los niños determinará si fueron envenenados antes de que se sacrificaron y qué tipo de veneno podrían haber utilizado.
En el verano de 2012 el equipo de Prieto volverá a Las Llamas en busca de más restos de niños y llamas. Mientras tanto, el sitio está constantemente controlada por los guardias locales y la policía. Prieto y su equipo están siempre caminando alrededor de la zona para mantenerlo a salvo de los saqueadores y otros peligros.
En muchos sentidos fue casualidad que Prieto, un lugareño, fuera el arqueólogo llevado al sitio. «Siempre me ha fascinado», dice, «por cómo la gente reaccionó a situaciones especificas y cómo trató de explicar el cosmos. Los Chimú, cuya existencia estaba amenazada por las fuerzas de la naturaleza fuera de su control, optaron por sacrificar las cosas más valiosas que tenían.»
Tras limpiar los escombros del saqueo colonial y de las excavaciones de los últimos años en huaca de la Luna, este año se intervendrá la plaza ceremonial del frontis norte, en donde se ubica la gran fachada del sitio arqueológico ubicado en Trujillo, La Libertad, informaron hoy fuentes culturales.
Después de varias semanas de trabajo, el material fue sacado del sitio arqueológico para poder apreciar mejor la extensión y forma del patio que, según las investigaciones, sirvió hace unos 1,500 como escenario de extraños rituales.
El codirector del Proyecto Arqueológico Huacas del Sol y la Luna, Ricardo Morales Gamarra, sostuvo que con la zona limpia de escombros, los visitantes conocerán la verdadera proporción de la imponente fachada, tal y como la conocieron los moches.
Por su parte, el arqueólogo Santiago Uceda, también codirector del proyecto, dijo que las excavaciones se iniciarán este año para determinar qué otros elementos componían dicha área.
“Hace poco nos sorprendió encontrar un altar semicircular escalonado. Era algo que no esperábamos. Por lo tanto, es difícil saber qué es lo que aún está escondido en la zona que exploraremos”, señaló Uceda.
Las excavaciones serán en un área de 9,000 metros cuadrados por un metro de profundidad, detalló.
Adelantó que para este año esperan desenterrar unos 4,000 metros cúbicos.
La huaca de la Luna se localiza en el distrito trujillano de Moche. Es una pirámide de adobe adornada, en sus murales, con impresionantes imágenes mitológicas, muchas de ellas en alto relieve.
Chan Chan no tuvo un descubridor fueron los cronistas que relataron la existencia de este lugar. La cultura Chimú surge con la leyenda de Taykanamo que vino del mar en balsas. La ciudadela de Chan Chan inspira a urbanistas y arquitectos del siglo XXI.
El 28 de noviembre, el complejo arqueológico Chan Chan cumple 25 años de ser declarado por la Unesco «Patrimonio Cultural de la Humanidad».
Escribir sobre Chan Chan emociona, pues recuerdo las visitas escolares, entre amigos y familiares. Pisar el palacio Nik-An (único abierto al turismo), es sentir energÃa, la brisa marina, escuchar el ruido del aire y ver sus muros en base a tierra que lo llevaron, alguna vez, a tener el título de Ciudadela de Barro más grande del mundo.
El aspecto arquitectónico de Chan Chan es magnífico y este detalle se le debe a la planificación urbana de lo que fue la cultura Chimú que surgió en el año 850 después de Cristo y se extinguió por el año 1470 con dominios territoriales por el norte hasta Tumbes, centro en Trujillo y por el sur hasta Carabayllo (Lima), según expresa Arturo Paredes, arqueólogo del Departamento de Conservación y puesta en valor del complejo arqueológico.
valor artístico, la iconografía de sus muros y su planificación ornamental transmitieron su ideología, además de su riqueza arquitectónica y orfebre.
valor social, pues tras ser declarada como Patrimonio Cultural de la Humanidad surge la identidad, pues los que habitan estas tierras (Trujillo) son culturalmente hijos de los chimúes. A esto se suma la dinamización de la economía turística.
valor científico, que plantea la investigación y resultados del mismo para tener un conocimiento claro del aporte Chimú en el antiguo Perú.
Son estos valores que buscan de manera holÃstica, según Arturo Paredes, la concepción de una cultura que surgió similar a los Incas cual leyenda (Manco Cápac) como la de Taykanamo, el primer emperador Chimú, que llegó a las costas de Huanchaco en balsas desde el mar fundando una dinastÃa que se extinguió con su último monarca Minchanzamán.
Lo peculiar del complejo arqueológico de Chan Chan es que no tuvo un descubridor pues su existencia se supo por cronistas de la época colonial. Abarcó 20 kilómetros cuadrados, constituida por 9 palacios cuya característica en su edificación es el barro que a diferencia de los adobes de paja de hoy en día, eran combinación de barro y piedra o graba, razón por la cual se resistió a más de un sismo.
El arqueólogo, menciona sin embargo que el peor enemigo de Chan Chan son las lluvias, tanto asà que el fenómeno de El Niño del año 1100 fue tan devastador que destruyó el palacio denominado Xllang Chic-An que abarcaba la áreas de los hoy conocidos distritos de La Esperanza y Huanchaco.
Relata que el adobe Chimú sirve para estudiar su periodo de inicio, su periodo medio y terminal. Haciendo hincapié que los muros de adobe (10 metros de alto), son sobre cimientos de piedra unidos con barro, más anchos en la base y angostos en la cima.
El lenguaje o dialecto de los Chimú fue el Quingnam que dio origen a su nombre según los cronistas españoles. Chan significa sol y esto se recogió de boca en boca hasta llegar a lo que hoy llamamos Chan Chan previo a pasar por otras denominaciones.
Lo llamativo, para el arqueólogo Arturo Paredes, los chimúes pese a depender de la agricultura no graficaron esos elementos en sus paredes por una visión de cosmogonÃa por su génesis como cultura emergente del mar.
El oro elemento vital de las civilizaciones antiguas como Chimú, fue extraído por los conquistadores españoles e incluso por herederos como fue Antonio Chaiwac. El historiador Alberto Pinillos, en su libro «Huacas de Trujillo» gráfica en cifras lo que se extrajeron españoles de las tierras de Chan Chan que entre sumas y registros de Miguel Feijóo de Sosa, corregidor de Trujillo del siglo XVIII, asciende a 941 mil 54 castellanos de oro (moneda de esos tiempos) cuyo valor en la actualidad sería deslumbrante sumado a ello su valor histórico.
La magia de su arquitectura, de sus laberintos, salas de audiencias han servido de motivación para construir edificaciones innovadoras y similares a lo que es la ciudadela Chimú, por ejemplo el Tecsup (Filial Trujillo) edificó su infraestructura en analogía a Chan Chan.
Barro, frisos, iconografía, efigies de madera, oro, autoridad, rebeldía e inspiración que más podemos pedir a este elegante Ciudadela de Barro, solo agradecer a quienes preservan su entorno, denunciar a quienes no lo hacen y exigir al Gobierno mano dura contra las invasiones, culpables que el Patrimonio Cultural de la Humanidad este en riesgo.
*Datos: El dialecto de los chimúes fue el Quingnam, Nik-An (Casa del centro), Ãing An (Casa del mar), Ãain An (Casa de las aves), Xllang Chic-An (Casa del amanecer). El libro âHuacas de Trujilloâ de Alberto Pinillos fue publicado 1977.
Técnicos del Proyecto Especial Complejo Arqueológico de Chan Chan trabajan en la actualización del plan maestro de conservación y puesta en valor de esta ciudad de barro construida en la provincia de Trujillo, en La Libertad, que incluye recomendaciones de la Unesco, informaron hoy autoridades.
Cristóbal Campana, director del proyecto arqueológico, indicó que las recomendaciones del Comité del Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) fueron acordadas en su 35ª sesión de París de 2011.
“Unesco sugirió al Estado peruano, además de revisar y actualizar el plan maestro, asegurar el financiamiento para la protección, conservación y mantenimiento de Chan Chan, e incluir un plan de uso público y un plan integral de prevención de riesgos”, explicó.
Campana señaló que la actualización del plan asegura la continuidad de un trabajo profesional en la conservación, investigación arqueológica y los programas de sensibilización.
Además, dijo, garantiza la planificación y atención prioritaria de los programas, actividades y proyectos a corto y mediano plazo.
Este trabajo cuenta con la participación de un grupo de profesionales asesorados por el arqueólogo, antropólogo y educador peruano Guillermo Lumbreras, y permitirá planificar proyectos antes no contemplados y que tendrán una asignación presupuestal, puntualizó.
La ciudadela de barro se encuentra a 20 minutos del Centro Histórico de Trujillo (560 kilómetros al norte de Lima) y fue construida hace 500 años por la sociedad Chimú.
Constituye uno de los principales atractivos turísticos del norte peruano, junto con las huacas de la Luna y el Sol, que forman también parte de la denominada Ruta Moche.
Los arqueólogos que trabajan en la huaca El Sol, en el distrito trujillano de Moche, en La Libertad, encontraron dos banquetas de abobe que señalarían la existencia del altar del señor Moche, quien podría estar enterrado aún en ese lugar, informó hoy el responsable de las excavaciones, Moisés Tufinio Culquichicón.
“Aún estamos en su búsqueda. Si no fue encontrado en la huaca de la Luna, es probable que esté en la huaca del Sol. Lo cierto es que en la época hubo alguien de mucha importancia y por algún lugar deben estar sus restos”, señaló.
Sobre la construcción del templo, dijo que las investigaciones permiten determinar que esta edificación fue construida en tres etapas, brindando mayores indicios de que su uso fue administrativo y no religioso.
La primera etapa –construida hasta antes del año 600- presenta una arquitectura monumental y está vinculada al periodo de auge de la sociedad Moche, que en paralelo edificó un templo de adoración conocido hoy como huaca de la Luna, sostuvo.
Tufinio explicó que de ese momento han encontrado muros de adobe enlucidos y pintados de color blanco y rojo, con determinadas características como bloques diferenciados con distintas marcas.
Luego del año 600 hubo un proceso ocupacional doméstico que primero se asienta con la construcción de banquetas en lo más alto de la pirámide y que, en analogía a otros hallazgos, significaría que hubo también un altar utilizado por el señor Moche, quien administraba la ciudad.
“Frente a esto, no se descarta que en este lugar esté enterrado su cuerpo”, declaró a la Agencia Andina.
En un momento más tardío, las construcciones domésticas se consolidan, lo que se comprueba con el hallazgo de depósitos de mariscos, choclos, maní, ajíes, paltas y guanábanas, criaderos de cuyes y camélidos de los que se ha hallado restos óseos y pelajes, indicó.
“Las características domésticas de la ocupación nos llevan a pensar que este lugar era un palacio en donde vivía el señor moche con un grupo de élite y que allí desarrollaban algunas de sus principales actividades como comer”, señaló.
Se encontró, además, fogones muy cerca a un batán de piedra, cenizas, soguillas, un lugar para el desecho de desperdicios, entre otras cosas que evidencian lo expuesto.
En un tercer momento, se construye sobre la pirámide, sellando lo edificado antes: algunos muros de adobe y quincha que corresponderían al periodo colonial y que estarían asociados a la ocupación española de este territorio.
Las cerámicas encontradas en esta zona con características coloniales lo sustentan, añadió.
El arqueólogo recordó que, según algunas crónicas de aquella época, del año 1,600 en adelante los conquistadores forman compañías para la explotación de huacas y desvían el río Moche, destruyendo las dos terceras partes del palacio.
Las excavaciones en área y a través de trincheras, las mismas que llegaron a tres metros de profundidad, culminarán a fines de setiembre y, desde entonces hasta diciembre se realizará un trabajo de gabinete.
Se tiene previsto reiniciar los trabajos en febrero de 2012 y se continuaría excavando el sector ya trabajado, ampliando la investigación al sector tres y al flanco oeste.
Los turistas e investigadores tendrán una visita más confortable y una experiencia más cercana con las antiguas estructuras de la huaca de la Luna, en La Libertad, tras la inauguración de una pasarela aérea, que dará lugar a otras, y que une la plataforma superior con el altar mayor de dicho complejo arqueológico.Con la presencia del ministro de Cultura, Juan Ossio Acuña, el proyecto arqueológico Huacas de Moche dio lugar a este nuevo circuito turístico de pasarelas aéreas.
El codirector del proyecto arqueológico, Ricardo Morales Gamarra, indicó que se trata del primer paso en el nuevo acondicionamiento turístico de la huaca, que se proyecta culminar en 2015.
Explicó que las obras buscan garantizar la conservación del antiguo edificio y sus relieves, la real valoración del monumento durante la visita y que el sitio soporte un mayor flujo de visitantes. “Pero sin que eso signifique deteriorarlo o que el turista quede insatisfecho.”
“Debemos manejarnos con un criterio conservacionista; es decir, promover que las visitas sean limpias, seguras, confortables y no destructivas, evitando que haya doble tránsito sobre las mismas áreas.”
Adelantó que este nuevo recorrido acondicionará un sistema de rampas que unirán al área de sacrificios humanos, en donde se hallaron restos óseos, con el altar mayor.
“El usar caminos planos y rampas es una manera de facilitar el acceso a las personas con discapacidad motora, que muchas veces no pueden conocer su patrimonio.”
Los encargados de inaugurar simbólicamente el área fueron el ministro de Cultura y la presidenta del World Monuments Fund en Perú, Marcela Pérez de Cuéllar, entidad que ha destinado, desde 2002, un presupuesto de un millón 700 mil dólares para trabajos de conservación y protección ambiental en la zona arqueológica.