Publican nuevo libro sobre Arte Rupestre

El arqueologo Daniel Castillo Benitez acaba de publicar un nuevo libro sobre Arte Rupeste, el cual representa una sintesis de los aportes y conocimientos impartidos en el II Simposio Nacional de Arte Rupestre celebrado del 28 de octubre al 2 de noviembre del 2006 en la ciudad de Trujillo, este magno evento cientifico-academico logro convocar a mas de 360 asistentes entre investigadores nacionales de Lima, Lambayeque, Cajamarca, Amazonas, Ancash, San Martin, Arequipa, Ayacucho, Cusco, Tacna e Internacionales de Argentina, Venezuela, Colombia, Estados Unidos, Francia. Siendo tambien un evento esperado por jovenes estudiantes de arqueologia provenientes de diversas partes de nuestro territorio, ansiosos de nuevos conocimientos. En el desarrollo de esta actividad se impartieron ponencias de diversas regiones del Peru, así como tambien aquellas resultantes con la llegada de investigadores internacionales mostrándonos el legado de sus pueblos y la manera como estudiar la nuestra. Por ello, que es difícil escoger un tema de arte rupestre entre los expuestos en este evento,  para la siguiente edicion, sin embargo se ha seleccionado aquellas significativas en la labor academica por distintas y variadas razones de interes colectivo, considerando los postulados teoricos, estudios de la cultura material, uso de herramientas específicas de análisis e hipotesis de trabajo, o temas que dan cuenta de aportes ineditos a la fecha y aquellos que no hayan sido divulgados pre y post evento.

Si bien, el “arte rupestre” esta apenas iniciado en nuestro medio, el lector percibirá la necesidad de mayores estudios, que aborden y profundicen en el futuro las bases de un analisis que integre aspectos contextuales, espaciales y cronológicos. La presencia de estos testimonios simbólicos e ideologicos, no han sido aun abordados por la arqueología, dejandolo abandonado y restandole importancia a esta savia proveniente de las profundas raíces milenarias. Cabe entender que estos espacios conteniendo arte rupestre, fue una necesidad para aquellos grupos que venían conformando la estructura de creencias y una escala de valores, donde las deidades tenían que mediar con la naturaleza, por ello la concepcion andina estaba generalizada en dichas creencias, concibiendose que algunas de sus deidades moraban en las conformaciones de cerros, cuevas, lagunas y en otros rasgos de su enigmática geografía.

La recurrencia y presencia del “arte rupestre”, deja entrever la influencia de dichas concepciones en las primigenias comunidades. Concibiendo diversas deidades, las que controlan no solo los fenomenos meteorológicos, sino que se enseñoreaban de la riqueza biologica y faunistica. Por lo cual nos permite rastrear dichos lugares bajo el concepto de “espacios ex profeso para practicas rituales”, con distintos propositos simbolicos, a fin de aplacar la ira de sus dioses o buscar su gracia a fin de asegurar el bienestar colectivo. Entendian que dualmente podian obrar en forma negativa, infligiendo daños o castigos a la comunidad con el avenimiento de enfermedades e infertilidad de sus cultivos o animales, sea por alteraciones hidroclimáticas u otras, estableciendo la necesidad de cumplir ritos ceremoniales en estos lugares, considerandose que estas serian sus primeras huacas o centros de adoracion al aire libre.

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Relieves y murales de Huaca de la Luna conservan intactos sus colores originales

Pese a la fragilidad cromática de los relieves y murales creados hace más de 1,000 años en las edificaciones de adobe de la huaca de la Luna, en Trujillo (La Libertad), estos mantienen intactos sus colores originales desde que fueron develados, según comprobaron los investigadores del lugar.

El director del proyecto Huaca de la Luna, Ricardo Morales Gamarra, explicó que ello responde a los trabajos de conservación y protección de las antiguas estructuras para impedir que la exposición solar, el viento y la humedad aceleren la pérdida de los pigmentos presentes en los cerca de 12,000 metros cuadrados de murales y relieves identificados hasta ahora.

“Hemos comprobado que no hay pérdida del color en el monumento midiendo su intensidad, a través de un aparato llamado colorímetro. Además, medimos la temperatura de la superficie con un termohidrómetro, y con un anemómetro analizamos la velocidad del viento y con ello los niveles de erosión eólica”, detalló.

Estos indicadores son comparados anualmente y desde hace siete años son realizados de forma metodológica para que la información obtenida permita a los conservadores adoptar las medidas necesarias para la mejor preservación, acotó.

Morales manifestó que la pérdida del color en los monumentos de tierra es uno de los principales problemas que afrontan los especialistas en la conservación siendo inevitable que los pigmentos desaparezcan en algún momento.

“Somos conscientes de que nuestro trabajo es para alargar la vida del color en relieves y murales porque los pigmentos con el tiempo tienden a perderse. Es por ello que la decisión siempre ha sido mostrar sólo parte de lo encontrado, el resto es recubierto para su mejor conservación”, remarcó.

Técnica mochica
El restaurador peruano indicó que la fragilidad de las pinturas de los antiguos moche se debe a la técnica que utilizaron para elaborarla. Ésta consistía en mezclar el mucílago -sustancia viscosa que era extraída del San Pedro, planta sagrada del mundo andino- con los diversos pigmentos que obtenían de la naturaleza.

“Así fabricaban su pintura, la cual -está comprobado- es muy sensible a la radiación solar”, aseguró.

Las investigaciones señalan que todos los muros, escalones y techos de la huaca de la Luna presentaban color; sin embargo, han desaparecido por el paso del tiempo, puntualizó.

La huaca de la Luna se localiza en el distrito trujillano de Moche, a 15 minutos del Centro Histórico de la ciudad. El templo, que tiene dos plataformas intercomunicadas mediante tres plazas, era un centro religioso en donde se realizaban sacrificios humanos para agradar a los dioses.

ANDINA

El componente de agua en el aire que circuló hoy en el complejo arqueológico de Chan Chan, ubicado en la provincia de Trujillo, en La Libertad, alcanzó el 97 por ciento, según las cifras obtenidas por la estación meteorológica instalada para monitorear la humedad en el lugar.

Cristóbal Campana, director de la Unidad Ejecutora Nº 110, institución encargada de la restauración y conservación de Chan Chan, explicó que esta cifra es la más alta que se ha registrado en lo que va del año, considerando que el promedio entre enero y julio fue de 80 puntos porcentuales.

El especialista sostuvo que la humedad activa de las sales adheridas a los históricos adobes puede generar su posterior deterioro y caída.

Precisó uno de los conjuntos amurallados más afectados con la humedad por su cercanía al mar es el Chol–An, en donde se observa el deterioro de los pisos y la base de las murallas.

Dijo que con la información obtenida en forma periódica, los técnicos de su institución dirigen los trabajos de conservación y protección previniendo que la humedad genere mayores daños.

Campana aclaró que existe otro tipo de humedad proveniente de la napa freática, es decir, el nivel del agua del subsuelo y que también genera daños al monumento arqueológico.

Indicó que la estación meteorológica tiene un radio de evaluación de cinco kilómetros y permite obtener información exacta sobre evapotranspiración, presión barométrica, temperatura externa e interna, humedad relativa externa y relativa interna.

Además, índice de calor, sensación térmica, lluvia acumulada mensual, ritmo de lluvia, lluvia del día, lluvia acumulada anual, lluvia de tormenta y dirección del viento.

“Antes se medía el clima de manera cualitativa y ahora hablamos de manera cuantitativa. Las acciones de conservación se optimizan de forma sustancial dada la alta precisión del equipo meteorológico”, puntualizó. Trujillo, ago. 05 (ANDINA).

Indice Tematico
Sitios Sacros
Santiago de Chuco Arqueológico
LA PROVINCIA

La provincia de Santiago de Chuco se encuentra situada en la actual Región de La Libertad, en la sierra Norte del Perú. Sus limites geopolíticos son: por el Sur con Ancash, por el Este con la provincia de Sánchez Carrión, al Norte con la provincia de Otuzco y en su extremo Oeste con la provincia de Virú.

Su extensión cubre actualmente 2658.96 Km², teniendo como capital a la ciudad de Santiago de Chuco, la cual se ubica entre las coordenas, 08° 08′ 45» de Latitud Sur, y los 78° 15′ 08» de Longitud Oeste, sobre los 3115 m.s.n.m. y dista de Trujillo unos 162 Km.

Políticamente se divide en distritos, como son: Santiago de Chuco (Distrito capital), Quiruvilca, Cachicadán, Sta. Cruz de Chuca, Angasmarca, Mollebamba, Mollepata y Citabamba.

Tiene un clima variado, con lluvias en los meses de enero a marzo, su temperatura oscila entre los 15 a 22°C. La ciudad de Santiago de Chuco, está situada en la margen izquierda del río Patarata, en las faldas de la montaña de La Luna (Cerro Quillajirca). Se encuentra rodeada por extensas áreas de cultivo y bosques de eucaliptos.

El Complejo Arqueológico de Túcume

Sitios Sacros
EL COMPLEJO ARQUELOGICO DE TUCUME
Arql. Pedro Iberico Portocarrero

 

El valle La Leche se extiende sobre los 550 Km2, sus altos cursos costeños están limitados, aguas arriba, por gargantas estrechas y desérticas que une las cuencas de recepción andina, situadas a más de 2,500 mts. de altura; el curso andino solo avanza unos 24 kms, una vasta terraza está formando el cono aluvial de este valle.(Collin 1984:256)

Es característico en este valle la presencia de llanuras y cerros de altura moderada ya como salientes del sistema andino o algunos aislados del mismo, como es el caso del cerro denominado «El Purgatorio», en cuyos flancos se ubican a manera de núcleo arquitectónico principal, el área arqueológica de Túcume.

El Complejo Arqueológico de Túcume, constituye uno de los monumentos prehispánicos más importantes de la costa Norte de Perú, dada su magnitud y extensión de aproximadamente 220 Has. de espacio arquitecturado, albergando 26 edificios de carácter monumental asociados a estructuras de rango menor (plazas, montículos, patios, sistemas de canales, murallas, etc.) que son el reflejo de un sistema de crecimiento planificado y de una compleja estructura social.

Valle de Tucume

El sitio está registrado con el código 12 del Inventario Nacional de Monumentos Arqueológicos del I.N.C, y en la Carta Geográfica Nacional: Chiclayo, hoja, 14d. Se ubica al margen izquierdo del río La Leche, perteneciendo al Distrito de Túcume, Provincia de Lambayeque, Departamento de Lambayeque.

Con respecto a Túcume, recogiendo la tradición oral se conoce que Cium fue el segundo jerarca del antiguo Lambayeque y sucesor de Naylamp, este a su vez tuvo una numerosa descendencia, los cuales se establecieron en Cinto, Colluz, Jayanca y Túcume.

 

El renombrado cronista Pedro de Cieza de León (1985:205) también se refiere a Túcume sosteniendo: » De este valle se va al de Tuqueme, tambien es grande y vistoso y lleno de florestas y arboledas y asi mismo dan muestras los edificios que tiene, aunque ruynados y derribados de lo mucho que fue»

Huaca Tucume

Con relación, a las intervenciones posteriores en el monumento, debemos resaltar que uno de los pocos estudiosos que le dio un sentido más profundo a sus trabajos de campo fue Bennet (1936), quien realiza excavaciones sistemáticas en el sector Este del complejo Túcume, reportando la presencia de algunas tumbas con prendas de algodón, artefactos de cobre, cerámica que a partir de sus características lo relaciona con la ocupación Chimú-Inca. Una descripción muy breve del sitio es el que realiza A. Kroeber (1926), elaborando un plano esquemático con medidas aproximadas de todo el conjunto arquitectónico de Túcume.

Algunos autores, como es el caso de Richard Shaedel (1851:236) se aventuraron a caracterizar a Túcume como «un centro de élite urbana»; Trimborn (1978:52), señala que se trata de un centro de poder regional, además sede de una dinastía. Este autor se interesó en obtener fechados radiocarbónicos del lugar; para intentar establecer una cronología que permita orientar el proceso de crecimiento del complejo arquitectónico, obteniendo los siguientes resultados: Huaca El Mirador (Huaca 1) 1290 d.C, Huaca de las estacas 1010 d.C, Huaca Larga 1260 d.C, datos que el autor autorrelaciona con los tiempos de la primera dinastía de Naylamp.

Sin lugar a dudas las grandes construcciones de adobe que integran el complejo de Túcume, constituyen uno de los conjuntos monumentales más extensos e importantes del antiguo Perú. Investigaciones arqueológicas:

Maqueta de Tucume

A finales del año 1988 se inician los primeros trabajos de investigación científica en el complejo arqueológico de Túcume, a través de un Convenio entre el Museo Arqueológico Brüning de Lambayeque y el Museo Kon-Tiki de Oslo (Noruega), los estudios se rigieron bajo los objetivos específicos que permitieran establecer la ubicación cronológica del sitio, determinar los patrones arquitectónicos, tecnologías constructivas y aspectos funcionales de las grandes edificaciones piramidales y estructuras accesorias a partir de excavaciones sistemáticas aplicados en los sectores denominados y Viviendas y Monumental.

El primero ubicado al lado Sur Oeste del cerro El Purgatorio, fuera del área monumental, las excavaciones reportan un recinto (I), con seis cuartos; los cuales están delimitados por muros de adobe y piedra con mortero de barro. Parte de este sector lo conforma un montículo ubicado al Oeste del recinto I, el cual esta sellando una estructura con enlucidos bien elaborados y rampas en zig-zag; y delante del montículo una plataforma alterada por los huaqueros, probablemente de carácter funerario por la presencia de osamentas humanas.

El Sector Monumental, está ubicado al Norte y al Oeste del cerro, denominado así por que es donde se concentran las estructuras mayores. Una de estas estructuras denominada «El Mirador» (Huaca I), fue el núcleo de intensas investigaciones, las primeras excavaciones se ubican en la plaza, junto a la pirámide, con la finalidad de definir la forma y las fases constructivas, definiéndose hasta tres fases constructivas.

La presencia de un complejo sistema de estructuras o recintos aglutinados en la parte inferior de la Huaca, con evidentes huellas de actividad doméstica, en razón que se registran fogones con restos de alimentos, piedras para moler, asociados a fragmenteria de cerámica domestica; asociado a otras estructuras menores como el Montículo I, de función administrativa, y las audiencias del Apéndice, y los reportados en la sección Este de la Huaca 1; evidencian el carácter multifuncional de este sector del complejo arqueológico, y si a ello agregamos los hallazgos en la parte superior de la pirámide muros decorados con frisos y estructuras anichadas de fino acabado, resulta obvio indicar que el sitio presenta toda una secuencia constructiva sujeta a permanente ocupación y una compleja secuencia de remodelaciones, sin embargo; es imperativo señalar que todas estos eventos están inmersos en un mismo periodo que corresponden al Chimú tardío.

Los trabajos desarrollados en Huaca Larga reportan un conjunto de evidencias que reafirman la ocupación tardía del sitio, el material cerámico, material ofrendatario (conopas, spondylus con miniaturas en metal, etc.), fardos funerarios, tallas en madera, y las estructuras de piedra denominados acllahuasis, de clara filiación Inca.

A partir de la evidencia arquitectónica en el complejo Túcume, se puede distinguir una evidente continuidad en el tipo de construcción piramidal trunca para esta región de Lambayeque, no así en los valles de Jequetepeque (Pacatnamú-Farfan), Trujillo (Chan-Chan), Casma (Manchan) donde para el periodo Chimú, la arquitectura se basa en espacios delimitados por muros perimétricos a manera de recintos amurallados. Es posible que los lambayeque fueron más conservadores, más no así los Chimú que variaron a otras formas de clara planificación ortogonal de probable influencia del Sur (Cultura Wari), quizás estos fueron más susceptibles a influencias foráneas que produjeron estos cambios arquitectónicos, o estas influencias fueron de diferente intensidad y expresión en las diferentes regiones.

Si bien es cierto, en la región de Trujillo para el periodo Chimú (Chan-Chan), existen algunas plataformas piramidales, estas no son de la magnitud ni la importancia que las del periodo Moche, ni de las que se encuentran en Lambayeque para el periodo del mismo nombre. Está por demás reconocer el carácter monumental del sitio, y por ende es lógico atribuirle un rango de alta jerarquía, llegando a concluir que esta singular concentración de grandes edificaciones públicas, estrategicamente ubicadas al centro del área más fértil de la región: hacen suponer que este extenso complejo arquitectónico se constituyó en la capital política o centro de poder regional Chimú para esta sección de la Costa Norte del Perú.

Arte Rupestre
ALTO DE LA GUITARRA
CUENCA DEL RIO MOCHE

El «Alto de la Guitarra» se encuentra ubicado en la margen izquierda de la cuenca del río Moche, al fondo de una amplia y árida quebrada fósil del mismo nombre, dista unas 4 horas de camino desde Cerro Blanco, comprensión de Quirihuac (aproximadamente a 30 km de la ciudad de Trujillo, Región La Libertad, Perú, Sudamérica).

En la conjunción de las faldas de dos cerros, a manera de una explanada, distribuidas al azar, se encuentran numerosas piedras de gran tamaño, de superficie más o menos lisa, en las cuales se encuentran esculpidas o grabadas diversas figuras como: reptiles, aves, mamíferos, antropomorfos, figuras geometricas. Se encuentran agrupadas por grupos de representación esquematica, naturales y complejas, huellas que perennizaron la actividad humana de la cultura Cuspisnique (fecha antes de Cristo 1800 a.C.), tambien los hay culturas posteriores que florecieron en esta parte de la costa norperuana y ocuparon los valle Moche y Virú, ambas cuencas unidas por gran camino que aùn existe en la actualidad.

Representacion aves

Existen representaciones antropomorfas, personajes de perfil, así como guerreros ataviados sosteniendo cabezas trofeos, el reconocido ojo Chavín también esta presente; la asociación de estructuras arquitectónicas las cuales condujeron a varios autores sostener que estas tenían la función ceremonial y que probablemente se realizaban allí ritos; de ser así las futuras investigaciones permitirán reconstruir la relación contemporaneidad y presencia de grupos del Formativo asentados en el valle Moche, así como las constantes representaciones que estos dejaron teniéndose en cuenta los motivos; hombre, felino y ave representaciones de estructura simbólica en la base religiosa.

Rocas de Gran tamaño

Las enigmáticas representaciones de huellas de pies grabados como quien asciende una enorme roca, nos versan de una vieja tradición representada con algunas variantes en diversos lugares del Perú; una de ellas es la piedra de San Bartolo de Ascope en el Valle de Chicama. Probablemente hubo narraciones, leyendas de héroes, deidades que reforzaron la superestructura social, permitiendo modelar la conducta de un pueblo hacia el dominio de la agreste naturaleza.

Representación antropomorfa

Otro petroglifo que llama la atención al visitante es la representación de un personaje con cabeza felinica y cola de pez el cual tiene en la mano derecha sujeta un pez, a sido relacionado a la filiación chavín, la peculiaridad de estos grabados ha permitido que varios autores lo traten en sus comparaciones, así mismo los guerreros y/o danzantes de estas manera el sitio es importante en la arqueología peruana ya que existen fecundos e innovadores diseños que dejara el antiguo indígena también existen gran variedad de círculos concéntricos, círculos radiados a manera de rueda, diversas figuras geométricas, así como la cadena trófica; nos revela la presencia de pequeños roedores especies hoy desaparecidas, comparable con otros lugares de nuestra región, la confección de un registro de los diversos sitios permitirá conocer las formas coincidentes e imitativas de yacimientos importantes así como aquellos lugares con escasas evidencias pero con similitud de diseños.

Los restos arqueológicos de esta cultura se encuentran esparcidos en una superficie considerable del camino de la parte alta, expuestos a las inclemencias meteorológicas, especialmente del sol, viento y lluvias; poniendo en peligro los grabados por la constantes erosiones naturales y humanas. El medio ambiente reinante es sumamente árido durante el año; las quebradas, laderas y terrenos ondulantes, están cubiertas de herbazales y flora xerofítica, secuencia de las tórridas lluvias del reciente fenómeno de El Niño.

Representación personaje

Estos testimonios, grabados en piedras visuales se constituyen un genero especifico dentro de la arqueología; un verdadero registro histórico, sus posibilidades de información van mas allá de los restos materiales.

Indicamos algunos antecedentes del lugar: don Manuel Acosta Gutierres, extinto campesino de origen huamachuquino que vivió en el lugar de cerro Blanco, fue guía para muchos visitantes, proporcionó las primeras informaciones verbales, las cuales fueron expuestas al mundo científico destacando entre ellos Hans Horkheimer, Luis Torres Alva, entonces Inspector del Instituto Nacional de Cultura de La Libertad, quien expuso en el «II Congreso del Hombre y la Cultura Andina» (1974). En 1985, el Sr. Torres condujo al Alto de La Guitarra al Embajador Cubano Antonio Nuñez Jiménez, quien incluye calcos de los grabados pétreos en su libro «Petroglifos del Perú».

Según versiones del trujillano Alvaro Trelles (comunicación verbal de mayo de 1997), el renombrado periodista y fotógrafo Gustavo Álvarez Sánchez, en la década del 70, entre otros aspectos de interés arqueológico, publicó en el diario La Industria de Trujillo varios artículos relacionados con el arte rupestre del departamento de La Libertad, incluyendo los grabados del Alto de la Guitarra.

Representación antropomorfa

Para entender las culturas que ocuparon el Alto de la Guitarra es necesario comprenderlas dentro de un desarrollo propio y autogenerado de lo que fue la matriz para alcanzar la alta cultura; indudablemente, esto va mas allá de ser simples representaciones simbólicas, decorativas o artísticas; los aspectos temáticos nos conducen a penetrar en la nebulosa que cubrió el pensamiento social de aquel entonces, lo cual es muy difícil de descifrar.

La variedad de seres representados en las piedras y los misterios que los grabados encierran, constituyen un «lugar sagrado» de petroglifos con testimonios de los seres a quienes rendian culto o adoraban. Las representaciones lineales de diversos figuras zoomorfas y antropomorfas supera los restos materiales, puesto que tras ella está el pensamiento del hombre, su vida espiritual, su visión general del entorno, la relación con la vida, la muerte, sus deidades, y otros grados de simbolización ideológica.

Representación antropomorfa

Las evidencias en el Alto de la Guitarra se hallan asociados a caminos, estructuras arquitectónicas acentuando su procedimiento y elaboración: en su mayoría estos petrograbados están tallados con la técnica superficial, otros están realizados con la técnica del raspado superficial, hay un mínimo que presenta otra modalidad de elaboración. Actualmente las rocas tienen una pátina de color rojo intenso que de alguna forma está deteriorando las lineas talladas.

El acceso al lugar es difícil, tanto por la topografía accidentada del terreno como por lo lejos del centro poblado «Cerro Blanco»; sin embargo, por la plástica de sus diseños consideramos que constituye un poderoso atractivo turístico de carácter especializado y una fuente de investigación arqueológica que ayude a desentrañar los mensajes y misterios Cupisniques, así como para aumentar el bagaje de conocimientos de la culturas de la costa norte del Perú.
Textos: Daniel Castillo Benitez

Encuentran geoglifo en forma de candelabro en cerro Campana de Trujillo, LaLibertad, Perú

Un geoglifo en forma de candelabro, posiblemente elaborado en la época preincaica, fue encontrado por el investigador Carlos Quiroz Moreno en el cerro Campana, localizado en la provincia de Trujillo, departamento de La Libertad.
Imagen satelital de geoglifo en forma de candelabro en el cerro Campana, en la provincia de Trujillo (La Libertad). Foto: Carlos Quiroz Moreno.
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Explicó que pudo divisar el hallazgo a través de imágenes satelitales, mientras realizaba un estudio sobre la biodiversidad en la zona. Luego de ello hizo un recorrido por el lugar, donde corroboró la existencia del geoglifo.

Precisó que mide 175 metros de alto y 130 metros de ancho, se encuentra en una colina de aproximadamente 345 metros en la parte norte del cerro, ubicado a 15 kilómetros de la zona urbana de Trujillo y en el límite con la provincia de Ascope.

“Muchos han mostrado su escepticismo, sin embargo, existen indicios que nos llevan a pensar que el geoglifo tuvo un importante significado para la cultura ancestral y no es una simple formación de la naturaleza”, declaró a la agencia Andina.

Refirió que en la parte baja de la colina, donde está el geoglifo, hay restos arqueológicos de un centro ceremonial. Allí se pueden apreciar algunos muros, piezas de cerámica y restos óseos, lo que sugiere la tesis de que en el lugar se hacían sacrificios humanos.

“Esto coincide con algunas ilustraciones de la cultura Moche denominadas ‘El sacrificio de la montaña´, en donde la escena graficada es similar a la encontrada. Además, este hecho se repite en la Huaca de la Luna”, comentó.

También señaló que en otras zonas del cerro han sido encontradas varias figuras de hombres tomados de la mano y con indumentaria preincaica, elaborados en base al adobe y que permanecen enterrados sobre las pampas.

Asimismo, dijo, alrededor del cerro han sido localizados caminos incas en donde aún se puede apreciar los muros de piedra que protegían posiblemente del viento a los caminantes.

Por parte, el director del Instituto Nacional de Cultura (INC) en La Libertad, Enrique Sánchez Maura, opinó que es necesario realizar trabajos de investigación en la zona y protegerla de personas dedicadas al saqueo de sitios arqueológicos.

“Conocíamos que en la zona hay muchos restos arqueológicos por estudiar, sin embargo, no contamos con el presupuesto necesario para hacerlo. No obstante, iniciaremos las gestiones para conseguirlo”, puntualizó.

El cerro Campana se encuentra a una altura de 996 metros sobre el nivel del mar, y algunos especialistas señalan que para las culturas prehispánicas era considerado importante dentro de sus creencias religiosas.

Descubren una momia con tatuajes de la Cultura Moche en El Brujo, Trujillo, Peru

La momia mejor preservada que se conoce hasta ahora de la civilización precolombina Moche fue descubierta en Perú y data del siglo V, anunció un equipo de arqueólogos estadounidenses y peruanos.

La momia, de una mujer de unos 30 años según estiman los especialistas que presenta la piel bien preservada y cubierta en parte de tatuajes, fue encontrada en 2005 por un equipo arqueológico peruano en el antiguo sitio de ceremonias de El Brujo, ubicado en la costa del norte de Perú, cerca de Trujillo.

La mujer pertenecía probablemente a la élite y quizás era incluso una reina.

Cerca de la momia, que según los arqueólogos data del año 450 y que estaba envuelta de manera muy elaborada en cientos de metros de tela de algodón, los especialistas descubrieron el esqueleto de un adolescente ofrecido en sacrificio, además de ricos ornamentos, refinadas joyas de oro y piedras semi-preciosas.

Entre los objetos enterrados con la momia, los investigadores se sorprendieron de encontrar dos mazas de guerra y 23 disparadores de lanzas. Hasta ahora, tales símbolos bélicos se habían encontrado exclusivamente en tumbas de hombres entre los Moche, llamados Mochica.

«La cuestión es saber por qué la sepultura de una mujer era acompañada por armas», se preguntó el antropólogo John Verano de la estadounidense Universidad de Tulane (Luisiana, sur).

«Quizás era una guerrera, o las armas eran un símbolo de poder presentado como regalo funerario por los hombres», agregó el académico.

La momia, cuyo impresionante sarcófago de tela no tiene precedentes en la cultura Moche, descansaba cerca de la cumbre de la pirámide en ruinas de Huaca Cad Viejo.

Este lugar sobre el Océano Pacífico era conocido desde la conquista española, pero estuvo abandonado durante siglos hasta los recientes trabajos de excavación.

El fardo funerario estaba decorado con un gran rostro bordado, que nunca antes se había visto en una momia moche, según los investigadores. «He visto muchos fardos funerarios de momias, pero éste era enorme, y obviamente simboliza su estatus», dijo Verano en un comunicado.

Los arqueólogos no pudieron determinar cómo murió la mujer, pero sí que tuvo al menos un hijo. Otras tres tumbas la acompañaban, incluida la del adolescente sacrificado. Los científicos planean desenvolver todas las momias y extraer su ADN para descubrir si son parientes.

Se informarán detalles del descubrimiento en la edición de junio de la revista National Geographic, que patrocinó parte de la investigación.

La civilización Moche prosperó entre el siglo I y VIII después de Cristo en los valles costeros del norte de Perú.

Chan Chan: A toda costa

Los resultados que arrojó el monitoreo practicado por los trabajadores del Instituto Nacional de Cultura La Libertad y el proyecto de irrigación Chavimochic no dejaban lugar a dudas: la napa freática del complejo arqueológico de Chan Chan –ese remanente acuífero depositado en el subsuelo y que había aflorado al suelo de la ciudad Chimú– estaba creciendo en razón de cinco centímetros al mes.

«Llegaron los patos silvestres y creció la vegetación acuática», dice Ana María Hoyle, directora de la Dirección de Arqueología del INC y ex directora del INC La Libertad, «se volvió un espectáculo paisajístico maravilloso, formidable para el ecoturismo, pero trajo un severísimo problema para Chan Chan».

Y no era para menos: una de las riquezas más representativas del país y Patrimonio Mundial por la UNESCO corría peligro.

Alertada por el fenómeno, Hoyle inició una serie de acciones encaminadas a alertar a la sociedad civil sobre el peliagudo problema y a extraer la napa del lugar.

El panorama, sin embargo, no era sencillo.

«No hay logística adecuada en Trujillo.

Abrir una zanja de drenaje cuesta por encima de los 100,000 dólares –algo impensable para nosotros– y además había que destruir arquitectura monumental; la otra opción era bombear el agua, pero SEDALIB no tenía el motor necesario y la Compañía de Bomberos de La Libertad no tenían mangueras suficientemente largas para lograr el cometido».

Así, pues, El INC coordinó con las autoridades competentes de la UNESCO.

Éstas propusieron realizar una Campaña a nivel mundial que se iniciaría con un Seminario internacional destinado a reunir el aporte técnico suficiente para la propuesta de un plan de Mitigación que solucione el problema puntual de la napa freática.

Sin ese aporte delineado técnicamente será muy difícil que el organismo internacional obtenga los fondos necesarios para rescatar Chan Chan.

EL PLAN DE TODOS LOS DÍAS.

Pero, ¿es imprescindible realizar este tipo de acciones? ¿Las armas metodológicas y técnicas no se pueden generar dentro de nuestro país? Lamentablemente la respuesta tiene varios sesgos.

Y ello se debe a la situación absolutamente sui generis que detenta, histórica, arquitectónica, ambiental y geográficamente, la ciudad de Chan Chan, el monumento de mayor envergadura construido en adobe de América continental y acosado por fuerzas naturales tan complejas como las que se ciernen sobre la costa nor peruana.

Desde que en los años sesenta empezaran las labores de investigación a través del Patronato de Arqueología y durante las labores interdisciplinarias posteriores de profesionales del Instituto Nacional de Cultura La Libertad –investigación científica, conservación y presentación para uso turístico de distintas áreas del complejo según los criterios de intervención de los organismos competentes internacionales, e incluso acciones judiciales e intersectoriales para retirar del monumento a las 220 familias que habían dispuesto casas, fábricas, tierras de cultivo y ganadería en la zona del complejo– se tuvo presente la vulnerabilidad del material con que fue construido Chan Chan y su resistencia frente a la acción de diversos factores entre los que destaca el intemperismo, es decir la acción conjunta del los vientos, la humedad nocturna y las esporádicas y devastadoras lluvias que destruyen lentamente las estructuras de tierra y carcomen los cimientos de Chan Chan.

Hay armas para enfrentar estos problemas, por supuesto, y éstas han sido desarrolladas paulatinamente por los técnicos del INC La Libertad, pero aun sin solución definitiva, debido a la complejidad de la problemática.

Así, pues, la creación de un conjunto de criterios específicos para encarar las condiciones absolutamente particulares de Chan Chan era imperiosa y se materializaron a través de un Plan de Manejo –esa herramienta de gestión tan necesaria para la conservación seria de los valores de un complejo arqueológico de tal magnitud– que fue producto de un evento internacional.

En efecto, en el año 1996 Ana María Hoyle emprendió la misma estrategia que ahora se piensa emplear para encontrar la solución técnica al problema de la napa freática: «Organizamos con el ICCROM, CRATerre y el Instituto de Conservación Getty (GCI)- proyecto TERRA, y con la contribución del WHC de UNESCO, un curso internacional para la conservación y el manejo de los sitios del patrimonio cultural, tanto históricos y arqueológicos, construidos en tierra.

Allí se impartió la metodología para la elaboración para planes de manejo para sitios del patrimonio cultural inmueble que reunían estas características.

Chan Chan fue el objeto de estudio del cónclave, tanto por su significación mundial y su condición de Patrimonio Mundial en Peligro como porque ahí se iniciaron y desarrollaron los trabajos de conservación en adobe más avanzados de la región».

Luego de realizado el evento, llamado «Curso Panamericano sobre la Conservación y el Manejo del Patrimonio Arquitectónico Histórico Arqueológico de Tierra, PAT 98», y con la metodología en la mano, se inició la elaboración del Plan Maestro de Conservación y Manejo del Complejo Arqueológico Chan Chan, también con el apoyo financiero de la UNESCO, del grupo TERRA y el trabajo humano y profesional de expertos locales y del Instituto Nacional de Cultura La Libertad y la consultora internacional Carolina Castellanos.

El equipo interdisciplinario, más de cuarenta personas, se puso manos a la obra.

El Plan reunió el análisis de la problemática del sitio; la definición de los valores del monumento que debían ser conservados para las siguientes generaciones y que se inspira en la carta de Burra (carta de recomendación de la UNESCO); los principios y criterios de intervención –hasta dónde, cuándo y cómo intervenir sobre las estructuras del complejo–; los objetivos y finalmente el plan de acción final para solucionar o atender o neutralizar los problemas analizados e identificados.

El Plan de Manejo, que salió a la luz en enero del 2000 y fue aprobado por Decreto Supremo N° 003-2000 ED, tiene una vigencia de diez años y es la herramienta principal para el actual manejo de Chan Chan.

Comprende siete programas con 134 proyectos de investigación arqueológica, arquitectónica, química, de conservación y puesta en valor, y ha sido el marco dentro del cual se han realizado una serie de proyectos de investigación, conservación, de emergencia y de mitigación por el fenómeno del Niño en los últimos cuatro años.

Ha permitido a los responsables del Instituto Nacional de Cultura La Libertad entender la compleja red que rodea a este Patrimonio Cultural de la Humanidad.

ENEMIGOS AL ACECHO.

Chan Chan está desplegado en una terraza aluvial de suave pendiente y a una distancia del mar de sólo 1,000 metros: el palacio más cercano al litoral se encuentra a 14 metros de altura mientras que el extremo opuesto del complejo se erige a 44 metros sobre el nivel del mar.

Esto facilita la acción permanente y erosiva de los vientos alisios, más aun cuando escasea vegetación alta que modere su velocidad.

Por ello los paramentos del sector sur del complejo se encuentran muy deteriorados.

Existe además una pérdida de estabilidad vertical en los muros y plataformas de Chan Chan debido a la superposición de construcciones arquitectónicas realizadas por los hombres Chimú; hay estructuras superiores que poseen mayor peso que las inferiores y en ciertas zonas, incluso, hay defectuosos rellenos en el subsuelo, lo cual pone en entredicho la estabilidad de las estructuras.

«La calidad de la albañilería es importante», agrega Hoyle.

«Las construcciones de Chan Chan no tienen la misma calidad de trabajo.

Si bien éstas fueron supervisadas por arquitectos e ingenieros Chimú, el trabajo dependía de campesinos que tributaban con mano de obra y que no dominaban de igual manera el oficio; por ello hay fragmentos mejor edificados que otros, lo cual se manifiesta cuando sobrevienen los sismos y algunos colapsan».

Pero no sólo los movimientos terráqueos; las lluvias cíclicas que trae consigo el Fenómeno El Niño son dos factores determinantes en la conservación de la arquitectura de tierra nor costeña.

La erosión pluvial y su intensidad se puede observar en las superficies rugosas de los muros y en las profundas huellas que corren de las partes altas de los muros hasta los suelos.

Por último tenemos la acción del gran enemigo, el hombre, quien ha realizado una condenable actividad de maltrato a las estructuras desde tiempos de la Colonia -mediante cédulas reales que permitían el saqueo a «compañías de explotación de huacas»- hasta bien entrada la República, a través de concesiones oficiales a principios del siglo pasado para la realización de faenas agrícolas.

Existen dos carreteras, un camino colonial y una autopista que horadan el territorio del complejo y además, en la actualidad, la expansión urbana de la ciudad de Trujillo ha terminado por cercar la ciudad prehispánica.

Además, el sitio fue paulatinamente invadido con granjas agropecuarias, campos agrícolas, establecimientos nocturnos, talleres de mecánica, viviendas, entre otros, que ocupaban cerca de 600 hectáreas de la zona intangible de Chan Chan.

La acción del Instituto Nacional de Cultura no se dejó esperar.

Ejecutó diversas acciones de defensa y, en acción conjunta con la Procuraduría de Educación, realizó diversos procesos judiciales coactivos para la demolición de instalaciones indebidas en la zona intangible de Chan Chan pertenecientes a 220 ocupantes ilegales, no sin antes convocar a la Municipalidad Provincial de Trujillo para que dispusiera lotes de viviendas que alentaran la reubicación pacífica y voluntaria de los ocupantes indicados, medida a la que muchos de éstos se acogieron.

Con estas acciones el Instituto Nacional de Cultura recuperó cerca de 400 hectáreas de la zona intangible de Chan Chan.

El problema de la napa freática, sin embargo, se mantiene sin solución.

La Dirección Regional de Cultura de La Libertad está trabajando con organismos locales a través de un comité multisectorial que por estos días realiza el análisis de campo y prepara la documentación técnica sobre la problemática así como las alternativas de solución para ser discutidas en el Seminario Internacional que se desarrollará con el Comité del Patrimonio Mundial de UNESCO.

«Hay posibilidades de que hayan fuentes subterráneas desconocidas debajo de la ciudad; quizás un río seco que está empezando a tener actividad por debajo de Chan Chan.

Es más, hay posibilidades de la existencia bolsones de agua», acota Ana María Hoyle.

Su preocupación es compartida.

El llamado de alerta de la Procuraduría, que ha convocado la atención a los titulares de los ministerios de Agricultura y de Comercio Exterior y Turismo, así como al presidente del Gobierno Regional de La Libertad sobre los problemas que aquejan a Chan Chan, debería contribuir a llamar la atención de la sociedad en su conjunto para coordinar esfuerzos a fin de rescatar esta riqueza de nuestro país a toda costa.

El Caballito de Totora: Caballero de los mares

El caballito de totora, la milenaria embarcación que ha sido instrumento para la pesca y sobrevivencia del hombre costeño así como un gran aliado en su relación con el mar, es ahora Patrimonio Cultural de la Nación.

El Caballero la sabiduría con la que los antiguos pescadores peruanos dominaron el mar.

Con el paso del tiempo han presenciado también cómo estos mismos hombres transmitieron su sapiencia y técnica a generaciones que han mantenido las mismas costumbres hasta el presente.

En la antigüedad, de cara a la aridez del desierto, el mar desbordaba sus riquezas y planteaba una serie de retos a los pobladores, entre ellos la constitución de una ruta de navegación y otra de pesca.

El antiguo hombre costeño o yunga sorteó esos obstáculos y se volvió ducho en el arte de interactuar con el mar.

En esa empresa jugó un papel capital el caballito de totora.

Desde siempre la nave fue construida con la totora que los pescadores cultivaban en lagunillas costeñas o humedales cercanos al mar.

Se verifica, a la luz de las investigaciones arqueológicas, que dichas chalupas –compuestas por dos pares de envolturas de tallos de la planta que, amarradas con una fibra por ambos lados, forman una proa delgada y levantada en punta–, fueron representadas en objetos de barro y cerámica correspondientes a las culturas Mochica, Chimú y Chancay.

Así, se concluye que la navegación practicada sobre estas barcazas se desarrolló por toda la costa, desde el norte (Huanchaco, Trujillo) hasta el sur (Pisco, en Ica).

Según María Rostworowski, la difusión de este medio de transporte fue mayor, ya que «los pescadores y gente que vivían del mar tenían libertad de movimiento y el hábito de navegar con gran facilidad a lo largo de la costa».

Esto, sin duda, por la necesidad de intercambiar productos como el pescado seco y el mullu o spondylus.

Ya en la Colonia, sus funciones se fueron ampliando considerablemente.

Según Rostworowski, un dato registrado por la etnohistoria manifiesta que por la pericia de los navegantes y su facilidad sobre los caballitos de totora, éstos «recibieron la tarea de vigilar las costas de posibles ataques de corsarios y tenían un puesto de vigilancia en el islote frente al templo de Pachacámac y en caso de alerta navegaban hasta el Callao a dar aviso».

Actualmente la tradición perdura y los pescadores y usuarios de la embarcación surcan los mares con la destreza que otorga miles de años acumulados en el arte de cabalgar sobre las olas.

Conquistaron las corrientes y aún hoy, cuando son tumbados por la fiereza del mar, lo remontan «al galope» pues continúan siendo excelentes nadadores.

Igualmente, la pesca se realiza a través de dos técnicas ancestrales: el azuelo y la red.

Y aun cuando la tradición se mantiene intacta sólo en las playas del norte –en muchas de Lambayeque y en Huanchaco, La Libertad, donde todavía existen diferencias entre los estilos de construcción– un nuevo impulso le ha otorgado plena vigencia.

El 27 de agosto del 2003, mediante Resolución Directoral Nacional N° 648/INC del Instituto Nacional de Cultura fechada el 27 de agosto del 2003, se declaró al Caballito de Totora Patrimonio Cultural de la Nación y expresión de la Cultura Viva que identifica a la población del litoral norte del Perú.

Así pues, se ha reconocido con justicia una manifestación señera de aquella vasta sabiduría que refuerza el sentimiento de identidad regional y nacional.