On the Trail of Moche Gold

In 1988, a 2000 year old, golden headdress that once belonged to a Lord from the ancient Moche culture was looted from a tomb in the desert of northern Peru — and subsequently disappeared.

Unravelling a story of murder and intrigue, this film follows the trail of a dangerous mafia of archaeological traffickers. We travel from Peru to Spain to Germany and eventually end in London where the headdress is seized by detectives from Scotland Yard and finally returned to where it belongs — in a museum in Peru.

 

Siguiendo el rastro al oro Moche

En 1988, un tocado de oro de 2000 años de antigüedad que perteneció a un Señor de la antigua cultura Moche fue sustraído de una tumba en el desierto del norte de Perú – y posteriormente desapareció.

Esta película desentraña una historia de asesinato e intriga, sigue la pista de peligrosos mafiosos traficantes de bienes arqueológicos. Los realizadores viajaron desde Perú a España y Alemania y finalmente terminaron en Londres, donde el tocado es recuperado por los detectives de Scotland Yard y finalmente regresó a donde pertenece, un  museo en el Perú.

( FL Films hace temas de actualidad y documentales hechos para una variedad de canales de televisión de renombre. )

EL SEÑOR DE SIPÁN, El hallazgo que cambió la historia

sipan-representacion-museoWalter Alva encabezó el grupo de especialistas y trabajadores que trabajaron durante varios meses para rescatar la cámara funeraria.

Cinco lustros han pasado desde el descubrimiento de este personaje de la cultura Mochica y es un buen momento para hacer una relexión sobre la importancia que ha ejercido este acontecimiento en Perú, en su población, en su cultura.

VEINTICINCO años es una vida o apenas un recodo en la historia de un país, pero existen acontecimientos que marcan un antes y un después de una época, que dan inicio a un serie de sucesos que inluyen en los aspectos cultural, económico y social de una nación. Eso fue lo que ocurrió aquella mañana de julio de 1987 cuando un grupo de arqueólogos y trabajadores encabezados por Walter Alva hallaron la cámara funeraria intacta de un señor moche. Se encontraban ante uno de los descubrimientos más fascinantes e importantes de la arqueología mundial.

«Cumplir 25 años del descubrimiento del Señor de Sipán significa haber recorrido un largo camino que empezó en dramáticas circunstancias porque el monumento estaba siendo saqueado por los profanadores de tumbas y porque el hecho ocurrió en una época de crisis política, social y económica. De eso se aprovechaban los traficantes de piezas arqueológicas para promover el saqueo de nuestra riqueza cultural. Se profanaron tumbas y se desató una iebre en el pueblo de Sipán y nos vimos obligados a intervenir», recuerda Alva, actual director del Museo Tumbas Reales de Sipán.

Sostiene que su descubrimiento tuvo el mismo impacto que ocurrió cuando se halló la tumba de Tutankamón en Egipto, a comienzos del siglo XX. «Se generó una dinámica que se manifiesta en el mayor interés de estudiar la cultura mochica. Marca una mayor atención de parte de la clase política hacia esta tarea que apoyó más proyectos de investigación y también en la comunidad que se interesa por su patrimonio», apunta.

Luis Chero, director del Museo de Sitio Huaca Rajada-Sipán, fue otro de los protagonistas de aquella historia. Recuerda los momentos difíciles que vivieron cuando llegaron a la zona arqueológica. «La plataforma funeraria había sido tomada por los huaqueros y cuando ingresamos en el lugar recibimos muchas amenazas de muerte y se temía que el doctor Alva sufriera algún tipo de atentado. Contra todo eso se trabajó, y 25 años después el resultado es que ahora tenemos 16 contextos funerarios recuperados y restaurados».

Los huaqueros estaban en Sipán desde diciembre de 1986 y habían lotizado el lugar y excavaban todo el día. Incluso llegaron a profanar la tumba. A mediados de febrero la Policía intervino e hizo un operativo en las casas de los huaqueros e incautó una serie de piezas, entre ellas dos caras felínicas, caras antropomorfas y otros objetos de oro. En la madrugada llamaron a Walter Alva y le pidieron que vaya de inmediato; el arqueólogo jamás se imaginó lo que le esperaba. Fue grande su impresión al ver las piezas de oro. «Esa misma mañana fuimos a Huaca Rajada. Llegamos al sitio y vimos varias piezas fragmentadas que habían sacado los huaqueros. Estaba destruido. Comenzamos a ir interdiario y llegaron las amenazas; nadie quería trabajar con nosotros. Gracias al apoyo de la Policía pudimos trabajar permanentemente desde marzo y en julio se produjo el descubrimiento», precisa Chero.

El arqueólogo indica que existen dos etapas en el trabajo de investigación en la zona. La primera empezó en 1987 y concluyó en 2002 con la construcción del Museo Tumbas Reales de Sipán. En este período se descubrieron, además del Señor de Sipán, las tumbas del Viejo Señor, del Guerrero, del Sacerdote, del Jefe Guerrero y de nobles.

La segunda etapa empezó en 2007 y continúa hasta la fecha, con apoyo del Fondo Ítalo-Peruano y, luego, con la creación de la Unidad Ejecutora 111-Naylamp, entidades que financian los trabajos. En este

período se descubrieron los contextos funerarios del Sacerdote Guerrero, tumba 14; el Joven Guerrero, tumba 15, y Guerrero del Pututo, tumba 16.

INICIO DE UNA ETAPA

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El arqueólogo Walter Alva recuerda cómo catastróficas lluvias y sequías arrasaron con los moches y otras civilizaciones del norte peruano. Una reflexión para pensar la futura reconstrucción. (Foto: El Comercio/ Karen Zárate)

Walter Alva airma que se puede hablar de un antes y un después de Sipán, porque a partir de su descubrimiento cambió el concepto de arqueología en Perú, se le prestó más atención. «Antes solo se tenían estudios que realizaban investigadores extranjeros; eso ahora ha cambiado y se desarrollan proyectos que tengan un impacto social», reiere. Destaca también el surgimiento de una identidad, en especial en Lambayeque. «La población ha asumido con mucha fuerza que Sipán es un testimonio de la grandeza de su pasado. Ahora se siente orgullosa de saberse descendiente de una cultura que tuvo un alto nivel de desarrollo», agrega.

Chero resalta, por su parte, el creciente interés por estudiar la cultura Mochica y el desarrollo de proyectos de investigación en las huacas de La Luna, El Brujo, San José de Moro y otros. «Todos estos estudios en conjunto hacen que esta cultura sea mejor conocida».

Los trabajos en el área de Sipán y en Lambayeque han permitido demostrar una evolución en los enterramientos. Existe un mismo sistema, pero a medida que pasa el tiempo los personajes principales tienen más objetos de oro y de plata, se les da un rango de señores. Igual sucede con las tumbas de los sacerdotes, de los guerreros y de los personajes de la nobleza.

Alva rescata el aporte de los mochicas en el desarrollo de la ingeniería hidráulica. Precisa que fueron los que cambiaron el paisaje de la Costa peruana. «Fueron ellos los que desarrollaron la ingeniería hidráulica porque irrigaron el desierto e incorporaron extensos terrenos como áreas de cultivo. A partir de allí surgió la metalurgía».

IMPACTO
«Se ha generado un sentimiento de identidad. Para Lambayeque, es el ícono cultural, de su identidad y significa también la revaloración de la autoestima de nuestra población. Ahora ningún lambayecano deja de sentirse orgullo de ser descendiente de la raza de los señores de Sipan», recalca Alva.

Sostiene que el hallazgo del Señor de Sipán generó una diná-mica en la investigación arqueológica que impulsó y condujo a la construcción de un museo propio como es el Tumbas Reales, que recibe anualmente entre 140,000 y 160,000 visitantes. «Desde su inauguración hasta la fecha ha recibido cerca de un millón 700,000 turistas. En diez años es uno de los museos más visitados de Perú y creo que es una demostración de que ha sido un proyecto exitoso».

En el aspecto académico, destaca que la arqueología peruana ha entrado en una etapa de madurez y ahora tiene una presencia importante en el mundo académico cientíico; inluye el hecho de que esta ciencia pasó de ser teórica a una social, que trabaja en beneicio de la población y que el resultado de sus investigaciones impacta positivamente en la identidad de los peruanos.

En el aspecto económico, Alva airma que se ha generado una creciente actividad turística que no existió antes. Este movimiento implica, además, la construcción de nuevos hoteles, hostales y restaurantes, una mayor preocupación por mejorar la infraestructura y servicios. También ha inluido en la revaloración de la comida, de las costumbres.

Chero coincide con esto; sin embargo, sostiene que las comunidades adyacentes a Huaca Rajada Sipán necesitan de mayor inversión en infraestructura para rehabilitar sus pistas, veredas, construir un parque, mejorar el servicio de agua, la fachada de las viviendas, del colegio; ampliar la posta médica. «Podría dárseles el aspecto de un pueblo moche», sugiere.

Lo que se halló en Sipán

senor_sipan_ornamentosLos arqueólogos Walter Alva, Susana Meneses y Luis Chero integraron el equipo que descubrió la cámara funeraria de este importante personaje moche. Primero encontraron un cuarto sellado con objetos y ofrendas. En otro recinto de cinco metros por lado apareció el esqueleto de un hombre joven. Era un guardián al que le cortaron las extremidades inferiores para representar al guardián de una tumba. Medio metro más abajo aparecieron restos de vigas de algarrobo desintegradas. Más adelante descubrieron un ataúd intacto y sellado.

Cuando llegaron a este lugar hallaron un rostro de oro en miniatura. Era una orejera, luego encontraron una masa de objetos inidenti?cables de cobre oxidado. Todo el proceso de excavación demandó 8 meses. Finalmente, quedaron al descubierto estandartes, orejeras, ornamentos, emblemas, atuendos, tocados y otros objetos.

El Señor de Sipán, que era un esqueleto casi desintegrado, tenía el rostro protegido por un cubrementón o yelmo de oro, una simbólica nariz, una representación de la dentadura y una suerte de máscara funeraria en la que se simbolizaban los órganos de los sentidos; además, el cráneo reposaba en una patena de oro.

Se hallaron también fragmentos textiles que revelaron la existencia de una túnica decorada con placas metálicas, un cetro de oro y plata que terminaba en un ?lo ceremonial para sacrificios, un collar de frutos de maní, oro y plata, un collar de 10 cabezas humanas y collares de cuentas de turquesa y oro; una corona, sonajeros de oro y protectores coxales.

 

Fuente: El Peruano

Buscan impulsar leyes más drásticas para proteger patrimonio cultural peruano

 Leyes con penas más drásticas para poner coto a la destrucción y al tráfico del patrimonio cultural, con el fin de apoyar de manera efectiva la labor del Ministerio de Cultura, planteó hoy el arqueólogo Walter Alva Alva, director del museo Tumbas Reales de Sipán de Lambayeque.
El descubridor del jerarca moche destacó que a nivel mundial las personas se están sensibilizando en la idea de no propiciar el saqueo de otros pueblos que pierden su rica historia y herencia cultural, producto del tráfico de bienes culturales.

Resaltó, en ese sentido, el trabajo de autoridades del Ministerio de Cultura en lograr que Perú ocupe el primer lugar a nivel mundial en la recuperación de sus bienes culturales.

“Esto es el resultado de una labor muy activa. En Perú  tenemos profesionales que están comprometidos con esta tarea. Nosotros como institución siempre hemos apoyado (…) y el Perú hoy está liderando esta iniciativa”, expresó.

Recordó que han participado en muchos eventos, en los que abordan esta problemática, y, además, en el Ministerio de Cultura hay una Oficina de Lucha contra el Tráfico de Bienes Culturales que es muy activa.

“Son profesionales (sus integrantes) de muy alto nivel que están identificados con nuestra herencia cultural. Desarrollan una labor excelente, planificada”, enfatizó.

Alva hizo hincapié en la necesidad de hacer inventarios sobre los tesoros que reúnen iglesias del país, las cuales, en la mayoría de los casos, carecen de información de su patrimonio religioso.

“Se sabe muchas veces que cuadros maravillosos de la escuela cusqueña en pueblos pequeños son sustraídos y ni siquiera hay una foto de esas pinturas (…) Felizmente el Ministerio de Cultura está desarrollando actividades para registrar esos bienes y evitar que puedan ser robados y exportados ilegalmente”, comentó.

El investigador pidió al Gobierno la dotación de mayores recursos al Ministerio de Cultura para frenar con mayor ímpetu el tráfico ilegal de bienes culturales y, al mismo tiempo, sugirió impulsar leyes más drásticas en lo referido a la conservación del patrimonio cultural y desarrollar una campaña muy activa en este campo.

Solicitó a los congresistas impulsar leyes que eleven las penas por destrucción y tráfico de nuestra herencia cultural.

Alva recordó que un equipo de Ministerio de Cultura desarrolla, además, una labor permanente para identificar, localizar y hacer los reclamos bajo marcos de los convenios vigentes.

“Hay cosas que ya son difíciles e imposibles de recuperar cuando han sido trasladados a otro país después de la década del 80, cuando comienzan a regir los convenios internacionales como es el caso de Estados Unidos, España, Alemania y Suiza”, anotó.

En los últimos cinco años, Perú ha logrado recuperar cerca de 3,000 piezas culturales, que eran exhibidas en colecciones privadas en el extranjero.

La tumba de un dignatario de la cultura Lambayeque revela sus tesoros después de 800 años

FIGURA DE LÍDER. Esta es la tumba donde se encontró el cráneo de un líder de la cultura Lambayeque, junto con las orejeras de oro

A unos 60 centímetros de la tumba de la sacedortisa del Complejo Arqueológico Chotuna-Chornancap, descubierta el año pasado, se halló la tumba de un señor muy importante de la misma cultura. Se encontró su cráneo y un par de orejeras de oro

Cuando retiraban los últimas osamentas de la primera sacerdotisa de la cultura Lambayeque, descubierta en octubre del 2011, un grupo investigadores halló en el mismo contexto funerario una nueva tumba que pertenece a un importante dignatario de unos 800 años de antigüedad.

Este habría cumplido el rol de un sacerdote o una autoridad local en el área de influencia del Complejo Arqueológico de Chotuna-Chornancap, a 25 kilómetros de Chiclayo.

El hallazgo se ubica a 60 centímetros de la tumba de la sacerdotisa, a unos seis metros de profundidad, en el sector sur de la huaca Chornancap. Los primeros indicios se registraron el 4 de julio, cuando apareció un conjunto de conchas spondylus, una botella asa estribo con rasgos mochicas y un objeto en oro laminado que luego se confirmó que era una corona de oro.

Los trabajos se tornaron muy difíciles para los arqueólogos porque la cámara funeraria empezó a  llenarse de agua por lo elevado de la napa freática. Pese a esto, se logró encontrar el cráneo del personaje principal que fue enterrado con un par de finas orejeras de oro, en las que los artistas lambayeque plasmaron la representación de una o la con rostro humano, considerado uno de los emblemas más significativos de la religiosidad de esta civilización.

El rostro del personaje había sido cubierto por una máscara de cobre plateado. Sobre su cabeza también se halló una corona cilíndrica de cobre plateado con tres elementos decorativos a manera de personajes de la élite lambayeque, con un bastón de mando en la mano izquierda y un vaso  ceremonial en la mano derecha. También se desenterró un tocado con plumas de cobre y una corona de oro con la forma del ave marina mítica, que es otro de los íconos emblemáticos de esta región.

En un sector de la tumba, también aparecieron un par de orejeras de oro y un conjunto de vasijas de uso doméstico y ceremonial, compuesto por platos y ollas llenas de alimentos y restos óseos. La  ámara funeraria se completa con decenas de ofrendas  de arcillas con forma de pequeños crisoles y otro conjunto de vasijas de cerámica de forma globular, sobre las cuales aparecen esculturas de un personaje lambayeque.

La excavación tiene un avance de 5 % y a medida que avanzan los trabajos han empezado a aparecer cerca de siete vasos ceremoniales de oro, plata y cobre plateado y ofrendas de conchas de  spondylus.

 

Fuente: el Comercio

 

La civilización mochica fue gobernada por una dinastía, prueba de su alta organización, lo que ha quedado demostrado en 25 años de investigación en el departamento de Lambayeque, afirmó hoy el arqueólogo Walter Alva, descubridor del Señor de Sipán en 1987.
Ante la proximidad de la celebración por los 25 años de aquel descubrimiento (el 20 de julio), sostuvo que el pueblo mochica fue una de las más importantes civilizaciones del mundo prehispánico.

“Esta cultura estuvo altamente desarrollada no solo en los aspectos artísticos con su cerámica maravillosa y su orfebrería, sino también en los conceptos religiosos, el concepto del dualismo. Era una cultura altamente desarrollada en su estructura social-política que estaba gobernada por una dinastía de reyes”, señaló.

“No era un pueblo que podía ser gobernado accidentalmente por un jefe que accedía al poder por algunas causas. Era una civilización altamente organizada”.

Mencionó, además, que los mochicas cambiaron el paisaje de la Costa peruana al desarrollar una verdadera reingeniería hidráulica con la irrigación en el desierto y no solo por su producción de joyas.

“Era una sociedad altamente jerarquizada. Era una sociedad como lo fueron todas las sociedades antiguas en su tiempo, manejadas por una dinastía sagrada, y una sociedad basada en la irrigación artificial, una sociedad agraria”, anotó.

El investigador recordó también que el proyecto arqueológico Sipán fue el primero en su tipo manejado por peruanos, lo que ha permitido salvar uno de los tesoros culturales más importantes del país.

Destacó que ello generó una dinámica dentro de la investigación arqueológica que impulsó y condujo la construcción de un museo propio como es el Tumbas Reales de Sipán que recibe anualmente entre 140,000 a 160,000 visitantes.

Comentó que desde su inauguración el museo superó el millón de visitantes. “En diez años,es uno de los museos más visitados del Perú y creo que es una demostración de que ha sido un proyecto exitoso”, manifestó.

Alva dijo que este recinto contribuyó al conocimiento de la cultura Mochica, reactivó la investigación arqueológica en el norte peruano al punto de que hoy se habla de la “mochicología”, como se habla en el mundo de la “egiptología”.

El especialista indicó que desde que se descubrió el Señor de Sipán se desarrollaron, por lo menos, 15 congresos dedicados por especialistas a analizar, a nivel mundial, exclusivamente a la cultura Mochica.

Resaltó asimismo el impacto del descubrimiento en Lambayeque. “Se ha generado un sentimiento de identidad, es el ícono cultural de la identidad y significa también la revaloración de la autoestima de nuestra población. Ningún lambayecano dejará de sentirse orgulloso hoy de descender de los Sipán”, anotó.

Refirió que personas como el sociólogo Nelson Manrique habla del fenómeno Sipán. “Es un fenómeno que hoy identifica a Lambayeque como un  ícono de su  cultura, de su progreso, de su desarrollo y de su identidad”, enfatizó.

 

Importante descubrimiento de templo que rinde culto al agua en Cajamarca, Perú

TRABAJOS. En la colina de La Grada, ubicada en el caserío Poro Poro, en el distrito cajamarquino de Catache, unas 30 personas trabajan desde hace mes y medio para descubrir restos arqueológicos.

Edificación tendría unos 3 mil años de antigüedad según arqueólogos.

Su arquitectura es comparable a Kuntur Wasi o Chavín de Huántar.

Durante casi toda su existencia,  los habitantes del alejado caserío cajamarquino de Poro Poro vivieron rodeados de varios conjuntos de rocas y de enigmáticos círculos tallados en grandes piedras, los que se llenaban con el agua de las lluvias.

En 1979, estos pobladores empezaron a entender lo que los rodeaba cuando Walter Alva llegó a la zona en busca de un conjunto de figuras tipo Chavín que los investigadores Boris de la Piedra y Absjorn Pedersen habían presentado en un congreso de arte rupestre doce años antes en Huánuco.

IMPONENTE. La escalinata más importante es la que conecta la plaza con una plataforma donde se realizaban los ritos de culto al agua.

El investigador quedó impresionado con las pinturas murales, algunas inscripciones en piedra y otros vestigios.
Alva decidió realizar excavaciones exploratorias que dieron como resultado algunas evidencias arquitectónicas.

Treinta y dos años después, Alva retornó a Poro Poro como asesor de su esposa Ema Eyzaguirre, directora del proyecto científico que se ejecuta desde hace un mes y medio en la zona con el apoyo económico de la municipalidad distrital de Catache, en la provincia de Santa Cruz.

Ambos arqueólogos decidieron develar la sorprendente edificación enterrada en una pequeña colina, ubicada a más de 2.800 metros sobre el nivel del mar sobre el río San Lorenzo.

EL HALLAZGO

MÁS FUNCIONES. Esta construcción era parte de un recinto dedicado a los sacerdotes, donde se preparaban antes de salir a la ceremonia.

Los integrantes del proyecto no se dejaron vencer por las lluvias y la baja temperatura, que en la zona alcanza hasta 5 °C. En 45 días lograron develar una plaza ceremonial de culto al agua que forma parte de un conjunto de templos, que tendría 3 mil años de antigüedad, solo comparable a otros de la época formativa como Pacopampa, Chavín de Huántar y Kuntur Wasi.

Para Alva, Eyzaguirre y los pobladores del lugar, cada día era especial porque encontraban muros de 3 metros de alto, construidos con bloques alargados de hasta 2 metros de largo por 0,80 metros de ancho y otros de pequeñas dimensiones.
Un hallazgo celebrado por los investigadores fue el de una escalinata de seis metros de ancho, en la que sobresale un pórtico monumental que lo forman dos pilares de piedra de casi 3 metros de alto y 5 toneladas de peso.

CALENDARIO. Walter Alva indica el sitio donde se ubicaban estos círculos tallados que servían para leer el comportamiento astronómico.

Esta habría servido para conectar la plaza cuadrangular de 32 metros por lado con una plataforma superior, donde probablemente se realizaban importantes ceremonias de culto al agua.

A medida que avanzan los trabajos, los arqueólogos han encontrado impresionantes muros de piedras, en los que quedó registrada la técnica de construcción que se basaba en desgajar grandes bloques del farallón y darles el acabado final junto con los muros de la edificación. Es la técnica llamada percusión a golpe de martillo, también utilizada por los integrantes de la cultura Chavín e incluso por los de Tiahuanaco.

ARTE. Pinturas rupestres descubiertas hace años en el caserío de Poro Poro también forman parte del complejo.

Walter Alva cree que estamos frente a uno de los más importantes santuarios del formativo en la sierra norte del Perú. El investigador desliza la hipótesis de que la plaza ceremonial podría tener su origen en una época ligeramente anterior a la influencia Chavín o tratarse de una civilización que fue parte de un período formativo regional. “Los templos fueron construidos por una civilización desarrollada, pues el volumen del material empleado implica una organización que demandó el movimiento de grandes masas”, refiere Alva.

Por el momento no se han encontrado restos de viviendas pero sí algunos indicios de que en el recinto vivió un grupo pequeño de personas que atendían el culto y a la casta sacerdotal.

El lugar del descubrimiento es conocido como La Grada. Forma parte de un complejo de 8 kilómetros de extensión, donde se han identificado cinco monumentos, pinturas murales y grabados en piedra, según la directora del proyecto arqueológico.

FUNCIONES DEL TEMPLO

El templo descubierto habría servido como un gran centro religioso, hasta donde llegaban grupos de personas que se dedicaban a la agricultura y vivían en la parte alta de la cordillera.

MAS POR DESCUBRIR

PLATAFORMAS
Alrededor de la plataforma principal también se han descubierto muros de contención que sirvieron para proteger la construcción de piedra. Asimismo, existirían otros vestigios que aún no se han desenterrado.

COMPLEJA CONSTRUCCIÓN
Según Walter Alva, el templo descubierto en La Grada sería uno de los altares más elaborados de América porque se trata de una construcción sistemática que demandó un gran esfuerzo de parte de la población.

PEREGRINACIÓN
El templo conocido como La Grada habría sido un gran centro de peregrinación de pobladores que llegaron de pueblos cercanos e incluso de la costa.
Otro detalle que llama la atención es la escasa presencia de figuras en los restos.

PROTECCIÓN
Algunos monumentos del complejo arqueológico, como el altar y el púlpito, serán sometidos a un proceso de conservación porque son atacados por hongos y líquenes, que amenazan con dañar las construcciones en piedra.

3 ESCALERAS
han sido encontradas hasta el momento.
Además de la principal que une la plaza con la plataforma ceremonial, hay una escalera construida por bloques pétreos de varios colores, cuya función habría sido conectar la plaza principal con un altar tallado en roca.
Esta es una estructura megalítica, especie de observatorio astronómico, formada por una sucesión de escalones labrados y pequeñas concavidades donde los sacerdotes establecían el movimiento de los astros.

500.000 NUEVOS SOLES
es la inversión que la municipalidad distrital de Catache hará hasta agosto del próximo año en labores de excavación, instalación de techos y conservación del templo.

PAISAJES
A escasos kilómetros de La Grada, existe una catarata de 300 metros que ha sido bautizada como el chorro blanco, además de otros atractivos naturales, como paisajes exóticos donde vive el oso de anteojos.

25 FAMILIAS DE PORO PORO
dejaron sus labores agrícolas para empezar a trabajar en el recinto.
Ellas son las más interesadas en que los investigadores cumplan sus objetivos.

Invasiones y tala ilegal ponen en peligro refugio natural

INVASORES. Familias enteras viven dentro del Refugio de Vida Silvestre de Udima, el cual alberga el centro arqueológico de Poro Poro

La presidenta del Comité de Gestión de Udima, Lorena Huamán Aguilar, invocó a las autoridades del Gobierno Central que envíen a un representante del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Sernanp), a fin de que adopten medidas necesarias para frenar las invasiones y la tala indiscriminada de los bosques que forman parte del Refugio de Vida Silvestre de Udima.

“No podemos permitir que se afecten los bosques por falta de una autoridad en la zona.
De seguir así, el comité de gestión, con el apoyo de las comunidades asumiremos el control del refugio, que ahora se revaloriza con los descubrimientos ocurridos en Poro Poro, que forman parte de esta zona protegida”, declaró Huamán Aguilar.

Recordó que desde hace varios meses solo han recibido ofrecimientos del jefe del Sernanp pero hasta el momento no envían a una persona que asuma el control del refugio, el cual es afectado por invasiones y la presencia de taladores ilegales, que llegan a la zona para extraer especies maderables.

APOYO ASEGURADO

El alcalde del distrito de Catache Américo Monteza Villegas, dio a conocer que el pleno de regidores decidió apoyar las investigaciones arqueológicas en Poro Poro para proteger el valioso patrimonio y también como una forma de generar ingresos indirectos a los moradores de esa alejada localidad cajamarquina. Monteza Villegas señaló que algunas familias que ocupan la zona arqueológica serán reubicadas y se beneficiarán con proyectos a cargo de la municipalidad distrital. La autoridad mencionó que a mediano plazo los restos encontrados estarán a disposición de los turistas, que podrían llegar desde Chiclayo. También hemos presentado un proyecto a la municipalidad provincial de Santa Cruz y al gobierno regional para que ayuden a revalorar este importante vestigio, que forma parte de un extenso complejo cultural, puntualizó.

 

Fuente: El Comercio

Úcupe: escenas ocultas de una Corte Real

En 1983, el equipo de esposos arqueologos Walter Alva y Susana Meneses dirigió un equipo de investigación en un pequeño pueblo en el norte de Perú llamado Úcupe. Ellos excavaron un antiguo montículo que contenía restos de un edificio que pudo haber sido una residencia de la elite o un centro ceremonial. Las ruinas estuvieron selladas dentro de una edificacion de ladrillos de adobe, las paredes exponian parcialmeente lo que evidenciaba pertenecer a la cultura Lambayeque, que duró desde el siglo noveno al decimoprimero DC.

Con el final de la temporada de campo, Alva y Meneses volvieron a enterrar los cuadros para protegerlos de la intemperie y posibles saqueadores. La intencion de los arqueólogos era de regresar y terminar las excavaciones, pero lo fuerte de «El Niño», el descubrimiento de la ahora famosa tumbas reales de Sipán, y la lamentable muerte de Meneses en 2002, retrasó el trabajo de campo hasta este año. Un equipo dirigido por Alva y el hijo de la pareja Bruno, han expuesto unos 400 metros cuadrados de murales. Pinturas de colores vibrantes sugieren que fueron cubiertos por la pared de ladrillos de adobe poco después de que se terminaron alrededor del año 900.

Tan impresionante como la preservación de los murales es, lo más sorprendente para los arqueólogos es lo que representan – una corte real en una fiesta. Se trata de un marcado alejamiento de las formas rígidas y estandarizadas en la mayoría de los murales y pinturas de cerámica Lambayeque. «Pudo haber sido para conmemorar la visita de alguna persona distinguida», dice Alva. «Hay una sensación de una ocasión especial, con acróbatas y músicos, y sin embargo se ve la jerarquía asociada a una corte real. Algunas figuras son más grandes y más centrales, y por lo tanto más importantes que otros. «Los murales muestran a un hombre golpeando un tambor, mientras que otras tocan flautas y agitan maracas. Otra persona tiene un loro vivo, y otros llevan las ollas que contienen probablemente chicha, un licor de maíz, bebida incluso hoy por peruanos en las bodas y bautizos. Acróbatas con tatuajes por todo el cuerpo proporcionan el entretenimiento, una se encuentra en los hombros de otro, agitando banderas.

Todo el mundo lleva tocados llamativos. «Los murales están llenos de vida y actividad», dijo Alva. En algunos lugares, una elaborada vestimenta, más bien la figura rígida se distingue en los celebrantes de la fiesta. La representacion aparece a menudo en el arte Lambayeque y se cree que representa al Naymlap (a veces escrito Naylamp), un hombre semi-mítico que, según la leyenda, viajó en balsa a la costa peruana con 40 asistentes y creó una dinastía que duró hasta 11 gobernantes. Quienquiera que fuese, cuando los españoles llegaron al Perú en los años 1500, los locales aún hablaban de él. ¿Por qué los murales fueron cubiertos con ladrillos?, esto sigue siendo un misterio.Alva cree que la persona que hizo las pinturas probablemente murió poco después de que las terminara. Los antiguos peruanos eran conocidos por enterrar o destruir edificios, tras la muerte del gobernante que los construyó, para evitar que sean apropiadas por sus sucesores. Incluso las partes más lujosas son seguidos por un vestigio, es lo que parece.

La prisa por la Conservación

La búsqueda y excavación de pinturas de 1.100 años de edad, fue sólo el comienzo de los trabajos que había que hacer en Úcupe. Ahora que los murales están expuestos, Alva y su equipo se están apresurando para su conservación. Se ha contruido un techo sobre el sitio para protegerlo de la lluvia o incluso lo más perjudicial, el sol, que podrían causar que los delicados pigmentos desaparescan casi de inmediato. Los equipos de conservadores han trabajado para estabilizar las paredes mediante la inyección de suficiente agua destilada en los ladrillos de adobe para evitar que se desintegren. A continuación, cubrieron los ladrillos con una sustancia polimérica, lo que la consolida aún más. Por último, los conservadores aplicaron una fina capa de silicato de etilo, un producto químico incoloro, a los propios murales para proteger los pigmentos. «Tan pronto como se realiza la accion de excavar, se tiene que comenzar el proceso de conservación, o se pierde la pintura», dice Alva. Algunos de los murales pueden estar demasiado desvanecidos para preservar, pero cree que se puede mantener los suficiente para abrir el sitio a los visitantes dentro de un año o algo así.

 

Fuente: Archeology Magazine Ed. September/October 2011

Hallan tres tumbas del 2.500 a.C. con cerámica Chavín en complejo arqueológico Ventarrón-Collud-Zarpán, Lambayeque

Complejo registra vestigios que van desde el 2.500 a.C. hasta el incanato. Cuerpos fueron enterrados junto a cerámica chavín muy valiosa.

En un pequeño montículo rodeado de rocas enormes y decenas de pozos que dejó el intenso huaqueo hace treinta años, los arqueólogos del complejo arqueológico Ventarrón-Collud-Zarpán descubrieron tres contextos funerarios que guardaban excepcionales piezas de cerámica que darán nuevas luces sobre el desarrollo de las culturas Cupisnique y Chavín, ocurrido hace más de 2.500 años.

Los cuarenta auxiliares dirigidos por Francisco Valle Riestra Martin –el arqueólogo residente del sitio Zarpán, ubicado en el distrito de Pomalca– no se imaginaron encontrar verdaderas joyas de cerámica en un cementerio donde los saqueadores, en los ochenta y noventa, extrajeron hermosas obras de arte que hoy forman parte de colecciones privadas.

Luego de varios meses de ardua labor, a una profundidad de aproximadamente 2 metros, se desenterraron tres tumbas del período formativo que, pese a no corresponder a personas de alto estatus, contienen bellos ejemplares de cerámica con un altísimo nivel estilístico, excelente acabado y pulido excepcional.

Así, se encontraron, por ejemplo, una botella con típicos rasgos de Chavín o la representación de un mono en plena actividad, platos, vasos, además de otras valiosas piezas que lamentablemente fueron rotas por los huaqueros.

El estado de conservación de los esqueletos es realmente muy malo, debido a la humedad y a que todo el montículo había sido invadido por plantas silvestres.

Para el equipo de investigadores también ha sido un logro haber encontrado un gran muro de piedra, que circunda un gran templo asociado a un canal ritual que aún falta excavar, además de una superposición de manifestaciones culturales posteriores, como entierros simples pertenecientes a las culturas Lambayeque y Mochica. Valle Riestra está seguro de que en el lugar se develará un monumento muy complejo, luego de culminadas las excavaciones.

CUPISNIQUE Y CHAVÍN
El hallazgo de los objetos de cerámica y de las tres tumbas motivó la visita del director del museo Tumbas Reales de Sipán, Walter Alva, quien opinó que el descubrimiento dará nuevas luces sobre el origen y la forma como fue consolidándose la civilización en el norte del país.

El complejo arqueológico Ventarrón-Collud-Zarpán se ha convertido en los últimos años en una investigación singular porque en los tres vestigios se ha encontrado una estratigrafía horizontal que comienza con los orígenes de la civilización (en la época del arcaico y precerámico) con una antigüedad de 4.500 años y se prolonga hasta el período incaico.

Ignacio Alva Meneses, arqueólogo residente del sitio Ventarrón, hijo del doctor Walter Alva, refirió que se puede concluir que hace 4.500 años, en Lambayeque, se constituyó el origen de la civilización y de la arquitectura, mientras que en Collud y Zarpán se introdujo la cerámica acompañada de construcciones más grandes, teniendo como patrón lo que ya se había definido en la arquitectura ceremonial del complejo Ventarrón.

“Lo que se ha encontrado refleja el encuentro estilístico de lo que se llama Cupisnique y Chavín. En Zarpán se ha encontrado la superposición de ambos estilos. También se registra la imposición de un patrón arquitectónico de otro lugar”, dijo Walter Alva.

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INFOGRAFÍA: Úcupe, el palacio lambayeque que adoraba a Naylamp

En pleno apogeo de una antigua civilización, hace 1.100 años y a dos kilómetros y medio de la desembocadura del río Zaña en el Océano Pacífico, se desarrolló una majestuosa ceremonia. Esta vez el ritual fúnebre no era para sepultar a un dignatario con sus ofrendas y concubinas, sino para enterrar un pequeño palacio sagrado, en el que los mejores artesanos del reino plasmaron varios rostros míticos, personajes semidivinos y escenas iconográficas en muros polícromos que abarcarían más de 40 metros cuadrados.

Los gobernantes de la época decidieron ocultar definitivamente un recinto que por varias décadas sirvió para rendir culto a Naylamp, personaje que, según la leyenda, habría poblado esta zona del Perú. Cubrir los recintos para que no sean utilizados por otros gobernantes era una tradición en la cultura Lambayeque.

Este era una especie de semidiós, cuyas expresiones, vestimentas, súbditos y ceremonias quedaron grabados con genialidad en muros multicolores de un recinto que hoy es develado en su integridad para conocer un poco más el real significado de la cultura Lambayeque.

Por tratarse de una estructura sagrada, los antiguos lambayeques creyeron que esta no debía ser reutilizada por otra gente, por lo que decidieron sepultarla y dejarla como un montículo de apariencia natural. Así permaneció varios siglos hasta que en 1983, en esta zona denominada Úcupe y ubicada en el distrito de Lagunas Mocupe, los arqueólogos y esposos Walter Alva y Susana Meneses descubrieron uno de los murales, pero fue guardado ante la falta de recursos económicos para desenterrarlo y conservarlo.

Casi 30 años después, Bruno Alva Meneses –quien tenía 1 año cuando sus padres descubrieron los primeros murales– y un equipo de investigadores del museo Tumbas Reales de Sipán hallaron nuevas pinturas murales y el resto de la estructura del palacio.

Con este trabajo que ha tomado tres meses, este complejo se convierte en el nuevo atractivo turístico de la región por la gran variedad de colores que posee y las míticas escenas que adornan la parte baja del valle de Zaña, en el paraje conocido como San Miguel, que perteneció a la antigua Cooperativa Agraria de Úcupe.

MÁS INVESTIGACIONES
El hallazgo que debió ser ocultado en 1983 fue impactante: se encontraron nueve personajes, de los cuales seis son principales y tres secundarios. Todos ellos representan retratos de importantes gobernantes ricamente ataviados con vistosos tocados, coloridos atuendos, brazaletes y distintivos reales.

Sin embargo, el trabajo reciente no solo permite conocer nuevos personajes, sino una rampa lateral decorada con escenas de súbditos llevando ofrendas, una especie de portada en la que un personaje de alta jerarquía con dos estandartes parece ofrecer una bienvenida, un muro lateral con escenas inéditas, además de otras pinturas en la parte inferior del muro donde hace 28 años se encontraron los primeros personajes.

Walter Alva, director del museo Tumbas Reales de Sipán, maneja varias hipótesis como la narrada al inicio del texto. Otra de ellas es que en los murales se representó a los gobernantes de la época, que ordenaron plasmar sus imágenes para demostrar su poder y hacer sentir su divinidad. Para esto se vestían con trajes llenos de diseños, dentro de una gran escena que evocaba momentos religiosos.

NUEVOS SIGNIFICADOS
Un hecho que llenó de expectativa a los investigadores es que, en los últimos días, desentrañaron otro paño mural en el que se aprecia a diversos personajes en una escena aparentemente festiva. En ella hay un acróbata parado sobre los hombros de otra persona que lleva en sus manos banderas, mientras una mujer toca maracas y otros cargan ofrendas. Según Alva, lo que quedó grabado en Úcupe es similar a las más finas cortes de Europa.

Alva considera que es sorprendente el movimiento y actividad en las escenas, lo cual no resulta muy usual en el arte de Lambayeque.

También se descubrieron imágenes como las del segundo nivel del muro principal. En él hay una secuencia de súbditos que desfilan llevando ofrendas, entre ellas un guacamayo con espectacular plumaje, un spondylus, plumas multicolores y objetos sagrados como vasos y tumis que luego fueron entregados al gobernante.

LA CIFRA
15%
AVANCES EN LA CONSERVACIÓN
El conservador de estructuras prehispánicas arquitectónicas José Delgado Castro dijo que se ha avanzado ese porcentaje del total del palacio. Ya se ha instalado un cobertor y se ha aislado la estructura para evitar malas condiciones del clima.

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