Walter Alva: el descubridor del Señor de Sipán, su jubilación y la pensión que recibe del Estado

Hace pocos meses, el famoso arqueólogo peruano Walter Alva otorgó una entrevista al diario El Comercio de Lima, en la que reveló datos tan delicados como preocupantes sobre el estado de conservación del Señor de Sipán, uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de la historia del Perú.

En la entrevista, Alva señaló que la tumba del Señor de Sipán, descubierta en 1987, está siendo amenazada por el deterioro natural y la acción humana. El sitio arqueológico, ubicado en el distrito de Lambayeque, en la región del mismo nombre, se encuentra en un área desértica, pero el aumento de la temperatura y la escasez de lluvias están provocando la erosión de los materiales que componen la tumba.

Además, Alva denunció que el sitio arqueológico está siendo saqueado por traficantes de antigüedades. En los últimos años, se han registrado varios robos de objetos valiosos del Señor de Sipán, lo que ha puesto en riesgo la integridad de la tumba.

El arqueólogo peruano hizo un llamado a las autoridades peruanas para que tomen medidas urgentes para proteger el Señor de Sipán. «Es una joya arqueológica que debe ser preservada para las futuras generaciones», afirmó.

A continuacion el texto de la entrevista:

Walter Alva: cuando el descubridor del Señor de Sipán habló sobre su jubilación y la pensión que recibe del Estado.

El gran arqueólogo peruano pasa un delicado momento de salud y su familia ha pedido ayuda. Hace unos meses, tras ser galardonado en Los Ángeles por su contribución al conocimiento de las culturas americanas, Alva fue entrevistado por Somos y llamó a recordar las enseñanzas del pasado en momentos en que el norte del país sufría, como hace miles de años, los embates del clima.

Walter Alva (71) vive en Lambayeque, pero suele venir a Lima para hacerse chequeos médicos, realizar engorrosos trámites, o visitar a sus familiares. Hace unos días, en una de esas visitas ocasionales, fuimos en su búsqueda y nos trasladamos a la enigmática huaca Mateo Salado, escenario propicio para hablar de la arqueología en el Perú, y de cómo su estudio nos permite entender la sociedad que fuimos en el pasado, para no cometer los mismos errores en el futuro. “El gran problema siempre es la falta de presupuesto y lo poco que se hace para revertir eso”, dice el arqueólogo e investigador, quien fue distinguido recientemente con el premio Tlamatini –”el que sabe”, en idioma náhuatl– por la Universidad Estatal de Los Ángeles, en California, debido a su labor como difusor de la cultura. Jubilado desde el año pasado a pesar de sus ganas de seguir trabajando, y con tres operaciones a cuestas, Alva comenta que este reconocimiento “es un estímulo para seguir”.

—¿Siente que el Estado Peruano le ha retribuido por su labor de tantos años?

Me han dado todos los reconocimientos que podían darme. Sin embargo, hoy recibo una pensión que no pasa de los 800 soles mensuales. Con eso, supuestamente, tengo que vivir, al igual que muchos profesores y trabajadores del Estado que nos jubilamos. Es una situación difícil, por decirlo menos, pero es la ley y no podemos hacer nada contra eso.

—¿Tenía ganas de seguir trabajando?

Lo que puedo afirmar es que los arqueólogos jamás nos jubilamos. Ahora viene, creo yo, otra etapa que me va a permitir seguir investigando y publicando la información que he podido reunir. Entonces, si bien el hecho de jubilarme es una situación difícil desde el punto de vista económico, profesionalmente es una situación que me da libertad para dedicarme solamente a la investigación, ahora que estoy libre de toda labor administrativa y de las responsabilidades inherentes a un cargo público.

—A lo largo de cuatro décadas ha trabajado con distintos gobiernos. ¿Con cuál tuvo las mayores facilidades y recursos?

El museo –del Señor de Sipán– se inauguró gracias al impulso del gobierno de transición del doctor Valentín Paniagua. Ahí fue cuando se logró terminar gracias a un presupuesto que nos asignaron, ya que la primera parte de la construcción fue hecha con fondos que generamos. Pero la partida definitiva para poder concluir con la museografía, que era la parte final, fue brindada en el gobierno de transición.

—Hace unas semanas, una momia prehispánica fue hallada en el bolso de un delivery motorizado. ¿Por qué hay tanta desidia de las autoridades para preservar nuestro pasado histórico?

Es algo que pasa, definitivamente. Pero además, hay muchas limitaciones para quienes están al frente de las tareas de proteger nuestra herencia cultural. No hay los recursos suficientes. Creo que debe haber una política estatal que le dé prioridad a todo lo que significa la conservación y la protección de nuestro pasado, pero hay un problema serio: no se promueve la investigación. Si no hay investigación, no vamos a alcanzar el conocimiento que necesitamos para estudiar y entender a nuestras diversas culturas.

—Han pasado 35 años desde que descubrió al Señor de Sipán. ¿Cómo mira en retrospectiva ese suceso?

Sipán sale a la luz en uno de los momentos más difíciles de la historia reciente del Perú. El año 87, vivíamos una de las peores crisis económicas y políticas. La noticia de su descubrimiento levantó la imagen del país y el ánimo de todos los peruanos. Tuve el privilegio y la responsabilidad de salvar Sipán del saqueo y la destrucción. Desarrollé una gestión para poner en valor el monumento, gestionar la construcción de un museo y hacer trabajo de conservación con los materiales que se recuperaron. Lo que hicimos fue generar un modelo de gestión que se podría tomar en cuenta para otros proyectos de este tipo.

—¿Y cómo definiría el impacto de su hallazgo?

La repercusión más grande y significativa está en la consolidación de nuestra identidad. El hecho de que se descubra a un personaje del antiguo Perú que refleja el poder, alto desarrollo tecnológico y esplendor de una cultura, ha contribuido a la valoración de la autoestima de nuestra población nativa, heredera de ese legado milenario.

«El hecho de que se descubra a un personaje del antiguo Perú que refleja el poder, alto desarrollo tecnológico y esplendor de una cultura, ha contribuido a la valoración de la autoestima de nuestra población nativa, heredera de ese legado milenario»

—Usted vive en Lambayeque, una zona del país que por estos días está seriamente afectada por las lluvias. ¿Qué solución le encuentra al problema?

Los fenómenos, a los que llaman El Niño costero, también los vivieron las antiguas culturas. De hecho, se piensa que muchas de ellas desaparecieron a causa de estos desastres climatológicos. Con esa enseñanza que nos da la historia, el Estado Peruano debería desarrollar un gran proyecto de encauzamiento de los ríos, que es el problema en Lambayaque: al tener estos un cauce poco profundo, cuando se desatan estas lluvias anómalas, generalmente se desbordan y arrasan ciudades. Tenemos pruebas históricas de que esos Niños ocurrieron hace 4.000 años con cierta ciclicidad, pero no hemos hecho nada para aprender de las enseñanzas del pasado.

—Supe que hace pocos meses estuvo delicado de salud. ¿Hoy cómo se encuentra?

Bueno, tuve una época muy difícil con tres intervenciones quirúrgicas, debido a un problema estomacal. Pero felizmente lo he superado. Los dioses mochicas aún no me han querido llevar. A pesar de que estamos en una situación complicada, tengo mucha fe en nuestro país y en las futuras generaciones. Por ellos tenemos que trabajar.

—¿Quién es su soporte en los momentos difíciles?

Yo tuve la suerte de tener una primera esposa, que se llamaba Susana Meneses, quien me ayudó en la inauguración del museo. Lamentablemente, casi coincidiendo con eso, falleció. Después de dos años de pasar momentos muy tristes, volví a casarme con Emma Eyzaguirre, que es arqueóloga de San Marcos y con quien tuve a mi hijo menor, Walter Jr. Hoy ella me acompaña y es mi más extraordinaria colaboradora. //

Páginas con historia
Walter Alva fue portada de Somos poco después de su importante descubrimiento. “Los moche tenían un concepto de la vida y la muerte muy fuerte, por eso partían al otro mundo llevando todos sus bienes y pertenencias de uso diario. Gracias a ello, los arqueólogos podemos interpretar la función de cada hombre o mujer en vida y entender cómo estaba organizada la sociedad”, explicó el doctor Alva aquella vez.

En la edición por el aniversario 30 de esta revista, junto con otros personajes emblemáticos, el arqueólogo recreó su recordada portada. “Antes que nadie, incluso que la National Geographic, fue este producto de El Comercio el que puso al Perú y el mundo al tanto del descubrimiento de la primera tumba intacta”, dijo en 2016.

Quién fue el Señor de Sipán
Fue un gobernante guerrero que lideró a los moches, poderosa cultura prehispánica de la costa norte del Perú, entre los siglos I y VII d.C.

Tendría entre 35 y 45 años al momento de su muerte, edad que coincidía con la esperanza de vida promedio de dicha civilización en esa época.

Probablemente fue visto por sus súbditos como una deidad, y ellos lo habrían contemplado con el mismo atuendo que llevaba al ser enterrado: todo hecho en oro y otros metales preciosos.

Su séquito en la tumba incluye un guardia con un pie amputado (para evitar que abandone su puesto), un niño, dos guerreros, y tres mujeres, presumiblemente esposas o concubinas.

La tumba también contenía un total de 451 ofrendas, incluyendo cerámica ornamentada, textiles, cuchillos, conchas marinas, y animales sacrificados.

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Entrevista por: Jorge Chávez Noriega
Fuente: El Comercio

Descubren cementerio de la elite moche y nuevo templo huari en norte de Perú

Fotografía del 18 de diciembre de 2019 cedida por la Unidad Ejecutora 005 Naylamp Lam del complejo arqueológico de Santa Rosa de Pucalá en el departamento de Lambayeque, en el norte de Perú. EFE/Unidad Ejecutora 005 Naylamp Lambayeque del Ministerio de Cultura

Los vestigios de las distintas civilizaciones que habitaron el Antiguo Perú continúan saliendo a la luz en el norte del país con el hallazgo esta vez de un cementerio de la élite moche y un nuevo templo de la civilización huari, anunció este jueves el Ministerio de Cultura.

Los descubrimientos se realizaron en el completo arqueológico de Santa Rosa de Pucalá, ubicado a pocos kilómetros de la Huaca Rajada, el templo donde en 1987 se encontró al Señor de Sipán, el primer gran gobernante del Antiguo Perú y el soberano más célebre de los moche, comparado con Tutankamón por su fastuosa tumba llena de oro.

En Santa Rosa de Pucalá fueron desenterradas recientemente 24 tumbas de los moche, que habitaron el lugar entre los siglos II y V, pero también un edificio religioso de los huari, el primer gran imperio del Antiguo Perú, predecesor de los incas, que también ocupó el norte del territorio peruano después de los moche.

Precisamente el interés de los arqueólogos peruanos era reunir más evidencias e información de la presencia en la norteña región de Lambayeque de los huari, un pueblo cuyo origen está a unos mil kilómetros al sur, en la actual región andina de Ayacucho.

TEMPLOS GEMELOS

Fotografía del 18 de diciembre de 2019 cedida por la Unidad Ejecutora 005 Naylamp Lam del complejo arqueológico de Santa Rosa de Pucalá en el departamento de Lambayeque, en el norte de Perú. EFE/Unidad Ejecutora 005 Naylamp Lambayeque del Ministerio de Cultura

Los investigadores repararon primero en el templo huari, construido con forma de «D» probablemente entre los años 800 y 850, a semejanza de otro con las mismas características descubierto el año pasado en el mismo lugar.

«Esto es importantísimo porque nos habla de una mayor temporalidad de estos elementos», comentó durante la presentación de los hallazgos el arqueólogo Edgar Bracamonte, director del proyecto de investigación en Santa Rosa de Pucalá.

El especialista indicó que han podido determinar el momento exacto en que llegaron al lugar los primeros inmigrantes de la sierra andina, procedentes de la norteña región de Cajamarca, y el tiempo que coexistieron con los moche.

UN EXTENSO CEMENTERIO

Después sacaron a la luz «un extenso cementerio» donde hay algunas tumbas que son contemporáneas al Señor de Sipán pero con «un patrón distinto».

«Se trata de una elite diferente, lo que nos habla que no se trata de un solo grupo, sino de grupos diversos. Hay dos tumbas importantísimas. Una tiene una vasija de cerámica y otra un centro de cobre similar al de Sipán, y eso nos indica el rango de estos individuos», detalló Bracamonte.

NIÑOS SEPULTADOS CON ESCULTURAS

descubren cementerio de la elite moche
descubren cementerio de la elite moche

Otras tumbas son de niños que fueron sepultados junto a grandes esculturas de cerámica que fueron calificadas por el especialista como «muy interesantes».

En los últimos días se han encontrado con una gran cámara funeraria construida con adobe y cubierta con vigas, igual que en las tumbas del Señor de Sipán, pero los trabajos en ese recinto están todavía en una fase inicial.

La excavación arqueológica contó con la asesoría del director de Museo Tumbas Reales de Sipán, Walter Alva, célebre por descubrir la sepultura del Señor de Sipán en 1987.

Alva destacó que Santa Rosa de Pucalá presenta una secuencia de ocupación de distintas civilizaciones durante 3.000 años. «Seguimos encontrando mucha información para reconstruir la verdadera historia de Lambayeque», indicó el reputado arqueólogo.

NUMEROSAS OFRENDAS

descubren cementerio de la elite moche
descubren cementerio de la elite moche

Los contextos funerarios también contenían vasijas miniatura, huesos de camélido, objetos de hueso tallado, restos vegetales, cántaros, ollas, botellas y objetos metálicos como pinzas, discos, mazas recortadas y dobladas.

Los hallazgos fueron realizados por arqueólogos y estudiantes de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo, la Universidad Nacional de Trujillo y la Universidad San Cristóbal de Huamanga de Ayacucho, con financiación del Museo Tumbas Reales de Sipán, la Unidad Ejecutora 005 Naylamp Lambayeque y el apoyo logístico de la Empresa Niágara.


Fuente: EFE

Incendio afectó gravemente el Centro Arqueológico Ventarrón

Un incendio afectó hoy el complejo arqueológico Ventarrón, ubicado en la región Lambayeque, en el norte peruano, el cual albergaba los murales más antiguos de América. Ignacio Alva, director del Proyecto Arqueológico Cerro Ventarrón, advirtió que se ha causado un daño irremediable, debido a que plástico derretido cayó sobre los murales. Dijo que no solo se afectó dicho legado sino también los almacenes que guardaban colecciones de huesos encontrados en las excavaciones y cerámica recuperada. El arqueólogo atribuyó esta situación a la quema de caña de azúcar de zonas aledañas, y mencionó que el fuego ocurrió cuando había visitantes.

El fuego originado por la negligencia en la quema de campos de caña alcanzó los techos inflamables que protegían el templo, el plástico derretido se impregnó en los murales y relieves que datan de 4500 años de antigüedad.(Ignacio Alva Meneses)

Ventarrón, de 4,500 años de antigüedad, es un sitio prehispánico donde se encuentran todas las formas arquitectónicas como muros circulares, muros curvos, estructuras rectangulares curvas, altares de culto al fuego y plazas en forma de cruz media chakana, entre otros. Ventarrón identifica lo que es la tradición más antigua de los pueblos de América del culto al fuego.

Incendio arrasó con vasijas y murales de Complejo Arqueológico Ventarrón

El incendio arrasó con vasijas de cerámicas, murales de más de dos mil años de antigüedad e información documentaria del Complejo Arqueológico Ventarrón en Pomalca (Lambayeque).

La Fiscalía se traslada a la zona y evalúa responsabilizar a los administradores de la empresa Pomalca, porque cerca del recinto había un terreno donde se quemaba caña de azúcar.

Según el arqueólogo, Walter Alva, el complejo tenía 4,500 años de historia y quizá es uno de los más antiguos de América Latina. Según el arqueólogo, Ventarrón es considerado la expresión arquitectónica primigenia del norte del Perú, que albergaba “la pintura mural más antigua de América” . Estamos perdiendo un monumento excepcional y único en su género. Ojalá se investigue y se establezcan responsabilidades. Solo puedo expresar mi indignación y tristeza por esta irreparable pérdida”, señaló Alva.

Un patrullero que se dirigía a atender la emergencia se despistó en el trayecto y los dos policías que viajaban resultaron con lesiones leves.

Se han afectado totalmente los hallazgos que nos identificaban como cuna de la civilización norperuana (Ignacio Alva Meneses)

Ignacio Alva Meneses manifestó su indignación a través de las redes sociales: «Un incendio originado por la quema de caña de la empresa Pomalca que se hizo de manera negligente alcanzó los hechos de material sintético inflamable que cubrían Huaca Ventarrón, en pocas horas las llamas consumieron totalmente las coberturas y el plástico derretido afectó considerablemente la arquitectura y los murales más antiguos de las Américas, las pérdidas son irreparables y los culpables directos son la empresa Pomalca y la Unidad Ejecutora por el estado de abandono del sitio, pues la falta de mantenimiento permitió la acumulación hojas secas en techos inflamables que favorecieron el incendio».

Ministerio de Cultura exige investigación por incendio en Ventarrón

El Ministerio de Cultura emitió un pronunciamiento a través de su cuenta de Twitter solicitando a la Fiscalía iniciar las investigaciones sobre el incendio que afectó el complejo arqueológico Ventarrón, en Chiclayo (Lambayeque). Esto con la finalidad de determinar las responsabilidades correspondientes e identificar a quienes habrían atentado contra dicha herencia histórica.

En el documento indicaron que condenan todo acto que atente contra el Patrimonio Cultural de la Nación y reafirmaron su compromiso con la protección y defensa de la riqueza cultural. Además, informaron que luego que se reportó el incendio, personal del sector de la Unidad Ejecutora Naylamp se dirigió al lugar junto a la fiscal provincial penal de turno, Hayde Bravo.

Cerámica afectada por el incendio en Huaca Ventarrón. Este material se encontraba en cajas de carton que terminaron quemadas. (Foto: RPP/Henry Uperque)

Manifestaron también que personal técnico especializado en conservación de monumentos, se encuentra en Ventarrón evaluando los daños ocasionados por el siniestro. “Conservadores especializados de Cultura viajarán a Chiclayo para apoyar en la evaluación de los trabajos de identificación de daños”, precisaron.

Cabe recordar que un incendio dañó parte de la estructura principal del recinto. Según las primeras informaciones, el fuego se habría originado debido a que un grupo de trabajadores de la agroindustrial Pomalca quemó campos de caña de azúcar, perdiendo el control de la situación.

Los Murales mas antiguos de América, irremediablemente perdidos:

Fotos y Videos: Ignacio Alva
Fuente: Medios de Perú

Descubren restos de personaje Moche en Huaca Rajada-Sipán

Los restos de un joven de 14 anos y de aproximadamente 1 .600 anos de antiguedad fueron descubiertos en el sector sur de la plataforma funeraria del complejo arqueologico Huaca Rajada-Sipan.

Lo que ha generado expectativa es que el ataud de caña, de 1,50 metros por45 centimetros de ancho, fue ubicado en un aglomerado conocido como relleno, lo cual podria ser un indicio de que se trataría del acompañante de un personaje mas importante, que aun no ha podido ser ubicado por los investigadores.

La otra hipotesis es que se trataria de un individuo integrante de la jerarquia Sipan, pues fue enterrado con varias ofrendas, entre ellas una corona de cobre dorado en forma de medialuna.

El director del Museo Tumbas Reales de Sipán, el arqueólogo WalterAlva, dijo que se trata de un contexto funerario de la nobleza mochica, que corresponde a la epoca anterior al Señor de Sipan y es posterior al Viejo Señor de Sipán.

El arqueólogo responsable del proyecto, Luis Chero, indicó que dicho hallazgo “se puede asociar a la época del sacerdote guerrero descubierto en 2007, pues todos los personajes que se encuentran en la plataforma funeraria, donde se produjo este hallazgo, son altos funcionarios o están relacionados con el Señor de Sipán”, manifestó.

El especialista explicó que el cuerpo estaba en un ataúd de caña y envuelto en textiles. Además, en su tórax se encontró una corona de cobre en forma de media luna y cerca a su mano una vasija en forma de maní, imagen que consolida la idea de que había vida después de la muerte.

“Desde hace 23 años no se ha encontrado otra cerámica similar. Excepto en metal, que fue el collar que llevaba el Señor de Sipán”, aseveró. Además, el experto dijo que en el exterior de la tumba se puede apreciar el entierro de una llama, quien, según las creencias, se encargaría de transportar el alma a la otra vida.

Peru21/El Comercio 13. Agosto.2010

Los moches y el fenómeno El Niño: así castigaba al norte peruano el dios Aiapaec

La ‘Argiope argentata’ presenta en su vientre lo que parece el diseño de un rostro humano. (Foto: Wikimedia Commons)

Caprichoso es el dios Aiapaec, principal deidad de los moches. Castigador, temido y adorado, es llamado también el decapitador. Fue adorado como el dios creador, el proveedor del agua. Y como toda divinidad, lo que nos da, también nos lo quita.

Tenaz y belicoso, entre los siglos I y VIII después de Cristo, el pueblo moche excavó canales en medio del desierto para regar sus cultivos y convertir el suelo árido en un fértil valle. Asimismo, palacios, templos y enormes pirámides de adobe dan cuenta de su magnificencia. Pero hacia finales de año 800, esta sofisticada cultura conoció un final repentino. Provocados por drásticos cambios climáticos, una serie de cataclismos naturales afectó las costas donde su sociedad se había desarrollado y fue horadando las bases de su civilización.

Por entonces, el territorio de los mochicas se había extendido al norte, por el valle del río Jequetepeque, siendo sus principales asentamientos San José de Moro y la huaca Dos Cabezas, y por el valle del río Lambayeque, donde se levantaban Sipán y Pampa Grande. Por el sur, ocuparon el valle del río Moche, donde se localizan la Huaca del Sol y la Huaca de la Luna, y el valle del río Chicama, donde se encuentra el complejo ceremonial de El Brujo.

Norte y sur son zonas de gran aridez. Pero los moches vencieron al desierto a través de la irrigación artificial. Con ladrillos de barro, desviaron el agua de los ríos y crearon un tejido de acueductos, muchos de los cuales están en uso hasta hoy. De esta forma produjeron más de treinta variedades de cultivos, que les permitían contar con grandes excedentes agrícolas. Para el arqueólogo Walter Alva, director del Museo Tumbas Reales de Sipán, y una autoridad en la investigación de la cultura Moche, este espléndido sistema de irrigación también tenía un alto riesgo de colapso. “Un pueblo que vive de la agricultura en el desierto está expuesto a estas dos ambivalencias: las lluvias y la sequía. Dos fenómenos contradictorios que al final pueden terminar con una sociedad”, explica.

El arqueólogo Walter Alva recuerda cómo catastróficas lluvias y sequías arrasaron con los moches y otras civilizaciones del norte peruano. Una reflexión para pensar la futura reconstrucción. (Foto: El Comercio/ Karen Zárate)

Sin embargo, en el siglo VI esta sofisticada sociedad construida en delicado equilibrio ecológico empezó a recibir los embates de El Niño y sus precipitaciones torrenciales. Si bien el fenómeno afectaba al norte con regularidad, lo que sufrieron los antiguos peruanos fue un diluvio prolongado, lluvias que asolaron la región a lo largo de treinta años. Las inundaciones contaminaron canales y manantiales, además de erosionar miles de hectáreas de cultivos.

Curiosamente, no se han encontrado en la iconografía moche representaciones de la destrucción propias de las inundaciones. Las manifestaciones de culto y rituales dedicados al agua tienen más bien un significado propiciatorio. Sin embargo, es la arqueología la que sí ofrece señales de afectación en los templos moches a causa de las lluvias torrenciales. “En el caso de Sipán, hemos encontrado que, alrededor del siglo IV, hubo un fenómeno que erosionó fuertemente el monumento, y después hubo una reconstrucción. Siempre encontramos respuestas inmediatas para tratar de recomponer toda la estructura productiva y la arquitectura monumental de los moches”, señala el arqueólogo.

Estas terriblws inundaciones contaminaron los cursos de agua y los manantiales, y erosionaron miles de hectáreas de terreno cultivable. Disolvieron los palacios y pirámides de barro, el lodo arrasó a los poblados construidos con adobe y caña. A las muertes originadas por las inundaciones le siguieron las fiebres y las epidemias.

Según precisan los estudiosos, al diluvio le siguió un ciclo de sequía a lo largo de otros treinta años. En la segunda mitad del siglo V, las aguas que llegaban de los Andes hasta la costa se redujeron al mínimo. Así, a la hambruna originada por la catástrofe agrícola le siguió la desertización. Pocos años después, retornaron las lluvias torrenciales seguidas de nuevas sequías.

Para los moches, la araña ‘Argiope argentata’ era símbolo de fertilidad y de anuncio de lluvias. Por ello aparece en las joyas del viejo Señor de Sipán. (Foto: Pinterest)

Tan dramáticos contrastes climáticos debilitaron profundamente las bases de la economía de la sociedad moche. “El colapso no solo se basa en el sistema productivo, sino en toda la estructura social. Ya la clase dirigente no tiene la capacidad de controlar ni de exigir a la población excedentes productivos. La costa peruana tiene una extraordinaria fragilidad”, explica el arqueólogo.

Se sabe que a fines del siglo VII, un nuevo fenómeno de El Niño arrasó buena parte de los sistemas de regadío cercanos a Pampa Grande y Galindo, abandonándose estos centros rápidamente. La población empezó a agruparse de forma independiente, ya atomizada del sistema político mochica, entonces desmoronado. Por fin, los últimos reductos gobernados por la empobrecida dirigencia moche no fue obstáculo para el crecimiento del Estado Wari, que gracias a su fortaleza militar sumó a su territorio los señoríos costeños y de la sierra central. Sobre las cenizas moches emergió un nuevo imperio.

NO SOLO FUERON LOS MOCHES

Como lo explica Walter Alva, el fenómeno de El Niño no solo se ensañó con los moches, sino que determinó la caída de otras civilizaciones levantadas en la zona. “Es un problema mucho más antiguo”, acota el arqueólogo. “Hemos encontrado señales de eventos catastróficos que incluso hoy sería impensable manejar. Un ejemplo de sociedad que tuvo que abandonar su lugar para trasladarse a otro se dio aquí en Lambayeque, es el complejo Purulén, en el año 1200 antes de Cristo”. En efecto, se trata de un extenso asentamiento arqueológico que comprende una diversidad de características constructivas, arquitectónicas y espaciales. Fue Alva quien en 1983 realizó las primeras investigaciones, llevándolo a identificar plataformas, áreas de desechos domésticos, canteras o sectores de extracción de material pétreo para construcciones, así como terrenos modificados sin identificar, caminos o sendas y cementerios disturbados.

Terribles ciclos de inundaciones y sequías terminaron con la civilización Moche en el siglo VIII d.C. (Foto referencial: Archivo de El Comercio)

En Purulén hubo un gran complejo semiurbano que colapsó. Estamos hablando de un asentamiento con 16 templos y áreas de vivienda, que dependía de la agricultura y de la pesca. Hubo un momento en que el río Zaña cambió de curso y, al hacerlo, dejó inútiles los campos de cultivo. La gente tuvo que abandonar el lugar porque ya no podía sembrar. Pero probablemente también se afectó la pesca. Hay señales de que los monumentos, los templos y las aldeas de los alrededores fueron abandonados de manera violenta, muy rápidamente. Y tras abandonarlo, se dispersaron en aldeas por todo el valle”, explica.

Igualmente, Alva cita el caso del colapso de la cultura Lambayeque, alrededor del año 1100, a causa de un diluvio que destruyó todos los sistemas de riego, seguido luego por sequía. “El Niño ha sido siempre un problema catastrófico”, señala Alva.

Para el descubridor del Señor de Sipán, esta historia de civilizaciones desaparecidas en el norte debe hacernos meditar sobre nuestra actualidad. “Debemos entender que, donde hay ríos secos, volverá a pasar el agua”, afirma. Ese es el gran dilema que tenemos para el futuro, pues casi todas las ciudades de la costa peruana se fundaron sin respetar el patrón de ocupación prehispánico. “Se fundaron siguiendo el patrón europeo, que plantea vivir cerca al río. Pero en nuestros valles, las zonas cercanas al río van a sufrir siempre de inundaciones. Tenemos que pensar con sabiduría y no seguir construyendo en los lechos de ríos secos ni en quebradas. Pero vemos que ciudades como Piura, Chiclayo y Trujillo están siempre expuestas. Es una enseñanza que debemos asimilar y estudiar con cuidado”.

 

Fuente: diario El Comercio

Señor de Sipán: El rostro del jerarca

senor-de-sipan-rostroLa tumba del Señor de Sipán fue el más importante hallazgo de la arqueología americana. En los próximos días
conoceremos el verdadero rostro del monarca moche, gracias al trabajo de científicos brasileños.

Especialistas de Brasil presentarán, el miércoles 21 de setiembre en Lima, el rostro reconstruido del Señor de Sipán, utilizando la técnica de antropología forense en 3D, informó el director del Museo Tumbas Reales de Sipán y descubridor del sitio funerario del famoso jerarca moche, Walter Alva.

El Señor de Sipán fue descubierto en 1987 y su hallazgo marcó un importante hito en la arqueología del continente
americano porque, por primera vez, se halló intacto y sin huellas de saqueo un entierro real de una civilización peruana anterior a los incas.

Alva confirmó la presentación de la reconstrucción del rostro, a cargo de los investigadores que han tenido la responsabilidad de desarrollar un proceso metodológico muy exigente para aproximarnos a esta recreación.

Con Brasil

“Se ha trabajado por cerca de tres meses y esto es un proceso largo a cargo de especialistas, en cooperación entre expertos brasileños y la Universidad Garcilaso de la Vega”, explicó Alva. Informó que se trata de los mismos cientíicos que elaboraron los rostros de figuras católicas como Santa Rosa de Lima, San Juan Masías y San Martín de Porres.

Alva destacó que esto representa un valioso aporte, pues se contará con el ‘identikit’ de un personaje histórico.
“Esta es una nueva manera de acercarnos a una realidad histórica y contar con el rostro de uno de los primeros dignatarios del antiguo Perú”, manifestó el investigador.

La reconstrucción se realizó con un procedimiento escáner de todos los componentes óseos del personaje. Pero, además, los científicos brasileños trabajan la impresión 3D del busto del Señor de Sipán, que será donado a este museo. “Es la fisonomía completa, reconstruida para que podamos admirar el verdadero rostro de este importante personaje mochica”. Con la presentación del rostro del Señor de Sipán serían tres los rostros reconstruidos de gobernantes de culturas asentadas en Lambayeque, junto a la sacerdotisa de Chornancap y el Señor de Sicán. “Nos faltaba mejorar el rostro del Señor de Sipán, que fue una primera aproximación, para tener un trabajo más exhaustivo”, concluyó.

Museo Tumbas Reales

La presentación del rostro del Señor de Sipán se hará en alianza con la Universidad Inca Garcilaso de la Vega, en el centro de convenciones de Telefónica, en Lima. En la actualidad, todos los ornamentos hallados en su tumba se exponen en el Museo Tumbas Museo Tumbas Reales Reales de Sipán. El museo está ubicado a diez minutos de Chiclayo. La atención al público es de martes a domingo de 9:00 a 17:00 horas. La entrada para adultos cuesta 10 soles; para cesantes y universitarios, 4.00 soles; y para escolares, 1.50 soles.

Presentarán el rostro reconstruido del Señor de Sipán

senor-de-sipan-representacionEspecialistas del Brasil presentarán este miércoles 21 de setiembre en Lima el rostro reconstruido y aproximado del Señor de Sipán, utilizando la técnica de antropología forense en 3D, informó Walter Alva, director del Museo Tumbas Reales de Sipán y descubridor del famoso jerarca moche.

El Señor de Sipán fue descubierto en 1987 y su hallazgo marcó un importante hito en la arqueología del continente americano porque, por primera vez, se halló intacto y sin huellas de saqueos, un entierro real de una civilización peruana anterior a los Incas.

Alva confirmó la presentación formal de la reconstrucción del rostro, que estará a cargo de los investigadores que han tenido la responsabilidad de desarrollar un proceso metodológico muy exigente para aproximarnos cada vez más a esta recreación del rostro.

“Se ha trabajado por cerca de tres meses y esto es un proceso largo a cargo de especialistas en una cooperación entre Brasil y la Universidad Garcilaso de la Vega”, aseveró.

Advirtió que se trata de los mismos científicos que elaboraron los rostros de figuras católicas como Santa Rosa de Lima, San Juan Masías y San Martín de Porres.

Alva destacó que esto representa un valioso aporte, pues se contará con el “identikit” de un personaje histórico. “Esto significa, que una manera de acercarnos a una realidad histórica y poder contar con el rostro de uno de los primeros dignatarios del Antiguo Perú”, manifestó.

Mencionó que la reconstrucción del rostro se realizó con un procedimiento escáner de todos los componentes óseos del personaje.

Al mismo tiempo, se informó que los científicos brasileños trabajan la impresión 3D del busto del Señor de Sipán, que será donado a este Museo. «Es el rostro del cráneo reconstruido para que puedan admirar el verdadero rostro de este importante personaje mochica».

El investigador manifestó que con la presentación del rostro del Señor de Sipán sumarían tres los rostros reconstruidos de gobernantes de culturas asentadas en Lambayeque como el caso de la Sacerdotisa de Chornancap y el Señor de Sicán. “Nos faltaba mejorar el rostro del Señor de Sipán que fue una primera aproximación, para tener un trabajo más exhaustivo”, concluyó.

La presentación del rostro del Señor de Sipán se hará en alianza con la Universidad Inca Garcilaso de la Vega. El acto se realizará en el centro de Convenciones de Telefónica en Lima.

 

(Andina)

En cabecera de valles de Lambayeque existirían santuarios de culto al agua

Sobre las cabeceras de los valles de la región Lambayeque se encontrarían santuarios o centros ceremoniales del culto al agua a los que les llamamos “Santuarios menores”, estimó el director del Museo Tumbas Reales de Sipán, Walter Alva.

Agregó que estos santuarios menores tienen una larga historia que comenzaron como parajes sagrados y que fueron evolucionando para convertirse en centros ceremoniales de cada valle.

“Estos centros ceremoniales son diferentes, no son exactamente semejantes en sus funciones, no obstante comparten algunas rasgos arquitectónicos”, afirmó Alva en diálogo con la Agencia Andina.

El investigador puntualizó que los santuarios mayores son Pacopampa y Kuntur Wasi, que se ubican como inicio de la vertiente oriental y occidental de los Andes y están sobre los ríos que aportan aguas al Marañón. “Ambos santuarios se ubican en la región Cajamarca”, acotó.

Mencionó que el culto al agua nace como resultado de la intensificación de la agricultura en la costa. “Los pueblos de la costa reciben el agua de la parte alta y tienen que cambiar del culto al fuego que había en Ventarrón en la época pasada, al culto al agua (…) se da un cambio muy drástico en este concepto religioso”, aseveró.

Alva sostuvo que en la actualidad se mantiene de alguna manera el culto al agua, como ocurre en el caso de pago de tributo por el agua, “hay una vinculación muy estrecha en lo que se llama ahora las comisiones de regantes”, afirmó.

El reconocido investigador manifestó que aún queda mucho por investigar en estos monumentos arqueológicos porque solo se conocen sus características muy superficiales como por ejemplo Poro Poro, Sangana y Congona. “Estos monumentos están apenas investigados donde sólo se ha realizado un reconocimiento”, advirtió.

Destacó que desde épocas muy antiguas había que tener algún tipo de retribución por el uso de agua a niveles simbólicos y también nos da la enseñanza que se tiene que cuidar el acuífero.

El arqueólogo participó como expositor con su ponencia «Santuarios del culto al agua durante el Formativo» en el II Simposio Internacional Arqueología, Arquitectura y Museos que se realiza en el auditorio del Colegio San José de Chiclayo, organizado por la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo. El certamen científico culmina este viernes 12.

 

(Andina)

Señor de Sipán sería del siglo IV o V, según el arqueólogo Walter Alva

El Señor de Sipán, antiguo gobernante de la cultura Mochica, no habría pertenecido al siglo II, sino que su dinastía se inició en los siglos IV o V, precisó el arqueólogo Walter Alva, quien descubrió su tumba.

Agregó que las fechas han cambiado porque se están efectuando nuevos análisis de radiocarbono 14. En ese sentido, dijo que con esta nueva información se concluye que Sipán fue de una dinastía real.

“En los próximos días se va a publicar un artículo de carácter científico por las nuevas fechas corregidas. Se está corriendo el tiempo por las características de las muestras investigadas a los restos mochicas”, apuntó.

Alva remarcó que los cambios en el fechado no solo está pasando en Lambayeque sino también en la zona de Jequetepeque (La Libertad), donde se pensaba que las tumbas eran moche temprano.

“Se pensaba que era de inicios de la era cristiana y está reubicándose en los siglos IV y V. Hay cambios que probablemente se deben al afinamiento de las técnicas de fechado”, precisó.

La Mina: Un sitio funerario Moche, uno de los mas grandes saqueos arqueológicos

Un sitio funerario Moche en el norte de Perú que fue saqueada para robarse espectaculares objetos de oro, durante la misma ola de saqueos que golpeó la historia cultural peruana tras el descubrimiento de la famosa tumba del Señor de Sipán.

El yacimiento de La Mina, también conocida como Huaca de la Mina o Cerro de la Mina, se encuentra en el valle de Jequetepeque de la costa norte de Perú en el Departamento de Lambayeque,  a unos cinco kilómetros del mar. Lleva el nombre de una mina de oro abandonada que se sabe habia sido utilizada en el período Inca y tal vez antes. Es uno de los pocos sitios excavados por los arqueologos y que pertenece al período Moche temprano.

A mediados de 1988, los objetos de una rica tumba Moche comenzaron a aparecer en el mercado del arte. Eran similares en estilo a la famosa (y recientemente saqueada) objetos de Sipán , pero eran diferentes suficiente iconográficamente y que los expertos dudaban de que vinieran desde el mismo sitio. Los rumores abundaron en que las piezas proceden de un sitio en algún lugar del valle de Jequetepeque (Kirkpatrick, 1992: 183). El arqueólogo Christopher Donnan y sus colegas pasaron casi un mes buscando el sitio, tanto en tierra como a través de la fotografía aérea, sin localizarlo (Kirkpatrick, 1992).

[stextbox id=’info’]Walter Alva describe al atentado en La Mina como «el saqueo más grande perpetrado en el Perú, desde la época de la Conquista».[/stextbox]

El 11 de mayo de 1989 el arqueólogo Walter Alva fue contactado por un coleccionista de antigüedades sin nombre con sede en Trujillo (Kirkpatrick, 1992). El coleccionista, cuenta  Alva, manifestaba que los finos objetos que se veian en el mercado negro eran de La Mina que, como Sipán , no fue pensado originalmente que podía haber sido utilizado por los Moche. Un conocido agricultor desempleado y saqueador había localizado el material Moche durante el huaqueo en el sitio. El saqueador siguio un túnel que había sido excavado en la ladera natural y tropezó con una espectacularmente rica tumba Moche (Kirkpatrick, 1992).

El saqueador no contó a nadie de su hallazgo, solo ‘retiraba’ objetos de oro de la tumba cada vez que necesitaba dinero. Debido a la alta calidad de los objetos y el tiempo transcurrido entre los objetos que aparecian a la venta, el colector inicialmente sospechó que los objetos eran falsificaciones fabricadas por los distribuidores locales. Sin embargo, al descubrir la identidad del saqueador original y preguntarle, el colector fue capaz de atar las piezas de La Mina. El colector temió que ya se había corrido la voz sobre el descubrimiento, y que la tumba de La Mina sería destruida por los enjambres de saqueadores antes que los arqueólogos pudieran estudiarlo. Espero por Walter Alva , famoso por su intervención en Sipán, para proteger el sitio (Kirkpatrick, 1992). Al llegar a La Mina, Alva encontró varios saqueadores en el proceso de la huaqueo (Kirkpatrick, 1992). Para entonces la tumba, que fuera pintada con murales de serpientes y rayas, había sido vaciada por completo. Es entonces cuando se inició una excavación de rescate.

Según Kirkpatrick (1992), la respuesta del mercado negro acerca de las piezas de arte de La Mina fue ‘tibia’, al menos en comparación con la respuesta a objetos comparables de Sipán. Aunque la calidad del material de La Mina fue espectacular, Kirkpatrick especula que la mala publicidad asociada a Sipán había echado a perder en el mercado negro al nuevo material Moche. Sin embargo, como lo indican posteriores declaraciones, la mayor parte del material saqueado de La Mina fue exportado ilegalmente del Perú.

La coincidente  conexión del saqueo de La Mina con el saqueo de Sipán se convirtió en un factor de investigacion de la colección de John Bourne. Durante años, Bourne sostuvo que ciertos objetos de oro Moche en su colección vinieron de La Mina, no Sipán (Constable 2008). Si es verdad, estas reclamaciones habrían relacionado la colección de Bourne con el saqueo de La Mina, que se sabe han ocurrido en 1988. La sugerencia de que los objetos de la Colección Bourne vinieron de La Mina tuvo el efecto de exonerarlos del escrutinio de donde fue importado, después de las restricciones de emergencia de EE.UU de  1990 a las importaciónes de objetos Sipán y antes del acuerdo bilateral de bienes arqueologicos entre Estados Unidos y Perú  de 1997. Dicho esto, en el año 2011 el prendedor Mono de Oro de la Colección John Bourne fue devuelto a Perú con el entendimiento de que se trataba de Sipán y no de La Mina.

Quizás el más famoso objeto de La Mina es un gran tocado de oro de una tentáculos zoomorfos del Dios del Mar. El tocado fue retirado muy probablemente de La Mina durante saqueo inicial del sitio en 1988(Laville 2006). Fue supuestamente comprado, junto con otros artículos de La Mina, por el coleccionista Raúl Apesteguía, que lo vendió a luego al coleccionista costarricense Leonardo Patterson (O’Brien 2006).

Apesteguía fue brutalmente asesinado en su casa el 26 de enero de 1996: fue golpeado hasta la muerte y fueron sustraídas seis cajas conteniendo piezas de oro y ceramica de su colección de la época de la pre-conquista (O’Brien 2006). La policía peruana determinó que murió a manos de delincuentes traficantes de antigüedades con los que estaba asociado. En agosto de 1996, una incursión en el aeropuerto internacional de Lima recuperaron tres objetos que habían sido tomados del departamento de Apesteguía el dia de su asesinato, junto con otras 445 piezas que estaban en proceso de ser enviadas al distribuidor francés Yves de Parceval (O’Brien 2006).

El tocado Dios del Mar, junto con otros objetos peruanos vinculadas a Apesteguía, aparecieron en un catálogo de 1997 que acompañó una exposición de la colección de Patterson en el Museo do Pobo Galego, en Santiago de Compostela, España (O’Brien 2006). El 2006 la pieza estuvo en Bélgica y en era ofrecida el mercado, desde donde se traficó al Reino Unido. Fue recuperado por la Policía Metropolitana de Londres y regresó a Perú en agosto del 2006 (Laville 2006). Según el diario The Guardian, «la firma de un abogado de Londres había facilitado el regreso en nombre de su cliente después de una investigación basada en información» (Laville 2006). Según se informa, la pieza fue ofrecida a un agente encubierto que se comprometió a pagar aun coleccionista anónimo £ 1.000.000 por el objeto si el intercambio se hacia en Londres (O’Brien 2006). Varios informes indican que un jugador clave en este aguijón era el comerciante de arte holandés Michel van Rijn y, a su vez, van Rijn ha declarado en entrevistas que Leonardo Patterson fue el coleccionista que era el objetivo de la operacion (Lucena 2006) .

Con base en el contenido del catálogo de 1997, y ante la insistencia de Walter Alva , un tribunal peruano emitió una orden de arresto contra Patterson en el año 2004 (Associated Press 2008). Como resultado de esta investigación, el 2008, el gobierno de España regresó oficialmente 45 objetos culturales peruanos que habían sido incautados en el allanamiento de 2007 de un almacén de propiedad de Patterson (Associated Press 2008). Doce de estas piezas se cree que tienen procedencia a Sipán , pero muchos de los otros, incluyendo máscaras de oro, joyas, cerámicas se cree que han venido de La Mina (Associated Press 2008). Patterson afirmó que todos los objetos estaban en su posesion por un préstamo del millonario alemán Anton Roeckl (Associated Press 2008).

El 5 de agosto de 2009, la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) incautaron dos artefactos de cerámica en un vuelo de Swiss Air desde Zurich hasta el aeropuerto internacional JFK de Nueva York. Los objetos parecían ser de La Mina o del sitio Moche cercano Dos Cabezas, y estaban en posesión de Roeckl (ICE 2010). El ICE determinó que las facturas presentadas por Roeckl aduciendo la compra de las piezas eran engañosas en la medida que indicaban que los objetos habían sido comprados en Alemania en la década de 1960. Las piezas fueron devueltas a Perú como parte de un acuerdo con Roeckl (ICE 2010).

Referencias

Associated Press (2008), ‘Spain returns looted Peruvian artifacts’, New York Daily News, 28 October.

Atwood, Roger (2004), Stealing History: Tomb Raiders, Smugglers, and the Looting of the Ancient World (New York: St. Martin’s Press).

Constable, Anne (2008), ‘Ancient artifacts returned to owner’, Santa Fe New Mexican, 30 May.

ICE (2010.), ‘Art collector settlement allows repatriation of 2 rare ceramic antiquities to Peru’, Website of the ICE,<http://www.ice.gov/news/releases/1011/101103newyork.htm>, accessed 1 May 2012.

Kirkpatrick, Sidney (1992), Lords of Sipán: A True Story of Pre-Inca Tombs, Archaeology, and Crime (New York: William Morrow and Company).

Laville, Sandra (2006), ‘Peruvian headdress recovered’, The Guardian, 17 August.

Lucena, Fernanco (2006), ‘Un cazador suelto en Londres’, El Comercio, 8 October, <http://www.ciberjure.com.pe/index2.php?option=com_content&do_pdf=1&id=1298>, accessed 9 August 2012.

O’Brien, Pablo (2006), ‘La estela de muerte , misterios y el asombroso rescate de tocado moche’, El Comercio, 19 August.