Ciudad Sagrada de Caral – Supe  : Patrimonio de la Humanidad

Inscripción

La Ciudad Sagrada de Caral (Perú) (C 1269) fue inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la Convención de la UNESCO de 1972 como bien cultural bajo los criterios (ii) (iii) (iv), en la 33° Sesión del Comité del Patrimonio Mundial, realizada en Sevilla, España, el 30 de junio de 2009.

Significado Cultural

La Ciudad Sagrada de Caral-Supe se ubica en un pequeño y fértil valle en la costa central del Perú, a 182 km al norte de Lima y a 50 km de distancia del mar. El sitio es un extenso asentamiento arqueológico prehispánico de aproximadamente 62 hectáreas de extensión, en el que destaca la concentración de 32 edificios públicos, 6 de los cuales son grandes estructuras piramidales.

En su momento de mayor esplendor, Caral había encabezado un sistema de asentamiento que congregó 17 sitios similares, pero menos monumentales ubicados en el mismo valle, así como otros más pequeños en los valles vecinos. Investigaciones científicas han demostrado que la Ciudad Sagrada de Caral-Supe y el complejo sistema de asentamientos que administró, se habría empezado a gestar alrededor del año 3000 a.C., hecho que lo convierte en la manifestación más antigua de civilización en el Perú y en todo el continente americano.

La Ciudad Sagrada de Caral-Supe refleja el auge de la civilización en las Américas. Como estado sociopolítico completamente desarrollado, es notable por su complejidad y su impacto en el desarrollo de asentamientos en todo el valle de Supe y más allá. Ofrece el testimonio más temprano de un modelo de organización urbana gestado de manera autónoma por las sociedades andinas, y replicado a lo largo de muchos siglos por distintas civilizaciones locales hasta la llegada de los españoles.

El sitio, ubicado sobre una amplia terraza desértica vecina al río Supe, denota una estricta planificación, estando sus edificios alineados a lo largo de un eje paralelo al curso del río.

Se distinguen en él dos grandes sectores, denominados Alto y Bajo, dispuestos uno al lado del otro. El sector Alto es el más importante y concentra cinco grandes edificios piramidales, así como un extenso sector residencial de casas de quincha alrededor de una gran plaza elipsoidal. El sector Bajo se ubica detrás del núcleo principal, más lejos del río, y está compuesto por una fila de edificios públicos comandados, en uno de sus extremos, por la gran Pirámide del Anfiteatro. Además de los edificios ceremoniales más notables, la Ciudad Sagrada de Caral- Supe incluye sectores residenciales para gente de distinto rango, una serie de templos menores y talleres para la producción de adornos personales.

Además de la traza urbana, la complejidad de la sociedad de la Ciudad Sagrada de Caral-Supe se percibe en el diseño mismo de sus edificios. Sus pirámides principales fueron levantadas con bloques de piedra unidos con argamasa y bolsones de piedra sujetas en redes de fibra vegetal, llamados shicras. Bloques inusualmente grandes fueron dispuestos como refuerzo en las esquinas de los muros de contención o formando las jambas de entradas a espacios de especial relevancia. Tanto para el acarreo de estos bloques, como para la construcción de las pirámides mismas, se requirió la participación de un alto número de trabajadores procedentes de un territorio que posiblemente excedió los límites del valle. El diseño original de las pirámides evidencia un primoroso apego a la simetría, sin lugar a dudas concebido por maestros constructores que posiblemente también dirigieron las obras sobre el terreno.

Este diseño fue, subsecuentemente, alterado tras numerosas remodelaciones constructivas que se sucedieron a lo largo de mil años.

La prestancia de los líderes locales se percibe en diversos elementos presentes en la arquitectura monumental. Sus residencias son sólidas, elegantes y espaciosas, generalmente dispuestas en la inmediata proximidad de una gran pirámide.

La importancia del culto como herramienta de control social se advierte en los distintos tipos de contextos y espacios ceremoniales asociados a las pirámides. Entre ellos se cuenta con menhires o huancas, cuartos que encerraron un fogón votivo, altares y una curiosa forma de recinto circular rodeado por un muro masivo. El hallazgo de un quipu – un instrumento de cuerdas similar al que los incas usaron para contabilizar los aportes de la masa tributaria – dentro de un ambiente de la Pirámide de la Galería, nos indica que en Caral se estaban manifestando mecanismos de gestión estatal que alcanzaron gran refinamiento en épocas muy posteriores.

Criterio (ii): Caral es la mejor representación de la arquitectura del Arcaico Tardío y la planificación urbana en la antigua civilización peruana. Las pirámides, las plazas circulares hundidas y el trazo urbano, que se desarrollaron durante siglos, influyeron en los asentamientos cercanos y, posteriormente, en gran parte de la costa peruana.

Criterio (iii): Dentro del valle de Supe, la manifestación de civilización más antigua conocida en las Américas, Caral es el ejemplo de asentamiento más desarrollado y complejo dentro del período formativo de la civilización (el período Arcaico Tardío).

Criterio (iv): Caral es impresionante en cuanto al diseño y la complejidad de sus elementos arquitectónicos y espaciales, especialmente sus pirámides monumentales y las plazas circulares hundidas, características que dominarían una gran parte de la costa peruana durante muchos siglos.

Condiciones de Integridad y Autenticidad

a Ciudad Sagrada de Caral-Supe está sorprendentemente intacta, básicamente debido a que fue súbitamente abandonada y recientemente descubierta. Después de que sus ocupantes originales la dejaran, fue reocupada solo dos veces y en tiempos muy distantes: una vez alrededor del año 1000 a.C., y otra entre los 900 y 1440 d.C. Dado a que estas dos ocupaciones fueron efímeras y se concentraron en las afueras de la urbe, no perturbaron sus estructuras arquitectónicas más representativas.

Adicionalmente, el sitio no ha sido objeto de excavaciones clandestinas, básicamente debido al poco valor comercial de los objetos que contiene. La sociedad que ocupó Caral no produjo objetos de cerámica, finos textiles o artículos de metal, que son los que suelen alcanzar precios atractivos en el mercado negro de antigüedades.

Otro aspecto que ha aportado al notable estado de integridad del sitio es su lejanía respecto a grandes centros poblados.

La Ciudad Sagrada de Caral-Supe se encuentra dentro de un ambiente rural, en el que las principales señales de actividad humana reciente consisten en pequeños campos de cultivo. Al margen de instalaciones turísticas construidas con materiales locales, el sitio no presenta edificaciones modernas permanentes en su inmediata proximidad. El único camino vehicular que discurre a lo largo del valle pasa por el lado opuesto del río, y es preciso cruzar un puente peatonal para llegar al sitio En resumen, tanto el sitio arqueológico como su paisaje cultural y natural de gran belleza, proyectan una imagen de sosiego e imperturbabilidad que favorece la interpretación del bien.

No se debe pasar por alto, sin embargo, que el sitio arqueológico es muy antiguo (5000 años) y, por lo tanto, evidencia claras señas de deterioro causadas por agentes naturales. Los sismos son una amenaza frecuente en la costa del Perú y muchos de ellos han ocasionado el desplome parcial de los muros de contención de las terrazas de las pirámides. Fenómenos como El Niño – Oscilación Sur (ENSO), si bien infrecuentes en esta parte de la costa, no son absolutamente ajenos y han tenido un impacto muy severo sobre la arquitectura de tierra (enlucidos y morteros). El viento, que sopla incesantemente sobre la terraza aluvial, acarrea partículas de arena que desgastan las antiguas estructuras, especialmente aquellas levantadas con materiales orgánicos (quincha).

La Ciudad Sagrada de Caral-Supe es una obra magistral de urbanismo y arquitectura prehispánica que, antes del año 1994, yacía olvidada e inalterada en un lugar distante de un valle de la costa del Perú. A partir de ese año, un equipo de investigadores peruanos asumió la responsabilidad de poner en valor el sitio, profundizando el conocimiento acerca de sus antiguos habitantes y desenterrando y estabilizando sus estructuras.

Las labores de conservación arquitectónica han seguido estándares internacionales, limitándose a realizar anastilosis y reintegraciones de los muros de piedra y respetando todos los añadidos posteriores a la fábrica original de los edificios. Las excavaciones arqueológicas, por otro lado, han demostrado que el sitio todavía contiene objetos producidos y usados por sus antiguos habitantes, incluyendo algunos que, tras varios análisis, han permitido determinar que la ciudad fue ocupada entre el 3000 y 1800 a.C. y más específicamente en el Período Arcaico Tardío. La autenticidad del sitio, incluyendo su traza urbana, sus componentes arquitectónicos y los contenidos de sus diversas superficies y espacios de uso, está garantizada y está siendo adecuadamente resguardada.

Gestión La Ciudad Sagrada de Caral-Supe está protegida por la legislación peruana vigente. Esto es, por la Constitución Política del Perú (artículo 21°) y por la Ley N° 28296, Ley General del Patrimonio Cultural de julio de 2004. El 1° de agosto de 2002, antes que esta ley fuera promulgada, la Resolución Directoral Nacional N° 720/INC ya había declarado a los sitios de Caral y Chupacigarro, en el valle de Supe, como Patrimonio Cultural de la Nación. La subsecuente Resolución Directoral Nacional N° 645/INC, de agosto de 2003, aprobó el plano de delimitación de estos dos sitios. El área protegida, que cubre 626 hectáreas, abarca tanto las zonas arqueológicas intangibles como el marco paisajístico circundante.

La Ciudad Sagrada de Caral-Supe es uno de los pocos sitios arqueológicos peruanos que cuenta con el respaldo de un proyecto especial auspiciado por el Estado peruano. La Zona Arqueológica Caral (ZAC) fue creada el 10 de febrero de 2003, como Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe (PEACS), mediante Decreto Supremo N° 003-2003-ED, que adicionalmente le concedió autonomía administrativa, financiera y científica.

Dos años más tarde, la Resolución Directoral Nacional N° 689/ INC le otorgó al PEACS todas las facultades del entonces Instituto Nacional de Cultura (ahora Ministerio de Cultura) en lo que concierne a la protección, conservación, investigación, puesta en valor, difusión y promoción del patrimonio cultural y sitios arqueológicos dentro de su territorio de acción (el valle de Supe y áreas vecinas). La Ley N° 28690 del 18 de marzo de 2006, dispuso que el Decreto Supremo 003-2003-ED tuviera fuerza de ley. En octubre de 2010, con la creación del Ministerio de Cultura, la Zona Arqueológica Caral fue adscrita a ese ministerio, como Unidad Ejecutora 003.

El PEACS trabaja bajo las directrices de un plan de gestión, aprobado el 25 de mayo de 2005 mediante Resolución Directoral Nacional N° 688/INC. En lugar de centrarse en un sitio específico, este plan de manejo tiene un alcance mucho más amplio, pues se enfoca en concretar la protección de todos los sitios arqueológicos del valle de Supe, integrándolos dentro de las perspectivas de desarrollo económico y cultural de la población de la cuenca. El plan de gestión, ha sido actualizado a finales de 2008, es ejecutado por el PEACS en coordinación con autoridades comunales y municipalidades y está demostrando su valor como herramienta exitosa de gestión.

Galeria fotográfica de la Ciudad Sagrada de Caral – Supe : Patrimonio de la Humanidad
Las peruanas de hace 2.500 años le daban de lactar a sus bebés por casi tres años

Un nuevo estudio realizado por investigadores peruanos analiza los hábitos de lactancia en la población de agricultores del valle de Supe.

La arqueología y antropología cuentan cada vez con más y mejores técnicas para conocer cómo vivían nuestros antepasados. Desde su forma de organización hasta su alimentación, la ciencia actual permite acercarnos más a sus hábitos de vida.

Escultura antropomorfa que muestra la lactancia en Caral. (Zona Arqueológica Caral)

Un ejemplo de ello es el nuevo estudio realizado por el equipo de investigadores de la Zona Arqueológica Caral, dirigido por la doctora Ruth Shady, y el bioarqueólogo peruano Luis Pezo-Lanfranco, de la Universidad de São Paulo (Brasil), autor principal del trabajo que ha sido publicado en la revista especializada Bioarchaeology International de la Universidad de Florida (EUA)

El trabajo brinda detalles sobre la dieta y los hábitos de c en la población de agricultores del valle de Supe, hace 2500 años. Los autores determinaron que los recién nacidos lactaban exclusivamente hasta los seis meses, aproximadamente. Luego de ello, recibían progresivamente alimentos sólidos.

Pero el destete total ocurría a los 2,6 años, en promedio, lo cual sugiere que la tasa de natalidad en dicha población era menor. Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron los isótopos estables de carbono y nitrógeno del colágeno extraído de las costillas de 12 adultos y 22 menores (seis de menos de un año y nueve menores de cuatro años), que fueron exhumados del cementerio Quebrada Chupacigarro, a un kilómetro de la Ciudad Sagrada de Caral.

Además del vínculo que se establece entre la madre y el hijo debido a la lactancia, la alimentación de los infantes revela mucho sobre la forma de vida de las comunidades. Así, por ejemplo, si en un determinado lugar la lactancia se da durante un reducido periodo de tiempo, se puede entender que había una alta probabilidad de que las madres vuelvan a quedar embarazadas más rápido, mientras que si esta dura más tiempo, entonces nacen menos niños en un mismo período de tiempo.

Escultura antropomorfa hallada en uno de los sitios arqueológicos de Caral. (Zona Arqueológica Caral)

Es por ello que el hallazgo de los investigadores peruanos es importante, ya que nos muestra información valiosa de la natalidad en esta población y de su entorno. Sobre ello conversamos con los arqueólogos de la Zona Arqueológica Caral. En el estudio, además de Luis Pezo-Lanfranco y Ruth Shady, participaron los arqueólogos Aldemar Crispín, Marco Machacuay y Pedro Novoa. A continuación, sus respuestas:

– ¿Qué nos dice este estudio sobre la forma de vida de los antiguos pobladores de Caral?

Este estudio es sobre pobladores del valle de Supe de los años 500 a.C. Por tanto, son los descendientes de aquellos que vivieron en la época de la Ciudad Sagrada de Caral, que es 3.000-1.800 a.C. La información que nos pueden dar sobre poblaciones más antiguas son indirectas, porque los hábitos de lactancia materna son hábitos culturales muy conservadores. Este estudio muestra que el hábito de amamantar y destetar tardíamente (hacia los dos años y medio) es muy antiguo en las poblaciones de los Andes. Ya había sido referido así en crónicas coloniales tempranas y se ha constatado en poblaciones rurales andinas modernas, pero es la primera vez que se remonta a una época tan antigua. Es muy probable que este comportamiento haya sido común también en épocas anteriores. Sin embargo, debemos recalcar que, en este caso particular, también es probable que las mujeres utilizaran la lactancia materna como una forma de suplementar la alimentación de los niños, porque otros datos de los esqueletos muestran que la población estaba enfrentando una época de carestía de alimentos.

– ¿Por qué los resultados respecto al destete tardío sugieren que no hubo una alta tasa de fertilidad?

Teóricamente, un destete más precoz está relacionado con una mayor fertilidad. Debido a mecanismos hormonales, la lactancia inhibe la restauración de la ovulación, necesaria para restablecer el ciclo reproductivo. Una vez que cesa la lactancia y se restablece el ciclo ovulatorio la mujer puede quedar embarazada nuevamente. Si una sociedad desteta a sus niños más temprano, digamos antes del año, como sucede actualmente, el intervalo entre nacimientos será menor y las mujeres tendrán más hijos durante su vida reproductiva (en ausencia de cualquier mecanismo de control de la natalidad lógicamente). Una edad de destete de 2,6 años, como la observada en esta población, no es enteramente compatible con una alta tasa de fertilidad, pues el intervalo entre los nacimientos sería de más o menos 3-3,5 años, así la tasa de fertilidad no sería muy alta. Lo que sucede es que estos mecanismos fisiológicos pueden fallar debido a una serie de factores como el estado de nutrición de la madre, la disponibilidad de carbohidratos y la forma de amamantar al niño en los Andes. El trabajo discute varias posibles explicaciones.

– ¿Se utilizará o se está utilizando esta técnica para otros estudios en Caral?

Para hacer un estudio de este tipo se necesitan huesos y dientes que contengan la proteína colágeno. Esta molécula, debido al ambiente desértico es difícil de recuperar en individuos muy antiguos como los de la Ciudad de Caral y aún otros posteriores en el litoral y valle de Supe. Sin embargo, a pesar del escaso material recuperado, está previsto realizar estudios de destete similares a éste en los próximos meses, utilizando métodos todavía más novedosos y precisos.

Fuente: El Comercio

Yerson Collave García

Yerson Collave García

Periodista de ciencia y salud
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Sitio Arqueológico de Lurihuasi, otro asentamiento de la Zona Capital de la Civilización Caral

Complejo arqueológico ubicado en el valle medio inferior de Supe, margen izquierda del río, en una quebrada árida de pendiente pronunciada; la cual permite comunicar y vincular a los pobladores de esta parte del valle con la sección baja del valle de Huaura (Albufera de Medio Mundo, etc.). A esta singularidad se suma el control visual del territorio de los valles de Supe y Huaura, desde la cima del cerro Lurihuasi.

La ciudad de Lurihuasi ocupa un área de 37,8 has, y se compone de 24 edificaciones, las cuales se distribuyen en forma concéntrica sobre una quebrada de pendiente pronunciada, pero siguiendo un patrón de diseño urbano dual, al igual que los otros asentamientos de la civilización Caral.

El sitio arqueológico de Lurihuasi pertenece al periodo Arcaico Tardío (3000 -1800 A.C.). Lurihuasi, está enmarcado en una quebrada y presenta una distribución semicircular y está constituido por una serie de edificaciones piramidales -que cumplieron diversas funciones, áreas residenciales  y espacios públicos, donde destaca un montículo principal, además de cinco montículos secundarios y plataformas de distintas dimensiones; sumando 24 estructuras que ocupan un área de 37.8 hectáreas.

Función

Dentro del sistema de la Zona Capital los funcionarios de Lurihuasi se encargaron de asegurar la producción de excedentes destinados en parte a las huacas u oráculos y a los intereses de quienes dirigían el sistema social.
Lurihuasi brindó servicios y bienes a la población aledaña de la parte media inferior del valle de Supe, y a sus residentes, que se dedicaron al cultivo del algodón, achira, camote y otros productos de pan llevar, además de intervenir en las obras dirigidas por el Estado.

Relevancia de Lurihuasi y la civilización de Caral-Supe para Perú y el Mundo

Las actividades de investigación desarrolladas en Lurihuasi, a lo largo del siglo pasado, demostraron su gran antigüedad. Sin embargo, sólo a partir de los  estudios del Proyecto Especial Arqueológico Caral,  ha sido posible insertarlo  correctamente dentro del proceso de edificación de  grandes asentamientos que caracterizó a la civilización de Caral-Supe, producto de la complejización social en  un territorio de configuraciones geográficas contrastadas.

Lurihuasi está  enmarcado en una quebrada y presenta una distribución semicircular, destaca un  montículo principal, además de cinco montículos secundarios y plataformas de  distintas dimensiones; suman 24 estructuras, que ocupan un área de 37,8 ha.  Con la civilización de Caral-Supe se desarrolló el  primer Estado político que se  formó en el Perú 4400 años antes que gobernaran los incas.

Dicho Estado es el de mayor datación de América, y sus asentamientos urbanos  con arquitectura monumental, como Lurihuasi y Caral, son los más antiguos del  continente. Su antigüedad ha sido confirmada por cuarenta y dos fechados  radiocarbónicos, entre los 3000 y 2000 años antes de nuestra era.

La sociedad de Caral-Supe logró un avance sin precedentes en completo  aislamiento de sus coetáneas de América y del Viejo Mundo, a diferencia de otros  focos de civilización como Mesopotamia, Egipto e India, que intercambiaron conocimientos y experiencias.

En Perú, las formas de organización económica, social y política de las  poblaciones de Caral-Supe causaron fuerte impacto en la historia del área;  trascendieron el espacio y el tiempo, y sentaron las bases del sistema sociopolítico que tendrían las poblaciones de los Andes Centrales. En el área norcentral del Perú, el modelo de organización diseñado e implementado por el Estado de Supe, condujo por varios siglos el accionar de los individuos en los diferentes campos: económico, social, político y religioso.

En esta civilización se desarrollaron las ciencias, tecnologías y artes. Conocimientos en astronomía, geometría, aritmética, biología, medicina, etc., fueron aplicados en la predicción del clima, en la elaboración del calendario, en la construcción de obras arquitectónicas, en el manejo de los suelos por medio de la excavación de canales de riego o de drenaje y la habilitación de chacras, en el mejoramiento genético de las plantas, en el tratamiento de algunas dolencias o enfermedades, en la administración pública y en la manufactura de artefactos con fines ceremoniales, comerciales y suntuarios. Estos avances en el conocimiento, realizados por especialistas, les dieron también poder a éstos e hicieron posibles mejores condiciones de vida para las poblaciones del área norcentral en los albores de la civilización.

Gracias al desarrollo de conocimientos, hoy podemos admirar el orden urbano, la obra arquitectónica, la decoración de sus murales, los instrumentos musicales, sus elaborados textiles y adornos personales, la variedad genética de sus productos y su propia representación en más de un ciento de figurines de barro no cocido.

 

 

 

 

Sitio Arqueológico de Miraya, otro asentamiento de la Ciudad Sagrada de Caral

Miraya es uno de los asentamientos arcaicos que rodean a la Ciudad Sagrada de Caral, ocupa aproximadamente 43 hectáreas y tiene una antigüedad de 3,000 a 1,800 años A.C. El conjunto del sitio arqueológico de Miraya se ha dividido en siete sectores, siendo el más importante el sector A, donde están las cuatro pirámides, muy cerca del valle. Las plazas circulares tienen 25 y 15 metros de diámetro.

En Miraya destaca La Pirámide Dual que consta de una edificación de once metros de altura y otra más pequeña de seis metros. Se puede encontrar un asta de venado, una cesta de colores y un objeto ritual denominado «el ojo de dios», usado para orar por una buena cosecha de algodón. Asimismo destaca La Pirámide Mayor  la cual tiene 80 metros de este a oeste y 70 metros de norte a sur, y se accede a ella por una escalera de 4.40 metros de ancho.

Miraya presenta un gran potencial como destino turístico, tal como es en la actualidad la ciudad sagrada de Caral, puesto que este destino potencial se ha convertido en un laboratorio científico para el estudio del comportamiento social, económico, religioso, agrario, industrial, artesanal y arquitectónico de la humanidad en sus albores, cuando por primera vez se construían complejos monumentales urbanos. El conocimiento de este destino turístico afianzara y fortalecerá la identidad cultural y autoestima de los peruanos

Sin embargo, sólo a partir de los estudios del Proyecto Especial Arqueológico Caral Supe – PEACS, ha sido posible insertarlo correctamente dentro del proceso de edificación de grandes asentamientos que caracterizó a la civilización de Caral-Supe, producto de la complejización social en un territorio de configuraciones geográficas contrastadas.

Sitio Arqueológico del Áspero – Supe Puerto, La Ciudad Pesquera de la Civilización Caral

El complejo arqueológico Áspero está en el litoral, a 500 metros del Océano Pacífico, en la margen derecha del río Supe, en un medio natural compuesto por cerros arenosos, humedales, campos de cultivo y playa marina.

Las evidencias más tempranas de la ocupación humana en el litoral de Supe tienen una antigüedad de 7000 años.
En esos tiempos las poblaciones, aún con relaciones sociales igualitarias, vivían en aldeas protegidas por las colinas ubicadas entre las pequeñas quebradas arenosas, que eran rutas obligadas hacia las playas. Estos primeros pobladores estaban dedicados a las actividades de pesca, recolección de moluscos y plantas, así como a la caza de animales de las lomas y del bosque ribereño.

Ocupaciones Tempranas

Hace 5000 años, durante el período Arcaico Tardío (3000 – 1800 a. C.), la población concentrada en Áspero participó en el proceso de formación de la primera civilización andina. Mediante la extracción de recursos marinos, en especial de peces –como anchovetas y sardinas- y de mariscos, se integró a la red de intercambio con los pobladores del interior del valle, entre éstos los de la Ciudad Sagrada de Caral. De ellos obtuvo, en particular, la fibra de algodón, necesaria para la manufactura de las redes y sedales de pesca, los mates para flotadores y productos vegetales para su alimentación.

La disponibilidad de recursos marinos, la producción agrícola y la participación en las redes de intercambio aseguraron el sostenimiento de una población cada vez más numerosa, así como el fortalecimiento del grupo gobernante. La élite asumió funciones políticas, administrativas y religiosas; fomentó el comercio, así como la construcción de edificios públicos monumentales y de extensos conjuntos residenciales.

La diferenciación social y las actividades especializadas de la población de Áspero están reflejadas en los 22 sectores de la ciudad. Siete corresponden a edificios piramidales, bajo la administración de la clase dirigente, dedicados al culto y a la administración de las actividades sociales. Destacan los edificios piramidales de Huaca Alta, Huaca de los Ídolos y Huaca de los Sacrificios.

Arqueólogos hallan una estatuilla en la ciudad de Caral, la más antigua de América

Una pequeña estatuilla elaborada en arcilla no cocida fue hallada en el edificio piramidal La Huanca, ubicado en la mitad alta de la ciudad sagrada de Caral, por el equipo del Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe (PEACS), Unidad Ejecutora Nº 003 del Ministerio de Cultura, cuando realizaba labores de excavación.

Se trata de un personaje masculino de alto rango social, que fue colocado como ofrenda al enterrar una plataforma del edificio en mención, en un evento que formó parte de un ritual de renovación arquitectónica.

El personaje está desnudo y sentado con las piernas cruzadas. Tiene los ojos cerrados y la boca semiabierta. Sobre la cabeza lleva un tocado aplanado en la parte superior y cinco mechones por detrás. Antes de ser enterrado le rompieron las piernas, las que no fueron depositadas con la figura.

Recientemente también se han encontrado otras estatuillas en la ciudad sagrada de Caral, ubicada en la provincia limeña de Barranca. En el edificio piramidal La Cantera se halló una figura femenina, sin cabeza ni piernas y con un solo brazo, que fue enterrada como ofrenda durante la construcción de un salón ceremonial.

Y en el edificio piramidal La Galería se recuperó una estatuilla que representa una cabeza humana –originalmente unida a un cuerpo de sexo masculino–, que luce un tocado a modo de turbante, debajo del cual sobresalen las patillas y el cerquillo, en un estilo muy similar al de la estatuilla del edificio de La Huanca.

El hallazgo de estatuillas, desde el inicio de las investigaciones del PEACS (1994), ha permitido obtener cuantiosa información sobre la compleja estructura social que caracterizó a la civilización Caral.

Se sabe, por ejemplo, que habrían sustituido a los seres humanos en los sacrificios rituales relacionados con la renovación de los edificios y la propiciación de la fertilidad en sus campos de cultivo.

Asimismo, ha brindado datos sobre los diferentes estilos en el atuendo personal de los antiguos caralinos y hecho posible apreciar sus elaborados peinados y tocados.

También ha contribuido a destacar la importancia que tenía la mujer en la estructura social de esta civilización, como lo demuestra el hallazgo, en 2006, de dos estatuillas en el asentamiento arqueológico de Miraya, que representan a la sacerdotisa de la civilización Caral y a su acompañante hombre.

La mujer, de alto estatus, se encuentra en posición solemne y muestra un atuendo y ornamento fastuosos, mientras que el hombre observa a su compañera en posición de espera de una respuesta.

Las evidencias indican que hace 5,000 años la mujer tuvo una reconocida importancia social, que se aprecia también en la Señora de Cao, de la cultura Moche (3,000 años después de Caral), y se conserva en las atribuciones de la coya en el imperio incaico.

A la fecha, el PEACS ha encontrado en los edificios de la ciudad sagrada de Caral y el asentamiento arqueológico Miraya más de 150 estatuillas elaboradas en arcilla no cocida, de entre cinco y 11 centímetros de altura.

Estos últimos hallazgos acaban de ser incorporados en la sala de exposiciones del centro comercial Plaza Norte, donde tiene lugar la exposición museográfica “Caral, la civilización más antigua de América, símbolo de identidad e integración nacional”.

Se ha implementado, además, un nuevo espacio lúdico para toda la familia, en el cual los visitantes pueden tomarse fotos, sin restricción alguna, con las réplicas impresas de cuatro personajes importantes: El Huno, gran señor de Caral; una maestra del taller textil de Caral y las imágenes a gran escala de las dos estatuillas de Miraya.

La exposición está abierta al público de lunes a domingo de 11:00 a 21:00 horas. El ingreso es gratuito.

Ciudad Sagrada de Caral – Supe

Fecha de inscripción: 8 de febrero de 2005
33 Reunión del Comité del Patrimonio Mundial, Sevilla, 28/06/2009

Caral-Supe representa a la civilización más antigua de América, desarrollada casi simultáneamente con las de Mesopotamia, Egipto, India y China. Los habitantes del Perú se adelantaron en, por lo menos, 1500 años a los de Mesoamérica, el otro foco civilizatorio de los seis reconocidos mundialmente, y en más de 3000 años a la sociedad que edificó las reconocidas ciudades mayas.

El precoz desarrollo de la sociedad de Caral-Supe la convirtió en la civilización más antigua del Nuevo Mundo pero, a diferencia de otros focos civilizatorios, como Mesopotamia, Egipto e India, que intercambiaron conocimientos y experiencias, logró un avance sin precedentes en completo aislamiento de sus coetáneas de América y del Viejo Mundo. (Ruth Shady/Arqueóloga, Jefa del Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe/INC).

La postulación de la Ciudad Sagrada de Caral a la Lista del Patrimonio Mundial fue aprobada por el Comité del Patrimonio Mundial en su 32ª Sesión realizada en la ciudad de Quebec-Canadá entre el 2 al 10 de julio del 2008.

En la 33ª Sesión realizada en la ciudad de Sevilla-España entre el 22 y 30 de junio del 2009, el Comité del Patrimonio Mundial examinó la nominación de la Ciudad Sagrada de Caral – Supe y se decidió inscribir la propiedad en la Lista del Patrimonio Mundial.