Sitio Arqueológico del Áspero – Supe Puerto, La Ciudad Pesquera de la Civilización Caral

El complejo arqueológico Áspero está en el litoral, a 500 metros del Océano Pacífico, en la margen derecha del río Supe, en un medio natural compuesto por cerros arenosos, humedales, campos de cultivo y playa marina.

Las evidencias más tempranas de la ocupación humana en el litoral de Supe tienen una antigüedad de 7000 años.
En esos tiempos las poblaciones, aún con relaciones sociales igualitarias, vivían en aldeas protegidas por las colinas ubicadas entre las pequeñas quebradas arenosas, que eran rutas obligadas hacia las playas. Estos primeros pobladores estaban dedicados a las actividades de pesca, recolección de moluscos y plantas, así como a la caza de animales de las lomas y del bosque ribereño.

Ocupaciones Tempranas

Hace 5000 años, durante el período Arcaico Tardío (3000 – 1800 a. C.), la población concentrada en Áspero participó en el proceso de formación de la primera civilización andina. Mediante la extracción de recursos marinos, en especial de peces –como anchovetas y sardinas- y de mariscos, se integró a la red de intercambio con los pobladores del interior del valle, entre éstos los de la Ciudad Sagrada de Caral. De ellos obtuvo, en particular, la fibra de algodón, necesaria para la manufactura de las redes y sedales de pesca, los mates para flotadores y productos vegetales para su alimentación.

La disponibilidad de recursos marinos, la producción agrícola y la participación en las redes de intercambio aseguraron el sostenimiento de una población cada vez más numerosa, así como el fortalecimiento del grupo gobernante. La élite asumió funciones políticas, administrativas y religiosas; fomentó el comercio, así como la construcción de edificios públicos monumentales y de extensos conjuntos residenciales.

La diferenciación social y las actividades especializadas de la población de Áspero están reflejadas en los 22 sectores de la ciudad. Siete corresponden a edificios piramidales, bajo la administración de la clase dirigente, dedicados al culto y a la administración de las actividades sociales. Destacan los edificios piramidales de Huaca Alta, Huaca de los Ídolos y Huaca de los Sacrificios.

Huaca San Antonio en Huachipa es tan antigua como Caral

La huaca San Antonio, en el extremo este del campo santo Mapfre de Huachipa, esconde en sus entrañas una estructura piramidal, de 60 metros de ancho por seis de alto, cuya construcción se remonta a unos 4.200 años de antigüedad. “El mismo período de la ciudadela Caral, pero en el valle del Rímac”, observa admirado el arqueólogo Jonathan Palacios, quien realizó el descubrimiento tras dos meses de exploración inicial, en setiembre y octubre, pero casi 30 años de interés académico.

Las excavaciones, que de momento permiten ver apenas unas escalinatas y parte de la base de la pirámide, se realizaron para ubicar la puerta principal del templo en U, que es la actual huaca San Antonio. Para ello, se contó con un fondo de US$60.000, del Instituto de Cultura de la Fundación Mapfre.

“Pensamos que hallaríamos el ingreso [al templo en U], pero descubrimos una pirámide anterior, levantada durante el Precerámico Tardío”, explicó Palacios a la alcaldesa de Lima, Susana Villarán, quien visitó ayer la huaca, junto al presidente ejecutivo del grupo Mapfre, Renzo Calda; el subgerente de Cultura, Pedro Alayza; y un equipo del Diario El Comercio de Lima.

FARDOS FUNERARIOS
Según Palacios, se hallaron 50 fardos funerarios cerca de la pirámide. El más sorprendente tenía un plato de hierro –con restos de comida– sobre el rostro. También se recuperaron restos de cerámicas, textiles y herramientas.

“Para nosotros, ha sido una suerte que el recinto se ubique en nuestra propiedad, que ya ha sido consagrada al Ministerio de Cultura. Un descubrimiento de este valor es bueno para los peruanos, es bueno para Lima, para Mapfre, para todos”, comentó Calda, quien garantizó que su fundación seguirá financiando las excavaciones.

 

Fuente: El Comercio

Los secretos del Señor de Sipán. Museo gana Fondo del Embajador de Estados Unidos

El museo de Tumbas Reales de Sipán fue el ganador peruano este año del Fondo del Embajador de Estados Unidos para la preservación de la herencia cultural. Así fue anunciado ayer en la embajada de este país, por la embajadora estadounidense Rose M. Likins. Será una suma cercana a los 50 mil dólares que se destinará a conservar, registrar y documentar cerámicos y objetos metálicos hallados en este sitio prehispánico.

La diplomática declaró, en la ceremonia de anunciación, que este local es uno de los más importantes sitios donde se expone material arqueológico en el Perú. «Las investigaciones realizadas por el museo, con el liderazgo del doctor Walter Alva y su equipo, han cambiado nuestro conocimiento de la cultura Mochica», aseguró. También subrayó el aporte de este proyecto arqueológico para la identidad y orgullo de los peruanos. «El Perú es un país con un extraordinario patrimonio cultural, admirado por todo el mundo», manifestó.

Proyecto

Walter Alva explicó  que son más de 800 piezas que formaban parte de las ofrendas dedicadas al Señor de Sipán.  «Este fondo nos permitirá restaurar más del 70 por ciento de todos los objetos hallados en la tumba que aún no había recibido labor de conservación», indicó.  Agregó que será oportunidad para contratar más profesionales del rubro. Estimó que entre ocho a nueve meses se demorarán estas labores de puesta en valor.

Consideró que antes de que termine 2012, la embajadora de Estados Unidos y el público en general podrán apreciar los frutos de este trabajo. «La idea es inmediatamente incorporar las piezas recuperadas a las exhibiciones», sostuvo. Alva añadió que luego de la puesta en valor de estos objetos, la siguiente meta del Museo Tumbas Reales será ampliar sus instalaciones. «Así como hoy avanzamos en los trabajos de conservación de Sipán, también hemos sumado en trabajos arqueológicos en otros sitios que es necesario exponer», afirmó el especialista.

Algunos de estos nuevos proyectos que mencionó son Úcupe y Ventarrón. Destacó que es uno de los museos más visitados del Perú con un promedio anual de 300 mil personas que se acercan a él. Agregó que las muestras temporales son una forma de mantener la atención del público.

El Perú es el país más beneficiado por el Fondo del Embajador de Estados Unidos en América Latina, desde que se creara en el año 2001, con más de un millón de dólares destinados a nuestro país.

Datos

Otros proyectos que, en años pasados han sido beneficiados por el Fondo del Embajador, son la Ciudad Sagrada de Caral y las pinturas coloniales de la Iglesia de la Compañía de Jesús de Arequipa.

Están abiertas, hasta el primero de diciembre, las inscripciones para postular al Fondo del Embajador para 2012.

46,000 dólares ha sido el monto del Fondo del Embajador destinado al Museo de las Tumbas Reales de Sipán.

870 cerámicas de 1,137 vasijas serán puestas en valor.

100 piezas de metal serán intervenidas.

Recientes hallazgos en ciudad sagrada de Caral fueron abiertas al público

Todos los misterios, costumbres ancestrales y complejidad arquitectónica que encierra la Ciudad Sagrada de Caral desde hace cinco milenios fueron develados a los ojos de turistas nacionales y extranjeros al cumplirse 16 años de investigación del Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe (PEACS), el último fin de semana.

Durante el recorrido por los 1.6 kilómetros del circuito habilitado al interior de las 66 hectáreas que comprende la Ciudad Sagrada, los visitantes conocieron más de 30 edificaciones arquitectónicas entre  las que se encuentran la Plazuela de la Confluencia o Tinkuy Runa Kancha, en la mitad baja de la ciudadela.

Esta plazuela, puesta en valor recientemente, sirvió como un espacio de congregación pública, principalmente, de sus pobladores residentes en los sectores P y N, y denota la ampliación de Caral hacia el suroeste.

Según el arqueólogo Pedro Silva, integrante del PEACS, la existencia del Tinkuy Runa Kancha demuestra que la Ciudad Sagrada de Caral fue el centro urbano de mayor complejidad arquitectónica y orden en el espacio de los 20 asentamientos identificados en el período Arcaico Tardío en el Perú (3000-1800 antes de Cristo).

Asimismo, los turistas apreciaron el más reciente hallazgo realizado en la ciudadela: diseños ornamentales en forma de «V» en la fachada del edificio piramidal La Galería, localizado en el sector H, entre los edificios La Huanca y Piramidal menor.

“Las edificaciones expuestas representan más del 60 por ciento de todos los hallados en la ciudadela. Hemos priorizado la investigación en las fachadas de los principales edificios. Aún faltan explorar las viviendas y talleres de especialización”, explicó Silva.

Entre las demás estructuras arquitectónicas visitadas figuran el Anfiteatro y el Edificio Piramidal Mayor que sirvieron para las reuniones de gobierno y actividades públicas, en la zona alta y baja de la ciudadela, respectivamente.

Por su parte, Marco Machacuay, también arqueólogo del PEACS, explicó que las estatuillas en barro no cocido halladas en la pirámide La Huanca habrían servido como ofrendas en rituales de renovación arquitectónica.

El tocado que llevan en sus cabezas y sus peinados son indicios que dichas figuras representaron a personajes muy importantes en la civilización. Recordemos que en la cosmovisión del Perú antiguo era un honor ser ofrendado a las divinidades, apuntó.

En la víspera del 30 de octubre, los visitantes también pudieron apreciar la imponente iluminación nocturna de las edificaciones y el Culto a la Pachamama ofrecido en agradecimiento por los 16 años de éxito en las investigaciones del PEACS.

Primera civilización de América

Ruth Shady, directora del PEACS, sostuvo que Caral posee la categoría de civilización porque sus pobladores desarrollaron actividades económicas, construyeron edificaciones y dominaron la naturaleza en un contexto de gobierno organizado durante más de mil años.

“Crearon artículos como el Quipu que continuaron siendo utilizados hasta la época incaica, así como los geoglifos que Nazca también los representaría en sus líneas tres mil años después”, indicó.

Señaló que el PEACS ha priorizado la exploración de las fachadas de los edificios para identificar el diseño arquitectónico del espacio. Asimismo, anunció que iniciarán trabajos para conocer el estado de las viviendas y encontrar el cementerio de Caral.

“Todos los peruanos deben conocer la ciudadela de Caral porque es un orgullo que el país haya tenido un desarrollo precoz en la región tanto en organización como en ciencia. Tenemos una exposición en Plaza Norte hasta diciembre”, agregó.

Danzas en honor al Apu

Una escenificación del Qoyllur R’iti o peregrinación a la Estrella de la Nieve, tradición ancestral cusqueña en veneración al nevado de Ausangate, fue realizada por más de medio centenar de artistas de la Escuela de Folklore José María Arguedas en la Ciudad Sagrada de Caral.

En una fusión de danza, música, teatro y ciclorama (proyección de efectos solares sobre una superficie), los semidioses paganos como ukukos y pabluchas ordenaron la peregrinación trasladando bloques de nieve en señal de sacrificio y penitencia.

Al compás de los pututos, recrearon una serie de ancestrales tradiciones como la venta de ilusiones y deseos (piedras) “pukllanapata” en la danza Mestiza qollacha, las acciones de petición a los altares de piedra y el amanecer de los peregrinos.

Durante el Caral Raymi o Día Central también se desarrolló el “Catu” o mercado andino con una expoferia de recuerdos y artesanías con motivos de la Civilización Caral  y la premiación a los ganadores del segundo Concurso Gastronómico «El Sabor de mi Tierra».

Circuito

1 Se inauguró un nuevo circuito habilitado para personas con discapacidad motora utilizando tierra y pequeñas piedras apisonadas en la parte lateral izquierda del circuito original.

2 Las personas con dicha discapacidad podrán desplazarse con comodidad por los 1.6 kilómetros de caminos afirmados

3 Se han construido para ellos rampas de acceso y miradores especiales muy cerca a los principales monumentos arquitectónicos.

Datos

– Caral se ubica en el inicio de la zona norte del valle medio inferior del río Supe, en la provincia de Barranca, al norte de Lima, a la altura del kilómetro 184 de la Panamericana Norte.

– Es el asentamiento de mayor complejidad arquitectónica y ordenamiento espacial de los 20 construidos en el período Arcaico Tardío (3000 – 1800 a.C.), en 40 kilómetros del valle medio y bajo de Supe.

– Se divide en Caral Alto y Caral Bajo, y presenta seis períodos de ocupación: remoto, antiguo, medio inicial, medio final, tardío inicial y tardío final.

Arqueólogos hallan una estatuilla en la ciudad de Caral, la más antigua de América

Una pequeña estatuilla elaborada en arcilla no cocida fue hallada en el edificio piramidal La Huanca, ubicado en la mitad alta de la ciudad sagrada de Caral, por el equipo del Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe (PEACS), Unidad Ejecutora Nº 003 del Ministerio de Cultura, cuando realizaba labores de excavación.

Se trata de un personaje masculino de alto rango social, que fue colocado como ofrenda al enterrar una plataforma del edificio en mención, en un evento que formó parte de un ritual de renovación arquitectónica.

El personaje está desnudo y sentado con las piernas cruzadas. Tiene los ojos cerrados y la boca semiabierta. Sobre la cabeza lleva un tocado aplanado en la parte superior y cinco mechones por detrás. Antes de ser enterrado le rompieron las piernas, las que no fueron depositadas con la figura.

Recientemente también se han encontrado otras estatuillas en la ciudad sagrada de Caral, ubicada en la provincia limeña de Barranca. En el edificio piramidal La Cantera se halló una figura femenina, sin cabeza ni piernas y con un solo brazo, que fue enterrada como ofrenda durante la construcción de un salón ceremonial.

Y en el edificio piramidal La Galería se recuperó una estatuilla que representa una cabeza humana –originalmente unida a un cuerpo de sexo masculino–, que luce un tocado a modo de turbante, debajo del cual sobresalen las patillas y el cerquillo, en un estilo muy similar al de la estatuilla del edificio de La Huanca.

El hallazgo de estatuillas, desde el inicio de las investigaciones del PEACS (1994), ha permitido obtener cuantiosa información sobre la compleja estructura social que caracterizó a la civilización Caral.

Se sabe, por ejemplo, que habrían sustituido a los seres humanos en los sacrificios rituales relacionados con la renovación de los edificios y la propiciación de la fertilidad en sus campos de cultivo.

Asimismo, ha brindado datos sobre los diferentes estilos en el atuendo personal de los antiguos caralinos y hecho posible apreciar sus elaborados peinados y tocados.

También ha contribuido a destacar la importancia que tenía la mujer en la estructura social de esta civilización, como lo demuestra el hallazgo, en 2006, de dos estatuillas en el asentamiento arqueológico de Miraya, que representan a la sacerdotisa de la civilización Caral y a su acompañante hombre.

La mujer, de alto estatus, se encuentra en posición solemne y muestra un atuendo y ornamento fastuosos, mientras que el hombre observa a su compañera en posición de espera de una respuesta.

Las evidencias indican que hace 5,000 años la mujer tuvo una reconocida importancia social, que se aprecia también en la Señora de Cao, de la cultura Moche (3,000 años después de Caral), y se conserva en las atribuciones de la coya en el imperio incaico.

A la fecha, el PEACS ha encontrado en los edificios de la ciudad sagrada de Caral y el asentamiento arqueológico Miraya más de 150 estatuillas elaboradas en arcilla no cocida, de entre cinco y 11 centímetros de altura.

Estos últimos hallazgos acaban de ser incorporados en la sala de exposiciones del centro comercial Plaza Norte, donde tiene lugar la exposición museográfica “Caral, la civilización más antigua de América, símbolo de identidad e integración nacional”.

Se ha implementado, además, un nuevo espacio lúdico para toda la familia, en el cual los visitantes pueden tomarse fotos, sin restricción alguna, con las réplicas impresas de cuatro personajes importantes: El Huno, gran señor de Caral; una maestra del taller textil de Caral y las imágenes a gran escala de las dos estatuillas de Miraya.

La exposición está abierta al público de lunes a domingo de 11:00 a 21:00 horas. El ingreso es gratuito.

Incas siguieron técnica de trabajo de Caral para construcción de Machu Picchu, sostienen

Los incas siguieron la técnica del trabajo de la piedra en canteras, aplicado en la ciudad sagrada de Caral, para construir monumentos arqueológicos como Sacsayhuamán y Machu Picchu, según un estudio del Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet).

Víctor Carlotto, director de Geología Regional del Ingemmet, explicó que al estudiar la edificación de las pirámides de Caral se determinó que hubo un trabajo en canteras, donde se aprovechaban las condiciones de las rocas para sacar y transportar los bloques útiles y necesarios.

Similar acción se llevó a cabo en el Tahuantinsuyo, sólo que con una diferencia de 4,500 años, para levantar sus monumentos.

“En Caral está la partida de nacimiento del trabajo en piedra que después evolucionó en Machu Picchu y Sacsayhuamán, con la utilización de canteras”, manifestó el especialista.

El trabajo en canteras para construir las pirámides de Caral, civilización con más de 5,000 años, la más antigua de América, se desarrolló cerca de la ciudad sagrada, comentó.

Durante la investigación también se estableció que las rocas utilizadas tienen aproximadamente 100 millones de años, entre ellas destacan las de tipo dioritas y volcánicas.

Además, se clasificaron algunos materiales que la civilización de Caral empleó para su vida cotidiana y actividades religiosas, como las sodalitas, que posiblemente procedían de Bolivia, donde se encuentran los últimos yacimientos.

“Al parecer hubo bastante comunicación con otras zonas, pues también se han encontrado minerales propios de Ecuador”, refirió.

El estudio científico en Caral estuvo a cargo de un equipo del Ingemmet y se desarrolló en virtud de un convenio con el Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe (PEACS).

Carlotto expuso los alcances de esta investigación durante el XV Congreso Peruano de Geología, realizado en la ciudad de Cusco.