Complejo arqueológico de Áspero revela pasado pesquero de Caral

Luego de una década de haber sido utilizado como basurero, hoy el complejo arqueológico de Áspero, ubicado en el valle de Supe, revela el pasado pesquero de la civilización precerámica de Caral, calculada en más de 5,000 años.

La arqueóloga Ruth Shady empezó a explorar sitios del litoral donde hubiera podido estar algún emplazamiento de cultura Caral. Así llegó a Áspero, en ese entonces un conjunto de edificios monumentales del período precerámico enterrados bajo ingentes cantidades de basura.
En Áspero, la zona arqueológica de Caral aplicó una estrategia similar a la utilizada en la famosa Ciudad Sagrada de involucrar a la población con los trabajos de arqueología y puesta en valor.
El motivo era que años antes que el proyecto fuera capitaneado por Shady, hubo otros estudiosos, como el norteamericano Robert Feldman, que trabajaron en el lugar y cuyos descubrimientos no fueron compartidos con los lugareños.
El resultado: miles de toneladas de basura de los pueblos de dos municipios acumuladas por años cubrían un importante complejo urbano de la época precerámica.
Para involucrar a los vecinos fue fundamental el apoyo del alcalde de Puerto Supe, Evedardo Vitonera. Con ello se logró, explica Shady, dejar de usar el lugar como relleno sanitario y quitar los desechos acumulados.
El descuido de este sitio era tal que la pirámide principal lucía un forado hecho por los cazadores de tesoros. Después de hacer la labor de limpieza se pudo descubrir que ese irreparable daño se había hecho a fines del siglo XIX o comienzos del XX con dinamita, perdiéndose valiosa información en el incidente.
Superados estos escollos, se trabaja en la puesta en valor y recuperación de alrededor de 30 edificios. Por su monumentalidad destacan las construcciones que han sido bautizadas por sus peculiaridades como Huaca Alta, Huaca de los Ídolos y Huaca de los Sacrificios.
Hallazgos
En estos años se han dado distintos descubrimientos que han dado luz sobre cómo era la vida en los años de apogeo de esta civilización. Por ejemplo, en la huaca de los Sacrificios se hallaron hace poco los restos de un niño de aproximadamente 8 años, lo que sirvió de motivo para nombrar así al edificio.
Una peculiaridad de este encuentro, que pueden ser apreciados en imágenes publicadas hoy en el diario El Peruano, es que sobre el cráneo del infante se encontraba un batán de forma oval. Asimismo, lucía fracturas que se relacionarían con los motivos de su muerte.
Destaca también el hallazgo del entierro de un recién nacido en la llamada huaca Alta. El niño había sido colocado dentro de un fardo dividido en dos partes. Llevaba una vestimenta de algodón con decoración. Junto al cuerpo, dentro del mismo contexto funerario, los arqueólogos recuperaron un prendedor modelado que representaba a dos aves.
 
Valor
Según los estudios, los habitantes de Áspero fueron excelentes pescadores de anchoveta y otras especies marinas como la sardina. Asimismo, extrajeron algas y moluscos varios como los choros, las almejas y las machas.
La doctora Shady señala con estos recursos marinos se establecieron relaciones sociales y de intercambio con poblaciones apartadas del litoral como el valle o incluso más allá de los Andes, hasta la Selva. Por ejemplo, los habitantes de Áspero consiguieron de otros lugares el algodón necesario para la manufactura de redes y sedales de pesca.
Visión de conjunto
El viceministro de Patrimonio Cultural, Luis Jaime Castillo, destacó la labor que realiza la Zona Arqueológica Caral, proyecto dirigido por Ruth Shady.
Según el funcionario, la peculiaridad de la propuesta que maneja esta unidad ejecutora es la de no limitarse a un solo sitio aislado sin relacionarlo con otros cercanos, sino de ver los lugares en conjunto.
Como se recuerda, la Zona Arqueológica Caral trabaja en varios sitios del periodo del precerámico ubicados en el valle de Supe.
Entre los lugares que trabaja está la ciudad pesquera de Áspero y la famosa urbe de Caral, pero también se cuenta a Vichama, cerca a la calera de Végueta.
Para Castillo, que también es arqueólogo, esta metodología permite saber cómo se conectaban diferentes lugares, estableciendo lazos entre poblaciones alejadas.
Por otro lado, cabe selalar que la puesta en valor del complejo de Áspero y su limpieza ha contado con el apoyo del Plan Copesco del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, en una muestra de alianza estratégica.
Novedad
El viernes 30 de mayo por la noche se realizará un pago al mar como parte de la ceremonia de celebración por los nueve años de trabajos arqueológicos en la ciudad pesquera de Áspero. Las actividades continuarán el sábado.

 

(Andina)

Caral, la ciudad mas antigua de América, a 19 años de su descubrimiento

Todo empezó a finales de octubre de 1994. Entonces, la doctora Ruth Shady junto con un equipo de jóvenes arqueólogos de la Universidad de San Marcos llegaron al extenso valle de Supe, al norte de Lima. Los guiaba solo una sospecha: ahí, entre la pampa desértica, a la que pocos investigadores le prestaban atención, se ocultaban vestigios de sociedades precolombinas muy antiguas que podían dar nuevas luces sobre nuestro pasado milenario.

El tiempo no solo les dio la razón, sino que se sobrepasaron ampliamente sus expectativas. “Yo había leído las prospecciones del arquitecto Carlos Williams en Supe, pero no pensé que se trataran de monumentos tan antiguos”, dice Ruth Shady mientras recuerda esos primeros fines de semana de exploración en Caral, cuando, con sus estudiantes, tenía que armar una carpa en medio de la nada para pasar la noche.

La historia del descubrimiento de la ciudad sagrada de Caral es también el relato de una incansable búsqueda de subsistencia y apoyo económico. “En estos 19 años hemos tocado todas las puertas posibles y a veces, cuando conseguíamos sensibilizar a los gobernantes, venían cambios de autoridades y todo volvía a fojas cero”, cuenta la investigadora.

LOS PRIMEROS AÑOS
¿Qué le hizo prever que ahí, en el valle de Supe, se escondía algo importante?
Yo había leído los trabajos de Paul Kosok sobre la importancia de las sociedades costeñas, entre ellas las de Supe. También había visto una tesis de un colega norteamericano sobre el sitio de Áspero, donde se definían sociedades precerámicas con una arquitectura monumental. Sin embargo, cuando me encontré con algo tan impresionante como Caral, pensé que era de un período más reciente, contemporáneo a Casma o Chavín. Pero, después de dos años de prospección, me di cuenta de que estábamos frente a un hecho histórico diferente. Entonces, ya tenía a Caral metido en el alma y solo quería definir de qué período databan esos asentamientos.

¿Usted ha contado que tuvo que tocar muchas puertas para lograr que las autoridades políticas y académicas se interesaran en Caral?
Hasta el año 2001 trabajé con pequeñas ayudas de la Universidad de San Marcos. El rector de entonces, Manuel Paredes, visitó Caral y quedó impresionado con lo que vio, y, como era directora del museo de arqueología de la universidad, podía llevar los fines de semana a estudiantes voluntarios para realizar excavaciones.

En el 2001 visitó Caral el entonces ministro de Educación Marcial Rubio y su esposa, Margarita Gisecke, una colega mía que lamentablemente ya falleció. Ellos quedaron maravillados y recuerdo que me dijeron “esto tiene que verlo el presidente”. Dos semanas después, el propio presidente Valentín Paniagua y sus ministros estaban en Caral. Los hice caminar hasta las 4 de la tarde. Fue una experiencia sin parangón. Al final, el presidente me preguntó qué necesitábamos para dar a conocer Caral al mundo. Le dije que queríamos convertir este patrimonio en un motor de desarrollo para la población local, gente rural dedicada mayormente a la agricultura. Así, empezamos a tener un presupuesto para las investigaciones en Caral, que después, con el cambio de gobierno, tuvimos que volver a negociar y pasamos a depender del Instituto Nacional de Cultura, donde estamos hasta el presente, ahora como parte del Ministerio de Cultura. Son 19 años en los que, con mucho esfuerzo de todo un equipo, hemos puesto en valor el monumento, pero también hemos continuado las tareas de investigación y de conservación, no solo en Caral, sino en 11 sitios en los que estamos trabajando a la fecha.

¿Cómo fue el momento en que se confirmaron las pruebas en el extranjero y se anunció la antigüedad de Caral?
Fue en un encuentro en Chicago, donde unos colegas de Estados Unidos se me acercaron y me propusieron ayudarme para obtener los fechados de los monumentos de Caral. Antes ya había remitido pruebas a Alemania, pero no obtenía los resultados. Estamos hablando de 1999 y, como no tenía presupuesto, acepté el ofrecimiento. Mi sorpresa fue que, después de un tiempo, cuando se anunciaron los resultados, ellos se presentaron ante el mundo como los investigadores de Caral. Fue una experiencia terrible y solo me quedó defender los derechos que consideraba nos correspondían después de tantos años de trabajo. Comprendí entonces que existen malas intenciones y celos, sobre todo cuando se cambian paradigmas históricos.

 

Fuente: El Comercio

CARAL: El origen del tiempo

La doctora Ruth Shady profundizó, en 1992, sus investigaciones sobre los orígenes de la civilización andina en el área norcentral del Perú. Con un grupo de arqueólogos peruanos, ella había revisado las evidencias obtenidas en investigaciones previas en Bagua y la bibliografía disponible.

EN 1993, como resultado de sus estudios del año anterior, Ruth Shady publicó el artículo “Del Arcaico al Formativo en los Andes Centrales” en la Revista Andina del Centro Bartolomé de las Casas, donde examinaba la información del fenómeno Chavín (1800-200 a.C.) que era la síntesis de un proceso cultural que venía ocurriendo desde siglos atrás. Nadie se imaginó entonces que estaba atrapando la punta de una madeja que pronto iba a cambiar la historia.

Y el tiempo se ha hecho corto. Hoy, con el Pago a la Pachamama, comienzan las celebraciones de uno de los hallazgos más extraordinarios en nuestra historia. Hace 19 años se iniciaron las investigaciones sobre la civilización Caral y ahora se darán a conocer los avances en la investigación, conservación y difusión de los valores de esta cultura, así como las acciones realizadas para la ejecución de los proyectos de desarrollo, planteados en el Plan Maestro, con la finalidad de fomentar un crecimiento sostenible.

ESPACIO Y CONMOCIÓN

Aquella vez, la primera que visité Caral, me sentí en el origen de este mundo al reconocer las entrañas de la Ciudad Sagrada, y escribí: “Toco el génesis de mi civilización. Este viento del tiempo telúrico está en sus piedras articuladas a los constructos piramidales. Aquí vivieron los primeros peruanos 2.627 años antes de Cristo. Mucho antes
de nuestra era y su confín. Y en esta soledad intemporal que me  conmueve, digo, la inmensidad espacial es un portento”.

Había partido de Lima tres horas antes. El bus me trajo a Barranca, 197 km por la Panamericana Norte. La ciudad es un emporio comercial; tiene agro y océano. Bajé a la playa y ahí estaba lo de ‘Tato’, el chef que le dio brillo al “tacu tacu”. Con alma marina, ¡qué de mariscos y crustáceos!, ¡qué de aromas de nuestro mar! Como afirma el maestro Lenin Gonzales, hasta antes de Caral se consideraba que en los inicios de la civilización andina los antiguos peruanos se organizaron en aldeas, dedicados a la recolección de tubérculos y mariscos y la caza en pequeña escala. Se creía también que en los momentos previos a la aparición de la cerámica (1800 a.C.) se construyeron los primeros templos, como La Galgada y Kotosh, y que los grandes conjuntos de pirámidescorresponden al período siguiente: Inicial (1800 a.C. a 800 a.C.). Sin embargo todo eso cambió, pues las investigaciones realizadas desde 1994, dirigidas por la doctora Shady, demuestran que en tiempos tan remotos como hace 5000 años, Caral ya era una vibrante ciudad de monumentales pirámides.

Si Egipto es lo que es, si las civilizaciones de la Mesopotamia tienen ausencia de memoria, si la China suma el tiempo en otros dígitos, Caral es contemporánea a ese momento histórico.

Como afirma la maestra Shady, Caral es la organización urbanística más antigua de esta parte del mundo. Cierto es que el sitio fue descubierto en 1905, pero la ausencia de cerámica y otros datos faltantes impidieron que los arqueólogos se percataran de su antigüedad.

En 1949, los primeros que llamaron la atención sobre Caral fueron el viajero estadounidense Paul Kosok y el arqueólogo Richard Schaedel. En su informe, publicado en el libro Life, Land and Water in Ancient Peru (1965), mencionan a Chupacigarro –como se le conocía a Caral entonces– que debía ser un centro ceremonial muy antiguo, pero no pudieron explicar su antigüedad. Las pirámides y sus teatros confirman que Caral fue construida por una sociedad de organización sociopolítica que ya conocía el concepto ‘Estado’.

Al ingresar a Caral, encuentro el anfiteatro perfecto y circular. Ahí se hallaron hasta 15 instrumentos musicales. Una orquesta. Pero hay más: las pirámides de más de 150 metros de planta y muros de hasta 20 metros de elevación confirman los 600 años de ocupación.

VERDAD CONTINUA

Caral es mucho más que ese engranaje espacial. Es una verdad irresuelta. He tocado sus piedras y su imaginario. He temblado con su energía. He celebrado mi sorpresa. Y luego, regresar a Lima alucinado. No sé a qué tiempo pertenezco y eso me explota en el corazón.

INFINITO CONCRETO

He vuelto a Barranca y en un taxi –por cinco soles– me llevan a Caral. A tiro de piedra está Supe. Su valle es prominente y ubérrimo. Su puerto, un poema de Blanca Varela.
Una carretera entre sembríos de una naturaleza vigorosa nos acerca al lugar. Desde el auto uno siente un ligero temblor personal. Estoy frente a la seguridad de lo
imprevisible. El ascenso demora 40 minutos, quebrada arriba. De pronto se cruza el río y sobre un promontorio macizo, aparece Caral. Aparece el infinito concreto.

 

 

Fuente: Revista Variedades – El Peruano
Escribe: ELOY JÁUREGUI

A las afueras del pueblo de Végueta, a pocos minutos de Huacho, se encuentra Vichama, sitio arqueológico de la civilización Caral. Es en este lugar donde se ha hallado, hasta el momento, el más antiguo ídolo en forma de batracio del país. Así lo informa el arqueólogo Carlos Bacigalupo, encargado del lugar por el Programa Especial Arqueológico Caral-Supe.

El especialista añade que este ser es probablemente la más temprana representación del culto andino a los sapos como portadores de lluvias y fertilidad.

Hace unos años, el PEACS, liderado por la doctora Ruth Shady, empezó a trabajar este lugar para prevenir su destrucción y posible huaqueo.

En sus 136 hectáreas de extensión se le dio atención a las áreas afectadas por alguna intervención contemporánea. Una de ellas es la zona de la llamada Pirámide de las Cornisas, la que sufrió una excavación informal en la década de 1970.

Obligados por las circunstancias, tuvieron que iniciar trabajos de excavación ahí. La sorpresa fue descubrir, luego de retirar las capas de arena, una figura singular. Se trata del rostro de un batracio con manos humanas, hecho en altorrelieve con arcilla. La incisión que se conocía previamente era el inicio de un rayo que termina en el cráneo del sapo.

La arqueóloga Tania Abad comenta que esta estructura pertenece al período menos antiguo de este asentamiento, alrededor de 1.800 a 1.600 años antes de Cristo. Corresponde a dicha época los frisos y demás decoración que caracteriza el lugar.

Una hipótesis que se baraja es que este ídolo en forma de batracio se relacione con la numerosa cantidad de esqueletos de sapos hallados en una pirámide cercana.

Como parte de su Programa de Exposición Museográfica Itinerante 2013, la Zona Arqueológica de Caral (ZAC) -administrada por el Ministerio de Cultura- realiza la muestra “Los Valores Culturales y Sociales de la Civilización Caral: Símbolo de Identidad e Integración Nacional”, desde el 31 de enero al 30 de abril, en el Club Unión de Barranca.

En la exposición se puede apreciar la avanzada tecnología, ciencia y arte desarrollados por los antiguos caralinos, hace más de 5 mil años. Infografías y proyecciones multimedia muestran vistas aéreas y cercanas de los principales edificios de los complejos arqueológicos que formaron parte de la civilización Caral.

También se puede ver el quipu más antiguo de América y los variados instrumentos musicales que reflejan la profunda sensibilidad artística de nuestros antepasados. Una vitrina interactiva reproduce melodías y notas musicales, obtenidas con dichos instrumentos.

Además, un conjunto de esculturas de importantes personajes de la época da testimonio de la indumentaria y ornamentos personales, así como los roles que dominaban la sociedad de Caral.

La exposición “Los Valores Culturales y Sociales de la Civilización Caral en Barranca: Símbolo  de Identidad e Integración Nacional” es el resultado de una alianza estratégica entre la Zona Arqueológica Caral (ZAC) y la Cámara de Turismo de la Provincia de Barranca, en la que participa también el Club Unión Barranca y de la Municipalidad Provincial de Barranca.

Es un esfuerzo de estas instituciones por dar a conocer las expresiones de la civilización más antigua de América, Caral, como resultado de 18 años de trabajo ininterrumpido en la Ciudad Sagrada y en otros ocho asentamientos contemporáneos de los valles de Supe y Huaura, en Lima, Perú. El ingreso será gratuito

Sitio arqueológico Pisquillo-Las Shicras podría ser el nuevo Caral

El sitio arqueológico Pisquillo-Las Shicras, ubicado en la provincia limeña de Huaral, podría ser el nuevo Caral de esta jurisdicción, sostuvo hoy el presidente regional de Lima, Javier Alvarado, en función a la importancia histórica de la zona.
Señaló que el lugar alberga vestigios con información básica de la cultura inca, Chancay y de poblaciones que la habrían ocupado muchos años antes de Cristo.
Dijo que inicialmente lo que se tenía era una tremenda montaña con piedras y tierra, y ahora, luego de los trabajos de limpieza, se cuentan con tres entierros en pleno proceso de desenfardamiento a cargo de un equipo de expertos.
“Esperamos que los fardos funerarios nos den nuevas luces de lo que fue el lugar y poner a Las Shicras más arriba de donde está”, manifestó.
Recordó que su gestión, a la fecha, ha destinado un millón y medio de nuevos soles para la investigación arqueológica en esa zona y que está proyectado una inversión total de cinco  millones  para las siguientes etapas.
“La región seguirá invirtiendo en los complejos arqueológicos. La primera intervención en las Shicras comprendió también la carretera para el acceso”, mencionó.
Dijo, además, que junto con el Ejecutivo se proyecta dotar de servicios de agua y alcantarillado en los poblados de los alrededores y posteriormente la región asfaltará las calles. “También vamos a capacitar a los operadores turísticos”, comentó.
La investigación en Pisquillo-Las Shicras está encabezada por el arqueólogo Walter Tosso, junto a un equipo de expertos, entre arqueólogos y antropólogos.
Alvarado añadió que en el distrito de Chancay se ha destinado 630 mil nuevos soles para un museo donde los visitantes podrán observar las cerámicas y telares de los antepasados de esta zona.
En cuanto al sitio arqueológico de Caral, Patrimonio de la Humanidad, dijo que trabajan en un expediente para el asfaltado de unos 15 kilómetros de la ruta de acceso y la próxima electrificación de 13 pueblos aledaños.
Fuente: Andina
Caral celebra sus 18 años de investigaciones con mágico ritual

El viernes 26 y el sábado 27 de octubre, la Ciudad Sagrada de Caral se vestirá de fiesta para celebrar a lo grande 18 años del inicio de las investigaciones.

En esta actividad autoridades y pobladores de Supe y los valles vecinos llegarán hasta Caral, en lo que constituye la renovación del milenario encuentro denominado “Katu Andino”, donde la gente se interrelaciona, intercambia productos, se interesa por las nuevas tecnologías, proyecta obras  comunitarias, rinde culto a sus dioses y a la tierra,  en medio de cantos y danzas.

El viernes 26 en la noche, como cada año y por única vez; se realizará  una peregrinación al cerro Gozne, desde el cual se verá completamente iluminada  la Ciudad Sagrada,  para efectuar, con toda  fe y solemnidad, el tradicional pago a la tierra, en agradecimiento  por los bienes y dones recibidos durante el año, y para pedir por la renovación de las energías para el año que viene, de modo que los participantes tengan salud y éxito en la vida. Asimismo para que los arqueólogos y trabajadores estén protegidos durante su ardua labor.

Esta ceremonia es totalmente participativa, y comprende la participación de un chamán quien será el encargado de efectuar este importante ritual, que estará acompañado de música y danza, vinculando al hombre con la Naturaleza que es la que la ofrece frutos al  hombre para su alimentación,  vestimenta y salud.

El sábado 27 se realizará la visita guiada oficial a la Ciudad Sagrada de Caral, en donde se presentarán los avances de la investigación realizados durante el último año, además se celebrará el Caral Raymi, Festival cultural, Feria Gastronómica y Expoferia de productos artesanales y agropecuarios; se presentarán estampas del folklore de las tres regiones del Perú, se pondrán a la venta productos agroecológicos  y artesanales de las provincias  de  Barranca y Huaura y se realizará un Festival Gastronómico donde podrán disfrutar de los platos típicos de la región.

Para las personas que estén interesadas en celebrar esta importante festividad, la Zona Arqueológica Caral ha preparado programas especiales que incluyen los servicios de traslado desde lima y alimentación, así como también de pernocte en el sitio arqueológico. Los programas pueden encontrarlos en la página web o pueden escribir a: [email protected]

Sitio Arqueológico de Lurihuasi, otro asentamiento de la Zona Capital de la Civilización Caral

Complejo arqueológico ubicado en el valle medio inferior de Supe, margen izquierda del río, en una quebrada árida de pendiente pronunciada; la cual permite comunicar y vincular a los pobladores de esta parte del valle con la sección baja del valle de Huaura (Albufera de Medio Mundo, etc.). A esta singularidad se suma el control visual del territorio de los valles de Supe y Huaura, desde la cima del cerro Lurihuasi.

La ciudad de Lurihuasi ocupa un área de 37,8 has, y se compone de 24 edificaciones, las cuales se distribuyen en forma concéntrica sobre una quebrada de pendiente pronunciada, pero siguiendo un patrón de diseño urbano dual, al igual que los otros asentamientos de la civilización Caral.

El sitio arqueológico de Lurihuasi pertenece al periodo Arcaico Tardío (3000 -1800 A.C.). Lurihuasi, está enmarcado en una quebrada y presenta una distribución semicircular y está constituido por una serie de edificaciones piramidales -que cumplieron diversas funciones, áreas residenciales  y espacios públicos, donde destaca un montículo principal, además de cinco montículos secundarios y plataformas de distintas dimensiones; sumando 24 estructuras que ocupan un área de 37.8 hectáreas.

Función

Dentro del sistema de la Zona Capital los funcionarios de Lurihuasi se encargaron de asegurar la producción de excedentes destinados en parte a las huacas u oráculos y a los intereses de quienes dirigían el sistema social.
Lurihuasi brindó servicios y bienes a la población aledaña de la parte media inferior del valle de Supe, y a sus residentes, que se dedicaron al cultivo del algodón, achira, camote y otros productos de pan llevar, además de intervenir en las obras dirigidas por el Estado.

Relevancia de Lurihuasi y la civilización de Caral-Supe para Perú y el Mundo

Las actividades de investigación desarrolladas en Lurihuasi, a lo largo del siglo pasado, demostraron su gran antigüedad. Sin embargo, sólo a partir de los  estudios del Proyecto Especial Arqueológico Caral,  ha sido posible insertarlo  correctamente dentro del proceso de edificación de  grandes asentamientos que caracterizó a la civilización de Caral-Supe, producto de la complejización social en  un territorio de configuraciones geográficas contrastadas.

Lurihuasi está  enmarcado en una quebrada y presenta una distribución semicircular, destaca un  montículo principal, además de cinco montículos secundarios y plataformas de  distintas dimensiones; suman 24 estructuras, que ocupan un área de 37,8 ha.  Con la civilización de Caral-Supe se desarrolló el  primer Estado político que se  formó en el Perú 4400 años antes que gobernaran los incas.

Dicho Estado es el de mayor datación de América, y sus asentamientos urbanos  con arquitectura monumental, como Lurihuasi y Caral, son los más antiguos del  continente. Su antigüedad ha sido confirmada por cuarenta y dos fechados  radiocarbónicos, entre los 3000 y 2000 años antes de nuestra era.

La sociedad de Caral-Supe logró un avance sin precedentes en completo  aislamiento de sus coetáneas de América y del Viejo Mundo, a diferencia de otros  focos de civilización como Mesopotamia, Egipto e India, que intercambiaron conocimientos y experiencias.

En Perú, las formas de organización económica, social y política de las  poblaciones de Caral-Supe causaron fuerte impacto en la historia del área;  trascendieron el espacio y el tiempo, y sentaron las bases del sistema sociopolítico que tendrían las poblaciones de los Andes Centrales. En el área norcentral del Perú, el modelo de organización diseñado e implementado por el Estado de Supe, condujo por varios siglos el accionar de los individuos en los diferentes campos: económico, social, político y religioso.

En esta civilización se desarrollaron las ciencias, tecnologías y artes. Conocimientos en astronomía, geometría, aritmética, biología, medicina, etc., fueron aplicados en la predicción del clima, en la elaboración del calendario, en la construcción de obras arquitectónicas, en el manejo de los suelos por medio de la excavación de canales de riego o de drenaje y la habilitación de chacras, en el mejoramiento genético de las plantas, en el tratamiento de algunas dolencias o enfermedades, en la administración pública y en la manufactura de artefactos con fines ceremoniales, comerciales y suntuarios. Estos avances en el conocimiento, realizados por especialistas, les dieron también poder a éstos e hicieron posibles mejores condiciones de vida para las poblaciones del área norcentral en los albores de la civilización.

Gracias al desarrollo de conocimientos, hoy podemos admirar el orden urbano, la obra arquitectónica, la decoración de sus murales, los instrumentos musicales, sus elaborados textiles y adornos personales, la variedad genética de sus productos y su propia representación en más de un ciento de figurines de barro no cocido.

 

 

 

 

Sitio Arqueológico de Miraya, otro asentamiento de la Ciudad Sagrada de Caral

Miraya es uno de los asentamientos arcaicos que rodean a la Ciudad Sagrada de Caral, ocupa aproximadamente 43 hectáreas y tiene una antigüedad de 3,000 a 1,800 años A.C. El conjunto del sitio arqueológico de Miraya se ha dividido en siete sectores, siendo el más importante el sector A, donde están las cuatro pirámides, muy cerca del valle. Las plazas circulares tienen 25 y 15 metros de diámetro.

En Miraya destaca La Pirámide Dual que consta de una edificación de once metros de altura y otra más pequeña de seis metros. Se puede encontrar un asta de venado, una cesta de colores y un objeto ritual denominado «el ojo de dios», usado para orar por una buena cosecha de algodón. Asimismo destaca La Pirámide Mayor  la cual tiene 80 metros de este a oeste y 70 metros de norte a sur, y se accede a ella por una escalera de 4.40 metros de ancho.

Miraya presenta un gran potencial como destino turístico, tal como es en la actualidad la ciudad sagrada de Caral, puesto que este destino potencial se ha convertido en un laboratorio científico para el estudio del comportamiento social, económico, religioso, agrario, industrial, artesanal y arquitectónico de la humanidad en sus albores, cuando por primera vez se construían complejos monumentales urbanos. El conocimiento de este destino turístico afianzara y fortalecerá la identidad cultural y autoestima de los peruanos

Sin embargo, sólo a partir de los estudios del Proyecto Especial Arqueológico Caral Supe – PEACS, ha sido posible insertarlo correctamente dentro del proceso de edificación de grandes asentamientos que caracterizó a la civilización de Caral-Supe, producto de la complejización social en un territorio de configuraciones geográficas contrastadas.