Tiana: asiento inca

Resumen
El artículo revisa la etimología y las diferentes fuentes –arqueológica y etnohistórica– en donde se documenta la presencia de la tiana, un pequeño mueble prehispánico símbolo de estatus. Asimismo, se examina, preliminarmente, un ejemplar de la época colonial que indica la continuidad de su uso en este periodo, pero con cambios importantes en detalles morfológicos y decoración.

Palabras Claves: Tiana, periodo, Inca, Colonia.

Abstract
This article looks through the etymology and different sources –archaeological and ethnohistorical- where the tiana is documented, a little prehispanic furniture symbol of status. Also, preliminary, it examines a colonial epoch specimen which indicates the continuous of its use during this period, but with important changes in its morphology’s details and decoration.

Keywords: Tiana, period, Inca, Colony.

Autor: Victor Falcón Huayta
vic1falcon@hotmail.com

Introducción
Es conocido que el menaje o muebles de las viviendas o residencias en tiempos prehispánicos eran de reducido inventario. Los asientos, bancos y estantes, prácticamente, estaban incorporados en la arquitectura en la forma de poyos, banquetas u hornacinas. No se tienen noticias de la existencia de mesas o algo similar. Aparentemente, no habían sido concebidas en aquellas épocas.

La arquitectura para la teatralización del poder –sea en recintos especiales o espacios abiertos–jugaba un rol de primer nivel. Así, por ejemplo, tenemos: “cómo Atagualpa Inga desde los baños se fue a la ciudad y corte de Cajamarca y llegando con su Majestad y cercado de sus capitanes, con mucho más gente doblado de cien mil indios… en la plaza pública, en el medio en su trono y asiento, gradas que tiene, se llama usno, se asentó Atagualpa Inga…” (Guaman Poma 1993: 293[1615]). De este modo, las fuentes ceremoniales –impropiamente llamados “baños”–, complejos residenciales, caminos, plazas y usnos, entre otros, eran símbolos del poder imperial Inca.

En la pompa de los actos públicos y ceremonias la indumentaria, los accesorios y artefactos asociados al cuerpo también jugaban un rol importante para alcanzar la solemnidad que se requería y conformar la atmósfera dominante en estas sociedades autoritarias y estrictamente jerárquicas. Entre los artefactos asociados al poder o autoridad se encontraba un mueble singular que fue usado por las élites andinas pre y post conquista hispana: la tiana, asiento o banco, también poseía un sobresaliente carácter simbólico emanado de su forma, uso y función (1). El “asiento, para los dirigentes andinos, era la insignia principal” dice Martínez (1994:35), y su uso se prolongó hasta la Colonia que, como veremos más adelante, se llegó a representar en una propuesta de heráldica nativa de aquella época.

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(1) Aquí vale la pena hacer un breve comentario sobre el artículo femenino que siempre acompaña a la palabra tiana. Parece probable que el artículo femenino es una influencia del castellano sobre el quechua. Así, se ha “femenizado” al objeto por su terminación con la vocal “a”. Sin embargo, el objeto en sí y sus significados implícitos no tendrían un género –o contenido con implicancias de género– específico. Una observación similar fue hecha por Pierre Duviols al argumentar y proponer el artículo masculino “el” a la palabra huanca en vez del generalizado “la” (Duviols 1979). No encontramos una razón similar para cambiar el artículo generalmente usado con la palabra tiana, motivo por el cual seguimos su uso común a pesar que el diccionario de Lira y Mejía (2008: 494) le asigna el género masculino.
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No sobrevivieron muchas tianas precoloniales aunque las habían hechas de varios materiales, desde el oro hasta los humildes juncos, según la jerarquía del dignatario que las usaba. Hoy, los museos casi no tienen ejemplares que mostrar y cuando las exhiben no parecen llamar mucho la atención pues las que sobrevivieron son de madera llana, sin mayor elaboración ni decoración, en comparación con otros objetos más vistosos o “museables”; como los consabidos objetos de metales preciosos hasta las vasijas decoradas pasando por las primorosas telas. Sin embargo, este humilde objeto era, tal vez, el más personal de las posesiones simbólicas de los poderosos del mundo andino antes de Pizarro (2).

Desde el punto de vista de la etimología tenemos tres referencias importantes. En el Léxico Quechua de Fray Domingo de Santo Thomas (1560) aparece la palabra tiana, tiána o tyana con el significado de “asiento, banco, escaño pequeño, morada, poyo para asentarse, silla, silla para asentarse”, y la frase wawa tiyana que significa “madre do concibe la mujer, madre donde está el niño en el vientre” (Szemiñski 2006:568). Es interesante constatar también que en el diccionario de Gonzalez Holguin figuran la frase Tiyani tiyacuni que significa “Sentarse estar sentado, estar en algún lugar morar habitar” (Gonzalez Holguin 1989:340[1608]). Finalmente, según el moderno diccionario de Jorge Lira y Marío Mejía Huamán la palabra tiána o tiyána se refiere a una “m. sentadera, objeto que sirve de asiento. f. Base de los objetos en que se quedan firmes.” (Lira y Mejía 2008:494). Como vemos, el vocablo estaba vinculado, además de a un “asiento o banco”, a los conceptos de “morada” o “hábitat” y, en relación a un nonato, con el vientre de la mujer. Todas estas acepciones son importantes para definir los conceptos asociados a la tiana, como veremos después.

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(2) Los españoles también las llamaron con la palabra de origen caribe dúho: “Asiento bajo, de madera o de piedra, usado por los indios” (Diccionario de la Real Academia Española, RAE). Fuente: http://catalogomuseolarco.perucultural.org.pe/detail.asp?NumeroIngreso=11399 [Consultada el 5-11-2009; 11:32 hrs.]
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Tianas precoloniales

La evidencia arqueológica indica que la tiana remontaría sus antecedentes al Periodo Intermedio Tardío (s. XII- XV d.C.). A este respecto, dos ejemplares, pertenecientes al Museo Arqueológico Rafael Larco Hoyle (MARLH) de Lima, procedentes de la costa norte, son bastante representativos. A continuación consignamos sus rasgos más importantes(3) para, posteriormente, hacer breves comentarios sobre cada una de ellas:

Número Ingreso: 11399
Código Catalogación: ML400010
Código MARLH: XXM-000-012
Material: Madera
Largo: 33.7 cm
Ancho: 15.2 cm
Altura: 8. 9 cm
Peso: 0.985 Kg.

Figura 1: Tiana ML400010. Vista lateral.

La tiana ML400010 se encuentra en regular estado de conservación pero está íntegra. Su morfología es típica de las tianas de madera. Nótese el ancho de los pedestales, su altura (menos de 10 cm) y cómo el borde de la sentadera es de labio agudo (es decir, tiene “filo”). La tiana fue tallada de una sola pieza de madera, vale decir, no tiene empalmes. Finalmente, un detalle interesante es que –de acuerdo con la observación de los anillos de crecimiento concéntrico que se ven en la sentadera– el bloque de madera fue extraído en forma trasversal al fuste o tronco del árbol que aportó la materia prima y cuya especie no ha sido identificada.

Número Ingreso: 11398
Código Catalogación: ML400009
Código MARLH: XXM-000-011
Material: Madera
Largo: 40.5 cm
Ancho: 24.7 cm
Altura: 15 cm
Peso: 1.436 Kg.

Figura 2: Tiana ML400010. Vista superior.

La tiana ML400009 posee una estructura similar a la anterior, sin embargo, es de mayores dimensiones y ostenta rasgos que le dan una apariencia más elaborada. Las patas –o pedestales– son más anchas y tienden a abrirse hacia la base o, al menos, da esa impresión por el calado del centro que define una figura triangular, a la par que muestra los bordes externos cortados en zigzag o escalonado, lo cual otorga a la pieza mayor prestancia y sofisticación. Igual que el ejemplar anterior, esta tiana fue tallada de una sola pieza de madera. Muestra buen estado de conservación, a pesar de haber perdido los dos extremos –que terminan en punta roma– ubicados hacia un lado de las bases horizontales.

Una tiana colonial

La única tiana colonial de la que tenemos conocimiento es una pieza excepcional que pertenece a la colección del Field Museum (FM) de Chicago en los Estados Unidos de Norteamérica. Mide 29 cm. de alto por 40.5 cm. de largo. Este ejemplar colonial también es el único ornamentado que se conoce. Cronológicamente, ha sido ubicado en la parte final del siglo XVI y lleva el código N° 2832 (Burger y Salazar 2004:215,216). Vale la pena mencionar también que el web site del FM exhibe una foto parcial de la pieza como muestra de la “Montez Collection”; el departamento de antropología de ese museo “holds an exceptional collection of ancient Peruvian objects purchased in the 19th century from a private Peruvian collector. This collection consists of approximately 1,200 objects, of which the vast majority are ceramic vessels from the Inca Period” (http://fieldmuseum.org/explore/our-collections/montez-collection) [Consultada el 23-2-2012, 3:03 hrs].

Figura 3: Tiana ML400009. Vista lateral.
Figura 4: Tiana ML400009. Vista superior.

La forma de la tiana de la colección MontezLa estructura básica de la tiana del FM corresponde a la de aquellas precoloniales. Los dos listones de la base han sido tallados con el borde superior ligeramente convexo y los lados restantes –incluyendo el extremo o “punta”– quedaron planos. Desde estas bases arrancan dos “pies” o pedestales en forma de felinos tallados que sostienen la plataforma ovalada y de fondo cóncavo que constituye la sentadera(4). Asimismo, se perciben anillos de crecimiento en la superficie cóncava de la sentadera que señalan que la madera fue extraída en forma trasversal al fuste de un árbol, como sucedió con aquéllas antes descritas. Como se ve, el ejemplar del FM reviste mayor altura y sofisticación en su talla, así como, en su decoración, la cual es mayormente figurativa.

La sentadera es de forma oblonga y ovoide, de superficie cóncava pero con bordes o filos rectos que da lugar a estrechos espacios planos sobre los cuales se desplegó una iconografía que comentaremos luego. Como se ha dicho, los “pies” están constituidos por esculturas de felinos tridimensionales, parados y dispuestos en sentido contrario. No lo podemos aseverar con absoluta certeza –pues no hemos tenido acceso directo a ella– pero lo más probable es que toda la pieza haya sido tallada desde un solo bloque de madera, como lo eran las tianas precoloniales. Como vemos, sobre un esquema estructural “tradicional” esta tiana presenta rasgos morfológicos nuevos (5). Su estado de conservación es bueno.

La explosión de la imagen, la decoración

Figura 5: Tiana ML400009. Actualmente en exhibición en el Museo de Arte Precolombino del Cusco. Foto: Victor Falcón.

Este aspecto de la tiana del FM es completamente nuevo en relación a las tianas precolo-niales, ya sea en el estilo de las imágenes ejecutadas para decorarlo, en la aplicación del color o en la técnica. En el estrecho borde recto de la sentadera, la pieza está decorada con figuras polícromas geométricas a modo de tocapus(6). Los felinos escultóricos tridimensionales están pintados de negro con marcas pardas sobre la piel, a modo de anillos, pero el vientre y la parte interior de las patas están pintados de blanco. En la foto de Burger y Salazar (2004) no se nota, pero sólo uno de los felinos tiene un trazo en zigzag que corre sobre la parte posterior de sus patas. Así los dos felinos son similares, pero no iguales. Además, los rasgos de los rostros de los animales, igualmente, están bien delineados mediante la talla, los dientes pintados de blanco y nariz y los ojos de rojo encendido, estos últimos contorneados de verde.

Figura 6. Tiana de la colección del Field Museum de Chicago. Vista de perfil. Foto: Nicola Sharratt, 23-02-2010.

A su vez, los dos listones de madera que pisan los felinos están decorados en toda su superficie, excepto el lado interno de los mismos. Los lados externos de los listones ostentan una composición en donde dos felinos blancos –con manchas negras– vomitan de sus fauces una banda roja debajo del cual un arco tricolor cubre una cabeza que luce un tocado inca sobre un fondo blanco. Los extremos o puntas aplanadas de los listones también tienen decoración que, en este caso, se limitan a tocapus. Finalmente, la parte superior de estos listones tiene paneles rectangulares dentro de los cuales se disponen aves blancas y otros motivos estilizados rojos sobre un fondo verde. Al parecer, la técnica para aplicar los colores ha sido el llamado “encáustico”, usada para decorar los conocidos queros incas de la colonia.

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