El tesoro arqueológico que rivaliza con Machu Picchu

En los Andes peruanos, solo se puede llegar a las ruinas del antiguo asentamiento inca de Choquequirao a pie o en mula, aunque un teleférico propuesto podría hacer que el sitio sea más accesible. FOTOGRAFÍA DE VICTOR ZEA DIAZ NATIONAL GEOGRAPHIC

La prestigiosa National Geographic publica un artículo en español donde menciona, ya evidente por algún tiempo, el gran valor que tiene el sitio arqueológico peruano de Choquequirao, lugar que comparten los departamentos peruanos de Cusco y Apurimac. Desde hace algunos años viene siendo visitado por exploradores expertos extranjeros y locales que no quieren esperar mas a poder experimentar, no solo las espectaculares edificaciones inca, sino tener el privilegio de ser de los cientos de primeros visitantes exclusivos antes que este tesoro arqueológico termine de ser puesta en valor y que el turismo comercial abra sus puertas al común de los visitantes y que incluso luego se vea limitada la experiencia por las necesarias medidas de conservación. Los que vivimos en Cusco sabemos que visitar Choquequirao es algo que hay que hacer antes de morir, y que de otro lado significa la inversión de por lo menos 4 días y a un promedio de 500 dolares de inversión. Es una larga caminata que tiene que ser realizada con un guía turístico autorizado. Si alguien hizo el tour de camino inca en Cusco, bueno esto es algo parecido en esfuerzo físico, sino que por obvias razones la extensión de  cuatro dias significa un esfuerzo adicional.

Saludamos el artículo, pero una observación para nuestros amigos de National Geographic, los que valoramos nuestros sitios arqueológicos, hace años hemos dejado de llamarlos «ruinas» por obvias razones del significado de la palabra. Es mas la palabra «ruinas» hasta nos resulta ofensiva.

Reproducimos el valioso artículo de NATGEO para vuestro deleite, no sin antes invitarlos a nuestro bello y cariñoso pais: Perú. Son bienvenidos.

Titulo original: Estas remotas ruinas incas rivalizan con Machu Picchu
Una caminata en lo alto de los Andes peruanos revela deslumbrantes edificios antiguos, vistas estelares y misterioso arte de llamas.
Autor: LUCIEN CHAUVIN

Las llamas parecen pastar por todas partes en Perú, pero ninguna de ellas es tan memorable como la manada en Choquequirao, un extenso complejo arqueológico precolombino en el sur de los Andes. Aquí, rocas blancas incrustadas en las paredes de terrazas de piedra de esquisto gris representan dos docenas de llamas, impresionando a turistas y arqueólogos por igual.

“No hay nada como esto en los Andes”: arte rupestre único incrustado en terrazas de piedra ...
“No hay nada como esto en los Andes”: arte rupestre único incrustado en terrazas de piedra en Choquequirao representa un desfile de llamas. FOTOGRAFÍA DE VICTOR ZEA DIAZ NATIONAL GEOGRAPHIC

“No hay nada como esto en los Andes. Fue una innovación artística que ocurrió antes del siglo XVI y nunca se repitió”, dice Gori-Tumi Echevarría, quien se especializa en arte rupestre prehistórico y ha trabajado en el sitio desde que se desenterraron las llamas en 2005.

Choquequirao, o Choque para los lugareños, es un primo del más visitado Machu Picchu. Construido por los incas, incluye salones ceremoniales, cámaras que alguna vez albergaron momias, intrincadas terrazas agrícolas y cientos de edificios donde los pueblos antiguos trabajaron y vivieron. Las llamas, en una procesión perpetua hacia la plaza central de las ruinas donde sus parientes de la vida real habrían sido sacrificados, son la atracción principal.

La ruta al Choquequirao de 3000 metros de altura no es para los pusilánimes. A la mayoría de los excursionistas les toma dos o tres días caminar de ida y vuelta, a lo largo de un sendero de 62 kilómetros que a menudo bordea el acantilado mientras el río Apurímac ruge debajo. El camino está sembrado de rocas y bordeado de ramas espinosas.

Un par de caminantes regresan al campamento de Capuilyoc, una de las primeras estaciones de paso ... Un arriero y sus caballos se muestran en el camino a Choquequirao. Mientras que muchos viajeros ...
Izquierda:

Un par de caminantes regresan al campamento de Capuilyoc, una de las primeras estaciones de paso en la ruta a Choquequirao.
Derecha:
Un arriero y sus caballos se muestran en el camino a Choquequirao. Mientras que muchos viajeros recorren la ruta de 62 kilómetros a gran altitud hacia y desde las ruinas, otros montan animales de carga durante parte o la totalidad del viaje.
FOTOGRAFÍAS DE VICTOR ZEA DIAZ NATIONAL GEOGRAPHIC

 

Gruesos muros de piedra y construcciones en terrazas caracterizan el asentamiento de Choquequirao, que los eruditos ...
Gruesos muros de piedra y construcciones en terrazas caracterizan el asentamiento de Choquequirao, que los eruditos creen que los incas construyeron en los siglos XV y XVI. FOTOGRAFÍA DE VICTOR ZEA DIAZ NATIONAL GEOGRAPHIC

Pero cada dedo del pie golpeado y cada brazo arañado valen la pena por las vistas de los Andes nevados, las pasturas impresionantes y las estructuras enigmáticas a lo largo del camino.

Choquequirao es accesible solo a pie (humano o mulo). Eso podría cambiar si las autoridades peruanas aceptan una propuesta de 2011 para crear un teleférico para transportar a los visitantes a la base de las ruinas. Los defensores afirman que el teleférico aumentaría el turismo y generaría ingresos sin detener a los excursionistas en el proceso. Los opositores argumentan que el teleférico no solo estropearía Choquequirao, sino que también podría hacer que todo el complejo se derrumbara.

Por ahora, la lejanía del sitio y la dificultad para llegar a sus ruinas lo ayudan a conservar una cualidad mágica y mítica. ¿Pero el progreso cambiará todo eso?

Una mítica ‘cuna de oro’

Choquequirao, traducida como «cuna de oro» en el idioma indígena quechua de Perú, se encuentra a lo largo de una ruta utilizada por los pueblos precolombinos para moverse entre los picos andinos y las tierras bajas de la selva. Tanto él como Machu Picchu (43 kilómetros al noreste) fueron mapeados en la década de 1910 por el explorador estadounidense Hiram Bingham, quien dirigió cuatro expediciones al área patrocinadas por la Universidad de Yale y la National Geographic Society.

FOTOGRAFÍA DE VICTOR ZEA DIAZ NATIONAL GEOGRAPHIC , NATIONAL GEOGRAPHIC

Los dos sitios han evolucionado de manera bastante diferente desde los esfuerzos de mapeo de Bingham. En la década de 1920, Machu Picchu fue anunciada (incorrectamente) como una «ciudad perdida», lo que provocó un aumento en el turismo. El complejo de terrazas se convirtió en la postal del Perú para el mundo, una ciudadela en la cima de una montaña a la que se puede acceder por senderos o mediante una combinación de tren y autobús. En 1983, se inscribió en la lista del Patrimonio Mundial y el número de viajeros aumentó aún más. En los primeros seis meses de 2022, el sitio atrajo a casi 413 000 visitantes, según el Ministerio de Comercio y Turismo de Perú.

Choquequirao, en cambio, solo recibió 2353 excursionistas en la primera mitad de este año. Esa no es la única diferencia. Mientras que la mayoría de los visitantes de Machu Picchu transitan por el pequeño pueblo de Aguas Calientes, con su abundante comida y alojamiento, la ruta a Choquequirao carece de muchas comodidades. Llegar es, como muchos prefieren, una aventura.

Tesoros aún por descubrir

Al igual que Machu Picchu, Choquequirao muestra la progresión de las técnicas de construcción inca, comenzando con estructuras de piedra simples y evolucionando hacia bloques macizos finamente tallados que se entrelazan como piezas de un rompecabezas. El corazón de Choquequirao, con sus nichos de momias y su plataforma de sacrificio ceremonial, es más pequeño que lo que los turistas ven en Machu Picchu, pero el complejo en sí es mucho más grande.

Los turistas y su guía exploran la parte superior del sitio arqueológico de Choquequirao. El complejo ...
Los turistas y su guía exploran la parte superior del sitio arqueológico de Choquequirao. El complejo es más grande que Machu Picchu, aunque se ha excavado menos. FOTOGRAFÍA DE VICTOR ZEA DIAZ NATIONAL GEOGRAPHIC
Pablo Guevara, un turista de Cusco, visitó Choquequirao en mayo de 2022.
Pablo Guevara, un turista de Cusco, visitó Choquequirao en mayo de 2022. FOTOGRAFÍA DE VICTOR ZEA DIAZ NATIONAL GEOGRAPHIC

El tamaño y la lejanía de Choquequirao significan que gran parte del sitio nunca ha sido excavado. Nelson Sierra, que opera una empresa de trekking de alta montaña, Ritisuyo, señala elevaciones cubiertas de enredaderas que se levantan más allá del claro central. No son pequeños cerros, sino estructuras derrumbadas reclamadas por una densa vegetación. “Todavía se necesita mucho trabajo aquí, pero restaurarlo todo sería un trabajo enorme”, dice.

A medida que los excursionistas se acercan a las ruinas, lo primero que ven son terrazas, plataformas escalonadas que convierten las laderas en tierra cultivable, que todavía utilizan los agricultores de las tierras altas de Perú. Choquequirao tiene kilómetros y kilómetros de ellas, la mayoría aún enterradas. Las terrazas se extienden desde la parte superior de las ruinas casi un kilómetro y medio hacia el río Apurímac.

Mabel Covarrubias, cuya familia ha vivido en la comunidad cercana de Marampata durante más de un siglo, dice que sus antepasados ​​​​utilizaron las terrazas para sembrar y pastorear ganado hasta la década de 1980.

El trabajo en las terrazas llevó a los arqueólogos a las llamas de piedra. Sus cuerpos de piedra blanca contrastan con las paredes grises, lo que sugiere profundidad y dimensión. Reflejan la luz del sol cuando los rayos inciden por primera vez cada mañana. Echevarría dice que las terrazas de llamas pueden haber sido construidas como una ofrenda simbólica al dios sol, incluso cuando no había animales vivos disponibles para el sacrificio.

Adhesivos cubren un letrero de las ruinas de Choquequirao. Como muchas personas que viven en la ruta a Choquequirao, Samuel Quispe trabaja en turismo, atendiendo ...

Izquierda:
Adhesivos cubren un letrero de las ruinas de Choquequirao.

Derecha:
Como muchas personas que viven en la ruta a Choquequirao, Samuel Quispe trabaja en turismo, atendiendo a los senderistas con un campamento nocturno y transporte a caballo y en mula.
FOTOGRAFÍAS DE VICTOR ZEA DIAZ NATIONAL GEOGRAPHIC

 

Yain Tapia mira hacia su pueblo natal, Marampata. Es uno de los pocos lugares con servicios ...
Yain Tapia mira hacia su pueblo natal, Marampata. Es uno de los pocos lugares con servicios para senderistas en el camino a Choquequirao. FOTOGRAFÍA DE VICTOR ZEA DIAZ NATIONAL GEOGRAPHIC

Esa conjetura es una de una larga lista de suposiciones sobre el sitio. “Existen muchos mitos alrededor de Choquequirao”, dice Echevarría. Bingham y varios exploradores e investigadores han planteado teorías sobre los orígenes de Choquequirao, su relación con otras ruinas y el papel que desempeñó durante el Imperio inca.

Primero, hay un mito fundacional que sostiene que Manco Inca, el líder de la resistencia inca del siglo XV, se refugió aquí en la ciudadela durante parte de los 40 años que libró una guerra de guerrillas contra los españoles.

“Es una bonita historia, pero no tiene nada que ver con la realidad”, dice Echevarría. “No tengo ninguna duda de que Manco Inca estuvo en Choquequirao, como estuvo en Machu Picchu, pero la ciudadela no fue construida para la resistencia”.

Samuel Quispe, quien ha trabajado como guardia, guía y restaurador en Choquequirao desde la década de 1990, postula que el complejo fue construido por los chancas, rivales de los incas en la vecina región de Apurímac, en los siglos XIV y XV. Echevarría cuestiona esa teoría, creyendo que la mayoría de las estructuras se levantaron durante la expansión del Imperio inca en el siglo XV.

El dilema del teleférico

El descubrimiento de las llamas centró una nueva atención en las ruinas y creó el mito más reciente, uno que continúa ganando terreno debido a la política desordenada de Perú.

La exprimera dama de Perú Eliane Karp jugó un papel decisivo en la obtención de asistencia financiera para acelerar la restauración de Choquequirao, en 2002. Ahora, ella y su esposo, el expresidente Alejandro Toledo, están bajo sospecha de presunta corrupción. Si bien ninguna de las acusaciones se relaciona con Choquequirao, la controversia ha puesto en duda todo lo que la pareja hizo mientras estuvo en el poder. Abundan los rumores de que Karp viajó en helicóptero a Choquequirao para sacar baúles de artefactos dorados.

Los turistas disfrutan de una vista de Choquequirao desde una de sus muchas terrazas.
Los turistas disfrutan de una vista de Choquequirao desde una de sus muchas terrazas. FOTOGRAFÍA DE VICTOR ZEA DIAZ NATIONAL GEOGRAPHIC

Karp no se llevó el oro, pero presionó para que un teleférico accediera a Choquequirao. En teoría, el tranvía podría ser bueno para el turismo peruano y las economías locales. Pero continúa dividiendo a las comunidades, arqueólogos y políticos que deben aprobar su financiación.

Un argumento potente, y que se ha desatado en torno a Machu Picchu, es el impacto de los turistas en las ruinas. En 2016, la UNESCO amenazó con poner a Machu Picchu en una lista de “peligro” debido a la cantidad de visitantes. Un sistema de teleférico no solo traería más visitantes a Choquequirao, sino también el tipo de infraestructura que podría dañar el frágil sitio.

Algunos se quejan de que el acceso masivo al sitio sagrado podría estropear su atractivo remoto y desconocido, y los grupos de turismo de base que ahora atraen a la gente aquí. Melchora Puga, que ofrece alojamiento y un restaurante en Chiquisca en el lado Apurímac del sendero, teme que el teleférico la obligue a ella y a otros a abandonar su forma de vida.

“Dependemos del turismo. El teleférico sería como matar las raíces de un árbol y pensar que el árbol podría vivir. No sobreviviríamos”, dice Puga.

Trabajadores de la construcción levantan un nuevo edificio en Marampata, un pueblo cercano a Choquequirao con ...
Trabajadores de la construcción levantan un nuevo edificio en Marampata, un pueblo cercano a Choquequirao con alojamiento turístico y restaurantes. FOTOGRAFÍA DE VICTOR ZEA DIAZ NATIONAL GEOGRAPHIC
Los viajeros Etienne Casas y Lea Luong cenan con el guía local Jorge Luis Roldan en ...
Los viajeros Etienne Casas y Lea Luong cenan con el guía local Jorge Luis Roldan en un campamento en Marampata, a menos de 3 kilómetros de Choquequirao. FOTOGRAFÍA DE VICTOR ZEA DIAZ NATIONAL GEOGRAPHIC
Quispe, ahora un arriero semi-retirado, dice que el teleférico eliminaría el sustento de una variedad de proveedores de servicios cuyos negocios serían pasados ​​por alto por un rápido viaje en teleférico. Uno de sus siete hijos, José Luis, es arriero, mientras que otro trabaja para el proyecto del gobierno que restaura más terrazas de Choquequirao. La familia tiene una pequeña tienda y un campamento en Cocamasana a lo largo del sendero.

El teleférico permanece en el limbo. Pero esto no molesta a la mayoría de los senderistas incondicionales.

“Lo atractivo de Choquequirao es que lleva tiempo, por lo que hay un compromiso de hacerlo”, dice Madison McDonald, de 26 años, de Houston, Texas (EEUU), quien visitó Choquequirao en mayo.

Sierra, de Ritisuyo Travel, dice que el gobierno debería centrarse en mejorar la infraestructura existente en lugar de discutir sobre un teleférico. “El mantenimiento del sendero y mejores servicios permitirían un mayor flujo de turistas y asegurarían los medios de vida locales. No sería como Machu Picchu, pero a las personas que visitan Choquequirao no les interesa otro Machu Picchu. Choquequirao es el sitio acompañante perfecto.”

SI VAS

Cómo llegar: Cusco, Perú, es la puerta de entrada a Choquequirao. Desde la ciudad colonial, es un viaje de cuatro horas en autobús o coche por una carretera pavimentada hasta Cachora (3000 metros sobre el nivel del mar), donde se encuentra el comienzo del sendero. Varias empresas, como Ritisuyo, Salkantaytrekking e Intenseperu ofrecen caminatas guiadas.

Qué esperar: la caminata a Choquequirao es rigurosa y, si bien se puede hacer en dos días, se recomienda un mínimo de tres para pasar tiempo de calidad en las ruinas. La altitud comienza a 3000 metros en el comienzo del sendero y sube y baja (hasta 914 metros).

Esto puede ser una dificultad para muchos excursionistas, particularmente para aquellos que aún no se han adaptado. El primer día caminará desde Cachora hasta Chiquisca (1834 metros), cerca del río Apurímac. Hay alojamiento, comida y bebida disponibles. Puede pasar la noche en Chiquisca o continuar hasta el campamento de Santa Rosa (1889 metros) o Marampata (2865 metros), que también ofrece alojamiento y comida. Choquequirao está a unas dos horas de caminata desde Marampata.

Después de visitar las ruinas, quédese en Marampata o regrese a Chiquisca. Tenga en cuenta el tiempo y sepa que el sol se pone alrededor de las 18h30 la mayor parte del año, ya que el sitio se encuentra a unos 13 grados al sur del ecuador. (Subir rocas en la oscuridad es arriesgado). Las botas y los bastones de senderismo son imprescindibles, al igual que una linterna, bloqueador solar y repelente de insectos.

Tours: Los tours, incluidos los porteadores y los equipos de mulas, están ampliamente disponibles para acompañarlo desde Cusco a Choquequirao y viceversa. Los excursionistas experimentados utilizan los cuatro sitios a lo largo del sendero que ofrecen comida, bebida, baños y alojamiento.

Un recorrido de tres días con un portero cuesta alrededor de 700 dólares por persona. Si vas solo, hay una tarifa de entrada de 15 dólares.

Lucien Chauvin es escritor y colaborador frecuente de National Geographic, con sede en América del Sur

Se desploma histórica torre de Templo de La Jalca Grande

La Jalca distrito de Chachapoyas, capital folklórica de la Región Amazonas, pierde un ícono del turismo, su torre de piedra de 24 metros, donde de encontraba el campanario, frente a su otro emblema, su templo católico. Sin duda una gran pérdida de este imponente atractivo turístico en plena plaza central.

La reconocida torre de la Iglesia del distrito de La Jalca Grande, en la provincia de Chachapoyas, región Amazonas, construida en el siglo XVI y considerada Patrimonio Histórico del Perú, se derrumbó a consecuencia del fuerte sismo de magnitud 7,5 que ocurrió este domingo 28 de noviembre del 2021.

El recinto religioso, cuya construcción empezó en 1538, es una «fusión arquitectónica entre técnicas españolas e indígenas», mencionan varias informaciones turísticas. El movimiento telúrico dejó afectación de un 60 por ciento en el distrito.

 

La torre del templo de Jalca Grande antes del Sismo

 

 

 

 

 

Quillarumiyoc (Killarumiyuq): el templo inca dedicado a la luna en Anta, Cusco

A unos 50 kilómetros del Cusco, en las pampas de Anta, se halla un sitio arqueológico único donde se hacían ceremonias de adoración a la Luna: Killarumiyuq.

Quillarumiyoc (Killarumiyoc, Killarumiyuq) fue un sitio de adoración a la Luna, esta fue una de las deidades más importantes para los incas, era conocida como “mama quilla”, madre del firmamento y representación del lado femenino del universo, influía sobre las mareas, en el crecimiento de las plantas, la fertilización, entre otros.

Ubicación:
Provincia de Anta, Región Cusco, Peru
Coordenadas:
13°26′42.74″S
72°18′35.74″W

Quillarumiyoc es un sitio arqueológico poco conocido. Acuden a él sobre todo los amantes de las experiencias místicas para hacer pagos a la tierra y ofrendas a la luna. Este sitio ofrece imponentes vistas de las pampas de Anta, rodeadas de flores de colores y árboles de queñua y ccolles. Pero sobre todo nos da la oportunidad de llegar a un lugar cargado de simbolismo, el que nace de la adoración a la Luna que nos acompaña desde que la Tierra se formó.

Su nombre viene de varias palabras quechuas cuyo significado viene a ser: el lugar de la roca de la Luna. En la parte alta de Ancahuasi, a unos 2 kilómetros por buena pista de la carretera principal, se encuentra este enorme centro arqueológico formado por terrazas, canales de agua, andenes, áreas de cultivo y un ushnu, además de una pequeña cueva en cuyo interior hay petroglifos. En la mitad de todo ello se encuentra una enorme roca que, en su parte más escondida, posee un grabado en roca único en el Ande: un tallado semicircular, en forma de trono, dedicado a Quilla, la diosa Luna.

Quillarumiyoc abarca 5,000 m2; pero hace varios años, gran parte de esto fue sepultado por una avalancha. En ella pueden observarse terrazas, símbolos grabados en las rocas más grandes, y un antiguo templo dedicado a quilla (la luna), la divinidad femenina. El barranco en el que se encuentra, las grandes rocas que lo forman y los dibujos grabados en ellas, lo transportaran cientos de años atrás. Un ambiente místico envuelve el complejo en este lugar, los incas construyeron calendarios lunares y templos dedicados a esta deidad, y al parecer preferían lugares alejados en los que la naturaleza fuera exuberante.

Los orígenes de Quillarumiyoc se sitúan hace más de tres mil años. En la actualidad el complejo ha sido acondicionado con senderos señalizados, que favorecen el recorrido.Quillarumiyoc presenta una luna labrada en bajo relieve en una gran roca de origen marino de 1.90 m por 1.56 m. Los arquitectos incas tallaron esta luna en un semicírculo con el reborde de 0.42 m. con una base interior de un diámetro de 0.85 m. Este semicírculo tiene la forma de una media luna tallada, con 7 plataformas de 0.3 cm de ancho. Viendo esta roca natural desde cierta distancia, da la impresión de ser el perfil de un puma, donde la media luna tallada representa el ojo del felino y aun metro de él, unas rayas paralelas talladas también en bajo relieve.

Como llegar

El paseo puede iniciar en Cusco, para lo cual nos dirigimos a la Plazoleta de distrito de Santiago; ubicamos la calle Giraldo Ruiz Caro, al costado derecho del Templo Patrón Santiago (Map), en la primera cuadra de esa calle existen varios agencias de colectivos y de servicio turístico que te llevaran a un primer punto antes de llegar a nuestro destino arqueológico, entonces debemos llegar primero al poblado de Iscuchaca. El costo por persona de la movilidad es de 3 o 4 soles aproximadamente.

Luego de llegado a este pueblo de Iscuchaca, podemos encontrar colectivos que nos llevaran a nuestra siguiente punto de escala, el pueblo de Ancawasi, por un costo de 2 soles.

Llegado a la Plaza de Armas de Incawasi podemos tomar un taxi o un moto-taxi para que nos lleve al sitio arqueológico Killarumiyuq. El moto-taxi te puede llevar por 4 soles.

El retorno desde el sitio arqueológico a la plaza de Armas de Ancawasi lo puedes hacer a pie o en colectivo a un costo de 0.5 soles. Antes debes de llegar a la pista principal que esta cerca al sitio arqueológico.

Nivel de dificultad: Facil.
Equipamiento mínimo: zapatos de Trekking, gorro y lentes para sol, bloqueador solar, bastón, poncho para lluvia.
La temperatura es variable de acuerdo a la época, pero puedes tener viento o lluvia, o un sol muy caliente.

Fotos: Jaime Briceño

Clasificación de la cerámica erótica (huacos eróticos)  según Rafael Larco Hoyle

Cerámica en exhibición en Sala Erótica del Museo Larco en Lima, Perú

Hoy en día frecuentemente clasificamos toda representación de desnudez, de órganos genitales o de actos sexuales como una imagen de erotismo. Sin embargo, podemos intentar una diferente aproximación a la sexualidad al apreciar las representaciones de las culturas del antiguo Perú.

En las vasijas de cerámica de nuestros antepasados se plasmó la vida ritual y la mitología de las sociedades precolombinas, y también un detallado conocimiento del mundo y las relaciones entre los seres que lo habitan. Las actividades sexuales representadas en estas vasijas se refieren a estas relaciones e interacciones.

En el arte precolombino hay representaciones detalladas de los órganos genitales masculinos y femeninos que hacen alusión a la dualidad. También hay escenas en las que hombres y mujeres participan en actos sexuales, incluso con las divinidades y los muertos. Para comprender estas representaciones es importante tomar en cuenta el conjunto total de expresiones artísticas de las culturas precolombinas y permitirnos acercarnos a la sexualidad, libres de nuestros propios mitos y prejuicios.

La Clasificación de huacos eróticos por Rafael Larco Hoyle

En su libro “Checán” (1966), Rafael Larco Hoyle propone una clasificación de los vasos llamados “eróticos” en cuatro tipos. A continuación se presentan extractos de su obra en las que los describe e interpreta.

Tipo 1.- Representaciones de erotismo naturalista: coito que lleva a la fecundación y que evita la concepción
“Enfrentándonos a todas las hipótesis, pero ubicando nuestro criterio en el nivel puramente arqueológico, habríamos aceptado los vasos representativos de coitos naturales como ofrenda funeraria por un motivo de vital trascendencia, el de la fecundación o propagación de la especie. Pero el por qué los mochicas se pronuncian por la conjunción carnal contra natura con la mujer y violentan su imaginación para reproducir toda esta variedad de formas de ese ayuntamiento infecundo, ha sido el dilema que nos ha planteado su observación… Este punto complejo lo he discutido con muchos hombres de ciencia durante largas horas y hasta agotar hipótesis. No teniendo nexo este coito con ningún otro ceremonial de carácter religioso, llegamos a la conclusión de que obedecía a un fin: evitar la concepción.” (pág. 107-112)

Tipo 2.- Representaciones de erotismo religioso
“Estudiando las escenas complicadas, sacamos en limpio que la cópula de la Divinidad (Aia Paec) antes que una relación directa y objetiva del placer sexual en sí, demuestra la fecundidad. En estos vasos la Divinidad se adorna la cabeza con su más lujoso atavío. No le faltan sus atributos principales. Ni los aretes de cabeza de serpiente ni el cinto formado por una serpiente bicéfala. Ostenta sus collares y joyas… Hay representaciones aisladas de la Divinidad en el ayuntamiento. La vemos sentada practicándolo, unas veces frente a la mujer, otras en la postura natural de la conjunción carnal. Y, finalmente, realizándolo contra natura… Quisieron los mochicas con estas escenas convertir a su Divinidad en el centro del poder de la fecundación. Buscaron divinizar el amor para dejar un testimonio de que el amor es la fuerza creadora del mundo. El ímpetu generatriz de la vida universal. Más aún, de la vida misma, al dotar a la Divinidad de los atributos sexuales del hombre, sublimaron las funciones del instinto y del sentimiento erótico.” (pág. 100-105)

Tipo 3.- Los vasos moralizadores
“Creímos al principio que estos vasos con la imagen de la Muerte eran individuos semiesqueletizados, en diversas actitudes, o se habían colocado dentro de la tumba representando al difunto entregado a los placeres sexuales. Pero al estudiar todas las series hemos llegado a la conclusión de que se trata de vasos moralizadores, cuyo móvil es demostrar cómo los excesos sexuales, no sólo desintegran el cuerpo hasta destruirlo, sino que afectan aún el dominio del espíritu, anulando la voluntad y hundiendo por completo al hombre… Muchos de estos ceramios tienen a ambos costados de la cara el típico signo escalonado de los castigados por desollamiento. En esta forma, con los ojos sin párpados y el movimiento mandibular inferior, se daba al reo la expresión morbosa y terrorífica que ellos requerían para que la sanción lograse escarmentar en los que presenciaban la dantesca escena… Estas imágenes de la pérdida gradual de la vida que vemos en los vasos moralizadores nos transmiten que los mochicas quisieron llevar al espíritu del individuo la convicción de que la conducta lujuriosa consume, paulatinamente, al ser humano.” (pág. 87-90)

Tipo 4.- Los vasos humorísticos
“El mochica encontró elementos que no dejando de expresar sus ideas, matizaron sus aberraciones con toques de humorismo y acentos de picardía, tendencia que se advierte desde la Época Evolutiva… Entre los mochicas los vasos botelliformes, cuyo pico es el de un pene en erección, son comunes. La única manera de beber en estos recipientes es tomar del glande mientras el contenido se evacúa por el meato. Encontramos también vasos en los que el mango es un miembro en erección y por el borde, que es por donde no puede beber, se distinguen perforaciones en línea horizontal. Su objeto es obligar al bebedor a no hacerlo pro este sitio, ya que al inclinar el recipiente, antes de que el agua llegue a la orilla, ya se ha derramado por los orificios abiertos a propósito para que líquido moje al bebedor. Éste no tiene más remedio, si quiere probar el contenido que hacerlo por la representación sexual que ostenta el vaso… Los mochicas humanizaban el órgano masculino con el objeto de darle la acción y la vida de una persona. Son comunes también los vasos en que aparece el hombre con los genitales desproporcionados, alcanzando a veces la misma estatura del sujeto, algunos trabajados con el mismo dispositivo que impone al bebedor a imitar el contacto bucopeneano… Otro buen número de recipientes figura, en su concavidad, mujeres en actitud supina. Todos los vasos de esta clase encierran doble fondo. Otros ceramios nos presentan a una mujer con una vulva desmesurada. Quien bebe está forzado debido a la intencionada estructura del ceramio, a tomar por los órganos femeninos.” (pág. 80-81)

Donde encuentro estos ceramios?

MUSEO RAFAEL LARCO HOYLE

HORARIO DE ATENCIÓN

  • Lunes a domingo de 9:00 a.m. a 10:00 p.m.
    Horario reducido: 24, 25, 31 de diciembre, y 1 enero, de 9:00 a.m. a 6:00 p.m.

  • UBICACIÓN
    Av. Bolívar 1515, Pueblo Libre, Lima 21, Perú
    Teléfonos: +51 1 461-1312 / +51 1 461-1835

 

Fuente: Museo Rafael Larco Hoyle, Lima, Perú

Los colosales monumentos de Marcahuamachuco

También conocida como la maravilla de la sierra norte, Marcahuamachuco es un sorprendente y enigmático recinto arqueológico con todas las condiciones para convertirse en el epicentro turístico complementario al Circuito Moche. Sus colosales construcciones de piedra se alzan sobre la cima de una montaña sobre los 3.600 metros snm rodeadas por abismos, extensas murallas y un panorama de gran impacto paisajístico.

Está ubicado a diez kilómetros de Huamachuco, una ciudad que cuenta con los servicios básicos y cierta prosperidad por los cercanos yacimientos mineros. Y se llega luego de un viaje de cuatro horas desde Trujillo.

Su historia alimenta el enigma. Desde comienzos del siglo pasado, Marcahuamachuco fue investigado por Max Ulhe y Julio C. Tello, ambos considerados los padres de la arqueología peruana. A mediados del siglo XX se realizaron investigaciones arqueológicas a cargo de Theodoro McCown y en los años 80 por los esposos Theresa y John Topic.

No obstante, sus orígenes siguen siendo un misterio y todo un atractivo para los arqueólogos. En su vecindad existen restos con influencia Chavín, pero los investigadores coinciden en la clara influencia Caxamarca, Recuay y Wari que dejan entrever sus construcciones.

Lo cierto es que cuando los incas llegaron a la zona, Marcahuamachuco ya era una reliquia, así como su vecino monumento Cerro Miraflores, mientras que Wiracochapampa fue un modelo de urbe prehispánico que nunca se llegó a poblar. Poco después llegaron los conquistadores españoles y casi no tocaron el recinto. Pero en las últimas décadas sus espacios fueron trastocados por agricultores y pastores.

Las cosas cambiaron con el nuevo siglo: desde el 2010 la Unidad Ejecutora 007 del Ministerio de Cultura viene realizando importantes obras de conservación y puesta en valor en Marcahuamachuco. Más recientemente las labores se aplicaron en los espacios conocidos como las Torres Rectangulares y Las Monjas, esta última llamada así porque existía el criterio popular de que se trataba de un acllahuasi o palacio dedicado a las elegidas del Inca.

“Por ahora las labores están referidas a recuperar estos sitios arqueológicos. Si bien se realizan campañas locales que buscan la identificación de los pobladores con los sitios arqueológicos, también se busca considerar el turismo como una posibilidad de desarrollo económico alterno a labores extractivas que son tan comunes en esta parte de la región”, nos dice el arqueólogo Marco López Cervantes, quien forma parte de los “agentes 007” encargados de las labores científicas en Marcahuamachuco.

Los vecinos se enorgullecen cuando presentan a Marcahuamachuco como la Machupicchu de la sierra norte del Perú, nadie se pone de acuerdo a la hora de explicar el por qué este enigmático y monumental recinto arqueológico no se ha convertido en el epicentro turístico del norte peruano.

Marcahuamachuco reúne todas las condiciones para convertirse en un gran atractivo turístico: sus colosales construcciones de piedra se alzan sobre la cima de una montaña sobre los 3.600 metros sobre el nivel del mar rodeadas por abismos naturales, extensas murallas y un panorama de gran impacto paisajístico.

Está ubicado a sólo tres kilómetros de Huamachuco, una ciudad que cuenta con los servicios básicos y cierta prosperidad por los cercanos yacimientos mineros. Y se llega luego de un viaje de cuatro horas desde Trujillo.

Sin embargo, Marcahuamachuco sólo recibió 13 mil visitantes durante el año pasado, de los cuales apenas el 1 por ciento eran extranjeros.

Su historia alimenta el enigma. Desde comienzos del siglo pasado, Marcahuamachuco fue investigado por Max Ulhe y Julio C. Tello -ambos considerados los padres de la arqueología peruana. A mediados del siglo XX se realizaron investigaciones arqueológicas a cargo de Theodoro McCown y en los años 80 por los esposos Theresa y John Topic.

No obstante, sus orígenes siendo siendo un misterio y todo un atractivo para los arqueólogos. En su vecindad existen restos con clara influencia Chavín, pero los investigadores coinciden en la clara influencia Caxamarca, Recuay y Wari que dejan entrever sus construcciones.

Lo cierto es que cuando los incas llegaron a la zona, Marcahuamachuco ya era una reliquia, así como su vecino monumentos Cerro Miraflores, mientras que Wiracochapampa fue un modelo de urbe prehispánico que nunca se llegó a poblar. Poco después llegaron los conquistadores españoles y casi no tocaron el recinto. Pero en las últimas décadas sus espacios fueron trastocados por agricultores y pastores.

Los agentes 007

Las cosas cambiaron con el nuevo siglo: desde el 2005 la Unidad Ejecutora 007 del Ministerio de Cultura viene realizando importantes obras de conservación y puesta en valor en Marcahuamachuco, Cerro Miraflotres y Wiracochapamapa. Más recientemente las labores se aplicaron en los espacios conocidos como las Torres Rectangulares y Las Monjas, ésta última llamada así porque existía el criterio popular de que se trataba de un acllahuasi o palacio dedicada a las elegidas del Inca.

“Por ahora las labores están referidas a recuperar estos sitios arqueológicos. Si bien se realizan campañas locales que buscan la identificación de los pobladores con los sitios arqueológicos, también se buscan considerar el turismo como una posibilidad de desarrollo económico alterno a labores extractivas que son tan comunes en esta parte de la región”, nos dice el arqueólogo Marco López Cervantes, quien forma parte de los “agentes 007” encargados de las labores científicas en Marcahuamachuco.

Añade que las labores de puesta en uso social continúan previo diseño de expedientes técnicos, labor que recae en la Oficina de Gestión de Proyectos y la Oficina de Planeamiento y Presupuesto. “La primera diseña todos los aspectos técnicos del expediente técnico referidos al sector a intervenir, por ejemplo, las unidades de excavación, las propuestas en intervención de conservación en los muros, la planimetría, incluso el circuito de visitas, mientras la otra oficina hace los cálculos y estimaciones de los gastos que se realizarán”.

Lo cierto es que en paralelo a las tareas de conservación y puesta en valor del monumentos, Marcahuamachuco merecería la instalación de un teleférico siguiendo la exitosa experiencia de las telecabinas en Kuélap. Los turistas compartirían el asombro por el paisaje y por un monumento que se proyecta como el epicentro turístico de la sierra norte del Perú.

 

 

Fuente: Diario La República

Complejo Arqueológico Monumental Mateo Salado

Mateo Salado se ubica en el Cercado de Lima, colindante con los distritos de Pueblo Libre y Breña. Por su extensión (casi 17 hectáreas) y monumentalidad, es uno de los complejos arqueológicos más importantes de la capital, constituyendo, a la vez, una de las máximas expresiones de la arquitectura prehispánica de esta.

Desde julio de 2007, el actual Ministerio de Cultura asumió la recuperación de este complejo arqueológico monumental que durante siglos permaneció en el abandono y sujeto a una paulatina destrucción. Así, mediante trabajos de investigación, conservación y habilitación para visitas, se ha puesto en valor tres de las cinco pirámides que lo conforman: la pirámide A (2007 – 2008), la B (2008 – 2010) y la E (2012 – 2014). La inversión realizada en ello ha sido de cuatro millones de soles íntegramente asumidos por el Estado, y sus excelentes resultados, aunados al programa de gestión hacia la comunidad que se lleva a cabo allí, han convertido a Mateo Salado en un modelo de recuperación del patrimonio arqueológico por el Estado Peruano a través del Ministerio de Cultura.

Desde el año 2014, el complejo arqueológico ha abierto sus puertas al público, atendiendo de miércoles a domingo de 9 am a 4 pm.

MATEO SALADO: DE LOS YCHSMA A LOS INCAS

El complejo arqueológico monumental Mateo Salado presenta cinco pirámides escalonadas truncas (designadas como A, B, C, D y E) construidas en tapia. La más grande de estas (Pirámide A) fue un templo en torno al cual se construyeron las otras cuatro, que funcionaron posiblemente como palacios (es el caso de la Pirámide B) o templos secundarios (Pirámide E). Las pirámides A, B y C estuvieron rodeadas por una muralla perimetral cuyo tramo mejor conservado puede verse a la altura de la cuadra 16 de la avenida Tingo María. Mateo Salado fue un centro administrativo–ceremonial Ychsma, reocupado luego por los Incas. Estos habilitaron un camino amurallado al lado de la Pirámide A, típico de la red costera del Qhapaq Ñan.

Los Ychsma se desarrollaron autónomamente entre los años 1100 y 1450 de nuestra era, y bajo el dominio de los incas entre 1450 y 1535. Fueron una confederación de pequeñas naciones, conocidas como “Curacazgos” por haber estado bajo el mando de un gobernante al que se denominaba Curaca. Gracias a documentos de los siglos XVI y XVII, se sabe los nombres de varios curacazgos del valle del Rímac: Lati (en el actual distrito de Ate y parte de La Molina), Huaca (San Isidro), Sulco (Surco y Chorrillos), Maranga (que comprendía San Miguel y Pueblo Libre), Piti-Piti (en El Callao), etc. Cada una de estos tenía un centro administrativo – ceremonial que era la sede del mismo y donde se encontraba el templo principal, probables templos secundarios y palacios. Mateo Salado habría sido la capital de uno de estos curacazgos, sin embargo aún no se sabe con certeza a cuál perteneció.

En los centros administrativos-ceremoniales como Mateo Salado sólo residieron las élites, es decir, el sacerdote, el curaca y los familiares de estos. El pueblo vivía en caseríos de los alrededores, dedicados a la agricultura y ocupando casas de esteras o cañas. Cada cierto tiempo el sacerdote o el curaca convocaban a los pobladores para que asistieran a los centros administrativos-ceremoniales a construir, erigiendo nuevos edificios o engrandeciendo los ya existentes. Durante las jornadas de trabajo, el curaca o el sacerdote estaban en la obligación de mantener a los constructores, dotándoles de ropa, vestido y alimentación según las reglas de la reciprocidad andina.

Los Ychsmas de Mateo Salado cultivaban maíz, maní, etc. Complementaban su alimentación con camarones obtenidos del río y quizás de los grandes canales de regadío, y con productos marinos (moluscos diversos, peces y cangrejos) intercambiados con los curacazgos vecinos a la playa como Maranga o Sulco.

Los arqueólogos han venido planteando que todos los curacazgos Ychsma del valle del Rímac estuvieron siempre sujetos al santuario de Pachacamac. Sin embargo, cabe la posibilidad que esta situación de dominio total haya sido propiciada recién por los incas, y que algunos curacazgos, como Maranga, pudieron previamente haber tenido independencia política y religiosa.

EL PORQUÉ DEL NOMBRE “MATEO SALADO”

El complejo arqueológico debe su nombre al francés Matheus Salade (castellanizado como “Mateo Salado”), quien huyendo de la persecución religiosa en Europa se refugió allí hasta que fue aprehendido por la Inquisición, acusado de hereje y ejecutado en la hoguera el año 1573, en lo que fue el primer acto de fe realizado en Lima.

El nombre original del complejo arqueológico es todavía materia de estudio. En el siglo XVI, indígenas de Maranga, Huadca, Lima, Pacán y Amancaes fueron agrupados en el pueblo de Santa María Magdalena de Chacalea (actual centro histórico de Pueblo Libre), a un kilómetro al sur de Mateo Salado. En las primeras décadas del siglo XX, investigadores como Pedro Villar Córdova retomaron con ciertas modificaciones el nombre del pueblo de indígenas y lo aplicaron al complejo arqueológico, denominándolo “Chayacala”, “Chayacalca” o “Chayacalta”. Por lo tanto, es todavía un nombre arbitrario.

PRIMERAS MENCIONES E INVESTIGACIONES

Se remonta a 1638 la primera mención conocida sobre el complejo arqueológico monumental Mateo Salado, cuando Antonio de la Calancha en su “Crónica Moralizada” escribió que fue residencia del inca y templo de los pescadores. Calancha, así mismo, explicó la denominación del complejo arqueológico, narrando la historia de Matheus Salade. Mucho después, un documento de 1774 registró que era llamado “Huacas Chacra Ríos”, por la hacienda en la que se encontraba y que era propiedad de la familia Ríos. Más tarde, en 1873, el viajero peruanista Thomas J. Hutchinson publicó descripciones generales y dibujos de las pirámides.

Julio C. Tello (1935 – 1941) realizó los primeros planos y estudios científicos sobre Mateo Salado, así como una férrea defensa de este ante la destrucción emprendida por los ladrilleros. Otros investigadores que lo exploraron y describieron fueron Pedro Villar Córdova (1941), Hermann Buse (1960), el arquitecto Santiago Agurto (1984), el arqueólogo Rogger Ravines (1985), entre otros. Sin embargo, el registro más completo de las cinco pirámides fue realizado entre 1962 y 1963 por Duccio Bonavia, Ramiro Matos y Félix Caycho. En la Pirámide B, ellos descubrieron un friso en relieve representando a dos aves marinas unidas por el pico, el cual fue vuelto a cubrir para evitar su deterioro. Desgraciadamente, años después, el friso se perdió al ser destruido el muro en el que se hallaba. Una recreación del dibujo hecho entonces por Félix Caycho es el actual logo del complejo arqueológico.

Se tuvo que esperar hasta el año 2000 para que Mateo Salado llamara nuevamente la atención de los investigadores. En dicho año y durante una corta temporada, la arqueóloga Maritza Pérez hizo excavaciones y trabajos de conservación y restauración en el sector B de la Pirámide B, financiados por el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú.

SIGLOS DE DESTRUCCIÓN

En contraste con la gran extensión (mucho mayor que la actual) e importancia que tuvo en la época prehispánica, desde la Colonia, el complejo arqueológico monumental Mateo Salado fue víctima de un proceso de destrucción que estuvo a punto de desaparecerlo. Grandes saqueos, en busca de tesoros, fueron hechos entre los siglos XVI y XIX en la cima de las dos pirámides mayores (A y B). De la misma forma, el avance de los campos agrícolas empezó a cercenarlo. Entre la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del XX, compañías ladrilleras se instalaron allí y empezaron a demoler las pirámides para reutilizar la tierra de los muros. Como se señaló antes, debemos a Julio C. Tello la defensa de Mateo Salado ante esta amenaza y la retirada de la mayoría de ladrilleros, aunque, desafortunadamente, poco después el desordenado crecimiento de la ciudad terminó fragmentando el conjunto en tres sectores separados y encerrados entre urbanizaciones modernas. Peor aún, en la década de 1960 a 1980, varias familias invasoras ocuparon parte de la zona.

DECLARATORIA COMO PATRIMONIO CULTURAL DE LA NACIÓN

La importancia del complejo arqueológico monumental Mateo Salado es reconocida por la Resolución Directoral Nacional N° 019/INC del 08 de enero de 2001, que lo declara Patrimonio Cultural de la Nación y aprueba su delimitación como zona arqueológica intangible dividida en tres sectores que totalizan cerca de 17 hectáreas.

PUESTA EN VALOR

La recuperación de Mateo Salado es iniciada por el hoy Ministerio de Cultura en el año 2007. En primera instancia, se intervinieron, como explicamos antes, las pirámides A, B y E a través de labores de investigación, conservación y habilitación para visitas. Tales intervenciones han significado la puesta en valor de casi un 35% del área total del complejo arqueológico.

Las investigaciones han permitido caracterizar a los Ychsma de Mateo Salado como una sociedad políticamente autónoma pero inmersa en una red de intercambio económico. A lo largo de su historia, estuvo sujeta a marcados cambios internos, ganando prestigio al movilizar cada vez mayores cantidades de mano de obra para la construcción y renovación de sus pirámides. Posiblemente, al llegar los Incas, las pirámides A y B estuvieron ya en abandono parcial. En la Pirámide E se ha descubierto un recinto para el almacenamiento de productos alimenticios que podría haber sido construido durante la ocupación cusqueña, luego de lo cual el edificio se reutiliza como cementerio. Se han descubierto restos de hasta 53 entierros Ychsma de la época Inca en dicha pirámide, entre ellos algunos fardos funerarios bien conservados. Como parte de tales entierros, se ha podido recuperar vasijas, implementos de textilería y herramientas de labranza.

El estudio arqueológico de Mateo Salado no se ha ceñido únicamente a lo prehispánico. Se han registrado interesantes evidencias de la actividad de saqueo durante la época Colonial, de los ladrilleros asentados en el sitio y de los modos de vida de los migrantes chinos que laboraban en las haciendas en el siglo XIX, como lo atestigua un enterramiento de estos hallado en la Pirámide E.

La conservación y restauración realizadas se han orientado no sólo a solucionar problemáticas de preservación, sino a dar al visitante una lectura del sitio que resulte comprensible, disfrutable y científicamente fundamentada; observando criterios de autenticidad y mínima intervención. Para el caso, en los últimos años se han desarrollado técnicas propias de conservación y acabados que han logrado una presentación más amable de las zonas intervenidas.

La habilitación para visitas permite un recorrido por el interior de las pirámides lo que, a su turno, deviene en una mayor compenetración del visitante con el monumento. Para ello, se han tomado previsiones (rellenado de senderos, circulación por áreas abiertas, etc.) a fin de que el tránsito no dañe estructuras subyacentes. Se ha procurado también hacer un circuito confortable escalonando pendientes pronunciadas, emplazando zonas de descanso estratégicamente ubicadas, entre otros. El visitante tiene así la oportunidad tanto de recorrer descansadamente una, dos o las tres pirámides intervenidas si así lo desea, como de obtener una vista total de Lima desde el “Mirador Panorámico” en la cima de la Pirámide A, lo que le permite comprender la evolución completa de un entorno que hoy se observa del todo urbanizado.

Por otra parte, el 2010 se construyó un espacio lúdico-educativo denominado “Huaca para Niños”, que replica en menor escala las características más resaltantes de la Pirámide A. Esta pequeña huaca es usada en actividades con menores de edad y como un auditorio para eventos culturales (presentaciones escénicas, cine, conversatorios, etc.) de ingreso libre.

Finalmente, el Plan COPESCO Nacional ha construido un módulo de servicios turísticos (con boletería, centro de interpretación y baños) e instalado un sistema de iluminación para visitas nocturnas que serán próximamente entregados al Ministerio de Cultura y puestos a disposición del público.

SANEAMIENTO FÍSICO-LEGAL

Las labores anteriores no se habrían podido efectuar sin que el Ministerio de Cultura realice también una recuperación sostenida de las áreas ocupadas ilegalmente en el complejo arqueológico. Este trabajo de saneamiento continúa, habiéndose tenido logros muy importantes al respecto:

    • Erradicación de los mecánicos informales que ocupaban el área colindante con la avenida Ernesto Malinowski (marzo del 2010).
    • Desocupación y desmontaje de vivienda en la cima de la Pirámide C (setiembre del 2010).
    • Desmontaje de vivienda en el sector B (agosto del 2011).
    • Recuperación de la plaza prehispánica principal de Mateo Salado (“Explanada Norte”), la cual era indebidamente usada como campo de fútbol (diciembre 2011 – marzo 2012).
    • Recuperación y cercado provisional del sector B (2013).
    • Recuperación de zonas ocupadas por viviendas informales (2013 – 2014).
    • Cercado permanente del Sector B (2015).

GESTIÓN HACIA LA COMUNIDAD

Desde el año 2011, la dirección del complejo arqueológico monumental Mateo Salado ha implementado un plan de gestión que tiene como directriz la necesidad de interrelacionar a la población con el monumento y convertirlo en un recurso integral de desarrollo. En tal sentido, se han venido realizando una serie de actividades artísticas y culturales de libre acceso para los vecinos.

A partir del año mencionado, y hasta poco antes de la apertura del complejo arqueológico al público, se ofrecieron guiados gratuitos dirigidos a los vecinos de El Cercado, Breña y Pueblo Libre.

Dichos guiados han permitido recoger las opiniones y expectativas de la comunidad con respecto a Mateo Salado. Jornadas de cuentacuentos, realizadas igualmente desde el 2011, han servido para estos mismos fines, incidiendo en escolares vecinos. Así mismo, durante ese año se inicia en Mateo Salado la intervención de los colectivos Ambre (artes plásticas) y Payaseres (clown), actualmente unificados bajo el nombre de Asociación Comunespacio. Tal asociación ha venido dando varios talleres artísticos para menores de edad vecinos al complejo arqueológico, con una gran aceptación y reconocimiento por parte de la comunidad.

Con el objetivo de no estereotipar al complejo arqueológico como un “sitio del pasado”, así como evitar una visión localista del mismo, se ha acogido y coorganizado eventos de arte moderno no convencional (performance, danza alternativa, danza butoh, etc.), haciendo posible que los vecinos tomen contacto y disfruten de las más diversas de manifestaciones de la cultura en el mundo.

Se ha realizado también eventos académicos como lo ha sido el Simposio “El objeto y la escritura: diálogos interdisciplinarios” (2013) en la Biblioteca Nacional del Perú, conmemorando el 440 aniversario de la muerte de Matheus Salade; y el Conversatorio–exposición “Reflexiones en torno a la Gesta Libertadora” (2014) en la Huaca para Niños.

Ciertas actividades anuales vienen posicionándose como emblemáticas de Mateo Salado. Estas son el recital “La Huaca es Poesía”, en el cual poetas consagrados leen sus composiciones y alternan con los vecinos; “Papalotes al Cielo”, donde padres e hijos comparten y continúan la tradición de elaborar y volar cometas; y los talleres teórico–prácticos “Método Harris de registro Estratigráfico”, dirigidos a la capacitación de estudiantes de arqueología.

ATENCIÓN AL PÚBLICO VISITANTE

El complejo arqueológico monumental Mateo Salado atiende de miércoles a domingo de 9 am a 4 pm.

Los costos por ingreso incluyen el guiado y son los siguientes:

  • Adultos: 10 soles
  • Docentes y estudiantes de educación superior: 5 soles
  • Escolares y menores de 12 años: 1 sol.
  • Militares, docentes y adultos mayores de 60 años: 50% de descuento.
  • CONADIS: 50% de descuento sobre el valor de la entrada que le corresponda.

Los grupos mayores a 25 personas deberán hacer una reserva a los teléfonos 6189393 – anexo 1060 o 3215624 (directo). También pueden hacer reservas y solicitar mayores informes al correo electrónico [email protected]

(Ministerio de Cultura del Perú)

México devuelve bienes culturales prehispánicos al Perú


Piezas recuperadas corresponden a la cultura Chiribaya, que se desarrolló en la costa sur del Perú entre los años 1100-1350 d.C.

Tras confirmarse su pertenencia del Patrimonio Cultural del Perú, nueve bienes prehispánicos fueron devueltos voluntariamente por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México a través del Ministerio de Relaciones Exteriores.

De acuerdo a los especialistas de la Dirección de Recuperaciones de la Dirección General de Defensa del Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura, se trataría de vasijas de cerámica -entre las que destacan piezas en miniatura-, fragmentos de dos paños textiles, un cráneo y huesos largos presuntamente de un individuo adulto. Estas piezas corresponden al estilo cultural Chiribaya, que se desarrolló en la Costa Sur del Perú entre los años 1100-1350 d.C.

Por su composición y apariencia, las piezas procederían de un saqueo (excavación ilícita) a un sitio arqueológico ubicado en el departamento de Moquegua.

Cabe señalar que a inicios del presente mes, la Cancillería comunicó al Ministerio de Cultura que el 21 de agosto se efectuaría la entrega de dichos bienes, contando con la participación de las autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Cancillería Mexicana.

En los próximos días el Ministerio de Relaciones Exteriores deberá informar al Ministerio de Cultura la fecha de repatriación de dichos bienes culturales y su entrega en ceremonia oficial.

La devolución de estos bienes culturales refuerza los lazos de amistad entre México y Perú, siendo significativa la acción en favor de la defensa del Patrimonio Cultural, demostrando con ello, el respeto mutuo y el compromiso de ambas naciones en la lucha contra el tráfico ilícito de nuestra historia.

La magia de Tantamayo

las contemplo silente, embelesado, con la sorpresa de hecho relejada en mi rostro de visitante recién llegado de lejos. admiro estas torres de piedra, su elevación vertical. Son volúmenes pétreos que no le han temido al paso del tiempo ni a las inclemencias propias de esta parte de los andes peruanos. Por alguna razón precisa, estas torres aún se mantienen en pie, varios siglos después de haber sido construidas. Quizá sea el azar o, en el mejor de los casos, la perfección de su geometría. Aquí estoy y, por momentos, me parece increíble que sus antiguos habitantes hayan tenido tal dominio de la ingeniería. Ahí están estos altos edificios, testifican con su presencia la maestría de aquella cultura preínca que se enseñoreó en este elevado y frío rincón andino. Ahí están, irmes a pesar del tiempo, los rascacielos de Tantamayo.

 

La provincia de Huamalíes, en Huánuco, guarda este tesoro arqueológico único. en el distrito de Tantamayo, a unas 6 o 7 horas en auto desde la capital de la región, se levantan lo que muchos suelen llamar, y con justa razón, los «Rascacielos Andinos» , un complejo de construcciones que asombra a todo visitante. ni bien arribamos al pueblo, asentado a unos 3,500 metros sobre el nivel del mar , visitamos primero celmín granero, unas colcas, reservorios para conservar alimentos, ubicadas en lo alto de un cerro frente a la ciudad de Tantamayo, las cuales se me antojan, a lo lejos, a los vagones de un pétreo ferrocarril. Al extremo se levanta el Complejo de Piruro. y acá empieza lo bueno, una caminata llevadera y no muy cansada, contacta en minutos con Piruro uno. A este lo circunda una muralla que protege al recinto en forma de anillo, donde se levantan edificios de hasta tres pisos. prodigio vertical en Piruro dos, más abajo, las edificaciones llegan a tener incluso cinco pisos. no miento: hasta escaleras de caracol encontramos en el lugar. impresionante. existe una miríada de complejos arqueológicos repartidos en un área de 65 kilómetros cuadrados, pero es en Tantamayo donde las edificaciones son más abundantes. se han hecho varios estudios acerca de estos admirables ediicios. la intención, en todos los casos, ha sido determinar el origen de estas edificaciones.

Según el arqueólogo francés Bertrand Flornoy, fueron los Yarowilca, cultura que se desarrolló allá entre los siglos X y XIV, quienes construyeron estos complejos y es probable que Tantamayo haya sido la capital, debido a la grandeza de las construcciones.

Tiempo es lo que se requiere para conocerlos, tiempo y paciencia, pero fácil enun día se pueden visitar las principales estructuras, que se ubican relativamente cerca del poblado.

Danza e historia

Al atardecer y mientras el sol se va poniendo hacia el oeste, en la ciudad, una comitiva de danzantes regala un acompasado baile que data, según dicen, de las épocas de los abuelos.

Al rato, visito la vieja iglesia colonial, una joya detenida en el tiempo y me impregna ese olor tan particular de lo añejo. eso de maravilloso tiene cada viaje: la posibilidad de conocer otros lugares y, al mismo tiempo, de acumular vivencias.

Ya es hora, nos espera un retorno de varias horas hasta Huánuco. estamos cansados, pero la experiencia en este lugar fue fructífera, aprendimos que los primigenios pobladores de este lugar tenían un extraordinario dominio de la ingeniería y una visión particular de la trascendencia. Quizá sea eso lo que los llevó a dejar este legado hecho en piedra. Regresamos más que admirados. el lugar invita a unas buenas caminatas, a un contacto con la historia, con estos muros que asombran a quien se anime a visitar esta impresionante herencia arquitectónica de los antiguos huanuqueños.

Para llegar a Tantamayo

Para acceder a Tantamayo, primero debe arribar a Huánuco, la capital de la región del mismo nombre. A ella se llega en nueve horas de recorrido en bus desde Lima, o en 50 minutos de vuelo. ya en Huánuco, llegar a Tantamayo supone unas seis horas de recorrido para llegar a Tantamayo corrido en auto. Camino a Tantamayo, en el poblado de Ayapiteg, se encuentra una caprichosa formación rocosa en uno de los cerros, llamada Corona del Inca o Lacshawarina, la cual cambia de colores con el transcurso del día. Un atractivo más de esta hermosa región.

El valor de un tesoro no siempre puede calcularse dinero. En la provincia de Huamalíes, los «rascacielos andinos» sorprenden por la solidez de su centenaria permanencia.

Alternativas

En el poblado Pampa Florida, a media hora de Tantamayo, sobre uno de los cerros del lugar , a 4,000 metros de altitud, se encuentra el complejo arqueológico denominado el castillo de susupillo.

Puede recabar información en la dirección regional de comercio exterior y turismo (dircetur) de huánuco, ubicada en jr . bolívar nº 381. si lo prefiere, llame al teléfono 062 512 980.

 

Complejo Arqueológico de Tantamayo

Construcciones realizadas durante los siglos X y XIV aprox. De tipo Pre Inca de una nación independiente de los Incas, cuna de los Yarowilcas (según el cronista Huamán Poma de Ayala). Esta ubicado en las zonas rurales, preferentemente en las zonas más altas. Debido a que los Yarowilcas escogieron estas zonas por ser agrestes y escarpadas, por lo tanto estratégicas para un plan defensivo y ofensivo.

Los Yarowilcas no fueron sometidos por los Incas, El Inca Tupac Yupanqui quien conformo la confederación Inca – Yarowilca, designando al jefe Yarowilca como vice Inca del Chinchaysuyo. Existen más de 81 sitios arqueológicos, cuya arquitectura se caracteriza por sus inmensos edificios en uno de ellos hasta en 11 metros de altura con 6 pisos construidos de piedras, rodeados por inmensas murallas que sirvieron para su defensa, entre los más importantes tenemos: La ciudadela de Japallan, los graneros de Selmín, Piruro, Susupillo I y II, Jipango, Isoj, Wuiñaj, Ragran, etc.

El arqueólogo Francés BERTRAN FLORNOY explica que los complejos de Tantamayo fueron obras levantadas por una cultura pre inca que se desarrollé en los siglos X al XIV. Por su ubicación estratégica y el diseño de sus edificaciones se cree que sirvieron como sistema de defensa. Las características de sus construcciones que por sus paredes gruesas, bases anchas y pisos superiores angostos, el cual permitieron que las estructuras soportaban las inclemencias del tiempo y los fenomenos para perdurar hasta nuestros días.

Los estudios realizados por Waldémar Espinoza revelan que los yaros fueron un pueblo con raíces aymaras, que se expandió hasta Cajamarca y Chachapoyas por el norte y Ayacucho por le Sur. Existe la posibilidad de que esta civilización haya dominado a los pueblos que se liberaron la expansión wari. Los historiadores y arqueólogos coinciden en que esta cultura pasó por un proceso de desarrollo que partió desde el pre cerámico, avanzo en el intermedio temprano y alcanzó su apogeo en el intermedio tardío, según el carbono 14, entre los años 1250 y 1480 dc. Esta última fase correspondería al periodo de la confederación Inca – Yarowilca.

Tantamayo es considerado como » Los rascacielos de america» y decalarado como patrimonio cultural de la nacion con Resolución Directoral N° 533/INC del 18.06.02

Estado actual: Regular

Ubicación:

El complejo arqueologico se encuentra ubicado a 7 horas de la ciudad de Huánuco en la Provincia de Huamalíes aprox. 158Km a una longitud de 76º 43´ 1″ y con una latitud de 9º 23´ 24″.

Datos:

Actualmente se tiene como objetivo la recuperación del complejo arqueológico a través del Plan Estratégico Zonal Sierra y Selva Central; PENTUR y el Plan Estratégico Regional de Turismo de Huánuco.

 

 

Complejo Arqueológico de Aypate, Ayabaca, Piura

Este complejo ubicado aproximadamente a unos 32 km de Ayabaca en el caserío Lagunas de Canli, es el único centro inca construido en piedra que se ubica en el extremo norte del Perú. Por su significación histórica y cultural, ha sido declarado capital arqueológica de la Región Piura.

En la provincia de Ayabaca, y en el centro de un triángulo formado por las localidades de Cujaca, Olleros y los restos arqueológicos de Ayabaca la Vieja, se encuentra el cerro de Aypate y en él los restos arqueológicos de una ciudad de piedra, construida por los Incas, después de conquistar la región. La existencia de los restos arqueológicos se habían conocido desde hace mucho tiempo, pero no se había hecho una descripción y menos un estudio de las mismas. Todo estaba envuelto en la fantasía y en la transmisión de leyendas y mitos de los campesinos del lugar, que miraban al cerro con respetuoso temor. Los rebaños de los pequeños ganaderos pastaban en las faldas del cerro, pero no se atrevían a escalarlo y menos cuando llovía y la tempestad arreciaba sobre su cumbre en un concierto de rayos, relámpagos y truenos. En esos montes, el temor supersticioso aumenta por que el cerro se ponía bravo, al decir de las gentes.

Ha correspondido al doctor Mario Polía, catedrático del curso de arqueología de la universidad de Piura, el mérito del descubrimiento científico de los restos arqueológicos de Aypate. El doctor Polía realizo seis expediciones a Aypate, desde Junio de 1971. La sexta expedición se realizó entre el 25 de julio y el 18 de agosto de 1974, y contó con la colaboración de la misión arqueológica de Italia, recorriendo todo lo anteriormente descubierto. Los arqueólogos europeos, encontraron que los constructores de la fortaleza de Aypate, se habían utilizado las mismas técnicas arqueológicas que usaron los primitivos griegos y romanos y que las cuevas de tipo funerario existentes en los cerros que rodean Aypate y que se supone anteriores a la construcción de la fortaleza tienen las mismas características que las necrópolis del paleolítico europeo, sobre todo la forma de enterrar a los muertos a los que se les colocaba bloques de piedra en la cabeza, pecho y piernas para inmovilizar al difunto y evitar que por las noches salgan del sepulcro.El Dr. Mario Polía ha hecho la descripción completa de la ruina en un folleto de la colección «Algarrobo» que editó la universidad de Piura. En el describe el camino de acceso a la fortaleza, en el cual se conservan muy bien, varias secciones.

El camino corre entre dos paredes de piedra. Por una de estas paredes se va a la gran plaza desde la cual es posible llegar a las diversas secciones o complejos de los restos arqueológicos. En la mencionada pared, hay una abertura que el Dr. Polía cree ha sido originalmente una puerta. Llegado al camino a la primera sección de los restos arqueológicos, prosigue hacia la cumbre del conjunto, para luego seguir por la parte alta de los cerros a lo largo de varios kilómetros, de los cuales el explorador Polía recorrió 3 Km. El camino tiene un ancho de 5 metros, y el lado que da al valle, a cuyos pies hay grandes precipicios, está guarnecido con muros de piedra. Parte del piso del camino está pavimentado con losas de piedra. El camino conduce a una gran central, de donde es posible llegar a las diversas secciones. Los restos arqueológicos se levantan sobre esta plaza y sobre una segunda plataforma. Tras de esta plaza se encuentra una cumbre de 50 metros de altura. Tanto en la plaza como en la segunda plataforma, hay gran cantidad de habitaciones y un mirador, desde el cual se domina todo el valle. Es sin duda alguna el lugar de los vigías. Las secciones principales, son dos conjuntos habitacionales y plazas que el Dr. Polía llama complejo A y complejo B, y una pirámide escalonada.

El complejo A.

A la mitad del cerro, hay una especie de meseta, es la Plaza Central, que puede dar fácil cabida a una gran cantidad de personas. Al fondo de esta plaza, pegado a la cumbre y hacia la izquierda, hay dos plataformas superpuestas. Una escalera a 4 metros de ancho, permite subir la segunda plataforma. Al fondo de esta plataforma hay una muralla construida de piedras de tamaño mediano sin labrar. Se conserva esta pared hasta 3 metros de altura y tiene un espesor de 1.50 m. La pared tiene una puerta trapezoidal, lo que delata la arquitectura incaica. Se encuentra enmarcada con piedra muy bien pulida de granito rosado. Esta parte permite el ingreso a la fortificación propiamente dicha, por medio de un pasadizo con habitaciones a cada lado. A la izquierda hay dos cuartos separados por un corredor. Un cuarto tiene 20 x 9 metros y el otro 21 x 8 metros. A la derecha hay un solo cuarto de forma irregular que tiene 19 metros de largo con un ancho de 8.50 por un lado y de 9.50 m por otro. La pared del fondo, hoy caída, debió ser parte de la muralla exterior del fuerte. Los cuartos de la izquierda tienen puertas al lado opuesto del pasadizo, las que conducen a un corredor que las bordea.

Este corredor parece haber estado limitado o protegido por un murito de piedra que forma parte de la muralla exterior y permite también ver el valle en toda su extensión. El murito, a la terminación de los dos cuartos, conduce a una escalera de 42 gradas que lleva a una plaza ubicada al lado derecho y a un nivel superior. La plaza tiene 51.50 x 41.50 metros. A cada lado de esa escalera hay cuartos de grandes dimensiones algunos de los cuales tienen puertas que dan a la plaza de arriba. Tanto a la derecha como a la izquierda de la plaza, hay plataformas a superior nivel. Las paredes en esta parte son de 1.10 metros de espesor. A continuación de cada cuarto grande de la derecha, empiezan dos muros que conducen más al interior y tiene 12 metros de largo. El corredor formado conduce a otra plataforma que está a dos metros de altura. Estos muros y la plataforma llevan a la izquierda del frente. La plataforma parece ser un parapeto defensivo, para el caso de que fuerzas atacantes hayan logrado ingresar a la fortaleza.

El complejo B.

De la gran plaza central, parte un corredor que conduce al otro conjunto de ruinas constituido esencialmente por otra plaza de 12 x 34 metros con tres habitaciones a cada lado. Cada habitación está separada de la contigua por nichos estrechos. Las paredes que miran a la plaza tienen 0.80 m de espesor y las del lado opuesto, que están hacia fuera tienen 1.10 metros. Al fondo de la plaza hay un gran cuadro de 12.20 x 8.90 m cuyas paredes están constituidas por grandes bloques de granito rosado, muy bien labradas y colocadas con mucha precisión, y exactitud. La pared que da a la plaza, de estos cuartos, tiene un espesor de 0.85 m pero sólo está conservada a una altura de 1.50 m. Se comunica a la plaza por medio de una puerta de forma trapezoidal. Ingresando a este cuarto, se encuentra a la izquierda un pozo o tina, construido con bloques de granito rosado muy pulido. Su profundidad es de 0.60m, su largo de 1.30 m y su ancho de 1.20 m. El fondo está constituido por una sola losa de piedra, con un canal para la salida del líquido. El pozo está parcialmente cubierto con otra losa. El líquido al salir al exterior es conducido por medio de un canalito, a un lugar situado bajo el piso. Tanto en los cuartos de la derecha como de la izquierda, en su parte exterior, hay andenes. Estos se prolongan hacia el fondo y envuelven al cuarto grande de la tina. Detrás de los andenes, hay un corredor de 1.70m de ancho limitado por una gruesa pared de 1.10 m de espesor que termina en un pequeño cuarto.

La pirámide

Hacia la izquierda de la muralla de la fortaleza y al fondo de la gran plaza central se encuentra un promontorio formado por una pirámide de base rectangular de tres plataformas que tiene por el frente 4.20 mts. de altura y por atrás 6.70 mts. La base no es regular, pues los lados miden 31.50 mts. de frente y31.70 m los costados. Una rampa de 4 metros de ancho y 15 de largo, conduce a la cumbre de la pirámide del frente. La altura del 1er. Escalón es de 1,63 m y la del 2do. Escalón es de 1.50. La última plataforma remata en una terraza de 20.70 x 23.70. En el centro hay un pozo de 0.95 m x 5.75 m. La profundidad es de 0.85 siendo el fondo de tierra.

Desde la localidad de Ayabaca, se recorren 49 Km., en dirección este, (2.5 horas Aprox. en auto), para llegar a Aypate, el cual se ubica a una altitud de 2920 m.s.n.m en medio de un bosque de neblina, donde se encuentra la presencia de especies de avi fauna endémica, además cuenta con las exóticas orquídeas, bromelias, plantas medicinales, rapragueros que hacen mucho más atractivo al lugar.

 

Fuente. DRC Piura, Reynaldo Moya Espinosa