Tributos en Khipus del Valle del Santa

Luego de la llegada de los españoles a los Andes en 1532, los khipukamayuqs nativos experimentaron un choque literario: al ser los escribanos locales de sus comunidades, aprendían con frecuencia las habilidades de lectura y escritura alfabética, pero al mismo tiempo seguían utilizando los khipus — artefacto con cuerdas anudadas— para el almacenamiento y transmisión de información. Nuestros esfuerzos y los de otros colaboradores para determinar cómo se registraba la información en estos artefactos se ven motivados por el deseo de entender cómo incorporaron los incas una miríada de pueblos y entornos del diverso territorio que componían el Tawantinsuyo. La perspectiva de los españoles sobre este tema durante los años posteriores a la conquista, si bien se veía a menudo influenciada por los informantes nativos, traicionaba los intereses y suposiciones españoles sobre los principios y valores andinos nativos. En la medida que los khipus coloniales contienen los testimonios indígenas más directos sobre los cambios en el mundo andino luego de la conquista española, la interpretación de las cuerdas posteriores a la conquista constituye un camino prometedor para identificar los signos de los khipus utilizados en tiempos de los incas con el fin de documentar asuntos políticos, económicos, religiosos y militares 1. Esa es la motivación del presente estudio.

Información sobre tributos en un documento colonial y en un archivo de Khipus del Valle del Santa, Perú
Autor: Manuel Medrano

 

La identificación de Leland L. Locke (1923) de un esquema decimal para khipus cuantitativos –donde los nudos de distintas formas y posiciones corresponden a valores decimales (ej., 10s, 100s, 1000s, etc.)– caracteriza, a grandes rasgos, el conjunto de khipus de la época inca 2. De hecho, aproximadamente dos tercios de los 923 khipus existentes en colecciones de museos exhiben el esquema cuantitativo. Sin embargo, el tercio restante de las muestras existentes estudiadas por el proyecto Harvard Khipu Database carecen de una distribución decimal 3. Se cree que estos khipus, llamados narrativos, contienen información valiosa no numérica que incluiría, pero sin limitarse a, nombres, narraciones y otros relatos de historias y tradiciones culturales de la vida inca 4. Considerando que la diversidad de las características de elaboración de los khipus se encuentra bien documentada (ej., hilado y torsión de cuerdas, orientación de los nudos, color, etc.), nos preguntamos: ¿Qué codificaciones de información no han sido todavía descubiertas en los khipus coloniales? ¿De qué manera esa información serviría para mejorar nuestra comprensión sobre el registro de información en las cuerdas de los khipus posteriores a la conquista? La abundancia de información binaria en khipus de estilo inca apunta hacia un significado en base a mitades –pares sociales comunes en el mundo andino (ej., hanan [superior]/ hurin [inferior])– que subsistió en las comunidades andinas luego de la conquista española.

1.Ver Hyland 2016, 2017a; y Salomon 2004.
2.Para revisar el tratamiento más exhaustivo que se ha realizado a la fecha de las propiedades matemáticas de los khipus, ver también Ascher y Ascher 1997 [1981]. Chirinos Rivera 2010 ofrece un amplio estudio de proporcionalidad numérica en información de los khipus, incluyendo estudios de caso de Chucuito, Jauja y Huánuco.
3.El proyecto Khipu Database (KDB), que comenzó en el año 2002, tiene como objetivo consolidar toda la información conocida relacionada con los khipus en un único repositorio en línea. Toda información perteneciente a las muestras discutidas en este capítulo se encuentra disponible en hojas de Excel en la página web de KDB: http://khipukamayuq.fas. harvard.edu/
4.Ver la colección de argumentos para ese contenido en Quilter y Urton 2002.
Fig. 118 Mapa que muestra la ubicación de San Pedro de Corongo, en el valle alto del Santa.

Sabine Hyland, G. A. Ware, y M. Clark 5 han planteado una correlación entre la orientación de los nudos y la afiliación por mitades en las cuerdas de los khipus. Sus conclusiones se desprendieron del análisis de un tablero híbrido de khipus del siglo XIX del pueblo de Mangas, en la sierra norcentral del Perú. El artefacto, uno de los pocos ejemplos conocidos de texto alfabético acompañado con cuerdas de khipu, brindó una correlación exacta entre la orientación de los nudos en Z/S (ver más abajo) y la afiliación por mitades en el caso de quince apellidos indígenas registrados en el tablero de khipus.

La correspondencia propuesta por Urton 6 entre un conjunto de seis khipus vinculados del valle del río Santa con un documento de una “revisita” española de la época colonial, con fecha de 1670, de la región de San Pedro de Corongo en la parte baja del río Santa, incrementa las inferencias acerca de las características de elaboración binaria en la codificación de los khipus. El presente capítulo contribuye al análisis en curso sobre khipus coloniales de las siguientes maneras:

La correspondencia propuesta entre el documento español y los khipus antecede al tablero de khipus de Mangas por más de 130 años: el conteo/redistribución de tributo del censo registrado en el documento de Santa brinda una oportunidad para examinar khipus bastante similares a aquellos elaborados durante el imperio Inca. El vínculo propuesto constituye la única correspondencia conocida entre un texto alfabético y khipus tradicionales tipo inca.

El archivo de khipus de Santa respalda la teoría de que la afiliación por mitades era codificada en las cuerdas de los khipus individuales, apuntando hacia una ubicación –dirección de fijación/anclaje de la cuerda (recto/verso)– nunca antes propuesta para esta información. Esto constituye el primer ejemplo de información de “lectura” de los nudos de fijación/anclaje de khipus.

Estas observaciones brindan importantes revelaciones acerca de la gramática de los khipus coloniales, lo que constituye una nueva mirada hacia las relaciones entre la afiliación por mitades y el registro de khipus en los Andes: en este caso, un sistema binario de identificación de nudos de fijación/anclaje.

EL DOCUMENTO DE RECUAY Y LOS KHIPUS DEL VALLE DEL SANTA

 

La revisita del valle del Santa se refiere constituye a un documento escrito en 1670, donde se hace un recuento de los indios de Recuay que vivían en varios asentamientos en la región de lo que hoy es el pueblo de San Pedro de Corongo. El pueblo se ubica al norte de la gran curva que hay en el río Santa, donde las aguas que fluyen hacia el norte giran hacia el oeste, en dirección al Océano Pacífico (fig. 118) 7.

El documento identifica a 130 contribuyentes por su nombre, a pesar de que se enumera a dos contribuyentes adicionales en el cálculo total de tributos, abarcando un total de 132 individuos. El documento establece que cada uno de los 132 contribuyentes está obligado a pagar un tributo anual (en especies) de 2 pesos, 7 reales y 3 quartillos (sic). El tributo total a ser pagado por los 132 contribuyentes se establece en 367 pesos, un cuarto de real y un quartillo. También se indica que, luego de que la evaluación de tributos haya sido leída a los nativos “en la lengua general de los incas” (es decir, quechua), la misma debe ser ingresada en un quipu (khipu[s]) 8.

5.Hyland et al. 2014.
6.Urton 2017b.
7.Trazado generado utilizando el paquete ggmap en R. Ver Kahle y Wickham 2013.
8.Zevallos 1991: 61-64.
Fig. 119a  Selección de khipus procedentes de valle del Santa cuyo tipo de atadura o anclaje es de tipo “recto“ Fig. 119b Selección de khipus procedentes del valle del Santa cuyo tipo de atadura o anclaje es de tipo “verso“

Los seis khipus (figs. 120-125) del valle del Santa aquí descritos pertenecían a la colección del investigador ítalo peruano especializado en khipus, Carlos Radicati de Primeglio, al momento de su muerte, en 1990 9. Estos khipus están organizados en lo que se ha denominado grupos “de seis cuerdas” codificados por color. Es decir, en cada khipu, un grupo de seis cuerdas de un color está seguido por otras seis cuerdas de un color diferente, este último seguido por otras seis cuerdas de color distinto al del segundo grupo, y así sucesivamente (fig. 126). Comúnmente se hace referencia a esa manera de establecer patrones de colores como “bandas de color” 10. Los seis khipus contienen un total de 133 grupos de cuerdas de seis cuerdas codificadas por color.

Urton planteó la hipótesis de que los nombres de los 132 contribuyentes de Recuay se encuentran codificados en el archivo de khipus de Santa 11. De ser así, entonces surge la siguiente pregunta: ¿Cómo se registraban los nombres y otra información de identificación, como la afiliación por mitades? Por ejemplo, ¿esta información podría haber sido colocada en la orientación de los nudos o de los nudos de fijación/anclaje, en el color, torsión u otra característica de elaboración? Esta es la pregunta central que se aborda en este capítulo.

9.Radicati de Primeglio 2006: 158.
10.Ver Hyland 2016.
11.Urton 2017b: 237.
12.El lector atento podría haber observado que: 804÷6=134, lo que difiere de los 133 grupos de seis cuerdas restantes. Esta discrepancia se toma en cuenta en UR 90 que, según proponemos, contiene las seis cuerdas restantes. Las cuerdas 31 y 38 de UR 90 no pertenecen a los grupos de seis cuerdas. Las cuatro cuerdas adicionales (63-66) son parte de una única agrupación de diez cuerdas dentro de UR 90 (cuerdas 57-66). Este agrupamiento se justifica por las siguientes razones: la cuerda colgante en la segunda posición codifica un valor numérico de gran tamaño en casi todos los grupos de seis cuerdas de UR 90. Este patrón es consistente con una única agrupación de diez cuerdas, tal como se propone. Asimismo, las diez cuerdas colgantes son de color idéntico. Por ello, al dividir esta cantidad en dos agrupaciones de cinco se requeriría repetir un color en todos los grupos de cuerdas consecutivas, lo que no es consistente con el patrón de bandas de colores de UR 90.
13.Urton 2017b.
14.La orientación del orden de lectura que se utiliza en este documento para asignar las distinciones recto/ verso entre los seis khipus sigue el procedimiento estándar practicado por estudiantes de khipus, conforme al cual, la lectura comienza en la “cabeza”

–el extremo final anudado o con borlas de la cuerda principal– y sigue de izquierda a derecha, terminando en la “cola” colgante de la cuerda principal. Siguiendo esta dirección estándar de lectura, uno puede registrar la ocurrencia de nudos de fijación/anclaje en recto/verso a lo largo de las cuerdas principales de los seis khipus del valle del Santa. A la luz de la casi total falta de diversidad en la orientación de los nudos o la orientación de la torsión de la cuerda final (S/Z) –otros dos rasgos de las construcciones binarias que podrían haberse usado para registrar afiliación por mitades– nos centramos en los nudos de fijación/anclaje.

15.Una de las primeras cuerdas de

UR 90 (#45) está rota en el 15avo cm. Si bien aún puede leerse su nudo de fijación/anclaje (verso), está faltando cualquier otro nudo numérico que haya podido existir anteriormente. Para todos los recuentos subsiguientes, asignamos a esa cuerda el valor numérico de “5”. Esto queda justificado en la medida que las primeras siete cuerdas de UR 90 codifican “5”, tal como lo hace la primera cuerda subsiguiente. En otras palabras, #45 está flanqueado por primeras cuerdas de este valor.

16.Espinoza 1981: 114; Rostworowski 1981: 39; y Rostworowski y Remy 1992: 72-73.
NUDOS DE FIJACIÓN/ANCLAJE Y AFILIACIÓN POR MITADES

De las 1,056 cuerdas colgantes y subsidiarias que componen los seis khipus del valle del Santa, un total de 804 cuerdas colgantes principales forman los 133 grupos de seis cuerdas 12. Urton 13 ha registrado los valores numéricos codificados en los khipus de Santa, cuyas cuerdas colgantes siguen el esquema numérico decimal de Locke; esos valores no serán repetidos aquí. Sin embargo, el análisis de los nudos de fijación/anclaje ofrece una mirada novedosa en torno a la información extra numérica de los seis khipus.

Mientras los khipus eran elaborados, se fijaba cada cuerda colgante a la cuerda principal con lo que se denomina nudo de fijación/anclaje. Esta maniobra ofrecía a los khipukamayuq dos opciones: podían enlazar el lazo final desde abajo, luego hacia arriba y alrededor de la cuerda principal hacia el cuerpo, formando un nudo “verso”; o podían realizar la operación moviendo la cuerda hacia arriba y por encima de la cuerda principal, lejos del cuerpo, formando un nudo “recto” (figs. 119a y b).

Comenzamos a estudiar detalladamente la orientación del nudo de fijación/anclaje planteando la hipótesis de que la primera cuerda de cada grupo de seis cuerdas era la cuerda principal “identificadora” de ese grupo, en otras palabras, esa cuerda debía contener la afiliación por mitades y la anotación con el nombre posible (ver más abajo) de un contribuyente. Por lo tanto, centramos nuestro análisis en la primera cuerda de cada grupo de seis cuerdas, leyéndose de izquierda a derecha 14. Esta información se resume en la tabla 11 (ver Anexo).

Resulta evidente, a partir de la tabla 11, que cinco de los seis khipus contienen los nudos de fijación/anclaje, ya sea todos en “recto” o todos en “verso” en las primeras cuerdas de los grupos de seis cuerdas. Sin embargo, un khipu, el UR90, está mezclado: contiene las cinco primeras cuerdas colgantes en “recto” y doce primeras cuerdas colgantes en “verso” 15. Al sumarse los seis khipus (compuestos por un total de 133 grupos de seis cuerdas), el resultado es de 63 primeras cuerdas colgantes en “recto” y 70 primeras cuerdas colgantes en “verso”.

Luego comparamos la distribución de los nudos de fijación/anclaje en recto/verso con la lista de contribuyentes –o padrón– contenida en la revisita de los indios de Recuay. Este documento lista los nombres de 130 contribuyentes dentro de sus respectivas pachacas (“cientos”), una distinción que, en gran parte del Chinchaysuyu (el cuadrante noroeste del imperio inca, que incluía la región Recuay/Corongo), designaba a los grupos de contribuyentes a nivel de ayllus. De hecho, los dos términos –ayllu y pachaca– suelen ser usados como sinónimos en la región 16. La información perteneciente a los nombres de los contribuyentes de Recuay y sus afiliaciones por ayllu/pachaca se resume en la tabla 12 (ver Anexo).

Fig. 120 Khipu colonial procedente del valle del Santa. Torsión y anudado. 130 x 52 cm. Colección Radicati de Quipus, Fundación Temple Radicati – UNMSM. TR 18.
Fig. 121 Khipu colonial procedente del valle del Santa (Áncash). Torsión y anudado. 52,5 x 72 cm. Colección Radicati de Quipus, Fundación Temple Radicati – UNMSM. TR 19.

 

Existe mucha documentación sobre el sistema de mitades que sirve como rasgo distintivo de la organización social de los Andes, incluso después de la conquista española y ya bien entrado el siglo XIX 17. Cada contribuyente de Recuay habría pertenecido a una mitad o a la otra –es decir, a la mitad hanan (superior) o hurin (inferior)– del conjunto de pueblos alrededor de San Pedro de Corongo. Sabiendo que una pachaca/ayllu correspondería ya sea a hanan o hurin, se puede sumar la pertenencia a cada pachaca registrada en la revisita y compararla con la distribución de nudos de fijación/anclaje en recto/verso en el archivo de khipus del valle del Santa. ¿Es posible que número total y la distribución (en supuestas mitades) de los nudos en recto/verso en los seis khipus correspondiera a las sumas del número de contribuyentes, en una combinación de contribuyentes en base a mitades, en las seis pachacas/ayllus enumeradas en el documento de la revisita de Recuay? La Tabla 13 (ver Anexo), muestra las correspondencias propuestas.

Al sumarse los seis khipus se obtienen las siguientes correspondencias hipotéticas: hay 70 primeras cuerdas colgantes en “verso”; planteamos que estas estaban vinculadas con la suma de las pachacas: Corongo, Guauyan y Cusca, que contienen 71 contribuyentes. Por otro lado, hay 63 primeras cuerdas colgantes en “recto”; las relacionamos con la agrupación propuesta de pachacas: Namus, Cuyuchin y Ucore, que contienen 59 contribuyentes. Si la distribución en recto/verso fuera aleatoria, existiría menos de 5% de posibilidades de obtener la correlación observada, lo que implicaría un resultado estadísticamente importante 18. No obstante, la diferencia entre el segundo recuento de contribuyentes (59) y el número de primeras cuerdas colgantes con fijación en “recto” (63) puede generar inquietud. A la luz de estas consideraciones potenciales, hacemos las siguientes observaciones.

Primero, el documento de revisita está incompleto. La lista registrada de contribuyentes (ver tabla 14 en Anexo) incluye únicamente 130 nombres. Sin embargo, el documento indica explícitamente que el tributo establecido en el procedimiento fue asignado a 132 indios, lo que deja dos nombres sin reportar en el registro 19. Nuestra hipótesis es que ambos podrían haber pertenecido a la mitad señalada a través de los nudos de fijación/anclaje en “recto”. Esto resultaría en una mitad de contribuyentes compuesta de 61 (=59+2) individuos, bastante cerca a las 63 primeras cuerdas colgantes de fijación en “recto”.

Segunda, los khipus de Santa contienen 133 grupos de seis cuerdas, mientras que la revisita habla de 132 contribuyentes. Si bien no existe manera de saber con certeza a qué khipu habría pertenecido el grupo adicional de seis cuerdas, de haber aparecido en uno u otro de los tres khipus en “recto”, entonces, si se restase el grupo de seis cuerdas de fijación en “recto” adicional, se tendría como resultado lo siguiente: por un lado, 61 contribuyentes (mitad “recto”) vinculados con 62 primeras cuerdas colgantes en “recto”; y por el otro lado, 71 contribuyentes (mitad “verso”) vinculados con 70 primeras cuerdas colgantes en “verso”.

¿De dónde provendrían estas inconsistencias –las cuerdas adicionales y los nombres no listados? Estas diferencias pueden atribuirse, de manera razonable, a interferencias in situ, algo común en las prácticas de contabilidad locales 20. Es importante recordar que estamos considerando registros ingresados por dos guardianes de khipus distintos –uno en nudos y el otro en alfabeto alfanumérico. Si hubiese una razón para la diferencia de cálculos, esta podría surgir de una situación en la que un khipukamayuq indígena se encontrara elaborando un khipu para uso indígena, mientras que el empadronador español estuviera asignando el tributo español.

¿De qué manera podría contribuir el resultado propuesto con el estudio del archivo de khipus de Santa? Según el hallazgo de Urton, que indica que cada grupo de seis cuerdas corresponde a un contribuyente, la información sobre mitades “divide” esencialmente los seis khipus en grupos de mitades duales, apoyando el esfuerzo de lograr correspondencia de los contribuyentes con las cuerdas 21. En lo que consideramos una primicia en la historia sobre estudios de khipus, proponemos que tenemos, en este caso, un conjunto de khipus que logra enriquecer nuestra comprensión de un texto alfabético, en lugar de ser al revés. Es decir, se llega a la conclusión de una división de las seis pachacas de Recuay en mitades, algo que no resulta evidente en el documento escrito, y esto se deslinda en base de información registrada en khipus que parecen estar históricamente relacionados con los registros administrativos a partir de los cuales se elaboró el documento.

 

17.D’Altroy 2015: 46-47; Hyland et al. 2014; y Zuidema 1964.
18.Una distribución aleatoria en recto/verso produce 134 distribuciones posibles, cada una con igual posibilidad de ocurrencia. Debido a que los nudos de fijación/anclaje son binarios, un incremento en una cantidad implica una disminución en la otra. Las opciones incluyen: 0 verso, 133 recto; 1 verso, 132 recto;… 132 verso, 1 recto; 133 verso, 0 recto. El vínculo propuesto de mitades-nudos de fijación/anclaje produce un error máximo de 5 (59 contribuyentes vs. 63 primeras cuerdas en recto; 71 contribuyentes vs. 70 primeras cuerdas en verso). Por ello, sumamos las probabilidades de distribución con este error máximo. Esto incluye los seis pares ordenados

(verso, recto) = {(70,63), (71,62), (72,61),

(73,60), (74,59), (75, 58)}. La probabilidad P es ÷134=0.0448=4.48%.

19.Zevallos 1991: 64.
20.Urton 2017b: 97.
21.Ibid. 228.
Fig. 122 Khipu colonial procedente del valle del Santa (Áncash). Torsión y anudado. 55,5 x 146 cm. Colección Radicati de Quipus, Fundación Temple Radicati – UNMSM Quipu TR 21.
Fig. 123 Khipu colonial procedente del valle del Santa (Áncash). Torsión y anudado. 53 x 175 cm. Colección Radicati de Quipus, Fundación Temple Radicati – UNMSM. Quipu TR 20.

 

CONSIDERACIONES ADICIONALES DEL VALLE DEL SANTA

Estas conclusiones plantean una serie de interrogantes e invitan a realizar mayores indagaciones sobre la correspondencia propuesta entre los khipus y el documento. Para comenzar, ¿por qué se observa una discrepancia entre el número de grupos de seis cuerdas en cada khipu y el número de miembros de cada pachaca/ayllu?

Por ejemplo, la pachaca de mayor tamaño (Guauyan) contiene 41 contribuyentes y, sin embargo, el khipu más grande (UR 87) contiene 48 grupos de seis cuerdas. ¿A qué puede deberse esta diferencia? Una posibilidad podría ser un error de contabilidad. Una segunda explicación potencial, en base a los valores de la primera cuerda, podría apuntar a que, dentro de las mitades, se tomaba en cuenta la cantidad pagada por concepto de contribución tributaria cuando se clasificaba a los contribuyentes de Recuay.

Urton ya planteó la hipótesis de que las primeras cuerdas colgantes de los grupos de seis cuerdas registraban la cantidad de tributo que debían los contribuyentes 22. De ser así, entonces los diferentes valores registrados en las primeras 133 cuerdas brindarían evidencia de lo que parece haber sido un sistema tributario escalonado entre los contribuyentes de Recuay. Las tablas 15a y 15b (ver Anexo) organizan los primeros datos numéricos de la cuerda según la división por mitades propuesta –en otras palabras, la mitad “verso” vs la mitad “recto”– de los seis khipus.

Si, efectivamente, los valores de las primeras cuerdas registraban lo que cada contribuyente debía pagar, entonces los 48 individuos registrados en UR 87, por ejemplo, habrían pagado un peso por concepto de tributo. Sin embargo, ¿qué tan probable es que cada miembro de Guauyan (o cualquier pachaca) hubiese contado con los mismos medios y, por lo tanto, hubiese pagado la misma cantidad? Los ayllus no eran conjuntos homogéneos; cada ayllu habría estado compuesto por algunos individuos adinerados y otros menos adinerados. Los valores que se repiten en las primeras cuerdas implican que había una intención general de registrar a pagadores similares en el mismo khipu. De ser así, entonces es poco probable que hubiera una correspondencia exacta entre los khipus (que tomaban en cuenta el pago de tributos) y el documento (con su división estricta por ayllus). En lugar de ello, un contribuyente que pagaba muy poco en comparación con otros miembros de su propio ayllu, por ejemplo, habría sido ingresado en el khipu de un ayllu con miembros que pagaban cantidades igualmente más bajas, aunque no fuera el suyo propio.

La asignación de pagos desiguales nos permite contemplar la asignación de tributos como resultado de un proceso de negociación altamente orgánico. Es posible que buena parte de los días previos a la revisita fuera destinada a realizar negociaciones políticas relacionadas con el pago de tributos. Durante este proceso, quizás los miembros más pobres de un ayllu se acercaban a los más acaudalados en busca de asesoría tributaria; por otro lado, si una persona pagaba los tributos de otra, esto habría colocado a esta última en una posición de subordinación con respecto a la persona que pagó su tributo, incrementando, por lo tanto, la base cliente/ dependiente entre los miembros más acaudalados del ayllu; las personas ricas podrían haber buscado incluir a los individuos más pobres en sus deudas a la hora de las negociaciones. El deudor, por su parte, habría estado obligado a proveer servicio de mano de obra al donante acaudalado. Se sabe que tales acuerdos de trabajo no recíprocos, denominados de manera bastante general como minka, caracterizaron las relaciones entre individuos durante el imperio Inca, y que continuaron durante el régimen español 23.

22.Los valores de las 133 primeras cuerdas suman 359. Añadiendo los valores de las primeras cuerdas rotas, el archivo tiene un total de 367/368, lo cual se alinea con el tributo de 367+ pesos asignado a los indios de Recuay.
23.Ver D’Altroy 2015: 315.
Fig. 124 Khipu Colonial procedente del valle del Santa (Áncash). Torsión y anudado. 54 x 127 cm. Colección Radicati de Quipus, Fundación Temple Radicati – UNMSM. Quipu TR 17.
Fig. 125 Khipu Colonial procedente del valle del Santa (Áncash). Torsión y anudado. 75 x 106 cm. Colección Radicati de Quipus, Fundación Temple Radicati – UNMSM. Quipu TR 2.

 

En resumen, mientras que la mayor parte de la información acerca de la tasa o tributo contenida en los documentos coloniales indica que a los contribuyentes se les asignaba una cantidad uniforme y fija de tributo, tal afirmación solo representa el ideal administrativo. De hecho, en el registro histórico aparece un espectro de pago diferente. Por ejemplo, una revisita de 1576 de los territorios fiscales de Pairija (en lo que hoy es Bolivia) indica que “[los indios ricos] pagan más tributo y que el resto se divide y se paga en partes iguales por los indios restantes, quienes tienen menos bienes” 24. Al estudiar una evaluación fiscal de 1580 en el repartimiento de Lucanas, Curatola Petrocchi y Puente Luna (2013) indican que los cálculos aritméticos correspondientes “constituyen un evento escrito en el cual contadores y residentes andinos… redefinen las jerarquías internas de los repartimientos, en busca de un estado de ‘justicia y armonía’ que era posteriormente plasmado en khipus” 25. Tomando como base la información contenida en estos testimonios, gugerimos, que los niveles de tributo en la colonia deben haber sido determinados entre las personas, conforme a lo cual, la negociación entre los pagadores de impuestos habría reflejado y consolidado la creciente estratificación económica 26. Esperamos que los resultados de tales negociaciones hayan sido codificados en registros de contabilidad locales (es decir, khipus), ya que las cuentas españolas por escrito solo contendrían lo que se esperaba que pagara la comunidad en total (en la medida que los administradores españoles no habrían estado interesados en lo que pagan varios individuos, sino únicamente en la cantidad total reclamada).

¿POR QUÉ UNO DE LOS KHIPUS CONTIENE UNA MEZCLA DE PRIMERAS CUERDAS EN RECTO Y EN VERSO?

Cabe resaltar que los nudos de fijación/anclaje de las primeras cuerdas de cinco de los seis khipus de Santa –que representan 116 de un total de 133 primeras cuerdas– son todos en “verso” o todos en “recto”. Las primeras 17 cuerdas restantes aparecen en UR 90. De sus 17 primeras cuerdas, 12 han sido fijadas con nudos en “verso”, mientras que cinco están fijadas con nudos en “recto” (ver tabla 11 en Anexo). Si bien no tenemos una explicación convincente acerca de esta circunstancia, UR 90 sugiere las siguientes observaciones:

No se observa correspondencia entre el número de grupos de seis cuerdas en cada khipu y el número de contribuyentes en cada pachaca/ayllu de Recuay (ver más arriba). Si los nudos de fijación/anclaje indicaban afiliación por mitades, entonces la mezcla de recto/verso que se observa en UR 90 –una combinación de contribuyentes de ambas mitades– excluiría una correspondencia uno-a-uno entre khipu y pachaca. Por ejemplo, si suponemos que los 17 contribuyentes registrados en el khipu UR 90 eran los únicos individuos restantes que aún no habían pagado sus tributos, entonces, aparte de UR 90, los otros cinco khipus de Santa contienen 58 primeras cuerdas fijadas en “recto” y 58 fijadas en “verso”. Esta observación apunta a que los 17 grupos de seis cuerdas de UR 90 constituirían algún tipo de categoría “restante” –un grupo con un estatus atípico/excepcional.

El khipu UR 90 es superado únicamente por el UR 89 en términos de la diversidad de colores de sus cuerdas, con 12 opciones distintas (incluyendo sólidos, moteados y tipo “poste de barbero”) a lo largo de sus 17 cuerdas. Sin embargo, UR 90 cuenta con un mayor porcentaje de colores/combinaciones de colores distintos en todas sus cuerdas, en comparación con UR 89 (71% vs. 56%). UR 90 contiene la única primera cuerda de todo el archivo moteada con tres colores. ¿Esta complejidad de color en la primera cuerda apuntará a que UR 90 constituye un repositorio para miembros del ayllu designados de manera especial? De ser así, sigue siendo necesario determinar cuáles eran las características distintivas de los contribuyentes de UR 90.

UR 90 contiene un hiato entre dos agrupaciones de cuerdas colgantes. Esto quiere decir que, cerca del medio de la cuerda principal, hay un espacio sin cuerdas colgantes fijadas; este espacio está flanqueado por grupos de seis cuerdas en ambos lados.

24.Presta 1991: 255. La mayor producción publicada (según nuestro entender) de transcripciones de khipus y documentos de administración fiscal del siglo XVI puede encontrarse en Pärssinen y Kiviharju 2004; 2010.
25.Curatola y De la Puente 2013a: 198; traducción de los autores.
26.De la Puente 2015 ha explorado recientemente estos y otros temas relacionados con litigios.
27.Si bien esta observación es en su mayoría cierta con respecto a UR 90, el khipu no exhibe una división perfecta recto/verso. Sus diez y siete primeras cuerdas, por lo general separadas, se encuentran fijadas en el siguiente orden, siendo R=Recto y V=Verso: V, V, V, V, V, V, V, V, V, V, R, R, R, V, V, R, R.

 

Fig. 126 Detalle de grupos de colores de seis cuerdas de un khipu del valle del Santa (UR 89). Colección Radicati de Quipus, Fundación Temple Radicati – UNMSM. Quipu TR 17.

 

Solo otro khipu más exhibe este hiato en el espaciado de sus cuerdas. UR 91 tiene un hiato antes de sus seis (de un total de 15) últimos grupos de seis cuerdas que, lo más probable, es que indique una categorización de contribuyentes por contribución monetaria: los primeros nueve grupos de seis cuerdas de UR 91 registran pagos de cuatro pesos, mientras que los seis últimos grupos de seis cuerdas registran pagos de cero. ¿Cabría suponer que la división similar que aparece en UR 91 supondría evidencia de una división intencional también dentro de este grupo? Tal vez, en lugar de una división por pago de tributo, como se propone con UR91, el hiato de UR 90 separaba a los pobladores de Recuay por mitades (y por ende, por nudos de fijación/anclaje). Lo que sí es seguro es que, por lo menos, la separación de “recto” y “verso” en UR 90 respalda la teoría de que los nudos de fijación/anclaje eran indicadores significativos de información en los khipus hacia la mitad de la época colonial 27.

Khipus: Nuestra Historia en Nudos

Del término quechua «nudo», el khipu -principal sistema de registro en los Andes prehispánicos- fue un archivo de información portátil. En la forma de cuerdas anudadas, los khipus han sido objeto de estudio y admiración desde que fu e ron difundidos al mundo por los cronistas españoles a partir de mediados del siglo XVI. Si bien hoy sabemos que habrían sido introducidos por los wari, fueron los incas quienes lo incorporaron y difundieron como parte del sistema administrativo de su imperio. Los incas desarrollaron un sistema de posicionamiento decimal donde los nudos representaban valores numéricos de acuerdo a la posición que estos ocupaban en las cuerdas. Sin embargo, los khipus también habrían sido utilizados para registrar información narrativa, como memorias históricas, genealogías y poemas. A partir de las principales investigaciones impulsadas desde la arqueología, la etnohistoria y la antropología, Khipus. Nuestra historia en nudos explora por primera vez la real dimensión de este sistema en el contexto de la civilización andina, desde el periodo prehispánico hasta el siglo XXI.

El punto de partida de este proyecto es la colección formada por Cario Radicati Di Primeglio, investigador pionero en el estudio de los khipus, quien dedicó gran parte de su vida a decodificar la naturaleza de estos objetos basando sus hipótesis en estudios matemáticos y en los sistemas de escritura de las antiguas sociedades del Viejo Mundo. Tomando como base este acervo la exposición aborda las maneras en que la información era organizada y registrada en los cordeles, que eran leídos por especialistas, los khipucamayuq. Se incorporan además los archivos de khipus incas, procedentes de lugares como Pachacamac, Puruchuco e lnkawasi en la Costa Central, ejemplos del uso de khipus durante el periodo colonial y republicano, en el contexto eclesiástico y comunitario andino, así como aquellos que en la actualidad cumplen un rol patrimonial.

LOS KHIPUS EN EL TIEMPO

Los khipus cumplieron una función clave en el proceso de desarrollo de las sociedades andinas desde tiempos prehispánicos. Hoy sabemos que los más antiguos datan de la época Wari, lo que nos lleva a relacionar su origen con la consolidación de un estado expansivo en los Andes. El sistema de los khipus wari fue heredado por los incas, quienes los adaptaron y difundieron en su proceso de expansión imperial. Con la conquista, el sistema de registro en cordeles continuó en uso y fue incorporándose de manera paulatina a la nueva administración colonial, incluyendo el contexto de la Iglesia. En la actualidad, el uso de khipus continua vigente en algunas comunidades andinas, aunque su función ha ido modificándose.

Fray Martín de Murúa, Historia del origen y genealogía real de los reyes ingas del Piru, 1590. Quipucamayos, los contadores del Inca. / Quipucamayos, Inca accountants Colección Galvin / Galvin Collection
KHIPUS NUMERICOS Y NARRATIVOS

Durante el tiempo de los incas -cuando el uso de khipus alcanzó su máximo esplendor- se utilizaron dos formas principales de registrar información. Los khipus cuantitativos o estadísticos, que registraban datos numéricos en un sistema de nudos organizados según una estructura de posicionamiento decimal, donde el cero se hace presente ante la ausencia de un nudo. Estos khipus, que constituyen el ochenta y cinco por ciento de los conocidos a la fecha, contenían información asociada a censos, pagos de tributos, recursos dentro de almacenes estatales y otras tareas administrativas del estado. Por otro lado, los khipus narrativos, término utilizado de modo general para aquellos ejemplares cuyos nudos no están posicionados en el sistema decimal, debieron ser utilizados en actividades performáticas o de divulgación que narraban historias, memorias, poemas o canciones.

1615. Felipe Guamán Poma de Ayala. Contador, el principal tesorero a
cargo de los khipus del Tawantinsuyo / Accountant as the greatest
treasurer in charge of the khipus of the Tawantinsuyo
Biblioteca Real, Copenhague, Dinamarca
LOS KHIPUS EN EL IMPERIO INCA

La administración de un vasto imperio como fue el Tawantinsuyo, requirió de un control eficiente de las poblaciones para organizar

las obras públicas, así como para asegurar la producción y el manejo de excedentes a lo largo del territorio. En este sistema el uso de khipus fue decisivo para registrar y almacenar la información, para ser transportada a través de grandes distancias en corto tiempo, desde las comunidades locales hasta la capital imperial en el Cuzco. Este trabajo era manejado por los khipucamayuq, supervisores administrativos del estado capacitados en la confección y lectura de los khipus. Los khipus que circulaban y se mantenían almacenados en los centros administrativos provinciales del imperio estaban dedicados al registro de información cotidiana, que era luego sintetizada en khipus de mayor jerarquía para ser trasladada al Cuzco. La información era almacenada en archivos imperiales y consultada en el proceso de toma de decisiones de los gobernantes. En esta sección se exhibe una selección de conjuntos o archivos de khipus incas, procedentes de diferentes lugares del imperio.

  •  Leymebamba
  •  Santa
  •  Tambo Colorado • lea
  •  Nazca
  •  Atareo

 

Mapa del área andina que muestra la distribución de los principales archivos incas en el Tawantinsuyo / Map with the distribution of the main archives of Inca khipus within the territory of the Tawantinsuyo
KHIPUS COLONIALES

Luego de la conquista, los khipus se incorporaron al sistema de la sociedad colonial, donde fueron utilizados principalmente en el registro de censos, recaudaciones de tributos y expedientes judiciales. Sin embargo, conflictos entre los administradores coloniales -que no sabían leer khipus- y los indígenas -que cuestionaban las narraciones registradas en los documentos escritos- conllevaron a su prohibición hacia fines del siglo XVI. El uso de khipus quedó así restringido al ámbito de las parroquias rurales, donde los sacerdotes católicos ordenaban a los nativos conversos mantener un registro de sus pecados, además de anotar en khipus el pago de impuestos y obligaciones eclesiásticas.

COLONIAL (S. XVI 1) Khipu procedente del valle del Santa, Áncash Khipu from the Santa Va/ley, Áncash Torcido y anudado / Twisted and knotted 130 x 52 cm Colección Radicati de Quipus, Fundación Temple Radicati – UNMSM
TABLA KHIPU DE MANGAS

Una tabla de madera del siglo XIX procedente de San Francisco de Mangas, Áncash, muestra la lista o padrón de los pobladores que asistían a la iglesia de la comunidad. Similar a los padrones representados en las acuarelas del Obispo de Trujillo, Baltazar Jaime Martínez de Compañón y Bujanda, presenta agujeros al lado de cada nombre listado, por donde aún pasan cuerdas torcidas y anudadas. Cada cuerda habría servido para indicar alguna obligación de cada poblador, principalmente en relación a las actividades comunales organizadas en torno a la iglesia local, como por ejemplo los alimentos que debían llevar a las celebraciones o las tareas que debían cumplir.

Imagen del khipu tabla en donde se encuentra el padrón de las personas del pueblo de Mangas. Fotografía: Cortesía de Sabine Hyland
LOS KHIPUS REPUBLICANOS

En tiempos republicanos, el khipu continuó en uso en algunas comunidades andinas, en el contexto del registro ganadero y agropecurario. En la actualidad, los khipus que aún existen son utilizados con fines patrimoniales, donde son atesorados con orgullo y cumplen la función de insignias o símbolos de identidad. Este es el caso de las comunidades de San Cristóbal Rapaz y San Andrés de Tupicocha en la sierra de Lima.

Martin Chumbe, 2018. Autoridades de San Andrés de Tupicocha cargando khipus
San Andres de Tupicocha authorities carrying khipus.

 

 

 

Muestra virtual de Khipus

 

Los Khipus de Pachacamac

Ubicado a 31 kilómetros al sur de la ciudad de Lima, Pachacamac era, a la llegada de las huestes españolas, el santuario más importante de la costa peruana. El lugar estaba relacionado con el poderoso oráculo del mismo nombre. Las crónicas del periodo colonial coinciden en relevar su importancia simbólica y ritual pues «de los templos que se han hallado en las Indias», según Juan de Acosta 1, dos fueron los más importantes y «para todos los reinos» uno fue el Coricancha en Cuzco, y el otro era Pachacamac. La fama del oráculo trascendió el tiempo durante la época Inca; congregó a peregrinos procedentes de distintos lugares del imperio y su influencia, le valió ser uno de los primeros centros ceremoniales destruidos por los conquistadores españoles. En la historia andina no existe ningún otro santuario ni otro culto a alguna divinidad que haya tenido, a través de diferentes culturas, la vida milenaria de Pachacamac.

Autores:
Denise Pozzi-Escot
Susana Abad
Rommel Ángeles

El renombre del templo y la concepción de Pachacamac como una divinidad poderosa, abarcó un amplio territorio, que trascendió las diferencias étnicas. Se trata de un culto panandino, que convocó a multitudes de peregrinos, pues Pachacamac -«alma de la tierra, el que anima el mundo»era, según narran los cronistas, un acertado oráculo capaz de predecir el futuro y controlar los movimientos de la tierra 2•

Plano del santuario arqueológico de Pachacamac.

En las 465 hectáreas que abarca hoy se conserva gran parte de lo que debió ser este importante centro religioso, delimitado por cuatro murallas que organizaban el ingreso al sitio. De las cuatro que existían, la cuarta muralla habría sido la más externa que conectaba con el camino a la sierra, en la ruta que unía Pachacamac con Xauxa, pasando por el Apu Pariaccaca ubicado a más de 4000 metros de altura. La tercera muralla permitía el acceso desde el norte, y se conectaba con el camino de la costa que venía desde Armatambo, Atocongo y Surco. Esta aún conserva una portada inca, con sus bases de piedra y doble jamba, alineada perfectamente con el ingreso de la calle Norte-Sur. Cruzando este ingreso se llegaba a una gran explanada donde, al parecer, se alojaban los peregrinos antes de ingresar a la zona sagrada central 3• La primera y segunda muralla se encuentran dentro de lo que hoy se considera el área monumental, donde existen más de cincuenta edificios construidos en diferentes periodos, resaltando sobre todo dieciséis pirámides con rampa (en adelante, PCR), edificadas durante la ocupación tardía del sitio, inmediatamente antes del dominio inca 4• Por último, en el espacio sagrado, que está delimitado por la primera muralla, se encuentran los principales templos asociados a diferentes épocas: Templo Viejo, Templo Pintado y Templo del Sol, todos edificados en adobe y piedra, donde el tipo de adobe varía según las sucesivas ocupaciones 5 (fig. 61).

El dominio inca transformó el sitio, se clausuraron accesos, se habilitaron otros, y se construyeron nuevos edificios como el Templo del Sol y el Acllawasi 6•

Durante el domino inca acudían al santuario de Pachacamac, habitantes de diversas regiones de los Andes en busca de soluciones a sus problemas o respuestas a sus dudas: »Viene a este diablo en peregrinación de trescientas leguas con oro y plata y ropa» 7• Por ello, durante la expan sión del Tawantinsuyo, Pachacamac constituyó un eje fundamental en el dominio religioso y político de la costa y del Chinchaysuyo 8•

La importancia del santuario durante la expansión del Tawantinsuyo se refleja también en la cantidad de khipus encontrados en las diferentes excavaciones llevadas a cabo en el sitio. La mayoría de los hallazgos de khipus o fragmentos de khipus provienen de estructuras que se encuentran fuera del área ceremonial, salvo un ejemplar de color blanco hallado en el Templo del Sol 9.

Gary Urton 10, co-editor de este volumen, ha revisado las diferentes colecciones de Pachacamac, además la que se encuentra de otras colecciones, como la del Museo Etnológico de Berlín, y que han sido descritas, analizadas y publicadas Khipu Database Project n_ A partir de sus estudios, Urton plantea la existencia de una «amplia gama de variación en tamaños, características estructurales, patrones de color y otras particularidades» 12, diferenciados posiblemente por la presencia de peregrinos de diferentes regiones, que registraban las ofrendas que llegaban al sitio procedentes de sus distintos lugares de origen, lo que «parece resultar de diferentes tradiciones de elaboración de quipus de todo el imperio» 13•

LOS KHIPUS DE PACHACAMAC

Los khipus de Pachacamac están confeccionados en algodón 14• Urton ha establecido tablas muy precisas de cantidades registradas y colores utilizados en la fabricación de las cuerdas, lo que le ha permitido señalar que hay un mayor uso de algodón de color blanco 15• Los colores naturales del algodón varían desde el blanco hasta el marrón rojizo, destacando también los tonos marrones, como sucede en algunas cuerdas que han sido elaboradas en algodón marrón oscuro a tonalidad rojiza, conocido como «tifo», que aún se cultiva en la costa norte. Pocas cuerdas de khipus presentan tonalidades azul o verde oscuro.

La revisión sistemática de los khipus de Pachacamac realizada por Urton en estos últimos años, ha sido import ante para el conocimiento del sistema contable en Pachacamac. Pozzi-Escot y Ángeles concluyeron en el 2014 que la colección de khipus del museo de sitio Pachacamac sumaba cuarenta y ocho ejemplares (diecinueve completos, veintitrés incompletos y siete grupos de cuerdas sueltas). Posteriormente, Susana Abad y Rommel Ángeles realizaron el inventario de los últimos hallazgos en Pachacamac, además de incluir los khipus o fragmentos de khipus encontrados por Peter Eeckhout estos últimos años 16, haciendo un total de sesenta y un ejemplares entre khipus completos e incompletos además de varios cordones sueltos. Igualmente, ellos observan características técnicas de confección que contribuyen a la discusión sobre el tema.

DESCRIPCIÓN DE LOS KHIPUS DE PACHACAMAC

La colección de Pachacamac incluye khipus enteros, incompletos -con parte de la cuerda principal y los cordones colgantes- y fragmentos de cuerdas colgantes con nudos (figs. 62, 63, 64 y 74 y tabla 4 en Anexo); solo un ejemplar tiene en la cuerda principal una borla de lana roja 17• Las cuerdas principales presentan los hilos doblados al inicio y anudados al final, mientras que los cordones colgantes miden por lo general entre 15 y 78 centímentros de largo.

Uno de los hallazgos de khipus más importantes en los andes peruanos fue realizado por Alberto Bueno en 1976, cuando se realizaban trabajos de adecuación del circuito vehicular dentro de la zona monumental. Los khipus se encontraron en un pequeño recinto cuadrangular, muy cerca de lo que hoy conocemos como la «Casa del Quipu», bautizada así por su cercanía al lugar del hallazgo. Se trata de una estructura de adobe y tapia asociada a la ocupación inca del santuario ubicado muy cerca al edificio de Taurichumpi y a la PCR 3, dentro de lo que se considera como la zona administrativa, fuera de la muralla que encierra otros edificios y templos principales.

l. ARCHIVOS INCAS

El hallazgo consistió en un paquete de cuero de venado (ver fig. 75) con los restos de nueve khipus enrollados y envueltos en forma de espiral, fragmentos de khipus y cuerdas sueltas, una red de fibra vegetal, dos valvas de Spondylus sp., semillas de Nectandra sp., dos pequeños caracoles marinos y restos de cabello humano 18. La asociación entre estos restos asigna una importancia particular al hallazgo, pues el Spondylus era ofrenda a los dioses y la Nectandra es una semilla psicotrópica.

En 1965, en el lado oeste de la cuarta terraza del Templo del Sol, se encontró un khipu de algodón blanco completo pero que difiere de la mayoría de los encontrados en Pachacamac 19• Presenta la cuerda superior con un apéndice, y cuatro grupos de cuerdas colgantes: los tres primeros grupos son de cuatro cuerdas y el último es de tres cuerdas, haciendo un total de diecisiete cuerdas colgantes. Lo particular de este khipu es que todos los grupos de sus cuerdas presentan nudos largos en la parte media o superior. Asimismo, la distancia entre los niveles de nudos es diferente a los demás khipus encontrados (fig. 65).

Fig. 62
Khipu inca procendente de la Casa de los Quipus. Torsión y anudado. 72 x 89 cm. Museo de Sitio de Pachacamac. Ministerio de Cultura del Perú. RN 87702.

Fig. 63
Khipu inca procendente de la Casa de los Quipus. Torsión y anudado. 78 x 50 cm. Museo de Sitio de Pachacamac. Ministerio de Cultura del Perú. RN 5644.

Fig. 64
Khipu inca procendente de la Casa de los Quipus. Torsión y anudado. 32 x 30 cm. Museo de Sitio de Pachacamac. Ministerio de Cultura del Perú. RN 9027.

Fig. 65
Khipu blanco procedente del Templo del Sol. Museo de Sitio de Pachacamac. Ministerio de Cultura del Perú. 83852.

En la superficie entre los edificios B15 y B12, Eeckhout 20 encontró en el 2008 un khipu de algodón envuelto. Presentaba un cordón principal con un extremo completo y el otro en forma de una prolongación que envolvía todos los cordones colgantes. Estos presentan una retorsión en S (2Z), con un grosor aproximado de 2 mm a excepción de un solo cordón que es más grueso, de color marrón-blanco (bícromo) y un nudo por debajo del nudo de la unidad, resaltando entre los demás también por el grosor de sus nudos (fig. 68). En este khipu no todos los cordones colgantes presentan nudos y algunos de éstos aparecen por debajo del nudo de la unidad, similar a aquel encontrado en el Templo del Sol, a los cordones de los fragmentos de khipus procedentes del edificio ES, y al fragmento de cordón con nudos procedente del acceso sur delAcllawasi. La mayoría de los cordones colgantes se encuentran completos y con nudo final. Estos tipos de khipus difieren del khipu numérico.

Asociado a este khipu se encuentra un grupo de cordones doblados por la mitad que habrían sido enrollados, pero no presentan cordón principal y no registran nudos. En efecto, algunos cordones no parecen haber estado atados a un cordón principal, ya que no presentan los dobleces de la atadura, y existe además un grupo de tres cordones atados entre sí. Todos los cordones colgantes son de algodón blanco y marrón claro, y tienen retorsión en S (2Z).

KHIPUS Y DEPÓSITOS

En Pachacamac se ha logrado identificar una serie de recintos rectangulares considerados como posibles depósitos, por lo general asociados a los edificios administrativos del periodo Intermedio Tardío de la costa central, cuando se edificaron las pirámides con rampa 21•

Figs. 66 a y b

Al igual que culturas anteriores, la administración inca impuso el acopio de productos que estaba sujeto a un registro estatal detallado de lo entregado a los centros administrativos. Esa era la función de los khipus como sustento de una política administrativa intensiva en Pachacamac y en todas las regiones conquistadas, en las cuales se construyen importantes centros administrativos con una gran cantidad de depósitos. En Pachacamac se ha identificado un sistema de depósitos que probablemente servían para almacenar los bienes en las inmediaciones de la Plaza de los Peregrinos, aledaña a la Pirámide con Rampa 13, detrás de la Pirámide con Rampa 1 y en la parte noreste de la zona monumental (fig. 67).

En la estructura ES, ubicada al este del sitio y relativamente cerca de la «Casa del Quipu» y del edificio de Taurichumpi en el extremo noreste del sitio, Eeckhout reportó el hallazgo de nueve khipus incompletos, enrollados y en mal estado de conservación. En esta estructura de recintos cuadrangulares asociados a un patio, se encontraron una serie de materiales asociados a los khipus como «un cubo con varios apéndices y un agujero central redondo [. .. ]. Dos de los apéndices muestran cuatro agujeros pequeños, tal vez diseñados para suspender o colocar cuerdas finas mientras se están haciendo nudos atados de quipus [. .. ].No sabemos su propósito … Otra posibilidad es que se utilizó para mantener quipus»22 (fig. 66a y b).

Fig. 67 Vista panorámica del sistema de depósitos asociada a la Plaza de los Peregrinos, Pachacamac

Vista exterior e interior de cubo de cerámica con agujero y apéndices laterales asociado a la estructura E8, recuperado por el Proyecto Ychsma. Museo de sitio de Pachaca· mac. Ministerio de Cultura del Perú.

Fig. 68 Khipu procedente de la superficie entre los edificios B15 y B12, recuperado por el Proyecto Ychsma. Museo de sitio de Pachacamac. Ministerio de Cultura del Perú. s/n.

Estos khipus han sido elaborados en algodón y tienen la retorsión en S (2Z), el grosor promedio de los cordones es 2 milímetros. Los colores varían en tonalidades de marrón, blanco o crema, azul, azul-marrón (bícromo), blanco-marrón (bícromo). La mayoría tiene cordón principal y los nudos de los cordones colgantes son simples y largos, aunque algunos de estos se encuentran incompletos y en mal estado de conservación por lo que no se puede precisar si tuvieron nudos o no. Un khipu estaba asociado a un pequeño unku de algodón blanco en miniatura sin costura lateral, en tejido llano, con algunas manchas de color rojizo, posiblemente cinabrio. Otro khipu estaba asociado a restos vegetales y a un pequeño fragmento de tejido llano burdo en fibra de camélido, hilado en torsión Z, así como también restos de plumas. Además, asociados a los fragmentos de khipus se encontraron restos de madera, maíz, cerámica, fibra vegetal y restos de carbón.

En el año 2000 se encontró en la estructura ES un khipu incompleto de algodón blanco, con un cordón principal de S centímetros de largo y extremos incompletos. Presenta treinta cordones colgantes de diferentes grosores, aparentemente sin nudos, y cuerdas subsidiarias colocadas en diferentes direcciones, con grosores que varían de 1,5 a 4 milímetros 23 (fig.69).

En el acceso sur del Acllawasi, Janet Oshiro encontró en 2016 un fragmento de cordón colgante incompleto de 24 centímetros de largo y 2 milímetros de grosor, elaborado en fibra de algodón en color blanco-crema (bícromo), con torsión en S (2Z), extremo inicial incompleto y extremo final completo, con tres nudos largos, uno de cinco vueltas y dos de cuatro vueltas. Ambos fragmentos fueron registrados en forma consecutiva y a poca distancia uno de otro, muy cerca de un contexto de basura inca 24 (fig. 70).

l. ARCHIVOS INCAS

Fig. 69 Khipu procedente de la superficie entre los edificios B15 y B12, recuperado por el Proyecto Ychsma. Museo de sitio de Pachacamac. Ministerio de Cultura del Perú. s/n.

Las excavaciones llevadas a cabo por el equipo del Museo de sitio Pachacamac en el patio frontal de la PCR 13, cerca de la Plaza de los Peregrinos, permitieron recuperar tres fragmentos de khipus de algodón (el primero con una cuerda principal de 3, 7 centímetros de grosor con veinte cordones colgantes hacia abajo y seis cordones hacia arriba, el segundo de 8,5 centímetros con treinta y dos cuerdas colgantes y el tercero de 13,5 centímetros con once cuerdas colgantes), así como una serie de cuerdas sueltas con nudos asociados a restos de una importante quema -posiblemente colonialde restos disturbados que probablemente formaron parte de una ofrenda funeraria. Las cuerdas son de tonalidades crema y marrón, con excepción de aquel con la cuerda de 8,5 centímetros, que presenta un cordón azul. De ese conjunto destaca el fragmento de khipu con cuerdas colgantes hacia arriba, que constituye el único ejemplar de ese tipo reportado en las colecciones del Museo de sitio Pachacamac (figs. 71 y 72).

 

COMENTARIOS

Como ya lo señalaran Bueno y Eeckhout, la mayoría de khipus en Pachacamac han sido hallados en edificios cercanos a la Plaza de los Peregrinos y en la zona este del santuario, considerada como la zona urbana o administrativa donde existen varios depósitos aun no excavados. En el área ceremonial del santuario sólo se ha encontrado un khipu hasta la fecha. Esta información concuerda con los hallazgos arqueológicos de otros khipus en centros administrativos inca del imperio.

Asimismo, debido al mal estado de conservación de los khipus, que cuentan con cordones muy frágiles, ha sido difícil hacer un estudio de los diferentes colores ya que se encuentran en proceso de oxidación.

Fig. 70 Fragmento de cuerda con nudos procedente del acceso sur al Acllawasi. Museo de Sitio de Pachacamac. Ministerio de Cultura del Perú. s/n.

Según Urton «hay una amplia gama de variación en tamaños, características estructurales, patrones de color y otras particularidades» 25• Por ejemplo, en la estructura E8 encontramos, en uno de los khipus completos, cordones largos y cortos, estos últimos asociados a cordones gruesos. Algunas cuerdas subsidiarias están orientadas indistintamente a la derecha o a la izquierda. Por otro lado, dentro de la colección no existe un cordón grueso que permita separar los cordones colgantes en grupos, como ocurre en otras colecciones.

 

Un khipu de Pachacamac que pertenece a la colección de Berlín posee un objeto rectangular de madera en la parte superior con agujeros y diseños escultóricos en los extremos, de donde penden los cordones 26• Curiosamente en la colección del museo existe un instrumento de madera similar que probablemente tuvo la misma función que la de Berlín. Se trata de un artefacto de madera procedente de la Plaza de los Peregrinos de 23 centímetros de largo y 3, 7 centímetros de altura, tallado y con la forma de una barra rectangular de cua – tro caras con nueve pares de agujeros diagonales dispuestos en cada esquina. Cada agujero mide aproximadamente 0,5 centímetros y se encuentran distanciados unos de otros por 1,5 centímetros. El artefacto presenta ranuras en dos caras opuestas y culmina en dos mangos pequeños en los extremos. Presenta siete pares de pequeños orificios en una de las caras (ver fig. 101). Esta madera rectangular provista de orificios diversos permitía, según referencias coloniales, el recuento, a través de los nudos, de las cantidades registradas de ingresos y egresos de productos en los almacenes oficiales 27•

l. ARCHIVOS INCAS

Fig. 71 Dos fragmentos de khipus procedentes del patio delantero de la PCR 13. Museo de Sitio de Pachacamac. Ministerio de Cultura del Perú. s/n.

Recordemos que todos los khipus o fragmentos de khipus de Pachacamac están hechos en algodón y tienen retorsión en S (2Z); por lo general presentan cuerdas colgantes delgadas, aunque hay unos pocos que presentan cuerdas gruesas. El grosor promedio de los cordones es de 2 milímetros y los nudos presentan generalmente una orientación en Z. Se ha observado un patrón consistente en la ubicación de los nudos de todos los khipus, dispuestos en cuerdas paralelas en posiciones similares, con una distancia generalmente de 3 centímetros -desde la cuerda principal hacia abajopara los millares o centenas, 9 centímetros para las decenas y 18 centímetros para las unidades, patrón de separación que concuerda con el ancho promedio de un puño adulto. Hasta el momento, esta observación es muy consistente y repetitiva en el 90% de la muestra revisada.

 

Tal como hemos dicho anteriormente, varios de los khipus de Pachacamac no presentan nudos, pues solo poseen la cuerda principal y las cuerdas colgantes anudadas a esta con colores diferenciados, un solo color, bícromos o moteados. Es muy probable que se trate de cuerdas preparadas para registrar luego las cantidades en nudos, es decir, fueron guardadas antes de ingresar información en ellos.

Otra hipótesis sugiere que estos khipus sin nudos guardaban una información basada en los colores de las cuerdas, y por lo tanto podrían contener otro tipo de información, si bien en un registro mucho más simple que los khipus anudados, puesto que solo se utilizan los colores como variable de interpretación.

Fig. 72 Fragmento de khipu hallado en del patio delantero de la PCR 13. Museo de Sitio de Pachacamac. Ministerio de Cultura del Perú. s/n.

Asimismo, los khipus procedentes de la estructura ES, PCR 13 y el Templo del Sol son pequeños, mientras que los khipus provenientes de la ofrenda de khipus de la «Casa del Quipu» son más largos, de cordones más finos y con un patrón en el grosor de las cuerdas colgantes. Los khipus de ES utilizan cuerdas gruesas siendo de una confección más irregular. El khipu del Templo del Sol, el fragmento de khipu del acceso sur del Acllawasi y algunos khipus de ES presentan un patrón distinto a la calificación de khipus numéricos, ya que la ubicación de los nudos largos no ocurre en el nivel que correspondería a las unidades de acuerdo al planteamiento de Ascher y Ascher 28•

 

Como hemos visto, los hallazgos de khipus en Pachacamac han sido abundantes, y su presencia se ha centrado principalmente en las áreas administrativas donde existen depósitos, hecho que respalda la propuesta de que Pachacamac no solo funcionaba como un gran oráculo costeño, sino que, por lo menos durante el imperio inca, los bienes que llegaban a esos depósitos eran registrados gracias a un adecuado y meticuloso control por parte de la burocracia establecida en el santuario. Los hallazgos arqueológicos de otros khipus en centros administrativos inca del imperio permitirán comprender mejor esta propuesta de vinculación entre el manejo estatal de productos entregados y el complejo sistema de khipus requerido para su control y manejo.

1. De Acosta 1987: 336.
2. Cieza 1977, Cobo: 1964, Fernández de Oviedo 1945[1549], Ávila 1966 y Acosta 1940 [1590].
3.Fernández de Oviedo 1945[1549].
4.Pozzi-Escot 2017 y Uhle 1903.
5.Pozzi-Escot 2017.
6.ldem.
7.Xerez 1985.
8.Pozzi-Escot 2017.
9.Clindaniel y Urton 2017, Urton 2014.
10.Urton 2014b.
11.https://khipukamayuq.fas.harvard. edu/KGMiscellaneous.html
12.Urton 2014b.
13.Idem: 37.
14.Ibídem: 32.
15.ldem.
16.Clindaniel y Urton 2017.
17.Pereyra 2006: 161-162.
18.Bueno 1990.
19.Pozzi-Escot y Ángeles 2014.
20.Eeckhout 2012b.
21. Pozzi-Escot y Ángeles 2014, Eeckhout 2012b.
22.Eeckhout 2012b.
23.ldem.
24.Oshiro comunicación personal 2016.
25.Urton 2014b: 37.
26.Urton 2017a.
27.Urton 2015.
28.Ascher y Ascher 1978.

Los Khipus Wari

Los wari forjaron el primer imperio en América del Sur, que incorporó a casi todo el actual territorio peruano. Su imperio duró del 600 d.C. al 1000 d.C., un periodo también conocido como Horizonte Medio. El Museo Americano de Historia Natural, en Nueva York, alberga tres khipus, y uno recientemente donado a Dumbarton Oaks (khipu PC.WBC.2016.068), cuya datación por carbono 14 ha sido determinada en 779- 9811. Existen varios khipus en la colección del Museo Amano y un khipu excavado por Ruth Shady en la Huaca San Marcos, que han sido asociadas a tumbas y piezas de cerámica del Horizonte Medio 2. Estos son los khipus más antiguos que se conocen y están claramente asociados a este periodo, lo que sugiere que los khipus serían una invención wari.

Los Khipus Wari
Autor: Jefffrey Splitstoser

KHIPUS
TIPOS DE KHIPUS WARI

Solo se conoce la existencia de alrededor de una docena completa o casi completa de khipus wari en colecciones y museos del mundo. Cuando se añaden fragmentos de khipus al conjunto, algunos de los cuales quedan una sola cuerda, el número aumenta a unos cuarenta ejemplares, que sigue siendo una muestra muy pequeña. En su forma más básica, los khipus wari están formados por una cuerda principal con cuerdas colgantes (secundarias) ancladas a la cuerda principal con nudos de tipo «presilla de alondra» (cow-hitch) (fig. 13). Las cuerdas colgantes tienen cuerdas subsidiarias, y las cuerdas subsidiarias pueden tener sus propias subsidiarias y así sucesivamente, todas atadas con nudos tipo «presilla de alondra». La cuerda principal es generalmente más gruesa que sus cuerdas colgantes y, en el caso del khipu de Dumbarton Oaks PC.WBC.2016.068 (ver fig. 21) está trenzada. La cabeza de la cuerda principal suele empezar con un lazo y terminar con una larga cola.

l. Cherkinsky y Urton 2014.
2. Shady Salís et al. 2000.
3.Splitstoser 2014.
4.Idem.
5.Arnold y Espejo 2012; Rowe 2007.
6.Cereceda 1986.
7.Mackey 2002; Mackey 1970.
Fig. 13 Representación de tipos de khipus wari.

Los khipus wari presentan al menos tres estilos: lazo y ramal, colgante y entorchado. En los khipus de lazo y ramal, las cuerdas colgantes se anclan directamente a un lazo que se forma con una cuerda separada más gruesa que la cuerda principal. Los khipus de estilo colgante son muy parecidos a los khipus colgantes inca, con una cuerda principal más gruesa que las cuerdas colgantes, con colgantes que se anclan directamente a la cuerda principal. Todos los khipus colgantes y los khipus con la cuerda principal entorchada que se encuentran completos empiezan con un lazo que es, a veces, una cuerda separada y otras, una extensión de la cuerda principal. Los khipus de tipo entorchado se diferencian de los khipus de tipo colgante porque tanto su cuerda principal como la sección entre el lazo y el primer colgante se encuentran entorchadas además de que esta última, es más compleja que en cualquier otro segmento de este estilo de khipu.

 

ORÍGENES DEL KHIPU

La idea de que los wari desarrollaron los primeros khipus es lógica, considerando la necesidad de administrar un imperio grande y complejo, y tomando en cuenta el hecho de que, hasta la llegada de los europeos, las civilizaciones andinas no tuvieron ningún sistema de escritura. Sin embargo, tenían otras formas de transmitir información. Una que consistía en bandas de colores, cuyo ancho y tonalidades tenía significados. De hecho, en el arte Paracas Tardío y Nasca Temprano se muestra con frecuencia a personas sosteniendo cabezas humanas en una mano y varas en la otra. Estas varas están decoradas con bandas de color que el autor considera emblemáticas, relacionadas con la práctica de cortar cabezas que también aparece al final del Horizonte Temprano 3.

Las imágenes representando a personas sosteniendo varas con bandas de colores aparecen tempranamente (500 a.C.), en el sitio de Cerrillos, en el valle alto de lea (fig. 14), diez muestras de varas decoradas con bandas de colores fueron excavadas en una tumba Paracas Tardío4 (fig. 15). Sujetas a las varas había cuerdas entorchadas, que se asemejan a las cuerdas entorchadas de los khipus wari, tanto en forma como en estructura (fig. 16), lo que ha llevado a los investigadores a pensar que estas varas y cuerdas entorchadas halladas en Cerrillos indican una conexión en el desarrollo de khipus.

INTRODUCCIÓN

Fig. 14 Representación de personaje sosteniendo varas en una mano y en la otra una cabeza humana.

No sabemos cómo las varas y cuerdas entorchadas de Cerrillos fueron usadas; sin embargo, se ha observado que algunas comunidades indígenas de los Andes utilizan hasta el día de hoy palos envueltos con bandas similares a las encontradas en el sitio de Cerrillos 5• Llamados musa waraña, son usados por los tejedores para recordar los patrones de bandas tejidos en la vestimenta de las personas que se identifican como miembros de determinadas comunidades indígenas. Las comunidades poseen los patrones y la musa waraña ayuda a los tejedores a llevar la cuenta de la urdimbre y la configuración de mallas. En la actualidad, los tejedores indígenas del pueblo de Isluga tejen bolsas de semillas con franjas cuyo color, brillo y diferencias en los grosores permiten identificar los tipos de semilla o cultivos que se guardan en las bolsas 6

 

Las telas con coloridas franjas diagonales y bandas fueron de uso extendido en la región Paracas-Nasca durante el periodo Intermedio Temprano, y los habitantes del valle de Ayacucho, hogar de los wari, mantenían fuertes lazos con estas prácticas así que es muy probable que estuvieran familiarizados con el propósito, si es que no con el significado de estos patrones. Es posible que los wari desarrollaran los khipus y los coloridos patrones de entorchado que los definen a partir de sus conocimientos sobre franjas y bandas de color, así como de sus prácticas de entorchado.

Es probable que los khipus representen la fusión de antiguas prácticas de entorchado multicolor, que tenían un significado emblemático, con el anudado, que representaba metafóricamente el acto de vinculación o de compromiso. El artefacto resultante funcionaba a todos los efectos y propósitos como un sistema de escritura, cuya efectividad queda clara por el hecho de que los khipus han seguido siendo usados por los incas y sus descendientes hasta el día de hoy, a pesar de la introducción de la escritura y los números. De hecho, algunos pastores de la sierra continúan usando khipus en la actualidad para monitorear su ganado 7

KHIPUS
EL COLOR EN LOS KHIPUS WARI

Fig. 15 Vara con cuerdas entorchadas, hallada en Cerrillos, valle alto de lea.

Los khipus wari son los más coloridos de todas las tradiciones de khipus, posiblemente como reflejo de su conexión con antiguas prácticas de entorchado con color. De hecho, los khipus wari se distinguen por sus cuerdas subsidiarias colgantes y de colores brillantes. La mayoría de cuerdas e hilados entorchados en los khipus wari son de algodón, natural y teñido, si bien se añadía fibra de camélido teñido cuando se requería determinados colores o brillo. Todos los khipus wari tienen cuerdas entorchadas, una característica que no se ha encontrado en los khipus inca, excepto en un tipo de khipus coloniales, que se conocen como khipus de estilo Canuto, que tienen cuerdas entorchadas y cuya estructura es como la de las cuerdas entorchadas de Cerrillos, donde el color es añadido a través del entorchado. La mayoría de cuerdas colgantes son de algodón natural o blanco, y la mayoría de cuerdas subsidiarias adquieren color usando fibras naturales y/o teñidas.

 

El color aparece en todos los niveles de elaboración de khipus. Incluso los nudos eran ocasionalmente envueltos con hilos de colores (fig. 17). Los colores de las cuerdas pueden ser sólidos, visualmente semejantes a los «poste de barbero» o moteados (dos o más colores), y segmentados (o unidos), donde hilados de diferentes colores se entretejen para crear un cambio de color. Los khipus wari suelen incorporar aproximadamente entre cuatro y seis colores básicos, además de sus matices o tonalidades.

Para entender la importancia del color en los khipus, debemos imaginar vivir en una sociedad donde el color no era simple decoración, como es concebido en la actualidad. Esto no significa que el color no tenga significado en la sociedad occidental, pero el color se escoge sobre todo por razones estéticas, excepto en circunstancias especiales, como cuando se usa metafóricamente, por ejemplo, en las luces de los semáforos o los cordones en el servicio militar. En una sociedad que no conocía la escritura, sin embargo, es probable que el color tuviera una importancia mucho mayor de la que tiene hoy en día. Es muy probable que el uso semiótico del color, donde el color representa arbitrariamente una categoría de información, sea una práctica muy antigua en los Andes.

INTRODUCCIÓN

COLGANTES DE COLORES EN BANDAS, SERIACIÓN Y PATRÓN ALEATORIO

Fig. 16 Detalle de la técnica del entorchado.

Lo que sabemos sobre los khipus wari se infiere, en gran medida, de los khipus inca, aunque también de los khipus coloniales y republicanos. Los colores hallados en las cuerdas wari forman patrones que en los khipus inca pueden ser de bandas, seriados o aleatorios. En los khipus de colores en banda, un conjunto de cuerdas del mismo color o secuencia de colores forma un grupo, que es seguido por otro grupo de cuerdas con colores diferentes y así sucesivamente. Los khipus seriados tienen colgantes con secuencias generalmente de cinco o seis cuerdas de color separadas por espacios vacíos.

 

En los khipus en bandas inca y post-inca, cada color (es decir, cada banda) representa a un miembro del ayllu listado, ya sea, por orden de edad o momento en que se unió a la comunidad. Los khipus seriados representan información agregada, donde la información de los khipus en bandas habría sido resumida y representada en un nivel superior. Cada unidad social estaría representada por una cuerda de color, y cada serie de grupo representaba obligaciones presentadas en un orden memorizado 8• El patrón aleatorio, donde los colores no parecen seguir ninguna pauta, todavía no se entiende muy bien, pero podría representar información narrativa en los khipus inca.

No sabemos si los khipus en bandas o en seriación de color tenían el mismo significado en los khipus wari e inca. El propósito del patrón aleatorio es incluso menos claro. La seriación y el patrón aleatorio son más comunes que las bandas en los khipus wari. De hecho, la seriación se encuentra presente incluso en las cuerdas subsidiarias wari, donde se repiten las secuencias de color en todas las cuerdas subsidiarias de cada cuerda colgante en un grupo de cuerdas colgantes. Las bandas de color son muy raras en los khipus wari, solo conocemos solo un ejemplar que se encuentra en las colecciones del Museo Americano de Historia Natural en Nueva York (41.2/7678).

8. Hyland s.f, 2016; Medrana y Urton 2018.
9. Por ejemplo, Hyland 2014.
10.Idem.
11.Hyland 2015.
12.Medrana y Urton 2018.

ATRIBUTOS SIGNIFICATIVOS

Fig. 17 Diagrama de nudo envuelto simple.

La información en los khipus wari está codificada en el color y otros atributos, incluyendo la torsión final (por ej., S/Z), torsión del nudo (por ej., S/Z), y la cuerda de anclaje (recto/ verso). Estos atributos son ideales para codificar información binaria como ayllu (por ej., arriba/abajo), masculino/ femenino, etc. Urton sugiere que en los khipus inca una de las dos categorías binarias marcan objetos como fuera de lo común o usual. Por ejemplo, la mayoría de hilos inca tienen una torsión en Z, retorcidos en S, y la mayoría de khipus inca tienen una torsión final en S. Los hilos torcidos en Z, entonces, representarían la categoría marcada, porque no son lo esperado o deseado 9. La mayoría de cuerdas de los khipus wari, al igual que las cuerdas inca, empieza con una torsión en Z, pero son retorcidos varias veces en S para una torsión final en Z, que es una categoría sin marcar en khipus wari. La mayoría de cuerdas wari (91%) tienen una torsión en Z.

Un ejemplo del uso de la marcación puede ser encontrado en el estudio de Uhle de un khipu de pastoreo de Cutusuma, donde la norma son cuerdas torcidas en Z, retorcidas en S. Las cuerdas con torsión en S no estaban marcadas y se referían a la categoría no marcada, las ovejas (hembras), que son deseadas. Las cuerdas con torsión en Z se referían a la categoría marcada, que es menos deseable, machos castrados 10• La mayoría de nudos wari (78%) tienen una torsión en S, convirtiéndose en la categoría no marcada. Por el contrario, la afiliación a un ayllu, que debería ser dividida relativamente equitativa entre «arriba» y «abajo», es representada por una torsión de nudo en un tablero de khipu de Mangas 11 (ver fig. 135), y está marcado por una torsión en la cuerda de los khipus coloniales del valle del Santa 12• En los khipus wari, el anclaje de cuerdas, en «recto» representa el 51 % y en «verso» el 49%, casi idénticos, lo que sugiere que la afiliación del ayllu podría ser registrada con este atributo.

En resumen, los atributos como el grosor de la cuerda y otros como la torsión final, color y grado de torsión pueden arrojar luces en torno a los procesos y prácticas relacionados con la confección de khipus. Por ejemplo, además de revelar posibles categorías marcadas, el grosor de la cuerda está influido por la estructura de la cuerda, y un estudio detallado de estructuras y color de cuerdas permitió deducir que el gran khipu wari de Dumbarton Oaks fue hecho por varias personas y varios recipientes para el teñido. El estudio de la estructura de las cuerdas, sin embargo, deja la pregunta abierta en relación a si el khipu fue armado en un solo momento o a lo largo del tiempo. Un estudio sobre torsión de nudos aclaró la respuesta: la mitad de los nudos del khipu tienen una torsión en S, que corresponde a las primeras cincuenta y dos cuerdas, mientras que la otra mitad tiene una torsión en Z, lo que sugiere que todo khipu fue probablemente hecho al mismo tiempo; de lo contrario los nudos no serían necesariamente tan uniformes. Estudios sobre otros khipus wari, sin embargo, sugieren que fue elaborado por una sola persona. En otras palabras, hay enormes variaciones en las prácticas de hacer khipus.

KHIPUS

SISTEMAS DE ANUDADO, POSICIÓN Y NÚMERO

Sabemos muy poco sobre los sistemas numéricos de los khipu wari, salvo el hecho de que si estos khipus funcionaban de manera similar a los khipus inca o coloniales, los números eran registrados usando nudos y posición pero, al parecer, funcionan de modo muy distinto a los khipus inca y coloniales. Los nudos en los khipus inca contienen información cuantitativa; sin embargo, seguimos sin comprender a cabalidad las funciones de los nudos en los khipus wari.

Por ejemplo, a diferencia del estilo Inca, los khipus tipo colgante, donde los nudos son ubicados en registros que denotan jerarquía numérica, y el tipo de nudo (simple, «de ocho» y largo) y la posición en una cuerda determina su valor, los nudos wari siempre se amarran inmediatamente después del anclaje o entorchado de una cuerda, y se usaban sobre todo nudos simples, aunque también se observan nudos dobles, triples y otros (de hasta ocho veces, como puede verse en el khipu de Dumbarton Oaks PC.WBC.2016.068). Dicho esto, las prácticas de anudación wari se parecen hasta cierto punto a las de los khipus modernos, algunas de las cuales han sido usadas hasta épocas recientes, en haciendas y lugares de pastoreo. Los khipus modernos podrían proporcionar importantes claves para entender la aritmética básica wari. Por ejemplo, los khipus modernos, al igual que los wari, no usan «nudos de ocho» o largos, pero «los nudos propiamente dichos, su posición y su relación espacial en una cuerda registra información numérica» 13 en un sistema de numeración decimal, si bien es dudoso que algo parecido sucediera en los khipus wari.

Mackey 14 descubrió que el grosor de la cuerda servía como una estrategia nemotécnica para indicar las posiciones numéricas de los nudos en los khipus, donde las cuerdas más delgadas representan unos («1»), las cuerdas de grosor medio representan dieces («10»), cienes («100»), etc., hasta que la cuerda más gruesa representa el mayor múltiplo de diez (por ejemplo, 1000s). No sabemos si los wari usaron un sistema de posición y numeración decimal que incorporaba

el concepto del cero, como en los khipus inca, o si usaron un sistema como el que se encontró en algunos khipus modernos; en todo caso, los khipus wari tienen diversos grosores de cuerdas, donde las cuerdas colgantes son más gruesas que las subsidiarias y estas presentan a menudo dos grosores y varias estructuras de cuerdas. Es posible que el grosor de las cuerdas tuviera algún significado en relación a la jerarquía numérica; sin embargo, es más probable que las potencias de diez fueran expresadas con varios nudos simples y entorchados.

Por ejemplo, el número de nudos hechos en las cuerdas individuales de un khipu wari varía entre uno y diez, aunque casi el 70% de ellos no tiene nudos o solo uno, lo que sugeriría quizás la presencia de dos prácticas de contabilidad: una donde un grupo de cuerdas lleva los números del cero al diez y otro grupo de cuerdas que tiene ya sea cero o uno, o cero, uno o dos nudos. La mayoría de khipus wari tiene cuerdas con ambos patrones numéricos.

Con pocas excepciones, las cuerdas no suelen tener más de nueve nudos, por lo que resulta desconcertante entender cómo representaban los wari números mayores que diez. Deben haberlo hecho, ¿pero cómo? Solo dos khipus (R-2689 del Museo Amano y T-1508-A de Castillo de Huarmey) tienen cuerdas con diez nudos simples. Suponiendo que estos khipus usen el sistema numérico decimal, es probable que estas cuerdas representaran ejemplos donde el khipukamayuq -si es que existía ese cargo en el imperio Wari- simplemente representaba el número diez con diez nudos, si bien debe señalarse que en los khipus modernos diez nudos simples representan 10015.

Solo hay otros dos khipus cuyas cuerdas individuales presentan más de diez nudos. En ambos casos, se observa dos tipos de nudos. Una de estas cuerdas (khipu 1932.08.0002 del Museo de la Cultura del Mundo, Gotemburgo) tiene dos nudos simples con torsión en S y ocho nudos simples con torsión en Z, representando 28 si asumimos que el registro superior representa los dieces y el inferior los unos.

El otro espécimen (khipu T-1532 de Castillo de Huarmey) tiene siete nudos simples dobles (torsión S+S), seguidos por nueve nudos simples con torsión en S, y estos son seguidos por una banda de entorchado y luego cuatro nudos simples dobles con torsión en S+S y tres nudos simples son torsión en S. Este valor numérico es especialmente confuso. ¿Los cuatro números representan potencias de diez representando 7000+900+40+3? ¿O el entorchado crea dos números separados, 79 y 43? Independientemente de esto, estas cuatro cuerdas ofrecen pistas sobre la forma en que los wari representaban números mayores que diez.

INTRODUCCIÓN

Los nudos entorchados también se encuentran en los khipus wari. De hecho, alrededor de un tercio de los nudos de los khipus wari son entorchados o dobles, triples simples, etc. Considerando el gran número de nudos complejos, parece posible, incluso probable, que los nudos entorchados wari, nudos con torsión inversa, y diversos nudos simples representarían potencias de diez, aunque esto todavía no ha sido comprobado.

RESUMEN

Esta ha sido una breve introducción a lo que conocemos sobre los khipus wari, una iniciativa que todavía está dando sus primeros pasos, en parte porque existen muy pocos ejemplares. Ni siquiera sabemos qué idioma hablaban los wari, aunque muchos especialistas creen que era aymara 16• Cabe también señalar que probablemente nunca lleguemos a entender los khipus wari al mismo nivel que los khipus inca y los posteriores, pues en estos últimos casos tenemos relatos en español e informes etnográficos escritos por personas que los usaron o que fueron testigos de su uso. De hecho, lo que conocemos de los khipus wari se deduce en gran parte de nuestros conocimientos sobre los khipus inca, coloniales y modernos. Dicho esto, quizás los resultados del detallado estudio sobre los khipus wari realizado por el autor, permita más adelante a los especialistas comparar las semejanzas y diferencias entre los khipus wari, inca y posteriores, que podría ayudarnos a entender mejor las diversas tradiciones que existieron relacionadas con los khipus.

13.Mackey 2002:325.
14.Mackey 2002.
15.Idem.
16.Urton 2012.

En base a asociaciones arqueológicas y al método de datación por carbono 14, es claro que los khipus wari aparecieron primero durante el Horizonte Medio. Probablemente, fueron inventados por los wari como una herramienta para mantener su imperio, el primero que se desarrolló en los Andes. Los wari crearon los khipus combinando sistemas existentes de bandas de colores y haciendo entorchados con nudos, probablemente porque los nudos implicaban metafóricamente obligaciones de carácter vinculante, y sabemos que muchos khipus inca registraban obligaciones laborales como la mit’a.

Los khipus wari son mucho más coloridos que los khipus inca y posteriores, que no son entorchados. La tradición de entorchar parece haber desaparecido después del Horizonte Medio, pero esto podría deberse a un muestreo sesgado y/o a problemas de preservación. El entorchado reaparecería recién durante la Colonia, en los khipus tipo «canuto». Muchas de las prácticas wari relacionadas con los khipus se mantuvieron en los khipus inca y coloniales, como el uso de atributos como la torsión del nudo, torsión de la cuerda y la de anclaje para transmitir información. El verdadero significado de estos atributos, sin embargo, parece haber cambiado con el tiempo, de una tradición a otra.

Donde más se diferencian los khipus wari de los inca y aquellos posteriores es en sus prácticas de anudado y numéricas, las que todavía no se llegan a entender del todo para el caso Wari. Los conocimientos básicos de aritmética incluían, aparentemente, dos tipos de contabilidad -una consistía sobre todo de unos y ceros que representaban presencia y ausencia, y otra incluía números del cero al, incluyendo, el diez, que posiblemente representaba sumas de tabulaciones binarias. Más aún, si bien parece casi seguro que se registraban números mayores que diez, su mecanismo se ha perdido, pero podría hallarse en su uso de complejos nudos simples para indicar potencias de diez, aunque esto todavía no se ha confirmado, así que aun queda aún mucho por descubrir.

 

Quipus: Las voces del pasado de los incas

Estudiante de Harvard ayuda a descifrar el misterio del código Inca contenido en los quipus.
Manny Medrano muestra un modelo de nudos de un Khipu, un sistema de información que los Incas usaron para registrar datos. Jon Chase/Harvard Staff Photographer

Durante siglos, Diego no pudo ser escuchado. Un campesino que había vivido en un pueblo remoto en el Imperio Inca, existía solo como un número anónimo registrado en un khipu, un sistema de cuerdas anudadas que se guardaba para el conteo del censo y la contabilidad.

Se conoce y hay evidencia de todos los logros del Imperio Inca, incluyendo un sistema de carreteras masivos, métodos de cultivo sofisticados, sistemas de riego de ingeniería hidraulica avanzada y una arquitectura asombrosa. Y hasta donde se conocía, fue el único estado precolombino que no inventó un sistema de escritura.

Pero un descubrimiento de Manny Medrano, un estudiante universitario de Harvard que vive en Eliot House, Estados Unidos, ha comenzado a revelar los secretos de Diego, el poblador de la época inca, detalles no solo sobre identidad del hombre y de la clase a la que pertenecia en su aldea, sino también su forma de vida.

Los incas, cuya civilización se originó en Perú y creció hasta incluir pueblos y culturas a lo largo de la costa oeste de Sudamérica desde 1400 hasta 1532, dependieron de cuerdas anudadas para codificar información, un sistema tan complejo que los eruditos todavía luchan para darles sentido.

«Les está dando a los incas su propia voz», dijo Gary Urton , presidente del Departamento de Antropología y profesor de Estudios Precolombinos de Dumbarton Oaks, quien guió a Medrano en su investigación. «Nunca pude entender los significados ocultos en estos dispositivos. Manny los descubrió, centrándose en su color y en su construcción de anverso o reverso (derecho e izquierdo). Este fue el único caso que hemos descubierto hasta ahora en el que coinciden uno o más (en este caso, seis) khipus y un registro del censo».

Los hallazgos, realizados durante las vacaciones de primavera del primer año de Medrano, lo llevaron a él y a Urton a publicar su investigación en Ethnohistory , una revista antropológica e histórica. En un logro extraordinario para un estudiante universitario, Medrano es el autor principal del artículo, que saldrá a la venta en enero.

«Esto constituye la primera instancia de la ‘lectura’ de información de los nudos del khipu», afirma el documento, titulado en idioma ingles “Toward the Decipherment of a Set of Mid-Colonial Khipus from the Santa Valley, Coastal Peru.”.

«Es como tener un documento escrito para pasar a la historia, de la misma manera que lo haria un libro, y que podríamos revisar por pares, es algo realmente emocionante», dijo Medrano, ahora de 21 años.

Urton explicó que el descubrimiento fue «un paso importante» en la comprensión de la vida Inca. Conocida durante mucho tiempo como la única civilización de la Edad de Bronce sin un lenguaje escrito, los incas usaban khipus, que estaban teñidos en una variedad de colores y colgados de un cordón horizontal, como depósitos de información numérica y narrativa. Durante su primer año, Medrano tomó un curso introductorio de Urton, que compiló una base de datos de cientos de khipus de museos de todo el mundo.

«La única historia que tenemos del Imperio Inca es la que escribieron los españoles después de que conquistaron a los Incas», dijo Urton. «Y estas narraciones tienen todo tipo de problemas con los españoles que escriben desde su propio punto de vista y con sus propios prejuicios. Me pareció que los khipus representaban la propia historia de los incas», recalco el investigador.

Posteriormente, el profesor contrató a Medrano para ayudarle a organizar citas en su libro recientemente publicado en idioma ingles, “Inka History in Knots: Reading Khipus as Primary Sources.” (Historia inka en nudos: Lectura de khipus como fuentes primarias). Durante un dia de clases, Urton mencionó seis khipus recientemente redescubiertos en un museo en Lima, Perú. Estas cuerdas eran únicas porque su existencia afirmaba un censo escrito que los españoles habían registrado en 1670 acerca de 132 tributarios indios Recuay, y Urton esperaba encontrar ayuda para investigarlos.

Manny Medrano ’19, ala derecha, explica el significado de los Quipus. Jon Chase/Harvard Staff Photographer

«He estado estudiando unas 600 khipus en Norteamérica y Europa, no solo por su color, sino también por la forma en que las cuerdas giran hacia la izquierda o hacia la derecha, y otras características similares. Hay mucha variación estructural «, dijo Urton. «Sabía que tendríamos la mayor posibilidad de descifrar estos en un reto con la colaboración de uno o dos estudiantes, apoyados con un documento en español que registraba la misma información».

Entonces su discipulo Medrano le dijo: «Tengo vacaciones de primavera y sin nada planificado que hacer». Medrano se puso a trabajar. Aunque estaba más interesado en estudiar matemáticas y economía, también tenía un gran interés en la arqueología. Estudió los khipus, con la hipótesis de que los nudos anchos o dorsales contenían información significativa sobre la división del pueblo de Recuay en mitades o mitades. Estas mitades no solo dividieron el pueblo geográficamente, sino que también reflejaron el estado social.

«Ahora sabemos no solo que había seis clanes en el valle, sino también qué estatus social tenía cada clan y cada aldeano en la sociedad de Recuay», dijo Medrano, quien aprovechó su concentración en matemática aplicada y fluidez en español para conectar los khipus con los nombres del censo. «Me encantó la idea de que podría haber números o palabras codificadas en estas cuerdas anudadas».

«Pensamos en el lenguaje como hablado o escrito», dice Medrano. «Pero el khipu realmente toma eso y rompe ese límite y hace del lenguaje algo que se puede sentir, algo que se puede tocar y algo que se puede manejar».

Hizo gráficos y comparó los nudos en el khipu con un antiguo documento del censo español de la región cuando algo hizo clic. «Algo se veía fuera de lo normal en ese momento», dijo Medrano. «Parecía que había una coincidencia que era demasiado fuerte para ser aleatorio».

Se dio cuenta de que, como una especie de ábaco textil, el número de colores únicos en las cuerdas casi coincidía con el número de nombres en el censo español.

Por ejemplo, si había ocho «Felipes», todos estaban indicados por un color, mientras que «Joses» estaba indicado por otro color.

«Había tantas combinaciones diferentes de colores, ya sea colores sólidos o dos colores girados juntos», dijo Medrano. «Parecía que había suficiente diversidad aquí para codificar un idioma».

Los khipus eran similares y provenían de un sitio de enterramiento en un valle fluvial en la costa norte de Perú, era la sociedad de Recuay. Urton había descubierto previamente que el documento español hacía referencia a 132 contribuyentes en una aldea.

En total, los seis khipus tenían 132 grupos de seis cuerdas.

Medrano planea continuar su investigación. Ha decidido especializarse en matemáticas aplicadas y especialización en arqueología.

«Hay cientos de khipus que podrían codificar historias y también cientos, si no miles, de documentos españoles del período que también contienen historias transcritas», dijo Medrano. «Pero, necesitamos un enlace [para conectarlos]».

El objetivo aquí es «ser capaz de mirar el pasado no solo como Indiana Jones o tratar de descubrir un ídolo dorado en una cueva», dijo Medrano, «sino para ayudar al proceso de hacer que se cuente la historia desde la perspectiva de las personas que han sido conquistadas».

Los incas usaban khipus, los coloridos y tridimensionales sistemas de cuerdas, como dispositivos de registro para contar datos de censos, recursos de inventario y las narraciones de historias reales, mitos y canciones.

Medrano, cuya familia es mexicano-estadounidense y que ha agregado un grado en arqueología a sus estudios como resultado de esta investigación, dijo que siente una conexión personal con el trabajo.

«Cuando hablo con mis amigos sobre el trabajo que hago, tienden a tener nociones aisladas de cómo se puede contar la historia, ya sea por escrito o en imágenes. Esta investigación colapsa y combina las nociones de lo que pensamos que es la grabación del pasado. Lo que tomamos de las fuentes españolas es una lectura colonial de la historia. Es importante alejarse de lo que dice la historia europea sobre estas personas y de lo que realmente dicen los indígenas sobre sí mismos «, dijo.

«Cuando mis abuelos vinieron aquí hace un par de generaciones, no pensaron que alguien en su familia escribiría algo que pasaría a la historia. Creo que es importante atraer a gente a estos espacios de investigación».

 

Fuente: Harvard Gazzete

Un-Knotting the Past: a New Khipu Archive at Inkawasi, Peru

(Courtesy Gary Urton) Inca khipu

Archaeologists excavating an Inca storehouse at the site of Inkawasi on Peru’s south coast have unearthed 34 khipus, the knotted-string devices once used by the Andean people for keeping records. Some khipus encode purely numerical data, while others contain deeper forms of information, such as records of historical events—but these remain undeciphered. Many of the Inkawasi khipus were found with or covered by the remains of produce, such as peanuts, black beans, and chili peppers, and it’s likely they were used to keep track of those crops when they were brought to storage. Analysis of the khipus shows that some subtract a fixed value from tallies at regular intervals, and could possibly represent a state tax. Harvard archaeologist Gary Urton, who has studied the Inkawaski khipus, is hopeful that understanding the archive may eventually contribute to reading more elaborate examples. “Our income tax forms and our novels use the same alphabet. If we can learn how to read a chili pepper khipu or a peanut khipu,” says Urton, “it might help us in the long run to read the khipus that record historical events.”

Dr. Alejandro Chu (left) removing khipu from storage facility floor (photo by Gary Urton).

“Let me make this clear, that we cannot read khipus,” Dumbarton Oaks Visiting Professor Gary Urton told a crowd of assembled Fellows, staff, and Pre-Columbian scholars as he began to present his findings on a cache of khipus recently uncovered at Inkawasi, an archaeological site located on the south coast of Peru.

Urton, Dumbarton Oaks Professor of Pre-Columbian Studies at Harvard and Anthropology Department Chair, has spent much of the last two decades studyingkhipus, the knotted-string devices that the Inca used for record-keeping across the vast Andean empire. While neither Urton nor anyone else can read khipus,twentieth-century anthropologists were able to decode the numeric significance of the knots in khipus, and Urton has done much to delineate their structural elements.

Although the Spanish conquistadores were also unable to read khipus, Urton explained, when they arrived in Peru they understood the value of the khipu and thekhipukamayuq—or khipu-keeper, who both created and read khipus—in providing them with the data they would need to establish their colonial state in the lands of the Inca empire. “They systematically called in the khipu-keepers and had them read their khipus out, and they copied down the information, and that became the basis of our earliest records,” Urton said.

The Spaniards, he continued, also knew about the casas publicas, or public houses, the term used by chroniclers for the archives full of the knotted cords that were maintained by the khipukamayuqs. Working with Carrie Brezine, a PhD student, Urton was able in the past to identify twelve different archives of khipus,which helped provide provenances for about 220 of the 845 khipus that are known to archaeologists.

A new khipu archive, the subject of Urton’s lecture, has recently been discovered at the site of Inkawasi, an Inca storehouse and administrative center in the dry Cañete Valley on the south coast of Peru. “The site was apparently built when the Incas moved down from Cusco to the south coast to begin conquering the people” there, Urton said. Spanish accounts of the city, he continued, suggest that it was built exactly like Cusco, with each structure and hill named after those that existed in the Inca capital.

In Inkawasi, archaeologists uncovered a storehouse comprised of open sorting areas, large rectangular callancas (storage buildings), and smaller storage bins that surrounded the central sorting areas and callancas. In this storehouse, beginning in 2013, excavators working under the direction of archaeologist Alejandro Chu found several khipus buried under collections of produce, including chili peppers, peanuts, and black beans. “We have, for the first time ever, an archaeologically attested-to association between khipus and products that they presumably were being used to account for,” Urton noted. Among these khipuswere several pairs that displayed “linking” or “matching” tendencies. Linked khipus are two or more khipus tied together, “like stapling documents together or putting them in a file,” while matched khipus record similar or identical data, “maybe even like a double-entry bookkeeping system,” Urton suggested.

Further evidence of administrative organization came when excavators found that the floors of the storage areas in Inkawasi were covered with damp mud, into which ropes were pressed to impose a grid structure across the floor. Urton’s colleague, Alejandro Chu, hypothesized that the grid was probably used for counting small items of produce. “You don’t count peanuts, you don’t count beans,” Urton explained. “The squares produced on the grid-like floor surface . . . became the accounting units,” he said.

The question that the discovery of the khipu and these accounting units begin to answer, Urton suggested, is, “How, in one of these ancient states in the pre-electronic era, or pre-automobile era, or pre-any kind of automatic movement or sending messages, do you effect control at a distance?”

Recognizing the role that the Inca troops played in providing much of the muscle for Inca rulers as they consolidated power across the Andes, Urton underscored the key role of the khipukamayuqs in exerting control over subjects by naming, counting, recording, and maintaining information. Furthermore, Urton suggested, the findings at Inkawasi—evidence of accounting units and archaeological circumstances that directly link khipus to the physical remnants that they may have described—provide real data that will assist in creating historical accounts rooted in demographics and statistics instead of only “great-man” narrative accounts.

“Not only do we learn more about administration, but we use it as a gateway into writing history in a new way,” Urton concluded.

Source:

  • Dumbarton Oaks Research Library and Collection
  • http://www.archaeology.org/
Imperio Incaico: Los Quipus

Los Quipus, en quechua: khipus (conjuntos de nudos de colores), eran un instrumento nemotecnico utilizado para la comunicación y también como un registro de expedientes mnemónicos de los gobernantes Incas. Los Quipus consistian en uniones de cordones en forma de cadenas que podian ser de color, y podrían tener adornos como plumas y huesos, donde cada nudo en un lugar tenía un significado o mensaje distinto.

Los quipus constituyeron un original sistema de registro de datos que se desarrollo en el periodo arcaico en el antiguo Perú. De hecho, algunos ejemplares de Quipus pueden remontarse a varios miles de años como uno encontrado en la ruinas de la civilización de Caral, 4500 años atrás.

Los Quipus son conocidos sobre todo por su utilidad para la Administración en el imperio Inca. Lo utilizaban para la gestión de todos los aspectos económicos y sociales del Imperio. El Quipucamayoc (especialista que elaboraba, leía y archivaba los quipus y estaba dotado de una memoria prodigiosa) presentaban datos de localización, demográficos y económicos de las poblaciones de la comunidad, estos datos eran enviados a los centros administrativos del imperio inca para permitir el control de las comunidades. Así, podrían redistribuir los excedentes a las comunidades menos prósperas.

Los quipus también parece haber sido una herramienta de comunicación en el antiguo Perú, el cronista Garcilaso de la Vega, Hijo de una princesa inca y un soldado español, se informó de las pruebas de tal uso. El transporte de los quipus se realizó por medio de mensajeros rápidos «Los Chasquis», que recorrian los caminos incaicos con los quipus que contenían la información que debía ser transmitida a los gobernantes incas para la administracion del Imperio Inca.

La mayoría de los quipus fueron destruidos por los conquistadores españoles en el siglo XVI. En la actualidad hay en todo el mundo unos 800 quipus aproximadamente que han sido encontrados. El Museo Etnológico de Berlín tiene alrededor de 289 quipus y por lo tanto la colección más grande de su tipo que datan de los siglos XVy XVI.

El enigma relativo acerca de los Quipus

Actualmente los quipus no han sido totalmente descifrados, y de hecho hay una gran variedad de teorías sobre el tipo de información que realmente llevan.

Estructura y utilidad de los Quipus

Los Quipus eran hechos de cadenas de lana hechas con llama, Alpaca o de algodón. La posición de los nudos, así como la cantidad, indicaban los valores numéricos en un sistema decimal. Los colores de la médula, a su vez, indicaba el artículo que se cuentan, y para cada actividad (agricultura, militar, de ingeniería, etc.) Hubo una simbología de los colores.

Marcia y Robert Ascher, después de analizar varios centenares de quipus, han demostrado que la mayoría de la información sobre los quipus es numérico

Se usaban 3 tipos de nudos:
Simples se encuentran en la parte media y superior de la cuerda y simbolizan las cifras altas (decenas, centenas y millares)
Flamencos se encuentran en la parte inferior de las cuerda y representan las cifras bajas (unidades)
Compuestos

Los colores tambíen contenian informacion:

Color Sector
Pardo Gobierno
Carmesí Inca
Morado Curaca
Verde Conquista
Rojo Guerrero
Negro Tiempo
Amarillo Oro
Blanco Plata

El problema de los quipus

Los quipus, cuerdecitas de diferentes colores y nudos, cuyo empleo estuvo muy difundido entre los incas, constituyen sin lugar a duda uno de los problemas más difíciles que puedan presentarse al investigador de la antigua cultura peruana. Estas cuerdas anudadas, llamaron poderosamente la atención desde el momento mismo de la conquista del Tahuantinsuyo y fueron después señaladas o descritas por casi todos aquellos cronistas que con sus informaciones contribuyeron al mejor conocimiento de los incas y sus costumbres.

Desgraciadamente, este lento, pero seguro proceso de recopilación de noticias, que hubiera permitido resolver felizmente el problema de los quipus, se detuvo en el siglo XVIII, en que, con excepción de unas cuantas citas curiosas de viajeros, todo lo publicado al respecto no fue sino repetición, adulterada las más de las veces, de lo que ya habían dicho los antiguos cronistas. Además, en ese mismo momento, los literatos se apoderaron del tema y lo convirtieron en el argumento predilecto de sus obras. Todo estudio serio fue imposible y los quipus llegaron a ser, para los crédulos hombres del setecientos, ese perfecto sistema gráfico del idílico Estado incaico que permitiera a la bellísima peruana Zilia —protagonista de una famosa novela de Madame de Graffigny— enviar, mediante cuerdas y nudos, sus conmovedoras cartas de amor al adorado Aza, heredero del imperial trono del Cuzco.

Esta manera de estudiar los quipus perduró también en el siglo pasado, en que lo novelesco asumió manifestaciones aún más peligrosas. Las nuevas publicaciones revistieron, en efecto, una aparente austeridad científica, pues, su contenido fue, según se pretendía, el resultado de la consulta de quipus interpretados con la ayuda de una clave conocida por supuesto, solamente por el autor de la obra. Esta es la época de la publicación de las numerosas «Quipolas» (PHAIR 1827), que con sus quipus apócrifos sembraron no poca duda y desconcierto. Contadísimos fueron en esos momentos los investigadores que, como J. J. Tschudi por ejemplo (1846), proporcionaron datos fidedignos de los quipus encontrados por ellos en excavaciones de ruinas famosas.

Es solamente en los últimos años del pasado siglo que se inició, podemos decir, la investigación científica de los quipus. Fue la publicación de dos ejemplares modernos que llevó al estudio y descripción de los antiguos. Dichos especímenes, fabricados por pastores de la sierra peruana, fueron expuestos por Bastian (1895) y Uhle (1897), quienes lo compararon con los datos que contienen las viejas crónicas. Poco tiempo después, investigadores de prestigio, animados por el ejemplo de estos dos sabios alemanes, decidieron estudiar el quipu arqueológico y arrancarle su secreto: ellos fueron, principalmente, el norteamericano Locke, el sueco Nordenskiöld, el italiano Cipriani y el argentino Altieri.

Empero, si bien es cierto que el estudio científico del quipu ha tenido ya sus manifestaciones, aún no se han conseguido con él los resultados deseados. Poco se ha avanzado en la investigación, y no se ha logrado desterrar siquiera las interpretaciones románticas que recuerdan a madame de Graffigny y sus cartas. En nuestros días se continúa discutiendocon la misma improvisación de los polemistas del siglo XVIII; hoy como ayer, el quipu apasiona más bien al dilettante del saber que al verdadero investigador. Es necesario, entonces, que el hombre de ciencia dedique al quipu mayor atención y lo estudie valiéndose no sólo de la fuente histórica sino también de la arqueológica, hasta ahora por desgracia demasiado descuidada.

Es verdad que en cuanto a investigación arqueológica, hay que admitirque en América se está todavía en la etapa inicial: una etapa que hace recordar aquella que atravesaban los estudios de la antigüedad clásica hace aproximadamente unos dos siglos; hasta entonces, en efecto, había imperado en la investigación del mundo greco-romano, la erudición, la cual se servía de la filología como única fuente auxiliar de la historia. La arqueología aún no había nacido y el estudio de los monumentos estaba reducido a la actividad del anticuario que recolecta y describe sin método alguno. Fue preciso que apareciera Winckelmann y su escuela para que, por fin, los sabios se decidieran a emprender la verdadera conquista del mundo clásico; fue preciso llegar al siglo XIX para que se comprendiera que es necesario editar, o sea, describir y publicar los monumentos, si se quiere interrogarlos como seguros testimonios históricos y descifrar, gracias a ellos, las incógnitas del pasado. Este es el momento en que se comenzó a aplicar el método arqueológico que se basa, como se sabe, en tres etapas sucesivas: del hallazgo, de la descripción y de la interpretación del monumento.

Galeria Khipus