Los gobernantes incas usaban un sistema de cordeles y nudos a modo de escritura con los que registraban todo tipo de información cosechas, impuestos o relatos históricos.
Desde principios del siglo XV, los incas construyeron un enorme imperio en América del Sur. Lo llamaban Tahuantinsuyu, nombre quechua que significa «las cuatro regiones», y se extendía por una vasta área que ocupaba lo que hoy es el sur de Colombia, Ecuador, Perú y buena parte de Chile, así como la zona occidental de Bolivia y el noroeste argentino; en total, una superficie de unos dos millones de kilómetros cuadrados.
El funcionamiento del Imperio inca no tenía nada que envidiar al de los reinos europeos. El Estado centralizaba la producción agrícola y manufacturera, basada en las cuotas obligatorias de trabajo personal, y todo ello estaba perfectamente gestionado por un complejo y jerarquizado cuerpo de funcionarios.
Sin embargo, los incas carecían de un instrumento que siempre se ha considerado indispensable para el mantenimiento de un imperio: un sistema de escritura. ¿Por qué no desarrollaron nunca el arte de las letras? La respuesta es que disponían de un objeto que la hizo innecesaria, un sistema de registro único y de gran precisión llamado quipu.
UN IMPERIO SIN ESCRITURA El quipu (del quechua khipu, que significa «nudo») era un artefacto textil compuesto por cordeles y nudos. A pesar de su sencillez material, el quipu fue la base de un complejo sistema a través del cual los quipucamayocs o especialistas en quipus dejaban constancia de todo aquello que tuviese importancia para el Imperio. Los cronistas españoles del siglo XVI se mostraron maravillados por la cantidad de información que estos hilos podían albergar.
Por ejemplo, José de Acosta los describía así: «Son quipus unos memoriales o registros hechos de ramales, en que diversos nudos y diversos colores significan diversas cosas. Es increíble lo que en este modo alcanzaron, porque cuanto los libros pueden decir de historias, y leyes, y ceremonias y cuentas de negocios, todo eso suplen los quipus tan puntualmente, que admiran». Pedro Sarmiento de Gamboa escribió que «es cosa de admiración ver las menudencias que conserven en aquestos cordelejos» y, más tarde, Fray Martín de Murúa afirmaba que aquello que habían dejado registrado, «aunque pasasen muchos días, se acordaban como si pasase en aquel instante».
Para elaborar un quipu tan sólo se necesitaba una cuerda dispuesta en posición horizontal (cuerda principal), a la que se unían cordeles de menor grosor que pendían verticalmente (cuerdas secundarias) y a los que, a su vez, podían unirse otros cordeles (cuerdas subsidiarias). Para registrar la información se hacían nudos sobre las cuerdas secundarias y subsidiarias, es decir, todas aquellas que colgaban de la cuerda principal.
La longitud de los cordeles podía variar, pero el largo de la cuerda principal siempre era mayor que el espacio ocupado por los cordeles secundarios. Eso implicaba que uno de sus cabos quedaba suelto y servía para enrollar el quipu una vez ya no se usaba. Después se podía colocar algún elemento distintivo en el quipu enrollado, como una pluma de color, para que fuera fácil de identificar en un espacio donde se guardaran varios de estos objetos.
Las materias primas más utilizadas en la elaboración de los quipus fueron el algodón y la fibra de camélidos (principalmente de alpaca), si bien en ocasiones se empleaban otros materiales como fibras vegetales o el propio cabello humano. Algunos cronistas mencionan la existencia de quipus de oro, aunque entre los más de ochocientos ejemplares que se han conservado no se ha encontrado ninguno que esté elaborado con este material.
Los cordeles podían ser de diferentes colores en un mismo quipu e incluso en una misma cuerda. Según la forma en la que se torcían los hilos para formar el cordel y el color de éstos, el resultado tenía una apariencia u otra (monocromos o policromos). Incluso encontramos cordeles que a medio cuerpo alteran el color.
Los nudos tenían distintas formas: podían ser simples o compuestos, y al observarlos de cerca comprobamos que se realizaban a propósito hacia la derecha o bien hacia la izquierda. Sabemos que los quipus eran versátiles y permitían la modificación de determinados datos: únicamente era necesario deshacer los nudos y volverlos a anudar.
¿QUÉ SIGNIFICAN?
Hoy sabemos que la forma en la torsión de los hilos, su color, la distancia existente entre los cordeles atados a la cuerda principal, la ubicación de los nudos, su forma y su dirección, así como la cantidad de nudos, eran variables que permitían registrar datos. En los quipus ningún detalle era casual, todo contenía información. Sin duda, constituyeron un sistema complejo que permitió almacenar con facilidad datos de todo tipo: administrativos (censos demográficos, control de tributos), calendáricos, genealógicos, históricos, religiosos…
En el siglo XVI, Diego de Ávalos contaba que paseando por una zona de los Andes junto a un corregidor, ambos descubrieron a un indígena que escondía un quipu. Al ser preguntado por su contenido, el hombre contestó que era la cuenta de todo lo ocurrido por aquellas tierras desde que terminó el incanato o Imperio inca, y puesto que un día volvería a florecer, él debería dar cuenta a sus señores de «todos los españoles que por aquel real camino habían pasado, lo que habían pedido y comprado, todo lo que habían hecho así en bien como en mal».
Los chasquis o mensajeros recorrían caminos como éste para llevar sus correos de una punta a otra del Imperio Inca.
Muchos investigadores han intentado descifrar el código que permita entender los quipus. En las décadas de 1970 y 1980, Marcia y Robert Ascher analizaron en profundidad un conjunto de 206 quipus con el objetivo de observar las variaciones en el tipo y la ubicación de nudos, así como el color, el largo y la conexión de cuerdas.
De este modo, se dieron cuenta de que existía un tipo de quipus numéricos en los que los nudos están organizados según un sistema decimal que permite identificar las unidades, las decenas, las centenas, etcétera. Además lograron reconocer el valor de los nudos, que va del 0 al 9. De esta forma podemos «leer» las cifras que se plasman en los cordeles a través de la suma del número de nudos que representan unidades, decenas, centenas…
Los estudios del matrimonio Ascher nos han permitido identificar los valores numéricos plasmados en determinados quipus, pero el problema radica en el hecho de que desconocemos a qué se refieren tales números. En primer lugar, porque no hemos podido descifrar otras variantes, como, por ejemplo, el significado de los colores de los cordeles.
Los estudios han permitido identificar caracteres numéricos en algunos quipus, el problema radica en la interpretación de dichas cifras.
Además, los quipus iban acompañados de mensajes orales, que complementaban la información almacenada, por lo que funcionaban como un sistema mnemotécnico que requería de una información complementaria que hoy hemos perdido. Por otra parte, se sabe que había quipus «históricos» que servían para registrar los principales episodios de la historia de las dinastías incas, pero se desconocen las características de este sistema de escritura. Por todo ello, a día de hoy estamos lejos de reconocer el pleno significado de un quipu y es probable que nunca alcancemos a descifrar los enigmas que esconden estos «nudos de la memoria».
QUIPUS COLONIALES
En un primer momento, con la conquista, los quipus fueron considerados objetos idolátricos, motivo por el cual se ordenó su destrucción. Sin embargo, la eficacia del quipu como sistema de registro llevó a los españoles a replantearse sus ideas. Paradójicamente, a los pocos años de la conquista y de las quemas de quipus, la administración colonial impulsó su uso para que los indígenas llevaran el control de los censos. Incluso los curas animaban a los indígenas a «pensar bien sus pecados y hacer quipu de ellos» antes de las confesiones. Los quipus coloniales ya no seguían las pautas incaicas porque respondían a las nuevas necesidades del gobierno impuesto, pero la figura del quipucamayoc siguió vigente y fue un personaje importante dentro de la administración.
Así pues, tras la caída del Imperio inca, el quipu cambió, pero siguió vigente en sus bases; esto explica por qué, incluso hoy, en los Andes hay aún comunidades que siguen usando este útil ancestral. Normalmente son objetos rituales o de prestigio, o bien nuevos artefactos hechos con hilos que poco tienen que ver con los quipus incas, pero muestran el arraigo que «aquestos cordelejos» tuvieron en la organización social andina.
Luego de la llegada de los españoles a los Andes en 1532, los khipukamayuqs nativos experimentaron un choque literario: al ser los escribanos locales de sus comunidades, aprendían con frecuencia las habilidades de lectura y escritura alfabética, pero al mismo tiempo seguían utilizando los khipus — artefacto con cuerdas anudadas— para el almacenamiento y transmisión de información. Nuestros esfuerzos y los de otros colaboradores para determinar cómo se registraba la información en estos artefactos se ven motivados por el deseo de entender cómo incorporaron los incas una miríada de pueblos y entornos del diverso territorio que componían el Tawantinsuyo. La perspectiva de los españoles sobre este tema durante los años posteriores a la conquista, si bien se veía a menudo influenciada por los informantes nativos, traicionaba los intereses y suposiciones españoles sobre los principios y valores andinos nativos. En la medida que los khipus coloniales contienen los testimonios indígenas más directos sobre los cambios en el mundo andino luego de la conquista española, la interpretación de las cuerdas posteriores a la conquista constituye un camino prometedor para identificar los signos de los khipus utilizados en tiempos de los incas con el fin de documentar asuntos políticos, económicos, religiosos y militares 1. Esa es la motivación del presente estudio.
Información sobre tributos en un documento colonial y en un archivo de Khipus del Valle del Santa, Perú
Autor: Manuel Medrano
La identificación de Leland L. Locke (1923) de un esquema decimal para khipus cuantitativos –donde los nudos de distintas formas y posiciones corresponden a valores decimales (ej., 10s, 100s, 1000s, etc.)– caracteriza, a grandes rasgos, el conjunto de khipus de la época inca 2. De hecho, aproximadamente dos tercios de los 923 khipus existentes en colecciones de museos exhiben el esquema cuantitativo. Sin embargo, el tercio restante de las muestras existentes estudiadas por el proyecto Harvard Khipu Database carecen de una distribución decimal 3. Se cree que estos khipus, llamados narrativos, contienen información valiosa no numérica que incluiría, pero sin limitarse a, nombres, narraciones y otros relatos de historias y tradiciones culturales de la vida inca 4. Considerando que la diversidad de las características de elaboración de los khipus se encuentra bien documentada (ej., hilado y torsión de cuerdas, orientación de los nudos, color, etc.), nos preguntamos: ¿Qué codificaciones de información no han sido todavía descubiertas en los khipus coloniales? ¿De qué manera esa información serviría para mejorar nuestra comprensión sobre el registro de información en las cuerdas de los khipus posteriores a la conquista? La abundancia de información binaria en khipus de estilo inca apunta hacia un significado en base a mitades –pares sociales comunes en el mundo andino (ej., hanan [superior]/ hurin [inferior])– que subsistió en las comunidades andinas luego de la conquista española.
1.Ver Hyland 2016, 2017a; y Salomon 2004.
2.Para revisar el tratamiento más exhaustivo que se ha realizado a la fecha de las propiedades matemáticas de los khipus, ver también Ascher y Ascher 1997 [1981]. Chirinos Rivera 2010 ofrece un amplio estudio de proporcionalidad numérica en información de los khipus, incluyendo estudios de caso de Chucuito, Jauja y Huánuco.
3.El proyecto Khipu Database (KDB), que comenzó en el año 2002, tiene como objetivo consolidar toda la información conocida relacionada con los khipus en un único repositorio en línea. Toda información perteneciente a las muestras discutidas en este capítulo se encuentra disponible en hojas de Excel en la página web de KDB: http://khipukamayuq.fas. harvard.edu/
4.Ver la colección de argumentos para ese contenido en Quilter y Urton 2002.
Fig. 118 Mapa que muestra la ubicación de San Pedro de Corongo, en el valle alto del Santa.
Sabine Hyland, G. A. Ware, y M. Clark 5 han planteado una correlación entre la orientación de los nudos y la afiliación por mitades en las cuerdas de los khipus. Sus conclusiones se desprendieron del análisis de un tablero híbrido de khipus del siglo XIX del pueblo de Mangas, en la sierra norcentral del Perú. El artefacto, uno de los pocos ejemplos conocidos de texto alfabético acompañado con cuerdas de khipu, brindó una correlación exacta entre la orientación de los nudos en Z/S (ver más abajo) y la afiliación por mitades en el caso de quince apellidos indígenas registrados en el tablero de khipus.
La correspondencia propuesta por Urton 6 entre un conjunto de seis khipus vinculados del valle del río Santa con un documento de una “revisita” española de la época colonial, con fecha de 1670, de la región de San Pedro de Corongo en la parte baja del río Santa, incrementa las inferencias acerca de las características de elaboración binaria en la codificación de los khipus. El presente capítulo contribuye al análisis en curso sobre khipus coloniales de las siguientes maneras:
La correspondencia propuesta entre el documento español y los khipus antecede al tablero de khipus de Mangas por más de 130 años: el conteo/redistribución de tributo del censo registrado en el documento de Santa brinda una oportunidad para examinar khipus bastante similares a aquellos elaborados durante el imperio Inca. El vínculo propuesto constituye la única correspondencia conocida entre un texto alfabético y khipus tradicionales tipo inca.
El archivo de khipus de Santa respalda la teoría de que la afiliación por mitades era codificada en las cuerdas de los khipus individuales, apuntando hacia una ubicación –dirección de fijación/anclaje de la cuerda (recto/verso)– nunca antes propuesta para esta información. Esto constituye el primer ejemplo de información de “lectura” de los nudos de fijación/anclaje de khipus.
Estas observaciones brindan importantes revelaciones acerca de la gramática de los khipus coloniales, lo que constituye una nueva mirada hacia las relaciones entre la afiliación por mitades y el registro de khipus en los Andes: en este caso, un sistema binario de identificación de nudos de fijación/anclaje.
EL DOCUMENTO DE RECUAY Y LOS KHIPUS DEL VALLE DEL SANTA
La revisita del valle del Santa se refiere constituye a un documento escrito en 1670, donde se hace un recuento de los indios de Recuay que vivían en varios asentamientos en la región de lo que hoy es el pueblo de San Pedro de Corongo. El pueblo se ubica al norte de la gran curva que hay en el río Santa, donde las aguas que fluyen hacia el norte giran hacia el oeste, en dirección al Océano Pacífico (fig. 118) 7.
El documento identifica a 130 contribuyentes por su nombre, a pesar de que se enumera a dos contribuyentes adicionales en el cálculo total de tributos, abarcando un total de 132 individuos. El documento establece que cada uno de los 132 contribuyentes está obligado a pagar un tributo anual (en especies) de 2 pesos, 7 reales y 3 quartillos (sic). El tributo total a ser pagado por los 132 contribuyentes se establece en 367 pesos, un cuarto de real y un quartillo. También se indica que, luego de que la evaluación de tributos haya sido leída a los nativos “en la lengua general de los incas” (es decir, quechua), la misma debe ser ingresada en un quipu (khipu[s]) 8.
5.Hyland et al. 2014.
6.Urton 2017b.
7.Trazado generado utilizando el paquete ggmap en R. Ver Kahle y Wickham 2013.
8.Zevallos 1991: 61-64.
Fig. 119a Selección de khipus procedentes de valle del Santa cuyo tipo de atadura o anclaje es de tipo “recto“
Fig. 119b Selección de khipus procedentes del valle del Santa cuyo tipo de atadura o anclaje es de tipo “verso“
Los seis khipus (figs. 120-125) del valle del Santa aquí descritos pertenecían a la colección del investigador ítalo peruano especializado en khipus, Carlos Radicati de Primeglio, al momento de su muerte, en 1990 9. Estos khipus están organizados en lo que se ha denominado grupos “de seis cuerdas” codificados por color. Es decir, en cada khipu, un grupo de seis cuerdas de un color está seguido por otras seis cuerdas de un color diferente, este último seguido por otras seis cuerdas de color distinto al del segundo grupo, y así sucesivamente (fig. 126). Comúnmente se hace referencia a esa manera de establecer patrones de colores como “bandas de color” 10. Los seis khipus contienen un total de 133 grupos de cuerdas de seis cuerdas codificadas por color.
Urton planteó la hipótesis de que los nombres de los 132 contribuyentes de Recuay se encuentran codificados en el archivo de khipus de Santa 11. De ser así, entonces surge la siguiente pregunta: ¿Cómo se registraban los nombres y otra información de identificación, como la afiliación por mitades? Por ejemplo, ¿esta información podría haber sido colocada en la orientación de los nudos o de los nudos de fijación/anclaje, en el color, torsión u otra característica de elaboración? Esta es la pregunta central que se aborda en este capítulo.
9.Radicati de Primeglio 2006: 158.
10.Ver Hyland 2016.
11.Urton 2017b: 237.
12.El lector atento podría haber observado que: 804÷6=134, lo que difiere de los 133 grupos de seis cuerdas restantes. Esta discrepancia se toma en cuenta en UR 90 que, según proponemos, contiene las seis cuerdas restantes. Las cuerdas 31 y 38 de UR 90 no pertenecen a los grupos de seis cuerdas. Las cuatro cuerdas adicionales (63-66) son parte de una única agrupación de diez cuerdas dentro de UR 90 (cuerdas 57-66). Este agrupamiento se justifica por las siguientes razones: la cuerda colgante en la segunda posición codifica un valor numérico de gran tamaño en casi todos los grupos de seis cuerdas de UR 90. Este patrón es consistente con una única agrupación de diez cuerdas, tal como se propone. Asimismo, las diez cuerdas colgantes son de color idéntico. Por ello, al dividir esta cantidad en dos agrupaciones de cinco se requeriría repetir un color en todos los grupos de cuerdas consecutivas, lo que no es consistente con el patrón de bandas de colores de UR 90.
13.Urton 2017b.
14.La orientación del orden de lectura que se utiliza en este documento para asignar las distinciones recto/ verso entre los seis khipus sigue el procedimiento estándar practicado por estudiantes de khipus, conforme al cual, la lectura comienza en la “cabeza”
–el extremo final anudado o con borlas de la cuerda principal– y sigue de izquierda a derecha, terminando en la “cola” colgante de la cuerda principal. Siguiendo esta dirección estándar de lectura, uno puede registrar la ocurrencia de nudos de fijación/anclaje en recto/verso a lo largo de las cuerdas principales de los seis khipus del valle del Santa. A la luz de la casi total falta de diversidad en la orientación de los nudos o la orientación de la torsión de la cuerda final (S/Z) –otros dos rasgos de las construcciones binarias que podrían haberse usado para registrar afiliación por mitades– nos centramos en los nudos de fijación/anclaje.
15.Una de las primeras cuerdas de
UR 90 (#45) está rota en el 15avo cm. Si bien aún puede leerse su nudo de fijación/anclaje (verso), está faltando cualquier otro nudo numérico que haya podido existir anteriormente. Para todos los recuentos subsiguientes, asignamos a esa cuerda el valor numérico de “5”. Esto queda justificado en la medida que las primeras siete cuerdas de UR 90 codifican “5”, tal como lo hace la primera cuerda subsiguiente. En otras palabras, #45 está flanqueado por primeras cuerdas de este valor.
16.Espinoza 1981: 114; Rostworowski 1981: 39; y Rostworowski y Remy 1992: 72-73.
NUDOS DE FIJACIÓN/ANCLAJE Y AFILIACIÓN POR MITADES
De las 1,056 cuerdas colgantes y subsidiarias que componen los seis khipus del valle del Santa, un total de 804 cuerdas colgantes principales forman los 133 grupos de seis cuerdas 12. Urton 13 ha registrado los valores numéricos codificados en los khipus de Santa, cuyas cuerdas colgantes siguen el esquema numérico decimal de Locke; esos valores no serán repetidos aquí. Sin embargo, el análisis de los nudos de fijación/anclaje ofrece una mirada novedosa en torno a la información extra numérica de los seis khipus.
Mientras los khipus eran elaborados, se fijaba cada cuerda colgante a la cuerda principal con lo que se denomina nudo de fijación/anclaje. Esta maniobra ofrecía a los khipukamayuq dos opciones: podían enlazar el lazo final desde abajo, luego hacia arriba y alrededor de la cuerda principal hacia el cuerpo, formando un nudo “verso”; o podían realizar la operación moviendo la cuerda hacia arriba y por encima de la cuerda principal, lejos del cuerpo, formando un nudo “recto” (figs. 119a y b).
Comenzamos a estudiar detalladamente la orientación del nudo de fijación/anclaje planteando la hipótesis de que la primera cuerda de cada grupo de seis cuerdas era la cuerda principal “identificadora” de ese grupo, en otras palabras, esa cuerda debía contener la afiliación por mitades y la anotación con el nombre posible (ver más abajo) de un contribuyente. Por lo tanto, centramos nuestro análisis en la primera cuerda de cada grupo de seis cuerdas, leyéndose de izquierda a derecha 14. Esta información se resume en la tabla 11 (ver Anexo).
Resulta evidente, a partir de la tabla 11, que cinco de los seis khipus contienen los nudos de fijación/anclaje, ya sea todos en “recto” o todos en “verso” en las primeras cuerdas de los grupos de seis cuerdas. Sin embargo, un khipu, el UR90, está mezclado: contiene las cinco primeras cuerdas colgantes en “recto” y doce primeras cuerdas colgantes en “verso” 15. Al sumarse los seis khipus (compuestos por un total de 133 grupos de seis cuerdas), el resultado es de 63 primeras cuerdas colgantes en “recto” y 70 primeras cuerdas colgantes en “verso”.
Luego comparamos la distribución de los nudos de fijación/anclaje en recto/verso con la lista de contribuyentes –o padrón– contenida en la revisita de los indios de Recuay. Este documento lista los nombres de 130 contribuyentes dentro de sus respectivas pachacas (“cientos”), una distinción que, en gran parte del Chinchaysuyu (el cuadrante noroeste del imperio inca, que incluía la región Recuay/Corongo), designaba a los grupos de contribuyentes a nivel de ayllus. De hecho, los dos términos –ayllu y pachaca– suelen ser usados como sinónimos en la región 16. La información perteneciente a los nombres de los contribuyentes de Recuay y sus afiliaciones por ayllu/pachaca se resume en la tabla 12 (ver Anexo).
Fig. 120 Khipu colonial procedente del valle del Santa. Torsión y anudado. 130 x 52 cm. Colección Radicati de Quipus, Fundación Temple Radicati – UNMSM. TR 18.Fig. 121 Khipu colonial procedente del valle del Santa (Áncash). Torsión y anudado. 52,5 x 72 cm. Colección Radicati de Quipus, Fundación Temple Radicati – UNMSM. TR 19.
Existe mucha documentación sobre el sistema de mitades que sirve como rasgo distintivo de la organización social de los Andes, incluso después de la conquista española y ya bien entrado el siglo XIX 17. Cada contribuyente de Recuay habría pertenecido a una mitad o a la otra –es decir, a la mitad hanan (superior) o hurin (inferior)– del conjunto de pueblos alrededor de San Pedro de Corongo. Sabiendo que una pachaca/ayllu correspondería ya sea a hanan o hurin, se puede sumar la pertenencia a cada pachaca registrada en la revisita y compararla con la distribución de nudos de fijación/anclaje en recto/verso en el archivo de khipus del valle del Santa. ¿Es posible que número total y la distribución (en supuestas mitades) de los nudos en recto/verso en los seis khipus correspondiera a las sumas del número de contribuyentes, en una combinación de contribuyentes en base a mitades, en las seis pachacas/ayllus enumeradas en el documento de la revisita de Recuay? La Tabla 13 (ver Anexo), muestra las correspondencias propuestas.
Al sumarse los seis khipus se obtienen las siguientes correspondencias hipotéticas: hay 70 primeras cuerdas colgantes en “verso”; planteamos que estas estaban vinculadas con la suma de las pachacas: Corongo, Guauyan y Cusca, que contienen 71 contribuyentes. Por otro lado, hay 63 primeras cuerdas colgantes en “recto”; las relacionamos con la agrupación propuesta de pachacas: Namus, Cuyuchin y Ucore, que contienen 59 contribuyentes. Si la distribución en recto/verso fuera aleatoria, existiría menos de 5% de posibilidades de obtener la correlación observada, lo que implicaría un resultado estadísticamente importante 18. No obstante, la diferencia entre el segundo recuento de contribuyentes (59) y el número de primeras cuerdas colgantes con fijación en “recto” (63) puede generar inquietud. A la luz de estas consideraciones potenciales, hacemos las siguientes observaciones.
Primero, el documento de revisita está incompleto. La lista registrada de contribuyentes (ver tabla 14 en Anexo) incluye únicamente 130 nombres. Sin embargo, el documento indica explícitamente que el tributo establecido en el procedimiento fue asignado a 132 indios, lo que deja dos nombres sin reportar en el registro 19. Nuestra hipótesis es que ambos podrían haber pertenecido a la mitad señalada a través de los nudos de fijación/anclaje en “recto”. Esto resultaría en una mitad de contribuyentes compuesta de 61 (=59+2) individuos, bastante cerca a las 63 primeras cuerdas colgantes de fijación en “recto”.
Segunda, los khipus de Santa contienen 133 grupos de seis cuerdas, mientras que la revisita habla de 132 contribuyentes. Si bien no existe manera de saber con certeza a qué khipu habría pertenecido el grupo adicional de seis cuerdas, de haber aparecido en uno u otro de los tres khipus en “recto”, entonces, si se restase el grupo de seis cuerdas de fijación en “recto” adicional, se tendría como resultado lo siguiente: por un lado, 61 contribuyentes (mitad “recto”) vinculados con 62 primeras cuerdas colgantes en “recto”; y por el otro lado, 71 contribuyentes (mitad “verso”) vinculados con 70 primeras cuerdas colgantes en “verso”.
¿De dónde provendrían estas inconsistencias –las cuerdas adicionales y los nombres no listados? Estas diferencias pueden atribuirse, de manera razonable, a interferencias in situ, algo común en las prácticas de contabilidad locales 20. Es importante recordar que estamos considerando registros ingresados por dos guardianes de khipus distintos –uno en nudos y el otro en alfabeto alfanumérico. Si hubiese una razón para la diferencia de cálculos, esta podría surgir de una situación en la que un khipukamayuq indígena se encontrara elaborando un khipu para uso indígena, mientras que el empadronador español estuviera asignando el tributo español.
¿De qué manera podría contribuir el resultado propuesto con el estudio del archivo de khipus de Santa? Según el hallazgo de Urton, que indica que cada grupo de seis cuerdas corresponde a un contribuyente, la información sobre mitades “divide” esencialmente los seis khipus en grupos de mitades duales, apoyando el esfuerzo de lograr correspondencia de los contribuyentes con las cuerdas 21. En lo que consideramos una primicia en la historia sobre estudios de khipus, proponemos que tenemos, en este caso, un conjunto de khipus que logra enriquecer nuestra comprensión de un texto alfabético, en lugar de ser al revés. Es decir, se llega a la conclusión de una división de las seis pachacas de Recuay en mitades, algo que no resulta evidente en el documento escrito, y esto se deslinda en base de información registrada en khipus que parecen estar históricamente relacionados con los registros administrativos a partir de los cuales se elaboró el documento.
17.D’Altroy 2015: 46-47; Hyland et al. 2014; y Zuidema 1964.
18.Una distribución aleatoria en recto/verso produce 134 distribuciones posibles, cada una con igual posibilidad de ocurrencia. Debido a que los nudos de fijación/anclaje son binarios, un incremento en una cantidad implica una disminución en la otra. Las opciones incluyen: 0 verso, 133 recto; 1 verso, 132 recto;… 132 verso, 1 recto; 133 verso, 0 recto. El vínculo propuesto de mitades-nudos de fijación/anclaje produce un error máximo de 5 (59 contribuyentes vs. 63 primeras cuerdas en recto; 71 contribuyentes vs. 70 primeras cuerdas en verso). Por ello, sumamos las probabilidades de distribución con este error máximo. Esto incluye los seis pares ordenados
(verso, recto) = {(70,63), (71,62), (72,61),
(73,60), (74,59), (75, 58)}. La probabilidad P es ÷134=0.0448=4.48%.
19.Zevallos 1991: 64.
20.Urton 2017b: 97.
21.Ibid. 228.
Fig. 122 Khipu colonial procedente del valle del Santa (Áncash). Torsión y anudado. 55,5 x 146 cm. Colección Radicati de Quipus, Fundación Temple Radicati – UNMSM Quipu TR 21.Fig. 123 Khipu colonial procedente del valle del Santa (Áncash). Torsión y anudado. 53 x 175 cm. Colección Radicati de Quipus, Fundación Temple Radicati – UNMSM. Quipu TR 20.
CONSIDERACIONES ADICIONALES DEL VALLE DEL SANTA
Estas conclusiones plantean una serie de interrogantes e invitan a realizar mayores indagaciones sobre la correspondencia propuesta entre los khipus y el documento. Para comenzar, ¿por qué se observa una discrepancia entre el número de grupos de seis cuerdas en cada khipu y el número de miembros de cada pachaca/ayllu?
Por ejemplo, la pachaca de mayor tamaño (Guauyan) contiene 41 contribuyentes y, sin embargo, el khipu más grande (UR 87) contiene 48 grupos de seis cuerdas. ¿A qué puede deberse esta diferencia? Una posibilidad podría ser un error de contabilidad. Una segunda explicación potencial, en base a los valores de la primera cuerda, podría apuntar a que, dentro de las mitades, se tomaba en cuenta la cantidad pagada por concepto de contribución tributaria cuando se clasificaba a los contribuyentes de Recuay.
Urton ya planteó la hipótesis de que las primeras cuerdas colgantes de los grupos de seis cuerdas registraban la cantidad de tributo que debían los contribuyentes 22. De ser así, entonces los diferentes valores registrados en las primeras 133 cuerdas brindarían evidencia de lo que parece haber sido un sistema tributario escalonado entre los contribuyentes de Recuay. Las tablas 15a y 15b (ver Anexo) organizan los primeros datos numéricos de la cuerda según la división por mitades propuesta –en otras palabras, la mitad “verso” vs la mitad “recto”– de los seis khipus.
Si, efectivamente, los valores de las primeras cuerdas registraban lo que cada contribuyente debía pagar, entonces los 48 individuos registrados en UR 87, por ejemplo, habrían pagado un peso por concepto de tributo. Sin embargo, ¿qué tan probable es que cada miembro de Guauyan (o cualquier pachaca) hubiese contado con los mismos medios y, por lo tanto, hubiese pagado la misma cantidad? Los ayllus no eran conjuntos homogéneos; cada ayllu habría estado compuesto por algunos individuos adinerados y otros menos adinerados. Los valores que se repiten en las primeras cuerdas implican que había una intención general de registrar a pagadores similares en el mismo khipu. De ser así, entonces es poco probable que hubiera una correspondencia exacta entre los khipus (que tomaban en cuenta el pago de tributos) y el documento (con su división estricta por ayllus). En lugar de ello, un contribuyente que pagaba muy poco en comparación con otros miembros de su propio ayllu, por ejemplo, habría sido ingresado en el khipu de un ayllu con miembros que pagaban cantidades igualmente más bajas, aunque no fuera el suyo propio.
La asignación de pagos desiguales nos permite contemplar la asignación de tributos como resultado de un proceso de negociación altamente orgánico. Es posible que buena parte de los días previos a la revisita fuera destinada a realizar negociaciones políticas relacionadas con el pago de tributos. Durante este proceso, quizás los miembros más pobres de un ayllu se acercaban a los más acaudalados en busca de asesoría tributaria; por otro lado, si una persona pagaba los tributos de otra, esto habría colocado a esta última en una posición de subordinación con respecto a la persona que pagó su tributo, incrementando, por lo tanto, la base cliente/ dependiente entre los miembros más acaudalados del ayllu; las personas ricas podrían haber buscado incluir a los individuos más pobres en sus deudas a la hora de las negociaciones. El deudor, por su parte, habría estado obligado a proveer servicio de mano de obra al donante acaudalado. Se sabe que tales acuerdos de trabajo no recíprocos, denominados de manera bastante general como minka, caracterizaron las relaciones entre individuos durante el imperio Inca, y que continuaron durante el régimen español 23.
22.Los valores de las 133 primeras cuerdas suman 359. Añadiendo los valores de las primeras cuerdas rotas, el archivo tiene un total de 367/368, lo cual se alinea con el tributo de 367+ pesos asignado a los indios de Recuay.
23.Ver D’Altroy 2015: 315.
Fig. 124 Khipu Colonial procedente del valle del Santa (Áncash). Torsión y anudado. 54 x 127 cm. Colección Radicati de Quipus, Fundación Temple Radicati – UNMSM. Quipu TR 17.Fig. 125 Khipu Colonial procedente del valle del Santa (Áncash). Torsión y anudado. 75 x 106 cm. Colección Radicati de Quipus, Fundación Temple Radicati – UNMSM. Quipu TR 2.
En resumen, mientras que la mayor parte de la información acerca de la tasa o tributo contenida en los documentos coloniales indica que a los contribuyentes se les asignaba una cantidad uniforme y fija de tributo, tal afirmación solo representa el ideal administrativo. De hecho, en el registro histórico aparece un espectro de pago diferente. Por ejemplo, una revisita de 1576 de los territorios fiscales de Pairija (en lo que hoy es Bolivia) indica que “[los indios ricos] pagan más tributo y que el resto se divide y se paga en partes iguales por los indios restantes, quienes tienen menos bienes” 24. Al estudiar una evaluación fiscal de 1580 en el repartimiento de Lucanas, Curatola Petrocchi y Puente Luna (2013) indican que los cálculos aritméticos correspondientes “constituyen un evento escrito en el cual contadores y residentes andinos… redefinen las jerarquías internas de los repartimientos, en busca de un estado de ‘justicia y armonía’ que era posteriormente plasmado en khipus” 25. Tomando como base la información contenida en estos testimonios, gugerimos, que los niveles de tributo en la colonia deben haber sido determinados entre las personas, conforme a lo cual, la negociación entre los pagadores de impuestos habría reflejado y consolidado la creciente estratificación económica 26. Esperamos que los resultados de tales negociaciones hayan sido codificados en registros de contabilidad locales (es decir, khipus), ya que las cuentas españolas por escrito solo contendrían lo que se esperaba que pagara la comunidad en total (en la medida que los administradores españoles no habrían estado interesados en lo que pagan varios individuos, sino únicamente en la cantidad total reclamada).
¿POR QUÉ UNO DE LOS KHIPUS CONTIENE UNA MEZCLA DE PRIMERAS CUERDAS EN RECTO Y EN VERSO?
Cabe resaltar que los nudos de fijación/anclaje de las primeras cuerdas de cinco de los seis khipus de Santa –que representan 116 de un total de 133 primeras cuerdas– son todos en “verso” o todos en “recto”. Las primeras 17 cuerdas restantes aparecen en UR 90. De sus 17 primeras cuerdas, 12 han sido fijadas con nudos en “verso”, mientras que cinco están fijadas con nudos en “recto” (ver tabla 11 en Anexo). Si bien no tenemos una explicación convincente acerca de esta circunstancia, UR 90 sugiere las siguientes observaciones:
No se observa correspondencia entre el número de grupos de seis cuerdas en cada khipu y el número de contribuyentes en cada pachaca/ayllu de Recuay (ver más arriba). Si los nudos de fijación/anclaje indicaban afiliación por mitades, entonces la mezcla de recto/verso que se observa en UR 90 –una combinación de contribuyentes de ambas mitades– excluiría una correspondencia uno-a-uno entre khipu y pachaca. Por ejemplo, si suponemos que los 17 contribuyentes registrados en el khipu UR 90 eran los únicos individuos restantes que aún no habían pagado sus tributos, entonces, aparte de UR 90, los otros cinco khipus de Santa contienen 58 primeras cuerdas fijadas en “recto” y 58 fijadas en “verso”. Esta observación apunta a que los 17 grupos de seis cuerdas de UR 90 constituirían algún tipo de categoría “restante” –un grupo con un estatus atípico/excepcional.
El khipu UR 90 es superado únicamente por el UR 89 en términos de la diversidad de colores de sus cuerdas, con 12 opciones distintas (incluyendo sólidos, moteados y tipo “poste de barbero”) a lo largo de sus 17 cuerdas. Sin embargo, UR 90 cuenta con un mayor porcentaje de colores/combinaciones de colores distintos en todas sus cuerdas, en comparación con UR 89 (71% vs. 56%). UR 90 contiene la única primera cuerda de todo el archivo moteada con tres colores. ¿Esta complejidad de color en la primera cuerda apuntará a que UR 90 constituye un repositorio para miembros del ayllu designados de manera especial? De ser así, sigue siendo necesario determinar cuáles eran las características distintivas de los contribuyentes de UR 90.
UR 90 contiene un hiato entre dos agrupaciones de cuerdas colgantes. Esto quiere decir que, cerca del medio de la cuerda principal, hay un espacio sin cuerdas colgantes fijadas; este espacio está flanqueado por grupos de seis cuerdas en ambos lados.
24.Presta 1991: 255. La mayor producción publicada (según nuestro entender) de transcripciones de khipus y documentos de administración fiscal del siglo XVI puede encontrarse en Pärssinen y Kiviharju 2004; 2010.
25.Curatola y De la Puente 2013a: 198; traducción de los autores.
26.De la Puente 2015 ha explorado recientemente estos y otros temas relacionados con litigios.
27.Si bien esta observación es en su mayoría cierta con respecto a UR 90, el khipu no exhibe una división perfecta recto/verso. Sus diez y siete primeras cuerdas, por lo general separadas, se encuentran fijadas en el siguiente orden, siendo R=Recto y V=Verso: V, V, V, V, V, V, V, V, V, V, R, R, R, V, V, R, R.
Fig. 126 Detalle de grupos de colores de seis cuerdas de un khipu del valle del Santa (UR 89). Colección Radicati de Quipus, Fundación Temple Radicati – UNMSM. Quipu TR 17.
Solo otro khipu más exhibe este hiato en el espaciado de sus cuerdas. UR 91 tiene un hiato antes de sus seis (de un total de 15) últimos grupos de seis cuerdas que, lo más probable, es que indique una categorización de contribuyentes por contribución monetaria: los primeros nueve grupos de seis cuerdas de UR 91 registran pagos de cuatro pesos, mientras que los seis últimos grupos de seis cuerdas registran pagos de cero. ¿Cabría suponer que la división similar que aparece en UR 91 supondría evidencia de una división intencional también dentro de este grupo? Tal vez, en lugar de una división por pago de tributo, como se propone con UR91, el hiato de UR 90 separaba a los pobladores de Recuay por mitades (y por ende, por nudos de fijación/anclaje). Lo que sí es seguro es que, por lo menos, la separación de “recto” y “verso” en UR 90 respalda la teoría de que los nudos de fijación/anclaje eran indicadores significativos de información en los khipus hacia la mitad de la época colonial 27.
Del término quechua «nudo», el khipu -principal sistema de registro en los Andes prehispánicos- fue un archivo de información portátil. En la forma de cuerdas anudadas, los khipus han sido objeto de estudio y admiración desde que fu e ron difundidos al mundo por los cronistas españoles a partir de mediados del siglo XVI. Si bien hoy sabemos que habrían sido introducidos por los wari, fueron los incas quienes lo incorporaron y difundieron como parte del sistema administrativo de su imperio. Los incas desarrollaron un sistema de posicionamiento decimal donde los nudos representaban valores numéricos de acuerdo a la posición que estos ocupaban en las cuerdas. Sin embargo, los khipus también habrían sido utilizados para registrar información narrativa, como memorias históricas, genealogías y poemas. A partir de las principales investigaciones impulsadas desde la arqueología, la etnohistoria y la antropología, Khipus. Nuestra historia en nudos explora por primera vez la real dimensión de este sistema en el contexto de la civilización andina, desde el periodo prehispánico hasta el siglo XXI.
El punto de partida de este proyecto es la colección formada por Cario Radicati Di Primeglio, investigador pionero en el estudio de los khipus, quien dedicó gran parte de su vida a decodificar la naturaleza de estos objetos basando sus hipótesis en estudios matemáticos y en los sistemas de escritura de las antiguas sociedades del Viejo Mundo. Tomando como base este acervo la exposición aborda las maneras en que la información era organizada y registrada en los cordeles, que eran leídos por especialistas, los khipucamayuq. Se incorporan además los archivos de khipus incas, procedentes de lugares como Pachacamac, Puruchuco e lnkawasi en la Costa Central, ejemplos del uso de khipus durante el periodo colonial y republicano, en el contexto eclesiástico y comunitario andino, así como aquellos que en la actualidad cumplen un rol patrimonial.
LOS KHIPUS EN EL TIEMPO
Los khipus cumplieron una función clave en el proceso de desarrollo de las sociedades andinas desde tiempos prehispánicos. Hoy sabemos que los más antiguos datan de la época Wari, lo que nos lleva a relacionar su origen con la consolidación de un estado expansivo en los Andes. El sistema de los khipus wari fue heredado por los incas, quienes los adaptaron y difundieron en su proceso de expansión imperial. Con la conquista, el sistema de registro en cordeles continuó en uso y fue incorporándose de manera paulatina a la nueva administración colonial, incluyendo el contexto de la Iglesia. En la actualidad, el uso de khipus continua vigente en algunas comunidades andinas, aunque su función ha ido modificándose.
Fray Martín de Murúa, Historia del origen y genealogía real de los reyes ingas del Piru, 1590. Quipucamayos, los contadores del Inca. / Quipucamayos, Inca accountants Colección Galvin / Galvin Collection
KHIPUS NUMERICOS Y NARRATIVOS
Durante el tiempo de los incas -cuando el uso de khipus alcanzó su máximo esplendor- se utilizaron dos formas principales de registrar información. Los khipus cuantitativos o estadísticos, que registraban datos numéricos en un sistema de nudos organizados según una estructura de posicionamiento decimal, donde el cero se hace presente ante la ausencia de un nudo. Estos khipus, que constituyen el ochenta y cinco por ciento de los conocidos a la fecha, contenían información asociada a censos, pagos de tributos, recursos dentro de almacenes estatales y otras tareas administrativas del estado. Por otro lado, los khipus narrativos, término utilizado de modo general para aquellos ejemplares cuyos nudos no están posicionados en el sistema decimal, debieron ser utilizados en actividades performáticas o de divulgación que narraban historias, memorias, poemas o canciones.
1615. Felipe Guamán Poma de Ayala. Contador, el principal tesorero a cargo de los khipus del Tawantinsuyo / Accountant as the greatest treasurer in charge of the khipus of the Tawantinsuyo Biblioteca Real, Copenhague, Dinamarca
LOS KHIPUS EN EL IMPERIO INCA
La administración de un vasto imperio como fue el Tawantinsuyo, requirió de un control eficiente de las poblaciones para organizar
las obras públicas, así como para asegurar la producción y el manejo de excedentes a lo largo del territorio. En este sistema el uso de khipus fue decisivo para registrar y almacenar la información, para ser transportada a través de grandes distancias en corto tiempo, desde las comunidades locales hasta la capital imperial en el Cuzco. Este trabajo era manejado por los khipucamayuq, supervisores administrativos del estado capacitados en la confección y lectura de los khipus. Los khipus que circulaban y se mantenían almacenados en los centros administrativos provinciales del imperio estaban dedicados al registro de información cotidiana, que era luego sintetizada en khipus de mayor jerarquía para ser trasladada al Cuzco. La información era almacenada en archivos imperiales y consultada en el proceso de toma de decisiones de los gobernantes. En esta sección se exhibe una selección de conjuntos o archivos de khipus incas, procedentes de diferentes lugares del imperio.
Leymebamba
Santa
Tambo Colorado • lea
Nazca
Atareo
Mapa del área andina que muestra la distribución de los principales archivos incas en el Tawantinsuyo / Map with the distribution of the main archives of Inca khipus within the territory of the Tawantinsuyo
KHIPUS COLONIALES
Luego de la conquista, los khipus se incorporaron al sistema de la sociedad colonial, donde fueron utilizados principalmente en el registro de censos, recaudaciones de tributos y expedientes judiciales. Sin embargo, conflictos entre los administradores coloniales -que no sabían leer khipus- y los indígenas -que cuestionaban las narraciones registradas en los documentos escritos- conllevaron a su prohibición hacia fines del siglo XVI. El uso de khipus quedó así restringido al ámbito de las parroquias rurales, donde los sacerdotes católicos ordenaban a los nativos conversos mantener un registro de sus pecados, además de anotar en khipus el pago de impuestos y obligaciones eclesiásticas.
COLONIAL (S. XVI 1) Khipu procedente del valle del Santa, Áncash Khipu from the Santa Va/ley, Áncash Torcido y anudado / Twisted and knotted 130 x 52 cm Colección Radicati de Quipus, Fundación Temple Radicati – UNMSM
TABLA KHIPU DE MANGAS
Una tabla de madera del siglo XIX procedente de San Francisco de Mangas, Áncash, muestra la lista o padrón de los pobladores que asistían a la iglesia de la comunidad. Similar a los padrones representados en las acuarelas del Obispo de Trujillo, Baltazar Jaime Martínez de Compañón y Bujanda, presenta agujeros al lado de cada nombre listado, por donde aún pasan cuerdas torcidas y anudadas. Cada cuerda habría servido para indicar alguna obligación de cada poblador, principalmente en relación a las actividades comunales organizadas en torno a la iglesia local, como por ejemplo los alimentos que debían llevar a las celebraciones o las tareas que debían cumplir.
Imagen del khipu tabla en donde se encuentra el padrón de las personas del pueblo de Mangas. Fotografía: Cortesía de Sabine Hyland
LOS KHIPUS REPUBLICANOS
En tiempos republicanos, el khipu continuó en uso en algunas comunidades andinas, en el contexto del registro ganadero y agropecurario. En la actualidad, los khipus que aún existen son utilizados con fines patrimoniales, donde son atesorados con orgullo y cumplen la función de insignias o símbolos de identidad. Este es el caso de las comunidades de San Cristóbal Rapaz y San Andrés de Tupicocha en la sierra de Lima.
Martin Chumbe, 2018. Autoridades de San Andrés de Tupicocha cargando khipus San Andres de Tupicocha authorities carrying khipus.
Los wari forjaron el primer imperio en América del Sur, que incorporó a casi todo el actual territorio peruano. Su imperio duró del 600 d.C. al 1000 d.C., un periodo también conocido como Horizonte Medio. El Museo Americano de Historia Natural, en Nueva York, alberga tres khipus, y uno recientemente donado a Dumbarton Oaks (khipu PC.WBC.2016.068), cuya datación por carbono 14 ha sido determinada en 779- 9811. Existen varios khipus en la colección del Museo Amano y un khipu excavado por Ruth Shady en la Huaca San Marcos, que han sido asociadas a tumbas y piezas de cerámica del Horizonte Medio 2. Estos son los khipus más antiguos que se conocen y están claramente asociados a este periodo, lo que sugiere que los khipus serían una invención wari.
Los Khipus Wari
Autor: Jefffrey Splitstoser
KHIPUS TIPOS DE KHIPUS WARI
Solo se conoce la existencia de alrededor de una docena completa o casi completa de khipus wari en colecciones y museos del mundo. Cuando se añaden fragmentos de khipus al conjunto, algunos de los cuales quedan una sola cuerda, el número aumenta a unos cuarenta ejemplares, que sigue siendo una muestra muy pequeña. En su forma más básica, los khipus wari están formados por una cuerda principal con cuerdas colgantes (secundarias) ancladas a la cuerda principal con nudos de tipo «presilla de alondra» (cow-hitch) (fig. 13). Las cuerdas colgantes tienen cuerdas subsidiarias, y las cuerdas subsidiarias pueden tener sus propias subsidiarias y así sucesivamente, todas atadas con nudos tipo «presilla de alondra». La cuerda principal es generalmente más gruesa que sus cuerdas colgantes y, en el caso del khipu de Dumbarton Oaks PC.WBC.2016.068 (ver fig. 21) está trenzada. La cabeza de la cuerda principal suele empezar con un lazo y terminar con una larga cola.
l. Cherkinsky y Urton 2014.
2. Shady Salís et al. 2000.
3.Splitstoser 2014.
4.Idem.
5.Arnold y Espejo 2012; Rowe 2007.
6.Cereceda 1986.
7.Mackey 2002; Mackey 1970.
Fig. 13 Representación de tipos de khipus wari.
Los khipus wari presentan al menos tres estilos: lazo y ramal, colgante y entorchado. En los khipus de lazo y ramal, las cuerdas colgantes se anclan directamente a un lazo que se forma con una cuerda separada más gruesa que la cuerda principal. Los khipus de estilo colgante son muy parecidos a los khipus colgantes inca, con una cuerda principal más gruesa que las cuerdas colgantes, con colgantes que se anclan directamente a la cuerda principal. Todos los khipus colgantes y los khipus con la cuerda principal entorchada que se encuentran completos empiezan con un lazo que es, a veces, una cuerda separada y otras, una extensión de la cuerda principal. Los khipus de tipo entorchado se diferencian de los khipus de tipo colgante porque tanto su cuerda principal como la sección entre el lazo y el primer colgante se encuentran entorchadas además de que esta última, es más compleja que en cualquier otro segmento de este estilo de khipu.
ORÍGENES DEL KHIPU
La idea de que los wari desarrollaron los primeros khipus es lógica, considerando la necesidad de administrar un imperio grande y complejo, y tomando en cuenta el hecho de que, hasta la llegada de los europeos, las civilizaciones andinas no tuvieron ningún sistema de escritura. Sin embargo, tenían otras formas de transmitir información. Una que consistía en bandas de colores, cuyo ancho y tonalidades tenía significados. De hecho, en el arte Paracas Tardío y Nasca Temprano se muestra con frecuencia a personas sosteniendo cabezas humanas en una mano y varas en la otra. Estas varas están decoradas con bandas de color que el autor considera emblemáticas, relacionadas con la práctica de cortar cabezas que también aparece al final del Horizonte Temprano 3.
Las imágenes representando a personas sosteniendo varas con bandas de colores aparecen tempranamente (500 a.C.), en el sitio de Cerrillos, en el valle alto de lea (fig. 14), diez muestras de varas decoradas con bandas de colores fueron excavadas en una tumba Paracas Tardío4 (fig. 15). Sujetas a las varas había cuerdas entorchadas, que se asemejan a las cuerdas entorchadas de los khipus wari, tanto en forma como en estructura (fig. 16), lo que ha llevado a los investigadores a pensar que estas varas y cuerdas entorchadas halladas en Cerrillos indican una conexión en el desarrollo de khipus.
INTRODUCCIÓN
Fig. 14 Representación de personaje sosteniendo varas en una mano y en la otra una cabeza humana.
No sabemos cómo las varas y cuerdas entorchadas de Cerrillos fueron usadas; sin embargo, se ha observado que algunas comunidades indígenas de los Andes utilizan hasta el día de hoy palos envueltos con bandas similares a las encontradas en el sitio de Cerrillos 5• Llamados musa waraña, son usados por los tejedores para recordar los patrones de bandas tejidos en la vestimenta de las personas que se identifican como miembros de determinadas comunidades indígenas. Las comunidades poseen los patrones y la musa waraña ayuda a los tejedores a llevar la cuenta de la urdimbre y la configuración de mallas. En la actualidad, los tejedores indígenas del pueblo de Isluga tejen bolsas de semillas con franjas cuyo color, brillo y diferencias en los grosores permiten identificar los tipos de semilla o cultivos que se guardan en las bolsas 6•
Las telas con coloridas franjas diagonales y bandas fueron de uso extendido en la región Paracas-Nasca durante el periodo Intermedio Temprano, y los habitantes del valle de Ayacucho, hogar de los wari, mantenían fuertes lazos con estas prácticas así que es muy probable que estuvieran familiarizados con el propósito, si es que no con el significado de estos patrones. Es posible que los wari desarrollaran los khipus y los coloridos patrones de entorchado que los definen a partir de sus conocimientos sobre franjas y bandas de color, así como de sus prácticas de entorchado.
Es probable que los khipus representen la fusión de antiguas prácticas de entorchado multicolor, que tenían un significado emblemático, con el anudado, que representaba metafóricamente el acto de vinculación o de compromiso. El artefacto resultante funcionaba a todos los efectos y propósitos como un sistema de escritura, cuya efectividad queda clara por el hecho de que los khipus han seguido siendo usados por los incas y sus descendientes hasta el día de hoy, a pesar de la introducción de la escritura y los números. De hecho, algunos pastores de la sierra continúan usando khipus en la actualidad para monitorear su ganado 7•
KHIPUS EL COLOR EN LOS KHIPUS WARI
Fig. 15 Vara con cuerdas entorchadas, hallada en Cerrillos, valle alto de lea.
Los khipus wari son los más coloridos de todas las tradiciones de khipus, posiblemente como reflejo de su conexión con antiguas prácticas de entorchado con color. De hecho, los khipus wari se distinguen por sus cuerdas subsidiarias colgantes y de colores brillantes. La mayoría de cuerdas e hilados entorchados en los khipus wari son de algodón, natural y teñido, si bien se añadía fibra de camélido teñido cuando se requería determinados colores o brillo. Todos los khipus wari tienen cuerdas entorchadas, una característica que no se ha encontrado en los khipus inca, excepto en un tipo de khipus coloniales, que se conocen como khipus de estilo Canuto, que tienen cuerdas entorchadas y cuya estructura es como la de las cuerdas entorchadas de Cerrillos, donde el color es añadido a través del entorchado. La mayoría de cuerdas colgantes son de algodón natural o blanco, y la mayoría de cuerdas subsidiarias adquieren color usando fibras naturales y/o teñidas.
El color aparece en todos los niveles de elaboración de khipus. Incluso los nudos eran ocasionalmente envueltos con hilos de colores (fig. 17). Los colores de las cuerdas pueden ser sólidos, visualmente semejantes a los «poste de barbero» o moteados (dos o más colores), y segmentados (o unidos), donde hilados de diferentes colores se entretejen para crear un cambio de color. Los khipus wari suelen incorporar aproximadamente entre cuatro y seis colores básicos, además de sus matices o tonalidades.
Para entender la importancia del color en los khipus, debemos imaginar vivir en una sociedad donde el color no era simple decoración, como es concebido en la actualidad. Esto no significa que el color no tenga significado en la sociedad occidental, pero el color se escoge sobre todo por razones estéticas, excepto en circunstancias especiales, como cuando se usa metafóricamente, por ejemplo, en las luces de los semáforos o los cordones en el servicio militar. En una sociedad que no conocía la escritura, sin embargo, es probable que el color tuviera una importancia mucho mayor de la que tiene hoy en día. Es muy probable que el uso semiótico del color, donde el color representa arbitrariamente una categoría de información, sea una práctica muy antigua en los Andes.
INTRODUCCIÓN
COLGANTES DE COLORES EN BANDAS, SERIACIÓN Y PATRÓN ALEATORIO
Fig. 16 Detalle de la técnica del entorchado.
Lo que sabemos sobre los khipus wari se infiere, en gran medida, de los khipus inca, aunque también de los khipus coloniales y republicanos. Los colores hallados en las cuerdas wari forman patrones que en los khipus inca pueden ser de bandas, seriados o aleatorios. En los khipus de colores en banda, un conjunto de cuerdas del mismo color o secuencia de colores forma un grupo, que es seguido por otro grupo de cuerdas con colores diferentes y así sucesivamente. Los khipus seriados tienen colgantes con secuencias generalmente de cinco o seis cuerdas de color separadas por espacios vacíos.
En los khipus en bandas inca y post-inca, cada color (es decir, cada banda) representa a un miembro del ayllu listado, ya sea, por orden de edad o momento en que se unió a la comunidad. Los khipus seriados representan información agregada, donde la información de los khipus en bandas habría sido resumida y representada en un nivel superior. Cada unidad social estaría representada por una cuerda de color, y cada serie de grupo representaba obligaciones presentadas en un orden memorizado 8• El patrón aleatorio, donde los colores no parecen seguir ninguna pauta, todavía no se entiende muy bien, pero podría representar información narrativa en los khipus inca.
No sabemos si los khipus en bandas o en seriación de color tenían el mismo significado en los khipus wari e inca. El propósito del patrón aleatorio es incluso menos claro. La seriación y el patrón aleatorio son más comunes que las bandas en los khipus wari. De hecho, la seriación se encuentra presente incluso en las cuerdas subsidiarias wari, donde se repiten las secuencias de color en todas las cuerdas subsidiarias de cada cuerda colgante en un grupo de cuerdas colgantes. Las bandas de color son muy raras en los khipus wari, solo conocemos solo un ejemplar que se encuentra en las colecciones del Museo Americano de Historia Natural en Nueva York (41.2/7678).
8. Hyland s.f, 2016; Medrana y Urton 2018.
9. Por ejemplo, Hyland 2014. 10.Idem. 11.Hyland 2015. 12.Medrana y Urton 2018.
ATRIBUTOS SIGNIFICATIVOS
Fig. 17 Diagrama de nudo envuelto simple.
La información en los khipus wari está codificada en el color y otros atributos, incluyendo la torsión final (por ej., S/Z), torsión del nudo (por ej., S/Z), y la cuerda de anclaje (recto/ verso). Estos atributos son ideales para codificar información binaria como ayllu (por ej., arriba/abajo), masculino/ femenino, etc. Urton sugiere que en los khipus inca una de las dos categorías binarias marcan objetos como fuera de lo común o usual. Por ejemplo, la mayoría de hilos inca tienen una torsión en Z, retorcidos en S, y la mayoría de khipus inca tienen una torsión final en S. Los hilos torcidos en Z, entonces, representarían la categoría marcada, porque no son lo esperado o deseado 9. La mayoría de cuerdas de los khipus wari, al igual que las cuerdas inca, empieza con una torsión en Z, pero son retorcidos varias veces en S para una torsión final en Z, que es una categoría sin marcar en khipus wari. La mayoría de cuerdas wari (91%) tienen una torsión en Z.
Un ejemplo del uso de la marcación puede ser encontrado en el estudio de Uhle de un khipu de pastoreo de Cutusuma, donde la norma son cuerdas torcidas en Z, retorcidas en S. Las cuerdas con torsión en S no estaban marcadas y se referían a la categoría no marcada, las ovejas (hembras), que son deseadas. Las cuerdas con torsión en Z se referían a la categoría marcada, que es menos deseable, machos castrados 10• La mayoría de nudos wari (78%) tienen una torsión en S, convirtiéndose en la categoría no marcada. Por el contrario, la afiliación a un ayllu, que debería ser dividida relativamente equitativa entre «arriba» y «abajo», es representada por una torsión de nudo en un tablero de khipu de Mangas 11 (ver fig. 135), y está marcado por una torsión en la cuerda de los khipus coloniales del valle del Santa 12• En los khipus wari, el anclaje de cuerdas, en «recto» representa el 51 % y en «verso» el 49%, casi idénticos, lo que sugiere que la afiliación del ayllu podría ser registrada con este atributo.
En resumen, los atributos como el grosor de la cuerda y otros como la torsión final, color y grado de torsión pueden arrojar luces en torno a los procesos y prácticas relacionados con la confección de khipus. Por ejemplo, además de revelar posibles categorías marcadas, el grosor de la cuerda está influido por la estructura de la cuerda, y un estudio detallado de estructuras y color de cuerdas permitió deducir que el gran khipu wari de Dumbarton Oaks fue hecho por varias personas y varios recipientes para el teñido. El estudio de la estructura de las cuerdas, sin embargo, deja la pregunta abierta en relación a si el khipu fue armado en un solo momento o a lo largo del tiempo. Un estudio sobre torsión de nudos aclaró la respuesta: la mitad de los nudos del khipu tienen una torsión en S, que corresponde a las primeras cincuenta y dos cuerdas, mientras que la otra mitad tiene una torsión en Z, lo que sugiere que todo khipu fue probablemente hecho al mismo tiempo; de lo contrario los nudos no serían necesariamente tan uniformes. Estudios sobre otros khipus wari, sin embargo, sugieren que fue elaborado por una sola persona. En otras palabras, hay enormes variaciones en las prácticas de hacer khipus.
KHIPUS
SISTEMAS DE ANUDADO, POSICIÓN Y NÚMERO
Sabemos muy poco sobre los sistemas numéricos de los khipu wari, salvo el hecho de que si estos khipus funcionaban de manera similar a los khipus inca o coloniales, los números eran registrados usando nudos y posición pero, al parecer, funcionan de modo muy distinto a los khipus inca y coloniales. Los nudos en los khipus inca contienen información cuantitativa; sin embargo, seguimos sin comprender a cabalidad las funciones de los nudos en los khipus wari.
Por ejemplo, a diferencia del estilo Inca, los khipus tipo colgante, donde los nudos son ubicados en registros que denotan jerarquía numérica, y el tipo de nudo (simple, «de ocho» y largo) y la posición en una cuerda determina su valor, los nudos wari siempre se amarran inmediatamente después del anclaje o entorchado de una cuerda, y se usaban sobre todo nudos simples, aunque también se observan nudos dobles, triples y otros (de hasta ocho veces, como puede verse en el khipu de Dumbarton Oaks PC.WBC.2016.068). Dicho esto, las prácticas de anudación wari se parecen hasta cierto punto a las de los khipus modernos, algunas de las cuales han sido usadas hasta épocas recientes, en haciendas y lugares de pastoreo. Los khipus modernos podrían proporcionar importantes claves para entender la aritmética básica wari. Por ejemplo, los khipus modernos, al igual que los wari, no usan «nudos de ocho» o largos, pero «los nudos propiamente dichos, su posición y su relación espacial en una cuerda registra información numérica» 13 en un sistema de numeración decimal, si bien es dudoso que algo parecido sucediera en los khipus wari.
Mackey 14 descubrió que el grosor de la cuerda servía como una estrategia nemotécnica para indicar las posiciones numéricas de los nudos en los khipus, donde las cuerdas más delgadas representan unos («1»), las cuerdas de grosor medio representan dieces («10»), cienes («100»), etc., hasta que la cuerda más gruesa representa el mayor múltiplo de diez (por ejemplo, 1000s). No sabemos si los wari usaron un sistema de posición y numeración decimal que incorporaba
el concepto del cero, como en los khipus inca, o si usaron un sistema como el que se encontró en algunos khipus modernos; en todo caso, los khipus wari tienen diversos grosores de cuerdas, donde las cuerdas colgantes son más gruesas que las subsidiarias y estas presentan a menudo dos grosores y varias estructuras de cuerdas. Es posible que el grosor de las cuerdas tuviera algún significado en relación a la jerarquía numérica; sin embargo, es más probable que las potencias de diez fueran expresadas con varios nudos simples y entorchados.
Por ejemplo, el número de nudos hechos en las cuerdas individuales de un khipu wari varía entre uno y diez, aunque casi el 70% de ellos no tiene nudos o solo uno, lo que sugeriría quizás la presencia de dos prácticas de contabilidad: una donde un grupo de cuerdas lleva los números del cero al diez y otro grupo de cuerdas que tiene ya sea cero o uno, o cero, uno o dos nudos. La mayoría de khipus wari tiene cuerdas con ambos patrones numéricos.
Con pocas excepciones, las cuerdas no suelen tener más de nueve nudos, por lo que resulta desconcertante entender cómo representaban los wari números mayores que diez. Deben haberlo hecho, ¿pero cómo? Solo dos khipus (R-2689 del Museo Amano y T-1508-A de Castillo de Huarmey) tienen cuerdas con diez nudos simples. Suponiendo que estos khipus usen el sistema numérico decimal, es probable que estas cuerdas representaran ejemplos donde el khipukamayuq -si es que existía ese cargo en el imperio Wari- simplemente representaba el número diez con diez nudos, si bien debe señalarse que en los khipus modernos diez nudos simples representan 10015.
Solo hay otros dos khipus cuyas cuerdas individuales presentan más de diez nudos. En ambos casos, se observa dos tipos de nudos. Una de estas cuerdas (khipu 1932.08.0002 del Museo de la Cultura del Mundo, Gotemburgo) tiene dos nudos simples con torsión en S y ocho nudos simples con torsión en Z, representando 28 si asumimos que el registro superior representa los dieces y el inferior los unos.
El otro espécimen (khipu T-1532 de Castillo de Huarmey) tiene siete nudos simples dobles (torsión S+S), seguidos por nueve nudos simples con torsión en S, y estos son seguidos por una banda de entorchado y luego cuatro nudos simples dobles con torsión en S+S y tres nudos simples son torsión en S. Este valor numérico es especialmente confuso. ¿Los cuatro números representan potencias de diez representando 7000+900+40+3? ¿O el entorchado crea dos números separados, 79 y 43? Independientemente de esto, estas cuatro cuerdas ofrecen pistas sobre la forma en que los wari representaban números mayores que diez.
INTRODUCCIÓN
Los nudos entorchados también se encuentran en los khipus wari. De hecho, alrededor de un tercio de los nudos de los khipus wari son entorchados o dobles, triples simples, etc. Considerando el gran número de nudos complejos, parece posible, incluso probable, que los nudos entorchados wari, nudos con torsión inversa, y diversos nudos simples representarían potencias de diez, aunque esto todavía no ha sido comprobado.
RESUMEN
Esta ha sido una breve introducción a lo que conocemos sobre los khipus wari, una iniciativa que todavía está dando sus primeros pasos, en parte porque existen muy pocos ejemplares. Ni siquiera sabemos qué idioma hablaban los wari, aunque muchos especialistas creen que era aymara 16• Cabe también señalar que probablemente nunca lleguemos a entender los khipus wari al mismo nivel que los khipus inca y los posteriores, pues en estos últimos casos tenemos relatos en español e informes etnográficos escritos por personas que los usaron o que fueron testigos de su uso. De hecho, lo que conocemos de los khipus wari se deduce en gran parte de nuestros conocimientos sobre los khipus inca, coloniales y modernos. Dicho esto, quizás los resultados del detallado estudio sobre los khipus wari realizado por el autor, permita más adelante a los especialistas comparar las semejanzas y diferencias entre los khipus wari, inca y posteriores, que podría ayudarnos a entender mejor las diversas tradiciones que existieron relacionadas con los khipus.
13.Mackey 2002:325.
14.Mackey 2002.
15.Idem.
16.Urton 2012.
En base a asociaciones arqueológicas y al método de datación por carbono 14, es claro que los khipus wari aparecieron primero durante el Horizonte Medio. Probablemente, fueron inventados por los wari como una herramienta para mantener su imperio, el primero que se desarrolló en los Andes. Los wari crearon los khipus combinando sistemas existentes de bandas de colores y haciendo entorchados con nudos, probablemente porque los nudos implicaban metafóricamente obligaciones de carácter vinculante, y sabemos que muchos khipus inca registraban obligaciones laborales como la mit’a.
Los khipus wari son mucho más coloridos que los khipus inca y posteriores, que no son entorchados. La tradición de entorchar parece haber desaparecido después del Horizonte Medio, pero esto podría deberse a un muestreo sesgado y/o a problemas de preservación. El entorchado reaparecería recién durante la Colonia, en los khipus tipo «canuto». Muchas de las prácticas wari relacionadas con los khipus se mantuvieron en los khipus inca y coloniales, como el uso de atributos como la torsión del nudo, torsión de la cuerda y la de anclaje para transmitir información. El verdadero significado de estos atributos, sin embargo, parece haber cambiado con el tiempo, de una tradición a otra.
Donde más se diferencian los khipus wari de los inca y aquellos posteriores es en sus prácticas de anudado y numéricas, las que todavía no se llegan a entender del todo para el caso Wari. Los conocimientos básicos de aritmética incluían, aparentemente, dos tipos de contabilidad -una consistía sobre todo de unos y ceros que representaban presencia y ausencia, y otra incluía números del cero al, incluyendo, el diez, que posiblemente representaba sumas de tabulaciones binarias. Más aún, si bien parece casi seguro que se registraban números mayores que diez, su mecanismo se ha perdido, pero podría hallarse en su uso de complejos nudos simples para indicar potencias de diez, aunque esto todavía no se ha confirmado, así que aun queda aún mucho por descubrir.
Una serie de piezas de cuerdas de fibra de camélido o algodón, marcadas con distintos tipos de nudos, enredan a los investigadores de los Incas hace al menos un siglo.
Se trata de los «quipus» (palabra quechua para «nudos») que eran un sistema de registro, contabilidad y envío de mensajes del Tahuantinsuyo, como se le conocía al incanato.
En poco más de un siglo, este imperio se extendió desde Cusco, Perú, hasta el sur de Ecuador y Colombia, y partes de Chile y Argentina.
Una parte importante del legado de esta civilización fueron precisamente los quipus. Pero los estudiosos todavía no saben por completo qué cosas registraban o relataban, y aquí te contamos por qué se mantiene el misterio.
¿Qué se sabe de los quipus?
Actualmente se conservan alrededor de 1.000 quipus en museos de Alemania, Estados Unidos y Perú, y en colecciones privadas.
La mayoría de ejemplares fueron hallados en la costa y en la selva de Perú y datan de entre el siglo XV y mediados del XVI (hasta antes de la conquista española).
Aunque se cree que algunos quipus, elaborados entre los siglos VII y X d.C., pertenecieron a la cultura Wari, que dominó los Andes antes que los incas.
GETTY IMAGESLos quipucamayoc eran los funcionarios encargados de elaborar e interpretar los quipus en el imperio incaico.
La mayoría de quipus consta de una cuerda principal horizontal, de la que cuelgan varias cuerdas verticales que llevan numerosos nudos, de distintos colores y formas, y atados siguiendo patrones complejos.
Según cronistas españoles y mestizos del siglo XVI, que transcribían las traducciones de los quipucamayocs (intérpretes de quipus), estos aparatos registraban censos, pago de impuestos, calendarios, eventos históricos, autoridades, jerarquías, canciones, genealogía inca, rebaños de camélidos, reservas de alimentos, etc.
Pero ninguno de los colonizadores aprendió ni explicó el método para «leer» o traducir un quipu. Al menos no lo dejaron por escrito.
Sin embargo, gracias al antropólogo estadounidense Leland Locke, que en 1923 publicó el libro «El Antiguo Quipu, un registro peruano de nudos», se sabe que los quipus eran una especie de expedientes numéricos organizados en base a un sistema decimal.
Hoy en día, los investigadores son capaces de reconocer los números representados en los quipus, según asegura Gary Urton, profesor de Estudios Precolombinos de la Universidad de Harvard y experto en quipus, en distintos artículos científicos que ha escrito sobre el tema en los últimos 20 años.
Códigos distintos
Pero los especialistas todavía no saben interpretar por sí mismos qué cosas eran las que contaban o a qué se referían esos números.
«Todavía no podemos leer las etiquetas nominativas, que parecen haber sido codificadas en los colores y otras características estructurales de las cuerdas», escribió Urton en un artículo del libro «Matemática y Contabilidad en los Andes», de 2012.
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La mayoría de los quipus encontrados proviene de la costa de Perú.
Es decir, el sistema decimal para los números podía confluir en los quipus con otros códigos, como el sistema de colores de las cuerdas, la forma en la que se configuraban las cuerdas, la posición, los tipos de nudos, etc.
Por estas razones, el doctor Galen Brokaw, profesor de la Universidad del Estado de Montana, opina el quipu es un «dispositivo semióticamente heterogéneo«, ya que emplea diferentes códigos en su elaboración.
Además de esta complicación, Urton señala que hay unos cuantos quipus (alrededor de un tercio de los que se conservan) que no siguen el sistema decimal de numeración, si no patrones completamente distintos. Urton sospecha que se trata de quipus «narrativos».
Cecilia Pardo, subdirectora del Museo de Arte de Lima (MALI), dice a BBC Mundo que según las crónicas coloniales, estos quipus narrativos «podrían haber estado contando historias como memorias, hazañas, poemas que los quipucamayoc leían en actividades públicas de manera performática».
Quipu «Rosetta»
La solución a estos enigmas sería encontrar el «quipu Rosetta», como lo llama el profesor Urton.
El «quipu Rosetta» sería la combinación de un quipu y una interpretación confiable del mismo en español que permitan desbloquear al resto de quipus.
Según cuenta el profesor Urton a BBC Mundo, existen entre 40 y 50 transcripciones coloniales, pero ninguna encaja con los quipus existentes.
Pero todavía quedan muchos documentos de las colonias de España pendientes de revisar y en los que podrían seguirse buscando transcripciones.
Actualmente se conservan cerca de 1.000 quipus en museos y colecciones privadas.
«Nuestra mejor oportunidad de descifrarlos vendrá cuando podamos comparar un quipu existente con un registro colonial escrito de lo que estaba contenido en ese mismo quipu», dice Urton a BBC Mundo.
Pero hallar una transcripción que se corresponda con un quipu existente, ¿aseguraría necesariamente entender al resto?
¿Homogéneos?
Urton reconoce que los expertos no saben «en qué medida los quipus estaban estandarizados en todo el imperio Inca», según comenta a BBC Mundo. «Pudo haber diferencias regionales o étnicas en el registro».
«[Pero] hasta ahora, por lo que hemos visto, parece que probablemente estaban bastante estandarizados», aclara.
En sus investigaciones, Urton recoge testimonios de cronistas españoles sobre una «escuela» en Cusco para capacitar a los quipucamayocs en una tradición común para elaborar y manejar los quipus.
«Por lo tanto, creemos que si encontramos una transcripción, será una buena pista para ayudarnos a comprender a todos los quipus. Pero todavía debemos determinarlo», dice Urton a BBC Mundo.
Estudiante de Harvard ayuda a descifrar el misterio del código Inca contenido en los quipus.
Manny Medrano muestra un modelo de nudos de un Khipu, un sistema de información que los Incas usaron para registrar datos. Jon Chase/Harvard Staff Photographer
Durante siglos, Diego no pudo ser escuchado. Un campesino que había vivido en un pueblo remoto en el Imperio Inca, existía solo como un número anónimo registrado en un khipu, un sistema de cuerdas anudadas que se guardaba para el conteo del censo y la contabilidad.
Se conoce y hay evidencia de todos los logros del Imperio Inca, incluyendo un sistema de carreteras masivos, métodos de cultivo sofisticados, sistemas de riego de ingeniería hidraulica avanzada y una arquitectura asombrosa. Y hasta donde se conocía, fue el único estado precolombino que no inventó un sistema de escritura.
Pero un descubrimiento de Manny Medrano, un estudiante universitario de Harvard que vive en Eliot House, Estados Unidos, ha comenzado a revelar los secretos de Diego, el poblador de la época inca, detalles no solo sobre identidad del hombre y de la clase a la que pertenecia en su aldea, sino también su forma de vida.
Los incas, cuya civilización se originó en Perú y creció hasta incluir pueblos y culturas a lo largo de la costa oeste de Sudamérica desde 1400 hasta 1532, dependieron de cuerdas anudadas para codificar información, un sistema tan complejo que los eruditos todavía luchan para darles sentido.
«Les está dando a los incas su propia voz», dijo Gary Urton , presidente del Departamento de Antropología y profesor de Estudios Precolombinos de Dumbarton Oaks, quien guió a Medrano en su investigación. «Nunca pude entender los significados ocultos en estos dispositivos. Manny los descubrió, centrándose en su color y en su construcción de anverso o reverso (derecho e izquierdo). Este fue el único caso que hemos descubierto hasta ahora en el que coinciden uno o más (en este caso, seis) khipus y un registro del censo».
Los hallazgos, realizados durante las vacaciones de primavera del primer año de Medrano, lo llevaron a él y a Urton a publicar su investigación en Ethnohistory , una revista antropológica e histórica. En un logro extraordinario para un estudiante universitario, Medrano es el autor principal del artículo, que saldrá a la venta en enero.
«Esto constituye la primera instancia de la ‘lectura’ de información de los nudos del khipu», afirma el documento, titulado en idioma ingles “Toward the Decipherment of a Set of Mid-Colonial Khipus from the Santa Valley, Coastal Peru.”.
«Es como tener un documento escrito para pasar a la historia, de la misma manera que lo haria un libro, y que podríamos revisar por pares, es algo realmente emocionante», dijo Medrano, ahora de 21 años.
Urton explicó que el descubrimiento fue «un paso importante» en la comprensión de la vida Inca. Conocida durante mucho tiempo como la única civilización de la Edad de Bronce sin un lenguaje escrito, los incas usaban khipus, que estaban teñidos en una variedad de colores y colgados de un cordón horizontal, como depósitos de información numérica y narrativa. Durante su primer año, Medrano tomó un curso introductorio de Urton, que compiló una base de datos de cientos de khipus de museos de todo el mundo.
«La única historia que tenemos del Imperio Inca es la que escribieron los españoles después de que conquistaron a los Incas», dijo Urton. «Y estas narraciones tienen todo tipo de problemas con los españoles que escriben desde su propio punto de vista y con sus propios prejuicios. Me pareció que los khipus representaban la propia historia de los incas», recalco el investigador.
Posteriormente, el profesor contrató a Medrano para ayudarle a organizar citas en su libro recientemente publicado en idioma ingles, “Inka History in Knots: Reading Khipus as Primary Sources.” (Historia inka en nudos: Lectura de khipus como fuentes primarias). Durante un dia de clases, Urton mencionó seis khipus recientemente redescubiertos en un museo en Lima, Perú. Estas cuerdas eran únicas porque su existencia afirmaba un censo escrito que los españoles habían registrado en 1670 acerca de 132 tributarios indios Recuay, y Urton esperaba encontrar ayuda para investigarlos.
Manny Medrano ’19, ala derecha, explica el significado de los Quipus. Jon Chase/Harvard Staff Photographer
«He estado estudiando unas 600 khipus en Norteamérica y Europa, no solo por su color, sino también por la forma en que las cuerdas giran hacia la izquierda o hacia la derecha, y otras características similares. Hay mucha variación estructural «, dijo Urton. «Sabía que tendríamos la mayor posibilidad de descifrar estos en un reto con la colaboración de uno o dos estudiantes, apoyados con un documento en español que registraba la misma información».
Entonces su discipulo Medrano le dijo: «Tengo vacaciones de primavera y sin nada planificado que hacer». Medrano se puso a trabajar. Aunque estaba más interesado en estudiar matemáticas y economía, también tenía un gran interés en la arqueología. Estudió los khipus, con la hipótesis de que los nudos anchos o dorsales contenían información significativa sobre la división del pueblo de Recuay en mitades o mitades. Estas mitades no solo dividieron el pueblo geográficamente, sino que también reflejaron el estado social.
«Ahora sabemos no solo que había seis clanes en el valle, sino también qué estatus social tenía cada clan y cada aldeano en la sociedad de Recuay», dijo Medrano, quien aprovechó su concentración en matemática aplicada y fluidez en español para conectar los khipus con los nombres del censo. «Me encantó la idea de que podría haber números o palabras codificadas en estas cuerdas anudadas».
«Pensamos en el lenguaje como hablado o escrito», dice Medrano. «Pero el khipu realmente toma eso y rompe ese límite y hace del lenguaje algo que se puede sentir, algo que se puede tocar y algo que se puede manejar».
Hizo gráficos y comparó los nudos en el khipu con un antiguo documento del censo español de la región cuando algo hizo clic. «Algo se veía fuera de lo normal en ese momento», dijo Medrano. «Parecía que había una coincidencia que era demasiado fuerte para ser aleatorio».
Se dio cuenta de que, como una especie de ábaco textil, el número de colores únicos en las cuerdas casi coincidía con el número de nombres en el censo español.
Por ejemplo, si había ocho «Felipes», todos estaban indicados por un color, mientras que «Joses» estaba indicado por otro color.
«Había tantas combinaciones diferentes de colores, ya sea colores sólidos o dos colores girados juntos», dijo Medrano. «Parecía que había suficiente diversidad aquí para codificar un idioma».
Los khipus eran similares y provenían de un sitio de enterramiento en un valle fluvial en la costa norte de Perú, era la sociedad de Recuay. Urton había descubierto previamente que el documento español hacía referencia a 132 contribuyentes en una aldea.
En total, los seis khipus tenían 132 grupos de seis cuerdas.
Medrano planea continuar su investigación. Ha decidido especializarse en matemáticas aplicadas y especialización en arqueología.
«Hay cientos de khipus que podrían codificar historias y también cientos, si no miles, de documentos españoles del período que también contienen historias transcritas», dijo Medrano. «Pero, necesitamos un enlace [para conectarlos]».
El objetivo aquí es «ser capaz de mirar el pasado no solo como Indiana Jones o tratar de descubrir un ídolo dorado en una cueva», dijo Medrano, «sino para ayudar al proceso de hacer que se cuente la historia desde la perspectiva de las personas que han sido conquistadas».
Los incas usaban khipus, los coloridos y tridimensionales sistemas de cuerdas, como dispositivos de registro para contar datos de censos, recursos de inventario y las narraciones de historias reales, mitos y canciones.
Medrano, cuya familia es mexicano-estadounidense y que ha agregado un grado en arqueología a sus estudios como resultado de esta investigación, dijo que siente una conexión personal con el trabajo.
«Cuando hablo con mis amigos sobre el trabajo que hago, tienden a tener nociones aisladas de cómo se puede contar la historia, ya sea por escrito o en imágenes. Esta investigación colapsa y combina las nociones de lo que pensamos que es la grabación del pasado. Lo que tomamos de las fuentes españolas es una lectura colonial de la historia. Es importante alejarse de lo que dice la historia europea sobre estas personas y de lo que realmente dicen los indígenas sobre sí mismos «, dijo.
«Cuando mis abuelos vinieron aquí hace un par de generaciones, no pensaron que alguien en su familia escribiría algo que pasaría a la historia. Creo que es importante atraer a gente a estos espacios de investigación».
La presente es el documento de una charla que tuvo como objetivo informar los avances de investigación acerca del hallazgo de un grupo de quipus inca en la Zona Arqueológica Huaycán de Cieneguilla, recuperados mediante excavación en un contexto de tumba parcialmente saqueada, la cual fue intervenida como parte del PIA-2011 por el Proyecto Integral Huaycán de Cieneguilla, en el marco del Proyecto Qhapaq Ñan del Ministerio de Cultura.
Autor: Lic. Mario A. Ramos Vargas
Responsable del Componente de Investigación Proyecto Integral Huaycán de Cieneguilla
Proyecto Qhapaq Ñan
Sede Nacional Ministerio de Cultura
Huaycán de Cieneguilla como zona arqueológica es muy bien conocida en la literatura por ser un asentamiento de ocupación tardía, correspondiendo sus dos grandes ocupaciones a dos períodos distintos, primero al Intermedio Tardío (1000-1470 d.C.) como uno de principales centros urbanos establecidos por el Señorío Ychsma en el valle de Lurín, que además fue sede del curacazgo de Huaycán, uno de los cuatro existentes en el valle medio de este río (Cornejo 2000: 162) y luego al Horizonte Tardío (1470-1533 d.C.) durante la arremetida Inca en la Costa Central, siendo incorporado al Tawantinsuyo como parte de la Provincia Inca de Pachacamac, adquiriendo la categoría de centro administrativo local,integrado claro está al Qhapaq Ñan por medio de un camino transversal hacia la costa,que hoy se conoce como Tramo Xauxa-Pachacamac, que en buena parte de su recorrido ocupa la cuenca del río Lurín.
Así Huaycán de Cieneguilla como Zona Arqueológica, se ubica en la parte superior del vallebajo del río Lurín, a una altitud de 449 msnm, punto que vendría a ser el inicio de la chaupiyunga, una zona ecológica de transición entre la costa y la sierra que se encuentra entre los 500 y 2000 msnm (Feltham 2009), un espacio geográfico codiciado en tiempos prehispánicos por ser zona apta para el cultivo de la coca (Rostworowski 1973; Marcus ySilva 1988). El asentamiento se encuentra emplazado al pie de la quebrada Huaycán,ocupando ambas márgenes de la terraza aluvial, lo mismo que vino a suceder con el establecimiento moderno de dos poblaciones: Huaycán de Cieneguilla en su margenderecha y Las Terrazas en su margen izquierda, pertenecientes políticamente al distrito de Cieneguilla, en la provincia y departamento de Lima.
La Zona Arqueológica Huaycán de Cieneguilla presenta seis sectores diferenciados, cinco de los cuales (sectores I, II, III, IV y V) corresponden a su parte tardía, inicialmente identificada como PV48-57 (Patterson 1966; Feltham 1983; Guerrero 2001) y la otra sexta(Sector VI) definida originalmente como un sitio distinto (PV48-56) por ser de ocupación temprana (Patterson 1966; Feltham 1983 y Guerrero 2001).
El dominio inca en Huaycán de Cieneguilla se materializa claramente en la traza de dos delos doce conjuntos arquitectónicos identificados en el Sector II de su Área Nuclear:Conjunto G (Ventanas) y Conjunto H (Hornacinas)1, donde el primero de ellos contiene claros indicios del sello imperial en su arquitectura (vanos de forma trapezoidal), a diferencia del otro que no los presenta. Sin embargo, ambos parecen incluir el patrón dediseño urbano inca, caracterizándoseles como residencias de élite o palacios (Negro 1977; Eeckhout 1999), además de que su diseño y ejecución para cada uno se habría realizado como un solo proyecto constructivo (Negro 1977; Ruales y Las Casas 2008), levantados sobre arquitectura previa (Negro 1977; Ruales 2004; Ruales et al. 2014) y ubicados de manera prominente, sobre una zona elevada con una vista privilegiada. En ellos además,se hace distinguible un cambio en el sistema constructivo de los muros, reflejado en su aspecto ciclópeo, además de la introducción de nuevos elementos y materiales constructivos como por ejemplo el poyo escalonado y el adobe rectangular, respectivamente. Sin embargo, sólo el Conjunto G presenta la forma trapezoidal en algunas puertas y ventanas, aunque es del Conjunto H de donde procede el grupo de quipus.
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1 Los conjuntos mencionados consideran un espacio público-ceremonial principal de distinta tipología sobre el cual gira el resto de estructuras del edificio. Se tratan de recintos sobre elevados que configuran plataformas asociadas a un patio, donde un elemento característico define su tipo, la rampa acceso para el Conjunto G y el friso mural para el Conjunto H.
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Enfocándonos en el Conjunto H, la composición de este edificio muestra una delimitación clara, con un acceso único desde el exterior, cuyo desarrollo posterior nos conduce casi inmediatamente (indirecto) a un patio central con banquetas, flanqueado por dos plataformas elevadas (Este y Sur) y un muro con el friso de los “doce círculos lunares” (Negro 1977; Bueno 1993). Este patio es el espacio público por excelencia del conjunto y viene a articular a los demás recintos del conjunto.
Aquí el patio es el último espacio público, en ese sentido las plataformas que comparten una misma escalera, dan paso a recintos restringidos, controlándose el ingreso y la circulación. De estas dos, la plataforma Sur es la más significativa, ya que nos conduce a espacios habitacionales caracterizados así por el equipamiento que presentan (banquetas y poyos), que finalmente luego de atravesarlas llega al ‘recinto necrológico’, mientras que la plataforma Este nos comunica al ‘gran patio’ (Ruales y Las Casas 2008), el mayor del conjunto.
El ‘recinto necrológico’ (Negro 1977) se trata de un recinto amplio de forma trapezoidalque contiene tres cámaras funerarias contiguas -lamentablemente todas saqueadas-(tumbas H1-23A, H1-23B y H1-23C) y un pequeño espacio cercado con muros bajos y vano orientado a las tumbas, el cual se considera como una remodelación posterior al espacio original que fue un patio. El techo de las tumbas configura un segundo nivel asociado a dos frisos escalonados y serie de tres nichos, igual número de nichos también presente en el primer nivel del muro frontal de las tumbas.
Se intervino una de las tumbas, la H1-23A, por ser la que evidenciaba superficialmente la mayor cantidad de material cultural recuperable, a pesar de haber sido su arquitectura funeraria la más afectada por el vandalismo, presentando un forado hacia el frontis queda al patio.
La excavación de esta tumba implicó todo su interior hasta dar con el piso de la cámara funeraria. Se logró definir tres niveles de deposición de donde se recuperó los restos de un diverso contenido cultural que correspondería al fardo y parte del ajuar funerario.
El material óseo humano recuperado correspondería al parecer a tres individuos: dos adultos y un niño, cuyos sexos todavía no se han determinado al encontrase en estos momentos en pleno proceso de análisis. Asimismo, también fueron hallados ciertos materiales enteros a pesar del atentado que sufriera esta tumba, resaltando entre ellos los siguientes objetos: un pequeño quero inca hecho de madera y decorado con diseños geométricos incisos, un ejemplar completo de spondylus, tres mates con su interior rellenos de algodón, un conjunto de husos de madera, una diminuta espada de tejedor enmadera, y una pequeña olla de cerámica con diseños de serpiente en alto relieve conteniendo semillas en su interior.
Finalmente, por debajo de todos los materiales y en contacto con el piso se ubicó lo que parecía era la base del fardo (Bardales 2014: 47) y que luego durante su intervención fue definido como un fragmento o resto de fardo (Landa2013).
Durante el inventario de los materiales recuperados en las excavaciones de la temporada 2011, nos percatamos que la envoltura textil del fragmento de fardo al encontrarse roto exponía parte de su contenido, un conjunto de cuerdas con nudos de un probable ejemplar de quipu.
El trabajo posterior de desenfardelamiento a cargo de la conservadora de textiles Patricia Landa (2013), dejaría en evidencia que el contenido de este paquete funerario se encontraba aun intacto.
Todo el paquete consideró el registro de 24 elementos, entre ellos elementos de cobertura (amarre y envoltura) y relleno, además del propio contenido, que por su disposición parecen haber sido colocados siguiendo un orden. Dentro de la serie de objetos destacan un costurero con todos sus implementos, una valva de spondylus, bolsitas con contenido vegetal, restos de honda en fibra vegetal, y lo más sorprendente, un conjunto de quipus, donde cada uno se encontraba enrollado o envuelto, manera que era como se los guardaba (Arellano 1999: 230). El conjunto de estos últimos fueron encontrados en el fondo del paquete, habiendo sido colocados primeros, mientras que, a diferencia del cesto de costurero y el spondylus al ubicarse encima, son los que se colocaron al final.
Como ‘grupo o conjunto de quipus’ recuperados a partir del desenfardelamiento, se identificó de manera inicial nueve elementos de quipus (Landa 2013). Sin embargo, un registro preliminar especializado de estos quipus que se manejó de manera paralela al desenfardelamiento, determinó un total de 22 cordones principales, identificando siete piezas asociadas y/o articuladas a las nueve contabilizadas en principio, además de que uno de los especímenes se compone de siete piezas articuladas (Rojas et al. 2013).
El análisis preliminar de la colección de quipus de Huaycán de Cieneguilla contenida en el ‘fragmento de fardo’, permitió señalar que estos presentan atributos propios de la manufactura inca y el contenido son convenciones canónicas propias de esta época y sociedad (Rojas et al. 2013). Sin embargo, este se muestra singular al haber estado contenido en un paquete textil junto a otros materiales que podrían considerarse como ofrendas 2.
Esto mismo habría sucedido con dos de los tres individuos (dos adultos y un niño) depositados en esta tumba, que no necesariamente debieron ser colocados en un solo momento, sino que pudo ser progresivo en el tiempo (Bardales 2014: 48), y que de poder determinarse el personaje principal, que en este caso se trataría de un funcionario de élite, esto por el tipo de objetos asociados y por haber estado albergado en aquel lugar, en una zona de carácter privilegiado al interior del palacio.
Siendo así, el personaje principal que albergara esta tumba se habría desempeñado como un funcionario estatal o curaca al servicio del Tawantinsuyo, inclinándonos por la segunda opción, pese a que no hayamos encontrado los restos de ciertos artículos (orejeras,ornamentos de oro y el banquillo de madera llamado tiyana)3 que puedan indicar su relación directa con la nobleza hereditaria provincial (Frame 2004) pero sí por la presencia de una pieza diplomática de prestigio, lo cual constituye el kero , que lo habría recibido en vida y que en otros casos en contextos funerarios, al acompañar a los muertos indica el rango y la posición que había tenido en vida (Ziółkowski 1979), porque como es sabido, al igual que muchos señores nativos de la era toledana, en la revisita de 1588 practicada en Sisicaya, en el valle de Lurín, el curaca del lugar, don Diego Chauca Guamán aparece también interpretando los datos contenidos en los quipus para que sean vertidos en el registro alfabético de los escribanos españoles (Salomon y Grosboll 2009), por tanto es muy posible que el personaje principal aludido se haya tratado más bien de un curaca que habría usado quipus, esto según conforme con la lista de otras personas (astrólogos, curacas 4, enviados del Inca, gobernadores, jueces, administradores de tambos y otra serie de contadores locales que tenían que ver con la economía y producción del lugar(ganadería y agricultura) que las habrían usado (Arellano 1999).
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2 Algo similar sucedía con el contexto de quipu de Pachacamac, donde a manera de ofrenda (Ministerio de Cultura 2012: 21), se encontró durante la apertura y extracción de los quipus, en el fondo del paquete, un fragmento de liso (palito) y muestras de dos tipos de molusco: spondylus y caracol marino (Bueno 1990:100).
3 Cabe mencionar, aunque no se haya recuperado algún ejemplar de orejera, el fragmento de vasija escultórica con el personaje antropomorfo que lleva una honda sobre la cabeza a manera de tocado, el cual aparece asociado al contexto funerario, también porta orejeras. Como es bien sabido la clase alta del estado cusqueño era llamada incas u “orejones del Cusco” (Pärssinen 2003: 157), esto último por las llamativas orejeras portantes
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Pero esta última apreciación no niega del todo la inexistencia de un quipucamayoc en el asentamiento de Huaycán de cieneguilla, como veremos a continuación. Como es sabido el quipu era el principal y eficaz instrumento utilizado en el mantenimiento de registros en el Tawantinsuyo, y los quipucamayos los especialistas en su manejo para la fijación de la información. Como funcionarios estaban organizados en varios niveles, por lo tanto había una jerarquía entre ellos (Guaman Poma 1980 [1615]; Urton 2011b), de acuerdo posiblemente a la jerarquía administrativa inca (Arellano 1999: 255). Como lo sugirió Gary Urton (2011b: 132-133), los funcionarios eran enviados desde los centros administrativos estatales con la misión de recolectar información sobre la población de cada comunidad.
Esta información era tomada de los quipus de los registradores locales, la que a su vez era ingresada en la contabilidad oficial de los quipus de funcionarios administrativos de rango superior en centros administrativos estatales. La totalidad de esta información finalmente llegaba a la capital inca en Cusco. En ese sentido los quipus encontrados en Huaycán de Cieneguilla representarían documentos de recolecta local, al contener posiblemente sólo información en torno a su área de influencia. En ese sentido, Huaycán de Cieneguilla debió contar con sus propios quipucamayocs dentro de la estructura social bipartita en la organización espacial inca del núcleo del asentamiento, un alto (Hanan) Huaycán representado por el Conjunto G y un bajo (Hurin) Huaycán representado por el Conjunto H.Lo singular de este contexto funerario lo representa el costurero con todos sus implementos, evidencia que podría dar respuesta a preguntas anteriormente planteadas,de si el mismo quipucamayoc (especialista en quipu) se fabricaba su propio instrumento que le serviría para el registro (Arellano 1999: 257).
Si bien el contexto funerario de Huaycán de Cieneguilla, corresponde a tres individuos (dos adultos y un niño) -esperando poder determinar el sexo de estos a partir del análisis bioarqueológico que en estos momentos se realiza- sin haber podido determinar el personaje principal, a pesar que lo estamos interpretando como un curaca, la existencia del otro individuo adulto podría corresponder al supuesto quipucamayoc o tratarse de un asistente en la confección de los cordones para los quipus. De ser el primer caso, el curaca habría sido enterrado con propio quipucamayoc.
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4 Se sabe que existían depósitos de quipus en las casas de los curacas o nobles indígenas a partir de la Visita hecha a la provincia de Chucuito (Arellano 1999: 230).
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Finalmente quedan muchas preguntas por responder, las que serán aclaradas de algún modo a partir de los resultados de los análisis bioarqueológicos y textiles (costurero) que se vienen realizando en estos momentos. Sin embargo, el sólo hecho del descubrimiento de este conjunto de quipus en Huaycán de Cieneguilla confirma el rol privilegiado que los incas le dieron a este asentamiento preexistente. La marcada extensión y complejidad interna frente a otros asentamientos del valle de Lurín resaltan a primera vista. La importancia de este asentamiento en la región parece haber estado presente en las dos épocas en que fue ocupada, así lo parece evidenciar su Área Nuclear, con la presencia de conjuntos arquitectónicos que incluyen espacios públicos-ceremoniales de variada tipología jerarquizados espacialmente. Sin embargo, la ubicación estratégica de su emplazamiento sería advertido por los incas, al controlar posibles rutas de comunicación (Ruales et al. 2013), cualidad que primaría en su elección como centro administrativo local, el cual debió ejercer hegemonía sobre asentamientos próximos de menor jerarquía como Molle, Panquilma y Rio Seco, pero a su vez supeditado supeditado a Pachacamac, capital provincial Inca.
* Paper presented at the 55 th Annual Meeting of the Institute of Andean Studies, Berkeley.
10 de enero del 2015
Investigación. La antropóloga Sabine Hyland anuncia que dentro de un año tendrá listo su investigación sobre la Tabla-Quipu. Este sistema fue importante en el imperio Inca.
A pesar del tiempo transcurrido, aún es un misterio el mensaje que encierran los quipus. Algunos científicos creen que además de un complejo sistema matemático es también un registro literario, una suerte de lenguaje secreto. La antropóloga Sabine Hyland desarrolla una hipótesis al respecto que a continuación se desarrolla.
La información esta basada en una investigación de la antropóloga estadounidense Sabine Hyland. Ella expone la hipótesis de que los quipus era una suerte de registro literario, usado a manera de código, es decir, podían transmitir mensajes.
La clave de la investigación de Sabine Hyland, profesora de Antropología de la Universidad de San Andrés (University of St. Andrews) en Escocia, es un quipu hallado en 2005 por la profesora Rebeca Arcayo Aguado en el interior de una iglesia colonial de un pueblo de Áncash no precisado. Este quipu, denominado Tabla-Quipu, fue elaborado a mediados del siglo XIX, durante los primeros años de la República.
Hyland detalla que la Tabla Quipu es una madera que lleva una serie de quipus, hilos de lana de ovino con nudos de colores y de tamaños distintos, colocados uno debajo del otro sobre su superficie. La diferencia con otros quipus es que al lado de cada uno de los nudos había una palabra escrita en español.
La Tabla contiene 282 nombres, de los cuales 177 están acompañados por sus respectivos quipus. Hyland ensaya la siguiente hipótesis: si se logra determinar una relación entre los quipus y sus formas con los nombres, la ciencia podría ser capaz de descifrar el código de los quipus. En síntesis, esta tabla podría convertirse en una especie de Piedra Rosetta, la pieza clave que permitió a los franceses descifrar los jeroglíicos de Egipto.
Recuerda que varios cronistas coloniales escribieron que los quipus incaicos sirvieron como registro literario y estadístico al mismo tiempo. Precisa que Pedro Sarmiento de Gamboa, Juan Polo de Ondegardo, Antonio de la Calancha y Fernando de Montesinos afirmaron que los quipus sirvieron para anotar la historia, las genealogías reales y otros tipos de narración.
Cita también el caso de la escritura cuneiforme. Los antiguos caracteres asirios inscritos sobre bronce, ladrillos, piedra y otros materiales sirvieron también para anotar la historia y genealogía real, además de los datos económicos. “Sin embargo, los quipus son la única especie de escritura por textiles. Fue una realización increíble de los incas antiguos”, destaca.
En sus Comentarios Reales…,Garcilaso de la Vega menciona que “Los quipucamayoc fueron asignados por los curacas y nobles de sus respectivas provincias para la conservación de los hechos históricos transmitidos por sus predecesores o de todos los otros eventos dignos de mención que ocurrieran en algún distrito; y elquipucamayoc, haciendo de escritores e historiadores, conservaban los registros que, como hemos dicho, eran los quipus o ‘crónicas’”.
Existe evidencia de que algunas órdenes religiosas que llegaron con los españoles a mediados delsiglo XVI emplearon los quipus para evangelizar a los indígenas peruanos. Un ejemplo fue el caso de los Mercedarios. Ellos utiliza ron los quipus a fines del siglo XVI en sus labores de evangelización. Los misioneros ordenaban que se incluyera en los quipus las principales oraciones católicas y registrar actividades del año cristiano.
Sin embargo, la supervivencia del quipu estuvo en manos de los indígenas. Su presencia fue mayor en los lugares alejados de las grandes ciudades donde la presencia del poder hispano era fuerte. Su uso se convirtió en una práctica secreta.
INVESTIGACIÓN
“Estoy estudiando el quipu; este consiste en una tabla con los nombres de los pobladores y su correspondiente cuerda de quipu”, expresa la investigadora, reticente a dar más detalles de su trabajo. Sin embargo, revela que el uso de la Tabla-Quipu fue desarrollada por primera vez a mediados del siglo XVI por la orden de los Mercedarios y su uso fue generalizado; sin embargo, estos fueron desapareciendo con el tiempo, agrega.
“Este quipu, en particular, es el único que existe en la actualidad”, refiere hilando al resaltar la importancia científica de la Tabla-Quipu de Áncash. Afirma que es la única evidencia de los quipus en estilo inca asociada con la escritura en castellano.
Menciona que hace 30 años un antropólogo peruano, Román Robles, encontró otra Tabla-Quipu (el hallazgo se produjo en el pueblo de Mangas, provincia de Cajatambo, en Lima) e hizo un estudio muy importante de ella. Lamentablemente, cuando regresó al lugar para profundizar su trabajo, no la encontró más.
Robles, en su obra Quipu y mashas en la comunidad campesina de Mangas (1982) hace un detallado análisis morfológico de la Tabla-Quipu. Aparentemente, se trataba de un padrón de los comuneros. En la Tabla figuran el nombre de los pobladores y sus respectivos hilos con colores distintos que los distinguen. “Esta Tabla-Quipu –la que es materia de su estudio– pertenece a la segunda mitad del siglo XIX. Se guardó en un baúl grande de madera en una iglesia local. Hay 282 nombres –de hombres y mujeres– por los dos lados. No se podían leer algunos de los nombres por las manchas de orina de los murciélagos. Entonces, Gene Ware, un especialista y profesor estadounidense, tomó una imagen multiespectral de la TablaQuipu que reveló 40 nombres que no se podían leer anteriormente”, afirma.
Hyland manifiesta que todavía está al comienzo de sus investigaciones sobre la relación entre la cuerda y el nombre en la Tabla-Quipu. Sin embargo, confía en que si se confirma su hipótesis, cambiaría el concepto que se tiene sobre los incas, o sea que no conocieron la escritura. “Me parece que sí. Los incas conocieron la escritura. Sin embargo, puede ser que la escritura incaica no haya sido fonética, sino simbólica, en que los rasgos distintivos representaron ideas mismas”, subraya. Podríamos estar en el umbral de una nueva era y cambiaría la historia que conocemos.
Estudio. Esta es una de las ilustraciones de Guaman Poma de Ayala que es estudiada por el investigador inglés.
William Burns Glynn ensaya un homenaje a los amautas y a los quipucamayocs, los encargados de transmitir conocimiento, los primeros, y de leer e interpretar el mensaje guardado en los quipus, los segundos. Él es uno de los propulsores de la teoría de que este sistema fue más que una forma de contabilidad, era un mecanismo que transmitía conocimiento.
Experto. William Burns es uno de los pocos investigadores especializados en el estudio de los quipus precolombinos.
WILLIAM Burns se queda pensativo cuando se le pregunta cómo se imaginaba que eran los amautas quipucamayocs; luego con una sonrisa afirma: «Los imagino como un grupo de personas de inteligencia superior que busca soluciones para satisfacer las necesidades de su pueblo».
Burns acababa de culminar su conferencia El mundo de los amautas, en el Museo de la Nación. En su charla hizo una recopilación de sus investigaciones en torno a los quipus, partiendo de la conclusión de que éstos contenían mensajes. En su discurso resalta que el Estado Inca fue extraordinariamente organizado y que, de acuerdo con su teoría, contaba no solo con un método de escritura y de contabilidad a través de los quipus y las yupanas– sino también con una sofisticada manera de transmitir las ideas, y en este punto el aporte de los amautas y los quipucamayoc fue importante.
«Es en el seno de esas civilizaciones prehispánicas que esclarecidos sabios llamados amautas, con sus saberes y experiencias en diversos campos del conocimiento humano, contribuyeron a la organización histórica del antiguo Perú», afirma Burns sin perder la sonrisa, mientras es felicitado por el público.
Hace una pausa y retoma la conversación para comparar la importancia de estos maestros en la vida del imperio con la que ejercieron en su tiempo los siete sabios de la antigua Grecia: Cleóbulo de Lindos, Solón de Atenas, Quilón de Esparta, Bías de Priene, Tales de Mileto, Pítaco de Mitilene y Misón de Quene.
En el caso de los amautas, eran personas dedicadas a la educación formal de los hijos de los nobles y del Inca. Instruían a los futuros gobernantes normas morales, religiosas, históricas y formas de gobierno en el Imperio. También enseñaban matemáticas y conocimientos sobre la tierra y el universo (cosmovisión andina). El investigador inglés airma que los amautas transmitían por vía oral valiosa información que consideraban debían conocer los nobles.
Uncu. O poncho inca, contiene diseños geométricos o tocapus.
El quipucamayoc era el especialista en elaborar, «leer» y archivar los quipus. Estaba dotado de una memoria prodigiosa. Apoyaba a los administradores de collcas, a los agrimensores para distribuir la tierra, a los cobradores de impuestos, para el control de los contribuyentes y los ingresos fiscales; a los astrólogos para predecir la época de la siembra y de la cosecha.
Informaba al Inca sobre: los impuestos obtenidos, nacimientos, matrimonios y defunciones; cifras de producción y cosechas; hombres en capacidad de formar parte del ejército, entre otros. Los detalles, presentados en quipus, se enviaban a la capital imperial para que el Inca, en posesión de estos valiosos datos, determinase su política general.
Fue tan sofisticado el sistema de interpretación de los quipus que los incas formaron escuelas donde enseñaban a leerlos. Los amautas fueron los responsables de esta labor, que estaba dedicada exclusivamente a los jóvenes nobles, de sangre ilustre, que formaban parte del entorno familiar del Inca.
Burns sitúa a estos personajes por encima de otras clases sociales y cree que el secreto de su conocimiento está en los quipus y en los más de 40 años de trabajo ha logrado identificar un alfabeto de diez consonantes. Para veriicar su hipótesis redujo las 16 consonantes quechuas en sus sonidos. Encuentra que aunque hay 16 de ellas, pueden reducirse a diez sonidos sin perder el signiicado del mensaje.
Con la ayuda de algunos dibujos elaborados a mano, precisa que la clave para traducir una letra en un número está en uno de los sonidos predominantes de cada numeral: Juk es igual a 1 («uno» se dice «Juk» en quechua) en que la letra J representa 1; iskay igual a 2 («dos» se dice «Iskay» en quechua) en que la semivocal «ay» está para 2; kimsa es igual a 3, en que «m» representa 3. El resultado final de esta conversión es: 1=j; 2=w (y); 3=m; 4=t; 5=r; 6=s; 7=q (k); 8=p; 9=n; 10=ch. (21).
Basa su trabajo en el estudio de la Nueva Coronica y Buen Gobierno del cronista indio Felipe Guaman Poma de Ayala. En los dibujos sobre los emperadores incas, identifica los símbolos que guardan los nombres de los gobernantes, estos se ubican en los tucapos de sus uncus.
En estos uncus aparecen algunas cintas verticales u horizontales llamadas tucapo. Los mismos símbolos del uncus aparecen también en antiguos jarrones y vestidos. Los tucapos fueron prohibidos por el virrey Toledo, temía que en ellos se llevaran mensajes.
Burns Glynn determinó que la clave para descifrar los caracteres está en leer los signos que se usan en los tucapos de todos los emperadores Incas. Esto es posible desde que los dibujos están acompañados por nombres que son a menudo muy cortos. Precisa que este tipo de escritura se hizo de la derecha a la izquierda y viceversa, de la cima al fondo y al revés. Una palabra también podía escribirse en zigzag u otras formas interrumpidas.
El estudioso inglés va más allá y ensaya hipótesis de cómo el quechua se usó como una clase de idioma matemático. Esta vez utiliza como sustento el dibujo de Guaman Poma sobre el quipucamayoc. Allí vemos al contador inca que sostiene un quipu entre los brazos extendidos. Debajo, en la esquina derecha, aparece una yupana (yupai significa «contar») –el ábaco inca– con una configuración numérica.
Burns no cree ser merecedor de los homenajes recibidos. «Soy admirador de la cultura inca. Ellos fueron los verdaderos sabios», remarca. En síntesis, el investigador cree que el Inca fue un imperio eficiente que administró sabiamente un vasto territorio y para ello utilizó un sistema de lenguaje tridimensional, que no solo transmitía palabras, sino conceptos, ideas. En resumen, una forma de conceptualizar la vida. Su cosmovisión.