Antiguos peruanos habrían realizado sacrificios humanos similares a los aztecas y mayas

Estudios de antropólogos en zona de hallazgo en La Libertad

Los restos de 33 niños y adolescentes y 63 camélidos, con una antigüedad de 800 años, pertenecientes a la cultura Chimú y hallados en el norte del país, evidenciarían la práctica de sacrificios humanos en los rituales de los antiguos peruanos, como lo hacían los aztecas y mayas.

El arqueólogo encargado de las excavaciones, Gabriel Prieto, sostuvo que la antropóloga física del equipo forense peruano, Katia Valladares, quien desarrolló trabajos en el lugar durante la última semana, determinó que los restos humanos presentan una incisión horizontal en el esternón.

El corte para extraer el corazón, hecho poco antes de morir, habría provocado un sangrado intenso y por reacción química ha quemado la zona torácica de las personas sacrificadas, cuyas edades fluctúan entre los 6 y 18 años, refirió.

“De los 33 individuos humanos hallados hasta hoy, ocho han sido sometidos a estudios de laboratorio y todos presentan la misma característica”, indicó.

Para el especialista este ritual podría asemejarse al de otras sociedades como la azteca y la maya, las cuales, dijo, practicaban este tipo de cortes para extraer el corazón.

“Por el esternón no hay alguna arteria importante que puede generar la muerte del individuo al sufrir una herida cercana; por ese motivo podríamos presumir que esto (los chimúes) lo hicieron para sacar algún órgano vital, lo que sí es mortal”, señaló.

El arqueólogo especializado en fauna del Instituto Francés de Estudios Andinos, Nicolás Goepfert, dijo que “este es el más importante hallazgo de camélidos antiguos de la costa norte”, en el departamento de La Libertad.

El estudioso, quien desde hace algunos días trabaja en la zona, dijo que las llamas presentan también cortes en la zona del esternón, similares a los inferidos a los menores humanos, y que esto coincide con un ritual practicado hasta hoy, principalmente en Puno y Arequipa, para extraerle el corazón a la llama.

“Sin embargo, de dicha tradición no había un registro arqueológico, este sería el primer indicio de que ese ritual es ancestral”, sostuvo.

Goepfert, además, determinó que los camélidos sacrificados, que son en su mayoría crías, fueron encontrados con las patas atadas con soguillas y con gran parte de su pelaje en buen estado de conservación.

“En el estómago hemos hallado semillas, las que serán estudiadas en laboratorio para conocer más acerca de lo que comían estos animales”, dijo.

Puntualizó que las llamas vivían en la costa y que desaparecieron durante la llegada de los españoles, además indicó que algunos vegetales encontrados en su pelaje demuestran que vivían en las chacras de alrededores y no en la sierra, como lo hacen actualmente.

“Estas especies son distintas genéticamente, pero idénticas morfológicamente a las que ahora viven sólo en la sierra del país”, acotó.

Las osamentas de los 63 camélidos y 33 menores de alrededor de 800 años de antigüedad, pertenecientes al periodo Chimú, fueron hallados en el sector Huanchaquito del distrito trujillano de Huanchaco, en La Libertad, y presentados el pasado 17 de agosto.

Prieto dijo que continuarán los trabajos hasta levantar todos los cuerpos que encuentren en los 102 metros cuadrados del área descubierta y descartó que vayan a ampliar las excavaciones.

Destacó que está en conversaciones con funcionarios de la municipalidad distrital de Huanchaco para financiar la conservación de los restos hallados y seguir con las investigaciones.

Agregó que el Ministerio de Cultura deberá determinar si se declara esta zona como intangible.

Fuente: Andina

 

Arqueólogos «buscan» al Señor de Cao en complejo arqueológico El Brujo en La Libertad

Encontrar al Señor de Cao es el «reto» de los expertos que trabajan en el complejo arqueológico El Brujo, en La Libertad, luego de haber descubierto hace cinco años a la primera gobernante del Perú prehispánico, reveló hoy el arqueólogo Régulo Franco Jordán.

“Nuestro reto después de haber encontrado a la primera gobernante del Perú prehispánico (la Señora de Cao) es descubrir al Señor de Cao y en ese estamos trabajando”, declaró a la Agencia Andina el director del Proyecto Arqueológico El Brujo.

La Señora de Cao, también conocida como la «Dama de los Tatuajes» por los grabados en su piel, ocupó un lugar predominante en la cultura Mochica hace 1,700 años, en la provincia liberteña de Ascope.

Su muerte estaría relacionada con fuertes convulsiones producidas por una aparente eclampsia, enfermedad poco común que afecta a los niños, las embarazadas o tras el parto, según recientes investigaciones.

Franco Jordán informó, además, que han empezado a investigar una pirámide mochica, en la cual se ha encontrado un cementerio de la cultura Lambayeque. «Hemos visto que hay una gran población de señores importantes e individuos del pueblo enterrado en este templo antiguo moche en la huaca Cao Viejo», reveló.

«Probablemente se trata de curacas que vivían en diferentes espacios del valle de Chicama y que cuando fallecen son llevados a estos terrenos sagrados que antes fueron pirámides de la época Mochica”, explicó.

El arqueólogo indicó que el museo de sitio del complejo El Brujo, donde se exhiben los restos de la Señora de Cao desde 2009, espera cerrar este año con más de 50,000 visitantes.

“Esta vez se espera un crecimiento de más del 50 por ciento en la afluencia de visitantes que el año pasado alcanzó los 32,000”, refirió al comentar que durante Fiestas Patrias recibió a unas 8,000 personas.

Destacó que este significativo número de visitantes al museo liberteño se debe a la promoción que realiza la Comisión de Promoción del Perú para la Exportación y el Turismo (Promperú), la Fundación Wiese e instituciones aliadas.

La Fundación Wiese destina más de 100 mil dólares anuales para el proyecto arqueológico, que incluye trabajos de investigación, puesta en valor e iniciativas que buscan mejorar la calidad de vida de la población aledaña.

“Con las investigaciones se genera puestos de trabajo para la misma población cercana al monumento y el entorno”, agregó.

Franco destacó, por otro lado, que instituciones públicas y privadas de Lambayeque y La Libertad trabajan coordinadamente en el fortalecimiento de la Ruta Moche, de la cual forma parte el complejo El Brujo.

“Estamos trabajando en ese mismo camino y la Fundación Wiese, con fondos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), ha hecho trabajos en pueblos como Huaca Rajada (Lambayeque) y en La Libertad para formar artesanos y capacitar al personal que labora en restaurantes”, recordó.

Dijo que el objetivo es consolidar la Ruta Moche y sea una alternativa al circuito del sur, cuyo ícono es la ciudadela de Machu Picchu (Cusco).

“La consolidación de la Ruta Moche se verá reflejada en el número de visitantes que reciba en los próximos años. Si hoy recibimos 150 mil visitantes, tanto en La Libertad y Lambayeque, queremos multiplicar esa afluencia”, sostuvo.

El especista participa, junto a otros reconocidos arqueólogos peruanos, en un coloquio sobre la importancia e influencia de la cultura Lambayeque en la zona norte del país, que se desarrolla en el museo de sitio Huaca Chotuna-Chornancap, en Lambayeque.

Declararán zona arqueológica, importante lugar donde hallaron restos óseos de la cultura Chimú en Huanchaco, La Libertad, Perú

Encuentran más restos óseos de menores y camélidos enterrados hace 800 años

Especialistas de la Dirección Regional de Cultura de La Libertad elaboran un proyecto que permitirá declarar como zona arqueológica, el lugar donde se hallaron los restos de niños y adolescentes, enterrados hace unos 800 años y correspondientes a la cultura Chimú, informó hoy su titular, Enrique Sánchez Maura. Dijo que se trata de un proyecto de emergencia, orientado a trabajar en la conservación y cuidado del lugar ubicado en la localidad de Huanchaquito, en el distrito trujillano de Huanchaco.

“Este sitio no estaba identificado como arqueológico, y ahora tendrá que hacerse una poligonal, así como la determinación de límites. Todo luego de que el Ministerio de Cultura apruebe nuestro proyecto”, refirió.

El viernes continuaron las labores de excavación y se hallaron más restos óseos de 20 menores (niños y jóvenes) y 40 camélidos, en los 120 metros cuadrados del área donde trabajan los especialistas, con ayuda de estudiantes de la Universidad Nacional de Trujillo.

El arqueólogo responsable, Gabriel Prieto, recalcó que la zona sería un lugar de ofrendas del periodo Chimú, por lo que descartó que se trate de un cementerio prehispánico por la posición de los cadáveres.

Tampoco se encontraron ofrendas de metal o en cerámica, y existe un patrón de la edad de los individuos, dijo.

Continuaran las labores de excavación en Las Llamas.

Prieto señaló que las labores arqueológicas se prolongarán por una semana para recuperar las osamentas y conservarlas en el almacén del Museo de Sitio de Chan Chan.

Destacó que algunos restos serán estudiados en laboratorio por el equipo de especialistas, a fin de determinar con mayor precisión sus características.

Estimó que habría restos en dos o tres hectáreas a la redonda del sitio donde se produjo el hallazgo.

 

Fuente: Andina

Importante Hallazgo de restos óseos de la cultura Chimú en Huanchaco, La Libertad, Perú

El viento dejó al descubierto los huesos hallados por pobladores de Las Llamas

Restos de al menos 12 niños y adolescentes, junto a los de 20 camélidos, enterrados hace unos 800 años y correspondientes a la cultura Chimú, fueron hallados en el distrito de Huanchaco, en La Libertad, informó hoy el arqueólogo Gabriel Prieto.Señaló que su equipo de trabajo llegó a la localidad de Huanchaquito para iniciar las labores de excavación de las osamentas que fueron encontrados en diferentes posiciones.

El especialista explicó  que estos individuos habrían sido sacrificados como parte de un rito muy parecido a la ceremonia incaica conocida como Capacocha, que consistía en ofrendar menores y auquénidos ante la inminente muerte o nacimiento de un emperador inca.

Adelantó que por las posiciones en las que fueron enterradas las personas, el lugar no sería un cementerio Chimú.

«Esta sociedad sepultaba a sus difuntos sentados o con el cuerpo flexionado; sin embargo, los restos fueron encontrados boca arriba, boca abajo y de costado», detalló.

Tampoco se encontraron ofrendas de cerámica o de metal, cuando en todos los entierros Chimú –por más modestos que hayan sido- las tenían, enfatizó.

Si bien el lugar no corresponde a la zona del complejo arqueológico de Chan Chan, por su cercanía con la ciudadela de barro hace presumir que para la sociedad Chimú esa fue un área ritual y de sacrificios.

“Esto último lo vinculamos con la presencia de arcilla en los estratos que indica que hubo lluvias. Probablemente, durante esa época, un fuerte fenómeno El Niño los sacudía y esta fue parte de su ofrenda para calma a la naturaleza”, anotó.

Agregó que en los cadáveres se han encontrado soguillas, lo que corrobora que estos no fueron entierros normales. Se presume que alrededor del área develada habría más cuerpos.

Prieto dijo que el jueves un grupo de estudiantes de arqueología de la Universidad Nacional de Trujillo (UNT) ayudará en el registro visual durante las excavaciones de los cuerpos.

Se coordina la presencia de antropólogos físicos de la Dirección Regional de Cultura – La Libertad para la excavación.

Aseguró que este sábado llegará un investigador francés para el estudio de los camélidos.

El equipo de Prieto realiza investigaciones arqueológicas en la aldea de pescadores Pampas de Gramalote habitada hace unos 4,000 años.

 

Fuente: Andina

Implementan nuevo circuito turístico de pasarelas aéreas en Huaca de la Luna, Trujillo, La Libertad

Los turistas e investigadores tendrán una visita más confortable y una experiencia más cercana con las antiguas estructuras de la huaca de la Luna, en La Libertad, tras la inauguración de una pasarela aérea, que dará lugar a otras, y que une la plataforma superior con el altar mayor de dicho complejo arqueológico.Con la presencia del ministro de Cultura, Juan Ossio Acuña, el proyecto arqueológico Huacas de Moche dio lugar a este nuevo circuito turístico de pasarelas aéreas.

El codirector del proyecto arqueológico, Ricardo Morales Gamarra, indicó que se trata del primer paso en el nuevo acondicionamiento turístico de la huaca, que se proyecta culminar en 2015.

Explicó que las obras buscan garantizar la conservación del antiguo edificio y sus relieves, la real valoración del monumento durante la visita y que el sitio soporte un mayor flujo de visitantes. “Pero sin que eso signifique deteriorarlo o que el turista quede insatisfecho.”

“Debemos manejarnos con un criterio conservacionista; es decir, promover que las visitas sean limpias, seguras, confortables y no destructivas, evitando que haya doble tránsito sobre las mismas áreas.”

Adelantó que este nuevo recorrido acondicionará un sistema de rampas que unirán al área de sacrificios humanos, en donde se hallaron restos óseos, con el altar mayor.

“El usar caminos planos y rampas es una manera de facilitar el acceso a las personas con discapacidad motora, que muchas veces no pueden conocer su patrimonio.”

Los encargados de inaugurar simbólicamente el área fueron el ministro de Cultura y la presidenta del World Monuments Fund en Perú, Marcela Pérez de Cuéllar, entidad que ha destinado, desde 2002, un presupuesto de un millón 700 mil dólares para trabajos de conservación y protección ambiental en la zona arqueológica.

Minería ilegal destruye Camino Inca en zona de Cachicadan, Santiago de Chuco, La Libertad

El patrimonio arqueológico ha sido vulnerado. Son 500 metros de historia que se han convertido en carreteras improvisadas para camiones que llevan y traen minerales de socavones informales.

El panorama es desolador. Lo que hasta hace tres años era un tramo del emblemático Camino Inca ahora es paso obligado de los camiones que a diario suben para llevar insumos o para recoger la producción de los mineros informales que trabajan en la zona. De la ruta prehispánica queda poco o nada en más de 500 metros. Solo están las huellas de los neumáticos y el polvo del carbón que extraen, registro malévolo de la indiferencia de muchos frente a la historia.

A lo largo de este sector convertido en carretera, en las faldas del cerro Huaylillas, en el distrito de Cachicadán, en la provincia de Santiago de Chuco, se encuentran los rezagos de la actividad ilegal: botellones de cianuro vacíos, tierra muerta, túneles oscuros e infinitos. Las casuchas cubiertas de plásticos sobresalen incrustadas en las lomas e incluso se puede ver a alguno de los mineros trabajando sobre el suelo gris.

“Estos malditos están borrando las huellas de nuestro pasado”, sostiene con rabia Pedro Cenas Casamayor, alcalde de Cachicadán, mientras avanza y se ensucia los zapatos. Un hombre desprovisto de culpa trabaja frente a un túnel y a un costado de una poza donde echan el cianuro. Saluda y dice que a él lo contrata otra persona, pero que no conoce a nadie porque es “nuevo”. Aquella mañana remarcó que estaba solo, aunque en el interior de su casucha hay como 10 colchones apiñados.

“Por cada veinte kilos podemos sacar siete gramos de oro y tres gramos de plata, aproximadamente”, revela y sin más sigue en lo suyo, removiendo minerales en bruto. En los alrededores se ven otras cinco guaridas, pero, según el propio alcalde, son más de 10 los que trabajan y subarriendan espacios en este cerro sagrado.

SERIO PROBLEMA
Además de la preocupación por el daño al patrimonio, el alcalde Cenas teme que el cianuro llegue a las siete lagunas que circundan el cerro Huaylillas y que son el futuro del agua dulce que pueda tener su localidad.

“Nosotros vamos a echarlos de esta zona, pero estamos esperando el informe de la Gerencia Regional de Cultura. El agua de esta zona es vital para nosotros, por eso estamos elaborando un perfil para culminar el proyecto Huaylillas, el Chavimochic de la sierra, con el que construiremos un dique para almacenar 10 millones de metros cúbicos de agua que nos permitiría tener agua para el consumo humano y para los campos durante 50 o más años”, sostuvo.

Advirtió que en los próximos días evaluarían las acciones por tomar contra los informales.

PARA TENER EN CUENTA
El cerro Huaylillas se ubica al norte de Cachicadán y es el límite territorial entre las provincias de Sánchez Carrión y Santiago de Chuco.

Cachicadán quiere recuperar este Camino Inca y ponerlo en valor para que forme parte de un circuito turístico junto con las lagunas.

El director de la Gerencia Regional de Cultura, Enrique Sánchez Maura, lamentó lo sucedido e indicó que Cachicadán debería iniciar su propia investigación e incluso expulsar a los informales.

 

Rescatan murallas de complejo arqueológico Marcahuamachuco en La Libertad, Perú

La Unidad Ejecutora Nº 115 realiza trabajos de mantenimiento en las antiguas murallas de piedra, en peligro de colapsar, del complejo arqueológico Marcahuamachuco, ubicado en la provincia de Sánchez Carrión, departamento de La Libertad.

Guillermo Rebaza, director de dicha institución, dijo que estas labores consisten en el apuntalamiento con madera de los muros deteriorados por el tiempo y la eliminación   de vegetación y maleza en la zona monumental.

Precisó que las acciones de conservación se realizan en los sectores Las Torres, Las Monjas y El Castillo, de la fortaleza Markahuamachuco, y en los muros de Viracochapampa, sitio que forma parte del complejo.

Detalló que esto corresponde a una primera etapa del proyecto de conservación y restauración del sitio para su puesta en valor y mayor apertura al turismo.

De otro lado, Rebaza indicó que entregaron nuevos implementos básicos de seguridad a los pobladores del caserío de Wiracochapampa que se desempeñan en las labores de conservación como auxiliares de campo.

La entrega consistió en dos docenas de guantes, chalecos, cascos de protección y un botiquín de primeros auxilios.

Marcahumachuco se encuentra en la ciudad de Huamachuco, a 3,200 metros sobre el nivel del mar, a ocho horas de la ciudad de Trujillo (capital departamental).

Fue un importante centro económico y militar. Presenta varias etapas de ocupación: sus murallas de piedra se elevan sobre una meseta de cinco kilómetros cuadrados, donde se distinguen torres de planta circular, cuya altura sobrepasa los 10 metros

Relieves y murales de Huaca de la Luna conservan intactos sus colores originales

Pese a la fragilidad cromática de los relieves y murales creados hace más de 1,000 años en las edificaciones de adobe de la huaca de la Luna, en Trujillo (La Libertad), estos mantienen intactos sus colores originales desde que fueron develados, según comprobaron los investigadores del lugar.

El director del proyecto Huaca de la Luna, Ricardo Morales Gamarra, explicó que ello responde a los trabajos de conservación y protección de las antiguas estructuras para impedir que la exposición solar, el viento y la humedad aceleren la pérdida de los pigmentos presentes en los cerca de 12,000 metros cuadrados de murales y relieves identificados hasta ahora.

“Hemos comprobado que no hay pérdida del color en el monumento midiendo su intensidad, a través de un aparato llamado colorímetro. Además, medimos la temperatura de la superficie con un termohidrómetro, y con un anemómetro analizamos la velocidad del viento y con ello los niveles de erosión eólica”, detalló.

Estos indicadores son comparados anualmente y desde hace siete años son realizados de forma metodológica para que la información obtenida permita a los conservadores adoptar las medidas necesarias para la mejor preservación, acotó.

Morales manifestó que la pérdida del color en los monumentos de tierra es uno de los principales problemas que afrontan los especialistas en la conservación siendo inevitable que los pigmentos desaparezcan en algún momento.

“Somos conscientes de que nuestro trabajo es para alargar la vida del color en relieves y murales porque los pigmentos con el tiempo tienden a perderse. Es por ello que la decisión siempre ha sido mostrar sólo parte de lo encontrado, el resto es recubierto para su mejor conservación”, remarcó.

Técnica mochica
El restaurador peruano indicó que la fragilidad de las pinturas de los antiguos moche se debe a la técnica que utilizaron para elaborarla. Ésta consistía en mezclar el mucílago -sustancia viscosa que era extraída del San Pedro, planta sagrada del mundo andino- con los diversos pigmentos que obtenían de la naturaleza.

“Así fabricaban su pintura, la cual -está comprobado- es muy sensible a la radiación solar”, aseguró.

Las investigaciones señalan que todos los muros, escalones y techos de la huaca de la Luna presentaban color; sin embargo, han desaparecido por el paso del tiempo, puntualizó.

La huaca de la Luna se localiza en el distrito trujillano de Moche, a 15 minutos del Centro Histórico de la ciudad. El templo, que tiene dos plataformas intercomunicadas mediante tres plazas, era un centro religioso en donde se realizaban sacrificios humanos para agradar a los dioses.

ANDINA

La Región de La Libertad forma parte de un escenario sugestivo de naturaleza y paisaje, donde existen evidencias rupestres cuyas connotaciones singulares no pueden pasar inadvertidas, constituyéndose en testimonios arqueológicos aún desconocidos en nuestro medio, a la cual no se le a dado la debida importancia, así lo dejaba entrever el periodista Gustavo Álvarez Sánchez por los años de 1974, quien pregonaba la necesidad de tomar conciencia y la importancia de inventariar o tener un mapa de arte rupestre para la región, entendía que el de cristalizarse constituiría por si ya en un importante aporte para ubicar con exactitud la existencia de pinturas rupestres, petroglifos y geoglifos, los que ubicarían a La Libertad en el primer lugar en el norte del país.

El Dr. Jorge Zevallos Quiñones, teniendo en cuenta esta situación, hizo una deferencia en lo significativo de esta formidable documentación prehistórica que alberga nuestra región; reconocía que era sumamente desconocida y apenas estaba iniciada. Sin embargo como investigador de trayectoria, preveía, que esta representaba por sí ya una necesidad imperante de estudio, básico en extremo para la problemática de la arqueología Nor Peruana.

Los estudios arqueológicos hasta hoy reportados permiten tener una visión global de toda una composición evolutiva del hombre, encontrándose vestigios de ocupaciones que datan desde los 10 000 a.C. (Paijanense), en cuyo avance cronológico el hombre fue modificando espacios, intercambiando experiencias y asimilando nuevas modalidades, significativas para explicar que entre sus elementos integrativos, escogieron lugares temporalmente consagrados dentro de un orden especial, tanto para rituales de índole individual como comunitario, supuestamente movidos en respuestas a algún acontecimiento o fenómeno natural de trascendencia, estas concepciones fueron consolidándose en sociedades que tenían actividades estacionarias.

Diversos testimonios arqueológicos distribuidos a lo largo de las vertientes y colectores de los ríos Jequetepeque, Chicama, Moche Virú y Santa, en su mayoría entre las laderas, donde la premisa del cerro estaría asociado a los elementos hídricos, muchos de estos vestigios manifiestan temporalmente actividad con las alteraciones hidroclimáticas. Estas producciones rupestres entendidas como testimonios materiales propias del resultado y la continua concepción e interacción del hombre con su medio, fueron sedimentando esquemas que posteriormente se constituirían en corpus ideológico en sociedades más avanzadas que las sucedieron. Sin embargo su aparente disociación en cuanto a las representaciones gráficas cubren de dificultad para fecharlo, siendo vistas a grosso modo como una vieja tradición que perduró paralelamente a lo largo de los diversos momentos cronológicos. Se desconoce los cambios dialécticos y singularidades, que como elemento sacro permitió comulgar con las actitudes reverénciales hacia el ancestro y deidades que tenían que mediar con la naturaleza, se puede afirmar que estas convergían en un continuo y renovado conjunto de concepciones adheridas a mitos y leyendas de las cuales hoy solo quedan inmutables rocas que se resisten al silencio de los años y a la enorme distancia que nos separa con sus artífices.

Las representaciones ideográficas por la cual el hombre perennizó sus creencias, ponen de manifiesto la interrogante a solucionarse sobre la función de estas rocas, cuyas superficies evidencian grabados aún difíciles de descifrar debido a que estas compenetraron y convivieron paralelamente con la mitología y el rito, dejando entrever que estas estaban dirigidas a reverenciar a sus principales deidades cosmogónicas.

Entre las referencias y descripciones sobre las creencias en el antiguo Perú, tenemos las mencionadas por los cronistas, quienes a pesar de su adversa opinión e incomprensión recogieron rezagos de un conjunto de componentes que formaron parte de la cosmovisión de los antiguos pobladores; se puede avizorar por dichas menciones, que estas estaban cimentadas en la devoción múltiple y generalizada de cada pueblo, en la que cada elemento natural era vital dentro de su mundo cosmogónico. Entre la conformación de creencias tenían singularidades y particularidades muy propias; dicho corpus es descrito por el cronista Cieza de León, de esta manera: “Estos indios, no embargante que adoraban al sol, la luna, también adoraban en árboles, en piedras, en la mar, en la tierra, y donde la imaginación les daba” . Si bien es cierto las concepciones eran múltiples, éstas eran conformadas y vistas como elementos con vida, de la cual el hombre podría lograr un benéfico tanto colectivo como particular. Dando a comprender la interrelación funcional que tendrían estas manifestaciones rocosas, describiéndolo así: “Y cuando algún indio o india estuviese malo (enfermo), después de haber hecho sacrificios, iban a hacer oración a la piedra, a la cual afirmaban que hacían servicio de otras piedras”.

El mismo cronista enfatizó en sus descripciones sobre sacrificios como parte del ritual, en cuyas concepciones se rendían ofrendas tanto de animales como de niños, hace mención de figuras presentes sobre la piedra: “los indios naturales de tierra firme hacían sacrificios y mataban muchos corderos, ovejas, algunos niños y ofrecían la sangre de ellos a sus ídolos, en la figura de los cuales tienen en piedras adonde adoraban”.

Según el cronista Arriaga, sobre las concepciones ideológicas que rodeaban a montañas y algunas rocas, menciona: “A cerros altos y algunas piedras muy grandes adoran y mochan y les llaman con nombres particulares y tienen sobre ella mil fábulas de conversiones, metamorfosis y que fueron antes hombres y que se convirtieron en aquellas.

En lo que respecta a la costa norte de Perú, el fraile Antonio de la Calancha, autor de la Crónica Moralizadora de la Orden de San Agustín en 1638, indica específicamente sobre la creencia que tenían los indios de Pacasmayo y Yungas, los cuales adoraban unas piedras de ciertos cerros a las que llamaban “Alepong”.

Desde la aparición del hombre en el universo andino, las rocas han conformado parte de su cosmogonía, estando muy vinculadas e interrelacionadas a aspectos elementalmente sacros, razón por lo cual perduró a través de diversas épocas, teniendo un especial significado que le conducía al ancestro, concepción cimentada en lo inmutable de su naturaleza y vistas como deidades protectoras. Su simbología en la superficie pétrea la reviste de mayor misterio; indudablemente que dichas representaciones connotan imágenes simbólicas difíciles de descifrar, sin embargo cumplieron con una función elemental y sagrada en la convivencia del hombre en diversas etapas de su historia

Entre las referencias de las cuales versan sobre arte rupestre en nuestra región hasta la fecha, se puede hacer un recuento referencial en lo que respecta a reportes e investigaciones, se puede distinguir claramente hasta dos momentos en que se dan a conocer algunos sitios. Así tenemos que entre los noticias iniciales versan a inicios del siglo pasado, entre estos reportes se tiene las apreciaciones de Disselhoff en 1938, Krickeberg en 1949, Ishida en 1955 y Horkheimer en 1965, luego los reportes de Gustavo Álvarez en 1974 y otros

Un segundo momento se inicia con trabajos formales de registro y calcos publicados en el libro de Petroglifos del Perú, editado por Antonio Núñez Jiménez en 1986, en ese mismo año Rogger Ravines hace el primer recuento de sitios; posteriormente Rainer Hosting (2003) hace un segundo inventario nacional de sitios de arte rupestre, en la que se menciona algunos lugares de la región La Libertad. Aún son pocos los aportes de investigadores que en forma regional han venido registrando esporádicamente hasta hoy, siendo la provincia de Ascope, la que presenta un inventario más completo de sus restos arqueológicos.

En estos últimos años el esfuerzo ha dado sus frutos, teniéndose como antecedentes el I Simposio Peruano de Arte Rupestre realizada en la ciudad de Cusco (26 al 28 de noviembre de 2004) la cual reunió a 250 perso¬nas entre investigadores peruanos y de otros países, entre sus principales organizadores se tuvo a la Sociedad de Investigación del Arte Rupestre de Bolivia (SIARB), Universidad Nacional San Antonio de Abad, INC-Cusco y la Muni¬cipalidad Provincial de Cusco. Como era de esperar, la mayor parte de asistentes eran de Cusco, también estuvieron representados los siguientes departamentos: Lima, La Libertad, Arequipa, Puno, Tacna, lca, Cajamarca y Ayacucho. Entre los participantes investigadores extranjeros provenían de Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador, Colom¬bia, Canadá, USA, Austria, Alemania, Polonia y Francia.

Para este año Trujillo será la sede del II Simposio Nacional de Arte Rupestre a realizarse el 27 al 31 de octubre, espera reunir a los estu¬diosos del arte rupestre peruano de las diferentes regiones del país y como también a extranjeros, con el fin de intercambiar co¬nocimientos, experiencias y resultados de investigaciones, así como para homogenizar metodologías y criterios para el tra¬bajo de registro, documentación, preservación, puesta en va¬lor, educación y su adecuada difusión.

Sin embargo la riqueza de este patri¬monio está en contraste con la escasa atención que se le ha venido dando a su estudio por parte de las instancias oficiales, sea a nivel nacional como regional. Contrario a los países vecinos de Chile, Bolivia, Argentina y Brasil, en el Perú no existen entidades especializadas en el estudio de estas expre¬siones culturales de los antiguos peruanos, por lo que su re¬gistro y documentación se restringe a iniciativas eventuales, aisladas y mayormente realizada empíricamente debida a la falta de co¬nocimientos específicos sobre la materia.

La experiencia a lo largo de estas últimas décadas ha demostrado que existe una total incomprensión, sumándose a ello el desconocimiento en lo que respecta a estas evidencias materiales, permitiendo de esta manera su destrucción acelerada e irreversible, el caso ocurrido con el petroglifo de Cerro Chilco (Cupisnique) dinamitado debido a la remoción de materiales para abrir una carretera y dar acceso a la modernidad, albergando hoy una antena repetidora en la cima de este cerro. El atentado en Quebrada de Santo Domingo (Valle de Moche), con desaparición total de geoglifos como es la de una gran serpiente de 40 metros y varias estructuras de la época Guañape, debido a la sistemática extracción de piedra y material de construcción en la zona; a pesar de existir carteles recién pintados por el INCLL prohibiendo el acceso a dicha zona intangible, se ha comprobado que esta destrucción ha venido siendo realizada durante años por el mismo Proyecto Especial Chavimochic, el ultimo atentado salido a luz es el sobrepintado ocasionado a los petroglifos de Alto de la Guitarra. Esto permite tener un diagnostico sobre la necesidad de proteger nuestros testimonios rupestres, teniendo el compromiso real e inexcusable que no solamente debe llegar a las personas interesadas o identificadas con el patrimonio arqueológico, se requiere de la participación conjunta tanto de autoridades, investigadores, estudiantes y profesionales en Arqueología, a fin de asumir una postura colectiva como única vía saludable para la toma de conciencia y así desarrollar proyectos que tengan el objetivo de encaminar una predica vehemente sobre la valoración de estas evidencias arqueológicas, permitiendo en forma pedagógica demostrar su trascendencia a los educandos así como la población en general sobre los aportes que se podrían lograr a través de la preservación y de la ejecución de programas de puesta en valor de sitios con arte Rupestre. De esta manera proyectarnos a crear conciencia en la trascendencia de su valor histórico dentro de las comunidades que se ubican adyacentes a restos con arte rupestre esto permitiría traer cambios en la importancia y valoración de esta densa riqueza arqueológica, a fin de despertar la responsabilidad en los pobladores y autoridades locales, para su preservación, debido al abandono en que actualmente se encuentran por parte del Estado.

Incendio en Sitio Arqueológico Marcahuamachuco

Imagenes del incendio esta tarde en las faldas de la meseta de Marcahuamachuco cerca al lugar denominado Las Torres. La Unidad Ejecutora 115-Marcahuamachuco presentó la respectiva denuncia para identificar a los responsables ante el Ministerio Público y la Policia Nacional, también notificó a los responsables del INC-La Libertad para que se tomen la medidas del Caso.

Pobladores de los alrededores habrían iniciado el siniestro en las laderas del sector de Urpay Bajo desde donde amenaza propagarse hasta las proximidades de los sitios arqueológicos

El director de la Unidad Ejecutora 115: Marcahuamachuco, Dr. Guillermo Rebaza Jara, junto a los representantes del Ministerio Público, Policía Nacional del Perú, y la Municipalidad de Sánchez Carrión; vienen trabajando desde el día de ayer, 25 de agosto, para contrarrestar el grave problema causado tras el incendio que afectá las proximidades del Complejo Arqueológico de Marcahuamachuco.
El incendio, que se inicio ayer miércoles 25 alrededor de las 2 de la tarde, congregó al instante a los trabajadores de la Unidad Ejecutora 115, agentes de seguridad ciudadana y pobladores del lugar, quienes con picos, palas, baldes con agua y algunas ramas, intentaron contrarrestar el siniestro que amenazaba con traspasar el muro perimétrico del sector de Las Torres.
Trascendió que el día de hoy, al constatar los hechos, se identificó al responsable de nombre Demetrio Uriol Valverde de 48 años de edad, poblador del caserío de Urpay Bajo -, quien manifestó le ordenó a su peón quemar algunos zorzales secos ya que atraían gran cantidad de aves  hacia su terreno.
Mas adelante, al verificar el origen del siniestro, las autoridades en pleno se dirigieron a la meseta donde Demetrio Uriol pudo rendir su manifestación ante los representantes del Ministerio Público, quienes levantaron el acta para seguir con el debido proceso.
La Oficina de Conservación y Puesta en Valor de la Unidad Ejecutora 115: Marcahuamachuco, realizó la inspección de campo y verificación del hecho, a fin de tomar las acciones debidas, además, efectuó los registros de rigor que permitirán analizar el impacto generado a consecuencia del incendio.

Huamachuco, La Libertad, 26 Agosto 2010

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