Hace unos 5.000 años, la civilización de Caral, la más antigua del Perú y de América, era consciente de que vivía en un territorio vulnerable a los sismos y que también podía predecir el clima al observar el comportamiento de los astros. Sin necesitar los modernos laboratorios y maquinarias que tienen los científicos de hoy, la sociedad de Caral (3000-1800 a. C.) desarrolló avanzados sistemas que hasta la fecha dejan con la boca abierta a especialistas nacionales e internacionales.
“Le dieron mucha importancia a la ciencia, al conocimiento, a la identificación de los problemas y búsqueda de soluciones. Y para ello formaron especialistas en diversas áreas”, explicó a El Comercio Ruth Shady, directora de la zona arqueológica Caral, durante la conferencia de prensa por el vigésimo segundo aniversario del descubrimiento de la civilización.
ARQUITECTURA Y ASTRONOMÍA
Shady pide dejar atrás la creencia de que la ciencia tal como la conocemos –un conjunto estructurado de conocimientos obtenidos a través de la observación y razonamiento– llegó con los europeos. Y no le falta razón.
Caral –ubicada en el valle medio del río Supe, en la provincia de Barranca– se preocupó de uno de los problemas que más afectan a la costa peruana: los sismos.
Para evitar los estragos y fatalidades ocasionados por estos fenómenos, la gente de Caral usó muros de contención detrás de ciertas plataformas, las cuales se rellenaban con shicras –bolsas hechas con fibras vegetales y llenas de bloques de piedra–.
Las shicras daban estabilidad a las estructuras en los temblores o terremotos al distribuir las ondas sísmicas por todo el edificio, para así mitigar la destrucción. Shady agregó que expertos japoneses buscan usar este método ancestral para construir edificios modernos.
Pero la preocupación de este pueblo no solo estaba en la Tierra, sino también en el cielo. A las afueras de Caral, se ha descubierto un observatorio subterráneo, el cual poseía un techo y escaleras.
“Desde ese lugar observaban y analizaban el paso de los astros, y es que desde allí sale una serie de alineamientos de piedras hacia el horizonte. Las líneas son marcadores para registrar el movimiento del Sol u otros astros”, explica a este Diario Shady.
ENERGÍA Y CULTIVO
Los especialistas caralinos supieron también manejar el viento y el fuego a su favor. Para esto utilizaron el principio de Venturi –un fenómeno demostrado en Europa en 1797–. Este principio sirve para reducir la velocidad de un fluido al pasar por un conducto de diámetro pequeño.
En el caso de la civilización peruana, utilizaron este conocimiento para construir conductos de ventilación subterráneos para que mantuviesen vivo el fuego de forma permanente, sin la intervención humana.
Shady y su equipo también determinaron que en Caral supieron manejar el cultivo de plantas, lo que le permitió conseguir varios tipos de algodón de colores. “No solo se quedaron con un algodón nativo, sino que necesitaron obtener colores que se diferenciaran entre sí, cuidando que los colores no se mezclaran”, comenta la experta.
Con estos hallazgos, se confirma que la ciencia no es algo que llegó desde fuera a la región, sino que fue producto de encontrar solución a los problemas de la época.
MÁS DATOS
Formación. Se han identificado hasta la fecha 25 asentamientos que pertenecen a Caral. Actualmente se trabajan 11.
Manejando el ambiente. Los caralinos crearon ríos mediante las amunas, una técnica que consiste en captar el agua de lluvia que se escurre desde las alturas a través de acequias y llevarlas a zonas específicas.
Esculturas elaboradas en arcilla no cocida e instrumentos musicales de viento hechos con hueso de mamífero, decorados con el rostro de un felino, son algunos de los hallazgos que revelan el vínculo entre la Civilización Caral y Vichama, sociedad agropesquera de Végueta-Huacho, revelan las investigaciones que cumplen nueve años.
Shady, reveló que ambas sociedades compartieron creencias y manifestaciones ideológicas y explicó que esta vinculación se extendió a lugares más lejanos en la sierra y selva de nuestro país.
“Prueba de ello son los diseños y materiales con los cuales confeccionaron los objetos encontrados, tanto en el litoral como en el valle de Supe. La importancia de estos hallazgos radica en que nos ayudan a conocer aspectos de la organización social y del sistema religioso de la sociedad de Vichama”, manifestó.
Rol de la mujer en Vichama
La directora de la Zona Arqueológica Caral explicó que la mujer tuvo un papel trascendente, con equidad de género en esta civilización. “Aparece una mujer muy importante, una especie de sacerdotisa y es recurrente en varios edificios del asentamiento y del valle de Supe, por lo que podemos inferir que lograba ocupar posiciones políticas importantes dentro de la sociedad”, señaló.
Cambio climático
Otra característica que destaca entre los hallazgos de Vichama, está asociado al cambio climático y la importancia que tuvo el recurso marino para supervivir frente a la sequía y le crisis del agro. Esa memoria colectiva está registrada en 34 figuras modeladas en un salón ceremonial del sitio, que representan todos los efectos dramáticos de este fenómeno natural.
“Por eso es muy importante que se conozca este sitio porque de ese modo, se podrá también reflexionar sobre el cambio climático en el futuro, ya que estos pueden perdurar entre 60 y 120 años, según las investigaciones científicas”, sostuvo Ruth Shady.
Posterior a ese cambio climático, se aprecia que el edificio principal de aquella época fue enterrado completamente y se construyó uno encima con la fachada hacia el lado este, que es por donde fluyen los ríos. Con una visión de querer contrarrestar al cambio climático, la sociedad Vichama cambió la arquitectura.
También se han descubierto una serie de rasgos e íconos provenientes de la Amazonia. Existen evidencias que ha habido una relación transversal entre la costa y la selva que sobresale por una reciprocidad intercultural entre ambas regiones en condiciones de paz, sin sometimientos.
La importancia de la música, es otra particularidad que revelan las investigaciones en Vichama. Se han encontrado una serie de flautas traversas con representaciones similares a las de Caral, lo que demuestra la importancia que ha tenido la interacción entre los humanos y sus deidades a través de los sonidos.
Sostuvo que la investigación arqueológica y los trabajos de conservación de los monumentos de Vichama, buscan recuperar y poner en valor los diversos conjuntos de edificios públicos y residenciales que componen este sitio arqueológico.
Entre los recintos destacan el edificio “Las Hornacinas”, en el cual se encuentran el Salón Ceremonial con Relieves Murales y el Salón Ceremonial del Sapo Humanizado; así como el edificio “Las Chakanas” y el edificio “Los Depósitos”.
La finalidad de poner en valor un sitio arqueológico como Vichama no consiste solo en apreciar los monumentos, sino que a través de ellos se conozca la historia que hizo posible su construcción y porqué sus características y los cambios que se fueron dando a través del tiempo. Comprender nuestra historia para que nos sirva de reflexión en el presente, enfatizó hoy la directora de la Zona Arqueológica Caral, arqueóloga Ruth Shady.
Agregó que esa es la razón por la que se construyen museos donde están los sitios arqueológicos, no solo para que se admiren las figuras que allí se conservan, sino lo que hizo posible para que esas figuras puedan ser manufacturadas o esos materiales tengan un contenido que permitan conocer una historia social.
“Tanto los museos como los sitios arqueológicos son los medios de transmisión de esa historia que debemos conocer para evaluar lo que se hizo y lo que hacemos”, subrayó .
Refirió que Vichama se construyó alrededor de 1,800 años antes de Cristo y duró más de 300 años. “Es un asentamiento arqueológico posterior a Caral, pero que conserva algunos elementos de aquella civilización”, manifestó.
Destacó la magnificencia de la arquitectura de Vichama, gracias a sus pirámides y plazas circulares que son herencia de una tradición cultural forjada en Caral.
Shady y su equipo, conformado por los arqueólogos Ademar Crispín y Pedro Novoa, encabezó un recorrido por el circuito acondicionado para conocer los avances en las exploraciones e investigaciones en este complejo arqueológico.
En este noveno aniversario, el asentamiento arqueológico Vichama recibió numerosos visitantes nacionales y extranjeros, quienes mostraron su admiración por la arquitectura, los frisos con figuras en alto relieve y los diversos objetos encontrados en las excavaciones.
Entre las autoridades presentes estuvieron el viceministro de Interculturalidad del Ministerio de Cultura, Alfredo Luna Briceño, quien recordó que la responsabilidad de proteger el patrimonio cultural del país es responsabilidad de las autoridades en sus diferentes niveles, así como del propio ciudadano.
Respecto a Vichama resaltó que este sitio arqueológico ostenta mucha relevancia porque nos enseña los valores de una sociedad en donde se afirman la equidad de género, el valor de la herencia mediante la conservación de los vestigios pese al impacto de los cambios climáticos ocurridos a lo largo de la historia.
Otra de las personalidades presentes fue el director de la Escuela Nacional de Bellas Artes. Carlos Valdez Espinoza, quien en conversación con la Agencia Andina destacó los aportes culturales, arquitectónicos, escultóricos y también estéticos muy importantes en Vichama y la Civilización Caral.
“Es impresionante ver en Vichama todos los murales que tienen una parte escultórica y simbólica muy importante y que está geográficamente muy cerca de la ciudad capital. Los que estamos vinculados a las artes es como encontrar nuestras raíces estéticas y eso tiene una importancia sin igual”, manifestó.
También participó del recorrido en este noveno aniversario, el cónsul general de Costa Rica, Charles Hernández Viale, quien se mostró gratamente asombrado por los hallazgos que exhibe el complejo Vichama y que, según dijo, es una muestra representativa de la vasta riqueza cultural milenaria que caracteriza al Perú.
Sostuvo que Vichama no solo contiene información muy importante para comprender la génesis de la civilización asentada en territorio peruano, sino que forma parte del pasado universal. “El Perú es una nación digna de conocer y admirar. Culturalmente es una mina de oro”, expresó .
La Zona Arqueológica Caral dependiente del Ministerio de Cultura, está dedicada desde hace 22 años a las actividades de investigación, conservación y difusión, al país y al mundo, de los valores sociales y culturales de Caral, la civilización más antigua de América.
Uno de los mayores logros que que se ha alcanzado ha sido la declaración de la Ciudad Sagrada de Caral como Patrimonio Mundial por parte de la UNESCO (2009), distinción que beneficia a nuestro país y reconoce el valor universal excepcional de Caral.
Ante la proximidad de las Fiestas Patrias, la Zona Arqueológica Caral ha visto por conveniente informar que los sitios arqueológicos: Ciudad Sagrada de Caral, Áspero y Vichama atenderán al público, en los días 28, 29, 30 y 31 de julio, de manera habitual. Siendo el horario de atención: de lunes a domingo, incluso feriados, de 9:00 am a 4:00 pm
Los sitios arqueológicos Ciudad Sagrada de Caral, Áspero y Vichama cuentan con instalaciones para recibir adecuadamente a los visitantes. El Centro de Recepción dispone de boletería, estacionamientos para autos y buses, servicios higiénicos, comedores, módulos de artesanos, una tienda de recuerdos y publicaciones sobre la Civilización Caral y un Centro de Interpretación.
Durante el recorrido por el sitio arqueológico Ciudad Sagrada de Caral los visitantes podrán apreciar el centro urbano, edificado en la margen izquierda del río Supe, en la denominada Zona Capital de la Civilización Caral; asimismo, podrán conocer el trabajo que realiza el personal profesional y técnico de la Zona Arqueológica Caral en las áreas de excavación, investigación, conservación y puesta en valor. También podrán visitar el Centro de Interpretación y la exposición museográfica «Túnel de la Ciencia: Caral, 5000 años de producción de conocimientos en Ciencia y Tecnología».
El recorrido en el sitio arqueológico de Vichama permitirá apreciar sus conjuntos arquitectónicos dispuestos según un diseño urbano planificado y las expresiones de su organización social y el sistema religioso de la sociedad de Vichama, la Ciudad Agropesquera de la Civilización Caral.
La visita al sitio arqueológico de Áspero, la Ciudad Pesquera de la Civilización Caral comprende un recorrido por las principales edificaciones como el Edificio Público Los Ídolos y el Edificio Piramidal Las Flautas donde, en un recinto ceremonial, fueron encontrados los instrumentos musicales de Áspero, un conjunto de ocho flautas traversas.
Dónde:
Sitio arqueológico de Caral
Tomar el desvío que se encuentra a la altura del kilómetro 184 de la carretera Panamericana Norte, ingresar al valle de Supe, provincia de Barranca, departamento de Lima.
Sitio arqueológico de Áspero
Seguir por el desvío que se encuentra a la altura del kilómetro 192 de la carretera Panamericana Norte, hacia el distrito de Supe Puerto en la provincia de Barranca, departamento de Lima.
Sitio arqueológico de Vichama
Tomar el desvío que se encuentra a la altura del kilómetro 159 de la carretera Panamericana Norte, hacia el distrito de Végueta en la provincia de Huaura, departamento de Lima.
Para mayor información puede comunicarse con la Oficina de Promoción Turística de la Zona Arqueológica Caral a los teléfonos 205 2517 / 955 881 340 / RPM *0054155 o escriba a: [email protected]
Bajo el titulo «Patrimonio cultural y desarrollo social», la reconocida arqueóloga Ruth Shady, directora de la zona arqueológica Caral, en un interesante artículo publicado en el diario El Comercio de Lima, expone su posición acerca de la inversión, rescate, preservación y promoción de nuestra riqueza arqueológica e inclusión social, en una exposición de conocimiento y experiencia basada en sus fructíferos años de trabajo en la zona arqueológica de Caral, del conocimiento y desarrollo de la cultura andina, su largo proceso de domesticación del entorno y de su avanzado desarrollo comunitario, una sucesión de eventos culturales que dibujaron la rica historia del Perú antiguo, desarrollo que fue interrumpido por la invasión de otras culturas. Hace también un llamado de atención de como desaprovechamos el conocimiento de nuestros ancestros y su aprovechamiento del entorno geográfico del que hasta hoy nos sorprendemos, así también el como su legado puede ser aprovechado en nuestro desarrollo económico.
En la siguientes lineas reproducimos el articulo en mención, disfruten de su lectura:
Patrimonio cultural y desarrollo social Por Ruth Shady
Directora de la zona arqueológica Caral
El presupuesto que se requiere para realizar actividades de investigación, conservación y proyección social sobre el patrimonio arqueológico no debe ser considerado un gasto innecesario. Más bien, debe ser visto como una inversión por los aportes que de estos bienes culturales se pueden obtener para promover mejores condiciones de vida en aspectos sociales, culturales y económicos.
En el Perú hay condiciones de vida muy diferentes debido a que el territorio nacional está atravesado en un 32% por la Cordillera de los Andes, con marcadas distinciones altitudinales y geomorfológicas, en las que intervienen, también, la Corriente Peruana o de Humboldt, los vientos alisios o los provenientes del anticiclón del Pacífico Sur y del Atlántico. Son recurrentes también los cambios ocasionados por los sismos y fenómenos conocidos como El Niño y La Niña; así como los provenientes de movimientos orbitales, que causaron crisis y colapsos en civilizaciones desarrolladas en esta parte del planeta.
Frente a estas condiciones naturales, diversas y cambiantes, los grupos humanos que se habían asentado en este territorio e iniciaron el proceso de domesticación de plantas y animales hace ocho mil años asumieron el desafío de acondicionarlo teniendo en cuenta las características de cada espacio, de su ambiente y de los recursos disponibles. La tarea no fue fácil, pero a través del tiempo identificaron la necesidad de intervenir en la tierra y el agua y que para hacerlo debían trabajar de modo organizado.
Pachamama ( Madre Tierra) o Mama Pacha es una diosa totémica de los Incas representado por el planeta Tierra, al que se brindaban presentes. La ofrenda era con ella en las ceremonias agrícolas y ganaderas; las que aún se estilan, actualmente, en el mundo andino.
La Cochamama o Mama Cocha (o Mamacocha) -en quechua, Mama Qucha (Madre de las Aguas)- era la diosa inca de todas las aguas. Ella representaba al mar y sus mareas, estaba relacionada con los lagos, ríos y fuentes de agua, y se consideraba que sus hijos eran los manantiales
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Con esa visión convirtieron a esos dos principales recursos en deidades: la pachamama y la cochamama, que debían ser respetadas y tratadas adecuadamente para que lograsen obtener de ellas la producción alimentaria. Asimismo, iniciaron los trabajos juntando esfuerzos entre parientes por linajes y, conforme aumentó la demografía y se fue haciendo más compleja la organización, se reconocieron autoridades no solo sociales sino políticas. Se crearon así diferentes niveles del colectivo social organizado: ayni, minka y mita.
En ese proceso de acondicionamiento de cada espacio y de trabajo organizado, fueron domesticando plantas y animales.
El ayni es una forma de comercio tradicionalmente de ayuda mutua practicada en comunidades indígenas conocidas como topo en los Andes. Así se presenta como un sistema de trabajo de reciprocidad familiar entre los miembros del ayllu, donde miembros de la comunidad ayudan a otros miembros en sus tarea particulares cuando se necesita ayuda, como en labores agrícolas y las construcciones de casas.
La minka o minga (mink’a o minga en quechua «trabajo colectivo hecho en favor de la comunidad»; minca del quechua minccacuni «solicitar ayuda prometiendo algo»; o mingaco)es una tradición precolombina de trabajo comunitario o colectivo voluntario con fines de utilidad social o de carácter recíproco.
La mita fue un sistema de trabajo obligatorio utilizado a favor del Estado incaico destinado a las tierras del dios Sol que implicaba la construcción de centros administrativos, templos, acueductos, etc.
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Asimismo, aplicaron tecnologías adecuadas a las condiciones del suelo y del agua; excavaron para hacer chacras hundidas en los suelos desérticos; formaron campos elevados o “camellones” en los humedales o tierras inundadas; acondicionaron suelos irregulares mediante la construcción de terrazas y convirtieron los suelos rocosos de la cordillera en “jardines colgantes”, como calificó a los andenes José María Arguedas. También hicieron cultivos mixtos en las tierras poco fértiles y alternaron siembra y descanso en las tierras muy estériles.
En cuanto al uso del agua, aplicaron también tecnologías apropiadas en las partes altas y construyeron reservorios. En la zona altoandina “sembraron agua” mediante su canalización y filtración para obtenerla a lo largo de la cuenca mediante la excavación de manantiales o puquios.
La producción de conocimientos no fue solo en el campo agrario, pesquero y de navegación, sino que hubo especialistas desde que se formó la civilización, como se infiere de las técnicas constructivas sismorresistentes de Caral y que son admiración de ingenieros estructurales actuales o de los ductos de ventilación subterráneos que captaban la energía del viento para el mantenimiento de un fuego permanente.
El esfuerzo y dedicación para lograr condiciones de vida adecuadas generó, a su vez, sociedades con modos de vida, culturas e idiomas distintos. Pero, si bien hemos sido un país pluricultural y multilingüe, se dieron a través del tiempo una serie de procesos de interacción para el intercambio de productos, bienes y conocimientos. El quechua, el aimara y el puquina fueron idiomas convertidos en lenguas de relación intercultural en las áreas central-norte, central-sur y sur.
No hubo una única civilización. Se formaron diversas a lo largo y ancho del país, cada una con sus propias expresiones y producciones que, en el proceso de integración, fueron de beneficio compartido, de alcance nacional y más allá de las actuales fronteras.
Este proceso cultural milenario fue trabado a partir del siglo XVI con la llegada de gente de otras tierras con un sistema sociopolítico diferente. Los cambios que se dieron a lo largo de la República no modificaron la visión de tratamiento del territorio sin adecuación a su realidad. Luego el “desborde popular”, calificado por José Matos Mar, llevó al abandono de otras partes del país, en particular de la sierra y la selva.
En ese contexto, se ha abandonado el manejo apropiado del territorio y se han perdido tecnologías apropiadas para su adecuado uso y rendimiento productivo. Se ha dado especial interés a determinados recursos sin la aplicación de políticas que promuevan el desarrollo social. Como lo planteó nuestro investigador Javier Tantaleán, las oportunidades perdidas en los casos del caucho, el salitre y la anchoveta podrían repetirse con la minería por no aprender y continuar explotando determinados recursos sin una visión integral y de darle valor agregado para lograr desarrollo.
La recuperación de la historia social de cada parte del territorio nacional nos puede dar la información necesaria para generar reflexiones y que se planteen políticas de Estado adecuadas a la realidad diversa de nuestro país, con una visión de interrelación e integración.
El conocimiento de nuestra historia milenaria, de la producción de saberes y de los alcances obtenidos en cada campo de la actividad humana contribuirá a mejorar la autoestima social, a considerar que tenemos las condiciones humanas para generar desarrollo y que si nos proponemos algo y planificamos su obtención lo lograremos. Dejaremos de creer que si un producto es extranjero es bueno y si el mismo es peruano está por verse, como bien hizo reflexionar nuestro sociólogo César Germaná.
Si los peruanos asumimos al patrimonio arqueológico y cultural como herencia nuestra, nos identificaremos con ella y fortaleceremos nuestra identidad cultural. Requerimos de ese símbolo para dejar de lado expresiones como “no hay peor enemigo de un peruano en el extranjero que otro peruano”.
Finalmente, nuestras destacadas y diversas expresiones arqueológicas y culturales deben ser convertidas en un recurso para promover el desarrollo turístico en las diferentes partes del país. Nuestro patrimonio debe fomentar múltiples industrias que no dañen al medio ambiente, como ocurre en otras partes del mundo. Adecuadamente gestionado, tendrá una contribución muy significativa para elevar nuestro PBI, actualmente y en el futuro.
La Zona Arqueológica Caral (ZAC), Unidad Ejecutora 003 del Ministerio de Cultura, desde hace dos décadas promueve la investigación, conservación, puesta en valor y difusión de la historia social, que se viene recuperando, tanto en el sitio emblemático de Caral (Patrimonio Cultural de la Humanidad, UNESCO, 2009) como en otros diez sitios arqueológicos en la cuenca de Supe, además del sitio de Vichama, en la cuenca vecina de Huaura.
La ZAC, asumiendo su responsabilidad sobre estos bienes edificados, impulsa la organización de talleres de preservación y conservación del patrimonio cultural y su paisaje, para reforzar, tanto en el Perú como en otros países a través de la interacción académica, los conocimientos y experiencias entre especialistas nacionales e internacionales.
En este Cuarto Taller, se ha incluido, también, los procedimientos que se deben considerar en relación con los efectos del cambio climático sobre los bienes patrimoniales y el paisaje cultural; las metodologías de diagnóstico y las de intervención con la aplicación de innovaciones tecnológicas para mitigar sus efectos en la arquitectura de piedra, tierra y material orgánico. Asimismo, se harán referencias sobre aspectos teóricos y/o metodológicos que deben considerarse para contribuir con la conservación del patrimonio edificado.
(04 y 05 de mayo) Auditorio Mario Vargas Llosa de la Biblioteca Nacional del Perú (Av. de la Poesía, No. 160, San Borja, Lima)
PRÁCTICA EN CAMPO:
(06 de mayo) Ciudad Sagrada de Caral, Valle de Supe
COSTO DEL TALLER
Profesionales y Público General: S/. 350.00 | Estudiantes: S/.260.00 | Personal ZAC: S/.100.00(*)
Los costos incluyen: Acceso a todas las exposiciones + Materiales de trabajo + Certificado + Práctica de campo en Caral y Vichama (Incluye transporte y almuerzo) (*)El costo para el personal ZAC no incluye la visita a Caral y Vichama
Cta. Cte. Banco de la Nación : 0068234808
CCI Banco de la Nación: 01806800006823480871
Razón Social: Zona Arqueológica Caral
El hallazgo de los restos de una mujer de alta sociedad, enterrada hace más de 4,500 años en el sitio arqueológico de Áspero, la ciudad pesquera de la civilización Caral, fue anunciado hoy por la arqueóloga Ruth Shady y su equipo de investigadores.
La directora de la Zona Arqueológica Caral destacó las implicancias de este descubrimiento para conocer mejor el funcionamiento de la organización social más antigua de América.
Shady detalló a la Agencia Andina que se trata de un entierro humano recuperado en la Huaca de los Ídolos de Áspero. “Los investigadores analizaron los restos óseos y concluyeron que se trata de una mujer de aproximadamente 40 años. El lugar en que fue colocada y la forma de enterramiento demuestran el alto estatus social que alcanzó este personaje hace 4,500 años”, sostuvo.
“Estos hallazgos revelan el reconocimiento a la equidad de género, lo que permitía que tanto mujeres como hombres podían ocupar roles de liderazgo y estatus social elevado desde hace más de 1,000 años”, subrayó Shady.
La directora de la Zona Arqueológica Caral de la Unidad Ejecutora 003, adscrita al Ministerio de Cultura, Ruth Shady Solís, fue condecorada con la ‘Medalla al Mérito Ciudadano’ por su destacada trayectoria en la investigación arqueológica en el Perú y por la puesta en valor de la Ciudad Sagrada de Caral, ubicada en el valle del distrito de Supe, provincia de Barranca.
La distinción estuvo a cargo del presidente del Consejo de Ministros, Pedro Cateriano Bellido, en una ceremonia especial realizada en la Sala Cáceres de Palacio de Gobierno, que contó con la presencia de la ministra de Relaciones Exteriores, Ana María Sánchez Vargas.
En el evento, también fueron condecorados Luis Bedoya Reyes, el monseñor Javier del Río Alba, el embajador Allan Wagner Tizón y Mauricio De Romaña y Bustamante.
La Medalla al Mérito Ciudadano de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), creada en octubre de 2009, es otorgada a las personas que han destacado en el ejercicio de su profesión, oficio o actividad, beneficiando con ello a la Nación, a la sociedad, a su comunidad o a sus prójimos.
Corría el año de 1993 cuando la arqueóloga Ruth Shady, acompañada de cuatro exalumnos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, exploraría el valle de Supe con un objetivo: encontrar el origen de la civilización andina.
El apoyo del entonces Instituto Nacional de Cultura (INC) fue vital para esta empresa. Un primer acercamiento a la zona permitió identificar 18 asentamientos arqueológicos de características similares, pero de antigüedad desconocida.
En 1997, Shady asumió la dirección del Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y el proyecto quedó bajo la tutela de esta casa de estudios.
Fue el destino y la oportunidad los que permitieron que 12 muestras sean finalmente analizadas, confirmándose la antigüedad de 5,000 años. Y fue precisamente la revista Science, la que publicó un artículo científico sobre este hecho, que dio la vuelta al mundo.
Ahora se tiene la certeza de que Caral fue la cuna de la primera civilización andina, ocurrida en el año 3,000 a. C. en el norcentro del país y que en ella convivieron y desarrollaron diversas actividades, poblaciones de la Costa, Sierra y Selva.
Los sembríos de caña de azúcar, maracuyá, páprika y zapallo es lo que ven los turistas que llegan a la Ciudad Sagrada de Caral más allá de sus estructuras piramidales.
Es muy temprano cuando arribamos. Sin embargo, múltiples vehículos de familias nacionales o grupos de extranjeros, ya forman la fila de ingreso, ávidos por conocer su historia. En el lugar abunda información relacionada con las investigaciones y las actividades culturales realizadas.
En uno de los afiches se muestra la imagen de una estatuilla femenina, al parecer de alto rango, acompañando a otra estatuilla que representa a un hombre con deficiencias físicas. “Los discapacitados fueron reverenciados en las sociedades andinas. Vivían en palacios y templos, pues se consideraba que eran elegidos por los dioses”, explica Luis Miranda, arqueólogo principal de Caral.
La primera construcción que aprecia el visitante es la plaza circular, donde se realizaban ceremonias y se entregaban ofrendas que luego eran incineradas en el Salón Ceremonial. Así se encontraron restos de textiles, cuarzos, frutas y productos marinos. El poder de los sacerdotes provenía de la observación de los astros que permitía conocer el tiempo adecuado para las cosechas.
Gracias a los sacerdotes, los pobladores sabían cuándo limpiar los canales y preparar los sembríos. Fue una élite sostenida por la población. La función religiosa y política estuvo unida en la civilización Caral, siendo el sacerdote el personaje más importante.
Se conoce que en Caral no hubo ejército para congregar a la población. Todo se basó en la religión.
Caral, the Americas’ oldest civilization, located north of present day Lima, Peru, faced a grave crisis as a result of climate change some 4,000 years ago, archaeologists said.
«Droughts were so severe that they could have lasted between 60 and 130 years, which could explain why there were social crises in (civilizations like) Caral, Moche and Tiahuanaco,» archaeologist Ruth Shady, director of the Caral Project, told Efe.
Women played leading roles in Caral and a team led by Shady has been working for eight years in Vichama, an urban center near the Vegueta district, in the northern province of Huaura, that archaeologists found looted and have restored.
«Vichama pertains to the last period in the formation of the Caral civilization, starting roughly 3000 B.C., but around 1900 B.C. there was a deep crisis that we are investigating, caused by climate change,» she said.
The conditions created a «deep crisis» in Caral and the site was abandoned, while, at the same time, around 1850 B.C., development was going on at Vichama «closer to the sea and a farming and fishing urban settlement,» Shady said.
Shady described Vichama as «a very interesting site» covering 20 hectares (49.3 acres), with 10 buildings, one of which has reliefs on the façade depicting an Andean cross.
«They have or show cultural elements from the Caral civilization and other new and peculiar to this valley’s culture, like columns with ledges and reliefs that you don’t find in Caral,» the archaeologist said.
There is a building in Vichama «that shows also the Caral architectural tradition» and the impact of climate change, which appears to have caused famines, is depicted «in spectacular representations in relief of human beings,» Shady said.
«There are 18 anthropomorphic figures in a sequence between two fish, with characters depicted, some upside down, full frontal and in profile, as if involved in a ritual dance, their bodies ravished by hunger, with the stomachs sunken,» Shady said.
At the bottom of the composition, «there is another sequence of 16 starving adults, as if dead, between two corpses seen in profile with their eyes closed,» Shady said. «It is like a symbolic representation of what was going on in the society.»
In the same building, although pertaining to later occupants, researchers recently found figurines in unbaked clay depicting anthropomorphic beings, among them and prominent is a woman whose image was also found in the city of Caral.
Shady said this «indicates that between 1900 B.C. and the Inca era, women had a leading role in society both in the realm of religion and in political authority.»