Nuevos hallazgos en Caral:  Significado simbólico sobre cambio climático

Relieve escultórico, de hace 3800 años, muestra un “sapo humanizado” y una cabeza antropomorfa

La doctora Ruth Shady Solís, directora de la Zona Arqueológica Caral (ZAC), Unidad Ejecutora 003 del Ministerio de Cultura, anunció el hallazgo de nuevos relieves escultóricos, ubicados en uno de los edificios públicos ceremoniales de Vichama, la antigua Ciudad Agropesquera de Végueta, provincia de Huaura, Lima.

Uno de los relieves descubiertos, que tendría una antigüedad de 3800 años, consiste en un “sapo humanizado” con los brazos extendidos sobre una cabeza antropomorfa, que tiene los ojos cerrados.

Según la interpretación de la doctora Shady, la escena representaría “El anuncio de la llegada del agua”. El sapo, en la cosmovisión andina, es un ícono relacionado con las lluvias y el agua del río, imprescindibles para la agricultura. La imagen de la cabeza humana, representaría al ser humano que esperaba el agua para darle continuidad a la vida.

El relieve fue hallado en la antesala que conducía a un Salón Ceremonial del Edificio De los Depósitos (Sector K) desde donde se dominan los campos de cultivo del valle de Huaura. Ese edificio, con un área máxima de 874 metros cuadrados, fue remodelado continuamente. A lo largo de su uso, le edificaron hornacinas escalonadas, una plaza circular hundida, frisos escultóricos y le colocaron ofrendas.

En la misma área destaca otro relieve escultórico, compuesto por cuatro cabezas humanas, con los ojos cerrados, y dos serpientes que se desplazan entre ellas, hacia una cabeza que representaría una semilla antropomorfizada, con la boca abierta y raíces hincadas en la tierra.

Los relieves escultóricos de Vichama han sido vinculados con un período de escasez y hambruna por el que habrían atravesado sus habitantes. Serían representaciones para la memoria del colectivo social sobre las dificultades enfrentadas por el cambio climático y la escasez del agua y de los alimentos. El recordatorio de un evento que no debía ser olvidado, y ante el cual siempre había que estar preparados.

En el marco de las celebraciones culturales por el 12º aniversario del inicio de la puesta en valor de Vichama, la doctora Shady expuso los logros alcanzados en las actividades de investigación, conservación y difusión de la historia recuperada. Trabajos que se vienen haciendo en equipo, y con responsabilidad social.

ANIVERSARIO DE VICHAMA

Los actos festivos, que son de ingreso libre, se realizarán los días viernes 23 y sábado 24 de agosto. El viernes a partir de las 6:00 p.m. se efectuará la escenificación del Mito de Vichama, con la participación de escolares de la región y, a continuación, la ceremonia andina del Pago a la Pachamama. El sábado desde las 10:00 a.m. será la presentación oficial del sitio y el festival artístico, que incluirá diversas danzas tradicionales, entre ellas las de Tijeras y otras amazónicas. Además, se podrá degustar la gastronomía y adquirir artesanía local.

DATOS SOBRE VICHAMA

El centro urbano de Vichama fue construido sobre una terraza y laderas del cerro Halconcillo, a un kilómetro y medio del litoral y a 75 metros sobre el nivel del mar, por encima de los campos agrícolas que se extienden a lo largo y ancho de la sección inferior, margen derecha, del río Huaura, distrito de Végueta, provincia de Huaura, región Lima.

El asentamiento arqueológico tiene una extensión de 25 hectáreas. Entre los 3800 y 3500 años antes del presente construyeron 22 conjuntos arquitectónicos, con edificios públicos, plazas de reunión y sectores domésticos.

En estos últimos años se han logrado importantes avances en el conocimiento de la sociedad que construyó y ocupó Vichama. Entre los hallazgos destacan los relieves de personajes antropomorfos con los estómagos vacíos, unos ya fallecidos y otros en una danza ritual. También es significativa la representación de un sapo humanizado en el Salón Ceremonial del nuevo edificio construido, con fachada hacia el Este, de donde proviene el agua. Asimismo, destacan otros diseños murales relacionados con la llegada del agua

Conoce Vichama participando en el programa de difusión cultural: “Viajes Educativos”, que organiza la Zona Arqueológica Caral. Infórmate más llamando a los siguientes números telefónicos: 205-2517 / 955-881-340, o escribiendo un correo a: [email protected].

Ruth Shady, «Vichama y el cambio climático»Nuevo hallazgo en el sitio arqueológico Vichama complementa la historia del cambio climático que habrían sufrido los habitantes de esa época. Se trata de un relieve de 3,800 años de antigüedad. Cuando hacíamos excavaciones en sitios arqueológicos como Áspero, en el litoral, y otros en el valle de Supe, como la Ciudad Sagrada de Caral y Miraya, nos dimos cuenta de que había evidencias de superposiciones de estratos provenientes de aluviones y, sobre estos, capas de arena como señales de sequías. Entonces acudimos a expertos en cambio climático de la Universidad de Florida porque queríamos entender los cambios que se habían dado a través del tiempo, no solamente en Caral, sino en varios asentamientos de ese periodo. Empezamos a trabajar con un equipo multidisciplinario y a obtener fechados radiocarbónicos. Detectamos que se había producido un cambio
climático hacia 1950 a. C., y que se fue intensificando. Fue como un proceso
que se habría iniciado con sismos, se
guidos por el calentamiento y deshie
los, y continuado por una prolongada
sequía, que afectó a la continuidad de
la ocupación en Caral y otros centros
urbanos en el valle de Supe. Sobre la base de estas evidencias, empezamos a entender los frisos que se fueron hallando en las excavaciones en Vichama. En el salón ceremonial del edificio principal de la mitad baja, en 34 frisos, los antiguos pobladores representaron seres humanos muertos que estaban con los estómagos vacíos entre dos esqueletos. También con el estómago vacío pero entre pescados, se veía a jóvenes en una danza ritual, de pie, de cabeza y de frente. Entonces, con los datos científicos, hicimos las interpretaciones. Ellos dejaron en esos frisos un mensaje para que la gente no se olvidara de los efectos que tuvo el cambio climático. En esa danza ritual, los más jóvenes son representa- dos entre pescados, porque Vichama está cerca del mar; en cambio Caral está más lejos. Esto nos dice que el recurso marino los ayudó a mitigar —en cierta medida— los efectos del cambio climático. Asimismo, se han encontrado representaciones en relieve de seres muertos con la boca abierta; el año pasado se encontraron frisos en otro de los edificios, también muy interesantes: dos serpientes que avanzan entre cabezas de seres muertos, que están con los ojos cerrados, y se orientan hacia una cabeza que está en la parte baja, que representaría una semilla agrícola con la boca abierta esperando la llegada del agua. La semilla muestra tentáculos
o raíces para penetrar en la tierra. En la cosmovisión andina las serpientes fueron asociadas al agua
de los ríos y el mensaje habría sido que estaba por llegar el agua. Posteriormente, renovaron la construcción con otro recinto donde representaron
en relieve un sapo humanizado, como avisando, también, la llegada del agua. Se trata de toda una simbología vinculada con el cambio climático, los efectos dramáticos que tuvo en los seres humanos y cómo, de algún modo, el recurso marino ayudó a mitigar sus efectos. Vichama es un sitio muy emblemático del periodo de crisis y colapso de la civilización Caral y su significado es importante para que la sociedad tenga conocimiento
de las implicancias que tuvo el cambio climático.
Es importante precisar que durante la misma época se produjeron sequías que asolaron el norte de Mesopotamia y forzaron el abandono de las ciudades, tal como ocurrió en Caral. En la actualidad, los especialistas en clima ya están informando que los nevados en el terri- torio altoandino están desapareciendo en más del 40 % ¿De dónde va a venir el agua en el futuro? El cambio climático es un fenómeno natural, que se repite periódicamente y que ha tenido y tendrá efectos en nuestro planeta. ¿Cuántas generaciones serán perjudicadas, cuando esa sequía puede durar hasta 130 años? Entonces hay que reflexionar para promover acciones que mitiguen sus efectos, y creo que ese es el valor que tiene el asentamiento de Vichama.Fuente: Andina, El Comercio

Ruta del Cambio Climático por el glaciar Pastoruri, en Ancash, Perú

Una ruta en los Andes peruanos tiene como objetivo mostrar los efectos que está causando el cambio climático en el medio natural.

Glaciar Pastoruri Muy al contrario de lo que pueda parecer, el glaciar Pastoruri está en claro retroceso desde hace años. De hecho, según los expertos, este glaciar desaparecerá por completo en apenas una década.

En la Cordillera Blanca de los Andes peruanos, el glaciar Pastoruri es uno de los destinos menos conocidos de Perú. Concretamente, este glaciar forma parte del Parque Nacional Huascarán, y se ubica a 5.000 metros sobre en el nivel de mar, lo que podría llegar a la conclusión de que se encuentra en buen estado de conservación. Muy al contrario, el cambio climático ha hecho que este glaciar retroceda considerablemente en los últimos años, perdiendo gran parte del casquete de hielo además de la cueva de hielo de 40 metros que aquí se ubicaba y que hoy es una pequeña laguna.

Los efectos del cambio climático en los glaciares

Camino hacia el Glaciar Pastoruri
Durante el camino que lleva hasta el glaciar Pastoruri, uno de los más accesibles a pie de la Cordillera Blanca, se puede ver que apenas hay nieve a más de 4.000 metros de altura.

Es en este contexto en el que se creó hace ya cinco años la Ruta del Cambio Climático, que tiene como objetivo concienciar a los visitantes de que este fenómeno es muy real. Además, con esta ruta se quiere mostrar los estragos que está creando el aumento de la temperatura terrestre en algunas zonas naturales del mundo, como el glaciar Pastoruri que se cree que desaparecerá antes de una década como consecuencia del cambio climático.

A través de esta ruta se muestra a los visitantes donde se encontraba el glaciar hace varios años y la ubicación de la que fuera una cueva de hielo, así como los estados del agua en el mismo: el casquete de hielo, la Laguna de Patococha, donde se pueden ver los picos de las montañas nevados al fondo, y los manantiales que emanan de las profundidades en forma de gas. Además se pueden ver los esfuerzos que se están realizando para mantener el hielo del glaciar. En este sentido, el glaciólogo Benjamín Morales Arnao ha ensayado un método para evitar el deshielo que consiste en cubrir el hielo con una capa de serrín de 15 cm de espesor con lo que consiguió mantener 4 metros de hielo, pues el serrín funciona como aislante.

Pero no todo es cambio climático, esta ruta también se muestra la flora y fauna autóctonas así como los restos arqueológicos históricos que en el camino se encuentran como algunos fósiles que evidencian la presencia de dinosaurios y restos arqueológicos en forma de dibujos y escrituras rupestres en la zona de Pumapama.

Texto: National Geographic España
Fotos: Promperu
(https://goo.g l/M3AwCv)
(Publicado: 19/12/2018)

Crónica sobre Pastoruri, el simbólico nevado de Áncash

Lo Nuestro, El Peruano
(Publicado: 8/6/2016)

El viaje desde Lima rozaba las ocho horas cuando la cordillera se asomó, inmensa, por la ventana del bus. Llegamos a Huaraz a las 6:00 de la mañana, cuando el frío es nítido como un golpe y nos exige comprar abrigo, para la ruta que vendrá después. José Anaya, ‘Lalo’, el anfitrión, me contiene: “También puedes alquilar allá y así ayudas a la gente de Cátac”.

Había conocido Pastoruri reportando para El Peruano en la Semana del Andinismo 1991, cuando el nevado vivía su apogeo como referente del Callejón de Huaylas. Cada año, alrededor de 100,000 visitantes de todo el mundo se encaramaban en su dócil lomo para coronar sus 5,240 metros sin experiencia previa en alta montaña. Los más osados hacían demostraciones de esquí acrobático, mientras la mayoría improvisaba trineos con plásticos para deslizarse cuesta abajo tumbando muñecos de nieve. En mi recuerdo, Ana María juntaba nieve de la cumbre. Un brillo infantil resplandecía en su mirada.
Ya por aquel entonces era un hecho preocupante que el glaciar retrocediera a razón de 10 metros por año.
En 2007, el calentamiento global partió al glaciar en tres fragmentos gigantes y se cerró todo acceso al turismo. Pueblos y comunidades como Cátac, Ticapampa y Recuay, como parte del espectro tutelar del nevado, se vieron tan afectados que sus pobladores abandonaron sus casas en busca de trabajo en las ciudades. Todo el turismo de la región acusó el golpe.
Hemos dejado Huaraz, el bus nos lleva al sur hacia el inicio de esta nueva propuesta de aventura. El mirador ‘Cordillera Blanca’ se ubica sobre la carretera que viene desde Lima y es un punto privilegiado de visión.
Desde ahí se hace evidente la pugna de las terribles fuerzas que elevaron los suelos hasta modelar nuestra afamada cadena. En adelante el guía hace gala de chamanismo y lo que antes eran nieves perpetuas, hoy son reservas de vida. El bellísimo paisaje se abre a los ojos, atesoraba en sí el hecho mágico de nuestra existencia.
Una serie de miradores/observatorios, paneles de información, senderos y un Centro de Interpretación conforman la Ruta del Cambio Climático y se complementan entre sí para permitirnos comprender el frágil equilibro que existe en todo lo que nos rodea. Nos demuestra que todo cambia y cumple su ciclo de vida.
La realidad
Bajamos para visitar la ‘laguna anciana’ Patococha. Aunque conserva aún su espléndido espejo de nevados, va camino a convertirse en un pajonal donde cerrará su ciclo. En sus inicios anidó peces, en su final, proveerá alimento a más de 20 especies de aves y a los camélidos salvajes de las punas.
Siguiendo a pie el sendero, las gloriosas puyas Raimondi albergan nidos de pájaros carpintero, mientras se recortan emblemáticas en el horizonte de Pumapampa, durante la floración que ocurre cada 10 años, y son fuente de alimento de colibríes.
El viento, el sol, la inmensidad. Hilos de agua de deshielo suman riachuelos puros que corren y se encuentran con los ojos de agua multicolor de la Pampa de los Pumas.
Un último tramo y llegamos al Puesto de Control del Parque Nacional Huascarán. Al inicio de la vereda de concreto que conduce al glaciar, mujeres de la comunidad de Cátac ofrecen todo tipo de prendas abrigadoras en venta y en alquiler. Arrendé una casaca térmica por 6 soles y una mula, para la subida, por 7 soles.
Es impresionante. A pesar de que el glaciar ha perdido el 70% de su masa, acercarnos a su mole yacente empequeñece nuestra humanidad con su lánguida y extrema belleza. Sus paredes muestran en sus pliegues retorcidos en capas, como los anillos de la corteza de un árbol, los estratos que contienen la historia climática del mundo.
La repercusión del consumo desmedido de combustibles fósiles, la importancia de hacer acto de conciencia frente a la fragilidad del equilibrio de las cosas, surgen como interrogantes en ese instante. Aparecen también las certezas: las lagunas nuevas que se han originado por el deshielo, que nuestro planeta sigue siendo portador de vida y que de nosotros dependerá nuestra propia continuidad. La amenaza está latente en la zona, pero también la convicción de salvar al mundo. La ruta, conforme uno avanza, aclara las interrogantes de los turistas que la transitan. El paisaje es imponente y describe información constante: los bloques de hielo al borde de la laguna circundan un torrente que nace en la laguna y va hacia la quebrada. Es la velocidad con que se produce el deshielo.
Con monitoreo satelital supervisarán la situación de glaciares de Áncash

Un total de 16 estaciones meteorológicas e imágenes satelitales en tiempo real, servirán para realizar el monitoreo de los glaciares de Áncash y conocer su situación real, para adelantarse a los posibles efectos adversos del cambio climático.

Así lo informó, Benjamín Morales Arnao, titular del Instituto Nacional de Investigación de Glaciares y Ecosistemas de Montañas (Inaigem), organismo técnico de reciente creación y que está adscrito al Ministerio del Ambiente.
«Estamos haciendo las coordinaciones con la universidad Santiago Antúnez de Mayolo, para hacer uso de un completo sistema de estaciones meteorológica de última generación, así como un sistema de información de imágenes por satélite que ellos tienen y que son los mejores del Perú», aseveró.
Detalló que son 16 estaciones que están distribuidas en toda la región y que podrán operar de manera conjunta con la universidad, lo cual es un logro importante para obtener información valiosa sobre los cambios que suceden en los glaciares por el incremento de la temperatura.
Informó que estas estaciones meteorológica van a permitir contar con información útil para los ecosistema de montaña, ya que se podrá conocer sobre el recurso hídrico que se contará en las partes bajas.
Morales recalcó que fruto de esta cooperación la universidad contratará a personal especializado, como meteorólogos y otros profesionales, que podrán operar dichas estaciones meteorológicas.
«Al usar un centro de recuperación de imágenes por satélite en tiempo real, vamos a tener la oportunidad de usar esto en forma diaria para tener los pronósticos que serán de gran utilidad para la parte agrícola y la generación de energía», subrayó.
El titular de Inaigem mencionó también que este año empezarán a estudiar la zona norte de la Cordillera Blanca y diversas lagunas como la laguna 513, ubicada en la provincia de Carhuaz, en la región Áncash, para conocer su situación y los riesgos que tendría por los efectos climáticos.
Precisamente el Inaigem se encargará de liderar las acciones de respuesta frente a los efectos del cambio climático en el Perú, ya que el país es muy vulnerable a este fenómeno que ya se registra de manera global.
La sede de este organismo técnico se ubicará en Huaraz, en un terreno de tres hectáreas que fue donado por la Municipalidad Distrital de Independencia.

Los últimos hallazgos arqueológicos encontrados en Vichama, la civilización agropesquera de Végueta, han dado la vuelta al mundo. Uno de ellos consiste en tres estatuillas: una deidad o sacerdotisa y la pareja de autoridades, representadas en arcilla. Llaman la atención, por su forma, su posición, sus accesorios, por la pintura aplicada en sus rostros y los diversos colores de sus respectivos cabellos. Los rasgos de estas estatuillas han tenido fuerte impacto en la sociedad actual; imaginemos el mensaje transmitido, el sentir, la motivación y el fin que tuvieron nuestros antepasados, de hace 3.800 años, para hacer una ofrenda de estatuillas que representan a personajes importantes. 

Para comprender la dimensión de las cosas hay que hacer un análisis integral de los hechos; hace ocho años se iniciaron las investigaciones en el Complejo Arqueológico de Vichama, atendiendo la iniciativa de la autoridad municipal, de ese entonces, del distrito de Végueta, provincia de Huaura. Al visitar el sitio, se pudo reconocer su importancia en relación con rasgos culturales compartidos con la civilización Caral pero, además, fue motivadora la información etnohistórica, registrada en las crónicas de Pablo Joseph de Arriaga y fray Antonio de la Calancha en el siglo XVII, que hacen alusión a un relato sobre el poblamiento de Végueta, las condiciones del territorio y sus recursos en esos tiempos míticos y los sucesos ocurridos entre dioses, semidioses y humanos, destacando el semidiós Vichama, una crisis climática y la falta de alimentos. Asimismo, se encuentran referencias a determinados rasgos geomorfológicos del paisaje y, entre ellos, a Anat, la isla creada al ser convertido en ella el curaca principal de ese nombre, y que hoy en día se conoce como la isla Don Martín, en relación con el relato del desembarco de don José de San Martín en la playa aledaña, denominada Tambo de Mora.

Es así como, a partir del 2007, un equipo de profesionales de la Zona Arqueológica Caral inició las actividades de investigación, conservación y puesta en valor de este sitio arqueológico, al que denominó Vichama, en relación con el relato mítico. 

Lamentablemente, el sitio arqueológico había perdido en parte su paisaje cultural, se encontraron un número de viviendas construidas en y cerca de los monumentos, forados excavados en varios edificios monumentales e incluso un tanque de agua, instalado en la cima del edificio mayor por una autoridad edilicia; y a un personaje interesado en continuar con la lotización de este importante sitio.

Las investigaciones arqueológicas, realizadas hasta la fecha, evidencian un asentamiento con 16 edificios que formaban el centro urbano. Se han identificado conjuntos arquitectónicos, edificios públicos, residencias, conjuntos de viviendas, cenizales, conchales y cementerios.

En la sección baja, el edificio principal tiene una secuencia de construcciones monumentales, realizadas a través del tiempo. Es impresionante uno de los edificios antiguos: su fachada y plaza circular hundida están orientadas al norte y en la cima destaca el salón ceremonial con dos escenas, representadas en relieve, en dos niveles, en un muro y en la banqueta, asociada a este. Se han identificado 32 seres antropomorfos y dos ictiomorfos, cada uno mide aproximadamente 80 cm de alto por 60 cm de ancho. 

En el plano inferior modelaron una secuencia horizontal de 16 personajes antropomorfos, de adultos, con rasgos famélicos y moribundos entre dos esqueletos, que representan a la muerte. De los 16 personajes de esta escena, se han expuesto siete de ellos. En el plano superior representaron una danza ritual de personajes jóvenes entre dos figuras de peces, y tienen también rasgos de carencia alimentaria.

En un período posterior, el edificio fue modificado y la fachada y una nueva plaza circular fueron construidas hacia el este, con rasgos arquitectónicos diferentes.

Es interesante señalar que en uno de los salones ceremoniales del período Tardío de este edificio destaca la representación en relieve de un sapo humanizado, en actitud de emerger del fondo de la tierra con un rayo que le cae en la cabeza. Estaría vinculada con ritos propiciatorios de las lluvias, considerando que, desde antiguo, las poblaciones andinas han incluido al sapo dentro de su ideología, como un ser relacionado con el agua, la agricultura y la fertilidad.

De estas representaciones, en asociación con otros datos cronológicos, se pueden inferir trascendentes significados simbólicos –posiblemente, relacionados con la productividad y la vida, la escasez, la muerte y los cambios cíclicos– que se habrían expresado en las actividades rituales. Se trata, asimismo, de uno de los edificios más importantes de la ciudad de Vichama, al parecer relacionado con la religión y el rol de la mujer en la producción alimentaria, como estaría indicado en uno de los importantes personajes recuperados en la ofrenda de las estatuillas mencionadas, que también ha sido encontrada en el valle de Supe, en el sitio de Miraya, y que podría estar vinculada a los mitos y rituales que permanecieron en la ideología de las sociedades andinas a lo largo del proceso cultural andino hasta la época inca. No obstante haber sido nuestro país pluricultural y multilingüe, compartieron un territorio megadiverso, atravesado por la cordillera andina, afectado por periódicos cambios cíclicos, y aprendieron a establecer redes de contactos e interacción permanentes para el aprovechamiento apropiado de los recursos en condiciones de paz para beneficio compartido.

Las tres estatuillas y las dos cabezas, hoy conocidas en el mundo entero, fueron encontradas entre arena, ceniza y material orgánico depositados para construir uno de los edificios de este principal. Los pobladores de Vichama de hace 3.800 años dejaron estas ofrendas de profundo significado simbólico. Por la posición en que fueron halladas, se trataría de una pareja de autoridades políticas vinculadas a la sacerdotisa.

Hay que señalar que los edificios fueron construidos con muros de piedra y mortero de arcilla, y emplearon depósitos estructurales compuestos por shicras (bolsas de fibra vegetal rellenas con piedras); tecnología sismorresistente aplicada desde la civilización Caral. Estos depósitos constructivos lograron que los edificios tuvieran una gran resistencia frente a los movimientos sísmicos.

Este recuento de los hallazgos nos permite establecer algunas conclusiones: la confirmación de la importancia de la mujer en la civilización Caral –la más antigua del continente americano–; la sacerdotisa evidencia un mayor poder y quizá por eso fue representada en un mayor tamaño y con 28 dedos.

Las representaciones en relieve con los seres antropomorfos pueden entenderse como la interpretación de los efectos que dejó el cambio climático que los afectó entre los años 1800 y 1850 a.C., pero del cual pudieron sobrevivir porque tuvieron acceso a actividades económicas complementarias, a la pesca y a la agricultura. Esta forma de organizarse de los peruanos de esa época tiene plena vigencia en nuestros tiempos, ya que tenemos, en ciernes, casi los mismos problemas que ellos afrontaron con éxito. La pregunta es: ¿nosotros somos conscientes de lo que significa el cambio climático en la existencia futura de la humanidad? ¿Estamos preparados para enfrentar un hecho de esas dimensiones? La respuesta no solo está en quienes conducen los países, sino en cada uno de nosotros.

 

Ruth Shady
  • Ruth Shady
  • Directora de la zona arqueológica Caral

Fuente: El Comercio

Cambio climático: Los glaciares fatales del Perú

Callejón de Huaylas, en Perú, donde existen cerca de 400 lagunas de origen glaciar. / ERNESTO BENAVIDES

No fueron uno ni dos aluviones los que asolaron el departamento de Ancash, en el norte de Perú, en el siglo XX. Fueron por lo menos cinco, importantes, que provocaron cientos de muertos. En algún caso fueron miles, como ocurrió en la ciudad de Yungay la tarde del 31 de mayo de 1970, hace 45 años, cuando millones de metros cúbicos de hielo provenientes del Huascarán, el monte más alto del Perú (6.768 metros) se desprendieron a raíz de un terremoto de 7,7 grados de magnitud.

El saldo fatal fue de cerca de 15.000 víctimas mortales que se sumaron a otras 50.000 más causadas por el mismo sismo, que devastó numerosos pueblos, ciudades y carreteras. Mark Carey, profesor de Historia de la Universidad de Oregón, norteamericano de origen, se ha internado por esta tormentosa ruta glaciar para, además de hacer su tesis doctoral, producir el libroGlaciares, cambio climático y desastres naturales, una obra que deshiela el pasado y el futuro.

Un aluvión de aluviones

También el presente, por supuesto, porque persiste la amenaza de una avalancha de origen glaciar en este país, que ha sufrido la mayoría de desastres de este tipo en todo el planeta. La saga que explora Carey comienza con el aluvión de Huaraz (capital del departamento) en 1941, que produce más de 4.000 muertos; sigue con el de Chavín, que acaba con la vida de unas 500 personas, y continúa con el de Los Cedros, que mata a por lo menos 200.

Las mayores tragedias, sin embargo, ocurren en la década de los sesenta. En 1962, Ranrahirca, una ciudad ubicada al pie del Huascarán, como Yungay, es arrasada por un aluvión causado por un inmenso bloque de hielo desprendido del nevado, que baja devorando campos, pueblos y vidas. Sólo ocho años después llega la hecatombe de 1970, que en su momento remeció a Ancash, al Perú, a todo Sudamérica. Al mundo entero porque fue una de las fatalidades sísmicas más grandes.

Nevado Pirámide de Garcilaso (5.885 metros). Su belleza es arrobadora, pero, como otras montañas, abriga un riesgo para las poblaciones vecinas. / ERNESTO BENAVIDES

¿Qué ocasiona esto, qué mantiene la amenaza latente y qué descubre Carey? En este territorio, hermoso como pocos, denominado por algunos como «la Suiza peruana» por su parecido con el país alpino, existen una cadena nevada denominada, por visibles y hermosas razones paisajísticas, Cordillera Blanca. Podría decirse que, incluso, tiene un parecido con Nepal, esa nación hoy agobiada por dos sismos y que también ha sufrido avalanchas en el Himalaya.

Son cerca de 600 glaciares distribuidos a lo largo de unos 200 kilómetros, varios de ellos de más 6.000 metros de altura, y que hacen vecindad con el Callejón de Huaylas, un valle verde y deslumbrante que yace a los pies de este conjunto de montañas, que Carey en una parte llama «el hielo asesino de los Andes». No es para menos, por lo ya descrito y por registros históricos a los cuales el autor se asoma, que hablan de tragedias similares ocurridas en los siglos anteriores.

La glaciología pionera

Como en otras zonas del mundo, el retroceso glaciar avanza en la Cordillera Blanca. El cambio climático lo agudiza y puede aumentar el riesgo de desastres. / ERNESTO BENAVIDES

Esa combinación de presencia sobrecogedora y poblaciones vulnerables —debido a que, tras la Conquista, se asentaron en lugares donde el hombre prehispánico no lo hizo— ha resultado literalmente mortal desde el siglo XX, antes y hasta la actualidad. En los últimos años, como bien se desprende de las rigurosas líneas de Carey, un germinal pero incipiente cambio climático fue, lenta pero terriblemente, estimulando las tragedias de origen glaciar.

A pesar de de establecer con precisión las coordenadas científicas de estos fenómenos, el autor va más allá porque justamente busca otra cosa: establecer cómo cambió la sociedad ancashina por estos dramáticos hechos, cómo se relacionó con el Estado y cómo se generó, por las desoladoras consecuencias de los aluviones, una generación de científicos peruanos, de glaciólogos, que fue realmente pionera en el estudio de los hielos a nivel mundial.

Lo que hace Carey es Historia Ambiental con mayúsculas, una disciplina que recién crece al ritmo del cambio climático y otras señales del ambiente que invitan a revisar nuestro devenir en la Tierra con ojos más inclusivos. En el caso de las tragedias ancashinas, percibe el surgimiento de ese núcleo profesional, que se especializa en el tema a causa de las desgracias y que terminan “actuando como intermediario entre el gobierno nacional y el Callejón de Huaylas”.

Laguna Parón, la más grande de la Cordillera Blanca. Varias veces ha estado a punto de desbordarse y provocar un desatre de enormes proporciones. / ERNESTO BENAVIDES

En ese viaje siguieron ocurriendo los aluviones de origen glaciar, pero la glaciología peruana hizo un aporte desde la periferia al centro, como bien apuntó en la presentación del libro el historiador Jorge Lossio. A la vez, también ocurrieron hechos penosos, como la resistencia de algunos estratos sociales a la reconfiguración de la ciudad de Huaraz, tras el aluvión de 1941, una pequeña y penosa historia que el autor del libro relata con cierto minucioso detalle.

“El aluvión erosionó los indicadores de esta distinción social”, sostiene Carey al describir esas resistencias, que incluso hicieron que muchas personas insistieron en ponerse en el mismo cono aluviónico, con lo que aumentaban su propia vulnerabilidad. Simultáneamente, aparecerían en el escenario los turistas, las empresas que edifican hidroeléctricas y otros actores que van configurando lo que en el mundo académico contemporáneo se llama economía del desastre.

La privatización de los glaciares

Se produjo una trágica falta de visión de parte de algunas autoridades y pobladores, que trataba de ser contenida por los glaciólogos, que hasta proponían traslados. No siempre fueron escuchados y tuvieron que convenir en hacer drenaje de lagunas, algo que sirvió para evitar algunas desgracias pero no pudo evitar otras. Ya en los noventa, Carey registra la impronta de la nueva economía, de la globalización y la apertura de mercados aterrizando sobre los hielos tropicales.

El hielo de estas montañas inmensas suele agrietarse por las lluvias, por los sismos o por el cambio climático. Entonces crece el peligro de las avalanchas. / ERNESTO BENAVIDES

Lo llama «la neoliberalización de los glaciares» y es un tiempo en el cual las grandes empresas pisan fuerte en los glaciares ancashinos, sobre todo la norteamericana Duke Energy, que insiste en represar algunas de las cerca de 400 lagunas de origen glaciar que, como consecuencia de los deshielos, existen en la zona. El súmmum de esta deriva es el cierre de la Unidad de Glaciología y Recursos Hidrológicos en tiempos del presidente Alberto Fujimori (1990-2000) que, al son de la privatización, llegó al extremo de desproteger a la población cerrando esa entidad.

Dicha instancia era heredera de otras anteriores (Comisión de Lagunas, Corporación del Santa, por el río que recorre el Callejón y otras), y ya había incurrido en la tentación de pensar más en la generación de energía que en el riesgo potencial de desastres para los pobladores de Ancash. Pero los tiempos fujimoristas, tan llenos de corrupción y desatado ultraliberalismo, parecen haber sido los peores, pues “significaron mayor vulnerabilidad ante las amenazas glaciares”.

En su navegación por esta cordillera nevada, Carey se encuentra además con una falsa alarma emitida por la NASA en el 2003, en torno a una laguna denominada Palcacocha, ubicada al pie del nevado Cupi. Revuelo, desesperación, a partir de una «grieta ominosa en el hielo», que no fue tal, como luego demostraron los glaciólogos peruanos. En los hechos, la ciencia «de la periferia» le enmendaba la plana a un organismo de ese nivel, que no supo diferenciar el hielo de la roca.

La amenaza latente

Las lagunas glaciares han sido drenadas por años, para evitar desastres. Pero en los últimos años se ha puesto en valor su potencial hidroeléctrico. / ERNESTO BENAVIDES

Al momento de escribir estas líneas, la Unidad de Glaciología en Ancash vive otra vez, ya que fue restablecida en el gobierno de Alejandro Toledo (2001-2006). Duke Energy sigue allí, como propietaria de la Hidroeléctrica del Cañón del Pato, y las inmensas montañas aún muestran su manto blanco. No obstante, en los últimos años el cambio climático ha ido derritiendo parte del paisaje y las esperanzas de este lugar, uno de los más hermosos y espectaculares de la Tierra.

Se estima que, desde 1970, los glaciares de la Cordillera Blanca han retrocedido al menos en un 30%. Uno se para en la ciudad de Huaraz y ya no se ve tanta nieve en las montañas circundantes, como cuando ocurrió el destructor aluvión en 1941. Aún así, o precisamente por eso, por el derretimiento de los hielos supuestamente eternos de los Andes, la peligrosa amenaza persiste y esta historia de Carey lo cuenta, lo advierte. Lo registra con rigor y emoción.

 

Fuente: El Pais

Buscan recuperar y rehabilitar andenes en once regiones del Perú

Luego que en marzo del 2012 se anunciara la recuperación y conservación de andenes en el departamento de Junín, hoy el Ministerio de Agricultura (Minag) informó que para el próximo quinquenio se tiene prevista la recuperación y rehabilitación de andenes en once regiones del país, con una inversión global estimada de US$35 millones.

El proyecto será llevado a cabo en las regiones de Junín, Lima, Huancavelica, Ayacucho, Apurímac, Cusco, Puno, Arequipa, Moquegua, Tacna y Amazonas.

“El Minag se encuentra en plena elaboración de un estudio de factibilidad para ejecutar un vasto programa nacional de recuperación de andenes en los próximos cinco años a partir del 2014”, señaló el ministro de Agricultura, Milton von Hesse.

Refirió que en el país existen 300 mil hectáreas de andenes que podrían rehabilitarse y entrar en producción en un plazo relativamente corto, pues los valles tradicionales que rodeaban a las ciudades cada vez son más escasos con la expansión urbana.

“Inicialmente se quiere rehabilitar 300 hectáreas de andenes para que entren en producción siguiendo la lógica ancestral, para que su potencial sea mejor, y por lo pronto estamos sembrando 20 hectáreas de quinua”, señaló.

AGRICULTURA COMPETITIVA
Destacó que como Minag quieren favorecer largamente la asociatividad, para hacer que la agricultura pequeña y familiar se vuelva competitiva en este contexto mundial y luego ver si una escala de producción es adecuada

El ministro Milton von Hesse mencionó que el programa, que busca impulsar los cultivos en las zonas altoandinas, contará con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Agrorural y las propias comunidades beneficiadas.

“Así, el uso adecuado y moderno de los recursos hídricos redundará en una mejora de la calidad de vida de los productores del campo”, manifestó.

Fuente: Peru21

Monitorean impacto de cambio climático en santuario de Machu Picchu

Un monitoreo de los efectos del cambio climático se lleva a cabo en el santuario histórico de Machu Picchu, que alberga a la ciudadela incaica del mismo nombre y otros sitios arqueológicos y naturales, reveló hoy su jefa, Ada Castillo.
“Se monitorea desde sectores como el glaciar de Salcantay, a fin de ver los cambios que están ocurriendo y desarrollar en el futuro actividades de mitigación al cambio climático”, declaró.

“Es importante tener la información, saber cuáles son los cambios y cómo podemos adaptarnos, eso será importante también para la población local”, añadió.

Dijo que esta labor se desarrolla mediante las estaciones meteorológicas e hidrológicas del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), institución con la cual tienen un convenio.

Refirió que el cambio climático se ve reflejado usualmente en el derretimiento de los glaciares, lo que significará que las reservas de agua disminuirán, lo que debe ser tomado en cuenta por las autoridades.

Dijo que otro de los retos para 2013 en el santuario es la actualización del plan maestro de Machu Picchu, que determinará los lineamientos a seguir para la adecuada conservación y protección de su riqueza cultural y natural.

Castillo recordó que además de albergar sitios arqueológicos como la ciudadela incaica en sí hay flora y fauna diversa que ha sido recuperada como el gallito de las rocas o el oso de anteojos.

El 8 de enero, el santuario histórico de Machu Picchu cumplió 32 años como área natural protegida por el Estado.

Abarca una extensión de 32,592.26 hectáreas de atractivos y variados ecosistemas que albergan una alta diversidad de flora y fauna silvestres, con especies declaradas en vías de extinción y endémicas.

 

Fuente: Andina

Inician recuperación y conservación de andenes, legado Inca, para producción de alimentos, ante cambio climático

En marzo próximo empieza el inventario de andenes en Junín, trabajo que luego se extenderá a otros nueve departamentos del país, con miras a establecer acciones para su recuperación y conservación ante el cambio climático, se informó

El director regional de Agricultura de Junín, Erasmo Meza Porta, señaló que se hará como parte del Programa de Recuperación de Andenes, que impulsa el Programa de Desarrollo Productivo Agrario Rural (Agro Rural).

El especialista Antonio Lambruskini, consultor de Agro Rural, explicó que el proyecto beneficiará a las familias campesinas que producen alimentos bajo el sistema de andenería en Puno, Tacna, Moquegua, Arequipa, Huancavelica, Cusco, Ayacucho, Lima y Amazonas y Junín, donde empezará el trabajo.

Tras reunirse con la autoridad de Junín señaló que el objetivo del programa es implementar un programa nacional de reconstrucción de andenes, para contribuir a la adaptación del cambio climático y a la reducción de la pobreza.

Lambruskini solicitó el apoyo de la Dirección de Agricultura para concretar el inventario de la andenería o terrazas, que existen en algunas zonas de Junín.

“Si bien esta región no es una potencia en este sistema de producción, hay que recuperar y conservar los (andenes) que existen”, sostuvo el experto al destacar que Cusco y Lima (zona sierra) son los departamentos que posee mayor extensión de andenería.

El titular de Agricultura de Junín expresó su predisposición para apoyar este trabajo, incluso comprometió la participación de los técnicos y profesionales de las agencias agrarias, especialmente de las provincias altoandinas.

“Es un buen proyecto, que ayudará a los pequeños agricultores a mejorar sus condiciones de vida, adaptándose, además, a los impactos del cambio climático, por eso tendrán todo nuestro apoyo”, enfatizó.

Los sistemas de andenería tienen una antigüedad de 5,000 años, desde las sociedades rurales Huari e Inca. En Perú habría más de 60,000 hectáreas de andenes productivos, según información preliminar que maneja Agro Rural.