Nuestra fascinación por el pasado tiene raíces más profundas de lo que piensas. En el antiguo Egipto hace más de 3500 años, el faraón Thutmosis IV siguio un sueño que le decía que debía descubrir la Esfinge enterrada, que en ese momento ya tenia siglos de antigüedad. Su excavación se registra en una estela colocada entre las patas de la Esfinge que aún hoy está allí. A mediados del siglo sexto antes de Cristo, el rey de Babilonia Nabondius patrocinó una excavación de las ruinas de la ciudad de Larsa. Sus esfuerzos incluyen cosas que se convertirían en la base de la investigación arqueológica; la excavación para descubrir el pasado cultural, el registro de los esfuerzos, e incluso la preservación de los hallazgos. Aunque muy lejos de la arqueología sistemática moderna de hoy, estos ejemplos demuestran que la fascinación humana con el pasado tiene en verdad raíces muy profundas.
Escrito por: Dr. Krista Lewis, Assistant Professor of Anthropology at the University of Arkansas at Little Rock.
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