Perú Antiguo

El Perú de hoy, es resultado de un país hecho a pulso de hombres decididos a cambiar su entorno variable y no por ciegas fuerzas telúricas que determinaron su naturaleza.

Un país nacido de la mente, de la visión y del brazo pujante de quienes han trabajado tenazmente sus sistemas productivos, cultura y comunicaciones, que modifica las condiciones geográficas y aun climatológicas, a las que supo adaptarse; creciendo y progresando, aportando tecnología, cultura y productos alimenticios a la humanidad.

Los caminos recorridos por los primeros pobladores del Peru antiguo recrean la vida en diferente forma, formándose un país multilingüe y pluricultural, en un medio rico en biodiversidad.

El clima no le es adverso ni la geografía hostil, los andinos viven y se dejan criar en este medio con humildad y han conquistado, crecido y desarrollado con la inteligencia, transformando el aparente caótico y complejo mundo andino, en un sistema ambiental medianamente equilibrado.

El proceso de hominización de la especie humana no es adaptación, el hombre no se naturaliza, sino que humaniza al mundo.

La humanización no es solo un proceso biológico es además historia.

El hombre se humaniza expresando y describiendo su mundo. Así, la palabra primitiva es el esfuerzo gutural, que busca comunicarse y que evoluciona transformándose posteriormente un en canto armonioso y luego se codifica en el mito.

Los hombres no se hacen en el silencio, sino en la palabra, en el dialogo que se concretiza en el trabajo, en la acción-Reflexión.

Decir su palabra es un privilegio de todos, es dialogo que es la exigencia existencial y es arte creativo. Si no hay dialogo, no hay profundo amor al mundo y a los hombres.

Asi, en el desarrollo andino, el diálogo es tinkuy, un punto de encuentro, donde no hay ignorantes ni sabios absolutos, solo hombres en comunicación, buscando saber más… No hay diálogo sino hay fe en los hombres, sino simplemente es una manipulación paternalista.

Diálogo es relación horizontal, no existe el “doble diálogo” propio de seres amorales, que dicen una cosa y hacen otra. No hay diálogo sin esperanza (que es la raíz de la inconclusión de los hombres y que lo mueve a la permanente búsqueda en comunidad).

El ser humano conquista y concretiza al mundo con la inteligencia de sus manos que lo transforman.

La genialidad andina, se une a la acción creativa en el paisaje a través de las ciclópeas construcciones pétreas realizadas por los peruanos de todos los tiempos para crear un país firme y feliz por la unión, que en los actuales momentos está inmerso y acosado por las fuerzas disgregadoras de la globalización, a veces desnaturalizante y que pugnan por establecer un patrón de gobierno asimétrico unipolar injusto en contraposición a los estados soberanos modernos o pluripolares más equitativos.

Origen del hombre americano.

Inmigrantes del Paleolítico superior, según Alex Hrdlicka, fueron los primeros pobladores de América y habrían sido bandas paleo asiáticos provenientes del Asia nororiental y evidenciado en los siguientes rasgos comunes: mancha mongólica en los niños al nacer, pigmentación de la piel, ojos rasgados, pliegue mongólico, forma de cara y pómulos salientes, escasa pilosidad corporal y facial, cabellos lisótricos, dientes en forma de pala; asimismo, lengua polisintética y aglutinante, como también costumbres y expresiones artísticas semejantes como la música pentafónica, danzas colectivas y símbolos religiosos comunes, etc. que ingresaron a nuestro continente siguiendo la ruta del Estrecho de Berhing en sucesivas oleadas migratorias, durante la última Glaciación de Wurm o Wisconsin, donde la concentración de hielo en los continentes hizo descender el nivel de los océanos en unos 120 metros.

Este descenso hizo que se crearan conexiones terrestres, en Beringia, la región que comparten Asia y América, en la zona en que ambos continentes están en contacto. Debido a que el Estrecho de Bering, que separa Asia de América, tiene una profundidad de entre 30 y 50 metros, el descenso de las aguas dejó al descubierto un amplio territorio que alcanzó 1500 kilómetros de ancho uniendo las tierras de Siberia y Alaska, hace aproximadamente 40.000 años adP. manteniéndose unos 4.000 años.

Su segunda formación se produjo aproximadamente 25.000 años adP permaneciendo hasta aproximadamente 11.000-10.500 adP, cuando volvieron a subir las aguas al final de la glaciación, inundando gran parte del territorio y separando Asia de América por el Estrecho de Bering, desapareciendo el mencionado puente.

Apareció entonces la teoría del Ice-free corridor. Según esta teoría, en los instantes finales de la última glaciación, comenzaron a derretirse los bordes en contacto de las dos grandes placas de hielo que cubrían Canadá: la Placa de Hielo Laurentina y la Placa de Hielo de la Cordillera.

Esto hacía posible la entrada al continente más allá de Beringia, pues Canadá estaba cubierta completamente cubierta de hielo, abriéndose un corredor libre de hielo de unos 25 km de ancho, que seguía, primero el valle del río Yukón y luego el borde este de las Montañas Rocallosas por el corredor del río Mackenzie.

Los científicos que sostienen la teoría estiman que esto ocurrió en el 14.000 años adP, y se postula que las tribus asiáticas que habían penetrado en Beringia, permanecieron allí varios miles de años hasta que, poco antes de finalizar la última glaciación (10.000 adP) y de que el Puente de Beringia se inundara, se formara un estrecho corredor libre de hielo que les permitió dirigirse al sur, siguiendo la ruta trazada por los animales, arribando a la Península y valle de Yukón en Alaska, aproximadamente entre 20,000 a 15,000 a.C., durante el periodo geológico del Pleistoceno Tardío, para luego desplazarse por el resto del continente siguiendo la dirección norte – sur, siguiendo la ruta trazada por animales.

Es la teoría de Caleb Vance Haynes en un artículo publicado en la revista Science en 1964, conocida actualmente como teoría del poblamiento tardío o «consenso Clovis», fue aceptada en forma generalizada durante la mayor parte de la segunda mitad del siglo XX.

Ocuparon, primeramente América del Norte, después América Central y el Caribe, para luego arribar a territorio sudamericano. Esta tesis fue propuesta por el jesuita español, José de Acosta a fines del Siglo XVI.

El hombre se había establecido en Norteamérica hace 14,000 años, habiendo gran cantidad de sitios arqueológicos en Oregón, Idaho y Pennsylvania.

Primero como recolectores – cazadores indiferenciados; y luego como cazadores superiores, con instrumentos mejor elaborados, como las puntas de flechas de estilo Clovis, Sandia y Folsom.

 

Culturas más antiguas de Norteamérica

 

Cultura Ubicación Que cazaban Con qué cazaban Evidencia arqueológica
Clovis

10,600- 11,250 a. C.

Clovis, New México. Desde la Costa Este hasta las Montañas Rocosas Mamuts

(extinguido)

Lanzas con punta de piedra larga, acanalada y aflautada.
Cultura Sandia (9,000-10,000 a.C.) de Albuquerque, New Mexico. Intermedia.
Folsom

9,000- 8,000 a. C.

Colfax, New Mexico. A lo largo de todos los grandes llanos norteamericanos y Norteamérica Central Bisontes de grandes cuernos (extinguido) Lanzas con punta de piedra pequeña y acanalada, más elaborada.

Sin embargo, se produce la crisis del Consenso Clovis, cuando se descubre el yacimiento de Monte Verde (Chile) por Tom Dillehay, al ser fechado oficialmente uno de los yacimientos investigados en 14.800 años adP (Monte Verde I).

Esta evidencia, refuerza la teoría de Paul Rivet, quien planteó en 1943, que el hombre americano es de origen multirracial, por lo que no negaba otra ruta de inmigración en que indica que ha a comienzos del Holoceno, los melanesios cruzaron el Océano Pacífico en canoas llamadas piraguas de balancín y ayudados por las corrientes marinas habrían llegado por Centroamérica, para luego dispersarse a otras regiones del continente americano.

Otra evidencia del origen no mongólico sino australiano, es que los paleo indios suramericanos y norteamericanos tienen diferencias de consideración en genes y fenotipos: aquellos con rasgos más australoides, estos con rasgos más mongoloides.

Estos elementos han causado una creciente adhesión de algunos investigadores a la hipótesis de un poblamiento autónomo de América del Sur, no proveniente de Norteamérica. Esta hipótesis se relaciona estrechamente con la teoría del ingreso por la Antártida desde Australia.

Según la antropología genética, de Douglas C, Wallace, que utiliza el mapa del ADN mitocondrial: ADN mitocondrial (ADNmt) para seguir el linaje femenino y el cromosoma Y (ADN-Y) para seguir el linaje masculino y determinó que el 96,9% de los indígenas de América estaban agrupados en cuatro haplogrupos mitocondriales (A, B, C, y D), lo que significa una notable homogeneidad genética, estableciendo un método para calcular la velocidad con que cambia el ADN mitocondrial.

Ese método permitió fechar el origen del Homo sapiens, la famosa Eva mitocondrial, entre 100.000 y 200.000 años adP y la salida de África entre 75.000 y 85.000 años atrás.

Aplicando este método, Neel y Wallace estimaron en 1994 que el primer grupo humano en ingresar a América lo hizo entre 22.414 y 29.545 años.

En 1997, los brasileños Sandro L. Bonatto y Francisco M. Salzano aplicaron el método sobre el haplogrupo A, casi completamente ausente de Siberia, y obtuvieron resultados que van de 33.000 a 43.000 años adP. Estos científicos sostienen que durante miles de años se estableció una gran población en el Puente de Beringia donde se diferenciaron genéticamente, y que es de esa población de la que provienen los primeros migrantes hacia América.

El genetista argentino Néstor Oscar Bianchi analizó la herencia paterna en comunidades indígenas sudamericanas y concluyó que hasta el 90% de los amerindios actuales derivan de un único linaje paterno fundador que denominó DYS199T y que colonizó América desde Asia a través de Beringia hace unos 22.000 años.

Más recientemente, el genetista estadounidense Andrew Merriwether, de la Binghamton University, quien perteneciera al equipo de Wallace, sostuvo que la evidencia genética sugiere que América fue poblada mediante una sola población proveniente de Mongolia, como sostenía Aleš Hrdlička.

La razón de esto es que en Siberia los haplogrupos A y B casi no se encuentran presentes, mientras que en Mongolia se encuentran los cuatro principales haplogrupos indoamericanos (A, B, C y D), salvo el X.

En 2014, el análisis del ADN mitocondrial del esqueleto de Naia, datado en 12.900 años, encontrado en México, un sistema de cuevas submarinas de Tulum demostró un vínculo genético entre los paleoamericanos y los modernos nativos americanos ya que encontró que Naia tenía el hablogrupo D1, exclusivo de los actuales amerindios, especialmente de América del Sur. Los investigadores consideran que su hallazgo es una prueba de que los primeros pobladores de América llegaron provenientes de Siberia.

También en 2014, un estudio del ADN de los restos humanos de un niño de la época Clovis denominados: Anzick-1 probó que estos restos están estrechamente relacionado con grupos de nativos americanos de América Central y del Sur, pero no con las migraciones posteriores de grupos de Canadá y el Ártico.

Este estudio apoya lo que los arqueólogos han sostenido durante mucho tiempo, que América fue colonizada en varias oleadas de poblaciones que cruzaron el estrecho de Bering desde Asia, siendo el más reciente el de Ártico y grupos canadienses.

Se demuestra, a su vez, que no hay conexión genética con los pobladores europeos del Paleolítico superior, de forma que este estudio se presta como un fuerte apoyo para el origen asiático de la colonización americana.

Muchas bandas siguieron la ruta norte-sur, por el lado occidental del continente, por las vertientes de las cordilleras y los valles intra montanos.

Así, se han encontrado huellas humanas de avances en:

-Topper (Carolina del Sur, Estados Unidos). Restos humanos fechados hacia el año 50.000 adP.

-Pedra Furada (Piauí, Brasil). Restos humanos fechados hacia el año 50.000 adP.

-La Toca (Brasil). Restos humanos fechados hacia el año 45.000 adP.

-American Falls (Estados Unidos). Restos fechados hacia el año 43.000 antes del presente.

-Cuenca del Valsequillo (México). Huellas humanas fechadas hacia el año 40.000 antes del presente.

-Lewisville (Texas, Estados Unidos), con fechas de 37.000 años antes del presente.

-Monte Verde II (Puerto Montt, Chile). Restos de 33.000 años.

-El Cedral (SLP, México). Restos humanos y artefactos líticos con una antigüedad de 31.000 años.

-Tequixquiac (Méx, México). Hueso sacro de Tequixquiac de hace 22.000 años.

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