En la cerámica ceremonial de la costa norte del Perú, las representaciones de arquitectura conforman una categoría atractiva. Esta categoría empieza durante el Horizonte Temprano (1500 a.C.) y continua hasta Chimú-Inca (1500 d.C.). Las representaciones de arquitectura no se limitan a la costa norte del Perú. Culturas como Nasca, Recuay, Huari e Inca en el Perú, y Chorrera, Bahía y Jama-Coaque en el Ecuador, también produjeron cerámica arquitectónica.
Las estructuras representadas parecen ser edificios santificados. Este artículo discute un corpus limitado de tres culturas de la costa norte del Perú: Vicús (500 a.C. – 200 d.C.), Moche (100 a.C. – 700 d.C.) y Chimú (700 – 1500 d.C.). Nuestro propósito es mostrar que dentro de estas tres culturas existió un diseño arquitectónico durante dos mil años, que posiblemente expresó un concepto religioso común. De esta manera, el artículo contribuirá también a la identificación de los elementos de lo que se llama la Tradición Cultural Andina (Willey 1971, De Bock y Zuidema 1991).
Los importantes descubrimientos arqueológicos de los últimos años han formado la opinión de que una interpretación consciente de la iconografía en la cerámica, tiene que ser preferiblemente soportada por datos arqueológicos. En este artículo la interpretación se funda en un argumento interno de la iconografía, respaldada por datos etnohistóricos y por la arqueología que recién ha ofrecido datos que confirman en parte las observaciones presentadas.
Moche: hacia el final del milenio. Actas del Segundo Coloquio sobre la Cultura Moche
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Lima, Universidad Nacional de Trujillo y Pontificia Universidad Católica del Perú, 2003.
Templo de la escalera y ola y la hora del sacrificio humano
Edward de Bock
La iconografía de la cerámica también forma parcialmente una fuente independiente, que nos informa sobre conceptos religiosos de la cultura Moche, los cuales no se encuentran fácilmente en la arqueología. El hecho de que personajes estén participando en rituales en la arquitectura de la cerámica estudiada, ilustra esta observación.
Mi objetivo es deducir información de estos “documentos de cerámica” por medio de un análisis basado en una metodología de la Historia del Arte. El resultado se puede comparar con los hallazgos en el campo. En la Historia del Arte se usa preferentemente documentos escritos para verificar una interpretación de la iconografía. En el caso de las culturas andinas los documentos escritos son de la época colonial, que tratan en gran parte de la cultura Inca. Por lo tanto, en un estudio de la iconografía Moche se pueden usar estos documentos coloniales para comprobar que el análisis encaja dentro de los valores y conceptos de la tradición cultural andina. La cultura Moche formó una parte integral de la cultura andina. Ochocientos años de florescencia han tenido indudablemente un impacto en la historia de los otros pueblos andinos. Ahora que nuestro conocimiento sobre la cultura Moche está desarrollándose mucho, se vuelve más útil para hacer comparaciones con las otras grandes culturas andinas, usando también las valiosas fuentes coloniales.
EL TEMPLO DE ESCALERA Y OLA
En la iconografía de Moche y Chimú existen varios tipos de edificios (Donnan 1978, Lumbreras 1975). Un estudio futuro de un corpus más extenso de cerámica mostrando arquitectura, puede refinar las categorías de los edificios representados. Nuestro análisis se basará en un solo tipo, compuesto por 10 vasijas procedentes de un corpus de 35 piezas pertenecientes a Tembladera, Salinar, Virú, Vicús, Moche y Chimú. Espero demostrar que este tipo de templo tomó su diseño del motivo de la escalera y ola (Fig. 10.1a). A continuación espero demostrar que la importancia del diseño consiste en su simbolismo relativo al ciclo anual de la naturaleza. Esta interpretación parece ser confirmada por dos ceremonias que se cumplen dentro del templo.
Las variaciones del motivo de la escalera y ola ocurren frecuentemente en la cerámica pintada de la cultura Moche. La variación más común es un triángulo escalonado en tres niveles, con una voluta u ola encima que surge de atrás (Fig. 10.1a). La otra variación consiste en un triángulo escalonado con un meandro (Fig. 10.1b).
También los templos estudiados muestran una variación en su diseño. Consideraré cuatro ejemplos bien distintos. La variedad ayuda a presentar un argumento complicado. Al mismo tiempo, la variedad ilustra la larga tradición de estos templos.
Un primer ejemplo proviene de la cultura Chimú-Inca (Fig. 10.2), e ilustra la transformación del motivo geométrico de la escalera y ola en una estructura arquitectónica simple. La plataforma consiste en un rectángulo escalonado en tres niveles. En cada nivel hay un par de postes (u horcones) que soportan un techo de dos tablas sobresalientes, imitando, así parece, la curva de la ola del motivo geométrico. Vamos a ver que en Moche a veces aparece un techo de este tipo pintado con olas que se pueden considerar como una confirmación de la identificación sugerida.
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Fig. 10.1. Motivos geométricos: la escalera y ola (a) y la escalera y meandro (b).
El segundo ejemplo muestra una botella de asa-estribo de la época Moche I (Fig. 10.3), representando un complejo arquitectónico bastante complicado que se puede llamar un templo. (Existe un templo similar Moche IV en Benson 1972: fig. 5-5). La cámara de la botella es cilíndrica y podría representar una plataforma que soporta los dos edificios del templo. El primer edificio es una estructura abierta, construida contra una elevación trapezoidal. Encima de esta elevación se encuentra el segundo edificio que tiene un aspecto cerrado. El edificio en el plano inferior tiene una entrada frontal a la derecha, con una pared escalonada a la izquierda. La pared lateral derecha tiene dos ventanas. La pared lateral izquierda tiene un motivo escalonado dentro de un recuadro. Dos banquetas corren a lo largo de las bases de ambas paredes laterales. El techo está soportado por una viga que se apoya en un poste cerca de la entrada. El techo no llega a la pared frontal. Encima del techo hay un motivo de la escalera en alto relieve.
El edificio de arriba está colocado perpendicularmente al edificio de abajo (véase los techos y las vigas). Las cuatro paredes son rectas y planas. Las paredes laterales están dibujadas con cuatro meandros verticales. El techo faldón está soportado por una viga que enarbola ambos lados. En contraste con el primer edificio, los aleros están pendientes sobre las cuatro paredes. Finalmente, la parte posterior del techo sobresale a la parte delantera.
Cada edificio posee un carácter bien distinto, expresado muy precisamente por el artista Moche. El edificio de abajo está completamente conceptualizado, siendo escalonado desde cualquier ángulo que uno lo mire. La transición entre el techo y la pared frontal tiene un perfil

escalonado porque el techo no llega a la pared. Las paredes laterales tienen por banquetas una transición escalonada al suelo. Los tres motivos escalonados o de la escalera en alto y bajo relieve confirman la intención de esta modelación del edificio de abajo. En contraste están los meandros del edificio de arriba, sus aleros pendientes y el techo saliente. Por estos elementos el edificio de arriba tiene un carácter encorvado. En combinación, los dos edificios parecen referirse al motivo geométrico de la escalera y ola. Por eso se le puede llamar como el “Templo de la Escalera y Ola”.
Se puede concluir que dentro de la cerámica de la costa norte existe dos tipos. Un tipo complicado que consiste de dos edificios distintos y un tipo simplificado que consiste de una plataforma con techo.
LA CEREMONIA DEL SACRIFICIO
La figura 10.4 es un dibujo esquemático de un Templo de la Escalera y Ola procedente de una cerámica modelada Moche IV, ilustrada en la figura 10.5. El dibujo muestra cómo el esquema del motivo de la escalera y ola ha sido transformado en un edificio. También el dibujo muestra la similitud con el templo Chimú-Inca de la figura 10.2. El templo consiste de una plataforma en tres niveles con un techo soportado por pares de postes. La pintura de doble olas en el techo (Fig. 10.5), confirma la identificación del templo con el motivo geométrico. Una rampa central da acceso al templo, que aparentemente está encima de una estructura alta de varios niveles, indicada por las bandas pintadas.
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Fig. 10.3. Templo de la Escalera y Ola. Moche I (100 a.C. – 100 d.C.). Museum voor Volkenkunde, Rotterdam.
Ocho personajes están dentro del templo. Ellos participan en un ritual que es conocido como la “Ceremonia del sacrificio” o Presentation theme (Donnan 1978; Donnan y Castillo 1994). En la ceremonia la sangre de un prisionero de guerra viene presentada en una copa a un guerrero principal para que se la tomase. En este caso la copa se presenta a un guerrero-búho antropomórfico. El guerrero-búho está sentado en una silla elevada contra la pared de atrás. Él está flanqueado por dos gallinazos-mujeres antropomorfizadas, que están en un nivel más bajo. Enfrente del guerrero-búho se encuentra un guerrero-pato muscovy antropomórfico, que le presenta una copa con una tapa de calabaza. A su lado izquierdo está un guerrero-puma antropomórfico y a su lado derecho el prisionero desnudo. Precisamente afuera del primer par de postes se encuentran un guerrero y otro guerrero-pato muscovy antropomórfico. Las últimas cuatro figuras miran en la dirección izquierda, en relación con el eje central del templo.
La distribución de las ocho figuras parece ser muy precisa en las tres secciones del templo, divididas por los postes. El guerrero-búho está junto con las mujeres-gallinazos en el nivel más alto, debajo del techo ascendiente. Debajo del techo descendiente está el guerrero-puma, el guerrero-pato y el prisionero. Los últimos dos guerreros están casi afuera del templo. Un eje central es creado por el guerrero búho, el pato muscovy con la copa, un espacio abierto y la rampa.
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Antes de analizar esta escena tenemos que tratar de identificar la significación del motivo de la escalera y ola.
LAS MONTAÑAS
El significado del motivo de la escalera y ola está sugerido en los casos donde existe una versión modelada, en donde se combina con un sacrificio humano (Fig. 10.6). Esta escena de sacrificio es idéntica a diversas escenas de sacrificios que tienen lugar en las cumbres de las montañas (De Bock 1988: fig. 95)[1]. Encima de la ola una víctima sacrificada está tumbada con el pelo colgando hacia abajo. En la escena de la montaña la víctima está tendida encima de un pico central. Una otra correspondencia consiste en la presencia del “dios de la montaña” y una iguana antropomórfica a ambos lados. En un ejemplo famoso con cinco picos en fila (Donnan 1978: fig. 225), hay una corriente de sangre fluyendo desde el pelo de la víctima hacia abajo por la ladera de la montaña, al parecer imitando un río. En todos los casos, de la montaña y del motivo modelado en escalera y ola, otra víctima desnuda está echada abajo en el plano. Esta analogía nos permite identificar el motivo de la escalera y ola como una representación abstracta de una montaña (el triángulo escalonado) y un río (la ola) corriendo por su ladera.


Fig. 10.5. Templo de la Escalera y Ola. Moche Fig. 10.6. Motivo geométrico modelado de la
IV (450 d.C.). Colección privada. escalera y ola con sacrifícios humanos. Moche
IV (450 d.C.). Museum für Völkerkunde, Berlín.
Se puede suponer que el Templo de la Escalera y Ola está relacionado con las montañas, no solamente por su forma pero también por la Ceremonia del sacrificio. Para entender mejor esta relación tenemos que determinar la orientación del Templo de la Escalera y Ola. El deseo de determinar la orientación está inspirado por el hecho de que cuatro participantes de la Ceremonia del sacrificio miran en una dirección bien marcada. La pregunta es: ¿qué están mirando en la distancia?
Como ha sido señalado, el motivo de la escalera y ola parece ser un motivo abstracto de las montañas y los ríos. La sangre de la víctima fluye por la ladera de las montañas en imitación de los ríos de la costa que corren todos hacia el oeste. En el ejemplo de la figura 10.5, el eje central donde se transmite la sangre corresponde al eje central de la corriente de sangre en las escenas de montañas. Por eso se podría suponer que el Templo de la Escalera y Ola está orientado hacia el oeste en imitación de las montañas y los ríos.
Sabemos que en los sitios arqueológicos Moche, la orientación de los edificios y de las tumbas es generalmente hacia el norte. Al mismo tiempo, los complejos arquitectónicos tienen una forma rectangular, por la cual existe también un eje este – oeste, como se ve por ejemplo en la Huaca de la Luna con su larga pared sur (Fig. 10.7). Además, las plataformas II y III de la Huaca de la Luna están orientadas hacia el oeste.

Las excavaciones en la Huaca de la Luna han revelado el primer sitio donde ocurrieron los sacrificios humanos que ya conocíamos a partir de la cerámica. Entre la Huaca de la Luna y la montaña conocida como Cerro Blanco, está el sitio de los sacrificios, la Plaza 3a en la figura 10.7. Allí hay una pequeña roca, aparentemente como una imitación del Cerro Blanco.
Los esqueletos se encontraron al lado oeste de la roca. Es posible que algunos de los prisioneros eran sacrificados encima de la roca y después echados por debajo de la roca (Bourget 1997), cayendo así en un movimiento del este hacia el oeste. Aunque se trata solamente de un sitio, la correspondencia es en favor a la supuesta orientación del Templo de la Escalera y Ola hacia oeste.
EL SOLSTICIO DE DICIEMBRE
Si aceptamos esta orientación para el Templo, los cuatro participantes con sus miradas en dirección izquierda están observando algo en el sur o sudoeste. La observación podría ser una observación astronómica para establecer la fecha de la Ceremonia del sacrificio, por la razón siguiente. Representaciones de la Ceremonia del sacrificio se encuentran en toda la región de la cultura Moche. Por eso Donnan y Castillo concluyen:
El hecho de que la “Ceremonia del sacrificio” estuviera tan ampliamente difundida en el tiempo y el espacio implica que era parte de las creencias y prácticas religiosas comunes a todos los moche, y que contaba con un sacerdocio en cada región compuestos por individuos que se ataviaban con los vestidos rituales prescritos por el papel que desempeñaban (Donnan y Castillo 1994: 423).
Teniendo en cuenta las conclusiones de Donnan y Castillo sobre que la Ceremonia del sacrificio tuvo lugar en toda la región Moche de la misma manera, es justificado suponer que la ceremonia se cumplió también al mismo momento en todo el territorio. Para implantar una fecha fija se necesitó una observación astronómica que fuera única para todos los valles. Las fechas de los solsticios son fijas, mientras que las fechas para las otras observaciones cambian según los valles. Por eso la hipótesis es que los Moche observaron la puesta del solsticio de diciembre que ocurre en el sudoeste, la supuesta dirección de la mirada de los personajes (Fig. 10.8).
¿Cuál podría ser el simbolismo de la puesta del Sol en diciembre para un sacrificio humano en las montañas? Parece que el aspecto principal es el simbolismo de transición.
Los ríos de la costa son parte de una sistema hidráulico dentro de un ciclo de dos temporadas, la temporada de la sequía y la de las lluvias. Los ríos se llenan cuando las lluvias caen en las montañas desde noviembre. Estas dos temporadas opuestas eran y son asociadas a las dos posiciones más extremas del Sol: los solsticios de junio y de diciembre.
En diciembre el Sol se manifiesta en su límite extremo. El cambio de camino simbolizó el ciclo de la naturaleza. Se trata de un momento de gran importancia porque la asociada llegada del agua en los ríos asegura la vida en los valles desérticos de la costa. El agua no es clara pero turbia por el barro rojo-marrón, llevado de las laderas de las montañas.
Al momento del cambio cósmico el sacrificio está traspasando un umbral. Su morir en la cima de una montaña, un sitio en el límite entre dos mundos, es la transición entre la vida y la muerte. Al mismo tiempo, su muerte provoca la regeneración de la naturaleza por su sangre que es una metamorfosis para el agua turbia que fertilizará los valles[2].

Fig. 10.8. Plano del Templo de la Escalera y Ola de la figura 10.5 con los participantes de la Ceremonia del sacrifício. Las flechas indican la dirección de la mirada.
De un lado el sacrificio tenía que provocar la llegada de las aguas turbias. Del otro lado, el guerrero principal y rey del valle, mostraba al tomar la sangre del sacrificio que él, al mismo tiempo, podía controlar la abundancia de las aguas. El control por un rey sobre las aguas de lluvia para evitar inundaciones, es un concepto muy andino. Eso, por ejemplo, se ilustra en la mitología de Pachacuti Inca Yupanqui y su encuentro con el gigante en una ropa roja, que simbolizaba las lluvias. También los ushnus que existieron por todos los Andes, tenían como objeto el control sobre el agua abundante por chuparla (Zuidema 1989b).
Bourget (1997) ha demostrado que los esqueletos encontrados en el sitio de los sacrificios en Huaca de la Luna se relacionan con un evento vinculado a El Niño. Por casualidad los eventos de El Niño siempre empiezan en diciembre. Si los sacrificios sirvieron para parar las inundaciones de El Niño como sugiere Bourget, eso debería haberse traducido por tomar la sangre de las víctimas[3].
En los Andes, así como en la Amazonía, las dos temporadas eran y son asociadas con la organización social de pueblos en dos parcialidades. Por ejemplo, la organización social en tiempo y espacio de los Incas se dividió en hanan y hurin (alto-bajo, primero-segundo, guerrerosacerdote, masculino-femenino), separados por los dos solsticios. La organización social en dos parcialidades complementarias también parece haber existido en la costa norte durante las épocas Moche y Chimú (Alva y Donnan 1993, Netherley 1977, Zuidema 1990). No se puede saber si los Moche también tenían un sistema de organización en el cual dos parcialidades pertenecieron a los dos periodos del año creado por los solsticios. Pero el prisionero sacrificado en la Ceremonia del sacrificio, había sido capturado durante un combate ritual entre dos grupos de guerreros Moche que muy probablemente representaron una clasificación como hanan y hurin. Hasta hoy en día en las batalles rituales, el tinku, es favorable cuando la parte hanan vence a la parte hurin. Entonces, también para los Moche el solsticio podría haber sido el momento cósmico para celebrar la victoria sobre el grupo inferior en la Ceremonia del sacrificio.
EL SUDOESTE
¿Se puede preguntar por qué el Templo de la Escalera y Ola no estaba orientado hacia el punto mismo de la bajada del solsticio en el sudoeste? La arqueología ha demostrado que para los Moche los dos ejes entre los puntos cardinales eran los más importantes. El Templo de la Escalera y Ola simplemente sigue este patrón[4].
En la Huaca de la Luna la plataforma mayor, Plataforma I, está al sudoeste del conjunto (Uceda 1997: 178). Su ubicación puede ser por razones prácticas, como la protección contra los vientos del sur. Pero, quizás se podría considerar que el personaje de las murallas de la Plataforma I, el gran decapitador, así como los motivos de la escalera y ola, sean una indicación de que la ubicación estaba relacionada con las ceremonias del solsticio de diciembre.[5]


Fig. 10.9. Templo de la Escalera y Ola. Vicús (300 – 100 a.C.). Museum voor Volkenkunde de Rotterdam. A) Tres músicos están debajo el techo, una figura está al borde del piso y una figura está en la puerta. B) Una persona con una olla inclinada está mirando la pared con dos animales lunares.
Esta diagonal hacia el sudoeste vuelve a aparecer en un ejemplo de la cultura Vicús que tratamos a continuación.
VICÚS
Un ejemplo de la cultura Vicús parece confirmar la observación sugerida del solsticio de diciembre desde el Templo de la Escalera y Ola y para el asociado simbolismo de transición en los elementos iconográficos.
Las figuras 10.9 a y b muestran un templo en cerámica de la cultura Vicús. Aunque no es tan claro como en los ejemplos de Moche y Chimú-Inca, también podría tratarse de un Templo de la Escalera y Ola. Esto no debería sorprendernos, teniendo en cuenta que el templo Moche I (Fig. 10.3) está bien desarrollado, y por tanto el origen del templo puede encontrarse en la época pre-Moche. Incluso, existe un ejemplo posible del Horizonte Temprano procedente de Tembladera, publicado por Quintana (s/f: 22).
Volviendo a la cerámica Vicús (Fig. 10.9), una plataforma cuadrada está soportando un templo. El motivo de la escalera y meandro ha sido pintado a lo largo de la plataforma. El templo consiste de un edificio o pared con un techo horizontal al frente. El techo está soportado por dos postes ubicados en un piso elevado. En la esquina izquierda una escalera da acceso a este piso elevado. Al lado derecho del edificio una puerta da acceso a esta área o corte. El edificio y la puerta han sido pintados con motivos de la escalera, a veces combinados con dos círculos en lugar del meandro. La pared de atrás está pintada con dos animales lunares. Encima del edificio se encuentran el pico y el asa. Seis figuras humanas están en y alrededor del templo. Debajo del techo tres músicos están sentados; a la derecha uno que toca el tambor y a su lado izquierdo dos músicos que tocan antaras. En la esquina cerca de la escalera está sentada una figura al borde del piso. En la puerta hay una persona que está mirando por la esquina. Atrás del edificio está sentada una persona con una gran olla, mirando la pared con los animales lunares. La figura inclina la olla y tiene su mano derecha en la olla.
Hay varias indicaciones de que este templo Vicús pertenece al tipo de Templo de la Escalera y Ola. La pintura de las escaleras y meandros forman una primera identificación para el templo. También el diseño entero da al templo un carácter escalonado: plataforma, piso (con escalera), techo, edificio. La ola o una corriente de agua por el eje central del diseño puede ser expresado por cuatro elementos: la gran asa encima del templo, la figura con la olla inclinada, y al otro lado de la pared el sonido de las antaras de los dos músicos que podrían imitar el sonido del agua que corre por los ríos como en otras partes de los Andes (Zuidema 1989b). Finalmente, los animales lunares tienen encima de sus cuerpos tres líneas parecidas a meandros (en la iconografía Moche estas líneas son en forma del motivo de la escalera y ola; Kutscher 1983: Abb. 310).
Todas las personas y sus acciones parecen estar relacionadas con el aspecto de límites. Hay dos acciones mayores que son bien separadas por una pared o edificio: los tres músicos de un lado y la persona con la olla por otro lado. La persona en la puerta está en una posición de transición entre ambos espacios. La sexta figura también está sentada en un límite, al lado de la escalera que conecta dos niveles. La acción de inclinar una olla –probablemente para sacar líquido– también se puede interpretar como un símbolo de transición. Según los documentos coloniales, los tambores eran usados para indicar una transición en el tiempo o en el espacio (Zuidema 1985). Tocar música significa que el tiempo pasa, si no fuera así no se podría oír el sonido de la melodía.
Existe en el documento de Guaman Poma de Ayala ((1615) 1980) una iconografía semejante que usa símbolos similares en combinación, como los instrumentos y la olla inclinada. En sus dibujos de los dos solsticios (Fig.10.10), el solsticio de diciembre es acompañado por el sonido de tambores, mientras que el solsticio de junio es acompañado por una figura que inclina también una olla, un urpu en caso de los Incas, para llenar un kero. En la época de sequía el agua ya no corre de las montañas sino que viene de las grandes ollas. En la costa norte, durante la época Chimú-Inca la cerámica representó la misma escena con el urpu (Fig. 10.11). El contexto de la tradición del Templo de la Escalera y Ola y su supuesta relación con el solsticio de diciembre forma un argumento en favor de la tesis de que el simbolismo de la olla inclinada para el solsticio de junio quedó igual en la costa norte desde Vicús hasta la época Chimú-Inca.
Resumiendo, el templo Vicús puede ser identificado como del tipo de la Escalera y Ola. La asociación con el solsticio de diciembre parece confirmarse por la línea diagonal que existe desde el eje central hacia la escalera al lado izquierdo, que coincide con la dirección hacia la que miran las personas en el templo Moche. El templo parece estar relacionado con el ciclo anual de los dos solsticios. La figura de atrás del templo podría representar el solsticio de junio y las figuras de adentro podrían representar el solsticio de diciembre.

Fig. 10.10. Las ceremonias incaicas de los solsticios de diciembre y junio acompañadas por tambores y un urpu inclinado (Guaman Poma de Ayala 1615). Los mismos elementos están presentes en el templo de Vicús de la figura 10.9.
Fig. 10.11. Chimú-Inca (1500 d.C.). Figura con un urpu inclinado y kero como en el dibujo de Guaman Poma de Ayala, figura 10.10, y similar a la figura 10.9b. Museum voor Volkenkunde de Rotterdam.
La semejanza entre los dibujos de Guaman Poma y la iconografía Vicús no es una casualidad sino una ilustración de la tradición cultural homogénea en tiempo y espacio en los Andes.
RESUMEN Y CONCLUSIONES
En la costa norte existió, posiblemente durante dos mil años, un tipo de templo según el motivo de la escalera y ola. Su simbolismo expresó el ciclo anual de regeneración en la naturaleza, documentado por la relación con montañas, ríos, sangre y por último con el solsticio de diciembre.
La gran ceremonia pan-Moche, la Ceremonia del sacrificio, que se cumplía en el templo durante la puesta del solsticio de diciembre, tenía por objeto el fomento de la llegada de las aguas turbias y al mismo tiempo el control sobre la abundancia de estas aguas tomando la sangre de guerreros vencidos.
He señalado numerosos datos sutiles de varias iconografías que indican los principios duraderos, que fueran utilizados por culturas andinas para organizar tiempo y espacio. El Templo de la Escalera y Ola ilustra la autenticidad y la larga continuidad de estas tradiciones andinas.
POST SCRIPT
Con motivo de las conversaciones después de la presentación de este estudio durante el Coloquio (6 de agosto de 1999), me gustaría añadir –a petición de algunos participantes– unas observaciones adicionales.
El motivo de la escalera y ola es un motivo que expresa la dinámica entre elementos complementarios. Esta dinámica es esencial para asegurar la continuación del ciclo cósmico.
La complementariedad es expresada por dos formas geométricas opuestas: una forma rectangular y una forma redonda. La ola dibujada encima de la escalera manifiesta perfectamente esta complementariedad. Al mismo tiempo, la ola como una metáfora de agua ilustra la dinámica de los cambios en la naturaleza. La corriente del agua proclama el movimiento en tiempo y espacio. También los dos motivos tienen ambos aspectos masculinos y femeninos. La escalera como una metáfora de una montaña es masculina pero como tierra también femenina. El agua tiene un aspecto masculino por fertilizar la tierra. El aspecto femenino del agua ocurre como en las lagunas, pero dentro del motivo por su forma redonda que es complementaria a la escalera.
El aspecto femenino de la ola como parte del motivo de la escalera y ola, también es expresado en los casos que la ola termina en la cabeza de un animal que es considerado como un símbolo femenino, por ejemplo la serpiente y el gallinazo. En la iconografía Moche el gallinazo es exclusivamente femenino. Siempre los gallinazos antropomórficos llevan la ropa larga de las mujeres. Así es el caso en el ejemplo de la figura 10.5.
La ubicación debajo del techo que sube (en comparación con la ola) de las mujeresgallinazos juntas con el guerrero-búho es significativo. La ubicación parece expresar la continuidad entre vida y muerte, así como el sacrificio mismo de la ceremonia. El artículo ya explica cómo el sacrificio está en el umbral del Otro Mundo. Su muerte provoca la llegada de la fertilidad, representada por el agua turbia. El agua viene de las montañas, donde viven los antepasados. Las mujeres-gallinazos y el guerrero-búho parecen estar asociados con este origen del otro mundo, por estar debajo del techo que sube y encima del nivel más alto de la plataforma. Los otros participantes están debajo de la parte del techo que baja.
Por su ciclo mensual, las mujeres son simbólicamente inmortales (así como las serpientes por renovar su piel). El ciclo de ser estéril y fértil es parecido al ciclo entre los dos mundos como he descrito arriba. El búho también es un símbolo para la comunicación entre los dos mundos por su capacidad de cazar durante la noche. Aparentemente los gallinazos, por ser un animal exclusivamente femenino en el arte Moche, están también asociados con este simbolismo del contacto entre dos mundos (tal vez inspirado por ser un animal que se alimenta de carroña).
El hecho que en la Ceremonia del sacrificio los participantes sean zoomorfos, ilustra el carácter del ritual, a saber que los participantes están en contacto con el otro mundo: el prisionero entra en el Otro Mundo y el agua viene del Otro Mundo. Sabemos por los hallazgos arqueológicos como los de Sipán, que todos los participantes de la Ceremonia del sacrificio existieron en realidad y en cada valle. El arte da la posibilidad de expresar el significado del ritual por cambiar el aspecto de los participantes: medio antropomórficos y medio zoomorfos. Siendo medio animal ilustra que dos mundos se mezclan durante la ceremonia, y por tanto la interpretación de que los participantes son (medio) dioses es entonces falsa. La complementariedad y la dinámica del motivo de escalera y ola expresan lo mismo en toda su complejidad. Esta significación del motivo de escalera y ola aclara por qué el motivo ocurre tan frecuentemente en la cerámica funeraria del los Moche.
Finalmente, existe un templo muy famoso en los Andes que tiene la forma de la escalera y ola: el Templo del Sol en Machu Picchu. Este templo presenta dos partes. Abajo hay una cueva con una entrada escalonada. Encima de la cueva hay un edificio en forma redonda, en donde la pared cambia a una forma de meandro. El templo en Machu Picchu parece al ejemplo Moche (Fig. 10.3) e ilustra que el concepto no se limita al costa norte, pero es parte de la tradición cultural Andina.
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Washington, D.C., Dumbarton Oaks.
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Se trata del tipo de un pico grande curvado con cuatro picos pequeños en su ladera. Quizás existe una relación entre la configuración de los dos pares de picos pequeños con los pares de postes del templo y entre la distribución de los personajes en varios niveles en el templo y en la montaña.
En otros ejemplos el pico central curva sobre un edificio con dos motivos de la escalera en su techo (Museum für Völkerkunde Berlín, VA 7676; Field Museum Chicago, 4719). ↑
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Quizás el cambio de color del Sol se refiere a esta metamorfosis. El Sol sube brillante detrás de las montañas, sigue el camino del agua hacia el oeste y baja en el mar cambiando en un color rojo como la sangre y el agua turbia. ↑
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Un evento de El Niño es un recuerdo al gran cambio cósmico cuando el mundo verde en donde vivieron los antepasados terminó y era reemplazado por la época en lo cual la gente depende de las estaciones, como se puede interpretar de la mitología de Naimlap (Zuidema 1990). ↑
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El interés andino en el movimiento del Sol y del agua desde el este a oeste era expresado también en las mitologías de Viracocha y Cuniraya. Ambos siguen un camino hacia el oeste. ↑
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Este acento en el sudoeste vuelve también en la iconografía de los sacrificios en las montañas. En varios casos el pelo de la víctima que ya está echada en el plano inferior está colgando por la esquina izquierda. En escenas de las montañas con un pico grande y cuatro pequeños de frente (De Bock 1988: fig. 95), el pelo cae casi siempre por la izquierda. En las escenas con cinco picos en fila existen más variaciones (Donnan 1978: fig. 224). Su pelo, como una metáfora para el agua, parece ser una continuación del pelo de la persona sacrificada en la cima central. Esta metáfora no solamente existe en la iconografía Moche, sino también en otras regiones andinas (Guaman Poma 1615/1980: 289). Durante mi trabajo de campo en 1983 encontré la misma idea en Monsefú, Lambayeque, donde se cortan el pelo cerca al agua corriente para que el pelo crezca mejor. ↑
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Hola, Ese símbolo también lo tiene los Mayas. Se supone que no compartieron cultura alguna entonces?