El uso del fuego en las huacas del Sol y de la Luna

Poca atención se ha brindado al estudio de las estructuras de combustión en los sitios urbanos del área andina central. Nuestro estudio se ha centrado en una muestra de las áreas de combustión registradas en casi 20 años de estudio en el complejo arqueológico huacas de Sol y de la Luna. Este estudio se ha iniciado con una propuesta de clasificación tipológica de dichas estructuras, así como una primera propuesta de su funcionalidad a partir del estudio contextual arquitectónico, los estudios etnohistóricos y etnográficos. Futuros análisis químicos y físicos, tanto de las estructuras como de los sedimentos asociados, así como ensayos experimentales, corroborarán o no esta primera propuesta.

Autores:
Feren Castillo Luján, Santiago Uceda Castillo y Ramiro Javier March

Introducción
1. Metodología de investigación
2. Tipología
2. 1. Las estructuras de combustión
2. 1. 1. Los Fogones
Tipo A: fogón tipo fosa
Subtipo A1: fogón tipo fosa simple
Subtipo A2: fogón tipo fosa de paredes verticales
Subtipo A3: fogón tipo fosa simple con borde
Subtipo A4: fogón tipo fosa de paredes verticales con borde
Tipo B: fogón de estructura rectangular
Tipo C: fogón adosado al muro
Subtipo C1: fogón adosado al muro sin borde
Subtipo C2: fogón adosado al muro con borde
Tipo D: fogón plano
Tipo E: fogón atípico o diverso
2. 1. 2. Los hornos
Tipo F: horno alfarero
Tipo G: horno orfebre
Subtipo G1: horno de fusión con chimenea
Subtipo G2: horno de fusión cerrado
Subtipo G3: horno de recocido
2. 1. 3. Los braseros
2. 2. Las concentraciones de ceniza
2. 3. Los testigos de incendio
3. Discusión y comentarios generales
3. 1. Los fogones permanentes y temporales
3. 2. Los hornos alfareros de Moche
3. 3. El uso de los hornos orfebres
3. 4. El fuego portátil
Conclusiones

 

Introducción

1En los estudios del urbanismo andino (500 a. C. – 1532 d. C.) se ha prestado poca atención a la información sobre el rol del fuego, tanto en la utilización doméstica como simbólica o artesanal. Sin embargo, este podría brindar información sobre los grupos sociales estudiados y la naturaleza de las ocupaciones mochicas en la zona urbana de las huacas del Sol y de la Luna, ya sea desde un punto de vista de su organización arquitectónica, funcional o estructural. Como es sabido, la utilización del fuego está estrechamente ligada a nuestra evolución desde un punto de vista biológico o cultural. El fuego tiene también un aspecto integrador en las relaciones sociales ya que el hombre se socializa a través de su utilización, la cual es compartida frecuentemente (Leroi-Gourhan, 1964; Levi-Strauss, 1964; Lieberherr, 2006; March, 2002; Wrhangham, 2009).

2Como fuente de energía ha permitido transformar la materia prima o la cocción de alimentos y bebidas alcoholizadas. Este también ha sido utilizado en la preparación de variados colores del ocre mineral en bruto que fue utilizado para pintar el cuerpo, la cerámica o las fachadas y pisos de los templos. Ha servido también para preparar los terrenos para las siembras y ha jugado sin duda un rol selectivo en cuanto a la explotación de plantas desde el descubrimiento de la agricultura. Finalmente, el fuego ha sido útil en la organización de actividades, así como en la integración del grupo al interior y exterior del hábitat contribuyendo a la domesticación del espacio y su organización (March, 2002), y ha determinado en cierta forma la organización arquitectónica del mismo (Gousdblom, 1992; Wright, 1966). Esta estructuración del espacio no responde solamente a las imposiciones técnicas de la utilización del fuego en el hogar sino que refleja la estructuración social de cada grupo humano (Bourdieu, 1980).

3El estudio de la utilización del fuego por parte de los grupos que habitaron las huacas del Sol y de la Luna puede darnos una valiosa información sobre los cambios sociales acontecidos dentro de los procesos históricos que previamente condujeron al pasaje de un estado teocrático a un estado secular (Uceda, 2010). Para ello, este artículo propone una primera propuesta tipológica a partir de la clasificación de las diversas áreas de combustión, teniendo en cuenta la forma y función de estos elementos hallados en el sitio.

1. Metodología de investigación
  • 1 Los estados arcaicos están íntimamente relacionados con la presencia de centros urbanos, muchas vec (…)

4Estudiar las áreas de combustión en el complejo arqueológico huacas del Sol y de la Luna implica una serie de problemas metodológicos a resolver, puesto que estas han sido elaboradas inicialmente para estudiar sociedades menos complejas (Leroi-Gourhan & Brézillon, 1972; Olive & Taborin, 1989; Bar-Yosef et al., 1996; Frère Sautor et al., 2003; March & Wunsch, 2003). La estructura social diferenciada en este sitio moche posee una mayor densidad de población que produce bienes1 y alimentos, con un control de la energía térmica mucho más sofisticado y que se aplica en relación con la calidad y cantidad de los productos necesarios para el funcionamiento del aparato estatal. Por ello, fue necesario adecuar el concepto de área de combustión para referirnos a los diversos espacios físicos en el que se ha desarrollado una combustión o donde se han documentado restos asociados a la misma (Soler, 2003). La realización de un inventario de las áreas de combustión requiere de una tipología previa que, como se sabe, no representará el estado final de la investigación sobre la historia que condujo a los tipos definidos. Esta tipología podrá ser modificada en función de los resultados analíticos y experimentales que se realizarán en una segunda etapa de este estudio.

5La investigación consistió en revisar el centenar de áreas de combustiónregistradas en diversos niveles de ocupación a lo largo de más de 15 años de investigación en el sitio (Castillo, 2012). De esta manera se propuso una clasificación en función de las características formales, como orientación, dimensiones, superficie de uso, contenido interno y externo, y la ubicación de cada estructura al interior de cada ambiente. Posteriormente se realizó el análisis y comparación con la iconografía moche, los datos etnohistóricos y etnográficos de viviendas rurales, y los estudios e hipótesis que han sido construidas previamente sobre estas estructuras por otros investigadores del mundo andino, interesados en el estudio de la energía térmica y su aplicación. De esta manera, nuestra muestra corresponde a diez conjuntos arquitectónicos del núcleo urbano; así como dos paramentos con evidencias de incendio del templo viejo de huaca de la Luna (fig. 1).

Figura 1 – Plano general del Complejo Arqueológico Huacas del Sol y de la Luna

Figura 1 – Plano general del Complejo Arqueológico Huacas del Sol y de la Luna

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6El Conjunto Arquitectónico 5 (CA5) fue excavado como muestra de análisis y se ubica al sur del núcleo urbano Moche (figs. 1 y 2). El resultado de la excavación permitió definir un nuevo subconjunto (CA5-SC5) y un área no definida para la ocupación del piso 2 (Meneses et al., 2012). El CA5-SC5 se caracteriza por ser un espacio para celebraciones y servicios. La muestra empleada está representada por fogones (fg) y concentraciones de ceniza (cc) con siete casos respectivamente, distribuidos en ocho ambientes: 5-13 (cc3 y cc4), 5-19 (fg14), 5-22 (fg9, fg10 y fg17), 5-26 (cc6), 5-28 (cc10), 5-30 (fg12 y cc8), 5-35 (fg11 y cc9) y 4-5 (fg16 y cc7). En el área no definida se emplearon los elementos registrados en los ambientes 5-6 (fg19, fg20 y cc2) y 5-7 (fg15).

Figura 2 – Plano del Conjunto Arquitectónico 5 (CA5)

Figura 2 – Plano del Conjunto Arquitectónico 5 (CA5)

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7Los Conjuntos Arquitectónicos 7 y 9 se ubican en el centro del núcleo urbano (figs. 1 y 3) y han sido excavados hasta definir el piso de la última ocupación —piso 1— (Chapdelaine, 1998; Armas et al., 2007). El primer conjunto —a pesar de no haber sido definido completamente— fue incluido en la muestra por presentar un horno orfebre (Ho1). Se trata de un caso único ubicado al interior del ambiente 7-14, que además sugieren su función como taller orfebre. Además se han registrado tres concentraciones de cenizas en los ambientes 7-5b (cc1), 7-8 (cc2) y 7-10 (cc3). El conjunto 9 fue definido en su totalidad y está compuesto por áreas de cocina, molienda, depósitos, vestíbulos, etc. La muestra está representada por siete fogones distribuidos en los ambientes 9-10 (fg1), 9-12 (fg2), 9-13 (fg3), 9-28 (fg4), 9-35 (fg5 y fg6) y 9-25b (fg7).

Figura 3 – Plano de los Conjuntos Arquitectónicos 7 y 9 (CA7 y CA9)

Figura 3 – Plano de los Conjuntos Arquitectónicos 7 y 9 (CA7 y CA9)

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8Al oeste de la avenida 1, en el sector central del núcleo urbano se han definido dos bloques arquitectónicos para la ocupación del piso 2 (figs. 1 y 4). El primer bloque —al sur— está conformado por los Conjuntos Arquitectónicos 27 y 30 (Chiguala et al., 2012), que a su vez se subdividen en cinco áreas de actividad complementarias (Uceda, 2010). En el área administrativa se han registrado cuatro fogones distribuidos en los ambientes 27-34 (fg11), 27-35 (fg3), 27-39 (fg4 y fg5). En el área de servicios se ha definido un solo fogón de grandes dimensiones al interior del ambiente 27-9 (fg6). En el taller orfebre se registró la presencia de hornos al interior del ambiente 27-30 (Ho1, Ho2 y Ho3) y otros contextos como yunques y desechos de fundición. El área residencial se caracteriza por presentar un patio con banquetas y cuatro cocinas, donde se han registrado fogones y concentraciones de ceniza distribuidos en los ambientes 30-34a/c/d (fg7a), 27-32 (fg8), 30-17 (cc1), 30-35 (cc2), 30-38 (fg7b), 30-20 (fg9a, fg9b y cc3) y 30-2a/b (fg8a y fg8b). El área residencial y de servicios presenta dos fogones al interior del ambiente 30-22 (fg4 y fg5).

Figura 4 – Plano de los Bloques Arquitectónicos 1 (CA27 y CA30) y 2 (CA35, CA17 y CA21)

Figura 4 – Plano de los Bloques Arquitectónicos 1 (CA27 y CA30) y 2 (CA35, CA17 y CA21)

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9El segundo bloque está conformado por los Conjuntos Arquitectónicos 35, 17 y 21 (Chiguala et al., 2007), a su vez se subdivide en seis áreas (Uceda, 2010). En el área de residencia y ritual se han registrado seis fogones en el ambiente 35-4 (fg2, fg5, fg7, fg8, fg9 y fg10), mientras en el área de servicios se definieron cuatro fogones al interior del ambiente 35-11/12 (fg18, fg19, fg20 y fg21). En el taller de abalorios de piedra se han registrado un fogón en el ambiente 17-10 (fg4) y dos concentraciones de ceniza en los ambientes 17-1b y 17-1d. En cambio, en el área de residencia o viviendas se han registrado dos fogones en los ambientes 17-30 (fg7) y 17-4f (fg9), además de tres concentraciones de cenizas registradas en los ambientes 17-8 y 17-9. En el área administrativa se ha definido un fogón en el ambiente 21-1; mientras en el taller alfarero se definieron un horno (Ho1) al interior del ambiente 21-3 y una concentración de ceniza (ambiente 21-2).

10En el sector norte del núcleo urbano, también se han definido dos bloques arquitectónicos (figs. 1 y 5), cuyas formas arquitectónicas son muy similares y se les asocia a celebraciones y servicios (Seoane et al., 2010; Gayoso, 2010). El bloque 3 está conformado por el Conjunto Arquitectónico 42 para la ocupación del piso 2. Para esta ocupación se han registrado cuatro concentraciones de ceniza en los ambientes 42-3, 42-5 y 42-16; asimismo se han definido seis fogones distribuidos en los ambientes 42-6 (fg15), 42-3 (fg16), 42-4b (fg17), 42-13 (fg18), 42-17 (fg19) y 42-40 (fg20).

Figura 5 – Plano de los Bloques Arquitectónicos 3 (CA42) y 4 (CA39/43)

Figura 5 – Plano de los Bloques Arquitectónicos 3 (CA42) y 4 (CA39/43)

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11El bloque 4 está conformado por el Conjunto Arquitectónico 39/43 para la ocupación del piso 3 (Meneses et al., 2011). Para esta ocupación se han definido once concentraciones de ceniza y catorce fogones distribuidos en los ambientes 39-6E (fg18, cc1, cc2 y cc3), 39-7 (fg12), 39-8 (fg8), 39-11 (fg15), 39-16 (fg19), 39-19 (cc4), 39-20 (fg16, fg17 y cc5), 39-27 (fg20, fg21 y cc6), 43-5b (cc7), 43-10 (fg22), 43-16 (cc8), 43-23 (fg23 y fg24), 43-31 (fg25), 43-32 (fg26), 43-44 (cc9), 43-52 (cc10 y cc1).

12Finalmente, en la muestra se han incluido dos casos únicos —hasta la fecha— de paramentos con evidencias de incendio, asociados a espacios ceremoniales del último edificio del Templo Viejo de huaca de la Luna. Ambos casos fueron registrados en los paramentos internos de los muros perimétricos este, tanto de la terraza 2 de Plaza 1 (Orbegoso et al., 2011), como de la plaza 2A (Chávarri & Mejía, 2011).

2. Tipología

13Las áreas de combustión analizadas corresponden a un total de 107 casos inmuebles (cuadro 1), divididos en tres clases: estructuras de combustión que hace referencia a la combustión in situ (65,4% del total), concentraciones de ceniza (32,7%) y testigos de incendio (1,9%).

Cuadro 1 – Distribución de los casos de estructuras de combustión (fogones, hornos y brasero), concentraciones de ceniza y testigos de incendio

Clase

Grupo

Tipo

Subtipo

#

Casos

Estructuras de Combustión

Fogón

Fosa

Simple

21

CA17 (fg4a y fg9), CA27 (fg4, fg5 y fg11), CA30 (fg4, fg5, fg8, fg9a y fg9b), CA35 (fg8, fg9, fg18, fg19 y fg21), CA39/43 (fg15 y fg23) y CA42 (fg16, fg17, fg18 y fg20)

De paredes verticales

5

CA39/43 (fg12, fg16, fg17, fg18 y fg19)

Simple con borde

8

CA5 (fg9, fg11 y fg12), CA9 (fg1 y fg2), CA27 (fg3), CA30 (fg7b) y CA35 (fg10)

De paredes verticales y borde

7

CA9 (fg4 y fg5), CA35 (fg2, fg5 y fg7), CA39/43 (fg8) y CA42 (fg15)

De estructura rectangular

4

CA9 (fg7), CA27 (fg6), CA30 (fg7a) y CA42 (fg19)

Adosado al muro

Sin borde

12

CA5 (fg10, fg16, fg17, fg19 y fg20), CA9 (fg3 y fg6), CA30 (fg8a y fg8b), CA35 (fg20) y CA39/43 (fg20 y fg21)

Con borde

2

CA5 (fg15) y CA21 (fg1)

Plano

5

CA5 (fg14) y CA39/43 (fg22, fg24, fg25 y fg26)

Atípico

1

CA17 (fg7)

Horno

Alfarero

Abierto

1

CA21 (Ho1)

Orfebre

De fusión con chimenea

1

CA7 (Ho1)

De fusión cerrado

1

CA27 (Ho1)

De recocido

2

CA27 (Ho2 y Ho3)

Brasero

Iconografía del mural de Pañamarca

Concentraciones de ceniza

35

CA5 (cc2, cc3, cc4, cc6, cc7, cc8, cc9 y cc10), CA7 (cc1, cc2 y cc3), CA30 (cc1, cc2 y cc3), CA17 (cc1, cc2, cc3, cc4 y cc5), CA21 (cc1), CA42 (cc1, cc2, cc3 y cc4), CA39/43 (cc1, cc2, cc3, cc4, cc5, cc6, cc7, cc8, cc9, cc10 y cc11)

Testigo de incendio

2

MPE de plaza 2A y MPE de terraza 2 de huaca de la Luna

2. 1. Las estructuras de combustión

14El concepto estructuras de combustión nace con el resultado de las investigaciones en el sitio de Pincevent (Leroi-Gourhan & Brézillon, 1972). El uso de este concepto permite abocar de manera general a las diferentes formas distribuidas y ordenadas particularmente por el hombre y que han sido alteradas por efecto de la combustión.

15A partir de otras investigaciones (Arteaga et al., 2001) se sugieren dos rasgos importantes que permiten identificarlas: (1) Alteración térmica del sustrato sedimentario delimitado y uniforme, marcado por una variación cromática y por el grado de compactación del sedimento; (2) Presencia de residuos de combustión, como cenizas, carbones y material cultural alterados térmicamente dispuestos en un grado de orden latente o evidente.

16Las estructuras de combustión son las más comunes y se dividen en tres grupos: fogones (65 casos), hornos (5 casos) y braseros, que a su vez nos permiten proponer ocho tipos (fig. 6). Los braseros corresponden a un tipo de fuego portátil o mueble que podría estar destinado a funciones diferentes según los casos; por estas razones no se los incluye en los análisis estadísticos.

Figura 6 – Esquema con secciones de los tipos de estructuras de combustión Tipo A. Fogón tipo fosa: fogón tipo fosa simple (A1), fogón tipo fosa de paredes verticales (A2), fogón tipo fosa simple con borde (A3) y fogón tipo fosa de paredes verticales con borde (A4); Tipo B. Fogón de estructura rectangular (B1); Tipo C. Fogón adosado al muro: fogón adosado al muro sin borde (C1) y fogón adosado al muro con borde (C2); Tipo D. Fogón plano (D1); Tipo E. Fogón atípico o diverso (E1); Tipo F. Horno alfarero (F1); Tipo G. Horno orfebre: horno de fusión con chimenea (G1), horno de fusión cerrado (G2) y horno de recocido (G3); Tipo H. Brasero (H1)

Figura 6 – Esquema con secciones de los tipos de estructuras de combustión Tipo A. Fogón tipo fosa: fogón tipo fosa simple (A1), fogón tipo fosa de paredes verticales (A2), fogón tipo fosa simple con borde (A3) y fogón tipo fosa de paredes verticales con borde (A4); Tipo B. Fogón de estructura rectangular (B1); Tipo C. Fogón adosado al muro: fogón adosado al muro sin borde (C1) y fogón adosado al muro con borde (C2); Tipo D. Fogón plano (D1); Tipo E. Fogón atípico o diverso (E1); Tipo F. Horno alfarero (F1); Tipo G. Horno orfebre: horno de fusión con chimenea (G1), horno de fusión cerrado (G2) y horno de recocido (G3); Tipo H. Brasero (H1)

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© F. Castillo

2. 1. 1. Los Fogones

17Los fogones son el grupo de estructurasmás común (fig. 7). Se trata de un fuego abierto estructurado y construido en un espacio diferenciado de la vivienda, llamado cocina. La cocina, como espacio contenedor, puede estar parcial o totalmente techada, con el fin de generar la ventilación y fluido del aire. Todos los casos presentaban relleno de cenizas y carbones, con fragmentos de cerámica, lítico y restos orgánicos.

Figura 7 – Porcentaje de las formas según subtipo registradas en el total de la muestra

Figura 7 – Porcentaje de las formas según subtipo registradas en el total de la muestra

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18Haciendo una división en nueve lados del ambiente contenedor (fig. 8), notamos que los fogones se distribuyen recurrentemente en la parte central (26,2%), seguido por el centro-este (24,6%), norcentral (13,8%), suroeste (10,8%), surcentral (9,2%) y centro-oeste (4,6%). Además, el 63,1% del total de la muestra no está adosado a un muro, mientras el 36,9% restante sí (fig. 9). Es notable, también, que el 67,7% de los casos están orientados de sur a norte, mientras el 32,3% restante está orientado de este a oeste (fig. 10).

Figura 8 – Distribución porcentual de los fogones al interior de los ambientes o espacios contenedores

Figura 8 – Distribución porcentual de los fogones al interior de los ambientes o espacios contenedores

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Figura 9 – Porcentaje de los fogones según su asociación a los muros del espacio contenedor

Figura 9 – Porcentaje de los fogones según su asociación a los muros del espacio contenedor

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Figura 10 – Porcentaje de los fogones según la orientación del eje mayor

Figura 10 – Porcentaje de los fogones según la orientación del eje mayor

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19Los fogones, a partir de su forma arquitectónica y corte de perfil, se pueden dividir en: fogón tipo fosa (tipo A), fogón de estructura rectangular (tipo B), fogón adosado al muro (tipo C), fogón tipo plano (tipo D) y fogón atípico o diverso (tipo E).

Tipo A: fogón tipo fosa

20Este tipo es el más común de la muestra estudiada, está representado con 41 casos, equivalente al 58,6% del total de estructuras de combustión. Se han identificado 5 subtipos a partir de sus formas arquitectónicas más resaltantes: (A1) fogón tipo fosa simple, (A2) fogón tipo fosa de paredes verticales, (A3) fogón tipo fosa simple con borde, (A4) fogón tipo fosa de paredes verticales con borde.

Subtipo A1: fogón tipo fosa simple

21Este subtipo generalmente está ubicado en el centro del ambiente contenedor. Presenta una planta variable de forma elíptica, ovoide o rectangular con bordes cortados. Vista de perfil se trata de una fosa cavada en el piso de forma cóncava, cuya profundidad varía entre los 0,05 y 0,10 m. Con respecto al eje mayor está orientado de sur a norte en el 85% de los casos, con algunas variables menores de este a oeste (fig. 6 y 11).

Figura 11 – Vista norte-sur de los fogones de subtipo A1 (fg18 y fg19) registrados en el ambiente 35-11/12

Figura 11 – Vista norte-sur de los fogones de subtipo A1 (fg18 y fg19) registrados en el ambiente 35-11/12

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22En la muestra se han identificado 21 casos, equivalentes al 30% (fig. 7; ver cuadro 1). En todos los casos el borde presenta alteración térmica, producto de la oxidación de los sedimentos por acción del calor, mientras la fosa presenta ceniza adherida a las paredes.

Subtipo A2: fogón tipo fosa de paredes verticales

23Este subtipo se diferencia del anterior por presentar una fosa de mayor profundidad (hasta 0,40 m). Particularmente son de planta rectangular con bordes cortados (figs. 6 y 12); sin embargo notamos casos tardíos, asociados a niveles superiores con planta elíptica u ovoide. Vista de perfil la fosa presenta las paredes ligeramente verticales con un fondo cóncavo. La totalidad de la muestra analizada está orientada de sur a norte; sin embargo, los fogones tardíos están particularmente orientados de este a oeste. Además en tres casos se ha definido áreas de evacuación de ceniza al sur. La muestra estudiada está representada por 5 casos, equivalentes al 7,1% (fig. 7; ver cuadro 1).

Figura 12 – Vista sur-norte del fogón de subtipo A2 (fg12) registrado en el ambiente 39-7

Figura 12 – Vista sur-norte del fogón de subtipo A2 (fg12) registrado en el ambiente 39-7

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Subtipo A3: fogón tipo fosa simple con borde

24Se trata de un fogón excavado en el piso que forma una fosa o cubeta de poca profundidad (posiblemente una variante del subtipo A1). La fosa tiene una planta variable, entre elíptica y rectangular cuyo eje mayor está orientado típicamente de sur a norte (figs. 6 y 13). Se ubica generalmente en el centro del ambiente contenedor y en la mayoría de casos presentan un área de evacuación de ceniza al sur.

Figura 13 – Vista norte-sur del fogón de subtipo A3 (fg11) registrado en el ambiente 5-35

Figura 13 – Vista norte-sur del fogón de subtipo A3 (fg11) registrado en el ambiente 5-35

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25Se han recuperado un total de ocho casos, equivalentes a 11,4% (fig. 7; ver cuadro 1). En todos los casos la fosa presenta dos filas de adobes asentadas sobre el piso del ambiente a lo largo del eje mayor de la fosa. Los adobes pueden estar dispuestos de cabeza y/o soga, de acuerdo al número de filas de adobes utilizado y están unidos con argamasa de barro y pachilla de fragmentos de cerámica. Los adobes pueden variar en tamaño y es muy típico notar el uso de adobes refractarios.

Subtipo A4: fogón tipo fosa de paredes verticales con borde

26Este subtipo arquitectónicamente es muy similar al subtipo A3, diferenciándose solo por la profundidad de la fosa, esto lo convierte en una variante del subtipo A2 (figs. 6 y 14). Este subtipo presenta el área de evacuación tanto al sur como al norte. Este subtipo está representado por 7 casos, equivalentes al 10% del total de la muestra (fig. 7; ver cuadro 1).

Figura 14 – Vista sur-norte del fogón de subtipo A4 (fg8) registrado en el ambiente 39-8

Figura 14 – Vista sur-norte del fogón de subtipo A4 (fg8) registrado en el ambiente 39-8

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Tipo B: fogón de estructura rectangular

27Se caracteriza por presentar una estructura rectangular de adobes dispuestos de cabeza asentados en una pequeña plataforma sobre el piso (figs. 6 y 15). Este fogón se ubica al centro del espacio contenedor, cuyo eje mayor está orientado generalmente de este a oeste. El interior de la estructura funciona como cámara de combustión (vista las alteraciones térmicas observadas sobre las paredes); mientras los bordes y fondo están parcialmente oxidados. En ninguno de los casos se han registrado áreas de evacuación de ceniza anexa. La muestra está compuesta por 4 casos, equivalentes al 5,7% (fig. 7; ver cuadro 1).

Figura 15 – Vista oeste-este del fogón de subtipo B1 (fg6) registrado en el ambiente 27-9

Figura 15 – Vista oeste-este del fogón de subtipo B1 (fg6) registrado en el ambiente 27-9

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Tipo C: fogón adosado al muro

28Este tipo fue diferenciado a partir de su asociación o adosamiento a los muros de los espacios contenedores. La asociación al muro es totalmente funcional, este funciona como chimenea y ayuda a evacuar los gases producidos en la combustión. Se han identificado catorce casos distribuidos en dos subtipos: (C1) fogón adosado al muro sin borde y (C2) fogón adosado al muro con borde

Subtipo C1: fogón adosado al muro sin borde

29Este subtipo se caracteriza por presentar una fosa poco profunda, particularmente de planta semicircular adosada a uno de los muros del ambiente que la contiene (figs. 6 y 16). La orientación de este subtipo es igual tanto de este a oeste como de sur a norte. Su asociación a los muros no es recurrente, puede estar en cualquiera de los cuatro muros que definan el espacio contenedor. El muro por lo general se encuentra oxidado, posiblemente por las altas temperaturas alcanzadas durante la combustión que hayan transformado el material o posiblemente se hayan empleado adobes refractarios. La muestra está conformada por doce casos, que equivalen al 17,1% del total de la muestra (fig. 7; ver cuadro 1).

Figura 16 – Vista norte-sur del fogón de subtipo C1 (fg17) registrado en el ambiente 5-22

Figura 16 – Vista norte-sur del fogón de subtipo C1 (fg17) registrado en el ambiente 5-22

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Subtipo C2: fogón adosado al muro con borde

30Este subtipo podría ser una variante del subtipo anterior. Se diferencia por presentar borde de adobes adosados al muro (figs. 6 y 17). Los 2 casos registrados en la muestra —2,9%— (fig. 7; ver cuadro 1), se encuentran adosados al muro norte del ambiente contenedor y su eje mayor está orientado de este a oeste. Al igual que el caso anterior, el muro presenta huellas de la acción del fuego (estado de oxidación y hollín).

Figura 17 – Vista sur-norte del fogón de subtipo C2 (fg15) registrado en el ambiente 5-7

Figura 17 – Vista sur-norte del fogón de subtipo C2 (fg15) registrado en el ambiente 5-7

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Tipo D: fogón plano

31Se trata de un tipo de fuego al aire libre, conocido actualmente como: fogata. Este tipo se caracteriza por estar sobre el piso del ambiente contenedor, que a menudo puede ser confundido como lentes de ceniza asociados a los rellenos de una ocupación. Sin embargo, se pueden distinguir al apreciar formas elípticas de suelo termo alterado, con orientación diversa y ubicados al centro del espacio contenedor (figs. 6 y 18).

Figura 18 – Vista sur-norte del fogón de subtipo D1 (fg14) registrado en el ambiente 5-19

Figura 18 – Vista sur-norte del fogón de subtipo D1 (fg14) registrado en el ambiente 5-19

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32Este tipo de fogón no está documentado en la mayor parte de la muestra, posiblemente fueron descritos como simples «quemas» asociadas al piso; sin embargo, hemos logrado identificar cinco casos, equivalentes al 7,1% (fig. 7; ver cuadro 1).

Tipo E: fogón atípico o diverso

33En esta categoría hemos optado por incluir a los fogones cuyas formas no se incluyen en los tipos anteriores. En la muestra se ha registrado un solo caso atípico (fig. 7; ver cuadro 1). Sin embargo, existen otros casos únicos registrados en otros conjuntos y sectores del sitio, que no han sido considerados en nuestra muestra.

34Se trata de una fosa de planta elíptica y corte cóncavo, cuyo eje mayor está orientado de este a oeste (figs. 6 y 19). Se diferencia por presentar adobes refractarios al interior de la cámara de combustión y por debajo del nivel del piso. Además tiene un adobe en la parte superior que forma una bóveda, posiblemente presentaba pequeñas aberturas en la parte superior que eran utilizadas para que salga la lumbre y dé directamente en las bases de las ollas. En el lado este se ubica la entrada de combustible, mientras en la parte contraria el área de evacuación de residuos.

Figura 19 – Vista este-oeste del fogón de subtipo E1 (fg6) registrado en el ambiente 27-9

Figura 19 – Vista este-oeste del fogón de subtipo E1 (fg6) registrado en el ambiente 27-9

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2. 1. 2. Los hornos

35Los hornos son un tipo de dispositivo empleado para alcanzar altas temperaturas que permiten transformar materiales como la arcilla, y para transformar elementos químicos sólidos como los metales. Los hornos son muy variados y están dispersos en todo el mundo. En nuestro caso, se han identificado dos tipos: horno alfarero (tipo F) y horno orfebre (tipo G).

Tipo F: horno alfarero

36Este horno se ubica en un espacio grande y abierto (posiblemente sin techar). La forma de la planta es generalmente circular con ligeras irregularidades en sus bordes por los procesos de posabandono (figs. 6 y 20). El horno presenta una cavidad no muy profunda y contiene un relleno de ceniza mezclado con material cultural de color grisáceo en sus límites y marrón rojizo en la parte central.

Figura 20 – Vista sur-norte del horno alfarero (Ho1), registrado en el ambiente 21-3

Figura 20 – Vista sur-norte del horno alfarero (Ho1), registrado en el ambiente 21-3

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37La muestra estudiada identificó un solo tipo de horno de alfarero Moche (Ho1) en el CA21, equivalente al 1,4% del total de la muestra (fig. 7; ver cuadro 1); sin embargo, la evidencia en el sitio —aún reducida— nos presenta un total de cinco casos distribuidos en los dos talleres alfareros (CA21 y TAM).

Tipo G: horno orfebre

38Los hornos orfebres son estructuras de combustión muy diversa diseñadas para soportar altas temperaturas (1000-1200 °C). En su interior tiene lugar la fusión o recocido del mineral en metal. La muestra incluye todos los casos —hasta la fecha— reportados para el sitio. Estos se encuentran distribuidos en el CA7 (Ho1) y CA27 (Ho1, Ho2 y Ho3). El presente estudio nos ha llevado a clasificarlos en horno de fusión con chimenea (G1), horno de fusión cerrado (G2) y horno de recocido (G3).

Subtipo G1: horno de fusión con chimenea

39Este horno está compuesto por una chimenea de forma circular cuya construcción se hizo posible superponiendo nueve filas de adobes de manera circular, obteniendo un diámetro de 0,55 m y una altura de 1,20 m (figs. 6 y 21). Cerca de la base, el horno presentaba una pequeña abertura, que estaba tapada por un adobe esculpido. En el mismo nivel de la abertura presenta fragmentos de cerámica entre los adobes que sirvieron para controlar la temperatura (Fraresso, 2007).

Figura 21 – Vista sur-norte del horno de subtipo G1 (Ho1), registrado en el ambiente 7-15

Figura 21 – Vista sur-norte del horno de subtipo G1 (Ho1), registrado en el ambiente 7-15

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40Internamente presentaba una capa de arena eólica de 0,60 m de espesor sobre una capa de arena mezclada con carbones de madera y pequeños fragmentos de mortero enrojecido por el calor. Los últimos 0,20 m eran más compactos, contuvieron más carbones y fragmentos oxidados de mortero mezclados con ceniza. El paramento interno de la estructura circular se encontraba altamente termo alterado, siendo más prominente en la parte inferior. Se trata de un caso único, equivalente al 1,4% (fig. 7; ver cuadro 1), registrado en el CA7 (Chapdelaine, 1998).

Subtipo G2: horno de fusión cerrado

41Este horno debió ser una pequeña fosa revestida por una gruesa capa de arcilla fina sin aditivos con una bóveda elaborada mediante aplicaciones sucesivas de paneles de arcilla y canales a manera de chimeneas en la parte superior (fig. 6). La presencia de fragmentos de cerámica de pasta gruesa con restos de metal en vitrificaciones respalda la hipótesis.

42Este subtipo no se ha conservado adecuadamente en el taller orfebre —CA27— (ver cuadro 1). Sin embargo debió tratarse de aquella estructura adosada al muro del ambiente 27-30. Este horno orfebre (Ho1) habría tenido la forma de aquellos registrados en Yécala (Makowski & Velarde, 1998) o Batán Grande (Shimada, 1994a).

Subtipo G3: horno de recocido

43Estos hornos están elaborados en el suelo, a manera de fogones del tipo fosa simple, de planta circular y pequeñas dimensiones (figs. 6 y 22). En la parte central de la estructura presentaban un adobe refractario. Estos hornos podrían confundirse con fogones, pero la presencia de restos de escoria, prills y toberas podría ayudar con su identificación. En la muestra podemos distinguir dos hornos de recocido en el taller orfebre Ho2 y Ho3, equivalentes al 2,4% del total de la muestra (fig. 7; ver cuadro 1).

Figura 22 – Vista sur-norte del horno de recocido (Ho2), registrado en el ambiente 27-30

Figura 22 – Vista sur-norte del horno de recocido (Ho2), registrado en el ambiente 27-30

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2. 1. 3. Los braseros

44Los braseros fueron recipientes inmuebles hechos de cerámica donde se contenían brasas para ser trasladadas a cualquier dirección. Estos fueron vasijas de cerámica como los cuencos semiesféricos de base pedestal con o sin agarraderas tipo anillo a la altura del borde.

2. 2. Las concentraciones de ceniza

45Las concentraciones de ceniza son acumulaciones de cenizas y/o carbones que en ocasiones se encuentran mezclados con restos orgánicos (óseos, malacológicos y vegetales) y no orgánicos (lítico, fragmentos de adobes quemados, metales y cerámica). Estos podrían tratarse de depósitos de cenizas frías provenientes de la limpieza de los fogones. En la muestra hemos determinado 35 casos (ver cuadro 1).

46Estas se diferencian de las estructuras de combustión por ser muy irregulares y podrían ser áreas de desechos, botaderos o evacuación de ceniza que se generan en los diferentes tipos estructurados o incluso áreas de actividades relacionadas con el uso de las cenizas (fig. 23). El estudio demuestra que las concentraciones de ceniza no presentan suelos claramente alterados térmicamente u oxidados; sin embargo existen muchos casos de fogones abandonados y convertidos en áreas de desechos, lo cual puede dificultar la identificación de estos en un principio. Un caso particular fue registrado en el CA5, en un principio se creía que era un fogón (cc10); sin embargo el análisis espacial nos indica que fue abandonado y convertido en área de desecho (fig. 2).

Figura 23 – Vista norte-sur de una concentración de ceniza (cc3) registrada en el ambiente 5-13

Figura 23 – Vista norte-sur de una concentración de ceniza (cc3) registrada en el ambiente 5-13

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47La mayoría de los casos corresponden a pequeños ambientes (depósitos) reutilizados como botadores. Sin embargo, un buen porcentaje corresponde a áreas de evacuación asociadas directamente a los fogones tipo fosa. Es importante registrar las áreas de evacuación como elementos independientes y distintos a la matriz de los fogones, pues el estudio arqueométrico podría revelarnos detalles sobre la microtemporalidad del depósito.

2. 3. Los testigos de incendio

48Los testigos de incendio son evidencias de paramentos oxidados o rasgos arquitectónicos quemados, tanto de espacios domésticos como de grandes edificios o templos. La muestra estudiada solo permitió identificar este tipo de evidencias en dos paramentos del Templo Viejo de Huaca de la Luna (ver cuadro 1). Los dos casos estudiados, a simple vista son totalmente distintos. El primero se trataría de una acumulación de combustible que permita consumirse totalmente como hojas o textiles. La quema «ritual» de estos desechos debió producir la alteración térmica del paramento (fig. 24). El segundo, en cambio, presenta evidencias de haberse quemado el techo (Gynerium sagitatum «caña brava»). Se puede apreciar in situ restos del techo quemado, así como improntas de cielo rasos totalmente oxidados (fig. 25).

Figura 24 – Vista sur-norte del testigo de incendio 2 registrado en la terraza 2 del último edificio del Templo Viejo de Huaca de la Luna

Figura 24 – Vista sur-norte del testigo de incendio 2 registrado en la terraza 2 del último edificio del Templo Viejo de Huaca de la Luna

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Figura 25 – Detalle del testigo de incendio 1 registrado en la plaza 2A del Templo Viejo de Huaca de la Luna

Figura 25 – Detalle del testigo de incendio 1 registrado en la plaza 2A del Templo Viejo de Huaca de la Luna

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49La quema de arquitectura ha sido reportada para otros sitios Moche como Pampa Grande (Shimada, 1994a) y Cao Viejo (Quilter, 2008), relacionándola al abandono o clausura de un edificio (Guffroy et al., 1994). Sin embargo, recientes investigaciones nos muestran que este tipo de quemas podrían ser interpretadas como un praxis ritual que connota actos de limpieza o purificación de los espacios arquitectónicos (Chávarri & Mejía, 2011).

3. Discusión y comentarios generales
3. 1. Los fogones permanentes y temporales

50Los fogones fueron empleados para la cocción de alimentos y elaboración de bebidas (chicha); además es posible que estos estén asociados a actividades complementarias como la de integrar las relaciones sociales de la familia en rituales de culto.

51Los fogones del tipo A son los más abundantes en nuestro estudio, por lo que optamos por hacer hincapié en el tamaño, según el eje mayor. El 31,7% de la muestra son medianos, entre 1,01 y 1,50 m, seguido por los pequeños menores a 1 m (26,8%), grandes entre 1,51 y 2 m (17,1%), muy grandes entre 2,01 y 2,50 m (14,6%) y en menor proporción extra grandes mayores a 2,51 m (9,8%). Estas proporciones nos hacen sugerir que existe una estandarización de este tipo entre el 1,01 m y 1,50 m. Con respecto al eje menor, se tomó en cuenta el ancho de la cámara de combustión. Este varía entre los 0,30 y 0,70 m y es irregular con respecto a la dimensiones del eje mayor. Existe la posibilidad de que mientras más ancha era la cámara, mayor era el tamaño de las vasijas que se empleaban en la cocción y, por lo tanto, empleaba más cantidad de combustible. Esto denota una alta producción de alimentos y/o bebidas.

52Los diferentes casos conservados de fogones del tipo A permiten identificar cuatro partes arquitectónicas: (1) La fosa, que funciona como cámara de combustión donde se coloca el combustible sólido (leña) y es quemada en el proceso de ignición; (2) Las estructuras de adobes, que sirven para sostener vasijas de gran tamaño y preparar alimentos y/o bebidas; (3) La entrada de combustible, es la parte por donde la persona puede avivar el fuego introduciendo más combustible o aire; (4) El área de evacuación, que se ubica al otro extremo de la entrada de combustible, por lo general sirve para evacuar la ceniza, restos de carbón o comida que se acumulan al interior de la cámara de combustión.

53Los fogones de Tipo B son poco comunes, pero imponentes al interior de las cocinas del núcleo urbano. Particularmente están asociados a cocinas con presencia de vasijas in situ de gran tamaño (tinajas), lo que sugiere su función exclusiva para la preparación de chicha; además sus dimensiones (mayores a 2 m de largo) respaldan su asociación a la producción masiva de bebidas.

54Con respecto a los fogones de Tipo C, doce casos fueron registrados en posibles áreas de cocción de alimentos y/o bebidas, mientras dos casos estuvieron asociados a un patio con banqueta, lo cual sugiere que fueron empleados como espacios temporales para calentar alimentos y/u otra actividades que deben ser aclaradas en futuras investigaciones.

  • 2 Las últimas investigaciones al interior del templo viejo de huaca de la Luna están reportando una d (…)

55Otro caso particular son los fogones de Tipo D, todos los casos registrados no estaban asociados a alguna cocina, sino a patios o antesalas. Esto sugiere la posibilidad de haber sido empleado como calefacción, alumbramiento u otra actividad desconocida. Sin embargo, no se puede descartar el uso secundario de cocción de alimentos hasta no realizar un estudio químico de los sedimentos que demuestren la ausencia de esteroles de animales (March et al., 1989). De esta manera nuestra propuesta ha sido elaborada desde una perspectiva netamente arquitectónica, cuya función específica deberá ser corroborada en futuras investigaciones analíticas2.

56A partir del trabajo etnográfico elaborado en cocinas modernas en los valles de Moche y Virú (Castillo, 2012), podemos sugerir que los fogones del subtipo A1, A2 y C1 serían fogones temporales y empleados en eventuales celebraciones para abastecer un mayor número de comensales o asistentes al interior de las residencias Moche. Estos debieron ser, en su estado original (antes del abandono), como los fogones del subtipo A3, A4 y C2 respectivamente. El dato etnográfico nos hace pensar que las cocineras preparaban el espacio donde colocarían sus fogones temporales, teniendo en cuenta la ventilación, iluminación y facilidad de circulación al interior de la cocina (fig. 26).

Figura 26 – Vista oeste-este de un fogón temporal registrado al exterior de una vivienda en el sector Huaca Larga (valle de Virú)

Figura 26 – Vista oeste-este de un fogón temporal registrado al exterior de una vivienda en el sector Huaca Larga (valle de Virú)

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57En el caso que la cocina contara con un fogón permanente, este sería el de mayor importancia y el que mayor grado de alteración térmica presente en los adobes a causa de la constante combustión (fig. 27). Sin embargo, es de notar en los fogones modernos que los adobes solo logran oxidarse en la cara interna de la cámara de combustión; mientras los fogones moches, en su mayoría, presentan los adobes totalmente oxidados.

Figura 27 – Vista oeste-este de un fogón permanente al interior de una vivienda en Virú Pueblo (valle de Virú)

Figura 27 – Vista oeste-este de un fogón permanente al interior de una vivienda en Virú Pueblo (valle de Virú)

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58¿Se puede sugerir un posible conocimiento, por parte de los Moche, del manejo y control del calor al emplear adobes refractarios? De ser así, habría que plantear la posibilidad de un espacio en la ciudad Moche destinado a la elaboración de adobes crudos y en menor escala quemados o refractarios. La evidencia en los hornos alfareros registrados hasta la fecha demuestra que fueron básicamente para cerámica ritual (Uceda & Armas, 1997) y abalorios (Chiguala et al., 2007), mas no para cocción de adobes. Otra alternativa podría ser la preparación de estos adobes al interior de los mismos fogones; esto deberá ser verificado en futuras investigaciones experimentales. Para finalizar el tema de los adobes refractarios, es evidente también la reutilización de estos en cámaras funerarias (Zavaleta et al., 2011) y como parte del montaje o remodelación de muros de las viviendas Moches (Meneses et al., 2012).

3. 2. Los hornos alfareros de Moche

59El trabajo etnográfico realizado en Mórrope (Shimada, 1994b) sugiere que los hornos suelen encontrarse en áreas cercanas, algunas veces adyacentes a sus talleres. Los hornos abiertos de Mórrope alcanzan temperaturas por encima de 800 a 850 °C con la que consiguen la cocción completa de grandes tinajas y pequeñas vasijas. La mayoría de talleres están diseñados para la manufactura de cerámica, pero existe la presencia y uso ocasional de fogones demarcados por adobes que sirven para calentar agua o para realizar actividades culinarias de pequeña escala.

60Las vasijas a oxidar deben ser transportadas desde un lugar cercano al horno para ser precalentadas colocándolas sobre un promontorio de estiércol seco o a lo largo de este. La carga del horno se logra colocando leña en el fondo del horno, luego van las vasijas precalentadas en posición vertical y cubiertas completamente con leños de zapote y algarrobo, en la base se colocan tiestos grandes y pesados, y en la cima solo tiestos pequeños y livianos. Finalmente, la capa de tiestos es cubierta por estiércol, dejando una abertura en los extremos del horno para fines de iluminación.

61Los hornos alfareros Moche presentan características similares a las reportadas en Mórrope. Esto respalda que estos hornos fueron abiertos y empleados para transformar objetos de arcilla en piezas de cerámica a gran escala (Uceda & Armas, 1997; Chiguala et al., 2007).

3. 3. El uso de los hornos orfebres

62Con respecto a los hornos de fusión,los cronistas reportan el uso de sopladores para abastecer de aire el horno donde se funden metales (Benzoni, 1968; De la Vega, 1991). Estos sopladores han sido materializados en la iconografía Moche (Donnan, 1998). El cuenco reportado se caracteriza por figuras modeladas dispuestas alrededor de una estructura en forma de cúpula hueca. Presenta tres personajes usando sopladores para introducir aire dentro del horno; mientras que el cuarto personaje está manipulando uno de los objetos que está encima de la cúpula. En la parte alta del horno se encuentran el carbón, dos objetos en forma de «T» que podrían ser preformas de tocados, lingotes o láminas de metal que están en proceso de fundición o recocido para el trabajo del laminado; además de otros dos objetos redondeados no identificados que podrían ser preformas de máscaras.

63Los sopladores habrían avivado el fuego del horno a través de los tubos de caña revestidos con toberas de cerámica, esto con el fin de obtener altas temperaturas. El cuarto personaje tiene un objeto en las manos que posiblemente sirvió para retirar las piezas de metales y llevarlas al martillado. La presencia de otros cuencos con cúpula hueca en su interior descartan la idea de que el horno orfebre haya presentado esa forma (Donnan, 1998).

64Esta misma escena está representada en los murales asociados tanto en el tema complejo de Huaca Cao, complejo El Brujo (Franco & Vilela, 2003), como al reciento esquinero de la Plaza 1 de Huaca de la Luna (Tufinio, 2005). Cabe resaltar que la escena representada en la Huaca de la Luna no es lo suficientemente clara, pero guarda cierta similitud a la representada en la Huaca Cao.

65El análisis comparativo de ambas escenas nos demuestra que el personaje de la derecha está soplando a través de un tubo (posiblemente de caña) para avivar el calor dentro de una pequeña estructura en forma de cúpula. Mientras el personaje de la izquierda presenta el brazo izquierdo levantado como en posición de dar golpe. Estos personajes dan la clara impresión de ser el primero un metalurgista fundidor y el segundo un orfebre deformador (Fraresso, 2007).

66Las representaciones anteriormente descritas parecen ser similares, las tres representaciones enseñan personajes sopladores; además de un personaje orfebre deformador, el cual sugiere que se habría estado representado un horno de recocido, donde se calentaba el metal para ser luego deformado. En la muestra estos hornos están asociados a un horno de fundición cuya asociación al muro sugiere que fue ideal para los orfebres, puesto que habría sido el lugar más oscuro del ambiente y habrían mantenido una mejor lectura del metal fundido (Fraresso, 2010).

3. 4. El fuego portátil

67Hasta la fecha se desconoce el uso de recipientes especiales para este uso, es más, no se ha realizado un análisis del interior de las vasijas para deducir rasgos conservados de ceniza o quema antes del abandono. Partiendo de la información bibliográfica, se ha identificado una representación de uso de fuego portátil en la iconografía mural de la sociedad Moche.

68Se trata de un mural polícromo ubicado en el templo de Pañamarca, valle de Nepeña (Bonavia, 1961; 1985). A pesar de la destrucción que ha sufrido el sitio se pudo identificar una escena ritual de sacrificio humano que se describe a continuación.

69Esta escena representa una variante del tema de la presentación descrita con mucho detalle por Donnan (1975). Para nuestros fines solo vamos a detenernos en la escena del primer acompañante de la sacerdotisa que lleva la copa con la sangre del sacrificado (fig. 28). Es posible que lo que sostiene en la mano izquierda sea un cuenco con base anular, del cual desprende una flama y que el recipiente fuera empleado para sostener el fuego portátil a manera de braseros o sahumerios similares a los empleados por la sociedad Tiahuanaco (Berenguer, 2000). Los sahumadores Tiahuanaco fueron muy típicos y parte de la parafernalia alfarera junto con los keros y huaco-retratos; sin embargo en la sociedad Moche se desconoce o se ha investigado poco para saber si las actividades rituales estuvieron acompañadas de incensarios o sahumerios que le den un mayor realce.

Figura 28 – Detalle del acompañante 1 portando un brasero, iconografía mural del edificio de Pañamarca

Figura 28 – Detalle del acompañante 1 portando un brasero, iconografía mural del edificio de Pañamarca

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© Tomado de Bonavia (1985)

70La etnohistoria presenta detalles sobre incensarios empleados en ceremonias rituales de México (Acosta, 1590). El cronista menciona que los sacerdotes portaban un incensario en la mano lleno de brasa, el cual tomaba del brasero o fogón que ardía ante el altar, mientras en la otra mano llevaba una bolsa de incienso, con el cual incensaban a los ídolos con mucha recurrencia. Si bien es cierto, Acosta brinda detalles de la forma cómo eran utilizadas estas vasijas, no queda claro cuál fue el tipo o formas de estas.

71La portabilidad de estos objetos sugiere que debió ser un recipiente pequeño de pasta fina, cuya base pedestal fue propicia para sostenerla con una de las dos manos, mientras la otra mano quedaba libre para abastecer de pequeños carbones y/o incienso. El análisis en microscópico de la parte interior de los cuencos con hollín deberá corroborar la hipótesis; así como el cuidadoso registro de nuevas formas registradas en investigaciones posteriores.

72Posiblemente debieron existir otros medios de iluminación fija o portátil; estos podrían ser antorchas o lámparas encendidas con una mecha empapada en vegetales, grasas animales o aceites vegetales que no se han conservado hasta nuestros días (Lieberherr, 2006).

Conclusiones

73La variedad de formas de estructuras de combustión registradas en los diferentes componentes del complejo arqueológico huacas del Sol y de la Luna, nos ha permitido proponer un primer ensayo de tipología, estableciendo tres tipos básicos: los fogones, hornos y braseros. Siendo los fogones el más dominante, representado por el subtipo fosa. A estos tipos de estructuras de combustión debemos agregar dos categorías más, una son las áreas de desechos, a las que hemos denominado concentraciones de ceniza y, la segunda, son los testigos de incendio en arquitectura monumental.

74A partir del análisis contextual de las estructuras de combustión y los espacios arquitectónicos asociados, así como los estudios etnohistóricos y etnográficos de las comunidades campesinas de Moche y Virú, hemos propuesto una primera aproximación a las funciones de estos diversos tipos de estructuras de combustión. De este modo, hemos propuesto que los fogones tipo fosas han servido para la cocción de alimentos y producción de chicha; los hornos relacionados a la cocción de cerámica y un caso especial de horno con chimenea que habría funcionado para la fusión de metales; además de pequeños hornos de recocido. Asimismo debieron existir formas de fuego portátil como los braseros relacionados con ceremonias rituales. Esta primera aproximación deberá ser confirmada o modificada con estudios sobre los procesos de formación y transformación de estas estructuras mediante análisis físicoquímicos (CG_MS – CG_C_IRMS, difraccion de rayos X, espectrometría Mossbaüer, ICP-MS) (March, 2013; March et al., 2014). Estos deberán estar orientados a la caracterización de los elementos orgánicos e inorgánicos presentes, así como a definir las fases minerales, su estado de alteración y las temperaturas alcanzadas durante el funcionamiento de los fogones, estudios antracológicos (para definir la naturaleza de los combustibles y su modo de utilización) y micromorfológicos (Guffroy et al., 1994); así como ensayos experimentales que nos permitan definir su modo de funcionamiento y su función de una manera más precisa. Además de entender la duración de sus respectivas utilizaciones (March et al., 2010; 2014). Estudios que esperamos realizar en colaboración con la Universidad de Rennes 1 y el UMR 6566 del CNRS.

Bibliografía

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Notas

1 Los estados arcaicos están íntimamente relacionados con la presencia de centros urbanos, muchas veces del tipo ciudad. En las ciudades, una de las características fundamentales es la presencia de especialistas que requieren espacios y estructuras arquitectónicas específicas donde desarrollar sus actividades productivas. En este sentido, la presencia de estos artesanos especializados requiere además de estructuras de combustión muy variadas; por lo que esperamos encontrar en el registro arqueológico una mayor diversidad de estas estructuras, de acuerdo a las actividades de cada especialista. Es decir, esperamos que las estructuras de combustión para un ceramista que hace cocción reductora sean diferentes de aquel que hace una cocción oxidante; lo mismo debe ser para un metalurgista o un orfebre.

2 Las últimas investigaciones al interior del templo viejo de huaca de la Luna están reportando una diversidad de fogones planos y atípicos que merecen también su atención en futuras interpretaciones.

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Índice de ilustraciones
Título Figura 1 – Plano general del Complejo Arqueológico Huacas del Sol y de la Luna
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Título Figura 2 – Plano del Conjunto Arquitectónico 5 (CA5)
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Título Figura 3 – Plano de los Conjuntos Arquitectónicos 7 y 9 (CA7 y CA9)
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Título Figura 4 – Plano de los Bloques Arquitectónicos 1 (CA27 y CA30) y 2 (CA35, CA17 y CA21)
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Título Figura 5 – Plano de los Bloques Arquitectónicos 3 (CA42) y 4 (CA39/43)
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Título Figura 6 – Esquema con secciones de los tipos de estructuras de combustión Tipo A. Fogón tipo fosa: fogón tipo fosa simple (A1), fogón tipo fosa de paredes verticales (A2), fogón tipo fosa simple con borde (A3) y fogón tipo fosa de paredes verticales con borde (A4); Tipo B. Fogón de estructura rectangular (B1); Tipo C. Fogón adosado al muro: fogón adosado al muro sin borde (C1) y fogón adosado al muro con borde (C2); Tipo D. Fogón plano (D1); Tipo E. Fogón atípico o diverso (E1); Tipo F. Horno alfarero (F1); Tipo G. Horno orfebre: horno de fusión con chimenea (G1), horno de fusión cerrado (G2) y horno de recocido (G3); Tipo H. Brasero (H1)
Créditos © F. Castillo
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Título Figura 7 – Porcentaje de las formas según subtipo registradas en el total de la muestra
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Título Figura 8 – Distribución porcentual de los fogones al interior de los ambientes o espacios contenedores
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Título Figura 9 – Porcentaje de los fogones según su asociación a los muros del espacio contenedor
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Título Figura 10 – Porcentaje de los fogones según la orientación del eje mayor
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Título Figura 11 – Vista norte-sur de los fogones de subtipo A1 (fg18 y fg19) registrados en el ambiente 35-11/12
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Título Figura 12 – Vista sur-norte del fogón de subtipo A2 (fg12) registrado en el ambiente 39-7
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Título Figura 13 – Vista norte-sur del fogón de subtipo A3 (fg11) registrado en el ambiente 5-35
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Título Figura 14 – Vista sur-norte del fogón de subtipo A4 (fg8) registrado en el ambiente 39-8
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Título Figura 15 – Vista oeste-este del fogón de subtipo B1 (fg6) registrado en el ambiente 27-9
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Título Figura 16 – Vista norte-sur del fogón de subtipo C1 (fg17) registrado en el ambiente 5-22
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Título Figura 17 – Vista sur-norte del fogón de subtipo C2 (fg15) registrado en el ambiente 5-7
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Título Figura 18 – Vista sur-norte del fogón de subtipo D1 (fg14) registrado en el ambiente 5-19
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Título Figura 19 – Vista este-oeste del fogón de subtipo E1 (fg6) registrado en el ambiente 27-9
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Título Figura 20 – Vista sur-norte del horno alfarero (Ho1), registrado en el ambiente 21-3
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Título Figura 21 – Vista sur-norte del horno de subtipo G1 (Ho1), registrado en el ambiente 7-15
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Título Figura 22 – Vista sur-norte del horno de recocido (Ho2), registrado en el ambiente 27-30
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Título Figura 23 – Vista norte-sur de una concentración de ceniza (cc3) registrada en el ambiente 5-13
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Título Figura 24 – Vista sur-norte del testigo de incendio 2 registrado en la terraza 2 del último edificio del Templo Viejo de Huaca de la Luna
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Título Figura 25 – Detalle del testigo de incendio 1 registrado en la plaza 2A del Templo Viejo de Huaca de la Luna
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Título Figura 26 – Vista oeste-este de un fogón temporal registrado al exterior de una vivienda en el sector Huaca Larga (valle de Virú)
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Título Figura 27 – Vista oeste-este de un fogón permanente al interior de una vivienda en Virú Pueblo (valle de Virú)
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Título Figura 28 – Detalle del acompañante 1 portando un brasero, iconografía mural del edificio de Pañamarca
Créditos © Tomado de Bonavia (1985)
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Fuente:
Referencia en papel
Feren Castillo Luján, Santiago Uceda Castillo y Ramiro Javier March, «El uso del fuego en el complejo arqueológico de las huacas del Sol y de la Luna, Perú. Un primer ensayo de tipología de las áreas de combustión», Bulletin de l’Institut français d’études andines, 44 (1) | 2015, 53-59.

Referencia electrónica
Feren Castillo Luján, Santiago Uceda Castillo y Ramiro Javier March, «El uso del fuego en el complejo arqueológico de las huacas del Sol y de la Luna, Perú. Un primer ensayo de tipología de las áreas de combustión», Bulletin de l’Institut français d’études andines [En línea], 44 (1) | 2015, Publicado el 08 mayo 2015, consultado el 09 septiembre 2025. URL: http://journals.openedition.org/bifea/7425; DOI: https://doi.org/10.4000/bifea.7425

Ricardo Morales Gamarra: “La historia me abrió el libro”

Reproducimos la entrevista a Ricardo Morales Gamarra, una eminencia de la restauración en el Perú y en el mundo. El Hoy Director del Proyecto Arqueológico Huacas de la Luna –la que inicio con su gran compañero Santiago Uceda Castillo– nos habla de sus vivencias y cómo se inició su fructífera vida en la arqueología peruana.

“La historia me abrió el libro” – Entrevista a Ricardo Morales

La historia me abrió el libro, y me dijo: «ingresa, este párrafo quizás es para ti”
Entrevista a Ricardo Morales Gamarra, director del proyecto arqueológico Huacas de Moche,
por la revista en linea CLIO

Hablar de Ricardo Morales nos llevaría varios artículos y publicaciones. No sabríamos si empezar mencionando que descubrió los relieves policromados de la huaca de la luna, hace ya treinta años, o que ha cruzado la cordillera de los andes cuatro veces, entre otras cosas.

A sus 74 años, este chalaco de herencia tarapaqueña y corazón trujillano, ha acumulado varios títulos en su formación académica y vida profesional. Es licenciado en Historia, tiene una maestría en Gestión Ambiental y un doctorado en Ciencias Biológicas (todos emitidos por la Universidad Nacional de Trujillo) y un título de “Especialización en conservación y restauración del patrimonio cultural”, por la Universidad de Alcalá (Henares, España). Además, ha realizado cursos de especialización profesional en: Conservación de sitios y monumentos arqueológicos, conservación de pintura mural, conservación de museos, investigación histórica y restauración del patrimonio cultural. Esto, más allá de mostrar el nivel profesional que tiene, demuestra su compromiso con el patrimonio de nuestro país y el trabajo que realiza para su gestión y uso social.

Sin duda, Ricardo Morales Gamarra es un referente de la arqueo-conservación nacional e internacional. Desde el año 1991 es director del Proyecto Arqueológico Huacas del Sol y de la Luna, uno de los sitios arqueológicos más representativos en el departamento de La Libertad y del norte del Perú. Esta entrevista nos permite conocer a la persona y al profesional a través de las anécdotas, que no muchos conocen, sobre el trabajo realizado en las huacas de Moche y otros proyectos importantes que ha desarrollado a lo largo de su carrera.

Ricardo Morales Gamarra en el muro de la deidad de las montañas, más conocido como Ai Apaec. Foto: Archivo Ricardo Morales Gamarra.
Ricardo Morales Gamarra en el muro de la deidad de las montañas, más conocido como Ai Apaec. Foto: Archivo Ricardo Morales Gamarra.

¿Cuál es la historia detrás del inicio y puesta en marcha del Proyecto Arqueológico Huacas del Sol y de la Luna?

Esa es una larga historia, me estás llevando a enero, febrero de 1980. Ese año hicimos unos trabajos ordenados por el INC (Instituto Nacional de Cultura – Sede Central). En ese tiempo yo trabajaba en el Instituto Nacional de Cultura de Trujillo y me ordenaron reabrir el espacio que había sido investigado por una expedición extranjera. Así lo hicimos y en ese subir y bajar de la huaca encontré un fragmento de relieve pintado por un color gris. Esta es una historia que muy pocos saben.

A raíz de ese trabajo, Elías Mujica me dijo: “Escribe una nota en la revista Histórica de la Católica”. Yo, muy obediente, lo hice. En ese proceso tuve, ¿qué se podría decir?, la fortuna o quizás un mal momento. Recibí críticas muy ácidas de parte de un distinguido arqueólogo. Hay dos publicaciones ese año, una que yo escribo y una donde me reviran, me dan como se dice criollamente “con palo”.

Posteriormente en el año 90, cuando se abren los trabajos en Huaca Cao Viejo (en el Brujo) y se ven los relieves Moche, estas personas entendieron que yo tenía razón. Sin embargo, yo me quedé callado, nunca reclamé ni dije nada. Estas son cosas con las que uno va ganando experiencia en la vida. En fin, nunca me he preocupado por la revancha. Solo me queda el recuerdo de lo que había significado para mí esa desabrida respuesta. Pero ese mismo año la historia me abrió el libro y me dijo ingresa, este párrafo quizás es para ti. Tuve la suerte de encontrar fragmentos de relieve policromados, al subir por el lado sur de la huaca, y ya no eran simplemente el color azul o gris, sino era un rojo con blanco y un negro con amarillo, intensos. Mis ojos se desorbitaron totalmente. Eso fue un 20 de octubre de 1990. Vamos a cumplir 30 años y voy a celebrarlo con bombos y platillos y todo lo demás.

Ese es el inicio, tuve la suerte de descubrir en el lado sur de la huaca de la luna un muro con relieves que dibujaban a quien después todos hemos conocido como la deidad mayor de las montañas. Este monstruo era felínico, de colmillos entrecruzados, de una mirada desorbitada y fiera, quizá perdido por el San Pedro que ha bebido (Ai Apaec). Pero lo interesante es cómo llego a este punto y me enfrento a una realidad. Yo no soy arqueólogo, soy conservador o arqueo-conservador, como me gusta llamarlo. En ese momento me pregunté: ¿cómo manejar esto?, aquí tenemos algo muy importante. Miré en trescientos sesenta grados en el panorama de Trujillo y encontré a una persona: Santiago Uceda. Conversé con él y lo invité a formar parte del proyecto y, entre los dos, armamos el equipo con otros profesionales.

Con Santiago diseñamos un plan muy, ¿qué les puedo decir?, ¿ambicioso?, pero convencidos que lo podíamos lograr y lo hicimos. Ya son treinta años prácticamente y hemos hecho la parte más importante que es el museo, la carretera de la panamericana a la huaca, que ha sido una gestión nuestra, disculpen la modestia, mi gestión, porque yo personalmente gestioné el presupuesto para la carretera a las huacas de Moche y realicé un convenio entre la Municipalidad de Moche, el Patronato de las Huacas y el Ministerio de Turismo. El resultado fue la construcción de la carretera enbloquetada, que es un ejemplo en todo el Perú. Disculpen la inmodestia nuevamente, pero eso de trabajar con asfalto en sitios arqueológicos no funciona. Los bloques de concreto son lo mejor, incluso para el centro histórico de Trujillo, pero hay veces que el asfalto nos llama más la atención. En fin, esa es la historia, mira cuanto me he dilatado para contar cómo comenzó la huaca de la luna.

Ricardo, sabemos que un sitio arqueológico implica muchos años de trabajo, incluso generaciones de profesionales interviniendo en el desarrollo del mismo, hay etapas que se cierran, otras que se abren y que en la gestión inicial del proyecto se plantean objetivos que con el tiempo van cambiando gradualmente. ¿Cuál fue el objetivo inicial del proyecto de la huaca?

El proyecto comienza en un nivel académico – científico y para nosotros era hacer un trabajo de arqueología y conservación de forma paralela. Comenzamos con once o doce personas, de las cuales tres aún están en el campo todavía con nosotros ya veintinueve años trabajando en la huaca. Lo que planteamos con Santiago fue una perspectiva arqueológica, es decir, las huacas de Moche, ¿qué función cumplieron?

Anteriormente algunos plantearon que entre la huaca de la luna y la huaca del sol no había nada, que en esa explanada no había nada. Fue un arqueólogo norteamericano, no voy a hablar con nombres, no es que no me acuerde, solo que creo injusto mencionarlo en una cuestión como esta. Del mismo modo, otro grupo que llegó a hacer después excavaciones encuentra que hay estructuras, que hay un posible uso doméstico, arquitectura doméstica, es decir una ciudad o una aldea. Entonces el primer objetivo fue tratar de buscar la respuesta a esta inquietud.

El segundo objetivo fue conocer: ¿cuál fue la función que cumplieron cada uno de los componentes arqueológicos? Por ejemplo: huaca del sol, huaca de la luna, ¿qué hay entre ellas?, ¿qué hay con la huaca de las estrellas o huaca de la cruz que está un poco al sur?, ¿qué otras huacas pueden haber existido en el entorno?

Y el tercer objetivo fue identificar la técnica constructiva. ¿Cómo se trabajaron los materiales?, ¿qué técnicas se emplearon?, ¿las técnicas evolucionaron en el tiempo o simplemente tienen un mismo patrón durante varios ciclos de ocupación?

Entonces fíjate, de estas tres simples preguntas, aparentemente simples preguntas, se comienza a trabajar el primer decenio. Nosotros tenemos una política, trabajar de 10 en 10 años. Algo importante de mencionar es que con Santiago, dijimos: “Bueno, hay que trabajar todos a una”, y comenzamos con un sueldo como cualquier otro, eso es muy importante decirlo, porque a veces piensan que uno está por la repartija, pero eso nunca ha habido.

Ricardo Morales y Santiago Uceda, la dupla que dió inicio a uno de los proyectos arqueológicos más grandes del norte peruano. Foto: Dante Piaggio.
Ricardo Morales y Santiago Uceda, la dupla que dió inicio a uno de los proyectos arqueológicos más grandes del norte peruano. Foto: Dante Piaggio.

¿Cómo obtuvieron el apoyo y presupuesto para iniciar con las excavaciones e investigaciones?

En 1992, con los objetivos ya definidos, tocamos la puerta de la fundación Ford y nos dieron 75 mil dólares con los cuales hicimos los trabajos de excavación en el muro sur, el flanco sur de la huaca, por donde ahora se sube y próximamente por ahí ya se va a bajar, pero esa será otra historia para el futuro inmediato.

Comenzamos a buscar plata para trabajar ese muro, entonces tocamos la puerta de la fundación y ahí encontramos a una dignísima persona, Antonio Muñoz Najar, un arequipeño que siempre nos regalaba Anís del Mono (Ricardo se carcajea con el recuerdo). Él tenía su comité de historiadores, ¡qué personajes! María Rostworowski, ¡imagínense! Marita nos ayudaba mucho y nos alegraba con su presencia y sus visitas, nos levantaba mucho la moral. También estaba Juan Ossio, un antropólogo que fue el primer ministro de cultura, y Duccio Bonavia, arqueólogo que también firmó a favor del proyecto y así nos dieron el dinero.

Por otro lado, a partir de enero o febrero de 1992, me acuerdo que hablé con Don Alfredo Pinillos Hoyle, él trabajaba en Pilsen Trujillo y gracias a su gestión nosotros empezamos a recibir dos mil soles mensuales que también nos ayudaron en el proyecto. Don Pepe Casinelli, que nos regalaba combustible de su grifo para cargar el bus que nos daba la universidad como transporte del equipo, durante 3 o 4 años nos regaló el diesel que nos permitió ir y regresar de la huaca todos los días. Incluso el 24 de junio de 1991, que aun siendo feriado decidimos ir a trabajar; y para suerte nuestra encontramos la primera tumba, que es el “Juancho”. Le pusimos así porque fue el 24 de junio.

También nos ayudó Julio Lau León, de su ferretería nos regalaba herramientas, serruchos, clavos, clavitos y alojamiento para los especialistas que nosotros traíamos, en su Hotel Continental. Esto no es un comercial, pero son personas que en un momento nos ayudaron. Andrés Arenas, de la librería Bolígrafo, nos regalaba todos los lapiceros, borradores, papel bond, papel milimetrado. Así nació el Proyecto Huaca de la Luna, no teníamos plata.

En el ‘94 Pilsen Trujillo pasa a ser Backus, y es ahí donde nos asustamos, dijimos: “Seguro que no van a continuar con el apoyo”; pero fue al contrario, duplicó el aporte que daba. Y así hemos ido creciendo; hemos tenido momentos duros, difíciles, pero ahora ya con la huaca consolidada tenemos fuerza para decir que no tenemos miedo, peores cosas hemos pasado. Ese mismo año, la fundación Ford se retira del Perú y nos quedamos sin su apoyo.

Con Santiago hemos pasado por todo, pero hemos sacado adelante a la huaca a pesar que algunas personas nos criticaban con petardos anónimos. Durante un año y medio con Santiago no cobrábamos nuestro mísero sueldo, pero teníamos el de la universidad, por ejemplo, y eso nos ayudó a seguir hasta que pudimos contar con organizaciones importantes como la World Monuments Fund, que al final nos ha dado un millón ochocientos mil dólares. Para que tengan una idea de la confianza de estas instituciones en un proyectito que podría generar desconfianza a muchos pero que, sin embargo, los resultados son los que hablan por uno.

¿A qué te refieres cuando mencionas “petardos anónimos”?

Cuando la Fundación Ford comenzó a apoyar nuestro trabajo en la huaca, empezaron a bombardearnos desde el interior de la facultad. Algunos personajes que no creían en nosotros hacían unos panfletos anónimos que llegaron a la fundación con el objetivo de que nos quiten el dinero. Esto ocasionó una visita de la fundación enviada de Estados Unidos para ver si era cierto que nosotros estábamos malogrando la huaca y robando cosas.

Estos pasajes uno los recuerda con mucha gratitud porque hay gente que piensa en hacer daño, pero no saben que te están haciendo un gran favor. Gracias a estos ataques arteros nació la idea de los “Coloquios de la Cultura Moche”. Tomamos una decisión e incluimos una política en nuestro proyecto: si nos atacan nunca les respondamos. Y nunca lo hemos hecho, solo respondemos con trabajo.

Ricardo Morales y Santiago Uceda, codirectores del Proyecto Arqueológico Huacas de Moche, con el equipo inicial en 1991. Foto: Libro "Huaca de la luna, templos y dioses moche", 2016.
Ricardo Morales y Santiago Uceda, codirectores del Proyecto Arqueológico Huacas de Moche, con el equipo inicial en 1991. Foto: Libro «Huaca de la luna, templos y dioses moche», 2016.

Este año el descubrimiento de la huaca cumple treinta años y 29 como proyecto en ejecución. ¿Actualmente cuáles son los objetivos?

Los objetivos van cambiando con el tiempo de acuerdo a cómo se van respondiendo las grandes preguntas que se generan, precisamente, como un problema científico, hipótesis y estas se transforman en objetivos; esa es la línea metodológica.

Nosotros tenemos un objetivo transversal: “lo moche”, donde no solo es huacas de Moche sino también Sipán y El Brujo. Entonces, ¿cómo nos encontramos horizontalmente?, ¿qué diferencias o cercanías hay entre ellos?, ¿qué características específicas encontramos?, ¿se puede hablar de un moche norte y un moche sur? Todo esto está en discusión.

El otro punto que tenemos que ver para el tercer coloquio es ¿cómo se transforman y se convierten los moche en un estado? Porque acá no hubo intervención externa, no es que vino una tribu de afuera y civilizó sobre lo que ya estaba civilizado por los moche, fueron ellos mismos. Los moche han sido unos grandes genios, no solo hay que verlos como grandes artesanos que han hecho alfarería excelente. La gente tiene que conocer que los grandes ingenieros hidráulicos han sido los moche y los nazca; y que los incas han aprendido de ellos.

Aquí también salta otra pregunta, ¿en qué momento colapsa el estado moche? Eso es lo que hay que discutir. ¿Qué factores ambientales han generado cambios brutales en la ideología, filosofía, religión y en la iconografía? Muchos de estos cambios los encontramos en sus expresiones artísticas. Por ejemplo, en la huaca de la Luna tenemos dos templos, en el viejo templo se le rinde culto a la deidad felínica hasta los 600 o 650, pero cuando nos trasladamos unos cien metros más arriba, al templo nuevo, ya no encontramos a esta deidad. Entonces, si la iconografía ha cambiado, algo tiene que haber generado ese cambio. El arte demuestra el constructo imaginario que ellos tenían. La interpretación iconográfica de los relieves de la huaca de la luna nos puede dar respuestas que, a manera de primicia se los comento, serán temas que incluiremos en el tercer coloquio.

La idea es seguir construyendo conocimiento. ¿Cuánto conocimiento hay en todos estos monumentos arqueológicos? No lo sabemos. Imagínense ustedes cuánto conocimiento podríamos obtener si excaváramos el 80% del complejo arqueológico, lo que hemos hecho hasta ahora no llega ni al 30%. Lo que hemos trabajado nosotros es la huaca de la luna, la huaca del sol apenas cuatro veces hicimos excavaciones y se volvió a cerrar. Además, falta trabajar la falda del cerro, está llena de arquitectura.

Esto último, en realidad, ya es para otra generación. Estos son proyectos de varias generaciones. Mi generación va terminando poco a poco, quizás en unos 5 o 10 años más tendrá que entrar otro equipo a la dirección; tienen que ser los chicos que ya se están formando con nosotros, que tengan esta mística que no se puede explicar y que sigan la línea dentro de la universidad y el Patronato Huacas de Moche. Lo importante es que mi generación ya marcó una huella, esa huella no se va a perder, pero quienes van a continuar deben seguir trabajando bien, si no, desde el otro mundo les vamos a jalar las patas. El trabajo es y debe continuar siendo organizado. En las huacas nunca se ha hecho una excavación que no responda a un problema de investigación.

Respecto al trabajo que se viene realizando en huaca de la luna y al trabajo que tú has realizado en el valle de moche. ¿Cuál ha sido el hallazgo o la gestión que más ha calado en ti o el que te ha dado más satisfacción personal? Debe haber uno al que le tengas personal aprecio y memoria.

El hallazgo principal, único e incomparable a todo lo que puede haber pasado, fue el hallazgo de los relieves el 20 de octubre de 1990, ese es el que da inicio al proyecto. Gracias a ese hallazgo se inicia el proyecto y con ello cambia la vida de mucha gente, incluida la mía.

Nos contaste como sucedió, pero nos gustaría saber, ¿cómo te sentiste?

Bueno, en ese momento sentí mucha emoción, es indescriptible, pero más recuerdo lo que pensé, el cerebro es más rápido que uno mismo y ahí en fracciones de segundos tuve una proyección rápida en el tiempo y me imaginé muchas cosas en ese momento y algunas las hicimos realidad, como el museo, por ejemplo.

Para que tengan idea estamos hablando de un muro que calculamos tenía veinte metros, entonces pensé: “esto tiene que ser descomunal”. ¿Qué habrá delante de este muro? Si aquí hay un muro entonces tiene que haber un patio, como se vio en Chan Chan. O sea, en ese momento la imaginación es muy rápida, uno vuela.

Ricardo en Los Pinchudos, Parque nacional del Río Abiseo. Foto: Archivo Ricardo Morales Gamarra.
Ricardo en Los Pinchudos, Parque nacional del Río Abiseo. Foto: Archivo Ricardo Morales Gamarra.
En cuanto a gestiones, de todas las que se han hecho, es el ingreso de la World Monuments Found la que más satisfacción me ha dado, porque eso tiene su partida en Los Pinchudos y Pajatén, en el parque Nacional Río Abiseo. Yo gané una beca de cuarenta y siete mil dólares de la World Monuments Found y conseguí ser auspiciado por Warren Church, que en ese tiempo estaba en la universidad de Colorado y consiguió de la National Geographic ocho mil dólares más para el proyecto. Es que la beca no da dinero para arqueología sino para conservación o investigación para la conservación, entonces armamos un equipo y nos fuimos a la selva. Estuvimos dos meses en la selva virgen, fue una experiencia gratísima.

Después de ello me invitaron a Sao Paulo para hacer la presentación de esos trabajos y ellos se quedaron cautivados con el monumento en plena selva virgen. Fue ahí que me comentan que querían apoyarme en un trabajo que yo tuviese. Entonces les presenté el proyecto de la huaca y es así como el 2002 ingresa la World Monuments Found, gracias a un trabajo anterior que hicimos en el año 2000.

Pero considero que lo más importante en toda la gestión fue la creación del Patronato Huacas del Valle de Moche, presidido por nuestro querido y siempre recordado maestro Alfredo Pinillos Hoyle, Don Fefe, un caballero. El equipo está formado por Alfredo Pinillos hijo, Tom Barger, Victor Urquiaga, Ricardo Ganoza, entre otras personas. Todos ellos han llegado a interiorizarse con el monumento, eso se ve en sus logros. Mucha gente me dice: “Oye pásame los estatutos del patronato”, al ver que funcionan. Pero eso no lo hacen los documentos sino la gente y es su trujillanismo la motivación que los impulsa. Esto es una lección. Son treinta años trabajando y nos siguen apoyando y eso creo que solo se puede traducir en una sola palabra: transparencia.

Tantas historias, anécdotas y recuerdos que nos estás contando solo nos hace preguntarnos: ¿Cómo empieza todo esto para ti? ¿Cómo es que llega el joven Ricardo Morales al mundo de la historia, la arqueología y el patrimonio en general? ¿Te imaginabas que llegarías a ser uno de los referentes en la historia del Perú y el mundo?

Bueno (Ricardo se carcajea). ¡No exageren! (Parece no creer lo que escucha). La historia es algo que siempre me ha atraído. He tenido una madre que supo sembrar muchas cosas en mí, pero yo también tenía inquietudes y siempre me ha gustado la aventura.

Yo, durante mi primer año de secundaria vivía en Pueblo Libre, en Lima, en la avenida San Martín, a unas cinco o seis cuadras del Museo Arqueológico de Pueblo Libre. Entonces para mí era muy fácil hacerme “la vaca”, no iba al colegio para irme al museo. Hasta ahora me acuerdo, hasta la puedo dibujar, siempre que voy busco esa maqueta, la maqueta de Machu Picchu y me paseaba por el museo. Ya la gente me conocía, me dejaban pasar. “A ese niño déjenlo pasar”, decían. Yo no pagaba, yo me acuerdo que iba con mi carnet de la Biblioteca Nacional para pasar, yo no tenía plata para pagar. Es más, ni sabía que se pagaba para ingresar a un museo. Ese museo lo conozco desde que tuve 13 años. Ya sabía distinguir algunos elementos.

Por otro lado, mi madre me llevaba a muestras. Me acuerdo mucho de una exposición francesa, en lo que ahora es el MALI. La Embajada Francesa hizo una exposición en el paseo Colón, que fue una maravilla. Me acuerdo perfectamente de todos los salones, eso lo tengo muy grabado en mi cerebrito, por eso es que quiero mucho a Francia, a pesar de que no he tenido la suerte de estudiar ahí.

Además, puedo decir que he tenido profesores como Alberto Pinillos, por ejemplo, que siempre me ha motivado e incentivado. Rafael Narváez Cadenillas, el doctor Jorge Zevallos Quiñones, personas importantes que uno no puede olvidar. Son personas y experiencias que van calando en ti sin que te des cuenta y se van consolidando en una plataforma. Entonces, cuando llega el momento en que uno se pregunta ¿qué hago yo aquí?, ya tienes esta plataforma sólida que te da el impulso para saltar.

Y la aventura siempre me ha llamado, como irme a la selva. Mi madre me decía: ¿a qué te vas allá arriesgando tu vida si puedes estar aquí tranquilo? Me lo decía, pero ella sabía que yo no iba a aceptar su negativa. Me he ido a Los Pinchudos tres veces, he cruzado la cordillera de los andes a caballo y en mula; no tienen idea como la condición humana sube a niveles de estratósfera total. Porque no es lo mismo ir en un helicóptero que cruzar a caballo y caminar en el fango. Como decía uno de los chicos que nos acompañaron: “Yo cargo mi caballo, pero no lo dejo”.

Todas esas cosas a uno lo fortalecen espiritualmente. Yo tengo ahorita 74 años y no me siento viejo. Yo sé que todavía tengo mucha cuerda para tirar duro hacia adelante. A los 75 me van a decir muchas gracias señor por los servicios prestados a la nación, pase usted al invernadero. ¡No! Es algo que nunca voy a aceptar, pues tengo mucho fuelle y mucho carácter para seguir trabajando. Además,  siempre me van a necesitar en otros sitios, de eso estoy seguro.

Ricardo, por tu profesionalismo y por tu experiencia es fácil caer en cuenta que debió haber otras ofertas, otras propuestas para dirigir proyectos nuevos, en otros lugares, pero has decidido permanecer aquí todo este tiempo. ¿Qué es lo que te mantiene en constante relación con la huaca, el museo, con Moche, con Trujillo?

Son sentimientos que a veces uno no los entiende. ¿Cómo uno puede haberse encariñado tanto con una tierra? Sí, he tenido varios ofrecimientos. En el 75, después de terminar mi trabajo con la Unesco en Cusco, me ofrecieron una dirección para quedarme. Me acuerdo que un amigo chileno, Abel Bubenik, me dijo: “Ricardo, ándate a Trujillo, que allá vas a ser cabeza de ratón y aquí cola de león”. Recuerdo mucho de ese consejo. De todas maneras quedarme en el Cusco iba a ser muy difícil. Me gusta la sierra, pero no para vivir en ella. Yo tengo que ver el mar, sino no vivo, tengo que sentir que está cerca.

La segunda invitación fue a Bogotá, ahí tengo aún la cartita. Me invitaron ya nombrado y todo para hacerme cargo del área de restauración en Bogotá y no acepté, con buen sueldo y todo, a pesar de la bronca que generé en una persona que fue mi mentor, un mexicano, Rodolfo Vallín Magaña.

La tercera fue en Nueva York, en el año 97. El sueldo era realmente atractivo, me ofrecieron un trabajo en restauración, pero no, tampoco. Ya por entonces yo tenía mi bebé de siete años y era difícil para mí alejarme más de lo que ya me había alejado, estuve cinco meses en Estados Unidos.

Dejar un sitio como Trujillo, que para mí es la sucursal del cielo, para irme a otro lugar no era posible. Los ofrecimientos han seguido. Tuve una invitación para Bolivia y la última fue de Costa Rica cuando fui a trabajar a un sitio que se llama Guayabo, al pie del volcán Torre Alba.

Pero hay algo en todos estos sitios que no hay y es la comida, ¡cierto ah! Además, yo diría que hay dos elementos que son muy importantes en mi formación: Uno es Chan Chan, trabajé trece años ahí, conozco Chan Chan como muchos, pero esos muchos no saben lo que yo conozco y no hablo necesariamente de lo arqueológico. Y el segundo reto importante fue la restauración del retablo mayor de la catedral, porque cuando recibimos los restos del retablo eran fragmentos y esculturas rotas. Fue una bonita experiencia y un reto porque significaba armar un gran rompecabezas sin tener referencias, eso también me motivó a dedicarme a la investigación.

Ahora que veo cómo van deformando el retablo siento que el Morales y el Gamarra, y cuidado con el Gamarra que es terrible, se me quieren salir. Mi madre fue tarapaqueña, ella fue de las familias que nunca se rindieron ante Chile y que prefirieron dejar todas sus propiedades para venirse. Entonces yo, siendo de esas heroicas familias tarapaqueñas y siendo a la vez muy duro, cuando digo las cosas fuertes soy bastante de “machete en mano”, porque defiendo lo mío. A mí nadie me puede levantar el dedo o acusar, yo no tengo rabo de paja. Más bien me pueden investigar como ya lo han hecho y no me van a encontrar nada. Prueba de ello es todo lo que he hecho, no solo Chan Chan y la huaca, es la catedral, es El Carmen, la casa del mariscal Orbegoso, la casa Risco.

Portada de la Casona Ramírez y Laredo, actual Café Casona Deza. Foto: Clío Cultura y Ciudadanía.
Portada de la Casona Ramírez y Laredo, actual Café Casona Deza. Foto: Clío Cultura y Ciudadanía.

La primera casa que restauramos en Trujillo fue la Ganoza Chopitea o Ramírez y Laredo. ¿Iglesias? ¡Ufff! ¿Cuántas? Belén, El Carmen, Huamán y Santa Rosa. Entonces creo que si Diosito toma en cuenta todo eso ya tengo seguro el ingreso. Me acuerdo cuando trabajaba en las pinturas murales de la casa Ganoza, pasaban los taxistas gritando ¡boten esa vejez! y hagan un edificio de diez pisos, nosotros jóvenes nos reíamos.

¿Cuántos metros cuadrados de pintura mural hemos descubierto y trabajado en Trujillo? Bueno, más de tres mil metros cuadrados. Actualmente estoy haciendo un estudio de eso.

¿Cómo es que tu constante formación académica ha sido un motor para tu desarrollo profesional?

Yo soy profesor, profesor formado en la Universidad Nacional de Trujillo. Mi promoción se llama Alberto Pinillos Rodríguez, en un reconocimiento al cariño que le alcanzamos a este digno profesor universitario.

Después he estudiado otras cosas, y dentro de ellas, la conservación. Estudié también bibliotecas, pero llegó un momento en la universidad en que tuve que decidirme. Un camino a la izquierda que eran las bibliotecas, tenía una plaza ya ganada en concurso y otra que era la restauración y la UNESCO me puso una beca, y me fui con la beca. Renuncié a la universidad, trabajaba en la facultad de medicina en el año 74.

La beca de UNESCO fue gracias a mis buenos rendimientos, no hay porque ocultarlo. Me dieron una beca, que creo fue muy generosa. Fueron tres en una: Estudié en Roma, en Madrid y en Bruselas. Gracias a esta beca triple pude abrir los ojos más de lo que los tenía, pero creo que finalmente en mi formación profesional han tenido mucho que ver mis estudios de maestría y doctorado en ciencias ambientales, ello me ha dado una visión más amplia, más holística de lo que es el monumento arqueológico. En realidad yo ya no veo al monumento arqueológico horizontalmente, en plano suelo, lo veo de forma vertical y antes que el monumento veo el medio ambiente.

Estoy convencido que los monumentos arqueológicos no se van a conservar si no hay una política estatal de prevención del medio ambiente que rodea el entorno inmediato del monumento arqueológico. Si mejoramos las condiciones ambientales, vamos a darle a ese enfermo, a ese viejo que está fatigado y vulnerable por todas las actividades que nosotros hacemos, mejores condiciones, entonces va a vivir más tiempo. La conservación lo que hace es mitigar el impacto del tiempo, de la naturaleza y de nosotros que somos unos bárbaros.

Decidí dedicarme a la restauración y trabajé en el plan maestro que generó Lucho Alva Castro y el Banco Central de Reserva. Formé parte del equipo que manejó el Proyecto de Chan Chan, el Proyecto de la Iglesia y Monasterio del Carmen y la catedral, en donde inauguramos el museo catedralicio el 29 de diciembre de 1997. Entonces creo que esta experiencia fue muy importante, aparte de la que ya había obtenido yo como jefe y en algún momento como Director de Patrimonio Cultural en el INC. La gestión, la capacidad de gestión que a mí no me la enseñaron en un aula, sino que la aprendí en el campo moviendo adobes, moviendo andamios, agarrando carretillas; tantas cosas. Ustedes me van a hacer llorar, que realmente son un recuerdo inmenso. Supongo que en algún momento tendré que escribir algo sobre todo esto.

Hay tantas experiencias, tantas anécdotas, como haber viajado a El Gran Pajatén tres veces, haber cruzado la cordillera de los andes una cuarta vez para ir a la laguna de los cóndores, participar en proyectos grandes como planes de manejo de Nazca, Pachacamac, Chavín, Túcume, Kuelap, Chan Chan (dos veces). Eso le da a uno un campo bastante rico de experiencias. Recordar todo lo que he hecho, me hace pensar: ¿por qué no vivir más tiempo?

Entrevista realizada por la plataforma virtual Zoom el lunes 25/05/2020 – 4:00 pm
Fuente: https://clio.pe

Análisis mecánico del adobe: El caso de Huaca de la Luna

Introducción:
El adobe es una forma tradicional de mampostería no reforzada que ha sido usada desde tiempos ancestrales. Sin embargo, las construcciones de adobe presentan elevada vulnerabilidad sísmica debido a su baja resistencia a tracción, a la elevada fuerza inercial movilizada y a su comportamiento frágil. En efecto, la observación post-sismo muestra que las construcciones de adobe sufren repetitivamente grandes daños, ej.. Teniendo en cuenta que los ensayos experimentales de mampostería son costosos, una buena forma de analizar su comportamiento es a través del modelamiento numérico. Sin embargo, una cantidad mínima de experimentos debe ser realizada para permitir la calibración y validación de los modelos. Por otro lado, la mampostería de adobe se caracteriza por presentar una elevada variabilidad en sus propiedades mecánicas, aspecto que tiene que ser considerado tanto en los experimentos como en la simulación numérica. En el caso de construcciones arqueológicas la variabilidad geométrica se incrementa, la cual puede ser original, o asociada a procesos de degradación del material por su exposición en el tiempo. Las construcciones masivas de adobe en Perú son un ejemplo evidente de esta variabilidad.

El presente artículo estudia la caracterización del material que constituye el sistema estructural de uno de los complejos arqueológicos de tierra más emblemáticos del Perú: La Huaca de la Luna . La Huaca se construyó entre los años 100 y 650 D.C. y se encuentra localizada en la costa norte del país, a 8 kilómetros del centro de la ciudad de Trujillo. Este sitio arqueológico fue uno de los templos más importantes de la cultura pre-i ca Mochica I-IX D.C.) [7] y es particularmente importante en la actualidad por su fachada decorada muy bien preservada y su sistema de construcción con templos superpuestos en sucesivos periodos.

Las construcciones patrimoniales de adobe en Perú, y en particular la Huaca de la Luna por su ubicación en la costa norte, están altamente expuestas a la acción de los sismos así como a fenómenos meteorológicos, ej. el Niño. Este estudio es parte de un análisis integral de la seguridad símica del monumento y contribuye con la caracterización del sistema de albañilería de adobe arqueológico. Asimismo, en este estudio se proponen propiedades mecánicas del sistema de albañilería que serán de utilidad para los futuros trabajos de análisis numérico predictivo en este monumento.

Titulo original del artículo:
Análisis mecánico de albañilería arqueológica de adobe bajo cargas de compresión uniaxial: El caso de Huaca de la Luna .
Autores
:
Eduardo Ramírez
Mijail Montesinos
Rui Marques
Ricardo Morales
Santiago Uceda
Paulo B. Lourenço
Rafael Aguilar

ABSTRACT

This article presents an experimental and numerical study for the mechanical characterization under uniaxial compressive loading of the adobe masonry of one of the most emblematic archaeological complex i Pe u, Huaca de la Lu a (100-650AD). Compression tests of prisms were carried out with original material brought to the laboratory. For measuring local deformations in the tests, displacement transducers were used which were complemented by a digital image correlation system which allowed a better understanding of the failure mechanism. The tests were then numerically simulated by modelling the masonry as a continuum media. Several approaches were considered concerning the geometrical modelling, namely 2D and 3D simplified models, and 3D refined models based on a photogrammetric reconstruction. The results showed a good approximation between the numerical prediction and the experimental response in all cases. However, the 3D models with irregular geometries seem to reproduce better the cracking pattern observed in the tests.

Keywords: archaeological constructions, adobe masonry, mechanical testing, digital image correlation, numerical modelling

 

ENSAYOS EXPERIMENTALES

La campaña experimental se desarrolló en el laboratorio de estructuras de la Pontificia Universidad Católica del Perú – PUCP. La caracterización mecánica se realizó utilizando componentes originales de la mampostería de adobe en la Huaca de la Luna. Estos materiales fueron recolectados exclusivamente para el presente estudio durante un trabajo especial de excavación arqueológica, conforme se muestra en la Figura 1.

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Figura 1. Vista general de Huaca de la Luna y sus paredes: (a) Fachada Norte, (b) bloques de adobe usados para la caracterización mecánica y (c) proceso de extracción del mortero.

Para la caracterización de la mampostería se construyeron 3 prismas de 210x320x770 mm3 siguiendo las recomendaciones establecidas en el RNE – E080 [8] y en HB 195-2002 [9]. En cada prisma se emplearon 5 unidades de adobe que se unieron con mortero de 2.5 cm de espesor aproximadamente. Debido a que los adobes originales de la Huaca presentan una gran variabilidad dimensional, los prismas que se construyeron en laboratorio presentaron una geometría irregular (ver Figura 2).

 

(a) Prisma #01 Prisma #02 Prisma #03
(b)
(c)

Figura 2. Preparación de los prismas para la caracterización mecánica: (a) colocación del mortero, (b) construcción de prisma de adobe y (c) aspecto de los prismas antes del ensayo.

El ensayo de compresión uniaxial se realizó por control de desplazamientos a una velocidad de 0.25 mm/min de forma tal que se alcance la falla en aproximadamente 30 minutos, conforme se sugiere en EN 1052-1[10]. Para evitar concentraciones de esfuerzos en la zona de contacto del equipo con el prisma se utilizó una capa de arena y una plancha de madera como material de transición [9]. Se midieron las deformaciones locales utilizando LVDTs fijados en las dos caras laterales de los prismas, como se puede observar en la Figura 3a-b. Adicionalmente, para el ensayo del tercer prisma se empleó un equipo de medición óptica de deformaciones a través de correlación de imagen digital (ARAMIS) con una precisión de hasta 0.005% [11]. Para este efecto, se analizó con este equipo una superficie de 200×160 mm2 pintada en una de las caras frontales (Figura 3c).

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Figura 3. Instrumentación de prismas de adobe para el ensayo de compresión: (a) LVDTs en la cara frontal, (b) LVDTs en la cara posterior y (c) área con pintura en escala de grises para el análisis con el ARAMIS.

En los ensayos se observa la aparición de grietas paralelas a la dirección de la carga. Se observó que las grietas aparecen primero en los extremos que están en contacto con los cabezales del equipo, lo cual es probablemente debido a que en esta zona se haya producido una concentración de esfuerzos, a pesar de la colocación de la capa de arena y plancha de madera. En la Figura 4 se observa la evolución de las grietas durante el ensayo de compresión en el prisma #3 (los números indican la secuencia de aparición). Las grietas se originan en la zona de contacto con el equipo (grietas 1, 2, 3 y 5). Una grieta en la zona central (grieta 4) empieza en la junta de mortero y luego se propaga a las unidades conforme avanza el ensayo. La grieta 6 se genera en una cara lateral del prisma y se propaga verticalmente. Luego, se siguen generando grietas en la junta de mortero (grieta 7). Debido al progreso de la grieta 4, se produce la grieta 8 que presenta una longitud considerable. No se logró registrar la aparición y evolución del resto de grietas debido a que cuando se alcanzó la carga máxima estas se propagaron súbitamente en todo el espécimen.

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Figura 4. Evolución de grietas en el prisma 03: (a) vista frontal, (b) vista posterior y (c-d) caras laterales.

 

El análisis de los resultados del ensayo con control óptico de deformaciones confirma lo observado y muestra que las grietas se originan en el mortero cuando el sistema aún presenta un comportamiento elástico y se encuentra aproximadamente al 20% de la carga máxima (Figura 4b). Por otro lado, la aparición de grietas en los adobes coincidió con el inicio de la etapa no lineal en el prisma, al 95% de la carga máxima aproximadamente (Figura 4c). Durante el transcurso de la etapa no lineal, las grietas se propagan tanto en el mortero como en el adobe (Figura 4d). Se observó además que existe una interacción entre mortero y adobe durante el ensayo que se manifiesta en que el mortero sufre grandes deformaciones longitudinales y transversales (similar a lo reportado en [12]). Las deformaciones transversales (perpendiculares a la carga) producen tracción en las unidades de adobe, dando origen a las grietas verticales. El proceso descrito de formación de grietas se puede observar en la Figura 5.

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Figura 5. Formación de grietas: (a) estado inicial, (b) primeras grietas en la junta de mortero,
(c) primera grieta en ladrillo de adobe y (d) propagación de las grietas durante la etapa no-lineal. (El color azul indica mínima deformación en el espécimen mientras que el rojo representa una grieta completamente abierta)

A partir del registro de la fuerza aplicada y de las deformaciones medidas mediante los LVDTs se obtuvieron las curvas esfuerzo deformación, que junto a la forma de falla de los prismas permiten evaluar el comportamiento a compresión uniaxial de la albañilería (Figura 6). El esfuerzo máximo a co p esió p o edio σmáx) fue de 0.36 MPa con un coeficiente de variación (CV) de 15%, y la deformación unitaria promedio para el esfuerzo máximo fue de 0.0035 mm/mm con un CV de 12%. Utilizando el criterio propuesto por [13] se obtuvo un módulo de elasticidad promedio (E) de 107 MPa con un CV de 28%. La relación entre el módulo de elasticidad y la resistencia a compresión E/σmáx de 297 se encuentra dentro del rango propuesto por Tomaževič [14], que varía entre 200 y 1000. No fue posible obtener la respuesta completa post-pico, debido a que cuando las grietas atravesaban la superficie de apoyo de los LVDTs lo que ocasionó su desprendimiento de los prismas. Los parámetros mecánicos obtenidos en los ensayos se muestran en la Tabla 1.

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Tabla 1. Propiedades mecánicas de los prismas de adobe
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Figura 6. Curvas esfuerzo-deformación del (a) prisma 01, (b)prisma 02, (c) prisma 03 y (d) envolvente

El análisis de los componentes de la albañilería a partir de las imágenes captadas por el equipo de video-correlación muestra que el mortero alcanza deformaciones hasta 12 veces más que el adobe, como se observa en la Figura 7b, lo que podría indicar que el comportamiento global del sistema depende fuertemente de la calidad del mortero. La influencia del mortero en el comportamiento resulta notoria al comparar la deformación medida en la albañilería con el LVDT y con el sistema de correlación de imagen digital, una vez que el LVDT cubre una menor extensión de mortero. La longitud inicial del LVDT era de 320 mm, a lo largo de la cual cerca del 80% era adobe y el resto mortero. En el caso de la longitud analizada con el ARAMIS (100 mm) el 70% aproximadamente era adobe. A pesar de la buena correspondencia de resultados, dicha diferencia podría ser el parámetro que genere que la curva de esfuerzo-deformación obtenida del ARAMIS tenga una menor pendiente y aparentemente mayores deformaciones, como se observa en la Figura 7. Aunque el comportamiento post-pico sea semejante, el mortero presenta mayores ductilidad y tasa de deformación plástica que las unidades de adobe. La ductilidad calculada en el mortero es igual a 2.08 mm, mientras que en el adobe es sólo de 0.08 mm, por otro lado, en la albañilería se estimó una ductilidad de 1.45 mm. El coeficiente de Poisson se calculó también en base a las mediciones realizadas con el equipo de correlación de imagen digital. En este caso se consideró estimar la componente horizontal de deformación a lo larga de una línea diagonal de forma tal que se consiga medir la deformación de la albañilería.

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Figura 7. Comportamiento de la albañilería y sus componentes bajo cargas de compresión: (a) desfase entre el sistema de correlación óptico y los LVDTs y (b) componentes de la albañilería durante el ensayo de compresión.

La influencia del mortero en el comportamiento resulta evidente al comparar los resultados experimentales obtenidos a partir de los LVDTs y del sistema ARAMIS, como se mencionó anteriormente. Además, es importante recordar que los LVDTs no lograron registrar el comportamiento post-pico completamente, lo que por un lado produce que el desfase mostrado en la Figura 7a sea aún más evidente, pero por otro lado indica también la utilidad del sistema de medición de deformaciones sin contacto.

 

MODELACIÓN NUMÉRICA

La modelación numérica se desarrolló considerando modelos continuos de elementos finitos y asumiendo un material homogéneo. El comportamiento del material se representó usando el modelo total strain crack model disponible en DIANA [15]. El comportamiento a compresión fue descrito por una tendencia parabólica, mientras que en tracción se consideró una ley de decrecimiento exponencial. Parte de las propiedades empleadas en el modelo se obtuvieron de los ensayos experimentales. Sin embargo, debido a que no se realizaron ensayos de tracción, fue necesario recurrir a la literatura cuando no se disponía de información experimental. Se asumió la resistencia a tracción ft como fc/10, según lo propuesto en [16, 17]. Para el cálculo de la energía de fractura en compresión se consideró un factor de ductilidad µ(relación entre energía de fractura y resistencia a la compresión) igual a 1.6 mm [18]: µfc = 0.576 N/mm. Para la energía de fractura en tracción se consideró µ igual a 0.029 mm de acuerdo a recomendaciones mostradas en [19].

Adicionalmente, se realizó un análisis paramétrico de las energías de fractura en compresión y tracción, para verificar que los valores empleados sean los más apropiados. Los valores de energía de fractura a compresión y tensión a emplear se seleccionaron considerando el criterio de obtener una respuesta más estable y con mayor similitud al comportamiento observado en los ensayos de compresión de prismas. Las propiedades utilizadas para la mampostería se resumen en la Tabla 2. La densidad utilizada fue la reportada en un informe técnico del proyecto arqueológico Huaca de la Luna [20]. Para el ajuste de la respuesta a compresión en función de la energía de fractura a tracción (Figura 8a), el mayor valor se tomó de Tarque [4]. En el resto de casos se tomaron los valores límites del rango propuesto por Angelillo [19] y su valor recomendado con base en la ductilidad de las unidades a tracción. En cuanto a la energía de fractura a compresión, el mayor valor corresponde a los datos experimentales en Almeida [21]. Los valores intermedios se encuentran al multiplicar la resistencia a compresión por un factor de ductilidad igual a 1.6 mm [18] y 1.0 mm [17]. Finalmente, el menor de los valores se determinó haciendo uso de la regresión lineal propuesta en [21], para la determinación de la energía de fractura a compresión con base en la resistencia a compresión.

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Figura 8. Comportamiento a compresión del prisma #2 con análisis paramétrico de la (a) energía de fractura de tensión y (b) energía de fractura a compresión
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Tabla 2. Propiedades del adobe usadas para los modelos numéricos

En el análisis se consideraron cuatro tipos de modelos: dos usando elementos tipo lámina y dos utilizando elementos sólidos. En el primer caso se utilizaron elementos tipo shell de 8 nodos en estado plano de esfuerzo, CQ16M [15]. Con referencia al prisma #1 en la Figura 7a, se construyó un primer modelo con elementos cuadriláteros regulares. Después, a partir de un modelo 3D del prisma obtenido mediante reconstrucción fotogramétrica (Figura 9b), se tomó una sección representativa del prisma para desarrollar un modelo con elementos lámina, ver Figura 7c. En una fase posterior se emplearon elementos sólidos con 20 nodos, CHX60 [15]. También en este caso, se modeló un prisma regular, y otro considerando el modelo obtenido de la reconstrucción fotogramétrica (Figura 9d). La Figura 10 muestra todos los modelos geométricos considerados. En ninguno de los casos se consideró modelar la interacción entre el prisma y el equipo de compresión, se restringieron los desplazamientos en la base del prisma.

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Figura 9. Generación de mallas: (a) fotografía del prisma #1, (b) modelo 3D obtenido de la reconstrucción fotogramétrica, (c) modelo de elementos finitos 2D y (d) modelo 3D usando elementos sólidos.

El ensayo de compresión fue simulado aplicando un desplazamiento en la extremidad superior del modelo. El método de solución utilizado fue el Newton-Raphson Modificado en conjugación con la técnica de line-search, de modo a obtener un compromiso entre la carga computacional y la precisión de los resultados. Los resultados de la simulación numérica de los ensayos de compresión se muestran en la Figura 11. Se observa, en general, una buena aproximación a la respuesta general de los varios prismas ensayados. Es evidente que al considerar una geometría más detallada con elementos sólidos se consiguen resultados más cercanos a los experimentales, en especial con respecto a la predicción del modo de falla. Por otro lado, el costo computacional al emplear elementos sólidos es mucho más alto comparativamente a los modelos 2D y la respuesta obtenida de ambos no difiere notablemente. Cuando se simplifica la geometría, la predicción sigue aproximando mínimamente la respuesta experimental (Figura 11 d).

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Figura 10. Modelos con elementos finitos: (a) 2D en estado plano de esfuerzo y (b) sólidos. (Prisma #1 al #3, y geometría simplificada, de izquierda a derecha en ambos casos)
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Figura 11. Diagramas esfuerzo-deformación de los prismas. Resultados experimentales y numéricos.

Las curvas obtenidas de las simulaciones numéricas presentan en general una buena aproximación en la parte lineal de la respuesta experimental. Sin embargo, las curvas no logran reproducir completamente la respuesta y denotan una falla abrupta tras alcanzar el pico, aunque el patrón de agrietamiento tenga en todos los casos bastante similitud a lo registrado en los ensayos (Figura 12a-

c). Por otro lado, para el prisma #3 se consiguió continuar el análisis aún después de la carga máxima, y se logró reproducir un mecanismo de falla muy similar al experimental (Figura 12d).

El patrón de agrietamiento se logró reproducir únicamente en los modelos con elementos sólidos. La formación de grietas se inicia debido a una concentración de esfuerzos en los extremos de los especímenes. Cuando la etapa lineal termina, se propagan grietas verticales desde los extremos hacia el centro del espécimen. Este comportamiento se debe principalmente a la energía de fractura de tensión. En el caso de los prismas #1 y #2, la formación de grietas se da desde el extremo superior hacia el centro, mientras que en el prisma #3 se inician en la base.

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Figura 12. Patrones de grietas obtenidos de los ensayos experimentales y modelos numéricos.
DISCUSIÓN

En la literatura se encuentra que las unidades de albañilería muestran una rigidez y resistencia mayor que la albañilería misma [21]. Esta característica se confirmó también durante el ensayo de compresión del prisma #3 mediante las lecturas con el equipo de correlación de imagen digital en donde es evidente que la deformación de las unidades es varias veces menor que la del sistema de mampostería. Esto demuestra que el mortero tiene una elevada influencia en el comportamiento de los prismas ante cargas de compresión. Un factor que posiblemente haya influenciado en el comportamiento del mortero es que fue re-moldeado con agua en laboratorio para la fabricación de los prismas. Es probable que por el proceso de fabricación (y un secado abrupto) el mortero haya perdido rigidez a comparación del que se encuentra en el centro arqueológico, el cual tiene un tiempo de curado de alrededor de 1500 años. Esta hipótesis podría explicar la razón por la que el valor del módulo de elasticidad encontrado es menor que el obtenido en [17] en el cual se realizaron ensayos de caracterización in-situ. A pesar de ello, el orden de magnitud de estos valores es semejante.

Las curvas esfuerzo-deformación experimentales evidencian que para este tipo de mampostería la ubicación apropiada del sistema que mide las deformaciones locales es fundamental para una correcta caracterización. Como se observó, existe diferencia en las deformaciones medidas en diferentes posiciones, ya que el sistema está compuesto de materiales que tienen propiedades distintas. En este caso, para la comparación numérica se decidió utilizar las propiedades registradas por los LVDTs puesto que había más ensayos disponibles con este sistema y que las deformaciones registradas por dichos instrumentos corresponden a una longitud inicial que representa bien el sistema de albañilería.

Los resultados obtenidos de los modelos numéricos propuestos presentan aceptable correlación con los experimentales. En general, se consiguió aproximar el comportamiento a compresión de los prismas. Usando lo modelos sólidos se aproximó hasta el 88% de la carga máxima (prisma #2) y en el caso más desfavorable se llegó al 86% (prisma #1). Por otro lado, con los modelos geométricos más simples de elementos shell, se llegó al 99% de la carga máxima en el prisma #1 y al 85% en el prisma #3. Ambos modelos reproducen satisfactoriamente el comportamiento de los especímenes ensayados, en especial en la predicción del esfuerzo de rotura.

Con respecto a las deformaciones, se logró una aproximación aceptable, aunque no tan robusta como en el caso de los esfuerzos. El mejor resultado obtenido de los modelos 2D presenta un error de 7% (prisma #1) con respecto a la deformación correspondiente a la carga pico, mientras que en el caso menos favorable el error es de 39% (prisma #2). En cuanto a los modelos sólidos, se consiguieron resultados similares, siendo 4% el menor error (prisma #1) y 30% el mayor (prisma #3).

El análisis paramétrico de la energía de fractura en tracción y compresión permitió verificar los valores más adecuados para modelar el comportamiento a compresión de los prismas de adobe. En general, la variación de la energía de fractura a tracción no tuvo una gran influencia en la respuesta esfuerzo-deformación. Debido a esto, el criterio para la selección de este parámetro se basó en la aproximación de los mecanismos de falla (Figura 12) que diferían notablemente al variar esta propiedad. Por otro lado, la influencia de la energía de fractura en compresión es mayor. Cuando se emplearon valores en el rango más bajo presentado en [17, 21], no se consiguió reproducir el comportamiento no lineal adecuadamente y además el error en la predicción de la carga máxima de compresión fue mayor. Por el contrario, al adoptar una energía de fractura mayor a partir de Almeida [20], las incursiones en el régimen no lineal fueron mucho más extensas, siendo los niveles de deformaciones aparentemente excesivos, a excepción del prisma #1.

CONCLUSIONES

Mediante el análisis de deformaciones del prisma #3 en particular se determinó el proceso de formación de grietas durante el ensayo de compresión. Es notable resaltar que el mortero presenta agrietamiento a esfuerzos reducidos, mientras que el adobe inicia el agrietamiento cerca de la carga máxima. Estos resultados se pueden aplicar directamente en la inspección de construcciones similares a la Huaca de la Luna, que debido a sus dimensiones podrían alcanzar grandes esfuerzos de compresión. Se debe tener especial cuidado cuando se encuentren grietas en las unidades de adobe en zonas en que exista una gran concentración de esfuerzos de compresión, puesto que estas se podrían encontrar en un régimen inelástico cercano al colapso. Sin embargo, es necesario realizar una campaña experimental más extensa que incluya el análisis detallado de la formación de grietas para corroborar estas primeras observaciones.

Los modelos propuestos muestran una aceptable relación con los resultados experimentales. Las propiedades de resistencia y deformación en la rotura se aproximan bastante a los obtenidos en los ensayos, además que presentan un mecanismo de agrietamiento similar. Sin embargo, es necesario complementar la campaña experimental con una mayor cantidad de ensayos de caracterización, en especial de la interface unidad-mortero. Es posible que, mediante el uso de una aproximación de meso-modelación, se pueda reproducir la respuesta con mayor aproximación. También se debe prestar especial atención a los modelos de material escogidos, en particular al que gobierna el comportamiento a compresión. En la presente investigación no se profundizaron otros modelos, pero es posible que otros describan de mejor forma el comportamiento de la mampostería de adobe.

En general, los modelos con elementos en estado plano de esfuerzo llegaron a desarrollar un mayor esfuerzo resistente a compresión, posiblemente debido a que no se presentó la misma concentración de esfuerzos que en los modelos sólidos. Esto resulta más evidente al observar que existe una gran concentración de esfuerzos en los extremos de los prismas, que es por donde aparecen primero las grietas.

AGRADECIMIENTOS

Los autores agradecen a la Dirección de Gestión de la Investigación DGI PUCP por el financiamiento del proyecto de investigación 89-2014 dentro del cual se enmarca este trabajo. Se agradece también a CONCYTEC por el financiamiento de los alumnos de maestría (primer y segundo autor) a través de su programa de becas para estudios de posgrado. Finalmente, se agradece al Laboratorio de Estructuras y al Laboratorio de Materiales PUCP por la disponibilidad de sus instalaciones y equipos.

REFERENCIAS
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  3. Sayin, E., Yön, B., Calayir, Y., Karaton, M. (2013). Failures of masonry and adobe buildings during the June 23, 2011 Maden-Elazıg ea th uake i Tu key. Engineering Failure Analysis, 34, 779–791.
  4. Tarque, N., (2011). Numerical modelling of the seismic behaviour of adobe buildings. Ph.D. thesis, ROSE School, Istituto di Studi Superiori di Pavia, University of Pavia.
  5. Illampas, R., Charmpis, D., Ioannou, I. (2014). Laboratory testing and finite element simulation of the structural response of an adobe masonry building under horizontal loading. Engineering Structures, 80, 362–376.
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  20. Vásquez, I. (2010). Monitoreo de la resistencia mecánica y características físicas en adobes arqueológicos de distinto tipo de suelo. Proyecto Arqueológico Huaca de la Luna: Informe Técnico 2010, Trujillo.
  21. Almeida, J. (2012). Mechanical characterization of traditional adobe masonry elements. M.Sc.

thesis, University of Minho, Guimarães.

 

Análisis mecánico de albañilería arqueológica de adobe bajo cargas de
compresión uniaxial: El caso de Huaca de la Luna

Eduardo Ramírez 1, Mijail Montesinos1, Rui Marques 2, Ricardo Morales 3, Santiago Uceda3, Paulo B. Lourenço 2,
Rafael Aguilar 1
1 Department of Engineering, Civil Engineering Division. Pontificia Universidad Católica del Perú-PUCP (PERU)
{jeramirezc; mijail.montesinos; raguilar}@pucp.pe
2 Department of Civil Engineering. ISISE, University of Minho (PORTUGAL)
[email protected], [email protected]
3 Facultad de Ciencias Sociales, Universidad Nacional de Trujillo (PERU)
[email protected], [email protected]

En memoria de Santiago Uceda Castillo

santiago evaristo uceda castillo
Santiago Uceda

Santiago Uceda Castillo (12 Octubre 1954 – †14 enero 2018). Personalidad Meritoria de la Cultura Peruana, trascendió como un investigador excepcional de la cultura moche, dejando una huella imborrable en la comunidad científica nacional e internacional. Su arduo trabajo y dedicación lo convirtieron en un referente obligado para comprender la riqueza y complejidad de esta antigua civilización.

Arqueólogo de profesión y profesor principal de la Universidad Nacional de Trujillo, Uceda Castillo no solo se dedicó a la investigación, sino que también compartió su conocimiento con las nuevas generaciones, formando a innumerables profesionales que hoy en día continúan su legado.

Decano de la Facultad de Ciencias Sociales y director del Proyecto Arqueológico Huacas de Moche, Uceda Castillo lideró proyectos de gran envergadura que permitieron ampliar significativamente nuestro conocimiento sobre la cultura moche. Su pasión por la arqueología y su compromiso con la preservación del patrimonio cultural lo convirtieron en un ejemplo a seguir para todos aquellos que se dedican a esta noble disciplina.

En este artículo, compartimos un texto escrito por su hermano Manuel, en conmemoración de un nuevo aniversario de su nacimiento. A través de estas palabras, podemos vislumbrar la profunda admiración y el cariño que su hermano sentía por él, así como la enorme trascendencia que tuvo su obra en el ámbito de la arqueología peruana.

 

FELIZ DÍA EN EL CIELO

Por: Manuel Uceda Castillo
facebook.com/manuel.ucedacastillo

Es costumbre en nuestra familia, recordar el natalicio de nuestros familiares con una misa, estén o no con vida. Hace algunos años atrás, pague la celebración de una misa en una Iglesia ubicada en San Borja para recordar el natalicio de mi padre quien había partido al encuentro de sus padres, asistimos a la misa, los hermanos que residíamos en Lima y nuestra familia más cercana, en la homilía el cura molesto nos dijo que a una persona fallecida no se le debía celebrar su natalicio, yo quiero creer que solo es o fue dicho cura, quien piensa o pensaba que cuando una persona fallece ya no se debe recordad su natalicio en este mundo y solo debemos recordar el nacimiento a su nueva vida.

Con el perdón del cura y todos los que piensan así, debemos decir que el nacimiento de un ser humano en este mundo, marca el inicio de su vida, llena de tristeza, penurias sinsabores, odios, venganzas y todos los sentimientos que empobrecen al alma de un ser humano, pero también esta lo bueno, lo importante, lo grandioso lo maravilloso lo noble lo amable, lo amoroso, lo cariñoso, lo amigable, lo sencillo, lo alegre, lo honesto, lo honrado, que es o fue la persona que no solamente compartió con sus familiares, amigos, discípulos y condiscípulos estos invaluables sentimientos y valores, sino que nos ha dejado un gran legado histórico.

Un día como hoy, 12 de octubre de 1954, nace en Santiago de Chuco, Santiago E. Uceda Castillo, que no solamente trajo alegría y felicidad a la familia con su primer llanto, sino que trajo el inicio de un camino pletórico de éxitos, logros personales y luego profesionales, los cuales llenan de orgullo a la familia, a los amigos entrañables, a nuestra tierra Santiago de Chuco y al Perú, por todos los reconocimientos y premios internacionales logrados.

Quienes conocieron a Santiago Uceda, recordaran al niño inteligente, vivaracho, amigable y comunicativo, para quien, era lo mismo compartir una conversación entretenida y amena con un niño de su edad, que, con un adulto; las personas que conocían a Santiago como poseedor del arte de la conversación, no dudaban en llamarlo para conversar, cuando Santiaguito como lo llamaban paseaba por las calles inclinadas de nuestro pueblo, silbando alguna tonada que había escuchado.

Las interminables horas de conversación con los adultos se hacían tan cortas porque, no solamente disfrutaban de su inteligencia y locuacidad, así como de sus relatos que fluían de su imaginación, virtud de la que hizo uso en todos los actos de su vida, tanto familiar, como profesional.

Cuando Santiago tenia entre ocho a nueve años, llego a la casa muy contento y nos comunicó que había conseguido trabajo, Carmen mi hermana mayor, le inquirió por el trabajo, donde queda y que haces en el trabajo, Santiago respondió orgullosamente, lijo carros. El mencionado “trabajo” lo obtuvo Santiago (solo por un día), por su don de comunicación con las personas y fundamentalmente por su sencillez, porque él no hacía distingo de las personas por su posición económica o social, a todos los trataba con la misma naturalidad, aprecio y respeto, como solo un hombre con grandeza espiritual lo hace.

Un hombre inteligente, soñador grande de espíritu, debe instruirse y prepararse para afrontar la vida y hacer realidad sus objetivos, metas y sus sueños. Santiago lo hizo destacando sobre sus compañeros de promoción. Primer puesto en los seis años de instrucción primaria. Primer puesto y puesto de honor en los cinco años de estudios en el Colegio Nacional San Juan de Trujillo. Primer puesto en su formación profesional en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Trujillo. Destacado estudiante de Post grado en la UNIVERSITE DE BORDEAUX, donde obtuvo primero el grado de Magister D.E.A. – Geologie Du Quaternaire y luego el Doctorado de Estado en Ciencias, reconocido por el gobierno francés como el grado más alto que un estudiante puede aspirar.

Celebramos hoy día 12 de octubre, el nacimiento de quien desempeño diferentes cargos públicos y académicos con la transparencia, honestidad y honradez que su grandeza exigía. Gracias hermano a nombre de toda la familia por haber desempeñado tus cargos con la pulcritud que nos enorgullece, ahora que vivimos una vorágine de corrupción.

Natalia, mis hijos José, Emerson, Sheila, Erick y Lizet y mis nietos Heinrich, Salvador, Bruno, Flavia, Santino y Camila, celebramos tu cumpleaños y tu legado histórico como investigador de la Cultura Mochica y Moche, celebramos tus éxitos y premios obtenidos para el Perú, así mismo, celebramos tu inmortalidad por tu obra y tu legado.
Un abrazo de toda mi familia hasta donde te encuentres que sabemos estas con nuestra querida y amada Ninoshka.

Fuente: Post publicado en Facebook: https://www.facebook.com/SantiagoUcedaCastillo/posts/2158804081035012

 

Santiago Uceda Castillo

Los buenos siempre mueren primero

Corría la década de 1980 cuando mi equipo de investigación decidió abrir un espacio norteño en nuestro trabajo de campo, que en general estaba dedicado al Cusco y Ayacucho. Convencimos sin esfuerzo a los habituales financiadores y, atraídos por las noticias de la fiesta dedicada a la Virgen de la Puerta, nos dirigimos a Otuzco, en la sierra de La Libertad.

Autor: Luis Millones
Fuente: El Comercio
Fecha: 03.03.2018 / 05:30 am

«En ese espacio, y con la mirada aprobadora de Nyler, me acerqué al hogar de Santiago Uceda». (Ilustración: Víctor Aguilar)

La magnífica celebración justificó con creces el cambio de escenario. Entre los muchos descubrimientos que me proporcionó esta nueva aventura, uno muy especial fue el encuentro con el antropólogo Nyler Segura. Llegó un día, sin previo aviso. Pequeño, delgado, vestido con tanto descuido como yo, con una calva que empezaba a mostrarse. Al verlo, creímos que era uno de los muchos asistentes que llegaban atraídos por el festival.

Nyler se dirigió sin vacilar a quienes tomábamos notas y fotografiábamos el espectáculo. Entonces, sin que mediase presentación alguna, nos regañó: ¿Por qué no bajan a Trujillo a saludar a los colegas? Su gesto era adusto, y antes de que yo pensase una respuesta, mi compañero de estas andanzas, Hiroyasu Tomoeda, le dio la mano y contestó sin vacilar: “Tiene usted razón. Mañana mismo pasaremos a verlo”.

Visitarlo y hablar con él se convirtió en una costumbre que nos abrió, de manera informal –y por tanto más completa–, el mundo de la Universidad Nacional de Trujillo. En ese espacio, y con la mirada aprobadora de Nyler, me acerqué al hogar de Santiago Uceda.

Quiero empezar por allí, sin olvidar sus méritos académicos, que les tocará reseñar a otros, porque mi recuerdo de él es inseparable del de su familia. Nadia, su esposa, la entonces pequeña Anaís y la gata engreída me dieron la clave de la fortaleza intelectual que exhibía el doctor Uceda. En su casa se respiraba amor, el ambiente era cálido y afectuoso (lo que contrastaba con las prisas, impaciencias, débiles presupuestos y abandono estatal que, al igual que otras instituciones nacionales, sufría también la Universidad Nacional de Trujillo).

Poco a poco fui conociendo a los otros docentes de la Facultad de Ciencias Sociales. Me reencontré con don Jorge Zevallos Quiñones, a quien había saludado años atrás en algún encuentro académico en Lima, y que en Trujillo cubría con eficacia materias de historia y arqueología de la región, actividad que mantuvo con un ritmo envidiable de estudio y publicaciones hasta que falleció.

En un peculiar congreso realizado en La Libertad se intentó el difícil intercambio de ideas y opiniones entre psicoanalistas y curanderos. El evento hizo posible que el conservador Ricardo Morales y yo pudiésemos conversar por varias horas, e iniciar una amistad que continúa, asentada en aquella oportunidad y en el recuento de infancias muy semejantes. Conocer a Ricardo fue, además, el descubrimiento de la disciplina que, al lado de la arqueología, hizo posible el lanzamiento del patrimonio monumental del norte peruano.

Como muchos, ignoraba la enorme importancia de conservar y restaurar los restos arqueológicos, una labor que requiere dedicación y conocimientos artesanales y tecnológicos de mucha precisión. Ricardo se convirtió en 1991 en el codirector del Proyecto Huaca de la Luna, y junto a Santiago Uceda llevaron a la fama las ruinas que languidecían a pocos kilómetros de Trujillo.

Con el transcurrir de los años, el proyecto pasó de la excavación de un sitio arqueológico a trabajar un complejo monumental que abarcaba dos centros de desarrollo cultural (las huacas del Sol y de la Luna) y el extenso espacio intermedio. Para esa tarea se consiguió apoyo internacional y de empresas peruanas que reconocieron la eficacia de los dos directores en sus respectivas especialidades.

En esta labor, entre otras acciones, Santiago había recurrido a sus relaciones con Francia, donde Nadia y él estudiaron y se conocieron. Pero el prestigio de sus ponencias ante los colegas de diferentes centros de investigación y universidades lo convirtió en la mejor carta de presentación de las Ciencias Sociales en su especialidad.

Esto nos lleva a sus bien cuidadas y numerosas publicaciones, que siempre puso a disposición de sus colegas y que ocupan un lugar privilegiado en mi biblioteca. Más de una vez nos cruzamos en Sevilla y en alguna otra parte del mundo académico internacional. Sus presentaciones, con una exposición siempre directa y organizada, eran complementadas con ilustraciones que mostraban el avance de la investigación en Trujillo, o bien daban cuenta de la certeza de sus juicios y comentarios sobre la arqueología de la región andina.

No es posible dejar de reconocer el avance de la arqueología en la costa norte del Perú. Han sido formidables los hallazgos y el debate teórico de los últimos 30 años, superando con esfuerzo y contactos académicos a otros espacios, cuya riqueza arqueológica necesita ser estudiada y exhibida, antes de que el turismo descontrolado y el permanente saqueo de delincuentes profesionales la destruya.

Mi abuela ancashina decía “los buenos siempre mueren primero”, aludiendo, probablemente, a los niños de corta edad que en hogares sin recursos son los primeros en desaparecer. Pero la terrible frase se puede aplicar a los intelectuales como Santiago, que habiendo alcanzado la madurez necesaria para crear escuela y enseñar con sabiduría, se nos fue sin que podamos imaginar un reemplazo equivalente en su necesitada especialidad.

Quizá entre los estudiantes que formó exista alguien que decida seguir los pasos del maestro que acaba de fallecer. Pero necesitará de una paciencia infinita para lidiar con fundaciones y empresas no siempre dispuestas a dar apoyo. También tendrá que aprender a soportar a la administración pública para conseguir ayudas y los permisos correspondientes. Y deberá aplicarse para iniciar y mantener relaciones con universidades y centros de investigación del exterior. Todo ello se sumará a sus cotidianas clases y tareas administrativas, que son parte de su vida universitaria.

No pretendo espantar a la nueva generación de arqueólogos, o en general a los estudiantes de Ciencias Sociales. Ninguno de los inconvenientes señalados es exagerado, porque los vivimos cada día. Santiago hizo eso y mucho más, por lo que hoy día se hace más dolorosa su pérdida.

En Perú, no solo hubo Incas

Doctor Santiago Uceda Castillo, Coordinador de la exposición «Perú antes de los incas» en Paris, Francia.

El Musée du Quai-Branly-Jacques-Chirac de Francia dedica una exposición a las culturas altamente estructuradas que precedieron a los Incas en este país de los Andes y del que nuestro hoy extinto y admirado Santiago Uceda Castillo fuera el coordinador, siendo ésta su ultima actividad cultural. La muestra estará hasta el 1ro de abril del 2018 y el objetivo es mostrar a la comunidad europea la importancia de las culturas pre-incas.

Perú antes de los incas

Museo Quai-Branly-Jacques-Chirac

En el imaginario colectivo, Perú se resume con demasiada frecuencia en Machu-Pichu. Porque esta antigua ciudad encaramada, desde el siglo XV, en un promontorio rocoso en la vertiente oriental de los Andes centrales simboliza la civilización inca (contemporánea del Renacimiento en Francia) que los codiciosos conquistadores españoles encontraron -y destruyeron- después de su llegada Cusco. En realidad, desde el siglo octavo antes de Cristo hasta la llegada de los incas en la costa norte del país, en 1470 DC, Perú ha albergado otras culturas, muy estructuradas.

Al exponerlos, a través de casi 300 objetos de una gran calidad estética, provenientes de 6 museos peruanos, la exposición «Perú antes de los incas» del Museo Quai-Branly-Jacques-Chirac, en París, Francia tiene la ambición de » cambiar nuestra visión del Perú, insiste su comisionado, el profesor Santiago Uceda Castillo.

El más antiguo es la sociedad cupisnique. El de los Mochicas (aún llamados Moches) siguió, luego, la sociedad Lambayeque; finalmente, justo antes de los Incas, la sociedad Chimú se vio particularmente ilustrada por las mejoras genéticas en las plantas para aumentar la producción agrícola.

Bella pieza moche encontrada en Huaca de la Luna, Trujillo, Perú

Exhumando cerámicas, esculturas, joyas, en oro, plata y cobre, emblemas, muebles funerarios, adornos personales encontrados en palacios, residencias de la clase dominante, tumbas reales, excavaciones arqueológicas a gran escala llevadas a cabo durante treinta años, especialmente en los sitios de Las Huacas, cerca de Trujillo y Lambayeque, hizo posible comprender mejor cómo operaban estas culturas. Gracias a una red de canales de riego, pudieron regar los valles bastante secos y desérticos donde vivían.

A veces decorados con bajorrelieves y frescos de impresionantes dimensiones, los templos, especialmente el de Huaca de la Luna, también revelaron las ceremonias y rituales que se practicaban allí, incluidos los sacrificios humanos relacionados con el culto de la fertilidad agrícola y social. En ese momento se honraba a todo tipo de deidades, representadas como felinos, ciervos, arañas, búhos, etc., en botellas de barro con agarradera para el cuello. Más tarde, las deidades marinas, la luna, las estrellas, los pájaros predominarán, incluso con un dios mitad hombre, mitad pájaro: Naylamp. Por otro lado, los huacos retratos, en cerámica, son los de grandes dignatarios mochicas.

«En el Perú antiguo, los grandes señores tenían poder político y social» , insiste el profesor Uceda. Los jefes, pero también los guerreros y los sacerdotes tenían la capacidad de gobernar, dictar normas, llevar a cabo un trabajo importante, organizar y controlar la «fuerza de trabajo» de las grandes comunidades. Las mujeres disfrutaron de un gran poder, tanto religioso como político, como lo demuestran los hallazgos encontrados recientemente en San José de Moro o en la tumba de Huaca Cao Viejo. A pesar de la falta de escritura, todos estos rastros de estas culturas, muestran un retrato mucho más sofisticado de lo que se pensaba hasta hace poco.

Gracias a los logros de las culturas preincas es que los Incas pudieron lograr la magnitud del imperio que fueron, asevera el prominente investigador, quien informa que poner esta exposición llevo desde su concepción, cuatro años.

A continuación las entrevistas brindadas en Paris, Francia, del renombrado, hoy extinto, arqueólogo Santiago Uceda Castillo:

 

 

Falleció el destacado arqueólogo Santiago Uceda Castillo

El arqueólogo, docente e investigador Santiago Uceda Castillo falleció el 14 de enero del 2018 en horas de la noche a los 63 años de edad a causa de una falla cardíaca. La noticia fue confirmada por el Ministerio de Cultura.Trujillo le dice adiós a una de sus figuras más importantes de la cultura y las ciencias sociales.

Santiago Uceda se desempeñó como director del Museo Bruning de 1981 a 1982, del Proyecto Arqueológico Chavimochic de 1987 a 1991, y como co-director del Proyecto Arqueológico Huacas del Sol y la Luna desde 1991 hasta la fecha. Fué uno de los mas prominentes investigadores de la cultura moche, quien con sus estudios y descubrimientos cambio la historia de lo que se conocía de esa importante cultura que se desarrollo en el norte del Perú.

Uceda ocupó hasta el año pasado el cargo de decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Trujillo. Amante de las tecnologías de la información, hizo importantes avances en dicha casa de estudios superiores desde tiempos en que la tecnologia recien asomaba en el Perú y él promovio su aplicación en el trabajo diario de los proyectos que manejaba y en las áreas administrativas que dirigió.

Fue uno de los pioneros y promotores de la Internet en el norte del Perú. Hizo importantes convenios con la Red Científica Peruana, siendo en los años 80, el principal promotor del servicio de correo electrónico en esta parte del país y gestiono el primer backbone de INTERNET fuera de Lima.

En el 2013 el Ministerio de Cultura lo reconoció con el título de ‘Personalidad Meritoria de la Cultura’.

Natural de Santiago de Chuco, Uceda Castillo cumplió un papel fundamental en las investigaciones científicas de las culturas pre-incas peruanas. Obtuvo una licenciatura en Arqueología en la Universidad Nacional de Trujillo, y más tarde, una maestría y doctorado en la Université de Bordeaux, con tesis doctorales inéditas sobre las industrias de nuestros ancestros.

Asimismo, fue distinguido en Perú por el Congreso de la República y por la Municipalidad Provincial de Trujillo; en China por el Shangai Archaelogy Forum, y en Francia con las Palmas Académicas en la orden de Caballero.

La cultura peruana pierde un valioso descubridor de la realidad mochica, sus obras son y seguirán siendo libros obligados de consulta de nuevas generaciones y actuales estudiosos de esta rica cultura.

Asi se informa del lamentable deceso:

«Lamentamos informar que esta noche falleció Santiago Uceda, director del proyecto arqueológico Huacas del Sol y de la Luna desde 1991 y Personalidad Meritoria de la Cultura en 2013. Su ardua investigación deja un inigualable aporte a la arqueología peruana», publicó el Ministerio de Cultura en su cuenta de Twitter.

 

Santiago Uceda Castillo

http://laindustria.pe/noticia/fallece-el-arquelogo-e-investigador-santiago-uceda-16437

http://larepublica.pe/sociedad/1170967-fallecio-el-arqueologo-santiago-uceda-a-los-63-anos

https://diariocorreo.pe/edicion/la-libertad/quien-fue-santiago-uceda-el-arqueologo-cuya-partida-ha-conmocionado-la-comunidad-cultural-797500/

https://elcomercio.pe/peru/la-libertad/trujillo-fallecio-reconocido-arqueologo-santiago-uceda-noticia-489172

http://noticiasresponsables.com/mas-de-32-millones-de-soles-invierte-burgomaestre-santos-rafael-en-distrito-de-simbal/

https://publimetro.pe/actualidad/noticia-fallecio-reconocido-arqueologo-santiago-uceda-trujillo-69715

http://www.satelite.laindustria.pe/noticia/fallece-el-arquelogo-e-investigador-santiago-uceda-16437

http://miquiosco.com/ver/34415-registro-danos-sismo-arequipa-noticia-489185

http://peru.shafaqna.com/ES/PE/903007

http://andina.pe/Agencia/noticia-trujillo-fallece-director-del-proyecto-huacas-del-sol-y-luna-695931.aspx

http://chicameros.blogspot.pe/2018/01/santiago-querido.html

Jefa de gabinete del Perú expresa condolencias

 

 

Fuente: Medios de Prensa

Nuevos importantes hallazgos en Huaca de la Luna, Trujillo, Perú

Nuevos hallazgos se realizaron en la Huaca de la Luna en el denominado «Patio» Uhle». El considerado edificio religioso y ceremonial de la cultura Mochica, se ubica en el distrito de Moche en la provincia de Trujillo, departamento de La Libertad en Perú y corresponde a la reconocida Ruta Moche. Se trata de una «nueva» Plaza ceremonial, ubicada bajo las faldas de la Huaca de la Luna.

Los co-directores del proyecto arqueológico Huacas del Sol y la Luna, Santiago Uceda Castillo y Ricardo Morales Gamarra mostraron el Muro Este con rastros de un decorado en relieve del Degollador y el Demonio Marino; en el Muro Sur 21 representaciones de serpientes; tres tumbas excavadas (siete quedan para ser excavadas en el futuro), así como 20 pozos cuya función aún está por ser investigada.

“Son el conocido como el Dios de las Montañas (el Degollador o Decapitador) y el Demonio Marino, que se enfrascan en una pelea. Se ve que el ganador será el Dios Degollador por la posición dominante encima como ha sido representado”, apuntó en el mismo lugar el investigador Zavaleta Paredes.

Cabe destacar que arqueólogos y conservadores también vienen realizando trabajos de restauración de murales donde se aprecian imágenes de serpiente y el «Dios Degollador».

El importante hallazgo es una plaza ceremonial asociada a una plataforma funeraria que forma parte de lo que ellos llaman Moche IV, y que data aproximadamente del año 650 después de Cristo, revelaron los arqueólogos del proyecto

El hallazgo se produjo al lado norte de la huaca de la Luna, en la denominada Plaza Ceremonial Uhle, que tiene 53 metros de largo por 20 metros de ancho, y estaba cercada por muros policromados de aproximadamente tres metros de altura. Tenía un corredor, una banqueta esquinada, tres accesos y un altar.
En esta plaza se encontraron tres tumbas que aún se encuentran en proceso de excavación, pero que habrían pertenecido a personajes de la élite moche, informó en la víspera el arqueólogo residente Enrique Zavaleta Paredes.
En el proceso de excavación de la denominada tumba uno se pueden ver 20 vasijas, parte de los restos óseos del personaje, pero se espera que se puedan hallar joyas y otros objetos, lo cual advierten que se trataba de alguien muy importante.
En la tumba dos se encontró hasta ahora los restos óseos de un joven de entre 18 y 20 años, al que se le ha encontrado tres objetos de cobre, y la tercera tumba hasta el momento se ha desenterrado parte de una vasija en forma de un búho, pero apenas es la primera fase de la excavación.
“Esta es la primera vez que encontramos una plaza asociado a una plataforma funeraria, porque representa todo un reto para poder explicar todo ello. Tendremos que acudir a información etnográfica, bibliografía y cronistas para encontrar respuestas”, indicó Enrique Zavaleta Paredes.
El arqueólogo preciso que en la plaza se han encontrado 10 tumbas, pero solo tres son las que se van a excavar en esta oportunidad.
Muros policromados
De los cuatro muros que rodeaban la plaza, el muro sur posee pinturas policromadas que representan el combate entre dos deidades: el dios Aiapaec y el dios Marino. En la figura se observa que el primero se encuentra encima del segundo, lo que representa la superioridad del Dios moche.
En el muro oeste se encontró relieves de 21 serpientes que estaban decoradas con varios colores. Según Zavaleta, la serpiente estaba asociado al tema de la fertilidad, así como la sangre de los propios muertos que estaba asociada a darle vida a la tierra para prospere, para que haya más cultivos.
Pozos misteriosos
Lo que aún es un misterio para los arqueólogos son los 20 pozos que se han encontrado al costado del muro con relieves de serpientes, debido a que todos estaban vacíos y solo uno presenta sus paredes quemadas, por lo que aún se desconoce cuál habría sido el motivo por el que se hicieron esos huecos en esa parte de la plaza. Cada pozo tiene un metro de profundidad por 60 centímetros de diámetro.
Más turismo
Este nuevo descubrimiento formará parte del nuevo circuito turístico de Huaca de la Luna, y será el primer lugar que los turistas vean de todo este complejo arqueológico, informó Santiago Uceda, codirector del Proyecto Huacas del Sol y la Luna.
“Este proyecto de investigación es financiado con canon minero de la Universidad Nacional de Trujillo, cuyo presupuesto es de un millón 200,000 soles, que permite trabajar desde noviembre del 2016 a marzo del 2017, en proyectos arqueológicos en tres puntos, y uno de ellos es esta plaza ceremonial”, informó.
Uceda agradeció también el apoyo del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, a través del Plan Copesco, El Ministerio de Cultura, la World Monuments Fund, la empresa Backus y la Municipalidad Provincial de Trujillo que ha ayuda con 90,000 soles.
Por su parte, Ricardo Morales, codirector del Proyecto Huacas del Sol y la Luna, informó que entre enero y diciembre del año 2016, la Huaca de la Luna recibió 134,000 turistas lo que significó un crecimiento de 8 por ciento respecto al 2015.
“Esperamos que con estos importantes hallazgos el número de visitantes aumente, ya que los moche aún tiene mucho que mostrar al mundo y esto es prueba de ello”, anotó.
Santiago Uceda Castillo

El doctor Santiago Evaristo Uceda Castillo (Santiago de Chuco, 12 de octubre de 1954 – † Trujillo, 14 de enero de 2018), reconocido como Personalidad Meritoria de la Cultura Peruana, nació en Santiago de Chuco, provincia y departamento de La Libertad. Hijo del profesor Enrique Uceda Paredes y de doña Donatila Josefina Castillo Murga, fue el séptimo de ocho hermanos. Eminente docente del Departamento de Arqueología y Antropología de la Universidad Nacional de Trujillo, el Dr. Uceda realizó estudios de doctorado en Francia. Hasta su deceso, dedicó su carrera a la investigación de la sociedad Mochica, especializándose en el estudio de su urbanismo, así como en la arquitectura pública y doméstica. Su labor fue fundamental en los programas de conservación y puesta en valor del complejo arqueológico Huacas del Sol y de la Luna (Huacas de Moche), legado por el cual es ampliamente recordado.

🎓Formación Acádemica de Santiago Uceda Castillo

Primeros años

La excelencia académica de Santiago Uceda Castillo se manifestó desde sus primeros años. Inició sus estudios primarios en la Escuela Primaria de Varones N° 271, conocida como «Centro Viejo» (hoy I.E. N° 80520) en su natal Santiago de Chuco, y los concluyó en 1966 con notas sobresalientes en la Escuela Ricardo Palma de Trujillo (I.E. N° 80010).
Su formación secundaria se desarrolló en el emblemático Colegio Nacional “San Juan” de Trujillo, entre los años 1967 y 1972. Durante esta etapa, destacó al ocupar los primeros puestos, siendo honrado como brigadier general y recibiendo el premio de excelencia.

Estudios Superiores en Perú y Francia:

Universidad Nacional de Trujillo (UNT)
– Cursó la carrera de Ciencias Sociales, obteniendo el grado de Bachiller en Ciencias Sociales en 1979.
– Posteriormente, en el mismo año, recibió el título de Licenciado en Arqueología.

Universidad de Burdeos I (Université de Bordeaux I), Francia

– De 1982 a 1983, completó el Diploma de Estudios Avanzados (D.E.A.) en Géologie du Quaternaire.
– Desde 1983 hasta 1986, realizó sus estudios de doctorado, obteniendo en 1986 el grado de Doctor en Ciencias. Su tesis doctoral, titulada “El paijanense de la región de Casma (Perú): industria lítica y sus relaciones con otras industrias precerámicas”, fue una contribución fundamental al conocimiento de las industrias precerámicas en Perú.
– En 2006, revalidó su grado de doctor en Perú.

💼Experiencia Laboral de Santiago Uceda Castillo

La trayectoria profesional de Santiago Uceda Castillo se distingue por su dedicación a la arqueología, la docencia y la gestión cultural, dejando un legado significativo en la investigación de las culturas prehispánicas de Perú.

Trabajo en el Instituto Nacional de Cultura (INC)

Su experiencia laboral comenzó en 1977 en el Instituto Nacional de Cultura (INC), predecesor del actual Ministerio de Cultura. Desempeñó varios cargos en las filiales de Áncash, Lambayeque y La Libertad, enfocándose en la elaboración, ejecución y supervisión de proyectos arqueológicos. Entre sus roles destacados se encuentra el de Jefe del Departamento de Arqueología de 1976 a 1990. También fue:

  • Director del Museo Brüning de Lambayeque (1981-1982).
  • Director del Proyecto Arqueológico Chavimochic (1987-1991), un programa de rescate arqueológico en los valles de Santa, Chao y Virú.
Roles en la Universidad Nacional de Trujillo (UNT)

El Dr. Uceda fue una figura central en la Universidad Nacional de Trujillo, donde no solo impartió clases sino que también ocupó importantes puestos administrativos.

  • Docencia: Se unió al Departamento de Arqueología y Antropología en 1987 como Profesor Auxiliar. Posteriormente, fue ascendido a Profesor Asociado en 1993 y a Profesor Principal en 1998, compartiendo su conocimiento con innumerables estudiantes.
  • Gestión Académica:
    • Director de la Sección de Postgrado de la Facultad de Ciencias Sociales (1990-1994).
    • Jefe de la Oficina de Intercambio Universitario (1992-1994).
    • Director Académico del Museo de Arqueología, Antropología e Historia (1995-2001).
    • Decano de la Facultad de Ciencias Sociales en dos periodos (2005-2008 y 2016-2018).
    • Coordinador de la Maestría en Arqueología Sudamericana.
Investigación y Reconocimiento Internacional

El trabajo del Dr. Uceda lo llevó a la cúspide de la arqueología, particularmente como Director del Proyecto Arqueológico Huaca de la Luna (1991-2018). Su investigación se centró en la sociedad Mochica, investigando el urbanismo y la arquitectura.

Su prestigio se extendió internacionalmente, siendo un profesor y conferencista invitado en diversas instituciones y eventos científicos de renombre:

  • Europa: Universidades en Sevilla (Universidad Pablo de Olavide), Barcelona (Universidad Autónoma de Barcelona) y Rennes (Université de Rennes 1) en Francia.
  • América del Norte: Universidades como Harvard, Yale, Austin, Rochester y Dumbarton Oaks en los Estados Unidos, y la Universidad Autónoma de México.
  • América del Sur y Asia: Eventos y conferencias en La Paz (Bolivia), Río de Janeiro (Brasil) y Santiago (Chile), además de su participación en el Foro de Arqueología de Shanghái en China.
Cronología de Experiencia Laboral de Santiago Uceda Castillo
2008 8 de agosto 2008 Jefe de Departamento de Arqueología y Antropología
2005-2008 Marzo 2005 al 28 febrero 2008, decano de la Facultad de Ciencias Sociales
2004 Profesor invitado en los ciclos doctorales de la Universidad Autónoma de Barcelona.
2001 – 2008 Profesor invitado en los ciclos doctorales de la Universidad Pablo de Olavide – Sevilla.
1998 – Profesor principal en la Universidad Nacional de Tru­jillo. Facultad de Ciencias Sociales, Programa Académico Profesional de Arqueología.
1996- Profesor de la Escuela de Postgrado de la UNT.  Mención en Arqueología y Mención en Turismo.
1995-2001 Desde setiembre, director académico Museo de Arqueología, Antropología e Historia de la UNT.
1993-1998 Profesor asociado en la Universidad Nacional de Trujillo. Facultad de Ciencias Sociales, Programa Aca­démico Profesional de Arqueología.
1992-1994 Desde junio hasta diciembre, Jefe de la Oficina de Intercam­bio Universitario.
1991 Desde mayo a la actualidad. Director del Proyecto Arqueológico Huaca de la Luna
1990-1994 Desde setiembre hasta julio, Director de la Sec­ción de Post Grado de la Facultad de Ciencias Sociales.
1987-1993 Profesor auxiliar en la Universidad Nacional de Tru­jillo. Facultad de Ciencias Sociales, Programa Aca­démico Profesional de Arqueología.
1986-1991 Arqueólogo del Departamento de Monumentos Ar­queoló­gicos de La Departamental del INC / La Libertad.
1987-1991 Dirección del Proyecto Arqueológico Chavimo­chic. Programa de Rescate Arqueológico, valles de Santa, Chao y Virú.
1981-1982 Museo Bruning Lambayeque ‑ Instituto Nacional de Cultura.‑ Filial Lambayeque. Encargado de la Direc­ción del Museo.
1980-1981 Museo de Sitio de Sechín, Instituto Nacional de Cul­tura. Filial Ancash. Actividades: Super­visión de Monumentos Arqueológicos, Supervi­sión de Proyectos Extranjeros, elaboración de Proyectos Arqueológicos entre otras.

❤️Legado

👨‍🏫 Formación de generaciones
Mentor de arqueólogos que hoy lideran proyectos en Perú y el extranjero.
Promotor de la ética profesional, el rigor científico y el compromiso social en la arqueología.

🏛️ Transformación institucional
Modernizó el Museo de Arqueología de la UNT, convirtiéndolo en un centro activo de investigación y divulgación.
Defensor de la autonomía universitaria y la meritocracia académica.

🌄 Gestión cultural descentralizada
Fundador del Patronato Huacas de Moche, que articuló esfuerzos públicos, privados y comunitarios.
Generó empleo, identidad y orgullo cultural en las comunidades locales.
Su modelo fue replicado en otros sitios arqueológicos del país.

📢 Revalorización de la identidad peruana
Organizó exposiciones, conferencias y publicaciones accesibles al público general.
Acercó la historia prehispánica a escolares, turistas y ciudadanos.
Su frase más recordada:“La historia y cultura de nuestro país son nuestra mejor riqueza.”

🧠 Visión ética y humanista
Rechazó el uso comercial del patrimonio sin sustento técnico ni respeto cultural.
Defendió la investigación científica como herramienta de desarrollo nacional.

En sus palabras:“El pasado no es solo memoria, es también futuro. Si lo entendemos, podemos construir un país más justo y consciente.”

🏅Honores recibidos por Santiago Uceda Castillo

El año 2005 el gobierno francés le concede las Palmas Académicas en la Orden de Caballero.

En el 2006 recibe el IV Premio Reina Sofía de Conservación (Proyecto Huacas del Sol y de la Luna; 10 mejores proyectos de investigación arqueológica en el Mundo).

En el año 2013 y como director del Proyecto  “Huacas del Sol y de la Luna”, Santiago Uceda Castillo fue condecorado por el Ministerio de Cultura del Perú, como «Personalidad Meritoria de la Cultura» por su importante labor profesional.

Distinción Descripción País Fecha premiación
Profesor invitado de la Universidad Nacional de Huamanga – Ayacucho PERÚ Agosto 1998
Premio Creatividad Empresarial. Universidad de Ciencias Aplicadas (Proyecto Huacas del Sol y de la Luna) PERÚ Junio 2001
Reconocimiento como asesor temático del Atlas Ambiental de la ciudad de Trujillo, Municipalidad Provincial de Trujillo PERÚ Octubre 2002
Palmas Académicas en la orden de Caballero FRANCIA Agosto 2005
Medalla de honor del Congreso de la supublica del Perú En reconocimiento a su destacada labor en la investigación y por la conservación y puesta en valor de la HUaca e la Luna; y por su aporte científico y académico al Museo de las Huacas de Moche. PERÚ Junio 2010
Diploma y medalla de honor En mérito a su brillante trayectoria personal, profesional y a su valiosa contribución a la investigación, Conservación y puesta en valor de nuestro patrimonio cultural. PERÚ Setiembre 2010
Personalidad meritoria de la cultura Distinción por el aporte dado en favor de la conservación y gestion del patrimonio cultural y los resultados logrados en el proyecto huaca de la Luna desde 1991. PERÚ Diciembre 2013
10 mejores proyectos arqueológicos en el Mundo Selección por un comite internacional de los 10 proyectos arqueologicos que han brindado aporte internacional a la disciplina. CHINA Agosto 2013

📘Algunas publicaciones de Santiago Uceda Castillo

Uceda Castillo cuenta con más de 80 publicaciones entre Libros, Artículos, Editoriales, etc.

Tipo de Producción Título Año de Producción Título de la fuente
LIBRO EDITADO Moche: Propuestas y Perspectivas 1994 Libro
LIBRO Investigaciones Huaca de la Luna 1995 1997 Libro
LIBRO Investigaciones Huaca de la Luna 1997 1997  Libro
LIBRO Investigaciones Huaca de la Luna 1996 1998  Libro
OTROS «Proyecto Arqueológico Huaca de la Luna. Evaluación técnica año 1997». Universidad y Desarrollo 2 (3): 100-105. Trujillo, Universidad Nacional de Trujillo 1998 Universidad Nacional de Trujillo
OTROS Investigaciones en Huaca de la Luna: una síntesis preliminar. Trabajo de habilitación para ascenso a profesor principal. Trujillo, Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Trujillo. 1998 Universidad Nacional de Trujillo
OTROS “La secuencia constructiva de la Huaca de la Luna, valle de Moche”. Ciencias Sociales 5: 203-232, Trujillo, Universidad Nacional de Trujillo. 1998 Universidad Nacional de Trujillo
OTROS «Culto a los muertos y a los ancestros: escenas en miniatura y una maqueta en la época Chimú». Arkinka 49: 72-83. Lima, Arkinka S. A. 1999 Arkinka S. A.
OTROS “Esculturas en miniatura y una maqueta en Madera: El culto a los Muertos y a los Ancestros en la época Chimú”. En : Beiträge zur allhemeinen und vergleichenden archäologie. Vol. 19:  259-311. Mainz, Verlag Philipp von Zabern 1999 Verlag Philipp von Zabern
OTROS «El centro urbano de las Huacas del Sol y de la Luna». En: Perú: dioses, pueblos, tradiciones, págs. 22-34. Finistère, Catálogo de la exposición en la Abadía de Daoulas (12 de mayo a 31 de octubre de 1999). 1999 Catalogo
OTROS “Los ceremoniales en Huaca de la Luna: un análisis de los espacios arquitectónicos. Investigaciones en Huaca de la Luna 1997. [Uceda, S.; E. Mujica y R. Morales ed.], pp. 205-214. Trujillo, 2000 Universidad Nacional de Trujillo, Unión de Cervecerías Backus & Johnston y Municipalidad Provincial de Trujillo.
OTROS «La cronología Moche: problemática y alternativas actuales». En: PACT Trujillo 2000, documentos de trabajo: resumen de intervenciones y objetivos, pags: 17-18, Pour la préservation et la valorisation de l’heritage culturel seminaire. 29 enero -1 febrero 2000, 2000 Hotel El Gran Marquez, Trujillo – Perú.
OTROS «Das stagtgelände der kurplätze Huacas del Sol y de La Luna». En: Peru: versunkene kulturen, pags: 23-26, 2000 Leoben, Stadgemeinde Leoben.
OTROS “La Arqueología en el norte peruano en la década de los noventa”. En: Sepia VIII. Mesas regionales Impacto de “El Niño” e Investigaciones Arqueológicas en la costa norte. Felipe Morales y José Canziani edit. Pp. 204-226. Lima, Sipia, . 2000 World Relief, Predes y el International Research Institute de Columbia University de new York
OTROS “Puesta en valor del patrimonio cultural prehispánico”. Patrimonio cultural del Perú, Tomo I, pp: 131-161. Lima, 2000 Fondo Editorial del Congreso del Perú.
OTROS «Investigations at Huaca de la Luna, Moche valley: An example of Moche religious architecture». En: Moche Art and Archaeology in Ancient Peru, Joanne Pillsbury, editora, págs. 47-67. Studies in the History of Art 63. 2001 Center for Advanced Studies in the Visual Arts, Symposium Papers XL. Washington, D.C., National Galery of Art.
OTROS “El nivel alto de la Plataforma I de Huaca de la Luna: un espacio multifuncional”. 2001 Arkinka. Revista de Arquitectura, diseño y construcción.  67: 90-95. Lima.
OTROS “El complejo arqueológico religioso Moche de Huaca de la Luna: el templo del dios de las Montañas”. 2001 Revista Arqueológica Sian 11: 10-17. Trujillo
OTROS “Investigations at Huaca de la Luna, Moche valley: An exemple of Moche religious architecture”. En Moche Art and Archaeology in Ancient Peru. Joanne Pillsbury, editora, págs. 47-67. Studies in the History of Art 63. 2001 Center for Advenced Studies in the Visual Arts, Symposium Papers XL. Washington, D.C., National Galery of Art.
CAPÍTULO DE LIBRO Investigations at Huaca de la Luna, Moche Valley: An exemple of Moche Religious Architecure 2001 Libro
OTROS “14b: Primera civilizaciones” En: Atlas Ambiental de la ciudad de Trujillo. Pp.50-51 2002 Municipalidad Provincial de Trujillo. Lima, Quebecor World Perú, Lima.
OTROS “15a: Atlas Cultura – Cultura Moche” En: Atlas Ambiental de la ciudad de Trujillo. Pp.52-53 2002 Municipalidad Provincial de Trujillo. Lima, Quebecor World Perú, Lima.
OTROS “15b: Huaca de la Luna” En: Atlas Ambiental de la ciudad de Trujillo. Pp.54 2002 Municipalidad Provincial de Trujillo. Lima, Quebecor World Perú, Lima.
LIBRO EDITADO Moche: hacia el final del milenio 2003 Libro
OTROS
  • “La cultura Moche: a manera de introducción”.En: Desarrollo Arqueológico Costa Norte del Perú. Luis Valle, editor. Vol. 1, págs: 147-158. Trujillo, V&D Color. Diciembre 204
2004 Desarrollo Arqueológico Costa Norte del Perú. Luis Valle…
OTROS “El complejo arquitectónico religioso de Huaca de la Luna: el templo de la divinidad de la Montaña”. En: Investigaciones en Huaca de la Luna 1998-9, S. Uceda, E. Mujica y R. Morales, editores, págs. 367-375. 2004 Proyecto Arqueológico Huacas del Sol y la Luna. Facultad de Ciencias Sociales, Universidad Nacional de Trujillo.
OTROS «El nivel de planificación urbana y del estado Moche: el caso del sitio de las Huacas del Sol y de la Luna». Arkinka, Revista de Arquitectura, Diseño y Construcción 100: 108-115. Lima, Arkinka S. A. 2004 Arkinka S. A.
OTROS “Los sacerdotes del Arco Bicéfalo: Tumbas y ajuares hallados en Huaca de la Luna y su relación con los rituales Moche”. (II Parte). Arkinka, Revista de Arquitectura, Diseño y Construcción 99: 92-99. Lima, Arkinka S. A. 2004 Arkinka S. A.
OTROS «Los sacerdotes del Arco Bicéfalo: Tumbas y ajuares hallados en Huaca de la Luna y su relación con los rituales Moche». (I Parte) Arkinka, Revista de Arquitectura, Diseño y Construcción 98: 96-104. Lima, Arkinka S. A. 2004 Arkinka S. A.
LIBRO Investigaciones en la Huaca de la Luna 1998- 1999 2004
OTROS “La Huaca de la Luna au Pérou: le temple du dieu des montagnes”. En: Artes & Culturas. Pp,   124-143. 2006 Publicación de las asociaciones de los amigos de los Museos Barbier-Muller (Ginebra). Ginebra, Musée Barbier-Miller. 2006
OTROS “El Nivel alto de la plataforma I de Huaca de la Luna: un espacio miltifuncional”. Investigaciones en Huaca de la Luna 2000. [Uceda,S.; E. Mujica y R. Morales ed.], pp. 225-232. Trujillo, 2006 Universidad Nacional de Trujillo, Unión de Cervecerías Backus & Johnston y Municipalidad Provincial de Trujillo.
OTROS “El Nivel alto de la plataforma I de Huaca de la Luna: un espacio miltifuncional”. Investigaciones en Huaca de la Luna 2000. [Uceda,S.; E. Mujica y R. Morales ed.], pp. 225-232. Trujillo, 2006 Universidad Nacional de Trujillo, Unión de Cervecerías Backus & Johnston y Municipalidad Provincial de Trujillo.
ARTÍCULO MAGAZINE LA HUACA DE LA LUNA: EL TEMPLO DEL DIOS DE LAS MONTAÑAS 2006 Artes & Culturas. Pp, 124-143. Publicación de las asoc…
OTROS LA SECUENCIA OCUPACIONAL EN HUACAS DEL SOL Y DE LA LUNA. 2006 Arkinka, Revista de Arquitectura, Diseño y Construcción…
ARTÍCULO EN REVISTA CIENTÍFICA DES PIÈCES ESQUILLÉES GÉANTES DANS LE PAIJANIEN DE LA RÉGION DE CASMA 2007 Synergies, Pérou, Identitè purielle : regards croisés la…
LIBRO RELACIONES SOCIALES, POLÍTICAS Y ECONÓMICAS ENTRE LOS HABITANTES EN EL NÚCLEO URBANO DE LAS HUACAS DEL SOL Y DE LA LUNA 2007 Mapa cultural y educación en el Perú. Selección y notas …
ARTÍCULO EN CONGRESO ENTRE EL SOL Y LA LUNA: LA CIUDAD CAPITAL DE LOS MOCHICAS DEL SUR 2007 Pueblos, provincias y regiones en la historia del Perú, …
LIBRO LA INDUSTRIA LÍTICA DE YANACOCHA 2007 Arqueología en Yanacocha; nuevos aportes para la arqueol…
LIBRO LOS MOCHES Y LOS CHIMÚS: UNA RUTA POR DESCUBRIR”; “THE MOCHES AND CHIMU: AN ROUTE RIPE FOR DISCOVERY 2008 Perú Arqueológico, pp: 48-87. Lima, Perú Secreto.
LIBRO EN BUSCA DE LOS PALACIOS DE LOS REYES MOCHE 2008 Señores de los reinos de la Luna. Compilador Krzysztof M…
LIBRO RITUALES FUNERARIOS DE LOS REYES EN UNA MAQUETA CHIMÚ 2008 Señores de los reinos de la Luna. Compilador Krzysztof M…
ARTÍCULO EN CONGRESO THE PRIESTS OF THE BICEPHALUS ARC: TOMBS AND EFFIGIES FOUND IN HUACA DE LA LUNA AND THEIR RELATION TO MOCHE RITUALS 2008 The Art and Archaeology of the Moche An Ancient Andean S…
OTROS LA HUACA DE LA LUNA, VALLE DE MOCHE: UNA REEVALUACIÓN DEL SITIO”. (II PARTE) 2008 Arkinka, Revista de Arquitectura, Diseño y Construcción …
OTROS LA HUACA DE LA LUNA, VALLE DE MOCHE: UNA REEVALUACIÓN DEL SITIO”. (I PARTE) 2008 Arkinka, Revista de Arquitectura, Diseño y Construcción …
LIBRO EDITADO Investigaciones en la Huaca de la Luna 2001 2008 Libro
LIBRO EDITADO Investigaciones en la Huaca de la Luna 2002 2008 Libro
CAPÍTULO DE LIBRO An urban Pottery Workshop at the Site Of moche 2008 Libro
CAPÍTULO DE LIBRO A mochica ritual Garment 2008 Libro
LIBRO A MOCHICA RITUAL GARMET 2009 Gold in the Ameritas. Pp. 107-111. Editado por Hélène Di…
CAPÍTULO DE LIBRO The Gallinazo at Huacas de Moche: Style or Culture 2009 Libro
LIBRO THEOCRACY AND SECULARISM: RELATIONSHIPS BETWEEN THE TEMPLE AND URBAN NUCLEUS AND POLITICAL CHANGE AT THE HUACAS DE MOCHE 2010 New Perspectives on Moche Political Organization. Jeffre…
CAPÍTULO DE LIBRO Huacas del Sol y de la Luna: cien años después de los trabajos de Max Uhle 2010 Libro
BOLETIN “Los contextos urbanos de producción artesanal en el complejo arqueológico de las huacas del Sol y de la Luna”. Boletín del Instituto Francés de Estudios Andinos. 39(2): 243-297. Lima, Instituto Francés de Estudios Andinos. 2010 Libro
CAPÍTULO DE LIBRO “Huacas del Sol y de la Luna: cien años después de los trabajos de Max Uhle”. En: Max Uhle (1856-1944). Evaluaciones de sus investigaciones y obras. P. Kaulicke, M. Fischer, P. Masson y G. Wolff editores, pp: 175-204. Lima: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú. 2010 Libro
LIBRO EDITADO Investigaciones en la Huaca de la Luna 2003 2012 Libro
CAPÍTULO DE LIBRO Le culte des ancêtres dans le Pérou ancien 2012 Libro
ARTÍCULO BOLETÍN “Marine radiocarbon reservoir age variation in Donax obeselus shells from northern Peru: 2013 Geology
LIBRO EDITADO Investigaciones en la Huaca de la Luna 2004 2013 Libro
ARTÍCULO EN CONGRESO Los Templos Moche en el complejo arqueológico Huacas del Sol y de la Luna, valle de Moche, Per˙. 2013
ARTÍCULO EN CONGRESO Huacas del Sol y de la Luna Project: Inclusion of Local and Regional Social Development 2013
ARTÍCULO EN CONGRESO El urbanismo Moche, el surgimiento del estado territorial Moche sureño y la ciudad en los Nades Centrales 2014
ARTÍCULO EN CONGRESO «La Plataforma 2 del Nucleo Urbano Moche: De la destrucción a un hallazgo sorprendente» 2014
ARTÍCULO EN REVISTA CIENTÍFICA A rare case of os odontoideum from an Early Intermediate period tomb at the Huacas de Moche, Peru 2015 International Journal of Paleopathology
ARTÍCULO EN CONGRESO EL ORIGEN DEL ESTADO EN LA COSTA NORTE DEL PERU: LOS MOCHES 2015
ARTÍCULO EN CONGRESO Nuevos descubrimientos y sus implicancias en el Complejo Arqueológico Huacas del Sol y de la Luna 2015
CAPÍTULO DE LIBRO Huacas del Sol y de la Luna Project 2016 Libro
LIBRO EDITADO Investigaciones en la Huaca de la Luna 2000 2016 Libro

👨‍🏫Última actividad en el extranjero de Santiago Uceda Castillo

Santiago Uceda acababa de organizar como curador y antes de su deceso,  la exposición « Perú, antes de los Incas » en el Museo de Quai Branly – Jacques Chirac en Francia la que se realizó desde el 14 de noviembre del 2017 al 01 de abril del 2018 (https://www.rfi.fr/es/ciencia/20171117-el-peru-antes-de-los-incas-en-el-quai-branly-cupisnique-moche-lambayeque-chimu).

 

Album Fotográfico de Santiago Uceda Castillo

1991 – Los inicios en Huaca de la Luna

1992 – Trabajos en la Plataforma Principal de Huaca de la Luna

2010 – Convocatoria de artesanos de Moche para su integración a proyecto de tiendas


Visita a planta de cerveceria BACKUS – benefactor de Proyecto Huaca de la Luna




Supervisión de trabajos en Huaca de la Luna

Con estudiantes partipantes de concurso de cerámica Huacas de Moche





Con participantes de concurso artistico en homenaje a Pedro Azabache

Dictado de Curso Bioarqueológia 2011

Visita de campio a Huaca del Sol de Chris Donnan

Reunion de evaluación y monitoreo del proyecto huacas de moche

Registro de hallazgos en Huaca de la Luna

2017 – Con visitantes a la Huaca de la Luna

Fondo rombo

Exposición sobre Huaca de la Luna en Austria

2010 – Inauguración del Museo Huacas de Moche por el Presidente de la Republica Alan Garcia

2011 – Inauguración de pasarelas en Museo de Sitio Huaca de la Luna

Visita a Huacas de Moche

Varios sobre reconocimientos y visitas a proyecto Huacas de Moche

Visitantes de BACKUS observando la limpieza de hallazgo

Plaza 1 2011 FRONTIS NORTE supervición MC

2010 – Hallazgo de ofrendas en Huaca de la Luna

Niños participantes de talleres en Museo de Sitio Huacas de Moche

Visitantes al Museo de Sitio Huacas de Moche

Reunión con profesionales visitantes del hermano pais de México

2004 – Con visitantes a la Huaca de la Luna

2008 – Visita de los Reyes a Huaca de la Luna y reconocimiento al modelo de gestion.

Visita de representantes del Ministerio de Economia y Finanzas del Perú y del Fondo contravalor Perú-Francia

Visita a la Huaca de la Luna del Presidente de la República Alberto Fujimori

Visita del reconocido chef de la cocina peruana Gaston Acurio

Visita a Huaca de la Luna  de la primera vicepresidenta Mercedes Araoz

Visita del renombrado director estadounidense de escena de vanguardia y dramaturgo Robert Wilson

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Diversas fotos de nuestro querido Santiago Uceda

Vistas del Museo Huacas de Moche que hoy lleva el nombre de nuestro querido Santiago Uceda Castillo, en homenaje a su valiosa trayectoria y su inmenso aporte a la cultura peruana.

Fuente de fotos:
santiagoucedacastillo.org
Proyecto Huacas de Moche
arqueologia516004619.wordpress.com