Sitio Arqueológico de Lurihuasi, otro asentamiento de la Zona Capital de la Civilización Caral

Complejo arqueológico ubicado en el valle medio inferior de Supe, margen izquierda del río, en una quebrada árida de pendiente pronunciada; la cual permite comunicar y vincular a los pobladores de esta parte del valle con la sección baja del valle de Huaura (Albufera de Medio Mundo, etc.). A esta singularidad se suma el control visual del territorio de los valles de Supe y Huaura, desde la cima del cerro Lurihuasi.

La ciudad de Lurihuasi ocupa un área de 37,8 has, y se compone de 24 edificaciones, las cuales se distribuyen en forma concéntrica sobre una quebrada de pendiente pronunciada, pero siguiendo un patrón de diseño urbano dual, al igual que los otros asentamientos de la civilización Caral.

El sitio arqueológico de Lurihuasi pertenece al periodo Arcaico Tardío (3000 -1800 A.C.). Lurihuasi, está enmarcado en una quebrada y presenta una distribución semicircular y está constituido por una serie de edificaciones piramidales -que cumplieron diversas funciones, áreas residenciales  y espacios públicos, donde destaca un montículo principal, además de cinco montículos secundarios y plataformas de distintas dimensiones; sumando 24 estructuras que ocupan un área de 37.8 hectáreas.

Función

Dentro del sistema de la Zona Capital los funcionarios de Lurihuasi se encargaron de asegurar la producción de excedentes destinados en parte a las huacas u oráculos y a los intereses de quienes dirigían el sistema social.
Lurihuasi brindó servicios y bienes a la población aledaña de la parte media inferior del valle de Supe, y a sus residentes, que se dedicaron al cultivo del algodón, achira, camote y otros productos de pan llevar, además de intervenir en las obras dirigidas por el Estado.

Relevancia de Lurihuasi y la civilización de Caral-Supe para Perú y el Mundo

Las actividades de investigación desarrolladas en Lurihuasi, a lo largo del siglo pasado, demostraron su gran antigüedad. Sin embargo, sólo a partir de los  estudios del Proyecto Especial Arqueológico Caral,  ha sido posible insertarlo  correctamente dentro del proceso de edificación de  grandes asentamientos que caracterizó a la civilización de Caral-Supe, producto de la complejización social en  un territorio de configuraciones geográficas contrastadas.

Lurihuasi está  enmarcado en una quebrada y presenta una distribución semicircular, destaca un  montículo principal, además de cinco montículos secundarios y plataformas de  distintas dimensiones; suman 24 estructuras, que ocupan un área de 37,8 ha.  Con la civilización de Caral-Supe se desarrolló el  primer Estado político que se  formó en el Perú 4400 años antes que gobernaran los incas.

Dicho Estado es el de mayor datación de América, y sus asentamientos urbanos  con arquitectura monumental, como Lurihuasi y Caral, son los más antiguos del  continente. Su antigüedad ha sido confirmada por cuarenta y dos fechados  radiocarbónicos, entre los 3000 y 2000 años antes de nuestra era.

La sociedad de Caral-Supe logró un avance sin precedentes en completo  aislamiento de sus coetáneas de América y del Viejo Mundo, a diferencia de otros  focos de civilización como Mesopotamia, Egipto e India, que intercambiaron conocimientos y experiencias.

En Perú, las formas de organización económica, social y política de las  poblaciones de Caral-Supe causaron fuerte impacto en la historia del área;  trascendieron el espacio y el tiempo, y sentaron las bases del sistema sociopolítico que tendrían las poblaciones de los Andes Centrales. En el área norcentral del Perú, el modelo de organización diseñado e implementado por el Estado de Supe, condujo por varios siglos el accionar de los individuos en los diferentes campos: económico, social, político y religioso.

En esta civilización se desarrollaron las ciencias, tecnologías y artes. Conocimientos en astronomía, geometría, aritmética, biología, medicina, etc., fueron aplicados en la predicción del clima, en la elaboración del calendario, en la construcción de obras arquitectónicas, en el manejo de los suelos por medio de la excavación de canales de riego o de drenaje y la habilitación de chacras, en el mejoramiento genético de las plantas, en el tratamiento de algunas dolencias o enfermedades, en la administración pública y en la manufactura de artefactos con fines ceremoniales, comerciales y suntuarios. Estos avances en el conocimiento, realizados por especialistas, les dieron también poder a éstos e hicieron posibles mejores condiciones de vida para las poblaciones del área norcentral en los albores de la civilización.

Gracias al desarrollo de conocimientos, hoy podemos admirar el orden urbano, la obra arquitectónica, la decoración de sus murales, los instrumentos musicales, sus elaborados textiles y adornos personales, la variedad genética de sus productos y su propia representación en más de un ciento de figurines de barro no cocido.

 

 

 

 

Sitio Arqueológico del Áspero – Supe Puerto, La Ciudad Pesquera de la Civilización Caral

El complejo arqueológico Áspero está en el litoral, a 500 metros del Océano Pacífico, en la margen derecha del río Supe, en un medio natural compuesto por cerros arenosos, humedales, campos de cultivo y playa marina.

Las evidencias más tempranas de la ocupación humana en el litoral de Supe tienen una antigüedad de 7000 años.
En esos tiempos las poblaciones, aún con relaciones sociales igualitarias, vivían en aldeas protegidas por las colinas ubicadas entre las pequeñas quebradas arenosas, que eran rutas obligadas hacia las playas. Estos primeros pobladores estaban dedicados a las actividades de pesca, recolección de moluscos y plantas, así como a la caza de animales de las lomas y del bosque ribereño.

Ocupaciones Tempranas

Hace 5000 años, durante el período Arcaico Tardío (3000 – 1800 a. C.), la población concentrada en Áspero participó en el proceso de formación de la primera civilización andina. Mediante la extracción de recursos marinos, en especial de peces –como anchovetas y sardinas- y de mariscos, se integró a la red de intercambio con los pobladores del interior del valle, entre éstos los de la Ciudad Sagrada de Caral. De ellos obtuvo, en particular, la fibra de algodón, necesaria para la manufactura de las redes y sedales de pesca, los mates para flotadores y productos vegetales para su alimentación.

La disponibilidad de recursos marinos, la producción agrícola y la participación en las redes de intercambio aseguraron el sostenimiento de una población cada vez más numerosa, así como el fortalecimiento del grupo gobernante. La élite asumió funciones políticas, administrativas y religiosas; fomentó el comercio, así como la construcción de edificios públicos monumentales y de extensos conjuntos residenciales.

La diferenciación social y las actividades especializadas de la población de Áspero están reflejadas en los 22 sectores de la ciudad. Siete corresponden a edificios piramidales, bajo la administración de la clase dirigente, dedicados al culto y a la administración de las actividades sociales. Destacan los edificios piramidales de Huaca Alta, Huaca de los Ídolos y Huaca de los Sacrificios.