Petroglifos de Toro Muerto: Un viaje al pasado en el corazón del Perú, investigando petroglifos precolombinos

Los Petroglifos de Toro Muerto se halla a tres horas de carretera desde Arequipa hacia Lima, en el Perú. También se puede llegar desde el Valle del Colca. Aquí se encuentran una serie de petroglifos conocidos con el nombre de Toro Muerto

Un tesoro arqueológico a las puertas de Arequipa: A tres horas de carretera desde Arequipa hacia Lima ee encuentra un oasis de historia y arte rupestre: los Petroglifos de Toro Muerto. Este impresionante sitio arqueológico, ubicado en el Valle del Majes, alberga una de las mayores concentraciones de petroglifos del mundo, con más de 6.000 bloques grabados en bajo relieve.

Un lienzo de piedra: Las extensas pampas de Toro Muerto se convierten en un lienzo natural donde se han plasmado figuras geométricas, antropomorfas, aves, cuadrúpedos, reptiles y una gran variedad de símbolos que aún intrigan a los investigadores. Estas enigmáticas imágenes, que se extienden por una superficie de 5 km² y se elevan entre los 400 y 800 metros sobre el nivel del mar, nos transportan a un pasado remoto, invitándonos a descifrar su significado y comprender la cosmovisión de las culturas que habitaron este territorio hace miles de años.

Un legado natural y cultural: La abundancia de piedras volcánicas en Toro Muerto se debe a la presencia de dos imponentes volcanes cercanos: el Chachani y el Coropuna. Estos colosos de la naturaleza han sido testigos silenciosos del desarrollo de las culturas andinas y han proporcionado el material perfecto para plasmar su arte y creencias en la piedra.

Un reconocimiento internacional: En el año 2019, los Petroglifos de Toro Muerto fueron inscritos en la Lista Indicativa del Patrimonio Mundial de la Convención de Unesco de 1972, un merecido reconocimiento a su valor histórico, cultural y científico. Este hito significa un paso importante para la conservación y puesta en valor de este tesoro arqueológico, un legado invaluable para las generaciones presentes y futuras.

Un destino imperdible para aventureros y amantes de la historia: Si buscas una experiencia única y enriquecedora, los Petroglifos de Toro Muerto son un destino imperdible. Recorre sus senderos, admira las enigmáticas figuras grabadas en la piedra y déjate transportar a un mundo de misterio y fascinación. Un viaje al pasado te espera en este oasis arqueológico, donde la historia se fusiona con la grandiosidad del paisaje andino.

Toro Muerto: Investigando petroglifos precolombinos

El sitio arqueológico de Toro Muerto, uno de los conjuntos de arte rupestre más grandes del mundo, se encuentra en un pequeño valle desértico al oeste de las estribaciones de los Andes. Gran parte de él está decorado con petroglifos (grabados rupestres) creados por representantes de varias culturas locales que, a lo largo de muchos siglos (probablemente desde principios de nuestra era hasta la época inca), llegaron a este sitio único para participar en ceremonias.

El yacimiento con petroglifos de Toro Muerto es uno de los sitios con arte rupestre más fascinantes del mundo. Ubicado en el valle de Majes, en el distrito de Uraca-Corire, región de Arequipa, en el sur del Perú.

Descubierto desde inicios de la década de los 50 del siglo anterior, Toro Muerto pasó a ser motivo de estudio por algunos investigadores peruanos y extranjeros, como:
Eloy Linares Málaga, Hans Disselhoff, Henry Reichlen, Antonio Núñez Jiménez, Pablo de la Vera, Muriel Pozzi-Escot, Daria Rosińska junto a Luis Díaz Rodríguez, y finalmente Karolina Juszczyk junto a Abraham Imbertis.

Todos con objetivos de estudio muy puntuales y que no abarcaron la inmensidad real del sitio con sus estudios. Por este motivo y entendiendo dicha problemática a partir del 2017 se crea el Proyecto de Investigación Arqueológica Toro Muerto – PIA TM proyecto binacional polaco-peruano, dirigido y liderado por el doctor Janusz Wołoszyn, arqueólogo y catedrático de la Universidad de Varsovia y la magíster Liz Gonzalez Ruiz, arqueóloga peruana, financiados por el Centro Nacional de Ciencias de Polonia.

«A nosotros nos llama Toro Muerto, quedarnos después de la primera etapa de investigación, que se hizo en el 2015-2016, Janusz y yo decidimos darle continuidad a esta investigación, manteniendo la metodología, pero también porque nos dimos cuenta de que si no terminábamos de hacer la catalogación, el sitio una vez más iba a quedar inconcluso«, manifiesta Liz Gonzales Ruiz.

Este equipo está conformado por una serie de investigadores con quienes se desarrollaron diferentes estudios basados principalmente en conocer la actividad social que ocupó el sitio antes y después de la ocupación hispana.

El objetivo inicial del equipo fue el de registrar  y redefinir la cantidad de rocas con petroglifos para catalogarlas. De esta manera se logra documentar 2.584 rocas, que en suma aproximada nos da como resultados 7.752 paneles, por lo tanto algo de cien mil petroglifos. Valores que aún se encuentran en revisión.

«Es interesante porque el mismo motivo se repite en tanta cantidad. Que la gente viene aquí, a ese sitio, bueno, a esta parte, solamente para grabar todo el tiempo los mismos motivos«, manifiesta Liz Gonzales Ruiz.

Gonzales nos explica el trabajo que se realiza:

«El siguiente objetivo, luego de la documentación, fueron las excavaciones iniciadas en el 2018 obteniendo por primera vez información significativa sobre el uso social del sitio. Ahora nos encontramos en el gabinete que pertenece al Proyecto de Investigación Arqueológica Toro Muerto. Desde el 2017 venimos recolectando material. Desde el 2018 hemos realizado una serie de excavaciones. Aquí les voy a mostrar algunas piezas.

Una de las piezas más interesantes o, en general, el tipo de fenómeno que nosotros hemos encontrado, es lo que se denomina «lajas pintadas». Como tiene tan rica información y como una gran parte de este sitio ya está destruida por los siglos que pasaron – a partir del siglo XVIII hasta ahora – realmente vale la pena proteger más este sitio e investigarlo también.

Con efectos que que ahora podemos obtener usando las cámaras digitales, drones, etcétera, etcétera. Por este motivo nuestro trabajo se hace cada vez más minucioso y se extienden nuestros objetivos haciendo uso de sistemas de información geográfica, en cooperación con instituciones como el Instituto Geográfico Nacional y CONIDA para el reconocimiento y levantamiento del terreno.

Paralelamente el análisis zooarqueológico, arqueobotánico, bioarqueológico, lítico y etnohistoriográfico se efectúa para armar las piezas de este gran rompecabezas junto al equipo profesional que nos acompaña. Sin embargo uno de nuestros últimos hallazgos es el de un ceque o alineación visible únicamente en los equinoccios de septiembre y marzo donde el Sol sale por detrás del nevado Chachani y se alinea con una de las rocas más importantes de Toro Muerto«.

Ubicado en un sector recientemente descubierto por los investigadores – el denominado Sector X – único lugar  donde se puede observar dicho nevado. Otros objetivos importantes fueron sumándose alñ trabajo como la participación de voluntarios peruanos y extranjeros, principalmente estudiantes de arqueología que deseaban formarse en los estudios de arte rupestre convirtiendo así nuestro proyecto en una escuela de campo.

A partir del 2020 nuestro equipo viene colaborando en los esfuerzos que reúne la Asociación de Gestión de Toro Muerto Rumbo a Patrimonio Mundial liderado por James Posso Sánchez y un importante círculo conformado por políticos, empresarios, emprendedores, académicos y sociedad civil.

De esta manera se trabaja para que Toro Muerto logre ser un patrimonio mundial ante la UNESCO.

El Proyecto de Investigación Arqueológica de Toro Muerto está financiado por el Centro Nacional de Ciencias (beca OPUS, UMO-2016/23/B/HS3/01882) y se lleva a cabo bajo la dirección de Janusz Z. Woloszyn de la Facultad de Arqueología de la Universidad de Varsovia y la arqueóloga peruana Liz Gonzales Ruiz del Cuzco.

Galeria Fotográfica del sitio arqueológico Petroglifos de Toro Muerto


El inicio

El proyecto

Equipo de apoyo

Rumbo a ser Patrimonio Mundial

Fuente: https://archeowiesci.pl/en/toro-muerto-researching-pre-columbian-petroglyphs/
Faculty of Archaeology UW
ul. Krakowskie Przedmieście 26/28
00-927 Warszawa

Proyecto Arqueologico Toro Muerto – Perú : www.toromuerto.org

Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa – Patrimonio de la Humanidad

Inscripción

El Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa (Perú) (C 1016) fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la Convención de la UNESCO de 1972 como bien cultural bajo los criterios (i) (iv), en la 24ª Sesión del Comité del Patrimonio Mundial, realizada en Cairos, Australia, el 2 de diciembre de 2000.

Significado Cultural

El Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa se ubica a 2335 metros sobre el nivel del mar en un amplio valle aluvial en los Andes del sur peruano, beneficiada por un clima templado y seco y por un marco paisajístico excepcional dominado por tres volcanes de cumbres nevadas. La ciudad, de fundación española realizada en el año 1540, es famosa por haber sido el lugar de origen de una tradición arquitectónica colonial muy destacada, mayormente consolidada a principios del siglo XVIII, que produjo edificios de características estilísticas y constructivas únicas en toda la América virreinal que representan la respuesta integrada de manos indígenas y las técnicas y características de construcción con diseños europeos, expresadas en el admirable trabajo de los maestros coloniales y los albañiles nativos. Esta tradición se manifiesta tanto en edificios religiosos y gubernamentales, así como en fastuosas residencias privadas y fue resultado, por un lado, de la necesidad de adaptar los peculiares materiales constructivos locales a una arquitectura sismo-resistente y, por otro, de la excepcional integración de técnicas y modelos constructivos nativos con tendencias arquitectónicas vigentes en Europa. Muchos de estos edificios reproducen excelsas decoraciones talladas en sillar, mayormente circunscritas a portadas, que exhiben una interesante fusión de temas artísticos europeos con técnicas de composición e iconografía indígena.

La ciudad de Arequipa, que prosperó durante la colonia gracias a la fertilidad de su vasta campiña y su condición de enlace entre la costa del Perú y las ricas minas de Potosí, tiene un carácter distintivo que resulta de circunstancias naturales y del contexto histórico. Las poblaciones indígenas preexistentes, la conquista española y la evangelización, el espectacular entorno natural y los frecuentes terremotos, son factores principales en la definición de la identidad de Arequipa. La ciudad es el resultado de la resistencia de su gente contra los procesos naturales y la capacidad de las culturas para superar las crisis.

Arequipa fue fundada en un valle que había sido cultivado intensivamente por comunidades prehispánicas. El diseño de una aldea indígena ha sobrevivido cerca del centro histórico en el distrito de San Lázaro. El sitio del Patrimonio Mundial consta de 49 bloques originales de la distribución española. Además, hay 24 cuadras de la época colonial y del siglo XIX.

Numerosos terremotos, ocurridos en los años 1582, 1600, 1604, 1609, 1613, 1666, 1668 y, especialmente, 1687, convencieron a sus habitantes de la necesidad de desarrollar una arquitectura que pudiera resistir la furia de estos embates de la naturaleza.

El material constructivo típico del lugar, una piedra volcánica ligera de color blanco o rosado denominada sillar, fue intensamente aprovechado para levantar edificios cuya característica dominante es el espesor de muros, poca altura y contrafuertes prominentes. La ausencia de árboles determinó la necesidad de cubrir las estructuras con bóvedas masivas sobre las que se dispusieron, generalmente, amplias terrazas. La sobriedad y robustez de las construcciones fue compensada con extensas decoraciones, ejecutadas aprovechando el talento de maestros artesanos locales y las facilidades de talla que presenta el sillar.

Estas composiciones artísticas son especialmente prominentes en las fachadas de iglesias, pero también se manifiestan en residencias privadas. Muestran una interesante profusión de temas europeos, especialmente inspirados en las sagradas escrituras, que se enriquecen con formas de composición y motivos locales de origen prehispánico. Esta fusión de tradiciones artísticas tan dispares, si bien no desconocida en otras regiones de América, es especialmente manifiesta y muy representativa de la tradición arquitectónica arequipeña.

Los principales terremotos han marcado los momentos clave de cambio en el desarrollo de la arquitectura de Arequipa. De este modo, es posible identificar cinco períodos de desarrollo: fundación como aldea (1540-1582), esplendor barroco (1582- 1784), introducción del rococó y neoclasicismo (1784-1868), empirismo moderno y moda neoclásica (1868-1960), y diseño contemporáneo. En un rincón de la plaza se encuentran la iglesia y los claustros de La Compañía, el conjunto más representativo del período mestizo barroco a fines del siglo XVIII.

Un magnífico exponente de esta tradición es el Monasterio de Santa Catalina de Siena, empezado a construir en 1580 y reconstruido varias veces. Lejos de reproducir espacios claustrales, este monasterio se distingue por mostrar un diseño de pequeña ciudadela. También destacan, el complejo de San Francisco, el conjunto de San Agustín, las capillas y conventos de Santo Domingo, las iglesias de La Merced, Santa María, Santa Teresa y Santa Rosa, todas obras concluidas entre finales del siglo XVII y el siglo XVIII.

Este estilo tan peculiar también se expresa en numerosas casonas coloniales, que mayoritariamente pertenecieron a familias enriquecidas con la explotación de las minas de Potosí. El Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa alberga 500 residencias de este tipo. El espacio urbano penetra en el interior de las cuadras de la ciudad a través de grandes puertas y pasillos hacia los patios, donde se reproducen las tallas de las fachadas, lo que acentúa la continuidad espacial. Las puertas y ventanas están flanqueadas por pilares y coronadas con frontones sobresalientes que se mezclan con las grandes paredes. La economía ornamental de los porches armoniza con la forma de las bóvedas, las cornisas que sobresalen y las ménsulas talladas.

Las aberturas de ventanas estrechas permiten que la luz entre en los arcos semicirculares o en los espacios abovedados del techo. Junto con los conjuntos monumentales, calles y plazas, las casonas aseguran la armonía y la integridad del paisaje urbano y dan a la ciudad un valor urbano excepcional.

El Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa se caracteriza por su originalidad, presencia, respeto por la tradición, influencia en la región de asentamiento, geografía privilegiada, diseño fundacional, esquema urbano y su creación, sus materiales, sistemas de construcción y decoración, la riqueza social y cultural y el mestizaje.

Criterio (i): La arquitectura ornamentada del Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa representa una obra maestra de la integración creativa de características nativas y europeas, cruciales para la expresión cultural de la región entera.

Criterio (iv): El Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa es un ejemplo excepcional de un asentamiento colonial desafiado por las condiciones naturales, las influencias indígenas, los procesos de conquista y evangelización española, así como por la naturaleza espectacular de su entorno.

Condiciones de Integridad y Autenticidad El área de protección del Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa comprende 166.52 ha, e incluye todos los elementos representativos y las características físicas del conjunto urbano y arquitectónico y su evolución histórica, que expresan el Valor Universal Excepcional del sitio. El diseño urbano fundacional de la ciudad, sus entornos urbanos monumentales y edificios religiosos y civiles construidos entre los siglos XVII y XX d.C., conforman su carácter histórico urbano de conjunto. Del mismo modo, las técnicas de construcción, utilizando piedra volcánica y las obras de grabado de fachadas y otras, ayudan a preservar intactos los ejemplos originales que han sobrevivido desde el siglo XVII. El Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa se integra al entorno natural y cultural del valle del río Chili, dominado por tres volcanes cubiertos de nieve y las terrazas agrícolas prehispánicas en la campiña.

Estos atributos aún se conservan en la actualidad y mantienen una relación estrecha y armoniosa sin alteraciones significativas.

El Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa es vulnerable a los fenómenos naturales, tales como la actividad sísmica, la actividad volcánica de baja intensidad y El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). Además, las presiones socioeconómicas en la ciudad deben abordarse para mantener las condiciones de integridad.

La planificación del diseño urbano fundacional del Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa mantiene su originalidad y gran parte del tejido urbano que expresan el carácter mestizo y la identidad histórica de la ciudad, y agrega un valor urbano sobresaliente al conjunto. Asimismo, el diseño de los edificios coloniales expresa fielmente los principios que distinguen a la tradición arquitectónica arequipeña, resumido en el uso eficiente de materiales constructivos locales, técnica constructiva sismo-resistente, apego a tendencias arquitectónicas vigentes en la época, y aportes estéticos y técnicos nativos. Las técnicas de construcción que utilizan piedra volcánica y el fino trabajo escultórico de portadas y otros, tallados en sillar, son testimonio del desarrollo tecnológico y del arte barroco mestizo americano, manteniéndose ejemplos auténticos e inalterados que han sobrevivido desde el siglo XVII. Las iglesias conservan su uso religioso, en tanto que muchas casas señoriales han perdido su uso original como residencias y han sido restauradas y adaptadas para funciones administrativas y culturales.

A pesar de las innumerables catástrofes naturales que ha sufrido el Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa, la mayoría de los edificios han sido reparados muchas veces y reconstruidos para soportar el entorno geográfico sin perder su tipología o sus características ornamentales, manteniendo características excepcionalmente coherentes y homogéneas como resultado de la integración de tales factores. Esto se logró debido a la integración de muchos elementos, a la continuación de las tradiciones de construcción (saber hacer), al uso de mano de obra local con experiencia y al conocimiento de materiales de construcción locales, como el sillar, así como a las diversas fuentes documentales y registros gráficos.

El entorno natural y cultural del Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa, formado por volcanes cubiertos de nieve y el campo del valle del río Chili con terrazas agrícolas prehispánicas, le da a la ciudad un paisaje espectacular de notable belleza estrechamente vinculado a él.

Gestión El Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa se encuentra protegido por la Constitución Política del Perú (artículo 21°) y por la Ley N° 28296, Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación, promulgada en julio de 2004. La Resolución Suprema N° 2900 de 1972 declara como zona monumental al Centro Histórico de Arequipa y como monumentos a sus edificios con valor patrimonial. Mediante el Decreto Supremo N° 012-77-IT/DS de agosto de 1977, se definieron los límites del área monumental (que totaliza 166.52 ha) y se le declara intangible en condición de zona blanca, monumental y turística. Por Ordenanza Municipal N° 13-99 del 20 de abril de 1999, se normó la protección del Centro Histórico de Arequipa y se creó la Superintendencia Municipal de Administración y Control del Centro Histórico de Arequipa (ahora Gerencia del Centro Histórico y Zona Monumental de la Municipalidad Provincial de Arequipa). Los límites del sitio (166.52 ha) están bien establecidos y protegidos por la legislación nacional. La zona de amortiguamiento deberá ser definida.

Actualmente, los principales edificios religiosos están generalmente bien conservados. El 20% de las casas señoriales declaradas está completamente restaurado y casi el 30% se encuentra pendiente de restaurar. Los espacios públicos del centro histórico son propiedad del Estado peruano y son administrados por la Municipalidad Provincial de Arequipa. Los conventos e iglesias del área monumental son propiedad de la Iglesia católica, siendo administrados por el Arzobispado de Arequipa y distintas órdenes religiosas. Las casonas identificadas como monumentos históricos son, en su mayoría, propiedad de instituciones públicas y privadas. Un pequeño número de casas señoriales pertenece a familias particulares.

La gestión del Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa, en su conjunto, es responsabilidad de la Gerencia del Centro Histórico y Zona Monumental de la Municipalidad Provincial de Arequipa, en coordinación con el Ministerio de Cultura. Una de sus principales responsabilidades es asegurar la implementación de los lineamientos y proyectos contemplados en el Plan Maestro del Centro Histórico y la Zona Monumental de Arequipa, aprobado mediante Ordenanza Municipal N° 115-2001 y fortalecer la gestión de la ciudad.

Galería fotográfica del Centro Histórico de Arequipa
Mapa de ubicación del Centro Histórico de Arequipa

Sogay: Pueblo con tradición e historia

Sogay es quizá el Pueblo más atractivo de la zona de Yarabamba ( Departamento de Arequipa) y el que mejor conserva muestras de una arquitectura colonial mucho más adecuada a las condiciones climáticas y ambientales de la zona, pero la modernización está haciendo estragos y está dando paso a la delirante construcción de concreto y calamina. Es verdaderamente una pena perder todo el gran atractivo que presenta este Pueblo lleno de tradición e historia. (Cfr. revista Bienvenida Turismo Cultural del Perú en su edición dedicada a Arequipa el año 2005 en un artículo de Rafo León, llamado «Nuevas Rutas alrededor de la vieja Arequipa«).

Vía principal que nos traslada hacia Sogay.

Este Tradicional Pueblo está ubicado a 35 kms de la ciudad de Arequipa, a una altitud de 2600 m.s.n.m. (nivel de la plaza del pueblo). Por la importancia de sus suelos, como área de cultivo, siempre ha sido ocupado por el ser humano desde épocas pre-incas, como lo indican los restos en asentamientos aquí ubicados. Es el ícono más importante de la propuesta turística del distrito de Yarabamba y naturalmente de la «Ruta del Loncco Arequipeño».

Desde hace unos años se ha propuesto esta ruta cultural, económica, natural e histórica para el turismo doméstico, nacional y extranjero. Es sorprendente ir por la RUTA DEL LONCCO actualmente, porque uno puede ver a este personaje típico de la campiña arequipeña; cosa que ya no se puede ver quizá en algunos lugares donde supuestamente antes el Loncco pertenecía al paisaje. En La Ruta del Loncco se conserva esto, pero se conserva vivo. La Ruta del Loncco, en este caso, no solamente nos trae esa presencia viva de una cultura milenaria, también nos trae una esperanza viva de una cultura que puede ser más milenaria aún. Por eso la Ruta del Loncco, es uno de los patrimonios culturales, económicos, naturales e históricos de la región que necesita la protección y apoyo de todos los entes pertinentes. Aquí pues, en Sogay, resalta ese personaje de la campiña típico agricultor arequipeño, persistente y trabajador, personaje que nunca se rinde frente a las adversidades.

Río Sogay que aún conserva una rica y variada fauna. Aquí en la fotografía el pato zambullidor.

Sogay se encuentra configurado por un sistema de andenerías y pequeñas parcelas, que generan un microclima , propicio para diversos . Este lugar probablemente constituya el sitio paisajísticamente más bello de la campiña yarabambina, tanto por su configuración cuanto por su ubicación alta y expectante y con una vista incomparable hacia los recursos naturales, el Misti y el Chachani.

Se localiza en una lomada extensa donde habitan familias tradicionales de Arequipa, con viviendas de sillar acondicionadas, restos históricos y un lecho de río con amplia vegetación y que en su recorrido va tomando distintos nombres de acuerdo a los poblados que beneficia con sus , así río Sogay, Quequeña o Yarabamba. Nosotros le llamaremos RÍO SOGAY, ya que es el primer pueblo al que favorece en toda esta zona. El slogan de este pueblo tradicional, donde el tiempo parece haberse detenido, es «Sogay, Naturaleza en silencio». (Cfr. Revista «Mi Nombre es Arequipa» Nº 5).

Muestra de la andenería que circunda Sogay.

Sogay, que significa lugar de castigo, pertenecía al curacazgo de POCSI, ocupaba la cuenca del río Yarabamba y vertientes del Mollebaya es decir: Uzuña, Piaca, Pocsi, Polobaya y Mollebaya, incluyendo, Yarabamba y Quequeña. Entre sus atractivos (dentro del mismo pueblo) está la Arquitectura de las casas que lo conforman, la mayoría de ellas construidas a principios del siglo pasado; sus callecitas todas empedradas, sinuosas y en pendiente; la «Tanccana» o batán y su mano de piedra donde la gente del pueblo, antiguamente molía los granos de maíz, trigo, cebada y el famoso maíz germinado, para la no menos famosa «chicha».

Parte de la zona de Sogay, fotografía tomada desde Cerro Borracho.

Y ya en los alrededores, también están los Petroglifos ubicados camino al viejo molino, los restos de las bóvedas y las piedras de molienda de un molino colonial (1820); la andenería del lugar, que muchos la comparan como un pequeño anfiteatro parecido al Colca pero en menor escala, y, por último, las Cascadas ubicadas en el cerro Cambraca (Cfr. artículo del Arq. Javier E. Flores Herrera en la Revista Del Colegio de Arquitectos de Arequipa, Diciembre 2009 año 1 Nº 2).

Muestra de el camino inca que unía todos estos pueblos, como Polobaya, Pocsi, Piaca, San José de Uzuña y otros; aquí la zona de Cambraca.

Sogay es, como estamos indicando, uno de los anexos que tiene un extraordinario potencial para presentar a sus visitantes. Adentrarse en Sogay, significa disfrutar de la experiencia única que combina lo tradicional y lo natural que le da un toque especial al pueblo; un pueblo tradicional donde el tiempo parece haberse detenido. Evidentemente para disfrutar está su paisaje, no por algo a Sogay se le considera como «naturaleza en silencio»; la distribuciónde las chacras, que nos regalan un inolvidable recorrido por sus verdes sembríos y zonas con presencia milenaria del ser humano que han dejado muestras de su exquisito arte en grandes moles de piedra (Petroglifos, los existentes pertenecen a la segunda modalidad, con referencia al arte rupestre).

Vista parcial del paraje de La Piedra Grande y Los Uzuña.

Cuando hablamos de segunda modalidad en arte rupestre, naturalmente nos referimos a lo propuesto por el estudioso Dr. Eloy Linares Málaga. La propuesta de este insigne Yarabambino respecto al arte referido es que existen muestras de pictografías, petroglifos, geoglifos y arte mobiliar con tradición rupestre. Los visitantes que llegan a Sogay, recorren naturalmente su territorio, pero no tienen oportunidad de ir a las zonas de los petroglifos. Esto porque se desconoce o en su defecto, no se ha promovido debidamente la existencia de tales petroglifos para el turismo.

Petroglifo de la zona de los Uzuña: Detalle de una escena de caza.

Respecto a esto último, lo más representativo que tenemos son los petroglifos de «Los Uzuña», contiguo a la zona de la «Piedra Grande» (considerada como un símbolo de este Pueblo). El arte rupestre presenta motivos muy variados, antropomorfos, zoomorfos (camélidos en gran mayoría, escenas de caza de animales) y geométricos (líneas ondulantes). En gran parte se repiten lo encontrado en Alto San Antonio. El lugar escogido por los antiguos peruanos es de alguna manera estratégico para sus prácticas mágico religiosas.

Detalle del petroglifo de la zona de los Uzuña: Similar a lo que existe en la zona de la quebrada de Hualhuayo.

Debemos indicar que los petroglifos ocupan un sitio aparte en el arte precolombino y plantean dos problemas principales: el primero referente a su fechado, el segundo a su finalidad. A diferencia de los vestigios y cerámicos, los petroglifos están desprovistos, en la mayoría de los casos, de otro contexto arqueológico y no pueden ser relacionados con un período cultural preciso. Este grupo de Petroglifos estudiados por el Arqueólogo Eloy Linares Málaga, así como los ubicados en la lomada de Alto San Antonio, les da una antigüedad de 5,000 años A.C. (afirmación de este insigne investigador). Junto a este arte, se encontraron materiales líticos trabajados como puntas, raspadoras, raederas, machacadores y tajadores así como abundantes morteros y esquirlas que sirvieron como medios de producción para la caza de camélidos, roedores y cérvidos que alimentaron a los primeros grupostrashumantes que llegaron a toda esta zona de Sogay, San Antonio y otros del distrito de Yarabamba. Desgraciadamente todo este grupo de Petroglifos han sido depredados, algunos han sido destruidos por construcciones que allí se han hecho y en algunos casos, los mismos visitantes han fragmentado las piedras. Este importante sitio, como muchos otros en este Distrito, no es conservado como debiera ser. Aquí debemos hacer un «mea culpa» e iniciar una cruzada por facilitar la investigación, darles mayor difusión y poner en valor todo este preciado legado para el turismo.

Petroglifo ubicado en el Callejón, zona El Encanto.

Otra zona importante de petrograbados es «El Encanto», en los lugares denominados «la Ladera» y «el Callejón». En su gran mayoría se repite las representaciones de escenas de caza de camélidos, venados y figuras de diferente tipo, así zoomorfas como geométricas. En el Callejón notamos otras representaciones, como podemos visualizar en la fotografía que se acompaña. Como este arte está en los muros de la andenería existente, muchas piedras han desaparecido por los constantes deslizamientos que ha habido, tanto a consecuencia de las lluvias como por el mismo riego a que son sometidos estos terrenos de cultivo.

Detalle del petroglifo ubicado en la Ladera, zona del Encanto.

Paralón tampoco está exenta de restos arquelógicos y de arte rupestre. Es bueno indicar que toda esta zona es muy rica en andenería pre Inca, conserva en la parte superior canales y trazos de una pequeña urbe. Así mismo se ha podido verificar la presencia de petroglifos, con representaciones de animales y líneas ondulantes, diseminados en toda la zona.

Petroglifo ubicado en la zona de Paralón

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Al existir presencia de petrograbados similares a los de la zona de Alto San Antonio, más precísamente la existencia de TRIDIGITOS en las piedras (suponemos que hubo presencia de Nandús en todo este territorio), consideramos que Paralón, Quebrada de la Zorra y Hualhuayo pertenecen a un mismo gran territorio junto a Alto San Antonio.

Monografias.com
Petroglifo ubicado en la zona de Paralón. Representación de TRIDIGITOS.

Lo penoso es que la andenería existente ha sido, en parte, destruida por algunas ladrilleras informales que sustraen la materia prima para la confección de su producto, como son los ladrillos. Zona importante es también Cerro «Borracho», lugar estratégico donde se encuentra andenería pre inca y petroglifos, estos últimos figuran en la relación del Inventario Nacional de Arte Rupestre del Perú. Junto a este arte rupestre, existe también pequeñas terrazas y plataformas. Tampoco es ajeno comentar, que este sitio se presenta como estratégico para las prácticas mágico religiosas de los antiguos peruanos, que hicieron de este territorio parte de su ruta de transhumantes.

Petroglifo ubicado en la zona de Cerro Borracho. Estas representaciones nos recuerdan Alto San Antonio y la zona de Paralón.

Debemos señalar también San Pablo. En toda la zona existen diferentes evidencias que indican que este lugar en la antigüedad era un gran centro de adoración, al cual viajaban desde distintas partes en un determinado momento del año; esto por las fosas encontradas en diferentes niveles con pagos que se hacía a la tierra. En este Cerro se conservan aún canales y una andenería en su declive y, en la cumbre, hay evidencias de tumbas y habitáculos con restos de cerámica fragmentada.

Andenería prehispánica en la zona de San Pablo. Lugar de rituales de Pagos a la Madre Tierra.

Los antiguos peruanos tuvieron un profundo respeto a las fuerzas de la naturaleza, a los apus (montañas), al sol, la luna, animales y en especial a la «pacha mama» o madre tierra como parte de su religiosidad; considerándola como «fuente de vida», hacedora de todo lo existente. Por ello construyeron lugares sagrados para rendir culto y celebrar lo místico en agradecimiento a Élla. A este ritual se le conoce con el nombre de «pago a la tierra«, actividad de reciprocidad entre el mundo material y el mundo espiritual, del ser humano y la naturaleza. Este ritual tenía como finalidad satisfacerla, nutrirla y ofrecerle los mejores alimentos para darle fuerza y energía, con el objeto que, en el futuro, les devuelva protección, , prosperidad y buenas cosechas. Se trata de una deidad que manifiesta la partición entre el dar y quitar, pues así como favorece y cuida, también castiga y reclama sacrificios. Es compasiva, pero también vengativa, caprichosa, arbitraria e impredecible.  Por ello es respetada y temida. San Pablo se convierte así como un lugar sagrado para este ritual, por ello se encuntran señales en todo su territorio de lo que aquí acontecía antiguamente.

Esto ha motivado que sujetos inescrupulosos estén depredando todo el lugar en busca de «tesoros», pensando que estos pagos son «tapados» (tesoros enterrados) y lo único que hacen es destruir todo aquello que se considera como un legado valioso de nuestros antepasados; arruinando la andenería y fragmentando la cerámica con el contenido de estos pagos.

Cerro San Pablo, por la búsqueda de los «tapados», se está depredando todo este lugar.

Por otro lado, en este Pueblo, tenemos: las cascadas que se encuentran en la zona de Cambraca, en el río Sogay. Este río, en su discurrir, forma caídas que han horadado las rocas, formando pozas muy profundas; y junto al paisaje agreste de los cerros que rodean el lugar, se convierten en centro de atención para los visitantes.

Cascadas formadas por el río Sogay, zona de Cambraca.

Sogay ahora ya no tiene esa originalidad y ha perdido parte de su historia gracias a la ineficacia de sus autoridades y al silencio de sus pobladores que no han sabido alzar su voz de protesta y defender las tradiciones y la Arquitectura del Pueblo.

Sogay, un pueblo con tradición e Historia y es uno de los lugares más preciados que Yarabamba presenta al turismo

Como podemos apreciar en las fotografías que acompaño, la arquitectura moderna se está trayendo abajo toda una tradición histórica en su construcción, y es precisamente esa originalidad la que convierte también a este Pueblo, en un gran atractivo para el turismo. Pero eso no es todo, gente del mismo pueblo, con la venia de las autoridades, construyeron casas de dos pisos con arcos truncados que podrían estar en cualquier sitio menos en este pueblo. A pesar de todo, esta zona resulta muy atrayente principalmente para el turismo ecológico y de aventura. En la es visitada no sólo por turistas nacionales o locales, sino también por un gran número de extranjeros. (Cfr. Artículo del Arq. Javier E. Flores Herrera en la Revista Del Colegio de Arquitectos de Arequipa, Diciembre 2009 año 1 Nº 2).

Sogay desde la plaza principal

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Sogay es pues, un pueblo que merece toda nuestra atención y donde debemos tener mucho cuidado en combinar cultura y naturaleza; buscar el equilibrio entre la modernidad y la tradición cuando se trate de formular proyectos u otorgar licencias de construcción tanto a los pobladores del lugar, como aquellos que han adquirido propiedades en este Pueblo y, naturalmente, poner en valor todo el patrimonio que aquí existe.

 

 

 

Autor: Ismael Begazo Quenaya.

(Las fotos pertenecen al archivo del autor).

Presentarán guía geoturística del Valle de los Volcanes en Arequipa

El Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet) elaboró la guía geoturística del Valle de los Volcanes-Andahua, ubicado en la provincia de Castilla, en Arequipa herramienta científica que permitirá entender de manera sencilla los procesos geológicos en esta parte de la región.

Precisamente se hace hincapié que los 23 conos volcánicos más representativos de la zona merecen ser conservados, conocidos y utilizados con fines didácticos y turísticos.

El especialista en vulcanología del Ingemmet y responsable del proyecto, Jersy Mariño, refirió que el Valle de los Volcanes de Andahua tiene varios aspectos excepcionales que mostrar, como una geomorfología singular debido a un proceso geológico de millones de años.

La actividad volcánica monogenética comprende una erupción que puede durar horas o días y ahí termina, solo erupciona una vez.

Mariño explicó que este proceso volcánico monogenético dio lugar a la formación del Valle de los Volcanes en Andahua, donde se encuentran pisos ecológicos desde los 1,350 metros hasta más de los 5,000 metros de altura.

“Existen muchos pisos ecológicos de diferentes climas y temperaturas en el Valle de los Volcanes hasta el Colca, es un caso único que en tan pocos kilómetros tengamos tantos pisos ecológicos”, manifestó Jersy Mariño.

La actividad volcánica desarrollada tanto en el piso de valle como en las laderas que confluyen hacia el valle principal del río Andahua-Orcopampa, originó una serie de emisiones y productos volcánicos, principalmente de tipo fisural que dieron forma a paisajes espectaculares en la zona.

Jersy Mariño, señaló que en Andahua destaca el paisaje de lagunas y represas naturales originadas por lavas que cerraron tramos del valle del río Andahua, cañones y cataratas imponentes, montañas y colinas estructurales, un espacio geográfico dominado por la actividad volcánica.

La guía geoturística del Valle de los Volcanes demandó tres años de estudio a los especialistas del Ingemmet Arequipa, informe que será presentado mañana en el marco del evento denominado “Resultados de Investigación Geológica”.

La presidenta del Ingemmet, Susana Vilca, arribará a Arequipa para presentar esta y otras investigaciones realizadas en el sur del país.

El Valle de los Volcanes, está ubicado en el distrito de Andahua, en la provincia de Castilla a más de ocho horas de viaje de la ciudad de Arequipa.

Entregan piezas arqueológicas a la Dirección de Cultura de Arequipa

La Corte Superior de Justicia de Arequipa entregó hoy a la sede de la Dirección Regional de Cultura de esa jurisdicción, 70 piezas arqueológicas decomisadas en las diversas acciones de intervención realizadas por la entidad judicial.

Las piezas, entre cerámicas y textiles, en su mayoría son material original y otras réplicas, fueron incautadas a huaqueros que intentaban comercializarlas irregularmente, siendo detectados y puestos a disposición de las autoridades judiciales.
El material arqueológico original corresponde a la cultura Inca y Chuquibamba, mientras que las réplicas a la cultura Chimú, informó Julia Barreda, directora regional de Cultura.
La funcionaria indicó que las piezas fueron analizadas y evaluadas por los arqueólogos de la entidad cultural para determinar su procedencia y originalidad.
La Dirección de Cultura tiene previsto exhibir posteriormente las piezas recuperadas en la sala de exposición de su local ubicado en la avenida Ramón Castilla N° 745, distrito de Cayma.
El presidente de la Corte Superior de Justicia de Arequipa hizo entrega de las piezas arqueológicas a la directora de Cultura en cumplimiento a la Ley N° 28296.
(Andina)
SANTA CATALINA: Mística atracción

Ningún edificio describe mejor la arquitectura mestiza de Arequipa que el monasterio de Santa Catalina. Este espacio de reafirmación católica funciona como una ciudadela pensada para la reflexión.

Es fácil llegar. Ubíquese en la plaza de armas, donde el famoso Tuturutu de la pileta le dará la bienvenida . El Tuturutu es el nombre que se le da al personaje de bronce erigido en lo alto de la pileta, que representaría, quizá, a un ángel, a un soldado del siglo XVI o, más exactamente, a un pregonero colonial. Hacia el costado izquierdo de la gran catedral se extiende la calle Santa Catalina. Mejor pista para ubicar el monasterio no puede haber. En esa misma calle, a solo un par de cuadras, la puerta de entrada invita a la visita y, por qué no, al recogimiento.

Soy primerizo en esto de las visitas al monasterio y me invade la curiosidad, como cuando un niño quiere descubrir algún regalo. Así me siento mientras hago las gestiones para ingresar. No sé si sea magia, pero cada vez que entro en uno de estos lugares, el contraste entre el ruido de la calle y la silente atmósfera que reina en los interiores me deja perplejo. Ese olor a madera y adobe antiguos, a óleo centenario, a barniz vetusto y a velas titilantes hacen un todo que relaja. Con discreción y casi en estado contrito, inicio el periplo y me sumerjo en siglos de historia.

Todo comenzó en el lejano siglo XVI, cuando –según me comentan– una de las viudas más ricas de Arequipa, doña María de Guzmán, dona todos sus bienes al convento que el cabildo –especie de municipalidad de la época– había empezado a construir en unos solares muy cerca de la plaza principal. Además, decide recluirse en él, siendo la primera novicia y su primera priora. Desde aquel primigenio 1579, año de su fundación, el monasterio de Santa Catalina cobijó, en clausura total, a mujeres de diversos estratos sociales. Poco a poco, fue ganando fama de exclusivo debido a que las familias de rancio abolengo procuraban enclaustrar a una o algunas de sus hijas con el in de ganarse indulgencias con la Iglesia católica, tan poderosa en esos momentos.

Ciudadela escondida

Dada su rigidez monacal, este cenobio permaneció con un velo de misterio durante centurias y no fue revelado a los ojos del común de las personas hasta casi 400 años después de fundado. Arequipa no pudo tener mejor regalo aquel 15 de agosto de 1970, día en que el monasterio de Santa Catalina abre sus pesados portones al turismo, revelando las maravillas de esta vieja ciudadela que respira dentro de la gran urbe mistiana. ¿Una ciudadela dentro de Arequipa? Así es. “Tómate tu tiempo, pues más que recorrer el convento, visitarás una réplica de ciudad española que te asombrará”, me dijeron. Camino meditabundo, hay que guardar la compostura en lugares como este. Mientras lo recorro, las callecitas que se dibujan en sus cerca de 20,000 metros cuadrados llevan nombres de ciudades españolas. Por un momento, estoy en la calle Sevilla, al rato en Córdova y, más tarde, en Málaga y Burgos. Es verdad, es una ciudadela dentro de la gran ciudad, con el imponente marco de los volcanes Misti y Chachani.

Me decanto con la tranquilidad que exudan sus paredes internas y los vibrantes colores de las fachadas, cuya arquitectura es fruto de las diversas épocas por las que el monasterio ha pasado. Un detalle interesante es que, como varias de las novicias provenían de las familias más prósperas de la ciudad, no tuvieron mejor idea que construir, dentro de sus celdas, todo tipo de comodidades, y hasta sirvientas les era permitido tener. Muchas de las celdas contaban con sala, comedor, cocina, una habitación para la novicia y otra para la servidumbre. Incluso, algunas tenían un pequeño patio para –según refieren– no perturbar sus oraciones con cuestiones mundanas.

Sea como fuere, recorrer esta ciudadelaconvento resulta una experiencia mística. La tranquilidad es única, a pesar de la gran cantidad de turistas. Desde que accedí al patio del silencio, pasé por el azul claustro de los naranjos, me deleité con los rojos y naranjas fulminantes de las callejuelas, hasta llegar a la singular lavandería, donde aún existen antiguas tinajas de lavado; se me hace que, hace rato, el tiempo se ralentizó. Y así, como en cámara lenta, tomo contacto con el panorama que se tiene de la cúpula del templo mayor, desde la señorial plaza Zocodover.

Dimensión artística

Minutos más adelante, la extraordinaria pinacoteca maravilla la vista con sus más de 400 cuadros, correspondientes a la época virreinal.

Un coro de monjas entona un conmovedor salmo; no se las ve, pero sus voces se apoderan del ambiente, cerrando con este seráfico broche de oro una visita inolvidable.

El devenir de la vida suele ir por caminos insospechados, como lo hizo con doña María de Guzmán. Ella jamás imaginó , aquel remoto 1579, que Santa Catalina se convertiría en uno de los monasterios más impresionantes del mundo, que sigue y seguirá cautivando, como lo hizo conmigo, a todo el que recorra sus viejos y vibrantes pasillos.

Two 5-star hotels to be built in Arequipa in 2015 portada

,hotelstar hotels will be built in the Historical Center of Arequipa this year.
The corresponding investments have been calculated to be worth more than US$ 10 million, announced Alfredo Venero, Foreign Trade and Tourism manager of the Regional Government of Arequipa.

The hotels will be located at colonial houses.

The investing hotel chains have already initiated the pertinent arrangements at the Regional Culture Direction, in order to obtain the permit needed to concretize the hostelling proposals.

It must be noted Arequipa’s Historical Center was declared a Cultural Heritage of Humanity by UNESCO.

Peru: Over 1.3 million tourists visited Arequipa in 2014

Over 1.312 million domestic and foreign tourists visited the Southern Arequipa region in 2014.

The rate is 4% higher compared to 2013’s visit rate.
Alfredo Venero, Head of the Foreign Trade and Tourism Board Arequipa regional government, said the tourism growth in this region was “what had been expected.”
The arrival of national tourists was 1’094,522, which is a higher number, if compared to the 1’045,532 visitors registered the prior year.
Additionally, he noted the number of Peruvians interested in visiting Arequipa, and its touristic attractions, is increasing.
Peruvians usually take advantage of their holidays and long weekends to travel to the region, he explained.
Regarding foreign tourism, Venero stated last year 217,901 foreign visitors traveled to the region, which represented a higher number if compared to its 2013 similar period, when 216,085 people from overseas arrived.
The Head of Arequipa’s Foreign Trade and Tourism foresees tourism will grow by 10% this year, considering in present year many international events will be held in the city.
Cotahuasi, Arequipa: aventuras de cañon

Una alternativa para convivir con la naturaleza y disfrutar de las exuberancias de su geografía es la que encontramos en Arequipa. El paisaje aquí es realmente conmovedor debido a su belleza y ofrece una gama de posibilidades para hacer turismo de verdadera aventura. El entusiasmo siempre está al tope cuando emprendes una travesía en las alturas   de Arequipa. Esta mañana, el Coropuna luce algo nublado por el esmog y la contaminación. Intuimos que el trayecto será pesado, pero nos alienta pensar que pronto estaremos bordeando sus faldas. ¡Está cerca, aquisito nomás!, exclamamos, apelando a esta clásica expresión cuando uno viaja por la Sierra.

Pasamos Majes, Corire, Aplao de la provincia de Castilla, curvas y más curvas. Llegamos a Chuquibamba, capital de Condesuyos, y de pronto nos quedamos sin carretera asfaltada. ¿Quién dijo aquisito nomás? El Coropuna ni asoma.

Dos camionetas dibujan nuestro periplo, dejan un manto de polvo y el aire más frío. De un momento a otro, como un rayo, el volcán Coropuna, con sus 6,425 metros de altura, aparece ante nuestra vista.

[stextbox id=»info» caption=»Reserva Paisajística» float=»true»]El 18 de mayo de 2005, el cañón del Cotahuasi fue declarado reserva paisajística y por eso nadie deja de celebrarlo.

El paisaje, donde predomina su cañón, sube hasta los 6,093 msnm, ofreciendo una variedad de flora y fauna y mostrando atractivos únicos. La parte alta, conformado por su puna, tiene lagunas, bosques de rocas, bofedales y gran diversidad de aves. La parte intermedia alberga la mayoría de distritos de pueblos milenarios, donde sus zonas de cultivos son andenerías waris, que hasta ahora sirven de sustento de pan llevar a sus pobladores. En la parte baja se encuentra vid, de la cual se elabora un vino tan artesanal como lo era hace 400 años. Las andenerías incas aún se observan por el cañón angosto hasta unirse al río Chichas y Marán, conformando luego la cuenca del Ocoña.

Llegamos a la Reserva Paisajística Cañón del Cotahuasi. En el distrito encontramos un gran movimiento, pues se celebraba el 179º aniversario de creación política y  nosotros teníamos la carga de la orgazación del 8° Festival Ecodeportivo de Aventura y Ecoturismo. Había que coordinar y dejar listo todo para recibir a la delegación de deportistas.[/stextbox]

El cielo azul se vuelve entonces deslumbrante y hace que los quenuales, esos árboles que crecen por encima de los 4,000 msnm, parezcan esculturas cinceladas por el viento. La naturaleza nos conmueve en esta parte del camino, el más alto de la carretera, a casi 4,650 metros de altitud. El soroche es casi siempre un problema en este tramo, pero los dioses están con nosotros y la emoción se ha instalado como un escudo protector. La laguna Pallarcocha, que figura en nuestro itinerario de viaje, es ahora más que nunca una realidad distante apenas por 10 escasos minutos.

A lo largo del recorrido, uno se sorprende con los sembríos de kiwicha, producto orgánico que se exporta a los países europeos.

Espectáculo azul Lo visual domina el mundo. Todos lo saben. Conforme caminamos, las cámaras en ristre disparan sin tregua al espectáculo que se abre ante nosotros. Las filmadoras y los celulares registran también lo que luego albergará nuestros corazones. Entre el jadeo natural que implica dar unos pasos en esta altura para palpar con las manos tanta belleza, se escucha con reiteración frases como «Así es nuestro Perú» o «Qué bello es nuestro país».

Un comprensible orgullo invade a todos y se escuchan varias promesas de regresar. La noche amenaza, subimos las camionetas, el próximo destino es Cotahuasi, tramo con el que completaremos ocho horas de viaje desde Ciudad Blanca. Paraíso del ecoturismo Después de siete años, Cotahuasi ha vuelto a deslumbrar los deportes de aventura, los más importantes del sur del Perú. En ese lugar de geografía generosa para estas prácticas se realizan competencias de canotaje, kayak, parapente, rapell, tirolina, ciclismo de montaña y muchos más. Los participantes llegan de Lunahuaná, Lima, Abancay, Cusco, Arequipa, pero también de Argentina y Estados Unidos, porque el prestigio de la competencia, organizada por la Asociación Ñan Perú y el Grupo GEA, ha trascendido fronteras. Una de las competencias, la de parapente, tiene como lugar de despegue el cerro tutelar de Huiñao.

Todos suben, algunos machetes en mano, arrasan con los últimos restos de hierba crecida. Diez deportistas en pos de la gloria, lucen como astronautas, salen disparados; en muchos casos el viento no ayuda, pero hay que competir. Saltan en tándem o individualmente. Visten el cielo. Son cóndores humanos, multicolores. Desde lo alto solo era visible en las calles de Cotahuasi los niños corriendo hacia el estadio, donde sería el paradero de los aerodinámicos voladores. Una fiesta.

El vértigo del rapell Era la hora del equipo tierra, los escaladores expertos de la Ciudad Blanca dirigidos por Masías e Iván Jiménez. Junto con James Posso propusieron hacer el tirolina sobre la catarata de Sipia, nunca antes hecha. Llevaron bote de canotaje para cruzar el río, taladros para poner las grapas en ambos lados hasta que se hizo el trabajo. La primera en pasar una niña de 14 años, asegurada por su padre, también integrante del equipo de escaladores. Así, uno a uno, bajo la mirada atenta de los miembros de Unidad de Salvamento Alta Montaña de la PNP Arequipa, ‘rapelearon’ sobre la catarata.

Este evento trajo serenata también, corso y concursos de danzas, pero la mayoría estuvo centrada en las competencias. Al día siguiente, después de un suculento desayuno, el canotaje abarcó todo el interés. El lugar de partida fue Antabamba y las modalidades, balsa y kayak. Los competidores, locales e invitados, luchando contra el cristalino río con rápidos grado 2, que aún permiten observar las campiñas de cultivos. Fue una jornada fabulosa que terminó en los baños termales de Luicho, donde todos sumergieron sus humanidades.

 

(Lo Nuestro-El Peruano)

Atentado a complejo de petroglifos más grande y rico del mundo: Toro Muerto, Arequipa, Perú

Candelaria es un pequeño y pobre poblado del distrito de Corire, en la provincia arequipeña de Castilla. A espaldas de este asentamiento humano, ubicado a cuatro horas de la ciudad de Arequipa, se encuentra el complejo de petroglifos más grande y rico del mundo, una de las primeras manifestaciones artísticas que dejó el primitivo peruano. El complejo está en una quebrada semiarenosa. Desde el tiempo de la colonia se le bautizó como Toro Muerto.

En Candelaria habita Carmen Meza, una madre que vive de una desabastecida tienda de abarrotes y golosinas. Su vida podría cambiar gracias al turismo que generarían los petroglifos de Toro Muerto, pero el desconocimiento generalizado sobre el valor de este parque histórico lo impide.

“Estoy en Candelaria hace 22 años y nunca visité a Toro Muerto”, confiesa mientras vende un par de gaseosas. La casa de Carmen está a menos de un kilómetro del complejo. “Las piedras no me llaman la atención. Mis hijos fueron porque el colegio los llevó”, sentencia con naturalidad. Este tipo de respuestas ingenuas se repiten entre los pobladores de Candelaria y Corire. Y contribuyen a la destrucción de los más de cuatro mil bloques grabados de Toro Muerto. Candelaria podría ser El Cairo en Arequipa. Los petroglifos de la capital egipcia no solo fueron estudiados, se constituyen en pieza clave de la oferta turística del país africano.

El arqueólogo Manuel Huanquiensaya una interesante teoría sobre la universalidad iconográfica de los petroglifos arequipeños. «Estamos frente a petroglifos con iconografía comparada con las figuras egipcias, el ideograma de China o los grabados de la ciudad árabe de Petra. Estamos frente a la expresión del hombre milenario del Perú y de América. Toro Muerto reúne la mayor cantidad de figuras fitomórficas, zoomórficas y antropomórficas del mundo», resalta.

DE LA LAVA DEL COROPUNA

El complejo arqueológico se extiende en una quebrada arenosa de 5 kilómetros bautizada como Pampa Blanca. El cerro Salitreras es el apu guardián de los petroglifos. El mayor periodo creativo de estos gráficos fue desarrollado en el año 1,500 antes de Cristo, al abrigo de la cultura Wari.

En su libro Prehistoria de Arequipa, el fallecido arqueólogo e investigador Eloy Linares Málaga sostenía que las piedras donde se grabaron las figuras provienen de una capa sillar formada con la erupción del volcán Coropuna, uno de los macizos más poderosos de la región Arequipa.

En el mismo complejo, el arqueólogo Arnaldo Ramos, de la Dirección Regional del Cultura (DCR) de Arequipa, señala que esta zona podría cambiar la vida de los pobladores de Corire si entendieran su potencialidad. “De una tienda pueden pasar a un restaurante, un hotel o un resort”, expresa mientras camina en la arena, corroborando la erosión del petroglifo codificado con el número 502.

AGRICULTURA AMENAZA

Sin embargo, la ignorancia descomunal del valor de Toro Muerto no es el único problema. Cultura constata que entre los 5 kilómetros de extensión del parque, la asociación de Irrigación Mariano Melgar – Toro Muerto invadió 10 hectáreas del parque arqueológico. Para ocupar esos territorios debían presentar el Certificado de Inexistencia de Restos Arqueológicos (Cira) y notificar del área del uso. No lo hicieron.

La República presenció este acceso descontrolado de cultivos agrícolas en el predio histórico el martes pasado.

La directora regional de Cultura, Julia Barreda, y el arqueólogo de la institución, Arnaldo Ramos, también corroboraron la instalación de postes de energía eléctrica sin permiso, que abastecen con luz a las pequeñas viviendas que colindan con el área agrícola. Hace más de diez años se colocaron hitos para delimitar los cinco kilómetros del complejo.

Al costado de un hito, dos empleados de la Sociedad Eléctrica del Sur Oeste (Seal) trabajan en los postes. Estos eran acompañados de Manuel Luque, propietario de una extensión agrícola cercana a los petroglifos. Barreda y Ramos preguntaron a Luque si poseía Cira para sembrar cultivos e instalar postes de alumbrado dentro del complejo. El propietario que se presentó como notario público, respondió que aquella extensión para agricultura estaba autorizada desde 1997 por el entonces Instituto Nacional de Cultura. No habló sobre el Cira. Según Luque, los terrenos están registrados en la Superintendencia Nacional de los Registros Públicos (Sunarp). “El Estado declaró la existencia de indicios de restos arqueológicos en estos 5 kilómetros desde 1982. Esto era árido y hay un cambio ilegal en el uso del terreno”, le increpó el arqueólogo Arnaldo Ramos. Manuel Luque evidentemente acalorado le respondió que la declaratoria como patrimonio cultural de la nación a Toro Muerto se otorga a partir del 2000. “Hace 30 años que estos terrenos son cultivados. Yo los adquirí en el 2008 y tengo la posesión legal”, indicó. Al preguntársele si saldría de la extensión al comprobarse la existencia de vestigios históricos en su terreno, éste confesó que abandonaría el predio.

“Es muy probable que la actividad agrícola haya destruido y desaparecido lo que quedaba de restos en esa zona”, subraya Julia Barreda en medio del arenal, horas después del encuentro con Mario Luque.

SIGNIFICANCIA REGIONAL

¿Y qué significa Toro Muerto para la historia arequipeña? El arqueólogo Pablo De la Vera, en un texto alusivo a la Declaratoria de Toro Muerto como Patrimonio Cultural de la Nación, anota que la zona “es un nexo sagrado con el pasado (…) donde los sacerdotes de la cultura Wari realizaban rogativas a los dioses sobre sus anhelos y problemas”.

La existencia de Toro Muerto o Hatum Quillcapampa, como se le conoce en quechua, nunca estuvo desligada de la región Arequipa. Pablo De La Vera detalla que los primeros estudios de la zona se originaron a mediados del siglo XIX. El pionero fue el minerólogo arequipeño Manuel De Rivero y Ustariz, después intervino el médico Edmundo Escomel y monseñor Leonidas Bernedo. El descubrimiento científico lo realizó el historiador Eloy Linares Málaga, en 1951.

“Los hombres milenarios accedían a Toro Muerto por dos caminos preíncas. Uno que venía de Viraco a Camaná y el otro de Cotahuasi, Chuquibamba hasta Camaná. Viajaban para intercambiar productos. Cuando llegaban a la zona de Toro Muerto observaban el valle y graficaban lo que habían visto en el camino”, detalla el arqueólogo Arnaldo Ramos. Eso explica la existencia de grabados de felinos, unos frente a otros para luchar, zorros apareándose, llamas corriendo, líneas zigzagueantes que representan la lluvia y los surcos de agua. Hay camarones dibujados que alguna vez fueron confundidos con extraterrestres.

La funcionaria de la DRC remarca la tesis que Toro Muerto fue un templo de festejo. “Hay figuras de hombres bailando con túnica y sombreros ceremoniales. Este lugar es el centro de expresión más grande del planeta”, indica. El arqueólogo refiere que ancestralmente hubo un respeto entre los hombres antiguos por los grabados. “Los incas respetaron los grabados de los Wari. Si ellos querían hacer un gráfico, lo dibujaban al costado”, indica. Argumenta que el periodo de intervención artística se extendió hasta el año 1,500 de nuestra era”. En cambio, la brutalidad del hombre arequipeño contemporáneo, lo lleva a estampar el grosero alfabeto occidental con inscripciones tan banales como descontextualizadas sobre los míticos vestigios: “Te amo Memo” o “Aquí estuvo Ronald”.

Toro Muerto, abandonado e ignorado, es la demostración de la triste idiosincrasia depredadora del peruano sin conciencia.

ENFOQUE

Julia Barreda
Jefa de la Dirección de Cultura.

Se protege más lo colonial que preínca.

El patrimonio existente en Toro Muerto es una pieza viva de la existencia del hombre prehispánico en el sur. Sobre este punto, es válido señalar que la Ciudad Blanca ha protegido más los monumentos coloniales que las zonas preíncas.

Para conservar a Toro Muerto, la Dirección Regional de Cultura de Arequipa ha pedido la contratación de dos motos y cuatro guardianes para controlar la zona. Actualmente hay un vigilante y una bicicleta. También estamos estudiando la posibilidad de instalar cámaras de vigilancia en zonas estratégicas, pues muchas veces se han registrado robos y cortes de las piedras por los petroglifos.

Por otro lado, el departamento de Arqueología baraja la posibilidad de cercar la zona. Hay dos formas. Una podría ser tender una malla metálica que sería camuflada con plantaciones de árboles no mayores a un metro de altura. Otra es la excavación de dos metros en el perímetro. Eso está en estudio.

Al ingreso también se contempla instalar un pequeño museo de sitio para mostrar el área y detallar las zonas a visitar.

Es hora que recuperemos esto importante espacio patrimonial. Toro Muerto es la conexión con los hombres milenarios que transitaron por la costa y vivieron los valles interandinos de América Latina.

 

Fuente: La Republica