Continúan los atentados contra el patrimonio. Ahora, dos ingenieros y cinco obreros encargados de la construcción de una obra de irrigación destruyeron el geoglifo del Ocho, Patrimonio Cultural de la Nación ubicado en el anexo El Pedregal, en la provincia arequipeña de Castilla, informó la Asociación Peruana de Arte Rupestre (APAR).

La figura de 22 metros de diámetro, delimitada con una circunferencia, sufrió un primer daño a inicios de junio, cuando la empresa a cargo de los trabajos construyó una zanja para redes de irrigación.

Semanas después, los constructores del proyecto, que cuenta con una inversión de S/. 232,237, llegaron con maquinaria pesada y destruyeron la evidencia arqueológica de más de 1,200 años de antigüedad, sostuvo a Andina el presidente de APAR, Gori Echevarría.

Por su parte, la arqueóloga de la Dirección Regional de Cultura (DRC) de Arequipa, Lucy Linares, constató el daño durante una inspección. “El geoglifo fue arrasado literalmente. El daño es tal que ahora la figura ya no se aprecia”, dijo tras señalar que el Departamento de Arqueología de la DRC ha presentado la denuncia ante la Policía Nacional.

“Los letreros y postes que advertían de su valor también fueron derribados por los hombres que ante nuestra presencia se burlaban de lo poco que podíamos hacer para detener la destrucción. El daño es irreversible. Ya no se ve absolutamente nada del geoglifo”, lamentó.

El geoglifo del Ocho (llamado así por asemejarse a ese número) era un importante atractivo turístico de Arequipa que hace cinco años fue protegido con la demarcación de su perímetro a través de postes y letreros.

Para APAR, lo sucedido cobra mayor importancia pues se ubica a escasos minutos del complejo arqueológico Toro Muerto, uno de los sitios con arte rupestre más grande del mundo, reconocimiento que obtuvo en el Simposio Mundial de Arte Rupestre de Cuba en 1986.

Autor: Arqueologo Paúl Jofrey Álvarez Zeballos ([email protected])

ÍNDICE

01. Cordial agradecimiento p. 01
02. Introducción p. 02
03. El marco geográfico del valle de majes p. 03
04. La botánica y la zoología p. 04
05. Etimología del nombre “majes“ p. 05
06. La petrografía: Petroglifos de Cantas, Pitis, la Mezana y la Laja p. 06
07. Cantas p. 07
08. Pitis p. 10
09. La Mezana p. 15
10. La Laja p. 19
11. Conclusiones p. 21
12. Bibliografía p. 22
13. Anexos p. 23
 
CORDIAL AGRADECIMIENTO
Este informe Arqueológico esta dedicado a la memoria de Don Alejandro Zuñiga, productor de Piscos y Vinos, Que en Paz Descanse, que con una aptitud Altruista me brindo su hospitalidad y ayuda desinteresada en el desarrollo de esta investigación. También a los miembros de su familia: Marco, Sofía y Doña Blanca Díaz de Zúñiga quienes continuaron apoyando mis investigaciones hasta el final de este reporte arqueológico (2000-2001-2007-2008).

 

Hallan restos preincas en distrito Alto Selva Alegre, Arequipa: arqueólogos no pueden determinar origen de momias

El director del Instituto Nacional de Cultura (INC) de Arequipa, Franz Grupp Castelo, informó hoy que no puede determinarse a qué cultura o grupo humano pertenecen los restos óseos preincaicos encontrados en la víspera en el distrito de Alto Selva Alegre.

Sostuvo que usualmente las prendas de vestir que llevan, los adornos, cerámica y otros detalles que se encuentran en las tumbas ayudan a determinar el origen de los restos, pero este no es el caso.

“Es lamentable saber que aún siguen huaqueando tumbas preincaicas, y este hecho lo es más porque es probable que los saqueadores hayan traído las momias de otra zona de Arequipa, y después de despojarlas de sus prendas y vestigios las arrojaron a la torrentera.”

Los restos fueron hallados en la ribera de la torrentera del pueblo joven Independencia, donde la Policía y los arqueólogos del INC de Arequipa recogieron los fragmentos que tendrían una antigüedad de más de 400 años.

Dijo que probablemente fueron traídas de alguna zona de la costa arequipeña, donde existen cementerios preincaicos de la cultura Churajón o Chiribaya, toda vez que en la zona urbana de Arequipa no existen centros de entierro de este tipo.

En lo que va del año, el INC Arequipa recibió seis denuncias de profanación de cementerios preincaicos, pero en ninguno de los casos hubo detenidos porque estas personas operan en horas de la madrugada, lo que dificulta su rápida captura, advirtió.

Defendiendo el patrimonio a nivel nacional

La estrategia de defensa del Patrimonio Cultural de la Nación no podría ser exitosa sino se extiende a todo el territorio nacional y participan en ella todas las regiones. Las Direcciones Regionales de Cultura de Arequipa y Ayacucho realizan acciones en este tema que vale la pena resaltar.

La Ciudad Blanca ha logrado recuperar parte importante de su patrimonio cultural en los últimos tiempos. La acción conjunta de la Dirección Regional de Cultura de Arequipa y la Policía Nacional de esa región ha servido para rescatar invaluables tesoros de manos de traficantes.

Muestra de ello es la recuperación de 200 piezas de cerámica y textilería pertenecientes a las culturas locales, Chiribaya y Churajón, que se hizo el año pasado en la localidad de Uchumayo.

De igual forma, el pasado 26 de setiembre se recuperó un lienzo virreinal de La última cena, en el distrito de Cerro Colorado. Se trata de un cuadro barroco del siglo XVIII, de unos tres por cuatro metros, que se encontró en pésimo estado de conservación. Se desconoce de donde fue sustraído porque no existe una denuncia previa ni en la Dirección Regional de Cultura, ni en la policía arequipeña.

Sin duda, una de las recuperaciones más grandes realizadas en esta región sureña se dio en 2007 en el distrito de Hunter. La policía después de hacer el seguimiento respectivo, en base a una denuncia, conjuntamente con personal del INC intervino la casa de un «huaquero». El resultado fue sorprendente: 826 objetos prehispánicos, entre textiles Huari, cerámicas y textiles Inca, collares de cuentas Nasca y Paracas, y la mayor cantidad de piezas Churajón y Chiribaya, fueron encontrados en el interior de la vivienda y rescatadas de manos de contrabandistas.

Si bien todas estas recuperaciones son un punto a favor, el trabajo en la defensa del patrimonio recién empieza.

Franz Grupp, Director Regional de Cultura de Arequipa, cree fehacientemente que los inventarios son una herramienta eficaz y el primer paso para intentar una recuperación y frenar la venta de objetos entre coleccionistas inescrupulosos.

“Con los objetos debidamente inventariados, tanto el INC, el propietario o la policía pueden publicar abiertamente sus características, advirtiendo que no pueden cruzar la frontera, que los coleccionistas correctos no los pueden comprar y en todo caso puedan denunciar a los que los están vendiendo”.

En esa línea, Grupp menciona que se está realizando el inventario de veinte iglesias del Centro Histórico de Arequipa y diez iglesias rurales de pueblos cercanos, como parte de un proyecto privado que presentó el año pasado, junto con el Arzobispado, al concurso Fondo del Embajador de los EE. UU.

y que resultó ganador. “Este trabajo ya se inició en la iglesia San Francisco y aunque este inventario es para el Arzobispado también servirá para alimentar las fichas del INC”.

Pero además de afianzar el tema de los inventarios, la Dirección Regional de Cultura de Arequipa viene trabajando arduamente en otras acciones que ayudarán a proteger el patrimonio, entre ellas: el cumplimiento de la disposición de registro de bienes que establece la Ley del Patrimonio y la sensibilización a la comunidad y a los que trabajan con bienes culturales para que se sientan propietarios de los mismos, ya que, como señala Franz Grupp, “sintiéndonos dueños del patrimonio cultural nos preocuparemos por su cuidado y conservación”. Además, podremos velar por su integridad, combatiremos el tráfico ilícito y defenderemos con más convicción nuestro legado.

Redes de defensa.

Ayacucho ha sufrido a lo largo de su historia deplorables robos en su bien más preciado: el patrimonio religioso. El reporte más antiguo data de la década de 1980 y en los últimos años los robos sacrílegos han continuado. De 2004 a 2008 se han reportado 16 robos con un saldo total de 263 objetos hurtados y 15 locaciones afectadas. Doce de ellas son inmuebles religiosos (Catedral, templos, iglesias) y tres inmuebles civiles (museos y Dirección Regional de Cultura de Ayacucho).

Pese a que hasta el momento no se han podido recuperar todas las piezas sustraídas, la Dirección Regional de Cultura de Ayacucho está realizando importantes acciones para frenar estas alarmantes cifras y proteger el patrimonio. Por suerte cuentan en esta tarea con un gran aliado: la comunidad, con la que se está trabajando y se pueden observar pequeños, pero valiosos resultados.

Marleni Alarcón, Directora Regional de Cultura de Ayacucho, refiere que ante tanto atentado se propuso la conformación de redes barriales de defensa del patrimonio cultural. Esta gran iniciativa ya se inició con la capacitación a las hermandades religiosas, puesto que son los que mantienen vínculos estrechos con sus imágenes sagradas y los que están más cerca de los objetos y bienes culturales de las iglesias coloniales.

“Se está sensibilizando a los miembros de las hermandades religiosas vinculadas a un templo o a una Iglesia, para una mejor comprensión del carácter, diversidad e importancia de los bienes culturales que los templos albergan, y a través de ellos lograr que los feligreses contribuyan a la prevención del tráfico ilícito de los bienes culturales de carácter religioso”, manifiesta Alarcón Guerrero.

Un ejemplo de que esta iniciativa está dando buenos resultados fue cuando el pasado 14 de mayo en el templo de Santo Domingo, en pleno Centro Histórico de Huamanga, se frustró el robo de un lienzo y piezas de plata pertenecientes a la Virgen Dolorosa.

Una llamada de un ciudadano alertó a la policía quien tras una rápida acción pudo recuperar la mayoría de los objetos.

“Para nosotros es una satisfacción. Este último robo frustrado en el templo de Santo Domingo nos da a entender que la vecindad está dando la alarma. Ellos dan la alarma, entonces la hermandad, la policía y el INC, que están alrededor, responden”, afirma la directora regional.

Señala que es muy importante identificar a los líderes de la comunidad religiosa a quienes se les brindará capacitación para que integren la Red de Hermandades Defensoras del Patrimonio Cultural de Ayacucho. “La idea es conformar una red de hermandades a nivel de todos los barrios de Huamanga y realizar lo mismo en las zonas rurales, porque aunque en la ciudad las acciones de defensa son más rápidas, no sucede lo mismo en las zonas rurales cuyos templos han sido prácticamente desmantelados”.

Si bien es difícil predecir la naturaleza torcida de los ladrones, traficantes y contrabandistas, lo que sí podemos hacer es unirnos en una gran red de defensa de nuestro patrimonio cultural a nivel nacional. El trabajo en las regiones continúa, cada vez con más ánimo y éxitos evidentes.

Los arqueólogos e historiadores del Perú cumplen su labor sin descanso.

Frecuentes descubrimientos los obligan a investigar y actualizar nuestra historia.

Prueba indiscutible de ello es el reciente hallazgo de las «Momias de Chiribaya», encontradas en la localidad de Cocachacra, provincia de Islay, Arequipa, durante el mes de febrero.

Dos cuerpos.

Una mujer de unos 40 años, en posición flexionada, tiene el cabello recogido en trenzas, la piel del rostro intacta y uno de los ojos abierto.

Acaso lo que más ha llamado la atención de los expertos es que sus órganos internos, apreciados a través de una rasgadura que tiene en el abdomen, se encuentran desecados.

La niña lleva un ajuar funerario: cuatro bolsitas rellenas de coca, una cuchara de madera, un huso o puska, un peine, unos ovillos de hilo de diferentes colores, una wiqchuña (instrumento para tejer), una cajita de madera con tres divisiones en su interior y un pellejo o cuero de alpaca.

El lugar del hallazgo, Cocachacra, significa «huerto de coca».

Es una localidad ubicada a 94 kilómetros de la ciudad de Arequipa cuya geografía está salpicada de lomas y cerros surcados por el río Tambo y en la que se desarrolló la cultura Chiribaya, que cronológicamente se ubica en el periodo intermedio tardío, entre los años 1,100 y 1,300 D.

C.

No son muchos los datos que tienen de esta civilización preincaica; sin embargo, a la luz de los nuevos descubrimientos, los arqueólogos tienen herramientas importantes para reconstruir la vida y costumbres de estos antiguos peruanos.

Los cuerpos fueron hallados durante los trabajos de construcción de aulas en el colegio María Reiche.

La tumba, construida a dos metros de la superficie, posee forma circular y paredes revestidas con cantos rodados unidos con barro.

Gracias al aviso de un vecino se encontró, en la misma zona, restos óseos y textiles que prueban la existencia de un cementerio prehispánico.

Los mismos pobladores relataron al personal del INC – Arequipa que varios años atrás, mientras construían sus viviendas, encontraron evidencias arqueológicas que fueron quemadas o enterradas en el cementerio moderno de Cocachacra.

Caso insólito: una de las vecinas de la calle Progreso guardó en su vivienda el fardo funerario de una niña encontrado en esas mismas zanjas.

Si bien los medios de comunicación bautizaron el hallazgo como las «Momias de Chiribaya», los especialistas se refieren a ellas como «cuerpos desecados».

Según explicaron, mientras en el antiguo Egipto se extraían los órganos internos de los muertos, en el mundo andino éstos eran conservados gracias a técnicas avanzadas.