Iniciarán investigación en huacas Chotuna y Bandera

Con una inversión de aproximadamente 800 mil soles a fines de este mes se iniciarán los trabajos de investigación arqueológica en las huacas Chotuna y Bandera, en la región Lambayeque, informó el director de la Unidad Ejecutora N°005 Naylamp-Lambayeque, Jaime Valladolid Cienfuegos.

“Estos proyectos ya están aprobados y se está haciendo unos pequeños ajustes para empezar a trabajar en ambas huacas, donde se invertirá en cada una alrededor de 400 mil soles”, refirió Valladolid a la Agencia Andina.

También continuarán, dijo, las excavaciones arqueológicas en Huaca Las Abejas del complejo arqueológico de Túcume, con una inversión de un millón de soles.

Para este año –continuó- la Unidad Ejecutora tiene un presupuesto aprobado de 5.5 millones de soles que se destinarán para investigaciones e infraestructura en algunos sitios arqueológicos, como la construcción de paradores turísticos y almacenes que permitan cobijar los importantes objetos hallados en diferentes intervenciones arqueológicas ejecutadas en esta parte del país. “Todos los objetos deben ser llevados a lugares apropiados para su conservación”, manifestó.

Aunque reconoció que es insuficiente ese monto para el tema de investigación, Vallaolid expresó que esta labor no puede parar. “El patrimonio cultural en Lambayeque es inmenso, existen más de 500 sitios arqueológicos; sin embargo, el Estado pasa por un tema de prioridades y no sólo es la investigación sino la protección y defensa del patrimonio donde se tiene que evitar que sea destruido producto del huaqueo o las invasiones que pasa por ejecutar trabajos de delimitación, así como el saneamiento físico legal de los sitios, proceso muy lento”, anotó.

Complejo Ventarrón

Por otro lado, el director de la Unidad Ejecutora N°005 Naylamp-Lambayeque precisó que se avanzan los trabajos para en septiembre próximo reabrir al público el complejo arqueológico Ventarrón, que fue afectado a finales del año pasado por un incendio que dañó este monumento.

“Estamos a un 25% de avance en los trabajos de acuerdo a la programación. Estamos centrados en la ubicación exacta de los dados de concreto que tiene todo un proceso por ejecutarse por parte de los conservadores; es lo más complicado, pero después de que se tenga todo (..) se acelerarán los trabajos. Tenemos cinco frentes trabajando en este sitio”, acotó.

De igual modo, remarcó que se trata de la colocación de los dados y los parantes que soportarán la cobertura temporal de calaminas con estructuras de madera.

Respecto a la pintura mural que existe en este complejo, sostuvo que su conservación se hará posteriormente.

(Andina)

Ante la llegada de un nuevo evento de El Niño, el Ministerio de Cultura asumió un plan de trabajo para proteger 63 sitios ubicados entre Tumbes y Casma, como parte de una política inédita para la protección del patrimonio arqueológico del norte del país. Presentamos los puntos más resaltantes de este proyecto.

Escribe: Ricardo Morales Gamarra, Miembro de la Comisión Técnica ENSO/MC

Los eventos del Fenómeno de El Niño (El Niño Southern Oscilation-ENSO) no deberían definirse como circunstancias totalmente traumáticas por el hecho de haber alterado la economía, el orden geopolítico y la ideología de las antiguas sociedades, pues en los contextos arquitectónicos prehispánicos se evidencia el desarrollo de las sociedades norcosteñas y su capacidad de recuperación durante varias generaciones. Sin embargo, las alteraciones progresivas del cambio climático y los eventos naturales, sismos y eventos ENSO, han generado cambios brutales en el paisaje cultural y la irreversible pérdida de evidencias, y con ellas la información científica, como en el caso de Las Ventanas y otros sitios en el bosque de Pómac, en Lambayeque. Sin duda, a la natural fragilidad de un material tan deleznable como la tierra, se suma la fatiga causada por la permanente meteorización y las nuevas condiciones de vulnerabilidad, que la modernidad determina en el medio ambiente y en las comunidades vecinas.

Experiencias y aprendizajes La pasada centuria nos dejó la traumática lección de tres ENSO: 1925, 1982 y 1997. Los dos últimos aún vivos en el recuerdo de la mancomunidad norcosteña y de los conservadores comprometidos con el patrimonio arquitectónico que estuvimos en campo. Chan Chan y las huacas de Moche, referentes prehispánicos liberteños; Chotuna y Túcume, en Lambayeque; Narihualá en Piura y Cabeza de Vaca en Tumbes, forman parte de la dolorosa pérdida patrimonial.

PÉRDIDAS IRREPARABLES. Evento El Niño de 1998 causó daños a las estructuras arqueológicas en la Huaca El Taco, en Lambayeque.

En 1982-83 no hubo advertencia oficial de un impacto pluvial, de allí que los improvisados trabajos de protección bajo lluvia no contaran con la debida planificación y financiamiento. Las intensas lluvias y ríos arrasaban todos los intentos por conservar un contexto arqueológico en extrema vulnerabilidad. En 1997-98 fue diferente, la prevención funcionó y los resultados mejoraron, pero en función al esfuerzo personal de los arqueólogos responsables.

Ante el pronóstico de un nuevo evento, el Ministerio de Cultura definió una política sectorial decisiva, oportuna e inédita, y por tanto pionera, mediante la cual se conformó la Comisión Técnica del Programa de Prevención ENSO. Desde entonces, esta institución asumió el reto y desarrolló un trabajo sostenido en corto tiempo –una prospección, evaluación y diagnóstico macro regional–, que permitió elaborar un plan de trabajo para proteger 63 sitios arqueológicos, ubicados entre Tumbes y Casma, incluidos 9 sitios en Piura que no estaban registrados. Este documento respondió a objetivos concretos, con base en un marco teórico, metodología, principios, técnicas y estrategias, producto de las citadas experiencias, adecuadas a las condiciones físico-mecánicas y sociales de un patrimonio en riesgo ante la amenaza natural.

Planeamiento y realidad

Como primer objetivo, el plan propuso caracterizar el estado actual del patrimonio. El trabajo de prospección arqueoconservadora en el campo consistió en observar y registrar las condiciones físico-mecánicas y sociales de los sitios, priorizando los de carácter emblemático, en uso social activo, en proceso de investigación y los expuestos al vandalismo. Cabeza de Vaca, Nariahualá, Túcume, Ventarrón, Sipán, Chan Chan y Sechín, entre otros, son los casos representativos.

Fue un trabajo duro y contra el reloj, enfrentando la falta de compromiso de funcionarios, autoridades y profesionales. Quizá no se entendió la magnitud de la tarea o no estábamos preparados para un manejo organizado a nivel macro regional. En principio, incluimos las responsabilidades del Estado en estos momentos de precrisis, en la intención de refrescar la memoria y sensibilidad de los funcionarios públicos con capacidad de decisión y compromiso. Se trata de no esperar el avance del fenómeno y no condicionar la atención presupuestal ante la importancia de
los traumas sociales que generan estas alteraciones.

En segundo lugar se presentó el planeamiento del Programa ENSO que es un avance sustancial con sus aciertos y errores, propios de la emergencia y el corto tiempo disponible. En este punto, como señala el investigador Herb Stovel, “la conservación efectiva demanda una colaboración completa con aquellos de otros campos; trabajar exclusivamente dentro de un marco de trabajo para el patrimonio cultural en riesgo demanda una colaboración plena y abierta con los funcionarios de respuesta ante emergencias” (Preparación ante riesgos: un manual para el manejo del patrimonio cultural mundial, ICCROM, 2003). Esta propuesta se organizó en tres etapas, una acción preventiva y previa al ENSO; otra durante el desarrollo de este, donde se evidenció la falta de profesionales y especialistas en la rama de conservación y el ámbito administrativo logístico de las instituciones responsables de esta tarea; y una tercera después del evento. En esta última se desarrollará un proceso de intensa evapotranspiración y salinización total de las estructuras, y una sensibilización ante la recurrente amenaza social de invasiones de las poblaciones colindantes, en busca de lugares altos por ser más seguros. Esta actividad deberá contar con un presupuesto ad hoc que se ajuste a la realidad del desastre y amenaza, que en este momento no se puede calcular ni prever.

Criterios técnicos

El Programa de Prevención ENSO busca priorizar la atención de los sitios emblemáticos en uso social y de investigación, con base en un plan de emergencia pragmático y puntual. En este punto se descarta la investigación arqueológica como actividad prioritaria, salvo que responda a situaciones especiales de rescate para facilitar la intervención conservadora. Por otro lado, se orienta a estandarizar el uso de materiales, técnicas y servicios para patologías afines. Igualmente, se trata de socializar las técnicas y materiales de comprobada eficacia en los últimos 20 años, aprovechando las experiencias registradas en los informes técnicos, información histórica, archivos y referencias bibliográficas y ejecutar un plan de monitoreo permanente.

Sin embargo, para finalizar, debemos indicar que no se puede hablar de una receta única para la intervención de todos los sitios, pues todos presentan características propias.

El Ministerio de Cultura se encuentra implementando un programa de prevención sin precedentes en el país para salvaguardar nuestro tan preciado patrimonio cultural y las edificaciones que erigieron los antiguos peruanos.

La iniciativa involucra 63 sitios arqueológicos en todo el norte del país y tiene un presupuesto de S/. 22 millones de soles, una cifra jamás antes vista para llevar a cabo acciones de prevención en los más importantes monumentos que se sitúan en esta zona.

“El programa se está ejecutando a lo largo de toda la costa norte y comprende las regiones de Áncash, La Libertad, Lambayeque, Piura y Tumbes”, afirma la Directora de la Dirección Desconcentrada de Cultura de La Libertad, María Elena Córdova.

Para la región La Libertad se han priorizado 13 sitios arqueológicos: Chan Chan, las huacas del Sol y la Luna, El Brujo, Chikitoy Viejo, Faña, Farfán, Galindo, Huaca de los Reyes, Tomaval, Huancaco, Mocollope, San José de Moro y Pacatnamú. “En estas zonas arqueológicas se han llevado a cabo labores de limpieza de las áreas arqueológicas, retiro de maleza y basura, adecuaciones de drenaje para evitar inundaciones y se realizaron barridos de canales”, indica Córdova.

Además de estas acciones preventivas, la directora de la DDC de La Libertad precisa que también se están realizando trabajos complejos que requieren un gran apoyo logístico, como el cambio de coberturas en las huacas moche del Sol y de la Luna. “Estamos trabajando en el cambio de anclajes para colocar nuevas coberturas en el mismo altar, por ello nuestros especialistas realizan las labores con mucho cuidado y tomando todas las previsiones a fin de no afectar la estructura”, refirió.

En estas labores de prevención está involucradocmás de 500 trabajadores, entre especialistas, arqueólogos, conservadores, arquitectos, ingenieros hidráulicos, topógrafos y personal auxiliar de campo, que están comprometidos en finalizar esta gran encomienda a la perfección.

El Ministerio de Cultura utilizó herramientas de alta tecnología para la identificación de áreas vulnerables en las principales zonas monumentales en esta región. En la etapa de evaluación se usaron drones, los cuales facilitaron las labores de documentación, ahorrando recursos y tiempo a los especialistas.

Cabe destacar que por primera vez el Estado toma en cuenta la salvaguardia de los monumentos arqueológicos en los planes de prevención ante el arribo del evento de El Niño.

Chotuna-Chornancap, Investigaciones Arqueológicas y Conservación

El objetivo principal es desarrollar un estudio integral e interdisciplinario del Complejo arqueológico Chotuna y Chornancap, teniendo como finalidad investigar su proceso histórico-cultural como el centro al que se le relaciona con el origen de la Cultura Lambayeque, desarrollada en la Región Lambayeque entre los siglos VIII al XIV d.c.

Una de las primeras tareas de nuestra intervención consiste en la implementación de la metodología de campo, hacia la búsqueda de la caracterización del Monumento Arqueológico, analizando la arquitectura, superficies, acabados, materiales, técnicas de construcción, componentes externos e internos y factores de degradación.

Especial énfasis hemos puesto en la intervención en el templo de los frisos (Huaca Gloria) del Complejo Chotuna – Chornancap, que propone la evaluación del estado de la fachada de los frisos y áreas decoradas, que fueron documentadas por Julio Rondón en 1941, Trimbor en 1979 y excavados por Christopher Donnan en el año 1983. Producida la evaluación del estado actual, se han implementado medidas de conservación, sobre el estado actual y original de las evidencias buscando su estabilización material y reforzando su resistencia físico-mecánica que tendrá la característica de mínima intervención. Debemos aquí subrayar que el proceso de investigación y conservación del Monumento no puede ni debe ser conducido bajo las presiones políticas y subjetividades de reconstrucciones escénicas para satisfacer apetitos turísticos, nuestra intervención en el monumento está marcada por el consenso multidisciplinario que obedece a principios, criterios y corpus teóricos de la conservación.

Así mismo, es necesario precisar que como condición básica en nuestra intervención la exposición de los elementos decorativos y simbología plasmada en la arquitectura, sólo podrá permanecer expuesta durante lapsos en el que cuente con las condiciones físicas y mecánicas de conservación y seguridad del entorno inmediato.

El tratamiento y registro de entorno es también parte de nuestra preocupación sobre todo si en el área de amortiguamiento del Complejo Chotuna Chornancap podemos crear y generar sectores de clima fresco generados por vegetación arbórea como algarrobos y faiques que brindan un microclima de temperatura estable.

RESULTADOS OBTENIDOS (Temporada 2006 2007).

Las investigaciones arqueológicas en el año 2006 – 2007 en el Complejo Chotuna Chornancap, tuvieron como paso previo la reapertura de los frisos de Huaca Gloria, con la finalidad de garantizar la preservación y conservación de los mismos, sobre todo teniendo en cuenta que en los últimos 30 años han soportado fuertes precipitaciones pluviales como consecuencia del Fenómeno El Niño (1983,1998 y2004),realizada ésta evaluación hemos procedido a formular el procedimiento para la conservación en esta área que presenta la fachada de una plataforma o altar que precede un patio de 30mts. de fondo por 16mts. de ancho y en cuya pared principal del altar se aprecia un panel de simbolismo de los antiguos Lambayeque, cuya incuestionable inspiración en el mar, peces, aves y otros elementos resultan recurrentes y muy similares a las existentes en Huaca El Dragón en Trujillo. No obstante del registro detallado efectuado existen algunas evidencias que detrás de la fachada de las serpientes bicéfalas existe una fase previa que presenta elementos decorativos asociados al tema del ave mítica en picada. bajo relieve compuesto de cinco serpientes bicéfalas sucesivas a cada lado en forma de arcos en cuyo borde exterior aparecen volutas u olas marinas.

Las cabezas de estas serpientes bicéfalas se asocian al tocado de un personaje esquematizado, en cada lado parece que la serpiente mordiera la cabeza del personaje; al centro interno de la serpiente bicéfala aparecen dos animales frente a frente como si se trataran de ardillas o ansumitos, en el entorno y para completar la escena aparecen peces, aves y serpientes, y enmarcando toda la fachada se aprecian en la parte superior varios paneles cuadrangulares que encierran la representación de seres antropomorfos y zoomorfos al parecer felinos con alas.

Esta área estuvo originalmente techada para cuyo caso existían las columnas (3 a cada lado) compuestas de tronco de algarrobo revestidas con barro y en cuya superficie externa aparecen bajo relieves con la representación clásica Lambayeque del ave mítica en picada tomando un pez. Estos relieves en su conjunto expresan escenas que transmiten el marcado

De otro lado, se han planteado excavaciones en áreas estratégicas hacia objetivos específicos, que permitan definir si es que el área Oeste de Huaca Chotuna donde está ubicada la rampa resulta ser el frente principal, en razón a que tradicionalmente se ha entendido que la rampa de acceso a Chotuna establecería el frente más importante del Complejo, porque estaría vinculado hacia el litoral que coincide con 10 escrito en la Leyenda que dice que Ñ aym1ap y su Corte desembarcaron en las costas de nuestro litoral junto a la desembocadura del Río llamado Faquisllanga. Sin embargo las excavaciones nos han revelado que el frente principal de Chotuna es el espacio ubicado al Este del edificio que estaría determinado por los muros perimetrales al Sur Oeste y Norte que encierran un ámbito monumental determinado por los edificios conocidos como Huaca Susy, Huaca Norte y Huaca Gloria y Huaca Chotuna, en este espacio se han excavado áreas con arquitectura complementaria a la Huaca Chotuna donde aparecen estructuras de indiscutible uso administrativo por tratarse de depósitos que originalmente debieron ser usados como áreas para recepcionar productos traídos como ofrendas para las actividades rituales que debieron desarrollarse con cierta periodicidad.

En los rellenos de estas estructuras, hemos documentado fragmentería de cerámica diagnóstica de la tradición Lambayeque, en su Fase Tardía que corrobora la idea que el funcionamiento de la Huaca Chotuna durante la época de Lambayeque, estuvo marcado por el carácter ritual y administrativo, así mismo en la parte central del frente este recurren estructuras a manera de depósitos, asociados a una estructura cuadrangular que parece tratarse de un “altar”.

La segunda línea de nuestra investigación en la temporada 2006 – 2007 ha sido determinar si el entorno de Chotuna tiene antecedentes de ocupaciones previas a los Lambayeque; en razón a que se ha aceptado que el monumento funciona a partir de la presencia de ésta civilización, sin embargo el mapeo y reconocimiento preliminar efectuado en el entorno del Complejo Chotuna Chomancap hacia 5 a 7kms. a la redonda reporta más de 80 montículos muchos de los cuales muestran clara ocupación cultural con evidencias de cerámica de estilo Gallinazo o Virú, Moche, Lambayeque y Chimú. Uno de éstos está ubicado en la Caleta San José y se trata del área donde se emplaza el antiguo tanque elevado, en ésta área desde el año 1995 hemos registrado fragmentos de cerámica de línea fina que puede corresponder a la Fase Moche IV de Larca (1948) ó a la denominada Fase Media propuesta por Castillo y Donnan (1998), sin embargo y como resultado de las evidencias todo hace indicar que esta área estuvo ocupada por los Mochicas y que los Lambayeques dieron continuidad al uso y funcionamiento de este escenario, cuyas actividades debieron estar vinculadas a la agricultura y pesca como 10 es hasta la fecha, contraria a la propuesta de que los Mochicas se emplazan sólo en el Valle Medio de la Costa Norte del Perú.

CONSERVACIÓN Y PROTECCIÓN DEL SITIO

Desde el inicio de nuestra intervención se han efectuado diversas acciones tendientes a conservar y proteger el sitio arqueológico y las áreas adyacentes; asimismo, se vienen realizado acciones para registrar, conservar y promover patrones culturales ancestrales que hasta la fecha perduran y todavía conservan los pobladores de las comunidades adyacentes al Complejo Arqueológico de Chotuna.

CONSERVACIÓN DE ESTRUCTURAS Y SUPERFICIES ARQUITECTÓNICAS POLÍCROMAS

Las excavaciones arqueológicas permitieron definir en el sector Nor Este de Huaca “Gloria”, ubicada al Nor Este de la estructura principal, una plaza ceremonial con rampa cuyos paramentos internos presentaban relieves policromos. Estos elementos arquitectónicos fueron documentados inicialmente en la década del 40 por Jorge Rondón Salas y finalmente registrados completamente por Christopher Donnan en 1982 al 1984.Siendo la finalidad del presente proyecto un estudio integral del Complejo y sus asociaciones con otros contextos, se planteó la necesidad de volver a excavar en este sector y redefinir la plaza ceremonial con relieves o “frisos”. Previamente se realizaron coordinaciones para su conservación durante y después del proceso de excavación, con el Conservador para implementar las condiciones óptimas de su tratamiento. En este sentido contamos primero con la participación del restaurador Jorge Solórzano Lozano y actualmente con Víctor Fernández Aznarán.

A continuación se describen algunos parámetros de conservación efectuados:

/El proceso de intervención de las estructuras y superficies arquitectónicas, se realizó en forma paralela y conjunta con la excavación arqueológica.

/El lineamiento general de esta intervención fue definido a su vez, como un proceso metodológico de reconocimiento y caracterización de la arquitectura y sus superficies decoradas, del estado de conservación y factores de degradación, para establecer un diagnóstico y proponer las soluciones correspondientes.

/Esta práctica interdisciplinaria ha permitido un tratamiento adecuado de las evidencias, en especial de aquellas que se encontraron en estado de desintegración y deterioro.

/En la recuperación de los frisos, el conservador es quien ejecuta la operación y el registro gráfico, por tratarse de una actividad de riesgo que exige la inmediata consolidación de los sectores pre colapsados.

/Para ello se planteó una intervención a nivel de conservación, es decir, el tratamiento de la evidencia original en su estado actual, sin añadir o restituir las partes perdidas o dañadas, sino de aspecto fragmentario o incompleto, procurando su estabilidad material y reforzando su resistencia físico-mecánica. Las reintegraciones formales y escenográficas se han descartado por considerarse innecesarias.

/La conservación que postulamos es realizada con un criterio de mínima intervención.

/No se podrá abrir al turismo ningún sector cultural, en tanto no cuente con el tratamiento adecuado del paisaje inmediato y de sus propias estructuras.

El acondicionamiento de las áreas de trabajo ha sido una tarea primaria en el proceso de conservación y sustancialmente en la protección de las evidencias del intemperismo.

 

Fuente: Proyecto Arqueológico Chotuna-Chornancap

Chotuna: Excavaciones demuestran que personajes de la leyenda Naylamp existieron

Según la leyenda cuando Naylamp llegó con su gente por mar desembarcó en la playa y ordenó la construcción de un templo que llamó Chot.

El nieto de Naylamp

“Los personajes de la leyenda Naylamp sí existieron”, dijo el arqueólogo Carlos Wester La Torrre el viernes 13 de enero en una visita guiada hacia las excavaciones que se realizan en el complejo arqueológico Chotuna Chornancap, ubicado a 7 kilómetros al este de la ciudad de Lambayeque.

Sus frases aparentemente simples son frases que estremecerán a la historia y a la arqueología nacional, pues se está a punto de demostrar que lo que cuenta la leyenda sí sucedió hace siglos, y es que la tumba del gran sacerdote Chornancap, encontrada en octubre del 2011 sería nada más y nada menos que de uno de los descendiente directos del mítico Naylamp.

Los arqueólogos esbozan la posibilidad de que sea uno de los nietos de Naylamp, quienes fueron los que comenzaron a expandirse desde Chotuna hacia todas las direcciones cardinales.

Las muestras que fueron encontradas junto a los restos humanos son objetos cerámicos y metálicos procedentes de áreas cajamarquinas, piuranas, tumbesinas y ecuatorianas, lo que significa que el gran sacerdote Chornancap fue un jerarca macroregional.

La leyenda

Desde la escuela nos enseñan que la cultura Lambayeque fue fundada por el mítico Naylamp, quien habría llegado por mar encabezando una gran flota de naves que desembarcaron en playas lambayecanas. La leyenda dice que a menos de un kilómetro hizo levantar un templo que llamaron Chot, alrededor del cual se fue construyendo una serie de edificios con el paso de los años.

Y estos restos arqueológicos existen a 7 kilómetros al oeste de la ciudad de Lambayeque y allí los arqueólogos encabezados por Carlos Wester La Torre en los últimos 6 años han realizado interesantes hallazgos que están aportando mucho a la historia lambayecana y del Perú.

“Mucho se habla de la leyenda, pero se necesita documentarla arqueológicamente. Hay elementos culturales muy similares entre Chotuna y Batangrande y con las excavaciones se tratará de ver la correlación entre ambas”, señala el arqueólogo Carlos Wester La Torre, director del Museo Nacional de Arqueología Enrique Bruning y actual director de la Unidad Ejecutora Naylamp N° 005.

Del 2006 al 2011, los arqueólogos han logrado importantes hallazgos arqueológicos como el mural con frisos, la tumba de un jerarca rodeado de cuerpos de mujeres, palacios, templos y mucha arquitectura que mientras más abajo esté, demuestra más antigüedad.

Los arqueólogos tienen la esperanza de encontrar la tumba del mismísimo Naylamp. Por lo pronto, las palabras de Carlos Wester siguen retumbando. “Los personajes de la leyenda Naylamp sí existieron”.

Dato:

95 hectáreas tiene el complejo arqueológico Huaca Chotuna Chornancap

 

Fuente: RPP

Hallan restos humanos de casi 700 años de antigüedad en huaca Chotuna-Chornancap, Lambayeque

Se trata de la tumba de un personaje rodeado de ofrendas, ubicado a cuatro metros de profundidad en la huaca Chotuna-Chornancap.

Un personaje de unos 700 años de antigüedad que habría desempeñado un rol importante en las ceremonias de los sacrificios humanos fue encontrado en el complejo arqueológico Chotuna-Chornancap, a 25 kilómetros al oeste deChiclayo.

En el contexto funerario ubicado a 4 metros de profundidad en la plataforma sur de la huaca, los científicos que trabajan en el lugar también hallaron otros vestigios como altares, frisos de alto relieve, cuchillos ceremoniales, un tumi de cobre de más de 20 centímetros, vasijas de cerámica, un traje de algodón nativo, discos laminados de cobre y otros objetos de la cultura Lambayeque.

Asimismo, los arqueólogos Fausto Saldaña y Yolanda Bullón se dieron con la sorpresa de encontrar crisoles, un tocado con formas de plumas de metal, concha spondyllus y hasta cráneos que habían sido colocados en seis grandes grupos de ofrendas.

Según informó  el director del museo Bruning de Lambayeque, Carlos Wester La Torre, estimó que el personaje al que han bautizado como “sacrificador” tenía entre 20 y 30 años cuando fue enterrado en medio de un rito ceremonial, en el cual estaba acompañado de un adulto que habría sido sacrificado.

El Comercio