Introducción a las primeras culturas del Perú

Las primeras culturas del Perú

El Perú alberga una de las historias culturales más fascinantes de América, con civilizaciones que se desarrollaron miles de años antes de la llegada de los incas. Estas primeras culturas sentaron las bases del desarrollo social, económico y religioso que más tarde caracterizaría a las grandes civilizaciones andinas.

1. Los orígenes: Cazadores-recolectores y los primeros asentamientos

Los primeros pobladores llegaron al territorio peruano alrededor del 12,000 a.C., durante el periodo lítico, dedicándose a la caza de megafauna (como mastodontes y camélidos) y a la recolección. Con el tiempo, hacia el 6,000 a.C., surgieron los primeros grupos seminómadas que practicaban una incipiente agricultura y domesticación de plantas y animales.

2. Las culturas precerámicas (3,000 – 1,800 a.C.)

En este periodo, surgieron sociedades más organizadas que construyeron los primeros centros ceremoniales, destacando:

  • Caral (Civilización Caral-Supe): Considerada la civilización más antigua de América (3,000 a.C.), ubicada en el valle de Supe. Desarrolló arquitectura monumental, como pirámides escalonadas, y un sistema de cultivo basado en el riego.
  • Kotosh: En la sierra de Huánuco, donde se encuentra el Templo de las Manos Cruzadas, uno de los primeros ejemplos de ritual religioso organizado.

3. El surgimiento de las culturas formativas (1,800 a.C. – 200 d.C.)

Con el dominio de la cerámica y el tejido, aparecieron sociedades más complejas:

  • Cultura Chavín (1,200 – 200 a.C.): Centrada en Chavín de Huántar, fue un importante centro religioso que influyó en gran parte del Perú antiguo. Su iconografía con seres felínicos y el uso de galerías subterráneas reflejan un culto sofisticado.
  • Paracas (700 a.C. – 200 d.C.): En la costa sur, destacó por sus textiles finamente elaborados y las prácticas de trepanación craneana.

4. Legado e importancia

Estas primeras culturas desarrollaron:

  • Avances agrícolas (canales de riego, cultivo de maíz, papa, algodón).
  • Arquitectura monumental (plataformas, templos, centros urbanos).
  • Sistemas de creencias que influyeron en culturas posteriores.
  • Su estudio permite entender el proceso de civilización en los Andes y cómo sentaron las bases para el surgimiento de grandes imperios como los Moche, Nazca, Wari y, finalmente, el Imperio Inca.

5. Ampliación de información sobre las culturas

a. Cultura Caral (c. 3000 a.C. – 1800 a.C.)

Considerada la civilización más antigua de América, Caral se desarrolló en el valle de Supe, al norte de Lima. Su antigüedad es comparable a las grandes civilizaciones del mundo como Egipto y Mesopotamia. Caral no dejó evidencias de armas ni de conflictos bélicos, lo que sugiere una sociedad pacífica basada en la organización y el comercio.

Entre sus principales características destacan:

  • Arquitectura monumental: pirámides, plazas circulares y residencias jerárquicas construidas con piedra y barro.
  • Economía basada en el trueque entre productos del mar (como anchovetas secas) y agrícolas (como algodón y calabazas).
  • Conocimientos avanzados en astronomía y matemáticas, como se demuestra en su planificación urbana y uso de quipus (nudos en cuerdas).
  • Religión compleja, con rituales y templos ceremoniales.

b. Cultura Chavín (c. 1200 a.C. – 200 a.C.)

Chavín fue una cultura de gran influencia ideológica y artística en los Andes centrales. Se desarrolló en la sierra de Áncash, en torno al templo de Chavín de Huántar, un centro ceremonial que atrajo a pueblos de distintas regiones.

Principales aportes y características:

  • Arte religioso simbólico, con figuras antropomorfas que combinan rasgos humanos y animales como jaguares, serpientes y águilas.
  • El Lanzón Monolítico, una de sus esculturas más emblemáticas, representa a una deidad central del panteón Chavín.
  • Difusión cultural, pues su influencia se extendió a través de la religión, el arte y el comercio a muchas otras culturas andinas.
  • Arquitectura con técnicas avanzadas, como galerías subterráneas, canalización de aguas y acústica ritual (efectos sonoros en los templos).

c. Cultura Paracas (c. 700 a.C. – 200 d.C.)

Ubicada en la península de Paracas, al sur del actual departamento de Ica, esta cultura es famosa por su arte textil y sus conocimientos médicos.

Sus características principales incluyen:

  • Textiles elaborados de gran belleza y complejidad, considerados entre los mejores del mundo antiguo. Usaban lana de camélidos y algodón teñidos con colores naturales.
  • Trepanaciones craneanas, evidencia de conocimientos en cirugía y medicina, acompañadas muchas veces de técnicas de momificación.
  • Prácticas funerarias complejas, como los famosos fardos funerarios, en los que se enterraban a los muertos envueltos en mantos y con ofrendas.
  • División en dos fases: Paracas Cavernas (con entierros en cámaras subterráneas) y Paracas Necrópolis (con entierros en cementerios organizados).
  • 4. Cultura Kotosh (c. 2500 a.C. – 1000 a.C.)

    La Cultura Kotosh se desarrolló en la sierra central del Perú, específicamente en la región de Huánuco, y es reconocida por su importante transición entre las sociedades precerámicas y las primeras civilizaciones del Perú. Su sitio arqueológico más representativo es el Templo de las Manos Cruzadas.

    Principales características:

  • Arquitectura religiosa temprana, con templos de adobe cuidadosamente construidos, como el mencionado Templo de las Manos Cruzadas, donde se hallaron esculturas en relieve de manos humanas entrelazadas, símbolo de carácter ritual o religioso.
  • Evidencias de continuidad cultural con culturas posteriores como Chavín, por el uso de elementos simbólicos y arquitectónicos similares.
  • Sociedad agrícola, dedicada al cultivo de productos como maíz, papa y calabaza, combinada con actividades de recolección y caza.
  • Transición entre el uso de piedra sin alfarería (etapa precerámica) hacia el desarrollo de cerámica simple, lo que marca un avance tecnológico y cultural.

 

Museo Max Uhle de Sechín reabrirá sus puertas este fin de mes

El museo Regional de Casma Max Uhle, ubicado en el sitio arqueológico de Sechín, en Ancash, está siendo remodelado. Su reapertura está programada para fines de julio de este año.

De acuerdo a Marcela Olivas Weston, responsable de la dirección desconcentrada de Cultura de Ancash, se trata de poner al día la museografía del lugar. Esta no había sido modificada desde 1984, año en que fue inaugurado el museo Max Uhle.

La funcionaria explicó a la Agencia Andina que se ha privilegiado para esta renovación un estilo más moderno de exposición que permita al visitante entender el valor de las numerosas piezas que se exhiben.

Por ejemplo, se señalizará en el suelo las épocas a las que corresponden los objetos expuestos, haciendo más lúdico el recorrido.

El museo alberga cerámicas de las culturas Chavín, Wari y Chimú, entre otras. Éstas se desarrollaron en el valle de Casma y alrededores.

Cabe señalar que este museo ha recibido en custodia hace poco piezas rescatadas de la huaca Manchán. Como se sabe, este complejo arqueológico será afectado por la ampliación de la carretera Panamericana Norte.

Varios de los objetos salvados corresponden a la cultura Casma.

Hueso tallado confirma presencia Chavín en Lima

Oculto entre escombros durante más de tres milenios, un pequeño hueso tallado salió a la luz en Lima para ensalzar el poderío de Chavín, la primera gran civilización del Antiguo Perú, que extendió su dominio por el actual territorio peruano más de 2,000 años antes que los incas.

El hueso, una costilla animal en la que fue grabada la figura de un ave rapaz, fue encontrado en las excavaciones que el Ministerio de Cultura, en convenio con el Museo Andrés del Castillo, hace en el complejo El Paraíso, un conjunto de templos que son los más antiguos de la capital peruana, con hasta 3,700 años de antigüedad.

La pieza tiene apenas quince centímetros de longitud y constituye la evidencia más antigua de la presencia de la civilización Chavín en el territorio donde ahora se asienta la caótica y bulliciosa Lima, al menos 300 años antes de lo que se pensaba, explicó el arqueólogo Óscar Araujo, descubridor del objeto.

«No hay duda alguna de que es Chavín», añadió el conservador de la zona, Santiago Morales, al observar las formas y el estilo del grabado, muy semejante al que se puede apreciar en Chavín de Huántar, los templos enclavados en el corazón de los Andes del norte del país desde donde esta cultura abarcó cientos de kilómetros.

A más de 400 kilómetros de distancia del centro neurálgico de los Chavín, el tiempo y el abandono partieron la pieza en dos partes, pero aún es posible distinguir con facilidad el ojo, las plumas, las garras y el pico del ave, donde incluso lleva una presa que acaba de cazar, grabadas con minuciosidad y detallismo.

Los arqueólogos todavía debaten sobre si la presa es un pez o un perezoso, pues si fuera lo segundo podría tratarse de un águila arpía y reafirmaría su origen Chavín, una civilización que tuvo mucho contacto con la Amazonía.

El ave rapaz es además un elemento muy distintivo de la iconografía de Chavín, donde también están el puma, la anaconda y el caimán, precisó Morales.

Así, los habitantes de El Paraíso, cuyos templos se erigen en la árida y desértica ribera del río Chillón, muy cerca de su desembocadura al océano Pacífico, conocieron las aves y los animales de la selva, situada al otro lado de los Andes, pues en los diferentes entierros excavados también se encontraron guacamayos.

La figura ósea estaba entre los escombros con que se rellenaron los edificios, una práctica muy habitual en las civilizaciones del Antiguo Perú, que soterraban sus construcciones cuando las abandonaban o cuando querían hacer un nuevo templo encima, lo que daba lugar a pirámides truncas.

El arqueólogo Araujo aclaró que el hueso tallado no implica que los Chavín dominaran la zona en ese momento, pero sí que tenían influencia en ella.

«Lo que nos indica es que ya hay presencia en la zona en el momento que los edificios fueron clausurados», apuntó.

El objeto estaba muy cerca de una de las doce construcciones del complejo de El Paraíso, que fue arrasada en 2013 como parte de un proyecto inmobiliario, un grave atentado al patrimonio arquitectónico, arqueológico y cultural de Perú, que detuvo las excavaciones durante dos años.

«Si no fuera por nuestro trabajo aquí, todos estos vestigios hubiesen desaparecido por completo», lamentó la arqueóloga Dayanna Carbonel, quien en 2016 descubrió en la zona un cactus de unos 4.000 años de antigüedad, de la especie alucinógena San Pedro (Echinopsis pachanoi), como parte de una ofrenda.

Sin embargo, las excavaciones con el apoyo estatal culminarán en enero de 2019 y ya no podrán prorrogarse si no es por una iniciativa privada, lo que puede dejar bajo tierra más revelaciones que los milenarios y arcaicos templos de El Paraíso pueden esconder sobre el Antiguo Perú y sus civilizaciones prehispánicas.

 

(Andina)

Descubren en Huaca Garagay frisos de 3,500 años de antigüedad similares a Chavín de Huántar

Unos frisos polícromos en alto relieve de más de 3,500 años de antigüedad, muy parecidos a los de Chavín de Huántar, fueron hallados por un equipo de arqueólogos de la Municipalidad de Lima en la huaca Garagay, ubicada en el distrito de San Martín de Porres.

Héctor Walde, encargado del grupo de arqueólogos que hicieron este hallazgo, explicó que los frisos forman parte de una pilastra (columna de una estructura) ubicada en el patio ceremonial de esta huaca.

“Esto frisos tienen rasgos felínicos muy parecidos y con influencia de Chavín de Huántar. Pero se trata de un desarrollo local e, inclusive, más antiguo que Chavín de Huántar”, anotó.

Informó igualmente que se han identificado las escalinatas de acceso desde la gran plaza hasta el gran atrio de este complejo arqueológico.

Luego de estar abandonada por más de 30 años, la huaca Garagay viene siendo recuperada por un equipo de especialistas de la Municipalidad de Lima, en un trabajo de alto nivel técnico con el fin de recuperar un nuevo punto emblemático para acercar a los vecinos a la historia de la ciudad.

Garagay es el mejor ejemplo de arquitectura y arte del período formativo de la gran Lima, con una similitud a las culturas Cupisnique y Chavín.

Tiene fechados radio carbónicos entre 1800 y 800 A.C. (3,500 años de antigüedad en promedio), ocupando 22 hectáreas y constituyéndose en el único templo en forma de «U» que se preserva íntegramente en Lima Metropolitana.

El sitio está formado por una pirámide principal de 30 metros de altura y con un frontis de 400 metros, con dos brazos perpendiculares que rodean una gran plaza rectangular con una dimensión del doble de la Plaza de Armas de Lima.

En la parte central de la pirámide, se encuentra un recinto sagrado de 25 por 25 metros decorado con magníficos frisos de barro, que se conoce como atrio.

A este recinto se accede desde la plaza central a través de una imponente escalinata, constantemente remodelada, y que también ha sido descubierta durante estos trabajos.

Durante su vista a esta huaca, el alcalde de Lima, aseguró que su administración seguirá trabajando en apoyar la recuperación de este centro arqueológico.

Hallaron dos cabezas clavas en comunidad de Chaupimarca, Pasco

Dos cabezas clavas, de aproximadamente 40 centímetros de alto y 100 kilos, fueron halladas en la plaza principal la comunidad de Chaupimarca, distrito de Tápuc, en la provincia de Daniel Alcides Carrión, Pasco.

Según informó el activista ecocultural de la organización Patria Verdes sin Fronteras-PVF Rodolfo Rojas Villanueva, una de las cabezas clavas estaba empotrada en una fachada y otra en el muro que rodea la referida plaza.

“Este hallazgo es un gran logro para la investigación pues formula la hipótesis de que la cultura Chavín se habría originado en esta parte del territorio peruano (Pasco) y posteriormente se haya construido Chavín de Huantar”, declaró  Rojas Villanueva.

El activista pasqueño pidió al Ministerio de Cultura que priorice investigaciones para comprobar la hipótesis. Además, su conservación y puesta en valor. También indicó que un grupo de campesinos le informó que en la parte alta de la comunidad Chaupimarca hay muros enterrados, en un sector llamado ‘Chawin’. Esto podría tratarse de un templo.

La cultura Chavín (1200 a.C. – 200 a. C.), actual Patrimonio Cultural de la Humanidad, []fue un importante centro ceremonial y de irradiación cultural, cuya influencia se extendió hasta Lambayeque y Cajamarca por el Norte; Ica por el Sur; y Huánuco, Pasco, Lima y Junín por el centro.

 

(El Comercio)

Teorías Autoctonistas: Aloctonista

Orígenes de la Civilización Peruana
Teorías Autoctonistas
Aloctonista

Sustentado por el arqueólogo peruano Federico Kauffmann Doig (1928).
Proponía la existencia de un centro originario común para todas las culturas tanto mesoamericanas como andinas, ese centro era Valdivia ubicada en las costas del Ecuador.
Esta teoría fue abandonada por su autor por carecer de razones sólidas en la actualidad.

Federico Kauffmann Doig

Federico Kauffmann Doig (Chiclayo, Perú, 20 de septiembre de 1928) es un antropólogo, arqueólogo e historiador peruano. Ejerció los cargos de Director del Museo de Arte de Lima, Director General del Patrimonio Monumental y Cultural de la Nación y Director del Museo Nacional de Antropología, Arqueología e Historia del Perú. Actualmente, es catedrático en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

En 1962 Kauffmann formuló una hipótesis de trabajo sobre el origen de la cultura andina o peruana, conocida como la teoría aloctonista (aloctonismo significa lo que no es originario de su territorio). Cuestionando la teoría autoctonista de Julio César Tello (entonces la teoría oficial), Kauffmann propuso la existencia de un centro originario común para las altas culturas deMesoamérica (México y Centroamérica) y del área andina (Sudamérica). Ese centro estaría en la misma Mesoamérica, de donde se habría irradiado al territorio actual del Perú, en una época temprana (precerámico).

La posición de Kauffmann se basaba en varias premisas, como las siguientes:

  • Las culturas Chavín y Cupisnique, consideradas entonces las más antiguas del Perú (1.500 a 1.000 a.C.), no contaban con antecedentes en suelo peruano que explicaran su formidable florecimiento. Éste surgía de improviso, sin vislumbrarse arqueológicamente las fases de transición necesarias. Las evidencias del precerámico peruano parecían muy burdas y elementales como para considerarlas como antecedentes de una cerámica tan elaborada como la de Chavín y Cupisnique.
  • La teoría del origen selvático de la cultura Chavín sostenida por Tello era muy frágil. No parecía ser una evidencia consistente la representación de monos y felinos en el arte chavín.
  • De acuerdo al panorama cronológico de entonces, las primeras fases de la cerámica Olmeca (formativo mesoamericano) eran más antiguas que las de Chavín y Cupisnique (formativo andino). Es decir, la alta cultura mexicana era más antigua que la peruana.
  • El maíz es el alimento nuclear en toda América, pero la evidencia más antigua de su domesticación se halla en México.
  • Algunos elementos culturales presentes en el precerámico peruano, como la cerámica inicial o rudimentaria, los centros cultistas tempranos, el maíz primitivo, el tejido a telar, la iconografía en los mates decorados de Huaca Prieta, etc., podrían muy bien ser considerados como elementos “intrusivos” en el Perú de hace 3.000 a 4.000 años, es decir foráneos o venidos de afuera.

Esta teoría fue cuestionada por otros especialistas; algunos lo consideraron como un retorno a la antigua teoría de Max Uhle sobre el origen maya de la cultura peruana, ya refutada por Tello, aunque los argumentos de Kauffmann reposaban sobre consideraciones distintas. Lo que Kauffmann sostenía era que los elementos culturales que llegaron al área andina procedentes de Mesoamérica se hallaban todavía en una fase inicial de desarrollo (preludio del formativo), es decir todavía alejada del nivel de las posteriores culturas maya y azteca.

De todos modos, el mismo autor se encargó de señalar las limitaciones de su tesis, abandonándola definitivamente en 1976.

Otros estudiosos han planteado que el centro originario de las altas culturas americanas pudo haber estado en el Ecuador, donde se hallaron los vestigios de una antigua cultura con cerámica muy elaborada, la cultura Valdivia, con una antigüedad de 3.000 a.C., es decir más antigua que sus equivalentes del Perú y Mesomérica. Esta cultura se habría irradiado tanto hacia el Perú como a México, y ello debió originar en ambas áreas las bases de su respectiva civilización. Ello explicaría los elementos comunes de ambas culturas señalados por Kauffman y otros autores, replanteándose así, en lo esencial, la teoría aloctonista.

 

Teorias Autoctonistas: de Origen Andino-Oriental

Orígenes de la Civilización Peruana
Teorías Autoctonistas
De origen Andino – Oriental

Fue sustentado por Julio César Tello Rojas (1880 – 1947).
Tello es llamado el “Padre de la arqueología peruana.”
Refutó las teorías inmigracionistas con gran lucidez.
Superó la posición de Uhle al demostrar que la cultura Chavín había florecido mil años antes de la Mochica.
Sustentó que Chavín representaba “la cultura matriz” de la civilización peruana, desde donde se irradió a otras partes.
Chavín tuvo influencia de la selva amazónica (arawacs).
Se basó en la presencia de animales amazónicos en el arte de Chavín de Huántar.

Julio C. Tello
Julio César Tello Rojas (n. Huarochirí, Perú, 11 de abril de 1880 – m. Lima, 3 de junio de 1947), fue un destacado médico y antropólogo peruano. Es considerado el padre de la arqueología peruana. Descubrió las culturas Chavín y Paracas e impulsó y creó el Museo de Arqueología Peruana.
Tello hizo su aparición en el panorama científico del Perú defendiendo la tesis del autoctonismo de la cultura peruana precolombina y refutando la teoría de la procedencia mesoamericana (de México y Centroamérica) sostenida por el arqueólogo alemán Max Uhle.

Por autoctonismo cultural se entiende cuando una cultura es originaria del mismo territorio en el que se ha desarrollado. Tello sostuvo que la cultura más antigua del Perú fue la cultura Chavín, surgida hace 3.000 años en la sierra oriental del departamento de Áncash, y que de allí se había irradiado hacia la costa y a otras regiones del área andina. Contradecía así a la teoría inmigracionista de Max Uhle, que sostenía que los elementos culturales arribaron a la costa peruana procedentes de Mesoamérica, para irradiarse luego a la sierra. Tello sostuvo también que los iniciadores de cultura Chavín fueron gente procedentes de la selva amazónica, portadores de una cultura rudimentaria, pero que con el tiempo forjaron una alta cultura, sin recibir ninguna influencia foránea. Para respaldar esta tesis del origen amazónico, señaló la aparente representación de animales amazónicos en el arte chavín, principalmente el caimán y el otorongo.

Según la teoría de Tello, la cultura peruana habría seguido más o menos el siguiente proceso:

a) En épocas prehistóricas, grupos de hombres primitivos procedentes del norte llegaron a la selva amazónica. Esta gente vivía de la caza, pesca y recolección.

b) En busca de un medio más acogedor, estos grupos fueron ascendiendo por el flanco oriental de los Andes y se establecieron en la ceja de selva o selva alta, zona que es muy favorable para la vida. Allí descubrieron la agricultura y aprendieron a cultivar maíz, yuca, camote, frijoles, maní y árboles frutales (papaya, chirimoya, palta, piña, guanábana, lúcuma, pacae, granadilla). Con la agricultura surgió la vida sedentaria, la construcción de viviendas, la fabricación de utensilios, tejidos, cestos, etc. nació propiamente la cultura.

c) Prosiguiendo su ascensión llegaron dichos hombres a la sierra interandina, donde perfeccionaron la agricultura. Domesticaron la papa, la cañigua, la quinua, la oca, el olluco y animales como la llama y la alpaca. Desarrollaron enormemente la textilería, la cerámica, la arquitectura de piedra, etc.

d) Posteriormente los hombres de las altas culturas serranas bajaron a la costa y formaron las culturas costeñas.

Por cerca de 30 años Tello recorrió en todas direcciones el territorio peruano, haciendo notables excavaciones y estudios, siendo los principales los realizados en la cuenca de los ríos Huallaga y Marañón, en Chavín de Huantar, en el río Grande de Nazca, en la Península de Paracas, en Pachacámac, Casma y Nepeña, en Moche, Puno, Cuzco y otros lugares.

Como resultado de sus investigaciones, Tello señaló a la cultura Chavín (cuyo centro es el santuario de Chavín de Huántar, situado en la sierra de Ancash) como la cultura madre o matriz de la civilización peruana, es decir de la que se originaron el resto de las culturas. Tello calculó su antigüedad en 1000 a 1500 años antes de Cristo.

Las teorías de Tello dominaron la arqueología peruana durante décadas, pero investigaciones posteriores han demostrado una evolución cultural en territorio peruano muy anterior al santuario de Chavín de Huántar. Se ha probado que algunos monumentos de la costa son más antiguos, como es el caso de Cupisnique y Sechín. El arqueólogo Rafael Larco Hoylesostuvo incluso que la alta cultura peruana se había originado en la costa norte y que de allí se había irradiado a la sierra. Sin embargo, es evidente la existencia de afinidades entre Chavín de Huántar y las diversas expresiones culturales, tanto costeñas como cordilleranas, anteriores, contemporáneas y posteriores a ese monumento, por lo que es muy fundado sostener la existencia de un horizonte cultural, que ha tomado precisamente el nombre de Chavín.

De los planteamientos de Tello ha sobrevivido la tesis del carácter autóctono de las culturas prehispánicas en suelo peruano, a pesar de los intentos de arqueólogos como Federico Kauffman Doig de insistir en el origen foráneo de la alta cultura peruana (teoría aloctonista).

Serpientes en el museo

A solo unas cuadras de la plaza de Armas del distrito de Chavín de Huántar (Áncash), un imponente edificio de piedra impacta al visitante. Su plaza circular, similar a la del monumento arqueológico, recibe diariamente centenares de turistas. Sepa de qué se trata.

Inaugurado en julio de 2008 y con siete salas en su haber, el Museo Nacional Chavín ofrece un fascinante viaje imaginario por el mundo de los chavinos, que habitaron la zona hace más de 3,000 años. Su primera sala está destinada a los dioses menores, plagada de enormes piezas líticas, entre las que destaca la Estela del Dios sonriente o medusa, deidad que se repetirá en todas las culturas prehispánicas.
Las piezas representan los animales recurrentes del mundo chavino: el jaguar, la serpiente, el águila o el lagarto, que son el sello de las gigantescas piedras halladas en el vecino templo y que ahora están bien resguardadas en el museo.

Continuamos por la Sala de los Pututos, donde se agrupan algunas de las caracolas encontradas en 2001 dentro del templo Chavín. Eran 20 conchas de caracol cuidadosamente talladas, usadas por los sacerdotes de la época para las más importantes ceremonias
religiosas y políticas. El Strombus galeatus es un molusco de aguas calientes que habita las aguas del norte de Ecuador, y su presencia en los Andes mostraría la intensa relación comercial entre los pueblos del continente.

Mediante cerámicas, orfebrería y otras piezas culturales de la sala de su dominio Chavín, el visitante conocerá que su poder se dejó sentir en otras regiones, como Lima, Ica, Cajamarca y hasta Puno. “Hay cerámicas con influencia Chavín encontradas en casi todo el territorio peruano. El gran centro ceremonial de la época fue el templo, que recibía peregrinos de todas partes, que traían sus ofrendas y se llevaban imágenes para expandir el culto”, indica Marcela Olivas, directora del museo.

Como su nombre lo indica, la Sala de las Cabezas Clavas presenta 47 piezas con rostro humano y rasgos de felinos y atributos de serpientes. Esculpidas en roca areniscas y granito de canteras vecinas, quizá sirvieron para infundir temor a los fieles que visitaban al dios del Lanzón. “Todas las piezas son originales. Existe un ambiente nuevo donde hemos traído las cabezas clavas guardadas en el monumento”, agrega Olivas.

Las tres joyas La sala Julio C. Tello exhibe una de las tres piezas emblemáticas de la cosmografía Chavín: el Obelisco Tello. Las otras son el Lanzón Monolítico, enclavado en el mismo templo, y la Estela Raimondi, expuesta en el Museo de Antropología
y Arqueología de Pueblo Libre.

El obelisco Tello muestra la regeneración de la vida. Representa dos seres zoomorfos, con rasgos de lagartos, vestidos con un complicado y lujoso atavío, cuyos cuerpos están rodeados de productos agrícolas y marinos. En medio de estos seres se aprecia la chakana o  cruz andina.

La sala de la Arquitectura encontrará una maqueta explicativa de cómo se construyó y fue evolucionando el Monumento Arqueológico de Chavín.

“En los 2,000 a.C., los pueblos de los valles de Lurín y Huaura construyeron edificios en forma de u. Sin embargo, a
partir de los 1,200 a. C. su arquitectura se volvió chavinoide. Se empezó con las pirámides truncas para luego pasar a plazas
cuadradas o redondas”, refiere la directora del museo.

Esta aventura incluye también la sala de los investigadores. En los últimos tres años se ha descubierto una nueva galería, dos nuevas cabezas clavas, una nueva lápida, con lo cual hay mayores detalles de cómo era su trabajo arquitectónico subterráneo
y desarrollo a nivel de ingeniería hidráulica.

Para cerrar con broche de oro este recorrido por la historia prehispánica, el visitante tiene una sala de lectura, donde niños y adultos pueden revisar interesante bibliografía sobre la cultura Chavín, su arquitectura, glaciares, así como la geografía de la región. Un regalo de principio a fin.

En Huari

Oráculo de la cultura Chavín de más de 3 mil años de antigüedad, fue hallado en Lambayeque

Un oráculo de la cultura Chavín, que tendría más de 3 mil años de antigüedad, fue hallado en la zona andina de Congona, distrito de Cañaris, provincia de Ferreñafe, región Lambayeque.

Luego de un mes de paciente trabajo de excavaciones, los arqueólogos de la Unidad Ejecutora Naylamp descubrieron un santuario religioso, donde nuestros antepasados rendían culto a las divinidades.

“Es un templo de la época formativa donde hemos descubierto estructura subterráneas y donde los sacerdotes antiguos hacían hablar a las divinidades. Esto permite entender la extensión y la presencia fuerte de los patrones arquitectónicos de la cultura Chavin, que se extendió hasta 800 kilómetros desde su centro principal”, indicó el arqueólogo Walter Alva Alva.

Detalló que tras el hallazgo de dos monolitos, en forma de columna cilíndrica y tallados con iconografía típica de felinos de la cultura Chavín, se pudo centrar las investigaciones en esta zona andina ubicada a más de 3 mil metros sobre el nivel del mar y a ocho horas de la ciudad.

“Es un santuario estratégicamente ubicado en la parte alta del valle de La Leche. Estamos hablando de estructuras perfectamente talladas, donde se vaticinaba los destinos de los antiguos habitantes. Además, permite desterrar el mito de que Chavín tuvo mucha influencia en su periodo expansivo por todo el Perú”, agregó.

El arqueólogo sostuvo que tras este hallazgo, se plantea como hipótesis que cada valle de la región Lambayeque posee en la parte alta un templo dedicado al culto del agua y la fertilidad.

Contó que este trabajo fue financiado por el Proyecto Minero Cañariaco y además permitió la participación de la comunidad asentada en esta zona, que ahora podrá tener un importante atractivo para los visitantes.

Alva dijo que ahora lo que viene tras este importante hallazgo es buscar la puesta en valor y lograr que esta zona andina forme parte del circuito turístico de la región Lambayeque.

Descubren oráculo Chavín, de 3,000 años, en templo de complejo arqueológico lambayecano de Congona

Luego un mes de investigaciones arqueológicas, un equipo de especialistas del Museo Tumbas Reales de Sipán descubrió un oráculo de la época Chavín de unos 3,000 años de antigüedad, en el sitio arqueológico de Congona, distrito de Cañaris, provincia de Ferreñafe, región Lambayeque.

Walter Alva, director del Museo Tumbas Reales, presentó hoy los resultados de esta primera investigación desarrollada en la zona altoandina de Lambayeque, que demuestra que en la sierra norte estuvieron los santuarios dedicados al culto del agua.

Precisó que se ha descubierto un conjunto de estructuras que habría sido un gran santuario. «Pensamos que es un oráculo de la época Chavín, con estructuras subterráneas, recintos y espacios reservados donde estuvieron emplazados dos monolitos que llevan imágenes típicas de la cultura Chavín.»

Refirió, que se ha logrado definir dos etapas de construcción, es decir una Pre Chavín, y la otra influenciada por la época Chavín y la existencia de una población de la época nucleada alrededor del santuario.

«Sin duda es un monumento que puede reactivar el interés por la investigación de esta época y que replantea muchas hipótesis y teorías de lo que fue la cultura Chavín. Un Estado religioso teocrático, que se expande por todo el Perú antiguo; y también lo que fueron los desarrollos locales antes de Chavín», argumentó Alva.

Reveló, además, que se ha encontrado fragmentería en cerámica correspondiente a vasijas. «No se ha encontrado vasijas completas. Hay una que está casi entera pero la mayor parte corresponde a cerámica típica de la cultura Chavín y la cerámica característica del formativo regional vinculada a la que fue hallada en Pacopampa, Kuntur Wasi, Poro Poro, Udima (…) en los santuarios que están ubicados en las partes altas de la región de Lambayeque.»

El investigador afirmó que este santuario es de la misma época que los otros que existen en cabecera de cuenca como Poro Poro o Sangana.

Función del oráculo

«Lo interesante que en este (oráculo de Congona) se constata la influencia directa de la cultura Chavín. Los monolitos son copias exactas de Chavín pero no son columnas son monolitos, es decir han traído imágenes de Chavín y las han creado con su propio estilo porque hay elementos que están adicionados; pero también han traído la modalidad de construir estructuras subterráneas que no hay en otros santuarios de esta región», manifestó.

Aquí era el lugar donde los dioses hablaban. «El sacerdote oculto en las estructuras subterráneas podía leer y vaticinar a los acólitos su futuro o desarrollar algún tipo de ritual», indicó.

El arqueólogo resaltó que el Santuario de Congona más que una expansión de Chavín de Huántar, era un lugar que ya existía como tal y que en algún momento recibió la influencia ideológica de Chavín. «Ha sido encontrado casi intacto y más que todo la afectación ha sido por el desplazamiento de bloques de tierra (…) pero saqueo no ha existido.»

Precisó que este santuario tiene una extensión de 40 por 40 metros cuadrados. «El área aún no la podemos definir, porque se extiende por debajo de los campos de cultivo», anotó, tras agregar que existe una majestuosa escalera que no ha llegado a definirse en su totalidad.

Mencionó que en esta intervención arqueológica ha participado un equipo de cinco arqueólogos y 25 obreros. «Se ha trabajado en un total de 10 trincheras de excavación y tres pozos de sondeo que fue la propuesta que se planteó y se ha vuelto a cubrir hasta que se pueda desarrollar un proyecto de conservación y puesta en valor», aseguró.

Fondo de investigación

Alva refirió que la empresa minera Candente Coopper comprometió para estas investigaciones arqueológicas un fondo de 50,000 dólares. «Esta es un primera etapa que se ejecutó y que permitirá que el Estado intervenga en lo que significa su puesta en valor», sostuvo.

Por último, informó que para el próximo año esperan contar con el proyecto para su puesta en valor con financiamiento de la Unidad Ejecutora Naylamp N° 005.

«Por razones de conservación esta singular arquitectura fue cubierta, esperamos que en algún momento pueda desarrollarse un proyecto de conservación y puesta en valor para impulsar el desarrollo de esta comunidad que conserva sus tradiciones y lucha por su desarrollo», remarcó.

Congona es un caserío del distrito de Cañaris, ubicado a 2,800 metros sobre el nivel del mar. Sus pobladores, la mayor parte quechuahablantes, se dedican a las actividades agrícolas y ganaderas con una economía de subsistencia.