Perú se prepara para revelar su joya oculta: Choquequirao

Con el lanzamiento de la convocatoria para una asociación público-privada, la ciudadela inca Choquequirao, hermana de Machu Picchu, se abrirá al mundo, invitando a los aventureros a descubrir su impresionante arquitectura y paisajes andinos.

Choquequirao, la joya guardada de Perú

Choquequirao, la joya olvidada, ha sido aclamada como el ‘otro Machu Picchu’. Escondida en las profundidades de la cordillera de los Andes, esta ciudadela inca, envuelta en un halo de misterio, desafía a los viajeros más intrépidos. Rodeada de exuberante vegetación, en el límite entre los Andes y la Amazonía, Choquequirao se presenta como un último refugio inca, donde la historia se funde con la naturaleza.

Para alcanzar esta maravilla arqueológica, se requiere una caminata de varios días que pone a prueba la resistencia física. La altitud, superior a los 3000 metros sobre el nivel del mar, exige aclimatación y preparación. Sin embargo, la recompensa es inigualable: descubrir una ciudad inca casi intacta, cuya función aún desconcierta a los expertos. Se especula que pudo haber sido un bastión de resistencia ante la invasión española, un lugar donde la cultura inca se aferró a la vida.

Choquequirao es más que un sitio arqueológico; es una aventura que invita a explorar los límites de uno mismo y a conectar con la historia de un imperio que supo construir ciudades en armonía con la naturaleza.

Lo que dicen de Choquequirao medios especializados:

La sección Viajes de la publicación española 20minutos.es afirma que Choquequirao es una impresionante ciudadela de piedra que estuvo oculta del hombre durante casi cuatro siglos.

“La encontramos en lo más alto de una cumbre de las ramificaciones de Salcantay, una montaña cubierta perpetuamente de nieve. La construcción de esta ciudadela data aproximadamente del año 1536, bajo el dominio del Imperio Inca. Tras su abandono, estuvo oculta del hombre durante casi cuatro siglos, lo que la convierte en todo un misterio para arqueólogos e investigadores”, asevera.

La publicación destaca que solamente se ha restaurado el 30 % de los que fue Choquequirao, de modo que aún queda mucho espacio por investigar y muchas dudas por resolver. El sitio arqueológico está dividido en nueve sectores y en ellos encontramos un centro político-religioso, una plaza principal, edificios, fuentes, almacenes, escaleras gigantes, corrales, casas de gobernantes, templos.

Las prestigiosas publicaciones estadounidenses National Geographic y The New York Times también dedicaron este año sendos artículos donde destacan a Choquequirao como importante atractivo turístico:

En un artículo titulado “Choquequirao, la ciudad inca escondida cerca de Machu Picchu”, National Geographic destaca cinco aspectos clave que revelan el avanzado dominio de la ingeniería y arquitectura incas.

Afirma que una de las mayores incógnitas que rodea Choquequirao es el hecho de que consiguiera permanecer oculta durante la época de la conquista española del Imperio Inca.

“Sea como fuere, los incas de la dinastía Manco consiguieron que los españoles nunca tuvieran constancia de la ubicación de la gran obra de los sucesores de los incas Pachacútec, Túpac Inca Yupanqui y Huayna Cápac, cuando estos tomaron control de Cusco”, manifiesta.

En tanto, el prestigioso diario estadounidense The New York Times incluyó a Choquequirao en su lista de los 52 mejores destinos para visitar en 2024. Este impresionante sitio arqueológico, considerado el segundo más importante de Perú después de Machu Picchu, atrae a viajeros aventureros de todo el mundo que buscan una experiencia única. Ubicado en una remota región de los Andes, Choquequirao desafía a quienes se atreven a explorarlo, ofreciendo una recompensa incomparable para aquellos que completan la exigente caminata.

“La única manera de llegar es caminando en zigzag por un terreno empinado, a lo largo de 28 kilómetros y hasta los 3,048 metros de altura, suspendidos entre los Andes y las junglas que se extienden bajo los pies”, afirma la distinguida publicación.

Teleférico a Choquequirao: Impulsando el turismo en el Perú

El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) y ProInversión han unido fuerzas para llevar a cabo el proyecto “Mejoramiento de los Servicios Turísticos Públicos del Parque Arqueológico Choquequirao”, la inversión en turismo más ambiciosa de la historia del Perú. Esta iniciativa, que supera los 772 millones de soles, no solo contempla la construcción de un moderno sistema de teleféricos, sino también la mejora integral de los accesos, la construcción de infraestructura turística y la conservación del sitio arqueológico.

Conectando las regiones de Cusco y Apurímac, el teleférico permitirá a un mayor número de visitantes acceder a Choquequirao, la “hermana” de Machu Picchu. Esta megaobra generará miles de empleos, dinamizará la economía local y posicionará al Perú como un destino turístico de clase mundial.

 

Apurimac, turismo deslumbrante

apurimac-turismoCuando se habla de regiones multidestino para el turismo, Apurímac merece mención especial: arqueología, patrimonio inmaterial, arquitectura religiosa, naturaleza pródiga, cultura viva y gastronomía generosa son algunos de sus puntos a favor.

Tras el reparador almuerzo, avanzamos hasta una meseta donde se ubica el mirador Capitán Rumi. Se trata de una mole de granito –más de 100 toneladas– que debe su apelativo a que encabeza una legión de rocas de diverso tamaños que simulan un ejército pétreo, disperso entre los pastizales.

Desde este punto estratégico observamos, maravillados, la inmensidad del indómito Cañón de Apurímac. Con más de 3,000 metros de profundidad, es considerado uno de los más abismales de América y del planeta.

El mirador brinda también la oportunidad de contemplar la imponente cordillera de Vilcabamba, consu soberano nevado y apu tutelar Salkantay. Un escenario de belleza sobrecogedora, ideal para el ecoturismo, el deporte de aventura y el avistamiento de cóndores.

Este contacto con la tierra de los chankas, que vio nacer a Micaela Bastidas, José María Arguedas y Chabuca Granda, entre otros ilustres peruanos, nos anunciaba lo que veríamos a lo largo de un corredor turístico de 200 kilómetros que atraviesa las provincias de Abancay, Andahuaylas y Aymaraes. Una nueva veta para todas las modalidades de turismo, promovida por el gobierno regional de Apurímac, con el apoyo de Promperú.

Complejo de Saywite

saywite-maqueta-alto-relieveLos vaticinios de Sdenka seguían concretándose. Todavía en Curahuasi, nos dirigimos al complejo arqueológico de Saywite, a más de 2,400 metros de altitud. Los estudiosos sostienen que Saywite reúne características de un centro ceremonial donde se rendía culto al agua y la naturaleza.

El complejo está formado por seis áreas bien definidas. En una se aprecia la existencia de un ‘ushno’ o plataforma elevada donde se practicaba la observación astronómica. A pocos metros está el célebre monolito de piedra que da nombre al sitio arqueológico, con cuatro metros de diámetro y dos metros y medio de altura. Se trata de una especie de maqueta en alto relieve, labrada en la roca, en la que destacan figuras a escala de andenes, canales de riego y templos, así como pumas, lagartos, anfibios, crustáceos, monos y figuras humanas.

Colosos en Pampachiri

pampachari-bosque-piedras-apurimac-1Al día siguiente, dejamos Curahuasi para enfilar hacia Andahuaylas. Tras cuatro horas de viaje, llegamos a una extensa planicie de 60 hectáreas llamada Pampachiri o pampa fría. Es una impresionante formación natural de colosales piedras de sillar cuyo origen se remonta a más de cuatro millones de años, tras la erupción de los volcanes Qarwarasu y Sotaya, actualmente inactivos.

El bosque precisamente está a una hora del pueblo de Pampachiri, ubicado a tres horas de la ciudad de Andahuaylas.

Las formaciones rocosas tomaron caprichosas formas cónicas y de hongos que superan los ocho metros de altura. En el sector de Páncula hay familias de pastores de ovejas y llamas que han construido sus viviendas debajo de estos obeliscos naturales, aprovechando que brindan protección y calefacción.

En medio de la ladera, camino a Pampachari se divisa lo que parece el bosque piedras, al cual se le conoce como “La casa de los pitufos”, que es una formación rocosa que se asemeja a esas casitas en forma de hongo, pero en realidad este sitio es conocido como Ayamach’ay (La cueva de los muertos).
En medio de la ladera, camino a Pampachari se divisa lo que parece el bosque piedras, al cual se le conoce como “La casa de los pitufos”, que es una formación rocosa que se asemeja a esas casitas en forma de hongo, pero en realidad este sitio es conocido como Ayamach’ay (La cueva de los muertos).

El complejo ha sido señalizado en su acceso gracias al trabajo coordinado de la Dirección Regional de Comercio Exterior y Turismo (Dircetur) de Apurímac y el gobierno local, con participación de la comunidad. El ingreso es gratuito, pero se necesita buena adaptación a la altura para evitar el soroche.

Al descender de las alturas de Pampachiri y extenuados por el recorrido pedestre en plena puna, no hubo mejor manera de aliviar el agotamiento que con los baños termales de Pincahuacho. Ubicado a unos quince minutos de la ciudad de Chalhuanca, en la provincia de Aymaraes, este los íconos más reconocibles de esta región. conjunto de pozas está abierto las 24 horas del día, todo el año. Sus características químicas las clasifican como aguas con tendencia ligeramente alcalina y sus 32 grados Celsius las convierten en alternativa para aliviar el estrés, el cansancio y dolencias como el reumatismo y la artritis.

Lugar mágico

Apurímac deslumbra. Al cuarto día de visita llegamos al Santuario Nacional de Ampay, creado el 23 de julio de 1987 y ubicado en el distrito de Tamburco, provincia de Abancay.

Amílcar Osorio, jefe de esta área natural, precisa que el objetivo del santuario es asegurar la intangibilidad del árbol intimpa (árbol del sol, en castellano), único en su género. En la actualidad solo quedan 600 hectáreas de intimpas, protegidas de la amenaza de la tala indiscriminada que padeció en el pasado.

La laguna de Angascocha está a 45 minutos de caminata a partir de la entrada al área protegida. El espejo de agua es ideal para que las aves se posen a beber y alimentarse con los pececillos y permite reparar energías a otros animales, como vizcachas, zorritos, pumas, tarukas y venados de cola blanca.

Esta primera visita a Apurímac terminó con un suculento tallarín casero servido con estofado de gallina y kapchi de chuño. Nos despedimos de Sdenka, agradecidos por tanta amabilidad y retornamos felices, primero al Cusco y luego a Lima, ávidos de contar lo vivido en este espectacular recorrido.

Bosque de piedras Pampachiri

 

Fuente:Revista Lo Nuestro – El Peruano

Nuevo y espectacular destino turístico ubicado a solo tres horas de camino desde la ciudad de Andahuaylas, en la región Apurímac. Un paisaje pétreo único en su género que sorprende a los turistas.

Uno puede pensar que las rocas echaron raíces y fueron creciendo con el tiempo, como viejos árboles de un bosque que no se detienen en busca del firmamento.

Pero los antiguos pobladores afirman que no es así, que aquellos filudos tallos de piedra no han crecido ni un centímetro y se mantienen inmóviles.

“Se calcula que estas misteriosas formaciones rocosas conocidas como Bosque de Piedras Pampachiri se originaron hace tres millones de años, con el material volcánico expulsado junto con el magna de los cerros Qarwarasu y Sotaya, los cuales están cercanos a este lugar”, comenta Jaime Caballero, jefe de la Dirección Regional de Comercio Exterior y Turismo de Andahuaylas.

El bosque se encuentra a 120 kilómetros de la ciudad de Andahuaylas. En auto propio el viaje dura 3 horas de recorrido por una carretera afirmada hasta el distrito de Pampachiri. Lo recomendable es un breve reposo antes de continuar el trayecto una hora más.

Mientras camino por la superficie, un cascarón pétreo desde el cual se elevan estos colmillos que pueden medir hasta 10 metros de alto, tengo la sensación de estar penetrando en las fauces de un gigante. Pero hay más que estas empinadas rocas, las sombras del atardecer juguetean en la superficie y uno puede imaginar rostros y cuerpos de animales deformes en las paredes.

Para conocer este atractivo natural, es necesario tomarse un día completo. Son aproximadamente 30 hectáreas de un fenómeno natural único en nuestro planeta. Está situado sobre los 3.600 metros sobre el nivel del mar pero el recorrido no exige un gran despliegue de destreza física.

El mejor momento del día para visitarlo es al atardecer: el viento es fresco y silba entre las rocas. Desde la cumbre del vecino cerro Páncula se tiene una vista panorámica del bosque. Provoca sentarse a meditar, contemplar e imaginar sobre la miles de imágenes que nacen en las sombras.

En agosto el clima garantiza una visita sin contratiempos. Además del bosque se puede permanecer todo un día en el pueblo Pampachiri y conocer las impresionantes cataratas del lugar.

De retorno, nada mejor para recuperar fuerzas como un paseo por las orillas de la laguna de Pacucha, símbolo de los destinos turísticos de la bella Andahuaylas.

El Distrito de Pampachiri es uno de los 19 distritos de la Provincia de Andahuaylas ubicada en el departamento de Apurímac, bajo la administración del Gobierno regional de Apurímac, en el sur del Perú.

A sólo tres horas desde Andahuaylas (130 km), el distrito de Pampachiri presenta uno de los paisajes más sorprendentes de nuestra sierra. Para llegar existen diversas empresas de transporte público, desde la misma ciudad de Andahuaylas.

En plena pampa de Pabellones, cientos de pináculos de origen volcánico adornan el paisaje. El viento, que durante siglos ha labrado las gigantes piedras, ha formado lo que muchos visitantes llaman un “paisaje lunar”. Las curiosas rocas tienen entre 6 y 8 metros de altura y tienen formas piramidales, de hongo, entre otras.

Desde este bosque de piedras, podemos realizar una ruta de trekking hacia la lagunilla de Roqrosqa, ubicada en la localidad conocida como Cabra Wasi. El camino tiene una duración aproximada de una hora y media, en la que podremos disfrutar de los hermosos paisajes. La laguna, de origen volcánico, tiene aguas frías y verdosas, color que aportan los minerales presentes en el agua.

Los amantes de las alturas tienen en Andahuaylas muy buenos paisajes y corrientes de aire, ideales para la práctica de parapente o ala delta. Los lugares más concurridos por los especialistas en estos deportes son el cerro San José, a las afueras de la ciudad; y Sondor, cuyas ruinas arqueológicas complementan un paisaje imponente.