El historiador estadounidense David Johnson afirma que las enigmáticas líneas fueron un mapa del sistema hídrico indispensable para la supervivencia de los Nasca. Desde el colibrí hasta los trapecios sirvieron para ubicar las fuentes de agua.
Por : Iván Reyna
Que los puquios tengan relación con las líneas de Nazca no sería nada raro, tal como lo sostiene David Johnson, investigador norteamericano de la National Geographic y la Universidad de Massachusetts. Él ha explorado los recursos hídricos subterráneos utilizando una varilla metálica, cuyo método se llama radiestesia. Y tras estudiar los 29 acueductos del valle de Cantalloc en Nazca (de 2,000 años de antigüedad), reveló una interesante relación entre la hidrología, la geología, la antropología y los geoglifos.
Como se sabe, Nazca es una de las placas continentales más activas de la región, de manera que los frecuentes sismos hacen que el desierto y los Andes se eleven un poquito más, produciendo una ligera separación entre las rocas (fallas geológicas) que permite que el agua drene.
Juan Valdivia, guía de turismo y uno de los estudiosos de Nazca, dice que ese fenómeno fue conocido por la cultura Nazca, y por eso construyeron una red de canales totalmente empedrados, con la finalidad de recoger las aguas que discurren por el subsuelo, en el que se incluyen las filtraciones de los ríos Aja, Tierra Blancas y Nazca. Estima que la obra demandó 20 años y unos 1,500 hombres.
Pero Johnson quería ir más allá de lo que se sabía. Empezó a realizar estudios con tomas satelitales y a señalizar los cursos de aguas subterráneas. Se tomó el tiempo de analizar unas 800 figuras y alrededor de 13 mil líneas. Con mapa en mano se trepó a una colina y divisó los trazos en el desierto, descubrió que dos fallas subterráneas desembocaban en uno de los puquios. Entonces, el investigador se planteaba una nueva hipótesis: Las Líneas de Nazca serían un plano de los acueductos.
Su anuncio causó asombro en una concurrida presentación en la Universidad Nacional de Ingeniería. Hizo un recuento de los trabajos de María Reiche que hablaban del “calendario astronómico más grande del mundo”, de Markus Reindel y los “caminos ceremoniales”, y de Erich von Däniken que alucinaba con “una pista de aterrizaje para naves extraterrestres”. Para el tema de los acueductos, se apoyó en los estudios de Katharina Schreiber y Josué Lancho quienes concluían que fueron construidos en épocas en que el valle soportaba inclementes sequías, aumento de temperaturas y escasez de agua dulce.
Al final pudo -según David Johnson- comprobar que los geoglifos servirían para indicar las épocas de sequía, las bolsas de agua subterráneas, y el lugar donde las corrientes cambiaban de dirección. El asunto era armonizar las evidencias con la cartografía del lugar. Dice el investigador que “desde lo alto es como leer un libro página por página, es ver al colibrí apuntando a un pozo grande como bebiendo agua, la ballena nadando sobre un surco, un árbol brotando de un acuífero, el trapezoide identifica a los pozos de agua y los círculos indicaban la existencia de manantiales”.
Convincente o no, nadie duda que los antiguos nazcas dominaron la ingeniería hidráulica a la perfección. O como dice Johnson “elaboraron toda una cartografía usando los geoglifos, en la que mapearon las fuentes de agua, ubicaron su lugar de residencia y hasta el sitio para enterrar a sus muertos”.
Sobre las interpretaciones que señalan un propósito ritual, el estadounidense comenta “¿para que reza la gente en el desierto? Para pedir agua. ¿Y si te das cuenta que el agua está en los cerros?, ¿a quién le vas a rezar?
Si bien el estudioso advierte de que su teoría no puede aplicarse a todas las Líneas de Nazca, sí corresponde a muchas de ellas. Incluso, plantea, que esta cultura no colapsó por los cambios climáticos, como sostiene la historia oficial, sino por los conflictos en la distribución y administración del agua. De ahí que el agua se reduce en tres palabras -en su opinión- claves para la supervivencia de la población: preservar, conservar, administrar.
Actualmente, los acueductos siguen irrigando varios campos de cultivo. Un sistema que funciona desde hace 2 mil años. Los nazcas creyeron en los astros, en el culto al agua y a la tierra, pero esencialmente, fueron respetuosos de la madre naturaleza. Algo que deberíamos tomar en cuenta antes de que sea demasiado tarde.
Datos:
• En todo el valle de Nazca hay 35 acueductos. Su profundidad máxima alcanza los 12 metros. Su construcción se basa en interceptar la napa freática mediante zanjas y socavones (lo suficiente para permitir su ventilación y mantenimiento).
• En Irán existen acueductos conocidos como ganats. Se tratan de túneles de 2,700 años de antigüedad, de 30 kilómetros de largo y hasta 100 metros de profundidad. Se calcula que por lo menos existen 22 mil ganats, es decir, más de 160 mil kilómetros de canales subterráneos para abastecer a 40 mil habitantes.
Acueductos de origen milenario, piramides ocultas entre cerros de arena y el cementerio donde descansan los hombres que dominaron el desierto son solo algunos de los argumentos turísticos de Nasca, más allá de las famosas líneas que investigó María Reiche.
Desde mi asiento en el ómnibus observo, a contraluz, las sombras profundas de los huarangos mientras las dunas se pintan de dorado, al atardecer. A la distancia, el cielo se funde en tonalidades azules y yo repaso con la memoria paisajes de ensueño, locaciones mágicas que me ha dejado este viaje. Y pensar que todo empezó cuando preguntaste a dónde iríamos este fin de semana, “¡Vámonos a Nasca!”, te dije. Y tú hiciste un gesto como quien reclama que ahí solo había por conocer las líneas que estudió María Reiche. “Vamos y te demuestro lo contrario”, te respondí.
La ciudad de Nasca se encuentra a 460 kilómetros de Lima, en la región lca, a siete horas en ómnibus por la Panamericana Sur. Tiene una temperatura promedio de 30 grados centígrados, pero en verano suele llegar a los 37. Decidimos almorzar en Ica para luego tomar la conexión a Nasca, a la que llegamos al final de la tarde. Una vez en Nasca, uno encuentra hoteles de todos los precios. Después de instalarnos, buscamos donde cenar e hicimos un pequeño recorrido por la plaza: linda ciudad, tranquila, limpia, ordenada. Hay que descansar, que la aventura empezará mañana.
Las pirámides “¿Así que tu creías que las líneas de Nasca las hicieron los extraterrestres? Siento desilusionarte –le dije–. Te voy a llevar a la ciudad donde vivieron quienes las hicieron”. Y con estas palabras, la convencí para llevarla a conocer el centro ceremonial de adobe, Cahuachi. Se ubica en la parte baja del valle, a unos 28 kilómetros del centro de la ciudad. Fue allí donde se concentraron los grupos más importantes de la sociedad Nasca. Un lugar sagrado, habitado por una gran casta religiosa.
Son 34 las pirámides entre cerros de arena, pero solo algunas están al descubierto, de tal forma que pareciera que la arquitectura de barro se mimetiza con las dunas del desierto.
Los sectores más importantes de esta antigua ciudad son la Gran Pirámide, con sus cerca de 29 metros de altura, el Templo de las Plataformas Escalonadas y las plazoletas ceremoniales de Cahuachi. Hasta este centro de culto arribaba la población para realizar conjuros y pagos a sus dioses, en diferentes ritos religiosos y ceremonias.
Todos los años, desde hace más de dos décadas, un equipo de arqueólogos realiza largas y meticulosas campañas de excavación arqueológica buscando desenterrar estos antiguos templos que datan del 400 a. C. hasta los 400 d. C, cuando el sitio estaba en un período de transición entre las culturas Nasca y Paracas.
Esta edificación fue abandonada tras dos grandes aluviones ocasionados aparentemente por el Fenómeno El Niño, que en ese tiempo ya hacía sus travesuras, y por un terremoto que habría ocurrido entre los 350 y 400 de nuestra era. El cementerio Elizabeth estaba maravillada, así que luego de ver donde vivían los nasca, ahora nos tocaba ver donde morían. Un taxista se ofrece a llevarnos; nos dirigimos al sur. Él nos promete que, además del cementerio de Chauchilla, nos hará conocer una plantación de algodón nativo, promesa incompleta. La famosa plantación de algodón fue una sola mata la entrada del centro de control de ingreso al cementerio. Pagamos nuestra entrada y un sendero de piedras blancas nos llevó por las diferentes fosas abiertas que, en el fondo, dejan ver esqueletos, cráneos y otros restos a la intemperie. Está claro que este lugar ha sido armado para los turistas; ahí están las momias vestidas en una especie de puesta en escena de fardos abiertos. Así eran los entierros de estos hombres que hicieron del desierto su hábitat.
Dunas y más dunas
Para terminar el día con diversión, alquilamos un tour que nos llevó a Cerro Blanco, la duna más alta del mundo, con 2,078 metros de altura. Se encuentra a unos 20 kilómetros de Nasca, en la llamada Cuesta del Borracho. Acá, al igual que en Ica, podrá hacer sandboard y caminar por las siempre cambiantes dunas. Pasamos momentos que difícilmente olvidaremos. Ya en el ómnibus, ella descansa. Ahora sabe que no son solo las impresionantes líneas de Nasca lo que uno puede encontrar y disfrutar al sur de Ica, sino también sus paisajes, su pisco, su historia, su arqueología y sus dunas.
Los acueductos de Cantayo
– Para dominar el desierto, los nascas necesitaban agua. A 8 kilómetros de la ciudad, 12 minutos en auto, conocimos algo sorprendente.
– Hace 2,000 años, los habitantes de Nasca desarrollaron un sistema de acueductos subterráneos para irrigar las partes secas del valle. Este sistema de irrigación es único en el Perú y, tal vez, en el mundo.
– Aún existen más de 30 canales, empleados en la actualidad por los campesinos que siembran algodón, maíz, frijoles, pallares, papas y frutas.
– Los de Cantayo son canales construidos con canto rodado, piedra laja y troncos de guarango que han resistido el paso del tiempo. Al fondo, sigue corriendo, como desde hace siglos, una corriente de agua cristalina.
De interés
➔ Desde Lima, el viaje en ómnibus dura alrededor de 6 horas. Vaya con ropa ligera sin importar la época del año. No olvide el protector solar, repelente y lentes de sol.
➔ Para volar sobre las Líneas de Nasca y Cahuachi: Aeropalcazu (Telf.: 056-771978).
➔ Para hospedarse: Casa Andina Nazca. Jr. Bolognesi 367, Nasca, a media cuadra de la plaza de Armas. También, hotel Nazca Lines (Jr. Bolognesi 147) y Ecolodge Wasipunko (Panamericana Sur km 457. Telf.: 95679-0111).
RESÚMEN Los puquios de Nasca funcionan como pozos horizontales y se hallan ubicados en los valles Aja, Tierras Blancas, Nasca, Taruga y Las Trancas en la costa sur del Perú. Los puquios extraen agua desde un horizonte subterráneo con agua a la superficie. Esta agua es usada para la irrigación de los campos. Se cree que la gente de la zona de Nasca construyó los puquios entre los años 500 y 600 d.C. El presente trabajo investiga la importancia actual de los puquios, su administración, factores que causan su uso o su abandono y como su mantenimiento es organizado.
En la región de Nasca se realizaron observaciones y entrevistas con usuarios y representantes de organizaciones administrativas como el Instituto Nacional de Cultura o la Junta de Usuarios. Las entrevistas dieron a conocer que los puquios son solo un método entre muchos disponibles localmente para extraer el agua. La existencia de los puquios en el futuro se encuentra en peligro a causa de la abertura legal e ilegal de pozos nuevos. Otro problema es la falta del mantenimiento de los puquios. También el mal tratamiento de los puquios de mucha gente en la región esta causando peligro para su futuro.
Palabras claves: acueductos, desierto, irrigación, Nasca, puquios.
ABSTRACT
The puquios of Nasca are “horizontal“ wells, which are located in the valleys Aja, Tierras Blancas, Nasca, Taruga and Las Trancas on the Peruvian south coast. They produce water that flows subterranean to the surface of the earth. This water is used for agricultural irrigation purposes. It is believed that the people of the Nasca built them in the years 500 to 600 after Christ. The present thesis investigates the actual importance of the puquios, their administration, facts that are causing their use or no use and how their maintenance is organized.
In the region of Nasca, observationes were made and interviews were conducted with users of the puquios and representatives from administrative organizations such as the National Cultural Institute or The Union of the Water Users. From these interviews it became clear that the puquios are only one of many local water extraction methods available. The future existence of the puquios is in danger because of the legal an illegal building of wells. An other problem is the general lack of maintenance of the puquios. Also the mistreatment of the puquios from many people in the region causes danger for their future.
Keywords: puquios, aqueduct, irrigation, Nasca, dessert.
Autores:
Konrad Berghuber Doctorado en el Instituto de Agricultura Orgánica, Universidad de las Ciencias Agrícolas, Gregor Mendelstraße 33, 1180 Viena, Austria.
Christian R. Vogl AO Univ. Prof. del Instituto de Agricultura Orgánica, Universidad de las Ciencias Agrícolas, Gregor Mendelstraße 33, 1180 Viena, Austria. E. mail: [email protected]
INTRODUCCIÓN
En muchas partes del mundo el agua escasea o sólo está disponible en cantidades muy pequeñas. En ese caso, para posibilitar el cultivo de plantas hay que irrigar los campos, y para eso hay que buscar fuentes de agua en la zona. La región de la costa sur del Perú es una de las zonas más secas del mundo, y es mayormente desértica. Allí se cuenta con muy pocas lluvias durante el año. Sólo en los valles a lo largo de la costa, como en Lima, Cañete, Pisco, Chincha o Ica, se encuentra agua en los ríos que vienen de los Andes. En muchos de estos valles los ríos llevan agua durante todo el año, y por eso se puede regar siempre con esta agua. En la provincia de Nasca la situación es distinta a la de otros valles de la costa sur, porque esta zona del desierto costero peruano es aún más seca.
Desde hace mucho tiempo el riego ha sido un gran problema en la zona, ya que los ríos de los valles no llevan agua durante todo el año. Para resolver este problema, los (as) antepasados (as) nasqueños (as) de dicha región descubrieron la existencia de agua en el subsuelo. También consiguieron localizarla y extraerla del subsuelo. Lo último les resultaba difícil, sobre todo porque entonces no disponían de tecnología apropiada para bombear el agua.
Pero los (as) antiguos (as) nasqueños (as) crearon un método para extraer el agua desde el subsuelo por medio de una red impresionante de puquios que se encuentra en cuatro valles de la provincia de Nasca, y que se extiende a casi todas las partes de los valles. Esta red de puquios, que es parecida a las galerías filtrantes en España o a las quanats del medio oriente, sigue existiendo hoy en día, y, en parte, sigue todavía en funcionamiento. El nombre puquio es una palabra quechua que quiere decir “manantial natural”. Los puquios de Nasca no son una obra natural sino humana. Se usa también el nombre “acueducto” o “galería filtrante” para denominarlos, que es, de hecho, más correcto (Schreiber & Lancho Rojas, 1988).
Figura 1. Puquio tipo zanja abierta o tajo abierto (Lazo, 1997)
Se ha llevado a cabo varios estudios sobre el tema durante el siglo pasado. Unos de los mas importantes son los de Toribo Mejia Xesspe del Museo Nacional de Antropología y Arqueología de Lima (Mejia Xesspe, 1939), de Gonzáles García (1978), del ingeniero de la Universidad Nacional de Ingeniería Alberto Regal (Regal, 1943) y el del sacerdote Alberto Rossel Castro (Rossel Castro, 1977). Todos ellos estudiaron y describieron solo unos pocos de los puquios desde un punto de vista técnico y hidráulico. Los estudios mas recientes y mas completos son los de Schreiber & Lancho Rojas (1988, 1995, 2003). En estos estudios ellos (as) describen todos los puquios y entre otros muy bien el funcionamiento de los puquios.
Figura 2. Puquio tipo zanja llenada o socavón y puquio con extensión tonelada (Lazo, 1997)
Los puquios funcionan como pozos horizontales, y son un sistema de zanjas abiertas (Figura 1) y galerías subterráneas (Figura 2) en las que entra el agua por filtración desde un horizonte con agua subterránea. El nivel freático tiene un nivel más o menos paralelo a la superficie, y para tocar esta capa freática solamente es necesario cavar una zanja o un socavón en un ángulo casi horizontal hasta que intercepte la capa freática. El socavón y la zanja por la que pasa el agua después de la infiltración tienen en su comienzo una altura de entre tres y diez o más metros, y sólo tienen el gradiente necesario para que el agua permanezca en movimiento (Schreiber & Lancho Rojas, 1988). En su final, en el punto en donde el agua llega a la superficie, la mayoría de los puquios tiene una cocha, similar a un lago pequeño o a una piscina, en el caso de que sus paredes estén reforzadas con concreto. En las cochas, el agua se almacena antes de su uso para la irrigación de campos de cultivo. Si un puquio no tiene cocha el agua pasa directamente a los canales de irrigación, que se llaman acequias (Schreiber & Lancho Rojas, 1995, Lazo, 1997).
MATERIALES Y MÉTODOS
Área de estudio
Figura 3: Los ríos de la cuenca del Gran Río de Nasca (Schreiber & Lancho Rojas, 2003)
Los puquios de Nasca se hallan ubicados en los valles de los ríos Aja, Tierras Blancas, Nasca, Taruga y Las Trancas en la costa sur de Perú (Figura 3). Estos ríos forman parte de la cuenca del Gran Río de Nasca (Schreiber & Lancho Rojas, 2003). La cuenca del Gran Río de Nasca políticamente forma parte de las provincias de Palpa, Nasca, Lucanas y Castrovirreyna, pertenecientes las dos primeras al departamento de Ica y las dos últimas a los departamentos de Ayacucho y Huancavelica, y cubre en total una extensión de 10,750 km2. Geográficamente, sus puntos extremos se encuentran entre los paralelos 13°44’ y 15°04’ de latitud sur y los meridianos 74°22’ y 75°26’ de longitud oeste de Greenwich (ONERN, 1971). La ubicación de la zona de los puquios se localiza en el paralelo 14°49’58’’ de latitud sur y meridiano 74°58’40’’ de longitud oeste de Greenwich. La quebrada de Nasca pertenece políticamente al distrito de Nasca, provincia de Nasca, departamento de Ica, región Los Libertadores – Wari (Dolorier, 1992).
Los ríos de los cuatro valles en los que se encuentran los puquios de Nasca son los brazos meridionales del drenaje del Río Grande de Nasca. El caudal de los brazos meridionales es muy pequeño debido a que los tienen una vertiente muy pequeña y el agua pasa por pendientes de gran gradiente. También tienen pocos brazos. El suelo de estas pendientes lleva grandes cantidades de ceniza volcánica, que es muy porosa y absorbe mucho la lluvia que recibe (Schreiber & Lancho Rojas, 2003).
Métodos
Las investigaciones para el presente trabajo tuvieron lugar en área de estudio entre enero de 2004 y junio de 2004. En una primera fase de las investigaciones se buscó bibliografía nacional peruana e internacional sobre el tema de los puquios de Nasca.
En una segunda fase durante una estancia en el área de estudio los primeros datos fueron obtenidos por medio de observaciones directas, como visitas a los puquios en el campo, observaciones participativas y entrevistas semi-estructuradas. Así, durante toda la estancia en Nasca se visitaron los puquios de los distintos valles de la cuenca del río Nasca. Para encontrar los puquios se obtuvo la ayuda de la gente de la Junta de Usuarios y se utilizaron los planos del libro de Schreiber & Lancho Rojas (2003). Para formarse una idea de la administración de los puquios se acompañó a la gente de la Junta de Usuarios varias veces en sus salidas al terreno para resolver problemas relacionados con los puquios o cuando tuvieron lugar asambleas con los (as) agricultores (as). En el caso del mantenimiento y de la limpieza de los puquios se mantuvieron reuniones con los (as) representantes de los puquios para tener la posibilidad de participar en el mantenimiento.
En una tercera fase se realizó una entrevista semi-estructurada con 14 representantes de distintos puquios, con tres delegados (as) de algunos puquios cuyo funcionamiento es defectuoso, con los oficiales de la Junta de Usuarios y con el ingeniero del Instituto Nacional de Cultura (INC) para aclarar asuntos legales, administrativos y técnicos.
RESULTADOS
Situación actual de los puquios
Schreiber & Lancho Rojas (2003) mencionan en su publicación en total 37 puquios (cinco puquios en el Sector de Riego Nasca – Comisión de Regantes Nasca Alto, 25 en la zona de las Comisiones de Regantes Aja y Tierras Blancas del mismo Sector de Riego, dos en el Sector de Riego Las Trancas – Comisión de Regantes Taruga y cinco en la zona de la Comisión de Regantes Trancas Alto del mismo Sector de Riego.
Los datos actuales de la Junta de Usuarios del Sub-Distrito de Riego Nasca (Cuadro 1.) no divergen mucho de los de dicha publicación. Sólo en las zonas de las Comisiones de Regantes de Aja y Tierras Blancas y en Trancas Alto la Junta de Usuarios menciona en cada caso un puquio menos. En total la Junta de Usuarios contabiliza 35 puquios.
En el marco de las visitas del campo, el autor del presente trabajo conoció 37 puquios, 15 de estos se encontraron secos, deteriorados o fuera del servicio regular en el verano 2004 (Cuadro 2). Esto es debido al mal uso del los puquios, a la sequía del verano 2004 en Nasca y al fenómeno “El Niño” del año 1998.
El caudal de los puquios es variable según los años. Depende mucho de la temporada de las lluvias en el altiplano. Los años que allí llueve mucho los puquios se secan más tarde. También los propios puquios tienen cada uno un régimen distinto. Algunos llevan agua durante sólo unos pocos meses, otros, unos pocos, no se secan en todo el año. Los que nunca se secan son los puquios llamados Orcona, Aja, Achaco y Pampón.
La administración de los puquios y de sus aguas
Los puquios son fuentes de agua y monumentos históricos. Por eso se puede contemplar los puquios como cada una de estas dos cosas. Los asuntos del agua son regulados por la Ley General de Aguas, los de los monumentos históricos por la Ley General de Amparo al Patrimonio Cultural de la Nación. En consecuencia se pueden aplicar ambas leyes en el caso de los puquios, con algunas dificultades de coordinación entre ellas, porque la Ley General de Aguas es administrada por el Ministerio de Agricultura (MIA) junto con su órgano subordinado de la administración, el Distrito de Riego, y por la Junta de Usuarios, que es una organización paraestatal, mientras que la Ley General de Amparo al Patrimonio Cultural de la Nación es administrada por el Instituto Nacional de Cultura (INC) que es también estatal. La Junta de Usuarios solamente administra las aguas, conjuntamente con el Distrito de Riego. El INC es el que administra la infraestructura en sí.
La Junta de Usuarios es un organismo paraestatal. Eso significa que la Junta de Usuarios es privada, pero normalizada por el estado, que la somete a un reglamento. La Junta maneja la infraestructura y realiza los presupuestos. Para garantizar un funcionamiento apropiado de la Junta de Usuarios ésta es supervisada y fiscalizada por el estado, concretamente por el Distrito de Riego del MIA. Paralelamente, el INC tiene por ley lo que se llama el área intangible, que es una zona donde se hallan ubicados monumentos históricos, en este caso los puquios, la cual se debe proteger, o sea, que no está permitido el ingreso en estos lugares para que no sean destruidos o se malogren. Cuando surgen problemas concretos en las áreas intangibles el INC se coordina con la Administración Técnica del Distrito de Riego y con la Junta de Usuarios, y ellos intentan, de alguna manera, solucionar los problemas y proteger y conservar los puquios.
Factores que causan el uso o el abandono de los puquios
El mantenimiento
El mantenimiento es el factor clave para lograr un uso de los puquios con éxito. En general se puede decir que si no se retiran las plantas de los ojos o de la parte a tajo abierto, si no se saca la basura de esta parte o si no se retiran los derrumbes en la galería subterránea o sitios encochados a lo largo de la parte a tajo abierto, se obtiene cada vez menos agua del puquio. Si se reduce el caudal del puquio disminuye también la cantidad de terreno que cada usuario (a) puede regar con este agua y, en consecuencia, el beneficio obtenido del puquio por el (la) usuario (a).
El dinero
El dinero, o mejor dicho, la falta de dinero, es un motivo muy importante para que todavía existan muchos puquios y sigan siendo usados por los (as) agricultores (as) de Nasca. Los puquios son una infraestructura que existe desde hace ya mucho tiempo en los valles de Nasca, lo que significa que no hay que invertir dinero para abrir una fuente de agua o para sacar agua del subsuelo. La gran mayoría de los (as) agricultores (as) de Nasca, Taruga o Tierras Blancas no disponen de mucho dinero y no pueden invertir, por ejemplo, en excavar pozos.
La modificación de puquios
En la época de los terratenientes se podían modificar los puquios. En estos puquios se cerró la parte a tajo abierto por completo o parcialmente, y se instalaron tuberías de concreto a lo largo de todo su trayecto, bien en la galería subterránea, bien en la parte cerrada del tajo abierto. Desde un punto de vista agrícola estas modificaciones son más eficaces que los puquios que permanecen en su estado original.
El dinero obtenido de esta manera se reparte entre varias instituciones. El 15% pasa al MIA, un por ciento se destina a la Junta Nacional de Usuarios del Perú, que tiene su base en Lima. En Nasca se queda un 84%, del cual un porcentaje es para la Junta de Usuarios y otro para las Comisiones de Regantes. Del dinero que se queda la Junta de Usuarios, una parte se invierte en las distintas obras de infraestructura de riego que se realizan en los valles. El problema de estas inversiones es que con el dinero recaudado la Junta de Usuarios sólo puede realizar mejoras de la infraestructura con carácter duradero, como por ejemplo compuertas. Pero estas mejoras no se pueden llevar a cabo en los puquios porque están protegidos como patrimonio cultural. No obstante, el mantenimiento y la limpieza de los puquios no son reconocidos como trabajos de reforma de carácter duradero por los que fiscalizar a la Junta de Usuarios. La consecuencia es que la Junta de Usuarios no puede invertir en el mantenimiento y pagar por la limpieza de los puquios.
Otra fuente de ingreso que proviene de los puquios es el dinero proveniente de las entradas que tienen que pagar los (as) turistas para visitar el puquio Cantalloc. Estas entradas las cobra y administra la municipalidad de Nasca y ellos, según la gente del INC, no invierten el dinero en revalorizar, proteger y conservar los puquios.
Por lo tanto, a pesar de que se obtienen ingresos de los puquios, finalmente no queda dinero para invertirlo en su conservación. La consecuencia es que los (as) usuarios (as) tienen que llevar a cabo los trabajos sin recibir compensación económica.
DISCUSIÓN
Si los (as) agricultores (as) tuvieran en el futuro más dinero, todos (as) abrirían su propio pozo privado para usarlo en vez de los puquios. Los (as) agricultores (as) que tienen dinero ya excavan sus propios pozos. Cuando se habla con la gente en las chacras, muchos (as) sueñan con tener un pozo propio para poder regar más terreno. Pero excavar y mantener en funcionamiento un pozo es costoso. Hay que alquilar maquinaria y hay que comprar un motor y carburante. A pesar de la actual situación económica en el Perú en general, y en Nasca en particular, la gente encontrada y entrevistada piensa que la situación podría mejorar en el futuro, es decir, que van a ganar más dinero. Si ocurre esto es de suponer que una tecnología como la de los puquios no resultará muy atractiva, teniendo en cuenta que precisa de tanto trabajo no remunerado.
Sin un plano general para cada uno de los valles donde se encuentran ubicados los puquios, en el que se indiquen los puntos donde se pueden excavar pozos de manera que no reduzcan el agua de los puquios, la gran mayoría de éstos se secará en el futuro y desaparecerá.
Cuando sólo se habla de la apertura legal de pozos y pozos cochas se encuentran varios problemas. Uno de ellos en la zona de Nasca es que no se conoce bien el movimiento del agua en el subsuelo ni cómo se influyen recíprocamente las distintas tomas de agua subterránea. Algunos (as) de los entrevistados (as) dicen, además, que sólo hay que ir al MIA y comprar el derecho para poder abrir un pozo nuevo. Allí es posible mencionar el sitio donde se quiere excavar y normalmente se puede abrir el pozo sin que se realice ningún tipo de estudio de la posible influencia sobre el caudal de un puquio. Según la gente de la Junta de Usuarios desde hace unos pocos años la Administración Técnica del MIA, a través de un programa de la Intendencia de Agua, empezó a monitorear anualmente algunos puquios para indicar las zonas donde se pueden hacer pozos sin que haya interferencias con otras fuentes hídricas. Además del problema de la apertura legal de
pozos y pozos cochas esta el de las aperturas ilegales.
Sin una mejora de la organización entre los (as) usuarios (as), los (as) demás agricultores (as) y las personas que usan el agua de los puquios, un mantenimiento duradero de éstos es imposible. Los puquios son usados por mucha gente de diferentes maneras. La responsabilidad del funcionamiento de los puquios la tienen sólo los (as) agricultores (as) que usan su agua para el riego. Esta separación entre el uso y la responsabilidad causa muchos problemas. Es necesario que se distribuya la responsabilidad del mantenimiento para poder conseguir un mejor funcionamiento del mismo. Eso quiere decir que todo (a) aquel (la) que use los puquios y su agua, sea para regar las chacras, para abrevar las animales, para lavar ropa o para bañarse, debe también ser responsable del mantenimiento.
Para lograr esto los Comités de Regantes deben incluir también a los vecinos de los puquios, tanto a los dueños de las chacras al lado de los puquios como a la gente que vive en su cercanía y a los dueños de los rebaños. Entonces ellos/as, de acuerdo con la intensidad del uso del agua del puquio, también deberían participar en los trabajos de limpieza y mantenimiento de los puquios o pagar a alguien para que lo haga. Si los (as) agricultores (as) y los (as) demás usuarios (as) de los puquios estuvieran obligados (as) a reunirse para realizar la limpieza y el mantenimiento de los puquios también sería más fácil hacer estos trabajos de manera que el mantenimiento fuera más duradero. Es decir, que se podrían dejar accesos para que la gente o los rebaños alcancen la orilla de manera que arrojen menos tierra o piedras al interior del puquio y así se estropearían menos las orillas. También se podría intentar preparar zonas en las que el agua tenga una profundidad suficiente para bañarse o para lavar ropa sin encochar los puquios.
Con una mejora de la organización entre los distintos grupos de usuarios (as), un mejor conocimiento de los movimientos del agua subterránea en la región de los puquios y en una sociedad dando valor al patrimonio cultural, los gran construcciones para la extracción del agua que son los puquios de Nasca pueden ser usados y visitados en el futuro como les corresponde.
Agradecimientos
El autor agradece especialmente a los (as) compañeros (as) de las entrevistas y a los oficiales de la Junta de Usuarios de Sub-Distrito de Riego Nasca y del Instituto Nacional de Cultura Nasca por su colaboración en la fase de campo de este estudio. Así también quiero agradecer al ingeniero Guillermo Aguirre y a la Universidad Nacional Agraria La Molina por ayudarme en la orientación en el Perú y por apoyarme con diferente infraestructura. Un agradecimiento especial a Elena Valdés Luján por la corrección del español del presente trabajo.
REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA
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