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María Reiche Neumann: a modo de homenaje a la insigne investigadora de las lineas de Nasca

maria reiche 31

La investigación llevada a cabo por Woodman y su equipo de la “International Explorers Society” (24) -un organismo de investigación arqueológica internacional con sede en Coral Gables, Florida-, no sólo les remitió a antecedentes tales como el de los hermanos Joseph y Jaques de Montgolfier (25) -aquellos franceses que volaron en el siglo XVIII a bordo de un globo de aire caliente que ellos mismos habían fabricado-, sino que les permitió realizar un sorprendente descubrimiento: la existencia del cura jesuita Bartholomeu Lourenço de Gusmão -nacido en 1685 en la ciudad brasileña de Santos e hijo de un médico forense- (26), quien en 1709 realizó una sorprendente demostración de vuelo ante el rey de Portugal, en Lisboa. Este intrépido aeronauta de la época colonial portuguesa había inventado un globo fabricado con algodón. El legendario vehículo aéreo recibió el nombre de “la Passarola”, que en portugués significa “gorrión”. Se dice que a bordo de este artilugio, su inventor se elevó muchas veces a más de mil metros de altura, por lo que fue llamado “el voador”, el volador. Pero, para desventura de este precursor de la aviación, una enfermedad se lo llevó a la tumba a los 38 años, y su invento no pasó de ser una simple anécdota.

Con todos estos antecedentes, lo que acabó por convencer al equipo de la “International Explorers Society” fue la existencia en la pampa de unos hoyos negruscos que salpicaban el desierto. Después de muchas observaciones, Woodman los interpretó como restos de fogatas, y lanzó la teoría de que los creadores de estos enormes dibujos no sólo habrían encendido hogueras para calentarse en las noches o por razones rituales, sino también… para volar.

Así fue como los colaboradores de Woodman pretendieron demostrar sobre el terreno que los antiguos peruanos volaron efectivamente, planteando la repetición del proceso. “Pero, sobre todo –prosigue Stingl— trataron de localizar sepulturas nasquenses que no hubiesen sido todavía menoscabadas por los huaqueros (Nota 4), para encontrar en ellas tejidos que estuviesen aún bien preservados. Y equipados con una fotografía del aparato aéreo de Gusmão, con varios ceramios nasca en los que, en su opinión, estaban representados vuelos en globo, y finalmente, pero no en último lugar, con 6 “muestras” de tejidos nasca (4 de ellos provenían de sepulturas particulares de Cahuachi, la “capital” de los nasca, y los otros dos eran tejidos con los cuales aquellos indios habían confeccionado sus vestimentas ceremoniales), Woodman y algunos de los otros actores principales del proyecto Nasca volaron –primero en un avión normal— a Sioux Falls, en Dakota del Sur, ciudad en la que se halla la empresa más importante del mundo especializada en la fabricación de globos inflables con aire caliente.”

4.2. La “Cóndor I” alza el vuelo…

Los resultados de los análisis de los tejidos nasquenses, hechos en los laboratorios de la firma “Raven”, fueron asombrosamente favorables. Mientras que esta empresa, la más moderna del mundo, fabricaba sus dirigibles con materiales textiles de 65 por 35 hebras por centímetro cuadrado, los tejidos de algodón de Nasca eran mucho más densos, pues ellos tenían 75 por 40 hebras por centímetro cuadrado e, incluso, en una de las vestimentas ceremoniales, se reveló una densidad de ¡80 por 45 hebras por centímetro cuadrado!”.

Figura 23. La "Cóndor I" levanta el vuelo en su histórico paseo sobre las líneas de Nasca, el 23 de noviembre de 1975. Foto de Larry Dale Gordon, obtenida del portal "Le Perou" de Yann Michel (Francia).

Con ello se demostró que hace más de 1.500 años los antiguos peruanos ya manufacturaban textiles de una calidad insuperable, y se demostró también que estos textiles podían servir para los propósitos que se había trazado Woodman, de modo que diseñó un globo inflable, al que bautizó “Condor I” (26) El aspecto externo de este globo era el de una pirámide invertida manufacturada en fibra de algodón, de 25 metros de altura por 25 metros de ancho. La góndola de este artefacto era una especie de barquilla de unos 2,5 metros de longitud fabricada con totora, una hierba acuática que abunda en las márgenes del lago Titicaca y en la costa norte del Perú. En la canastilla cabían dos personas. Para volar sobre las líneas de Nasca, Jim Woodman escogió como copiloto al británico Julian Nott, un aeronauta experimentado que había batido en el récord mundial de altura a bordo de un aerostato (27).

La gesta de la “Cóndor I” concitó la atención de la Prensa nacional e internacional. El 23 de noviembre de 1975, la nave, a la que habían puesto por emblema la figura del cóndor de la pampa y otros dibujos alusivos, inició su primer vuelo sin contratiempos, impulsada por el mismo sistema de propulsión que emplearon tanto los hermanos Montgolfier como el jesuita Gusmão, es decir, llenando de aire la gran cámara del globo y calentándolo con un fuego controlado. El extraño “Globo Indígena” se elevó majestuoso sobre el desierto peruano, ante la emoción y los aplausos de quienes asistieron al experimento; la nave se fue alejando hasta alcanzar los 130 metros de altura, desde donde sus tripulantes pudieron observar el mismo panorama de líneas y figuras que habrían visto los hipotéticos “globonautas precolombinos”. Poco después, cundió la angustia cuando el globo comenzó a desinflarse y descender bruscamente hasta casi chocar con el suelo. Aunque desconocemos si los hipotéticos antiguos aeronautas sabían de medidas de seguridad a bordo de un vehículo aéreo, lo cierto es que Woodman y Nott tomaron sus precauciones llevando sus propios paracaídas que finalmente no necesitaron, y el breve vuelo terminó siendo un rotundo éxito.

Y como no podía ser de otro modo, la primera persona que felicitó a Woodman y Nott por su hazaña en globo sobre la pampa, exitosa culminación del proyecto Nasca, “fue la reina sin corona del desierto de Nasca, María Reiche”, como recuerda en su libro Miloslav Stingl.

4.3. El aquelarre de las teorías

Woodman, en su momento, encendió la fiebre “ET” por Nasca y sus líneas, y junto con él, investigadores de todos los colores pusieron el ojo en el sur peruano, tratando, a su manera, de resolver el enigma del “quién fue” y el “por qué”. Nasca, entonces, se convirtió en el campo de ensayos para los amantes de la arqueología misteriosa, el realismo fantástico, los cultores del fenómeno “ovni” y la “fantaciencia”; pero también de investigadores muy serios. Y, aunque entre los primeros y los últimos haya un encono a muerte, lo cierto es que todos ellos, sin distinción, han puesto su granito de arena para hacer más profundo el enigma del desierto. Y si tienen algo en común, es que la obra de María Reiche ha sido su referente, el punto de partida para todo el tinglado de sus teorías, algunas más alucinantes que las otras. Teorías, a fin de cuentas, que han sido motivo de la polémica y la diatriba… o la supuesta “resolución” de alguno de los tantos misterios de las líneas… que, a la larga o a la corta, sólo han conseguido agrandar el acertijo.

Lo único verdadero, y esto es más claro que el agua, es que, pese a los años invertidos por tantos investigadores que, llevados de la mano por la doctora Reiche, han hurgado en el desierto en busca del hilo de Ariadna, hasta la fecha, nadie sabe quién hizo los geóglifos. Mientras los arqueólogos “oficiales” insisten que las líneas fueron hechas por la cultura Nasca -y todos a creérselo de puntillas-, hay autores que han recurrido al beneficio de la duda, pues la pampa es una zona deshabitada donde, aparte de los dibujos y líneas, no hay rastro de construcción alguna -llámese muros, pirámides, plazas, casas…-, salvo los restos arqueológicos del llamado “Centro ceremonial de de Cahuachi”, la presunta capital de los nasca, emplazada en una zona apartada de la pampa y que parecen tener poco que ver con los creadores de los geóglifos.

En esta comarca sólo se han encontrado pedazos de cerámica, con la iconografía del pueblo al que los expertos señalan como la “cultura Nasca”: esa maravillosa y colorida artesanía que adorna los museos de todo el mundo. La datación por el C-14, que ubica a esta cultura entre los años 200 y 600 de nuestra Era, fechas consideradas un “dogma” en el mundillo de la arqueología peruana, no ha resuelto el problema, pues una cosa son los restos encontrados en las tumbas de los nasca y otros pueblos de la zona -con cuyos restos orgánicos (huesos, textiles, alimentos, etc) se han realizado las poco convincentes pruebas con el Radiocarbono- y otra, las líneas y figuras diseñadas con materiales inorgánicos, por lo que no pueden ser datadas por este método. Los enterramientos son, a falta de escritura, los libros abiertos del Perú Precolombino, pero hay que recordar que un muerto en su fardo funerario no puede decir “yo lo hice”. Las líneas y las figuras, hechas a base de guijarros y piedrecillas, por milenos expuestos a las inclemencias de la intemperie, sólo pueden ser objeto de la sospecha y la suposición acerca de su origen en el lejano pasado.

4.3.1. Un acertijo de colores

Sin testimonios escritos, sin nada que permita relacionar a los nasca con los trazos del desierto, algunos expertos han creído encontrar pistas, precisamente, en los miles y miles de fragmentos de cerámica y huacos bien conservados descubiertos en las sepulturas. Aves, plantas, seres antropomorfos, extrañas serpientes, “cabezas trofeo”, peces… son los motivos artísticos que adornan las vasijas más hermosas y alegres del antiguo Perú. Pero entre toda esta iconografía, hay dibujos en cerámica muy similares a los inmensos diseños de la pampa de Nasca. La discusión estriba en que, para algunos autores, el hecho de encontrar este tipo de motivos artísticos entre los nasca es un indicio de que esta gente fue la creadora de las líneas, en tanto que, para otros, cabe la posibilidad de que los anónimos alfareros se hayan inspirado en las mismas figuras del desierto para decorar sus “huacos”, como llaman a esta artesanía en el Perú. Mala suerte, pues, ya que por más que una vasija o un plato aparezca en una tumba, no hay modo de saberlo… no cabe duda que los nasca se llevaron su secreto al más allá; darle vueltas y vueltas a este enigma es como tratar de responder el aforismo: “¿quién es primero, el huevo o la gallina?” Sólo se puede decir que aquí vivió un pueblo denominado Nasca, los autores de una de las cerámicas más artísticas del antiguo Perú, que tal vez heredaron parte de unos ancestrales conocimientos astronómicos, pero no se puede afirmar que ellos fueron los autores de las líneas y figuras de la pampa.

Figuras 23 a. y 23 b. Una muestra del ingenio nasca. Este "huaco" (izquierda) tiene los mismos rasgos del gigantesco geóglifo conocido como "la ballena asesina" (derecha). Imágenes del Museum fur Volkerkiunde, Wien (Austria).
Figura 23b

Nasca es pues, un rompecabezas hecho a la dimensión de su leyenda. Hace incontables milenios, anónimos personajes, sin duda muy sabios, retiraron miles y miles de toneladas de arena y piedras para crear unas líneas y figuras imposibles. ¿Por qué? Nadie lo sabe, ni se sabe nada al respecto, salvo dos puntos: 1) que los geóglifos, por su tamaño, tienen que ser vistos desde el aire -obligatorio, pues, de lo contrario, uno se pierde en un laberinto-, y 2) que los gigantescos dibujos se pueden observar también con claridad desde las colinas y montañas circunvecinas, y dunas al borde de la llanura. Si cabe, hay un tercer punto: las líneas y dibujos en el suelo se pueden pisar, seguirlos a pie, dar vueltas alrededor de ellos, tarea que, sin duda, puede tomar meses, años… debido a su gran tamaño.

Entre todas las teorías que se han vertido sobre el origen de los diseños gráficos de la pampa, cabe resaltar cuatro de ellas.

4.3.1.1. La “huida” de Viracocha

Según una vieja leyenda, el dios Kon Tiki Viracocha, hijo del Sol y de la Luna, fue el responsable de que el paisaje de la pampa perdiera su verdor y se volviera un desierto, y que la gente de Nasca, que antes vivía allí, se tuviera que retirar a los valles vecinos para poder sobrevivir. Se dice que después de recorrer los Andes, creando seres vivientes y formando montañas, Viracocha tuvo que huir de otros dioses -no sabemos porqué-, y buscó refugio en el mar, donde desapareció sin antes prometer volver. Por ello, los sacerdotes y el pueblo de los valles cercanos hicieron peregrinaciones al desierto, donde crearon las líneas rectas para utilizarlos como senderos y trazaron los triángulos despejados para aglomerarse allí y esperar el regreso de aquel esquivo dios que, a largo plazo, nunca volvió. Desesperados, los hombres hicieron entonces las figuras de animales, con el ánimo y la idea de que así su dios los vería montado en su nube. Desde entonces, las pampas se convirtieron en un lugar de peregrinación, un lugar sagrado donde se podría realizar una “comunicación” entre la Tierra y el Cielo, ya que los indígenas creían que con los geóglifos entraban en contacto con su divinidad.

4.3.1.2. Recuerdos del futuro…

Según autores como Erich von Däniken, unos extraterrestres trazaron pistas en la pampa de Nasca, sobre las cuales podían aterrizar y volver a despegar. Por lo que estos geóglifos son en consecuencia “pistas de aterrizaje de naves espaciales”, teoría avalada por autores como el ya desaparecido doctor Javier Cabrera (29), el creador del famoso “Museo de piedras grabadas de Ica”, para quien, además de seres de otros mundos, fueron habitantes de la Tierra, de una humanidad primigenia, los autores de las inmensas “pistas”, que utilizaban, mediante una sofisticada tecnología, para lanzar sus naves voladoras al Cielo.

Se dice también que muchas de las figuras de animales, como las aves, fueron diseñadas por los mismos nasca, en recuerdo de “sus dioses” venidos del cielo; según otra teoría, estos seres del espacio habrían hecho las “pistas”, consideradas los trazos más antiguos, utilizando unos conocimientos que después adquirieron parcialmente ulteriores poblaciones de la zona. El “hombre lechuza” sería, en tal caso, uno de estos “extraterrestres”… lo pusieron allí “para pedirles que regresen”.

4.3.1.3. “Hablan” las estrellas…

Según esta teoría, la más aceptada hasta ahora, la pampa no es otra cosa que el “Calendario astronómico más grande del mundo”. Desde que Paul Kosok y María Reiche relacionaron las líneas con los solsticios y equinoccios, algunos autores afirman también haber encontrado que muchas de estas figuras señalan alguna constelación, una estrella o, de hecho, marcan un evento celeste acaecido en un momento determinado del pasado. Esto explicaría la infinidad de líneas que parten de puntos concéntricos para dirigirse al horizonte en diferentes direcciones. Pero hay que recordar que los actuales habitantes de Nasca también pueden observar otras constelaciones en el firmamento, al igual que sus antepasados. Antes se decía que había una paridad entre los animales y plantas de la pampa de Nasca y ciertas estrellas, y que éstos eran responsables de toda la vida existente en la Tierra. Aún así, pero sin motivos “mágicos”, figuras como la del mono o la ballena parecen tener cierta relación con grupos de estrellas o constelaciones.

4.3.1.4. El agua y las líneas

Hay expertos en ingeniería hidráulica que apoyan esta teoría. Y esto, basado en las características del clima de esta región. Tal parece que la sequía y la abundancia marcaron la vida de los habitantes de los valles de los ríos Palpa, Nasca e Ingenio, corrientes de agua que a veces se niegan a traer el líquido elemento. Por lo que los hombres de estos valles tuvieron que aprender a conocer todas las fuentes de agua no fluviales, tales como las que circulan por las capas freáticas, mismos ríos subterráneos. Su experiencia como agricultores llevó a los nasca o a sus antepasados a construir canales artificiales que conducían el agua –los conocidos “puquios”- que conducían el agua hasta el lugar donde era tan necesaria.

Por eso hay quienes consideran las líneas trazadas en la superficie del desierto como marcas que indican el camino de fuentes subterráneas del tan necesario líquido. Por ejemplo, los trapecios se ubican directamente sobre la fuente de agua. Y las dimensiones de estas figuras parecen tener relación con la importancia del curso de agua en mención, saber cuán caudaloso es y la dirección que sigue. Las líneas en zigzag denotarían con sus ángulos dónde se acaba el agua, y las espirales, por su parte, indican que en ese lugar el agua subterránea cambia de dirección. Estas líneas, pues, son los diseños en la superficie de las corrientes de agua subterránea, algo tan necesario para un pueblo que siempre sufrió por su falta o escasez.

Nota de VA: El contenido de este capítulo 4 ha sido preparado con información de Miloslav Stingl (1) y el portal Nasca Museum Online (28)

5. ¿Sabía usted que…

…según cuenta Ana María Cogorno, la insigne estudiosa se levantaba antes del amanecer, a las 5 de la mañana, “para poder ganarle al Sol”, y caminaba en soledad entre cinco a seis kilómetros diarios para realizar sus investigaciones.

…María vivió por 13 – 14 años en la misma pampa, prácticamente sobre las piedras. Su dieta era muy frugal: fruta, pan integral, limones, chancaca (extracto de caña de azúcar, considerado un manjar en el Perú), chocolate, etc. Utilizaba vasijas de cerámica para llevar agua al desierto. En sus primeros años en la pampa, no tenía luz ni agua y se bañaba en el río Ingenio, al sur de la ciudad de Nasca, como ella misma cuenta.

…como cuenta Ana María Cogorno, María sí se enamoró, “y su gran amor eran las líneas y figuras desde Palpa hasta Nasca”. Sin embargo, las malas lenguas afirman que lo estuvo de Paul Kosok, aunque éste era casado y con hijos. Ana María Cogorno comentaba, al respecto, que “su amor por Paul Kosok” era mentira. “La gente hablaba por las puras mentiras…”, dice su hija adoptiva.

…María Reiche captó en muchas de las figuras de Nasca la relación de éstas con diferentes grupos de estrellas; así identifica al “Mono” con la constelación del “Escorpión”, a la “Araña” con la del “Navío”, mientras que la del “Triángulo” estaría relacionada con el “Can Mayor”. Por otra parte, se ha creído ver en el “Ave Fragata” una señalización al Hemisferio Norte de la bóveda celeste.

…María Reiche hablaba cinco idiomas (alemán, francés, español, inglés e italiano), y era doctora en Matemáticas, Física, Geografía y Pedagogía.

…al margen de quienes hicieron las tan famosas líneas, los nasca fueron unos eximios ceramistas, sobre todo por el colorido y el diseño realista de su artesanía en arcilla y barro. El mundo natural que los rodeaba, pero también formas míticas, les sirvieron de inspiración. En muchos de sus ceramios se puede descubrir que conocían muy bien las figuras del desierto.

… hace poco dos arqueólogos, el peruano Johny Isla y el suizo Markus Reinder, ambos de la “Fundación de Investigaciones Arqueológicas Suiza-Liechtenstein”, que hace unos años realiza investigaciones de campo en el Perú, dijeron haber resuelto el misterio de Nasca aduciendo que unos “geóglifos” descubiertos en Palpa eran los más antiguos; sin embargo, Ana María Cogorno aclaró que tales restos no eran geóglifos –como los que hay en la pampa de Nasca— sino petroglifos. (14)

…18 tipos de aves se encuentran representadas en las líneas de Nasca.

…Manuel Jesús Orbegozo, veterano periodista de un diario limeño, describe así a la dama de Nasca: “alta, delgada, impresionante, con un corte de pelo a lo garzón, con una simple chompa de algodón, una falda descolorida y un par de zapatos de precio ruin…”

…María Reiche nunca rechazó la idea de que seres superiores habrían concebido las figuras del desierto: “hace no menos de dos mil años los antiguos nasca habían construido en las pampas un “centro espacial” para desde ahí estudiar el cosmos…” –explica la matemática alemana. (15)

…Ana María Cogorno nos comentaba que el término “Jumana Colorada”, utilizado por algunos autores despistados, no es el nombre de las pampas de Nasca, sino el de un fundo cercano a la capital de la provincia. Este término fue acuñado en la década pasada (años 90) por el Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú, inspirado en una hacienda del mismo nombre, tal vez por el exotismo de éste. Pero la verdad es que el lugar donde se asientan las líneas jamás se llamó “Pampa de Jumana Colorada.”

… la ciudad de Nasca, capital de la provincia del mismo nombre (Ica), fue fundada en el año 1.595 por el Virrey García Hurtado de Mendoza, en lo que era uno de los asentamientos de la antigua cultura prehispánica de los nasca. Tiene actualmente unos 35 mil habitantes.

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