¿Existe o no existe una filosofía inca?

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Actualmente existen dos posiciones respecto a que si los incas desarrollaron un pensamiento filosófico. Un grupo mayoritario configura la tesis negativa, en el sentido que los incas, del periodo mítico, no lograron saltar hasta ese nivel, que no dejaron la religiosidad, aunque tenían maneras de pensar; y otro grupo que sustenta la tesis afirmativa, por lo que pasemos a revisar detenidamente estas posiciones.

Extracto de la tesis:
La Filosofía en los incas
Autor: Juan Pablo Anticona Cebrián

1.1 Tesis negativa (No existe una filosofía inca).

Según la leyenda de Garcilaso de la Vega, Manco Cápac y Mama Ocllo salen del lago Titicaca y caminan con dirección al Cusco con una barra de oro que se hundiría en el lugar donde se debería fundar la ciudad capital del imperio. La barra de oro se hunde en el cerro Huanacaure (Valle del Cusco, al sur de la ciudad) y Manco Cápac baja reluciente, vestido en plata ante los pobladores del Cusco que, sorprendidos, acuden a su llamado y se someten.

El historiador Pons Musso (1995) menciona que Manco Cápac se dedicó a enseñar a los hombres el cultivo de la tierra, hacer sembríos, construir arados y demás instrumentos de labranza, hacer acequias para aprovechar el agua de los arroyos, y también a fabricar calzado. Mama Ocllo se dedicó a enseñar a las mujeres, los oficios propios de ellos como hilar lana y algodón y tejer, hacer vestidos para ellas mismas, sus maridos e hijos, así como todos los demás oficios propios de la mujer. Estos primeros gobernantes del Cusco fueron pues, “grandes maestros”, pero no pensadores. José Carlos Mariátegui (1987) en sus 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana tiene un capítulo llamado El Factor Religioso, 1. La Religion del Tawantinsuyo, donde efectivamente, solo se refiere a mitos, ritos y “religión quechua”, y donde opina que: La religión del Tawantinsuyo no estaba hecha de complicadas abstracciones, sino de sencillas alegorías”. De otro lado, para el amauta comunista, los incas con su religión animista trataban “no tanto de sustituir como de elevar la religiosidad de los pueblos anexados a su imperio”. Además, dice: (1,987) “La iglesia tenía el carácter de una institución social y política. La iglesia era el Estado mismo” . Por tanto, si para Mariátegui, la religión inca era simple, sencilla, y era lo que había en todas las instancias sociales, no cabía hablar de una filosofía.

En el tomo I de La Historia de la Filosofía del filósofo e historiador soviético Miguel Alejandro Dynnik (1962), capítulo VIII, en su 3° parte titulada La filosofía en los países de América Latina durante el siglo XVIII, vemos que empieza la historia de los países latinoamericanos desde que (1962) “fueron colonias de las naciones europeas – España, Portugal y otros-durante largo tiempo”. En ese sentido, coincidimos con la afirmación de Manrique Enriquez en el sentido que (2002) “Dynnink no hace referencia alguna a América precolombina donde pudo considerar la presencia de un pensamiento filosófico en las culturas Azteca, Maya o Tawantinsuyana aunque les negara la factura de una filosofía”.

Son muchas las voces que afirman no existir una filosofía en el incario y periodo prehispánico. Citando Manrique Enriquez, (2002) al filósofo peruano Augusto Salazar Bondy, indica que este dijo en su libro La filosofía en el Perú (1967) segunda edición, para justificar el inicio del estudio de la filosofía del Perú desde el periodo de la conquista:

(…) “no existen fuentes escritas originales para la investigación del pensamiento anterior (de los españoles) y ser los documentos disponibles versiones indirectas de testimonios orales en los cuales la investigación, que hasta ahora se ha hecho, no ha llegado a distinguir con criterio seguro, en primer término, lo que es original de lo que interpretación occidentalizada y, en segundo término, si hubiera lugar a ello, los contenidos mítico-religiosos de los propiamente racionales…prescindiremos del pensamiento anterior a la conquista española, que si bien posee algunos caracteres comunes a la reflexión filosófica, debe incluirse más bien en las formas de la weltanschauung (concepción del mundo) o en las del periodo mítico”.

Salazar Bondy desestima el pensamiento incaico, pues no sólo le niega el carácter filosófico, sino que lo considera como weltanschauung, y como periodo mítico. Esta posición la reiterará en otra obra posterior.

Según Manrique Enriquez (2002) Francisco Miró Quesada, (1974) en su libro que trata del Despertar y Proyecto del Filosofar Latinoamericano (sf), refiere que:

Claro que América Latina tiene historia. Brillante llena de emocionantes aventuras. Pero la filosofía nada tiene que ver en el asunto. Dos imperios fabulosos iluminan el origen. Pero estos imperios no tuvieron una filosofía. -El imperio inca es uno de esos imperios-, y que si “el pensamiento filosófico en su más prístino origen es la culminación del pensamiento mítico (…) El instante supremo en que del mito se pasa a la filosofía es inubicable (…) En América indígena hubo por cierto mitos tan grandes y honrosos como en las más grandes culturas de oriente y de occidente. Pero esos mitos murieron antes de que pudiera cuajar la gran transformación. Nada tuvieron que hacer con el despuntar de nuestra actividad filosófica.

Fabio Anselmo Sánchez Flores, (2012) en la introducción de su tesis El sentido del mundo y la existencia en las culturas prehispánicas del antiguo Perú para optar la licenciatura en filosofía señala que, en las culturas prehispánicas del antiguo Perú, existieron concepciones del mundo, no menos ricas en mitos y leyendas que la cultura griega e hindú, pero que, a diferencia de éstas, aquéllas, a pesar de la riqueza, no alcanzaron a gestar un pensamiento filosófico propiamente dicho, quedando catalogada su concepción como una visión o asunción del mundo, pero no una filosofía propiamente dicha.

De otro lado, en el resumen de su misma tesis, Sánchez Flores, señala que la presencia de las concepciones pre incas e incas, de principio y origen (arjé), orden y armonía (cosmos), naturaleza (physis) y el desarrollo y devenir (logos), si bien son algo limitadas por su horizonte mítico y su constitución de sentido del mundo, permite aseverar que, en contraste con las afirmaciones de Augusto Salazar Bondy, Francisco Miró Quesada Cantuarias , David Sobrevilla y para la doctora María Luisa Rivara de Tuesta, los antiguos peruanos sí estuvieron en condiciones culturales de haber gestado un pensamiento filosófico autóctono en base a estos conceptos, si la cultura occidental no hubiera irrumpido abruptamente en el proceso de su desarrollo cultural El filósofo peruano David Sobrevilla, también se ocupó de este tema. En el IV Congreso Nacional de Filosofía, en Arequipa, en 1991, según Mejía Huamán, el Filósofo, en aquella oportunidad, haciendo una crítica al libro del pensador mexicano Miguel León-Portilla: (1956) La Filosofía Náhuatl Estudiada en sus Fuentes, demostró que no era posible hablar de una filosofía precolombina en América; recurriendo al análisis de la visión helénica tradicional del mundo, y luego mostrando las situaciones que posibilitaron el surgimiento de la filosofía griega, concluyó diciendo que, puede hablarse de un pensamiento pero no de una filosofía precolombina”.

Siguiendo a Mejía Huaman (2005), La doctora María Luisa Rivara de Tuesta sostiene que:

El pensamiento anterior a la conquista española, concepción sui géneris, desarrollado principalmente por las cultura Maya, Azteca e Inca, constituye inquietante tema de investigación… que encuentran las proyecciones de esa estructura de pensamiento en las masas que han permanecido casi al margen de la cultura occidental”. (…): “Las concepciones sobre Wiraqocha, pacha y runa son las que constituyen el tema central de esta síntesis del pensamiento incaico”. Estos temas se apreciarán en el mito, seguidamente en la poesía, y, finalmente, a la llegada de los conquistadores europeos, habrían estado culminando… en apreciaciones de carácter reflexivo”.

Por último, el doctor Mario Mejía Huamän, discípulo del doctor Miró Quesada y de la doctora María Luisa Rivara de Tuesta, a pesar de anhelar una filosofía inca, señala en su obra Hacia una filosofía andina (2005) lo siguiente:

Es verdad que los inkas, en muchos campos del saber, estuvieron alcanzando la explicación científica; sus conocimientos fueron frutos de la observación, experimentación, comparación y generalización, como es el caso de la ingeniería hidráulica, el mejoramiento genético, la arquitectura, la medicina, la farmacología y algunas leyes en el campo de lo que hoy podemos llamar la sociología y la planificación. En cambio sus reflexiones sobre el principio y fundamento de la realidad, sobre sus primeras y últimas causas, no fueron de carácter filosófico, ya que no pudieron desligarse de la explicación mítico-religiosa. Respecto a los inkas, puede hablarse de la existencia de una concepción del mundo o un pensamiento inka, más no así de una filosofía inka.

Es clara la opinión del doctor Mejía Huamán en el sentido que no puede afirmarse categóricamente que existió una filosofía incaica porque lo afirmaron Garcilaso, Guamán Poma o Luís Valcárcel; estos escritores no fueron filósofos, sino fueron cronistas e historiadores. Además, el hecho de que existan conceptos de carácter filosófico en las culturas andinas milenarias, no significa necesariamente que hayan tenido filosofía. Las categorías –dice- son conceptos con los que se hace reflexión filosófica; pero, no son Filosofía. Para el maestro cusqueño (2005)

La filosofía es todo un discurso racional y no la aglutinación de categorías o proposiciones sueltas. Como enseña Aristóteles, los conceptos y las palabras sueltas no son proposiciones, menos juicios.

Para el doctor Mejía, la existencia de conceptos filosóficos en la sociedad incaica no prueba que hayan tenido Filosofía. Y aún va más allá pues, este estudioso del pensamiento andino, aspira lo siguiente (2005):

(…) aspiremos a crear una filosofía nacional, una filosofía andino inca, que se encuentran vigentes e incólumes en la mayoría de los pueblos integrantes del glorioso fraterno y humanitario mundo Tawantinsuyano. Porque los amantes de la filosofía debemos despojarnos definitivamente de síndrome del colonialismo mental y partir del estudio, investigación, interpretación y análisis de nuestra realidad concreta para luego proyectarnos hacia el logro de conclusiones generales universales al servicio de la humanidad.

Concluimos con el anhelo de estos investigadores y estudiosos de que haya una filosofía inca racional, pero afirman que no hay una filosofía como la griega y que más bien los incas vivieron en el mito y la religión, que dentro de los tres periodos (mito-filosofía y ciencia), los incas no llegaron a dar el salto al “logos”, a pesar que hayan tenido algunos conceptos filosóficos.

1.2. Tesis afirmativa (Existe una filosofía inca).

Empezaremos diciendo que, la leyenda de Manco Cápac y Mama Ocllo de Garcilaso, que según la recién fallecida historiadora María Rostworowski (1999) no es relatada por ningún otro cronista, tiene mucha similitud con una leyenda sobre el origen del pueblo japonés. Garcilaso, no sabemos si copiando esa leyenda asiática, quiere darle a su pueblo natal un origen fantástico y noble, como el de otros pueblos de la antiguedad Pero lo cierto es que, en un principio, los primeros señores incas enseñaron oficios y buen comportamiento; no hay señal de que enseñaran algo más abstracto. Y luego generaron una organización en los grupos de pobladores del Cusco, una sólida organización que en ese momento (aproximadamente siglo XIII-XIV dc) marcó diferencia (no sabemos si por suerte o no) pues ese fenómeno no se dio en otro pueblo y lugar, utilizando lo aprendido de los grupos preincaicos anteriores (desde Chavín, pasando por Wari, hasta los Chimú), esta organización les dio poder y les generó luego una gran expansión territorial.

En la página de internet anécdotas de Moleskine, Carlos Zeballos menciona el paralelismo entre la leyenda de Garcilaso y la leyenda de la fundación del pueblo japonés, basándose en el libro de Francisco A. Loayza, (1926) Manko Kapa. El fundador del imperio de los incas fue japonés.

Obedeciendo el mandato de las augustas divinidades, Izanagi, con un koko, báculo en forma de lanza, salió de las mansiones celestiales en compañía de su hermana Izanami. Y franqueando el puente del cielo, que es el arco iris, llegó la divina pareja a una superficie líquida y espesa. Era el mar. Sumerge Izanagi el báculo en las aguas saladas, y al retirarlo, las gotas desprendidas se convirtieron en islas. Y a una de ellas, la isla de Onorogo, bajaron los dos hermanos celestiales. Y luego se apartaron para dar la vuelta a la isla, cada uno por su lado, Izanagi fue por la izquierda e Izanami por la derecha. Al encontrarse después, Izanagi tomó por esposa a su hermana Izanami. (sf).

El doctor Mario Mejía Huamán (2005) en su grupo de ensayos Hacia una filosofía andina, nos señala los representantes de la posición que afirma que sí hubo una filosofía incaica. Nos narra que en el siglo XVI es el Inca Garcilaso de la Vega quien hace mención en los Comentarios Reales de los Incas, sobre la existencia de filósofos en el Tawantinsuyo. Lo seguirá Felipe Guamán Poma de Ayala, quien en su obra La primera nueva crónica y buen gobierno hace referencia a Juan Yunpa como un filósofo en el Tawantinsuyo.

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