Dos templos de 4,500 años dedicados al culto al fuego descubiertos en el valle de Virú


El valle de Virú y su legado arqueológico

El valle de Virú se extiende aproximadamente 30 kilómetros desde las estribaciones andinas hasta el litoral del Pacífico, en la región La Libertad. Desde mediados del siglo XX, este territorio ha sido un laboratorio natural para la arqueología andina. Fue el arqueólogo Gordon R. Willey quien, en su inventario sistemático de 1953, registró por primera vez las huacas denominadas Cerrito 2 y Cerrito 3. Sin embargo, ninguno de estos sitios había sido objeto de excavaciones formales hasta el inicio del Proyecto Arqueológico Valle de Virú (PAVI) en 2023.
El PAVI se encuentra actualmente en su cuarta temporada de campo (2025–2026), desarrollando un plan quinquenal (2023–2028) cuyo objetivo central es estudiar el surgimiento de la complejidad social durante el Precerámico Tardío o Periodo Inicial en el valle de Virú. Con los recientes descubrimientos en Cerrito 2 y Cerrito 3, el equipo ha investigado ya cuatro de los siete sitios con arquitectura monumental conocidos para este periodo en el valle.


El descubrimiento: dos templos de culto al fuego

El hallazgo más reciente del PAVI consiste en la identificación de dos templos dedicados al culto al fuego, datados tentativamente en el periodo Arcaico Tardío, es decir, entre aproximadamente 2500 y 2000 años antes de Cristo. Estas estructuras corresponden a sitios arqueológicos denominados huacas Cerrito 2 y Cerrito 3, registrados previamente por Gordon Willey (1953) y por el proyecto CHAVIMOCHIC, pero en los cuales no se habían realizado excavaciones previamente. Andina
Las sociedades que los construyeron consideraban el fuego como un elemento sagrado, que permitía una conexión con el mundo real y el espiritual o divino, y por eso era necesario construir templos y altares para desarrollar ceremonias importantes de culto a este elemento. Andina

El investigador Feren Castillo Luján, director del PAVI, encabeza las excavaciones en el valle de Virú. Foto: Feren Castillo / Andina
El hallazgo fue realizado por un equipo multidisciplinario y plantea nuevas interrogantes sobre la función simbólica de ciertos espacios arquitectónicos construidos por sociedades tempranas. La disposición de estructuras, así como la presencia de fogones ceremoniales, apunta a una posible función ritual que formaba parte de dinámicas sociales complejas. Infobae


Huaca Cerrito 2: plataforma, altar y fogones ceremoniales

La huaca Cerrito 2 fue parcialmente estudiada por el equipo del PAVI en 2025. En aquella ocasión, la aparición de una esquina curva llamó la atención de los investigadores; ante ello, esta cuarta temporada decidieron hacer una unidad de excavación de 10 metros de largo por 10 de ancho como ampliación sobre el recinto principal del edificio, como parte del trabajo de tesis de David Ríos. Chimbotenlinea

Detalle de los fogones ceremoniales hallados en los templos del Arcaico Tardío. Foto: El Peruano
Los trabajos revelaron una plataforma con esquinas curvas cuyos muros presentan enlucidos pintados en color amarillo ocre. Sobre esta plataforma se localizó un altar central. El elemento más relevante es la presencia de dos fogones ceremoniales en el interior del altar, evidencia que refuerza la hipótesis de un espacio destinado a prácticas rituales vinculadas al fuego. El altar mide aproximadamente nueve metros por lado, lo que sugiere una construcción de dimensiones significativas dentro del conjunto arquitectónico. InfobaeInfobae

Plataforma con enlucido amarillo ocre hallada en la huaca Cerrito 2. Foto: Andina
Las excavaciones también confirmaron que la huaca Cerrito 2 tendría una antigüedad de 4,000 años, lo que la convierte en el segundo edificio de adobe más antiguo en esta región. El templo evidencia hasta cinco edificios superpuestos, lo que indica sucesivas renovaciones constructivas: en el edificio 5, el más temprano, se identificó un corredor con paramentos de dos recintos con esquinas curvas, particularidad muy interesante de los edificios construidos durante el Precerámico Tardío. Perú 21


Huaca Cerrito 3: recintos interconectados y evidencia de otro templo

En paralelo, el equipo desarrolló excavaciones en la huaca Cerrito 3, donde se habilitó una unidad de 15.5 metros de largo por 8 metros de ancho, como parte de las investigaciones dirigidas por Sonaly Chuyo, Eddie Carranza, Bruno Rojas y Fernanda Rodríguez, estudiantes de la Escuela de Arqueología de la Universidad Nacional de Trujillo. Infobae

Estructuras arquitectónicas con esquinas curvas características del periodo Arcaico Tardío. Foto: El Peruano
Los trabajos permitieron identificar dos recintos principales: uno de planta cuadrangular con esquinas curvas y otro de forma circular. Ambos espacios presentan conexión mediante corredores, lo que evidencia una planificación arquitectónica orientada a la articulación interna del complejo. Infobae
Los muros están elaborados con adobes trapezoidales que tienen 40 centímetros de largo por 15 centímetros de alto y algunos están enlucidos; aunque no se ha registrado pintura mural, existen vestigios de haber estado pintados de color ocre. En un tercer recinto se ha encontrado evidencia de un gran fogón, lo que confirmaría que están ante otro templo de culto al fuego sagrado, aunque el equipo tendrá que confirmar dicha hipótesis. Chimbotenlinea


Próximos pasos: fechados radiocarbónicos y continuidad de las excavaciones

El equipo también indicó que se realizarán análisis de radiocarbono para precisar la antigüedad de las estructuras y determinar si ambos templos fueron contemporáneos. Esta información será determinante para comprender la secuencia de uso del espacio sagrado en el valle durante el Arcaico Tardío y establecer relaciones entre ambos sitios. La República
Las excavaciones cuentan con financiamiento del Centro Cultural Cine Chimú y del CReAAH de la Universidad de Rennes, Francia. Participan alrededor de 20 estudiantes de los ciclos VII y IX de la Escuela de Arqueología de la Universidad Nacional de Trujillo. Infobae

El equipo del PAVI durante las excavaciones en las huacas Cerrito 2 y Cerrito 3. Foto: El Peruano


Contexto: el culto al fuego en los Andes prehispánicos tempranos

El culto al fuego no es un fenómeno aislado en los Andes del Arcaico Tardío. En la civilización de Caral-Supe (ca. 3000–1800 a.C.), los fogones ubicados en altares y plazas hundidas constituyeron el eje central de las ceremonias públicas. En el mismo valle de Virú, el PAVI ya había registrado evidencias similares en la huaca Tomabal, donde además se hallaron muros policromados y pinturas murales del Arcaico Tardío y Formativo Temprano, además de dos nichos en la parte interna de la estructura.
La presencia de esquinas curvas en las plataformas de Cerrito 2 y Cerrito 3 constituye un elemento arquitectónico de alta significación, también documentado en sitios de la tradición Kotosh-Mito en la sierra norcentral y en los recintos ceremoniales de Aspero en la costa de Supe. Esto permite establecer conexiones interregionales que sugieren la existencia de tradiciones rituales compartidas a lo largo del territorio andino durante el tercer y segundo milenio antes de Cristo.


Importancia del hallazgo para la arqueología andina

El director del PAVI señaló que son hallazgos muy interesantes que nos ayudarán a comprender cómo las primeras sociedades complejizaron estos espacios construidos para rituales al fuego, que poco a poco irán interpretando con otros hallazgos, como ya lo han hecho en la huaca Tomabal. Andina
La presencia de recintos específicamente diseñados para rituales de fuego indica que, hace 4,500 años, ya existía una clase sacerdotal o de especialistas rituales con suficiente autoridad para organizar la construcción de edificios complejos y coordinar ceremonias colectivas. Este hallazgo forma parte del plan quinquenal del PAVI (2023–2028), que tiene como objetivo estudiar el surgimiento de la complejidad social durante el Precerámico Tardío en el valle de Virú. Con este hallazgo se han investigado 4 de los 7 sitios con arquitectura monumental en el valle de este periodo. Perú 21


Galería de imágenes


Foto 1 – El Peruano: Vista general de los trabajos arqueológicos en el valle de Virú, La Libertad.

Foto 2 – El Peruano: Fogones ceremoniales documentados durante las excavaciones en las huacas Cerrito 2 y 3.

Foto 3 – El Peruano: Detalle de las estructuras arquitectónicas con esquinas curvas.

Foto 4 – El Peruano: El equipo del PAVI durante los trabajos de campo en el valle de Virú.

Foto 5 – Agencia Andina / Feren Castillo: El director del PAVI, Feren Castillo Luján, en el sitio arqueológico.

Foto 6 – Agencia Andina: Plataforma con enlucido amarillo ocre hallada en la huaca Cerrito 2.

Foto 7 – Infobae / Andina: Vista de los hallazgos en el valle de Virú.

Foto 8 – Infobae / Andina: Fogones ceremoniales en altares del Arcaico Tardío.

Foto 9 – Infobae / Andina: Recintos conectados y plataformas de esquinas curvas en el complejo arqueológico.


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Moche
LA SACERDOTISTA DE SAN JOSE DE MORO

La tumba encontrada en San José de Moro por Cristopher B. Donnan y Luis Jaime Castillo B. han permitido descifrar aspectos de la composición ideológica Moche. Respondiendo a muchas de las interrogantes que se encontraban representadas en las diversas muestras iconográficas; llegándose a la conclusión, que eran realidades de eventos ceremoniales donde la élite gubernamental de la sociedad Moche; personificaron a sacerdotes y divinidades.

San José de Moro se encuentra ubicada en el valle del Jequetepeque en la parte norte de Perú, el lugar tiene una filiación cultural que está identificada a la cultura Moche, la cual tiene una larga trayectoria ocupacional. Lamentablemente la zona ha sido saqueada en su totalidad, siendo esto ignorado por las autoridades del lugar; quedando a disposición de los huaqueros y comerciantes de antigüedades.

Los arqueólogos Cristopher y Castillo, en sus investigaciones arqueológicas del lugar, detallaron los hallazgos encontrados de tal manera; que una de las tres tumbas encontradas en 1991, reportan lo siguiente:

» De las tres tumbas de cámara excavada, la más compleja correspondía a una mujer adulta de alto rango. Esta es la mujer Moche más rica de esta sociedad, la riqueza y el poder no eran patrimonio exclusivo de los varones.
La tumba era aproximadamente de 5 metros de largo por 3.5 metros de ancho, y estaba formada por paredes de adobe, en las que habían espacios para nichos, seis en las paredes laterales y cuatro en la pared sur hacia donde apuntaba la cabeza de la mujer. En estos nichos se encontraban piezas de cerámica y partes de camélidos».

Ellos encontraron «claras evidencias que los moche estaban envueltos en intercambíos de productos a larga distancia y que su élite invertía un gran esfuerzo para obtener materiales exóticos y productos preciosos», tal es así que manifestaron: «encontramos tres finos ceramios de claro origen foráneo».

Entre estos describen un plato de estilo Cajamarca, traído a San José de Moro desde la sierra norte tambíen dos finas botellas de estilo Nievería, un tipo de cerámica que se fabricaba en el valle del Rimac en la costa Central del Perú, sobre las manos de la mujer y el pecho se describe que había conchas de Spondylus traídas desde el Ecuador, alrededor del cuello había cuentas cilindricas de lapislázuli traídas desde Chile.

En la iconografia moche se identifica a un peculiar personaje con el cabello trenzado sobre el pecho, teniendo un atuendo singular por la cual fué identificado. Sumándose otros elementos qué llevó a los investigadores a sostener dichas hipótesis debido a elementos encontrados similares a las muestras iconográficas; como la copa de sacrificios y otros.