El Gran Templo del Centro Ceremonial de CAHUACHI

Textil Cahuachi

Entre los numerosos sitios Nasca que se encuentran dispersos en la cuenca del Río Grande, sobresale Cahuachi, el cual tuvo una ocupación continua del año 400 a. C al 450 d. C. Hoy en día  deshabitado, el sitio de la antigua capital de los Nazca cubre una superficie de 24 km2. Está situado a 360 msnm y a 40 km de la costa pacífica, en las coordenadas 14º 49’S y 75º 07W. Se ubica a 500 km al sur de Lima, en el departamento de Ica, 18 km al oeste de la ciudad de Nazca

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NASCA: Interminable

Acueductos de origen milenario, piramides ocultas entre cerros de arena y el cementerio donde descansan los hombres que dominaron el desierto son solo algunos de los argumentos turísticos de Nasca, más allá de las famosas líneas que investigó María Reiche.

Desde mi asiento en el ómnibus observo, a contraluz, las sombras profundas de los huarangos mientras las dunas se pintan de dorado, al atardecer. A la distancia, el cielo se funde en tonalidades azules y yo repaso con la memoria paisajes de ensueño, locaciones mágicas que me ha dejado este viaje. Y pensar que todo empezó cuando preguntaste a dónde iríamos este fin de semana, “¡Vámonos a Nasca!”, te dije. Y tú hiciste un gesto como quien reclama que ahí solo había por conocer las líneas que estudió María Reiche. “Vamos y te demuestro lo contrario”, te respondí.

La ciudad de Nasca se encuentra a 460 kilómetros de Lima, en la región lca, a siete horas en ómnibus por la Panamericana Sur. Tiene una temperatura promedio de 30 grados centígrados, pero en verano suele llegar a los 37. Decidimos almorzar en Ica para luego tomar la conexión a Nasca, a la que llegamos al final de la tarde. Una vez en Nasca, uno encuentra hoteles de todos los precios. Después de instalarnos, buscamos donde cenar e hicimos un pequeño recorrido por la plaza: linda ciudad, tranquila, limpia, ordenada. Hay que descansar, que la aventura empezará mañana.

Las pirámides
“¿Así que tu creías que las líneas de Nasca las hicieron los extraterrestres? Siento desilusionarte –le dije–. Te voy a llevar a la ciudad donde vivieron quienes las hicieron”. Y con estas palabras, la convencí para llevarla a conocer el centro ceremonial de adobe, Cahuachi. Se ubica en la parte baja del valle, a unos 28 kilómetros del centro de la ciudad. Fue allí donde se concentraron los grupos más importantes de la sociedad Nasca. Un lugar sagrado, habitado por una gran casta religiosa.

Son 34 las pirámides entre cerros de arena, pero solo algunas están al descubierto, de tal forma que pareciera que la arquitectura de barro se mimetiza con las dunas del desierto.

Los sectores más importantes de esta antigua ciudad son la Gran Pirámide, con sus cerca de 29 metros de altura, el Templo de las Plataformas Escalonadas y las plazoletas ceremoniales de Cahuachi. Hasta este centro de culto arribaba la población para realizar conjuros y pagos a sus dioses, en diferentes ritos religiosos y ceremonias.

Todos los años, desde hace más de dos décadas, un equipo de arqueólogos realiza largas y meticulosas campañas de excavación arqueológica buscando desenterrar estos antiguos templos que datan del 400 a. C. hasta los 400 d. C, cuando el sitio estaba en un período de transición entre las culturas Nasca y Paracas.

Esta edificación fue abandonada tras dos grandes aluviones ocasionados aparentemente por el Fenómeno El Niño, que en ese tiempo ya hacía sus travesuras, y por un terremoto que habría ocurrido entre los 350 y 400 de nuestra era. El cementerio Elizabeth estaba maravillada, así que luego de ver donde vivían los nasca, ahora nos tocaba ver donde morían. Un taxista se ofrece a llevarnos; nos dirigimos al sur. Él nos promete que, además del cementerio de Chauchilla, nos hará conocer una plantación de algodón nativo, promesa incompleta. La famosa plantación de algodón fue una sola mata la entrada del centro de control de ingreso al cementerio. Pagamos nuestra entrada y un sendero de piedras blancas nos llevó por las diferentes fosas abiertas que, en el fondo, dejan ver esqueletos, cráneos y otros restos a la intemperie. Está claro que este lugar ha sido armado para los turistas; ahí están las momias vestidas en una especie de puesta en escena de fardos abiertos. Así eran los entierros de estos hombres que hicieron del desierto su hábitat.

Dunas y más dunas

Para terminar el día con diversión, alquilamos un tour que nos llevó a Cerro Blanco, la duna más alta del mundo, con 2,078 metros de altura. Se encuentra a unos 20 kilómetros de Nasca, en la llamada Cuesta del Borracho. Acá, al igual que en Ica, podrá hacer sandboard y caminar por las siempre cambiantes dunas. Pasamos momentos que difícilmente olvidaremos. Ya en el ómnibus, ella descansa. Ahora sabe que no son solo las impresionantes líneas de Nasca lo que uno puede encontrar y disfrutar al sur de Ica, sino también sus paisajes, su pisco, su historia, su arqueología y sus dunas.

Los acueductos de Cantayo

– Para dominar el desierto, los nascas necesitaban agua. A 8 kilómetros de la ciudad, 12 minutos en auto, conocimos algo sorprendente.
– Hace 2,000 años, los habitantes de Nasca desarrollaron un sistema de acueductos subterráneos para irrigar las partes secas del valle. Este sistema de irrigación es único en el Perú y, tal vez, en el mundo.
– Aún existen más de 30 canales, empleados en la actualidad por los campesinos que siembran algodón, maíz, frijoles, pallares, papas y frutas.
– Los de Cantayo son canales construidos con canto rodado, piedra laja y troncos de guarango que han resistido el paso del tiempo. Al fondo, sigue corriendo, como desde hace siglos, una corriente de agua cristalina.

De interés
➔ Desde Lima, el viaje en ómnibus dura alrededor de 6 horas. Vaya con ropa ligera sin importar la época del año. No olvide el protector solar, repelente y lentes de sol.
➔ Para volar sobre las Líneas de Nasca y Cahuachi: Aeropalcazu (Telf.: 056-771978).
➔ Para hospedarse: Casa Andina Nazca. Jr. Bolognesi 367, Nasca, a media cuadra de la plaza de Armas. También, hotel Nazca Lines (Jr. Bolognesi 147) y Ecolodge Wasipunko (Panamericana Sur km 457. Telf.: 95679-0111).

(El Peruano)

CAHUACHI: Los hijos del Sol y del Desierto

Pirámides, terrazas, frisos, ductos y muros de notable hechura preincaica componen el complejo histórico arqueológico de Cahuachi, una joya de casi dos mil años a la que ni el sol, el viento ni el desierto iqueño han restado brillo.

Hacer turismo histórico implica no solo visitar un destino, sino también, a la vez, indagar sus orígenes y comprender sus evoluciones. En Cahuachi, las condiciones están dadas para una inmersión en profundidad en la impresionante civilización Nasca.

Recorrer estas ardientes arenas es un descubrir. “Es ir cada glorioso pasado de los nascas, aquella civilización tanta riqueza ha dejado para la posteridad. Cada paso por este territorio es sorprenderme con ellos, con sus logros, con su mística”.

Él habla y sus vivaces ojos parecen saltar de los oscuros lentes que los protegen del sol inclemente del desierto de la región Ica. Sí, se nota de lejos que vive encantado de estar acá, de desempolvar los secretos de esta antigua civilización que otrora poblara esta parte del Perú.

Lo veo y me recuerda a un explorador de películas. Un explorador ya entrado en años, pero con una vitalidad única. “Es que todo lo que hay por estudiar aquí me da esa vitalidad que necesito para seguir adelante. Y seguiré hasta donde mi energía sea capaz de llevarme”, afirma Giussepe Orefici, un italiano enamorado del lugar y cuyos ojos, nuevamente, intentan saltar de esos lentes

Su pinta de explorador añejo pero vital, se llena de orgullo mientras señala todo el espacio que la vista logra percibir acá, en Cahuachi, la ciudadela de barro más grande del mundo, un portento, herencia de la cultura Nasca, que sedujo a Orefici desde 1982, año en que llegó por primera vez al lugar.

A casi 30 kilómetros de la actual Nasca, paralelo al río del mismo nombre, se levanta Cahuachi. Llegar es relativamente fácil. Unos 45 minutos de recorrido contactan con este impresionante complejo. Solo es cuestión de ubicar una buena agencia de turismo, de las varias que se reparten en el centro de la ciudad. O, si desea ahorrar alguito, llegar a un acuerdo económico con algún taxista de la zona.

Origen y evolución

El desierto está dominado por los extremos. Acá el sol es ESPECIAL implacable y no tiene piedad. A esta hora del día, abrasa tortuoso a más de 35 grados de temperatura, prácticamente calcinando todo lo que toca. Obligado: bloqueador untado en brazos, cara, orejas y todo lo que esté a merced del brillo solar.

En lo agreste de este territorio, hacia los albores de nuestra era, en el siglo primero después de Cristo, emergió la cultura Nasca. Su presencia se hizo sentir hasta entrado el 700 d.C., cuando una serie de fenómenos climáticos, léase un evento de El Niño de dramáticas dimensiones y colapsos de índole político y social, la desestabilizaron hasta causar su desaparición.

Los siglos hicieron que las arenas cubriesen su legado, el cual, poco a poco, vería nuevamente la abrasadora luz del desierto, gracias a investigadores como Orefici, el italiano hipnotizado por esta fabulosa civilización, o la mítica María Reiche, la científica alemana que dedicara más de la mitad de su vida al estudio de la herencia nasca.

Grandeza en el desierto

Giuseppe camina apurando el paso. Poco a poco, al entrar la tarde, el viento se intensifica, revolviéndolo todo. “Apurémonos, porque el viento suele ponerse bravo. Estamos en el desierto y acá la paraca es clásica”, dice, con el convencimiento que le dan sus más de 30 años caminando en esta inhóspita región.

“Les llevaré a que conozcan parte de lo que estamos poniendo en valor para el turismo. Queremos que los viajeros vengan y vean toda esta grandeza y se admiren, así como mi equipo y yo lo estamos”. Y seguimos, bueno, le seguimos hasta la cima de la gran pirámide. La contemplación de toda el área es sencillamente abrumadora. A un lado, la estrecha franja verde del valle del río Nasca y, por el otro, la dramática extensión de las sedientas tierras desérticas que este río apenas humedece.

En este árido panorama, de cuando en cuando, unos cerros se elevan. “¿Cerros? ¡Esos no son cerros! Esas son pirámides que aún están enterradas por la arena. Así encontramos esta pirámide mayor, totalmente cubierta por siglos y siglos de vientos e inclemencias”, afirma Orefici con una convicción que no admite réplicas. Pasa que el presupuesto, como siempre –y valga la redundancia–, no siempre alcanza para desenterrar el pasado.

Proyecto y retorno

Los años de intervención del Proyecto Nasca en Cahuachi, que dirige Orefici, ido descubriendo una serie de construcciones, muros, terrazas, frisos y variados objetos de culto evidencian el predominante carácter religioso del enorme recinto. Todo complejo fue, quizá, el principal centro teocrático de la cultura Nasca. Un dato interesante, que también demostraría su rol ceremonial, es su propio significado: ‘cahuachi’ se traduce como ‘donde viven los videntes’, es decir, los que están en contacto con las altas esferas de la divinidad.

Contemplar muchos de estos hallazgos en el Museo Arqueológico Antonini, en la misma ciudad de Nasca, es un verdadero deleite para nuestro conocimiento, una visita obligatoria para comprender más sobre esta antigua herencia. Diligentes, visitamos el museo por la noche y quedamos enormemente sorprendidos ante la belleza y calidad de las obras de los antiguos nascas.

Si de él dependiera, Giuseppe nos llevaría a recorrer todos los rincones del lugar, pero la hora avanza. Poco a poco, el atardecer va dorando las paredes de barro y la fuerza del viento, que sopla con ímpetu y silba entre los huarangos que se estremecen en el valle, parece decirnos que ya es suficiente por esta vez. Hora de regresar. Dejamos al italiano en pleno desierto, entregado a la fascinación por los nascas. Volveremos por estos rincones. Sí, lo sé, algún día, volveremos.


Texto y fotos: Juan Puelles
Fuente: Revista Lo Nuestro

Nazca Cahuachi complex welcomes around 150 visitors every day

Between July and August the Cahuachi Archaeological Complex, considered the largest abode ceremonial center and the most important landmark belonging to the Nazca culture, usually welcomes about 150 domestic and foreign tourists every day, it was announced.

This was revealed by Italian lead archaeologist Giuseppe Orefici, one of the researchers at the ceremonial center located in Peru’s Southern Nazca province (Ica region).

Cahuachi, situated 28 kilometers from the city of Nazca, was visited by 50-70 travelers every day during the preceding months. Most foreign visitors came from European countries, Orefici reminded.

«With better highways, an interpretation center and a cafeteria, we could easily welcome 200 tourists every day, who would stay overnight in Nazca and benefit from a range of services,» the researcher told Andina news agency.

Cahuachi site

Admission into the complex is free and visitors become amazed by gazing at the large group of buildings, surrounded by a perimeter wall, which protects them.

At the site the Great Pyramid, Orange Pyramid (tomb of the priestess girl), the Great Temple, the Staggered Temple and mounds stand out.

The main ceremonial worship pyramid is made of adobe. It is 28 meters tall and 100 meters wide. Likewise, it is attached to a hill. Inside, seven staggered platforms are to be seen. Other ceremonial squares and cemeteries complement the site.

It could not be considered a citadel because stoves, landfills or housing units are not to be found in the area. People lived on the outskirts of Cahuachi. They only met in the place for their ceremonies, Orefici indicated.

Concerning excavation, the Italian archaeologist mentioned works are currently carried out with the aim of enhancing the value of a small sector, which accounts for less than one percent of the entire area.

It must be noted the said compound is bigger than pre-Columbian Citadel of Chan Chan, built by Chimues and situated in La Libertad region.

Cahuachi es el corazón verdadero de la cultura Nasca

GIUSEPPE OREFICI, el arqueólogo y arquitecto italiano lleva 38 años en el Perú, 33 de los cuales radica en Nasca, donde es director del centro ceremonial de Cahuachi, y está abocado a entender cómo funcionó esta cultura base del Perú precolombino a la que él invita a conocer.

¿Cuál es la importancia de Cahuachi, el centro ceremonial de la cultura Nasca que estudia hace 33 años?

Cahuachi es importante por su dimensión. Se trata de 24 kilómetros cuadrados de pirámides, templos. Es un centro ceremonial que por casi 1,000 años ha sido el corazón verdadero de la cultura Nasca. Era un conjunto de pirámides y su cercanía con las líneas es más que evidente, a pocos centenares de metros. Cahuachi servía también para hacer sus ceremonias en las líneas.

¿Cuál era la naturaleza de las ceremonias?, ¿invocar a los dioses?

Sin duda. Por el hecho de estar en una zona desértica, se invocaba para garantizar la fertilidad de la tierra y para que no falte el agua. Estos eran dos elementos fundamentales para la vida de estas poblaciones, que, gracias a su capacidad, pudo desarrollar una red de acueductos y distribuir el agua en un territorio tan vasto, garantizando con ello la producción y que mucha gente se dedicara también a trabajos de mantenimiento, para hacer cerámica, textiles, instrumentos musicales.

Sorprende de Cahuachi su arquitectura… ¿qué características muestra y cuáles fueron sus usos?

La construcción en Cahuachi, básicamente de barro, es bastante homogénea y está conformada por grupos de estructuras, con grandes espacios ceremoniales intermedios. Pero sabemos que no accedía mucha gente en estas áreas, porque los pasadizos y los accesos eran reducidos. Solamente una élite podía entrar en el centro ceremonial. Las actividades colectivas se realizaban fuera del centro.

Llama la atención el estado de conservación de estas construcciones, ¿a qué se debe?

Se han mantenido porque al final de cada fase arquitectónica, que son cinco diferentes, fue posible cerrar los elementos arquitectónicos anteriores y elaborar una nueva, encima de los muros anteriores. Eso permitió conservar las fases más antiguas abajo y llegar a las partes sucesivas que han completado la arquitectura existente. La última fase arquitectónica es el sello inal de todas las estructuras que fueron selladas por los mismos nascas , utilizando los espacios solamente como terraplenes o como plataformas superiores. Esto ha permitido la conservación de la arquitectura anterior, que con las excavaciones podemos poner en valor.

¿El interior del centro ceremonial servía también para la conservación de alimentos?

Los edificios del centro ceremonial eran receptores de ofrendas de muchas categorías, incluyendo las de tipo alimentario. A Cahuachi, cuya área de influencia era de 1,000 kilómetros de distancia, llegaban peregrinos de muchos lugares con sus productos para intercambio. Estas ofrendas (maíz, yuca, pescado seco) se redistribuían entre la población cuando se presentaba alguna calamidad.

En qué momento florece el centro ceremonial de Cahuachi?

En el período Nasca temprano. Podemos hablar del cuarto siglo antes de nuestra era hasta el 450 d.C. En esta época floreció, pero dos siglos después las actividades ceremoniales se mantuvieron pero de una forma reducida. Los aluviones y terremotos la afectaron. Esta se centró en el lado oeste. Lo que hoy se conoce como la estaquería fueron los últimos templos construidos por los nascas, pero con una situación diferente, pues ya no había una organización político-social que permitiera grandes construcciones.

¿Qué conocimientos se desarrollaron?

Cahuachi tuvo grandesconocimientos en arquitectura,en el uso de cuerdas en el interior de la arcilla, para mantener estructuras de hasta 12 metros de altura y otros elementos en los enlucidos que eran muy resistentes. En la música alcanzaron perfección en la elaboración de antaras en cerámica, que tenían una secuencia tonal única en la música andina. Hay que agregar los textiles y otros materiales que forman parte de la expresión Nasca. Lograron resultados muy elevados, como la utilización de nueve colores en la cerámica o la perfección de los bordados.

No fueron sociedades beligerantes…

El arqueólogo español Alcina Franch decía que el centro ceremonial era un lugar de paz, de conversación, de intercambio de productos. En esta etapa se vivió un largo período social sin guerras.

Datos:

Cahuachi, en el Perú, era un centro ceremonial de la cultura Nazca que vivió su época de esplendor entre el año 1 y el 500, y estaba situado en el valle del río Nazca, a 28 km de la ciudad del mismo nombre y cerca de las Líneas de Nazca. Su nombre significa lugar donde viven los videntes.

El arqueólogo italiano Giuseppe Orefici ha estado excavando el lugar desde 1982. Debido al clima seco, los hallazgos son abundantes e incluyen material efímero, tal como ropa; en 1998 se descubrió un depósito de ropas, con 200 prendas de tela estampada. Esto es algo fuera de lo corriente en la cultura nazca, que en general usaba tejidos de un único color, bordados posteriormente. Cahuachi también ha sido estudiado por Helaine Silverman, que ha escrito un libro sobre esta ciudad.

La ciudad

Sus habitantes permanentes era pocos y vivían de la agricultura, pero era un centro de peregrinaje cuya población crecía en las fechas de acontecimientos ceremoniales importantes, acontecimientos que implicaron probablemente las Líneas de Nazca y la duna gigante.

También tenía una necrópolis llamada Chauchilla, otra causa de viajes periódicos. Esta teoría del peregrinaje está apoyada tanto por evidencia arqueológica de la escasez de población en Cahuachi como por las figuras de Nazca, que muestra criaturas como una orca, mono, perro, etc que no existen en la región Nazca, aunque esto también puede explicarse por el comercio o por expediciones de otro tipo.

La ciudad fue fundada antes del nacimiento de la Cultura Nazca, durante el siglo IV a. C., y declinó cerca el 300 d. C., tras la invasión de los Huari.

Hallazgos

Sus construcciones eran de adobe, en forma cónica, alcanzando 24 Km2, siendo una de las zonas urbanas más grandes del mundo andino y la más importante de la Cultura Nazca (400 a. C. – 400 d. C.). Los restos apuntan a que los techos, puertas y ventanas eran sostenidos con madera de guarango y la techumbre se hacía con cañas entrecruzadas atadas con cuerdas de pelo de llama y algodón.

Hasta ahora se han descubierto 34 construcciones dentro de la muralla, entre los que destacan:

Gran pirámide, que tiene 150 metros de largo y 28 de altura, y de la que se han descubierto siete niveles escalonados. Era el centro ceremonial del culto.
Templo escalonado, del que se ha descubierto un muro con inscripciones y frisos, de 5 metros de alto y 25 de largo.
Montículos: 40 montículos con construcciones de adobe.

En la necrópolis se han investigado varias tumbas, encontradas con su ajuar intacto.

Todo el material arqueològico procedente de este yacimiento se encuentra exhibido en el Museo Arqueológico Antonini de Nazca.

 

(Lo Nuestro-Andina)