Material
- Todas las construcciones conservadas son de un granito de color blancuzco, compuesto en un 60% por feldespato, un 30% de cuarzo y un 10% mica [68]. Todo el material procedía de las canteras ubicadas en los contornos del complejo inca.
- Tiene entre 6 a 7 grados de dureza en la escala de MOHS. En tiempos incas la piedra fue trabajada con barretas y otras herramientas de bronce (No se usaba herramientas de hierro en el antiguo Perú) y percutores de piedras más duras. Las piedras fueron alisadas por abrasión con arena y piedra []
- Casi todos los edificios son de planta rectangular. Los hay de una, dos y hasta ocho puertas, normalmente en uno solo de los lados largos del rectángulo. Existen pocas construcciones de planta curva y circulares.
- Son frecuentes las construcciones llamadas huayranas. Estas tienen sólo tres muros. En estos casos en el espacio del “muro faltante” aparece a veces una columnata de piedra para sostener una viga de madera que servía de soporte al techo. También existen huayranas dobles (doshuayranas unidas por un muro medianero) a las que se llama masmas.
- Las construcciones habitualmente siguen el esquema de kanchas, es decir, cuatro construcciones rectangulares dispuestas en torno a un patio central unidos por un eje de simetría transversal[]. A este patio dan todas las puertas.
Muros
El aparejo de los muros de piedra era básicamente de dos tipos.
- De piedra corriente unida con mortero de barro y otras substancias. Hay evidencias de que estas construcciones (que son mayoría en Machu Picchu) estuvieron enlucidas con una capa de arcilla y estuvieron pintadas (en colores amarillo[] y rojo[] por lo menos) aunque la temprana desintegración de los techos las hicieron vulnerables a la permanente lluvia de la zona y, por lo tanto, no se han conservado.
- De piedra finamente labrada en las construcciones de élite. Son bloques de granito, sin enlucido y perfectamente tallados en forma de prismas rectangulares (paralelepípedos, como los ladrillos) o poligonales. Sus caras exteriores podían ser o bien almohadilladas (es decir, protuberantes) o bien perfectamente lisas. En estos casos la unión de los bloques parece perfecta y ha hecho decir a muchos que no tiene ningún tipo de cemento; pero de hecho sí lo tienen: es una fina capa de material aglutinante se encuentra entre piedra y piedra anque es invisible por fuera.[] El esfuerzo de estas realizaciones en una sociedad sin herramientas de hierro (sólo conocían el bronce, mucho más blando) es notable.
Tejados
No se ha conservado ninguna techumbre original, pero hay consenso en afirmar que la mayoría de las construcciones tenían techo a dos o cuatro aguas (hubo incluso un techo cónico sobre el “torreón”) y estaba formada por una armazón de troncos de aliso (Alnus acuminata) amarrado y cubierto por capas de ichu (Stipa ichuun). La fragilidad de este tipo de paja y la copiosidad de las lluvias en la región hizo necesario que estas techumbres tuvieran grandes inclinaciones de hasta 63º. Así la altura de los techos duplicaba muchas veces la altura del resto del edificio.
Portadas, ventanas y hornacinas
- Como es clásico en la arquitectura inca la mayoría de las portadas, ventanas y hornacinas (llamadas falsas ventanas, nichos o alacenas) tienen forma trapezoide, más ancha en la base que en el dintel. Los dinteles podían ser de madera o de piedra (a menudo de un solo gran bloque). Las portadas de los recintos más importantes eran de doble jamba y en algunos casos incluían un mecanismo de cierre interior.
- Las paredes interiores de buena parte de las construcciones tienen hornacinas en forma trapezoide, junto a las ventanas. Bloques cilíndricos o rectangulares sobresalen a menudo de los muros como grandes percheros, dispuestos en forma simétrica con las hornacinas o nichos y las ventanas (cuando las hay).
Alrededores y caminos incas
Machu Picchu, como parte integrante de una región de gran movimiento económico en tiempos de Pachacutec, estaba integrado a la red de caminos incas del Imperio. Usando estas vías se puede, hasta hoy, acceder a otros complejos incas cercanos que revisten gran interés. Al norte, por las bifurcaciones del camino de Huayna Picchu se puede llegar al llamado Templo de la Luna o a la cima de la montaña donde hay construcciones incas. Al oeste está el camino que lleva a Intipata y pasa por el famoso Puente Removible. Otro camino, por el que ascendió Agustín Lizárraga, lleva hasta el río y a San Miguel. Al sur, sin embargo, se encuentra la ruta más conocida y la principal de todas, que es la ruta de trekking más popular del Perú. El Camino Inca a Machu Picchu es un recorrido de entre 3 y 4 días que atraviesa lo que a fines del siglo XV fue la principal ruta de acceso a Machu Picchu, que empezaba en el Complejo de Llactapata y pasaba por los centros ceremoniales de Sayacmarca, Phuyupatamarca y Wiñay Wayna, para terminar en el “tambo” de Intipunku, la “garita” de ingreso a los dominios de Machu Picchu y punto final del recorrido.
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