Patrimonio Arqueológico

Machu Picchu

machu picchu


Residencia Real

De las construcciones destinadas a vivienda esta es la más fina, grande y mejor distribuida de Machu Picchu. Su puerta de acceso da a la primera fuentede la ciudad y, cruzando la “calle” formada por la gran escalinata, al Templo del Sol. Incluye dos habitaciones de grandes dinteles monolíticos y muros de piedra bien labrada.. Una de esas habitaciones tiene acceso a un cuarto de servicio con un canal de desagüe. El conjunto incluye un corral para camélidos y una terraza privada con vista al lado este de la ciudad.

Plaza Sagrada

Se le llama así a un conjunto de construcciones dispuestas en torno a un patio cuadrado. Todas las evidencias indican que el lugar estuvo destinado a diferentes rituales. Incluye dos de los mejores edificios de Machu Picchu, que están formados por rocas labradas de gran tamaño: El Templo de las Tres ventanas (cuyos muros de grandes bloques poligonales fueron ensamblados como un rompecabezas) y el Templo Principal (de bloques más regulares) que se cree fue el principal recinto ceremonial de la ciudad. Adosado a éste último esta la llamada “casa del sacerdote” o “cámara de los ornamentos”. Hay indicios que sugieren que el conjunto general no terminó de construirse.

Intihuatana

Se trata de una colina cuyos flancos fueron convertidos en terrazas, tomando así la forma de una gran pirámide de base poligonal. Incluye dos largas escaleras de acceso, al norte y al sur, siendo ésta última especialmente interesante por estar en una largo trecho tallada en una sola roca. En lo alto, rodeada de construcciones de élite, se encuentra la piedra Intihuatana (“donde se amarra el Sol”), uno de los objetos más estudiados de Machu Picchu, que ha sido relacionado con una serie de lugares considerados sagrados desde el cual se establecen claros alineamientos entre acontecimientos astronómicos y las montañas circundantes. []

· Sector Urin

Roca Sagrada

Se le llama así a una piedra de cara plana colocada sobre un amplio pedestal. Es un hito que marca el extremo norte de la ciudad y es el punto de partida del camino a Huayna Picchu.

Grupo de las Tres Portadas

Es un amplio conjunto arquitectónico dominado por tres grandes kanchas dispuestas simétricamente y comunicadas entre sí. Sus portadas, de idéntica factura, dan a la plaza principal de Machu Picchu. Incluye viviendas y talleres.[]

Grupo de los Morteros o Acllahuasi

Es el más grande conjunto de la ciudad a pesar de lo cual tuvo una sola puerta de ingreso, algo que podría sugerir que se tratara del Acllahuasi (o casa de mujeres escogidas) de Machu Picchu, dedicadas al servicio religioso y a la artesanía fina. Incluye una famosa habitación de piedra bien labrada en cuyo piso se encuenttran dos afloramientos rocosos tallados en forma de morteros circulares supuestamente para moler granos. Algunos autores piensan que éstos se llenaban con agua y en ellos se reflejaban los astros. El conjunto incluye evidencias de un uso ritual (hay altares e incluso una kancha construida alrededor de una gran roca). Parte de sus ambientes evidencian haber sido residencias de élite.[]

Grupo del Cóndor

Es un amplio conjunto de construcciones, de trazo no siempre regular, que aprovecha los contornos de las rocas. Incluye algunas cuevas con evidencias de uso ritual y una gran piedra tallada en el centro de un amplio patio en la que muchos creen ver la representación de un cóndor. Al sur del “cóndor” se encuentran viviendas de élite, que tuvieron el único acceso privado a una de las fuentes de Machu Picchu. Entre las viviendas y el patio del cóndor se ha identificado claros restos de construcciones dedicadas a criar cuyes (Cavia porcellus).

Escalinata de las fuentes

Es un conjunto formado por una gran escalera junto a la cual corre un sistema de 16 caídas artificiales de agua, la mayoría de las cuales está cuidadosamente tallada en bloques poligonales y rodeada de canaletas labradas en la roca. El agua proviene de un manantial en las alturas del Cerro Machu Picchu que fue canalizado en tiempos incas. Un sistema adicional en lo alto de la montaña recoge filtraciones de la lluvia de la montaña y las deriva al canal principal[].

El Valle de Urubamba

Para los Incas el valle de Urubamba es la entrada a la selva, el antisuyu, la amazonia, la tierra de los “chunchos”. El río que lo forma tuvo por nombre antiguo Willka Mayu o Río del Sol, y el nevado de cuyos deshielos nace era llamado Willkan Uta o Casa del Sol. Este valle estuvo íntimamente ligado con el culto solar, ya que la palabra Willka es la de tal dios, palabra que antecede en uso al ahora más popular Inti.

Antes de la fundación del Tawantinsuyu, en el siglo XV, el valle estaba habitado por pequeños curacazgos. La parte alta la ocupaban los Kanchis, que frecuentemente hacían la guerra a los Collas del altiplano. Más abajo estaban los Ayarmacas, cuyos curacas se hacían llamar Tocay Capac. Hacia la ruta del Cusco, en la actual provincia de Canchis, Pinau Capac tenía bajo su dominio parte del valle del Cusco. En la leyenda sobre el reparto del mundo aparecen como beneficiarios Manco Capac, Colla Capac, Tocay Capac y Pinau Capac. Esto indicaría que en esos tiempos, previos al Tawantinsuyu, eran éstos últimos quienes controlaban el valle de Urubamba o Tampu, como se le conocía en ese entonces.

La palabra quechua tampu tiene varias acepciones: posada, propiedades fuera de la ciudad, el nombre de un valle, un río y una nación. La más usada es la primera, la que se refiere a posada y que se ha castellanizado como “tambo”. Se le encuentra en muchos topónimos formando palabras compuestas, como en Limatambo (Posada de Lima), Tambomachay (Cueva de los Tampus), Pacaritambo (o Pakarejtampu = donde aparecieron los Tampus).

La acepción de Tampu como apelativo de nación es usado para nombrar al curacazgo que habitó ese valle antes de los Incas. Tal como es mencionado en las leyendas, fue una de las naciones fundadoras del Cusco (Qosqo), junto a los Maska, Mara y Quillke. Se ha relacionado la leyenda sobre la fundación del Cusco por los Cuatro Hermanos Ayar con las cuatro naciones ya mencionadas. De ese modo, según este mito los Masca estarían representados por Manco Capac (el héroe fundador), los Tampu por Ayar Uchu, Los Mara por Ayar Kachi y los Quillke por Ayar Auca. Uchu significa “ají”, y por su clima y altitud, esta planta fue ampliamente cultivada en ese valle, así como la planta de la coca a cuyo tratante se le dice en aymara “tambu-kiru”.

Pachacutec fue el primer Inca en salir más allá del valle del Cusco, luego de su épica victoria sobre los Chancas. Parte de sus amplias conquistas incluyó el valle de Tampu, que, a pesar de estar habitada por esa nación, hermana del Cusco, no se libro de su férreo dominio. Por su belleza natural, clima benigno (uno de los mejores de los andes) y rico suelo, lo usó como asentamiento predilecto de la nueva nobleza imperial, engalanando al valle con varias de las más fastuosas ciudades del Tawantinsuyu, como son: Ollantaytampu y Machu Picchu.

Muchos años después (1533), sirvió este valle como refugio y última morada de los Incas de Vilcabamba, que resistieron por algunas décadas someterse al poder español, luego de la conquista del Cusco.

Picchu, una llacta incaica

Las Llactas son la mejor prueba del espíritu imperial de los Incas y su afán de dominar permanentemente las naciones que conquistaban. Son éstas grandes asentamientos construidos en la ruta del Capac Ñan (Camino Real Incaico) con la finalidad de controlar y administrar la economía de las diferentes regiones conquistadas. Fueron construidas siguiendo un planificado orden mandado por la necesidad de controlar y retener sus conquistas. En esencia, las llactas fueron ciudades burocráticas donde residían los administradores incas y todos los funcionarios de su ayuda, junto con sirvientes y artesanos.

Picchu (nombre original de Machu Picchu) fue una de estas llactas, pero retuvo para sí un papel especial. Es la única alejada del Capac Ñan y fue construido en un lugar recóndito e inexpugnable del valle de Tampu, en tierras de la panaca de Pachacutec (el fundador del Tawantinsuyu). Fue la mas bella del imperio porque fue construida para ser el refugio y morada de lo más selecto de la aristocracia en caso de un sorpresivo ataque. Los caminos que conducían a Picchu eran prohibidos para el común de la población, pues era su ubicación un secreto militar.

Los profundos barrancos y agrestes montañas son la mejor defensa natural. Como toda llacta importante, no dejaron de estar presentes en Picchu un Acllawasi (“casa de las escogidas”), un intiwatana (reloj solar, que marca las estaciones del año), kallancas (galpones para los guerreros), baños y acueductos, así como amplias áreas con andenerías.

Finalmente Picchu cumplió con la razón para la que fue construida. Sirvió como refugio a una parte de la aristocracia (en especial de las Acllas -mujeres escogidas para servir al dios sol-) después de la conquista española del Cusco en 1532. Al estar (como ya se dijo) alejado de toda ruta y no ser un centro productor, no recibió el embate directo y destructivo de los nuevos conquistadores. A la captura del último Inca rebelde: Tupac Amaru, debió ser abandonada, pues ya no había razón para seguir viviendo en ella.

Wayna Picchu, la joven montaña

Gracias a los documentos que se han encontrado en los últimos años, sabemos que el sitio, en tiempos anteriores a la visita de Hiram Bingham, se llamaba simplemente Picchu, o “montaña”. Tenía dos secciones: una sur, un macizo giboso llamado Machu (“mayor” o “viejo”), y otra norte, delgada y erguida, llamada Wayna (“menor” o “joven”). En verdad es en el centro de ambos cerros que se encuentra el santuario, sobre la cresta que les sirve de puente. El nombre Machu Picchu se debe a la referencia de los guías de Bingham a la sección hacia donde debían ascender para llegar a las ruinas. Cuando llegamos al extremo norte del santuario, detrás de la roca sagrada encontramos el sendero que conduce a Wayna Picchu. Luego de pasar una pequeña colina llamada Uña, el sendero se convierte en una larga y angosta escalinata que rodea el cerro por el oeste. Sus escalones, en algunos tramos, están directamente tallados en la roca. Junto al sendero, que se adapta a las curvas del cerro, podemos apreciar pequeñas terrazas de cultivo que forman parte de los jardines que adornaban el santuario y su entorno. Otro sendero asciende a Wayna Picchu desde Mandorpampa, en el noreste. Es más empinado, más largo, y cruza terrazas y grutas que sirvieron para depositar a los muertos. En la cima, que tiene forma de cuchilla y una altura de 2 720 m, en medio de las rocas hay una piedra labrada que la imaginación popular ha denominado la “silla del Inca”. También hay unos pocos recintos y terrazas. La vista es impresionante: todo el santuario se divisa como si se tratase de una maqueta, y en el entorno se aprecia el extenso horizonte que conforman los picos, los meandros del Urubamba y los desniveles de las quebradas.

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