
Manuel Toribio Mejía Xesspe (Toro, 16 de abril de 1896 – Lima, 2 de noviembre de 1983) fue un arqueólogo peruano, discípulo de Julio César Tello.
Nacido en el seno de una familia de agricultores en Toro, Arequipa, Toribio Mejía Xesspe desde pequeño se sintió atraído por los misterios del pasado peruano. Cursó sus estudios primarios en su pueblo natal y los secundarios en el Colegio Nacional San Luis Gonzaga de Chuquibamba, donde su mente curiosa empezó a vislumbrar el fascinante mundo de la arqueología.
En 1920, Mejía Xesspe se trasladó a Lima, donde su afán por el conocimiento lo llevó a relacionarse con figuras notables como el médico Hermilio Valdizán y el químico Ángel Maldonado. Con ellos compartió sus conocimientos de medicina popular, un tema que lo cautivó y sobre el cual colaboró en la Revista de Psiquiatría y Ciencias Conexas entre 1921 y 1923.
Un encuentro fortuito con el reconocido arqueólogo Julio C. Tello marcó un punto de inflexión en la vida de Mejía Xesspe. En 1924, ingresó como alumno libre en el Seminario de Antropología de la Universidad Mayor de San Marcos, bajo la tutela de Tello. Esta relación lo impulsó a dedicarse de lleno a la arqueología peruana, iniciando un camino lleno de descubrimientos y aportes invaluables.
Guiado por su pasión y bajo la dirección de Tello, Mejía Xesspe participó en numerosas excavaciones arqueológicas por todo el Perú. Desde Asia y Paracas (1925-1926) hasta Nasca e Ica (1927), pasando por Paracas nuevamente (1927-1930), su espíritu aventurero lo llevó a recorrer el valle del Mantaro (1930-1937), los valles del Rímac, Nepeña y Casma, Chavín de Huántar (1941), los valles del Mantaro, Apurímac y Urubamba (1942), Pachacámac (1942) y Ancón (1945-1947). Su incansable labor de exploración lo convirtió en un referente de la arqueología peruana.
La trayectoria de Toribio Mejía Xesspe no se limita a su labor de campo. Ejerció como auxiliar del Instituto de Investigaciones Antropológicas (1931-1945), fue jefe del Departamento de Exploraciones Arqueológicas del Museo Nacional de Antropología y Arqueología (1945-1947), subdirector del Museo (1947-1966) y director emérito (1966). Además, ocupó el cargo de inspector general de Monumentos Arqueológicos (1947-1948) y catedrático de Arqueología Incaica en la Universidad de San Marcos (1946-1953). Entre 1957 y 1960, continuó sus exploraciones y excavaciones en los valles de Ica y Piura.
Toribio Mejía Xesspe, un explorador incansable con una pasión profunda por el pasado peruano, dejó una huella imborrable en la arqueología del país. Su espíritu aventurero y su aguda perspicacia lo llevaron a desenterrar secretos milenarios que enriquecieron nuestro conocimiento sobre las culturas prehispánicas.
En 1927, Mejía Xesspe participó en un descubrimiento que cambiaría para siempre la historia de la arqueología peruana: las Líneas de Nasca. Estos geoglifos gigantescos, trazados sobre el desierto, abrieron una ventana a la cosmovisión y las prácticas de las antiguas civilizaciones.
La mente inquisitiva de Mejía Xesspe no se limitó a Nasca. En Ica, descubrió las tumbas con los fardos Paracas Necrópolis, revelando detalles sobre las técnicas de momificación y las creencias funerarias de estas culturas. En Cumbemayo (Cajamarca), se topó con un acueducto megalítico, una obra de ingeniería impresionante que nos habla de la sofisticación tecnológica de nuestros ancestros.
La pasión de Mejía Xesspe por la arqueología lo llevó a organizar el primer museo de sitio del Perú en Chavín de Huántar, un espacio dedicado a preservar y exhibir los tesoros encontrados en este importante centro ceremonial. Su colaboración con Julio C. Tello, el reconocido arqueólogo peruano, fue fundamental para el avance de la investigación en sitios como el Templo del Cerro Sechín.
Mejía Xesspe no se conformó con un solo lugar. Sus excavaciones se extendieron a Pachacámac, los valles de Ica y Piura, y Ancón, donde continuó explorando incluso después de la muerte de Tello. Su incansable labor lo convirtió en un referente de la arqueología peruana, dejando un legado invaluable para las generaciones venideras.
Toribio Mejía Xesspe falleció en 1970, dejando un legado invaluable para la arqueología peruana. Sus descubrimientos, investigaciones y aportes a la docencia lo convirtieron en un pionero de esta disciplina, inspirando a generaciones de arqueólogos a desenterrar los secretos del pasado prehispánico del Perú.
Bibliografía
Tauro del Pino, Alberto: Enciclopedia Ilustrada del Perú. Tercera Edición. Tomo 11. MEM/OJE. Lima, PEISA, 2001. ISBN 9972-40-160-9
Varios autores: Grandes Forjadores del Perú. Lima, Lexus Editores, 2000. ISBN 9972-625-50-8
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