Tatuajes prehispánicos de Huacho, valle de Huaura, Lima

Los hallazgos

Figura 4: Dibujo de la pierna de una momia con tatuajes de aves en vuelo junto a un diseño geométrico. Procede del cementerio arqueológico de Cerro Colorado, Huacho.

Las muestras de momias las hemos recuperado tanto de excavaciones metódicas como de la superficie de algunos cementerios prehispánicos distribuidos al entorno de la ciudad de Huacho. Justamente, en una zona próxima a ésta, existen hasta el presente varios antiguos cementerios que corresponden a las comunidades nativas preincaicas de la región. Las sepulturas que contenían los difuntos, se caracterizan por ser simples pozos cavados en la tierra, cuyas dimensiones no exceden los dos metros. Generalmente, se enterraba en cada tumba, a una sola persona, pero existen algunos casos excepcionales en que ocurren entierros múltiples. Esta situación ha sido comprobada cuando excavamos parte de un panteón ubicado al Sur de la Ciudad Universitaria de Huacho. Aquí, se recuperó sólo algunos restos con signos del tatuaje, pues la mayoría de momias allí depositadas habían sido afectadas por la humedad, debido a que el sitio fue utilizado modernamente como terreno de cultivo. Esta actividad causó el deterioro de las momias y, por consiguiente, se perdieron los tatuajes. La mayor parte de los restos humanos tatuados, como ya lo indicamos, procede de hallazgos que hicimos en la superficie de los cementerios, porque fueron abandonados por los excavadores clandestinos que asolan la zona constantemente.

La acción del agua de riego, destruyó las partes blandas de la mayoría de los difuntos, pero algunos que no fueron afectados conservaron la piel prácticamente intacta, lo cual permitió la permanencia de los tatuajes. Pero lo interesante fue la identificación cultural del cementerio pues los objetos asociados a las tumbas corresponden a la sociedad Chancay, cuya vigencia cronológica corrió entre los siglos X al XV d.C. Sin embargo, como ya lo advertimos antes, el mayor número de muestras con huellas bastante visibles de tatuajes, procede del sitio Cerro Colorado, ahora ocupado por un asentamiento humano. Aquí, las condiciones más favorables a la conservación de las momias, permitieron la buena protección de muchos difuntos con la piel intacta y la impronta de los diseños tatuados. Pero las muestras que recogimos son de la superficie, es decir, de lo que habían dejado los buscadores de tesoros. En cuanto a la identificación cultural del sitio, debemos señalar que allí se observa, en su mayor parte, alfarería fragmentada, correspondiente a la sociedad Chancay, pero también se aprecian algunos fragmentos de clara filiación incaica.

La sociedad

Figura 5: Dibujo de un pie en cuyo dorso aparece un felino, diseños geométricos y la figura de ave en reposo. Procede del cementerio arqueológico de Cerro Colorado, Huacho.

En el conglomerado de sociedades establecidas a lo largo del litoral peruano durante el periodo Intermedio Tardío, contamos con la denominada sociedad Chancay cuyo núcleo de desarrollo estuvo centrado fundamentalmente en los valles de Huaura y Huaral. A ella se han referido diversos estudiosos desde cuando fue identificada a inicios del siglo XX, en circunstancias que el arqueólogo alemán Max Uhle identificó un tipo de cerámica muy característico con diseños que utilizaban los colores negro y blanco. Posteriormente Alfred Kroeber, utilizando los materiales recuperados por Uhle, amplió los estudios y señaló una secuencia de estilos vinculados, entre los cuales el denominado estilo Negro sobre Blanco provenía de otro anterior denominado Tricolor Geométrico. Tales fueron los inicios del reconocimiento de la cultura Chancay para la cual se fueron revelando paulatinamente asociaciones a otros elementos culturales como la arquitectura, los tejidos y cuanto material asociado apareciera junto al referido estilo Negro sobre Blanco (Kroeber 1926). Entre los trabajos para el conocimiento de la sociedad Chancay en la actualidad se cuenta con investigaciones de varios estudiosos, los cuales vienen definiendo con mejores detalles las características de su cultura (Krzanowski 1991; Cornejo 1992 y 2001 y Cortez 1997).

Actualmente se reconoce que la sociedad Chancay fue estructurada como una organización social y política jerarquizada cuyas bases para su sostenimiento involucraron la explotación agrícola, marina y el intercambio. Prueban lo afirmado la diferenciación encontrada en los patrones funerarios, arquitectónicos y los restos de alimentos e instrumentos así como artículos de procedencia lejana. Se desconoce aún la sede del poder en esos tiempos, pero lo disputan indudablemente los valles del Chancay y Huaura. Al respecto, la historiadora María Rostworoski, tomando como base la revisión de documentos coloniales consignó que habría sido Huaura la sede del poder, pues menciona que tanto Barranca como Chancay eran áreas dependientes aún en tiempos coloniales: “Las declaraciones de los curacas de Huaura y el testimonio de Fray Domingo de Santo Tomás conceden una supremacía política al curaca de Huaura sobre los valles de Chancay y Barranca” (Rostworowski 2002: 273).

Debido a las asociaciones identificadas con los restos humanos tatuados del presente informe concluimos que ellos se desenvolvieron en el marco social y cultural Chancay. Por ello, es posible que los grabados en la piel humana de esos tiempos puedan revelar aspectos que atañen a las jerarquías sociales y las ideas contenidas en esa extraña costumbre de alterarse la piel. Queda entonces como una de las manifestaciones culturales de la sociedad Chancay, entre muchas otras que la caracterizan, en la zona yunga del valle de Huaura.

Los tatuajes

Figura 7: Dibujo de la piel de una pierna de momia con un diseño geométrico acompañado del rostro de dos felinos. Procede del cementerio arqueológico de Cerro Colorado, Huacho.

Al estudiar las momias, identificamos la práctica del tatuaje en personas adultas, en jóvenes y en niños, siendo más abundantes en las dos primeras. Se observó que ocurría también en ambos sexos, pero con mayor predominancia en los varones. La parte preferida para ejecutar los tatuajes fue la cara frontal del cuerpo humano (figura 1), aunque es frecuente encontrarlos en la parte posterior del mismo. Pero, de modo general, los motivos tatuados se distribuyen en los diferentes sectores del cuerpo humano. Es decir, los antiguos habitantes de Huacho y el valle de Huaura se tatuaban en la cara, las orejas, el tronco y en las extremidades (figuras 2 a 7).

Los motivos elegidos para grabar la piel pueden clasificarse, en términos generales, como zoomorfos y geométricos pero lo que distingue a estos tatuajes es una clara geometrización de las figuras. Entre las representaciones de animales hemos observado, especialmente, felinos, aves, peces y también venados. En cambio, los motivos geométricos adquieren formas de volutas, círculos, rayas, rombos, triángulos, líneas en zigzag y flores.

El color del tinte que ostentan las muestras, denota exclusivamente un matiz azul oscuro. Y el hecho de que hayamos descubierto frutos de huito asociado a las momias, nos hace pensar que utilizaron el jugo azulado que desprende este fruto, para decorar los cuerpos humanos en vida. Tal como aún ahora lo siguen practicando algunas comunidades de la Amazonía sudamericana. Seguramente, debieron emplear agujas de metal o quizá simples instrumentos de madera o espinas fuertes para ejecutar los diseños.

Quienes debieron tatuar la piel humana fueron tal vez especialistas, pues esa actividad requería práctica, experiencia y cuidado, además de pericia y dedicación exclusiva cuando se hacían muchos tatuajes complicados en un solo cuerpo. No se descarta que la ejecución de los gráficos en el cuerpo, haya causado, a veces, algunas dolencias o infecciones, para lo cual debieron observar las precauciones y medicamentos que debían aliviar tales problemas. Así como existieron quipucamayos (registradores de información mediante quipus), kerocamayos (escultores en madera) y hambicamayos (médicos) en el mundo andino, pensamos que los tatuadores prehistóricos de Huacho y el valle de Huara fueron los quilcacamayos, pues éstos tenían por oficio registrar informaciones en el cuerpo humano.

No estamos todavía en condiciones de interpretar a cabalidad las expresiones graficas dejadas por los antiguos huachanos en su propia piel. Pero, evidentemente, los tatuajes representan simbolizaciones de muchas ideas que debieron ser interpretados en tiempos antiguos por sus propios portadores y la comunidad de su entorno. Son pues verdaderos antropo-textos cuyos mensajes pueden explicar algunas facetas de la vida y costumbres de los antiguos yungas huachanos. El inconveniente para una mejor interpretación es que la mayor parte de los restos momificados, proceden de panteones donde las piezas humanas estaban desarticuladas, con algunas excepciones de hallazgos de cuerpos humanos completos.

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