Autor: Arqueologo Paúl Jofrey Álvarez Zeballos ([email protected])

ÍNDICE

01. Cordial agradecimiento p. 01
02. Introducción p. 02
03. El marco geográfico del valle de majes p. 03
04. La botánica y la zoología p. 04
05. Etimología del nombre “majes“ p. 05
06. La petrografía: Petroglifos de Cantas, Pitis, la Mezana y la Laja p. 06
07. Cantas p. 07
08. Pitis p. 10
09. La Mezana p. 15
10. La Laja p. 19
11. Conclusiones p. 21
12. Bibliografía p. 22
13. Anexos p. 23
 
CORDIAL AGRADECIMIENTO
Este informe Arqueológico esta dedicado a la memoria de Don Alejandro Zuñiga, productor de Piscos y Vinos, Que en Paz Descanse, que con una aptitud Altruista me brindo su hospitalidad y ayuda desinteresada en el desarrollo de esta investigación. También a los miembros de su familia: Marco, Sofía y Doña Blanca Díaz de Zúñiga quienes continuaron apoyando mis investigaciones hasta el final de este reporte arqueológico (2000-2001-2007-2008).

 

Descubrimiento del señor Wari cambia la geografía histórica del Perú, manifestó viceministro de Patrimonio Cultural

El viceministro de Patrimonio Cultural, Bernardo Roca Rey, manifestó que el descubrimiento de la tumba de un Señor Principal de Wari en Cusco «cambia realmente la geografía histórica del Perú».

En diálogo con RPP Noticias, Roca Rey no se atrevió a especular con mayor profundidad en torno a este hallazgo. No obstante, precisó que el Ministerio de Cultura tiene conocimiento del entierro Wari en la zona de Espíritu Pampa, distrito de Vilcabamba, provincia de La Convención, desde hace 4 meses.

Luego de la presentación oficial del entierro en la Casa Garcilaso de la Vega, en el centro del Cusco, Roca Rey indicó que las piezas encontradas fueron estudiadas exclusivamente por arqueólogos cusqueños, quienes ahora tienen la misión de proteger dicho patrimonio.

Entre dichas piezas destaca un pectoral de plata en forma de Y, de base cóncava y con dos brazos laterales, cada uno lleva dibujado tres formas circulares. El pectoral tiene en su parte posterior un felino antropomorfo con un orificio en el medio de la boca. Este instrumento mide 65 centímetros de largo por 52 de ancho.

El Primer Rey encontrado en la sierra peruana

El arqueólogo Luis Lumbreras sostuvo que hasta este descubrimiento no se tenían noticias de hombres Wari en Cusco, y que los asentamientos humanos más antiguos conocidos en la zona de La Convención datan de la época de los Incas que se levantaron contra los conquistadores.

«Estos hallazgos de los arqueólogos cusqueños nos transmiten otra cosa. Esto quiere decir que es un sitio que era muy viejo, conocido por la gente, que era antiguamente habitado, y que además era importante porque es una tumba realmente espectacular. Lo que se ha encontrado no es un hallazgo cualquiera, es el primer rey que hemos podido encontrar en la sierra peruana», dijo Lumbreras a RPP Noticias.

Coincidió que la tumba del señor de Wari tiene el mismo valor que las del señor de Sipán y Sicán. Asimismo, estimó que la misma correspondería al siglo octavo, noveno o décimo de nuestra era.

Waris fueron los primeros en poblar el Antisuyo, señalan

A partir del descubrimiento de la tumba de un señor Wari en Cusco se puede señalar que “los primeros que llegaron al Antisuyo fueron el Estado Wari”, indicó el arqueólogo Javier Fonseca.

En diálogo con el programa HOY de RPP TV, el investigador que participó del hallazgo sostuvo, además, que el entierro correspondería a un individuo de alguna casta militar – teocrática, la misma que dataría del período horizonte medio, aproximadamente entre el año 550 y 900.

De esta manera, se descartaría que la zona de Vilcabamba haya sido el último bastión Inca durante la época de la conquista, debido a que los Wari poblaron dicho lugar muchos siglos antes.

Ornamentos encontrados

Entre el ornamento del señor Wari encontrado en el sector de Espíritu Pampa, distrito de Vilcabamba, provincia de La Convención (Cusco) destaca un pectoral de plata en forma de Y, de base cóncava y con dos brazos laterales, en cuya parte posterior se aprecia la figura de un felino antropomorfo con un orificio en medio de la boca. El pectoral mide 65 centímetros de largo por 52 de ancho.

Como parte de la parafernalia en la tumba también se encuentra una máscara de plata con una figura antropomorfa, de 21 centímetros de largo y 19 de ancho. Alrededor de la misma se aprecian orificios dispuestos de forma continua y equidistante, informó RPP Noticias.

El atuendo del personaje de la nobleza Wari, también consigna dos brazaletes de oro. Cada uno de ellos tiene 21 centímetros de largo y 11 de ancho. Asimismo, 234 láminas de plata en forma ovoide y circular; todas con dos agujeros en los extremos que servirían para sujetarlas con una cuerda a la vestimenta del individuo.

Según el director regional de Cultura del Cusco, Juan Julio García, el impresionante hallazgo Wari en plena selva cusqueña abre un nuevo capítulo en las investigaciones arqueológicas y obliga a escribir de nuevo la historia, porque solo se conocía que dicha cultura se había expandido por la toda la costa y sierra peruana, no se conocía de vestigios en la selva.

Añadió que esta presencia Wari, también lleva a los especialistas a plantear la versión de que la ciudad de Espiritu Pampa fue recuperada por los Incas, que ampliaron, perfeccionaron y modificaron los patrones constructivos de la antigua ciudad Wari.

Hallan ciudadela con entierro del Señor Principal de Wari en Cusco

Un importante descubrimiento que podría cambiar parte de la Historia Inca se hizo público hoy ante la presencia de la directora general de la Unesco, Irina Bokova. Se trata de la ciudadela del Señor Principal de Wari en el sector de Vilcabamba, en la provincia de La Convención en Cusco.

El director del Instituto Nacional de Cultura, arquitecto Juan Julio García Rivas, confirmó  el hallazgo arquitectónico de la tumba del Señor Principal de Wari que contiene incrustaciones de oro laminado prehispánico, así como bienes de plata, oro y cerámica con iconografía Wari y Nasca.

Se trata de la ciudadela del Señor Principal de Wari en el sector de Vilcabamba ubicada en la provincia de La Convención en Cusco.

Este importante descubrimiento que cambiará parte de la Historia Inca se hará público hoy ante la presencia de la directora general de la Unesco, Irina Bokova.“Este hallazgo está a la altura del Señor de Sipán y cambiará parte de la Historia Inca y de la zona”, refirió García Rivas.

Los trabajos de investigación se encuentran en la primera etapa de análisis de laboratorio y apenas concluya la temporada de lluvias se continuará con la investigación, concluyó el funcionario.

Cusco presenta esta noche descubrimiento del Señor de Wari

El director regional de Cultura de Cusco, Juan Julio García Rivas, informó hoy que esta noche presentan al Señor de Wari, personaje descubierto tras investigaciones arqueológicas realizadas en Vilcabamba, en la provincia de La Convención.

Según adelantó, se trataría de uno de los hallazgos más importantes registrados en la zona sur de Perú.

Dijo que el personaje, encontrado dentro de una tumba cubierta con dos lajas de piedra, lleva consigo un pectoral, brazaletes, cetros, plumas, cerámicas, oro, plata y fragmentos de textiles con influencia de la cultura Wari.

Con él fueron descubiertos en la zona arqueológica de Espíritu Pampa, en Vilcabamba, otros ocho contextos funerarios, los cuales fueron denominados los Señores Vilca.

Refirió que los hallazgos fueron posibles luego de un trabajo de investigación iniciado en julio del año pasado, con la participación de una veintena de arqueólogos, técnicos y asistentes.

La presentación es a las 19:30 horas en la Casa Garcilaso, en el centro de la ciudad de Cusco, en la que se prevé contar con la asistencia de la directora general de la Unesco, Irina Bokova, quien se encuentra en la zona en visita oficial.

Vilcabamba fue el último refugio incaico tras la llegada de los españoles. El lugar evidencia rastros de huaqueo.

Hallazgo en Castillo de Huarmey: Dos tumbas de élite Wari

Expertos peruanos y polacos buscan apoyo para financiar y ejecutar un proyecto sostenible a favor de la provincia. Van solo seis semanas de excavaciones y se esperan más sorpresas.

¿Llegaron los brazos de los imponentes Wari a la costa norte del Perú? ¿Se vio influenciada esa parte del país por el poder de una civilización que tuvo como bastión el andinísimo Ayacucho? Los estudiosos debaten el tema desde hace décadas. Arqueólogos como Santiago Uceda o Luis Jaime Castillo piensan que la costa norte nunca fue invadida por los waris. Otros, como Luis Guillermo Lumbreras, dicen que sí y que por todas partes.

Este año una nueva hipótesis, digamos intermedia, se suma a la polémica y es planteada por un conjunto de arqueólogos peruanos y polacos de la Pontificia Universidad Católica del Perú y del Centro de Estudios Precolombinos de la Universidad de Varsovia (Polonia). Ellos trabajan desde enero en la primera investigación realizada a profundidad en el Castillo de Huarmey, el edificio más importante del complejo monumental prehispánico más relevante que hay en esa zona costera, específicamente entre Casma y Paramonga.

Junto a su equipo, el director del proyecto, Milosz Giersz, sostiene que los waris sí intentaron conquistar la costa y de hecho lo consiguieron por un tiempo breve –entre el 700 y 1.000 d.C.– en el Castillo de Huarmey, donde, estiman, llegó a asentarse una élite de tipo intermedia. Lo hicieron justo en la misma frontera hasta donde llegó el reino Moche.

“Las principales evidencias de la presencia de una élite wari en esa parte de la costa norte son algunas técnicas de construcción en el castillo, así como los entierros que se han encontrado, los textiles y los ceramios. Hay otras cosas muy típicas wari como el hallazgo de puntas de obsidiana de Huancavelica, elementos que se usaban como ofrendas en contextos funerarios de personajes de élite de esa cultura andina”, explica el experto.

LO ENCONTRADO
Si bien el proyecto comenzó en enero de este año, recién hace seis semanas empezaron las excavaciones. Y en este corto período, los descubrimientos son más que alentadores respecto del potencial histórico del lugar.

Krzysztof Makowski, arqueólogo asesor del proyecto, explica que el castillo fue un edificio multifuncional de carácter palaciego en el que la gente solía hacer reuniones, y en el que, además, se construyó un gran número de cámaras funerarias (algunas profanadas por saqueadores). En estos pocos días se han hallado dos intactas.

En una de ellas se encuentra una pareja que se presume perteneció a la élite wari por la forma en que han sido enterrada. Los restos óseos de un hombre y una mujer están sentados, a la usanza de la sierra. Él tiene orejeras de madera calada. No había muchos objetos en el lugar, mas sí textiles.

La otra cámara alberga a un joven robusto. Junto a él se halló un cuenco de plata maciza (una suerte de plato hondo), el cual podría ser uno de los objetos de ese metal y de ese tamaño más antiguos encontrados en el país. También textiles de gran calidad, dice el especialista, típicos de la cultura Wari.

EN BUSCA DE APOYO
“Podríamos excavar mucho más, pero no tenemos más presupuesto. Para darles una idea, un mes de excavación cuesta US$20.000 y tenemos permiso para estar aquí 10 meses más”, explica Makowski. En tanto, Giersz espera el apoyo de la sociedad civil, de empresas mineras como Antamina u otras pertenecientes a distintos rubros. También del Ministerio de Cultura. Y es que el castillo, además de vislumbrarse como una gran fuente de conocimiento, es también la esperanza de los lugareños en términos de prosperidad.

SEPA MÁS
El equipo de arqueólogos peruanos y polacos de la Universidad Católica y del Centro de Estudios Precolombinos de la Universidad de Varsovia está formado por diez personas.

Mediante sofisticadas técnicas de excavación y conservación, los especialistas colocaron cámaras fotográficas en cometas y grúas para obtener vistas aéreas.

Asimismo, emplearon un sistema conocido como GPS diferencial, que sirve para determinar las características del suelo en varias dimensiones tales como la altura, distancia, entre otros indicadores.

CLAVES:Proyecto sostenible en la provincia – El arqueólogo Krzysztof Makowski señala que el proyecto del Castillo de Huarmey ya ha iniciado conversaciones con poblaciones aledañas, autoridades locales y otra instituciones para ejecutar allí un proyecto sostenible en beneficio de la provincia.

– Este plan incluiría una excavación sistemática para alcanzar fines científicos y sociales. Se quiere generar conocimiento y fomentar la creación de circuitos turísticos. También hacer un museo en Huarmey.

– Santiago del Castillo, presidente de la Cámara de Turismo de Huarmey, indicó que la población apoya el proyecto. La entidad idea planes sobre circuitos turísticos, gastronómicos y artesanales.

– Las 8 familias que viven alrededor del castillo apoyan la iniciativa.

Momias Wari descubiertas en huaca Pucllana podrán ser apreciadas por el público en 2011

Resultados completos del hallazgo de las cuatro momias ubicadas en la huaca Pucllana, la primera tumba intacta de los Wari en el recinto, se anunciarían en el segundo semestre de 2011, posiblemente con una exhibición especial, afirmó la directora del proyecto arqueológico de excavaciones en la huaca, Isabel Flores.

En el contexto funerario, el primer entierro intacto no profanado por huaqueros, se aprecia una momia adulta como personaje principal y tres menores; dos en el interior de la tumba y otro ubicado en la esquina sudoeste.

Asociados a los fardos hay dos grupos de ofrendas entre las que destacan una bolsa textil con agujas, así como cabezas postizas, vasijas, calabazas y maíces.

En declaraciones a la Agencia Andina, la experta indicó: “Este entierro tiene todas las técnicas Wari. El personaje está en cuclillas, lo protegen con sus vestimentas y algodón hasta darle forma troncocónica. Cuando lo terminan de enfardar es protegido con una red de juncos y en la parte superior le colocan una falsa cabeza de tela con la cara pintada.”

Gladys Paz, arqueóloga responsable del descubrimiento al lado oeste de la plataforma seis de la huaca Pucllana, destacó que el personaje principal podría ser de sexo femenino, aunque es necesario realizar estudios para corroborarlo.

“Se presume que el personaje principal de la tumba sea una mujer, posiblemente una maestra tejedora, por los utensilios apreciados en las ofrendas”, destacó Paz.

Se desconoce además si los tres menores enterrados junto al personaje principal fueron familiares o sacrificios rituales, «ofrendados» voluntariamente o exigidos a las familias como era costumbre en esta cultura.

La directora del proyecto, Isabel Flores, señaló que el proceso de análisis es aún extenso, pues las momias así como sus pertenencias deben pasar por diversos análisis entre los que destacan exámenes radiológicos y pruebas de ADN para determinar si existe parentesco.

“Enviamos ahora muestras hacia Australia para realizar los estudios de ADN, para ver qué relación tienen las momias entre sí, a fin de averiguar si son familiares.”

Paralelamente, los antropólogos físicos podrán determinar la edad y la enfermedad por la que murieron.

“Cuando los saquemos de aquí vamos a pasarlos por estudios radiólogicos para saber qué tienen, además de las ofrendas exteriores. A veces llevan collares, orejeras o algo que le colocaban antes de enterrarlos.”

El descubrimiento 62 de esta zona arqueológica tiene mucha importancia histórica, pues aportará datos para una visión detallada sobre los Wari como sus técnicas de entierro, al igual que todo lo que han usado y mantenido en la costa central.

Hallan Tumba con 4 Momias Wari en Huaca Pucllana, Lima, Perú

Un grupo de arqueólogos trabajan en el área donde fue encontrada una tumba con cuatro momias de la cultura Wari en Lima. La tumba, que data aproximadamente del año 850 de la era cristiana,

fue descubierta en la cúspide de la pirámide de adobe conocida como Huaca Pucllana, informó hoy a Efe la directora del proyecto arqueológico de excavaciones en la Huaca, Isabel Flores Espinosa.

Se presume que el personaje principal de la tumba es una mujer, posiblemente una tejedora, a la que acompañan dos bebés y un niño. La tumba fue encontrada intacta lo que la convierte en un importante hallazgo.

Se encuentra en un cesto fabricado con juncos que no ha sido abierto. La presunción de que es una mujer tejedora es debido a las agujas, hilos y tejidos encontrados a su alrededor.

El gran centro ceremonial de los lima que fue la Huaca Pucllana fue ocupado por los waris, pero solo lo utilizaron para enterrar a sus elites, y tras ellos los incas dejaron el lugar en completo abandono.Con la conquista de los españoles, el sitio sufrió la depredación de los buscadores de oro, una práctica que continuó hasta hace casi treinta años y a la que hay que añadir el empuje urbanístico de una ciudad, Lima, que se ´comió´ dos tercios de lo que fue la huaca ubicada en el distrito de Miraflores.

Cuando la arqueóloga Gladys Paz, una de las personas que trabaja pacientemente en la huaca Pucllana de Miraflores, encontró hace una semana un techo de adobes perfectamente construido, supo que este era un hallazgo especial. Y no se equivocó. Había descubierto un contexto arqueológico (léase tumba y momias) de la cultura Wari que no había sido profanada por huaqueros, pese a que estuvo enterrado en la zona desde el año 850 d.C.

“Además de su perfecto estado de conservación, este descubrimiento destaca por el hecho de que junto con el fardo principal, se encontraron otros tres fardos secundarios que, por su tamaño y peso, serían de infantes. Es probable que hayan sido sacrificados, lo que demuestra que el personaje pertenecía a la élite Wari”, explicó Paz.

La tumba encontrada es semicircular y contiene un fardo de 1,30 m de diámetro por 1,40 m de altura, incluyendo su falsa cabeza hecha de tela. “Todavía no se puede determinar ni el sexo ni la edad de la persona, pero se presume que haya sido mujer por la presencia de instrumental textil en las ofrendas”, explicó José Ccencho, arqueólogo del proyecto.

La huaca Pucllana, cuya estructura principal es una pirámide de 25 m de altura, perteneció en un principio a la cultura Lima. Sin embargo, cuando esta desaparece, en el año 650 d.C., se convierte en un cementerio de los Wari que conquistaron Lima.

Gracias a un convenio firmado entre la Municipalidad de Miraflores y el Instituto Nacional de Cultura (hoy Ministerio de Cultura), se vienen desarrollando trabajos de investigación en la zona desde 1980, hoy a cargo de la arqueóloga en jefe Isabel Flores.

RPP, El Comercio

Ciudadela de Huari, Ayacucho

Entre montículos de roca, donde proliferan los tunales, corre el camino que lleva a la grandiosa ciudad de las turquesas: Wari. Desde Huamanga solo hay veinticinco kilómetros de distancia que se cubren en un santiamén, mientras para conocer la urbe haría falta varios días. Tan extensa es como importante fue hace 800 y 900 años. A simple vista apenas se perciben los muros que formaron parte de templos, palacios, casasy graneros, así como los espacios abiertos que debieron ser las plazas. Hace más de medio siglo el sabio Julio C. Tello encontró todavía en pie rastros de las majestuosas columnascon incrustaciones de lapislázuli que tuvo el palacio de su rey. Aún ahora al labrar la tierra de sus cercanías,los agricultores encuentran pequeñas turquesas. Su clima es tibio y se cultiva maíz, trigo, cebada, arvejasy papas. Wari fue realmente enorme, albergando miles de habitantes en su perímetro de cinco kilómetrosde largo por tres de ancho. Según una leyenda recogida por Néstor Cabrera, fue fundada por los atlantes,antiguos señores de un continente que se hundió entre las aguas de un mar remoto y desconocido.Populosa, centro de un tráfico intenso que abarcó en su radio de acción hasta el callejón de Huaylas,Moche, Cajamarca y Lambayeque por el norte; Nasca y Chancay en la costa central, y Sicuani en el sur, tuvo su época de apogeo y su decadencia antes de que llegaran los Inkas. El ejército quechwa que venció a los pokras solo encontró una ciudad fantasma que comenzaba a ser cubierta por la maleza.

La ciudadela Wari fue la capital del estado del mismo nombre, y para algunos arqueólogos fue el primer gran imperio andino (antes de los Incas). Fue un gran núcleo urbano cuya área de ocupación llegaría a las 2.000 hectáreas en su momento de mayor esplendor. Los investigadores han dividido la zona central del asentamiento (que abarca 18 kilómetros cuadrados) en 13 diferentes sectores, a saber:

1.- Cheqo Wasi. Lugar caracterizado por la presencia de múltiples cámaras de piedra finamente labradas de forma rectangular y tamaño variado. Probablemente fueron cámaras funerarias.

2.- Monqachayoc. En este sector se encuentran galerías subterráneas con techos formados por grandes bloques de piedra de una sola pieza y paredes recubiertas con lajas alargadas a manera de enchape, además de unos tubos labrados en piedras que se sospecha fueron usados para el transporte de agua a la ciudad.

3.- Capilla Pata. Sector formado por grandes muros dobles de entre 8 y 12 metros de altura. En la base tiene un ancho de 3 metros y en la cima entre 0,80 y 1,20 m, alcanzando 400 m de largo. Estos muros forman grandes cercados o ‘canchones’.

4.- Turquesayoc. Llamado así por la presencia de restos de turquesa, sea en cuentas de collar o pequeñas esculturas. Debido a la alta concentración de este material se cree que en este sector estuvieron los talleres dedicados al trabajo de este material.

5.-Yanapunta. Por toda el área se encuentran desperdigados abundantes restos de artefactos líticos, como puntas de proyectil, punzones y pedernales. La principal materia prima fue la obsidiana y el pedernal.

6.- Canterón. Llamado así porque se presume que este sector fue usado como cantera.

7.- Ushpa Qoto. Edificios diversos cercanos a una plaza. Tres murallas grandes corren de forma paralela, estructuras semicirculares y ambientes subterráneos.

8.- Robles Moqo. Esta área presenta una fuerte presencia de tiestos de cerámica y artefactos líticos fragmentados. Se supone que fue el barrio de los artesanos. Un estilo de cerámica característico de Wari toma el nombre de Robles Moqo, ya que fue aislado tomando en cuenta los fragmentos hallados en este sector por un guía local de apellido Robles.

9.- Campanayoq. Recintos circulares y trapezoidales. Están en mal estado de conservación, totalmente derruidos, solo se pueden identificar los cimientos.

10.-Trankaqasa. 16 petroglifos grabados en piedra. Se labraron surcos sobre superficies planas que luego fueron ligeramente pulimentadas. Se representan líneas concéntricas, volutas, serpientes, círculos y figuras geométricas.

11.- Ushpa. En el que se han encontrado figuras humanas moldeadas que delatarían áreas específicas de servicios, talleres y almacenes.

12.- Gálvezchayoq. Cavidad circular de 11 metros de diámetro y 10 de profundidad excavada intencionalmente. En el interior dos túneles cuidadosamente excavados tienen orientación norte y sur respectivamente.

13.- Churucana. Muros similares a los de Capillapata forman recintos trapezoidales y rectangulares.

El conjunto de construcciones Wari permanece en su mayoría enterrado. Los trabajos de excavación realizados en el sitio son mínimos en relación con los múltiples conjuntos arquitectónicos existentes. A medida que fue creciendo su población, también creció en importancia como ciudad sede del poder político. Inicialmente la ciudad debió reducirse a un centro administrativo con funciones políticas y religiosas. Según la evidencia arqueológica, Wari declinó en importancia hacia el 1000 dc, desconociéndose a ciencia cierta cómo y por qué fue finalmente abandonada.

Ante la baja productividad de la tierra se realizaron importantes obras de canalización y drenaje y sobre todo se crearon terrazas agrícolas que ampliaron notablemente la superficie cultivable. Estos andenes, construidos en las laderas de los cerros, suelen ubicarse cerca de los complejos urbanos, principales y secundarios, ya que satisfacían las necesidades de consumo de estos.

¿QUÉ ES?

Es la ciudad Wari más importante del Horizonte Medio. Se localiza en el distrito de Pacaycasa, provinciade Huamanga, región Ayacucho.Presenta un trazo urbano irregular y dividido en barrios o sectores, cada uno de los cuales se encuentraseparado por murallas. La ciudad ha sido edificadaen barro y piedra, presenta edificios enlucidos y pintados de colores, con pisos compactados de tierra caliza. Resaltan los barrios Vegachayoq Muqu, Monqachayoq, Capillapata, Muraduchayoq, Cheqo Wasi e Infiernillo, definidos por conjuntos arquitectónicosde planta rectangular.

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE?

Es considerada la capital del los wari y su arquitectura evidencia una clara planificación en las áreas deproducción y dominio del espacio, que se repitenindistintamente como modelo en los lugares dondedicha cultura hizo sentir su presencia. Los wari mantuvieron la ideología más influyente en los Andescentrales durante el Horizonte Medio y constituyeron, después de Chavín para su época, el segundocentro de irradiación cultural del área andina.

¿QUÉ RIESGOS CORRE?

Debido a su ubicación geográfica, el sitio está ex-puesto a la desestabilización de sus estructuras por elcrecimiento de vegetación arbustiva y la presenciade microorganismos. Además, constituyen un serioriesgo de destrucción las plantaciones de tunales enmedio de las estructuras arqueológicas y la presenciade ocupaciones ilegales en las áreas perimétricas dela zona arqueológica intangible, que afectan inevita-blemente su condición patrimonial.

Legado de la Cerámica Prehispánica: arte de tierra

Un recurso de acceso fácil para la creación es la tierra, la cual mezclada con el agua se convierte en barro, una pasta plástica, modelable para la creación de una nueva forma, que al secar se convierte en un elemento compacto y durable; más aún si es sometida a la cocción del fuego. El mismo Dios recurrió a este medio para crear al hombre y luego insuflarle la vida. Sin embargo, este proceso de transformación de la materia, aparentemente muy sencilla, reviste para la humanidad un largo proceso de realización, en el que a su vez se impuso también una complejidad progresiva en su composición material y en sus técnicas de manejo.

Usos urbanos

En la medida que se dio este proceso se fueron distinguiendo los usos del barro con implicancias estéticas cada vez mayores, sea en la arquitectura civil y religiosa, en el menaje, en la representación de objetos para los ritos religiosos y en los objetos ligados a la vida cotidiana.

En el Perú antiguo, desde el periodo precerámico (4000-2000 a. C.), se conocen ya construcciones monumentales públicas de carácter sagrado como Caral y Kotosh. En Caral se usó arcilla como argamasa y muchas paredes presentan tramados reticulares de carrizo y postes de huarango, unidos con argamasa gris, y cubiertas por un revoque de arcilla amarillenta pintado de blanco, rojo y amarillo claro. Técnica que pasado el tiempo sería conocida como quincha. En Kotosh se muestran edificaciones similares con arcilla amarilla como revoque y destaca el ícono de los brazos cruzados en relieve. En esta época la arquitectura adquiere gran desarrollo.

En Sechín, Ancash, aparecen los adobes cónicos de barro crudo secados al sol, los cuales eran asentados con barro; los mismos que también van a caracterizar áreas culturales chavinoides.

Posteriormente, con los moche se empieza a utilizar el adobe rectangular, tal como se observa en la Huaca del Sol y Huaca de la Luna.

En la costa central, en Chancay, se dieron unos adobes hemisféricos; en los valles de Rímac y Lurín se usaron adobitos semejantes modelados a mano para paramentos que contenían tierra o rellenos, así como lo muestran las huacas Juliana, Aramburú, Catalina Huanca, entre otras. En Pachacamac hay también evidencias de ello en una primera fase, pero son usuales también los adobitos cúbicos.

Técnicas pre his pánicas En la era de las formaciones urbanas, propias de la cultura Wari como en Cajamarquilla, en Lima, se muestra el uso del adobón, el cual se elabora apisonando el barro en largas gaveras y luego es secado al sol. Hoy es conocido como tapia.

Más tarde, predominó el adobe hecho a molde con tablas en el reino Chimor, aunque también apareció el adobito trapezoide, y en el valle de Casma se dio el adobito cilíndrico. Sin embargo, es el adobón o la tapia la forma de barro que está asociado a la arquitectura de los incas, especialmente en la costa, aunque en Lima y Chincha su uso viene con anterioridad. Mientras que el adobe se hace uno a uno y demora en secar, necesita tendal y alinearse sobre mortero de barro fresco; la tapia se coloca directamente en la cajonería sobre la cimentación, ganando así en rapidez. Procedimiento constructivo a tono con la expansión del imperio.

El Centro Ceremonial de Pachacamac, en el valle de Lurín, con un desarrollo entre los 200 a.C y el periodo Inca es un claro ejemplo de las diversas técnicas constructivas precolombinas con barro.

Actualmente, esta técnica tiene aportes españoles, pues también fue conocida en el Viejo Mundo. Los romanos la denominaron como rusticus paries y la palabra tapia es de origen árabe. En quechua parece no haber existido término específico para tapia, en cambio la pared se denomina pirca y al tabique de caña y barro se llama quincha. Tanto en quechua como en aymara se empleaba: tica-pirca como equivalente a pared de adobes. Se dice, asimismo, allpa-pirca.

Allpa es tierra de labrar. Por lo general la tierra empleada es grumosa y compacta, en ocasiones sin paja, aunque el empleo de la paja en el antiguo Perú estuvo muy extendido. Se usaba el ichu en el barro de los abobes. Asimismo, en el enlucido de paredes es común la paja en el barro.

Enlucido que también podía contener arcilla, yeso y cal. Todas estas prácticas constructivas siguen vigentes en muchos pueblos de la costa y la sierra.

Durante el periodo del Formativo Inferior apareció la cerámica, es decir, el barro con características especiales para el modelado de objetos sometidos luego a cocción, para uso doméstico y religioso con diversos grados de decoración según sus funciones sociales. En toda la época prehispánica las arcillas mayormente se obtenían de las terrazas de los ríos. Mitú o mito es el barro preparado para la alfarería, ladrillos y tejas, aunque estos dos últimos no fueron usados en el Perú antiguo. La tecnología cerámica implica no solamente el uso de las arcillas sino también la inclusión de un material aplástico, temperante o desgrasante, que se añade intencionalmente a la arcilla para evitar la excesiva plasticidad y dar más cuerpo a la masa, éste puede ser con más frecuencia arena, conchas o rocas molidas, y diversos materiales orgánicos. Existe diversidad de clases de arcilla, según las regiones donde se elaboraba la cerámica; se encuentran arcillas rojas de alto contenido de hierro, de colores marrones con contenido de manganeso, amarillentas con contenido de calcio y blancas con caolín.

Las técnicas cerámicas prehispánicas que sobreviven son el enrollado y el uso del plato molde, tilla o muyupuchaca; el modelado se da en el área andina, sobre todo en la sierra central y sur; mientras que el paleteado sobre una horma, el uso de una base plana para modelar y el uso de moldes son exclusivos de la costa norte y de Cajamarca. La selva se caracteriza por la técnica del enrollado y el barnizado con resinas vegetales.

La decoración va desde incisiones o marcas y el empleo de capas de engobe para lo cual es necesario emplear una arcilla de granos sumamente finos para lograr una superficie lisa y brillante. Si bien es cierto que la cerámica del Perú antiguo fue en algunos casos decorada con colores naturales de la arcilla y también con los minerales como los óxidos de hierro (rojos y ocres), cobre (verde), manganeso (negro), cobalto (azul), entre otros, con una cocción de unos 800 a 1000 grados centígrados para fijarlos; hoy gran parte de la cerámica andina utiliza solamente los engobes de arcilla.

El advenimiento de la conquista española permitió el conocimiento del vidriado a base de sílice y plomo para el recubrimiento de los objetos, y la técnica de la mayólica que consiste en bañar al objeto con una capa de blanco de estaño sobre la cual se aplican los colores de óxidos minerales combinados con el vidriado.

Puno y ciertas localidades de Cusco y Cajamarca mantienen todavía talleres que producen objetos con estas técnicas, pero cuyas formas, contenidos y funciones corresponden en gran parte a una cultura mestiza de carácter rural.

Soledad Mujica Bayly

Internado en la ceja de selva, oculto durante siglos, el centro arqueológico del Gran Pajatén se ha mostrado al mundo moderno como la manifestación más señera de la destreza de la Cultura Chachapoyas y como testimonio de su avanzada organización política, sólo opacada por el poderío del reino de los Incas.

Llegar al Gran Pajatén no es una empresa sencilla.

La ciudad perdida está rodeada de exuberante vegetación, lo que anuncia la proximidad de ingentes áreas vírgenes.

Cada tanto aparecen en el paisaje barrancos eriazos, manifestación de que el hombre ha querido ampliar su frontera agrícola desde siempre.

Una vez llegado al recinto nadie deja de sorprenderse.

Éste, maltratado por el clima y el paso del tiempo, sorprende por sus dimensiones y su estructura, formada por un conjunto de torres circulares y techos cónicos en cuyas paredes, a través de símbolos, se muestra lo universal de la condición humana.

Impresiona también lo agreste del área, pues la edificación se levanta sobre una angosta y elevada meseta, centro de un triángulo de cauces que confluyen en el río Montecristo.

De orígenes lejanos, la historia inicial de las restos parece perderse en el tiempo.

Pero sucede lo contrario con la Cultura Chachapoyas, la diligente civilización que en medio de una aventura migratoria hizo realidad el Gran Pajatén.

HOMBRES EN LA SELVA

Alrededor del siglo VII de nuestra era, un grupo de organizados hombres procedentes de dominios Tiwanaku Wari – entonces un Estado constituido- decidió cruzar la cordillera e instalarse en la ceja de selva.

Motivados por desequilibrios ambientales y excesos demográficos, los futuros amazonas habrían resuelto buscar nuevas tierras en las que pudieran abastecerse del alimento sin sobresaltos y, de modo planificado, ampliar sus terrenos cultivables.

Encontraron, en este proceso inicial de serranización de la selva, una biodiversidad prodigiosa, sobre la que pronto aplicaron un manejo de pisos ecológicos ya implementado por sus antepasados.

El conjunto de valles que tomaron los Chachapoyas era propicio para este tipo de estrategias.

Tierra muy áspera y de gran humedad -todo el año no hace sino llover, dijeron los cronistas españoles-, el lugar donde se instalaron los nuevos residentes descansa en el flanco oriental de la Cordillera de Andes, lo que habría generado macro regiones entre la selva alta, la montaña y la alta amazonía, cuyas zonas ocupadas fluctúan entre los 2.000 y 3.000 metros de altura.

Los hombres chachapoyas llegaron a controlar aproximadamente 300 kilómetros cuadrados.

Las fronteras naturales de este territorio fueron el río Marañón por el lado oeste y el flanco de los Andes amazónicos por el este.

Pero es en el intermedio tardío, a inicios del primer milenio de nuestros días, cuando la Cultura Chachapoyas alcanzó su auge.

Como los Incas, que se habrían instalado en el lugar hacia 1470, los habitantes de estas tierras tropicales y fecundas pudieron ejercer vigilancia sobre las subculturas –a menudo hostiles entre ellas– de forma vertical, de modo que la distribución recíproca de bienes no tuviera contratiempos.

No abunda información sobre la situación sociopolítica de entonces, pero ya el cronista Pedro Cieza de León menciona en sus textos que el conquistador ibérico recibió resistencia y tuvo que asediar la circunscripción en dos oportunidades, lo que probaría cierto orden social relativamente consolidado en el momento de la conquista.

Poco antes de este evento, cuando los Incas cercaron la ciudad de Pajatén, se encontraron con la misma cohesión poblacional, pero a diferencia de las huestes españolas, respetaron el orden esencial de sus dominados, lo que no detuvo su evolución cultural.

No está demás agregar que los cerca de 300.000 habitantes chachapoyas que presenciaron la llegada de los españoles habitaron lo que hoy es Bagua, en Amazonas, las latitudes occidentales de San Martín y una parte de la región La Libertad.

LA CIUDAD ETERNA

El Gran Pajatén es parte de la arquitectura pública de la Cultura Chachapoyas y, como el resto de construcciones cercanas, hace las veces de un poblado conformado por llactas: estancias circulares de piedra con armazones de madera usadas para albergar a quienes administraban la comarca, depositar alimentos y realizar el culto a favor del sustento y el monitoreo eficiente de la comunidad.

Lo recogido por estudiosos en los restos arquitectónicos del Gran Pajatén -así como en el recinto de Kuélap y otros monumentos cercanos- indica que en las grandes unidades urbanas chachapoyas puede percibirse claramente una disposición espacial dividida en torno a organizadores y obreros.

También aparecen sepulturas suntuosas en forma de mausoleo, de modalidad Tshuilpa (chulpa), donde descansarían los cuerpos de los gobernantes, quienes, a diferencia del resto de lugareños, no eran enterrados en fosas.

En cuanto a la unidad de la región, refrenda lo señalado la similitud de los motivos que aparecen en las paredes de algunos de sus recintos circulares y la amplia difusión de los patrones funerarios ya mencionados.

El imponente conglomerado de torres se ubica a 2.580 metros de altura, en la provincia Mariscal Cáceres, región San Martín, sector occidental del Parque Nacional del Río Abiseo.

Emplazado en medio de un bosque húmedo y montano, llama la atención el tamaño de sus torreones –cuyo máximo diámetro alcanza 15 metros– y las plazoletas embaldosadas provistas de escalinatas que conducen al segundo piso.

En medio de los vestigios, al observar el orden de las estructuras arquitectónicas, el curioso o el erudito pueden imaginar cómo el hombre tuvo, desde siempre, un espíritu aglutinador que superó las rencillas comunales en aras de organizaciones sociales más complejas y vastas, característica de casi todas las grandes culturas preíncas.

Sin embargo, las figuras que adornan las murallas y el interior de las construcciones sugieren cierto ánimo bastante particular en los Chachapoyas, vigente hasta hoy en la mitología del lugar.

Así, mientras en la parte superior de los muros un conjunto de figuras geométricas y biomorfas con cabezas clavas representan la contemplación o el descanso, en la de abajo una variedad de cuerpos antropomorfos y zoomorfos hacen pensar en motivos religiosos: fisonomías femeninas con atributos sobrenaturales que llevan alas con manos tridáctiles y pies bidáctiles, así como aves en vuelo o ríos de curvaturas que recuerdan serpientes.

VERDADES Y MENTIRAS

Es ineludible resaltar que gran parte de las aseveraciones en torno al origen de los Chachapoyas proviene de la observación de sus códigos urbanísticos, puesto que las referencias de otras fuentes son escasas.

El patrón Tshuilpa de sus fortines, por citar el caso emblemático, es un elemento cultural andino y no amazónico, lo que prueba la procedencia serrana del grupo cultural.

Sin embargo, hay indicios -restos de arte rupestre sobre imágenes de recolección- de que la dispersión en la zona data de 10.

000 años atrás, lo que modificaría las hipótesis hasta hoy sostenidas.

Otras de las discusiones que convoca el Gran Pajatén está relacionada con su descubrimiento a mediados de los años sesenta.

Con visos legendarios, la historia cuenta que el poblador Tomás Torrealva penetró por primera vez el espacio mientras formaba parte de una expedición.

Pero otras voces canónicas aseguran que la ciudadela fue visitada, en 1553, por quien fuera el arzobispo de Lima, Toribio Alfonso de Mogrovejo, y siglos después, en 1920, por el botánico alemán August Weberbauer.

Sin embargo, estas dos últimas versiones han quedado desvirtuadas sobre la base de documentos escritos por los propios protagonistas.

Se ha resuelto que todos ellos habrían pisado otros vestigios.

Lo demás son especulaciones.

Lo concreto –en medio de las interrogantes– es que la integración del antiguo peruano con la naturaleza y la destreza de su arquitectura están demostradas, a través de una lección asombrosa, en el Gran Pajatén.

Los Chachapoyas, cuyos misterios están guardados en la espesura del bosque, son los mayores gestores de esa fantástica armonía.

EL CIRCUITO

Durante años, y por el tipo de suelo que lo acoge, la riqueza de este emporio cultural pasó desapercibida para el mundo.

Hoy las cosas han cambiado.

Con el fin de fortalecer el eje histórico del norte peruano se ha elaborado el Plan Maestro de Conservación del Complejo Arqueológico de Kuélap y su Entorno, que implica básicamente las manifestaciones de la cultura Chachapoyas.

El trabajo multidisciplinario ha sido financiado por el Mincetur, Proinversión y el Instituto Nacional de Cultura y propone actuar desde las potencialidades de las zonas cercanas a los sitios arqueológicos de modo que se alcance el soporte necesario para establecer una actividad turística sostenible.

Con el fin de recoger información y dar base palmaria al proyecto, el equipo de trabajo ha realizado un conjunto de talleres a través de los cuales los pobladores han podido expresar sus necesidades.

Hecho el diagnóstico, se ha diseñado un esquema de acciones paralelas dirigidas a fomentar la protección, la conservación y el uso social del patrimonio cultural.

La licenciada Ana María Hoyle, asesora del proyecto y Directora General de Patrimonio Arqueológico del Instituto Nacional de Cultura, sostiene que «el proyecto recién está en sus inicios.

Se trata de un trabajo de 10 años y parece que será continuo, salvo que haya algún cambio a medio camino, lo que parece improbable».