Danzantes de tijeras de Huancavelica exhibirán su arte en Europa

Una delegación huancavelicana de danzantes de tijeras estará presente por primera vez en el Festival des Cultures du Monde, a iniciarse el próximo 25 de junio en Francia, como único representante de Sudamérica.

El Perú será el primer y el único país sudamericano que participará en la 32 edición del Festival des Cultures du Monde, uno de los encuentros culturales más importantes de Europa.

La danza de las tijeras demostrará su poder mágico-coreográfico y todo su esplendor al público más exigente. La delegación peruana compartirá escenarios con destacados artistas de Rusia, España, Togo, China y Francia.

Junto a más de 7,000 artistas, los danzantes huancavelicanos demostrarán lo mejor de su arte en este encuentro al que asistirán representantes de la Unesco y que tendrá cobertura de prensa mundial.

Durante diez días, los integrantes de la Asociación Cultural Yawar Chicchi exhibirán los diversos pasos de la danza de tijeras, acompañados por el arpa y violín. Compartirán la historia y el sincretismo cultural.

Además de animaciones en las calles, actuarán en escenarios como teatros, escuelas, institutos y asilos de ancianos. Con el apoyo de Promperú, recorrerán por las ciudades francesas de Voiron, Chirens, Gap, Nantua y Ugine.

Desde tiempos inmemoriales, esta expresión está presente en la cultura andina como lo más significativo y trascendente, y que se ha resistido a desaparecer. Así lo expresa, Ángel Rubiño Cataño, director de la agrupación.

“El mundo hoy conoce y respeta nuestra danza. Ha sido declarada patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la Unesco. Es un orgullo para todos los peruanos y Europa se sorprenderá con nuestro arte”, anotó.

El festival espera convocar a más de 15,000 personas, 200 grupos artísticos y a más de 7,000 artistas.

La delegación peruana está integrada por descendientes y discípulos de los más grandes danzantes de tijeras y músicos de Huancavelica, quienes han recorrido 50 países de los cinco continentes. Tienen el compromiso de inspirar la revaloración de las culturas ancestrales para fortalecer la identidad y las raíces ancestrales.

Carnaval Tipaki Tipaki es declarada Patrimonio de la Nación

El Ministerio de Cultura declaró Patrimonio Cultural de la Nación a la manifestación cultural conocida como Carnaval Tipaki Tipaki del distrito de Ahuaycha, provincia de Tayacaja, región Huancavelica, por ser una expresión de la identidad cultural de dicho distrito.

Entre los considerando de la Resolución Viceministerial Nº 065-2015-VMPCIC-MC,  se indica que el Carnaval Tipaki Tipaki era celebrado generaciones atrás por las familias campesinas que radicaban en los territorios que hoy corresponden a los distritos de Acraquia y Ahuaycha, creados ambos en 1954.
Los espacios donde se celebraba el carnaval en sus orígenes eran frecuentados por la población de ambos distritos, como la estancia de Pamuri, actualmente en el distrito de Acraquia, y por parajes diversos de los alrededores.
Actualmente en estos sitios se celebran las reuniones en las semanas previas al carnaval, cuyas características remiten a los orígenes de esta fiesta.
Las comparsas en Ahuaycha, compuestas por 20 a más parejas, van lideradas por dos caporales, uno a caballo y otro a pie, fuste en mano, para abrir paso a su conjunto y vigilar su desempeño.
La vestimenta de las comparsas de carnaval, originalmente de bayeta negra y blanca, no distinguía a los conjuntos de baile. Actualmente esta función de la vestimenta ha cobrado importancia, usándose actualmente prendas de vestir
de tela industrial.
Notificar la presente Resolución y el Informe Nº 162-2015-DPI-DGPC/MC a la Dirección Desconcentrada de Cultura de Huancavelica, a la Asociación Cultural Hatun Huancavelica, a la Municipalidad Distrital de Ahuaycha y a la Municipalidad Distrital de Acraquia, ambas de la provincia de Tayacaja, región Huancavelica, para los fines consiguientes.
La resolución, publicada hoy en la separata de normas legales deldiario oficial El Peruano, está refrendada por el viceministro de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales, Juan Pablo de La Puente Brunke.

Para los pocos que la han recorrido y saben su belleza natural, hay nada nuevo bajo el Sol. Sin embargo, para la mayoría que la desconoce, ahora sabrá que se estaba perdiendo, que no es poco.

Para los buscadores nuevos destinos o lugares en los que aún no tengamos que pelear por la mejor ubicación para disfrutar del mejor
atardecer, esta región es sin duda una opción interesante para ir en familia, y si es los que gusta manejar largas distancias, vaya separando una semana para disfrutarla a plenitud.

Para no perderse entre sus grandes valles o confundir una montaña con otra, se ha publicado la nueva Guía de Huancavelica, que le permitirá descubrir paisajes increíbles, atractivos históricos y la hospitalidad de su gente.

Con ella se rompe mitos y coloca en nuestras manos un destino amigable con carreteras de acceso en buenas condiciones, pudiendo llegar a este bello destino en cualquier tipo de vehículo.

Con bellas iglesias coloniales (plasmadas en obras de arte por José Sabogal) y la histórica mina virreinal de Santa Bárbara, que fue proveedora de mercurio para el tratamiento de minerales de plata de Potosí, Cailloma, Castrovirreyna, Cerro de Pasco y Hualgayoc,
Huancavelica es la tierra del emblemático Tren Macho.

Si ya está pensando embarcarse en la aventura de recorrerla, en este guía hallará información muy detallada sobre puntos de peaje, lugares intermedios para comer y dormir, postas médicas en casos de emergencia e, inclusive, las estaciones para abastecer de
combustible a los vehículos.

Vaya entonces preparando cuerpo para que el viaje incluya un recorrido por el bosque de las puyas de Raimondi, los diversos puentes coloniales, las casonas y museos de arte rupestre que esperan por usted en Huancavelica.

◗ La guía será presentada mañana en el Club Departamental Huancavelica.
◗ Tendrá un precio de introducción de 39 nuevos soles a beneficio de este club. Podrá ser adquirido en las principales librerías
de la capital y pronto en Amazon, iTunes y las principales tiendas digitales.
◗ La publicación es posible gracias al apoyo de la Compañía Minera Buenaventura, que de esta forma rinde tributo y cristaliza el ideal de don Alberto Benavides de la Quintana, quien deseaba ofrecer al Perú una guía que ponga a Huancavelica como una ventana efectiva de turismo vivencial.

Templo de Huaytará, Huancavelica

En el departamento de Huancavelica, provincia de Castrovirreyna, se encuentra el pueblo de Huaytará. La iglesia católica, dedicada a San Juan Bautista, aprovechó en su totalidad el espacio y la estructura de una elaborada construcción incaica. No es posible afirmar con seguridad que esa construcción haya sido un “templo” de los Inka. Hay versiones que prefieren definirla un “palacio” o una inkawasi. Sin embargo, se puede contemplar la posibilidad de considerarlo un templo porque, después de la conquista, las órdenes religiosas y los curas tenían la costumbre de levantar una iglesia en el mismo sitio donde había un templo“idolátrico”.
[…] El templo incaico tiene una planta rectangular de aproximadamente 26,50 metros por 10,50. La pared dellado sur fue demolida con el objeto de proporcionar mayor longitud a la única nave del templo católico. Es probable que en esa pared estuviese la puerta (o las puertas de entrada al recinto incaico). El muro Norte conserva intacto el hastila de adobe, lo cual permite reconocer claramente cuáles fueron las pendientesdel antiguo techo de dos aguas. […]

El diferente concepto espacial de la iglesia católica y una técnicamás avanzada en el ensamblaje de armaduras, ocasionaron la eliminación de los soportes centrales y la elevación de las paredes laterales. Todo ese proceso de adaptación y sobreposición está a la vista, puestoque las paredes carecen de revoque en la parte exterior. Lo que más llama la atención en esta construcciónes la riqueza y variedad de nichos en las paredes de piedra; todo fue ejecutado con un esmerado trabajo decantería en “estilo cusqueño”

¿QUÉ ES?

Es un templo inca localizado al norte de la plaza deldistrito y provincia de Huaytará, región Huancavelica.Presenta una arquitectura típica de la época inca, con planta rectangular y nichos trapezoidales de doble y triple jamba. En el siglo XVI, con la llegada delos españoles, se construyó sobre el templo inca la iglesia San Juan Bautista de Huaytará. Según Garcila-so de la Vega, la edificación se atribuye al inca Pacha-cútec, quien ordenó su construcción al momento

de consolidar la conquista de los valles costeños de Ica, Pisco y Chincha. Algunos investigadores creen que originalmente se edificó sobre estructuras anteriores a las incas, pro-poniendo que el sitio fue mandado a construir por el gobernante local luego de ser

vencido para ofrendarlo al Inca. Se observan además, algunas construcciones simples hechas de piedras campestres unidas con barro, las que se atribuyen a la nación Chukurpu (800-1450d. C.), que fue sometida por los incas.

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE?

Es importante porque es el único templo en Huancavelica con estas características, donde se puedeapreciar la superposición de la cultura españolasobre la cultura andina, reflejada en la fina arqui-tectura del templo incaico sobre la cual se construyó la iglesia colonial. El sitio está asociado a la red vial inca Qhapaq Ñan.

¿QUÉ RIESGOS CORRE?

El mayor riesgo que corre está relacionado con factores medioambientales: el clima, la lluvia y el viento han afectado la parte externa de la nave principal, causando el desprendimiento paulatino de las piedras de los paramentos. Además, algunos incendios que han afectado el sitio han contribuido al deterioro de los muro.

Tres mil años después de haber sido edificado, el laberinto que albergaba el espíritu de los dioses más temerarios del Perú antiguo, Patrimonio Cultural de la Humanidad desde 1985, sigue maravillando a quienes tienen el privilegio de recorrer sus milenarias galerías.

Cuando se ingresa al templo Chavin, se tiene la senación de entrar en un mausoleo lleno de fantasmas feroces.

El silencio es total, pues ni siquiera se escucha el ruido del viento exterior, del que uno está separado por gruesas murallas y un sólido techo de piedra.

Las galerías son angostas, altas, frías; es fácil perderse en ellas; forman un laberinto cruel para el neófito.

Al centro, en medio de una granizada de piedras, hay un cuchillo gigantesco, tallado en piedra, como caído del cielo y clavado en lo profundo de la tierra; le llaman «el Lanzón», tiene más de cuatro metros.

Pero no es simplemente la figura de un cuchillo, es más bien la terrible imagen de un dios humanizado, que ávido de sangre muestra las fauces con filudos colmillos curvos».

La descripción anterior, extraída de De los orígenes del Estado en el Perú de Luis Guillermo Lumbreras, difícilmente podrá ser puesta en entredicho por quienes en la actualidad visiten el interior de esta antigua edificación de 3,000 años de antigüedad emplazada en la entrada del Callejón de Conchucos, entre los ríos Pukcha o Mosna y Wacheqsa, Ancash, en el corazón mismo de los Andes.

Al caminar por sus apretados pasajes, desandar sus recodos y retomar caminos nuevos que de pronto parecen ya trasegados, el forastero puede caer presa del estupor.

Si el laberinto en sí se ha convertido en una fuente constante de fascinación, misterio y poesía para el hombre moderno, el dédalo prehispánico de Chavín de Huantar representará para él una experiencia conmovedora.

Después de confundirse en su interior cualquiera se puede sentir tentado a creer que sólo los dioses milenarios –y, claro, por suerte, los atentos guías del mundo actual– conocen todos sus caminos y entradas secretas.

EL REINO DEL ESPANTO.

¿Pero qué le otorga a este complejo el poder de sugestión que detenta? ¿Quiénes lo habitaron hace ya muchos años? ¿Qué poder anidó en este recinto? La respuesta es contundente y explica uno de los periodos más fascinantes de la historia de nuestro país.

En Chavín de Huantar moraban las divinidades más temidas, feroces y espeluznantes del mundo precolombino.

Talladas en las piedras del templo, en sus columnas, escalinatas y muros, las formas de dioses de distinto tamaño, nivel e importancia, todos relacionados con las fuerzas más sugerentes de la naturaleza, se erigían sobre los ojos atemorizados de sus visitantes para mantener sobre ellos un dominio aposentado sobre la base del pánico.

Las entidades divinas, los ojos desorbitados, los colmillos amenazantes, las garras de terror y un sinnúmero de sierpes sobre sus cabezas, sometieron bajo su poder a un sector vasto del área andina.

Desde lugares muy alejados, miles de hombres llegaron al centro religioso para entregar ofrendas y calmar el rigor de las iracundas criaturas sobrenaturales.

En la Sala de las Ofrendas de Chavín se encontraron evidencias de bienes que procedían de un ámbito que incluye Lambayeque, La Libertad, Cajamarca, Ancash, Lima y Huánuco, con eventuales materiales que, al parecer, provenían de las costas del Guayas y de Ica, Huancavelica y Ayacucho.

¿Pero quién, en el mundo de los hombres, se beneficiaba de este sistema de dominación? Nada menos que una casta de gobernantes que, en supuesta «comunión» con los dioses, organizaron un régimen de obligaciones imprescriptibles de culto y ofrenda de bienes materiales.

El poder organizado de la sociedad de aquellos tiempos dio origen al primer gran Estado teocrático del continente.

CIUDAD DEL SOL.

Pero Chavín de Huantar también fue el primero de una serie de centros de peregrinaje que, a la llegada de los españoles, pervivían a través de Pachacamac.

Por su posición en el territorio del mundo entonces conocido, Chavín se constituyó en un centro de intercambio comercial importante.

Se hallaba ubicado en un punto crucial de conexión entre caminos de una región que cubre la costa y la sierra de Lambayeque, La Libertad, Cajamarca, Ancash, Huánuco y Lima Desde Chavín, además, se podía llegar a la floresta amazónica siguiendo el curso del Marañón.

Personas de la Costa y de la Sierra y de la Selva se acercaban a él para intercambiar bienes y comerciar.

«En muchos casos se trata de la circulación de bienes de prestigio para los ocupantes de los centros ceremoniales», ha escrito Lumbreras, «tales como manufacturas especializadas o materia prima selecta, pero en la mayor parte de los casos tenía que ver con la circulación de informaciones que afectaran las condiciones de existencia de la población.

Eso incluye desde eventuales peligros de guerra, derivados de desajustes en las relaciones entre vecinos o demandas propias de las comunidades en condiciones de conflicto o crecimiento, hasta informaciones sobre la producción de alimentos y su circulación, y la predicción del tiempo.

Todos esos eran asuntos manejados en los núcleos de poder formados en los centros ceremoniales que, sobre todo, eran lugares de una intensa capacitación técnica especializada en la elaboración de calendarios».

El auge de Chavín se extendió por centenares de años durante los cuales muchas generaciones de hombres fueron ampliando, edificando y acondicionando nuevas estructuras para las labores realizadas en el templo.

En lo que hoy parece un conjunto asimétrico de pirámides, plazas y plataformas, se descubre, en realidad, la superposición de construcciones de varias épocas que han sufrido la destrucción, remodelación y modificación espacial propias de un lugar con una historia milenaria.

Chavín, a pesar de los años, demanda respeto.

Y por qué no, provoca algo de temor.

Aun hoy la plaza cuadrangular, el Dintel de los Jaguares, el Pórtico de las Falcónidas, la plaza circular en que se ubicó posiblemente el obelisco Tello, el Templo Viejo, la Sala de las Ofrendas, las galerías y el poderoso Lanzón Monolítico, esa divinidad atemorizante que mora en el centro del laberinto como un minotauro griego, parecen cobrar inusitada vida.

Si no lo cree y visita Chavín observe con minuciosidad esa única cabeza clava que, desde su posición original en una de las paredes del templo, mira frontalmente el mundo contemporáneo.

Sin duda parece que aun hoy vigila, obstinadamente, el descanso de sus dioses.