En un contexto donde una porción significativa de las sociedades desarrolladas mantiene una visión sesgada sobre el uso de la hoja de coca, presentándola como algo demoníaco y condenable, resulta crucial ofrecer una perspectiva más cercana a la experiencia y realidad diaria de las comunidades andina donde su consumo ancestral es fundamental.
En los pueblos andinos, la coca ha jugado y sigue jugando un papel preponderante en la economía, la historia, la medicina, la mística y la vida social, aspectos que no pueden ser ignorados. De hecho, gran parte de los usos, costumbres, creencias, comportamientos, formas de trabajo, sentimientos, etc., que caracterizaban la vida virreinal de los pueblos andinos, perviven, con ligeras modificaciones, en las actuales sociedades indígenas del altiplano.
En este análisis que presenta el autor, se busca mantener una postura neutral y objetiva, narrando los hechos tal y como han sido relatados por sus protagonistas, sin emitir juicios de valor. Los invitamos a leer esta interesante obra:

LA COCA, UNA PLANTA SINGULAR. CUALIDADES DEL ORO VERDE DE LA AMÉRICA MERIDIONAL
Dedicado a Pilar, David, María Pilar y Carlos, con cariño
Autor: Enrique Orche García.
Editor: Sociedad Española para la Defensa del Patrimonio Geológico y Minero (SEDPGYM).
VIGO (ESPAÑA) 2022
ISBN: 978-84-09-42232-6.
AGRADECIMIENTOS
Quiero expresar mi agradecimiento, en primer lugar, a los anónimos mineros potosinos que me regalaron una primera explicación sobre la importancia de la coca en su trabajo y en sus vidas. También a las siguientes personas:
Mi particular reconocimiento y gratitud a mi esposa, María Pilar Amaré, por su largo y continuado aliento, su ayuda infatigable en la lectura de manuscritos y sus enriquecedoras sugerencias.
A Teresita Aboal, bibliotecaria de la Biblioteca Central de la Universidad de Vigo en el Campus Lagoas-Marcosende, por su paciente y perseverante captación de libros y documentos, cualquiera que fuese su localización.
A María Jesús García, Beatriz Tizón y Celsa Fernández, compañeras de Teresita, por su amable colaboración en el día a día durante mi trabajo en la biblioteca.
A José Luis Viescas, ex alumno y ahora compañero de profesión, por su inestimable ayuda en la elaboración del material gráfico.
Mi agradecimiento, también, a la institución iberoamericana Ciencia y Tecnología para el Desarrollo (CYTED) por las facilidades dadas para presentar mis conocimientos al respecto en los eventos que ha patrocinado en Sudamérica, y por la posibilidad de conocer de primera mano algunas de las minas que están en el trasfondo de este trabajo.
No puedo olvidar a la Sociedad Española para la Defensa del Patrimonio Geológico y Minero (SEDPGYM) que, a través de sus congresos y en su revista De Re Metallica siempre me ha permitido divulgar mis ideas y propuestas sobre la hoja de coca, acogiendo además en su página electrónica la versión digital de este libro en consulta abierta.
Finalmente, un recuerdo especial para Dominica y Vicente, mis padres, que me regalaron mi primer libro y siempre apoyaron mis estudios, iniciativas y trabajos.
PRÓLOGO DEL AUTOR
Este trabajo tiene su origen en diversos viajes realizados a Bolivia entre 2001 y 2014 para tratar cuestiones profesionales relacionadas con la enseñanza superior y la práctica de la minería.
Durante mis estancias en La Paz, Oruro, Sucre y Potosí pude apreciar los efectos positivos de la infusión de coca sobre el soroche, o mal de altura, de tal modo que un mate caliente llegó a ser mi forma particular de empezar el día. Sin embargo, cuando realmente pude valorar la influencia positiva de la coca fue observando sus efectos en los mineros; en Potosí comencé a entender los múltiples significados que para ellos tenía, no sólo como sustancia estimulante sino también como elemento fundamental en muchos aspectos de su vida.
Así pues, las visitas efectuadas a las explotaciones mineras subterráneas de las cooperativas que todavía extraen minerales del Cerro Rico de la villa imperial de Potosí, y la observación del uso generalizado de la coca en la región, especialmente notable en los trabajos mineros, hicieron germinar en mí la idea de estudiar el papel que esta planta tuvo en la minería virreinal andina, de tanta trascendencia económica para España y Europa.
A pesar de mi interés por el estudio de las diferentes vertientes de la minería en la América española, nunca había encontrado un texto que tratara específicamente de esta cuestión por lo que me propuse recoger cuanta información pudiera ayudarme a comprender por qué la coca siempre había estado y está en tan estrecha relación con el laboreo de la plata y de otros metales.
A medida que la búsqueda fue proporcionando resultados, se evidenciaba con más fuerza que era una planta con amplísimas connotaciones socioeconómicas en el ámbito andino virreinal y que su estudio pasaba por investigar una problemática que cada vez se ampliaba a más y más campos.
Para poder entender ese complejo mundo, junto a la información histórica fui reuniendo datos sobre las características, propiedades y estudios recientes que trataban de las posibilidades de emplear la coca en diferentes usos alternativos, además de los convencionales, y también sobre el papel que jugaba la hoja en la cosmovisión de la población consumidora.
De esta forma, mi estudio fue ampliándose, pasando de ser meramente histórico a tener un doble interés, en el que a dicho objetivo se añadía el conocimiento de la planta de coca, tanto desde un punto de vista botánico como de potencial recurso para mejorar la calidad de vida de sus usuarios y como base de una cosmovisión antigua de una parte importante de la población nativa de la América Meridional hispana.
Posteriormente, la abundancia de material bibliográfico que fue llegando poco a poco a mis manos me hizo esbozar la idea de realizar un libro sobre este tema tan complejo. Dado que los contenidos son perfectamente diferenciables, he preparado este primer tomo dedicado a describir las características de la planta de coca y las connotaciones de todo tipo que tiene para la población indígena de los Andes y su entorno costero y selvático, de forma abreviada (no puede ser de otra forma) pero exhaustiva en lo que respecta a su temática. A este primer tomo seguirá un segundo en el que se tratará del uso e importancia de la coca en el período prehispánico y virreinal, hasta la independencia de las repúblicas sudamericanas de España, con especial atención a su aplicación en la minería. De hecho, se trata de una sustancia que, en si misma, constituye un patrimonio minero inmaterial de notable valor e importancia.
En estos momentos en que una buena parte de la sociedad de los países más desarrollados muestra una visión muy parcial de la utilización de la hoja de coca, ofreciendo un panorama demoníaco y condenatorio de la misma, es necesario presentar otra mirada más cercana a la experiencia y realidad cotidiana de algunos países del tercer mundo en los que el uso de la hoja es primordial empleándose tradicionalmente desde tiempos muy remotos. En ellos, la coca ha tenido y sigue teniendo una importancia económica, histórica, medicinal, mística y social que no puede obviarse; es más, ciertamente, gran parte de los usos, costumbres, creencias, comportamientos, forma de trabajo, sentimientos, etc., apreciados en la vida virreinal de la población andina siguen vigentes, aunque con pequeñas modificaciones, en la actual sociedad indígena del altiplano. En esta descripción, se pretende mantener una posición neutra y objetiva, contando los hechos como los han relatado sus autores materiales, sin efectuar juicios de valor.
No se debe olvidar algo en lo que, al parecer, apenas se ha reparado: como los indígenas mineros se negaban a trabajar sin tomar su ración de coca, al uso tradicional de la hoja en las minas altoperuanas debe España, en gran medida, la llegada de importantes recursos económicos, y Europa buena parte de las ingentes cantidades de metales preciosos que fueron a parar a manos de sus banqueros como pago de los préstamos e intereses que la Corona española tuvo con éstos durante los siglos XVI a XVIII. El peso de plata de ocho reales, que llegó a ser el dólar de esos tiempos, incluso moneda de cambio en China, fue abundante gracias a la coca. Esto no significa que sin la hoja no se hubieran producido metales preciosos en las minas coloniales altoperuanas; significa que las elevadas producciones que de alguna forma mantuvieron el imperio de España sólo se pudieron alcanzar y mantener con el uso continuado de la coca consumida por los nativos que extraían el mineral argentífero de Potosí y otras minas del virreinato del Perú.
En este contexto, se descalifica por sí solo el comentario irónico y de mal gusto realizado por algún autor acerca de la posibilidad de que los Reyes Católicos, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, tuvieran el dudoso honor de ser los primeros padrinos del tráfico de drogas, y de que la España de los siglos XVI a XVII fuera el primer país que utilizó el narcotráfico de forma institucional para financiar su desarrollo económico[1].
Para finalizar, querría indicar que mi condición de ingeniero de minas ha influido en el tratamiento formal del tema y en el lenguaje utilizado, dándole una visión técnica y, quizás, algo menos convencional de lo generalmente acostumbrado.
PRÓLOGO DEL EDITOR
Una vez más es un placer prologar un nuevo libro de nuestro ex presidente, Enrique Orche García, en nombre de la Sociedad Española para la Defensa del Patrimonio Geológico y Minero (SEDPGYM), a la que represento, extendido al ámbito personal por el afecto que tengo a su autor debido a los años que llevamos ambos trabajando en la defensa del patrimonio geológico y minero. Con esta obra da continuidad a sus investigaciones cuyos resultados ha editado SEDPGYM en los últimos años.
En esta ocasión, el autor presenta la primera entrega de un amplio tratado sobre la hoja de coca en las épocas prehispánica y virreinal española en América, como paso a una futura segunda, cuya redacción ya está muy avanzada. En ella se tratarán con plenitud aquellas otras materias relacionadas con la misma que se enmarcan en el patrimonio minero inmaterial, como es el mundo de la hoja de coca en aquellos años en los que tuvo tanta importancia para obtener los minerales preciosos que fundamentaron la presencia de España en la política internacional de los siglos XVI a XVIII.
En este libro el autor da a conocer lo que es la planta de la coca en sí, es decir, las notables características que justifican que en el pasado virreinal fuera elemento indispensable en la economía y sociedad indígena y, por tanto, hispana. A tal objeto, en primer lugar, describe los ensayos que se han realizado para conocer sus más diversas propiedades y para aprovechar sus usos potenciales, así como la permanente lucha para que la planta de la coca no sea identificada con la cocaína que lleva en su interior, que le trasmite algunas de sus propiedades más llamativas. En segundo lugar, el autor dedica su atención a revisar el importante papel que tiene la coca para gran parte de la población andina actual en lo relativo a su cosmovisión, ritos y costumbres: conociéndole es posible explicar los comportamientos indígenas de la época virreinal, muchos de los cuales han llegado a la actualdad sin apenas modificaciones. El doctor Orche ha recopilado abundantísima información sobre el particular que presenta tal como sus autores la han descrito, adoptando una posición neutral respecto de las potenciales ventajas y desventajas que ofrece el uso de la hoja de coca.
En este sentido, el estudio puede calificarse como una destacada referencia en la que se complilan la inmensa mayoría de los trabajos técnicos que se han realizado hasta ahora sobre la hoja de coca; además, contiene una gran selección de temas étnicos y sociales tradicionales, no siempre conocidos, cuya consideración es recomendable para entender las causas que movieron a los antiguos nativos y españoles a incorporar, por diversos motivos, la hoja de coca en el mundo laboral y económico virreinal de los siglos XVI a XVIII. No se puede olvidar que, en el siglo XVI, el tráfico y mercado de la coca fue el segundo más importante del virreinato del Perú tras el de los metales preciosos; tanta fue su importancia que varios reyes de España mostraron su interés por ella.
En definitiva, la presente publicación constituye un trabajo serio, riguroso y detallado, que llena un vacío en la literatura especializada debido al extensivo tratamiento que se hace del arbusto de coca.
Por último, hay que significar que para SEDPGYM es muy gratificante editar y divulgar este trabajo que constituye una nueva contribución del autor a la labor promocional por parte de SEDPGYM del patrimonio geológico y minero, que será mucho más explícita y especialmente relevante, cuando se presente la segunda entrega de su trabajo.
Antonio Pizarro Losilla
Presidente SEDPGYM
Castellón (España), junio 2022

Fotografía: https://allseeds–marketers.com/product/buy–erythroxylum–novogranatense/. Consultada el 20 de noviembre de 2018.
PRIMERA PARTE
CARACTERÍSTICAS Y PROPIEDADES
DE LA HOJA DE COCA
1. INTRODUCCIÓN
El origen y la naturaleza de la planta de coca han sido durante mucho tiempo objeto de controversia e incertidumbre en los círculos botánicos, médicos, farmacéuticos y antropológicos[2]. En los años 1980 incluso algunos todavía negaban la antigüedad, continuidad e importancia del empleo de la hoja de coca en las zonas andinas de Sudamérica y áreas adyacentes.
No existen estudios completos sobre la hoja de coca que abarquen toda el área en donde se emplea de manera que la extensión y variaciones del hábitat de la coca a lo largo de su historia permanecen confusos a pesar de la gran cantidad de literatura escrita sobre la hoja.
El patrón básico de uso de la coca ha sido relativamente uniforme en las zonas donde se ha consumido, excepto en la Amazonía. Habitualmente, en las zonas andinas, se toman hojas sueltas secadas que se introducen en la boca, poco a poco, mezcladas con una pequeña cantidad de sustancia alcalina que favorece la liberación de sus principios activos. Las hojas se moldean con la lengua, insalivadas, formándose un bolo esférico que se aloja entre la dentadura y el lateral interno de la boca, produciéndose un abultamiento que es muy perceptible en el exterior de la mejilla. Esta protuberancia se encuentra frecuentemente en figuras antropomorfas prehispánicas que, por ello, se considera indicativa del uso de la coca (Figura 1.1)[3]. Trascurrido un tiempo, el bolo se escupe. Por el contrario, en la Amazonía la coca se consume molida en fino polvo, mezclada con un álcali, también formando un bolo que, en esta ocasión, se traga poco a poco a medida que el polvo se disuelve en la saliva.

Figura 1.1. Cerámica chimú-inca (c.1465-1535) mostrando la marca del bolo de coca en la mejilla (Fuente: Plowman, 1984)
Existen diversas variedades de coca cuya presencia se ha detectado desde el siglo XVI, pero su importancia y significación solo se han conocido a partir de los estudios llevados a cabo en la década de 1970.
Hasta que la hoja de coca se convirtió en un producto farmacéutico importante debido a la síntesis y posterior empleo de la cocaína, no fueron investigados científicamente sus orígenes botánicos y variedades.
De hecho, hasta ese momento la mayoría de los antropólogos y arqueólogos asumieron un punto de vista único sobre la hoja, principalmente debido a que los estudios botánicos realizados con ella fueron publicados en revistas de escasa difusión o difíciles de encontrar. Por ello, la interpretación de la influencia de la coca en las culturas sudamericanas que se realizó hasta esta época fue, con frecuencia, simplista y equivocada. La situación ha cambiado en los momentos actuales en los que los estudios multidisciplinares proporcionan una comprensión más rigurosa del mundo de la coca.
Los arbustos de la coca pertenecen al género Erythroxylum, integrado en la familia de plantas tropicales Erythroxylaceae. El mayor número de especies de coca se encuentra en los trópicos sudamericanos, aunque el género también se presenta en África, Madagascar, India, Asia tropical y Oceanía. Muchas de las especies de coca se han empleado o emplean en la medicina tradicional, pero solo en la América tropical y andina las hojas de Erythroxylum se usan ampliamente como estimulantes y tienen una gran importancia cultural.

Desde un punto de vista general y atendiendo a su evolución, las plantas cultivadas (la coca entre ellas) se pueden clasificar en cuatro grupos:
Especie salvaje: Crece en su hábitat natural pero puede ser plantada según la necesidad del elemento a recolectar. Puede incrementar su número por que se permita su reproducción natural o mediante siembra teniendo como objetivo la preservación de la especie silvestre. El papel del hombre no es otro que el de aumentar la población de la especie y ampliar su radio de acción respecto de la superficie de crecimiento original. El número de estas plantas es muy grande,
4
BIOLIB BIOLOGICAL LIBRARY. https://www.biolib.cz/IMG/GAL/219894.jpg. Consultada el 23 de noviembre de 2018.
especialmente las especies leñosas. Esta fue una estrategia seguida por el imperio incaico con los arbustos de coca.
Especie de aclimatación: Se desarrolla cuando, además del cuidado de la especie silvestre, se obtienen variedades locales mejoradas que pueden sustituir a la anterior en alguna zona. En este caso el hombre actúa según un proceso de selección. El traslado de la coca andina a la Amazonía seguramente siguió este proceso de manera paulatina estimulada por los corredores de intercambio que comunicaban distintos ecosistemas.
Especie de aclimatación completa: Son variedades mejoradas y sus híbridos que sustituyen a la especie silvestre con fines de cultivo. Es el caso de los plantíos extensivos de coca tanto en la región andina como amazónica.
Los cultígenos: Son especies cuyos antepasados se han perdido y que, en la mayoría de los casos, dependen del cuidado humano para desarrollarse y existir pues no son capaces de producir semillas o no pueden mantenerse. A este grupo pertenece la mayor parte de la coca existente en la Amazonía[4].
Esta división explica de una forma general y simple el origen de las cuatro variedades de coca cultivable.
2. LA COCA Y SUS VARIEDADES
2.1. ANTECEDENTES
Nicolás Monardes fue el primer médico que hizo una descripción de la coca en Sevilla en 1565. Casi un siglo después, apareció la primera mención independiente de la coca en la literatura inglesa, en un poema titulado Una leyenda de la coca, que fue publicado por Abraham Cowley en 1662. Holanda fue el principal conducto para que las historias de la coca y, posiblemente, los primeros especímenes llegaran al resto de Europa, como consecuencia de la ocupación entre 1630 y 1646 de Pernambuco (actual Recife, Brasil). Durante estos 16 años se mandaron numerosos especímenes de fauna y flora brasileña que fueron estudiados por la Universidad de Leiden. La primera tentativa de clasificación botánica de la coca fue realizada por Plukenetti en 1692. Herman Boerhaave, reputado químico holandés y posteriormente director del Jardín Botánico de Leiden, mencionó la coca en su publicación de 1708 Institutiones Medicae, destacando el principio amargo de sus jugos que aportaban fuerza vital y nutrición verdadera.
En 1749, Joseph de Jussieu envió una muestra de coca peruana (Figura 2.1)[5] a su hermano Antonio que residía en París. Antonio realizó su estudio botánico depositando la muestra en su herbario.

Figura 2.1. Coca (Fuente: Jussieu, 1749 en Plowman, 1982. Modificada)
Poco después, en 1753, Carlos Linneo (Figura 2.2)7 publicó en latín su Species plantarum, tratado que sentó las bases de la clasificación moderna de los vegetales. En ella incluía el género Erythroxylon. La obra fue traducida al español años después, en 1785, por Antonio Palau el cual, en el tomo III, incluía las referencias botánicas de la coca hechas por Linneo que comprendían dos especies. Se reproduce la traducción de Palau que refleja la descripción de Linneo del género y las dos especies conocidas en la época, una de hojas elípticas y otra con forma ovada:
CLASE X
Decandria
Flores hermafroditas con 10 estambres
ORDEN III
Trigynia
Flores hermafroditas de 10 estambres y 3 pistilos
701 Género ERYTHROXYLON
Cáliz cónico inverso: pétalos con una escamita nectarífera, escotada, y puesta en su base
Estambres unidos por su base
Drupa de una celdilla 701. Género ERITHROXYLON. † Brown. p. 278 Jacq. Amer. 134
CAR. GEN. NAT.
CALIZ. Periantio de una pieza, muy pequeño, cónico inverso, hendido en cinco lacinias, aovadas, agudas, y que se marchitan.
COROLA. Pétalos cinco, aovados, cóncavos y extendidos. Nectario de cinco escamas escotadas, derechas, de color, e insertas en la base de los pétalos.
ESTAMBRES. Filamentos diez, de la longitud de la corola, enlazados por su base con una membrana truncada. Anteras de figura de corazón.
PISTILOS. Germen aovado. Estilos tres, filiformes, apartados, y del largo de los estambres. Estigmas obtusos y gruesecitos.
PERICARDIO. Drupa aovada y de una celdilla.
SEMILLA. Nuez oblonga y de cuatro ángulos obtusos. E S P EC I E S
|
1.ERITHROXYLON folii obovatis. Amoen. Acad. 5. p. 397. |
Erithroxylon con hojas aovadas al revés |
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Erithroxylon Carthagenense. Jacq. Amer. 134. t. 87. f. 1. |
Erithroxylon de Cartagena |
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Erithroxylon foliis ellipticis, lineis binis longitu-3 dinalibus subtus notatis, fasciculis florum sparsis. Brown. jam. 278. t. 38. f. 2. |
Erithroxylon de hojas elípticas, señaladas por debajo con dos líneas longitudinales, y hacecillos de las flores esparcidos |
Castellano: Erithroxylon de cuadros o de tablas.
Habita en lugares marítimos y arenosos cerca de Cartagena de Indias.
|
2. ERITHROXYLON foliis ovatis. Jacq. Amer. 135. t.87. f. 2. |
Erithroxylon de hojas aovadas |
Castellano: Erithroxylon de La Habana.
Habita en las peñas marítimas de La Habana8.
Varios años después de que Linneo publicara Species plantarum, en 1756, Browne utilizó precisamente las hojas de coca del herbario de Antonio Jussieu, ya citadas, para realizar su clasificación botánica, creando el Orden Erythroxylum debido al color rojo de la madera de algunas
7
WIKIPEDIA. Carlos Linneo. https://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Linneo. Consultada el 15 de octubre de 2018.
8 PALAU, A. (traductor) Parte práctica de Botánica del caballero Carlos Linneo. Tomo III. Madrid. 1785. Págs. 487, 738, 739.
especies de coca. Finalmente, Antonio Lorenzo, sobrino de los Jussieu, presentó una amplia monografía sobre los aspectos taxonómicos de la coca.
Con motivo de la expedición de la Academia Francesa para medir un grado de arco de meridiano en el ecuador, autorizada por Felipe V a pesar de las objeciones del Consejo de Indias, el botánico Joseph de Jussieu, a través de su tío, el también botánico Antoine, hizo llegar a Europa un cierto número de plantas de coca que serían examinadas por Linneo y Lamarck (Figura 2.3)[6], quien la clasificaría como Erythroxylon coca en su Encyclopedie méthodique de 1786, creyéndose durante un siglo que toda la coca correspondía a una sola especie botánica. De hecho, Lamarck clasificó las 8 especies de Erythroxylon siguientes:


Figura 2.2. Carlos Linneo en 1775 Figura 2.3. Juan Bautista de Lamarck
(Fuente: Wikipedia) (Fuente: Wikipedia)
Por su interés se ha traducido la definición de Lamarck del género Erythroxylon y de la especie E. coca, ésta descrita por primera vez por él desde el punto de vista botánico como especie:
ERYTHROXYLON
Género de plantas con flores polipétalas, de la familia de los Rhamnus[8], que comprende los árboles y arbustos exóticos con hojas simples y alternadas, flores laterales, muy frecuentemente fasciculadas, cuyas ramas más pequeñas se agrupan en la parte superior.
CARACTERÍSTICAS GENÉRICAS
Cada flor consta de 1º Un cáliz monofilo, cónico, pequeño, persistente y con cinco recortes puntiagudos. 2º Cinco pétalos ovales a oblongos, más grandes que el cáliz, abiertos y provistos en la base de una pequeña escama recortada. 3º Diez estambres con los filamentos unidos por una membrana en su base y de la anchura de la corola, dotado de anteras redondeadas. 4º Un ovario superior, oval, con tres estilos abiertos, un estigma ligeramente tupido y obtuso.
El fruto es una baya oblonga u oval-cónica, prismática, unilocular y que contiene una semilla oblonga ligeramente angulosa.
1. ERYTHROXILON de Perú, Erythroxylon coca, Ertythroxylon foliis ovatis acutis subtrilineatis, ramulis crebe tuberculosis. N.
Myrto similis Indica, fructu racemoso. Bauh. Pin. 469. Coca. Clus. Exot. P. 177. & 340. Hernand. Mex. P. 302. Erythroxylon. Juss. Herb Per. Mss & Ic.

Figura 2.4. Coca (Fuente: Martínez Compañón, 1782-1785. Modificada)
Es un arbusto fuertemente ramificado y qu solo se elva a tres o cuatro pies de altura. Sus ramas son alternas, derechas y las más pequeñas son abundantemente tuberculadas en toda su longitud. Sus hojas son alternas, ovales, puntiagudas, enteras, lisas, blandas, marcadas la mayoría con tres líneas longitudinales que convergen en su extremo, y que son las impresiones dejadas por una hoja sobre otra cuando estaban brotando. Estas hojas tienen una longitud de una pulgada y media, una anchura de casi una pulgada y están dotadas de peciolos cortos. Las flores son pequeñas, laterales, múltiples y están dispuestas sobre los tubérculos escamosos de las ramas pequeñas. Los pedúnculos son simples, tiene solo una línea12 y media de longitud y nacen en grupos de dos o tres en cada tubérculo. La fructificación es en todo como se indica para el género; las frutas son rojas cuando están maduras.
La coca (Figura 2.4)[9], según la observación de M. Josef de Jussieu se da abundantísimamente en la provincia de los yungas del Perú; proporciona todos los años de 7 a 800.000 pesos de hojas que se distribuyen en todas las minas del país a los indios que están en ellas. Estos indios no resistirían los penosos trabajos de estas explotaciones si no mascaran continuamente estas hojas con ceniza de Quinoa, la cual se cree que es una especie de Chenopodium (Few. Per. Obs. 3. T. 10) que se cultiva en ese país. (v.s.in h. Juss.)[10].
Sin embargo, hubo que esperar hasta 1794 para que el doctor Joseph Hipólito Unanue, catedrático de Anatomía en la Real Universidad de San Marcos e individuo de la Sociedad Académica de Lima, hiciera la primera descripción realmente completa de la coca y su mundo. Figura en su Disertación sobre el aspecto, cultivo, comercio y virtudes de la famosa planta del Perú nombrada coca, que publicó en el Mercurio Peruano limeño. En ella se refiere a las descripciones hechas previamente de la planta de las que comenta su escaso carácter científico y la escasa investigación realizada sobre los efectos de tomar sus hojas. Decía Unanue:
Casi todos los primeros escritores del Perú han hecho memoria de la Coca y aún compuesto discursos dilatados de ella. Pero, considerándola por aquellas relaciones que su uso y comercio tenían con la religión y el gobierno, dejaron intacta su parte fisiológica. Una u otra pincelada del padre Acosta y con más exactitud de Garcilaso sobre su aspecto y virtudes, es lo único que se nos ha transmitido. Los demás escritores no han hecho sino copiarlos servilmente o desfigurarlos. Y esto ha sucedido en aquellos que ilustraron los siglos XVI y XVII y también en los que han escrito en el XVIII cuando la Botánica parece haber llegado a su último incremento. En igual obscuridad los escritores nacionales que los extranjeros: o reproducen las propias ideas de nuestros autores antiguos, o desbarran notablemente si pretenden adelantarlas. Es cierto, que después de la última expedición botánica del Perú no ha faltado algún naturalista europeo que, con mejores luces y exactitud, la haya clasificado e indicado sus caracteres principales. Los que forman la descripción siguiente han sido ordenadas por una mano diestra y delicada[11].

Figura 2.5. Plantación de coca en 1890 (Fuente: Small, 2012)
Tras reconocer Unanue que el célebre botánico Don Hipólito Ruiz fue el primero que examinando con proligidad a la coca la redujo al género Erithtoxilon de Lineo, asignaba la autoría de la descripción que incluía en su Disertación al doctor Gabriel Moreno, también autor de la lámina que, representando la planta, había incluido al final del mismo. El trabajo del doctor Moreno fue remitido a la Sociedad Académica de Lima por los botánicos de Su Majestad Juan Tafalla y Francisco Pulgar.
Una vez publicado el artículo de Unanue, que tuvo gran repercusión, el primer dibujo de la coca que apareció en la prensa inglesa fue el de William Jackson Hooker, director del jardín botánico Kew Gardens, y corresponde a un especimen recogido por James Matthews en Chinchero (Perú). En 1869 llegarían a Inglaterra semillas recolectadas en el valle de Huánuco (Figura 2.5)[12], que se cultivarían en Kew Gardens durante cuarenta años. En el otro extremo del mundo algunas plantas, posiblemente llevadas por los holandeses, llegarían a la isla de Java donde serían cultivadas con éxito[13].
2.2. VARIEDADES DE COCA
Hasta 1862 sólo se admitía una sola especie de coca comercial en Sudamérica (E. coca) hecho que Triana y Planchón pusieron en duda al estudiar la coca colombiana. No obstante asignaron los especímenes que examinaron a E. coca (Figura 2.6)[14] basándose en que las diferencias eran muy pequeñas para separarlas en dos especies, aunque plantearon la posibilidad de que correspondieran a otra distinta, la que después se denominaría E. novogranatense y fue descrita por D. Morris en 1889[15].

Figura 2.6. Erytroxylum coca (Fuente: Hooker, 1836. Modificada)
Siglo y medio después, de acuerdo con las investigaciones más recientes[16] la familia de la coca, Erythroxylaceae, de ámbito pantropical, está formada por aproximadamente 260 especies de pequeños árboles y arbustos, la mayoría de los cuales (ca. 250 especies) se clasifican en el género Erythroxylum P.Browne. Las especies restantes de Erythroxylaceae pertenecen a tres géneros que se encuentran exclusivamente en África y Madagascar: Aneulophus Benth. (2 especies), Pinacopodium Exell & Mendonça (2 especies), y Nectaropetalum Engl. (ca. 10 especies). Erythroxylum es un taxón ecológicamente diverso y abundante; ocupa el puesto 22 en la clasificación de vegetales con más especies en la Amazonía (82 especies), pero la mayor parte de la diversidad se encuentra en los bosques secos estacionales del este de Brasil y la Guayana venezolana (Figura 2.7). También hay entre 40 y 50 especies de Erythroxylum distribuidas por las regiones tropicales de África y del Indo-Pacífico, con una concentración en Madagascar.

Figura 2.7. Regiones con plantas de Erythroxylum en América. Entre paréntesis, los taxones presentes en ellos (Fuente: White et al, 2019. Modificada)
Las pequeñas flores actinomorfas de todas las especies son polinizadas principalmente por varios himenópteros y dípteros, y las pequeñas drupas de color rojo a púrpura son fácilmente dispersadas por las aves. Casi todas las especies de Erythroxylaceae son distilicas21 y varias se han utilizado en investigaciones sobre la evolución del sistema de apareamiento.
Sin embargo, la familia de la coca es conocida especialmente por ser la fuente natural de la cocaína, que se aísla comercialmente de dos especies sudamericanas cultivadas llamadas coca Erythroxylum coca Lamarck y Erythroxylu. novogranatense (Morris) Hieron. Ambas constituyen las fuentes de toda la coca cultivada y son las que han dado lugar a la mayor parte de los estudios sobre la hoja, mientras que algunas especies silvestres han tenido uso medicinal en las comunidades locales22.

Figura 2.8. Distribución de las distintas variedades de coca en Sudamérica (Fuente: Plowman, 1949. Modificada)
De acuerdo con Plowman23, E. coca tiene dos variedades, E. coca Lam., var. coca y E. coca var. ipadu Plowman, al igual que la segunda, E. novogranatense (Morris) Hieron var. novogranatense y E. novogranatense (Morris) Hieron var. truxillense (Rusby) Plowman. Estas cuatro variedades presentes en Sudamérica (Figura 2.8)24 han sido domesticadas y cultivadas desde épocas
se denomina distílica. En uno de los morfos, llamado Pin, los estambres son cortos y los pistilos largos. En el otro morfo, llamado Thrum, los estambres son largos y los pistilos cortos. En resumen, una especie distílica es la que presenta dos tipos distintos de flores.
22
PLOWMAN, T. “The origin …”. Pág. 130.
23 Timothy Plowman, biólogo y botánico estadounidense considerado un experto mundial en etnobotánica y, más concretamente, en la coca, que falleció prematuramente en 1989. Este autor ha estudiado exhaustivamente el problema genético de Erytroxylum durante las décadas de 1970-1980.
24
PLOWMAN, T. “The origin …”. Pág. 131.
preincaicas; difieren en sus componentes químicos y también en su morfología, ecología, distribución y práctica de cultivo lo que refleja un amplio polimorfismo[17].
Las cuatro especies cultivadas en Sudamérica fueron domesticadas en época prehispánica y su uso dura hasta hoy día. Cada una de ellas fue conocida por su nombre nativo antes de que los españoles popularizaran el término “coca”. Las cuatro variedades de coca sudamericana que producen cocaína se conocen sólo cultivadas o como especie semi silvestre derivada de parcelas de cultivo y su distribución es completamente alopátrida[18]. Todas ellas contienen, además, otros alcaloides y compuestos químicos cuyas concentraciones difieren de unas a otras. También existen entre ellas otras distinciones que hasta la década de 1980 no fueron detectadas, especialmente en lo relativo al tallo, hojas, ecología, distribución geográfica, reproducción, métodos de cultivo y forma de preparar la hoja para su consumo. Estas diferencias reflejan la intensa selección que los nativos practicaron con los arbustos de coca durante un largo periodo de tiempo, buscando rasgos específicos y la optimización de su cultivo en una amplia variedad de hábitats.

Figura 2.9. Variedades de coca cultivada en Sudamérica. (A) E. coca var coca; (B) E. coca var. ipadu; (C) E. novogranatense var. novogranatense; (D) E. novogranatense var. truxillense
(Fuente: Valdéz et al, 2015)
Morfológicamente, las cuatro cocas cultivadas son similares (Figura 2.9)[19], lo que explica en parte la confusión habida en la identificación de cada una de ellas, principalmente por parte de los no especialistas. Sin embargo, las cuatro variedades se pueden distinguir por las características de la ramificación, la corteza, las hojas, las estípulas, las flores y los frutos, aunque muchas veces, especialmente con los especímenes secos de los herbarios, puede ser necesario disponer de los ejemplares completos para su correcta identificación. No obstante, en la mayoría de las ocasiones el estudio de las hojas suele ser suficiente para identificar la especie e, incluso, la variedad, especialmente si se conoce la procedencia de las muestras.
Como resultado de estudios específicos llevados a cabo en la década de 1980 en relación con la anatomía de la hoja, los contenidos de cocaína y otros alcaloides, la reproducción y la distribución ecológica y geográfica, es posible identificar las distintas especies de coca, incluso de los especímenes arqueológicos. Estos estudios han permitido comprender las relaciones taxonómicas y evolutivas de las cuatro variedades de coca cultivada[20].
Las características de cada una de las cuatro variedades de coca cultivable son las siguientes[21]:
2.2.1. Erythroxylum coca var. coca
Llamada igualmente coca de Huánuco o coca de Bolivia, se encuentra desde el sur de Ecuador al centro de Bolivia. Es la variedad más primitiva de las cuatro cultivadas y aún se encuentra silvestre. Tiene reproducción sexuada y está adaptada a las húmedas condiciones ecológicas de los valles orientales tropicales de los Andes, viviendo a una altura comprendida entre 500 a 2.000 m (yungas). No tolera bien ni la sequía ni los climas excesivamente húmedos y cálidos. Es la mayor fuente de hojas de coca.
Se encuentra silvestre en el sotobosque de las selvas primarias o secundarias situado tanto cerca como alejado de las áreas de cultivo, de las que indudablemente ha escapado. Está bien adaptada al hábitat donde se la encuentra (ceja de montaña) y parece ser un elemento natural del mismo, a veces asociada a otras especies de Erythroxylum silvestres como E. ulei, E. mamacoca, E. macrocnemium y E. mucronatum. Muchas veces es imposible distinguir entre la E. coca var. coca silvestre y las plantas de la misma variedad que persisten como resto de plantaciones abandonadas. El hecho de estar bien adaptada a su zona de cultivo y encontrarse asilvestrada, sugiere que todavía se planta en las áreas donde existía antiguamente como especie nativa
Aparentemente no hay barreras para que la planta cultivada se transforme en silvestre ya que se cruzan libremente cuando crecen próximas. Sus pequeños frutos rojos son consumidos ávidamente por las aves, las cuales diseminan las semillas por toda la montaña. No hay diferencias estructurales esenciales entre E. coca var. coca silvestre y cultivada, y parece que las características morfológicas, genéticas y fisiológicas se han alterado muy poco con la domesticación. Como especie silvestre probablemente hubiera tenido una distribución más limitada que la actual, estando restringida posiblemente al oriente del Perú, en concreto al valle de Huallaga, donde la E. coca var. coca es frecuente en estado silvestre. La distribución actual entre el norte de Ecuador y el sur de Bolivia y norte argentino probablemente se debió al cultivo humano.
2.2.2. Erythroxylum coca var. ipadu
Denominada también coca amazónica. Para unos autores constituye un cultivar aislado geográficamente de las otras variedades mientras que para otros (Plowman) es un cultivar de la variedad E. coca var. coca adaptado a condiciones tropicales más cálidas y suelos ácidos ya en época preincaica. Se cultiva a pequeña escala por algunos grupos indígenas en las cotas altas de la Amazonía colombiana, brasileña y peruana (200-800 m de altitud).
Su reproducción es exclusivamente por esqueje. E. coca var. ipadu (Figura 2.10)[22] se cultiva en condiciones de movilidad, mediante la agricultura de tala y quema practicada por las tribus amazónicas semi nómadas. Las parcelas cultivadas se trasladan anual o bianualmente, y en ellas la coca se propaga mediante esquejes que enraízan rápidamente.

Debido a que E. coca var. ipadu se propaga vegetativamente (por esqueje), en sus áreas de cultivo se da un solo un tipo morfológico y no existe producción de semillas. Las plantas pueden permanecer en parcelas de cultivo abandonadas pero, como no dan semillas, no se reproducen y no sobreviven como planta silvestre. Es un auténtico cultigen[23], imposible de que se reproduzca sin la ayuda del hombre.
E. coca var. ipadu apenas se diferencia de E. coca var. coca y las dos variedades parecen ser completamente inter fértiles, es decir, que se pueden cruzar sin problema. Ambas contienen los mismos flavonoides[24] en las hojas. Este contenido sirve para distinguir las plantas silvestres de las cultivadas. La principal diferencia química entre ellas es el mucho menor contenido de cocaína de la coca amazónica, apenas la mitad. Esta baja concentración de cocaína aparentemente es la razón que ha llevado a sus consumidores a prepararla finamente molida. Al polvo de coca se le añade ceniza de Cecropia como álcali y la mezcla se introduce seca en la boca en donde forman un bolo humedecido por la saliva, al igual que hacen los nativos andinos que consumen las hojas enteras. Sin embargo, los usuarios amazónicos se tragan el bolo de coca a medida que las partículas se disuelven lentamente en la saliva.
E. coca var. ipadu fue desconocida para los europeos hasta mediados del siglo XVIII. Sin embargo, hubo que esperar hasta el siglo XX para que se publicaran los detalles de su cultivo, uso y distribución geográfica.

Figura 2.11. E. novogranatense en 1896 clasificada como E. coca (Fuente: Berg; Schmidt, 1896. Modificada)
La coca amazónica no tiene registros arqueológicos que avalen su origen en la Amazonía, pero las evidencias lingüísticas, etnográficas, históricas y botánicas, parecen sugerir que ha tenido un desarrollo relativamente reciente. Con seguridad derivó de ejemplares de E. coca var. coca llevados desde los Andes, que fueron seleccionados buscando características favorables para su cultivo en la Amazonía.
Actualmente la variedad ipadú se encuentra generalmente aislada de las otras variedades de coca, y no está implicada en las complejas interacciones evolutivas que existen entre las variedades de coca cultivadas en el área andina.
2.2.3. Erythroxylum novogranatense var. novogranatense
Es la coca colombiana (Figura 2.11)[25], cultivada principalmente en los valles andinos de dicho país. Es muy tolerante a ecotipos muy distintos, desde medios semi áridos hasta valles calientes tropicales, siendo resistente a la sequía. Constituye la variedad más evolucionada, con hojas más pequeñas que la coca boliviana. La reproducción es sexuada. Esta variedad, exportada en el siglo XIX como planta ornamental a otros países tropicales, se adaptó bien a las nuevas condiciones ecológicas existentes en ellos (por ejemplo, la isla de Java en Indonesia). Los híbridos resultantes de su cruce con E. coca son estériles.
E. novogranatense var. novogranatense difiere de E. novogranatense var. truxillense más que las dos variedades de E. coca entre sí lo que sugiere que aquellas son más antiguas que éstas y se desarrollaron en mayor aislamiento.
2.2.4. Erythroxylum novogranatense var. truxillense
Llamada coca de Trujillo, crece en los valles desérticos de la costa norte del Perú, entre 200 y 1.800 m de altitud y, por tanto, es la variedad que mejor resiste la sequía, aunque precisa riego. Tal vez por ello antiguamente se la conocía como coca peruana. Tiene una hoja más pequeña, de color verde menos intenso y es más frágil que E. coca. Puesto que contiene compuestos saborizantes no encontrados en E. coca, la de Trujillo se ha empleado tradicionalmente en la preparación de vinos y tónicos generosos con sabor a coca. En el pasado fue muy apreciada por la industria farmacéutica europea y norteamericana como parte integrante de preparaciones medicinales. La cocaína de la coca de Trujillo es difícil de extraer y de cristalizar por lo que raramente se ha empleado en la explotación comercial de dicho compuesto.
2.3. MÉTODOS DE IDENTIFICACIÓN DE LAS VARIEDADES DE COCA CULTIVADA
2.3.1. Introducción
Los trabajos de Plowman entre 1979 y 1986 lograron aclarar la identidad taxonómica y la diversidad de las cocas cultivadas en Sudamérica. También permitieron apreciar y comprender tanto la diversidad de estas variedades como algunas posibles rutas de domesticación por parte de diversas comunidades indígenas de la Amazonía. Plowman estudió, igualmente, la morfología y la anatomía de las especies cultivadas de Erythroxylum en el trópico en general[26].
Rury, en 1981, publicó un detallado trabajo sobre anatomía sistemática de Erythrpxylum, en el que presentaba las estructuras internas y externas del género, incluyendo la morfología y estructura de las hojas, los vasos y patrones de venación y la anatomía y la estructura de madera y corteza[27]. Dicho estudio constituía un resumen de otro más amplio, su tesis doctoral, en el que consideraba las características anatómicas de la familia Erythroxylaceae[28]. A nivel general estableció que el estudio realizado a dicha familia, que él consideraba preliminar, indicaba que las características anatómicas podían proporcionar una visión de las afinidades a nivel de género, intra género y especie para las cocas no identificadas. La precisión mejoraba cuando las características citadas se combinaban con la información morfológica y ecológica de las plantas. Sin embargo, avisaba del extremo cuidado que habría que tener al aplicar esta técnica taxonómica debido a la variación gradual de las características anatómicas que presentaba la familia. Había que tener mucha precaución con la importancia potencia de factores como la edad de la planta, su hábitat, la morfología de las hojas y las condiciones ambientales. Aunque algunas especies de Erythroxylum podían identificarse exclusivamente a partir de las características anatómicas de la madera, para la mayoría de ellas sólo sería posible si se combinaban las características anatómicas, morfológicas y vegetativas.
Las especies semejantes presentaban madera y hojas con estructuras similares y las diferencias anatómicas eran tanto más sutiles cuanto más afines eran, especialmente en lo relativo a las cocas cultivadas y entre ellas y las más relacionadas[29].
En un estudio de 2010 de Galindo y Fernández-Alonso sobre 282 especímenes de E. coca y E.
novogranatense de Colombia, apreciaron la dificultad para identificarlas en base a sus caracteres vegetativos. Al respecto decían:
Caracteres como fracturas en la corteza y tipo de lenticelas, forma de la lámina foliar, elevación de la vena media sobre la superficie adaxial de la lámina foliar, forma y margen de la estípula mostraron ser informativos para la determinación taxonómica específica. Por el contrario, otros caracteres vegetativos como color y textura de la corteza, erupción de las lenticelas, color, ángulos y forma de la base y ápice de la hoja, longitud del mucrón, presencia de areola central y de líneas paralelas en la lámina, junto con el patrón de arquitectura foliar, no ofrecieron utilidad para la determinación específica aunque, en conjunto, permiten asegurar la identificación a nivel genérico[30].
Otras características como los patrones de venación, el diámetro y longitud del peciolo, el ancho y largo de la lámina foliar y la longitud de la estípula demostraron ser poco relevantes para individualizar las especies. El análisis polínico tampoco demostró ser un marcador valioso aunque dispusieron de solo nueve muestras (Figura 2.12)[31].
Por el contrario, Galindo y Fernández-Alonso detectaron ciertas diferencias en el aparato reproductivo, descritas previamente por Schulz y Plowman, concretamente en los márgenes del urcéolo, que eran lisos en E. novogranatense y crenados en E. coca[32] (Figura 2.13)[33].
Un problema añadido es que, en algunos países, el cultivo de coca enfocado al narcotráfico ha generado híbridos cuya finalidad es mejorar el contenido en cocaína de las hojas, o aumentar el volumen del follaje, lo que ha causado cambios morfológicos. En estos ejemplares, las características originales de las plantas madre se combinan en distinto grado. A título de ejemplo, en el citado estudio de Galindo y Fernández-Alonso, solo identificaron claramente mediante características taxonómicas al 32% de las muestras. El 63% de los ejemplares mostraba características intermedias entre una y otra especie. El restante 5% de las plantas evaluadas los caracteres eran claramente intermedios entre las dos especies. Esta diversidad no se apreció en la revisión realizada a los especímenes del Herbario Nacional Colombiano, que datan de las décadas de 1970-1980.[34].

Figura 2.12. Granos de polen. (a) E. coca var coca; (b) E. coca cf var. ipadu; (c) E. novogranatense var novogranatense; (d) Estado intermedio (Fuente: Galindo, Fernández-Alonso, 2010)

Figura 2.13
2. Urcéolo. (a) (b) Margen liso E. novogranatense var. truxillense; (c) Margen crenado E. coca var. ipadu; (d) Margen liso E. novogranatense var. novogranatense (Fuente: Galindo, Fernández-Alonso, 2010)
La complejidad para identificar las cocas, especialmente las más afines, como las cultivadas, mediante marcadores taxonómicos dio lugar a que se estudiaran otros métodos distintos que dejaban de lado las estructuras internas de las plantas investigadas por Rury a la vista de las incertidumbres y complejo de su clasificación. Se citan seguidamente.
2.3.2. Morfología foliar
Las hojas de las cuatro variedades cultivadas presentan características diferentes, como muestra la Figura 2.14[35], en la que se han representado las superficies abaxiales (izquierda) y adaxiales (derecha) de las mismas. La dificultad para identificar las variedades por la forma y el tamaño de las hojas se aprecia de la simple visión de la citada figura. Rury ya señaló este problema y sugirió que la anatomía de las hojas, por sí misma, no era un buen marcador taxonómico y que no podía emplearse para identificar estas variedades, especialmente teniendo en cuenta que la forma de la hoja variaba incluso a escala de las plantas individuales[36].

Figura 2.14. Morfología de las hojas de coca. (a) E. coca var. coca; (b) E. coca var. ipadu (Colombia, 1972); (c) E.
sp. (Colombia, 1997-2001); (d) E. novogranatense var. novogranatense; (e) E. novogranatense var. truxillense (Fuente: Johnson et al, 2003. Modificada)
La variedad morfológica de la hoja a escala regional se aprecia en la Figura 2.15[37], que
muestra los tipos que se cultivan actualmente en Colombia.

Figura 2.15. Hojas de la coca cultivada actualmente en Colombia (Fuente: Gutiérrez et al, 2018)
2.3.3. Número cromosómico y contenido en alcaloide de la hoja
Las cuatro variedades de coca cultivadas presentan notables afinidades pues tienen el mismo número de cromosomas (12) y son completamente alopátridas. Por tanto, ninguna de estas características es marcador válido.
|
VARIEDAD DE COCA |
CONTENIDO COCAÍNA (%) |
CONTENIDO TOTAL CINAMILCOCAÍNAS (%) |
|
E. coca var. coca |
0,58 |
0,18 |
|
E. coca var. ipadu |
0,41 |
0,007 |
|
E. novogranatense var. novogranatense |
0,77 |
0,46 |
|
E. novogranatense var. truxillense |
0,71 |
0,38 |
Tabla 2.1. Alcaloides contenidos en las variedades de coca cultivadas
(Fuente: Johnson et al, 2003. Modificada)
Todas las variedades producen cocaína, aunque el alcaloide contenido en el tejido de la hoja varía con la edad de ésta y las condiciones ambientales. Por ello tampoco es marcador identificativo válido. La Tabla 2.1[38] muestra el contenido medio en cocaína y cinamilcocaínas de las hojas.
2.3.4. Flavonoides contenidos en la hoja
Los flavonoides también se estudiaron como marcadores quimitaxonómicos para identificar las variedades de coca cultivadas. Para ello se determinaron los perfiles de dichas sustancias en estos taxa. Los resultados inicialmente fueron prometedores a la vista de los distintos patrones obtenidos pero cuando se profundizó se comprobó que las presuntas asociaciones específicas no eran tan definitorias como se había estimado inicialmente. El mayor éxito de la técnica fue establecer que la E. coca var. ipadu actualmente cultivada en Colombia era un híbrido entre E. coca var. coca y E. novogranatense var. truxillense que, aparentemente, se generó después de 1972[39].
2.3.5. Marcadores AFLP
Los polimorfismos en la longitud de los fragmentos amplificados, conocidos como AFLP por sus siglas del inglés (Amplified Fragment Length Polymorphism), pertenecen al grupo de marcadores moleculares multi-locus que permiten analizar al azar regiones de ADN distribuidas en todo el genoma sin tener conocimiento previo de éste.
Los AFLP constituyen una herramienta poderosa en la detección de polimorfismos a lo largo del genoma. Su uso en reconstrucciones filogenéticas se ha vuelto cada vez más frecuente. Se han empleado principalmente para determinar la diversidad genética de las poblaciones en una amplia variedad de grupos, principalmente en plantas, bacterias y hongos y, en menor grado, en algunos invertebrados, peces, aves y mamíferos. La utilidad del método radica en que, conocida la estructura genética de las poblaciones, a partir de ésta se puede estimar la migración, identificar unidades de conservación, estimar patrones filogeográficos e inferir eventos y patrones como la fragmentación del hábitat, restricción de flujo génico, endogamia y aislamiento por distancia. Por ello, los marcadores AFLP han sido particularmente útiles para evaluar la estructura poblacional de muchos grupos a pequeñas y grandes escalas. Los AFLP permiten obtener abundante información de grupos de organismos estrechamente relacionados, lo que facilita la diferenciación entre especies muy relacionadas como en el caso de híbridos, y la identificación de eventos de hibridación e introgresión[40].
Los AFLP han sido aplicados exitosamente desde 2003 al estudio de las variedades de coca cultivadas lo que ha permitido la identificación de grupos genéticamente distintos, así como las relaciones entre ellos.
2.4. GENÉTICA Y EVOLUCIÓN DE LAS VARIEDADES DE COCA
2.4.1. Las ideas genéticas de la década de 1980
La hoja de coca fue objeto de numerosos estudios en las décadas de 1970 y, sobre todo, 1980 de la mano de Plowman y otros científicos. Ya en 1981 una investigación de Rury comprobaba la hipótesis de Plowman de 1979 de que, anatómicamente, E. coca era la variedad menos especializada, la más primitiva, de las cocas cultivadas. Por su parte, la adaptación estructural de las hojas a los hábitats secos y las diferencias anatómicas de la madera de las variedades de E. novogranatense (Figura 2.16)[41] indicaban que provenían de un ancestro común tras ser sometidas a un proceso de selección que buscaba mejorar el sabor de las hojas y la supervivencia de las plantas cultivados como productoras de hojas en regiones sometidas a largas sequías estacionales[42].
Una posterior publicación de 1982 de Bohm, Ganders y Plowman aglutinaba los conocimientos e interpretaciones evolutivas de las cuatro variedades cultivadas de coca en Sudamérica, deducidas de una compleja y pionera investigación, llegando a conclusiones genéticas que, no obstante, se consideraron relativamente provisionales al fallar algunos cruces experimentales y no poder contar con ejemplares de E. coca var. ipadu para ensayar. Aún así, los autores se decantaron por una hipótesis genética que se comenta seguidamente que era la que mejor se ajustaba a los hechos detectados durante la investigación.

Figura 2.16. E. novogranatense en 1875 clasificada como E. coca
(Fuente: Bentley y Trimen, 1875)
E. novogranatense se reconocía desde la década de 1980 como especie independiente dentro de la coca cultivada, aunque en el pasado fue muchas veces confundida con E. coca o considerada una variedad de ella. La información que se tenía sobre E. novogranatense sugería que surgió como planta domesticada por selección humana a partir de E. coca var. coca, de la que difería en ciertas características morfológicas y sobre todo, en determinados rasgos químicos y ecológicos. En su evolución, había llegado a ser genéticamente una planta aislada de su parental E. coca var. coca. Las dos variedades de E. novogranatense se conocían en la década de 1980 solo como plantas cultivadas; estaban bien adaptadas a las condiciones áridas, en las que medraban, a diferencia de E. coca, que no podía sobrevivir a la sequedad.
En lo que respecta a la reproducción, las plantas de E. coca var. coca y las dos variedades de E. novogranatense resultaron ser difíciles de propagar por esqueje, por lo que los ejemplares cultivados debieron multiplicarse mediante semillas.
E. novogranatense var. truxillense también dependía del hombre para reproducirse. Se presentaba en regiones áridas y generalmente requería irrigación, aunque las plantas podían sobrevivir períodos de sequía. Sin embargo, las semillas, como las del resto de cocas, tenían un periodo muy corto de viabilidad (1-2 semanas) y morían fácilmente si se secaban. Esta circunstancia descartaba que E. novogranatense var. truxillense se hubiera escapado y establecido como especie silvestre en las áreas donde se presentaba.
E. novogranatense var. novogranatense también se cultivaba en hábitats más secos que cualquiera de las dos variedades de E. coca, y solo muy raramente se la encontraba escapada de una parcela de cultivo.

Figura 2.17. Perfiles de flavonoides de la hoja de E. coca y E. novogranatense
(Fuente: Johnson et al, s/f)
E. novogranatense difería de E. coca en la química de los alcaloides y de los flavonoides. Aunque las concentraciones de cocaína en E. novogranatense eran mayores que las de E. coca, las dos variedades de E. novogranatense producían elevados niveles del alcaloide cinamilcocaína que sólo se encontraba en pequeñas cantidades en E. coca. Los flavonoides de la hoja de E. novogranatense también diferían de los que contenía E. coca (Figura 2.17)[43]. Por ello tres de los cuatro variedades de coca (E. coca var. coca, E. novogranatense var. novogranatense y E. novogranatense var. truxillense) podían considerarse, al menos parcialmente, genéticamente aisladas unas de otras, al mismo tiempo que eran morfológicamente distinguibles.
Para los autores estaba claro que E. coca var. ipadu era un cultigen propagado vegetativamente por el hombre a partir de E. coca var. coca; los flavonoides de las hojas de ambas variedades, que eran idénticos, confirmaban que ambas no se desarrollaron genéticamente aisladas. Por otra parte, la presencia de flavonoides de E. coca var. ipadu difiere completamente de los encontrados en E. novogranatense var. truxillense, por lo que ambas variedades parecen no tener otra relación evolutiva que un ancestro común (Figura 2.18)[44]. En dicha figura se aprecian los seis picos correspondientes a los flavonoides primarios de la hoja de E. coca var. ipadu detectados mediante cromatografía líquida de alta resolución (HPLC) mientras que en E. novogranatense var. truxillense sólo se han detectado cuatro. La identificación de todos ellos se realizó mediante resonancia magnética nuclear de protón (1H NRM) y análisis espectral por rayos ultravioleta (UV) y electro ionización por espectometría de masas (EI-MS) difiriendo unos de otros. Como conclusión del estudio comparativo se constató que los flavonoides podían ser empleados como marcadores quimiotaxonómicos para estos taxa y, muy posiblemente, para el resto.

Figura 2.18. Superposición de la cromatografía HPLC mostrando los picos de E. coca var. ipadu
y E. novogranatense var. truxillense (Fuente: Johnson et al, 1998)
Por su parte, E. novogranatense var. truxillense no pudo originarse como un híbrido entre E.
coca var. coca y E. novogranatense var. novogranatense ya que los intentos realizados para cruzarlas fracasaron, aunque los investigadores dejaban abierta la posibilidad a que nuevas pruebas pudieran tener éxito. No obstante, los datos biosistemáticos y taxonómicos mostraban que dicha variedad presentaba características intermedias entre E. coca var. coca y E. novogranatense var. novogranatense, y los flavonoides contenidos en sus hojas se encontraban repartidos entre las dos variedades. De hecho E. novogranatense var. truxillense podría hibridarse con cualquiera de las dos aunque entre ellas no fuera viable.
Tras constatar estos hechos, los autores consideraban que eran compatibles con dos posibles filogenias:
Sin embargo, considerando las evidencias del desarrollo de las variedades y sus datos ecogeográficos, la filogenia más probable era esta segunda opción, es decir, la secuencia evolutiva lineal en la que E. coca fue el taxón ancestral que originó E. novogranatense var. truxillense en el norte de Perú mientras que, posteriormente, de esta variedad se obtuvo E. novogranatense var. novogranatense. Esta idea ya fue propuesta por Plowman en 1979[45], cuyo criterio se mantuvo en esta disyuntiva.
Las evidencias ecogeográficas no eran compatibles con la hipótesis de que E. novogranatense var. truxillense fuera el taxón ancestral que dio lugar a las otras dos, pero sugerían que E. coca var. coca era el taxón más antiguo. E. coca var. coca se presentaba en una región de bosques húmedos en la cual pudo haberse originado y a la cual estaría bien adaptada. Esta variedad frecuentemente escapaba de las parcelas de cultivo. Por otra parte, E. novogranatense var. truxillense se presentaba en regiones cálidas y secas y, generalmente, requería irrigación. Debido a que sus semillas no toleraban el secado, era un auténtico cultigen, incapaz de reproducirse sin la asistencia del hombre. La normalmente mala germinación de las semillas de E. novogranatense var. truxillense podía representar una característica hereditaria de un ancestro que vivió en un clima más húmedo, como E. coca. Era más probable que E. coca var. coca fuera el ancestro de E. novogranatense var. truxillense que un cultigen fuera el origen de una variedad que estaba bien adaptada a sobrevivir en condiciones naturales.
Las características reproductivas de E. coca y E. novogranatense var. truxillense mostraban que eran fuertemente autoincompatibles, mientras que con E. novogranatense var. novogranatense eran moderadamente autocompatible. Como la autocompatibilidad era una característica derivada de un ancestro, esto significaba que E. novogranatense var. novogranatense era una variedad posterior más que primitiva. Las evidencias ecogeográficas también apuntaban a que esta variedad era menos antigua que E. coca.
Todo lo anterior sugería que E. coca var. coca era el taxón ancestral y que E. novogranatense var. truxillense derivó de él. Posteriormente E. novogranatense var. novogranatense evolucionó de E. novogranatense var. truxillense. Independientemente, E. coca var. coca dio lugar a E. coca var. ipadu. La divergencia genética de ésta respecto de E. coca var. coca probablemente se paralizó y estabilizó de forma natural ya que E. coca var. ipadu sólo se reproducía vegetativamente.
Lo más probable es que la principal causa responsable de la evolución de E. novogranatense a partir de E. coca ha sido el cultivo humano. La mayoría de las diferencias taxonómicas entre las variedades pueden ser el resultado de la selección humana, deliberada o inadvertida. Las evidencias arqueológicas sugieren que la coca ha sido cultivada al menos durante 5.000 años, que es tiempo suficiente para dicha selección.
De acuerdo con estas ideas genéticas, la evolución de las distintas variedades de coca se muestra en la Figura 2.19, siendo todas ellas debidas a la selección humana para adaptar el arbusto a distintos ecosistemas.

Figura 2.19. Evolución de las variedades de Erythroxylum según Plowman
La variedad original fue E. coca var. coca de la que derivaron E. coca var. ipadu tras una selección para adaptarla al clima y condiciones ambientales amazónicas, y E. novogranatense var. truxillense para cultivarla en ambientes secos. A su vez, de ésta derivó E. novogranatense var. novogranatense (Figura 2.20)54 apta para sobrevivir en ambientes muy diversos, desde secos a húmedos, siendo la variedad que se consideraba más evolucionada55.

Figura 2.20. E. novogranatense var. novogranatense Fuente: Wikivisually)
Dos años después, en 1984, Plowman, insistía en la misma hipótesis. Consideraba que la coca de Trujillo estaba geográfica y ecológicamente aislada de las otras variedades de coca y no se habían encontrado híbridos entre ellas. Sin embargo, E. novogranatense var. truxillense se había cruzado experimentalmente tanto con E. novogranatense var. novogranatense como con E. coca var. coca. En el caso entre las dos variedades de E. novogranatense, los híbridos resultantes fueron
54
WIKIVISUALLY. Erythroxylum_novogranatense.
https://wikivisually.com/wiki/Erythroxylum_novogranatense. Consultada el 24 de octubre de 2018.
55
(1) BOHM, A.B.; GANDERS, F.R.; PLOWMAN, T. “Biosystematics and evolution of cultivated coca
(Erythroxylaceae)”. Systemmatic Botany. Vol. 7. Nº 2. 1982. Págs 122, 130-132; (2) JOHNSON, E.L.;
SCHMIDT, W.F.; NORMAN, H.A. “Leaf flavonoids as chemotaxonomic markers …”. Págs. 577-585; (3) JOHNSON, E.L.; SCHMIDT, W.F.; NORMAN, H.A. “Flavonoids as markers …”. Págs. 748-756; (4) PLOWMAN, T. “The origin …”. Pág. 138.
vigorosos y vegetativamente normales, y presentaron características morfológicas intermedias entre las dos parentales. Sin embargo, la mayoría de los híbridos que florecieron tenían el polen decolorado en un 50% y produjeron un reducido número de semillas. Esto significaba que hubo una evolución independiente de las dos variedades de E. novogranatense, resultado de estar ubicadas en diferentes hábitats geográficamente aislados durante un largo período de tiempo.
E. novogranatense var. truxillense también fue cruzada con E. coca var. coca, pero con reducido éxito pues, aunque se obtuvieron híbridos, desde los puntos de vista morfológico y de crecimiento presentaron características anómalas, y un cierto número de ellos murió siendo plantón. Estos híbridos no florecieron y, sin la menor duda, estaban mal adaptados a la supervivencia.
Aunque la coca de Trujillo ostentaba características intermedias entre E. coca var. coca y E.
novogranatense var. novogranatense, genéticamente era mucho más afín a la segunda, con la que compartía importantes rasgos químicos y ecológicos. Basándose en los datos existentes a la fecha, Plowman afirmaba que la coca de Trujillo estaba correctamente ubicada en la especie E. novogranatense pero había que reconocerla como una variedad distinta de E. novogranatense var. novogranatense, de la que se diferenciaba.
Las relaciones genéticas y geográficas sugerían a Plowman que la coca de Trujillo evolucionó directamente de E. coca var. coca por medio de una intensa selección humana debida a su cultivo en hábitats más secos y, posiblemente, buscando la producción de hojas más delicadas y dulces, y un follaje más frondoso. Posteriormente, la coca de Trujillo dio lugar a la E. novogranatense var. novogranatense en el norte de la cordillera andina, bajo similares condiciones de aislamiento geográfico y de intensos procesos selectivos. Posiblemente fue el producto de la adaptación de plantas de coca a las condiciones costeras peruanas llevadas a cabo por pobladores preincaicos durante un largo período de tiempo[46].
2.4.2. Las ideas genéticas de la década de 2000
Aunque en las décadas de 1970 y 1980 se realizaron numerosos estudios etnobotánicos sobre Erythroxylum que culminaron en 1982 con la publicación de Bohm, Ganders y Plowman cuyos resultados se han comentado en el capítulo anterior, el estatus taxonómico, las relaciones evolutivas y la organización y diversidad genética del género apenas eran conocidos. Las ideas de los autores citados se plasmaron en la definición de dos especies, E. coca. var coca y la derivada E. novogranatense var. novogranatense, cada una con una variedad. Todas ellas tenían el mismo número de cromosomas (12) y solo se conocían como especímenes cultivados o en estado semi silvestre tras escapar de parcelas de cultivo. Basándose en los resultados de una hibridación artificial y en la comparación de los flavonoides de las hojas de los cuatro taxa, propusieron la hipótesis de una evolución lineal, como ya se ha comentado[47].
Con la identificación de ciertos marcadores moleculares y de su asociación a las distintas especies de coca, se pudo evaluar más a fondo la diversidad genética de los taxa de Erytroxylum cultivados en orden a unificar y depurar el sistema de clasificación morfológico y quimiotaxonómico existente.

Figura 2.21. Dendograma de 132 accesiones de Erythroxylum (Fuente: Johnson et al, 2003)
Mientras que algunos ensayos moleculares se pueden emplear para evaluar la diversidad genética, cada método difiere de los otros en sus principios teóricos, la aplicación, el polimorfismo detectado, el coste y el tiempo requerido para obtener resultados.
En un estudio de 2003[48] se empleó la técnica AFLP DNA (polimorfismos en la longitud de fragmentos amplificados de ADN, en lo sucesivo AFLP), diseñada en 1995[49], para analizar 132 accesiones60 de Erythroxylum con objeto de caracterizar e identificar positivamente los cuatro taxa cultivados, así como un taxon silvestre. Los resultados globales se muestran en el dendograma[50] de la Figura 2.21[51].
A partir del mismo se comprobó que la coca cultivada mayoritariamente en Colombia como E. coca var. ipadu era un híbrido independiente representado en la parte superior del dendograma como Esp COL 098-142 (en rojo), en detalle en la Figura 2.22, enmarcado superior en azul. Las accesiones contenidas en ella como Eci B, Eci HAW y Eci DEA[52] (en verde) forman un subgrupo, enmarcado inferior en azul, dentro del grupo Esp COL. Estos resultados muestran una relación genética muy afín pero claramente diferenciada entre Esp COL (en rojo) y Eci B, Eci HAW y Eci DEA (en verde).
Por otra parte, la E. coca var. coca recolectada en Bolivia (Ecc BOL, en negro), Perú (Ecc PERU, en negro) y en Hawaii (Ecc HAW, en negro) muestra una clara tendencia a formar agrupaciones individuales, como se aprecia en el detalle de la Figura 2.20 que proporciona la Figura 2.23.
El dendograma también muestra una estrecha relación entre E. novogranatense var.
novogranatense (Enn HAW, en marrón, sin el sufijo “s”) y E. novogranatense var. truxillense (Ent B, en rosa), más claramente apreciada en el detalle enmarcado en rojo que proporciona la Figura 2.24. Se aprecia, igualmente, que ambas son parientes lejanas de E. coca var. coca (en negro).

Figura 2.22. Sección superior del dendograma de la Figura 2.20

Figura 2.23. Sección media del dendograma de la Figura 2.20 correspondiente a E. coca var. coca

Figura 2.24. Sección inferior del dendograma de la Figura 2.20 correspondiente a E. novogranatense
En un posterior estudio de 2005[53], cuyos resultados se comentan seguidamente, el análisis AFPL de 85 accesiones de las cuatro variedades cultivadas (y una de E. ulei) demostró que había un elevado nivel de variación genética entre las cuatro variedades de coca cultivadas. Esta variación era suficiente para poder evaluar la diversidad inter e intra especies de Erythroxylum, y proporcionó una nueva visión de las relaciones taxonómicas y evolutivas del género.

Figura 2.25. Posibilidad de hibridación entre E. coca var. ipadu y
E. novogranatense var. novogranatense
Las muestras señaladas con el sufijo “s” eran semillas recolectadas de las especies correspondientes. Las semillas tanto de E. coca var. ipadu (Eci HAW, en verde) como de E. novogranatense var. truxillense (Ent HAW, en rosa) fueron recogidas en Hawaii y analizadas para una posible hibridación. A causa de que E. coca var. ipadu era considerada un auténtico cultigen se consideró particularmente interesante comprobar si la semilla era viable y como había sucedido el cruce. El dendograma claramente indica que E. coca var. ipadu se cruzaría fácilmente con E. novogranatense var. novogranatense (Figura 2.25), mientras que E. coca var. coca hibridaría con E.
novogranatense var. truxillense (Figura 2.26).

Figura 2.26. Posibilidad de hibridación entre E. coca var. coca y E. novogranatense var. truxillense
El agrupamiento en un dendograma de las 85 accesiones correspondiente a estas cuatro variedades proporcionó dos agrupamientos distintos (Figura 2.27)[54]. El primero incluía la mayoría de las accesiones de E. coca, mientras que el segundo comprendía la mayor parte de las muestras de E. novogranatense. En el agrupamiento de E. coca, casi todas las accesiones de las dos variedades (E. coca var. coca y E. coca var. ipadu) estaban agrupadas dentro de su propio taxón (ver Figura 2.27 parte central y superior derecha) manteniendo sus correspondientes estatus sistemáticos como dos variedades diferentes (agrupamiento casi total de las muestras de cada una de las dos variedades). Por el contrario, en el agrupamiento de E. novogranatense se apreciaba un elevado solape entre las dos variedades E. novogranatense var. novogranatense y E. novogranatense var. truxillense representado por la mezcla de accesiones entre ellas (ver Figura 2.27 parte inferior derecha).
|
VARIEDAD |
DISTANCIA GENÉTICA MEDIA ENTRE INDIVIDUOS DENTRO DE LOS TAXA |
|
E. coca var. coca |
0,347 |
|
E. novogranatense var. novogranatense |
0,358 |
|
E. novogranatense var. truxillense |
0,331 |
|
E. coca var. ipadu |
0,302 |
Tabla 2.2. Comparación de distancias genéticas media de las cuatro taxa de coca cultivada
(Fuente: Johnson et al, 2005)
Otra medida de la diversidad genética interna de cada taxón es la distancia genética media. Los valores calculados en dicho estudio para las cuatro variedades de coca cultivada variaban sensiblemente entre ellas, como muestra la Tabla 2.2[55]. Mientras que no había diferencias

Figura 2.27. Dendograma con agrupamientos de las variedades cultivadas de coca(Fuente: Johnson et al, 2005)

Figura 2.28. Escalamiento multidimensional (Fuente: Johnson et al, 2005)
significativas entre E. coca var. coca, E. novogranatense var. novogranatense y E. novogranatense var. truxillense, las accesiones de E. coca var. ipadu tienen un a distancia genética media menor que las demás.
Un nuevo parámetro calculado, el escalamiento multidimensional (MDS), dividió las 85 accesiones en dos grupos principales mostrando una clara distinción entre E. coca var. coca y E. novogranatense var. novogranatense (Figura 2.28)[56]. Dentro de la especie E. coca, la diferenciación entre E. coca var. coca y E. coca var. ipadu es notoria, presentando agrupamientos perfectamente identificables, con la excepción de una muestra de esta última desviada. Por el contrario, el gráfico no diferencia las dos variedades de E. novogranatense cuyos puntos aparecen mezclados.
Una tercera medición, la varianza molecular (AMOVA)[57] mostraba una variación genética jerárquica a nivel de inter especie (32,2), inter variedad (11,8) e inter individuos (27,5).
La Tabla 2.3 muestra las distancias genéticas medidas por pares de variedades. Varían significativamente a nivel de las cuatro variedades cultivadas pues mientras que en los taxa de E. novogranatense es despreciable (0,060) en E. coca varía mucho más (0,299). Esto demuestra que la diferenciación entre E. coca var. coca y E. coca var. ipadu contribuyó mucho a la variabilidad inter variedades. La variación intrer individuos también difería entre los cuatro taxa (Tabla 2.4)[58]: E. novogranatense var. novogranatense presentaba la mayor desviación cuadrática media (28,7) mientras que E. coca var. ipadu tenía la menor (23,7); los valores de las dos variedades restantes eran intermedios.
En base a los resultados anteriores, Johnson y sus colaboradores llegaron a la conclusión de que existía una clara separación entre E. coca y E. novogranatense, confirmando la creencia de que eran dos especies diferentes. Sin embargo, el nivel de diversidad genética que presentaba E. novogranatense era tan elevado como el de E. coca cuando se cuantificaba por la distancia genética media y la desviación media cuadrática calculada con AMOVA (ver Tablas 2.2 y 2.4).
|
VARIEDAD |
DISTANCIA GENÉTICA |
|
E. coca var. coca vs E. coca var. ipadu |
0,299 |
|
E. coca var. coca vs E. novogranatense var. novogranatense |
0,451 |
|
E. coca var. coca vs E. novogranatense var. truxillense |
0,459 |
|
E. coca var. ipadu vs E. novogranatense var. novogranatense |
0,510 |
|
E. coca var. ipadu vs E. novogranatense var. truxillense |
0,519 |
|
E. novogranatense var. novogranatense vs E. novogranatense var. truxillense |
0,060 |
Tabla 2.3. Distancias genéticas por pares de variedades
|
VARIEDAD |
DESVIACIÓN CUADRÁTICA MEDIA |
|
E. coca var. coca |
26,1 |
|
E. novogranatense var. novogranatense |
28,7 |
|
E. novogranatense var. truxillense |
26,4 |
|
E. coca var. ipadu |
23,7 |
Tabla 2.4. Desviación cuadrática media de las variedades cultivadas
Este elevado grado de diversidad de E. novogranatense, unido a su relevante separación geográfica y genética de E. coca (ver Figura 2.28) sugería que la primera no había podido derivar de la segunda especialmente considerando que la distribución de estos dos taxa era completamente alopátrida. El hábitat ecológico de E. novogranatense estaba ubicado en el norte del Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela, variando de desértico a boscoso húmedo, mientras que el de E. coca se encontraba en los bosques premontanos húmedos de Ecuador, Perú y Bolivia, así como en los bosques lluviosos de las tierras bajas de la Amazonía. Esta barrera geográfica entre los dos taxa apuntaba a que E. novogranatense podía haber tenido un origen independiente de E. coca, tal como sugirieron Bohm, Ganders y Plowman en 1982 aunque después se decantaron por la hipótesis de la evolución lineal de E. coca.
A escala intra varietal, el reducido nivel de diversidad genética de E. coca var. ipadu respecto de E. coca var. coca (ver Tabla 2.3; Figura 2.28) apoya la hipótesis admitida de que la primera era un cultigen de la segunda, creado a partir de ejemplares trasladados desde las vertientes orientales de los Andes de Perú y Bolivia a la Amazonía.
Dentro de E. novogranatense era cuestionable reconocer que E. novogranatense var.
truxillense fuera una variedad diferente. Como demostraban los resultados de MDS y AMOVA (ver Tabla 2.3; Figura 2.28), la distancia genética entre E. novogranatense var. novogranatense y E. novogranatense var. truxillense era insignificante. Las dos variedades presentaban características morfológicas similares y los cruces entre ellas producían híbridos morfológicamente normales y plenamente fértiles. Por eso las principales diferencias genéticas que podían justificar la separación de ambas era que E. novogranatense var. truxillense tenía mejor adaptabilidad a hábitat secos y presentaba distintos flavonoides en las hojas.
Desde 1997 se sabía que cada taxón poseía sus propios flavonoides en las hojas y unas características morfológicas únicas. Los flavonoides encontrados en ejemplares provenientes de herbarios antiguos de E. coca var. ipadu (Figura 2.29)[59] eran similares a los presentes en E. coca var. coca, lo que indicaba que la primera derivaba de la segunda, pero el estudio de 2005 también detectó que en algunas accesiones de coca cultivada en Colombia, sus flavonoides diferían grandemente de los encontrados en ejemplares antiguos de la misma variedad, que los flavonoides de los especímenes cultivados contenían una mezcla de flavonoides presentes en E. coca var. coca y E. novogranatense var. truxillense e, incluso, que aparecían nuevos flavonoides. Esta variabilidad de E. coca var. ipadu cultivada recientemente en Colombia sugiere que se trataba de un híbrido cruzado de E. coca var. coca y E. novogranatense var. truxillense. Esta explicación justifica la aparición de una accesión de E. coca var. coca en la periferia de la zona característica de E. novogranatense de la citada Figura 2.28.

En conclusión, el estudio de 2005 detectó:
truxillense era despreciable.

Figura 2.30. Resultados tras aplicar método AFLP
Estas conclusiones se muestran en la Figura 2.30, y cuestionan la hipótesis de Bohm, Ganders y Plowman de 1982 sobre una evolución lineal a partir de E. coca aunque confirman la segunda hipótesis de estos autores que, por inexistencia de las técnicas de AFPL y métodos complementarios desarrollados posteriormente, la rechazaron.
2.4.3. Las ideas genéticas de la década de 2010
Considerando que la historia evolutiva de Erythroxylum permanecía desconocida desde el punto de vista de los conocimientos filogenéticos existentes en la época, Emche y colaboradores realizaron en 2011 un estudio[60] con dos objetivos: investigar las relaciones entre las especies de coca cultivadas y un selecto número de no cultivadas, y certificar cuál había sido la evolución genética de las variedades cultivadas, entonces objeto de controversia debido a la hipótesis de Plowman de 1979 sobre la evolución lineal de los taxa cultivados versus la hipótesis de Johnson y colaboradores de 2005 que abogaba por que las especies E. coca y E. novogranatense eran hermanas. Para ello compararon 36 especies de coca, con 133 accesiones o muestras, que abarcaban toda la distribución geográfica del género, es decir, África, Asia-Pacífico y América tropical.
La hipótesis taxonómica sobre los orígenes de los cuatro taxa de Erythroxylum cultivados y las relaciones entre ellos fue realizada por Plowman sin utilizar datos genéticos. Este investigador estableció, y fue aceptado por la comunidad científica, que las cuatro variedades eran más afines entre ellas que con cualquier otra del género basándose en sus importantes semejanzas morfológicas. Utilizando técnicas de AFLP, Johnson y colaboradores llegaron en 2003 y 3005 a la misma conclusión, validando la hipótesis de Plowman. Por su parte, el cladograma[61] obtenido por Emche y colaboradores avala, igualmente, esta afirmación. Dicho gráfico reveló la partición, tanto geográfica como taxonómica en clados[62] representativos de las especies de los distintos continentes (Figura 2.31)74.

Figura 2.31. Cladograma de 36 especies de coca (Fuente: Emche et al, 2011. Modificada)
En una visión de detalle del cladograma de la zona de las especies cultivadas (Figura 2.32), se aprecia que las especies cultivadas formaban un único clado sin excepciones. Dentro de él, E. coca y E. novogranatense formaban distintos subclados lo que indica que eran especies hermanas
antepasado común y consta de todas sus descendientes, que forman una única rama en el árbol de la vida. El antepasado común puede ser un individuo, una población, una especie, no importa si extinto o existente, y así hasta llegar a un reino. (1) JUAN JOSÉ DE HARO. Glosario de sistemática filogenética…; (2) WIKIPEDIA. Clado. https://es.wikipedia.org/wiki/Clado. Consultada el 27 de octubre de 2018.
74
EMCHE, S.D.; ZHANG, D.; ISLAM, M.B.; BAILEY, B.A.; MEINHARDT, L.W. “AFLP phylogeny …”. Fig. 1.
que evolucionaron separadamente en distintos ambientes. Las distintas preferencias ecológicas de estas especies justifican su evolución independiente. Lo mismo sugiere la débil hibridación entre ellas y la completa incompatibilidad detectada entre E. coca var. coca y E. novogranatense var. novogranatense. En la citada Figura 2.32 se aprecia también la existencia de un clado hermano de cuatro especies no cultivadas que son las más afines a las no cultivadas. Estas especies son E. williamsii, E. havanense, E. impressum y E. hondense. Aunque se desconoce cuál fue el antecesor común de las especies cultivadas, E. hondense resultaba de particular interés ya que fue sugerida como tal por distintos autores en 1901 y 1911. Más tarde, Plowman y Sheviak, en 1975, también apuntaron que E. hondense y E. havanense pudieron haber contribuido a la formación de la coca cultivada mediante hibridación con la consiguiente cesión de genes al genoma de E. novogranatense. Esta interesante hipótesis no pudo ser ni corroborada ni refutada por los resultados obtenidos por Emche y colaboradores, los cuales recomendaron estudiar en profundidad las relaciones entre estas especies y revisar el género Erythroxylum.

Figura 2.32. Detalle del cladograma mostrando los clados de las especies cultivadas y sus relacionados más próximos (Fuente: Emche et al, 2011. Modificada)
El Análisis de Coordenadas Principales (ACP)[63] de los marcadores de AFLP de las especies de Erythoxylum de la América tropical se muestra en la Figura 2.33[64]. De ellas, cuatro son las cultivadas y 21, las no cultivadas. El gráfico muestra un agrupamiento en tres clados, correspondientes a E. coca, E. novogranatense y a las 21 especies no cultivadas, resultado congruente con la distribución del cladograma. El Análisis de la Varianza Molecular (AMOVA), mostró una significativa variación genética entre y dentro de las especies cultivadas y no cultivadas de Erythroxylum, con valores respectivos de 15% y 85%.

Figura 2.33. Resultados de la aplicación de ACP a las especies de Erythroxylum de
América tropical (Fuente: Emche et al, 2011. Modificada)
Los resultados confirman la hipótesis de Plowman de que las especies cultivadas estaban más relacionadas entre ellas que con cualquier otra especie del género.
Los estudios quimiotaxonómicos han aportado poco a la comprensión de la evolución de Erythroxylum. Ya Plowman dudaba de la relación entre el contenido en cocaína y las afinidades morfológicas. Los análisis de los alcaloides efectuados por distintos investigadores tampoco proporcionaron una visión de las relaciones evolutivas de los taxa. En 1982, el estudio de los perfiles de flavonoides de los taxa cultivados pareció encontrar ciertas afinidades pero investigada la cuestión con mayor detalle en 1997, 1998, 2002 y 2003 por distintos especialistas, los resultados encontraron pocas similitudes.
En conclusión, el estudio de Emche y colaboradores de 2011 convalidó la hipótesis de Plowman sobre la mayor afinidad de las especies cultivadas entre sí, comprobó una vez más que las especies E. coca y E. novogranatense eran hermanas y obtuvo una relativa afinidad entre las especies cultivadas y cuatro especies no cultivadas, alguna de las cuales podría haber sido el ancestro de aquellas.
En el mismo año de 2011, una colaboradora de Emche, M.B. Islam, defendió su tesis doctoral sobre la historia evolutiva de la coca[65]. Con ella pretendía, entre otras cosas, construir un marco para una nueva división del género Erythroxylum basada en las ramas evolutivas y profundizar en las cuestiones taxonómicas relativas a la delimitación de especies dentro de los grupos previamente establecidos.
Opìnaba Islam que para entender la sistemática de Erythroxylu, el género debía contextualizarse en la historia evolutiva de la familia Erythroxylaceae, compuesta por cuatro géneros de árboles y arbustos pantropicales con flores: Aneulophus Benth (2 especies), Nectaropetalum Engl (6 especies), Pinacopodium Exell & Mendoza (2 especies) y Erythroxylum P. Browne (unas 230 especies). Los tres primeros estaban prácticamente restringidos a las regiones tropicales de África y Madagascar.
Las relaciones entre géneros y entre familias del Orden fueron analizadas detalladamente por Islam; en lo que respecta a Erythroxylaceae, en ausencia de flores, Erythroxylum, Nectaropetalum y Pinacopodium eran morfológicamente indistinguibles, a menos que se combinasen diversas características anatómicas de pequeño tamaño. Comparado con los otros tres géneros, Aneulophus sí presentaba diferencias morfológicas.

Figura 2.34. Detalle de cladograma de todas las accesiones en lo relativo a las cocas cultivadas (Fuente: Islam, 2011. Modificada)
Con objeto de desentrañar la historia evolutiva de las especies cultivadas, identificar las especies silvestres más relacionadas con ellas y chequear la hipótesis de Bohm y colaboradores de 1982 en comparación con la de Emche y colaboradores en 2011, Islam realizó un análisis morfológico y filogenético molecular de Erythroxylum. Para el primero, analizó y codificó 28 características morfológicas y 4 tipos de alcaloides; para el segundo, extrajo el DNA de 119 accesiones correspondientes a 59 taxones del grupo. Aplicando el análisis AFLP dedujo que las accesiones de E. coca y E. novogranatense formaban dos clados separados muy bien definidos, lo que validaba la hipótesis de que constituían dos especies distintas de coca cultivada.
Considerando todas características de las 119 accesiones, el correspondiente cladograma mostraba que las cocas cultivadas estaban en politomía[66] con E. gracilipes, E. hondense, E. havanense y E. williamsii (Figura 2.34)79.
Relacionando solo las características moleculares (44 accesiones), el cladograma ponía de [67]manifiesto el carácter de hermanamiento entre un clado de E. novogranatense con otro que incluía E. coca, E. williamsii, E. havanense y E. brevipes, resultados que diferían poco de los obtenidos por Emche y colaboradores ese mismo 2011 (Figura 2.35)80.

Figura 2.35. Detalle de cladograma de todas las accesiones (solo marcadores moleculares)
en lo relativo a las cocas cultivadas (Fuente: Islam, 2011. Modificada)
Utilizando la reconstrucción bayesiana de la geografía ancestral, Islam dedujo que tanto E.
coca como E. novogranatense se originaron a partir de un ancestro que vivió en Sudamérica (latitud al sur de 3ºS) o en Sudamérica/norte de Sudamérica (latitud de 3ºS a 10ºN). Sin embargo, sus resultados no aclararon la monofilia[68] de las especies cultivadas y sus orígenes.
A la vista de la elevada diversidad genética, el largo periodo en que E. coca y E.
novogranatense fueron cultivadas y las relaciones filogenéticas entre los taxones cultivados, la similitud morfológica entre las dos especies, especialmente en lo relativo a sus elevados contenidos en cocaína, podían ser atribuidos, al menos en parte, a la selección artificial más que a un ancestro compartido, con E. coca como progenitor. Este aspecto, no obstante, debía ser estudiado para avalar o rechazar la hipótesis de la monofilia de las especies cultivadas.
Las especies salvajes más relacionadas con las cultivadas eran las de hoja caduca, la mayoría de las cuales se encontraban en Sudamérica. El origen de los eventos de domesticación de E. coca y E. novogranatense tuvieron lugar en el norte de Sudamérica, entre las latitudes 3ºS a 10ºN. En el futuro serían necesarios más estudios sobre las especies de hoja caduca relacionadas a fin de dilucidar el origen de las especies cultivadas[69].
En 2015, se propuso una hipótesis que abordaba la cuestión genética desde un punto de vista novedoso. Un estudio publicado por Lydon y colaboradores[70] en 2009 sobre el efecto de la radiación solar ultravioleta en Erythroxylum novogranatense var. novogranatense concluyó que afectaba a las concentraciones de determinados alcaloides. En concreto, las conclusiones fueron las siguientes:
Estas conclusiones impulsaron a Díaz[71] a proponer una hipótesis genética sobre el origen de la coca de Trujillo: la acción solar podría haber sido la responsable de la aparición de Erythroxylum novogranatense var. truxillense a partir de mutaciones producidas en Erythroxylum novogranatense var. novogranatense por la radiación ultravioleta. De ser así, el contenido en cinamilcocaínas sería superior en la coca colombiana ya que en la de Trujillo se habrían transformado parcialmente en truxilina. Consecuentemente, el contenido en truxilina sería menor en aquella que en ésta. No se han encontrado análisis de esta sustancia en las dos variedades de coca implicadas[72] pero sí de las cinamilcocaínas. Plowman y Rivier[73] lo estudiaron y sus resultados confirman que los valores medios en Erythroxylum novogranatense var. novogranatense (0,379 mg/100 mg de hoja seca) son más altos que los de Erythroxylum novogranatense var. truxillense (0,231 mg/100 mg), lo que indica que la hipótesis de Díaz podía ser verosímil. De todas formas, sería necesario actualizar los análisis y extenderlos a un mayor número de especímenes de ambas variedades antes de validarla.
El último estudio de esta década que se comenta se debe a White, Islam y Manson-Gamer[74]. Fue publicado en 2019 y estableció la primera hipótesis filogenética basada en la secuencia de ADN de las relaciones de especies en la familia de la coca (Erythroxylaceae). Además, presentó sus implicaciones para la taxonomía intragenérica y la biogeografía neotropical de Erythroxylum. También identificó los parientes silvestres más cercanos y las relaciones evolutivas de los taxones de coca cultivados.
La investigación se basó en la sección taxonómica más grande del género Erythroxylum (Archerythroxylum O.E.Schulz) utilizando métodos de concatenación y reconciliación de árboles genéticos a partir de la captura de objetivos basada en hibridación de 427 genes.
Las investigaciones de White et al demostraron que la sección Archerythroxylum es parafilética88 y contiene al menos otras siete secciones (Figura 2.37, arriba izquierda). El grupo monofilético más grande de Archerythroxylum es el clado que contiene los cuatro taxones de coca cultivados, así como otras 10 especies. Los taxones de Erythroxylum forman cinco clados monofiléticos con distintas afinidades geográficas.

Figura 2.37. Cladograma general y ecosistemas americanos en donde crecen taxones de
Erythroxylum (Fuente: White et al, 2019)
El clado I comprende 11 especies, todas las cuales se encuentran en el Bosque Atlántico brasileño, Cerrado y/o Caatinga (ver mapa de Brasil, Figura 2), lo que lo convierte en un clado completamente brasileño al que probablemente pertenecen muchas otras especies de
Erythroxylum de esta región.
El clado II comprende solo tres especies, con distribuciones restringidas al oeste del Escudo de Guayana y la región amazónica adyacente en Colombia, Venezuela y la parte más noroccidental de Brasil.
El clado III tiene una distribución cercana, con especies del oeste de Guayana y la Orinoquia, y alguna en el norte de Sudamérica y la Amazonía.
El clado IV consiste en especies de la parte occidental y norte de América del Sur, el Caribe y Mesoamérica.
El clado V (Figura 2.38) comprende 24 taxones que se encuentran en las regiones occidental y septentrional del neotrópico. Dentro de este grupo, hay subclados que representan distribuciones más pequeñas, como el subclado principalmente caribeño y el “coca” en la región andina/amazónica. El subclado “coca” consta de las especies silvestres E. cataractarum y E. gracilipes, y las especies cultivadas E. coca y E. novogranatense.

Los análisis realizados demostraron que las especies de coca cultivadas E. coca y E.
novogranatense son polifiléticas[75]. Los cultivares de E. coca están más estrechamente relacionados con E. gracilipes y E. cataractarum que con los cultivares de E. novogranatense; estas cuatro especies forman un clado con un 100 % de apoyo de arranque[76] (el subclado “coca”, ver Figura 2.38). Hasta el estudio de White et al había dos hipótesis para la domesticación de la coca: la de la serie evolutiva lineal, donde E. coca fue el progenitor de los otros cultivares, y la hipótesis de las especies hermanas, donde los dos las especies cultivadas formaban grupos monofiléticos hermanos entre sí con un ancestro común distinto. Sin embargo, la ausencia de monofilia de las especies de coca cultivadas en el análisis de White et al refuta ambas hipótesis y sugiere una historia de domesticación más complicada.
Según White et al, la ubicación filogenética de las dos especies silvestres Erythroxylum gracilipes y Erythroxylum cataractarum las identifica como los parientes silvestres más cercanos de los taxones de la coca y, posiblemente, los progenitores silvestres. E. gracilipes está muy extendida en toda la cuenca del Amazonas y las regiones circundantes, creciendo en simpatía con Huánuco y las cocas amazónicas. E. cataractarum crece en los Llanos de Colombia y los afluentes superiores del Río Negro, geográficamente próximos a la coca colombiana. Curiosamente, E. gracilipes no crece en la región ocupada por E. cataractarum. Ambas especies son morfológicamente muy similares a las cocas cultivadas. E. gracilipes contiene cocaína, pero el análisis que diversos investigadores realizaron hace años del material de herbario de E. cataractarum no encontró el alcaloide.
Aunque White et al reconocen que el muestreo intraespecífico que realizaron fue limitado lo que limita sus conclusiones sobre la domesticación de la coca, cuestión que debe dilucidarse ampliando los análisis demográficos y filogeográficos. Sin embargo, el resultado filogenómico que obtuvieron fue inequívoco en su apoyo a que E. gracilipes es el taxón hermano de E. coca y que E. cataractarum está estrechamente relacionado con E. gracilipes y E. novogranatense.
Estos resultados filogénicos refutan la hipótesis de Plowman y sugieren una historia de domesticación más complicada que la presentada por Johnson. Dado que la reconstrucción efectuada por el método ASTRAL coloca a E. cataractarum con E. novogranatense (con apoyo de arranque bajo) y no con el clado E. gracilipes+ E. coca, como se obtiene en la reconstrucción por el método ML-concat, los alelos[77] podrían ser compartidos por ambos linajes, apuntando a E. cataractarum como progenitor de E. coca y E. novogranatense. Es posible que los alelos de E. gracilipes se incorporaran más tarde al linaje de E. coca, ya fuera de forma natural o mediante reproducción dirigida.
Alternativamente, E. cataractarum y E. gracilipes podrían ser un complejo de especies involucrado en dos eventos independientes de domesticación de la coca: uno en el que E. novogranatense fue domesticada a partir de poblaciones silvestres de E. cataractarum en el norte de Sudamérica, y el segundo en el que E. la coca fue domesticada a partir de poblaciones de E. gracilipes en la cuenca del Amazonas o en las regiones andinas de los Yungas. Distinguir entre estas posibilidades requerirá análisis más detallados dentro de las especies cultivadas y sus parientes cercanos, lo que conducirá a una mejor comprensión de la historia de la planta de coca.
En conclusión, White et al identificar con elevado nivel de confianza a E. gracilipes y E.
cataractarum como los parientes silvestres más cercanos de los taxones de la coca, pero comprender la historia de domesticación de este cultivo requiere un análisis filogeográfico más completo.
3. DESCRIPCIÓN GENERAL DE LA PLANTA DE COCA
Aunque algunas especies de Erythroxylum son identificables basándose en las características anatómicas de su madera, para la mayor parte es preciso recurrir a la combinación de los rasgos morfológicos y vegetativos. Las especies de coca relacionadas entre sí y las que viven en hábitats análogos frecuentemente presentan similares estructuras de la madera y de las hojas. Las diferencias anatómicas son más sutiles entre las cocas cultivadas y sus especies relacionadas neotropicales que entre la mayor parte de los taxa de Erythroxylaceae. Debido a la amplia variedad y solapamiento de las estructuras de las hojas de las cocas cultivadas y sus especies relacionadas más próximas, no es recomendable identificar las hojas sueltas o los fragmentos de ellas si no se dispone de información ecológica relevante. Si así fuera, el modelo de nerviación de las hojas de las cocas cultivadas permite la identificación varietal de las hojas aisladas (Figura 3.1)[78].
La variación de los modelos anatómicos de la madera y de las hojas de Erythroxylaceae se explican más fácilmente cuando se consideran como resultado de la diversificación evolutiva del hábitat de las plantas, el tamaño de la hoja, su forma y la duración relativa.
Las relaciones apreciadas entre la estructura de la madera y de las hojas revela diversas estrategias adaptativas entre las especies de Erythroxylaceae. Los modelos redundantes de la evolución estructural que presentan los distintos géneros y especies de la familia han contribuido a esclarecer los orígenes evolutivos de las cocas cultivadas.
A pesar de su importancia económica, etnográfica y médica, el género Erythroxylum ha sido relegado por los botánicos dedicados a la sistemática desde que Schultz escribió su monografía sobre Erythroxylaceae en 1907. Puede decirse que la mayoría de los botánicos que han estudiado la familia de la coca lo han hecho desde los puntos de vista floral y taxonómico, lo que significa que las investigaciones de detalle sobre la sistemática de la biología y evolución de estas plantas han sido escasas. Además, la mayoría de estos estudios se ha referido solo a las variedades económicas, siendo realizados por farmacognosistas[79] prioritariamente interesados por identificar las variedades de coca comerciales destinadas al mercado farmacéutico[80].
Sin embargo, a finales de la década de 1970 y comienzos de la de 1980, la coca fue objeto de diversas investigaciones que condujeron a la redefinición del género Erythroxylum y sus variedades. Una de las más significativas fue la de Rury (1981) que analizó y describió con gran detalle las estructuras y tejidos de las plantas de coca[81]. Plowman fue otro gran investigador que dedicó gran parte de su esfuerzo a aclarar los misterios e incertidumbres que hasta esa época acompañaban a la identificación y descripción de la coca[82].

Figura 3.1. Nervadura de las cocas cultivadas y de las especies relacionadas. Nótese la similitud de la forma de la hoja y de los modelos de nervadura. A) E. coca (cultivada); B, C, L) E. novogranatense var. truxillense
(cultivada); D) E. novogranatense ; E) E. lineolatrum; F, I) E. cataractarum; G) E. coca; H) E. coca var. ipadu; J) E. recurrens; K) E. cumanense (Fuente: Rury, 1981)
Sin profundizar demasiado en los distintos aspectos que permiten clasificar sus variedades, cultivadas o no, en una descripción genérica, las plantas de coca son arbustos o árboles de porte mediano (uno a tres metros de altura) que se encuentran en campo abierto o bajo la cubierta de las selvas primarias o secundarias, en ambiente de sombra o semisombra. Son muy ramosos, con la corteza pardo-rojiza; de aquí proviene el nombre latino de la especie: aerutroj = rojo; xúlon = madera[83]. Las hojas son ovales, alternas, sencillas, de color verde oliva en el haz y verde gris amarillento en el envés, de 2,5 a 4 cm de longitud y 1,5 a 3 cm de anchura.
Las hojas de E. novogranatense son, en general, más pequeñas y delgadas que las de E. coca, y su color tiende a ser más brillante y amarillento, diferencia que es más apreciable cuando están en estado natural, en la planta. Las flores son blancas o amarillentas, con cinco pétalos, y dan lugar a un fruto pequeño, de forma elíptica u ovalada, de 1,5 a 2 cm, drupáceo, rojo, con una sola semilla[84].
La reproducción puede ser tanto sexuada como asexuada. En el primer caso se realiza por medio de la semilla, que se produce abundantemente durante todo el año; la planta nace a los 15 días de sembrada en un ligero mantillo y crece rápidamente hasta alcanzar un metro al cabo de 6 meses. La reproducción asexuada se efectúa mediante esquejes leñosos de 30 cm de longitud, que retoñan al cabo de entre 6 meses y un año, desarrollándose y fructificando posteriormente con más rapidez que las plantas obtenidas de semilla.
|
CARACTERÍSTICA |
E. novogranatense |
E. coca |
||
|
v. novogranatense |
v. truxillense |
v. coca |
v. ipadu |
|
|
Distribución actual |
Colombia |
N. Perú, Ecuador |
Ecuador a Bolivia |
Amazonía |
|
Hábitat |
Bosque seco a húmedo |
Desértico, arbustos espinosos |
Bosque húmedo premontano |
Bosque lluvioso de llanura |
|
Ramificación |
Erecta, extendida |
Erecta, extendida |
Erecta, extendida |
Erecta, virgada1 |
|
Ramas en flor |
Con hojas |
Con hojas |
Sin hojas |
Con o sin hojas |
|
Corteza de las ramas |
Lisa |
Lisa |
Rugosa |
Rugosa |
|
Ramenta |
Ninguna |
Ninguna o escasa |
Bien desarrollada |
Ninguna o escasa |
|
Estípulas |
Desintegradas |
Marcescente a persistente |
Persistente |
Persistente |
|
Forma de la hoja |
Oblonga elíptica a oblonga aovada |
Muy elíptica a elíptica lanceolada |
Elíptica a ampliamente elíptica |
Ampliamente elíptica |
|
Cresta de la nervadura adaxial |
Plana |
Plana |
Acuchillada |
Acuchillada |
|
Nervios adaxiales |
Presentes o ausentes |
Presentes o ausentes |
Presentes |
Normalmente ausentes |
|
Color de la hoja madura |
Verde amarillento brillante |
Verde medio |
Verde oscuro |
Verde oscuro |
|
Borde de la copa estaminal |
Entero |
Entero |
Denticular o crenulado |
Triangular denticulado |
|
Comportamiento reproductivo |
Parcialmente auto compatible |
Auto incompatible |
Auto incompatible |
Auto incompatible |
|
Metilsalicilato en hojas |
Presente |
Presente |
Ausente |
Ausente |
|
Cocaína en hojas (media en seco, %) |
0,47-0,77 |
0,71-0,72 |
0,63-0,73 |
0,23-0,34 |
|
Cinamilcocaina en hojas (media en seco, %) |
0,379 |
0,231 |
0,068 |
0,005 |
(1)Virgada: alargada, derecha, vegetación clareada.
Tabla 3.1. Características de las cuatro variedades de coca cultivadas (Plowman, 1984. Modificada)
La estructura química de las especies E. novogranatense y E. coca difiere pues las hojas de la primera tienen a veces un menor contenido en cocaína, lo que está compensado por una menor abundancia de otros alcaloides, y con la presencia de grandes cantidades de metil salicilato, responsable de su mejor y más dulce sabor99.



99
HENMAN, A. Mama coca. La Paz. 1992. Págs. 62-64.
Las características identificativas de cada una de las cuatro variedades se muestran en la Tabla 3.1[85]. Dibujos de varios estadios del crecimiento de E.coca se muestran en la Figura 3.2[86].
El contenido en alcaloides de la coca depende de un curado adecuado; Eduard Poeppig, que viajó por Chile, Perú y Bolivia entre 1827 y 1832, observó que las hojas guardadas durante mucho tiempo perdían su poder estimulante, pensando que existía un componente volátil que era destruido con la exposición de la hoja al aire. Esta circunstancia tendría suma importancia durante 300 años pues la coca que desde los primeros momentos de la colonización llegó a España había perdido gran parte de sus propiedades, llegando incluso a pensarse que los efectos de la planta sólo eran efectivos en Sudamérica. Por esta misma razón, la obtención de la cocaína en 1857 fue muy posterior a la de otros alcaloides como la colchina y la quinina, aisladas en 1820, la nicotina en 1828, o la tropina en 1831.
4. ECOLOGÍA DE LA COCA EN LOS YUNGAS ANDINOS ORIENTALES Y COSTEROS
4.1. YUNGAS ANDINOS ORIENTALES
En los valles orientales andinos de Perú y Bolivia (Figura 4.1), la precipitación y temperatura medias anuales son respectivamente de 2.000 mm y 20-22ºC y la coca se cultiva en secano. Debido a las fuertes pendientes, los cocales se disponen en andenes, bancales o terrazas sostenidas por muros de piedra siendo el terreno de la plantación poco profundo y pedregoso. En la cuenca amazónica, con altitudes comprendidas entre 500 y 800 m, la vegetación imperante es el bosque submontano, con suelos profundos y fértiles. En el piso ecológico inferior, la coca se cultiva entre 200 y 400 m, entre el bosque húmedo de llanura, en suelos aluviales muy ácidos y con drenaje deficiente debido a la reducida pendiente. En este caso las precipitaciones y temperatura medias anuales son de 5.000 mm y 24ºC.
Uno de los principales factores que afecta al cultivo de la coca es la fertilidad del suelo, ya que la coca no se abona. Un factor limitante del cultivo, quizás el principal de todos en los suelos de baja fertilidad natural, es la maleza que crece entre las plantas debido a la humedad natural, que debe eliminarse periódicamente.
Las temperaturas críticas para el cultivo de la coca son:
El ecotopo más apto para la coca es el correspondiente a la comunidad florística del Ficus maroma y Miconia molybdea, entre 650 y 950 m de altitud, con suelos tipo entisol orthent e inceptisol umbrept líticos102, con profundidades variables de 30 a 90 cm, temperatura anual media de 18,4ºC a 20,0ºC y precipitación anual media comprendida entre 1.550 mm y 2.100 mm103.
La parte de la planta de coca que se consume son las hojas, insalivadas y, menos frecuentemente, en infusión (mate), en emplastes o en otros preparados. Por ello, el cultivo pretende provocar la emisión de la mayor cantidad posible de ellas, que son cuidadosamente recogidas a mano tres o cuatro veces al año, procurando no dañar los nuevos brotes. Cada cosecha proporciona de kilo a kilo y medio de hoja por arbusto104. Las cosechas anuales de hoja seca suman entre 125 y 1.600 kg de hojas/ha105 aunque en determinados lugares especialmente
102
Entisol orthent: Suelo jóven desarrollado a partir de superficies de erosión recientes. Tiene escaso espesor y puede albergar una cubierta vegetal arbustiva baja.
Inceptisol umbrept: Suelo jóven fácilmente erosionable si pierde su cubierta vegetal. Se desarrollan en zonas climáticas húmedas. Contienen materia orgánica y son moderadamente profundos y ácidos.
Si la roca cohesiva continua aparece a menos de 15 cm los suelos se pueden denominar líticos o litosuelos.
www.globalbioclimatics.org. www.ponferradasostenible.org. Consultadas el 12 de octubre de 2009.
103
NEUMANN, R. “Aptitud ecológica para el cultivo…”. Págs. 1-3.
104 MUÑOZ, S. Coca, árbol… Págs. 35-36.
105
CAMPOS, S.R.; VARGAS, V.H. “Perfil de la problemática de la coca en Bolivia”. JERI, F.R.; PSY, F.R.C. (Eds.) Cocaina 1980. Lima. 1980. Págs. 183-188; GLAVE, M.; ROSEMBERG, C. La comercialización de hoja de coca en el Perú: análisis del comercio formal. Informe final. Lima. 2005. Pág. 51. www.grade.org.pe. Consultada el 15 de junio de 2008.
productivos, con recogida de cuatro cosechas anuales (Cochabamba, Bolivia), se llega a los 4.000 kg/ha[87] . Las plantaciones se renuevan cada 15 a 20 años[88].
El cultivo de la coca en campos abiertos produce el efecto de aumentar la producción de hojas y de su contenido en alcaloides. La explotación de la hoja y no de sus órganos reproductores, parece haber reducido el efecto de la selección artificial en la modificación de las características botánicas de la planta; por ello en su proceso evolutivo no se aprecian los drásticos cambios genéticos y morfológicos normalmente asociados a los cultivos alimenticios[89].

Figura 4.1. Yungas de La Paz desde Coroico (Fuente: Autor)
La planta de la coca puede ser atacada por diversas enfermedades e insectos. Uno de éstos, un lepidóptero nocturno denominado popularmente ulo (Eloria noyesi), es especialmente dañino en las regiones de clima subtropical ya que su larva se alimenta vorazmente de las yemas o de las hojas[90]. Las hormigas cortadoras de hojas de la especie Ocodoma cephalotes, también pueden arrasar los cocales; son de tamaño más que mediano y están dotadas de una gruesa cabeza armada con fuertes y cortantes mandíbulas con las que parten las hojas para transportarlas hasta su hormiguero[91].
Los hongos también atacan las hojas y ramas tiernas de la coca. Un hongo de suelo (Fusarium oxysporum ssp. erythroxyli) destruye totalmente las raíces. La cepa EN-4 de alta virulencia, ha sido desarrollada por el Departamento de Agricultura de EEUU para ser usada como bioherbicida para la erradicación de los cocales ilegales[92].
La ya citada mariposa Eloria noyesi sólo se alimenta de hojas de coca, alcanzando en sus tejidos concentraciones de cocaína que llegan a 0,7 mg/ml (700 ng/ml), varias veces superior a la observada en los seres humanos (ver capítulo siguiente). Por otro lado, la cocaína protege al arbusto de otros insectos, como la hormiga del faraón, Monomorium pharaonis, actuando como potente insecticida[93].
4.2. YUNGAS ANDINOS COSTEROS
A semejanza de los que ocurre en la vertiente oriental de los Andes, en la occidental los ecosistemas se disponen en bandas paralelas al eje de la cordillera, cuya anchura y características varían en función de la latitud. En el Perú, los chaupiyungas tradicionalmente se han identificado con la región yunga marítima de Pulgar, una banda que, modernamente, se ha dividido en dos que, a su vez, se subdividen longitudinalmente en otras dos según latitud, que son:
· Al norte. Desierto Cálido Tropical (DCT): Localizado al norte del río Chicama. Desde el nivel del mar hasta 500 m.s.n.m.
· Al sur. Desierto Semicálido Tropical (DST): Localizado a lo largo de la franja costera al sur del valle del Chicama. Desde el nivel del mar hasta 1.000 m.s.n.m.
· Matorral Desértico (MDE): Localizado mayormente en las laderas de la vertiente del Pacífico, desde 1.000 hasta 2.500 m.s.n.m.
· Bosques Secos (BS): Incluye el bosque seco ecuatorial, entre 500 y 1.000 m en los departamentos de Tumbes, Piura y Lambayeque, así como las laderas bajas de los valles secos entre (500-)1.000 y 2.500 m.s.n.m.
Sin embargo, a diferencia de los yungas orientales, los chaupiyungas no se disponen en ninguna de estas banda longitudinal sino en forma transversal a las mismas, ocupando el fondo de los valles entre altitudes que dependen de la latitud: 800 y 1.200 m (latitud 12ºS) y 300-1.800 m (latitud 9ºS) (Figura 4.2)[94].
Estos valles se caracterizan por un clima caluroso y soleado que presenta pequeñas variaciones a lo largo del año pero no se conocen datos meteorológicos de los mismos[95].
Los terrenos cultivables estaban en el fondo de valles estrechos rodeados de agrestes, áridos, elevados y empinados cerros, ubicados entre las altas cumbres andinas y los conos de deyección generados por los depósitos aluviales acarreados por la corriente. Los suelos estaban formados por depósitos fluviales compuestos por arenas, arcillas, gravas y cantos rodados, con excelente drenaje.
Muchos de estos valles constituyeron vías de comunicación de las poblaciones costeras con las andinas. Por ello albergaron sociedades que tuvieron gran importancia cultural y económica en la época cumpliendo la función de ente dinamizador de ambas regiones lo que permitió que adquirieran sus productos mediante intercambio[96].

Figura 4.2. Chaupiyunga de Casmas (Fuente: Rossell, 2018)
Los chaupiyungas poseían una característica distintiva: eran áreas ideales para el cultivo de una variedad de coca (E. novogranatense) que era muy apreciada en épocas prehispánicas. En ella (al igual que hoy día), el medio ambiente de los chaupiyungas era significativamente diferente del de las zonas altas que los rodeaban. Los valles costeros albergaban diferentes tipos de recursos. Era común la presencia de relictos forestales de algarrobo, lúcumo, boliche, huarango, tara, chirimoya, palillo, higuerón, mito y otros árboles frutales. Junto con esto abundaban los arbustivos que eran utilizados principalmente para la extracción de leña. Con la conquista española la dinámica de aprovechamiento de los recursos en los valles costeños cambió. La cobertura boscosa pasó a ser manejada de forma intensiva, principalmente para la extracción de madera para ser utilizada como material de construcción y como combustible para las nuevas industrias. Aunque se redujeron los bosques costeros, al parecer la cubierta arbustiva aumentó en los valles por diferentes motivos como la destrucción de las acequias prehispánicas, la inundación de los antiguos campos de cultivo, el abandono de los campos debido a la baja demográfica, y las reducciones españolas que concentraron a la disminuida población en asentamientos116.
A pesar de ello, en la época colonial los chaupiyungas eran lugares que mantenían una actividad agrícola importante, como manifestaba el padre Bernabé Cobo hacia 1600 tras recorrerlas. Hablando de los distintos climas de la sierra, explicaba algunas peculiaridades del clima de los chaupiyungas y de los cultivos implantados en ellos. Decía:
Al temple del quinto grado de la sierra llamamos chaupiyunga, que quiere decir medio yunga por ser tan blando y apacible que no se siente el frío ni el calor, si bien es verdad que podemos decir que inclina más a caliente que a frío, por sentirse a cierto tiempo del año moderado calor, más no de manera que de congoja ni deje de estar el agua bien fría en todos tiempos. Nacen en esta quinta región y temple todas las semillas, legumbres, frutas y animales que en la cuarta, todas las frutas de Castilla que hasta ahora se han traído a Indias como son higos, uvas, naranjas, limas y toda fruta de zumo, paltas, pacaes, papayas y otras muchas de la tierra, pero no maduran los dátiles y algunas otras frutas, así de Europa cxomo de la tierra que requieren temple más cálido. […] Es la vivienda de este quinto temple y del cuarto la más apacible, deleitosa y regalada no sólo de las Indias sino de todo el mundo por la perpetua y amena primavera que siempre se goza, sin variedad de calor y frío con las mudanzas de los tiempos, particularmente en este quinto grado, donde muchos árboles nunca se despojan de su hoja[97].
En la actualidad muchos de estos valles siguen siendo oasis en medio de un ambiente desértico en el que se cultivan numerosos vegetales empleando sistemas de riego para reconducir el agua de los ríos, de los acuíferos y de los arroyos estacionales a los campos. Los productos que se cultivan son muy variados incluyendo ají, multitud de frutas y coca de la variedad de Trujillo, la que tradicionalmente se ha cultivado allí desde hace siglos empleando los sistemas de riego que son necesarios para contrarrestar la escasez de las lluvias[98].
5. IMPACTOS AMBIENTALES DERIVADOS DEL CULTIVO DE COCA
El ecosistema más importante para el cultivo de la coca (Figura 5.1)[99], aunque de ninguna manera el único, es el de los yungas andinos, llamado también montaña. Geográficamente están ubicados en el Dominio Amazónico que se caracteriza por flora y fauna correspondiente a las selvas del trópico húmedo de Sudamérica. Los yungas constituyen una faja angosta de selvas muy húmedas que se extienden en la vertiente oriental de la cordillera de los Andes, desde Venezuela hasta el Tucumán argentino. Su anchura, altitud y condiciones climáticas varían en función de la latitud. En las distintas zonas, el movimiento de las masas de aire cargadas de humedad condicionan las cotas de su límite inferior que varía desde 500 m en Argentina hasta 800 m en Bolivia y Perú. Las precipitaciones anuales son superiores a 1.500 mm en Argentina y hasta 5.000 mm en Bolivia aunque localmente la lluvia puede llegar a 6.000 mm sumando las neblinas; las precipitaciones medias anuales varían entre 2.000 y 4.000 mm. La temperatura media oscila entre 22 ºC (Bolivia), 24,4 ºC (Ecuador) y 16-21ºC (Argentina).

En este ecosistema, la coca se cultiva en las tierras más frágiles, no aptas para la producción agrícola. En las zonas de montaña los terrenos más adecuado cumplen tres condiciones: las pendientes son superiores a 45 grados, lo cual implica alta escorrentía; los suelos son francoarcillosos, bien drenados; las tierras han sido limpiadas de malezas y arbustos (tumba, roza y quema, Figura 5.2[100]) para que la coca crezca sin competir con ellos por los nutrientes[101].
En la mayoría de los casos, las zonas de cultivo están sobre suelos cuya única vocación es la cobertura boscosa, de la cual se podrían obtener productos maderables, no maderables o bienes y servicios asociados. Cuando se dedican a la conservación y a la explotación forestal sostenible, estas áreas pueden generar importantes beneficios sociales y económicos, no solo locales sino regionales, ya que la diversidad biológica es un bien de interés nacional y de repercusión global, en la medida en que los árboles tienen la capacidad de fijar dióxido de carbono (CO2) atmosférico y de reducir la producción de metano (CH4), dos de los gases causantes del efecto de invernadero.
El rápido crecimiento de la vegetación en las selvas tropicales no se debe a la acidez y al contenido de nutrientes del suelo, que es baja, sino a la intensa actividad microbiológica, favorecida por las condiciones de temperatura y humedad, que impide la acumulación permanente de materia orgánica y facilita la liberación de los nutrientes que, de esta forma, pueden ser absorbidos y utilizados una y otra vez por distintos organismos en un proceso cíclico y de corta duración. Tal paradoja hace que los cultivadores de coca busquen estas zonas para sus cosechas, irónicamente, quemando la vegetación y alterando la delgada capa orgánica del suelo, que constituyen las dos únicas reservas de nutrientes. Estas características de los suelos sin vocación agrícola, demandan el uso de grandes cantidades de fertilizantes y correctores de pH del suelo para mantener la producción de los cultivos de coca. La consecuencia inmediata del empleo de estas sustancias es la contaminación del agua por escorrentía e infiltración en los suelos[102].

Figura 5.2. Tumba, roza y quema en Colombia (Fuente: UNODC, 2018)
La coca para la obtención ilícita de cocaína se planta en áreas estratégicamente seleccionadas con una serie de requisitos que son indispensables para obtener la droga y, de por sí, suponen la certidumbre de contaminar el terreno. Son:
Áreas con fácil movilidad de grupos de armados ilegales, narcotraficantes y delincuencia común que prestan el llamado servicio de seguridad a los cultivos e instalaciones ilegales.
Los efectos ambientales atribuidos al cultivo de la coca tienen por origen tanto la planta y su funcionamiento como las técnicas empleadas para su cultivo. Entre los primeros se encuentran el empobrecimiento del suelo, su pérdida de estructura y su acidificación. Los impactos derivados de las segundas se inician con la necesidad de desmontar el terreno para implantar el cultivo. La deforestación se realiza con la técnica de tumba-roza-quema que consiste en tumbar los árboles y arbustos, retirar el material más voluminoso y quemar el resto; es un incendio controlado. La secuencia más generalizada de desmonte y cultivo es: a) tumba, b) extracción de un bajo porcentaje de troncos de valor maderero, c) incendio, d) siembra ocasional de un alimento básico como arroz, yuca o maíz, e) plantío de la coca y, más tarde, abandono o nuevas siembras, como naranjos. En este proceso se atribuyen a la coca una serie de efectos erosivos causados por las razones indicadas para su cultivo, pero también vinculadas a su industrialización primaria para fabricación de pasta de cocaína ilegal[104].
|
AGENTE |
CARACTERÍSTICA |
IMPLICACIONES |
|
Ecosistema |
Bosque de neblina, bosque montano |
Los suelos ecológicamente más frágiles de la selva |
|
Topografía y altitud |
Montañosa, disectada; 700-2.000 msnm |
Suelos susceptibles a erosión |
|
PMA |
1.000 a 4.200 mm |
Erosiva |
|
Pendientes |
45º |
Alta escorrentía |
|
Suelos |
Franco-arcillosos |
Sueltos |
|
Preparación del terreno |
Tumba-roza-quema |
Pérdida de materia orgánica; pérdida de protección del suelo |
|
Plantación |
Hoyos, a favor de pendiente |
Incremento de la erosión hídrica |
|
Manejo |
Desmalezado, 4 a 6 veces al año |
Exposición del suelo |
|
Manejo |
Volteo de la tierra |
Suelo suelto |
|
Cosecha |
Defoliación parcial 4 a 6 veces por año |
Exposición del suelo |
|
Cronograma |
Desmalezado y defolicaión simultáneas |
Sinergismo |
|
Modo de cultivo |
Sin sombreo de árboles |
Exposición del suelo |
|
Manejo de cultivo |
Uso de agroquímicos |
Contaminación |
|
Fabricación de pasta |
Uso de productos químicos |
Contaminación de la red fluvial |
Tabla 5.1. Características del cultivo de coca y de la fabricación de pasta de cocaína que ocasionan erosión del suelo (Fuente: Dourojeanni, 1992. Modificada)
La Tabla 5.1[105] muestra las principales características del cultivo de la coca que producen erosión del suelo. No obstante debe prevenirse que en ella se han mezclado los agentes más perniciosos de las técnicas de cultivo (tradicional e industrial) las cuales, en la realidad no se dan juntas. Seguidamente estas características se tratan por grupos.
5.1. DEFORESTACIÓN
Los estudios internacionales más modernos discriminan diversos conceptos sobre la pérdida de la cubierta arbórea debida a los cultivos de coca, como son:
Afectación del bosque por cultivos de coca: Es la pérdida total de la cobertura boscosa y la afectación continúa de las capacidades del bosque, por causa del establecimiento de un cultivo de coca. Este término comprende la deforestación y la degradación por coca.
Además se ha definido el concepto de Deforestación asociada al cultivo de coca como la pérdida de la cobertura boscosa en áreas circundantes (1km de distancia) a la afectación del bosque por cultivos de coca. Esta pérdida está condicionada por la presencia de actividades antrópicas dinamizadas por la aparición de un cultivo de coca[106].
La realidad es que la producción de hojas de coca requiere la deforestación previa del terreno, al igual que en el resto de cultivos. Una vez queda clareada un área, aumenta la incidencia de los rayos solares sobre el suelo, haciendo que la humedad se mantenga menor tiempo. También se produce mayor calentamiento directo, lo cual contribuye al aumento de la temperatura local y a la reducción de la humedad relativa del aire. En muchas regiones, gran parte de la precipitación local de la cual depende el abastecimiento de agua, está directamente gobernada por la evapotranspiración de la vegetación hacia la atmósfera, la cual se recicla constantemente entre el suelo, las plantas y el aire[107]. Siguiendo a Matteucci y Morello, cuando se deforesta una superficie arbolada (Figura 5.3)[108]:

Figura 5.3. Superficie deforestada para cultivo de coca (Fuente: Unimedios)
Se modifican los ciclos hidrológicos y biogeoquímicos (de nutrientes).
Los daños causados por la deforestación dependen de varios factores como son:
Cuando el terreno es sembrado después de la deforestación, se reduce el riesgo de erosión. Lo mismo ocurre si es abandonado inmediatamente pero hay fuentes de propágulos cercanas que inicia de inmediato la sucesión, lo que también se reduce el riesgo de erosión.
Si el terreno se desmonta frecuentemente, la recuperación de la cubierta vegetal es más difícil ya que no sólo se agotan los nutrientes del suelo sino que se altera su estructura. La recuperación de la fertilidad del suelo también depende del tamaño de la parcela pues si es pequeña (< 1 ha) el nivel de nutrientes se recupera con la recuperación de la vegetación, para lo cual se requiere un período de descanso adecuado comprendido entre 10 y 100 años. Cuando el período de descanso no es suficientemente largo se produce una regresión hacia matorral o pastos invasores.
Por tanto, el efecto de la deforestación no depende del cultivo que reemplaza al bosque, sino de las técnicas de manejo del terreno.
El cultivo tradicional de la coca no se hace en grandes extensiones sino en pequeñas chacras de cultivo. Además, como la coca demanda pocos nutrientes, las plantas viven hasta 40 años y siguen produciendo, poco pero suficiente para el consumo familiar. Por ello el cultivo no se abandona, sino que se convierte en huerta y luego en bosque secundario. Este sistema no implica un gran impacto de deforestación.
En el caso de los cultivos industriales de coca, el caso se complica pues las superficies deforestados incluyen o pueden incluir (caso del Alto Huallagas, Perú):
Tierras ocupadas por los cultivadores desplazados por represión policial.
Se estima que en Perú en el año 2000, la superficie impactada directa e indirectamente por el cultivo de coca era de 2.300.000 hectáreas, lo que supone que dicha actividad era responsable de un 24% del total nacional deforestado. Otras causas conducentes a la desertización eran la tala arbórea asociada a la colonización, la apertura de carreteras y la implementación de proyectos especiales. En muchos lugares la cota de cultivo de coca, que antiguamente se situaba entre 500 y 2.000 m de altitud, va reduciéndose por ocupación de zonas de la selva baja, a cotas inferiores a 300 msnm, con frecuencia de la mano del control territorial del narcotráfico. Las nuevas plantaciones de coca han ocupado incluso zonas protegidas, como parques nacionales y bosques reservados[110].
Por el contrario, en Colombia, pese a que los cultivos de coca están asociados a las áreas de mayor deforestación en el país, recientes estudios han demostrado que no son uno de los causantes directos de deforestación y que en comparación con otras actividades, incluso de carácter legal, los cultivos de coca generan una pérdida directa o indirecta insignificante de bosques. De hecho, en el caso particular del departamento de Guaviare, se ha estimado que los impactos ambientales causados por los cultivos de coca y otras actividades asociadas durante el período 1990-2009 solo afectaron a la deforestación de las áreas limítrofes de los bosques primarios. A nivel del país, se identificó que los cultivos de coca fueron implantados preferentemente en zonas desprovistas de la cobertura boscosa, puesto que la implementación de un cultivo a partir de la tala de bosques generaba altos costos y reducía notablemente el margen de ganancia. En los momentos actuales, los cultivos de coca tienden a mantener una dinámica constante de crecimiento en Colombia. Además, recientes estudios han sugerido que la relación entre los cultivos de coca y la deforestación era compleja, no necesariamente directa y que éstos eran más un síntoma de la deforestación derivado de causas estructurales como la desigualdad socioeconómica, los fracasos en las políticas de desarrollo agrícola, los procesos de erradicación forzada y el conflicto armado. Después de la ratificación de los Acuerdos de Paz (2016), en el país se calculó una superficie sembrada de coca cercana a 146.000 hectáreas distribuidas de forma asimétrica en el territorio nacional en áreas cercanas a cabeceras municipales, muchas de ellas plantadas en áreas protegidas131. Sin embargo, otros estudios consideran que el papel del cultivo de la coca es más perjudicial. Un reciente estudio de UNODC señala que:
Los cultivos de coca tienen alta incidencia en la pérdida de bosque, debido a que su avance sobre el territorio amplía la frontera agropecuaria y motiva la aparición de otras actividades en la matriz de bosque circundante[111].
En las regiones estudiadas, Catatumbo y Amazonía en Colombia, los resultados indicaron que el establecimiento de cultivos de coca afectó de forma directa (deforestación y degradación) a
50.336 hectáreas de bosque y de forma indirecta (deforestación asociada al cultivo de coca) a
327.193 hectáreas, equivalentes al 42% de la deforestación total estimada para las dos regiones. La Figura 5.4[112] esquematiza por ubicación estos hechos contrastados mediante fotografía aérea.


Figura 5.4. Caracterización general de la deforestación y degradación del bosque en las regiones colombianas de Catatumbo (izq) y Amazonía (dcha) (Fuente: UNODC)
En Bolivia, en el Chaparé (Cochabamba), en 2006 existían unas 5.000 hectáreas de cultivos de coca, localizados en zonas de aptitud prioritariamente forestal, razón por la cual generaban una extensa deforestación, dado que a medida que decaía la fertilidad del suelo en las áreas desmontadas, el campesino se veía obligado a habilitar nuevas superficies de bosque primario y secundario. En Chaparé, la presencia de zonas boscosas, conjuntamente con una política rígida de interdicción y erradicación de la coca, derivó en las dos últimas décadas en una cuantiosa deforestación y pérdida de suelos de la región además de la pérdida paralela de biodiversidad, cuyos principales agentes responsables fueron los productores de coca, los empresarios forestales o “madereros” y en menor proporción los empresarios ganaderos y los productores de cocaína. Aunque no existen datos precisos, se supone una pérdida de entre 8.000 a 12.000 hectáreas de bosque/año[113].
5.2. EROSIÓN Y PÉRDIDA DE SUELO
Por las razones apuntadas en el capítulo anterior, la tasa de erosión se relaciona con el manejo del suelo más que con el cultivo. Cuando se emplean las técnicas de cultivo tradicionales mediante la construcción de andenes o terrazas o la siembra en hoyos, se estabiliza el terreno pues se elimina el riesgo de pérdida del suelo por arrastre con las lluvias. Esta práctica permite implantar parcelas cocaleras en grandes pendientes. El cultivo industrial presenta, quizás, mayores riesgos ya que el objetivo es el enriquecimiento rápido y no hay un interés por conservar el ecosistema. No obstante, estos cultivos se realizan en terrenos menos pendientes.
Ciertamente la defoliación total para el cultivo de la coca deja el suelo expuesto pero el período en que las plantas permanecen sin hojas es muy corto. Por otro lado, no todo el suelo del cocal está expuesto a la erosión pues el terreno está cubierto de hierbas, ya que sólo se quita la maleza alrededor de cada planta.
En las zonas con plantaciones industriales debe considerarse que la erradicación de cultivos también deja el suelo expuesto a la erosión. La sustitución de las plantaciones de coca por otras, tal como se practica actualmente, sin un estudio de suelos previo, también debe contribuir a la erosión. Si el cultivo que se instala no es el adecuado, o el suelo no es apropiado para el cultivo, el emprendimiento fracasa y el suelo se erosiona en la misma medida o más que en un cultivo de coca abandonado. En cuanto a la sustitución, los cultivos nuevos se instalan en valles o terrazas de menor pendiente y los riesgos de erosión no son ni mayores ni menores que en los cultivos de coca; dependerá del tipo de manejo del suelo y de la tecnología asociada al cultivo.
Se ha calculado que por el cultivo de coca se pierden 300 t/ha·año de suelo. Para comparar, en la pampa argentina ondulada, con una pendiente de 0-4%, se pierden de 25 a 71 t/ha·a con agricultura continua. El cultivo en ladera tropical húmeda recién desbrozada puede producir una tasa anual de 600 a 1.200 t/ha·año mientras que el bosque virgen en igual pendiente y unidad de paisaje pierde entre 10 y 40 t/ha·año[114].
En el Perú, la mala utilización del suelo se traduce en graves problemas de agotamiento y erosión de las tierras destinadas a la agricultura y ganadería. Esta degradación se multiplica por la naturaleza climática y topográfica de la Ceja de Selva y Selva Alta, de alta pluviosidad y excesiva pendiente, factores que facilitan el proceso de erosión. Los terrenos forestales y las reservas naturales también han sido afectados y a ello ha contribuido con frecuencia en los últimos años la elevada presión demográfica existente sobre determinados lugares. Por ello, la llegada de nueva población a esos territorios, en vez de constituirse en factor de desarrollo, ha significado el elemento más pernicioso para el deterioro de los ecosistemas. En lo que se refiere a la coca, en algunos valles se han instalado chacras de cultivo en laderas con 75-80% de pendiente lo que involucra a la planta en una serie de efectos erosivos causados tanto por peculiaridades de su cultivo como por la industrialización primaria ilegal (fabricación de pasta de cocaína)[115].
En Bolivia, el cultivo de coca en el Chapare, las tres principales características ligadas al cultivo de coca y sistemas productivos asociados que provocan la pérdida de material son la presencia de horizontes de suelo superficiales y de baja existencia de nutrientes, los altos niveles de precipitación pluvial y la utilización de sistemas productivos de coca que no incorporan restitución de nutrientes. Existe la idea generalizada de que el cultivo de coca es el causante de una gran parte de la erosión del suelo, pero esta afirmación no está demostrada y no existe información suficiente para avalarla o desmentirla. Las últimas investigaciones en torno a este fenómeno muestran que su presencia y magnitud en el Chapare se relaciona con el manejo del suelo más que con un tipo de cultivo en especial. En los bosques vírgenes de pendiente ondulada del Chapare, el cultivo de coca estaría provocando en promedio una pérdida de aproximadamente 5 t/ha·año de suelo, lo que representaría 17.500 t/año de pérdida total de suelo. No obstante, este tipo de estimaciones son muy generales y no toman en cuenta las variedades edafológicas y climatológicas en las que se cultiva la coca, por lo que deben ser tomados con mucha cautela137.
5.3. PÉRDIDA DE FERTILIDAD DE LOS SUELOS
En cualquier cultivo, el rendimiento depende de las condiciones climáticas imperantes durante el crecimiento, de la fertilidad del suelo, del germoplasma y de las propiedades físicas del suelo, especialmente las que afectan la aireación y la capacidad de retención de agua. Los datos de rendimiento de hojas de coca son muy variables y poco fiables debido a razones derivadas del contexto social, económico y político. Con frecuencia, los datos de rendimientos se obtienen de las cifras de venta o consignación de los mercados y de los datos de superficie cultivada que requiere el Estado. En el caso de la hoja de coca, estas fuentes de información son inexistentes. Para la mayoría de los cultivos existen datos sobre la cantidad de nutrientes consumidos del terreno por cosecha (kg/ha) y los rendimientos obtenidos (t/ha). Algunos de ellos se muestran en la Tabla 5.2[116]. Estos datos son muy útiles y se emplean para planificar la fertilización. Para obtener el rendimiento deseado es necesario añadir al suelo una cantidad de nutrientes igual a la consumida por las plantas una vez cosechadas. Sin embargo, hay que considerar que las partes no cosechadas (tallos, raíces, etc.) quedan en el barbecho y eventualmente vuelven al suelo incorporándole nutrientes. Conocidos los requerimientos nutritivos de las plantas por cosecha (N, P, K, kg/ha) y el rendimiento de ésta (Y, t/ha), por simple cociente es posible calcular la cantidad de nutrientes extraídos del suelo por tonelada de cosecha (N, P, K, kg/t, ver Tabla 5.2, tres columnas de la derecha).
|
CULTIVO |
N (kg/ha) |
P (kg/ha) |
K (kg/ha) |
Y (t/ha) |
N (kg/t) |
P (kg/t) |
K (kg/t) |
|
Brócoli |
22,40 |
2,24 |
50,40 |
5,08 |
4,41 |
0,44 |
9,92 |
|
Coles de Bruselas |
168,00 |
22,40 |
140,00 |
8,13 |
20,67 |
2,76 |
17,22 |
|
Cantaloupe |
106,40 |
19,00 |
134,40 |
11,43 |
9,31 |
1,66 |
11,76 |
|
Lechuga |
106,40 |
13,44 |
190,40 |
17,78 |
5,98 |
0,76 |
10,71 |
|
Cebolla |
123,20 |
22,40 |
123,20 |
20,32 |
6,09 |
1,11 |
6,09 |
|
Ají |
50,40 |
6,72 |
56,00 |
11,43 |
4,41 |
0,59 |
4,90 |
|
Patatas |
168,00 |
21,28 |
224,00 |
20,32 |
8,30 |
1,05 |
11,97 |
|
Maíz |
106,60 |
18,00 |
17,60 |
6,60 |
16,15 |
2,73 |
2,68 |
|
Tomate |
112,00 |
11,20 |
201,60 |
30,48 |
3,67 |
0,37 |
6,61 |
|
Porotos |
134,40 |
11,20 |
61,60 |
5,08 |
26,46 |
2,20 |
12,13 |
|
Bananas |
80,00 |
8,00 |
200,00 |
40,00 |
1,50 |
0,20 |
4,60 |
|
Ananás |
43,00 |
7,21 |
108,73 |
55,00 |
0,78 |
0,13 |
1,98 |
|
Coca (*) |
55,81 |
7,45 |
46,49 |
2,70 |
20,67 |
2,76 |
17,22 |
(*) Cálculo más pesimista para la coca
Valores de nutrientes en los órganos cosechados
Tabla 5.2. Consumo de los tres macronutrientes principales (N, P, K) por varios tipos de cultivos
(Fuente: Matteucci y Morello, 1996)
Para la coca no existen estos datos, por lo tanto, Matteucci y Morello los dedujeron partiendo de los supuestos más pesimistas:
Con estos datos determinaron la cantidad de nutrientes extraídos en kg/ha (ver Tabla 5.2, tres columnas de la izquierda). El cálculo muestra, en las condiciones más pesimistas, que la coca consume menos nitrógeno que el resto de los cultivos, excepto brócoli, ají y ananá, consume menos P que todos los cultivos (excepto brócoli y ají) y menos K que todos los cultivos, excepto el maíz. Naturalmente hay que tomar esos datos con precaución[117].
Pese a sus reducidos requerimientos reales, como todas las plantas, la coca es un cultivo que extrae los nutrientes del suelo. Esta circunstancia hace que se inicie un proceso de agotamiento y pérdida de fertilidad, terminando en un proceso de esterilización, en el que no es posible sostener la vida microbiana del suelo[118]. El suelo que queda tras el proceso de cultivo, apenas permite el crecimiento de maleza, como indica la Figura 5.5[119], que muestra los helechos que han crecido en los suelos degradados y abandonados tras ser sembrados con coca.

Figura 5.5. Vegetación que ocupa suelos degradados de los cocales
(Fuente: Obregón, 2010. Modificada)
En algunas zonas con plantaciones ilegales, como el Chaparé boliviano, el cultivo de la coca es realizado en forma furtiva y mayoritariamente sin sistemas de reposición de nutrientes. Por este motivo, esta práctica agrícola tiene como uno de sus principales impactos la disminución de la capacidad natural de almacenamiento de nutrientes del suelo, proceso que limita prematuramente la sustentabilidad de su uso para la producción agrícola[120].
Las quemas que son habituales en los desbroces y limpieza de los nuevos terrenos que se van a cultivar introducen efectos tanto negativos como positivos sobre las propiedades de los suelos. La magnitud de estos efectos depende fundamentalmente de cómo se comporte el fuego; influyen su intensidad lineal, la velocidad de propagación y el calor liberado por unidad de área. Las magnitudes de estas variables dependerán de factores como el combustible, la topografía y el tiempo atmosférico. Normalmente el pH suele aumentar en suelos quemados por fuego debido al aporte de cationes procedente de las cenizas aunque, dependiendo de la intensidad de la quema y otras características edáficas, puede no haber cambios apreciables. Cuando la materia orgánica del suelo arde, las sustancias contenidas en ella se liberan en forma de óxidos o carbonatos que generalmente presentan reacción alcalina por lo que, cuando las cenizas se depositan en el suelo, la tendencia es que disminuyan su acidez. Los contenidos de fósforo asimilable, después de la quema, experimentan incrementos no significativos lo que se atribuye a su rápida mineralización causada por el efecto del fuego al acelerar la descomposición de la materia orgánica y a una menor movilidad de este elemento. El potasio asimilable presenta incrementos significativos al cabo de siete días del incendio debido al aporte de las cenizas pues el fuego induce una fuerte mineralización de este elemento; sin embargo, a los 36 meses se observan valores similares a los iniciales, determinados por la baja severidad de la quema y las características del suelo que le permite retornar a sus condiciones iniciales. En cuanto a la materia orgánica, cabe señalar que puede evolucionar de distinta manera según las condiciones del incendio y la posterior recuperación del terreno: con el tiempo (2-3 años) puede aumentar significativamente, ligeramente o disminuir[121].
En Colombia se ha observado que el depósito de cenizas disminuía la acidez del suelo mientras que la disponibilidad de nutrientes aumentaba. Sin embargo, esa mejora de las condiciones de fertilidad del suelo era solo transitoria pues, al cabo de pocos meses, la acidez del suelo comenzó a aumentar mientras que la concentración de nutrientes empezó a disminuir. Después de un par de años, el suelo presentaba condiciones de acidez aún más severas, y contenidos de nutrientes más bajos que los que tenía antes de la tala de los bosques tropicales. Adicionalmente, los suelos normalmente adquieren concentraciones de aluminio y ocasionalmente de manganeso que resultan tóxicas para la mayoría de las plantas.
Todo este conjunto de eventos simultáneos de deterioro de la fertilidad del suelo que ocurre como consecuencia de la destrucción y la quema de los bosques tropicales se conoce como acidificación. La causa de esta serie de eventos en zonas que fueron boscosas y se talaron radica en la incapacidad del sistema para retener y reciclar los nutrientes en ausencia del bosque. El efecto combinado de la erosión y de la acidificación termina por crear condiciones de suelo tan desfavorables que la eventual sustitución de la coca por cultivos legítimos se convierte en un reto tecnológico de proporciones mucho mayores que el cultivo tradicional[122].
5.4. CONTAMINACIÓN DEBIDO AL USO DE PESTICIDAS Y ABONOS SINTÉTICOS
El cultivo tradicional de coca no produce contaminación por productos químicos. Algunos aducen que la contaminación del aire producida por la quema de los bosques en la deforestación es importante. Sin embargo, no parece que la superficie quemada en las yungas sea tan grande como para aportar gases contaminantes en cantidades significativas, al menos comparadas con los incendios provocados en los bosques amazónicos y mucho menos con la ocasionada por la industria, especialmente la química[123].
No obstante, desde hace unos años, el cultivador de coca, sea grande o pequeño, trata de conseguir la mayor producción de hoja abonando sus plantas y aplicando productos químicos como estimulantes y para el control de plagas, enfermedades y maleza indeseada (Figura 5.6)[124]. Los residuos de toda la gama de sustancias utilizadas normalmente en sus dosis máximas posibles, terminan inexorablemente en los cursos de agua, absorbidos a las partículas del suelo y en las cadenas tróficas. Su uso es frecuente; solo en el Alto Huallaga peruano se utilizan anualmente más de 230.000 litros de productos agroquímicos sobre los cultivos de coca. Los efectos contaminantes de estos abonos, insecticidas, herbicidas y fungicidas son de larga persistencia en el suelo, agua y organismos vegetales y animales, algunos de consumo humano, estableciéndose una cadena contaminante que ocasiona severos daños a la salud de la población[125].

Figura 5.6. Establecimiento autorizado para expender productos agroquímicos (Fuente: UNODC, 2010)
Sin embargo, el uso de sistemático de estos productos químicos crea resistencia de los insectos, hongos y malezas que pretenden atacar. Al aplicar plaguicidas, se ataca tanto a los organismos considerados plaga como a los insectos y parásitos benéficos y, de esta forma, se rompe el equilibrio biológico natural propiciando el surgimiento de nuevas plagas o el resurgimiento de las ya establecidas. El aumento en el número de aplicaciones, la elevación de las dosis y la preparación mezclando distintos tipos de plaguicidas, no hace sino agravar más los problemas desatando una espiral creciente de contaminación[126].
5.5. CONTAMINACIÓN POR VERTIDO DE PRODUCTOS QUÍMICOS UTILIZADOS EN LA FABRICACIÓN DE LA PASTA BÁSICA DE COCAÍNA
El cultivo de coca para usos ilícitos, como es la obtención de cocaína, por ser delictivo es realizado de forma furtiva y rudimentaria, sin ningún tipo de consideraciones respecto a sus eventuales impactos ambientales. Por ello, esta práctica ocasiona la contaminación del suelo y de los recursos hídricos por vertido de productos químicos utilizados en la elaboración de la cocaína. Los principales agentes involucrados en este proceso son los narcotraficantes cuya presencia está condicionada por la existencia de una demanda externa de cocaína.
Los procesos para la obtención ilegal de pasta de cocaína utilizan queroseno, ácido sulfúrico, ácido clorhídrico, acetona, tolueno, cal, amoniaco y una veintena de otros productos, que, tras ser usados, sus residuos o transformados se vierten sobre el suelo desde donde discurren hacia los cauces de los ríos, contaminando a su paso el suelo, el agua, la flora, la fauna y la población.
El principal daño es la contaminación del agua y de especies vivas con metales pesados en estado soluble, como plomo, cadmio y cobre que, una vez consumidos por los seres vivos, generan daños irreparables a la salud. A título de ejemplo se ha estimado que cada año se vierten en la cuenca del Alto Huallaga (Perú) alrededor de 3,7 millones de litros de estos productos químicos que afectan a toda forma de vida. Afortunadamente, estos daños tienden a disminuir en alguna medida debido a la reducción de áreas cocaleras y al mayor refinamiento de los métodos de elaboración de pasta básica y pasta lavada. No existen estudios sobre este tipo de contaminación ni sobre la persistencia de los contaminantes en el medio, pero se sabe que la mayor parte de las sustancias indicadas son resistentes a la biodegradación y degradación hidrolítica o fotolítica. A pesar de ello, dado el gran volumen de agua que circula por los ríos que nacen en los Andes, es seguro que hay un efecto de dilución aguas debajo de los focos emisivos de contaminación aunque se requieren datos para verificar el alcance de ésta[127].

Figura 5.7. Erradicación de coca con herbicida (Fuente: Semana)

Figura 5.8. Incineración de un laboratorio clandestino de cocaína (Fuente: El Mundo)
Otra práctica asociada al procesamiento de cocaína es la acumulación e incineración de basuras a la intemperie. Las altas temperaturas son suficientes para hacer transformaciones químicas importantes. Muchos de estos basureros son potenciales productores de dioxinas, furanos y alquitrán, cuya toxicidad en algunos casos es mayor que la del producto inicial. Además, la acumulación de basuras sobre el terreno y sin tratamiento especial generan lixiviados que contaminan el suelo y sus aguas freáticas[128].
En cuanto a la erradicación del cultivo, el efecto contaminante (no evaluado) debe ser tanto o más grave que el del cultivo industrial ya que, al menos en algunos casos registrados, cuando la policía encuentra las chacras las pulveriza desde aviones o desde tierra (Figura 5.7)151. Los productos químicos de estos laboratorios también se tiran al río o se incineran por orden judicial. En caso de quemar los cultivos, la contaminación atmosférica será inferior a la de la quema de una parcela de igual tamaño de bosque pero, si se incendian los laboratorios, como suele ocurrir, la contaminación atmosférica podría ser importante (Figura 5.8)[129]. En todo caso, la erradicación es un problema porque algo se debe hacer con los productos químicos y es difícil creer que los trasladan con los cuidados requeridos. La sustitución de cultivos no debe producir ni más ni menos contaminación que el cultivo de coca. Depende de la cantidad y calidad de agroquímicos empleados[130].
5.6. ELIMINACIÓN DE ESPECIES DE LA FLORA Y LA FAUNA
Los yungas constituyen el ecosistema en donde se implantan la mayoría de las plantaciones cocaleras. Biológicamente son zonas muy ricas en especies que sostienen importantes centros de endemismo, especialmente en altitudes medianas. El número de total de especies de árboles es superior a 500 mientras que el número total de especies epífitas varía entre 1.500 y 2.000 debido a la elevada humedad. En términos de la intervención antrópica, son áreas de colonización a pequeña escala pero creciente, donde se cultiva una variedad de productos desde cítricos a coca, café y hasta papa. Los yungas albergan una inmensa biodiversidad principalmente en lo que atañe a las bromeliáceas, solanáceas y orquidiáceas.
La fauna también es muy abundante, principalmente las aves y anfibios. En Bolivia los yungas constituyen la región más diversa pues en solo el 4% del territorio nacional vive al menos un 35% de toda la biodiversidad del país. Las cifras de endemismo de los yungas son de las altas resaltando la presencia de los tres grupos de plantas citados, y de los anfibios.
En este marco, el proceso de deforestación analizado anteriormente está íntimamente ligado a la pérdida de biodiversidad en la zona. Por ello, aun cuando no esté estrictamente cuantificada su participación, es indudable su altísima correlación. No obstante, es bueno recordar que solo una parte de la deforestación deriva de la práctica del cultivo de coca, por lo que la pérdida de biodiversidad resultante de este proceso respondería a un conjunto amplio de factores entre los que está incluida la coca, pero que muy probablemente no sea la más importante154.
Las extensas áreas de ceja y baja selva deforestadas han afectado al hábitat natural de flora y fauna, de tal forma que están en proceso de extinción un número indeterminado de especies que se han visto privados brutalmente de los ecosistemas en que se desarrollaban. Por otro lado, los desechos químicos tóxicos que se vierten en los ríos y riachuelos después del proceso de extracción de la cocaína, han contaminado con metales el agua y han modificado su pH, lo que ha reducido su contenido en oxígeno, con las inevitables consecuencias de la intoxicación y consiguiente desaparición de especies acuáticas, como los camarones de río y peces. La salud de las poblaciones ribereñas que se alimentan de la fauna que aún pervive o utilizan estas aguas, corre un serio peligro[131].
5.7. INUNDACIONES Y DESLIZAMIENTOS ALUVIONALES
Inundaciones y deslizamientos de suelos constituyen efectos secundarios de la deforestación que ocurre en las partes altas de las colinas. En estas zonas sin vegetación y con el suelo no preparado, el proceso erosivo y la acción de escorrentía ocasionan el arrastre y la sedimentación de los elementos del terreno en los lechos de los ríos (Figura 5.9)156, cegando parcialmente los cauces lo que propicia el crecimiento del número de inundaciones de las parcelas y poblaciones ribereñas. Una segunda consecuencia provocada por estos procesos degenerativos del suelo son los deslizamientos de lodo y piedras que pueden alcanzar instalaciones y centros habitados produciendo, muchas veces, desgracias personales[132].

Figura 5.9. Deforestación en ladera inclinada que favorece el deslizamiento del suelo
(Fuente: Semana Sostenible)
5.8. CAMBIOS ATMOSFÉRICOS
Los métodos de producción de roza y quema usados a menudo por el agricultor migrante para sembrar coca contribuyen a modificar el equilibrio de los gases atmosféricos. La selva emite grandes cantidades de metano, dióxido de carbono, monóxido de carbono y óxido de nitrógeno, los cuales son precursores del efecto invernadero. Algunos estudios de correlación de todos estos gases acumulados por la subida de las temperaturas a nivel global, sugieren efectos potencialmente perjudiciales para un calentamiento atmosférico continuado y para la salud. De hecho, la Organización Mundial de Salud ha estimado que la mala calidad del medio ambiente contribuye al 25% de todos los casos evitables de problemas de salud[133].
5.9. DEGRADACIÓN AMBIENTAL DE ZONAS COCALERAS
5.9.1. Efectos de los cultivos ilícitos sobre el medio ambiente colombiano
En 2011, Pinzón y Sotelo[134] abordaron el estudio del efecto de los cultivos ilícitos sobre el medio natural en Colombia, tales como los de hoja de coca y la amapola, los cuales destruían por cada hectárea sembrada entre dos y tres hectáreas de bosques, perturbando especialmente el ecosistema yunga y la región amazónica. Este era considerado por los autores uno de los principales problemas ambientales que afectaba al país.
Las características espaciales, geográficas y climáticas tan variadas de Colombia han generado un auge en el desarrollo de los cultivos ilícitos, llamados así por estar conformados por plantas que contienen sustancias narcóticas y psicotrópicas. Estos cultivos causan graves daños a los ecosistemas boscosos debido al empleo de técnicas inapropiadas para su implementación. Con objeto de incrementar su productividad se han aplicado innumerables y desproporcionadas cantidades de sustancias químicas, que al igual que durante el proceso de producción de las drogas en cada una de sus etapas, son vertidas en el medio natural con los consecuentes efectos sobre los ecosistemas y, en especial, sobre las poblaciones y comunidades que viven en ellos.
Las áreas favorables para los cultivos ilícitos suman aproximadamente 352.000 km2, de los cuales un 5% se ha visto sometido a diferentes formas de agresión ambiental por parte de los grupos al margen de la ley, durante el desarrollo de actividades relacionadas con el proceso de fabricación de sustancias ilícitas, en especial la producción de la pasta de coca.
Como fuentes de información Pinzón y Sotelo utilizaron la información recopilada por la Oficina de las Naciones Unidas Contra las Drogas y el Delito (UNODC), la Dirección Nacional de la Policía Antinarcóticos de Colombia (DIRAN) y la Dirección Nacional de Estupefacientes colombiana.
El inicio de los cultivos ilícitos comenzó en la década de 1960 con la siembra de grandes superficies de marihuana. Veinte años después fueron introducidos los cultivos de coca, debido a que las ganancias que proporcionaba la cocaína superaban ampliamente a las obtenidas por la marihuana. El cultivo de la hoja de coca, a diferencia de la marihuana, ha existido desde tiempos muy antiguos pero solo para el denominado uso tradicional; de esta forma la usaron comunidades indígenas de los Andes, del sur del país, y de la Sierra Nevada de Santa Marta. En la década de 1990 tuvo lugar una expansión, respondiendo a procesos económicos y sociales, constituyendo un periodo caracterizado por el crecimiento de los cultivos ilícitos en el país debido al incremento en la demanda de drogas desde el exterior y a la acción de los gobiernos de Perú y Bolivia para la disminución de las áreas cultivadas. En el año 2001 se estimó que en Colombia existían dos hectáreas sembradas con cultivos ilícitos por cada cien hectáreas de terreno. Se cree que las primeras siembras de coca se desarrollaron en las áreas de colonización de los llanos orientales y de la cuenca amazónica sobresaliendo por su relevancia las regiones del Guaviare y el Caguán.
Los cultivos ilícitos y las políticas en contra de las drogas tienen efectos sobre el medio ambiente. Los primeros comienzan con la destrucción de la flora nativa, el agotamiento de la materia orgánica de los suelos de vocación forestal, la posterior generación de procesos erosivos y la destrucción de las cadenas tróficas y de los nichos ecológicos con la subsiguiente disminución del potencial genético que ocasionan migraciones y retroceso de especies animales propias de estos espacios. Otro efecto a tener en cuenta es la generación de CO2 (importante en el calentamiento global) lo que induce cambios en el uso del suelo. La pérdida de la superficie boscosa es de aproximadamente de 380 t de biomasa/ha.
La siembra de cultivos ilícitos ha acelerado dramáticamente la fragmentación de los bosques en muchas áreas de la región andina. Desde el punto de vista ambiental, los procesos de cultivo en zonas de alta pendiente acompañados de la tala y quema del bosque facilitan que estos suelos desprotegidos de la cobertura vegetal inicien procesos de erosión con la consiguiente desestabilización, lo que puede generar deslizamientos del terreno. La deforestación se ha convertido en una amenaza para los ecosistemas de bosque de niebla y páramos de Colombia, afectando las fuentes de los cursos de agua debido a que estos espacios acaban convertidos en llanuras inapropiadas para la función de acumulación y protección del agua que tenían previamente estos espacios ecológicos.
La obtención de pasta base de cocaína también da lugar a efectos ambientales como el derivado del secado de hojas residuales contaminadas por ácidos que posteriormente se incorporan al suelo. El vertido de los ácidos diluidos y de las sustancias orgánicas volátiles provenientes del empleo del queroseno y la gasolina, alteran el pH del suelo y empeoran la calidad de las corrientes de agua.
Como conclusiones, los autores destacaban las siguientes:
5.9.2. Impacto ambiental del cultivo ilegal de coca en Catatumbo, Colombia
La región del Catatumbo, ubicada al norte del departamento Norte de Santander, es una zona de selva húmeda tropical, con potencial agrícola derivado de las condiciones geográficas, la variedad climática y de suelos, así como un alto nivel de biodiversidad y recursos hídricos. Estas características la hacen atractiva para el desarrollo y crecimiento del cultivo ilícito de hoja de coca.
En 2017, Santos[135], deseando contribuir al desarrollo integral de la comunidad campesina de la vereda Manzanares, municipio de El Tarra, en la región del Catatumbo, realizó un estudio encaminado a identificar los principales problemas ambientales que generaba el cultivo y transformación de hoja de coca en dicha comunidad de 180 habitantes. El trabajo consta de dos partes. En la primera Santos caracterizó ambientalmente la vereda y describió los procesos que se llevaban a cabo para la producción y transformación de la hoja de coca, que fueron determinados por medio de encuestas, entrevistas y recorridos de campo; en la segunda, identificó y evaluó los impactos positivos y negativos que tenía esta actividad sobre la sociedad y el medio ambiente, definiendo el estado del área afectada.
La coca llegó al Catatumbo entre los años 1989 y 1990, y tuvo buena acogida por parte de los campesinos debido a la crisis agrícola que se vivía en ese momento. Además, su cultivo fue promovido por la guerrilla como una alternativa de desarrollo. Fue así que la coca cobró gran valor para el grupo convirtiendo a la región en productora de hoja.
La actividad cocalera en la vereda Manzanares se caracterizaba por desarrollarse a mediana escala, con un promedio mínimo de tamaño del lote de coca 0,5 ha y máximo de más de 10 ha según el siguiente reparto superficial:
La superficie total sembrada de coca era de 185 hectáreas con un promedio de 2.775.000 plantas de coca.
En la vereda Manzanares se cultivaban dos variedades de coca. En los terrenos poco pendientes, la denominada coca cuarentana, procedente de un hibrido de las variedades Erythroxylum coca var. coca y Erythroxylum novogranatense var. novogranatense (Figura 5.10)[136]. En la zona montañosa con altas pendientes, debido a su mayor productividad en follaje y resistencia a plagas y enfermedades, se cultivaba un tipo de injerto entre la coca cuarentana y la coca pajarita que era un derivado reciente de Erythroxylum coca var. coca.
La densidad de siembra era de tres plantas de coca cada 2 m, lo que suponía unas 15.000 plantas/ha. El cultivo de coca poseía un ciclo de vida productiva que oscilaba entre 4 y 10 años, dependiendo de factores como la variedad sembrada, el tipo de cultivo y el manejo agronómico.


Se empleaban considerables cantidades de productos químicos para fertilizar el terreno y eliminar la maleza y las plagas. Estos son productos eran utilizados sin ningún tipo de capacitación ni conocimiento de su peligrosidad, sin usar ningún tipo de elementos de protección personal ni tomar precauciones durante y después de su uso. Los envases se transportan junto con alimentos y, una vez agotado el contenido, se abandonan en cualquier lugar de las plantaciones.
Las conclusiones a las que llegó Santos fueron las siguientes:
5.9.3. Degradación ambiental en la región de Chulumani, yungas de La Paz
Mientras tanto, en Bolivia, la creciente proliferación del cultivo de la hoja de coca en zonas tradicionales como Chulumani y zonas aledañas de los yungas de La Paz, había ocasionado paulatinamente que la tierra fuera sobreexplotada en exceso, promoviendo con ello que la hoja de coca pasase de ser un cultivo a un estado de monocultivo, asegurando de esta manera la explotación intensiva del suelo y con ello la paulatina degradación y erosión de la capa arable. A título de ejemplo valga decir que en los municipios de Coroico, Coripata, Chulumani, Yanacachi e Irupana se reportaron 13.274 ha plantadas de coca, frente a 107 ha de café y 70 ha de mango. Es por ello que Rosso[137], en 2013, realizó un estudio que abordaba la problemática del monocultivo de la hoja de coca para demostrar la importancia de los daños que podía ocasionar promover un solo cultivo en la calidad y erosión del suelo, efectos que, en muchos casos, eran irreversibles. Además se proponía, en el marco de la economía ambiental, diseñar un método que fuera capaz de valorar la degradación de suelos provocados por el cultivo intensivo de la hoja de coca en zonas tradicionales estableciendo los costos de recuperación o reposición de suelos degradados y a la vez determinar cómo el daño ocasionado por este factor podía influir en la economía del productor.
En su informe de monitoreo del cultivo de la hoja de coca correspondiente a 2008, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), en coordinación con el Fondo Nacional de Desarrollo Alternativo (FONADAL), daban a conocer que, tras haber realizado un mapa aéreo de las zonas tradicionales de cultivo de hoja de coca en las poblaciones de Coripata, Chulumani y Coroico, entre otras, se evidenció que más del 65% de estos suelos presentaba un grado de degradación y erosión laminar, provocado principalmente por la habilitación de suelos. Del mismo modo, la UNODC, en su trabajo anual sobre el monitoreo del cultivo de la hoja de coca en el año 2010, presentaba un estudio físico-químico sobre la contaminación de los suelos por efecto del cultivo intensivo de coca en las zonas tradicionales, cuya causa se debía principalmente al uso de agroquímicos y las malas prácticas en la habilitación de los suelos.
Señalaba Rosso que, en Bolivia, uno de los agentes que coadyuvaba a la deforestación, degradación y erosión de suelos eran los pequeños agricultores quienes, muchas veces por desconocimiento sobre los impactos medioambientales, desmontaban tierras forestales para implantar en ellas cultivos alimenticios con los que obtener ingresos monetarios, como era el caso de la coca. Para ello, utilizaban en la mayoría de los casos agroquímicos y pesticidas que si bien aumentaban el nivel productivo de las tierras, en los últimos años había degradado los suelos especialmente de la de Chulumani y su entorno de Sud Yungas del departamento de La Paz. Ya en 1989 se avisaba de que uno de los problemas importantes de los Yungas era la acentuada y progresiva disminución de la fertilidad de sus suelos, que se debía principalmente a la erosión hídrica favorecida por la inclinación del terreno y el cultivo intensivo de coca, a los que había que añadir las quemas anuales que destruían no solo la masa arbórea sino también los árboles frutales.

Figura 5.11. Erythroxylum coca según Kohler (1886) (Fuente: Cupartxart)
Otro indicador importante del deterioro de los suelos de la región de Chulumani era la baja cantidad de nutrientes que contenían. Fósforo y nitrógeno eran reducidos aunque no el potasio, pero existía una saturación de aluminio que impedía la asimilación de nutrientes a todo tipo de vegetación.
Finalmente Rosso realizaba el estudio económico basado en la superficie de un cato (0,25 ha, 2.500 m2), calculando:
Como conclusiones de su estudio, Rosso destacaba las siguientes:
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CLIPARTXART. Coca leaves drawing. https://clipartxtras.com/download/2e5f58fac265fd6d750f4775d10f697d1de68620.html
5.9.4. Riesgos para el ambiente y la salud humana con el uso de glifosato[138]
En 1997 comenzó en Colombia un programa de erradicación de cultivos ilegales de coca mediante aspersión aérea utilizando el herbicida glifosato. En 2007, el área total sembrada con coca era de 99.000 ha y el área acumulada de coca asperjada con glifosato de 156.134 ha, un 11% menos que en 2006. El programa de erradicación mediante glifosato generó interés y atención considerables en Colombia y otros países relacionados con su uso, particularmente por los riesgos potenciales que conllevaba para el hombre y el medio ambiente. A solicitud de la Organización de Estados Americanos, en 2005 fue finalizada una revisión científica independiente sobre el glifosato por parte de un panel de expertos. Esta revisión, publicada en la literatura científica en 2007, encontró, que lo que entonces se sabía acerca de la toxicidad del glifosato y de sus productos formulados no sugería riesgos significativos para el hombre ni para la mayoría de la fauna silvestre. Además de evaluar los efectos tóxicos del programa de erradicación mediante aspersión, la revisión mostró que algunos de los productos químicos utilizados en la producción y refinamiento del producto final de la coca ilegal, el hidrocloruro de cocaína, ofrecían riesgos potenciales para el hombre y el medio ambiente. Por otra parte, la revisión identificó determinados temas ambientales clave en la relación entre la producción de coca y el programa de aspersión que incluían la influencia de los procedimientos y condiciones de aspersión en la deriva y en la toxicidad de la mezcla de aspersión para los anfibios. Otros interrogantes surgieron poco después con la publicación en 2007 de un estudio sobre los efectos del uso del glifosato en humanos, que sugería que la deriva de la aspersión de Colombia estaba afectando a las personas en Ecuador que vivían a varios kilómetros de distancia de la frontera. Como resultado de estos interrogantes, se iniciaron varios estudios para recolectar datos y probar hipótesis específicas que fueron sintetizadas en un artículo por Solomon, Marshall y Carrasquilla en 2009 que, además, ponía los resultados en contexto con otras publicaciones recientes sobre el programa de aspersión y los efectos del glifosato en el ambiente y la salud humana. En dicho artículo se refería lo siguiente.
En lo relativo a los efectos sobre los organismos animales, los anfibios parecían ser más sensibles a las formulaciones de glifosato que otros animales acuáticos. Sin embargo, se desconocía la afectación de la mezcla del herbicida con el surfactante empleada en Colombia para la erradicación de la coca. También se observó que eran utilizados muchos otros plaguicidas en la producción de coca y que éstos podían representar riesgos significativos para los humanos y otros organismos como las plantas. En el peor escenario posible de exposición y con un índice basado en la dosis de referencia, algunos de los compuestos químicos utilizados por los productores, particularmente los insecticidas organofosforados, tenían índices de riesgo 2.000 veces superiores que los de la aspersión para erradicación de la coca.

Con objeto de investigar la eficacia de las formulaciones de glifosato para usar en los cocales, se llevaron a cabo ensayos de campo en el Departamento del Tolima, Colombia. Las plantas de E. coca fueron cultivadas desde su estado de plántula hasta 75 cm de altura y luego fueron asperjadas con una variedad de formulaciones de glifosato y diferentes adyuvantes, utilizando un aspersor terrestre experimental. Se hicieron evaluaciones de la vitalidad, altura y biomasa (peso fresco) tres semanas después de la aplicación. Se evaluó igualmente el rebrote de las plantas nueve semanas después del tratamiento. Las pruebas demostraron que el glifosato formulado con
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HOOKER, J.D. Curtis’s Botanical Magazine. Vol. L. Londres. 1894.
determinados adyuvantes era más efectivo que sin formular, siendo el primero el tratamiento generalmente utilizado en Colombia. Se demostró también que el glifosato inhibía la producción de cocaína en las plantas de coca por lo que el herbicida podía ser empleado para el control efectivo de la producción de droga con dosis de aplicación más bajas.
Para comprobar la sensibilidad de las especies de ranas de Colombia al glifosato formulado, se llevaron a cabo una serie de bioensayos con renacuajos en condiciones de laboratorio y en el campo, así como en estadios terrestres de ranas. Los resultados sugerían que la sensibilidad de estos anfibios a las formulaciones de glifosato era similar a la observada en otras especies tropicales y templadas de ranas de las cuales ya se habían publicado datos en revistas especializadas. La toxicidad de la mezcla de aspersión menguaba en presencia de sedimentos y particulados en el agua de las zonas acuáticas, lo que se atribuyó a la disminución en la exposición resultante de la absorción en los sedimentos y/o de la descomposición microbiana. De esta manera los riesgos de las aspersiones de erradicación utilizadas en Colombia para las ranas larvales (que representaban a los organismos acuáticos sensibles) se reducirían por la absorción del glifosato y del surfactante (más tóxico) en los sedimentos bajo condiciones reales de campo; los anfibios en sistemas acuáticos poco profundos (≈ 15 cm de profundidad y en teoría los más vulnerables) estarían en riesgo bajo, aún con aspersión directa. El modelo de deriva de la aspersión aérea para erradicación mostró muy poca exposición en el sentido del viento a la mezcla de glifosato y surfactante a distancias superiores a 30 m. En pruebas de laboratorio se demostró que los estadíos larvales de las ranas sólo estarían en riesgo cuando permanecieran en aguas superficiales a menos de 5 m del corredor de aspersión. Sin embargo, en condiciones de exposición en el campo, la interceptación por el follaje y la absorción en los suelos y sedimentos reducía aún más la exposición y el riesgo, incluso en la aspersión directa, de manera que en las aspersiones de erradicación variaba de bajo a insignificante.
En lo que respecta a los efectos del glifosato formulado en los seres humanos, inicialmente se informó de que presentaban bajo riesgo para el hombre cuando se utilizaban en agricultura, para el manejo de la vegetación o para la erradicación de la coca en Colombia. Sin embargo, en 2009 se publicó el que se tuvo como primer estudio advirtiendo de los riesgos de estos productos en la salud humana, en concreto respecto de los posibles efectos reproductivos del programa de aspersión en Colombia en la población de las zonas asperjadas. Sin embargo, este riesgo ya había sido reportado en 1999, cuando se asoció la disminución en la fecundidad en un 20% o mayor si los dos miembros de la pareja habían estado expuestos a actividades relacionadas con plaguicidas, entre ellos el glifosato. Dos años después, en 2001 se informó de aumentos moderados del riesgo de aborto prematuro cuando había habido exposiciones preconcepcionales a herbicidas como el ácido fenoxiacético, y mayores riesgos asociados entre el aborto tardío y la exposición preconcepcional a glifosato. Sin embargo, los estudios epidemiológicos posteriores no han mostrado relaciones consistentes o fuertes entre las exposiciones al glifosato y la salud. Las investigaciones sobre la alimentación no hallaron evidencia de carcinogenicidad o de algún otro efecto relevante a largo plazo. El glifosato ha sido ampliamente probado para estudiar su efecto en la genotoxicidad en un amplio rango de sistemas in vitro e in vivo, evaluando diferentes indicadores finales genéticos (mutación genética, mutación de cromosomas, daño y reparación del ADN) en bacterias y células somáticas de mamíferos. Aunque fueron reportados efectos en algunos estudios in vitro, se concluyó que el glifosato y sus formulaciones, in vivo, no eran genotóxicos, resultado acorde con la observación general de que los adyuvantes en la formulación podían ser más tóxicos para los animales que el glifosato mismo. Estudios posteriores sobre esta cuestión demostraron que el riesgo genotóxico potencialmente asociado a la exposición humana al glifosato en las regiones de Colombia donde el plaguicida era aplicado para la erradicación de coca y amapola era de poca relevancia biológica. Al unir estas conclusiones a la falta de deriva significativa de la aspersión que se ha comentado, no había soporte para aseverar que la aspersión de erradicación en Colombia estaba causando efectos adversos en la población residente en Ecuador.
Como resumen de todo lo anterior, los autores destacaban las siguientes conclusiones.
5.9.5. Riesgos del cultivo de coca para la fauna anfibia colombiana[139]
La fauna anfibia colombiana es una de las más ricas que se conocen en el mundo, con cerca de 20 especies de salamandras (orden Caudata), 35 especies de cecilias sin patas (orden Gymnophiona) y más de 700 especies de ranas y sapos (orden Anura), registradas en diferentes lugares del país.
Las plantas de coca crecen en áreas taladas en las que previamente hubo bosque húmedo tropical aunque los cultivos ilícitos, para evitar su detección, también se pueden encontrar en medio de otros como las plantaciones de plátano. La característica más obvia del cultivo de coca es la degradación del ecosistema, lo cual puede tener efectos adversos significativos en las ranas. Es probable que el cultivo mismo de coca reduzca la fauna residente de ranas aproximadamente en el 90%, antes de considerar los efectos de la aspersión del herbicida glifosato sobre la fauna de anfibios. Este producto químico se utiliza para controlar la producción de Erythroxylum coca en un programa de erradicación mediante aspersión aérea.
Esta práctica ha provocado inquietud tanto por los daños causados a los cultivos vecinos a los cocales como por los efectos ambientales adversos de todo tipo. Puesto que los estadios larvales de los anfibios son sensibles al glifosato, éstos pueden estar particularmente en riesgo. Adicionalmente, los plaguicidas empleados por los cultivadores de coca también presentan un riesgo para los anfibios larvales, cuando éstos se hallan dentro o cerca de los límites de los terrenos cultivados. Todos los anfibios tienen pieles permeables y, por consiguiente, son especialmente susceptibles a la aplicación de químicos externos, como es el caso de los plaguicidas. El contacto con los productos químicos puede ser directo como ocurre con la piel expuesta a las gotas de la aspersión o a las superficies asperjadas, como es el caso de los animales que se movilizan sobre las hojas recién rociadas. Adicionalmente, la contaminación del agua a través de la aspersión directa o por la deriva de la aspersión puede generar exposición para los estadios larvales acuáticos.

Figura 5.13. Erythroxylum coca[140] (Fuente: Morris, 1889. Modificada)
El comportamiento de la mayoría de los anfibios colombianos presenta un riesgo reducido a la exposición directa a la aspersión ya que, con pocas excepciones, son seres nocturnos que salen cuando las temperaturas del aire han descendido y la humedad relativa del aire excede el punto de rocío. Para la mayor parte de los anfibios, sus ciclos de actividad nocturna los exponen raramente a las aspersiones directas. La excepción son algunas especies que descansan en posiciones expuestas sobre las hojas, a plena luz del sol, los especímenes juveniles de muchas especies y los renacuajos de algunas. Dado que la aspersión de erradicación sólo se lleva a cabo a la luz del día y a horas tempranas, la ruta más probable de exposición es mediante el contacto con las superficies asperjadas. El glifosato y el surfactante POEA con el cual se formula, se absorben fuertemente en el suelo y la materia orgánica, reduciendo la probabilidad de exposición a partir de estas fuentes. Sin embargo, el contacto con las hojas puede permitir la exposición. Otros plaguicidas más tóxicos, como los utilizados por los productores de coca pueden no ser absorbidos tan fuertemente y estar más biodisponibles por esta ruta.
En este contexto, Lynch y Arroyo realizaron un estudio, cuyas conclusiones se publicaron en 2008, sobre los riesgos probables para la fauna anfibia colombiana resultantes de la producción de coca. Para ello examinaron los potenciales efectos de la exposición al glifosato de los anfibios. El análisis se basó en dos aspectos:
Adicionalmente se revisaron las amenazas para la especie, ecológicas y del comportamiento, en relación con la pérdida del hábitat y la exposición potencial a los químicos empleados para la producción de coca.
Basándose en los datos sobre la localización de los anfibios recolectados en Colombia, se obtuvieron registros de 193 especies (28% de la diversidad nacional) de ranas y sapos, encontrados en un perímetro de 10 km de las áreas donde se cultiva coca. Análisis adicionales con software ARC MAP permitieron medir la distancia directa que separaba los lugares de recolección de las ranas, de los campos de coca identificados y de las áreas donde se estaba llevando a cabo aspersión aérea. Los registros dentro o cerca de los campos de coca incluyeron datos de 11 de 13 familias de ranas y sapos que se sabía estaban presentes en Colombia.
De todas formas, en ocasiones las alteraciones del hábitat favorecían a algunos anfibios. Tanto en la Cordillera Occidental (un área originariamente cubierta por bosque montano perenne) como en la Amazonía cercana a Leticia (una región que originariamente fue bosque húmedo bajo), había algunas especies que parecían haberse beneficiado con la intervención humana o la modificación de su hábitat. Estas especies se volvieron comunes en áreas que habían experimentado remoción completa o parcial de la vegetación nativa y eran difíciles de encontrar en búsquedas intensivas en los hábitats naturales boscosos. Dichas especies de anfibios tal vez se volvieron más numerosas al reducirse la necesidad de competir con otras especies pues lo normal era que la mayoría de las especies reaccionasen adversamente a la alteración de su hábitat, en términos de población o visibilidad.
De todas formas las especies que vivían en los lugares situados dentro, cerca o rodeados por las áreas de producción de coca, se limitaban a las que tenían sólo una pequeña parte de su distribución en Colombia, extendiéndose a los países vecinos. Sin embargo, para estas especies, la alta densidad de la producción de coca en las tierras bajas occidentales de Caquetá, Putumayo y Nariño y en las orientales del Cauca implicaba un alto riesgo de exposición a los plaguicidas utilizados para la producción y erradicación de la coca.
Para realizar su investigación, los autores revisaron la colección de anfibios logrando caracterizar (y documentar) la distribución geográfica esperada para 750 especies con un alto nivel de precisión. Además, en trabajo conjunto con la Policía Antinarcóticos, localizaron todos los cultivos de coca conocidos, los cuales fueron georreferenciados de tal manera que pudieron medir con precisión la distancia geográfica entre las poblaciones de anfibios y las áreas en las cuales se empleaban plaguicidas para la producción y erradicación de la coca.
Lynch y Arroyo encontraron que la producción de coca y las aspersiones aéreas para erradicarla estaban restringidas geográficamente a áreas en las que la actividad productiva se podía llevar a cabo sin la intervención del Gobierno. Estas áreas no abarcaban toda la extensión del país ni latitudinal ni altitudinalmente pues la coca usualmente se producía ilegalmente a cotas superiores a 1.000 m. Las 153.134 ha de terreno que fueron objeto de las aspersiones aéreas para erradicación en 2007 representaron sólo el 0,15% de la superficie de Colombia, aproximadamente.
En la revisión de la fauna de anuros de tierras bajas de Colombia se observaron tres áreas que podrían identificarse como áreas calientes de biodiversidad: la primera, en el extremo sur oriental; la segunda, en la mitad septentrional de las tierras bajas del Pacífico y la tercera, en una franja lenticular a lo largo de la base oriental de los Andes, en el sur occidente de Colombia. La producción de coca era modesta en las dos primeras pero evidente en la última. No obstante, las grandes áreas de distribución de la mayoría de las especies se ubicaban fuera de donde las autoridades colombianas se esforzaban en controlar la producción de coca.
Además, las consecuencias de la producción de coca podían ser más severas sólo para un número limitado de especies que escasamente habitaban en el territorio colombiano. Especialmente en Nariño, en Putumayo occidental y en las áreas adyacentes de Cauca y Caquetá, los efectos de la producción de coca y de las aspersiones aéreas para erradicación habían puesto varias especies de ranas en riesgo, por lo menos en términos de su distribución en Colombia. Otras especies también podían estar en riesgo, pero se desconocía su cifra exacta ya que apenas se había investigado. Debido a que estas especies se había encontrado principalmente en Ecuador, se asumía que allí persistían poblaciones saludables.
En general, los riesgos de los plaguicidas utilizados para la producción de coca y las aspersiones para erradicarla debían contextualizarse respecto de la mayor toxicidad de los productos utilizados por los cultivadores y de la sensibilidad de las ranas de Colombia a la mezcla de glifosato y surfactante utilizada en las aspersiones aéreas para erradicación. Ensayos de toxicidad en el laboratorio mostraron que los estadios larvales acuáticos de las especies colombianas no eran diferencialmente sensibles cuando se comparaban con ranas de otros lugares. Cuando se probaron en condiciones reales, en aguas superficiales (15 cm de profundidad) en presencia de sedimento y partículas que absorbían el glifosato y el surfactante, que era más tóxico, la toxicidad se redujo. Los estadios terrestres fueron menos susceptibles que los estadios acuáticos. Por el contrario, algunos de los productos empleados por los cultivadores podían estar más biodisponibles en el medio ambiente y no mitigarse su riesgo.
El efecto del cambio del hábitat asociado a la tala de bosques para la producción de coca sobre los anfibios y otra fauna y flora, era de gran importancia. Alguna idea al respecto fue reportada en la región amazónica de Leticia, donde la riqueza de especies declinó de 98 especies en el área rural a 6 especies en los parques de la ciudad, lo cual refleja los efectos de la alteración y fragmentación crecientes del hábitat.
5.10. RECUPERACIÓN DE TERRENOS DEGRADADOS POR EL CULTIVO DE COCA
5.10.1. Recuperación ambiental en los valles de Apurímac, Ene y Mantaro (Perú)
En los valles de los ríos Apurimac, Ene y Mantaro (VRAEM), el 70% del territorio presenta características netamente forestales, el 23% tiene terrenos accidentados y rocosos y solamente un 7% es apto para labores agrícolas. Sin embargo en el VRAEM, los colonos, con el fin de incrementar sus ingresos económicos, han invadido los terrenos forestales para convertirlos en tierras de cultivo poniendo en grave riesgo gran parte de la flora y la fauna. La pérdida anual de más 7.000 hectáreas de bosques en el VRAEM por la tala ilícita de árboles está ocasionada por la agricultura migratoria de diferentes cultivos pero principalmente de los cultivos ilegales de coca. Las comunidades del VRAEM están expuestas a los deslizamientos de cerros a consecuencia de la citada tala indiscriminada y las lluvias, entre otros factores, ocasionando la degradación de los suelos.
Actualmente existen 29.000 hectáreas de terrenos deforestados y degradados por la acción del hombre sólo en el distrito de Kimbiri. En los suelos degradados en los que se abandona el cultivo de la coca, la invasión del helecho Pteridium representa un serio problema pues retrasa la recuperación de la estructura edáfica y la composición de los bosques y obstaculiza o, en el peor de los casos, imposibilita las labores agrícolas y forestales al obligar a los campesinos a abandonar sus tierras por la fuerte inversión inicial en mano de obra que requiere el abatimiento de la población de helechos, cuyos rizomas con tallos subterráneos forman una densa red bajo el suelo que es extremadamente difícil de remover en su totalidad y prácticamente inmune a los herbicidas. Desafortunadamente, no se trata sólo de una maleza que crece profusamente ahogando pastos y cultivos ya que también es una amenaza para los humanos, en la medida en que afecta su salud y la de sus animales de cría. Al ser ingeridos por el ganado, los helechos producen afecciones graves como avitaminosis, parálisis mecánica, padecimientos hematológicos, ceguera permanente, hemorragias internas y probablemente cáncer. Existen evidencias de que algunos de sus efectos pueden transmitirse al ser humano por medio de la leche de animales expuestas al Pteridium la cual contiene un carcinógeno denominado ptaquilósido en cantidad suficiente para ser el causante o coadyuvante de un muy alto índice de cáncer gástrico, como ya ha sido observado en algunas regiones de Venezuela y de Costa Rica, donde este helecho invade los potreros de producción láctea.
Con este trasfondo, Villagaray[141], en 2014, presentó los resultados de un estudio cuyos objetivos eran determinar el grado de recuperación de suelos degradados por medio de la plantación del paloto (Ochroma pyramidale), kudzú (Pueraria phaseoloides) y desmodium (Desmodium ovalifolium) en terrenos cubiertos de alpillales o helechos (Pteridium aquilinum). La prueba se realizó en una parcela demostrativa degradada por cultivos de coca anteriores, situada en la comunidad de Pichari Alta del VRAEM, con una altitud de 810 m s.n.m., precipitaciones anuales de 1.700 mm y temperatura anual media de 22ºC.
Para el experimento, Villagaray utilizó la tecnología agroforestal de árboles en pastizales. En primer lugar se plantaron ejemplares del árbol paloto y, posteriormente y de manera secuencial, de las herbáceas kudzú y Desmodium ovalifolium (desmodium).
Los resultados (Figura 5.14)[142] demostraron que se habían establecido el kutzu y el desmodium, que eran alimentos apetecibles para el ganado vacuno, ovino, caprino y animales




Manejo de la parcela después de la plantación de paloto Plantaciones de paloto de 11 meses de edad, con kutzú y desmodium sin helechos
Figura 5.14. Evolución del tratamiento agroforestal de la parcela experimental
(Fuente: Villagaray, 2014. Modificada)

Figura 5.15. Materia seca y verde aportada por las distintas herbáceas (Fuente: Villagaray, 2014)
menores como el cuy. Se logró eliminar las plantas invasoras como el helecho alpillo (Pteridium aquilinum) y también el rabo de zorro (Andropogum bicornis) sin emplear productos agroquímicos contaminantes del medio ambiente ni realizar las quemas convencionales que practicaban generalmente los productores en los meses de junio a septiembre.
En la Figura 5.15[143] se puede observar la cantidad de materia seca y verde aportada por las distintas especies herbáceas. El ella se aprecia que el kutzu era el que incorporaba la mayor cantidad de materia, seca y verde, al suelo en comparación con las otras herbáceas.
En los 9 meses que duró el tratamiento del terreno de la parcela experimental, aumentó el pH (de 5,2 a 6,13), mejoró el contenido en nitrógeno, potasio, calcio, magnesio y materia orgánica, disminuyó en aluminio, sodio y fósforo y, en definitiva, quedó preparada para incorporar nuevos cultivos de calidad como cacao, café, cítricos y otros frutales.
5.10.2. Recuperación ambiental en Rupa Rupa (Huánuco, Perú)
La degradación del suelo está considerada como el mayor problema ambiental que conmina la producción mundial de alimentos y una de las cuatro principales amenazas para el desarrollo sostenible de los terrenos agrícolas. La degradación de los suelos tras ser empleados en el cultivo de coca abarcaba grandes extensiones en Perú, por lo que Calixto[144] planteó un estudio conducente a determinar el resultado de aportar Inga edulis en la recuperación de tales suelos degradados por la mala praxis en el cultivo de coca. Esta especie es un árbol leguminoso, semejante a la mimosa, de copa densa, ancha, aparasolada, que alcanza alturas de hasta 30 m, con diámetros del tronco comprendidos entre 30 y 60 cm. Se cultiva para aprovechar sus grandes vainas comestibles; a los efectos que interesan, tiene la propiedad de fijar el nitrógeno lo que permite la rotación de cultivos (Figura 5.16)[145].


Figura 5.16. Inga edulis (Fuente: Jardín Botánico Universidad de Málaga; Monaco Nature Encyclopedia)
La prueba fue realizada en el caserío Buenos Aires, distrito Rupa Rupa, provincia Leoncio Prado, departamento Huánuco durante dos años. Sus resultados se presentaron en 2018. Calixto utilizó una parcela de 0,5 ha aproximadamente, en la que se plantaron plantones de Inga edulis.
Este terreno formaba parte de un parcela de 5 ha que estuvo cultivada con coca durante 20 años aproximadamente; el suelo había tenido un periodo de descanso de 5 años.
La parcela en ensayo fue dividida en tres zonas (A, B y C) para la recolección de las muestras de suelo de acuerdo a las características topográficas del terreno. En ella se plantaron 556 plántulas de Inga edulis en un marco de 3×3 m, al tresbolillo, para aprovechar al máximo el área a revegetar.
Se tomaron 30 muestras de la zona A, 18 de la zona B y 16 de la zona C, a la profundidad de 0-30 cm. Se recolectaron además muestras simples de cada zona a la profundidad 30-50 cm. Con el primer lote de 30 muestras se prepararon tres (denominadas compuestas); las tres muestras del segundo se conservaron como muestras simples. En total, seis muestras del terreno. De todas ellas se determinaron la materia orgánica, el pH, el fósforo, la saturación de aluminio, la CICe[146], las bases totales (Ca+Mg+K) y el potasio.
Para recolectar los datos de crecimiento de Inga edulis se midieron la altura y diámetro, registrando solamente la planta más pequeña y la más grande de cada hilera, calculándose el promedio de ambas. Además de ellos se registró la supervivencia de los plantones.
El muestreo descrito para suelos e Inga edulis se realizó al principio y al final del ensayo (2 años). El resumen de los resultados se muestra en la Tabla 5.3[147].
|
PARÁMETRO |
PROFUNDIDAD SUELO |
||
|
0-30 cm |
30-50 cm |
||
|
Materia orgánica |
Antes Después |
1,86 3,14 |
0,98 1,36 |
|
pH |
Antes Después |
4,50 4,36 |
4,58 4,47 |
|
Fósforo |
Antes Después |
6,48 3,82 |
6,00 3,44 |
|
Saturación Al |
Antes Después |
64,95 49,63 |
54,57 52,19 |
|
CICe |
Antes Después |
6,19 8,46 |
6,08 7,33 |
|
Bases totales |
Antes Después |
1,45 4,17 |
1,36 3,61 |
|
Potasio |
Antes Después |
0,28 0,35 |
0,26 0,29 |
Tabla 5.3. Resultados del tratamiento del suelo (Fuente: Autor con datos de Calixto, 2018)
El incremento de materia orgánica detectado a una profundidad de 0 a 30 cm sin duda se debió a que en esta zona se encontraba el 90% de las raíces de Inga edulis. En este espesor, según los índices al uso, el suelo pasó de ser de baja fertilidad (1,86%) a alta fertilidad (3,14%).
El pH del suelo apenas varió, demostrando el carácter ácido que presentan.
El contenido en fósforo decreció de forma similar en las dos zonas (0-30 cm, 30-50 cm). Esta disminución fue interpretada por Calixto como debida a la asimilación por Inga edulis durante dos años que incrementó significativamente su tamaño. El fósforo sería devuelto progresivamente al terreno a través de la caída de las hojas.
El menor contenido en aluminio suponía una mejora relevante del terreno que quedaba abierto al crecimiento de otras especies vegetales.
El incremento significativo en la banda superficial del terreno (de 6,19 meq/100g a 8,46 meq/100g), permite clasificarlo como suelo de fertilidad media según este indicador.
Los mayores valores de las bases totales (de 1,45 meq/100g a 4,17 meq/100g en la banda superficial) indica que los nutrientes del suelo habían aumentado y podrían sostener el crecimiento de otras especies.
El aumento de potasio significaba que, de acuerdo con este indicador, el suelo más superficial había pasado de tener fertilidad media (0,28 meq/100g) a fertilidad alta (0,35 meq/100g).
Los resultados de la capa superior de suelo se prepararon para poder calcular con sus parámetros el Índice de Fertilidad Química del Suelo de Parent (IFQ). La Tabla 5.4[148] los muestra, y su sumatorio simple permite calcular el Índice de Fertilidad IF. Según el mismo, la fertilidad del suelo pasó de ser baja (7) a moderada (8,5).
|
PROFUNDIDAD |
DENSIDAD DE RAICES DE Inga edulis |
PERIODO |
|
|
|
IFQ |
|
|
|
IF |
|
M.O. |
pH |
P |
Sat. Al |
CICe |
BT |
K |
||||
|
0-30 cm |
90% |
Inicio |
1 |
1 |
2 |
0,5 |
1 |
0,5 |
1 |
7 |
|
Final |
2 |
1 |
1 |
0,5 |
1 |
1 |
2 |
8,5 |
Tabla 5.4. Cálculo del Índice de Fertilidad Química del suelo
(Fuente: Calixto, 2018. Modificada)
En lo relativo a la supervivencia de los plantones de Inga edulis, de los 556 iniciales sobrevivieron 501, es decir, el 90,1%. La evolución de la talla y del diámetro del tronco de los plantones (valores promedio) se muestra en la Tabla 5.5[149].
|
DIMENSIÓN |
INICIAL |
FINAL |
|
Altura (m) |
0,40 |
1,93 |
|
Diámetro tronco (cm) |
1,50 |
13,80 |
Tabla 5.5. Evolución medidas de los plantones
(Fuente: Autor con datos de Calixto, 2018)
En conclusión, la autora demostró que el Inga edulis aportaba fertilidad química del suelo, produciendo un incremento significativo de materia orgánica, potasio, capacidad de intercambio catiónico y bases totales y una disminución del fosforo (que es un nutriente necesario para el crecimiento de la planta que sería devuelto al sistema con la caída de las hojas), y de la saturación de aluminio. El pH se mantuvo casi constante durante los 2 años que duró el estudio
5.11. CULTIVO ILEGAL DE COCA EN ESPACIOS PROTEGIDOS
Un problema especial que ocasiona el cultivo ilegal de coca es cuando se realiza en lugares de especial relevancia ecológica y/o cultural que gozan de la protección del Estado. Este asunto ha sido investigado por Bernal y colaboradores en Colombia, en donde reviste especial gravedad[150]. En Perú y Bolivia la incidencia es menor y los estudios y la adopción de medidas correctoras no están tan desarrollados.

Figura 5.17. Parques Nacionales Naturales de Colombia afectados por cultivos ilícitos
(Fuente: Bernal et al, 2020)
En 2019, el 47% de los cultivos de coca en Colombia estaban ubicados en 15 de las 54 áreas protegidas del Sistema de Parques Nacionales Naturales (SPNN), resguardos indígenas y tierras de comunidades negras (Figura 5.17)[151]. En total sumaban 6.785 ha de cultivo que representaban un riesgo para la biodiversidad y los ecosistemas agravado por la práctica de quemas, presencia de ganadería y acaparamiento de tierras. La existencia de estos cultivos está asociada y es impulsada por grupos armados ilegales que afectan la seguridad de las autoridades ambientales y a las poblaciones de los PNN y sus zonas aledañas. Muchas familias tienen una elevada dependencia de esta economía ilegal. En dichas áreas, además de las actividades comentadas, se practica la minería, la caza ilegal y la siembra de otros cultivos que no están permitidos.
La normativa que rige a los PNN define los usos permitidos a las comunidades que los habitan (22.000 familias en 2015) con el fin de regular las prácticas que pueden causar daños o representar un riesgo para el medio ambiente y el acervo cultural de estas zonas.

Superficies expresadas en miles de hectáreas
Figura 5.18. La evolución de los cultivo de coca en los PNN colombianos y en el país
(Fuente: Bernal et al, 2020)
La evolución de la superficie cultivada de coca en los PNN colombianos entre 2001 y 2019, comparada con los implantados en el país, se muestra en la Figura 5.18[152]. La tendencia de ambas es similar, alcanzando un mínimo histórico en 2013, momento a partir del cual experimentaron un rápido incremento llegando a su máximo nivel en los PNN en 2017 con 8.301 ha de los 14,4 millones de hectáreas protegidos en tierra firma a nivel nacional.
La evolución de los cultivos de coca en estos espacios naturales está relacionada con las dinámicas políticas, económicas y sociales que suceden en las regiones y municipios donde se encuentran. Los factores que la explican son variados, aunque los autores consideran que ninguno de los cultivos se debe al uso tradicional de la hoja de coca.
Por una parte lado hay que mencionar a los procesos de colonización y poblamiento en los parques que, ocasionalmente, casos han estado acompañados por la expansión de cultivos ilegales, especialmente de coca y amapola. Esta ocupación obedece a diversas causas entre las que pueden citarse la violencia y el conflicto de los grupos armados y narcotraficantes, la falta de tierras disponibles dentro de la frontera agropecuaria, el declive de las economías regionales e, incluso, algunos procesos de colonización promovidos por el propio Estado. Cabe señalar que aunque la Constitución colombiana establece que nadie puede establecer una relación de tenencia formal con esos predios una vez creada el área protegida, en diversos casos estaban ocupados con anterioridad a su declaración como PNN. El proceso de colonización se ve favorecido por ciertas condiciones que caracterizan estos lugares, como son su difícil acceso, la gran extensión, la reducida presencia del Estado en ellos y una localización geográficamente estratégica para el cultivo, procesamiento y/o tráfico de cocaína.
Por otra parte, se encuentran los efectos colaterales que han acompañado a las intervenciones del Estado, entre los que puede citarse el impacto de la erradicación forzada de plantas de coca, que han aumentado los cultivos ilícitos en las áreas protegidas. Esta dinámica se incrementó con el uso de la fumigación aérea, en la medida en que la normativa prohíbe el uso de esta herramienta dentro de los PNN, debido a que, sin este factor disuasivo, los cultivos se terminaron desplazando a estos espacios.
El número de personas que se encuentran en las áreas del SPNN y dependen, directa o indirectamente, de los cultivos ilícitos es difícil de calcular, estimándose en unas 3.800 familias. Esta población presenta características y condiciones diferenciadas en su relación con los cultivos ilícitos y el acceso a la tierra, existiendo una variada tipología de casos, desde cultivadores de coca con título de propiedad sobre la tierra a simples recolectores de la hoja, cultivos implantados total o parcialmente dentro de las áreas protegidas, cultivadores que residen dentro o fuera de las mismas, los integrantes de comunidades indígenas y negras que tienen cultivos de coca, destinados a usos no tradicionales, en territorios colectivos que se traslapan con los PNN. etc. A mayores habría que considerar otros tipos de actores vinculados al cultivo ilícito de coca que son los grupos armados, facciones criminales y personas que son considerados como grandes cultivadores cuya problemática debe resolver la fuerza pública y la justicia.
La información socioeconómica sobre las personas dedicadas al cultivo de la coca en los PNN es escasa; los datos conocidos apuntan a que su situación es similar a la de las poblaciones que tienen cultivos de coca en otras zonas del país, con ingresos que, para una mayoría de ellas, no superan la línea de pobreza constituyendo los cultivos ilícitos la única alternativa económica para muchas familias. De hecho, el 65% del total de la población rural residente en los PNN ha sido clasificada en situación de pobreza según el índice de DANE Pobreza Multidimensional ajustado, un 19,4% más que la media del país, que es de 45,6%. Esto indica que la población asentada en las áreas del SPNN se halla entre la más pobre y vulnerable del país.
Los impactos de los cultivos de coca en los PNN son de diverso tipo:
Ante esta situación, el Estado colombiano ha intervenido para disminuir la superficie ocupada por los cultivos de coca en los PNN, minimizar sus impactos y ofrecer alternativas a las familias que dependen económicamente de este recurso. Al respecto, las acciones son de dos tipos, antidroga y ambientales.
Aplicando una política antinarcóticos, las autoridades han priorizado el uso de dos herramientas: la erradicación forzada, conducente a reducir la superficie cultivada de coca, y los programas de desarrollo alternativo, que pretenden dar una respuesta a largo plazo y generar las condiciones para el tránsito a la economía legal de las familias dependientes de estos cultivos. La primera, con mucho, ha sido la más efectiva.
Desde el punto de vista ambiental, la respuesta oficial se ha basado en la aplicación de dos tipos de políticas:
En lo que respecta a la erradicación forzosa, la Figura 5.19[153] muestra la comparativa de las superficies de coca censadas en PNN versus la de coca erradicada de ellas, entre 2007 y 2019. En este período, la fuerza pública erradicó 26.158 ha de coca en 31 PNN.

Figura 5.19. Superficies de coca censadas en PNN versus las erradicadas (Fuente: Bernal et al, 2020)
De la comparación de los dos tipos de superficies consideradas se aprecia que, en los últimos años, mientras que las hectáreas de coca han aumentado, la erradicación ha sido muy irregular y fue especialmente reducida entre 2014 y 2016, cuando el ritmo de crecimiento de los sembradíos de coca aumentó sensiblemente. La comparación también permite ver el bajo nivel de eficiencia de la erradicación para controlar los cultivos en los PNN. Por ejemplo, en el periodo 20172018, para reducir en un 5% (8.301-7.844=457 ha) los cultivos de coca en estos territorios, se tuvieron que erradicar un total de 4.230 ha.
Cabe señalar que en 2015 el Estado decidió poner en marcha la Estrategia Integral de Sustitución de Cultivos Ilícitos, cuyo objetivo es combatir eficazmente el problema del narcotráfico en todos los eslabones de la cadena. En ella se planteó la creación de un Plan Especial para los Parques Naturales, orientado a la erradicación voluntaria, relocalización e implementación de actividades afines a la conservación de las áreas protegidas del Sistema de Parques Nacionales. Con la aprobación del Acuerdo de Paz entre el gobierno colombiano y las FARC, este Plan Especial fue reemplazado por el Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos Ilícitos (PNIS).
Por su parte, los programas de desarrollo alternativo comenzaron en 2018, priorizándose la intervención en nueve áreas protegidas en el período 2019-2020, cuyos resultados no han sido recogidos por el informe de Bernal et al, que es anterior a la finalización de los mismos, aunque su realización ha mostrado tener ciertos problemas.
En Bolivia la problemática del cultivo en reservas naturales tiene mucha menor importancia que en Colombia. De acuerdo con la UNODC[154], en 2020 se detectaron plantaciones de coca en 6 de las 22 Áreas Protegidas (APs) del país (Figura 5.20)[155][156]. La superficie ocupada era pequeña, pero aumentó entre 2019 y 2020 de 315 a 454 ha, incrementándose un 44% en promedio pese a que en

Figura 5.20. Cultivos de coca en Áreas Protegidas bolivianas (2020) (Fuente: UNODC, 2021. Modificada)
dos de dichas áreas se apreció una disminución de la superficie de cocales. De todas formas, teniendo en cuenta que la superficie de APs bolivianas suma 17.070.000 ha, la parte afectada por cultivos cocaleros es despreciable.
La tendencia creciente fue la misma a nivel de los sembradíos de coca del país, pasándose de una superficie cultivada de 25.500 ha (2019) a 29.400 ha (2020), con un incremento del 15% (Figura 5.21)183. Por el contrario, igualmente a escala nacional, en la misma figura se aprecia la evolución de la superficie sometida a Racionalización/Erradicación, que lo hizo en sentido contrario, disminuyendo drásticamente en 2020.

Figura 5.21. Superficie de coca sometida al programa de Racionalización /Erradicación y superficie con cultivo de
coca, ambas a escala nacional (Fuente: UNODC, 2021)
En lo que respecta específicamente a los cultivos de coca en las APs, su peso porcentual respecto de la superficie cocalera del país es muy pequeño (1,5%). Por la reducida superficie afectada no presenta la importancia que en Colombia.
El informe de la UNODC sobre monitoreo del cultivo de coca no aporta información sobre medidas específicas adoptadas para hacer frente al cultivo ilegal de coca en las APs bolivianas pero recomienda en sus conclusiones impedir sistemáticamente la proliferación de cultivos excedentarios de coca en los Parques Nacionales y Áreas Protegidas mediante la erradicación de estos cultivos.
En el Perú, la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (DEVIDA) ha reportado las cifras correspondientes a superficies cultivadas en 2019 y 2020184, discriminadas para el país, para las Áreas Naturales Protegidas (ANP) y para las denominadas Zonas de Amortiguamiento (ZA) de las anteriores. Los resultados se muestran en la Tabla 8.14.
Las superficies afectadas en las ANP son pequeñas y su ubicación puede apreciarse en la
183
OFICINA DE LAS NACIONES UNIDAS CONTRA LA DROGA Y EL DELITO (UNODC). Monitoreo … Pág.
48.
184
(1) COMISIÓN NACIONAL PARA EL DESARROLLO Y VIDA SIN DROGAS (DEVIDA). DEVIDA reporta
61.777 hectáreas de cultivos de coca en producción al 2020. Plataforma Digital Única del Estado Peruano. 24 de octubre de 2021. https://www.gob.pe/institucion/devida/noticias/548304–devida–reporta–61–777–hectareasde–cultivos–de–coca–en–produccion–al–2020/. Consultada el 3 de mayo de 2022. (2) OBSERVATORIO PERUANO DE DROGAS. Monitoreo de la superficie cultivada con arbusto de coca en producción, Perú2019. Reporte N. 02. Noviembre 2020.
|
ÁREA |
SUPERFICIE DE COCALES (ha) |
VARIACIÓN 2019/2020 (%) |
|
|
2019 |
2020 |
||
|
Total Perú |
54.655 |
61.777 |
+13 |
|
Areas Naturales Protegidas |
218 |
260 |
+19 |
|
Zonas de Amortiguamiento |
6.806 |
9.150 |
+34 |
Tabla 8.14. Superficies cocaleras en Perú (Fuente: Autor con datos de DEVIDA)

Figura 5.22. Áreas Nacionales Protegidas y Zonas de Amortiguamiento afectadas por cultivo de coca
(Fuente: Observatorio Peruano de Drogas, 2020. Modificada)
Figura 5.22[157]. En 2019 afectaban a 8 de las 74 ANP[158] peruanas y a 19 ZA de ellas y de otras ANP. Lo reseñable es que la superficie cultivada de coca en las ANP ha tenido un incremento del 19% entre 2019 y 2020 y del 34% en las ZA, confirmando una tendencia creciente que lleva detectándose una década a causa del cultivo ilícito. El monitoreo del 2019 evidencia, sin embargo, desaceleración en el crecimiento en algunas de estas zonas. Afortunadamente para los espacios naturales peruanos, el cultivo de coca es más intensivo en las ZA que en las ANP. Así, las primeras sustentan el 0,4% de la superficie cultivada total mientras que las segundas reúnen el 14,8% del área cocalera total nacional.
Las iniciativas anticocaleras oficiales se basan en la reactivación de la economía en las cuencas cocaleras del país, asegurando la promoción del desarrollo en zonas altamente vulnerables al narcotráfico. Son lideradas por DEVIDA con la colaboración de UNODC y de la Unión Europea. La entidad peruana también trabaja con diferentes instituciones públicas en el Sistema de Información para Lucha contra las Drogas (SISCOD), que incluye un nuevo modelo de monitoreo de cocaína para conocer el comportamiento del narcotráfico más allá de la cantidad de hectáreas cultivadas de hoja de coca. En 2020, DEVIDA tenía previsto invertir 152 millones de soles en proyectos y actividades de desarrollo alternativo, en beneficio de más de 40.000 familias agricultoras, entre ellos el fomento del cultivo de café, cacao y plátano y la cría de alpacas (pacos) y truchas en piscigranjas. Algunos de estos proyectos ya producido sus primeros frutos para los beneficiarios[159].
6. PRINCIPIOS ACTIVOS DE LA HOJA DE COCA
6.1. PRINCIPIOS ACTIVOS Y SU UTILIDAD PRÁCTICA
Los múltiples principios activos que contiene la hoja de coca le confieren un carácter de vegetal casi único. La peruana Empresa Nacional de la Coca (ENACO) ha realizado análisis detallados de los componentes químicos presentes en las hoja de la variedad Erythroxylum coca[160]. A la vista de los mismos, ENACO sugiere múltiples usos posibles de la hoja, con la ventaja añadida de que dichos compuestos son fácilmente obtenibles en frío lo que garantiza su inalterabilidad en el proceso de extracción.
El estudio de compuestos nitrogenados dio positivo para alcaloides de la cocaína y afines, con gran actividad fisiológica. Son anestésicos locales y estimulantes del sistema nervioso central. Así mismo, se detectó la presencia de aminoácidos (componentes de las proteínas) que constituyen una clase importante de alimento.
El estudio para acetogeninas dio positivo para taninos y flavonoides. Los taninos poseen acción astringente y, por lo tanto, precipitan las proteínas y constriñen los pequeños vasos, detienen las hemorragias y son útiles en tejidos dañados, inflamados y ulcerados, en donde actúan protegiendo y previniendo irritaciones externas formando una capa protectora antiséptica bajo la cual tiene lugar la regeneración de los tejidos. Han demostrado también actividad antibiótica por su propiedad de coagular el protoplasma bacteriano destruyendo el microorganismo. Los taninos pueden ser utilizados en úlceras gingivales por su actividad anti inflamatoria y protectora, promoviendo la curación. Poseen, igualmente, actividad citostática y actividad antineoplásica. Los flavonoides poseen actividad antiviral, anti inflamatoria y citotóxica.
El ácido ascórbico, también detectado en la hoja de coca, favorece la curación y mantiene la integridad de las mucosas y previene las hemorragias de los vasos capilares. En combinación con los flavonoides, refuerza las paredes de estos conductos sanguíneos.
Dentro de los compuestos isoprenoides se determinaron triterpenoides, saponinas, aceites volátiles y carotenoides.
Los triterpenoides han demostrado tener también actividad anti inflamatoria por su similitud estructural de los esteroides.
Las saponinas son conocidas por su acción expectorante y antitusiva y tienen importancia económica debido a su fácil conversión a hormonas esferoides.
Los aceites volátiles son constituyentes farmacológicamente activos. La mayoría tiene actividad antibacteriana y pueden tener valor terapéutico en infecciones orales. Varios poseen valor por su acción anti inflamatoria y anestésica; esto último es de gran importancia como agente anti irritante y balsámico, reduciendo la inflamación y el dolor.
Los carotenoides son conocidos por tener valor nutricional como provitamina A. Dentro de los carbohidratos fueron encontrados poliosas y almidón de gran valor energético.
A la vista de esta relación es evidente que la hoja de coca constituye una fuente muy rica de sustancias químicas de alto valor medicinal y presenta un gran potencial farmacológico. Estas sustancias y otras no analizadas son las responsables del efecto positivo que el consumo tradicional produce en la fisiología de los indígenas andinos.
|
ENFERMEDAD |
ALTIPLANO |
VALLE |
TRÓPICO |
|
Dolor de estómago Hinchazones Luxaciones Fracturas Partos Dolores de cabeza Resfriados Dolores de muelas Heridas contusas |
63 % 4 % 2 % 1 % 1 % 7 % 18 % 4 % 4 % |
66 % 3 % 2 % 1 % 0,1 % 6 % 15 % 2 % 4 % |
61 % 3 % 2 % 0,4 % 0,2 % 9 % 24 % 1 % 4 % |
Tabla 6.1. Enfermedades y lesiones comunes tratadas con coca
(Fuente: Jordán et al, 1989. Modificada)
La Tabla 6.1[161] muestra las enfermedades que tradicionalmente son curadas en Bolivia mediante tratamientos de los que forma parte la hoja de coca, individualizados por regiones ecológicas. De entre ellas destaca significativamente el dolor estomacal, seguido de los resfriados. Quizás por ello es una costumbre extendida entre la población tomar un mate de coca después de las comidas o para entrar en calor en épocas frías.
6.2. METABOLITOS SECUNDARIOS
Las plantas producen una gran cantidad de compuestos químicos que, históricamente, se han clasificado como metabolitos primarios y secundarios. Los primarios son los únicos que, por definición, son esenciales para el crecimiento, desarrollo y reproducción de las células. Por el contrario, los secundarios son aquellos que no son esenciales para la vida de la planta. Pese a ello, hoy en día es admitido de forma general que los metabolitos secundarios tienen un importante rol en la supervivencia de la planta como un todo, por ejemplo, en la comunicación entre plantas, atrayendo agentes polinizadores o como defensa contra herbívoros y agentes patógenos.
Por tanto, se denominan metabolitos secundarios a una amplia variedad de moléculas orgánicas que no parecen tener una función directa en procesos fotosintéticos, respiratorios, asimilación de nutrientes, transporte de solutos o síntesis de proteínas, carbohidratos o lípidos. Son originados por las plantas a partir del carbono asimilado y de la energía disponible para los procesos internos. En la coca se pueden encontrar diversos metabolitos secundarios siendo los más estudiados e importantes los alcaloides, los flavonoides (que ya se han citado) y los terpenos.
Los alcaloides son moléculas heterocíclicas básicas que contienen nitrógeno en su estructura, los cuales han sido biosintetizados a partir de aminoácidos. Como precursores, poseen actividad farmacológica significativa y han sido empleados a lo largo de la historia. Al tener el nitrógeno un estado de oxidación negativo, puede formar sales cuando es combinado con ácidos haciéndolos solubles en agua. La mayoría de los alcaloides son sólidos cristalinos, blancos o incoloros, de sabor amargo, punto de fusión definido y peso molecular alto, y ópticamente activos a excepción de los derivados de purina. Son producidos por las plantas posiblemente como defensa ante herbívoros o depredadores. La cocaína y otros alcaloides de la especie Erythroxylum coca pertenecen al grupo de los alcaloides heterocíclicos derivados del tropano de los cuales la coca produce un cierto número cuyas peculiaridades se comentan en el capítulo siguiente.
Los flavonoides presentan una cierta diversidad pero todos contienen quince átomos de carbono en su núcleo básico y están dispuestos en una configuración C6- C3 -C6, en la que dos anillos aromáticos A y B están unidos por una unidad de tres átomos de carbono que pueden formar o no un tercer anillo C. En el género Erythroxylum se han encontrado diversos flavonoides: en E. coca var. ipadu están presentes cinco conjugados de taxifolina y un O-conjugado de quercetina; en la especie E. novogranatense var. truxillense están un O-conjugado de quercetina, Oconjugado de fisetina, y dos O-conjugados de kaempferol. En los extractos de las hojas de la especie E. coca var. coca se han encontrado seis O-conjugados del eriodictiol y en la especie E. novogranatense. var. novogranatense existen dos O-conjugados de luteolina y tres O-conjugados de kaempferol.
Los terpenos son un grupo de sustancias que se pueden biosintetizar a partir del isopreno (2-metil butadieno). En el aceite esencial de E. coca var. coca se han encontrado varios terpenos como β-pineno (monoterpeno), β-mirceno (monoterpeno) y nerolidol (sesquiterpeno)[162].
6.3. GENERALIDADES SOBRE LOS ALCALOIDES Y LA COCAÍNA
Los alcaloides se definen como compuestos cíclicos que contienen nitrógeno en un estado de oxidación negativo, cuya distribución está limitada a los organismos vivos. Constituyen uno de los grupos de productos naturales más importante pues, de los 50.000 conocidos, unos 12.000 son alcaloides.
Por su abundancia y variadas propiedades han sido usados por el ser humano desde el principio de la civilización como medicinas, venenos, drogas, infusiones, etc. Ejemplos de alcaloides son la cafeína, la nicotina, la morfina, la codeína, la teobromina, relacionada con el sabor amargo del chocolate, o la ouabaina, que incluso hoy en día se emplea en zonas de África y Sudamérica para fabricar dardos venenosos.

Figura 6.1. Estructura de los alcaloides de tropano y de la cocaína (Fuente: Pardo, 2011. Modificada)
Dentro de los alcaloides, la familia de los tropánicos es de las más importantes. Se caracterizan por tener una estructura química con un núcleo 8-azabiciclo[3.2.1], más conocido como anillo de tropano (Figura 6.1)[163]. La presencia de estos alcaloides es notable en varias familias botánicas, entre ellas la Erytroxylaceae.
Por sus efectos anticolinérgicos, antiinfecciosos y analgésicos, los alcaloides tropánicos se han utilizado con fines medicinales e, incluso en la actualidad, tienen aplicaciones médicas. Uno de los tropánicos más comunes es la cocaína (ver Figura 6.1).
Hoy en día se conocen unas 230 especies dentro del género Erythroxylum, la mayoría de ellas distribuidas en Sudamérica, pero también en África, India y Australia. De éstas, solamente dos y sus variedades contienen cocaína en cantidades aproximadas del 1% (materia seca), E. coca var. coca, E. coca var. ipadu, E. novogranatense var. novogranatense y E. novogranatense var. truxillense. El uso de estas plantas se remonta a varios miles de años atrás siendo las cuatro variedades citadas producto de la selección humana con objeto de conseguir progresivamente mayores efectos estimulantes. Sólo así se explica el elevado contenido en cocaína en dichas variedades cultivadas ya que pocas plantas almacenan metabolitos secundarios en cantidades próximas al 1%.
El efecto estimulante de la cocaína se debe a que inhibe la reabsorción del neurotransmisor dopamina en el cerebro. Puesto que los receptores de la dopamina están involucrados en el control de las respuestas de placer, la cocaína estimula los centros capaces de producirlo (centros de placer).

Figura 6.2. Erythroxylum coca (Fuente: Ruiz y Pavón, 1800. Modificada)
Aunque hoy día su uso médico es muy limitado, la cocaína se ha empleado, por ejemplo, como anestésico en cirugía nasal y ocular, en oftalmología para dilatar la pupila, o para el tratamiento de úlceras en la boca193.
Las propiedades más sobresalientes de la hoja de coca se deben al efecto de una serie de alcaloides que forman parte de su composición química, el más importante de los cuales es la cocaína.
|
ELEMENTO ANALIZADO |
COCA DE TOTORA (%) |
COCA DE LA PAZ (%) |
|
Almidón Goma Ácido péptico Azúcar Fibrina Leñoso Cocaína Clorofila y grasa Ceniza Agua |
23,9 1,2 2,2 17,5 7,5 29,7 1,0 1,0 5,0 11,0 |
23,9 1,3 2,2 17,6 7,6 29,8 0,4 1,0 5,1 11,1 |
|
TOTAL |
100,0 |
100,0 |
Tabla 6.2. Análisis de la hoja de coca (1886) (Fuente: Soria, 1998)
Posiblemente como consecuencia de los efectos apreciados en el uso de la cocaína, en 1886, las droguerías de Berlín solicitaron a la casa Fricke que les enviara coca de los yungas de Cochabamba; una vez recibida, se efectuaron análisis de la coca de Totora y de La Paz llegándose a los resultados que se indican en la Tabla 6.2[164]. Valga este análisis como referencia temprana y rudimentaria de la composición de la hoja de coca.
6.4. LOS ALCALOIDES DE LA COCA
En 1971 Espinel y Guzmán[165] supieron de la presencia de alcaloides no descritos hasta la fecha en E. novogranatense por lo que decidieron estudiarlos e identificarlos para su posible empleo en medicina. Las autoras enumeraron los nueve alcaloides hallados hasta la fecha en las hojas de coca según los datos bibliográficos, que se indican en la Tabla 6.3[166][167]96, y los caracterizaron por su fórmula química y su temperatura de fusión o ebullición, según los casos.
|
GRUPO DE ALCALOIDE |
ALCALOIDE |
|
Grupo de la cocaína |
Cocaína Cinamilcocaína α-Truxilina β-Truxilina |
|
Grupo de la tropeína |
Tropococaína |
|
Grupo de la acilecgonina |
Benzoilecgonina |
|
Grupo de la higrina |
α-Higrina β-Higrina Cuscohigrina |
Tabla 6.3. Alcaloides detectados en las hojas de coca (1971)
(Fuente: Autor con datos de Espinel y Guzmán)
Seguidamente procedieron a analizar las hojas, encontrando cocaína y tres alcaloides más que identificaron como benzoilecgonina, cinamilcocaína y tropococaína, es decir, ninguno que no se supiera que contenían las hojas de coca. La proporción relativa de los cuatro en las muestras analizadas se indica en la Tabla 6.4[168].
|
ALCALOIDE |
PORCENTAJE |
|
Cocaína Cinamilcocaína Benzoilecgonina Tropococaína |
62,25 16,33 13,61 7,8 |
Tabla 6.4. Proporción de alcaloides en E. novogranatense
(Fuente: Autor con datos de Espinel y Guzmán)
Poco después, en 1975 un equipo de la Universidad de Harvard (Estados Unidos) analizó las variedades cultivadas de coca en las que aisló catorce alcaloides, la mayor parte de los cuales pertenecían a la serie del tropano tales como atropina y escopolamina; en conjunto constituían fundamentalmente una combinación de ecgoninas, tropeínas e higrinas[169]. Los alcaloides detectados eran benzoilecgonina, cocaína, metilcocaína, metilecgonina, cinamilcocaína, dihidroxitropano, tropococaína, benzoiltropina, higrina, higrolina, cuscohigrina, alfa truxilina, beta truxilina y nicotina. En dicho estudio se calculó que el contenido en alcaloides en las hojas de coca, dependiendo de la variedad de la planta, variaba del 0,25% al 2,25% de su peso.
Posteriormente, en 1977, Holmstedt y colaboradores[170] analizaron 62 muestras de plantas de 13 especies de coca, entre ellas las más afines a las variedades de coca cultivadas, para conocer su contenido en cocaína. Las muestras fueron tomadas de ejemplares naturales y comprados en los mercados de Colombia, Perú y Bolivia. Tras los análisis solo detectaron el alcaloide en las hojas de E. coca y E. novogranatense, incluida la variedad E. novogranatense var. truxilense, en cantidades que se muestran en la Tabla 6.5[171]. También hallaron una pequeña cantidad en las ramitas de E. novogranatense (0,13%) y nada en las semillas de E. coca.
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VARIEDAD COCA |
PAÍS |
Nº MUESTRAS |
COCAÍNA (%) |
|
|
Rango |
Promedio |
|||
|
E. coca |
Perú-Bolivia |
16 |
0,13-0,86 |
0,66 |
|
E. novogranatense |
Colombia |
10 |
0,17-0,76 |
0,46 |
|
E. novogranatense var. truxilense |
Perú |
1 |
0,71 |
0,71 |
Tabla 6.5. Cocaína en cocas cultivadas (Fuente: Autor con datos de Holmstedt et al, 1977)
No obstante, los autores reconocían que en su investigación sólo habían buscado cocaína pero que podía haber otros alcaloides en las especies sin cocaína, como ya había sido reportado desde época tan temprana como 1938 en Panamá y Sudamérica. Admitían que los conocimientos sobre alcaloides eran rudimentarios y abogaban por la necesidad de realizar más estudios que profundizasen en aclarar la distribución y variación de estos compuestos dentro del género Erythroxylum y su potencial utilidad en la sistemática.
Una novedosa investigación sobre la distribución de cocaína y cinamilcocaína en los distintos tejidos de las plantas de coca fue realizada por Youssefi, Cooks y McLaughlin[172] en 1979. Para ello contaron con dos colecciones de plantas de E. coca cuyos elementos analizaron mediante espectroscopia de energías cinéticas de iones analizada por masas (MIKES). En cada una de las colecciones, denominadas Tingo María y Trujillo que representaban dos zonas distintas de Perú, analizaron hojas de diferentes tamaños y edades, ramitas y frutos llegando a los resultados que muestra la Tabla 6.6[173].
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COLECCIÓN |
PARTE DE LA PLANTA |
CINAMILCOCAÍNA (%) |
RELACIÓN COCAÍNA/ CINAMILCOCAÍNA |
|
Tingo María |
Hoja pulverizada (control) Margen de la hoja Margen de la hoja Margen de la hoja Margen de la hoja Margen de la hoja Centro de la hoja (con nervios) Centro de la hoja (sin nervios) Centro de la hoja (sin nervios) Peciolo de la hoja Ramita Ramita Ramita Fruto pulverizado (control) Centro del fruto Interior del fruto Exterior del fruto Rabo del fruto |
2,3 4,2 3,6 2,3 1,8 1,1 6,1 2,6 1,1 6,4 33 30 9 51 No detectable 68 33 50 |
43 23 27 42 54 90 15 37 90 15 2,1 2,3 10 1,0 No detectable 0,47 2,0 1,0 |
|
Trujillo |
Hoja pulverizada (control) Margen de la hoja Material parasitario Centro del fruto Rabo del fruto |
9,0 8,5 No detectable No detectable 20 |
10 11 No detectable No detectable 4,0 |
Tabla 6.6. Distribución de cocaína y cinamilcocaína en plantas de E. coca
(Fuente: Autor con datos de Youssefi et al, 1979)
De cada una de estas dos colecciones se preparó una muestra de control que serviría como referencia. Los principales hallazgos en Tingo María fueron:
Una conclusión adicional derivada del análisis de los datos de las dos poblaciones era que podían distinguirse una de otra mediante la relación cocaína/cinamilcocaína que para Tingo María variaba de 90 a 0,47, mientras que para Trujillo los ratios correspondientes eran 11 y 4.
Los datos del estudio apuntaban a una mayor concentración de cinamilcocaína en los tejidos más viejos, como ramitas vs hojas.
Por tanto, quedaba evidenciado que los alcaloides se distribuían irregularmente por la planta alcanzando muy diferentes concentraciones en su diversas partes.
Por su parte, Evans[174], en 1981, se hacía eco de que las recientes investigaciones apuntaban a que el género Erythroxylum contenía numerosos alcaloides de tropano. El autor repasó los distintos hallazgos referenciados en la bibliografía y distribuyó, por especie, cada uno de los alcaloides citados por los diversos autores desde 1888. En lo que respecta a las cocas cultivadas, Evans unió E. coca con las dos variedades de E. novogranatense, refiriendo la presencia en ellas de 19 compuestos, tal como se indica en la Tabla 6.7[175].
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ALCALOIDE |
ALCALOIDE |
|
Cocaína Cinamilcocaína Cinamilecgonina Ecgonina Tropococaína Tropan-3α-ol Tropan-3β-ol Tropan-3α,6β-diol Metilecgonina 3α-Benzoiloxitropano |
α-Truxilina β-Truxilina Higrina Higrolina Cuscohigrina Nicotina Colina Norecgonina Metilecgonidina |
Tabla 6.7. Alcaloides de la coca (Fuente: Autor con datos de Evans, 1981)
Informaba también Evans de que las variedades cultivadas contenían las siguientes cantidades de alcaloides:
sin que indicara si la referencia era sobre la biomasa seca o cualquier otra.
En este mismo año 1981, Turner, Ma y Elsohly por un lado y Rivier por otro analizaron con procedimientos analíticos distintos el contenido en alcaloides de la hoja de coca. Los primeros analizaron coca de Trujillo, Cuzco y Tingo María y encontraron cocaína (media 0,59%), y cis y trans cinamilcocaína (0,05% y 0,03% respectivamente)[176]. Los trabajos de Rivier[177] fueron especialmente relevantes pues llegaron a importantes conclusiones sobre los procedimientos de extracción de alcaloides que, pese a ello, no fueron recogidas por una serie de investigadores posteriores empeñados en la tarea de identificar los alcaloides de la planta. Dado el elevado número de estas sustancias reportado como parte de las hojas de coca, su variabilidad química, y los dudosos métodos de identificación de las hojas y de análisis empleados, Rivier se propuso, en primer lugar, identificar por cromatografía de gases-espectrometría de masas (GC-MS) los principales alcaloides de las hojas y, después, comparar la eficacia en la extracción de estos alcaloides con diferentes disolventes en las variedades E. coca, E. novogranatense var. novogranatense y E. novogranatense var. truxillense. Tras analizar seis métodos llegó a la conclusión de que la extracción con etanol era la única que no producía alcaloides derivados durante el proceso, y que la coca sólo contenía cocaína (mayoritaria) y los derivados cis y trans de la cinamilcocaína. Rivier encontró, por ejemplo, que la extracción con ácidos, especialmente con los fuertes como el sulfúrico, transformaba hasta el 50% de cocaína en metilecgonina. Teniendo en cuenta las diferentes concentraciones de alcaloides que encontró Rivier entre hojas de distintas edades que habían sido cultivadas en las mismas condiciones, llegó a la conclusión de que dicha variación era un factor genético y que las concentraciones de cocaína, cis-cinamilcocaína y trans-cinamilcocaína no se podían emplear, con el nivel de conocimientos existente en aquellos momentos, como marcadores quimiotaxonómicos.
En 1983 Plowman y Rivier analizaron 53 muestras de las cuatro variedades de coca cultivadas provenientes de distintos cocales de Perú y Bolivia obteniendo un resultado similar al anterior, es decir, sólo detectaron la presencia de tres alcaloides, tal como se indica en la Tabla 6.8[178].
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VARIEDAD DE COCA |
COCAÍNA |
CIS-CINAMILCOCAÍNA |
TRANS-CINAMILCOCAÍNA |
|
E. coca var. coca |
0,63 |
0,05 |
0,0183 |
|
E. coca var. ipadu |
0,25 |
0,005 |
0,0 |
|
E. novogranatense var. novogranatense |
0,77 |
0,287 |
0,092 |
|
E. novogranatense var. truxillense |
0,72 |
0,154 |
0,0775 |
Cantidades en mg alcaloide/100 mg de hoja seca
Tabla 6.8. Contenidos en alcaloides de hojas secas de cocas cultivadas (Fuente: Plowman y Rivier, 1983)
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CLASE |
ALCALOIDE |
|
Tropano |
Cocaína cis-Cinamilcocaína trans-Cinamilcocaína Benzoilecgonina Metilecgonina Metilecgonidina Norfomilecgonina Pseudotropina Benzoiltropina Tropococaína Dihidroxitropano α-Truxilina β-Truxilina |
|
Pirrolidina |
Higrina Higrolina Cuscohigrina Dihidrocuscohidrina |
|
Piridina |
Nicotina |
Tabla 6.9 Alcaloides de la coca
(Fuente: Autor con datos de Novak et al, 1984)
Los citados autores reconocieron la dificultad para garantizar la calidad y representatividad de los análisis ya que no controlaron ni el origen y tratamiento sufrido por las hojas empleadas[179], ni la clasificación botánica de muchos especímenes antiguos usados, ni tampoco pudieron garantizar que los métodos de análisis fueran exhaustivos a la hora de detectar alcaloides por lo que solo analizaron los tres citados. Del citado estudio se desprende que la coca amazónica era la menos rica en cocaína de las cuatro y que los contenidos en cinamilcocaína eran sensiblemente mayores en las variedades de E. novogranatense que en las de E. coca.
Basándose en datos bibliográficos, Novak, Salemink y Khan[180] concluyeron en 1984 que las cuatro especies cultivadas de coca contenían 18 alcaloides pertenecientes a las clases tropano, pirrolidina y piridina de los cuales la cocaína era el más abundante. La Tabla 6.9[181] muestra sus nombres.

Figura 6.3. Estructura molecular de los alcaloides de tropano
(Fuente: Johnson y Elsohly, 1991)
Pese a ello, la publicación recogía la idea de Rivier de 1981 acerca de los métodos de extracción de los alcaloides y del análisis posterior, y de que sólo existían tres alcaloides endógenos de la coca que eran cocaína y cis y trans-cinamilcocaína. Las estructuras moleculares de los distintos alcaloides referenciados por los autores se muestran en las Figuras 6.3 y 6.4[182].
Más de diez años después de que Youssefi, Cooks y McLaughlin detectaran en 1979 la presencia de cocaína en los frutos de la coca, Johnson y Elsohly[183] investigaron en profundidad el asunto. Sus resultados, publicados en 1991, confirmaban el hallazgo de 1979 añadiendo algunas precisiones. Los citados autores seleccionaron semillas de frutas maduras de E. coca var. coca que introdujeron en incubadoras, tras lo cual diseccionaron y analizaron los embriones y endospermos (Figura 6.5)[184].

Figura 6.4. Estructura molecular de los alcaloides de pirrolidina (izq.) y de piridina (dcha.)
(Fuente: Johnson y Elsohly, 1991)
Para ello mantuvieron la mitad de las semillas en la oscuridad mientras que la otra mitad fue colocada en un ambiente mixto día/noche con 14 horas de luz y 10 horas de oscuridad. Las semillas fueron analizadas a los 3, 6, 9, 12 y 15 días del inicio del tratamiento, separando embriones y endospermos para su análisis.

Figura 6.5. Semilla con embrión y endospermo (Fuente: Gobierno de Aragón)
Los contenidos de cocaína medidos el día 0 fueron de 0,005% (sobre peso seco) en embriones y de 0,001% en endospermos (Figura 6.6)[185]. Hasta el día 9, las concentraciones en los embriones apenas variaron pero a partir de ese día se notó una significativa influencia de la luz de modo que las semillas que crecieron en un ambiente mixto diurno/nocturno incrementaron su contenido en cocaína espectacularmente. La concentración de cocaína apenas varió en los embriones de las semillas mantenidas en oscuridad. En lo que respecta a los endospermos, las concentraciones con y sin luz fueron prácticamente las mismas y no variaron a lo largo de la prueba. En resumen, la investigación probó que la síntesis de la cocaína en E. coca var. coca dependía de la luz y que la síntesis de cocaína de nueva creación no ocurría hasta el día 9, todo ello en los embriones.
Se desconoce si este mismo proceso tenía lugar en las hojas jóvenes en desarrollo de los arbustos de coca.

Figura 6.6. Contenidos en cocaína de embriones y endospermos de E. coca var. coca
(Fuente: Johnson y Elsohly, 1991)
En 1994 Moore y sus colaboradores[186] realizaron nuevos análisis de hojas de coca, algunas de ellas de origen no bien definido, encontrando además de los tres alcaloides citados por Plowman y Rivier, proporciones importantes de metilecgonina, cuscohigrina y truxilina y cantidades menores de tropococaína216. Sin embargo, según un posterior estudio de Sauvain et al (1996) estos autores no tuvieron en cuenta los hallazgos de Rivier en 1981 por lo que puede afirmarse que los compuestos obtenidos a mayores distintos de los tres de Rivier se debieron a deficiencias en el tratamiento y análisis de las muestras[187]. Ese mismo 1994, Casale y Moore[188] publicaron un trabajo sobre la detección de cuatro nuevos alcaloides en las hojas de coca, la pasta de coca y la cocaína ilegal en el que separaron estos compuestos empleando ácido clorhídrico.
Con objeto de conocer la distribución de alcaloides en las hojas de coca, desde el momento de su emisión hasta la caída, Johnson y Emche[189] realizaron una investigación cuyos resultados fueron publicados en 1994, en la que determinaron las concentraciones de ocho alcaloides en hojas, tallos, raíces, brotes y frutos. Entre sus conclusiones se destacan que el mayor contenido de los ocho alcaloides analizados se encontró en las hojas jóvenes aún enrolladas, que las concentraciones de las cinamilcocaínas en las hojas se mantuvieron durante todo el periodo de crecimiento, que los alcaloides más escasos fueron tropococaína y tropinona y que los contenidos en todos los alcaloides, excepto trans-cinamilcocaína, disminuían gradualmente a medida que las hojas envejecían. Los detalles de esta investigación se comentan más adelante.
Siendo sabido por investigaciones anteriores que las hojas eran la parte de la planta de coca más rica en cocaína pero que su distribución en las mismas era irregular, Johnson[190] acometió una nueva investigación, cuyos resultados publicó en 1995, con el objetivo de caracterizar las concentraciones y distribución de los mismos ocho alcaloides con los que trabajó en 1994, es decir, cocaína, cis y trans-cinamilcocaína, higrina, tropinona, metilecgonina, cuscohidrina y tropococaína , en las hojas de E. coca var. coca. Para realizar un análisis completo de la superficie de las hojas, Johnson las dividió transversalmente en cuatro secciones y longitudinalmente en otras tres. Muestreando cada una de ellas en hojas maduras, de 35 a 70 días de edad, obtuvo una distribución zonal de los alcaloides cuyo resumen es el siguiente. Cocaína era el principal alcaloide de las hojas siendo su concentración más elevada en el margen de las hojas (0,48%) y en la zona entre éste y el falso nervio medial (0,45%), y menor en la banda restante entre el falso y el verdadero nervio medial, en el centro de la hoja (0,41%). Metilecgonina (0,46%) e higrina (0,32%) presentaban sus mayores concentraciones en la banda marginal de la hoja, y las menores en la banda central, mientras que trans-cinamilcocaína (0,24%) era más abundante en el peciolo de la hoja. Ciscinamilcocaína, cuscohigrina, tropinona y tropococaína tenían una distribución bastante regular en la hoja. Esta investigación se comenta con mayor detalle en el próximo capítulo.
La influencia del pH del suelo en los cultivos era conocida en los vegetales de uso más extendido pero no en la coca ni en la producción de cocaína. Por ello Johnson y Foy decidieron estudiar el asunto, publicando sus resultados en 1996[191]. En su investigación consideraron las variedades E. coca var. coca y E. novogranatense var. novogranatense que cultivaron en terrenos con pH variable comprendido entre 3,5 y 7,0 a fin de determinar los modelos de acumulación de biomasa (hojas, tallos y raíces) y las concentraciones de cocaína en ellas. Los resultados obtenidos fueron los siguientes:
Johnson y Foy también estudiaron en esta investigación la variación del contenido en ocho alcaloides con el pH del terreno en las dos variedades E. coca var. coca y E. novogranatense var. novogranatense, empleando plantas jóvenes procedente de semillero. Para el pH del suelo natural del lugar en donde realizaron la experiencia (Maryland, EE.UU), que era de 4,7, los contenidos medidos se indican en la Tabla 6.10[192]. Un detallado resumen de este trabajo se presenta más adelante.
Ese mismo año de 1996, Moore, Casale y Cooper223 analizaron en detalle las truxilinas y sus nueve isómeros en 117 muestras de cocaína ilícita provenientes de Colombia (52 muestras), Brasil
(14), Ecuador (16), Perú (16) y Bolivia (19). En dichas muestras, las truxillinas estaban presentes como impurezas de la cocaína; los contenidos máximos y mínimos obtenidos fueron 12,3% y 0,2% expresados como porcentajes del peso de la cocaína. Los resultados medios y en conjunto por país se muestran en la Tabla 6.11[193] y proporcionan una idea de la riqueza y variedad de las truxullinas presentes.

Tabla 6.10. Contenidos medios en ocho alcaloides en coca cultivada en laboratorio (Fuente: Autor con datos de Johnson y Foy)

Tabla 6.11. Contenidos de truxulina en cocaína (Fuente Moore et al, 1996. Modificada)
Por su parte, los mismos Moore y Casale, continuando con su investigación de 1994, publicaron en 1996[194] tres estudios en los que dedujeron la presencia de nuevos y numerosos alcaloides menores en las hojas de E. coca var. coca, en la pasta de coca y en la cocaína ilegal, al parecer haciendo caso omiso de las recomendaciones de Rivier sobre la creación de nuevos productos secundarios si la agresividad del tratamiento de extracción de alcaloides era grande.
Johnson continuó sus estudios sobre la coca realizando en este año de 1996[195] un estudio sobre el contenido de alcaloides en los distintos tejidos de E. coca var. coca durante la etapa de desarrollo productivo. Analizó la presencia de ocho de ellos en las ramas, con o sin capullos florales, hojas terminales y partes de la flor, detectando contenidos muy variados entre los diferentes tejidos. Cocaína fue el principal alcaloide extractado mientras que cuscohigrina fue el menos abundante. La parte con mayor concentración de alcaloides fueron las hojas jóvenes en la parte terminal de las ramas.
Con objeto de conocer el efecto de la temperatura y de la luz en el crecimiento de la hoja de coca y en su contenido en cocaína, Acock y colaboradores227 investigaron detalladamente el problema y presentaron sus resultados en 1996. Como resumen de las mismas cabe señalar que:
Más adelante se presenta un amplio resumen de esta investigación detallando sus conclusiones.



Figura 6.7. Dibujos de tres morfotipos de E. coca var. coca (Fuente: Sauvain et al, 1997. Modificadas)
Las investigaciones de Glass228 sobre el uso de cromatografía de gases y la cromatografía líquida de alto rendimiento publicadas en 1997 validaron el análisis de los alcaloides de coca por estos métodos cuyos resultados fueron similares, lo que daría pie a su uso extensivo por los estudiosos de estos compuestos de la coca.
También en 1997 se publicaron los trabajos llevados a cabo por un equipo formado por especialistas del Instituto Boliviano de Biología de Altura (IBBA), del Instituto Francés de Investigación Científica para el Desarrollo en Cooperación (ORSTOM) y de la Universidad Mayor de San Simón en Cochabamba (UMSS) que, conjuntamente, realizaron un estudio en el que analizaron los alcaloides presentes en la hoja de coca boliviana229. Para considerar la influencia meteorológica
227
ACOCK, M.A.; LYDON, J.; JOHNSON, E.; COLLINS, R. “Effects of temperature and light levels on leaf yield and cocaine content in two Erytroxylum species”. Annals of Botanny. Nº 78. 1996. Págs. 49-53.
228 GLASS, R.L. “Analysis of hygrine and cuscohygrine in coca leaves using gas chromatography”. Journal of Agricultural and Food Chemistry. Vol. 45. Nº 8. 1997. Págs. 3114-3117. 229
SAUVAIN, M.; MORETII, C.; RERAT, C.; RUIZ, E.; BRAVO, A.; MUÑOZ, V.; SARAVIA, E.; ARRÁZOLA,
S.; GUTIÉRREZ, E.; BRUCKNER, A. “Estudio químico y botánico …”. Págs. 39-46. Una versión del citado artículo enfocada desde un punto de vista más técnico es SAUVAIN, M.; RERAT, C.; MORETTI, C.;
SARAVIA, E.; ARRAZOLA, S.; GUTIÉRREZ, E.; LEMA, A.M.; MUÑOZ, V. “A study of the chemical
y vegetativa, las plantas se muestrearon en época seca y al comienzo y final de la época lluviosa. Para ello tomaron repetida y muy controladamente muestras de la variedad E. coca var. coca (Figura 6.7)230 de diversos cocales en los yungas de La Paz y en el Chaparé y su entorno (Cochabamba), que es la preferida por los indígenas para el consumo tradicional. Las muestras fueron descritas morfológicamente y analizadas con una cuidada sistemática. En lo que respecta a los alcaloides, sólo encontraron los tres conocidos, es decir, cocaína (mayoritaria), ciscinamilcocaína y trans-cinamilcocaína (minoritarias), en unas concentraciones que se indican en la Tabla 6.12.
El estudio demuestra una importante variación del contenido en alcaloides a lo largo del año, duplicándose la concentración de la cocaína en las hojas recolectadas en la estación seca comparadas con las recogidas en la época lluviosa.
|
LOCALIDADES COCALERAS BOLIVIANAS |
PROMEDIO COCAÍNA (*) |
PROMEDIO CIS-CINAMILCOCAÍNA (*) |
PROMEDIO TRANS-CINAMILCOCAÍNA (*) |
|
Yungas. Dic. 1991 Chaparé. Dic.1991 Yungas. Feb.1992 Chaparé. Marzo 1992 Yungas. Mayo 1992 Chaparé. Junio 1992 |
0,327 0,318 0,496 0,530 0,599 0,507 |
0,0160 0,0205 0,0118 0,0177 0,0079 0,0096 |
0,0030 0,0031 0,0050 0,0056 0,0031 0,0050 |
|
PROMEDIO TOTAL |
0,463 |
0,0139 |
0,0041 |
(*) Gramos de alcaloide/100 gramos de hoja seca.
Tabla 6.12. Contenido en alcaloides de Erythroxylum coca var. coca en Bolivia (Fuente: Sauvin et al, 1997. Modificada).
A partir de estos últimos estudios, según los autores, quedaba demostrado que los alcaloides de la coca eran exclusivamente tres y que el resto provenía de la incorrecta manipulación durante la extracción de los alcaloides y del uso de técnicas de análisis inadecuadas.
Las investigaciones sobre los alcaloides de la coca adquirieron un nuevo enfoque cuando Ferreira, Stephen y Vaughn231 publicaron los resultados de su investigación en 1998 cuyo objetivo era detectar la cocaína en los tejidos de las hojas, tallos y frutos de E. coca var. coca y E. novogranatense var. novogranatense por medio de protocolos histoquímicos, citoquímicos e inmunocitoquímicos232. A nivel de los tejidos, los alcaloides de tropano se localizaron en las hojas, tallos y frutos. Los más abundantes estaban situados en el mesófilo233 de las hojas (Figuras 6.8234 y
composition of Erythroxylum coca var. coca leaves collected in two ecological regions of Bolivia”. Journal of Ethnopharmacology. Nº 56. 1997. Págs. 179-191. 230
SAUVAIN, M.; RERAT, C.; MORETTI, C.; SARAVIA, E.; ARRAZOLA, S.; GUTIÉRREZ, E.; LEMA, A.M.; MUÑOZ, V. “A study of the chemical …”. Págs. 189,190.
231
FERREIRA, J.F.S.; DUKE, S.O.; VAUGHN, K.C. “Histochemical and immunocytochemical localization of tropane alkaloid in Erythroxylum coca var. coca and E. novogranatense var. novogranatense”. International Journal of Plant Sciences. Vol. 159. Nº 3. 1998. Págs.492-503.
Citoquímica: Rama de la citología que investiga la composición química de las sustancias celulares y su localización, por medio de métodos que permiten la observación microscópica de las mismas.
Inmunocitoquímica: Rama de la citoquímica que se ocupa de la localización microscópica de las proteínas presentes en los tejidos o células, tomando como base una reacción de antígeno anticuerpo. El antígeno es la proteína o parte de la proteína que se quiere detectar en el tejido.
6.9235) y, más concretamente, en las capas de células del parénquima en empalizada, parénquima esponjoso y parénquima vascular (formando pares con fenoles), y en algunas células del clorénquima, tal como muestra la Figura 6.10236; en ellas la presencia de alcaloides se caracteriza por la aparición de zonas negruzcas.

Figura 6.8. Esquema de la estructura del mesófilo (Fuente: Wikipedia)

Figura 6.9. Sección de una hoja de coca en la zona del nervio medial con las divisiones de los tejidos (Fuente: Ferreira et al, 1998. Modificada)
células irregulares entre las que se encuentran grandes espacios intercelulares. WIKIPEDIA. Mesofilo.
https://es.wikipedia.org/wiki/Mesofilo_(bot%C3%A1nica). Consultada el 5 de diciembre de 2018.
234
WIKIPEDIA. Mesofilo …
235
FERREIRA, J.F.S.; DUKE, S.O.; VAUGHN, K.C. “Histochemical …” Pág. 495.
236
FERREIRA, J.F.S.; DUKE, S.O.; VAUGHN, K.C. “Histochemical …” Pág. 496.

Figura 6.10. Localización de alcaloides en sección medial de hoja de coca
(Fuente: Ferreira et al, 1998. Modificada)
Los alcaloides se detectaron también en el embrión y en el endospermo de las semillas de los frutos casi maduros (naranjas) y maduros (rojos), pero no en los sin madurar (verdes). Los embriones tenían de 2,5 a 5 veces más cocaína (en porcentaje de peso en seco) que los endospermos pero mucho menos que las hojas. Al contrario que en éstas, la concentración de cocaína era comparativamente pequeña.
|
PARTE DE LA PLANTA |
ALCALOIDE |
CONTENIDOS (%) |
|
|
Embriones |
Metilecgonima Cocaína Cis-Cinamilcocaína Trans-Cinamilcocaína Alcaloide sin identificar 1 Alcaloide sin identificar 2 |
0,73 0,019 0,123 0,187 0,05 0,216 |
|
|
Endospermo |
Metilecgonima Cocaína Cis-Cinamilcocaína Trans-Cinamilcocaína Alcaloide sin identificar 1 Alcaloide sin identificar 2 |
0,032 0,006 0,05 0,073 0,024 0,028 |
|
|
Hojas |
Nervio medial |
Cocaína |
0,18 |
|
Hoja completa |
Cocaína |
0,3-0,8 |
|
|
Frutos: |
Cocaína |
0 |
|
Tabla 6.13. Contenidos en alcaloides de la planta de coca
(Fuente: Autor con datos de Ferreira et al, 1998. Modificada)
La Tabla 6.13[196] muestra los contenidos medios hallados por Ferreira, Stephen y Vaughn en las distintas partes de la planta.
Incidiendo más en la ubicación de los alcaloides, cabe decir que la unión de éstos en pares con fenoles resultó en compuestos en las vacuolas del parénquima fotosintético y vascular. Los alcaloides se presentaban asociados con glóbulos intravacuolares en agregados con un núcleo formado por compuestos fenólicos y una periferia enriquecida en alcaloides; esta localización indica que pudieron formar pares con fenoles in vivo que, de esta manera, los mantenían relativamente inmóviles en las vacuolas.
En esta posición, los alcaloides posiblemente no intervenían en el normal funcionamiento de la célula pero constituían una reserva para otros propósitos como la interacción de la planta con patógenos, insectos herbívoros o animales. Esta idea estaba avalada por la localización subepidermal de los alcaloides, en las zonas más blandas de la hoja desde los estadios iniciales del desarrollo foliar y en las semillas.

Figura 6.11. Identificación de cocaína de diferentes regiones productoras de coca
(Fuente: Ehleringer et al, 2000. Modificada)
En 2000, Ehleringer y colaboradores[197] publicaron un trabajo que explicaba un método para localizar el origen geográfico de la cocaína basado en la variación de los isotopos de carbono (13C) y nitrógeno (15N) que contenían las plantas de coca y la cocaína obtenida de ellas en varias regiones cocaleras de Sudamérica (Figura 6.11)[198]. La base de esta variación isotópica regional posiblemente se deba a las diferencias de composición de los suelos (que afectan al nitrógeno) y a la humedad y duración de la temporada húmeda (que influían en el carbono). Para llevar a cabo su estudio recolectaron 200 muestras de las cinco regiones más productoras de coca de Bolivia, Perú y Colombia en las que determinaron su contenido en truxilina, trimetoxicocaína y en alcaloides total. De estas mismas muestras obtuvieron cocaína en la que midieron los isótopos citados y su proporción respecto de un patrón de referencia, obteniendo los ratios isotópicos δ13C y δ15N. Añadiendo una corrección en función de las concentraciones de truxilina (+0,1·Truxilina, ‰) y trimetoxicocaína (-10·trimetoxicocaína, ‰), llevaron los valores calculados a un gráfico que claramente muestra las características diferenciales de las cocaínas obtenidas en distintos lugares (ver Figura 6.11). Con este método predijeron exitosamente el origen del 96% de las 200 muestras tomadas.
Posteriormente ha habido que esperar hasta 2005 para encontrar un nuevo trabajo sobre los alcaloides de la coca. En esa fecha Casale y colaboradores[199] presentaran los resultados de una investigación sobre los alcaloides contenidos en las semillas de E. coca var. coca proveniente del Chaparé (Bolivia). Los compuestos detectados por los métodos de análisis más modernos fueron los once que se muestran en la Tabla 6.14.
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ALCALOIDE |
ALCALOIDE |
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Cocaína Metilecgonina Metilecgonidina Hexanoilecgonina Cis-cinamilcocaína Trans-cinamilcocaína |
3α-acetoxitropano N-norbenzoiltropina Benzoiltropina Tropina Cuscohigrina
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Tabla 6.14. Alcaloides de semillas de la coca
(Fuente: Casale et al, 2005. Modificada)
Lo notable del trabajo es que habiendo realizado la extracción con ácido sulfúrico, y la identificación por cromatografía líquida/espectrometría de masas, los autores comentaran explícitamente que tanto metilecgonidina como metilecgonina eran alcaloides primarios de la coca y no productos derivados del proceso de extracción, lo que constituye la primera objeción a las ideas de Rivier de 1981. De ser así, se tendrían que incorporar a los tres alcaloides considerados originales por dicho autor, es decir, la cocaína y cis y trans-cinamilcocaína.
En 2009 Lydon y colaboradores[200] publicaron los resultados de una investigación sobre la influencia de la radiación solar ultravioleta en la presencia de alcaloides en E. novogranatense var. novogranatense, cuya producción se dedicaba en gran medida a la obtención de cocaína ilícita.
En concreto plantearon un estudio de campo para determinar si la componente ultravioleta solar podía afectar los niveles de cinamilcocaína con respecto a los de truxilina en las plantas crecidas sobre el terreno. Finalizada la investigación, los resultados fueron:
Este trabajo se comenta más detalladamente en el capítulo siguiente.
En 2011 Pardo presentó su investigación sobre la forma de almacenamiento de la cocaína en plantas de la especie E. coca, partiendo de la hipótesis de que existía una interacción con el ácido clorogénico que formaba la base de este almacenamiento. Previamente, diferentes estudios llevados a cabo sobre el almacenamiento de alcaloides habían puesto de manifiesto la interacción de éstos con compuestos fenólicos almacenados dentro de las vacuolas de las células, en particular con el ácido clorogénico, quedando atrapados en su interior en lugar de ser secretados, siendo ésta la forma de acumulación del alcaloide. De hecho, se encontró que el ácido clorogénico y la cocaína interaccionaban en disolución formando un par, y que dicha interacción se centraba en la parte aromática de ambas moléculas, algo que ya adelantado por Ferreira et al en 1998.
Los análisis de diversas partes de las plantas de E. coca demostraron que las hojas desarrolladas adultas acumulaban la mayor concentración de cocaína (Figura 6.12)[201]; por tanto eran ellas las que realmente realizaban la función de almacenamiento.

Figura 6.12. Concentraciones de alcaloides en distintas partes de la planta de E. coca
(Fuente: Pardo, 2011. Modificada)
Centrando en ellas los experimentos de inmunohistoquímica, Pardo demostró que el almacenamiento de la cocaína no tenía lugar de forma dispersa entre todas las células del mesófilo sino que se centraba en ciertas capas del tejido de la hoja, es decir, que estaba compartimentada, tal como muestra la Figura 6.13[202].
En ella se aprecia cómo las células en el mesófilo son las que principalmente contienen cocaína (color amarillo). En particular, este alcaloide parece situarse en las células del mesófilo esponjoso, ya que la fluorescencia que aparece en el mesófilo en empalizada se presenta siempre de forma más difusa, y podría ser ruido debido a que todas las plantas presentan auto fluorescencia que a menudo resulta complicada de eliminar. En conclusión, las acumulaciones puntuales de color amarillo brillante son las verdaderamente atribuibles a la presencia de cocaína, todas ellas fuera del parénquima en empalizada y dentro del mesófilo esponjoso que, de esta forma, parecía acaparar la función de almacenamiento.
Respecto del papel jugado por la cocaína, condicionado por su localización en vacuolas, Pardo comentaba lo siguiente:
Si bien se necesita continuar investigando en este campo, el hecho de que la cocaína se acumule sobre todo en las hojas adultas mucho más abundantes que las hojas en desarrollo, y de que se almacene de forma compartimentada, ayuda a pensar en la función ecológica que juega dicho alcaloide, función que hasta la fecha es desconocida. Se podría argumentar su papel dentro del mecanismo de defensa de la planta, puesto que estando compartimentada no sería tóxica para la célula vegetal, siendo liberada en caso de destrucción de la misma por el ataque de un organismo herbívoro y realizando su función insecticida, parecido a como se ha propuesto en otras publicaciones (Stephen et al., 1998)[203].
Finalmente Pardo reconocía que la investigación de la biosíntesis de alcaloides tropánicos se encontraba todavía en sus primeros pasos, pero que ya se estaban iniciando nuevos proyectos que profundizarían en el conocimiento de tan importante cuestión[204].


Figura 6.13. Detección con fluorescencia de cocaína realizada en una hoja adulta de E. coca. Imágenes tomadas en secciones trasversales de la hoja (Fuente: Pardo, 2011. Modificada)
Él mismo continuó con otros colegas estas investigaciones estudiando el sistema seguido por E. coca para almacenar cocaína, publicando nuevos hallazgos en 2013[205]. De acuerdo con los mismos, la formación de pares o complejos entre los alcaloides y otras sustancias era una estrategia importante que las plantas utilizaban para facilitar su almacenamiento en vacuolas y eliminar la auto toxicidad. Tras sus investigaciones, Pardo y colaboradores establecieron una fuerte correlación entre los niveles de los alcaloides de la coca (típicamente cocaína y cinamilcocaína) con los de ácido clorogénico y de dos hidroxicinamil ésteres de ácido quínico, con los que formaban pares. Estos eran los elementos que permitían fijar y mantener los alcaloides en las vacuolas del mesófilo de las hojas.
7. COCA, ALCALOIDES Y PARÁMETROS AMBIENTALES
Los estudios del efecto de diversos parámetros ambientales en las variedades cultivadas de la planta de coca y en sus alcaloides han mejorado el conocimiento sobre el comportamiento de Erythroxylum en condiciones variadas. Dichos estudios se han basado frecuentemente en plantas jóvenes obtenidas de semilleros que se han cultivado en invernaderos bajo condiciones controladas, alejados sus habitats habituales. Dado que el contenido en alcaloides depende, entre otros parámetros, de la edad de las hojas y de las plantas y de las condiciones ambientales, las conclusiones obtenidas tienen un alcance limitado pero no por ello menos interesante habida cuenta del desconocimiento previo existente sobre estas cuestiones. La detección de numerosos alcaloides en la hoja de coca entra en conflicto con los resultados de las investigaciones de Rivier de 1981, sin que se haya encontrado constancia de que éstas fueran erróneas, salvo en un caso que involucra a metilecgonidina y metilecgonina; tal vez los investigadores posteriores simplemente las desconocieran, lo que no deja de ser sorprendente. El hecho es que durante el tiempo que duraron la mayor parte de estos experimentos con alcaloides (1994-1997) los investigadores no citan a Rivier hasta que, en 1997, Sauvain y colaboradores recuperaban y daban por válidas sus conclusiones con carácter general. En este contexto, comentar las principales investigaciones realizadas sobre la coca y sus alcaloides con un trasfondo ambiental, conduce al conocimiento de técnicas de trabajo y de unos resultados interesantes. Sin embargo, tal vez habría que poner en cuarentena alguno de estos hallazgos debido a la aparición de alcaloides nuevos durante el proceso de identificación que posiblemente puedan deberse a la técnica empleada en la extracción. Finalmente hay que considerar que los datos sobre el desarrollo de los plantones y arbustos en condiciones variables de cultivo son importantes pues muestran las respuestas de las plantas a su implantación en ambientes diferentes.
Como anticipo cabe señalar que las propiedades de los alcaloides más frecuentes encontrados en la hoja de coca y sus metabolitos son las siguientes. La cocaína está presente en las cuatro variedades de coca cultivada y, en mucha menor cantidad, en otras treinta variedades silvestres. Es el alcaloide más conocido y, además de sus notorios poderes estimulantes, se comporta como un potente insecticida a concentraciones inferiores al 1% y tiene efectos anestésicos. Otro alcaloide, cinamilcocaína, produce efectos cardiovasculares anticolinérgicos y simpatéticos. Algunos metabolitos, como benzoilecgonina, son estimulantes potentes que no inhiben la recaptación de dopamina y tropococaína, pero no inducen los efectos eufóricos de la cocaína pura. La tropococaína también presenta efectos anestésicos y se usa habitualmente como tal en operaciones oftálmicas y de la médula espinal debido a su potencia y baja toxicidad[206][207].
7.1. EFECTOS DE LA RADIACIÓN SOLAR ULTRAVIOLETA EN LA PRODUCCIÓN DE ALCALOIDES
En 2009 Lydon y colaboradores[208] presentaron los resultados de una investigación comenzada en 2005 sobre un asunto poco estudiado, como era la influencia de la radiación solar ultravioleta (en lo sucesivo UV) en la presencia de alcaloides en una de las cocas más cultivadas (E. novogranatense var. novogranatense) cuya producción se dedicaba en gran medida a la obtención de cocaína ilícita.
En aquella época se sabía que la radiación UV afectaba a la formación de compuestos truxílicos y a la dimerización[209] de los alcaloides; en el ambiente en que crecían las cocas cultivadas, entre ellas la variedad en estudio, la radiación UV solar probablemente podía facilitar la fotodimerización de cis y trans-cinamilcocaína en la formación de truxilinas en los tejidos de la hoja de coca. Esta circunstancia permitiría que, utilizando los valores de cinamilcocaína combinados con los de truxilina, se pudiera añadir precisión a las técnicas de localización del origen geográfico de la fuente de plantas empleadas en la producción ilícita de cocaína. En conclusión, Lydon y colaboradores plantearon realizar un estudio de campo para determinar si la componente UV solar podía afectar los niveles de cinamilcocaína con respecto a los de truxilina en las plantas que crecían sobre el terreno.
A causa del reducido espesor de la capa de ozono y del incremento del ángulo cenital del sol en las zonas ecuatoriales, la cantidad de radiación ultravioleta que llega a la superficie terrestre es mayor en las regiones tropicales, particularmente a elevada altitud. Las plantas se han adaptado a los ambientes de alta radiación UV produciendo elevados niveles de hidroxicinamatos y/o flavonoides que absorben fuertemente radiación en las bandas UV y actúan como pantallas antisolares. Las especies de Erythroxylum cultivadas por su contenido en cocaína crecen en las regiones tropicales de Sudamérica en un amplio rango de altitudes. Además de flavonoides, la coca cultivada produce ácido cinámico derivado de metilecgonina y cis y trans-cinamilcocaína. Transcinamilcocaína parece ser el alcaloide que primero se forma el cual, por fotólisis[210] solar, se convierte parcialmente en cis-cinamilcocaína. Los niveles naturales de radiación UV pueden aumentar la cantidad de ácidos truxílico y truxínico producidos por las plantas. Los primeros compuestos truxílicos identificados en ellas fueron los alcaloides derivados (truxilinas) que se aislaron en las hojas de los Erythroxylum cultivados en la región de Trujillo. Desde entonces, las truxilinas se han detectado en las hojas de todas las variedades cultivadas de coca.
El estudio de Lydon y colaboradores se realizó en el Beltsville Agricultural Research Center, de Beltsville (Maryland, Estados Unidos), localizado a 39ºN de latitud por lo que es ahí donde corresponden los resultados numéricos obtenidos que, para su validación, habría que trasladar a las latitudes reales en las que mayoritariamente se cultiva la coca, que son de 11ºN a 18ºS.
Para el ensayo eligieron 15 plantas de E. novogranatense var. novogranatense de dos años de edad que fueron trasplantadas en condiciones idénticas, desde su lugar de crecimiento al suelo de tres pequeños invernaderos abiertos por los laterales. Durante la prueba fueron regadas según necesidades y abonadas cada dos semanas con fertilizante NPK 20-20-20.
Cada uno de los invernaderos fue recubierto por un tipo de plástico de distinto comportamiento frente a las radiaciones UV. De ellas se consideraron tanto la UV-A (longitud de onda entre 315 y 400 nm) como la UV-B (longitud de onda entre 280 y 315 nm). La primera alcanza totalmente la superficie terrestre durante todo el año, incluso en los días nublados. Representa el 95% de la radiación UV que llega a la superficie. La segunda tiene mayor energía, es parcialmente absorbida por el ozono y solo llega a la superficie de la tierra en un porcentaje mínimo, un 5%, pese a lo que puede producir daños en los organismos vivos. La radiación UV es altamente mutagénica, es decir, induce a mutaciones.
Los plásticos de los invernaderos actuaron como un filtros frente a estas radiaciones transmitiendo al interior los porcentajes a que se indican en la Tabla 7.1. El primer filtro prácticamente no oponía resistencia al paso de la radiación, dejando pasar tanto UV-A como UV-B casi en su totalidad; a los efectos descriptivos esta situación se identificó como +UV-B +UV-A (altas radiaciones en ambas longitudes de onda). El plástico del segundo invernadero era mucho más selectivo, trasmitiendo una pequeña parte de UV-B y mucha mayor cantidad de UV-A; la situación se identificó como -UV-B +UV-A (baja radiación UV-B y alta radiación UV-A). Finalmente el tercer invernadero fue cubierto con un plástico casi impermeable a las radiaciones, siendo denominada la situación como -UV-B -UV-A (bajas radiaciones en las dos longitudes de onda).
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INVERNADERO/ FILTRO |
RADIACIÓN TRANSMITIDA (%) |
RADIACIÓN RECIBIDA POR LAS PLANTAS |
DENOMINACIÓN SEGÚN RADIACIÓN |
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1 |
UV-B +UV-A: 95% |
UV-B: 1.967 kJ UV-A: 80 MJ |
+UV-B +UV-A |
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2 |
UV-B: 10% UV-A: 78% |
UV-B: 207 kJ UV-A: 66,1 MJ |
-UV-B +UV-A |
|
3 |
UV-B: 0% UV-A: 1,5% |
UV-B: 0 UV-A: 1,3 MJ |
-UV-B -UV-A |
Tabla 7.1. Información sobre radiaciones (Fuente: Autor con datos de Lydon et al, 2009)
Tras 52 días de control se calcularon las dosis UV a las que estuvieron sometidas las plantas tras el tratamiento, resultando las que indica la citada tabla. Como es lógico en función del plástico empleado, las dosis UV recibidas por las plantas fueron mucho mayores en el invernadero 1 que en el 2 y mayores en éste que en el 3.
Al finalizar la prueba, para analizar los componentes de las plantas que absorbían radiación UV y calcular el peso específico de las hojas, se eligieron cinco hojas de cada planta, tomando de cada una dos muestras circulares de 1,5 cm de diámetro, es decir, 10 muestras/planta; con la mitad se configuró la muestra general del arbusto, dejándose la otra mitad en reserva.
Un primer resultado determinó que ni la biomasa total, expresada en peso seco por planta, ni el peso específico de las hojas, medido por unidad de superficie, habían sido significativamente afectados por la radiación a la que estuvieron sometidas, tal como indica la Tabla 7.2[211].
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INVERNADERO/ FILTRO |
DENOMINACIÓN SEGÚN RADIACIÓN |
PESO ESPECIFICO MEDIO (mg/cm2) |
BIOMASA (g planta seca) |
|
1 |
+UV-B +UV-A |
25,8 |
24,6 |
|
2 |
-UV-B +UV-A |
27,5 |
22,7 |
|
3 |
-UV-B -UV-A |
25,9 |
28,1 |
Tabla 7.2. Efecto de la radiación UV en el peso específico de las hojas y en la biomasa
(Fuente: Lydon et al, 2009. Modificada)
Los diferentes tratamientos con UV afectaron a la cantidad de compuestos captadores de radiación UV, lo que demuestra que las plantas respondieron al tratamiento. Se sabe que los flavonoides de las hojas aumentaron de concentración, acumulándose en las células de la epidermis, como respuesta a la radiación UV-A y UV-B, por lo que se piensa que tienen una misión protectora en ambientes de elevada radiación UV, atenuándola antes de que alcance las biomoléculas de las células mesofilas del interior de las hojas.

Figura 7.1. Efectos de tres tratamientos con radiación UV en el contenido de alcaloides
(Fuente: Lydon et al, 2009. Modificada)
La radiación UV no alteró significativamente los niveles de cocaína o trans-cinamilcocaína en las hojas de E. novogranatense var. novogranatense aunque se apreció una tendencia a que sus concentraciones decrecieran. El nivel de cis-cinamilcocaína en las hojas expuestas a UV-A y UV-B fue notablemente distinto del correspondiente de las hojas que crecieron sin radiación UV pero igual al de las hojas expuestas a UV-A en ausencia de UV-B. Por el contrario, el nivel de las truxilinas en las hojas expuestas a UV-A en ausencia de UV-B fue mayor que en las hojas que se desarrollaron en ausencia de radiación UV, pero no fueron diferentes en las hojas expuestas a UV-A y UV-B. Estos efectos se muestran gráficamente en la Figura 7.1[212].
La disminución de las cinamilcocaínas y el incremento de las truxilinas en función de la exposición a la radiación UV apoya la hipótesis de que dicha radiación está involucrada en la formación de truxilinas a partir de las cinamilcocaínas. Sin embargo, a la vista de los resultados, Lydon y colaboradores no pudieron confirmar si la componente UV de la radiación solar había participado en la transformación de trans-cinamilcocaína en cis-cinamilcocaína. Las cinamilcocaínas absorben intensamente radiación UV en la región comprendida entre 270 y 290 nanometros, mientras que la cocaína y la truxilina no absorben radiación o lo hacen en escasa proporción en esta misma longitud de onda.
Las especies de Erythroxylum cultivadas han evolucionado y crecen en regiones con elevada radiación UV. Los niveles de radiación UV a latitud 39ºN donde se realizó la investigación, pueden alterar notablemente la relación truxillina/cinamilcocaína en las hojas de E. novogranatense var. novogranatense. Pero los niveles de radiación UV se incrementan generalmente con la altitud y la latitud decreciente de manera que los modelos climáticos que estiman los flujos de UV-B en la superficie de la tierra predicen casi un incremento del 1% de UV-B cuando cambia 1º la latitud.
Consecuentemente los efectos observados por Lydon y colaboradores en el lugar de la investigación fueron de un 21 a un 39% inferiores a los que corresponde en las latitudes 11ºN a 18ºS que es donde se cultiva la coca en Sudamérica.
En consecuencia, según Lydon y colaboradores, no sería irrazonable sugerir que los estudios realizados en la región donde las especies de Erythroxylum se cultivan, podrían observarse grandes impactos de las radiaciones UV-A y UV-B sobre las cinamilcocaínas y las truxilinas. Los resultados del estudio apoyan la hipótesis de que las cinamilcocaínas producen truxilinas en presencia de radiación UV.
Por consiguiente, como conclusiones principales del estudio se destacarían que:
7.2. VARIACIÓN DE LOS CONTENIDOS EN ALCALOIDES EN LAS PLANTAS DE E.
COCA
El período central de la década de los años 1990 fue pródiga en investigaciones sobre los alcaloides de la coca. Una de ellas fue realizada por Johnson y Emche[213] sobre la presencia en las hojas de ocho alcaloides y su variación, desde el momento en que brotaban hasta su caída, cuyos resultados se publicaron en 1994. Posteriormente Johnson254 realizó en solitario una segunda investigación sobre la distribución de los alcaloides dentro de la propia hoja publicando los resultados en 1995. Por su evidente relación se comentan conjuntamente.
7.2.1. Variación del contenido en alcaloides en las hojas de coca desde que brotan hasta que caen
Hasta la fecha de publicación del trabajo de Johnson y Emche (1994), la determinación de los alcaloides de la coca se centró en los contenidos de las hojas, tallos, raíces, brotes y frutos. Desde 1906 se sabía que existía un metabolismo continuo de cocaína y cinamilcocaínas en las hojas, fuera cual fuera su edad. Las hojas más jóvenes contenían más cinamilcocaínas que cocaína, mientras que la concentración de alcaloides se incrementaba en paralelo con el peso de la hoja.
La edad de las hojas era muy importante ya que de ella dependía en contenido en alcaloides. Las hojas de un tallo que estaban localizadas en posiciones similares podía parecer que tenían la misma edad pero, en algunas ocasiones, no era así: las causas no eran otras que un suministro de nutrientes desigual para los distintos brotes y cambios en el espectro lumínico, es decir, en la luz recibida. Si las hojas sometidas a estas condiciones no crecían lo suficiente, no se cosechaban y podían quedar para la siguiente defoliación, con lo que en ésta podían coexistir hojas de distinta edad en el mismo tallo y, por tanto, distinto contenido de alcaloides. Para evitar este inconveniente, el estudio de Johnson y Emche se realizó sobre hojas de la misma edad, siguiendo su desarrollo desde el momento en que brotaban hasta que se caían; su objetivo era cuádruple:
Para ello emplearon plantas de coca de 24 meses de edad obtenidas de semilla y cultivadas y controladas en condiciones idénticas. Las hojas fueron etiquetadas e identificadas individualmente, muestreadas periódicamente y analizadas mediante cromatografía de gases y espectrometría de masas.

Figura 7.2. Cambios en la hoja desde una primera fase enrollada hasta su caída
(Fuente: Johnson y Emche, 1994. Modificada)
Los cambios típicos de las hojas se muestran en la Figura 7.2[214] desde la semana 1 después de brotar hasta su caída. La relación entre el peso seco de la hoja y su edad se ha representado en la Figura 7.3[215]; en ella puede apreciarse que el peso máximo se alcanzaba en la semana 12 mientras que la senescencia257 era visible en la semana 24. Las hojas adquirieron su máxima dimensión 35 días después de abrirse el brote lo que probaba que el tamaño que alcanzaban era independiente de su edad.

Figura 7.3. Variación del tamaño de la hoja con su edad
(Fuente: Johnson y Emche, 1994. Modificada)
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ALCALOIDE |
|
CONTENIDO (%) |
|
|
Brotes |
Hojas enrolladas |
Hojas desenrolladas |
|
|
Cocaína |
0,18 |
0,75 |
0,61 |
|
Metilecgonina |
0,47 |
0,78 |
0,59 |
|
Higrina |
0,19 |
1,80 |
0,68 |
|
Tropinona |
0,11 |
0,33 |
0,08 |
|
Trans-cinamilcocaína |
0,19 |
3,90 |
0,31 |
|
Cis-cinamilcocaína |
0,06 |
0,06 |
0,55 |
|
Cuscohigrina |
0,23 |
1,97 |
0,52 |
|
Tropococaína |
0,05 |
0,12 |
0,05 |
Tabla 7.3. Contenidos en alcaloide de las hojas de E. coca para distintas edades
(Fuente: Autos con datos de Johnson y Emche)
En esta época ya era bien sabido que el contenido de alcaloides de la hoja de E. coca variaba debido a las condiciones ambientales durante su crecimiento, al método de almacenamiento de la hoja después de ser cosechada y al tratamiento seguido en la extracción química de los alcaloides. Para conocer su metabolismo en las hojas a lo largo de toda su vida, se monitorizaron ocho alcaloides los cuales se midieron en hojas de la misma edad entendiendo que, si eran cosechadas simultáneamente, el patrón evolutivo de estas sustancias se debía a la edad de las hojas y no a las variaciones de contenidos debidos a la presencia de hojas de distinta edad.
Los contenidos de los distintos alcaloides en los brotes, las hojas sin desplegar (7 días de edad) y las hojas desplegadas (semana 5) se muestran en la Tabla 7.3[216]. Gráficamente, la evolución de los contenidos puede apreciarse en la Figura 7.4259.
Las hojas enrolladas contenían la mayor cantidad de cocaína (0,75%) de todas las hojas analizadas. La mayor concentración en las hojas desenrolladas se obtuvo en la semana 8 (0,62%, ver Figura 7.4). El nivel de cocaína fluctuó entre las semanas 5 a 9, después de lo cual disminuyó gradualmente hasta la caída de la hoja, momento en que era de 0,39%.
La concentración de metilecgonina fue menor que el de cocaína durante la vida de la hoja excepto en la fase en que estuvo enrollada. Entre las semanas 2 y 26 su valor varió hasta el mínimo alcanzado cuando la hoja cayó (0,32%). El patrón de la evolución de este alcaloide fue similar al de la cocaína. Por metabolismo, metilecgonina puede formarse a partir de tropinona o convertirse en cocaína.

Figura 7.4. Variación de los contenidos de alcaloides con la edad de las hojas de E. coca
(Fuente: Johnson y Emche, 1994. Modificada)
259
JOHNSON, E.L.; EMCHE, S.D. “Variation of alkaloid …”. Págs. 648-649.
La higrina alcanzó su máxima concentración durante la semana 5 en las hojas desenrolladas (ver Figura 7.4). De las semanas 7 a 36 el contenido descendió hasta 0,20% al final de la vida de las hojas. La higrina se puede metabolizar a tropinona, tropina y, finalmente, escopolamina.
Las concentraciones de tropinona y tropococaína fueron las que menos fluctuaron a lo largo de la vida de las hojas (ver Figura 7.4). Esto podría indicar que dichos alcaloides fueran estables desde el punto de vista del metabolismo durante todo ese tiempo, pero cabe otra interpretación. El mayor contenido se concentró en las hojas enrolladas (7 días de vida), disminuyendo después de la semana 1 con pequeñas variaciones (ver Figura 7.4); este hecho, alternativamente, podría interpretarse que representaba un rápido metabolismo y/o interconversión[217] en la propia hoja. Los autores no se decantaron por ninguna de las dos opciones.
La trans-cinamilcocaína se presentaba en mucha mayor cantidad en las hojas enrolladas que en las más viejas (ver Figura 7.4). Por su parte, el contenido en cis-cinamilcocaína era menor en las hojas enrolladas y más abundante en las más viejas desplegadas. Durante las semanas 16 a 23 la concentración de cis-cinamilcocaína fue superior al de la cocaína, hecho éste divulgado por primera vez. Los valores de ambas cinamilcocaínas fluctuaron de la semana 8 a la 23. En la semana 31 la cantidad de trans-cinamilcocaína superó a la de todos los alcaloides medidos en las hojas desplegadas, algo que también era novedoso. En aquella época no se conocía el metabolismo de las cinamilcocaínas y, por tanto, los autores ignoraban si trans-cinamilcocaína era transportada de las hojas viejas a las más jóvenes o si era interconvertida en las propias hojas.
Los contenidos de todos los alcaloides en las hojas que permanecieron 24 semanas unidas al tallo experimentaron una disminución similar, excepto las cinamilcocaínas. De las semana 20 a la 36 las hojas comenzaron a mostrar senescencia y su color varió de verde oscuro a dorado y, finalmente, a amarillo (ver Figura 7.2). En la semana 34 ya habían caído varias hojas y las que aún permanecían unidas a los tallos mostraban una gran degradación, con la clorofila remanente dispuesta en el nervio medial y en la base de la hoja.
Como conclusiones de su estudio, Johnson y Emche destacaron lo siguiente:
7.2.2. Contenido y distribución de los alcaloides en la hoja de E. coca
En un trabajo de 1979, Yuossefi et al mostraron los patrones de distribución de cocaína y cinamilcocaína en diferentes plantas de E. coca concluyendo que las hojas eran la parte de la planta más rica en cocaína, que las hojas presentaban una amplia gama de contenidos en dicho alcaloide, que los márgenes de las hojas, en relación con la cocaína contenían menos cinamilcocaínas que el centro de las mismas, y que el peciolo y los nervios de las hojas contenían relativamente más cinamilcocaína que sus márgenes.
Basándose en la irregular distribución de la cocaína en las hojas, Johnson[218] emprendió una nueva y detallada investigación, cuyos resultados publicó en 1995, con el objetivo de caracterizar las concentraciones y distribución de los mismos ocho alcaloides con los que trabajó en 1994, es decir, cocaína, cis y trans-cinamilcocaína, higrina, tropinona, metilecgonina, cuscohidrina y tropococaína , en las hojas de E. coca var. coca.
Para realizar un análisis completo de la superficie de las hojas, Johnson las dividió transversalmente en cuatro secciones (peciolo, base, media y anterior, Figura 7.5[219]).

Figura 7.5. División de la hoja de coca en secciones y subsecciones (Fuente: derecha, Johnson, 1995; izquierda, Mariani, 1896. Modificadas)
Las tres últimas fueron diseñadas para que cada una ocupara, aproximadamente, un tercio de la hoja. Además se dividieron longitudinalmente en tres subsecciones, la primera una banda de 2 mm alrededor del borde de la hoja; la segunda, el área entre la anterior y el falso nervio medial, y la tercera, el área entre el citado falso nervio y el verdadero en el centro de la hoja.
El tejido de las hojas, de una edad madura (35 a 70 días) fue muestreado de acuerdo con la citada división zonal, repitiéndose los ensayos tres veces. Los resultados medios obtenidos, para cada alcaloide, sección y subsección se muestran en 3D en la Figura 7.6[220] que proporciona una visión de la distribución espacial de los alcaloides en toda la superficie de la hoja.
En el peciolo el alcaloide más abundante era la trans-cinamilcocaína (0,24%), seguido por orden decreciente de cuscohigrina, higrina, metilecgonina, cocaína, cis-cinamilcocaína, tropococaína y tropinona. Estos resultados medios pueden consultarse en la Figura 7.7[221].

Figura 7.6. Distribución zonal de contenidos de alcaloides en las hojas de coca
(Fuente: Johnson, 1995. Modificada)
En lo que respecta a las cinamilcocaínas, la concentración de la forma trans en el peciolo superaba a la de la hoja completa.
Higrina fue el tercer alcaloide más abundante en la hoja de coca. Dentro de ella la concentración en la banda marginal era la más rica (0,32%) mientras que las más pobres eran la zona entre el falso y el verdadero nervio medial y el peciolo que contenían 0,25% y 0,11% respectivamente.
Tropinona fue el alcaloide más escaso (0,004%) y el que más regularmente estaba distribuido en toda la hoja. En el peciolo la concentración era superior, el 0,11%.
Metilecgonina fue otro de los alcaloides más frecuente en las hojas. Su concentración era más alta en la banda periférica y en el falso nervio medial, donde alcanzaba el 0,46% y el 0,43% respectivamente. La concentración en el peciolo tenía valores similares a los de higrina y cocaína.
Cuscohigrina y tropococaína presentaron contenidos similares en sus respectivas subsecciones, valiendo 0,16% y 0,04% en ellas.
Cocaína era el principal alcaloide de las hojas siendo su concentración más elevada en la banda periférica (0,48%) y en la subsección entre ésta y el falso nervio medial (0,45%), y menor en la banda restante entre el falso y el verdadero nervio medial, en el centro de la hoja (0,41%). Debe hacerse notar que los contenidos de metilecgonina y cocaína eran similares en sus respectivas secciones de la hoja y en el peciolo también descendían a la cuarta parte.

Figura 7.7. Contenido medio de alcaloides en peciolos y hojas de coca desenrolladas
(Fuente: Johnson, 1995. Modificada)
En resumen, cocaína, metilecgonina e higrina presentaban sus mayores concentraciones en la banda marginal de la hoja, y las menores en la banda central, mientras que trans-cinamilcocaína era más abundante en el peciolo de la hoja. Cis-cinamilcocaína, cuscohigrina, tropinona y tropococaína tenían una distribución bastante regular en la hoja.
7.3. INFLUENCIA DE LA TEMPERATURA Y DE LA INTENSIDAD LUMÍNICA EN LA PRODUCCIÓN DE HOJA Y DE COCAÍNA
Las variedades de coca más importantes, E. coca var. coca y E. novogranatense var.
novogranatense crecen en ambientes cálidos a temperaturas medias que varían, según los distintos
autores, entre 19º y 25ºC. Se sabía que el crecimiento de ambas se retrasaba cuando se cultivaban por debajo de 10ºC o por encima de 35ºC. En 1996 poco se conocía de la respuesta de estas especies a la temperatura y menos al efecto que sobre ellas ejercía la mayor o menor luminosidad. Cierto que E. coca var. coca crecía en el sotobosque, a media sombra, mientras que E. novogranatense var. novogranatense lo hacía a pleno sol. Tampoco era conocido si las condiciones ambientales influían en el contenido en cocaína de las hojas. Plowman, en 1981, opinaba que este factor dependía tanto de las características genéticas como de las condiciones de crecimiento de las plantas. De hecho encontró distintos contenidos de cocaína en dos variedades de E. coca que habían crecido en ambientes similares pero nada dijo sobre si las variedades requerían condiciones ambientales similares para el óptimo desarrollo de las hojas, ni tampoco sobre si las condiciones que favorecían el crecimiento de la hoja mejoraban su contenido en ellas. Téngase presente que los datos publicados sobre este parámetro en plantas cultivadas al natural y en invernaderos variaban entre 0,13 y 1,05 % para E. coca var. coca y entre 0,17 y 0,93% para E. novogranatense var. novogranatense, cantidades expresadas en ambos caso en porcentajes medidos en pesos de hoja seca.
Ante esta indefinición Acock y colaboradores[222] estudiaron el problema y presentaron sus resultados en 1996. En concreto su objetivo fue cuantificar los efectos de la temperatura y de la luz, expresada en densidad de flujo de fotones fotosintéticos266 (PPFD, en inglés), en el crecimiento de la hoja de coca y en su contenido en cocaína de las especies E. coca var. coca y E. novogranatense var. novogranatense.
Para ello tomaron plantas de 12 meses cultivadas a partir de semillas, que replantaron en invernaderos iluminados artificialmente según un procedimiento estándar. El cultivo se produjo en condiciones iguales para todas ellas, con tierra, humedad, riego y abonos normalizados. El experimento se realizó en Beltville, Maryland (EE.UU), situado a 39ºN de latitud.
En una primera fase, los pequeños arbustos de coca fueron plantados en invernaderos con ambientes controlados, en los que se sometieron a fotoperiodos de 12 horas con temperaturas diurnas/nocturnas de 20/15, 25/21, 30/26 y 35/31ºC y PPFD de 155, 250 y 400 μmol·m-2 ·s-1 durante 53 días, después de los cuales se recolectaron las hojas, se secaron y se determinaron los contenidos en cocaína. Por tanto, las primeras hojas se recogieron cuando las plantas tenían una edad de 13,5 meses.
En una posterior segunda fase, las temperaturas de los invernaderos se mantuvieron constantes durante las 24 horas del día con valores de 19, 23 y 27ºC. Las plantas crecieron así durante 180 días, recolectándose seguidamente. En este caso, las plantas tenían una edad de 19,5 meses en el momento de recoger las hojas.
Se cultivaron 9 plantas de cada especie para cada combinación temperatura/PPFD. Los resultados obtenidos en la primera cosecha fueron los siguientes:
267
La temperatura afectó a la cantidad de cocaína en las hojas siendo máxima a 24ºC para E. coca var. coca y a 25ºC para E. novogranatense var. novogranatense (ver Figura 7.8B).

Figura 7.8. Resultados cultivos Erythroxylum para distintas temperaturas (fase 1)
(Fuente: Acock et al, 1996. Modificada)
7.4)268.
268
En las condiciones menos favorables para las dos especies (20/16ºC y 155 μmol·m-2·s-1 para ambas), E. novogranatense var. novogranatense produjo un 118% más, demostrándose que esta especie es la más vigorosa de las dos.
|
ELEMENTO MEDIDO/ESPECIE DE COCA |
|
PPFD (μmol·m-2·s-1) |
|
|
|
155 |
250 |
400 |
|
PESO SECO DE HOJA (g/planta) E. coca var. coca E. novogranatense var. novogranatense |
2,51 3,93 |
4,33 5,48 |
4,14 5,61 |
|
CONCENTRACIÓN COCAINA (mg/100 mg hoja seca) E. coca var. coca E. novogranatense var. novogranatense |
0,71 0,68 |
0,80 0,60 |
0,74 0,67 |
|
CONTENIDO COCAÍNA (mg/planta) E. coca var. coca E. novogranatense var. novogranatense |
17,81 27,67 |
34,81 31,91 |
30,68 37,11 |
Tabla 7.4. Efecto de la intensidad lumínica en el peso de hoja seca y la concentración de cocaína. Plantas de 13,5 meses de edad. Temperatura media 28ºC. Cada valor es una media de 9 observaciones
(Fuente: Acock et al, 1996. Modificada)
Los resultados de la segunda cosecha se indican a continuación:
|
ELEMENTO MEDIDO/ESPECIE DE COCA |
TEMPERATURA |
DIARIA |
MEDIA (ºC) |
|
19 |
23 |
27 |
|
|
PESO SECO DE HOJA (g/planta) E. coca var. coca E. novogranatense var. novogranatense |
3,44 12,79 |
10,90 18,42 |
14,98 20,95 |
|
CONCENTRACIÓN COCAINA (mg/100 mg hoja seca) E. coca var. coca E. novogranatense var. novogranatense |
1,22 0,86 |
0,87 0,86 |
0,80 0,88 |
|
CONTENIDO COCAÍNA (mg/planta) E. coca var. coca E. novogranatense var. novogranatense |
43,0 107,9 |
92,1 157,4 |
120,8 179,6 |
Tabla 7.5. Efecto de la temperatura en el peso de hoja seca y la concentración de cocaína. Plantas de 19,5 meses de edad. PPFD 400 μmol·m-2·s-1. Cada valor es una media de 5 observaciones
(Fuente: Acock et al, 1996. Modificada)
269
E. novogranatense var. novogranatense produjo más masa foliar con valores de PPFD comprendidos entre 250 y 400 μmol·m-2·s-1 que con 155 μmol·m-2·s-1 cerca de la temperatura óptima de 27ºC.
|
ELEMENTO MEDIDO/ESPECIE DE COCA |
|
PPFD (μmol·m-2·s-1) |
|
|
|
155 |
250 |
400 |
|
PESO SECO DE HOJA (g/planta) E. coca var. coca E. novogranatense var. novogranatense |
8,07 10,72 |
11,08 18,69 |
14,98 20,95 |
|
CONCENTRACIÓN COCAINA (mg/100 mg hoja seca) E. coca var. coca E. novogranatense var. novogranatense |
0,78 1,01 |
0,89 0,89 |
0,80 0,88 |
|
CONTENIDO COCAÍNA (mg/planta) E. coca var. coca E. novogranatense var. novogranatense |
65,0 101,3 |
103,1 166.1 |
120,8 179,6 |
Tabla 7.6. Efecto de la intensidad lumínica en el peso de hoja seca y la concentración de cocaína. Plantas de 19,5 meses de edad. Temperatura media 27ºC. Cada valor es una media de 5 observaciones (Fuente: Acock et al, 1996. Modificada)
Comparando las concentraciones de cocaína en las hojas entre la primera y la segunda cosecha puede decirse lo siguiente:
|
ESPECIE DE COCA |
TEMPERATURA DIARIA MEDIA (Cosecha 1/Cosecha 2) |
||
|
18/19ºC |
23/23ºC |
28/27ºC |
|
|
E. coca var. coca Cosecha 1 Cosecha 2 |
0,73 1,22 |
0,84 0,87 |
0,74 0,80 |
|
E. novogranatense var. novogranatense Cosecha 1 Cosecha 2 |
0,43 0,86 |
0,49 0,86 |
0,67 0,88 |
Tabla 7.7. Contenido medio en cocaína (mg/100 mg hoja seca). PPFD 400 μmol·m-2·s-1
(Fuente: Acock et al, 1996. Modificada)
Las hojas más jóvenes tendían a tener un menor contenido de cocaína.
Como conclusiones, Acock y colaboradores destacaron las siguientes:
7.4. INFLUENCIA DEL pH EN LA ACUMULACIÓN DE BIOMASA Y CONTENIDO DE ALCALOIDES EN LAS PLANTAS DE COCA
Las variedades E. coca var.coca y E. novogranatense var. novogranatense se han cultivado en Sudamérica en ambientes muy distintos. La primera crece en los valles húmedos tropicales de los Andes orientales, desde Ecuador hasta Bolivia. Por el contrario, la segunda está bien adaptada a las regiones secas y ha sido cultivada en los valles áridos inter andinos de Colombia y a lo largo de su costa caribeña, aunque también crece perfectamente en los Andes colombianos a altitudes de 1.000 a 1.800 m.
La acidez/basicidad (pH) de los suelos en estas áreas varía. Donde medra E. coca var.coca el pH es de 3,5 a 4,5, mientras que E. novogranatense var. novogranatense crece en terrenos en los que el pH está comprendido entre 4,5 y 7,5.
Los efectos de la acidez del suelo en el crecimiento de las plantas son bien conocidos. Los suelos húmicos tropicales, en su estado natural, son generalmente ácidos, con pH<5. Los factores que limitan el crecimiento vegetal en los suelos húmicos son diversos, como el reducido pH, la deficiencia de P, Ca y Mg, y la toxicidad de Al y Mn. Sin embargo, hasta que Johnson y Foy decidieron estudiar el asunto y publicar sus resultados en 1996[225], poco se había investigado sobre el crecimiento de cualquiera de las cuatro variedades de coca cultivada en suelos ácidos de la región andina de Bolivia, Colombia y Perú. Para ello, dichos autores cultivaron en invernadero especímenes de E. coca var.coca y E. novogranatense var. novogranatense en terrenos con pH variable comprendido entre 3,5 y 7,0 para determinar los modelos de acumulación de biomasa (hojas, tallos y raíces). Utilizaron 189 plantones de 12 meses de edad, obtenidos directamente de semilla, que replantaron en diversos tipos de suelos tratados con ácido sulfúrico y carbonato cálcico para obtener una amplia gama de pH. De esta forma, se elaboraron mezclas de cultivo con pH de 3,5; 4,7 (el suelo original), 5,0; 5,5; 6,0; 6,5 y 7,0. Una planta de cada grupo de pH se conservó en el terreno original como referencia de control. Las de ambas variedades de coca se dejaron crecer en estos suelos durante 10 meses en condiciones de cultivo y pH controladas, siendo abonadas de forma idéntica con fertilizante N-P-K de larga duración, que apenas modificó la acidez de los distintos suelos. Ninguna planta padeció síntomas de clorosis ni necrosis de las hojas, salvo las que se cultivaron con pH extremos. Las plantas se defoliaron a los 10 meses (con 22 meses de edad) y, posteriormente, otras dos veces, a los 23 y 24 meses de edad[226]. Los pesos de la biomasa (hojas, tallos y raíces) se determinaron en tres plantas elegidas al azar de cada tipo de suelo y pH una vez secos. Después de cada cosecha se midió la acidez del suelo. Los alcaloides fueron determinados mediante el análisis de las hojas cosechadas de las plantas elegidas aleatoriamente.
7.4.1. Biomasa y pH
La Tabla 7.8[227] muestra los cambios del pH del suelo durante el crecimiento y desarrollo de las dos variedades de coca. Cada valor es la media del pH del suelo de las 3 plantas cosechadas en cada cosecha por intervalo de pH. Es de destacar la pequeña variación de la acidez de los suelos que solo se incrementó muy ligeramente desde el día del trasplante (día 7) hasta el momento en que tuvieron lugar las posteriores cosechas, 10, 11 y 12 meses después.

Tabla 7.8. Cambios de pH durante el crecimiento de la coca (Fuente: Johnson y Foy, 1996. Modificada)
El tamaño medio de las plantas en el momento de su trasplante era de 21 cm. La primera fase del crecimiento de las plantas ocurrió 20 días después del trasplante. Cuatro meses después del mismo, las plantas de E. coca var. coca cultivadas a pH 3,5-6,0 presentaron una larga fase de desarrollo (altura 28 cm) mientras que las cultivadas entre pH 6,5-7,0 apenas crecieron (altura 23
cm). Las primeras crecieron permanentemente incrementando su biomasa hasta el momento de la última cosecha.
Los ejemplares de E. novogranatense var. novogranatense trasplantados en suelos de pH 4,7-6,0 también experimentaron una larga fase de crecimiento. Por el contrario, las cultivadas en suelos de pH 3,5; 6,5 y 7,0 padecieron un importante retraso del mismo.
En lo que se refiere a las plantas que crecieron en pH más extremos, cabe decir lo siguiente. Las de la variedad E. coca var. coca cultivada a pH 6,5 incrementaron gradualmente su biomasa; sin embargo, el 45% de ellas padeció clorosis y murió antes de la tercera cosecha; las que sobrevivieron experimentaron síntomas similares a los de carencia de hierro que, normalmente, se presentaban en suelos alcalinos, aunque también podían ser inducidos por el aluminio en suelos ácidos. Por tanto, parecía que E. coca var. coca se ajustaba a un modelo de planta calcífuga[228], que toleraba el aluminio en suelos ácidos y no asimilaba el hierro, tanto más cuanto se incrementaba el pH. De acuerdo con ello, el crecimiento de E. coca var. coca fue reducido con valores de pH>6,0. Este hecho fue confirmado por los resultados obtenidos con pH 7,0 ya que las plantas permanecieron casi siempre en la fase de subdesarrollo. A este pH, E. coca var. coca perdió biomasa aérea y subterránea comparada con las que crecían con pH 3,5-6,0 (Figura 7.9)[229]. Es más, en la primera cosecha, el 55% de las plantas cultivada a pH 7,0 había muerto y las que no, padecían clorosis.

Figura 7.9. Efectos del pH del suelo en la coca (Fuente: Johnson y Foy, 1996. Modificada)
Por su parte, los especímenes de E. novogranatense var. novogranatense que crecieron en suelos de pH 3,5; 6,5 y 7,0 tuvieron los mismos síntomas que los de E. coca var. coca cultivados a pH 7,0 y la misma carencia de biomasa (ver Figura 7.9). Por su comportamiento E. novogranatense var. novogranatense podría aproximarse al modelo de calcicol[230], que era aparentemente afectado de forma negativa por la presencia de aluminio a pH 3,5 pero asimilaba mejor el hierro que E. coca var. coca cuando el pH aumentaba a 6,0. Sin embargo, cuando se consideraba la acumulación de biomasa tanto en una como en otra variedad a pH 6,5-7,0, E. novogranatense var. novogranatense era la más adaptable de las dos a terrenos de elevado pH (ver Figura 7.9).
Por consiguiente, puesto que hubo pérdida de biomasa de las partes aéreas y subterráneas a pH 6,5 para E. coca var. coca y 3,5; 6,5 y 7,0 para E. novogranatense var. novogranatense, puede considerarse que estos pH eran extremos y considerados inadecuados y desaconsejables para el desarrollo de dichas variedades.
La acumulación de biomasa por encima y por debajo del suelo para E. coca var. coca fue óptima a pH 3,5 (ver Figura 7.9). Si el valor medio de los terrenos donde se cultiva esta variedad en Bolivia y Perú era de 4,85 y 5,15 respectivamente, resultaba que se estaba perdiendo producción en aquellos terrenos cuyo pH superase 3,5.
En conclusión:
7.4.2. Alcaloides y pH
Los resultados que Johnson y Foy obtuvieron en los análisis de ocho alcaloides de las hojas de E. coca var. coca y de E. novogranatense var. novogranatense se muestran en las Tablas 7.9, 7.10 y 7.11[231]. En ellas figuran las concentraciones medidas a los 22, 23 y 24 meses de edad de las plantas en función del pH del terreno de cultivo.
En las dos primeras cosechas de hojas (a los 22 y 23 meses) los autores evaluaron los contenidos de alcaloides de dichas variedades con objeto de determinar si el pH del suelo afectaba a sus concentraciones antes del tiempo habitual en que, en los casos reales, se recogía la primera cosecha en las plantaciones. Esto ocurría normalmente a los dos años (24 meses) de ser plantada la coca in situ y era un dato desconocido hasta entonces. La citada Tabla 7.9 muestra que para E. coca var. coca el contenido de cocaína variaba de 0,69% (pH 3,5) a 0,79% (pH 6,5). Sin embargo, a pH 7,0 la cantidad de cocaína se reducía drásticamente hasta el 0,14%. No obstante, la riqueza en este alcaloide a pH 6,5 era más alta que la equivalente a pH 3,5 e igual que a pH 4,7, el del terreno natural. Considerando que estos pH eran los que proporcionaban más biomasa (ver Figura 7.9) y que ésta disminuía sensiblemente a pH 6,5, la producción de cocaína por planta cultivada a dicho pH 6,5 se reducía un 45% a pesar de que el contenido de cocaína era aparente normal en E. coca var. coca (ver Tabla 7.9, Figura 7.9).
En las hojas de E. novogranatense var. novogranatense también se aprecia un elevado contenido de cocaína en suelos de pH 3,5 (0,43%) mientras que el promedio a los pH 4,7-7,0 era inferior E. novogranatense var. novogranatense, el 0,32% (ver Tabla 7.9).
Las elevadas concentraciones de cocaína en las hojas de E. coca var. coca (pH 6,5) y E.
novogranatense var. novogranatense (pH 3,5; 6,5; 7,0) fueron atribuidos por los autores al estrés de las plantas provocado por los pH extremos del terreno de cultivo, demostrado porque la biomasa de hojas de ambas variedades a esos pH era muy baja, síntoma de sus malos desarrollos (ver Figura 7.9).
Un aspecto a tener en cuenta, ya advertido por los autores, es que los alcaloide detectados en su estudio en las hojas tanto de E. coca var. coca como de E. novogranatense var. novogranatense lo fueron de plantas nuevas. Por ello debe tenerse cuidado cuando se comparen estos valores con los datos existentes pues serían equivalentes a los obtenidos en plantaciones nuevas más que con los provenientes de plantas más viejas que se habían defoliado previamente. Los autores alertan de esto ya que ellos no dispusieron de los datos de las cosechas de las plantas consideradas en su estudio que pudieran haberse hecho después de los 24 meses de duración del mismo.
De hecho, las concentraciones de cocaína medidas en este estudio en las hojas de E.
novogranatense var. novogranatense, excepto en los pH extremos, fue menor que el reportado por Plowman y Riviewr (0,77%) y se aproxima al promedio de Holmstedt el al (0,46%). Estos investigadores ya apuntaron que estas diferencias podían deberse a la edad de la planta y a la época de la cosecha. Los alcaloides determinados en el trabajo de Johnson y Foy fueron a partir de plantas nuevas, quizás más pobres en cocaína que las más viejas o las que hayan sido cosechadas varias veces.

Tabla 7.9. Contenido de alcaloides en función del pH (22 meses) (Fuente: Autor con datos de Johnson y Foy, 1996)

Tabla 7.10. Contenido de alcaloides en función del pH (23 meses)
(Fuente: Autor con datos de Johnson y Foy, 1996)

Tabla 7.11. Contenido de alcaloides en función del pH (24 meses)
(Fuente: Autor con datos de Johnson y Foy, 1996)
La Figura 7.10[232] muestra cómo el pH del suelo afecta al contenido de cocaína y a la cantidad total de alcaloides en las hojas de las dos variedades correspondientes a una sola planta; por ello, los datos informan sobre la cantidad de cocaína y alcaloides totales que podrían predecirse para una planta individual (de ambas variedades de coca) que crecieran en terrenos con el pH indicado.

Figura 7.10. Efecto del pH en el contenido de cocaína por planta de coca
(Fuente: Johnson y Foy, 1996. Modificada)
Los valores que se indican en la mencionada figura fueron calculados para plantas individuales a cada nivel de pH, más que como promedio. La razón de este proceder fue la pérdida de plantas experimentada en los suelos de pH extremo, mortandad que ya se ha comentado.
El modelo representativo de la acumulación de cocaína en las hojas de E. coca var. coca y de E. novogranatense var. novogranatense que crecieron a pH extremos (≥ 6,5 y ≤ 3,5 y > 6,5 respectivamente), varió de la primera a la segunda cosecha (ver Tablas 7.9 y 7.10), de forma que la cocaína medida en E. coca var. coca cultivada a pH 7,0 comparada con los valores más bajos de pH, se multiplicó por un factor 3,6, mientras que solo por un factor 1,5 en E. novogranatense var. novogranatense. Los contenidos de cocaína a los pH indicados fueron los más elevados en el estudio de Johnson y Foy y mostraron ser sensibles al suelo alcalino.
En lo relativo a otros alcaloides medidos durante la primera y segunda cosecha de E. coca var. coca a pH 3,5, la concentración de metilecgonina, que puede metabolizarse a cocaína, solo excedió la de ésta en la primera cosecha. Sin embargo, a pH 5,5 y 6,0, en los que la biomasa de la planta no pareció modificarse (ver Figura 7.9), el contenido en metilecgonina resultó inferior (con una excepción, ver Tabla 7.10, pH 7,0) que en los pH extremos (pH 6,5 y 7,0, ver Tablas 7.9, 7.10 y 7.11, Figura 7.9). Los autores reconocieron que desconocían si la disminución de metilecgonina detectada a pH 5,5 y 6,0 se debió a una alteración y/o a la conversión en cocaína. Lo que sí observaron en esos valores de pH fue el incremento de metilecgonina entre los pH 6,5 y 7,0 (ver Tabla 7.9). Por otra parte, el contenido de este alcaloide en E. novogranatense var. novogranatense fue más variable en la segunda cosecha que en la primera y tercera (Tablas 7.9, 7.10 y 7.11) pero, aun así, fue el más abundante en las hojas de la citada variedad.
Los contenidos en trans y cis-cinamilcocaína en E. novogranatense var. novogranatense superaban a los de equivalentes en E. coca var. coca en todos los niveles de pH, lo que coincidía con los resultados reportados por otros investigadores. De las dos, trans-cinamilcocaína fue la predominante en ambas variedades.
Del resto de alcaloides analizados, cuscohigrina, tropinona y tropocaína fueron los más escasos, tanto en E. coca var. coca como en E. novogranatense var. novogranatense, con la particularidad de que tropinona no fue detectada muchos casos. Higrina fue el alcaloide más abundante en las hojas de E. coca var. coca en la primera cosecha, en cantidad similar a las previamente reportadas excepto en suelos de pH 4,7; 5,5 y 6,0. El contenido en higrina en las hojas de E. novogranatense var. novogranatense en la primera cosecha fue más variable que el medido en las dos variedades durante la segunda y tercera defoliación.
Como conclusiones, Johnson y Foy resaltaron las siguientes:
7.5. EFECTOS DEL NITRÓGENO EN LA PRODUCCIÓN DE COCA
Un curioso estudio enfocado a determinar un método para predecir la importancia de la cosecha de coca a partir del contenido en nitrógeno (N) en las plantas fue realizado por Acock y Johnson[233] en 1998. Más en detalle, el estudio examina cómo afecta la disponibilidad de N al estatus[234] de dicho elemento en varias partes de la planta y en los componentes de la cosecha.
El estatus del N en los tejidos vegetales puede describirse de varias formas. La más sencilla es la concentración de N en esos tejidos. Otros indicadores son la demanda282 y el estrés283 de N, que informan sobre el N contenido respecto de la capacidad máxima de absorción.
Como las hojas tienen elevados contenidos de N comparados con otros tejidos de las plantas, la fertilidad parece jugar un papel básico en la variabilidad de la producción foliar, y puede también afectar a la concentración de cocaína. Muchos investigadores han observado una fuerte relación entre la concentración de N y su rendimiento fotosintético. Si los efectos del N en la producción se medían por medio de las variaciones del valor N asimilado o de la superficie fotosintética activa, entonces la disponibilidad de N tendría un impacto particularmente relevante en el desarrollo y producción de cosecha foliar.
En conclusión, variando los niveles de disponibilidad de N para la planta, era posible inducir en ella condiciones que permitieran:
La prueba realizada por Acock y Johnson consistió en someter a ocho plantas de coca de 14 meses de edad a un cultivo en condiciones óptimas de temperatura (25±2ºC), luz, agua y pH (4), en invernadero, alimentándolas con cuatro soluciones nutritivas. Las plantas fueron defoliadas al comienzo de la prueba y fertilizadas con una solución que contenía 25, 50, 100 ó 200 mg de N/litro. Estas soluciones, además, llevaban incorporadas cantidades fijas de P, K, Ca y Mg. Después de 100 días de crecimiento, todas las plantas volvieron a ser defoliadas. Aleatoriamente se eligieron tres plantas de cada tratamiento para ser cosechadas a muerte procesando sus restos. De ellas se midieron:
Las raíces fueron divididas en primarias, secundarias y terciarias basándose en su posición y diámetro.

Figura 7.11. Puntos de crecimiento en tallo de E. novogranatense
(Fuente: Johansson, 2014. Modificada)
Tras efectuar las mediciones y análisis correspondientes, se obtuvieron los siguientes resultados:

Figura 7.12. Relación entre la producción de hoja y varios estrés de N de hojas viejas de coca
(Fuente: Acock y Johnson, 1998. Modificada)
A modo de resumen y conclusiones de la investigación de Acock y Johnson cabe señalar lo siguiente:
· El número de puntos de crecimiento por planta.
· El número de hojas por punto de crecimiento.
· La proporción de hojas viejas en los puntos de crecimiento. · El tamaño de las hojas viejas.
7.6. ESTIMACIÓN DE LA MASA FOLIAR DE LOS ARBUSTOS DE COCA Y DE SU PRODUCCIÓN DE HOJA
La estimación de la producción foliar de los arbustos de coca también ha sido objeto de estudio por parte de Acock y otros investigadores. Un primer trabajo, publicado en 1994288, tuvo su continuidad en otro más completo realizado en los años siguientes y editado en 1998289.
El objetivo de estos estudios era estimar la producción de hoja de coca, es decir, la masa foliar, de arbustos mediante modelos matemáticos, en distintos hábitats. Si en 1994 se hacía hincapié en el método del análisis de la copa (PCA), en 1998 se le comparaba con un segundo método, el de submuestreo290 de la copa (CSS).

Figura 7.13. Hojas jóvenes de coca sobre un tallo (Fuente: Biolib. Modificada)
La producción de un arbusto de coca se podía estimar midiendo su copa justo antes de la cosecha. Había varios métodos para hacerlo pero, cuanto más exacto era, más difícil resultaba su aplicación. Las medida más precisa de la producción foliar se calculaba defoliando la planta, secando las hojas recogidas y pesándolas, pero el método era muy laborioso. Para agilizar el proceso se habían diseñado métodos alternativos; Acock y colaboradores pusieron su atención en dos de ellos.
288
ACOCK, M.C; DAUGHTRY, C.S.T.; BEINHART, G.; HIRSCHMANN, E.; ACOCK, B. “Estimating leaf mass from light interception measurements on isolated plants of Erythroxylum species”. Agronomy Journal. Vol. 86. Nº 3. 1994. Págs. 570-574.
289
ACOCK, M.C. “Two methods for the rapid assessment of leaf yield of Erythroxylum coca var. coca”. Agronomy Journal. Vol. 90. Nº 5. 1998. Págs. 705-709. 290
Submuestreo: Cuando las poblaciones son muy extensas, o complejas, la simple toma de muestras al azar se transforma en un gran problema que suele requerir mucho tiempo. El tiempo necesario para obtener una muestra de dimensiones determinadas puede ser muy abreviado mediante el empleo de un muestreo en dos o más etapas. En primer lugar, el conjunto de la población puede ser dividido en una serie de unidades primarias, o subpoblaciones, varias de las cuales se toman como muestra. Se toma una muestra secundaria, o submuestra, de cada una de estas subpoblaciones, que a su vez son muestras de la población total. La desventaja de un submuestreo consiste en que los individuos de una misma unidad primaria son probablemente más parecidos entre sí que los del conjunto de la población. De esta manera, después de examinar un individuo de una unidad, si se siguen examinando individuos de esa unidad, se obtendrá menos información del conjunto de la población que si se examinan individuos de otras unidades primarias. El problema consiste en deducir el número más conveniente de muestras que se debe tomar en un tiempo dado al emplear un muestreo en dos etapas. GULLAND, J.A. Manual 3. Manual de Métodos de Muestreo y Estadísticos para la Biología Pesquera. Parte 1. Métodos de Muestreo. Sección 2. Teoría del muestreo.
ORGANIZACION DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LA AGRICULTURA Y LA ALIMENTACION (FAO).
Roma. 1966. http://www.fao.org/docrep/x5684s/x5684s04.htm#2.4%20submuestreo,%20o%20muestreo%20en%20dos%2 0etapas. Consultada el 22 de noviembre de 2018.
El primero (PCA) empleaba un aparato especial, un analizador de copas arbóreas, que permitía estimar el índice de superficie foliar. La superficie foliar se calculaba comparando la radiación solar que incidía sobre el árbol con la que penetraba y atravesaba la copa sin que fuera interceptada por hojas, ramas y tallos. La superficie así calculada se podía convertir en peso de hoja seca de manera que, establecida esta relación, era posible calcular la masa foliar y, por tanto, la producción del árbol.
Un segundo método, el CSS, se basaba en que una pequeña muestra aleatoria de la copa la representaba en su totalidad. El número de hojas de un tallo (Figura 7.13)[240] y el número de ramas formadas entre las hojas más viejas y los brotes en crecimiento medían el desarrollo que había tenido lugar entre dos defoliaciones en un determinado punto de crecimiento. Por tanto, una gran cantidad de hojas y ramas se asociaba con producciones elevadas mientras que un pequeño número de hojas se identificaba con una baja producción. El método CSS facilitaba al máximo la recolección de datos ya que requería un reducido número de mediciones por planta, minimizaba los daños a la copa del árbol y eliminaba la necesidad de emplear instrumentos de medida en el campo.

Figura 7.14. Estimación de la producción foliar de coca con PCA (Fuente: Acock, 1998. Modificada)
En el estudio de 1998 Acock investigó la consistencia y precisión de ambos métodos y mejoró los resultados del PCA a fin de que fueran empleados por su precisión y rapidez en la estimación de la producción foliar de los árboles de coca.
El presente capítulo no describe los fundamentos teóricos de ambos métodos ni el detalle de los resultados obtenidos ya que solo se trata de poner en evidencia su existencia y potencialidades, remitiéndose a las publicaciones citadas para mayor información.
Los resultados obtenidos por Acock se comentan seguidamente. Las producciones estimadas por el método PCA comparadas con los valores de control (peso de hoja defoliada y secada) se muestran en la Figura 7.14A[241].
Un examen de la misma muestra que los resultados están infra estimados a partir de una producción de 670 kg/ha. Acock no llegó a aclarar las razones aunque sospechó que la causa era la acumulación de hojas en las yemas de crecimiento de las plantas que se defoliaban regularmente. Sin embargo, fuera cual fuera la causa, observó que la estimación proporcionada por PCA se podía corregir fácilmente ya que variaba linealmente con la producción de hoja, por lo que la deducción del factor corrector era inmediata y su aplicación, sencilla. Los nuevos resultados (Figura 7.14B)[242] ajustaron las estimaciones de PCA a los valores de validación aunque resultaron ser un 9% superiores.

Figura 7.15. Estimación de la producción foliar de coca con CSS
(Fuente: Acock, 1998. Modificada)
En lo que respecta al segundo método (CSS), los resultados de la estimación comparados con los valores de control se muestran en la Figura 7.15[243].
Los datos sobre los que se construyó el modelo se tomaron durante un año, de manera que correspondían a una amplia gama de temperaturas, pluviosidad, daños en la copa, etc. Los resultados que proporcionó fueron mejores que los de PCA original y tan buenos como los de PCA corregido, aunque se detectó una infra estimación del 7% respecto de los valores de control. Pese a sus grandes ventajas, el método CSS presentaba algunos inconvenientes relacionados con la representatividad de las submuestras o cuando la copa estaba libre de hojas porque hubieran secado o muerto o, finalmente, con la comisión de pequeños errores de medida que se transformaban en grandes errores de la estimación.
En definitiva, como conclusión de su trabajo, Acock destacaba que el método PCA ofrecía una estimación muy independiente de la producción de hoja, que se realizaba rápidamente si las condiciones eran aptas para efectuar las mediciones. Por el contrario, requería un largo período de aprendizaje para manejar los equipos. PCA proporcionaba estimaciones subestimadas a partir de una producción de hoja de coca de 670 kg/ha, aunque podía corregirse fácilmente y alcanzar resultados fiables en todo el rango de producciones, si bien con una pequeña sobre estimación del 9%. Por su parte, el método CSS requería mediciones sencillas que podían realizarse en cualquier momento con relativa rapidez. CSS permitía obtener resultados fiables si se tenía la precaución de tomar numerosos datos para construir el modelo, aunque con una infra estimación del 7%.
Por las razones apuntadas, Acock consideraba que ambos métodos parecían herramientas prometedoras para estimar con rapidez la producción de hojas de coca en muy diversos hábitats.
7.7. REFOLIACIÓN DE E. COCA VAR. COCA TRAS LA DEFOLIACIÓN
Como continuación de sus estudios sobre la coca, Acock presentó en 1999 los resultados de dos investigaciones encaminadas a caracterizar la refoliación de las plantas tras la defoliación o cosecha de sus hojas. Para ello dividió su trabajo en dos partes: la primera relativa a los métodos de medida de los fenómenos implicados y la segunda estudiando el efecto de la temperatura. Con ellos Acock contribuyó a conocer mejor el comportamiento de la planta, aunque fuera en condiciones controladas en invernadero y en relación sólo con la variedad E. coca var. coca.
7.7.1. Técnicas de medida y la refoliación de los arbustos de coca
Para estimar la producción de hojas de coca en una cosecha mediante un modelo, es necesario conocer cómo se recupera la planta de la defoliación estacional a la que es sometida para recoger cada cosecha. En otras palabras, es preciso definir las condiciones que influyen en la recuperación de la copa del árbol después de cada defoliación. Con objeto de estudiar este fenómeno, Acock realizó una primera investigación[244] cuyo objetivo consistió en hacer un seguimiento del proceso de refoliación de los arbustos de coca una vez defoliados utilizando diversos instrumentos, como un analizador de copas de árboles (PCA, ver capítulo anterior), una cámara procesadora digital, un ceptómetro[245], y aplicando la técnica de contaje del número de hojas brotadas de los puntos de crecimiento de las plantas. Una vez finalizadas las mediciones, comparó los resultados obtenidos por todas estas técnicas a fin de valorar la precisión y utilidad de cada una de ellas. Conocido el proceso de refoliación dedujo una ecuación representativa del mismo, válida para las condiciones en que se realizaron las pruebas.
Para el experimento, Acock utilizó 48 plantas de coca que fueron cultivadas en invernadero en idénticas condiciones. Todas ellas fueron defoliadas y las hojas secadas a 70ºC y pesadas.
Mediante el ceptómetro, Acock midió la radiación fotosintética activa (PAR) y con ella, calculó la radiación interceptada por la copa en cada caso particular (equivalente al tamaño de la copa) y, en general, mediante una ecuación que proporcionaba dicha radiación (tamaño) en función del tiempo, en las condiciones de la investigación.
El analizador de copas arbóreas permitió calcular el Índice de área foliar[246].
Con la cámara procesadora digital obtuvo el coeficiente de transmisión de la radiación solar[247] y también el índice de área foliar y, a partir de ellos, el coeficiente de extinción[248].
Finalmente el control de la vegetación mediante el contaje de las hojas aportó datos muy valiosos. Se inició 15 días después de la defoliación, cuando las primeras hojas se habían abierto tras brotar de los puntos de crecimiento. A partir de ese momento se tomaron nota cada dos o tres días de las hojas presentes en cinco puntos de crecimiento seleccionados aleatoriamente en cada planta. Todas las plantas fueron defoliadas 104 días después de la primera cosecha. De ellas se tomaron diez al azar en las que se midió el área foliar específica[249]. Las hojas se pesaron tanto frescas como secas. La temperatura media del invernadero durante el período de refoliación completo fue de 21,7ºC, variando de 15,6ºC a 44,4ºC.

Figura 7.16. Hojas brotadas en puntos de crecimiento en función del tiempo
(Fuente: Acock, 1999. Modificada)
Considerando los resultados de la investigación, cabe señalar que las primeras hojas brotaron al cabo de 10 días después de la defoliación (Figura 7.16)[250] con una temperatura media de 23,7ºC en invernadero durante este periodo. El número medio de hojas por punto de crecimiento rápidamente alcanzó el valor de 3. Estos puntos tuvieron un corto periodo de reposo que duró una semana antes de continuar produciendo nuevas hojas, hasta alcanzar el valor de 7 al cabo de 70 días. Posteriormente los puntos de crecimiento entraron en una prolongada fase de reposo.
La radiación solar interceptada por la copa[251] alcanzó el 50% en solo 17 días a partir de la defoliación, cuando el número medio de hojas por punto de crecimiento era de 3.
El incremento más fuerte del índice de área foliar comenzó 10 días después de la defoliación (Figura 7.17A)[252], ralentizándose desde el día 30 hasta el momento de la segunda defoliación en el día 104.

Figura 7.17. Relación del índice de área foliar con el tiempo y el número de hojas brotadas en los puntos de crecimiento (Fuente: Acock, 1999. Modificada)
El número de hojas abiertas en un punto de crecimiento y el índice de área foliar estaban muy relacionados, tal como indica la Figura 7.17B. Esta asociación permitía que, midiendo el número de hojas por punta de crecimiento, se pudiera calcular el índice de área foliar cuando este parámetro no podía obtenerse por los medios instrumentales previstos para ello cuando las condiciones del invernadero impedían su empleo.

Figura 7.18. Radiación interceptada en función del tiempo
(Fuente: Acock, 1999. Modificada)
Los datos del ceptómetro permitieron apreciar la progresión de la radiación interceptada con el tiempo y, por tanto, la evolución del crecimiento de la copa de las plantas. La Figura 7.18[253] representa gráficamente este hecho.
Como puede comprobarse en ella existieron dos ritmos distintos de crecimiento, el primero mucho más rápido que el segundo, prácticamente paralizado desde los 60 días de la defoliación inicial.
Los coeficientes de extinción que caracterizaban la coca se determinaron a partir de los datos proporcionados por el analizador de copas arbóreas y el ceptómetro pero los resultados fueron muy dispares sin que pudieran ajustarse. Por ello este índice quedó indefinido.
Como conclusiones destacadas de su investigación, Acock citó las siguientes:
7.7.2. Influencia de la temperatura en la refoliación de los arbustos de coca
La planta de coca se regenera rápidamente después de haber sido desprovista de las hojas. La refoliación puede depender tanto de las condiciones ambientales previas como de aquellas en las que se produce la nueva brotación.
Con objeto de estudiar la relación entre la temperatura y la refoliación, Acock publicó en 1999 un segundo trabajo[254] cuyo objetivo fue doble: determinar cómo la temperatura ambiente afectaba al proceso de refoliación y a la producción de hoja, e investigar si la temperatura a la que había estado sometida la planta antes de una cosecha podía afectar a la refoliación y cosecha posterior.

Figura 7.19. Plan de trabajo (Fuente: Autor)
Para ello Acock eligió 24 plantas que habían crecido prácticamente a la temperatura óptima hasta que fueron defoliadas al inicio del experimento. Tras ello fueron divididas en cuatro grupos basados en la producción de hoja fresca. Una planta de cada grupo fue seleccionada al azar y colocada en una cámara de cultivo ambientalmente controlada. Había cinco cámaras mantenidas a temperaturas constantes, día y noche, de 17, 18, 19, 20 y 21ºC respecticamente. Otra planta se colocó en un invernadero con una temperatura media de 21,9ºC. El propósito de esta prueba era obtener más información sobre la respuesta de las plantas al crecimiento a distintas temperaturas. Así permanecieron 83 días siendo defoliadas 3 días después. Seguidamente se colocaron en un invernadero, en las mismas condiciones ambientales, dejándolas refoliar durante 81 días tras lo cual fueron defoliadas en una segunda cosecha. Las temperaturas del invernadero variaron entre 22,2ºC y 40,6ºC, con una media diaria de 27,6ºC. Con ello se pretendía averiguar si las diferencias en la refoliación en el invernadero se debían a los tratamientos previos a distintas temperaturas en las cámaras, entendiendo que las plantas que habían estado a menor temperatura y proporcionado la menor producción de hoja, habían almacenado más energía que las otras de
manera que, creciendo posteriormente en condiciones más favorables de temperatura, podían incrementar su producción mucho más que las plantas que habían crecido de forma continua a temperatura adecuada. El esquema del proceso se muestra en la Figura 7.19.
Cabe señalar que las plantas introducidas en las distintas cámaras de cultivo proporcionaron producciones similares al comienzo del tratamiento a distintas temperaturas, como muestra la Tabla 7.12[255].
El proceso de la primera refoliación en las cámaras a distintas temperaturas se muestra en la Figura 7.20307 en la que la extensión de la copa se ha contabilizado mediante la PAR interceptada por las hojas (valor máximo: 1).
|
TEMPERATURA (ºC) |
PRIMERA COSECHA (g/planta) |
|
17 18 19 20 21 21,9 |
11,99 12,83 13,32 12,95 12,92 13,76 |
Tabla 7.12. Producciones de hoja previas a someter a las plantas al tratamiento de temperatura en las cámaras de cultivo (Fuente: Acock, 1999. Modificada)

Figura 7.20 Variación del tamaño de la copa tras la primera defoliación
(Fuente: Acock, 1999. Modificada)
El efecto de la temperatura durante la primera fase de refoliación de la coca pudo ser descrito por una ecuación con tres parámetros, dos de los cuales eran sensibles a la temperatura: la extensión de la copa y el semiperiodo en el que la copa adquiría su máximo tamaño (Figura 7.21)308.
Los resultados proporcionados por esta ecuación sobre el tamaño de la copa para las plantas criadas en el invernadero comparados con los medidos directamente en él tienen una correspondencia lineal muy precisa (Figura 7.22)309, lo que indica que el modelo de refoliación representado por la citada fórmula se ajusta bien a la realidad. Como la temperatura del invernadero fue variable, dicha ecuación podría representar las condiciones en el terreno natural en donde las temperaturas fluctúan.

Figura 7.21. Factores del crecimiento de la copa que dependen de la temperatura
(Fuente: Acock, 1999. Modificada)

Figura 7.23. Validación del modelo de Acock
(Fuente: Acock, 1999. Modificada)
308
ACOCK, M.C. “Refoliation Pág. 101. 309
Pág. 102.
Al finalizar la primera refoliación, se comprobó que el número de hojas por punto de crecimiento estaba muy relacionado con el peso de hoja seca (Figura 7.23)[256].
La producción de hoja se muestra en la Tabla 7.13[257], apreciándose que la temperatura óptima de cultivo variaba dentro de un estrecho rango, concretamente entre 19 a 20ºC, y que la producción descendía notablemente por encima y, sobre todo, por debajo de ellas. Una variación 2ºC inferior a 19ºC recortaba la producción de coca a casi un tercio de la óptima, demostrándose la sensibilidad de la planta a pequeños cambios de temperatura en plantas que previamente, en condiciones favorables, habían proporcionado producciones similares (ver Tabla 7.12).

Figura 7.23. Relación entre el nº de hojas por punto de crecimiento y el peso de hoja seca (Fuente: Acock, 1999. Modificada)
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TEMPERATURA (ºC) |
SEGUNDA COSECHA (g/planta) |
|
17 18 19 20 21 21,9 |
6,6 11,1 16.1 17,3 13,6 13,3 |
Tabla 7.13. Producciones de hoja en 2ª cosechas (Fuente: Acock, 1999. Modificada)
En la segunda refoliación, todas las plantas, con independencia del tratamiento previo de temperatura, fueron finalizando una primera fase de crecimiento aproximadamente 17 días después de la defoliación (Figura 7.24A)312. Las mediciones realizadas a su final determinaron que no hubo diferencias notables en el tamaño de la copa, pese al tratamiento previo a distinta temperatura. La extensión media de la copa fue la misma que la que se observó para la primera refoliación (comparar la Figura 7.24A con la Figura 7.20). Tras un periodo de reposo de unas dos semanas, comenzó hacia el día 35 después de la defoliación una segunda fase de crecimiento (Figura 7.24B), aunque para las plantas cultivadas por encima de 20ºC se retrasó dos semanas. Esto
parece indicar que el tratamiento previo a distintas temperaturas incidió en el comportamiento de las plantas en esta segunda fase. Al final de la misma se alcanzó el máximo tamaño de la copa, especialmente grande para aquellas plantas que fueron sometidas previamente a T=17ºC en la cámara de cultivo.

Figura 7.24. Variación del tamaño de la copa con el tiempo (Fuente: Acock, 1999. Modificada)

Figura 7.25. Comienzo de la segunda fase de crecimiento en función del tratamiento de temperatura previo (Fuente: Acock, 1999. Modificada)
La primera fase de crecimiento pudo caracterizarse mediante una ecuación similar a la deducida para la primera refoliación, adaptando el valor de los parámetros. Sin embargo, esta ecuación no sirvió para representar a la segunda fase de crecimiento. En este caso, el método más simple para predecir el tamaño de la copa, que estaba virtualmente completa a los 65 días de la defoliación para todas las plantas cultivadas (ver Figura 7.12B), fue suponer que el ritmo de crecimiento de la segunda fase se aproximaba a un modelo que variaba linealmente con las temperaturas a las que fueron sometidas las plantas durante el tratamiento en las cámaras de cultivo, tal como muestra la Figura 7.25[258].
Aunque este modelo lineal es una simplificación de los cambios observados en el tamaño de la copa, proporciona una manera fácil y bastante precisa para determinar la extensión de la copa al final de la segunda fase de crecimiento, antes de la segunda cosecha.
La producción de la tercera cosecha, tras el paso por el invernadero en el que todas las plantas fueron cultivadas de la misma forma, se indica en la Tabla 7.14[259], en la que también se muestra la producción de la segunda a los efectos comparativos.
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TEMPERATURA PREVIA (ºC) |
SEGUNDA COSECHA (g/planta) |
TERCERA COSECHA (g/planta) |
EFECTO MULTIPLICADOR |
|
17 18 19 20 21 21,9 |
6,6 11,1 16.1 17,3 13,6 13,3 |
22,7 24,1 28,4 29,4 24,2 24,5 |
3,4 2,2 1,8 1,7 1,8 1,8 |
Tabla 7.14. Producciones de hoja en 2ª y 3ª cosechas (Fuente: Acock, 1999. Modificada)
Dicha tabla pone de relieve cómo se recuperó la producción de las plantas previamente sometidas a temperaturas inferiores a la óptima (17ºC y 18ºC), que generaron casi tanta hoja como las que estuvieron permanentemente en condiciones favorables. El incremento de producción de hoja fue muy notable en estas plantas, teniendo un efecto multiplicador de 3,4 y 2,2 respectivamente por 1,7-1,8 de las restantes. La tabla también informa de que las temperaturas óptimas para el cultivo de la coca son de 19-20ºC, como ya se ha dicho.
A modo de resumen, Acock destacó los siguientes aspectos de su investigación:
8. VALOR NUTRICIONAL DE LA HOJA DE COCA
Los mitos montados en torno a la hoja de coca son numerosos y expresan visiones y opiniones radicalmente enfrentadas. El debate se ha politizado y se ha convertido en objeto de posicionamientos ideológicos extremos. La hoja de coca se ha usado con muchos fines, cada uno de ellos al servicio de distintos intereses y agendas. Para algunos, la hoja de coca es tan adictiva como su derivado más conocido, la cocaína; otros sostienen que puede curar la mitad de las enfermedades de los tiempos modernos. Hay muchos otros ejemplos que se caracterizan por este tipo de agudas contradicciones[260]. Uno de ellos es el relativo al valor nutricional de la hoja de coca pues frente a defensores a ultranza de su calidad intrínseca existen detractores que, a la vista de análisis recientes, ponen en duda las presuntas ventajas nutritivas que ofrece la coca.
En este capítulo se reflejan los principales hallazgos técnicos acerca del valor nutricional de la hoja de coca y la opinión de defensores y detractores sobre el mismo.
8.1. INVESTIGACIONES SOBRE EL VALOR NUTRICIONAL DE LA HOJA DE COCA
8.1.1. El estudio de García Griesman (1950)
Desconsiderando las apreciaciones entre el consumo de coca como coqueo y la alimentación, y enfocando el asunto desde un punto de vista puramente nutritivo, seguidamente se comentan los principales estudios realizados sobre el particular y las conclusiones de uno u otro tipo a que han llegado defensores y detractores.
Parece ser que el primer estudio científico sobre el particular fue realizado en 1950 por García Giesmann trabajando con ratas. Eligió un grupo de 20 ratas, de las que 10 actuaron como controles mientras que a las restantes las alimentó con polvos de coca. Las 20 ratas recibieron la misma alimentación. Tras la ingesta de coca, las 10 ratas que la consumieron coca murieron espontáneamente. En el examen histopatológico que se les hizo se observó degeneración adiposa, congestión (plétora sanguínea en el trayecto de los vasos portales), trombos biliares e hiperplasia de las células de von Küpffer que se encontraron repletas de material granular que no se pudo identificar y no corresponde a los productos usuales[261].
8.1.2. Investigación dirigida por Collazos (1965)
15 años después, en 1965, Collazos, Urquieta y Alvistur[262] publicaron su investigación sobre nutrición y coqueo. Consideraban los autores que los trabajos de laboratorio y experimentación científica realizados hasta la fecha habían sido evidentemente limitados, y que sería útil, a la vez que básico, disponer:
de análisis químicos que muestren, si los hay, los principios nutritivos que contiene la hoja de coca. El punto adquiere mayor relieve si se recuerda que en 1948 se manifestó que la coca “carece por completo de valor nutritivo y energético” y que nuevamente, en
1962[263], se afirmó que dicha hoja “no contiene alimento alguno, es un mero estimulante de
318 desgaste” .
Como resultado de su investigación, Collazos y colaboradores presentaron los diversos datos experimentales que obtuvieron, a saber, un análisis químico de nueve muestras de hojas de coca, la influencia de la proteína de hoja de coca en el peso de ratas y los efectos de la coca durante el acullico en voluntarios.
Las muestras para los análisis químicos provinieron de diversas partes del Perú y sus resultados se indican en la Tabla 8.1[264], expresados por 100 g de hoja con su humedad natural en el momento del análisis.

Tabla 8.1. Resultados análisis de hoja de coca (por 100 g) (Fuente: Collazos et al, 1965)
Los autores quedaron particularmente sorprendidos por los llamativos valores de nitrógeno, calcio y caroteno. Consumiendo 100 g de hoja se dispondría del triple de requerimientos diarios de calcio y de vitamina A (calculada a partir del caroteno), del 90% de rivoflavina, 80% de tiamina, 70% de hierro y 45% de niacina. Si el nitrógeno fuera proteico, suponía una cantidad equivalente a 20 g de proteínas. Estos datos hicieron pensar a los investigadores que la hoja de coca, tal como se acullicaba, era una singular e insólita mezcla de apreciables proporciones de cocaína, minerales y vitaminas. Sin embargo reconocían que:
el contenido en nitrógeno, minerales y vitaminas de la hoja de coca es solamente un dato de orden analítico y no Implica que la saliva extraiga esas sustancias ni que el organismo las absorba y utilice, ni la proporción en que pueda hacerlo[265].
Para estudiar el efecto de la supuesta aunque desconocida proteína existente en la hoja de coca se realizó un nuevo experimento con cuatro grupos de 5 ratas cada uno. A todas ellas se les sometió a un régimen de disminución de proteínas durante 10 días con lo que su peso bajó linealmente desde unos 142 g-145 g a unos 126 g-130 g (Figura 8.1)[266]. Seguidamente se las alimentó durante 7 días añadiendo 9% de proteínas a su dieta, compuestas por cantidades variables de caseína y de la proteína que suponemos contiene la hoja de coca, sin que Collazos y colaboradores indicaran de qué proteína se trataba. La recuperación de peso de las ratas fue tanto mayor cuanto más elevado era el porcentaje de caseína y menor el de proteína de coca; es más, al grupo que alimentaron solamente con las supuestas proteínas de la hoja de coca, su valor para reponer las proteínas deplecionadas es prácticamente nulo.
Sin embargo, los investigadores mostraban precaución con los resultados a los que debía asignarse:
solamente un valor de exploración u orientación general sobre el problerna de la evaluación del valor biológico de las proteinas que puede llevar la hoja de coca, mucho más sI se tiene presente que la hoja se uso con su contenido total de cocaína[267].

Figura 8.1. Evolución del peso de ratas en función de las proteínas suministradas
(Fuente: Collazos et al, 1965. Modificada)
El tercer ensayo consistió en analizar el comportamientose de tiamina, riboflavina, caroteno y vitamina A contenidas en la coca tras el acullico. Para ello se contó con un grupo de seis voluntarios que a los que se proporcionaron 50 g de coca y 5 g de cal. Tras acullicar durante 4 horas se analizaron los bolos residuales y la sangre de los voluntarios. Se encontró que en el bolo desapareció la tiamina y disminuyeron significativamente la riboflavina y el caroteno. En la sangre aumentaron el caroteno y la vitamina A.
Como conclusión de su estudio, Collazos y colaboradores destacaron que:
8.1.3. Los análisis de Machado (1972)
Nuevos análisis de coca fueron presentados en 1972 por Machado en un extenso trabajo sobre el género Erythroxylum, del que describió 24 especies. También analizó hojas provenientes de 20 muestras de La Libertad, Cuzco y Huánuco, cuya composición expuso en ocho cuadros[268]. Estos resultados fueron sintetizados en un trabajo posterior por Duke, Aulik y Plowman publicado en 1975, que se comenta seguidamente.
8.1.4. La investigación dirigida por Duke (1975)
Duke, Aulik y Plowman[269] reconocían que les había sido imposible establecer el valor nutricional de la hoja de coca (E. coca) después de consultar las principales fuentes bibliográficas. Por ello, en 1975 decidieron realizar un análisis exhaustivo de los componentes de las hojas. Para ello dispusieron de un kilogramo de hojas secas obtenidas de San Francisco (Chapare, Bolivia) en junio de 1974 que analizaron por diversos procedimientos. La composición es la que se indica en la Tabla 8.2[270]. Este análisis es citado con frecuencia como el estudio de Harvard y a él se remite como demostración de que la coca tiene un gran valor nutritivo. En realidad no es un estudio que realizara dicha Universidad, que se limitó a editar el trabajo en una de sus publicaciones; además, sólo uno de los autores (Plowman) pertenecía a ella como investigador asociado del Museo Botánico perteneciente a la institución.
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COMPONENTE |
ANÁLISIS x 100 g |
COMPONENTE |
ANÁLISIS x 100 g |
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Calorías Humedad Carbohidratos Proteínas Grasa Fibra Cenizas Vitamina A (β caroteno) Vitamina C Vitamina B1 (tiamina) Vitamina B2 (riboflavina) Vitamina B6 Vitamina B12 Vitamina E Vitamina H (biotina) Niacina Ácido fólico |
305 6,5 g 46,2 g 18,9 g 5,0 g 14,4 g 9,0 g 11.000 IU 1,4 mg 0,35 mg 1,9 mg 0,508 mg 1,05 mcg 43,5 IU 0,0863 mg 1,29 mg 0,130 mg |
Ácido pantoténico Calcio Potasio Iodo Cinc Magnesio Sodio Hierro Fósforo Aluminio Cobre Potasio Bario Estroncio Boro Manganeso Cromo |
0,684 mg 1.540 mg 1.703 mg 5,0 mcg 2,70 mg 213 mg 40,6 mg 45,8 mg 911 mg 39,5 mg 1,21 mg 2,02 g 4,67 mg 9,71 mg 5,35 mg 6,65 mg 0,359 mg |
Tabla 8.2. Análisis de hoja de coca de San Francisco (Chaparé, Bolivia)
(Fuente: Autor con datos de Duke et al, 1975)
Sorprendidos por los elevados valores de algunos componentes, especialmente de hierro y calcio, investigaron la composición de otros productos vegetales tomados como alimento en Sudamérica. En la Tabla 8.3[271] se indica la composición resumida de la coca analizada por Duke y colaboradores, y la calidad media de tres muestras de coca de Bolivia, de otras tres de coca del Perú (en ambos casos tomadas de la bibliografía) y diez muestras de frutos secos y semillas oleaginosas, de legumbres, de cereales, de verduras y de frutas, en total 50 muestras de vegetales alimenticios.

Tabla 8.3. Composición media de la hoja de coca y de otros vegetales comestibles (Fuente: Duke et al, 1975)
Comparada la coca con el promedio de 10 frutos secos y semillas oleosas, la coca presentaba más altos contenidos de proteínas, carbohidratos, cenizas, calcio, f´soforo, hierro, vitamina A y vitamina B2; la coca era más pobre en calorías, humedad, grasa, vitamina B1, niacina y vitamina C.
Comparada con la composición de 10 legumbres la coca era similar en grasa, más alta en fibra, cenizas, calcio, fósforo, hierro, vtamina A y vitamina B2, y más baja en calorías,, humedad, proteínas, carbohidratos, vitamina B1, niacina y vitamina C.
Comparada con un promedio de 10 cereales, la coca era superior en proteínas, grasa, fibra, cenizas, calcio, fósforo, hierro, vitamina A, vitamina B2 y vitamina C, e inferior en calorías, humedad, carbohidratos, vitamina B1 y niacina.
Comparada con 10 verduras y 10 frutas, la coca era superior en todo excepto en la humedad y vitamina C.
La composición de la coca analizada por Duke y colaboradores era similar a las cocas de Bolivia y Perú. En su opinión los abundantes informes que aducían que la coca no tenía valor nutricional deberían ser revisados a la vista de sus hallazgos. No obstante, opinaban que, parcialmente, los elevados valores nutritivos encontrados en la coca se debían al hecho de que las hojas analizadas estaban secas (menos de 10% de humedad) cuando se analizaron mientras que otros alimentos tenían mayores contenidos de agua.
Debido a las especiales características del acullico en los Andes, con formación de un bolo desechable, los usuarios de la coca solo tragaban una parte del contenido de la coca y no aprovechaban todo su potencial alimenticio. Sin embargo, en la Amazonía la forma de consumir la coca, pulverizada y eventualmente tragada, en este caso favorecía el aprovechamiento nutritivo completo de la hoja, por lo que no había diferencia con el consumo directo de la misma desde el punto de vista de la nutrición.
Según los investigadores, la cantidad de coca consumida podía contribuir significativamente a la dieta de la población andina acullicadora. Si en promedio ingerían 60 g de coca diaria, satisfacían sus necesidades de calcio incluso sin el suplemento de la llipta; ningún otro alimento vegetal sudamericano se aproximaba al contenido de la coca en este elemento. Pocas plantas podían satisfacer las necesidades de calcio y hierro según la Ingesta Diaria Recomendada para hombres en 100 g de alimentos, pero las hojas de la coca de Bolivia si cumplían.
Sin embargo, las hojas de coca contenían entre 0,25 y 2,25% de alcaloides tóxicos, los cuales, por sí mismos, podían convertir la coca en una fuente de nutrientes inapropiada. Además, muchos cultivos cocaleros empleban insecticidas que solo eran lavados por el agua de lluvia. Como la recolección y secado de la hoja se programaba para épocas no lluviosas, antes de su consumo deberían ser analizadas para detectar eventuales residuos insecticidas.
Como conclusión, los autores opinaban que aunque las hojas de coca contienen niveles relativamente altos de ciertos nutrientes, la presencia de alcaloides y la posible presencia de insecticidas sugieren cautela en el acullico327.
8.1.5. Los estudios de Carter y Mamani (1986)
Habría de pasar una década para que Carter y Mamani328 publicasen en 1986 nuevos análisis completos de la hoja de coca. En este caso se trataba de seis muestras tomadas en distintas zonas cocaleras de Bolivia correspondientes a plantas de 5 años de edad. Las hojas fueron secadas al sol durante un día, empaquetadas y transportadas a los laboratorios de Madison (EE.UU) donde fueron realizados los análisis cuya composición se indica en la Tabla 8.4329.

Tabla 8.4. Análisis medio de seis muestras de coca de Bolivia (Fuente: Carter y Mamani, 1986. Modificada)
Los resultados mostraban una marcada semejanza a pesar de que las muestras provinieron de cocales situados en ecosistemas muy distintos, en altitud, pluviosidad y tipo de suelo.
327
DUKE, J.; AULIK, D.; PLOWMAN, T. “Nutritional value …”. Pág. 117. 328
CARTER, W.E.; MAMANI, M. Coca en Bolivia. La Paz. 1986. 329
CARTER, W.E.; MAMANI, M. Coca… Pág. 488-489.
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PROFESIÓN |
NÚMERO DE ENCUESTADOS |
USAN LA COCA COMO COMIDA |
NO USAN LA COCA COMO COMIDA |
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Agricultor Pastor Transportista Artesano Obrero de fábrica Albañil Comerciante Ama (o) de casa Minero subterráneo Minero de superficie |
1.399 208 48 189 32 100 202 1.057 85 91 |
65,9 54,8 43,8 45,5 28,1 57,0 38,6 38,2 77,6 73,2 |
34,1 45,2 56,2 54,5 71,9 43,0 61,4 61,8 22,4 26,4 |
|
TOTAL/MEDIA |
3.411 |
52,4 |
47,6 |
Tabla 8.5. Encuesta sobre el uso de coca como comida en función del trabajo principal
(Fuente: Carter y Mamani, 1986)
Las conclusiones de Carter y Mamani sobre el valor nutricional de la coca eran similares a las de Duke y colaboradores y opinaban que poseyendo la coca estas cualidades alimenticias, parecía razonable el extendido consumo de la hoja cuando no se tenía qué comer[272]. En la macroencuesta que realizaron en Bolivia sobre el uso de la coca por la población nativa que constituía el fundamento de su investigación, una de las cuestiones que planteaban a la población local era si la hoja calmaba el hambre. Las contestaciones se muestran en la Tabla 8.5331, aunque Carter y Mamani aclaran que ninguno de los encuestados sostuvo que la coca reemplazaba a los alimentos ni ninguno se privaba de comida a favor de la coca, pero que la usaban como tal cuando carecían de alimentos pues podía ser un sustituto extremadamente adecuado[273].
Los porcentajes más elevados de consumidores de coca como alimento eran los mineros y los agricultores, aunque Carter y Mamani reconocían que formaban parte de grupos profesionales expuestos a situaciones en las que no era posible disponer de alimentos de forma inmediata.
8.1.6. La tesis de Cordero sobre las proteínas de la coca (2002)
Con objeto de investigar hasta qué punto era utilizable la proteína contenida en la hoja de coca, en el año 2002 el Ministerio de Salud del Perú y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, de Lima, procedieron a realizar una evaluación nutricional de dicha sustancia en ratas de laboratorio, trabajo que constituyó la tesis de Cordero[274]. El objetivo final que se pretendía era investigar si la hoja de coca podía constituir un buen recurso biológico para la producción de proteína a bajo coste, mucho más barata que la de origen animal. Para ello se establecieron grupos de ratas a las que se proporcionó proteína de coca y caseína en proporciones variables. Los resultados mostraron que cuanto mayor fue la proporción de proteína de coca, menores fueron el desarrollo de los órganos y el peso. Todas las ratas que fueron alimentadas solo con proteína de coca murieron. Los resultados obtenidos sugieren que la proteína de la coca no era de calidad suficiente para las necesidades de las ratas, aunque se hacía hincapié en el hecho de que el concentrado proteico obtenido presentaba impurezas remanentes del proceso químico de extracción que podían haber interferido en la evaluación de su valor nutricional. Estas mismas impurezas habrían impedido en alguna medida la digestión proteica y la absorción a nivel intestinal.
Como factor añadido debe tenerse en cuenta que, para el organismo humano, la proteína de origen vegetal es menos digerible que la de origen animal, por presentarse dentro de células vegetales recubiertas de celulosa. Por estas razones se recomendaba la continuidad de las investigaciones aunque trabajando con fracciones proteicas más puras. En conclusión, el problema seguía pendiente de resolver aunque no debía olvidarse que la proteína de la hoja de coca era de origen vegetal y, por ello, de menor calidad que la animal y no cabía esperar resultados espectaculares.
8.1.7. Investigaciones de Ramos-Aliaga (2004, 2005)
En 2004, una nueva investigación en ratas llevada a cabo por Ramos-Aliaga, San Román y Solano, del Centro de Investigación de Bioquímica y Nutrición adscrito a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos[275], de Lima, demostró que la hoja de coca (E. coca var. coca del valle de la Convención, Cuzco), semiseca, en forma molida y liberada de alcaloides y pigmentos mediante la extracción con solventes, tenía un valor proteico importante aunque significativamente menor que el de la caseína y sin los efectos negativos para la nutrición del organismo observados con anterioridad por otros autores con el uso de la harina integral de esta hoja. Este resultado podría ser consecuencia tanto de la calidad de la proteína presente en la hoja como de algunos otros componentes naturales existentes en la misma o que hubieran sido formados secundariamente durante el secado de la hoja pero que, en uno o en otro caso, no fueron suficientemente extraídos por los solventes utilizados.
Con estos antecedentes, en la misma institución, Ramos-Aliaga llevó a cabo en 2005 nuevos ensayos con la hoja[276] con objeto de identificar y/o determinar sus principales componentes. De esta forma se pretendía obtener un producto apropiado como fuente de proteínas que sirviera, tras el estudio de su química y fisiología, para su utilización en la alimentación humana y/o animal. Con ello se abriría, además, la posibilidad de utilizar industrialmente para este propósito los excedentes del cultivo lícito de esta planta o los subproductos de su empleo actual de la producción de extractos descocainizados de la hoja. Tras el tratamiento realizado[277] se obtuvo una fracción residual compuesta por un producto blando, pegajoso y de color pardo claro, liberado de sus principales componentes naturales (humedad, grasa, alcaloides, clorofila, taninos) y probablemente, también, de otros productos formados durante su secado (complejos de carbohidratos y alcaloides con proteínas). Del producto residual se extrajo, identificó y evaluó su contenido de proteínas y aminoácidos quedando una fracción final de fibra que fue, igualmente, analizada. Este producto rico en proteínas, sin estar exento totalmente de otros compuestos químicos (fibra), ciertamente podía ser una fuente adecuada de proteínas para los estudios químicos y nutricionales respectivos. La composición de estas fracciones se muestra en la Tabla 8.6[278] expresados en 100 g de hoja semiseca. En esta composición destacan los altos contenidos proteicos (19,28 g), de fibra (13,67 g) y de taninos libres (3,27 g) y conjugados (3,62 g) de la hoja de coca. Los citados valores confirman muchos de los resultados que se habían publicado en la bibliografía sobre la composición química de la hoja de coca salvo en lo que se refiere a la clorofila, taninos, complejos CAAP (carbohidratos, alcaloides, aminoácidos y restos de proteínas), proteínas y aminoácidos cuya presencia hasta este momento no constaba en la literatura como parte de la composición química de ella, salvo en el caso de la proteína, como un contenido de nitrógeno supuestamente proteico. Este sería, entonces, el primer análisis que mostraba la presencia de tales especies químicas en la hoja de coca.
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COMPONENTE |
ANÁLISIS x 100 g* |
|
FRACCIÓN PRELIMINAR Humedad Extracto etéreo Grasa Clorofila Taninos (libres) FRACCIÓN RESIDUAL N total Proteínas Aminoácidos Taninos (conjugados) Fibra |
14,98 g 5,47 g 3,65 g 1,81 g 3,27 g 3,35 g 19,28 g 3,97 g 3,62 g 13,67 g |
Tabla 8.6. Valores porcentuales de los componentes de la hoja de coca después de su fraccionamiento químico (Fuente: Ramos –Aliaga, 2005)
Llegados a este momento Castro y Zavaleta resumían los resultados experimentales obtenidos hasta la fecha alimentando ratas con diferentes proporciones de proteína de hoja de coca y de caseína, concluyendo que cuanto mayor era aquella, menos se desarrollaban los animales, lo que demostraba resultados poco satisfactorios y un escaso valor nutricional o la ineficacia de los elementos y nutrientes de la hoja de coca para ser procesados adecuadamente. Pese a que Ramos-Aliaga opinaba que el contenido protéico de la hoja de coca era importante aunque con menores efectos que la caseína creía que:
no soportaban su recomendación como suplemento alimenticio (proteico). No debemos olvidar que la presencia de proteínas en la materia orgánica (o de nitrógeno en su caso), no implica de ninguna manera que represente valor alimenticio, pues ello depende de la eficacia del organismo humano para procesarla y asimilarla. Dicho de otra forma, la lana es proteína en un 80% pero nadie considera atribuirle un valor proteico como alimento[279].
8.1.8. La investigación dirigida por Penny (2009)
A la vista de que el consumo de la hoja de coca estaba siendo promocionado en Perú y Bolivia por su supuesto valor nutricional con especial énfasis en la posibilidad de combatir las deficiencias de la dieta de la región andina, Penny y colaboradores339 realizaron una exhaustiva investigación aprovechando los conocimientos que se habían obtenido a lo largo de las tres
décadas anteriores. La tecnología había avanzado en esos años y se podía aprovechar para conseguir información más exacta acerca de la composición de las hojas de coca. Su objetivo primordial consistía en evaluar el posible rol de las hojas de coca para tratar las deficiencias en la dieta de la población andina, tal como había sido sugerido a modo de suplemento nutricional añadida a los alimentos procesados como el pan. Una de las novedades de la investigación era que tenía en cuenta los antinutrientes y las sustancias tóxicas que contenía la hoja, todo ello con vistas a comprobar la idoneidad de la campaña que promocionaba el consumo de harina de coca por una población inherentemente vulnerable al riesgo nutricional.

Tabla 8.7. Procedencia de las muestras y primer análisis de la coca (Fuente: Penny et al, 2009. Modificada)
Penny y colaboradores analizaron muestras de E. coca var. coca de siete diferentes lugares del Perú (Tabla 8.7)[280], todos ellos valles fluviales situados a menos de 1.000 m de altitud. Para formar las muestras se adquirió a proveedores locales entre 3 y 9 kg de hojas de coca secada al sol y lista para su uso tradicional Adicionalmente, se compró una muestra de Mixtura Andina, producto comercializado por la Empresa Nacional de la Coca (ENACO) como harina de hoja seca y micropulverizada. Las hojas se volvieron a secar y se molieron en partículas de menos de 0,5 mm de tamaño con homogeneidad garantizada. Tras un almacenaje que garantizaba su conservación, las muestras se enviaron a diversos laboratorios privados, gubernamentales, y universitarios independientes del Perú, Francia, Inglaterra, Suecia, Canadá y los Estados Unidos que habían sido seleccionados por su capacidad y experiencia para analizar minerales, vitaminas, inhibidores potenciales de absorción de micronutrientes, y alcaloides en matrices de la hoja, y también por experiencia en importar y manipular sustancias controladas.
La citada tabla muestra los porcentajes de humedad de las hojas tal como fueron adquiridas y después de volverlas a secar como paso previo para su molienda y posterior preparación para los análisis. También se han incluido los resultados de los análisis de fibra, grasa, cenizas, proteínas y energía calorífica, todos ellos expresados en g/100 g de hoja seca (0% de humedad).
El contenido de proteínas variaba entre un 17% a un 22%, con un promedio de 20,28 g/100 g de peso seco. La calidad de la proteína dependía de su contenido relativo en aminoácidos. Una proteína de alta calidad satisfacía tanto el requerimiento de nitrógeno como de todos los aminoácidos con la mínima cantidad de proteínas. Las proteínas de origen animal, tales como la leche de vaca y el huevo de gallina completo, se consideran proteínas de alta calidad. Para estimarla, el contenido de aminoácidos debe compararse con un patrón.

Tabla 8.8. Contenido y puntaje de aminoácidos de las hojas de coca (Fuente: Penny et al, 2009. Modificada)
La Tabla 8.8[281] informa del contenido medio (8 muestras) de aminoácidos de las hojas de coca expresado en g/100 g hojas secas molidas, y en mg/g de proteína. También del requerimiento de patrón de puntaje de la Junta Directiva de Alimentos y Nutrición del Instituto de Medicina (FNB/IOM), correspondiente al año 2002, para los requerimiento de aminoácidos de niños de 3 a 10 años de edad y, finalmente, del puntaje de aminoácidos como cantidad de aminoácidos en 1 g de proteínas (mg)/cantidad de amino ácidos del patrón de requerimientos (mg) (columna 2 dividida por columna 3). Este último parámetro permite identificar los aminoácidos limitantes como aquellos que muestran una proporción de valor menor que 1. Por consiguiente, la lisina era el aminoácido limitante, con una proporción de 0,774.
En lo que respecta al contenido en vitaminas, los análisis revelaron las concentraciones siguientes:

Tabla 8.9. Contenido de minerales en las muestras de las hojas de coca (mg/100 g de peso seco)
(Fuente: Penny et al, 2009. Modificada)
Los contenidos de las muestras en minerales claves fueron determinados en dos laboratorios distintos. La Tabla 8.9[282] indica los resultados expresados en mg/100 g de hoja seca al 0% de humedad. Los valores obtenidos fueron son muy parecidos aunque, como era previsible, variaron según las diferentes áreas geográficas. Se hallaron bajos contenidos de otros minerales que, ajustados al peso seco y expresados como microgramos o miligramos por kilogramo de hoja seca, dado su bajo contenido, dieron los siguientes resultados:
Los contenidos de los tres primeros minerales carecían de importancia nutricional o toxicológica, y la ingesta de la hoja de coca en cantidades comestibles se ubicaría muy por debajo de la Máxima Ingesta Provisional por Semana y de la Máxima Ingesta Provisional Tolerable por Día. En cuanto al selenio, 5 g de coca proporcionarían sólo un 7% de los requerimientos diarios de dicho elemento.
La información obtenida sobre los inhibidores de absorción de las hojas de coca se muestra en la Tabla 8.10[283].
El estudio de Penny y colaboradores aportaba nueva información acerca de los contenidos nutricionales y de la presencia de otros constituyentes de las hojas que podrían afectar su biodisponibilidad. De hecho aunque el acullico de hojas de coca había sido estudiado por sus efectos fisiológicos y toxicológicos, no se habían llevado a cabo estudios acerca de la biodisponibilidad de los nutrientes derivados de esta forma de ingestión, y este era el primer informe que trataba de los inhibidores potenciales de biodisponibilidad mineral en las hojas de coca. Era importante tener en cuenta este parámetro, ya que podía ser un factor muy importante para determinar la adecuación del acullico a la dieta. Los inhibidores de absorción contenidos en los alimentos influyen sobre la absorción de los nutrientes, no sólo de los alimentos mismos sino también de otros alimentos que se comen al mismo tiempo.

Tabla 8.10. Potenciales inhibidores de la absorción de nutrentes en la hoja de coca
(Fuente: Penny et al, 2009. Modificada)
En cuanto al contenido en alcaloides, la Tabla 8.11[284] muestra los cinco que se investigaron en las hojas de coca. El principal era la cocaína, con una concentración de 0,56 g/100 g de peso seco; las demás sustancias estuvieron presentes en pequeñas cantidades.

Tabla 8.11 Contenido de alcaloides en la hoja de coca (g/100 g de peso seco)
(Fuente: Penny et al, 2009. Modificada)
Antes de resumir los comentarios que Penny y colaboradores dedicaron a los resultados de sus investigaciones hay que destacar el hecho de que en 2006 las autoridades peruanas sugirieron que se incorporara un 5% de hoja de coca a la harina del pan para su uso en programas de nutrición pública. La harina de coca también se vendía como suplemento nutricional recomendándose que se añadieran dos cucharadas (5 g) a las sopas y las bebidas. Este hecho fue tenido en cuenta por Penny y colaboradores que calcularon la contribución nutricional esperable de la harina de coca en estos preparados comparada con otras porciones normales de alimentos que constituían alternativas disponibles para incrementar la ingesta diaria de micronutrientes deficitarios en la dieta de la población rural del Perú y Bolivia. Respecto de los minerales esenciales, merecieron los siguientes comentarios de los investigadores:

Tabla 8.12. Concentraciones de minerales en la hoja de coca comparadas con las de otras hojas (mg/100 g peso seco) (Fuente: Penny et al, 2009. Modificada)
Tabla 8.12. El consumo de pan con 5% de polvo de hoja de coca constituye sólo el 0,1% del requerimiento diario para los niños. La biodisponibilidad del zinc no es influenciada por la mayor parte de los factores que afectan la absorción del hierro. El ratio de fitato/zinc es un importante determinante de la absorción del zinc y en las muestras analizadas se constató que era de 1,1, lo cual resultaba estar muy por debajo del valor crítico de 15, lo que significaba problemas de asimilación del metal. Sin embargo, los autores consideraron que el reducido contenido en zinc, y no su baja biodisponibilidad, era lo que certificaba que la hoja de coca no podía ser considerada una fuente importante de este elemento esencial.
Las vitaminas fueron también objeto de atención preferente de Penny y colaboradores. Al respecto destacaban lo siguiente:
Como en trabajos previos algunos investigadores habían sugerido que la hoja de coca podría ser una fuente útil de proteínas en la dieta, Penny y colaboradores también las estudiaron. En sus análisis encontraron contenidos de proteínas similares a los reportados por Duke y colaboradores, es decir, unos 20 g/100 g de peso seco. En este caso, tomar 5 g de hoja de coca al día proporcinaría sólo 1 g de proteínas, menos del 3% de lo requerido por un escolar. Igualmente analizaron el contenido de aminoácidos comprobando que la calidad de la proteína basada en el puntaje de aminoácidos era mediocre debido a su contenido de lisina. Para satisfacer el 100% del requerimiento de todos los aminoácidos esenciales, según Penny y colaboradores, haría falta consumir un 30% más de hojas de coca por peso que de alimentos de origen animal tales como el huevo o la leche. Por otro lado, la calidad de la proteína basada únicamente en el puntaje de aminoácidos no incluía un ajuste de digestibilidad de proteínas. Como la eficiencia de las proteínas derivadas de la hoja de coca era inferior a la de las provenientes de la caseína, si se tenía en cuenta la digestibilidad de la proteína, cabría esperar aún un menor valor del puntaje de aminoácidos. La calidad de la proteína de la dieta también podía ser evaludada en los estudios de animales en crecimiento privados del aporte de proteínas. Tales estudios (comentados con anterioridad) mostraron que los animales alimentados con hoja de coca como fuente de proteínas, perdían peso y, cuando la hoja de coca constituía más del 5% de su dieta, los animales morían, y sus hígados habían crecido anormalmente. Se comprobó asimismo, que estos efectos negativos se presentaban incluso suministrando hojas de coca desalcalinizadas. Las ratas y conejos alimentados con hojas de coca durante largos períodos de tiempo, también dejaron de crecer y mostraron anormalidades en el hígado, los riñones, el útero y el corazón. A la vista de sus resultados y de los publicados por otros investigadores, Penny y colaboradores concluían que aunque no era posible determinar si algunos de los efectos de estos estudios practicados en animales se debían a la mala calidad de la proteína o a las otras sustancias presentes en las hojas de coca, los resultados indicaban que las hojas de coca no podían ser consideradas una buena fuente de proteínas.
Los alcaloides tóxicos presentes en las hojas de coca constituían un riesgo potencial para el consumidor. Duke y colaboradores ya expresaron su preocupación por esta cuestión. El principal alcaloide era la cocaína, cuyas propiedades estimulantes, anoréxicas, adictivas y psicológicas ya habían sido ampliamente estudiadas. Las hojas de coca analizadas en el estudio dirigido por Penny contenían un promedio de 0,5% de cocaína, similar a las concentraciones reportadas previamente por otros investigadores. Esta concentración equivaldría a 15 mg de cocaína en dos panes hechos de harina con un contenido de 5% de hojas de coca, que sería absorbida por el tracto gastrointestinal con los consiguientes efectos farmacológicos, siendo posible detectarla a ella y a sus metabolitos tanto en la sangre como en la orina. Téngase presente que en la hoja de coca se han detectado al menos 18 alcaloides cuyos efectos han sido mucho menos estudiados que los de la cocaína. Es posible que las transformaciones de la cocaína en sus metabolitos de degradación sean potencialmente tóxicas para el hígado y ocurran durante la incorporación de la harina de coca a la masa del pan y el horneado de los panes. Dada la toxicidad de estos alcaloides, era sumamente importante que se conociera más acerca de la producción de estos compuestos de degradación sometidos a elevadas temperaturas antes de incluir la harina de coca en los productos a ser expuestos a la cocción.
Características y propiedades de la hoja de coca
8. Valor nutricional de la hoja de coca

Tabla 8.13. Cantidades de nutrientes del pan con hoja de coca adicionada comparadas a las porciones contenidas en los alimentos que suelen comer los niños de 9 años o más (Fuente: Penny et al, 2009. Modificada)
175
Un importante efecto adicional adverso para la nutrición, causado por la ingesta de la hoja de coca, era el producido por sus propiedades anoréxicas. La supresión del apetito que ocurría al acullicar las hojas de coca era ampliamente conocida, y ha sido una de las propiedades más apreciadas de estas hojas. Los estudios realizados en ratas y monos demuestran que ocurría una reducción de la ingesta de alimentos cuando se administraban extractos de coca o cocaína purificada por vía oral. La supresión del apetito provocada por las preparaciones con cocaína estaría contraindicada en los jóvenes y, especialmente, en los niños en edad escolar.
Como era bien sabido que algunas hojas de arbustos y diversas plantas que formaban parte de la dieta en Perú y Bolivia contenían elevadas concentraciones de minerales (ver Tabla 8.12), Penny y colaboradores establecieron una comparación entre ellas y la hoja de coca comprobando que, en general, las hojas de coca no mostraban ninguna ventaja en términos de contenido importante de minerales. Por ejemplo, el perejil contenía más de tres veces más hierro que las hojas de coca, mientras que el laurel, el culantro, y el óregano contenían más del 50%. El orégano contenía un 50% más de calcio y un 70% más de zinc que las hojas de coca. La alfalfa contenía casi cinco veces más zinc que las hojas de coca.
Ya se ha comentado la iniciativa de añadir un 5% de hoja de coca a la harina del pan para su uso en programas de nutrición pública, y cómo la harina de coca se empleaba a modo de suplemento nutricional añadiendo 2 cucharadas (5 g) a las sopas y las bebidas. Penny y colaboradores calcularon la contribución nutricional que cabría esperar de la harina de coca en estos preparados comparada con otras porciones normales de alimentos que constituían alternativas disponibles para incrementar la ingesta diaria de micronutrientes deficitarios en la dieta de la población rural del Perú y Bolivia. De acuerdo con sus cálculos, los niños en edad escolar que consumieran dos panes de harina de 30 g cada uno, estarían tomando 3 g de harina de hoja de coca. Consideraron, igualmente, la obligatoriedad de enriquecer la harina con hierro, ácido fólico y vitaminas B en Perú. Los resultados de esta comparación se muestran en la Tabla 8.13[286], concluyendo que, en ningún caso la harina de coca aportaba más de un 10% de los requerimientos diarios para este grupo de edad infantil (niños en edad escolar de 9 y más años).
Las conclusiones de Penny y colaboradores eran claras respecto del valor nutricional de la hoja. Debido a su contenido en alcaloides tóxicos y a sus efectos anoréxicos las hojas de coca no aportaban ventaja nutricional alguna en comparación con otras hojas tales como el orégano, el perejil o el culantro. Asimismo, la presencia de inhibidores podía limitar la biodisponibilidad de los nutrientes y reducir más aun cualquier potencial nutricional de la hoja de coca. La cantidad recomendada para el consumo del polvo de hoja de coca o la cantidad que se consumiría si la hoja de coca fuera incluida como parte del desayuno escolar, no tendría beneficio nutricional alguno. Algunos aconsejaban tomar cantidades mucho mayores, hasta los 100 g, pero tales cantidades no sólo resultarían desagradables y difíciles de consumir, sino que también contendrían considerables cantidades de cocaína, con todos los efectos dañinos que proporciona este alcaloide. La dieta de la población de las alturas andinas era deficitaria en muchos aspectos, y los efectos de la pobre calidad de esta dieta eran preocupantes. Los aportes de hierro, calcio y zinc eran bastante escasos, y su deficiencia causaba serias consecuencias a la salud. Era necesario esforzarse para encontrar formas de mejorar estas dietas, pero comiendo hojas de coca o añadiéndolas a los alimentos con el propósito de enriquecerlos, no se contribuía a mejorar la calidad nutricional de la dieta, sino más bien introducía un supresor del apetito que resultaba contraproducente y, a corto o largo plazo, exponía a la población al consumo de sustancias tóxicas asociadas con riesgos para su salud.
Las reacciones a las conclusiones del estudio dirigido por Mary Penny no se hicieron esperar pues dinamitaban muchos de los mitos sostenidos por los partidarios del uso alimentario de la coca. A posteriori explicaba Penny en un medio de comunicación escrito347 que quienes defendían el consumo de la harina de coca apoyaban sus argumentos básicamente en el llamado estudio de Harvard, realizado por Duke, Aulik y Plowman y publicado en 1975, sosteniendo que dicho informe permitía recomendar el consumo de la hoja. Sin embargo, Mary Penny consideraba que lo habían mal interpretado.
El problema era que no comparaba cantidades similares en cuanto a ración entre la hoja y otros productos, es decir, comparaba todos las sustancias con cantidades de 100 g, pero 100 g de hoja de coca era mucho más que una ración siendo:
imposible que uno se vaya a comer eso. Un sobre de mate de coca es un gramo, una cucharada es como tres gramos nada más, uno podría tomar una taza de leche de 250 gramos fácilmente, esa es una ración normal. Igual uno podría comer una ración de 60 gramos de quinua o de kiwicha y ser una ración normal, entonces hay que comparar ración con ración. Esa es la que ha sido para mí la mala interpretación.
La doctora Penny recomendaba, por ello, leer el informe de Duke y colaboradores completo y no solo basarse en algunas de las tablas que presenta. Decía:
Yo sugiero que cualquiera lea el completo, lo que he visto es que en muchos sitios hay la tabla pero no el texto del artículo que dice mucho más.
La investigadora aprovechaba la ocasión para recordar que los autores del estudio de Harvard no recomendaban el consumo de la hoja de coca debido a la presencia de los alcaloides y que pedían tener cuidado con ese tema.
El asunto adquirió tal relevancia que la Asociación Peruana de la Hoja de Coca (APEHCOCA) respondió al informe planteando 16 cuestiones que fueron puntualmente contestadas por los autores. En realidad se trataban de asuntos menores que no se argumentaban con hechos comprobados oponibles a los resultados obtenidos. Por tanto, las respuestas de Penny y colaboradores prácticamente se dedicaron a aclarar algunos extremos prácticos de su investigación o a comentar los principios técnicos en que se habían basado.
8.1.9. Aportación de la llipta
En el consumo tradicional de la hoja participa, además de la propia hoja, una sustancia alcalina que aporta sus propios elementos constitutivos. Por tanto, cuando la hoja se insaliva, el aporte nutricional de la coca se incrementa con el de la llipta o la cal, sustancias alcalinas que, en pequeñas cantidades, se ingieren con ella para facilitar la liberación de los componentes activos de la hoja. La llipta proviene de las cenizas de cierto tipo de plantas348 (Chenopodium quinoa, Nurtisis
347
ANÓNIMO. “Investigación internacional recomienda no consumir hoja de coca como suplemento nutricional”. Inforegión. Lima, 12 de abril de 2010. http://www.inforegion.pe/54076/investigacion–internacionalrecomienda–no–consumir–hoja–de–coca–como–suplemento–nutricional/. Consultada el 16 de mayo de 2012. 348
GARCÍA REMÓN, M.D. “Aspectos geográficos de la utilización de la coca”. Revista geográfica. 1971. Pág.
70.
hirsuta, plátano, maguey) y/o de huesos. Contiene numerosos elementos, tal como indica el análisis medio que se muestra en la Tabla 8.14[287].
|
COMPONENTE |
ANÁLISIS x 100 g |
|
Sustancias insolubles en ácidos Humedad Aluminio Calcio Fósforo Hierro Potasio Sodio Amoniaco Carbonatos Cloruros Fosfatos Sulfatos |
11,0 g 11,2 g 0,0 g 11,3 g 9,6 g 0,6 g 6,3 g 3,9 g 1,3 g 20,0 g 2,9 g 16,6 g 4,4 g |
Tabla 8.14. Análisis medio simplificado de llipta de Cuzco (Fuente: Jordán et al, 1898. Modificada)
La cal se obtiene de la calcinación de conchas de almejas y ostras, o bien de roca caliza, que son molidas muy finas.
En circunstancias normales los usos de la coca y de los alimentos están perfectamente definidos e independizados. Como ya se ha comentado, la hoja de coca no es considerada propiamente por sus consumidores como un alimento, salvo por aquellos que debido a su pobreza o situación coyuntural, no tienen otra sustancia para saciar el hambre.
La aportación nutritiva de la llipta, dada la pequeña cantidad de las dosis que se ingieren, no es relevante.
8.2. POLÉMICA SOBRE EL VALOR NUTRITIVO DE LA HOJA DE COCA
8.2.1. Introducción
Como es bien sabido, la coca es una planta cuyas hojas han sido y son empleadas por una parte de la población alto andina en forma tradicional, acullicándola, principalmente para contrarrestar los efectos del trabajo intenso y a grandes altitudes. Este uso es reconocido y respetado por los estados y las comunidades médicas y científicas de los países en donde se emplea habitualmente, principalmente Perú, Bolivia y Colombia.
No obstante, como ya se ha comentado en el capitulo precedente, hace algunos años surgió en Perú una propuesta para utilizar la hoja de coca de forma distinta a la tradicional, con fines aparentemente comerciales, dentro de un mercado orientado especialmente a las grandes ciudades de la costa, ubicadas lejos de los circuitos de uso tradicional de la hoja: es la propuesta de ingerir hoja de coca entera o pulverizada (harina de coca) o preparar alimentos que incorporen dicha harina en su formulación. Para este fin, han aparecido en algunos medios escritos y principalmente en páginas de internet, diversos documentos conteniendo afirmaciones acerca de las presuntas propiedades nutricionales de la harina de coca, basadas en el resultado de diversos estudios, como el de Duke, Aulik y Plowman de 1975, incorrectamente denominado de la
Universidad de Harvard, en la composición química de las hojas de coca, los alcaloides, las proteínas, sus micronutrientes como el calcio y el potasio y las vitaminas y los inhibidores de la absorción de nutrientes (anti nutrientes).
Seguidamente se comentan algunas de estas estas propuestas.
8.2.2. Informe de Trigo y APPHC (2006)
Algunas asociaciones peruanas, como el Centro de Información y Educación para la Prevención del Abuso de Drogas (CEDRO) y la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (DEVIDA), mostraron su desacuerdo con la positiva valoración nutritiva de la hoja de coca.
Para contrarrestar estas ideas, el 9 de marzo de 2006, Javier Trigo, de la Asociación Peruana de Promoción de la Hoja de Coca (APPHC) publicó en páginas web de organizaciones pro legalización del uso de la coca y naturistas, el documento titulado Ayuda Memoria.10 Tesis falsas sobre la hoja de coca de CEDRO, DEVIDA y otros congraciados[288] cuyo objetivo era validar el potencial nutritivo de la hoja de coca en contra de las opiniones de sus detractores, particularmente las citadas asociaciones peruanas CEDRO y DEVIDA.

Figura 8.2. E. coca var. ipadu en Herbario de Kew351
(Fuente: Kew. Modificada)
En dicho documento se resaltaban afirmaciones de los contrarios al uso nutricional de la coca y se contestaban sus argumentos con las siguientes opiniones que se han reproducido íntegramente a continuación.
1.- Apoyándose en la tesis de grado de la Sra. Q. F. Cordero afirman que la proteína de la hoja de coca es incompleta, de mala calidad, no es asimilable y puede afectar al hígado y causar desnutrición en caso extremo.
Falso. Es una afirmación sesgada y mal intencionada. Ningún nutricionista busca proteína en una hoja. En ella se busca micronutrientes, antioxidantes y otros. Las fuentes proteicas vegetales se buscan en los cereales y menestras. Ninguna proteína vegetal es completa; ninguna tiene todos los aminoácidos esenciales completos. Alimentarse a base de la proteína de un solo vegetal puede significar desnutrición. La tesis de esta señora Cordero es cuestionable en la medida que aisló la proteína de la hoja de coca de todos los micronutrientes y alcaloides que son las que brindan el aporte principal para la salud y la vida. Por definición, ninguna proteína vegetal es mala; puede ser incompleta pero no mala. Solo las proteínas animales, aunque con aminoácidos completos, pueden ser tóxicas.
2.- Reconocen como válido el análisis bioquímico de la Hoja de Coca realizado en Harvard, pero afirman que en ella no se especifica que sea asimilable al cuerpo humano. Ponen como ej. al pasto, tiene nutrientes pero estos no son asimilables.
Falso. Están pretendiendo sorprendernos. Si uno lee la investigación realizada por 3 científicos de la Universidad de Harvard en 1975 encuentra conclusiones sorprendentes sobre la capacidad de asimilación de la hoja de coca por el cuerpo humano. Incluso lanzan propuestas de la cantidad que debiéramos consumir para mejorar nuestra calidad de vida. Después de estar presentes por más de seis mil años en la historia del hombre peruano, la hoja de coca no necesita presentación ni comprobación científica de sus bondades. No estamos hablando de un producto desconocido ni uno traído de la Cochinchina. Por el contrario, la hoja de coca permitió al hombre andino conquistar los espacios elevados de nuestros Andes. En la ciudadela de Caral (6.000 años de antigüedad) se han encontrado pruebas de consumo de polvo de hoja de coca. Su aporte particular radica en poseer alcaloides que aumentan el oxígeno celular (globulina junto a la piridina). Recordemos que las grandes civilizaciones prehispánicas, se desarrollaron por encima de los 2.500 m.s.n.m. mientras que en Europa a esa altura solo se hizo pastoreo. Entendemos que la limitada educación escolar sobre la historia del Perú que privilegia el conocimiento de los alimentos traídos por los europeos y poco o nada del aporte de la cultura alimentaria inca, sea parte de la causa de que muchos peruanos nos dejemos sorprender por las sandeces lanzados por fuertes intereses económicos que quieren un pueblo desinformado y malnutrido, que no mire desde adentro sus raíces andinas llenas de sabiduría y vida. Como alimento, la historia nos enseña 4 formas de su consumo:
Los antecedentes históricos de estos usos demuestran que la hoja de coca provee de nutrientes básicos y otros que aún desconocemos pero que son ampliamente benéficos al ser humano y nos señalan el derrotero a seguir en la investigación.
– Revisar bibliografías: Mamacoca, por Anthony Henman (ver amplia bibliografía aquí citada); Revistas Opción Ecológica Nº 11; Harina de Coca en el Tawantinsuyo por el Dr. Ciro Hurtado (inédito); Carta del Dr. Roger Ramos Aliaga a CEDRO (12-01-06).
3.- La hoja de coca solo es un energético que quita el hambre
Falso. Si fuera verdad que solo es energético, nuestros campesinos serían enfermizos y no podrían trabajar las 14 horas diarias como lo hacen en la puna y lugares inhóspitos para muchos limeños. Los obreros mineros no podrían trabajar sin máscaras en el aire enrarecido de los socavones. Por ejemplo, si la reemplazáramos por el energético café, nuestros campesinos no podrían terminar sus horas de trabajo y terminarían afectados de los nervios. La hoja de coca brinda las calorías y los nutrientes necesarios para sustentar la energía que ella misma genera. El café maltrata porque no tiene nutrientes que permitan reponer lo gastado por la energía que ha generado. Si solo quitase el hambre, podríamos reemplazarla por la anfetamina y veremos que a los pocos días, nuestros campesinos no podrían ni levantar su arado para trabajar debido a que esta droga le quita el hambre pero no alimenta.
4.- La hoja de coca no tiene vitamina D, por lo tanto su calcio no es asimilable
Falso. Pretenden sorprendernos. La vitamina D se obtiene del sol. Es la única vitamina que el cuerpo humano puede sintetizar. No se ha hecho análisis de vitamina D a la hoja de coca. Presumimos que sí la contiene en tanto se la seque al sol. Para que nuestro cuerpo asimile calcio que no proviene de los alimentos (pastillas) necesita que venga acompañado de vitamina D y otros componentes más. Así y todo no siempre es asimilable y puede afectar los riñones.
5.- No hay interés empresarial en desarrollar su industrialización ni en el público por adquirirla
Falso. Resulta que ahora saben lo que los peruanos queremos. Actualmente existe expectativa dentro del empresariado naturista por desarrollar alimentos enriquecidos con harina y extractos de coca. Si DIGESA y DIGEMID se deciden de una vez por todas apoyar los esfuerzos de ENACO y nuestros, el mercado puede desarrollarse a inusitada velocidad. Los beneficios de esta hoja en la salud humana son tan inmediatos que el mercado se ha vigorizado últimamente gracias a los reportajes testimoniales emitidos por la televisión nacional. Las personas que han iniciado su consumo bien orientado, se están convirtiendo en una fiel hinchada y el mejor poder marketero. 6.- Promocionarla es peligroso porque le hace el juego al narcotráfico
Falso. Es una bajeza pretender mezclar dos temas diferentes. El tema del narcotráfico es político y relativamente reciente. No podemos negar la importancia para nuestro país que tiene la hoja de coca, solo porque un sector de delincuentes hagan mal uso de ella. Para combatir el alcoholismo no vamos a erradicar las plantaciones de uva o caña de azúcar. Eso sería pecar de ignorancia y dogmatismo fundamentalista. Los narcotraficantes son delincuentes por tres razones: 1) envenenan a nuestra juventud; 2) contaminan tierras y ríos de nuestra selva, con los nocivos químicos importados que utilizan para elaborar clandestinamente la droga; 3) hacen perder miles de nutrientes necesarios para nuestras población malnutrida, al inutilizar la hoja para extraer solo un alcaloide.
7.- Aseguran que así fuera verdaderamente nutritiva existen otras opciones de calcio que no traerían tantos problemas
Falso. Es una actitud facilista, miedosa y antinacional. Es como si nos negáramos a explotar el oro porque algunas malas empresas mineras contaminan el ambiente. ¿Porqué vamos a desaprovechar la mejor fuente de micronutrientes que nos ha brindado la naturaleza? El héroe nacional, Dr. Hipólito Unánue la calificó como el Architónico del Reino Vegetal. Nuestra experiencia de varias décadas y la bibliografía hasta hoy desarrollada solo habla de su valores positivos cuando es utilizada en sus formas tradicionales. No hemos encontrado un solo trabajo serio en su contra. Peruanicemos el Perú. Sepamos lo que tenemos para estar orgullosos de lo nuestro. La cultura alimentaria andina es parte de nuestra identidad nacional.
8.- Los productos con coca, señalan, quitan el hambre y eso es nocivo para nuestros niños
Falso. Es importante que nos preocupemos por el apetito de nuestros niños y también por su nutrición diaria. En ese sentido hay que iniciar una campaña nacional contra la comida basura, en especial si la consumen antes del almuerzo porque eso sí les quita el apetito y le degrada su calidad de vida. Enriquecer nuestras comidas con harina de coca significa potenciar nuestra alimentación diaria. La coca satisface los requerimientos nutricionales básicos y permite educar nuestro apetito a las horas rutinarias de nuestras comidas. Como es alimento muy asimilable la coca nutre y regula el apetito voraz y desmedido.
9.- La hoja de coca es cocaína, es una droga nociva.
Falso. Es una satanización sin fundamento. Diferenciemos la hoja de coca de cocaína tanto en sus orígenes como en sus formas de usos y efectos. La hoja de coca no es droga. es un alimento nutritivo y con efectos medicinales tanto por la impresionante asimilación de su gran cantidad de nutrientes como por las cualidades de sus 14 (o más) alcaloides que a decir, de la nutricionista Maritza Vera, cada uno de ellos tiene comportamiento medicinal. La cocaína no es dañina por sí misma. Diferenciemos su uso médico del de droga estupefaciente. Por definición, el alcaloide cocaína es anestésico y analgésico. Consumido en su forma integral con la hoja, la cocaína se degrada con la saliva y se convierte en benzoilecgonina, el mismo que actúa como energizante. Aislado el alcaloide puro cocaína, su comportamiento depende de la forma de uso. Veamos. Uso Médico: aplicado como inyección en la dermis para anestésico local o como toques coagulantes para cortar hemorragias quirúrgicas. Uso como estupefaciente: es vía nasal pulmonar o intravenosa, donde la cocaína va directamente al cerebro dañando las vías nasales o piel y provocando una situación de falsa euforia y excitación. El uso médico es legal y tenemos los peruanos que pagar el derecho de patente a los laboratorios norteamericanos. El uso y comercialización como estupefacientes está penado mundialmente y merece nuestro total repudio.
10.- La coca utilizada para el narcotráfico está contaminada por los agroquímicos
Falso. Esta afirmación conlleva la afirmación falsa de que todos los productores cocaleros trabajan para el narcotráfico y eso es un insulto. Existe efectivamente, productores que está aplicando agroquímicos importados (es negocio redondo para las transnacionales) y esa producción debemos rechazar por tóxica. Es ENACO el que debe orientar y canalizar el cultivo orgánico y ecológico para seguir contando con una tradicional y óptima hoja de coca.
8.2.3. Informe de Zavaleta y CEDRO (2006)
La respuesta de CEDRO no se hizo esperar pues el mismo 2006, por pluma de Alfonso Zavaleta, doctor en Medicina y Cirujano, Doctor en Farmacología y Jefe del Área de Investigaciones de CEDRO, el documento de APPHC fue contestado mediante otro titulado Falacias de la hoja de coca en la nutrición humana. A propósito de las afirmaciones de la Asociación Peruana de Promoción de la Hoja de Coca sobre las supuestas propiedades nutricionales de la hoja de coca[289]. En dicho documento Zavaleta presentaba la posición de CEDRO con relación a las 10 supuestas tesis falsas aludidas por la APPHC. Reproduciendo el texto de Trigo, rebatía una por una sus aseveraciones. No se aportan más detalles por hacerlo en el segundo informe de 2012 que se comenta extensamente más adelante.
8.2.4. Informe de Barrio (2006)
Este mismo año de 2006 Sacha Barrio353 publicó en Lima un trabajo a favor del uso de la coca que tuvo una amplia repercusión posterior entre los partidarios del mismo. En lo relativo al aspecto nutritivo de las hojas de coca, señalaba que:
Algunos médicos y nutricionistas mal informados desvirtúan a la hoja de coca, porque en la esfera de sus creencias razonan que a pesar de ser rica en nutrientes su uso se descarta como medicina porque contiene los efectos tóxicos de la cocaína, pero nunca han aclarado a qué efectos tóxicos se refieren exactamente.

Figura 8.3. E. coca var. ipadu en Herbario de Kew proveniente del
Herbario del Museo Botanico de Nueva York[290] (Fuente: Kew. Modificada)
El autor, citando la composición de la hoja de coca en vitaminas y minerales, defendía la asimilación del calcio contenido en función de su ratio con el fósforo que consideraba muy favorable. Comentaba igualmente la presencia de hierro asimilable y de abundantes proteínas concluyendo con el siguiente comentario:
Una declarada propiedad de la medicina herbolaria es la incapacidad de definir puntualmente su mecanismo de acción, mucho se puede explicar e inferir desde sus componentes químicos, pero en nada es comparable a la farmacología moderna, de ahí que se le cuestione y menosprecie. […] En fin podemos decir que la coca contiene jugo de poderosas sustancias, que, como hormigas sobre una telaraña infinita, van haciendo un laborioso desdoblamiento de enzimas, acoplamiento de cadenas moleculares, reacciones químicas de oxidación y reducción de innumerables consecuencias bioquímicas para nuestras células, diferentes para cada caso. El conjunto de alcaloides de la coca reajusta desequilibrios neuroquímicos, le pone remedio a la depresión, la coca nos pone en marcha y nos despierta del mar de legañas, nos da combustible, es decir:
que produce en nosotros una microscópica revolución celular.
8.2.5. Informe de Henman y Metaal (2009)
En 2009, Henman y Metaal[291] pretendieron desmontar y esclarecer los mitos más prominentes en torno a la hoja de coca, arrojando luz sobre diversas cuestiones para ayudar a conducir el debate entre los partidarios y detractores del uso de la coca hacia juicios que se basasen en evidencias empíricas. Uno de estos mitos era el del valor nutritivo de la coca.
Los mitos en torno al consumo y cultivo de las hojas de coca representaban visiones extremas de una serie de ideas sobre esta planta psicoactiva que, en la mayoría de los casos, contenían elementos que no estaban del todo lejos de la realidad. Los autores identificaron los mitos por parejas que mostraban los extremos de un determinado tema de debate, opinando que en el punto medio de ambas era donde podía surgir un nuevo consenso de base empírica con respecto a las indiscutibles propiedades estimulantes, nutritivas y terapéuticas de la coca. En concreto, en lo que respecta a coca y alimentación, las posturas extremas serían: El consumo de coca es sintomático de hambre y desnutrición (detractores), y La coca es una solución al problema mundial del hambre (partidarios).
Según Henman y Metaal, los que se habían decantado por negar el valor alimenticio de la hoja de coca habían tendido a confundir desde hace tiempo el consumo de coca con una dieta inadecuada y, por lo tanto, a sostener que la coca era responsable, en cierta medida, de la desnutrición de la población andina. Por el contrario, en el extremo opuesto, un grupo de presión que cada vez se hacía oír con más fuerza defendía el consumo de coca no tanto como estimulante, sino como un complemento alimenticio, realizando ocasionalmente afirmaciones desmesuradas sobre los beneficios dietéticos de la coca.
La coca comenzó a asociarse con la desnutrición a partir de los comentarios de los viajeros que visitaron los países andinos en las décadas posteriores a alcanzar su independencia, a comienzos del siglo XIX, asentándose sus prejuicios racistas que fueron asumidos por el establecimiento psiquiátrico de Lima, donde la coca comenzó a vincularse desde 1913 con pobreza, atraso y una larga lista de alteraciones físicas y mentales de la mano del médico Hermilio Valdizán[292].
En aquella época de comienzos del siglo XX, el contexto social en las jóvenes naciones andinas estaba caracterizado por la coexistencia entre una naciente modernización económica, las visiones racistas y una legislación excluyente, que asumía la servidumbre indígena en la sierra y para atender a la clase alta urbana, y de semi esclavitud en la selva. La discriminación de la población indígena se justificó en el legítimo poder de una élite modernizante en base a la idea científica de la superioridad racial. Por ello, muchos intelectuales de la época señalaban a la población indígena como una raza inferior por herencia. Incluso en 1897 se planteó que la única salida a los problemas del Perú era el cruzamiento con razas superiores. En consecuencia, a inicios del siglo XX, con la influencia de ideologías europeas y norteamericanas, se iniciaron en el Perú campañas de erradicación del consumo de coca. Predominando esta forma de pensar, no pueden extrañar las ideas de Hermilio Valdizán que defendía la inferioridad de la raza indígena la cual, consumiendo coca favorecía su propia degeneración, entendida como una decadencia psicofísica ubicada entre la embriaguez y la locura cocaínicas. Por ello, Valdizán colocaba al consumo de coca dentro de los factores tóxicos gracias a sus propiedades estupefacientes. Partiendo del supuesto entonces generalmente compartido de la degeneración de la raza indígena, reconocía, no obstante, que difería de la observada en asilos y sanatorios, aunque no era posible excluir el factor cocainismo en la etiología de tal degeneración. Tres años más tarde, Valdizán insistiría en ver en el cocainismo al factor causal de la cocainomanía, según él un problema tan nacional como la enfermedad de Carrión[293]. En suma, el consumo de coca era conceptuado como patológico[294].
Estas ideas sentaron las bases para la condena del acullico de la hoja de coca en un informe que se presentó ante la comunidad internacional en 1950, conocido como Informe de la Comisión de Estudio de las Hojas de Coca. Estaba basado en un mandato del Consejo Económico y Social (ECOSOC) de las Naciones Unidas que había encargado a dicha comisión que investigara los efectos de la masticación de la hoja de coca y la posibilidad de limitar su producción y reglamentar su distribución. El informe fue elaborado tras una breve visita a Perú y Bolivia de un grupo de expertos que extrajo muchos de sus argumentos del trabajo de los psiquiatras peruanos Carlos GutiérrezNoriega y Vicente Zapata, detractores del consumo de coca, que afirmaban:
Ya hemos apuntado que la coca disminuye el apetito y permite subsistir con una ración alimenticia mínima. En consecuencia […] la coca puede ser uno de los factores que condicionan la desnutrición de consumidores habituales y la desnutrición es, a su vez, uno de los factores que favorecen el efecto tóxico de la droga[295].
De hecho, para Gutiérrez-Noriega el acullico tenía la consideración de una enfermedad sin síntomas conocidos y, a la vez, factor patógeno sin efectos negativos comprobados[296].
La Comisión, detractora del uso de la coca, ignoró por completo las opiniones contrarias, como las de Carlos Monge, director del Instituto de Biología Andina de Lima, que estaba al frente de la Comisión Peruana de las Hojas de Coca, establecida en 1949 para colaborar con la misión del ECOSOC[297]. Gutiérrez-Noriega y Monge mantenían puntos de vista opuestos que defendían con vehemencia[298]. Entre las dos comisiones hubo un conflicto directo de intereses y personalidades, y uno de los problemas clave fue la distinta interpretación del valor nutricional de la coca. La Comisión desconsideró toda la literatura disponible en aquel momento favorable a las tesis de Monge, hecho que según Henman y Metaal refuerza la idea de que esta Comisión se había creado con una visión predeterminada de sus conclusiones finales.
Tras emitirse los resultados de la Comisión, el Ministerio de Exteriores peruano envió al ECOSOC y a otros organismos de la ONU un informe discrepante del de Monge avalado por numerosa documentación que quedó para siempre excluido de las actas oficiales.
La tesis de la desnutrición asumida por el informe del ECOSOC sirvió de importante justificación científica para que se incluyera la hoja de coca en la Lista I de la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961 sobre Estupefacientes de las Naciones Unidas, al señalar, entre los efectos del acullico de la hoja de coca, que inhibe la sensación de hambre y, por consiguiente, mantiene un círculo vicioso de estado constante de desnutrición. El informe tenía la peculiaridad de que no aportaba las opiniones contrarias, como los trabajos del citado Carlos Monge, entonces director del Instituto de Biología Andina en Lima y de la Comisión Peruana de las Hojas de Coca, establecida en 1949 para colaborar con la misión del ECOSOC, como ya se ha indicado. Las diferencias de criterio entre estas dos comisiones desembocaron en un enconado intercambio de opiniones en las revistas de antropología durante 1952 y 1953. Por su parte, la Comisión Peruana de las Hojas de Coca había hecho notar al ECOSOC que ninguna de las afecciones que se solían asociar con la desnutrición -como la pelagra, el beriberi, el escorbuto o el raquitismo- se habían presentado jamás en los Andes Centrales, pero esta realidad no fue considerada por la misión del ECOSOC, como tampoco el informe discrepante de Monge y la documentación que lo sustentaba.
Informes etnográficos más recientes demostraban que los consumidores tradicionales no consideraban que el uso de coca fuera en absoluto un sustituto alimenticio; la coca, de hecho, se acullicaba frecuentemente después de comer, cuando el estómago estaba lleno, esperando de ella un papel digestivo parecido al del té o el café. Sin embargo, estudios exhaustivos realizados sobre la ingestión de alimentos indicaban que la coca estabilizaba los niveles de glucosa en la sangre en las poblaciones que dependían en gran medida de los carbohidratos y que, por lo tanto, aliviaba las carencias alimenticias derivadas de la falta de recursos agrarios, monetarios o ambientales. Como alimento, el informe preparado por Duke y colaboradores en 1975 comparando la coca con otras fuentes de alimentación reveló que la hoja era rica en vitaminas B1, B2, C y E y en minerales como el calcio, el potasio y el fósforo, siempre referidos a 100 g de producto. Estos datos permitían pensar, según Henman y Metaal, que la postura de Monge había sido demasiado precavida ya que había hecho hincapié en la utilidad de la coca para la adaptación de la vida a grandes altitudes, lo que podría implicar que la coca sería innecesaria para la dieta de los valles, los llanos o la costa, pero tanto la distribución del consumo de coca en la década de 2000 como los numerosos testimonios arqueológicos demostraban que no era éste el caso.
A la vista de los resultados de Duke y colaboradores se aceptó el hecho de que la coca desempeñaba un importante papel nutritivo en la dieta tradicional andina, por lo que sólo había que dar un pequeño paso para considerarla un ingrediente fundamental en la reestructuración de las preferencias dietéticas de una población que había estado excesivamente expuesta a los alimentos procesados. Esta nueva perspectiva pronto fue asumida por muchos seguidores, especialmente de las clases medias urbanas de Perú. No obstante Henman y Metaal hacían una precisión fundamental que con frecuencia ha sido olvidada o intencionadamente relegada: Duke y colaboradores compararon la coca con otros alimentos presuponiendo una ingesta diaria de 100 g de cada uno de los productos estudiados pero, si bien tal cantidad de maíz fresco, por ejemplo, sería sólo un tentempié ligero, 100 g de coca, fuera en hoja o en harina, sobrepasarían con mucho la ingesta diaria incluso del coquero más empedernido[299]. Por tanto era engañoso utilizar la tabla de los 100 g como prueba del tremendo potencial nutritivo de la coca. Por si esto no fuera suficiente, había otro motivo por el que era poco probable que la coca se convirtiera en una importante fuente de alimentación: su coste. En las culturas en las que se consumía tradicionalmente, la coca no se consideraba como un alimento para comer, sino como algo que se debía absorber a través de las membranas mucosas de la boca o beber como infusión. Esta tradición destacaba los efectos medicinales y estimulantes de la coca, más que su simple contenido nutritivo, y confería a la coca la categoría de un medio ritual o lujo necesario, que exigía cierto grado de sacrificio económico. Lógicamente, éste no era un problema importante para los consumidores urbanos relativamente acomodados que eran los más entusiastas defensores del uso de la coca como alimento, pero, sin duda, limitaba el papel potencial de la coca para mejorar la situación alimenticia de los sectores pobres y marginales. Sólo en las regiones cocaleras, donde abundaban tanto la desnutrición como la disponibilidad de la hoja, podría ésta paliar el hambre pero, incluso en este caso, se necesitaría toda una nueva cocina imaginativa y un cambio significativo en los patrones de alimentación.
Basándose en lo anterior, Henman y Metaal advertían que había que moderar el entusiasmo por las indudables aportaciones dietéticas de la coca. Cuando se añadía a harinas de cereales, pastas, panes, pasteles y galletas, o se usaba como aditivo en sopas y purés, pocos cocineros o panaderos recomendaban añadir más de un 5 % de harina de coca a la mezcla. Con estas proporciones, era imposible ingerir una cantidad de coca que pudiera tener un efecto significativo en el nivel de carbohidratos, aceites y proteínas básicos. Sin embargo, había que reconocer su contenido vitamínico y, especialmente, de minerales como el calcio, tanto por aportar estos elementos cuando no estaban presentes en la dieta como por estimular su biodisponibilidad y absorción por el organismo humano. Una de las conclusiones de recientes experimentos mostró el aparentemente positivo uso de la coca como fuente de calcio para las poblaciones geriátricas, muchas de las cuales presentaban una marcada intolerancia a las fuentes tradicionales de este mineral, como los productos lácteos.

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Figura 8.4. E. coca var. ipadu en Herbario de Kew
(Fuente: Kew. Modificada)
La aseveración de que la harina de coca podía constituir una interesante fuente de calcio debido a su elevado contenido, ha sido rebatida con frecuencia por la prensa de Lima. Algunas autoridades también han afirmado, sin aportar pruebas científicas, que aunque la coca contenía calcio en concentraciones notables, no podía ser realmente asimilado por el organismo humano. Para explicar este hecho, CEDRO lo relacionaba, en cierto modo, con una intoxicación de alcaloides perjudiciales para la salud humana. Estas afirmaciones fueron desmentidas públicamente por Adriana Cordero, la autora del estudio en que se basaba la advertencia de CEDRO, denunciando su manipulación por parte de éste grupo anti coca pero a esta rectificación se le concedió mucho menos espacio mediático que a la alarmante historia original.
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KEW. http://apps.kew.org/herbcat/getImage.do?imageBarcode=K001202659. Consultada el 16 de diciembre de 2018.
Por su parte, el nutricionista Sacha Barrio, una de las pocas figuras mediáticas en Lima que tenía una visión más optimista sobre los beneficios de la coca, sostenía que, entre los muchos factores que inhibían la asimilación de calcio, se debería resaltar el ratio entre este mineral y el fósforo, que tenía la capacidad de bloquear su absorción. Para ser absorbido de forma eficaz, la cantidad de calcio debía ser mayor que la de fósforo en una proporción de 2:1; en el caso de la coca, esta proporción era 5:1, lo cual explicaría los muchos casos que parecían indicar que su consumo detenía la osteoporosis y curaba los huesos rotos. Además, se debían tener en cuenta las investigaciones de Baker y Mazess (1963), según las cuales la aportación de calcio de la llipta alcalina utilizada en el acullico tradicional de coca incrementaba la ingestión de este elemento durante el mismo. Collazos (1965) también demostró la asimilación de las vitaminas contenidas en la coca por lo que ambos fenómenos reforzaban la idea de que la coca era una fuente modesta pero indudable de unos micronutrientes muy valiosos.
En conclusión, Henman y Metaal opinaban que:
el consumo de hojas de coca no es una causa de desnutrición ni la panacea a las carencias nutricionales provocadas por los desequilibrios de los patrones de alimentación modernos. Puede desempeñar un importante papel como complemento alimenticio, lo cual puede ser muy útil para muchos grupos de población y para muchas dietas y cocinas. Sin embargo, nunca hay que olvidar que los principales beneficios de los que gozan los consumidores de coca radican menos en el ámbito de la alimentación que en sus aplicaciones –bien documentadas y demostradas históricamente– como estimulante y medicina vegetal. Y en este sentido, sería engañoso ignorar el papel desempeñado por su indudable contenido alcaloide.
8.2.6. El documento de debate de López (2009)
En 2009, López[300] redactó un documento de debate sobre la nutrición de la hoja de coca en el que repasaba lo escrito hasta ese momento, incluyendo los trabajos de Barrio, Henmann y Metaal, Cabieses, Zavaleta y Trigo entre muchos otros. Repasó incluso los cálculos numéricos detectando errores que corrigió. No incluyó el estudio de Penny y colaboradores que debió desconocer por publicarse en esas mismas fechas. Sus conclusiones y recomendaciones fueron las siguientes:
En base a la información publicada en los documentos analizados, planteamos las siguientes conclusiones:
Por lo expuesto, se recomienda lo siguiente:
8.2.7. Segundo informe de Zavaleta y CEDRO (2012)
Más adelante, nuevas investigaciones ampliaron notablemente los conocimientos científicos sobre la cuestión siendo de especial relevancia e importancia el estudio de Penny y colaboradores[301] de 2009, en el que participó el propio Zavaleta. Tras lo que se indicaba en dicho estudio, apoyado en datos científicos propios e interpretando correctamente los resultados de ciertas investigaciones previas, quedaba bien establecido el limitado poder nutritivo de la coca, básicamente debido a las pequeñas cantidades de hoja que se podían ingerir y a la falta de calidad y de asimilación de algunos de sus nutrientes. Basándose en estos hallazgos, en 2012 Zavaleta reescribió el documento de 2006, actualizándolo al nivel de conocimientos científicos del momento. Lo tituló Anatomía de la hoja de coca. Falacias en nutrición humana[302]. En él presenta 17 falacias sobre la hoja de coca y la nutrición y las rebate. El autor las denomina así intentando demostrar que los conceptos en que se basa la campaña a favor de las propiedades nutritivas de la coca se apoyan en mentiras con aspecto de verdades, en argumentos que parecen válidos, pero no lo son. Seguidamente se reproduce el documento en sus aspectos más reseñables.
FALACIA 1
Mucho se ha hablado del poder nutritivo de la coca, pero lo más meritorio de la disciplina del coqueo es crear un terreno vegetal propicio para la reflexión y para el compartir en grupo, una práctica que es parejamente medicinal. Con la coca se mitigan los pensamientos y preocupaciones, la percepción de la vida se hace con menos palabras y discursos.
RESPUESTA:
Con el coqueo no se alimenta ni nutre a las personas. En la encuesta de uso tradicional realizada por DEVIDA en 2003, no se menciona su uso como alimento ni para nutrirse. Se coquea principalmente por las propiedades antifatigantes de la hoja de coca y se le usa principalmente en el trabajo en la altura, mientras se trabaja, o en reuniones sociales (como vehículo de intercambio en comunidades alto andinas) o dentro de actividades mítico religiosas.
FALACIA 2
Entre los antiguos pobladores del Ande prevalecía la idea de que cualquier actividad importante no prosperaría si no estaba acompañada de coca. La coca es la planta que bendice y sacraliza las actividades del hombre, con la que sólo podían esperarse buenos augurios.
RESPUESTA:
Esta es una generalización moderna. El término antiguos pobladores del Ande hace referencia usualmente a los incas. En la sociedad inca cusqueña, la hoja de coca era cultivada y entregada al Inca como tributo. Su uso estaba restringido al Inca y la alta nobleza, y exclusivamente para usos rituales y de adoración al sol. Esta tradición no avala el uso nutricional antiguo de la hoja de coca.
FALACIA 3
La hoja de coca es una especie vegetal, rica en alcaloides energéticos. La coca es una planta energética por excelencia, nos estimula mental y físicamente, como el café y el té, pero en lo que respecta a las virtudes nutricionales y su aplicación medicinal, comparativamente los beneficios largamente favorecen a la coca.
RESPUESTA:
Los alcaloides de la hoja de coca no son energéticos ni proveen de energía al organismo. La energía se produce a partir de la digestión de los azúcares y las grasas, no de los alcaloides. Muchas personas confunden el efecto estimulante antifatigante de la cocaína, que es un efecto […] a nivel cerebral, que da la impresión de tener más fuerza o energía (por sentir menos el efecto de la fatiga). Se plantea una falacia basada en supuestas propiedades “energéticas” de la hoja de coca y se extrapolan sin fundamento supuestos beneficios de la hoja de coca en nutrición y medicina.
FALACIA 4
Para que tengamos una fuente primaria de calcio es necesario que la relación entre calcio y fósforo sea mayor que 2 a 1, debido a que el fósforo inhibe la absorción del calcio. Por ejemplo, la relación entre calcio y fósforo en la leche de vaca es de, 118 mg a 97 mg, es decir una proporción de 1,27 a 1, cada átomo de fósforo anula uno de calcio, por lo tanto sólo el 21,25% del contenido de calcio de la leche es disponible, siempre y cuando sea leche cruda sin pasteurizar. Cuando se pasteuriza la leche, la disponibilidad de calcio baja en un 50%. La coca contiene 2.097 mg de calcio y 412,67mg de fósforo, es decir que su relación de calcio/fósforo es de 5,08 a 1, por lo tanto es fuente primaria de calcio.
RESPUESTA:
Esta afirmación contiene tres falacias:

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Figura 8.5. E. coca (Fuente: Schulz, 1907. Modificada)
El National Institute of Child Health and Human Development recomienda leche y otros productos lácteos como las principales fuentes de calcio. Además, existe una variedad de otros alimentos (ej. espinaca, frijoles cocidos, col, almendras, higos) que son también excelentes fuentes de calcio. Los vegetales con hojas verdes, así como
368
SCHULZ, O.E. IV. 134. “Erythroxylaceae”. En ENGLER, A. (Ed.) Das pflanzenreich. Leipzig. 1907.
http://bibdigital.rjb.csic.es/spa/Libro.php?Libro=1711. Consultada el 12 de noviembre de 2018.
alimentos a los cuales se les añade calcio, son medios saludables y efectivos para obtener el calcio que se necesita en la dieta. El calcio se absorbe en el intestino delgado. […] El fosforo se absorbe en el intestino delgado […] y es dependiente de vitamina D3. El ácido cítrico, los fosfopeptidos de la caseína y la lactosa Incrementan la absorción del calcio. La presencia de lactosa incrementa hasta el 25% la absorción de calcio de la leche. La leche es la mejor fuente de calcio, por presentar altos niveles de calcio, acompañarse de vitamina D, y por contener lactosa y caseína que incrementan la absorción de calcio. La relación calcio:fosforo (Ca:P) en la leche fresca humana es de 2 a 1 y en la leche de vaca de 1,3 a 1. En ambas condiciones se garantiza la adecuada absorción del calcio y el fosforo de la leche. Es incorrecta la afirmación de que la pasteurización de la leche altera la disponibilidad del calcio. La pasteurización afecta a algunas proteínas enzimáticas de la leche, que no guardan relación con la absorción del calcio ni del fósforo. Penny y col. (2009) han reportado para la hoja de coca, niveles de calcio de alrededor de 990 mg/100 g de polvo de hoja de coca tanto en hoja de coca procedente de diferentes valles cocaleros peruanos, así como en harina de coca producida por ENACO. La relación calcio:fósforo (Ca:P) con las determinaciones analíticas más recientes (Penny y col., 2009) es de 2,4:1. Sin embargo, in vivo la biodisponibilidad (absorción intestinal) tanto del calcio como del fósforo presente en estas hojas es afectada por el ácido oxálico y el ácido fítico (Penny y col., 2009) así como de proteínas de tipo caseína y lactosa que no se encuentran en las hojas. La cantidad de vitamina C detectada en las hojas de coca no es significativa. Varios compuestos químicos inhiben la absorción de nutrientes como el calcio. Ellos son llamados comúnmente antinutrientes. La presencia de ácido oxálico inhibe la absorción principalmente de calcio y fósforo. La presencia de ácido fítico inhibe la absorción de fosforo. No es correcta la interpretación de que a mayor relación calcio:fósforo en la dieta, por encima de 2:1, la absorción de calcio sea favorable al individuo. Liu y col. (1999) han demostrado que la relación apropiada está en el rango 1,3 a 1. Los estudios experimentales han demostrado que cuando se alimentaron mamíferos con una dieta con relación de 1,5 o más, y en ausencia de suplemento de otros factores que favorecen absorción de estos micronutrientes (Vitamina D, Vitamina C o proteínas de leche), la absorción de calcio disminuyo en el intestino delgado.
FALACIA 5
La hoja de coca es fuente superior del calcio como suplemento.
RESPUESTA:
Penny y col. (2009) han demostrado que esta es una falacia. A la dosis recomendada diaria de ingesta de harina de coca de 5 g o menos, se obtienen cantidades mínimas de calcio que son insuficientes para cubrir la cantidad de calcio requerida por un ser humano adulto normal. Si a este hecho se adiciona la presencia de los antinutrientes detectados en la hoja de coca, la cantidad de calcio absorbida a nivel intestinal es aún menor. La harina de coca a las dosis sugeridas para su uso diario no tiene valor como fuente suplementaria de calcio. Adicionalmente es un producto no inocuo por la presencia de alcaloides tóxicos.
FALACIA 6
La hoja de coca como fuente de proteínas, contiene 19.6% de contenido proteico.
RESPUESTA:
La hoja de coca contiene cerca del 20% de proteínas vegetales. Lamentablemente, las hojas de coca contienen proteínas de tipo vegetal, menos digeribles que las proteínas animales. Por lo general las proteínas vegetales carecen de uno o más aminoácidos esenciales para el ser humano, lo que las hace de menor valor en nutrición humana. Es el caso de la hoja de coca, donde el aminoácido lisina es limitante (Penny y col., 2009). Por ello la proteína de la hoja de coca no es apropiada para la nutrición animal al ser de una proteína de baja calidad nutritiva. Si se deseara suplementar la nutrición humana sería necesario incrementar la cantidad de proteína pura en 30 a 40% del peso comparativo con el requerido para una proteína animal, lo que encarece el costo. Las proteínas tal cual como están en las hojas secas de coca o en la harina de coca están acompañados por los alcaloides tóxicos, así como otros componentes, lo que limita su uso como suplemento proteico.
FALACIA 7
La hoja de coca tiene a su vez la mayor concentración de calcio, magnesio, y el alcaloide de la reserpina, todos los cuales calman la ansiedad.
RESPUESTA:
Las afirmaciones sobre los efectos ansiolíticos del calcio y el magnesio son falsas. Ninguno de ambos componentes tiene la propiedad afirmada. Ambos se requieren para el funcionamiento de los nervios (potencial de acción y neurotransmisión). El calcio se requiere para la contracción muscular. El calcio y el magnesio se requieren para el depósito de calcio en el hueso y para numerosas reacciones enzimáticas intracelulares. Las cantidades de calcio encontradas en la hoja de coca son similares a las de otras hojas comestibles como la espinaca, y menores que las encontradas en el perejil, culantro u orégano. La presencia del antinutriente ácido oxálico sugieren que la cantidad absorbida de calcio a nivel intestinal es aún menor que la planteada en los estudios de Duke y col. (1975), y Penny y col. (2009).Dos cucharadas soperas (5 g) de harina de coca contienen 25 a 45 mg de calcio. Esta cantidad corresponde a la décima parte del calcio contenido en un vaso de leche fresca y 1/20 del requerimiento diario de calcio. En otras palabras la ingesta de harina de coca (hoja de coca) no tiene mayor importancia nutricional como fuente de calcio.
FALACIA 8
La hoja de coca es rica en nutrientes pero su uso se descarta como medicina porque contiene los efectos tóxicos de la cocaína.
RESPUESTA:
En esta expresión hay dos falacias. La primera pretende relacionar efectos supuestamente nutricionales con uso en medicina, que no corresponden a lo mismo. El estudio de Penny y col. (2009) ha demostrado que la supuesta riqueza en nutrientes no es tal. Los niveles de calcio a la dosis diaria sugerida de ingesta de la harina de coca equivalen a la décima parte del calcio contenido en un vaso de leche fresca; el hierro es también similar al nivel encontrado en otras hojas comestibles (espinaca) y un tercio del encontrado en el perejil. La hoja de coca no es una buena fuente de hierro.
Las proteínas de la hoja de coca corresponden a proteínas vegetales, donde el aminoácido lisina es el aminoácido limitante. Estas son proteínas de baja calidad nutricional comparadas con las proteínas animales. En modelos animales se ha reportado que dichas proteínas no son apropiadas para la nutrición. Los animales alimentados con hoja de coca o proteínas aisladas de la hoja pierden peso y muchas mueren. Desde el punto de vista nutricional un alimento debe ser inocuo (no hacer daño). La existencia de 5 alcaloides de reconocido efecto toxico limita el pretendido uso de la hoja de coca en nutrición y en medicina.
FALACIA 9
La hoja de coca no presenta antinutrientes.
RESPUESTA:
Esta afirmación ha sido descartada por el estudio publicado por Penny y col. (2009) quienes encontraron 4 inhibidores (antinutrientes) en la hoja de coca: fibra, fitatos, oxalatos y polifenoles. Estos antinutrientes afectan la biodisponibilidad de calcio y hierro presente en la hoja de coca.
FALACIA 10
La hoja de coca provee una generosa fuente de vitaminas y minerales.
RESPUESTA:
La afirmación en general es falsa. La hoja de coca contiene beta carotenos (precursores de vitamina A), los que se pueden absorber. Sin embargo, la comparación de la dosis máxima obtenida de betacarotenos (vitamina A) a partir de la hoja de coca chacchada es mucho menor que la obtenida con otros productos como la zanahoria sin la necesidad de exponerse a los alcaloides tóxicos. El aporte de otras vitaminas a partir de la hoja de coca es insignificante.

En relación a los minerales, se ha especulado mucho sobre el aporte de calcio. Las cantidades de calcio 20 mg en 2 cucharadas soperas de harina de coca (polvo de hoja de coca) es de alrededor de un décimo del calcio contenido de un vaso de leche fresca, y es insuficiente para cubrir la dosis mínima diaria requerida de este micronutriente. La presencia de los inhibidores ácido oxálico y ácido fítico en las hojas de coca disminuye aún más la posibilidad de absorción de calcio a partir de los preparados de hoja de coca. (Penny y col., 2009). La cantidad de calcio presente en la hoja de coca no constituye una maravilla ni es el producto maravilloso que contiene las más altas cantidades de calcio en la naturaleza. El perejil, el culantro, la espinaca y el orégano contienen tienen mayor cantidad de calcio por unidad de peso (Penny y col., 2009).
FALACIA 11
La coca tiene una gran cantidad de sustancias químicas que están actuando dinámicamente, por lo tanto un análisis aislado de cada alcaloide no es semejante al efecto de consumirlo en conjunto.
RESPUESTA:
Este es un planteamiento teórico que supone que existirían sinergias benéficas entre diferentes componentes de la hoja de coca (los alcaloides, y las vitaminas y minerales), lo que constituiría “el poder” de la hoja de coca. Estos probables efectos sinérgicos benéficos no se han demostrado experimentalmente en la hoja de coca, y
369
CAVANILLES, A.J. Octava dissertatio botánica. Erythroxylon et Malpighiam complectens. Paris. 1789. Lam. 229.
son más bien teóricos en el plano racional y mítico en la esfera religiosa. Se conocen efectos de antagonismo como los de los antinutrientes y los iones calcio y hierro, que no son considerados en esta hipótesis, pero que ya han sido reportados en la literatura científica (Penny y col., 2009).
FALACIA 12
Los alcaloides de la coca son cocaína, benzoina, reserpina, inulina, globulina, higrina, pectina, ecgnonina, quinonina, papaína, cocamina, piridina, atropina y conina
RESPUESTA:
Un hecho de particular notoriedad, es la afirmación de la existencia de alcaloides que no lo son, y de propiedades medicinales o farmacológicas atribuidas a compuestos inexistentes en la hoja de coca., configurándose varias falacias al respecto. A continuación se analizan las características de estos supuestos alcaloides de la hoja de coca, y se describe su real situación, y actividad biológica así como su existencia o no existencia en la hoja de coca:
Comentario: Todas las afirmaciones son falsas. Este es un producto del metabolismo de la cocaína en el cuerpo, o de la degradación de la cocaína en la hoja, es inactivo a dosis bajas. A dosis muy elevada produce bloqueo de la recaptación de dopamina.
Comentario: Este es un alcaloide reportado en la hoja de coca. Sin embargo, las afirmaciones acerca de sus actividades son falsas. Se refieren a acción similar a la papaína que es una enzima presente en la papaya.
FALACIA 13
La hoja de coca contendría insulina. Al parecer la hoja de coca contiene insulina también, pero este dato aún no está confirmado.
RESPUESTA:
Esta falacia se origina en un análisis efectuado en 1872 en Rusia en el que se habría determinado la presencia de la hormona insulina. Esta hipótesis es absurda. La insulina es una proteína, no es un alcaloide. No se encuentra insulina en la hoja de coca. La insulina es una hormona animal de naturaleza proteica producida por el páncreas de los mamíferos y entre ellos el hombre. No es una proteína vegetal que sea producida por la planta Erytroxylum coca.

370
Figura 8.7. E. novogranatense var. novogranatense según Burck (1890)
(Fuente: Plowman, 1982. Modificada)
FALACIA 14
No se absorben alcaloides tóxicos con la ingestión de la hoja de coca RESPUESTA:
La respuesta es SI se absorben alcaloides tóxicos en la ingestión (administración oral) de la hoja o la harina de coca. Existen numerosas evidencias científicas que demuestran la absorción principalmente de la cocaína (el alcaloide principal, que corresponde al 80% del total de alcaloides presentes en la hoja de coca). También se ha demostrado su circulación en sangre, seguido de la eliminación urinaria de sus metabolitos en orina (principalmente benzoilecgonina) y la incorporación del principal
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PLOWMAN, T. “The identification …”. Pág. 338.
metabolito benzoilecgonina en el pelo. Existe abundante evidencia científica acerca de la absorción de la cocaína en los humanos.
FALACIA 15
Los antinutrientes y los componentes tóxicos de las hojas. [La hoja de coca contiene sustancias toxicas], “sin embargo hay sustancias toxicas presentes en cada uno de los alimentos que consumimos a diario …… la leche de vaca contiene opioides llamados cáseomorfina, el trigo también presenta opioides (glúteomorfina) y además lectinas y ácido fítico, la soya tiene anti nutrientes como ácido fítico, la papa y la berenjena contienen alcaloides tóxicos como la solanina y la espinaca tiene ácido oxálico. En otras palabras, todas las plantas contienen antinutrientes y estos no representan mayor problema a la salud.
RESPUESTA:
Aquí existen varias falacias descritas frecuentemente en páginas web de nutrición:
Las falacias generadas a partir del “Estudio de Harvard” (Duke, Aulik y Plowman 1975).
RESPUESTA:
En 1975 James A. Duke, David Auklik, Timothy Plowman publicaron un artículo en la revista del museo botánico de la Universidad de Harvard, titulado “Valor nutricional de la coca”. Este estudio en los años siguientes ha recibido la alusión injusta de “Estudio de Harvard”, nombre vernacular que atribuye este estudio a la prestigiosa universidad norteamericana, sin que este estudio haya sido realizado en dicha Universidad. El estudio de Duke, Aulik y Plowman se basó en los datos publicados previamente en 1972 por un científico peruano, el Dr. Edgardo Machado, quien publicó un extenso estudio sobre el género botánico de la coca, describiendo 24 especies. Bajo el rubro “Composición Química” Machado reporto los resultados de los análisis de hoja de coca del Cuzco, La Libertad y Huánuco (20 muestras de coca en total). Tres años después Duke condensa los datos de Machado en cuadros, y les adiciona los análisis de una muestra de 1 kg de hoja de coca obtenidas en San Francisco (Chapare, Bolivia). Muchas personas opinan y afirman sobre el estudio de Duke y colaboradores (1975), sin embargo, muy pocos lo han leído. En este estudio los autores no se refieren a la hoja de coca como alimento, sino al posible valor alimenticio del coqueo, y concluyen que “aunque las hojas de coca contienen niveles altos de ciertos nutrientes, la presencia de alcaloides y la posible presencia de insecticidas sugieren cautela en el coqueo”. […] Los datos de la tabla de composición de nutrientes y micronutrientes analizados por Duke y colaboradores en 1975, ha sido utilizada en forma inapropiada para extrapolar y afirmar supuestas propiedades nutricionales de la hoja de coca, en particular sobre el contenido del calcio, las proteínas, y el contenido de algunas vitaminas como la vitamina C y la Vitamina A. En general, la extrapolación de los datos y la afirmación de determinados efectos inexistentes en el cuerpo humano generan numerosas falacias. Así, la extrapolación de que los niveles de calcio son altos, lleva a afirmar a algunos la falacia de que el contenido de calcio seria mayor que el de la leche, (hipótesis descartada por el estudio de Penny y col., 2009) y a apoyar su inclusión en la dieta de los escolares, o a afirmar que por sus elevados niveles de calcio” tiene uso medicinal en el tratamiento de la osteoporosis […].
FALACIA 17
El polvo de hoja de coca (harina de coca) es un buen suplemento nutricional RESPUESTA:
Durante los últimos 30 años el consumo de la hoja de coca ha sido promovido por su supuesto valor nutricional, basándose principalmente en las extrapolaciones efectuadas a partir del estudio de Duke, Aulik y Plowman publicado en 1975 y conocido popularmente con el nombre de “Estudio de Harvard. Así, se ha observado que el polvo de hoja de coca está siendo vendido como suplemento nutricional, se ha planteado agregar polvo de hoja de coca al pan, se ha sugerido como alimento en programas de asistencia alimentaria para escolares, y se ha planteado su uso para combatir los problemas de desnutrición en los Andes.

Figura 8.8. E. novogranatense var. novogranatense publicada en The Garden en 1876 clasificada como E. coca[303]
(Fuente: Plowman, 1982. Modificada)
En el año 2009, un equipo multidisciplinario internacional integrado por Penny, Zavaleta, Lemay, Liria, Huaylinas, Alminger, Mac Chesney, Alcaraz y Reddy publicó en la revista Food and Nutrition Bulletin el articulo titulado “Can coca leaves contribute to improving the nutritional status of the Andean population? “. El estudio incluyo muestras de 3 a 7 kg de hojas de coca secadas al sol de 7 provincias diferentes del Perú, y una muestra de polvo de hoja de coca “harina de coca” comercial producida en el Perú. Los análisis de nutrientes y micronutrientes fueron realizados en laboratorios analíticos especializados del Perú, Reino Unido, Canadá y Suecia. Se realizó análisis proximal, humedad, minerales, polifenoles, alcaloides, vitaminas, proteínas, perfil de aminoácidos, y antinutrientes (fibra, polifenoles, ácido fítico, ácido oxálico). Los análisis de contenido de alcaloides mostraron los niveles esperados de cocaína y otros cuatro alcaloides reportados previamente en la literatura especializada. El polvo de hoja de coca (harina de coca) tuvo similares concentraciones de cocaína que las hojas secas. Se obtuvieron los resultados del análisis químico de nutrientes, micronutrientes y antinutrientes en la hoja de coca. Los resultados fueron analizados también en función de las porciones de producto de hoja de coca recomendada en el Perú por los que venden o promueve su consumo y posibles de ingerir diariamente por los seres humanos. Los vendedores de productos de hoja de coca no recomiendan consumir más de 5 gramos diarios debido a la aparición de efectos tóxicos. El contenido proteico tuvo un valor promedio de 20,3 g/100 g peso seco (rango 17,2 a 22,2). Una porción de 5 gramos (dos cucharadas) provee menos de 1 gramo de proteína vegetal, mientras que una porción 60g de quinua da 8g de proteína y una taza de leche de 250 ml da 7g de proteína. Se encontró que la proteína de hoja de coca es deficitaria en el aminoácido esencial lisina. Por ello la proteína de hoja de coca es equivalente al 77% de una proteína animal, por lo que para conseguir la misma cantidad de proteína equivalente se debería comer más cantidad. Por ello el polvo de hoja de coca consumida en su dosis máxima recomendada (5 g/día) provee poca proteína de pobre calidad. En relación a las vitaminas, se detectó que 5 g de polvo de hoja de coca (2 cucharadas) contienen: Vitamina A como beta caroteno (equivalente a 15 μg actividad de retinol/5 g. El requerimiento diario es de 500 μg de retinol). Vitamina E (0,8 μg/5 g. Requerimiento diario 9 μg). Vitamina D se encontró solo en algunas muestras en valores traza insignificantes. En relación a la concentración de calcio detectada en las hojas de coca, se encontró un valor promedio de 1.012mg/100 g de peso seco. Esta cantidad es aproximadamente la mitad de lo que reportaron Duke y colaboradores en 1975 (con 1.960 mg/100 g peso seco). Los valores de calcio fueron muy similares en las hojas de coca obtenidas de diferentes localidades del país. La concentración de zinc (2,67 mg/100 g) en la hoja de coca es baja y similar en las hojas de diferentes lugares. En relación a los antinutrientes, se encontró por cada 100 g de peso seco: fibra insoluble 38 g/100, fibra soluble 2,83 g/100, ácido oxálico 2,09 g/100, ácido fítico 0,03 g/100, polifenoles 3,78 g/100. Es importante resaltar que los antinutrientes (principalmente ácido oxálico) que reducen la absorción de calcio están presentes en las hojas y pueden afectar su biodisponibilidad in vivo. La fibra, los fitatos y los polifenoles, antinutrientes que reducen la absorción de hierro están presentes en las hojas. Los fitatos inhiben la absorción de zinc pero en este caso es poca la cantidad de zinc en las hojas, por lo que no aportará zinc en la dieta. Mucho se ha especulado y afirmado acerca de los elevadísimos niveles de calcio en la hoja de coca. Se ha afirmado que la coca es el alimento que contiene la mayor cantidad de calcio, mayor aún que la leche. En la tabla siguiente se muestran los valores de calcio encontrados en la hoja de coca y en otras hojas comestibles. Se observa que el orégano, perejil, culantro y espinaca tienen mayores contenidos de calcio por unidad de peso que la hoja de coca. Por ello la afirmación “la hoja de coca es fuente superior del calcio como suplemento” es una falacia. Por otro lado la afirmación “es la mejor fuente de micronutrientes que nos ha brindado la naturaleza”, una falacia, se descarta simplemente observando la tabla adjunta.
La afirmación “la hoja de coca tiene más calcio que la leche”, es obviamente falsa. La hoja de coca contiene aproximadamente 20 mg de calcio por 5 gramos de polvo de hoja. Un vaso de leche contiene alrededor de 300 mg/vaso de 230 ml. Cuando se comparan las porciones ingeridas, se concluye que la cantidad de calcio administrada diariamente a los seres humanos a través del polvo de hoja de coca es del 6 a 10% del contenido de un vaso de leche. En la gráfica siguiente se muestra el contenido nutricional de diferentes raciones comparadas con la hoja de coca. En relación al calcio, por porción ingerida, la leche, el queso fresco y la kiwicha son mucho mejores opciones que la hoja e coca. En relación al hierro, la kiwicha y la quinua mejores fuentes que la hoja de coca. El aporte de zinc en la hoja de coca es mínimo. La kiwicha y la quinua nuevamente superan largamente a la hoja de coca, al igual que el hígado de pollo y la leche.


Las conclusiones del estudio se basan en las cantidades consumidas en el uso tal como está siendo recomendado por los que venden o promueve su consumo, siendo obvio que el consumo de cantidades mayores genera la aparición de efectos tóxicos claramente evidenciables en quienes los consumen. El estudio de Penny y col. (2009) concluye que el contenido de minerales y vitaminas es menor en hoja de coca que en otras hojas comestibles. Existen antinutrientes en la hoja de coca que reducen la absorción de minerales (principalmente calcio y hierro) reduciendo su biodisponibilidad. En porciones comestibles la hoja de coca no aporta cantidades significativas de nutrientes por lo que la hoja de coca no ofrece ninguna ventaja sobre los alimentos que están disponibles en la dieta Andina. Finalmente, la presencia de alcaloides tóxicos en las hojas de coca significa que las hojas de coca no son inocuas y por tanto no recomendables para el consumo humano.
8.2.8. El IV Foro Internacional sobre la coca y sus propiedades (2013)
Un año después del informe de Zavaleta, en 2013, tuvo lugar el IV Foro Internacional sobre la coca y sus propiedades en La Paz, Bolivia. Estuvo organizado por el Consejo Nacional de Lucha contra el Tráfico Ilícito de Drogas del Viceministerio de Coca y Desarrollo Integral de Bolivia, el Centro de Investigación Drogas y Derechos Humanos (CIDDH, Perú), la Asociación Peruana de la Hoja de Coca (APEHCOCA, Perú) y la ONG Comunidad Tawantinsuyu (Perú). El IV Foro fue organizado para fortalecer las posiciones de la Cancillería y Gobierno del Estado boliviano en sus gestiones futuras de cara a permitir el reconocimiento de la existencia de dinámicas y circuitos mercantiles lícitos de la hoja de coca alrededor de la región andina. Para ello reunió especialistas internacionales con el fin de que analizaran y trazaran caminos de encuentro entre los valores, el desarrollo de productos de uso lícito y la nueva experiencia de control social que se implementa para la reducción de cultivos excedentarios en Bolivia.
El libro de actas del Foro[304] reúne veinte ponencias de las que tres están directamente relacionadas con el valor nutritivo de la hoja de coca.
En la primera de ellas, el ya conocido Javier Trigo[305], Vicepresidente de APEHCOCA, en su trabajo defendía de nuevo el valor alimenticio de la hoja; sus argumentos sobre la cuestión fueron los siguientes, ninguno de ellos con base científica:
Es importante que centremos los temas para promocionar con éxito su consumo oral y diversificado y que con sustentos precisos y resumidos podamos posesionarla a nivel mundial:
El autor presentaba una encuesta hecha a 62 consumidores habituales de harina de coca en la que mostraba los beneficios que aportaba a los usuarios. El autor consideró que había que extender la investigación promoviendo encuestas más numerosas (500 personas).
Una segunda ponencia, presentada por Seki y Nishi[307], de La Paz, basaba sus argumentos nutricionales en el manido estudio de Duke y colaboradores, de 1975, incurriendo en las imprecisiones interpretativas puestas de manifiesto años antes por Henman y Metaal y por Zavaleta. De ellos se trata con más detalle en el capítulo 12.
La tercera ponencia fue presentada por Manuel Seminario[308], autodefinido como empresario y activista de la hoja de coca, con intereses en la venta de productos derivados de la hoja. Sus opiniones se resumen en el siguiente texto:
Estoy convencido de que la industrialización de la hoja de coca es una salida a este absurdo impedimento[309], pues mostrándola en diversas formas hacemos evidente la farsa de este decadente sistema, en donde se prohíbe consumir lo que alimenta e incentivar a consumir lo tóxico de la misma manera cuando estamos padeciendo de alguna dolencia en lugar de recurrir a nuestras plantas recurrimos a las drogas, sean estas legales o ilegales. La propuesta que avalo es de incorporarla dentro de nuestro régimen alimenticio diario, desde harina de coca hasta productos de uso diario como panes, galletas o tortas. Las posibilidades de elaborar productos son diversos, pero lo más importante dado los beneficios directos al organismo humano, es el consumo de la harina resultante de la molienda de la hoja, este producto lo puede hacer cada quien en su propio hogar […] Estoy convencido que la hoja de coca sólo es comprendida después de ser consumida; para ello es menester que la misma ingrese al organismo por la vía digestiva. Lastimosamente, hay muchas personas que aun sabiendo que es un gran alimento, por lo tanto medicina, están en total desacuerdo con el acullico por razones estéticas; para ese gran segmento de la población llega la harina de coca para facilitar la ingesta; mezclando una cucharadita tres veces al día los resultados energizantes serán inmediatos. Luego de repetir esta sabia costumbre heredada de nuestros ancestros, se mejorarán problemas comunes como el estreñimiento, el insomnio o la depresión. Si la hacemos parte de nuestra vida diaria, sanará sabiamente todas las enfermedades que tengamos, sé que esta afirmación parece descabellada pero estoy seguro que si la panacea existe esta es nuestra cocamama, ella es como una junta de médicos que ingresa a nuestro organismo y va sanando todo lo que necesite ser sanado en cada quien. […] Debemos enfocar nuestra atención en mostrar la hoja de coca como alimento. Vemos como en los últimos tiempos a raíz del “boom” de la harina de coca en el Perú, los sesudos investigadores tratan de demostrar que a pesar de sus componentes, éstos no se asimilan por el organismo humano, más bien aceptan su uso “en ciertos grupos de indios para sus rituales”, para mal de altura o dolores estomacales. Sin embargo, se sabe que a medida que las personas entiendan que es un alimento, más difícil será mantener esta absurda situación, en donde un alimento es considerado estupefaciente. Debemos consumirla y dar muestras con nuestra salud de lo beneficiosa que es.
Compartamos con nuestros familiares y vecinos con orgullo, crucemos fronteras con ella,
enviemos a los nuestros en otros países y extendamos su uso por todos lados, hagamos uso de nuestro derecho a la desobediencia civil y consumamos coca en donde nos encontremos[310].
De las tres ponencias citadas del IV Foro, cabe destacar la nula consideración que los autores tuvieron de los resultados de las investigaciones solventes más recientes como la de Penny y colaboradores de 2009. Lamentablemente los argumentos esgrimidos, como mucho, hacen referencia al estudio de Duke y colaboradores de 1975 interpretando sesgadamente sus conclusiones, sin atender tampoco las observaciones hechas al respecto por Henmann y Metaal y Zavaleta que llevaron el asunto a sus justos términos.
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Al día de hoy, la polémica continúa y son frecuentes los productos alimenticios, bebidas y dulces que contienen coca como también lo son las manifestaciones de los que opinan que el uso de la hoja no aporta beneficios nutritivos. En este sentido, mientras no se demuestre lo contrario con pruebas científicas, el estudio de Penny y colaboradores de 2009 ha evidenciado el escaso valor nutritivo de la hoja de coca.
Sin embargo, no puede olvidarse que la dieta típica andina, particularmente en el altiplano (3.000-4.000 m) consiste en patatas, vegetales locales y carne seca de llama, alimentos que frecuentemente son deficientes en calcio, hierro, zinc y vitamina A. Estos elementos son aportados en alguna medida por la coca pues un adulto que consumiera 50 g al día recibiría el 51% del calcio, el 81% del hierro, el 9% del cinc, el 26% del magnesio, el 32% de vitamina A, el 20% de vitamina D y el 100% de vitamina E necesarios por día. La cantidad de 50 g no es baladí. Es la acullicada por los mineros en sus días de trabajo. Además, hay que tener en cuenta que acullico no es sinónimo de ingestión, pues cuando la coca se masca se liberan e ingieren menos nutrientes que cuando se toma molida. No obstante, la aportación a la dieta andina de estos elementos escasos en ella, puede suponer una incorporación imposible de conseguir por otros medios. Sería muy interesante realizar un análisis nutricional que específicamente evaluase los beneficios del acullico de la coca en las comunidades andinas pues aunque las concentraciones de los elementos citados son significativas, su asimilación debe interpretarse con precaución. La realidad es que al día de hoy se desconoce científicamente si los minerales y las vitaminas presentes en la hoja de coca son utilizados por el organismo humano o no[311].
9. USO TRADICIONAL DE LA HOJA DE COCA
9.1. EL USO TRADICIONAL
Los usos tradicionales de la hoja de coca son tres[312].
9.2. EL ACULLICO
El acullico de la coca consiste en hacer un bolo con las hojas que se coloca entre la mejilla y la encía en donde se insaliva a fin de que se liberen los principios activos. Como ya se ha comentado, para facilitar la liberación de los principios activos de la hoja se suele añadir una pequeña cantidad de llipta, sustancia alcalina constituida por cenizas vegetales o cal mineral.
El acullico puede realizarse de dos formas, tomando hojas enteras de coca, que es la costumbre habitual en la cordilera andina, o ingiriendolas en polvo, como se realiza en la parte de la Amazonía más cercana a ésta.
9.2.1. Acullico de hoja de coca entera en los Andes
La coca es un bien insustituible en el repertorio farmacológico y espiritual del hombre andino. Para Vidart, así como hubo una trinidad agrícola en la cultura mediterránea representada por la vid, el olivo y el trigo, en los Andes hay también una trinidad integrada por la papa, el maíz y la coca que son utilizadas profusamente[313].
La hoja de coca se ha utilizado y utiliza de variadas formas: insalivada en la boca, en infusión, en emplastes y, modernamente, formando parte de distintos productos (caramelos, vino, galletas, pomadas, etc.) mezclada con otras sustancias.

Figura 9.1. E. novogranatense etiquetada como E. mexicanum
(Fuente Regel, 1869. Modificada)
El acullico es la principal forma de tomar la coca, desde Colombia hasta el norte de Argentina. El consumo habitual de la hoja en esta región ha consistido tradicionalmente en la insalivación de un bolo de hojas que se mantiene en la boca, junto con una pequeña cantidad de sustancia alcalina (denominada llipta, llutja, lejía, tocra, mambe, etc., según los países y etnias consumidoras) que ayuda a que lentamente se vayan liberando sus principios activos. No es propiamente una masticación, con la que es frecuentemente identificada. Esta forma de consumo constituye un ritual estereotipado que se extiende por la cordillera andina aunque se presentan ligeras variaciones ceremoniales de unos lugares a otros. La denominación del proceso es propia de cada región, empleándose expresiones locales relacionadas con las culturas de los usuarios. En concreto, en Bolivia, son comunes las denominaciones nativas pankar (en lengua aymara383), chaccar, chacchar ó chajchar (en lengua quechua[314]), pijchear y acullicar (en ambas lenguas) o bien, la castellanizada coquear. En Colombia se le denomina mambear. La forma de insalivar la coca es la siguiente385.
El proceso precisa de dos elementos, las hojas de coca y una sustancia alcalina, que se llevan por separado. Las primeras se guardan en una bolsa (denominada chuspa, shuti, pircha, etc.) tejida con lana de colores o elaborada con cuero suave y flexible; suelen contener hasta 200 g de hojas secas. Por otra parte, los álcalis, cuando están en forma de polvo, suelen introducirse en una pequeña calabaza o en un recipiente metálico o cerámico de reducido tamaño denominado iscoporo, poporo, calabazo o calero. La llipta también se modela a modo de pastilla dura en cuyo caso simplemente se lleva en un envoltorio. Cuando se inicia el acullico, el coquero saca una hoja de la chuspa y se la mete en la boca sujeta por el peciolo; una vez dentro, tira de él, sacando los nervios y dejando en la boca el tejido blando de la vaina. Cada hoja es sometida a un delicado mordisqueo para romper su estructura e inmediatamente es empujada por la lengua, bien empapada de saliva, al bolo (jachu) colocado entre la cara externa de la dentadura y la interna de la mejilla, a la altura de los premolares. El bolo así formado se deja reposar colocado próximo a la salida de la glándula salivar parótida. Cuando las hojas que forman el bolo están suficientemente humedecidas, se le adiciona poco a poco la llipta. Si está en forma de polvo en el iscoporo, se toma un palito, varilla, aguja o chupadero con un extremo humedecido de saliva y se introduce en él, chupándolo a continuación; si es una pastilla, se muerde un trocito del tamaño de un grano de arroz. Con ello se consigue instaurar en la cavidad bucal un medio alcalino que facilita la extracción de los alcaloides de la hoja. Unos minutos después se produce un intenso efecto anestésico en la mucosa próxima al bolo que se extiende a la garganta y a la lengua. La absorción de los alcaloides es rápida y sus efectos se notan a los 15 ó 20 minutos. El acullicador experto rara vez mastica la coca limitándose a dejar el bolo de hojas en su boca, del que va extrayendo gradualmente su jugo que traga a continuación. Cada acullico dura unas dos horas, al cabo de las cuales el bolo se ha convertido en una sustancia estropajosa que debe ser renovada. Esta forma de utilización de la coca es la más tradicional.
El hecho de la masticación de una planta se da en otras partes del mundo. En África se mastican la nuez de la cola (Cola vera) y las hojas del arbusto Catha edulis; en el sur y sudoeste de Asia se mastica la nuez y las hojas de la palmera de betel (Areca catechu) y, en el sudoeste de Estados Unidos, las hojas del yaupon (Ilex vomitiria). Los efectos fisiológicos de los alcaloides contenidos en las citadas plantas son semejantes, destacando el de la ocultación de la sensación de hambre y de sed. Todos estos vegetales desempeñan un papel importante en la vida social y económica de las comunidades que los consumen[315].
9.2.2. Acullico de hoja de coca pulverizada en la Amazonia
La coca en forma pulverizada es utilizada por diversas tribus no relacionadas entre sí que habitan en algunas zonas de noroeste de la Amazonía, en Colombia, Ecuador, Perú y Brasil. La preparación de la coca es esencialmente la misma en todas ellas.
Las hojas frescas se recolectan a última hora de la tarde y se llevan a la casa comunal del poblado. Inmediatamente son tostadas hasta que pierden la humedad para lo cual se colocan sobre un fuego prendido dentro de una vasija cerámica semiesférica o sobre un plato de barro. Durante este proceso, las hojas se remueven manualmente para evitar que se quemen. Cuando ha concluido el secado, las hojas se colocan en un mortero de madera donde se trituran hasta convertirlas en polvo muy fino. Al mismo tiempo, se recogen las hojas muertas caídas de yarumo (Cecropia sciadophilla), se apilan y prenden fuego para aprovechar las cenizas. Estas cenizas, por su contenido en carbonatos, facilitan la liberación de los alcaloides de la coca.
El polvo de coca se saca del mortero y se coloca en un saco de tela para cernirlo. Para ello se agita el saco dentro de un cuenco o lata de gran tamaño, cerrados con una tapa para evitar que se pierda la coca molida. El polvo de coca atraviesa la tela del saco que retiene el material de mayor tamaño o es fibroso con lo que se obtiene un producto muy fino de color verde brillante. En este momento se le incorpora la ceniza poco a poco en la proporción adecuada que suele ser de 1:1 a 2:1 coca/ceniza. Otras veces, se unen el yarumo con la coca en una fuente y la mezcla íntima se cierne en un talego de tela de trama fina, obteniendo un producto pulverulento (mambe) que es el que se consume insalivado.
Esta mezcla se acullica muchas veces después de la cena por los hombres. La mayor parte se guarda en un tubo de bambú o en una lata para usar el día siguiente durante el trabajo. Como la coca pulverizada se conserva mal, habitualmente se prepara todos los días.
La dosis que se toma equivale a una cucharada grande que se retiene entre la mejilla y la encía durante unos minutos, hasta que absorba suficiente cantidad de saliva para formar una pasta consistente. Entonces, el bolo se mueve con la lengua en el hueco existente entre el carrillo y la encía, donde se deja durante un tiempo que varía de una a varias horas. En este plazo el coquero absorbe la mayor parte de los jugos del bolo y traga gradualmente la mayor parte de la coca, escupiendo los escasos restos cuando consideran que ha terminado el acullico. El mambeador debe tener cuidado de no hablar cuando emboca simultáneamente varias cucharadas de polvo de mambe y no está aún insalivado ya que no es infrecuente sufrir un atragantamiento mortal.
Los indios amazónicos pueden usar la coca de esta forma varias veces al día, incluso después de cenar, cuando se reúnen a comentar las incidencias de la jornada o conversan entre ellos[316].
9.2.3. La llipta
El empleo de sustancias alcalinas durante la masticación de hoja de coca entre los pueblos indígenas de América es muy antiguo. El uso de la llipta se remontaría en el Perú, como mínimo al período Precerámico Tardío y se menciona con frecuencia en las noticias que proporcionaron los españoles cuando llegaron a Sudamérica.
Si estas sustancias preparadas a base de materias vegetales está en estado sólido, se denomina llipta, llicta, tocra o yista, y si pulverizada, lejía. También se utiliza cal mineral obtenida fundamentalmente de roca caliza, conchas de moluscos y huesos calcinados y triturados, o bicarbonato sódico. Con frecuencia los términos citados se emplean indistintamente por los usuarios de la hoja de coca y así se usarán en el presenteste capítulo. En definitiva, estas sustancias dan lugar en la cavidad bucal a un medio alcalino en el cual la cocaína contenida en las hojas se libera como bases libres capaces de llegar al torrente sanguíneo con rapidez.

(*) En desuso
Tabla 9.1. Especies incineradas utilizadas para elaborar la llipta en el noroeste argentino
(Fuente: Hilgert, 2000. Modificada)
Por otra parte, el álcali potencia notablemente el efecto anestésico local de la cocaína en la boca y la estimulación general del cuerpo facilitando la difusión de los alcaloides a través de las membranas biológicas.
En los lugares selváticos del noroeste argentino (provincias de Tucumán, Salta y Jujuy) el acullico de coca está muy extendido lo que ha permitido a Hilgert[317] estudiar la materia prima y el modo de usar las sustancias alcalinas de origen vegetal empleadas como llipta. Concretamente investigó esta cuestión en la zona tropical del río Bermejo, en Salta, próxima a la frontera con Bolivia, haciendo hincapié en el uso actual y pasado de los vegetales empleados para hacer llipta y en las distintas técnicas de preparación.
Las plantas que se emplean para preparar la llipta dependen en parte del ambiente y de la época del año y en gran medida de las preferencias del consumidor. La mayoría son especies silvestres de amplia distribución, aunque algunas son plantas de rara localización. Otras, son específicamente cultivadas en la huerta para ese fin. Gran parte de las especies mencionadas por Hilgert se utilizan en la actualidad; sin embargo, algunas han caído en desuso, perdurando su conocimiento sólo en la memoria de unos pocos pobladores (Tabla 9.1)[318]. La parte del vegetal empleada cambia según la especie. Por lo general cuando se trata de ejemplares leñosos se utilizan los tallos, desechándose hojas, flores y frutos. En el caso de herbáceas se emplea todo el vástago. Por otra parte, según las apetencias de los consumidores, el material a incinerar se usa verde o desecado; en este último caso, se le deja durante cuatro o cinco días al sol después de cortado.

Tabla 9.2. Especies utilizadas como aglutinantes en la elaboración de llipta
(Fuente: Hilgert, 2000. Modificada)
En la Tabla 9.2[319] se citan las especies empleadas como sustancias aglutinantes durante el preparado de la llipta. En ambas tablas se incluyen los nombres científico y local así como las partes utilizadas. Se señala además si el uso es actual o histórico y el modo de obtención.

Figura 9.2. Fases en la preparación de la llipta (Fuente: Hilgert, 2000. Modificada)
Las fases en la elaboración de la llipta se pueden seguir en la Figura 9.2[320]. En primer lugar la materia prima vegetal se corta en porciones de dimensiones semejantes (Figura 9.2A) y se pone a secar, o bien, si se ha de preparar con material fresco, se machacan con un objeto pesado para disminuir el diámetro de las ramas y facilitar su posterior incineración (Figura 9.2B). Una vez preparado el material, se dispone en capas superpuestas, directamente sobre leños encendidos o sobre brasas, sin utilizar ningún recipiente, de manera que se facilite su combustión (Figura 9.2C). Cuando las plantas están completamente quemadas y frías, se seleccionan cuidadosamente las cenizas. Las destinadas para llipta se diferencian de las cenizas de la leña, porque son de color oscuro y además están en la parte superior (Figura 9.2D). Las cenizas así obtenidas, pueden utilizarse tal cual han sido recogidas. Con esta consistencia pulverulenta, frecuentemente denominada lejía, se consume sola, o se mezcla en proporciones iguales con bicarbonato de sodio. Si las cenizas se usan aglomeradas, se prepara con ellas unos panecillos. Las sustancias sólidas utilizadas en el Noroeste Argentino como aglutinantes son diversas y no hay combinaciones preestablecidas de modo que las posibilidades son tan amplias como el gusto o deseo del consumidor. Se prefieren los granos hervidos y pelados de maíz, los tubérculos crudos, macerados, de papa, los frutos de cayote previamente horneados o hervidos y la parte carnosa cruda y molida de los frutos de durazno y manzana. Para moldear, es frecuente añadir jugos de naranja, dulce y agria, que se incorpora directamente a las cenizas sin un tratamiento especial. Raramente se emplea agua como aglutinante.
Para preparar los panecillos se machacan las cenizas junto con las sustancias aglutinantes que pueden ser muy diversas y se añaden a voluntad (ver Tabla 9.2), lográndose una pasta semisólida (Figura 9.2E). La cantidad de aglutinante que se emplea depende del operario pero siempre es una pequeña proporción del total de la masa. A esa masa se le suele añadir algún aditivo como azúcar y/o sal de cocina, y después se moldea dándole distintas formas y se deja secar a la sombra (Figura 9.2F). Estos panecillos se conservan envueltos en un plástico, antiguamente en telas de algodón, y son estos los preparados que con propiedad reciben en la zona los nombres de llipta.

Normal
Tabla 9.3. Características de las sustancias alcalinas usadas en el acullico (Fuente: Rivier, 1981. Modificada)
En la región de Salta investigada, por lo general la llipta se prepara una vez al mes en cantidad suficiente para el consumo de la familia, aunque en algunos casos aislados, se elabora en gran cantidad y se comercializa en los centros urbanos. De las citadas Tablas 9.1 y 9.2 se deduce que en la zona se emplean 32 especies en la elaboración de llipta, 26 de las cuales se utilizan como elemento básico y 7 como aglutinantes. La mayor proporción de estas plantas se obtiene mediante la recolección (20 especies) las cuales, salvo Citrus aurantium y Chenopodium album, son en su totalidad especies nativas silvestres. Las especies más importantes usadas como ingrediente principal, en orden decreciente, son: Chamissoa altissima, Iresine diffusa, Nicandra physalodes, Amaranthus quitensis y Smallanthus macroscyphus. Dentro de los aglutinantes, los de uso más frecuente son los frutos hervidos de maíz y los tubérculos crudos y molidos de papa.
En 1981 Rivier estudió el pH de diversos tipos de llipta cuyos resultados se muestran en la Tabla 9.3[321]. Calculó también la eficacia amortiguadora y la forma de la curva de valoración (ver explicaciones en nota al pie de la tabla).
Las curvas de valoración[322] obtenidas por Rivier de cuatro sustancias alcalinas muestran las distintas formas que pueden presentar (Figura 9.3)[323]. En la columna de la derecha de la citada Tabla 9.3 se indican en correspondencia aproximada con las curvas tipo A, B y C de la mencionada figura.
La eficacia amortiguadora (EA) puede medirse en cada una de ellas sobre el eje situado a pH=5 desde el punto de corte de la curva hasta la proyección del punto de inicio de la curva (pH inicial). Claramente la cal de piedra es la que presenta mayor EA y su curva es similar a la que corresponde a la valoración de NaOH (curva C). La tocra no presenta EA (curva tipo A) mientras que la llipta de quinoa tiene las características de una curva de valoración de la mezcla NaCO3+Na2CO3 (curva tipo B).

Figura 9.3. Curvas de valoración de cuatro sustancias alcalinas y curva tipo asociada
(Fuente: Rivier, 1981. Modificada)
El bicarbonato de sodio, de origen comercial, ha adquirido notable importancia como sucedáneo de las cenizas vegetales. Su empleo es muy común en los centros urbanos, en tanto que en los poblados rurales se aplican indistintamente las cenizas vegetales al igual que el bicarbonato de sodio. Según la opinión recabada de algunos usuarios habituales de hoja de coca, el bicarbonato de sodio daña el esmalte dental mientras que la llipta es buena para prevenir las caries. Creen, además, que si no se añade alguna de estas sustancias, cuando se acullica con frecuencia, se producen lesiones en la mucosa bucal. Si a la coca no se le agrega nada, la misma cantidad de hojas rinde menos. Otros argumentaron que agregando llipta o bicarbonato se estimula la salivación haciendo más efectivo el acullico.
La llipta mejora el sabor del bolo de hojas ya que los alcaloides confieren un gusto amargo a la hoja de coca mientras que la sustancia alcalina lo endulza haciendo más agradable el acullico. Para ello se mezcla con distintos saborizantes vegetales tales como anís (Pimpinella anisum) o ají (Capsicum sp.).
9.2.4. Calidades de la hoja de coca
La calidad de la hoja de coca depende tanto de las características de la planta cultivada como del tratamiento posterior. La clasificación de las hojas de coca puede hacerse desde el punto de vista del propio consumidor y también de acuerdo con unos estándares de calidad prefijados por las empresas comercializadoras, por ejemplo, la Empresa Nacional de la Coca (ENACO) del Perú.
En el primer caso, los pobladores andinos clasifican las hojas de coca cultivada según diversos criterios[324]:
– Por la manera en que es tratada después de cosechada.
Cada región cocalera andina y amazónica produce plantas de coca que constituyen subvariedades de las cuatro variedades principales E.coca Lam., var. coca, E. coca var. ipadu Plowman, E. novogranatense (Morris) Hieron var. novogranatense y E. novogranatense (Morris) Hieron var. truxillense (Rusby) Plowman. Los consumidores saben determinar perfectamente por el tamaño, la forma, el olor y el sabor el lugar de procedencia de la hoja.
– Por la forma de las hojas.
– Por el tamaño de las hojas.
– Por la coloración del haz de la hoja.
La coca natural se conoce como inka kuka.
La buena coca para acullicar y ser utilizada en ceremonias, adivinación y curaciones debe tener las siguientes carácterísticas:
En cuanto a la clasificación industrial, la Tabla 9.4[325] presenta las características fijadas por ENACO para las calidades de primera y de segunda que redundan en diferencias en el precio.
|
CARACTERÍSTICAS DE LAS HOJAS |
TIPO DE HOJA |
|
|
1ª CALIDAD |
2ª CALIDAD |
|
|
Color |
Verde, verde oscuro, verde claro, hasta 20% de variación y % mínimo de otras características |
Verde, verde oscuro, verde claro, hasta 40% de variación como manchada o marrón |
|
Tamaño |
Pequeñas, medianas, grandes |
Diferentes tamaños |
|
Olor |
Característico |
Característico |
|
Textura |
Flexible |
Flexible |
|
Humedad |
15 al 18 % |
15 al 18 % |
|
Condición |
Libre de impurezas |
Libre de impurezas |
|
Destino |
Para consumo |
Para consumo |
Tabla 9.4. Clasificación de hojas de coca (ENACO, Perú) (Fuente: Glave y Rosemberg, 2005. Modificada)
Dentro de cada una de estas categorías hay diversos tipos de coca según procedencia geográfica. Continuando con el criterio de ENACO, en Perú se distinguen las mencionadas en la Tabla 9.5397, en la que, para referencia, se han representado los precios relativos aproximados de las distintas categorías referidas a la Copac Tupac Primera.
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CALIDAD |
TIPO |
PRECIO RELATIVO |
|
Primera |
Copac Tupac Primera Primera Huanta Primera Cusco Primera Tingo Primera Sandia Inca Huanta Inca Cusco Inca Tingo Inca Sandia Inca Trujillo |
100 90 102 101 103 77 82 86 sin datos 89 |
|
Segunda |
Industrial Huanta Industrial Cusco Industrial Tingo Industrial Sandia Industrial Trujillo |
64 57 53 sin datos 63 |
Tabla 9.5. Clases de coca según procedencia (ENACO, Perú)
(Fuente: Glave y Rosemberg, 2005. Modificada)
Estas clasificaciones pueden sufrir alteraciones como consecuencia de las características
anuales de las cosechas y del tratamiento.
9.2.5. Patrones de consumo de la hoja de coca
El consumo promedio diario de coca y llipta en hombres y mujeres del altiplano andino ha sido estudiado en diversas ocasiones; según una investigación publicada en 1977, es el que se indica en la Tabla 9.6[326].
|
CONSUMIBLE |
HOMBRES |
MUJERES |
|
Coca Llipta |
62,5 g/día 5,9 g/día |
54,1 g/día 6,4 g/día |
Tabla 9.6. Consumos diarios medios (1977)
(Fuente: Hanna y Hornick, 1977. Modificada)
Este consumo medio diario supone de 16 a 21 g de hoja por toma para los varones y de 14 a 18 g para las mujeres, dependiendo de que se reparta en cuatro o tres acullicos respectivamente.
Investigaciones posteriores, publicadas en 1986 y referidas a Bolivia[327], proporcionan información sobre el gasto medio del colectivo de acullicadores rurales bolivianos, que es de 215 g/semana, inferior al estimado en el estudio de 1977.
El sector minero, junto con el agrícola, es uno de los más consumidores sobrepasando ampliamente el valor medio. Dependiendo del tipo de explotación, los consumos varían mucho, desde los 247 g/semana que acullican los mineros que trabajan en la superficie hasta los 386 g/semana que consumen los mineros de interior.
En contraste, el consumo medio de coca de los acullicadores habituales en Perú en el 2003 ha sido de 15 g diarios, apenas la cuarta parte que el gasto detectado en 1977[328].
|
OCUPACIÓN |
ACULLICADORES |
CONSUMIDORES NO ACULLICADORES |
TOTAL |
|
Agricultura Pastoreo Transporte Artesanía Fábrica Construcción Comercio Labores caseras Interior mina Exterior mina Obrero Estudiante Profesor Empleado |
73 % 67 % 52 % 49 % 41 % 68 % 49 % 45 % 91 % 79 % 31 % 0 % 13 % 7 % |
16%
17%
33 % 39 % 38 % 18 % 39%
40% 2 %
10 % 23 % 65 % 48 % 54 % |
89 % 84%
85%
88 % 79 % 86 % 88 % 85 % 93 % 89 % 54 % 65 % 61 % 61 % |
Tabla 9.7. Porcentaje de consumidores de coca en las distintas actividades
(Fuente: Carter y Mamani, 1986. Modificada)
Siguiendo con la casuística boliviana, cuando se consideran los porcentajes de acullicadores en las distintas profesiones, se comprueba que la minería es de las actividades que presenta los valores más altos, como se indica en la Tabla 9.7401.
A partir de ella se deduce que nueve de cada diez mineros subterráneos usan coca para ayudarse en el trabajo a pesar de los adelantos técnicos que, en mayor o menor medida, están presentes en algunas de las empresas bolivianas en donde trabajan los encuestados. Los mineros consumidores utilizan la coca para los usos que se indican en la Tabla 9.8402. Aunque los datos son antiguos, pueden considerarse representativos de la situación actual, especialmente para la minería artesanal y la pequeña minería.
A diferencia de la alta incidencia de la coca en la minería boliviana, en Perú, en el año 2003, tan sólo el 1% de la cantidad total de hoja de coca acullicada por usuarios habituales lo fue en el sector minero, muy lejos de los índices del país vecino. Por el contrario, los trabajos agrícolas y ganaderos acapararon el 82% de la coca acullicada de forma habitual siendo, con abrumadora diferencia, el sector de mayor consumo403.
|
OBJETO DEL CONSUMO |
PORCENTAJE |
OBJETO DEL CONSUMO |
PORCENTAJE |
|
Trabajar Como medicina Matar el hambre Combatir el frío En el ritual familiar Viajar En fiestas Adivinar |
93 % 85 % 72 % 69 % 53 % 50 % 50 % 41 % |
Recibir visitas Charlar Descansar Después de comer Dormir Mantenerse despierto Por pena Beber |
39 % 39 % 36 % 31 % 31 % 22 % 3 % 2 % |
Tabla 9.8. Escenarios de consumo de coca por los mineros (Bolivia, 1978)
(Fuente: Jordán et al, 1989. Modificada)
Estas diferencias de patrones de consumo en la minería de uno y otro país llama la atención, especialmente teniendo en cuenta que las poblaciones usuarias son de características similares y que las explotaciones mineras se sitúan en ambientes que son semejantes en muchos casos. Tan sólo cabría apelar a la presencia de grandes compañías mineras multinacionales en Perú, a diferencia de lo que ocurre en Bolivia, que impondrían pautas de comportamiento que desaconsejarían el uso de la coca. Sin embargo, en el caso boliviano, incluso en este tipo de compañías se siguen practicando los rituales tradicionales, incluido el de la coca.
Durante el coqueo se ingiere el jugo y hasta el 70% de las hojas del bolo404, que contienen el 86% de los alcaloides presentes en ellas; el resto permanece en el residuo o bagazo que se desecha. Los coqueros dividen la dosis diaria en tres ó cuatro tomas (menos si sólo acullican durante las horas de trabajo), cada una de las cuales puede liberar, según Zapata405, de 60 a 80 mg de cocaína, lo que suponen de 180 a 320 mg cada veinticuatro horas en promedio. Estas dosis presentan una baja probabilidad de reacción adversa406, especialmente al ingerirse por vía oral, ya que la cocaína es descompuesta en su mayor parte por las sustancias ácidas presentes en el aparato digestivo407.
402
MAMANI, M., et al. Uso tradicional de la coca en Bolivia. La Paz.1978. Citado en JORDÁN, R.; ORTIZ, J.;
ROTH, E.; MAMANI, M.; MANCILLA, G.; ARZE, I. “Coca, cocaísmo y cocainismo en Bolivia”. VV.AA. La coca… tradición, rito, identidad. México. 1989. Pág. 96.
403
ROSPIGLIOSI, F. “Análisis de la encuesta … ”. Pág. 36.
404
HANNA, J.M.; HORNICK, C.A. “Use of coca leaf…”. Pág. 63.
405
ZAPATA, V. “The problem of the chewing of the coca leaf in Peru”. Bulletin on narcotics. Nº 2:8. 1952. Pág. 26. 406
SMITH, D.E.; WESSON, D.R. “Cocaína”. En JERI, F.R.; PSY, F.R.C. (Eds.) Cocaína 1980. Lima. 1980. Pág. 58. 407
VÁZQUEZ-VIANA, H. Bolivia: desatanización de la coca y desmitificación de la cocaína; un intento. Estocolmo. 1990. Pág. 9.
Los citados valores son plenamente concordantes con el cálculo teórico de la dosis media realizado a partir de la concentración promedio de cocaína en la hoja de coca dada por la Tabla 6.12, del consumo medio de coca por persona que se indica en la Tabla 9.6 y del porcentaje de recuperación de cocaína del 86%. En estas condiciones la cocaína que resulta liberada por día es de:
0,463 g cocaína/100 g hojas x (62,5 g/día /100) x 0,86 = 0,249 g/día = 249 mg de cocaína/día
La dosis de cocaína por toma que proporciona este consumo medio diario varía de 62 a 83 mg, dependiendo de que la cantidad diaria de hoja se consuma en tres o cuatro acullicos, valores que están en línea con los obtenidos por Zapata. Atendiendo a los datos de consumo indicados más arriba, este supuesto es el más desfavorable por corresponder al mayor de los tres.
La insalivación de la coca se realiza con una pequeña cantidad de llipta o cal que, por tener un pH[329] 10,5 a 11,5, crea un medio alcalino que ayuda a la extracción de los alcaloides. Además, dichos productos facilitan la absorción de éstos por el tracto digestivo, aceleran su eliminación por la orina, refuerzan el efecto estimulante en el sistema nervioso y suponen una importante fuente de calcio en la dieta indígena.
Los efectos del coqueo duran de dos a tres horas, al cabo de las cuales debe repetirse el acullico para mantener activo el tono físico.
Los datos específicos del consumo urbano de la hoja de coca se conocen menos. Una encuesta publicada en 1996 sobre el consumo de coca de la población boliviana de edad menor de 50 años en las ciudades de más de 30.000 habitantes, más Cobija, aporta datos del consumo urbano en el país[330]. La Tabla 9.9 muestra la edad de inicio en el consumo tradicional de la coca en las cuatro formas establecidas en la encuesta: medicina, mate, acullico y total. Los resultados se han presentado por grupos de edades. En términos generales, el contacto con la hoja de coca se establece desde edad muy temprana pero es de los 5 a 17 años cuando el salto cuantitativo es mayor, salvo para el acullico, que se alcanza a mayor edad, entre 18 y 24 años. Para los dos primeros usos (como medicina y mate) el perfil de edades es similar, separándose en el caso del tercero (acullico).
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GRUPO DE EDAD |
|
USO (%) |
|
|
|
MEDICINA |
MATE |
ACULLICO |
TOTAL |
|
|
0-4 5-17 18-24 25-43 35-50 |
6 66 17 8 3 |
6 66 18 7 3 |
0 36 42 17 5 |
5 58 24 10 3 |
|
|
100 |
100 |
100 |
100 |
Tabla 9.9. Edad de la toma de contacto con la coca en la población urbana de Bolivia
(Fuente: Alcaraz et al, 1996)
Otro tipo de información que proporciona la encuesta se refiere a los patrones de uso de la hoja de coca en las ciudades[331]. La Tabla 9.10 indica los resultados globales de una serie de ellas. Oruro, andina, minera y con fuerte proporción de población indígena, se distingue del resto, especialmente en lo tocante al acullico. En ella, el 82% de sus habitantes consume coca en una u otra forma. Potosí, que tiene unas características relativamente similares, sin embargo muestra un patrón de consumo más bajo. Por el otro extremo, Cobija, ubicada en plena Amazonía, con clima muy cálido, es la ciudad menos consumidora de coca pues apenas un 9% de sus habitantes la toma aunque nunca en acullico.
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CIUDAD |
|
USO (%) |
|
|
|
BOLIVIANA |
MEDICINA |
MATE |
ACULLICO |
TOTAL(1) |
|
Oruro Potosí La Paz El Alto Cochabamba Cobija |
22 11 32 23 7 5 |
33 25 31 16 8 7 |
41 25 16 19 6 0 |
82 65 70 62 30 9 |
|
Bolivia |
13 |
17 |
14 |
45 |
(1) El total no coincide con la suma de parciales debido a que parte de la población toma la coca en distinta forma.
Tabla 9.10. Uso urbano de la hoja de coca (Fuente: Alcaraz et al, 1996)
A nivel de Bolivia puede decirse que prácticamente la mitad de la población urbana, con patrones de consumo irregularmente distribuidos, usa la coca aunque los porcentajes que corresponden a cada una de las formas de utilizarla es reducido, no alcanzando al 20% de la población. La conclusión del estudio es que la mayoría de la población urbana boliviana encuestada no tiene un consumo alto de hoja de coca en cualquiera de sus formas, y que la tendencia observada se encaminaba hacia reducir el consumo aún más.
Una investigación publicada en 2018[332] sobre los usos de la coca en Coroico, localidad dedicada al cultivo de la hoja desde época incaica, situada en los yungas de La Paz, proporciona datos sobre un colectivo voluntario de 305 personas, consumidoras y no consumidoras de coca bien forma de acullico o de mate. La Tabla 9.11 proporciona información sobre ese colectivo, del que 217 eran usuarios de coca y 88 no usuarios, discriminados como tales y en total.
La distribución de la población estudiada, de acuerdo a su sexo, estaba equilibrada con un ligero predominio del sexo femenino. En cuanto a las edades, variaban desde 18 a 88 años, con un promedio de 46,6 años. Étnicamente, la población estudiada se identificaba mayoritariamente como aymara (90% del total), mientras que el resto de grupos era minoritarios, básicamente quechua u otros. En cuanto al nivel de instrucción, la mayoría del colectivo (41% del total) había cursado el nivel secundario de educación básica, seguido por el grupo que apenas había concluido el nivel primario (36%); solo una minoría (12%) refirió haber logrado algún título de educación universitaria. El estado civil de los encuestados era variado aunque la mayoría de los participantes (66%) tenía una pareja estable ya fuera por matrimonio o concubinato. Desde el punto de vista de la ocupación, la mayor parte (66%) era trabajador independiente, seguido de empleados públicos o privados, amas de casa; estudiantes, jubilados y desempleados eran grupos muy minoritarios. En lo referente a los antecedentes patológicos de interés en los sujetos objeto de estudio, que implicaran factores de riesgo, una gran mayoría (93%) no tenía antecedente de diabetes diagnosticada por personal médico, y solo el 7% dio una respuesta afirmativa en antecedentes de hiperglicemia diagnosticada.
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CONCEPTO |
CONSUMO DE HOJA DE COCA |
|||||
|
SI |
NO |
TOTAL |
||||
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Nº |
% |
Nº |
% |
Nº |
% |
|
|
Consumo de hoja de coca Solo acullico Mate procesado (bolsita) Mate natural (hojas) Acullico y mate procesado Acullico y mate natural Total consumidores de coca Total general |
156 13 12 9 27 217 217 |
72 6 5 4 13 100 71 |
88 88 |
100 29 |
305 305 |
100 100 |
|
Edad (media 45,6 años) < Media > Media |
104 113 |
48 52 |
50 38 |
57 43 |
154 151 |
51 49 |
|
Sexo Masculino Femenino |
109 108 |
50 50 |
30 58 |
34 66 |
139 166 |
46 54 |
|
Estado civil Soltero/a Casado/a Concubino/a estable Divorciado/a Viudo/a |
46 98 46 9 18 |
22 45 21 4 8 |
24 32 24 1 7 |
27 37 27 1 8 |
70 130 70 10 25 |
23 43 23 3 8 |
|
Nivel de instrucción Primaria Secundaria Técnico Universidad Ninguno |
80 91 12 22 12 |
36 42 6 10 6 |
29 34 7 14 4 |
33 39 8 16 4 |
109 125 19 36 16 |
36 41 6 12 5 |
|
Ocupación Empleado público/privado Trabajador independiente Estudiante Ama de casa Jubilado Desempleado |
29 145 4 25 8 6 |
13 67 2 11 4 3 |
14 55 9 7 2 1 |
16 63 10 8 2 1 |
43 200 13 32 10 7 |
14 66 4 11 3 2 |
|
Población étnica con la que se identifica Aymara Quechua Guaraní Otra |
195 9 3 10 |
90 4 1 5 |
78 4 2 4 |
88 5 2 5 |
273 13 5 14 |
90 4 2 4 |
|
Índice de Masa Corporal (IMC) Normal (≤ 25 kg/m2) Elevado (> 25 kg/m2) |
60 157 |
28 72 |
30 58 |
34 66 |
90 215 |
30 70 |
|
Consumo de bebidas alcohólicas Una vez al mes Una vez a la semana Nunca |
126 9 82 |
58 4 38 |
37 2 49 |
42 2 56 |
163 11 131 |
53 4 43 |
|
Consumo de tabaco Si No |
74 143 |
34 66 |
22 66 |
25 75 |
96 209 |
31 69 |
|
Antecedente personal de diabetes Si No |
17 200 |
8 92 |
4 84 |
5 95 |
21 284 |
7 93 |
|
Antecedente personal de hiperglucemia Si No No sabe/no recuerda |
15 122 80 |
7 56 37 |
5 47 36 |
6 53 41 |
20 169 116 |
7 55 38 |
Tabla 9.11. Características de la población encuestada en Coroico (Fuente: Autor con datos de Cuevas, 2018)
En lo que concierne al uso de hoja de coca o productos naturales derivados de ella, una mayoría de la población encuestada indicó que los consumía (71%). Dentro de ella, se prefería el acullico (72%) frente a la toma de mate, tanto de hoja procesada (principalmente del producto denominado tri-mate, infusión que combina flores de manzanilla, semillas de anís y hojas de coca) como natural o bien combinado con el acullico.
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CONSUMO DE COCA (años) |
CONSUMIDORES DE COCA |
|
|
Nº |
% |
|
|
1-5 6-10 11-15 16-20 21-25 26-30 31-35 36-40 41-45 46-50 |
89 44 28 24 7 16 1 7 0 1 |
41 20 13 11 3 8 0,5 3 0 0,5 |
|
Total |
217 |
100 |
Tabla 9.12. Características del consumo de coca
(Fuente: Autor con datos de Cuevas, 2018)
La Tabla 9.12 muestra el tiempo de consumo de hoja de coca y sus productos derivados, que varía entre 1 y 50 años, con una media de 11,5 años. El mayor número de usuarios reportó tiempo de consumo de 5 o menos años.
En cuanto a los hábitos tóxicos de los encuestados, el estudio de Cuevas consideró dos: el consumo de productos de tabaco y el consumo de alcohol. El primero, un 31% de la población se cataloga como fumador activo siendo mayor el porcentaje de los usuarios de coca (34%) que en los no usuarios (25%). En los no fumadores, los porcentajes son inversos. El consumo de bebidas alcohólicas, al menos una vez al mes, se extiende al 57% de los encuestados,sin tener en cuenta la cantidad o calidad de la bebida ingerida. Los usuarios de la coca presentan mayor porcentaje (62%) que los no usuarios (44%)
Se calcularon, igualmente, las medidas antropométricas de los individuos, básicamente el Índice de Masa Corporal[333], que relaciona la estatura de la persona con su peso para determinar si éste último es adecuado o no, considerando que es normal hasta 25 kg/m2. El valor promedio obtenido de la población estudiada fue de 28,1, mientras que el porcentaje de individuos que obtuvieron valores mayores que 25,0 fue del 70%. Este hecho concuerda también con la literatura revisada donde se advierte que las poblaciones de países en desarrollo estaban actualmente mostrando una tendencia a la obesidad y, como consecuencia de ello, a enfermedades metabólicas.
En cuanto a la distribución del consumo de hoja de coca según las variables sociodemográficas cabe señalar lo siguiente.
Para la variable edad, se ha encontrado que la mayoría de los consumidores (52%) estaba en el grupo de edad mayor que la media mientras que el mayor porcentaje de no consumidores (57%) participaba del grupo de edad inferior a la media.
La relación entre el sexo y el consumo de productos de hoja de coca muestra que el porcentaje se repartía prácticamente al 50% entre hombres y mujeres, mientras que los no consumidores eran femeninos en su mayoría (66%).
En lo relativo al estado civil, tanto los que consumían coca y sus productos como los que no, la mayoría eran casados, con porcentajes respectivos del 45% y del 37%.
Lo mismo puede decirse en lo relativo al nivel de instrucción, siendo los que habían alcanzado el nivel de enseñanza secundaria los mayoritarios, con porcentajes del 42% y 39% respectivamente.
En la ocupación laboral destacaban los trabajadores independientes, que constituían ambas mayorías, consumidora y no consumidora, con porcentajes del 67% y del 63%, muy destacados respecto del resto de actividades.
En cuanto a la identificación étnica, el dato tiene escasa relevancia ya que la inmensa mayoría de los encuestados (90%) era aymara, lo que pesaba decisivamente y permitía a este grupo alcanzar mayorías muy destacadas respecto del resto de etnias en ambos items.
Para la variable índice de Masa Corporal (IMC), se ha encontrado que el 72% de las personas consumidoras de coca y sus productos tenían un IMC elevado, lo mismo que las no consumidoras (66%). Eso supone que el 70% de la población encuestada presentaba características de obesidad.
Respecto del consumo de alcohol cabe señalar que la investigación de Cuevas encontró que el 58% de los usuarios de la coca las tomaban al menos una vez al mes. Del grupo no usuario de coca, el 56% indicó que nunca consumía bebidas alcohólicas.
El fumar no era mayoritario ni para los consumidores de coca ni para los no consumidores; no lo hacían el 66% de los primeros ni el 75% de los segundos.
En lo que respecta al antecedente personal de diabetes, se ha encontrado que en ambos grupos la mayoría no lo tiene en un 92% (consumidores de coca) y en un 95% (no consumidores).
Finalmente, el antecedente personal de hiperglicemia los resultados son similares para ambos grupos; no los tienen el 56% de los consumidores de coca ni el 53% de los no consumidores.
9.2.6. Absorción de cocaína durante el acullico tradicional de la hoja de coca
La cocaína es el principal y más abundante alcaloide de los tres contenidos en la coca, presentándose con una concentración que supera 35 veces la de ciscinamilcocaína y 115 veces la de transcinamilcocaína (ver Tabla 6.12). Es, por tanto, la sustancia que más abundantemente se libera durante los usos tradicionales de la hoja de coca, como son el acullico o la infusión.
En cuanto al acullico, se ha comprobado mediante experiencias de laboratorio que la cocaína es absorbible y activa por vía oral[334] y que puede ser identificada en la sangre de los consumidores, en pequeñas cantidades (unas decenas o centenas de ng414/ml de sangre). Las mayores concentraciones se alcanzan entre una y dos horas después de iniciarse el coqueo.
La cocaína es una sustancia inestable que, en contacto con ácidos y bases, se hidroliza[335] espontáneamente en benzoilecgonina, que es su principal metabolito[336] en el cuerpo humano. Cuando la cocaína se ingiere por vía oral, debido a la concurrencia de una sucesión de fenómenos físicos y psicológicos, tiene lugar un proceso metabólico muy complejo acompañado de una serie de acciones farmacológicas de diferentes clases [337]. Durante el coqueo, en la boca, la llipta ayuda a extraer los alcaloides de la coca[338] pero, al mismo tiempo, la cocaína comienza a hidrolizarse como consecuencia del pH alcalino reinante en ella. Rivier[339], en 1981, comprobó que el 10% de la cocaína se transforma benzoilecgonina en un medio de pH 10. La hidrólisis continúa intensificándose en el aparato digestivo (especialmente en el intestino delgado, muy poco en el estómago[340]) al actuar sobre la cocaína los jugos gástricos, pancreáticos, biliares e intestinales, que la transforman en benzoilecgonina. Por ello, la cantidad original de cocaína que pasa a la sangre es relativamente reducida, aunque es posible que pequeñas cantidades hayan sido absorbidas directamente por las mucosas bucal y gástrica. La cocaína existente en la sangre suele tener también una vida efímera, ya que en ella es objeto de hidrólisis esterásica. De hecho, la vida media[341] de la cocaína presente en el torrente sanguíneo es de 30 a 60 minutos. Por el contrario, la eliminación de benzoilecgonina es prolongada y dura varias horas. La concentración plasmática de esta sustancia va aumentando durante el acullico comportándose casi como un metabolito de acumulación, mientras que la concentración de la cocaína se mantiene estabilizada.

Figura 9.4. Variación del contenido de cocaína en sangre con el tiempo
(Fuente: Holmstedt et al, 1979)
En 1979, Holmstedt y colaboradores[342] realizaron la primera determinación de cocaína en sangre sobre el terreno. Para ello sometieron a seis personas del pueblo de Pebas, en la Amazonía peruana, a la toma de hojas de coca en dos formas de acullico diferentes; cuatro las usaron enteras y dos en forma pulverizada, en todos los casos empleando llipta. Tras las tomas, la cocaína fue detectada prácticamente de forma inmediata en la sangre, a los cinco minutos de iniciarse el acullico, alcanzando la máxima concentración al cabo de 0,38 a 1,95 horas, persistiendo en la sangre durante más de siete horas. En base a las opiniones de los voluntarios, el efecto estimulante obtenido parecía correlacionar bien con las concentraciones del alcaloide en el plasma, y las diferencias entre acullicar hojas enteras o pulverizadas parecían depender de las dosis. Los autores concluyeron en que no había razón para no creer que el efecto estimulante debido a las distintas formas de acullicar no era debido a la cocaína. La Figura 9.4[343] muestra la variación de la concentración de cocaína en la sangre de uno de los voluntarios durante el acullico de 20 g de hojas de coca (48 mg de cocaína). La flecha indica el momento en que el voluntario se sacó el bolo de coca de la boca.
Los resultados de las experiencias llevadas a cabo años después por el Instituto Boliviano de Biología de Altura (IBBA) de La Paz y sus colaboradores franceses del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS) y el Laboratoire de Physiologie de l’Environnement (LPE) ambos de Lyon (Francia), publicadas en 1997, se indican en las Tablas 9.13 y 9.14[344]. Durante sus trabajos sometieron a determinadas pruebas físicas a un colectivo de campesinos tras el acullico de coca, analizando la concentración de cocaína y de benzoilecgonina en la sangre antes y después del esfuerzo. De los citados experimentos se dedujo que:
|
HOJA DE COCA ACULLICADA (g) |
TIEMPO DE ACULLICO (minutos) |
CONCENTRACIÓN Antes del esfuerzo (ng/ml) |
DE COCAÍNA Después del esfuerzo (ng/ml) |
|
3-77 (media 31) |
45 |
28-289 (media 98) |
30-211 (media 86) |
|
9-15 (media 12) |
60 |
64-114 (media 89) |
58-103 (media 80) |
Tabla 9.13. Concentraciones de cocaína en sangre tras el acullico de coca
(Fuente: Rerat et al, 1997. Modificada)
|
HOJA DE COCA ACULLICADA (g) |
TIEMPO DE ACULLICO (minutos) |
CONCENTRACIÓN DE BENZOILECGONINA Antes del esfuerzo (ng/ml) Después del esfuerzo (ng/ml) |
|
|
3-77 (media 31) |
45 |
22-416 (media 219) |
180-648 (media 414) |
|
9-15 (media 12) |
60 |
127-429 (media 278) |
231-465 (media 348) |
Tabla 9.14. Concentraciones de benzoilecgonina en sangre tras el acullico de coca
(Fuente: Rerat et al, 1997. Modificada)
En conclusión, la cocaína circula por el organismo de un acullicador con una concentración prácticamente constante, en cantidades relativamente reducidas y, rápidamente, se metaboliza; por el contrario, la concentración de benzoilecgonina aumenta, su cantidad es bastante apreciable y se mantiene largo tiempo. Por ello se piensa que, en buena medida, el efecto estimulante que aprecian los consumidores es ocasionado fundamentalmente por la presencia de ésta última, que es ochenta veces menos tóxica que aquella y no tiene efectos en el sistema nervioso simpático ni propiedades anestésicas ni eufóricas425. Antes al contrario, facilita la digestión, incrementa la capacidad de absorber los carbohidratos y regula la concentración de glucosa en la sangre.
A efectos de comparación, Fleming y sus colaboradores constaron en 1990 que el uso de la cocaína por vía intranasal a la dosis de 1,5 mg/kg de peso corporal, provocaba un pico máximo de cocaína plasmática entre 30 y 60 minutos, con concentraciones en la sangre que varíaban entre 120 y 474 ng/ml. Combinando estos datos con los de la Tabla 9.13 se deduce que cuando se acullica durante 45 minutos en una sola toma una cantidad de hojas de coca suficientemente grande (dosis de 38 g, equivalente a más de la mitad de la dosis media diaria de 62,5 g, la máxima medida en consumidores y muy alejada de la actual de 15 g estimada en el Perú), se pueden alcanzar en sangre concentraciones de cocaína equivalentes a las que se obtienen cuando se ingiere dicho producto directamente por vía nasal (120 ng/ml), aunque no se lograrían las concentraciones de alto rango que se consiguen por esta vía salvo con acullicos de cantidades excepcionales de hoja (para 474 ng/ml, unos 150 g de dosis, casi diez veces la dosis unitaria normal). Spielvogel y colaboradores426 han medido concentraciones en sangre de 113 ng/ml de cocaína acullicando una toma de 50 g de hoja de coca (un 80% de la dosis diaria media de coca); esa concentración es equivalente a la producida por la aspiración intranasal de 64 mg de cocaína pura. Spielvogel considera estas concentraciones bajas, a pesar de la gran cantidad de hojas acullicadas, ya que un cocainómano habitual puede consumir una dosis media de 150 a 200 mg de cocaína por toma, llegando en casos extremos hasta 10 g de cocaína al día. En consumidores no habituales, sobrepasar una toma de 1 g de cocaína puede ser letal. En suma, puede afirmarse que para que los acullicadores alcancen concentraciones sanguíneas de cocaína similares a las de los cocainómanos, deben acullicar tomas unitarias superiores como mínimo al doble del consumo medio tradicional, en el supuesto de consumo más desfavorable.
También se ha demostrado experimentalmente que la concentración máxima de cocaína en sangre cuando se toma por vía oral (a partir del acullico de coca) es más reducida que si se inyecta en estado puro directamente en vena; así, según datos de Paly y sus colaboradores427 y Fischman y Schuster428, la relación entre los niveles máximos de cocaína en sangre (expresados en ng/ml) y la cantidad de cocaína ingerida (mg) varía de 0,9 a 3,3 para los acullicadores y de 3,8 a 8,8 cuando se inyecta por vía intravenosa. Por otro lado, las pruebas realizadas por Barnett y su equipo429 concluyen que las concentraciones de cocaína en sangre cuando se inyecta en vena son de 10 a 40 veces superiores que las obtenidas en el acullico, tal como se deduce comparando los valores de la Tabla 9.15, que resume los resultados del citado Barnett, y los de la ya citada Tabla 9.13.
Finalmente, indicar que el contenido en cocaína de una taza de 100 ml de infusión o mate es del orden de 1 mg, por lo que no puede producir grandes efectos farmacológicos.
425 VÁZQUEZ-VIANA, H. Bolivia: desatanización … Pág. 10. 426
SPIELVOGEL, H.; RODRÍGUEZ, A.; SEMPORE, B.; CÁCERES, E.; COTTET-EMARD, J.M.; GUILLON,
L.; FAVIER, L. “Body fluid homeostasis and cardiovascular adjustments during submaximal exercise:
influence of chewing coca leaves”. European Journal of Applied Physiology. Nº 75. 1997. Págs. 404-405.
427
PALY, D.; JATLOW, P.; VAN DYKE, C.; CABIESES, F.; BYCK, R. “Niveles plasmáticos …”. Págs. 96-98.
428
FISCHMAN, M.W.; SCHUSTER, C.R. ”Investigaciones experimentales de las acciones de la cocaína en humanos”. En JERI, F.R..; PSY, F.R.C. (Eds.) Cocaína 1980. Lima. 1980. Págs. 71-85.
429
RERAT, C.; RUIZ, E.; SAUVAIN, M.; P.P.; BRESSON, M. ; VIALA, A. “Absorción de los principios activos …”. Pág. 49.
La cocaína y los demás alcaloides de la coca que la acompañan o derivan de ella se eliminan por vía renal[345]. Consecuentemente con lo dicho respecto del metabolismo de estas sustancias en el organismo, la cantidad de cocaína inalterada que se encuentra en la orina es escasa[346] (solamente del 3 al 10% de cocaína se excreta sin metabolizar), mientras que la benzoilecgonina es el metabolito más abundante en ella, en cantidades que son casi siempre considerablemente más elevadas que las de su compuesto de origen[347].
|
COCAÍNA INYECTADA EN VENA (mg) |
TIEMPO DE ESPERA (minutos) |
CONCENTRACIÓN DE COCAÍNA (ng/ml) |
|
100 |
5 |
1.000 |
|
200 |
5 |
4.000 |
Tabla 9.15. Concentraciones de cocaína en sangre tras su inyección intravenosa
(Fuente: Autor)
Pese a que la cocaína se encuentra a bajas concentraciones en la orina, es detectable con los modernos métodos de analítica. Asi, tanto Ferreira y Gentner como Elsohly y sus colaboradores han encontrado cocaína y benzoilecgonina en la orina de un individuo después de 30 horas de haber ingerido una taza de mate.
Aunque la Comprehensive Drug Abuse Prevention and Control Act estadounidense de 1970 consideraba la hoja de coca como narcótico, era difícil probar que lo fuera. La experiencia hospitalaria ha demostrado que todos los patrones de positivo en drogas requerían interpretación en el contexto del paciente clínico. Los falsos positivos en drogas con alimentos podían ocasionar problemas debido a lo costoso que es confirmarlo y las ramificaciones legales que puedan estar implicadas. A veces las personas incurrían en positivos no intencionados cuando consumían productos que consideraban inocuos como el mate de coca o las semillas de amapola.
En conclusión, la ingestión de mate de coca daba positivo en metabolitos de cocaína en la orina. Sin embargo, los profesionales de la salud debían considerar las condiciones en las que se tomó el mate cuando interpretasen resultados toxicológicos en la orina.
El tema de la detección de metabolitos debidos al uso tradicional de la coca y no de cocaína ilegal tomo un nuevo impulso con los estudios de Rubio y colaboradores. La diferenciación entre dichos tipos de consumo era de gran importancia, no solo en el aspecto legal y forense, si no también para evitar que la población indígena y las personas que ingerían normalmente la hoja o el mate de Erythroxylum coca fueran juzgadas socialmente. Como las hojas de coca, además de cocaína, contenían otros componentes como otros alcaloides, flavonoides, vitaminas y taninos, entre otros, poisiblemente alguno de ellos pudiera emplearse como biomarcador para diferenciar entre el consumo de la hoja de coca y el consumo de cocaína procesada.
En 2013, Rubio y colaboradores[348] encontraron que ciertos alcaloides de las hojas de coca se eliminaban durante el proceso de extracción y/o purificación de la cocaina y, por ello, no era posible encontrarles ni en el clorhidrato de cocaína decomisado ni en las muestras de orina de los cocainómanos. Estos marcadores eran higrina y cuscohigrina, ambos presentes en las hojas de coca. Tras buscarlos analíticamente en el clorhidrato de cocaína y en la orina de consumidores de cocaína no los encontraron por lo que llegaron a la conclusión de que estos alcaloides podían ser considerados biomarcadores para los acullicadores de hoja de coca y servir para discriminar a los cocainómanos de los usuarios tradicionales de la coca. De esta forma se había abierto una línea de investigación muy interesante debido a las implicaciones que tendría en el mundo de la coca.
Un año después, en 2014, Rubio y colaboradores[349] publicaron un nuevo estudio sobre el mismo tema que tenía dos objetivos: verificar que higrina y cuscohigrina eran buenos marcadores para distinguir entre los acullicadores tradicionales y los cocainómanos, y encontrar un método para detectarlos rápida y fácilmente. Para ello analizaron dos clases de muestras de orina: una proveniente de 24 personas de distintas profesiones que habían admitido acullicar hojas de coca con frecuencia variable, 16 de ellas tomando llipta, con un tiempo de uso comprendido entre 2 y 44 años; el segundo tipo de orina provino de 38 personas cocainómanas de España y Argentina. Tras proceder a los correspondientes análisis llegaron de nuevo a la conclusión de que higrina y cuscohigrina eran buenos marcadores y que el método de análisis mediante extracción líquidolíquido y posterior cromatografía de gases/espectometría de masas era apto para determinar la presencia de estos alcaloides.

Figura 9.5. Cromatograma del calello de dos voluntaries, uno acullicador (A) y otro cocainómano (B) (Fuente: Rubio et al, 2015. Modificada)
Un nuevo estudio de Rubio y colaboradores[350] en 2015 sobre el mismo asunto introdujo ciertas novedades. En éste se aplicaron análisis del cabellos de 26 acullicadores de coca del norte de Argentina y de 22 cocainómanos alemanes, para detectar cocaína, norcocaína, benzoilecgonina, metilecgonina, cocaetileno, cinamilcocaína, tropococaína, cuscohigrina e higrina (Figura 9.5)[351]. A los miembros del primer grupo se les determinaron las concentraciones medias de las sustancias citadas que se compararon con las medidas en los cocainómanos. A falta de referencias pues esta investigación era novedosa, los ratios cuscohigrina/cocaína, cinamilcocaína/cocaína y metilecgonina/cocaína parecieron ser los más apropiados para discriminar entre acullicadores y cocainómanos por las diferencias comprobadas entre los correspondientes valores de los ratios. Cualitativamente el mismo resultado se obtuvo para higrina. Igualmente en los cabellos de los cocainómanos se detectó la presencia de levamisol (21 personas), lidocaína (6 personas) y paracetamol (3 personas) mientras que en los cabellos de los acullicadores no se encontró levisol aunque si lidocaína (solo en 3 personas) y paracetamol (1 persona). Estos análisis deberían confirmarse en los cocainómanos argentinos debido a que la cocaína sea de diferente composición y a los distintos hábitos de uso.
En conclusión, los efectos de la cocaína en un acullicador debían ser limitados ya que se transformaba mayoritariamente en otro alcaloide distinto, la benzoilecgonina, que sería muy probablemente la responsable de la mayor parte del efecto estimulante no adictivo observado en los acullicadores.
La estimulación fisiológica general observada tras la ingestión de la hoja ha sido equiparada por algunos investigadores con la producida por la cocaína y, en consecuencia, el acullico y la adicción a la cocaína se han relacionado íntimamente. Sin embargo, los resultados de las investigaciones que se acaban de comentar sobre el metabolismo de la cocaína muestran claramente que esta creencia es falsa cuando las dosis de hoja que se acullican son normales. Otros indicios apreciados en el comportamiento de los coqueros conducen a la misma conclusión. Por ejemplo, si los actuales indios del altiplano consumidores de coca fueran adictos a la cocaína por el mero hecho de acullicar, deberían mostrar las manifestaciones externas de tal adicción, como son el deseo insaciable de la droga, y la paranoia y el deterioro mental característicos; sin embargo, se ha comprobado que no muestran dichas manifestaciones. Tampoco se presenta la adicción al consumo de la hoja, que se abandona cuando no es necesaria. Por lo tanto, no parece razonable identificar a los usuarios de coca con los adictos a la cocaína.
Para concluir, dos curiosidades en relación con la cocaína presente en la planta: la mariposa Eloria noyesi sólo se alimenta de hojas de coca, alcanzando concentraciones de cocaína que llegan a 700 ng/ml, varias veces superior a las observadas en seres humanos. Por otro lado, la cocaína es una sustancia que defiende al arbusto del ataque de determinados insectos, como la hormiga del faraón (Monomorium pharaonis), en la que inhibe la recaptación del neurotransmisor octopamina[352].
9.2.7. Opiniones sobre el acullico
La Encuesta Nacional de Hogares sobre Consumo de la Hoja de Coca 2013, incluía un capítulo sobre la opinión de los encuestados respecto del acullico así como sobre el destino de la producción de hoja de coca.
En la Tabla 9.16 se puede apreciar la opinión sobre consumo de hoja de coca entre demandantes y no demandantes. Al respecto, el 45,9% de encuestados declaró estar de acuerdo con que las personas adultas consuman hoja de coca, mientras que el 42,6% se mostró en contra. Entre los demandantes de hoja de coca, la mayor parte de los encuestados (72,8%) declaró estar de acuerdo con el consumo, mientras que en el caso del grupo de no demandantes una mayor proporción (46,8%) afirmó no estarlo.

Tabla 9.16. Población demandante y no demandante de hoja de coca, según opinión sobre consumo
(Fuente: INEI, 2015)
En el grupo de demandantes como no demandantes también se presentó un mayor porcentaje de personas que no creían que sus hijos consumirán hoja de coca (39,2% y 47,5%, respectivamente). (Figura 9.6).

Figura 9.6. Opinión sobre consumo entre demandantes (Fuente: INEI, 2015)
La Tabla 9.17 ilustra sobre las razones que demandantes y no demandantes esgrimían para acullicar o no hacerlo. El 57,3% de los encuestados opinaron que los jóvenes si consumirían hoja de coca por su propiedad medicinal, el 28,3% consideró que si lo harían debido a que ayudaba en el

Tabla 9.17. Población demandante y no demandante de hoja de coca, según razones para consumir o no consumir (Fuente: INEI, 2015)
trabajo, y el 19,3% opinó que los jóvenes si lo harían reconociéndose como una costumbre propia de sus patrones culturales. Semejante comportamiento se puede apreciar entre demandantes como no demandantes de la hoja de coca.
Quienes consideran que sus hijos consumirán la hoja de coca (acullicarán o chaccharán) cuando sean adultos, declararon que las principales razones serían por su uso medicinal (53,4%), por ser una costumbre (32,5%) y porque ayudaba al trabajo en última instancia (17%).
Por otro lado, las principales razones para no consumir hoja de coca eran, principalmente, hace daño/afecta a la salud (58,9%), es una droga (24,7%) y es un vicio (16,8%). Tanto entre demandantes de hoja de coca, como entre los no demandantes priorizaban el efecto hace daño/afecta la salud, como la principal motivación para que no se consumiera la hoja a nivel nacional.
Las razones por las que señalan que los jóvenes no deberían consumir la hoja de coca eran también: hace daño/afecta la salud (41,2%), se inician en el vicio (37,1%) y es una droga (23,7%), aspectos que se evidencian tanto entre demandantes como no demandantes de la hoja de coca.
Los que opinaban que sus hijos no consumirán la hoja de coca (chaccharán) cuando sean adultos, declararon que las principales razones serían, no están acostumbrados (54,4%), les han enseñado que no deben hacerlo (30,1%), y hace daño, afecta la salud (14,2%), principalmente.

Tabla 9.18. Población demandante y no demandante de hoja de coca, según opinión sobre qué hacer con la hoja de coca (Fuente: INEI, 2015)
Entre los demandantes de hoja de coca, la mayor parte de los encuestados (38,3%) se mostraba a favor de que la producción de hoja de coca debía mantenerse; el 38,1% opinaba que debiera disminuirse poco a poco, y una menor proporción (17,5%) consideraba pertinente la eliminación de la producción de la hoja. Entre los no demandantes de hoja de coca, la mayor parte de los encuestados (41,7%) se mostró a favor de minorarla lentamente; una menor proporción (33,2%) consideraba necesario la eliminación de la producción, y un aún menor porcentaje (20,7%) opinaba a favor de mantenerla (Tabla 9.18).
Las principales razones para mantener la producción de hoja de coca eran es un patrimonio tradicional/medicinal, genera un mayor ingreso económico y es la única fuente de ingresos. Las principales razones para disminuir poco a poco la producción eran es un patrón tradicional/medicinal, genera narcotráfico y ocasiona problemas a la sociedad. Las principales razones para eliminar la producción eran genera narcotráfico, ocasiona problemas a la sociedad, genera delincuencia y genera terrorismo. (Tabla 9.19).

Tabla 9.19. Población demandante y no demandante de hoja de coca, según razones para mantener y no mantener la producción (Fuente: INEI, 2015)
La Figura 9.7 muestra que el 51,2% de los encuestados consideraron que la hoja de coca era buena, mientras que el 41% la reconocía como mala. Entre los demandantes, la calificación de buena era superior alcanzando el 68,2%, mientras que entre los no demandantes, este porcentaje solo llegó a 47,7%.

Figura 9.7. Valoración del cultivo de coca (Fuente: INEI, 2015)

Tabla 9.20. Población demandante y no demandante de hoja de coca, según acceso a medios de comunicación (Fuente: INEI, 2015)
Respecto al acceso a los servicios de comunicación, la mayor parte de los encuestados (97,4%) tenía acceso a al menos un medio de comunicación.
Si bien el acceso a Internet era aún limitado, puesto que sólo el 38,7% de los encuestados a nivel nacional declararon disponer de este servicio (24,4% entre demandantes, y 41,6% entre no demandantes), el acceso a otros servicios como periódico (74,9%), radio (81,9%) y televisión (86,5%) presentó niveles elevados tanto entre demandantes como no demandantes (Tabla 9.20).
9.3. OTRAS FORMAS DE USAR LA HOJA DE COCA: LOS DERIVADOS
9.3.1. Introducción
Una segunda forma de aprovechar los principios activos de la coca es tomándola en infusión (o mate) de hojas enteras, sola o en compañía de otras hierbas. Sus efectos son mucho menores que en el caso del acullico ya que la ingestión de productos activos es más reducida. La infusión se realiza directamente con las propias hojas de coca aunque se ha extendido el empleo de bolsitas filtrantes preparadas industrialmente que contienen un gramo de hoja molida, muy cómodas de usar.
La coca se utiliza también en forma de emplastes o cataplasmas que se colocan sobre zonas dañadas o doloridas, eliminando las molestias locales. Ocasionalmente se utiliza el propio bolo de hojas desechado de la insalivación, o una cierta cantidad de hojas humedecidas, que se depositan directamente sobre la zona a tratar[353].
Modernamente, como consecuencia del resurgimiento a nivel mundial de la medicina natural y de la búsqueda de nuevas salidas para la producción excedentaria de coca, han aparecido una serie de productos derivados de la misma como son vino, galletas, caramelos, goma de mascar, cremas, pomadas, jarabes, etc., que son elaboradas de forma semi industrial combinado los extractos de la hoja de coca con otros productos que forman el cuerpo de la preparación[354].
En estos tres últimos tipos de productos, la coca se puede emplear sola o asociada a otras hierbas o sustancias activas con las que forma múltiples combinaciones. Sobre este asunto se trata más adelante.
9.3.2. Demanda de derivados de hoja de coca
Desde hace años han aparecido en el mercado novedosas preparaciones de hoja de coca para uso medicinal que se consumen sólo localmente y con limitado éxito en los países productores (fundamentalmente Bolivia y Perú). De esta forma se encuentra la coca asociada a otras sustancias en forma de vino, caramelos, cremas, jarabes, jabones, etc.
Dichas preparaciones posiblemente recibirían un cierto impulso de cara a la exportación si se levantan las restricciones internacionales existentes para el libre comercio internacional de la hoja de coca o sus derivados. Si así ocurriera, estos compuestos de coca, convenientemente presentados y promocionados, podrían alcanzar una cierta cuota de mercado en países no cocaleros en los que se valoran las propiedades de los productos naturales.
A favor de estos productos está el hecho de que, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el 75% de la población mundial prefiere medicamentos elaborados a base de plantas naturales. Entre el 20 y el 40% de dicha demanda proviene del área rural y peri urbana, que recurre a productos vegetales para tratar sus enfermedades, y alrededor del 20% de la clase media y alta. El mercado mundial de plantas medicinales (extractos y fitoterapéuticos) mueve unos 14.000 millones de dólares anuales, siendo los principales países consumidores Estados Unidos (70%), Alemania, China, Japón, Francia, Italia, Reino Unido y España. Este mercado presenta un elevado crecimiento cuya tasa, entre 1994 y 2006, ha estado comprendida entre el 10 y el 20% anual[355].
No hace muchos años, en 2005, a nivel de consumo interno de los países andinos, un experto como Rospigliosi opinaba que si estos productos no se habían popularizado a la fecha, tampoco iban a hacerlo en el futuro debido a su mal sabor u olor ocasionados específicamente por la presencia de los extractos de coca[356]. No obstante este problema puede superarse con facilidad adicionado saborizantes o aromatizantes que los enmascaren. Aducía Rospigliosi que las posibilidades de industrializar la producción de hoja de coca se reducían a la destinada al narcotráfico ya que fuera de él, las cantidades industrializadas eran mínimas. Según el informe de la Oficina Contra la Droga y el Delito de las Naciones Unidas de 2004, en el Perú se produjeron 110.000 toneladas de hoja de coca de las cuales 7.500 toneladas (menos del 7%) fueron utilizadas para propósitos tradicionales y otros usos legales. Entre ellos se cuenta el acullico (7.300 toneladas) y el consumo en mates y uso industrial en bebidas como Coca-Cola (200 toneladas). El mercado industrial, en Perú, quedaría reducido a estas últimas.
Tomando como referencias de la situación andina el estudio de Rospigliosi y el de consumo urbano de coca en Bolivia elaborado por Alcaraz y colaboradores en 1996442, las apabullantes cifras que manejan muestran que el mercado interno de los países productores de hoja de coca era muy reducido y que, de no incrementarse significativamente el consumo de productos autorizados ofreciendo preparados novedosos y más atractivos que los actuales, la industrialización de la hoja de coca no ofrecía demasiadas perspectivas. Quedaría por desarrollar el mercado internacional, si es que algún día se levantaban las limitaciones que existían sobre la coca.
Años después, en Bolivia y, sobre todo, en Perú se han dado pasos conducentes a la fabricación de productos a base de hoja de coca debido a la excepcionalidad de estos países en relación con ciertas exigencias de la Convención Única de Estupefacientes de la ONU de 1961 (ver capítulo 13).
|
MERCADO DE LA COCA |
2015 |
2016 |
2017 |
2018 |
2019 |
|
Comerciantes detallistas |
13.106 |
12.829 |
12.265 |
12.117 |
12.321 |
|
Productores detallistas (venta directa) |
7.937 |
8.963 |
10.596 |
11.980 |
11.485 |
|
Trueques |
130 |
126 |
71 |
44 |
30 |
|
Industria |
27 |
34 |
35 |
37 |
41 |
|
Subtotal |
21.201 |
21.952 |
22.967 |
24.178 |
23.877 |
|
Producción total hoja de coca |
32.500 |
38.000 |
39.873 |
37.461 |
41.527 |
|
Coca ilícita |
11.299 |
16.048 |
16.906 |
13.283 |
17.650 |
Tabla 9.21. Mercados de la coca en Bolivia (Fuente: Autor con datos de UNODC)
En lo que se refiere a Bolivia la demanda de hoja de coca para la industria es muy pequeña. La Tabla 9.21[357] muestra la evolución de 2015 a 2019, expresada en toneladas, resultando en cantidades crecientes desde 27 t a 41 t que representan un incremento notable del 51% entre ambos años, pero manteniendo un valor insignificante en relación con la producción cocalera.
Estas cantidades de hoja de coca fueron empleadas en preparar mate, trimate (coca+manzanilla+anís), concentrado de coca para bebidas, aguardiente y licor, champús, cremas, pomadas, harina de coca y otros productos transformados[358].
Los números de Perú son completamente distintos. Se muestran en la Tabla 9.22[359][360]. Los relativos a consumo tradicional e industrial fueron estimados en determinados años y mantenidos durante los siguientes. El dato de 2018 se debe a una estimación en base a las ventas de ENACO. Entre 2016 y 2018 se consideran por separado. Comparando ambas tablas se deduce la mayor importancia del consumo tradicional en Bolivia y del narcotráfico en Perú. La producción industrial de este país cuadruplica aproximadamente la boliviana, salvo en 2018, en que se dispara.
|
MERCADO DE LA COCA |
2012 |
2013 |
2014 |
2015 |
2016 |
2017 |
2018 |
|
Narcotráfico |
128.739 |
112.242 |
91.840 |
87.304 |
105.960 |
106.401 |
114.890 |
|
Tradicional Industrial |
Conjunto 9.000 |
Conjunto 9.000 |
Conjunto 9.000 |
Conjunto 9.000 |
10.728 163 |
10.728 163 |
10.691 1.021 |
|
Total |
128.739 |
121.242 |
100.840 |
96.304 |
105.960 |
117.292 |
126.603 |
Tabla 9.22. Mercados de la coca en Perú (Fuente: Autor con datos de UNODC y DEVIDA, 2021)
En Perú, la Encuesta Nacional de Hogares sobre Consumo de la Hoja de Coca 2013[361] aborda la problemática de la demanda de productos derivados de la hoja de coca. De acuerdo con sus resultados, la población interesada en ellos sumaba 2.806.134 personas, lo que equivalía al 11,6% de la población nacional representada (de 12 o más años de edad), que sumaba 24.088.746 personas (Figura 9.8).

Figura 9.8. Población demandante y no demandante de derivados de hoja de coca
(Fuente: INEI, 2015)
En la Tabla 9.23 se presenta la descomposición de la demanda y no demanda de derivados de hoja de coca según región natural y área geográfica. El 43,6% de demandantes se ubica en Lima Metropolitana y Callao. Considerando el área geográfica, el 91,5% provienen del área urbana.
La Tabla 9.24 muestra la descomposición de la demanda y no demanda de derivados de hoja
de coca según sexo y edad. Según sexo se aprecia una distribución equitativa de la demanda entre hombres y mujeres (50,1% y 49,9% respectivamente). Respecto a la edad, el 40,1% de la población demandante de derivados de hoja de coca está concentrada en el rango de edades de 20 a 39 años.

Tabla 9.23. Población demandante y no demandante de derivados de hoja de coca, según región natural y área geográfica (Fuente: INEI, 2015)

Tabla 9.24. Población demandante y no demandante de derivados de hoja de coca, según sexo y rango de edad (Fuente: INEI, 2015)

Tabla 9.25. Población demandante y no demandante de derivados de hoja de coca, según relación de parentesco (Fuente: INEI, 2015)
Si se atiende a la relación de parentesco, el 39,5% de los demandantes de hoja de coca son jefes de hogar, el 21% sus cónyuges y el 29,9% sus hijos. (Tabla 9.25).

Tabla 9.26. Población demandante y no demandante de derivados de hoja de coca, según origen de antepasados e idioma (Fuente: INEI, 2015)

Tabla 9.27. Población demandante y no demandante de derivados de hoja de coca, según nivel educativo (Fuente: INEI, 2015)
En la Tabla 9.26 se indica la descomposición de la demanda y no demanda por derivados de hoja de coca según origen de los antepasados e idioma. El 60,9% de los demandantes de derivados eran mestizos, mientras que el 28,3% eran de origen quechua. El 83,3% de los demandantes de derivados de hoja de coca a nivel nacional hablaban castellano, mientras que el 14,8% eran quechua hablantes.
En relación con el nivel de educación, el 1,6% de la población demandante de derivados de hoja de coca no tenía nivel educativo, el 11,3% poseía educación primaria (concluida o no) y el 36,9% alcanzó nivel de instrucción secundaria (concluida o no). Los demandantes de hoja de coca con estudios no universitarios (concluidos o no) representaban el 18,9% del total de la demanda nacional, mientras quienes cursaban estudios universitarios (concluidos o no) sumaban el 28,3%. Finalmente la población demandante con estudios de postgrado representaba el 2,9% del total (Tabla 9.27).

Tabla 9.28. Población demandante de derivados de hoja de coca, según producto adquirido (Fuente: INEI, 2015)
De las 2.806.134 personas que demandaban los derivados de hoja de coca, los productos favoritos eran filtrantes, golosinas, harina, y ungüentos para masajes (Tabla 9.28). Para mejor apreciar las diferencias, la Figura 9.9 muestra gráficamente los porcentajes de la columna derecha de la citada tabla.

Figura 9.2. Población demandante de derivados de hoja de coca, según producto adquirido, en porcentaje (Fuente: INEI, 2015)
La Tabla 9.29 permite apreciar, por sector económico, la demanda absoluta y porcentual de derivados de hoja de coca, que se concentra en comercio/restaurantes y hoteles (26,5%), manufactura/construcción (17,3%), agricultura/ganadería (8,3%) y minería (2,3%).
Finalmente, la Tabla 9.30 muestra los demandantes según categoría ocupacional. De mayor a menor son empleados (40,5%), trabajadores independientes (34,3%), obreros (12,4%) y trabajadores familiares no remunerados (5,9%).

Tabla 9.29. Población demandante de derivados de hoja de coca, según sector económico (Fuente: INEI, 2015)
Hasta aquí los datos de 2013. Posteriormente, en 2019, con el apoyo de la Unión Europea y del Instituto Nacional de Estadística e Informática, el Observatorio Peruano de Drogas de DEVIDA realizó una encuesta a nivel nacional para conocer en profundidad la magnitud de la demanda de hoja de coca para fines tradicionales e industriales. Los resultados se encuentran resumidos en el correspondiente informe de DEVIDA publicado en 2020[362]. Los datos obtenidos revelan que el consumo de hoja de coca se ha incrementado notablemente con respecto a los de encuestas anteriores en 2003 y 2013. Los 4,6 millones de peruanos que adquirían hoja de coca en 2003 aumentaron a 5,17 millones en 2013 y a 5,94 en 2019. Asimismo, el informe da cuenta de un notable incremento de su consumo en áreas urbanas, así como entre personas con educación superior. Todo ello indica que la preferencia por el consumo de hoja de coca y sus derivados está en aumento[363].

Tabla 9.30. Población demandante de derivados de hoja de coca, según ocupación (Fuente: INEI, 2015)
Oficialmente, ENACO es la única empresa peruana que puede comercializar hoja de coca comprándola a una serie de proveedores autorizados. La cadena de compra y distribución de la empresa se muestra en la Figura 9.10[364].


Figura 9.11. Esquema de ventas de ENACO (Fuente: GFA GmbH CONSULTING GROUP, s/f)
Como indica la citada figura, la compra de hoja de coca a productores empadronados tenía dos destinos intrainstitucionales. El primero correspondía a los usos tradicionales de la coca, mientras que el otro constituía la ruta de los usos industriales, que tenía dos ramificaciones. Por un lado, estaba la distribución de hoja dentro de ENACO que tenía como fin proveer al área industrial de coca para que se produjeran derivados industriales de la hoja. Por otro lado, estaba la distribución/venta externa, que consistía en proveer hoja de coca a empresas que la necesitaban para industrializarla con fines comerciales, lo cual implicaba tres tipos de negocio:
Esquemáticamente este esquema comercial se ha representado en la Figura 9.11[365].
Los datos más recientes sobre la cantidad total de hoja de coca comprada y vendida por ENACO para usos tradicionales e industriales (en toneladas) se muestra en la Figura 9.12[366].

Figura 9.12. Compras y ventas de ENACO (Fuente: GFA GmbH CONSULTING GROUP, 2019)

Figura 9.13. Venta de hoja de coca de ENACO para usos industriales (Fuente: DEVIDA, 2020)
La evolución de las ventas a estos destinos se indica en la Figura 9.13452, expresada en toneladas.
Entre el 2008 y el 2018 la cantidad de hoja de coca empleada por ENACO para uso industrial y tradicional de los derivados de la coca fue del 12% y del 88% respectivamente. Respecto del primero, corresponden los rubros y porcentajes que se muestran en la Tabla 9.31[367].
|
PRODUCTO |
PORCENTAJE |
|
Bolsas filtrantes para mate Cocaína base al 92% Extractos de hoja de coca Análisis Harina de hoja de coca (micropulverizada) |
16,78 62,89 2,73 0,02 17,58 |
|
Total |
100,00 |
Tabla 9.31. Productos industriales y tradicionales elaborados por ENACO (2008-2018)
(Fuente: Autor con datos de GFA GmbH CONSULTING GROUP, s/f)
Las producciones anuales de estos productos en el intervalo temporal citado se indican en la Tabla 9.32[368].

Tabla 9.32. Producciones anuales de productos industriales de ENACO (Fuente: GFA GmbH CONSULTING GROUP, s/f)
El derivado de hoja de coca más producido por ENACO es la cocaína base al 92%, que fue vendida con fines farmacéuticos a MacFarlan Smith Limited, Lipomed AG y Takeda Chemical Industries LTD. El segundo derivado con mayor producción fue la hoja de coca micropulverizada (harina de coca), vendida en paquetes sellados baja la marca Delisee, al igual que los filtrantes y extractos.
Sin embargo, los datos de ENACO no representaban la cantidad realmente demandada ya que había un contingente importante de productos industrializados que se elaboraban con hoja de coca que no se compraba a ENACO. Un estudio de campo de 2019 de DEVIDA demuestró que en muchos de estos casos se trataba de hoja de coca obtenida por productores no empadronados; en otros casos se trataba de hoja de coca que no provenía de ENACO pero que era vendida por ellos. También se detectó el caso de empresas legalmente constituidas que compraban hoja de coca o derivados a ENACO, pero que al mismo adquirían hoja a otro tipo de productores. En este caso, era posible que algunas empresas utilizasen el rótulo y licencia de compra de hoja a ENACO para poder sostener sus compras a otras fuentes.
Algunos productos que no se elaboraban con coca proveniente de ENACO generaba una zona gris, sobre todo cuando estos contaban con la aprobación de la Dirección General de Salud Ambiental ( DIGESA) o de la Dirección General de Medicamentos (DIGEMID) para ser expendidos en los mercados del país. De este modo, era posible que un producto elaborado con hoja de coca que no provenía de ENACO fuera formalmente certificado por DIGESA para su comercialización. Por ende, se trata de productos legalmente distribuidos, pero producidos con elementos ilegales. La Tabla 9.33[369] incide en la situación particular de ENACO. La Tabla 9.34[370] muestra el resumen de las autorizaciones de uso concedidas por las tres instituciones citadas[371].
|
CATEGORÍAS |
TOTAL |
PORCENTAJE |
|
Cantidad de categorías (harinas, bebidas, mates, etc.) de productos encontrados en el trabajo de campo |
37 |
— |
|
Total de productos encontrados |
385 |
100 |
|
Total de productos con el sello de ENACO |
27 |
7 |
|
Total de productos que no tienen el sello de ENACO |
358 |
93 |
|
Cantidad de productos que podrían tener hoja de coca ilegal |
311 |
80,8 |
|
Cantidad de productos que tienen o podrían tener hoja de coca legal |
74 |
19,2 |
Tabla 9.33. Productos de hoja de coca y derivados de hoja de coca de ENACO registrados en el trabajo de campo en Lima, Cuzco, Puno y Juliaca (2019) (Fuente: DEVIDA, 2020)
|
LICENCIA |
AUTORIZACIÓN |
|
|
|
TIPO |
Nº |
% |
|
|
ENACO |
Autorizados |
27 |
7,0 |
|
No autorizados |
358 |
93,0 |
|
|
Total |
385 |
100,0 |
|
|
DIGESA |
Autorizados |
159 |
41,3 |
|
No autorizados |
226 |
58,7 |
|
|
Total |
385 |
100,0 |
|
|
DIGEMID |
Autorizados |
1 |
2,0 |
|
No autorizados |
48 |
98,0 |
|
|
Requieren registro |
49 |
100,0 |
|
ENACO: Empresa Nacional de la Coca.
DIGESA: Dirección General de Szalud Ambiental. DIGEMID: Dirección General de Medicamentos.
Tabla 9.34. Productos de hoja de coca y derivados de hoja de coca totales registrados en el trabajo de campo en Lima, Cuzco, Puno y Juliaca (2019)
(Fuente: Autor con datos de GFA GmbH CONSULTING GROUP, 2019)
Se encontraron, igualmente, registros sanitarios irregulares de DIGESA, registros falsificados o que correspondían a otros productos. Por ejemplo, se calculó que ENACO abastecía al mercado con un total de 8,1t de coca para la elaboración de filtrantes, lo cual representaba un 11,1% del consumo total calculado. Por lo tanto, alrededor del 88.9% de la hoja de coca utilizada para elaborar filtrantes provendría de fuentes que no eran de ENACO[372].
En el contexto peruano comentado, la Empresa Nacional de la Coca (ENACO) tiene un papel fundamental, especialmente después de la Convención Única de Estupefacientes de la ONU de 1961.
ENACO es el único comprador autorizado por el Estado para comprar hoja de coca pero, pese a este monopolio de la comercialización e industrialización de la hoja de coca, su capacidad para comprar coca es limitada. Efectivamente, según Manrique (2022)[373], ENACO tiene como competencia tanto al mercado informal destinado al consumo tradicional e industrial como también al mercado ilegal vinculado a la producción de cocaína. Debido a los mayores precios que ofrecen ambos competidores, la captación de hoja de coca que la empresa logra obtener es bastante reducida. Es más, durante la última década ENACO ha experimentado una notable reducción en la cantidad de hoja de coca que compra. En vista de que esta situación ocurre mientras las hectáreas dedicadas al cultivo de coca y a la producción de hoja de coca aumentan rápidamente, es posible considerar que ENACO no solo juega un mínimo rol en el mercado, sino que se encuentra crecientemente excluido de él. Las cifras muestran que las compras de la empresa se han reducido hasta en más de un 50% en los últimos años. Mientras que a fines de la década de 2000 e inicios de la década pasada, la empresa lograba comprar en promedio más de 2.000 t de hoja de coca anualmente, a partir del año 2014 esta cifra se ha reducido drásticamente. El punto más bajo de esta tendencia ocurrió en el año 2018 cuando solo compró 1.357 t, menos de la mitad de las 2.641 t obtenidas en el 2010. Y si bien hubo un incremento considerable de compras en el año 2020, este se debió a la crisis causada por el Covid-19, la cual al afectar severamente al mercado informal/ilegal, ocasionó que los agricultores registrados acudieran a ENACO para vender su hoja de coca.
Casi el 75% de la coca comprada por ENACO proviene del valle de La Convención y Lares (región de Cuzco). Después figuran, respectivamente, las zonas de Ayacucho y Cuzco, mientras que el resto de sucursales y agencias captan una cantidad mínima de hoja de coca. Esto confirma que la presencia de ENACO fuera de Cuzco es casi nula. Es más, la hoja de coca obtenida por la empresa representa una parte ínfima del total de hoja de coca producida en el país, sea cual sea su procedencia. Aún en su punto más alto de compras en el año 2010 (2.641 t), esta cantidad tan solo representó el 2% del total de hoja de coca peruana. Esto significa que más del 95% de la producción de hoja de coca no transcurre por ninguno de los canales formales de la empresa. No obstante, ello no quiere decir que la totalidad de esta coca sea destinada al tráfico ilícito de drogas. El mercado informal para usos tradicionales e industriales también juega un importante papel, y este adquiere la hoja de coca en proporciones bastante mayores que ENACO. De esta forma, el destino de la hoja de coca entre 2008 y 2019, varió de la siguiente forma. ENACO: 1-2%; Sector informal: 5-9%; Narcotráfico: 89-93%.
Entre los principales factores que explican la situación de ENACO se encuentran:
En lo que respecta a los precios, entre los años 2011-2017 el promedio del precio de la hoja de coca pagado por la empresa fue de 2,35 soles/kg mientras que el precio abonado por el mercado informal/ilegal alcanzó los 3,65 soles/kg.
La falta de productores activos y la baja disponibilidad de hoja de coca en los predios registrados se deben a varias causas pero, sobre todo, a la obsolescencia del padrón de productores que lleva más de 30 años sin renovación alguna; así, de los originales 34.464 proveedores registrados que vendían su coca a ENACO, en 2020 quedaban 788, número claramente insuficiente. Por otro lado, la cantidad de hectáreas de donde ENACO puede legalmente obtener hoja de coca, además de los decomisos que realiza con la policía, representa menos del 5% del área registrada originalmente. Bajo estas graves restricciones, ENACO solo capta menos del 2% de la producción de hoja de coca en el país.
Finalmente, en cuanto a la calidad, el sector narcotráfico no las distingue a efectos de la elaboración de cocaína mientras que ENACO tiene un gran interés en la calidad de la hoja de coca que adquiere para satisfacer la demanda de consumo tradicional e industrial. Generalmente, la empresa tiene establecidos tres tipos de calidades de hoja de coca (primera, segunda y tercera calidad) por las que paga precios distintos. La diferencia de criterio en la clasificación de las hojas lleva a una serie de tensiones con los agricultores cocaleros[374].

Tabla 9.35. Hoja de coca producida por ENACO para fines industriales en período 2008-2018 (Fuente: GFA GmbH CONSULTING GROUP, s/f)

Figura 9.14. Evolución de la producción de hoja de coca de ENACO para fines industriales en período 2008-2018
(Fuente: GFA GmbH CONSULTING GROUP, s/f)
Sin embargo, el análisis de la situación muestra un horizonte en el que hay una mayor demanda de hoja de coca para usos lícitos, tanto para el consumo tradicional como para el consumo industrial, lo que supone un potencial mercado al que ENACO debe acceder aumentando su potencial de compra y adquiriendo hoja de coca de la mayor parte de los terrenos productivos legales[375]. Concretamente, la evolución de la producción industrial de ENACO entre 2008 y 2018 se aprecia en la Tabla 9.35[376]; gráficamente, en la Figura 9.14[377], que muestra la tendencia lenta pero firmemente creciente.
9.3.3. Preparados modernos de hoja de coca
Pese a su limitada importancia, el mercado de los derivados de la hoja de coca ha conseguido interesar a diversas empresas que han puesto en el mercado los variados productos que se indican en la Tabla 9.36[378]. Fueron detectados durante una investigación ya citada que se llevó a cabo en 2019 en las ciudades de Lima, Cuzco, Puno y Juliaca. No se trata, por tanto, de una investigación exhaustiva a nivel nacional por lo que la lista debe ser más amplia.
|
PRODUCTO |
Nº DE MARCAS Y PRODUCTOS A GRANEL |
Nº DE PRODUCTOS |
|
Hoja de coca embolsada |
5 |
23 |
|
Licor de hoja de coca |
4 |
13 |
|
Mate de coca |
11 |
44 |
|
Mate de coca y otra planta |
4 |
17 |
|
Harina de coca |
41 |
105 |
|
Harinas combinadas |
1 |
3 |
|
Fideos |
1 |
1 |
|
Chocolate con coca |
19 |
23 |
|
Chocolate con coca y otros |
2 |
5 |
|
Toffe |
7 |
10 |
|
Caramelos combinados |
4 |
9 |
|
Caramelos puros |
9 |
22 |
|
Galletas |
10 |
8 |
|
Pastel |
1 |
1 |
|
Alfajor |
1 |
2 |
|
Cereal en barra |
5 |
6 |
|
Cereal en bolsa |
1 |
2 |
|
Gomitas |
3 |
3 |
|
Miel |
1 |
1 |
|
Mermelada |
1 |
2 |
|
Bálsamo |
2 |
3 |
|
Cápsulas |
10 |
6 |
|
Bebida energizante |
5 |
9 |
|
Extracto |
1 |
1 |
|
Jarabe |
2 |
2 |
|
Cerveza de coca |
1 |
1 |
|
Gel de coca y alcohol |
1 |
1 |
|
Licor de coca |
9 |
12 |
|
Vino con coca |
1 |
1 |
|
Aceite esencial de coca |
1 |
1 |
|
Frotación |
1 |
2 |
|
Tintura |
1 |
1 |
|
Spray aromatizador |
1 |
1 |
|
Ungüento de cloca |
13 |
37 |
|
Jabón de coca |
1 |
1 |
|
Parche de coca |
3 |
5 |
|
Bálsamo de labioos |
1 |
1 |
|
Total |
185 |
385 |
Tabla 9.36. Categorías de productos derivados de hoja de coca
(Fuente: Autor con datos de GFA GmbH CONSULTING GROUP, 2019)
Incidiendo en mayor detalle, la Tabla 9.37[379] presenta la formulación general y las indicaciones del fabricante de diversos preparados de hoja de coca, aunque las propiedades y efectos declarados por los fabricantes son subjetivas y deben tomarse con las debidas precauciones.
|
PREPARACIÓN |
FORMULACIÓN |
INDICACIONES SEGÚN FABRICANTE |
|
Pasta de dientes de coca. |
Hoja de coca sin alcaloides Versión para uso infantil aromatizada con esencias de fruta |
Previene las caries y preserva la salud de las encías. |
|
Chicle de coca.
|
Coca a veces añadiendo anís y manzanilla |
Acelera la digestión, anticoagulante, facilita el metabolismo de las grasas, los carbohidratos y del ácido úrico, quita el apetito y evita el cansancio. Tiene efecto laxante |
|
Crema dulce de coca |
Bolitas dulces |
Dulce tipo caramelo |
|
Mermelada de coca |
Mezcla de coca y otra fruta |
|
|
Vino de coca. |
Coca, alcohol, agua. Tiene 16% de grado alcohólico |
Tónico cardíaco que cura la depresión, la hipotensión, da tono a las cuerdas vocales y fortifica la laringe |
|
Extracto oftálmico de coca |
Producto multivitamínico |
Efectos coagulantes, elimina las manchas de la cara y refuerza el esmalte dental |
|
Jarabe de coca
|
Coca, miel y azúcar |
Estimula el sistema sanguíneo y muscular. Eficaz para el mal de altura, gastralgias, enteralgias, tifus, tuberculosis, cólicos, asma, neumonía y úlcera gástrica. En forma tópica sirve como desinfectante, cicatrizante y cauterizante, evita la gangrena y el tétano, quita los dolores de muelas y de estómago |
|
Jarabe hepático y renal de coca
|
Coca, alcachofa, haba, lino, palta (aguacate), castaña y verbena |
Normaliza la secreción biliar, reguila el funciona-miento de la melanina, elimina las manchas del rostro, es diurético y depurativo |
|
Jarabe digestivo de coca |
Coca, anís, paico y manzanilla |
Acelera la digestión, facilita el metabolismo, inhibe el hambre y la sed, evita el cansancio |
|
Jarabe para los pulmones y garganta |
Coca, wira-wira, cardosanto, eucalipto y limón |
Tónico para la laringe, regula el funcionamiento del tiroides, paratiroides y timo. Mejora el funcionamiento del aparato respiratorio. Tusífugo y expectorante |
|
Jarabe menstrual de coca
|
Coca, orégano, ruda, matico (Piper angustifolium), verbena y paico (Chenopodium ambrosoides) |
Facilita las menstruaciones, evitando y calmando los dolores, evita la formación de quistes, regulariza el período menstrual. Antidepresivo psíquico. Abortivo |
|
Jarabe purificante
|
Coca y zarzaparrilla (Smilax utilis) |
Purifica la sangre, aumenta la sudoración, excreta toxinas, evita el acné y los sabañones, enfermedades venéreas, diurético |
|
Colerífugo de coca |
Coca y otras 14 plantas medicinales |
Previene y cura el cólera, contrarresta los vómitos y diarreas |
|
Cocabetes |
Coca, lupino, zarzaparrilla y diente de león |
Mejora el funcionamiento hepático y pancreático |
|
Vesapen
|
Coca, bacarina (Baccheris genistelloides), diente de león, guairuro (Menisper-mum macalatum) y aceite de oliva |
Protector hepático, favorece la eliminación de cálculos biliares y renales y mejora el funcionamiento del páncreas |
|
Jarabe de coca contra la tos
|
Coca, wira-wira (Gapha-lium cheiranthifolium), car-dosanto (Argemone mexica-na), eucalipto y limón |
Tónico para la laringe, expectorante, regula el funcionamiento del tiroides, paratiroides y timo, eficaz contra el asma, sinusitis, amigdalitis, meningitis y resfriados. Mejora el funcionamiento del aparato respiratorio y la oxigenación de la sangre |
|
Extracto de coca |
Jugo concentrado de coca, contiene proteínas, carbohidratos, grasas vegetales, minerales y vitaminas |
Puede utilizarse como alimento o medicamento, se-gún las dosis empleadas. En dosis menores abre el apetito y produce sueño; en dosis mayores inhibe y regula la secreción hormonal y de enzimas, quita el apetito, el sueño y el cansancio y elimina el ácido úrico. Aumenta la irrigación sanguínea, regula el re-querimiento de oxígeno y tonifica los músculos, el sistema nervioso y la estructura celular, principal-mente del corazón |
|
Cocamiel |
Extracto de coca, miel y prehormonas |
Refuerza las capacidades físicas y el sistema inmunológico. Trata las úlceras duodenales |
|
Extracto de coca con tipa |
Coca, tipa (sangre de drago, Dracaena draco) |
Reduce los dolores menstruales y las hemorragias, homeostático, eficaz contra la gota, ciática, artritis y varices |
|
Jarabe de coca antialcohólico |
Coca, artemisa, cibus, burucuyá hediondo, cactus (Cactus opuntis) y limón |
Tratamiento del alcoholismo |
|
Cocaestet |
Coca, tipa, kinsa kuchu y tarwi |
Adelgazante, regula el apetito, purifica la sangre, tonifica los riñones y el sistema nervioso |
|
Pomada antitumoral de coca.
|
Coca, llantén, ruda, malva, eucalipto y nicotiana (Nicotiana glauca), |
Antiinflamatorio, eficaz contra hemorroides, ciática, reumatismo, varices, artritis, hematomas, quistes, tumores, parálisis y quemaduras |
|
Caramelos de coca para los nervios |
Coca, lechuga, cedrón (Lippia citrondora) y matico |
Antidepresivos y tranquilizantes
|
|
Jarabe de berro y coca
|
Esencias de coca y de berro, yodo, hierro, fosfato y sales minerales |
Antiescorbútico, tónico y digestivo. Eficaz contra el raquitismo, enfermedades de las vías urinarias, cálculos renales, bronquitis, tuberculosis e hipotiroidismo |
|
Champú de coca |
|
Elimina la caída del cabello y la caspa |
|
Papel de coca |
|
Pinturas, tarjetas de felicitación y artes gráficas |
Tabla 9.37. Preparados modernos de hoja de coca de varios fabricantes (Fuente: Calvani, 2007)
Como ejemplo de productos terapéuticos actuales basados en la hoja de coca, en la Tabla 9.38[380] se indican una serie de especialidades preparadas por un equipo de expertos químicos para la Empresa Nacional de la Coca, de Perú, (ENACO) con indicación de su correspondiente formulación y aplicación medicinal.
|
PREPARACIÓN |
FORMULACIÓN |
INDICACIONES |
|
Elixir de coca |
Extracto fluido de coca 10 ml Alcohol 70º 40 ml Jarabe simple 50 ml |
Restaurador físico Psicoestimulante Antidepresivo, anoréxigeno |
|
Colutorio de coca |
Extracto fluido de coca 20 ml Propilenglicol 30 ml Glicerol 30 ml Alcohol 70º 20 ml |
Antiséptico Anestésico Anti inflamatorio bucal |
|
Gotas odontálgicas de coca |
Extracto fluido de coca 40 ml Alcohol 70º 40 ml Esencia de clavo 20 ml |
Analgésico dental |
|
Cera dental de coca |
Extracto fluido de coca 6 g Esencia de clavo 4 g Mentol 2 g Cera de abeja c.s.p. 100 g |
Analgésico dental |
|
Pomada analgésica de coca |
Extracto fluido de coca 10 g Salicilato de metilo 8 g Mentol 4 g Eucaliptol 2 g Excipiente graso c.s.p. 100 g |
Anestésico tópico Analgésico muscular y articular |
|
Crema anestésica – analgésica de coca |
Extracto fluido de coca 10 g Salicilato de metilo 8 g Mentol 4 g Eucaliptol 2 g Excipiente no graso c.s.p. 100 g |
Anestésico tópico Analgésico muscular y articular |
|
Gargarismo de coca |
Extracto fluido de coca 10 ml Glicerina oficinal 20 ml Alcohol 70º 40 ml Mentol 0,1 g Melito simple 30 ml |
Antiséptico Anestésico Anti inflamatorio Halitosis |
|
Crema acaricida de coca |
Extracto fluido de coca 5 g Benzoato de bencilo 20 g Excipiente 75 g |
Escabiosis |
|
Jabón acaricida de coca |
Extracto fluido de coca 10 ml Benzoato de bencilo 20 ml Aceite de almendras 50 g Hidróxido sódico (d=1,16) 25 g |
Escabiosis |
|
Parche poroso de coca |
Extracto fluido de coca 10 ml Cera blanca 0,1 g Tela impermeable 6×9 cm |
Analgésico en el tratamiento local de dolores articulares y musculares. |
|
Jarabe de coca |
Extracto fluido de coca 10 ml Jarabe simple 88 ml Tintura de caramelo 2 ml Saborizante c.s. |
Restaurador físico Psicoestimulante, antidepresivo Anorexígeno.
|
Tabla 9.38. Preparados modernos de hoja de coca producidos por ENACO (Fuente: Yon de Prentice y Ruiz)
De la página web de ENACO se han obtenido los productos propios que se representan en la Figura 9.15[381], y cuya descripción se indica en la Tabla 9.39468.









Figura 9.15. Productos elaborados de ENACO (Fuente: Autor con datos de ENACO)
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PRODUCTO |
DESCRIPCIÓN |
|
Hoja de coca tipo Huanca |
Hoja de color verde pálido, delgada y frágil consistencia. Por sus características el tiempo de almacenamiento debe ser corto. Se produce en Ayacucho. Se consume allí y en Junin. Parte de su producción es exportada. |
|
Hoja de coca tipo Tingo |
Hoja pequeña, de intenso color, de sabor dulce. Se cultiva en cantidades reducidas en la costa norte del país. Su consumo se circunscribe exclusivamente a dicha zona. Se la llama también truxillense o de Trujillo. |
|
Hoja de coca tipo Tupac |
Hoja de mayor tamaño, de un color verde intenso y fuerte consistencia. Es ampliamente cultivada en los yungas de la región de Huanuco. Posee la mayor cantidad de alcaloides y es la que reúne mayores condiciones organolépticas (sabor, olor, color y consistencia). Su consumo tradicional se extiende a las regiones de Huanuco, Junin y Lima. |
|
Hoja de coca tipo Cuzco |
Proviene de La Convención, Calca y Paucartambo (Cuzco). Tiene buen sabor. Es la hoja preferida y la que más se vende. |
|
Hoja de coca picada |
Amplio uso en la medicina tradicional y en la elaboración de mates y bolsitas filtrantes. |
|
Polvo de coca atomizado |
Extracto en polvo de 100% soluble, libre de gluten y niveles de alcaloides no detectables. Se usa como complemento alimenticio añadida a jugos, batidos, frutos, sopas, postres o como bebida instantánea disuelta en agua fría o caliente. En al industria, se emplea para la elaboración de alimentos, bebidas, chocolates (disminuyendo el amargor del cacao) y otros productos. |
|
Hoja micro pulverizada |
Se usa como complemento alimenticio y nutritivo. En la industrial es empleada en producción de alimentos, pastelería, bebidas y piensos ganaderos y acuícolas. |
|
Concentrado de coca |
Extracto líquido de hoja de coca para uso en la industria alimentaria para saborizar bebidas energizantes, jugos, concentrados y otros. Nivel de alcaloides no detectable. |
|
Hoja natural en polvo |
Complemento alimenticio añadido a jugos, batidos, frutos, sopas y postres. |
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Kintu |
Bebida alcohólica obtenida por destilación de la hoja de coca, con 40° alcohólicos. |
|
Mate de coca |
Bolsita filtrante para infusión. Sin colorantes ni conservantes.. |
|
Mate de uña de gato/coca |
Bolsitas filtrantes con una combinación de la amazónica uña de gato y hojas de coca. Sin colorantes ni conservantes. |
|
Cocalyptuss |
Bolsitas filtrantes con una mezcla de coca, menta y eucalipto. Sin colorantes ni conservantes. |
Tabla 9.38. Catálogo de productos de ENECO (Fuente: Autor con datos de ENACO)
A los productos populares indicados en las mencionadas tablas se pueden sumar los siguientes:
Fabricado en Italia por la Sociedad Giovanni Buton S.P.A. El licor, de 36,5% de grado alcohólico, contiene coca de la que se ha eliminado la cocaína por destilación.
Aperitivo a base de aguardiente y coca. Se prepara con tres bolsitas de coca, tres cucharaditas de aguardiente, tres cucharadas de miel y tres tajadas de piña. Lo produce ENACO en Perú y se ofrece en algunos hoteles.
En cuanto al mate (infusión), el derivado más extendido, la coca puede ser el componente único o presentarse mezclada con otros ingredientes como manzanilla y anís, combinación denominada trimate. Se comercializa en Perú (Enaco), Bolivia (Coinca, Hansa, Enproalyva, Fimex, Sociedad Laboratorios Alfa) y Colombia (Nasa). Es una bebida muy popular.
La mayor parte de los derivados de hoja de la citada Tabla 9.37 son mezclas, con dosis desconocidas, de diferentes esencias extraídas de más de cincuenta plantas medicinales tradicionales, cuyas propiedades curativas se utilizan en la región andina por sí solas, sin unirlas a la coca, con lo que la adición de esta planta quizás persiga captar usuarios proclives a su utilización extensiva. La producción y venta de todos los productos descritos está autorizada por el Ministerio de Salud de Bolivia; se venden en farmacias y por la calle, pero ningún médico los receta. Sin embargo, la gente los compra puesto que son mucho más baratos que los medicamentos convencionales[382].
La cantidad de cocaína contenida en estos productos varía. Una selección de ellos fue analizada en 2008 por Corbeil y Casale[383] que encontraron valores comprendidos entre 0,00 y 0,65 μg/mg. La Tabla 9.40[384] muestra los resultados obtenidos.
|
PRODUCTO |
MATRIZ |
COCAÍNA (μg/mg) |
|
Ron Fernando Ron de coca |
Alcohol |
0,22 |
|
Licor Ajayu de coca Pachamama |
Alcohol |
No detectada |
|
Adelgazante |
Agua |
0,39 |
|
Anti diabético |
Agua |
0,15 |
|
Tos asma |
Agua |
0,29 |
|
Próstata |
Agua |
0,38 |
|
Parásitos |
Agua |
0,33 |
|
Úlceras |
Agua |
0,01 |
|
Tónico |
Agua |
0,26 |
|
Pomada natural de coca contra dolores reumáticos, musculares, varices u huesos |
Cera |
0,07 |
|
Pomada natural de coca para artritis y gota |
Cera |
0,10 |
|
Pomada natural de coca para hemorroides |
Cera |
0,04 |
|
Pomada de molle |
Cera |
0,01 |
|
Chicle Cocaplus |
Chicle |
0,01 |
|
Caramelos y elixir energizante de altura |
Caramelo |
0,003 |
|
Mate Windsor |
Mate |
0,59 |
|
Kokasana |
Mate |
0,46 |
|
Harina de coca |
Hoja natural |
0,65 |
|
Coca Premium |
Hoja natural |
0,59 |
Tabla 9.40. Contenido en cocaína de algunos productos seleccionados
(Fuente: Corbeil y Casale, 2008)
Del examen de la misma se deduce que el licor Licor Ajayu de coca Pachamama era el único que no contenía cocaína y que los productos más ricos en ella eran los compuestos por la propia hoja, bien en forma molida o de mate.
9.4. EFECTOS DE LA HOJA DE COCA EN LOS CONSUMIDORES
Los efectos de la hoja en los usuarios habituales son bien conocidos desde hace miles de años y de ahí la naturaleza casi mágica de la planta. Dichos efectos han sido investigados exhaustivamente en repetidas ocasiones efectuando encuestas entre la población indígena consumidora, siendo reportados los siguientes, que se presentan en mayor o menor grado, especialmente cuando la hoja se toma en acullico[385]:
En conclusión se puede decir que el acullico de hojas de coca ejerce un efecto estimulante sobre el sistema nervioso, tanto central como simpático, elevando la temperatura corporal, acelerando la respiración y el pulso y disminuyendo sensación de fatiga y el cansancio. Con ello se favorece el rendimiento en el trabajo físico y se elimina la sensación de hambre y de sueño. Además se aportan al organismo un significativo número de nutrientes esenciales. Sin embargo, dosis muy elevadas de la hoja pueden llegar a producir alucinaciones, delirio y congestión cerebral.
|
ALTITUD |
ACULLICO ENTRE LA POBLACIÓN ADULTA |
|
4.500 m 3.500 m 1.700 m 1.000 m Nivel del mar |
CASI UNIVERSAL 72 % 28%
29%
3% |
Tabla 9.41. Acullicadores en función de la altitud (Perú, 1977)
(Fuente: Hanna y Hornick, 1977. Modifcada)
El acullico en condiciones normales no parece modificar significativamente la conducta y la fisiología de los consumidores habituales, ya que no abandonan la ingestión de otros alimentos por coca cuando tienen acceso a ellos. Da la impresión, más bien, de que el uso de la hoja es parte intrínseca de la adaptación de los indígenas a la vida en la cordillera andina. De hecho, se ha constatado repetidamente el uso inocuo de la coca por éstos sin observarse en ellos cambios apreciables ni profundos, aunque parece existir una fuerte relación entre el uso generalizado de la coca y la altitud[386], como indican los resultados del muestreo realizado en el sur del Perú que se presenta en la Tabla 9.41, publicado en 1977[387]:
|
REGIÓN ECOLÓGICA Y ALTURA |
CONSUMIDORES (1) |
|
Costa (0 a 500 m) Yunga 1 (500 a 800 m) Yunga 2 (800 a 2.300 m) Quechua (2.300 a 3.500 m) Suni (3.500 a 4.000 m) Puna/Janca (más de 4.000 m) Selva alta (más de 400 m) Selva baja (menos de 400 m) |
7 % 25 % 25 % 37 % 64 % 50 % 22 % 10 % |
(1) Porcentaje respecto de la población mayor de 12 años de la región.
Tabla 9.42. Consumidores de hoja de coca en función de la altura (Perú, 2003)
(Fuente: Glave y Rosemberg, 2005. Modificada)
Años después, un nuevo muestreo llevado a cabo en todo el territorio del Perú en 2003 (Tabla 9.42475) constató que los resultados porcentuales variaban numéricamente poco respecto de los obtenidos en 1977 salvo, curiosamente, en las zonas más elevadas, y que la proporción de acullicadores crecía con la altitud. No obstante, este segundo muestreo incluía población joven que posiblemente no era acullicadora.
De acuerdo con la Figura 9.16[388], el consumo de coca y la altitud parecen estar relacionados. Representa el consumo de coca por habitante y por acullicador en los distintos departamentos peruanos en función de la altura media de éstos. La influencia de la altitud en el gasto de coca es más remarcable para los consumidores habituales.

Figura 9.16. Influencia de la altitud en el consumo de hoja de coca en Perú
(Fuente: García Remón, 1971)
|
REGIÓN ECOLÓGICA |
CONSUMIDORES NO ACULLICADORES |
ACULLICADORES |
TOTAL (1) |
|
Yungas Valles Cabecera de valle Altiplano Puna Llanos tropicales |
46 % 31 % 16 % 12 % 18 % 43 % |
45 % 57 % 77%
78%
73 % 20 % |
91 % 88 % 93 % 90%
91%
63 % |
(1) Porcentaje respecto de la población mayor de 14 años de la región.
Tabla 9.43. Consumidores de hoja de coca en función de la altitud (Bolivia, 1989)
(Fuente: Jordán et al, 1989. Modificada)
En Bolivia, en 1989, los porcentajes de consumidores son más altos que en el Perú, como queda reflejado en la Tabla 9.43[389][390].
Para entender la información que proporcionan estas tres tablas hay que tener en cuenta que la atmósfera se enrarece con la altura, modificándose apreciablemente algunas de las propiedades físicas que tienen gran incidencia en la vida humana. Algunos de estos cambios se muestran en la Tabla 9.44[391]; por ejemplo, puede advertirse que la presión barométrica a 3.500 m de altitud (altura igual o inferior a la que se encuentran importantes ciudades como Cuzco, La Paz o El Alto) es un 65% de la existente a nivel del mar o que la presión inspirada de oxígeno[392] también se reduce drásticamente respecto dicho nivel.
Los cambios físicos de la atmósfera con la altura influyen en las personas no aclimatadas. Por ejemplo, a partir de los 3.300 m, la baja concentración de oxígeno les produce una sensación de ahogo (soroche[393]) que, tradicionalmente, se cura con una infusión de hoja de coca. Además, y esto es más grave, el organismo reacciona ante esta carencia vital incrementando el número de glóbulos rojos en la sangre, lo que la hace más viscosa aumentando, por tanto, el riesgo de trombosis. En esta ocasión el consumo de coca también es bueno, ya que está demostrado desde hace tiempo que su uso habitual fluidifica la sangre[394].
|
ALTITUD (m) |
PRESIÓN (mm Hg) |
PRESIÓN RELATIVA (%) |
DENSIDAD (kg/m3) |
Pi O2 (1) (mm Hg) |
Pi O2 RELATIVA (%) |
|
0 500 1.000 1.500 2.000 2.500 3.000 3.500 4.000 |
760,0 716,0 674,2 634,3 596,4 560,3 526,0 493,4 462,5 |
100,0 94,2 88,7 83,5 78,5 73,7 69,2 64,9 60,9 |
1,22 1,17 1,11 1,06 1,01 0,96 0,91 0,87 0,82 |
149,3 131,4 115,1 100,3 87,0 |
100,0 88,0 77,1 67,2 58,3 |
(1) Pi O2: Presión inspirada de oxígeno.
Tabla 9.44. Propiedades físicas de la atmósfera en altitud (Fuente: Bravo y Sandoval, 1997)
Los cambios físicos de la atmósfera con la altura influyen en las personas no aclimatadas. Por ejemplo, a partir de los 3.300 m, la baja concentración de oxígeno les produce una sensación de ahogo (soroche482) que, tradicionalmente, se cura con una infusión de hoja de coca. Además, y esto es más grave, el organismo reacciona ante esta carencia vital incrementando el número de glóbulos rojos en la sangre, lo que la hace más viscosa aumentando, por tanto, el riesgo de trombosis. En esta ocasión el consumo de coca también es bueno, ya que está demostrado desde hace tiempo que su uso habitual fluidifica la sangre[395].
No obstante para algunos investigadores los datos de las tablas citadas no son concluyentes; unos alegan que el consumo crece con la proximidad a las plantaciones (¿cómo explicar entonces la elevada demanda de coca en la minera ciudad de Potosí, situada a 500 km de los cocales de La Paz?), mientras que otros consideran dicho consumo como una tradición cultural. En apoyo de esta última hipótesis se esgrime el hecho de que la coca se ha consumido y se consume en zonas litorales y en la Amazonía, a cotas altimétricas bajas, lo que parece indicar que el acullico se trata mas bien de un fenómeno no directamente ligado al estrés producido por la vida en las alturas, es decir, que no es una respuesta humana a una necesidad biológica[396]. No obstante, es evidente que el consumo de coca contribuye a mitigar los efectos de la altura en el organismo de manera que muchos de los mecanismos fisiológicos que permiten una mejor adaptación a la vida en la altura son potenciados por los alcaloides de la coca, que desempeñan el papel de restablecer el equilibrio distorsionado por la pobreza de oxígeno en la atmósfera. Por sus especiales características orgánicas y su patrón alimenticio, la población andina se beneficia físicamente, más que otras tipologías étnicas, de los efectos de la ingestión de coca en altura. Esta tercera hipótesis explica mejor que las otras dos los comportamientos y hechos históricos y actuales y, por tanto, parece ser la más cercana a la realidad.
9.5. ESTADÍSTICAS DE CONSUMO DE COCA EN BOLIVIA (2012)
De acuerdo con el Reglamento de Circulación y Comercialización de la Hoja de Coca boliviano, consumidor es la persona natural o jurídica, nacional o extranjera que demanda la hoja de coca en su estado natural para su uso personal.
En 2012 en Bolivia existían 3,5 millones de quechuas y aymaras que acullicaban la hoja o la tomaban en infusión. En el Perú, 4 millones de quechuas y aymaras y decenas de etnias amazónicas también lo hacían. En el norte de Argentina, cerca de 0,5 millones de personas, la mayoría kollas de origen campesino y también habitantes de las ciudades, consumían coca con regularidad. Finalmente, en Colombia, los que practicaban el acullico (denominado mambeo en el país) pueden llegar a 0,1 millón, repartidos entre guambianos y paeces. A mucha menor escala, en 1997 existían en el norte de Chile 10.000 personas que habitualmente consumían coca[397].
Investigaciones de Culver y Sanez (2020)486 demuestran que el consumo tradicional de la hoja de coca en Bolivia tuvo un ascenso sostenido desde el 2006 (17.325 t) hasta 2018 (21.915 t), tal como indica la Figura 9.17[398].

Figura 9.17. Consumo final de los hogares de la hoja de coca (Bolivia). Cifras en toneladas
(Fuente: Culver y Sanez, 2020. Modificada)
Por su parte, el Estudio Integral de la de la demanda legal de la hoja de coca en Bolivia, realizado por la Secretaría de Coordinación del Consejo Nacional de Lucha contra el Tráfico Ilícito de Hoja de Coca (CONALTID)[399] entre el 2008 y 2013 y financiado por la Unión Europea, tuvo por objetivo generar información de producción, comercialización y demanda para el uso, consumo legal de la hoja de coca en hogares, establecimientos económicos y comercio en fronteras, definiendo una línea de base para la implementación de un sistema de información integral de coca. Con él, el Estado boliviano pretendía:
cuantificar el dato verdadero de la demanda del uso y consumo legal de la hoja de coca en las prácticas sociales y culturales de la población boliviana y extranjera bajo formas tradicionales como el acullico, masticación, usos rituales y usos medicinales y también como materia prima para su industrialización, transformación, industrias farmacéuticas y otras acreditadas conforme a normativas vigentes en el país como de las Naciones Unidas en el marco de la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes, enmendada por el Protocolo de 1972 de Modificación.
El Estudio se basó en 16.000 detalladas encuestas, 12.000 en hogares, 36 en establecimientos económicos, 400 en comerciantes minorista, 300 en productores detallistas y 3.264 en otros, todas ellas realizadas para la ocasión. De acuerdo con sus resultados, la población consumidora de coca por año, según actividad económica, se muestra en la Tabla 9.45. En 2012 alcanzaba más de 3 millones de personas tras una serie de años en continuo ascenso. Teniendo en cuenta que la población boliviana, según el censo de dicho año era de 10.027.254 personas, los usuarios de la coca representaban el 30% de la misma.

Tabla 9.45. Población consumidora de coca por año, según actividad económica
(Fuente: CONALTID, 2013)
Agrupando actividades y descontando el colectivo de población económicamente inactiva y población desocupada, los resultados porcentuales del año 2012 de todos los consumidores de coca por actividad (2.002.950 personas) están representados en la Figura 9.18[400].

Figura 9.18. Porcentaje de consumidores de coca (excepto inactivos y desocupados) (Fuente: Autor)

Tabla 9.46. Población de consumidores de la hoja de coca por año, según área de residencia
(Fuente: CONALTID, 2013)
A la vista se destaca gráficamente lo ya mostrado numéricamente en la citada Tabla 9.45, que es el predominio de población usuaria dedicada a labores agropecuarias y caza.
Su reparto entre las áreas de residencia urbana y rural se indica en la Tabla 9.46, predominando ampliamente en la primera (67%).
Los datos de consumo, esta vez agrupados en cantidad de hoja de coca gastada por año, según actividad económica, expresados en toneladas, se representan en la Tabla 9.47. La no coincidencia en el orden con los grupos que aglutinan más personas (ver Tabla 9.45) se debe al diferente consumo unitario per cápita. En 2012, dividiendo los datos de ambas tablas se obtienen los consumos unitarios en kg/persona·año que se muestran en la Tabla 9.48.
Como era de esperar, los grupos más consumidores son aquellos que realizan ejercicio físico o necesitan despejar el sueño (mineros, construcción, transporte, etc.) Destaca el valor del grupo Q, cuya elevadísima cuantía no se explica; parece claramente un error por lo que sobresale del resto de consumos salvo que sea un colectivo que entregue coca a otros computando como consumo propio.
Las personas que usan coca la emplean fundamentalmente para acullicar (pijcheo), pero también como medicina (Tabla 9.49). Los usos rituales, en acontecimientos sociales y otros son mucho menos habituales. Destaca el elevado número de personas que no sabe/no responde (30%).

Tabla 9.47. Cantidad de uso y consumo de la hoja de coca por año, según actividad económica
(Fuente: CONALTID, 2013)
Tabla 9.48. Consumos unitarios per cápita (Fuente: Autor)

Tabla 9.49. Número de consumidores de la hoja de coca por año, según uso y consumo
(Fuente: CONALTID, 2013)

Tabla 9.50. Cantidad de demanda legal de la hoja de coca por año, según tipo de uso y consumo (t)
(Fuente: CONALTID, 2013)
Las mismas cuestiones, presentadas en forma de peso hoja de coca consumida (en toneladas) se muestra en la Tabla 9.50. Cruzando ambas tablas se obtienen los consumos per cápita para los mismos ítems, expresados en kg/persona·año de hoja de coca. Para el año 2012 los resultados figuran en la Tabla 9.51. El peso del acullico es sobresaliente, influyendo en gran medida en el valor medio de todos los grupos.

Tabla 9.51. Consumos unitarios per cápita (Fuente: Autor)

Tabla 9.52. Distribución porcentual de consumidores por año, según los efectos del acullico
(Fuente: CONALTID, 2013)

Tabla 9.53. Cantidad de uso y consumo de la hoja de hoja de coca por año, según sector (t)
(Fuente: CONALTID, 2013)
Puesto que el acullico es el uso predominante entre la población, la Encuesta preguntó acerca las sensaciones percibidas mientras se pijchea o después, resultando las respuestas que se muestran en la Tabla 9.52, expresadas porcentualmente.
Todos los consumos citados anteriormente se deben considerar acogidos al concepto hogar. Ampliando el espectro a otros ámbitos, la Tabla 9.53 muestra las cantidades de coca empleadas, además, en establecimientos económicos y en comercios en fronteras considerando las existencias no consumidas. Son consumos pequeños que, en 2012 apenas representaron el 9% del total.
|
CONSUMIDORES |
NÚMERO |
CONSUMO |
CONSUMO PER CÁPITA (kg/persona·año) |
||
|
Nº |
% |
PESO (t) |
% |
||
|
Hombres |
1.527.139 |
49,5 |
14.975,69 |
78,2 |
9,80 |
|
Mujeres |
1.555.325 |
50,5 |
4.162,61 |
21,8 |
2,67 |
|
Total |
3.082.464 |
100,0 |
10.138,30 |
100,0 |
6,20 |
Tabla 9.54. Consumo de coca por sexo (Fuente: Autor)
El Estudio Integral de la de la demanda legal de la hoja de coca en Bolivia incluye muchos otros cuadros estadísticos que no se reproducen. En muchos se hace distingo entre los consumos de hombre y mujer. En conjunto, son muy prolijas. Como valores representativos se presentan los de la Tabla 9.54[401] que corresponden a 2012. En ella se aprecia que, aunque el número de mujeres acullicadoras supera ligeramente al de los hombres, en cantidad de hoja consumida les siguen muy a la zaga.
9.6. ESTADÍSTICAS DE CONSUMO DE COCA EN PERÚ (2013)
El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) del Perú realizó en 2013 la Encuesta Nacional de Hogares sobre Consumo de la Hoja de Coca 2013, en cumplimiento del convenio suscrito con la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (DEVIDA). Fruto de la misma fue la publicación en 2015 del Análisis de los Resultados de la Encuesta de Hogares sobre Demanda de la Hoja de Coca 2013[402], que proporciona información al público en general respecto a las principales características de la demanda de hoja con fines tradicionales a nivel nacional.
La encuesta tuvo como objeto determinar la cantidad de hoja de coca que demandaba anualmente la población para su uso en forma natural (chacchado o acullico, rituales tradicionales, mate doméstico, medicina tradicional u otros usos tradicionales) e industrial, a través de diversos productos derivados, con el propósito de conocer la demanda nacional de hoja de coca destinada al uso lícito.
La muestra fue de 8.193 viviendas, ubicadas en 753 conglomerados urbanos previamente seleccionados distribuidos por todo el país.
Los resultados de la Encuesta muestran que la población representada, de 12 o más años de edad, sumaba 24.088.746 personas, de las cuales 3.464.681 demandaban hoja de coca para consumo tradicional, lo que equivalía al 14,4% de la población estudiada a nivel nacional. La mayor parte de la población demandante residía en la Sierra (68,5%), seguido de Lima Metropolitana y Callao (15,0%), la Selva (8,4%) y, en última instancia, el Resto Costa (8,1%). El 55,5% de la demanda se concentraba en el área urbana y el restante 44,5% en el área rural (Tabla 9.55).
La Tabla 9.56 muestra la distribución de la demanda por hoja de coca para uso tradicional, según sexo y edad. De ella se deduce que el 51,8% de las personas que demandaban la hoja de coca

Tabla 9.55. Población demandante y no demandante de hoja de coca, según región natural y área geográfica
(Fuente: INEI, 2015)

Tabla 9.56. Población demandante y no demandante de hoja de coca, según sexo y rango de edad (Fuente: INEI, 2015)

Tabla 9.57. Población demandante y no demandante de hoja de coca según origen de antepasados e idioma
(Fuente: INEI, 2015)

Tabla 9.58. Población demandante y no demandante de hoja de coca según nivel educativo (Fuente: INEI, 2015)

Tabla 9.59. Población demandante de hoja de coca según formas de adquisición y uso posterior
(Fuente: INEI, 2015)
eran hombres, por un 48,2% de mujeres. El 42,5% de la población demandante se concentraba entre 30 y 49 años de edad. El 15,5% de la población demandante era menor de 30 años.
La distribución de la población demandante de hoja de coca, según origen de sus antepasados e idioma se indica en la Tabla 9.57. La población de origen quechua representa el 54% de la demanda nacional, seguida de la población de origen mestizo (33,5%) y, en menor proporción, la de origen aymara (8,7%).
Respecto del nivel de educación, el 10,7% de la población demandante no tenía nivel educativo, el 35,3% poseía educación primaria (concluida o no) y el 32.4% alcanzó nivel de instrucción secundaria (concluida o no). Los demandantes de hoja de coca con estudios no universitarios (concluidos o no) representaban el 10,5% del total de la demanda nacional, mientras que quienes cursaban estudios universitarios (concluidos o no) sumaban el 9,9%. Finalmente la población demandante con estudios de postgrado representaba el 1,0% del total. (Tabla 9.58).
En la Tabla 9.59 se presentan los motivos por los cuales se demandaba hoja de coca, resaltando para chacchar (acullicar) (43,1%), para invitar a peones y jornaleros (31,6%) y para curación de síntomas y malestares (27,8%). El 97,3% compró la hoja de coca y solo el 4,3% la obtuvo de cosecha propia en su chacra.
El análisis de la frecuencia de adquisición de la hoja de coca se muestra en la Tabla 9.60. En ella se aprecia que, a nivel nacional, el 69,2% de las veces la adquisición de la hoja de coca se realizaba dos veces por año, tres veces por año, cuatro veces por año o anualmente.

Tabla 9.60. Población demandante de hoja de coca según frecuencia de adquisición
(Fuente: INEI, 2015)
En cuanto a la demanda por sector económico, la Tabla 9.61 demuestra que la población demandante se concentraba en los sectores agricultura/ganadería (40,6%), seguido de comercio/restaurantes y hoteles (20,8%) y manufactura/construcción (13,8%).

Tabla 9.61. Población demandante de hoja de coca según sector económico
(Fuente: INEI, 2015)
La Tabla 9.62 indica la distribución de la demanda de hoja de coca según categoría ocupacional, apreciándose que el 50,4% de los demandantes eran trabajadores independientes.

Tabla 9.62. Población demandante de hoja de coca según categoría ocupacional (Fuente: INEI, 2015)

Tabla 9.63. Población demandante de hoja de coca según lugar de compra
(Fuente: INEI, 2015)
La Encuesta también caracterizó a los demandantes según los lugares de compra. La Tabla
9.63 muestra que los lugares preferidos eran las bodegas, seguidos por el mercado al por menor (48,9%), la feria (27,3%) y ambulantes (16,5%). En cuanto al número de personas que adquirieron hoja de coca en los lugares indicados por la citada tabla y los volúmenes comprados, discriminados por población rural y urbana, se muestran en los seis gráficos de la Figura 9.19, expresados en porcentajes. Al respecto puede señalarse que:






FERIA ENACO
Figura 9.19. Personas que compraron hoja de coca y volumen de adquisición, según área geográfica
(Fuente: Autor con datos del INEI, 2015)
La anterior encuesta sobre el consumo tradicional de hoja de coca fue realizada, igualmente, por el INEI en 2003 y sus principales resultados publicados en 2004[403]. Los datos adquiridos en el estudio de 2013 respecto del anterior de 2003 difieren en lo siguiente:
Entre las recomendaciones que hacía el estudio de 2013, se entresacan las siguientes:
10. EFECTOS DEL CONSUMO DE HOJA DE COCA EN EL ORGANISMO
10.1. INTRODUCCIÓN
Las cualidades del acullico de la hoja de coca han sido estudiadas y caracterizadas a partir de numerosas encuestas realizadas a la población consumidora. Sin embargo, a pesar de haberse investigado repetidamente, algunos de los procesos químicos y farmacológicos que explican estas acciones benéficas no se conocen suficientemente bien.
Subjetivamente, los nativos consumidores afirman que la coca mitiga el hambre, reduce la fatiga y produce calor corporal, y su creencia es tan fuerte que rehúsan realizar el trabajo habitual sin acullicar previamente coca e incrementan el consumo de la misma en época fría. Estas opiniones condujeron en los años setenta del siglo pasado a las primeras experiencias científicas llevadas a cabo sobre el rol que juega la coca en el esfuerzo físico las cuales fueron continuadas en años posteriores.
Las pruebas pioneras fueron llevadas a cabo por Hanna, primero solo y posteriormente en colaboración con Hornick[404][405] y consistieron en someter a un grupo de indígenas de las alturas andinas a una serie de esfuerzos físicos controlados, antes y después de acullicar coca. Los resultados que obtuvo indican que la ingestión oral de coca daba lugar a:
Sin embargo, tras la publicación de estos resultados se demostró que las pruebas físicas tomadas como referencia no representaban suficientemente bien la naturaleza ni la intensidad de los esfuerzos realizados cotidianamente por los indígenas andinos, y que los evaluadores tan sólo habían estudiado el efecto de la cocaína y no del resto de los alcaloides que contenía la hoja de coca ni de sus metabolitos. Por ello, los resultados obtenidos fueron cuestionados por la comunidad científica.
Posteriores pruebas médicas llevadas a cabo por Hanna, tomando esta vez cuidadosamente como base las actividades físicas típicas del altiplano, han demostrado que el acullico podría ayudar en el trabajo conservando las calorías del organismo, lo que permitiría al coquero efectuar un esfuerzo mucho más prolongado, en lugar de acelerar su consumo calórico y la correspondiente productividad a corto plazo. Esto sería consecuente con el hecho de que, en individuos propensos a la hipoglucemia[406], como son los indígenas andinos, el acullico facilita el mantenimiento de niveles normales de glucosa en sangre durante largos periodos de tiempo[407].
Muy interesantes son también los estudios de Bolton, Burchard y Paly y colaboradores[408], llevados a cabo en estos mismos años setenta del siglo XX, acerca de la presencia de cocaína en el organismo y del metabolismo de los productos del acullico de hoja de coca.
Veinte años después, el Instituto Boliviano de Biología de Altura (IBBA) de La Paz (Bolivia), en colaboración con el CNRS y el LPE de Lyon (Francia), llevaron a cabo una serie de investigaciones, publicadas entre 1996 y 1997 y en 2008, que condujeron a mejorar en profundidad el conocimiento del papel de la hoja de coca en el organismo humano. Los trabajos, efectuados por un numeroso plantel multidisciplinar de médicos e investigadores, han corroborado que el acullico de coca tiene efectos fisiológicos favorables, entre los que se cuentan:
Lo que es evidente es que a medida que las investigaciones progresan, cobran más credibilidad las persistentes sensaciones subjetivas de los acullicadores de las poblaciones de las alturas andinas. Bolton[409] resumió acertadamente esta cuestión afirmando que, aunque la creencia de que el uso de la coca es pernicioso para los indígenas está muy difundida entre la población no indígena andina y también entre los habitantes de las naciones del mundo occidental que sufren el azote de la cocaína, el acullico de la coca puede no ser más dañino que tomar café. Profética también resultó su aseveración en 1976 de que la evidencia científica contra el coqueo (en oposición al uso de la cocaína) era débil en el mejor de los casos, mientras que las pruebas a favor de las propiedades positivas del uso de la coca estaban aumentando, lo que continua ocurriendo en la actualidad.
Como prueba de esta afirmación, seguidamente se presentan los resultados obtenidos en las investigaciones llevadas a cabo por los equipos técnicos franco-bolivianos pertenecientes al IBBA-CNRS-LPE-ORSTOM en el territorio andino de Bolivia durante los años 1996-1997 y 2008, complementados por otros recientes. Dichas investigaciones, siempre apoyadas por trabajo de campo, se centran en el efecto del acullico en diversos parámetros fisiológicos y, aunque dejan cuestiones importantes sin aclarar, aportan información de calidad que contribuye a mejorar el conocimiento y la comprensión de las consecuencias del acullico de la coca. Se incluye también un comentario sobre el uso de la coca para paliar los efectos del mal de altura.
Debido a la importancia que tiene el tipo de alimentación en el desarrollo y en las distintas funciones del organismo, antes de tratar específicamente de los efectos de la coca en el mismo, se comentará brevemente el patrón alimenticio de la población residente en las alturas andinas y la influencia que el consumo de coca tiene sobre el apetito y la propia ingesta de alimentos.
Sin embargo, debe tenerse en cuenta que los positivos efectos de la coca en los nativos andinos no se evidencian, al menos con tanta intensidad, en otras etnias poco o nada acostumbradas al uso de la hoja de coca. Según manifestación personal de la doctora Ana
Prejigueiro, experta en medicina natural y homeopatía, de Vigo (España), basada en su experiencia en el tratamiento de exdrogadictos con metadona, hay razas que tienen propensión a metabolizar ciertas sustancias de forma distinta que otras. Por ejemplo, los magrebíes toleran mucho menos los tratamientos con la citada metadona que los eslavos. Otras razas, por el mero hecho de haber practicado una costumbre (comer algún alimento, por ejemplo) han desarrollado un mejor metabolismo que otra que no lo ha hecho. Tal puede ser el caso de los andinos con la coca y de los europeos, a los que afecta menos: es, por tanto, una cuestión epigenética y del fenotipo metabolizador.
10.2. CARACTERIZACIÓN DE LA DIETA ANDINA E INFLUENCIA QUE LA COCA TIENE
SOBRE ELLA
Las noticias sobre la influencia de la coca en el apetito, tanto provenientes de la época colonial como de los resultados de encuestas recientes, indican que una buena parte de los consumidores habituales de hoja de coca afirma que su uso lo mitiga[410]. Para comprobar dicho extremo y estudiar los patrones alimenticios de los indígenas andinos bolivianos, Luján, investigador del IBBA, llevó a cabo una experiencia en la que se analizaron en detalle dichas cuestiones, estableciendo dos grupos de estudio correspondientes a acullicadores y no acullicadores[411].
En lo que respecta a la tipología de la alimentación, los resultados obtenidos tras el muestreo de dos comunidades rurales indígenas se muestran en la Tabla 10.1.
|
TIPO DE NUTRIENTE |
ACULLICADORES |
NO ACULLICADORES |
|
Carbohidratos Proteínas Grasas |
84,5 % 9,5 % 6,0 % |
83,0 % 10,5 % 6,5 % |
Tabla 10.1. Composición porcentual de los nutrientes ingeridos por acullicadores y no acullicadores (Fuente: Autor con datos de Carter y Mamani, 1986)
A la vista de los mismos se deduce que el patrón alimenticio de ambos grupos de estudio era similar, caracterizándose por un elevado predomino de los carbohidratos en detrimento de proteínas y grasas. Este patrón alimenticio se apartaba notablemente de las recomendaciones de la FAO (Organización de la Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) sobre el particular, que son una ingesta de hidratos de carbono comprendidos entre el 55 y el 65%, de proteínas entre el 12 y el 15% y de grasas entre el 30 y el 35%, aunque estos porcentajes varíaban entre individuos. Comparando ambos patrones se aprecia que en la dieta andina boliviana tan sólo la ingestión de proteínas era adecuada, mientras que el porcentaje de carbohidratos superaba ampliamente lo recomendado en detrimento de las grasas. Estos resultados eran similares a los obtenidos previamente por Picón–Reátegui en sus estudios sobre las dietas de los indígenas andinos peruanos500.
Los tipos de alimentos ingeridos por acullicadores y no acullicadores apenas diferían, así como tampoco el número de tomas diarias. Efectivamente, el estudio comprobaba que la dieta era monótona, con un claro predominio de carbohidratos (papa, chuño, pan) y de algunas verduras (zanahoria, cebolla, haba, arveja), siendo similar en los dos grupos de estudio. Este patrón alimenticio de los campesinos andinos era consecuencia de su bajo poder económico, de las limitadas posibilidades de cultivo que ofrecía el altiplano y de la reducida oferta de productos que intercambiaban con las comunidades vecinas.
En cuanto a la ingesta de calorías, la investigación de Luján mostró que era la única diferencia significativa entre los dos grupos estudiados, siendo mayor el consumo calórico en los acullicadores.
La presunta mitigación del apetito ha sido estudiada por Carter y Mamani[412], demostrando que esta sensación se producía sobre todo en individuos que no podían disponer de comida de forma inmediata y la sustituían por hoja de coca, saciando con ella su apetito. Por tanto, no era cierta.
En conclusión, los datos disponibles de Perú y Bolivia indican que la dieta de las poblaciones andinas residentes en altura tenía una elevada componente de hidratos de carbono y sugieren que el consumo de coca no influía sobre su composición ni tampoco sobre la frecuencia de la ingesta diaria de alimentos. La coca, por tanto, no era sustitutiva de la comida, ni mitigaba el hambre salvo en aquellos casos en los que era el único alimento disponible.
10.3. EFECTOS DEL ACULLICO SOBRE LA RESPIRACIÓN
Es bien conocido que los indígenas de las poblaciones de altura tienen una función respiratoria distinta de la de los indígenas que viven a nivel del mar. Sin embargo, hasta los últimos años de la década de los 90 del siglo pasado, no se ha estudiado el efecto del consumo habitual de coca en aquellos, a pesar de la asociación de la hoja con la vida humana en las grandes alturas.
En una investigación del IBBA de La Paz, llevado a cabo por Villena y colaboradores[413], se encuentran algunas claves para comprender el fenómeno, aunque el conocimiento que proporciona es considerado incipiente por sus autores.
Como es normal en este tipo de pruebas, se compararon los resultados en dos colectivos, uno de acullicadores y otro de no acullicadores. Tras las pruebas realizadas, fueron constatadas las siguientes circunstancias.
La medida de las características pulmonares de acullicadores y no acullicadores sugiere que el hábito de consumir coca no producía cambios anatómicos estructurales ni funcionales en la elasticidad torácico-pulmonar.
Por el contrario, el hecho de que los resultados revelasen en el grupo de acullicadores una disminución significativa de la resistencia dinámica tanto inspiratoria como espiratoria después del coqueo, evidenciaba la acción broncodilatadora de la coca.
Las pruebas de inhalación de mezclas hipóxicas e hiperóxicas503 pusieron de manifiesto que los consumidores de coca aumentaron o disminuyeron su ventilación en forma más evidente que los no consumidores. Las respuestas ventilatorias fueron significativamente mayores a los 60 minutos de finalizar el acullico.
La saturación de oxígeno fue similar en ambos grupos e independiente del coqueo.
La frecuencia del pulso en los consumidores de coca, antes del acullico, fue notoriamente menor (8%) que la de los no consumidores; sin embargo, después del coqueo, la frecuencia del pulso de aquellos tuvo un notable incremento (11%) llegando a superar a la de los no consumidores.
Los resultados muestran, por tanto, una acción efectiva del consumo de coca sobre la respuesta ventilatoria de consumidores habituales. Esta acción puede explicarse por el hecho conocido de que la cocaína presente en la sangre de los acullicadores, en concentraciones relativamente pequeñas pero farmacológicamente activas, potenciaba y prolongaba el efecto de la adrenalina.

En conclusión, quedaba demostrado que el coqueo tenía un efecto estimulador sobre los centros respiratorios, los cuales respondían en mayor proporción a los estímulos hiperoxia e hipoxia. El efecto agudo del consumo de hojas de coca se evidenciaba por el aumento de la respuesta ventilatoria a ambos estímulos después del acullico.
10.4. COCA Y HEMATOLOGÍA
Desde hace tiempo se conoce que la frecuencia de trombosis es más baja en los nativos andinos que viven a gran altura que en las personas nacidas y residentes a nivel del mar. Este hecho tradicionalmente se ha achacado a la altura y a factores genéticos. Puesto que en la población indígena andina el consumo de coca era muy frecuente, Rodríguez y colaboradores505, del IBBA,
504 SCHULZ, O.E. IV. 134. Erythroxylaceae. En ENGLER, A. (Ed.) Das … Pág. 86.
505
RODRÍGUEZ, A.; GUILLON, L.; CHAVEZ, M. “Uso de la hoja de coca y hematología”. En VILLENA, M.; SAUVAIN, M. (Eds.) Usos de la hoja de coca y salud pública. La Paz. 1997. Págs. 78-82.
realizaron una investigación encaminada a comprobar si esta práctica podía explicar la menor incidencia de la trombosis.
Por otro lado, se sabe que el consumo de coca aumenta la tolerancia al ejercicio físico. Como la hemoglobina contenida en los glóbulos rojos de la sangre transporta el oxígeno, y el consumo de este gas se incrementa con el esfuerzo, Rodriguez y su equipo investigaron adicionalmente si la ingesta de hoja de coca influía en la concentración de hemoglobina.
Las pruebas se efectuaron a dos grupos de nativos, acullicadores y no acullicadores, cuyos parámetros sanguíneos eran similares. Los resultados, mostraron que, en los acullicadores, el consumo de coca provocaba una menor agregación de las plaquetas, lo que podría explicar, al menos en parte, la menor incidencia de trombosis en los nativos de altura en comparación con los nativos de nivel del mar.
En ese mismo colectivo, el consumo de coca ocasionó un incremento de la concentración de hemoglobina[414] y del hematocrito507, lo que significa una mayor masa sanguínea disponible en el organismo y, por tanto, un aumento de la capacidad de transporte de oxígeno a los tejidos y una mayor tolerancia al esfuerzo.
10.5. EFECTO DEL ACULLICO EN LA RESPUESTA HORMONAL Y METABÓLICA DURANTE EJERCICIO QUE SE INCREMENTA HASTA EL MÁXIMO TOLERABLE
Spielvogel y colaboradores[415] del IBBA, CNRS y LPE realizaron un estudio para examinar los efectos del acullico en la respuesta hormonal y metabólica durante un ejercicio físico que se incrementaba hasta el agotamiento del individuo. Para ello se compararon los resultados de dos grupos de nativos del altiplano, uno de acullicadores y otro de no acullicadores.
Los resultados obtenidos indican que los efectos beneficiosos del acullico en la tolerancia al ejercicio, que frecuentemente eran citados por los consumidores habituales de hoja de coca, no estaban relacionados ni con una mayor capacidad para realizar ejercicios máximos ni con una mayor eficiencia del trabajo físico. Sin embargo, durante el ejercicio incremental, el acullico ocasionó una mayor disponibilidad de ácidos grasos libres, lo que podría ser beneficioso para ejercicios submáximos prolongados.
10.6. EFECTO DE LA COCA EN EL VOLUMEN DE SANGRE Y EN LA REGULACIÓN
CARDIOVASCULAR EN DESCANSO Y DURANTE EL EJERCICIO SUBMÁXIMO
Como consecuencia de los resultados anteriores, Spielvogel y su equipo científico del IBBA, CNRS y LPE[416] llevaron a cabo una nueva experiencia, esta vez estudiando el comportamiento hematológico y cardiovascular de acullicadores y no acullicadores de dos pequeñas comunidades rurales andinas, en descanso y durante un ejercicio submáximo (70% del consumo máximo de oxígeno) de una hora de duración, comparando los resultados obtenidos para detectar las diferencias. Los parámetros fisiológicos eran similares en los dos grupos en el momento de iniciar la prueba. De la investigación se dedujo lo siguiente.
Los efectos vasculares de la coca estaban relacionados con la cantidad de cocaína contenida en la sangre, lo cual ya era conocido. McKeever y su equipo[417], estudiando el comportamiento de caballos, habían llegado previamente a una conclusión similar comprobando que una dosis de 0,1 mg/kg de cocaína no modificaba ni el pulso ni la tensión arterial de los animales en reposo, mientras que 0,5 mg/kg ocasionaba un incremento significativo de ambas.
En descanso, el acullico ocasionaba en los consumidores un incremento del ritmo cardiaco (27%), del valor hematocrito (4%), de la concentración de hemoglobina (5%) y de la concentración de norepinefrina[418] en el plasma (79%). Al mismo tiempo producía una reducción del volumen de sangre (4%) y de plasma (9%).
Durante el ejercicio submáximo, los consumidores de coca experimentaron un mayor ritmo cardiaco y más elevada presión arterial que los no consumidores. Los cambios de volumen de la sangre y del plasma inducidos por el ejercicio se amortiguaban de manera similar a como ha sido observado después de la deshidratación producida por pérdida de sangre, por el uso de diuréticos o por la deshidratación por calor. El mecanismo por el cual el empleo de la coca producía esta amortiguación no se conoce suficientemente pero podría deberse a un reducido índice de sudoración, ya que el acullico incrementaba la diuresis en los consumidores crónicos de coca.
En conclusión, el estudio de Spielvogel y colaboradores proporciona evidencias de una significativa influencia del acullico de hojas de coca en el equilibrio del fluido sanguíneo y en el régimen cardiovascular de los consumidores crónicos de coca, tanto en descanso como durante el ejercicio submáximo. Posteriores experimentos de los mismos autores mostraron que en los consumidores no habituales de coca, el acullico reducían las alteraciones del fluido sanguíneo y aumentaban la respuesta del corazón con el ejercicio, en línea con lo observado en los acullicadores crónicos.
10.7. EFECTO DEL ACULLICO EN LOS NO CONSUMIDORES CRÓNICOS DE HOJA DE COCA EN LA RESPUESTA HORMONAL Y METABÓLICA AL EJERCICIO
Favier y su grupo de trabajo[419] del IBBA, CNRS y LPE estudiaron en 1996 esta cuestión; a tal efecto, un grupo de personas fue sometido a dos pruebas físicas, una consumiendo coca y la otra masticando goma de mascar sin azúcar.
Después de medir y analizar hormonas, metabolitos y diversos parámetros cardiovasculares, la comparación de los resultados de las pruebas concluyó que mientras que el acullico podía afectar al equilibrio de la glucosa en el organismo durante el ejercicio, ninguno de los datos fisiológicos analizados sugería que el uso esporádico de coca en consumidores no habituales podía aumentar la tolerancia al ejercicio. Esta conclusión refleja el hecho apreciado en distintos testimonios de usuarios de coca según los cuales los efectos de la hoja eran generalmente mucho menos apreciables en los consumidores circunstanciales que en los habituales.
10.8. EFECTO DEL ACULLICO EN LAS HORMONAS REGULADORAS DE LOS PARÁMETROS CARDIOVASCULARES Y DE LA HOMEOSTASIS DEL FLUIDO SANGUÍNEO EN DESCANSO Y EN EJERCICIO SUBMÁXIMO
En un trabajo ligeramente posterior al anteriormente citado, Favier y colaboradores[420][421] del IBBA, CNRS y LPE repitieron, con ligeras modificaciones, la investigación de Spielvogel y su equipo sobre las alteraciones de los parámetros cardiovasculares buscando su relación con las hormonas responsables del equilibrio de dichos parámetros y del fluido sanguíneo. A tal fin volvieron a trabajar con dos grupos de voluntarios, uno de no consumidores al que se suministró goma de mascar convencional y otro de consumidores habituales de coca. Las pruebas se hicieron en reposo y durante una hora de ejercicio submáximo (al 75% del consumo máximo de oxígeno).

Los resultados de las investigaciones sobre el primer grupo, en reposo, mostraron que tras mascar la goma no hubo cambios reseñables en el estatus hematológico, cardiovascular ni hormonal, excepto un incremento (40%) de la norepinefrina del plasma. Por el contrario, los acullicadores presentaron disminución del volumen sanguíneo (4%), del plasma (7%) y de ANP[422] en el plasma (15%) e incremento de la concentración de hemoglobina (4%), de hematocrito (4%), del número de glóbulos rojos (6%), de potasio (8%), de proteínas (5%), de norepinefrina (80%) y de la presión arterial (7%), sin que el ritmo cardiaco variara.
Los cambios inducidos por el ejercicio en el volumen del plasma y de la sangre se atenuaron con el acullico, mientras que el incremento del ritmo cardiaco fue significativamente mayor en los consumidores de coca que en los no consumidores. El valor de la presión arterial fue similar en ambos grupos. No se apreciaron cambios en las hormonas reguladoras del fluido sanguíneo durante el ejercicio, posiblemente debido a un descenso de la circulación de la sangre en los riñones. La retención de fluido durante el ejercicio después de acullicar se debía probablemente a una disminución de la trasferencia de calor a través de la piel, lo que era un factor favorable en condiciones ambientales frías; esto podría explicar por qué consumían coca las poblaciones de las alturas andinas, sometidas a bajas temperaturas durante el trabajo.
10.9. EFECTO DEL ACULLICO EN LA TOLERANCIA A LA GLUCOSA
Tras las investigaciones de Luján y Picón-Reátegui en Bolivia y Perú respectivamente, se ha constatado que los hidratos de carbono constituyen una parte fundamental de la dieta (84%) de las poblaciones indígenas que viven en altura. Además, consumen hoja de coca para soportar las duras condiciones de trabajo o ambientales a las que se ven sometidas. Se establece de esta forma una relación entre la glucosa y la coca impuesta por la naturaleza y contrastada por experiencias recientes.
Efectivamente, las investigaciones de Bolton[423] dieron por resultado que el acullico de coca contribuía al equilibrio de la glucosa en el organismo. Por su parte Burchard[424], poco después, llegó a la conclusión de que la coca protegía contra las alteraciones del metabolismo de los hidratos de carbono.
Para estudiar el efecto del acullico en la tolerancia a la glucosa Galarza y sus colaboradores[425] del IBBA y del Instituto Francés de Investigación Científica para el Desarrollo en Cooperación (ORSTOM) acometieron investigaciones sobre dos grupos de campesinos aymaras, uno de consumidores de coca y el otro de no consumidores.
Desde Pasteur es conocido que la baja presión de oxígeno en los organismos que viven a grandes alturas afecta a su metabolismo, siendo la glucosa intra glóbulo rojo una de las sustancias más afectadas. En este juego de influencias, está comprobado que los organismos que habitan en un medio con niveles normales de oxígeno (normóxico) presentan un menor consumo de glucosa comparados con los que viven en un medio con déficit de oxígeno (hipóxico). Por otro lado, la alimentación de las personas que viven a gran altura es rica en azúcares que satisfacen una mayor demanda de glucosa que el entorno provoca, y a este mecanismo de mayor demanda y mayor oferta se suma el efecto regulador de la coca.
Las pruebas realizadas por Bolton, posteriormente actualizadas por Galarza y su equipo, confirman que, en caso de hipoglucemia, los niveles de glucosa se normalizan después de insalivar hojas de coca. Galarza también ha corroborado las investigaciones de Burchard, que comprobó que los alcaloides y otros metabolitos de la coca regulaban la liberación y/o acción de la insulina, inhibiendo su efecto hipoglucemiante y permitiendo, de ese modo, una mejor biodisponibilidad de la glucosa en el organismo para su mejor metabolismo frente a un entorno de hipoxia hipobárica que conllevaba muchas veces a situaciones de hipoglucemia.
Los consumidores de coca, en las grandes alturas, no presentan hipoglucemia y este aspecto repercute en la mejor respuesta a las condiciones ambientes de la altura.
Un estudio posterior sobre este particular fue realizado por Casikary y colaboradores en 2010. Para ello reunieron un grupo de diez personas que, a 2.700 m de altitud, efectuaron una serie de ejercicios en bicicleta estática acullicando coca, mientras que un segundo grupo de control, de cuatro personas, realizaba los mismos ejercicios sin consumir coca. Los investigadores encontraron que apenas hubo diferencias en la saturación de oxígeno, presión sanguínea y valor del pulso cardiaco entre los componentes de los dos grupos, pero se detectó una respuesta hiperglucémica al acullico de coca durante todo el experimento que condujo al aumento de la glucosa. Los investigadores llegaron a la conclusión de que la ingestión de los alcaloides de la coca bloqueaba la oxidación de la glucosa a nivel de piruvato deshidrogenasa lo que ocasionaba la acumulación de glucosa y de piruvato[426]. Bajo la influencia de la coca, el organismo utilizaba la oxidación de los ácidos grasos para conseguir la energía que requerían los ejercicios. Casikary y su equipo llegaron a la conclusión de que estos cambios bioquímicos mejorarían el rendimiento físico a gran altitud y que los efectos beneficiosos podrían sentirse durante un prolongado período de actividad física. El experimento duró 2,5 horas. Quizás si se hubiera alargado más los efectos habrían sido más evidentes. Es posible que los efectos beneficiosos de acullicar hojas de coca puedan deberse a los flavonoides que contiene y no a causa de la liberación de cocaína. Opinaban los investigadores que la cantidad liberada de este alcaloide era extremadamente pequeña y, por ello, improbable que produjera efectos fisiológicos. Por ello recomendaban profundizar en el estudio de los flavonoides y repetir el experimento con un grupo más numeroso de personas y durante más tiempo[427].
10.10. EFECTO DE LA COCA EN LA RESPUESTA GLUCÉMICA DE PERSONAS SIN ANTECEDENTE PATOLÓGICO METABÓLICO
Tres años después, en 2013, Hurtado, Cartagena y Erostegui521 plantearon en Bolivia una nueva investigación cuyo objetivo era evaluar el efecto de la hoja de coca sobre la glucemia postprandial[428], y determinar específicamente la glucemia capilar[429] por la toma de mate de coca y la masticación de hojas de coca, tanto en la población estudiada como en el grupo control.
La razón de este estudio hay que buscarla en el tratamiento de la diabetes mellitus crónica, síndrome que comprendía un grupo de trastornos metabólicos que compartían el fenotipo de la hiperglucemia por defectos en la acción de la insulina, causaba el deterioro severo o terminal de diferentes órganos. Los costos del control de la diabetes eran elevados, tanto económicos como en la calidad de vida de los pacientes, por lo que se justificaba la búsqueda de alternativas naturales y con menores precios que contribuyeran a mejorar su control. Como, por otra parte, en estudios previos realizados por Bolton y Buchard sobre la ingestión de alimentos, que ya se han comentado, dichos autores llegaban a la conclusión de que la coca estabilizaba los niveles de glucosa en la sangre entre las poblaciones que, en su alimentación, dependían en gran medida de los carbohidratos, la coca podía ser esa sustancia natural con la que mejorar a los enfermos que padeciesesn la citada diabetes.
A tal fin plantearon un estudio experimental de tipo ensayo clínico de campo para el cual eligieron 90 voluntarios de la Escuela Militar de Sargentos del Ejército de la ciudad de Cochabamba (Bolivia). Todos ellos cumplían unos requerimientos físicos y médicos determinados y no eran sospechosos de padecer infecciones agudas. Con ellos configuraron tres grupos de 30 personas cada uno. Respetando su costumbre personal y/o preferencia del consumo de hoja de coca previo al estudio, se reunió el grupo de acullicadores habituales. Luego, se efectuó un sorteo aleatorio entre las personas restantes para los grupos de mate de hoja de coca y, el grupo de control.
Posteriormente se siguieron las siguientes etapas:
-Tercera etapa: Los integrantes del grupo mate tomaron una infusión de 5 g de hoja de coca en 500 cm3 de agua dividida en dos tomas por un intervalo de 30 minutos posterior a la toma de glucosa. Los del grupo acullico tomaron 5 g de hoja de coca durante las dos horas posteriores a la toma de glucosa. Las personas del grupo de control durante la prueba de tolerancia oral a la glucosa no tomaron nada.
Una vez realizadas las pruebas se llegó a los siguientes resultados:
Vistos estos resultados, los autores recomendaron ampliar el estudio en personas que acostumbraban a consumir hoja de coca diariamente, monitorizar los cambios en la glucemia tras el consumo a largo plazo y evaluar este efecto en diferentes dosis. Tras él sus resultados, previsiblemente, se podrían aplicar a la población enferma de diabetes mellitus mejorando su estado añadiendo coca a su dieta en determinadas dosis diarias o semanales. Además recomendaban estudiar el efecto de la ecgonina aislada, de los otros alcaloides y de sus metabolitos aislados en relación con el metabolismo de la glucemia.
Como conclusión de su estudio, los autores destacaban que la hoja de coca (Erythroxylum coca) reducía la glucemia postprandial en sujetos sanos, siendo estadísticamente significativa en las dos formas de consumo (mate y acullico) en comparación que el grupo control.
Cinco años después, en 2018, Cuevas presentó su Tesis de Grado[430] basada en un estudio realizado en 2016 a un grupo de 305 voluntarios de la población de Coroico (Bolivia), de edad comprendida entre 18 y 88 años (media 46,6 años), de naturaleza muy heterogénea. Su distribución por edades se muestra en la Figura 10.3[431], y estaba compuesta por 166 varones (54%) y 139 mujeres (46%). La población analizada cumplió dos criterios de inclusión: ser mayor de edad y residente en Coroico y uno de exclusión, tener diagnosticado padecer cáncer. En el capítulo 9.5 ya se ha comentado la caracterización socio económica del colectivo considerado y a él se remite para mayor información.
Figura 10.3. Distribución de edad de población analizada (Fuente: Autor con datos de Cuevas, 2018)
El objetivo general era determinar la frecuencia del consumo de hoja de coca natural mediante masticación según variables socio-demográficas y analizar los contenidos de azúcar en sangre mediante pequeñas punciones en un dedo (glicemia capilar). Estas pruebas, de alguna forma, daban continuidad parcial a las investigaciones de Hurtado, Cartagena y Erostegui de 2013.
Los 305 voluntarios fueron sometidos a la Encuesta de enfermedades no transmisibles. Las muestras de sangre se analizaron con glucómetro calibrado y tiras reactivas. Los resultados ofrecen información comparativa sobre la glucemia en consumidores y no consumidores de hoja de coca en sus distintos modos de empleo, aunque la precisión de los resultados posiblemente podría haberse mejorado analizando la sangre en laboratorio.
Cabe señalar que Coroico es un pueblecito situado en la provincia de Nor Yungas, a 96 km de La Paz. Ubicado a una altitud de 1.782 msnm, constituye un centro importante de cultivo de coca desde la época incaica. Su población, por tanto, está acostumbrada a consumirla. De hecho, de los 305 encuestados, 217 (71%) la tomaban mientras que 88 no lo hacían. La forma de usarla se muestra en la Tabla 10.2526.
|
FORMA DE CONSUMIR COCA |
Nº |
% |
|
Solo acullico Mate procesado (bolsita) Mate natural (hojas) Acullico y mate procesado Acullico y mate natural |
156 13 12 9 27 |
72 6 5 4 13 |
|
Total |
217 |
100 |
Tabla 10.2. Forma de consumo de hoja de coca (Fuente: Autor con datos de Cuevas, 2018)
|
ANTECEDENTES DE DIABETES |
SI |
NO |
NO SABE |
TOTAL |
||||
|
Nº |
% |
Nº |
% |
Nº |
% |
Nº |
% |
|
|
Familiar |
45 |
15 |
229 |
75 |
31 |
10 |
305 |
100 |
|
Personal |
21 |
7 |
284 |
93 |
— |
— |
305 |
100 |
Tabla 10.3. Antecedentes familiares personales de diabetes (Fuente: Autor con datos de Cuevas, 2018)
|
ANTECEDENTE PERSONAL DE HIPERGLUCEMIA |
|
CONSUMO DE COCA |
|
|||
|
SI |
% |
NO |
% |
TOTAL |
% |
|
|
Si No No sabe/no recuerda |
15 12 80 |
7 56 37 |
5 47 36 |
6 53 41 |
20 169 116 |
7 55 38 |
|
Total |
217 |
100 |
88 |
100 |
305 |
100 |
Tabla 10.4. Antecedentes personales de hiperglucemia en consumidores y no consumidores de hoja de coca (Fuente: Autor con datos de Cuevas, 2018)

Figura 10.4. Distribución de los valores de glicemia capilar (Fuente: Cuevas, 2018. Modificada)
De los 305 encuestados, sólo 21 (7%) tenía antecedentes de diabetes, mientras que 284 (93%) no la habían padecido. A nivel familiar, los porcentajes anteriores varían aunque hay que considerar un elevado número de respuestas que no sabe (Tabla 10.3)[432].
En cuanto a antecedentes personales de hiperglucemia, sólo 20 (7%) dijeron haberla tenido, mientras que 169 (55%) sabían que no y 116 (38%) no sabían o no recordaban. Esta información, cruzada con el consumo personal de hoja de coca se muestra en la Tabla 10.4[433]. En ella se aprecia que la indefinición es tan elevada que pocas consecuencias objetivas pueden obtenerse. Ciñéndose a los resultados concretos, los porcentajes muestran valores similares en los consumidores y no consumidores.
Los resultados de las pruebas en relación con el valor glucémico se indican en la Figura 10.4[434]. El valor mínimo de glicemia fue 39 mg/dl, el máximo de 459 mg/dl, siendo el valor promedio de 99,77 mg/dl, con una mediana de 95 mg/dl y la moda de 98 mg/dl. El número de personas con valor glucémico inferior a la media fue de 192 (63%) mientras que 113 (37%) lo superaron.
|
VALOR GLUCÉMICO |
|
CONSUMO DE COCA |
|
|||
|
SI |
% |
NO |
% |
TOTAL |
% |
|
|
Normal Elevado |
198 19 |
91 9 |
80 8 |
91 9 |
178 28 |
91 9 |
|
Total |
217 |
100 |
88 |
100 |
305 |
100 |
Tabla 10.5. Valores glucémicos en consumidores y no
consumidores de hoja de coca (Fuente: Autor con datos de Cuevas, 2018)
A los efectos de normalidad del valor glucémico, el valor considerado límite fue de 100 mg/dl en la muestra tomada en ayunas y 140 mg/dl si la persona no se encontraba en ayunas. Estos valores son utilizados a nivel internacional, aunque diversos estudios indican que los valores para la glicemia en personas que habitan a grandes alturas tienden a ser ligeramente menores que aquellos cuantificados a nivel del mar. La Tabla 10.5[435] muestra los resultados obtenidos considerando el criterio citado. En la misma se aprecia que tanto los consumidores de hoja de coca como en los no consumidores, la mayoría de ellos (91% en ambos casos) presentó una glicemia capilar por debajo de los límites considerados como elevado.
Finalmente, en 2019, Huaracha y Zapana[436] publicaron un estudio que tenía por objetivo comparar el efecto hipoglucemiante del tratamiento con infusión de coca (Erythroxylum coca) y eucalipto (Eucalyptus globulus) en diabetes Mellitus tipo II (DM2)[437], en ratas wistar. Mediante este estudio los autores querían conocer si el consumo de infusiones de coca y eucalipto se podía utilizar como un posible tratamiento alternativo frente a la DM2, ya que los costos del control de la diabetes eran elevados. Con ello se pretendía mejorar la calidad de vida de las personas que padecían esta enfermedad pues tanto coca como eucalipto eran productos abundantes en la región de Puno y se podían aprovechar para uso medicinal.
El trabajo de investigación se efectuó a una altitud de 3.827 msnm, en la citada ciudad de Puno, en el Bioterio de la Facultad de Ciencias de la Salud, de la Universidad Nacional del Altiplano.
Para llevar a cabo el experimento se emplearon 20 ratas wistar (Rattus norvegicus), de ambos sexos, 44 a 122 días de edad y un peso medio de 120 g que habían sido criadas y mantenidas en el Bioterio de la Universidad Católica Santa María de Arequipa y adquiridas y adaptadas al ambiente andino en la Universidad Nacional del Altiplano. Los animales fueron divididos en cinco grupos: control, eucalipto, coca, eucalipto más coca y coca más eucalipto convencional.
Los objetivos que los autores se plantearon alcanzar en su investigación fueron tres:
El primer paso de la investigación fue determinar la concentración de glucosa basal en las ratas. Posteriormente, se indujo diabetes en ellas mediante la administración de una inyección de aloxano al 5% en una dosis de 100 mg/kg. Trascurridas 72 horas, se comprobó la existencia de hiperglucemia mediante analítica y se les suministró una dosis inyectada de infusión de coca y eucalipto de las siguientes características:
La glucosa en sangre se determinó a los 15 y 30 minutos de suministrar las citadas dosis a las ratas. El efecto hipoglucemiante de la infusión de coca y eucalipto se determinó tras suministrar a las ratas 1 ml por vía oral.
|
ANÁLISIS DE GLUCOSA |
|
CONTENIDO EN GLUCOSA (mg/dl) |
|
||
|
GRUPO CONTROL |
GRUPO COCA |
GRUPO EUCALIPTO |
GRUPO COCA EUCALIPTO |
GRUPO COCA EUCAL. CONV. |
|
|
Glucemia basal |
93,50 |
94,25 |
95,00 |
94,00 |
94,25 |
|
Inducción con aloxano |
184,50 |
186,25 |
185,50 |
186,25 |
186,00 |
|
Glucemia 15 minutos |
170,25 |
154,25 |
156,50 |
145,50 |
145,00 |
|
Glucemia 30 minutos |
157,75 |
104,50 |
101,00 |
96,00 |
100,75 |
|
Gl. 30/Gl. 15 (%) |
7,34 |
32,25 |
35,34 |
34,02 |
30,51 |
|
Efecto hipoglucémico |
— |
106,75 |
126,25 |
97,25 |
105,75 |
Tabla 10.6. Resultados analíticos de la investigación
(Fuente: Autor con datos de Huaracha y Zapana, 2019)
La Tabla 10.6 y la Figura 10.5 muestran los resultados obtenidos.
En las concentraciones de glucosa basal se observó que no existían diferencias significativas entre los distintos grupos, conservando los valores referenciales. La concentración media de glucosa en todos ellos varió de 93,50 mg/dl a 95,00 mg/dl.
La inyección de aloxano indujo el desarrollo de hiperglicemia. A las 72 horas, en los cinco grupos la concentración de glucosa basal había alcanzado notables valores comprendidos entre 184,50 mg/dl y 186,25 mg/dl.
Suministradas las dosis de infusiones de coca y eucalipto, a los 15 minutos las ratas de todos los grupos ensayados redujeron la glucemia a valores comprendidos entre 145,00 mg/dl y 156,50 mg/dl, con un valor medio de 150,31 mg/dl, lo que supuso una reducción del 11,7% respecto del valor glucémico del grupo control.

A los 30 minutos, disminuyó el contenido de glucosa en la sangre de las ratas tratadas, variando entre 96,00 mg/dl y 104,50 mg/dl, con un valor medio de 100,56 mg/dl, es decir, un 36,25% menor que el del grupo control.
La reducción del valor glucémico entre estos dos intervalos de tiempo (15 y 30 minutos después de someter los animales a las dosis) varió entre el 30,51% y el 35,34%, porcentajes muy superiores al 7,34% alcanzado en el grupo control.
En resumen, los resultados muestran que el efecto hipoglucémico de las infusiones de coca y de eucalipto es significativo en un plazo de 15 a 30 minutos después de haber sido suministradas. En la investigación de Huaracha y Zapana la mayor reducción porcentual se obtuvo tras inyectar infusión de eucalipto (35,34%) y la menor, con coca y eucalipto convencional (30,51%). Los mejores resultados glucémicos absolutos se lograron tras la aplicación del tratamiento con coca y eucalipto (96,00 mg/dl)
En cuanto a los resultados sobre el efecto hipoglucemiante de la infusión de coca y eucalipto tomadas por vía oral (1ml de tratamiento), cabe señalar que se obtuvieron concentraciones de glucosa comprendidas entre 97,25 mg/dl y 126,25 mg/dl. El tratamiento más efectivo fue el de hoja de coca más eucalipto, aunque todos proporcionaron un efecto hipoglucémico significativo.
10.11. EFECTO DEL ACULLICO EN EL CONSUMO DE OXÍGENO, LA EFICIENCIA EN EL TRABAJO Y LA RESISTENCIA DURANTE UN ESFUERZO SUBMÁXIMO PROLONGADO
En 2008 el IBBA[438] acometió un estudio para evaluar el efecto del acullico en la capacidad física de los consumidores habituales de coca. Para ello reunieron un grupo de 22 personas sanas del altiplano boliviano, 14 de los cuales no consumían coca más de tres veces al año (grupo no consumidores NC) y 8 acullicaban 3-4 veces por semana (grupo consumidores C). La experiencia consistió en someter a ambos grupos a dos pruebas, una de esfuerzo controlado progresivo hasta el máximo y otra de esfuerzo submáximo prolongado a una carga de trabajo de 60-70% de la carga máxima alcanzada en la primera prueba. Los participantes fueron controlados midiéndoseles el consumo máximo de oxígeno y parámetros relacionados, y algunas variables bioquímicas (lactato, adrenalina, noradrenalina, glucosa, insulina y ácidos grasos libres). El grupo de consumidores realizó ambas pruebas después de haber acullicado coca durante una hora previa.

Los resultados fueron los siguientes:
Los resultados anteriores indican que:
· No podían realizar un trabajo más intenso que los no acullicadores.
· Podían tolerar mejor el esfuerzo prolongado como demuestra el consumo de oxígeno estable.
534
SAFARI-AFRIKA. Erythroxylum novogranatense – Kolumbianischer Kokastrauch http://www.safari–afrika.de/Pflanzenwelt/Straucher/Acalyphahispida/Wunderstrauch/Erythroxylum_novogranatense/erythroxylum_novogranatense.html. Consultada el 3 de enero de 2019.
10.12. COCA Y MAL DE ALTURA
El mal de altura, mal de montaña, soroche o apunamiento, técnicamente denominado Mal Agudo de Montaña (MAM), se debe a la falta de adaptación del organismo a la hipoxia (falta de oxígeno) ocasionada por la altitud. La presión atmosférica disminuye con la altitud lo que afecta a la biodisponibilidad del oxígeno, ya que los alvéolos pulmonares no son capaces de transportar la misma cantidad de oxígeno a la sangre que ante una situación de mayor presión. El MAM fue definido en 1991 en la reunión sobre hipoxia celebrada en Lake Louise (Canadá), como un síndrome caracterizado por la presencia de cefaleas, en una persona no aclimatada, que accede a una altitud de más de 2.500 metros y siempre que concurra además al menos uno de los siguientes síntomas: anorexia, náuseas o vómitos, insomnio, mareos, laxitud o fatiga. El momento de aparición es variable. Puede ocurrir entre las 6 y 10 horas de la ascensión, pero puede darse apenas alcanzada determinada altitud.
En realidad las consecuencias del mal de altura pueden ser más amplias, con mareos, náuseas y vómitos, dolor de cabeza, falta de apetito, agotamiento físico, nerviosismo, trastornos del sueño, elevación del ritmo cardiaco y, en los casos más graves, edema pulmonar y edema cerebral que pueden ser potencialmente letales. Los síntomas normalmente desaparecen cuando se desciende a cotas más bajas.
Para conocer si se padece MAM en la reunión de Lake Louise se estableció una escala fácil de emplear que se ha reproducido en la Figura 10.7[439].
El MAM no sólo afecta a los escaladores que intentan superar las cumbres por encima de los 2.500 m. Los viajeros que, sin estar acostumbrados a vivir a gran altitud, visitan países como Bolivia, Perú, Ecuador o Colombia, muchos de cuyos atractivos turísticos se encuentran por encima de 2.500 m, suelen sentir en mayor o menor medida los trastornos ocasionados por el MAM.
En estos países la hoja de coca es uno de los productos más empleados para mitigar este mal, posiblemente como consecuencia de que el 73% de los turistas que viajan a zonas de gran altitud se informan de la prevención del MAM en fuentes no profesionales, menos del 50% lo hace de un profesional de la salud y solo el 16% emplea una estarategia preventiva eficaz. El remedio no profesional más difundido consiste en la ingestión de mate de coca o las propias hojas. Los toman el 63% de los viajeros que quieren prevenir el MAM, mientras que el 17% toma acetozalamida, un medicamento de eficacia probada contra el soroche. De hecho, el uso de la coca es frecuentemente recomendado por la industria turística local y por el boca a boca de los viajeros que visitaban los Andes. Es interesante destacar que los viajeros que declararon el uso de coca eran los más proclives a reportar síntomas del MAM.

Figura 10.7. Escala de Lake Louise para autodiagnóstico de MAM (Fuente: Anónimo)

536
CLIPARTXTRAS. Coca leaves drawing. https://clipartxtras.com/download/ca68e9fbe2de7b74b2a214f0dc8c8731ae2a86cb.html. Consultada el 3 de enero de 2019.
A medida que se incrementa la altitud lo hace el porcentaje de la población que usa la coca. Por ejemplo, se sabe que en Bolivia el 75% de la población que vive por encima de 4.000 m de altitud acullica coca, aunque sólo el 20% lo hace a 2.400 m y nada más que el 3% la toma a nivel del mar.
Un estudio realizado en 2012 por Conway y colaboradores con 136 turistas angloparlantes que visitaron Machu Picchu, el lago Titicaca y La Paz, en Perú y Bolivia, mostró que:
· El 55% tomó mate de coca.
· El 22% acullicó hojas de coca.
· El 23% tomó mate y acullicó.
· El 42% fue para prevenir el MAM.
· El 22% lo hizo para tratar los síntomas del MAM.
· El 36% no usó coca en relación con el MAM.
· El 51% no notó ningún efecto de la coca.
· El 30% experimentó efectos positivos como mejora en el estado de ánimo y sensación de energía.
· El 19% experimentó efectos secundarios como nauseas, dolor abdominal, bajo estado de ánimo o labios ardientes.
No se detectó evidencia de haber adquirido dependencia de la coca.
Los autores del estudio se mostraron sorprendidos del elevado número de personas que habían consumido coca, mucho más del esperado, lo que atribuyeron a que el mate de coca y la propia hoja eran fácilmente accesibles, a veces como obsequio en los hoteles y en los restaurantes y siempre en los puestos callejeros. Las dosis tomadas por los usuarios no se pudieron conocer pero como la mitad no sintieron efecto alguno posiblemente tomaron una cantidad insuficiente.
Conway y colaboradores reconocían las deficiencias técnicas de su muestreo y del hecho que los propios sujetos eran los que describían sus sensaciones, que bien pudieron deberse a otros estimulantes, como el alcohol o el café. Eran conscientes de los datos médicos existentes apuntaban a una no explicada diferencia entre los efectos entre los acullicadores habituales y los consumidores esporádicos, en los que parecía existir una respuesta mixta fisiológica y metabólica. En conclusión, los autores destacaban que su estudio había mostrado que una elevada proporción de viajeros tomaba coca, que a pesar de la abundante publicidad sobre la misma solo una minoría conocía sus componentes activos (cocaína) y que únicamente la mitad de los usuarios experimentaron algún efecto reseñable, positivo o negativo.
Para finalizar, comentar un hecho curioso. La Guía práctica de la Wilderness medicine Society para la prevención y tratamiento del MAM, en su versión de 2014 incluía la coca entre otras opciones para la prevención del soroche. Sin embargo, comentaba que dada la falta de pruebas e investigación sobre este producto, nunca debía sustituir otros tratamientos con eficacia probada537.
537
(1) AMO, D. Enfermería en el mal de altura. Trabajo Fin de Grado. Universidad Autónoma de Madrid. 2016-2017; (2) ANÓNIMO. Guía: mal de altitud o mal de montaña …; (3) BIONDICH, A.S.; JOSLIN, J.D. “Coca: high altitude remedy of the ancient incas”. Wilderness & Environmental Medicine. Nº 26. 2015. Págs.
567-571; (4) CONWAY, R.; EVANS, I.; WEERAMAN, D. “Assessing Travelers’ Knowledge and Use of Coca
10.13. HARINA DE COCA Y ALCALOIDES
La harina de coca es el polvo resultante de la molienda de las hojas de coca. Es áspera al tacto, de color verde, y contiene todas sustancias de las hojas. Se consume por vía oral, lo que permite aprovechar mejor los elementos nutritivos de la hoja de coca que cuando se practica el acullico, donde se desecha un bolo con el residuo que queda de las hojas tras su tratamiento en el interior de la cavidad bucal. Aunque los estudios de Penny y colaboradores de 2009 dejan pocas dudas acerca del valor nutricional de la coca en su globalidad, la harina de coca sigue siendo considerada por muchas personas como un alimento de características notables ingerido en forma de polvo o añadido a otros productos.
En 2006, Losa y colaboradores538, conscientes del incremento del consumo de harina de coca y de las informaciones sobre sus propiedades, no siempre claras y precisas, decidieron hacer un primer estudio psicofisiológico y toxicológico utilizando dicha harina en cuatro voluntarios, dos hombres y dos mujeres.
Al inicio del estudio su orina carecía de metabolitos de cocaína (benzoilecgonina) y los controles fisiológicos básicos (presión arterial, pulso, respiración y diámetro de la pupila) se encontraban dentro de los límites normales, lo mismo que los niveles de ansiedad y de apetencia cocaínica. El pH de la orina de todos los voluntarios antes de comenzar la prueba fue inferior a 7. Como referencia se eligieron dos varones, en tratamiento por adicción a cocaína, que ingerían desde hacía más de tres meses, 5 g diarios de harina de coca en cápsulas.
El control de acidez-alcalinidad en líquidos tomó como referencia los siguientes valores:
Los voluntarios tomaron las siguientes dosis de harina de coca:
El grupo de control tomó:
Los resultados fueron los siguientes:
for Altitude Sickness”. Wilderness & Environmental Medicine. Vol. 23. Nº 4. 2012. Págs. 373-374; (5) LUKS, A.M.; McINTOSH, S.E.; GRISSOM, C.K.; AUERBACH, P.S.; RODWAY, G.W.; SCHOENE, R.B.; ZAFREN, K., HACKETT, P.H. “Wilderness medical society practice guidelines for the prevention and treatment of acute altitude illness: 2014 update”. Wilderness & Environmental Medicine. Vol. 25. Nº 4. 2014. Págs. 4-14; (6) SALINAS-PIÉLAGO, J. “Revisión sobre el uso del mate de hoja de coca en la prevención del mal agudo de montaña”. Revista de Neuropsiquiatría. Vol. 79. Nº 3. 2016. Págs. 166-168; (7) WIKIPEDIA. Mal de montaña.
https://es.wikipedia.org/wiki/Mal_de_monta%C3%B1a. Consultada el 10 de diciembre de 2018.
538
LLOSA, T.; CHANG-FUNG, E.; FLORES, E.; DONGO, E.; LUNA, S.; LLOSA, L.M. “Primer estudio psicofisiológico y toxicológico de la harina de coca. Coca médica. Año 1. Nº 1. 2006.
· Nº1: 31.142 ng/ml de benzoilecgonina pH: 4,0
· Nº2: 27.100 ng/ml de benzoilecgonina pH: 7,5
· Nº3: 6.003 ng/ml de benzoilecgonina pH: 5,0
· Nº4: 7.769 ng/ml de benzoilecgonina pH: 5,0
· Nº5: 1.200 ng/ml de benzoilecgonina pH: 6,0
· Nº6: 3.675 ng/ml de benzoilecgonina pH: 5,0
Los controles fisiológicos y psicométricos se mantuvieron dentro de límites normales.
Las conclusiones que destacó el grupo investigador fueron las siguientes:
Los investigadores opinaban que su estudio podía tener aplicaciones prácticas según las necesidades. Si la persona deseaba absorber los nutrientes de la harina sin absorber mucha cocaína, debería tomar la harina con agua fría o tomarla en cápsulas. Si deseaba más los efectos estimulantes que los nutritivos, deberían ingerir la harina con alguna sustancia alcalina o hervirla durante 3 a 5 minutos en agua caliente.
Por ejemplo, para el tratamiento de la osteoporosis no sería necesario usar sustancias alcalinas pero para disminuir el estrés laboral, mejorar la concentración o el rendimiento académico y deportivo, si.
En cualquier caso cualquier uso médico debería ser consultado a un especialista en medicina debido a los problemas que la harina de coca podía ocasionar a las personas con tensión arterial muy alta, con glaucoma o embarazadas.
Desconocían el efecto en los niños y estaban realizando estudios al respecto, pero en caso de que fuera posible la toma de harina de coca, recomendarían que se tomase sin llipta y en cápsulas, para que no se liberase demasiada cocaína.
Finalmente los autores reconocían que el estudio era preliminar, aunque altamente significativo, y recomendaban repetir los experimentos controlando la composición sanguínea de los voluntarios.
10.14. MATE DE COCA Y COCAÍNA
Valga como introducción a este capitulo la descripción general del mate de coca marca Dellise fabricado en Perú por la Empresa Nacional de la Coca (ENACO)[440]. Está elaborado con hoja de coca finamente pulverizada y envasada en papel filtro termosellable. Es un producto natural que conserva todas las propiedades de la hoja de coca, su único ingrediente. También hay disponible en el mercado presentaciones: coca-manzanilla, coca-manzanilla-anis (trimate), coca-hierba luisa, coca-boldo-muña, coca-anís y coca-uña de gato, con atributos y propiedades funcionales particulares.
La concentración de cocaína en la hoja de coca en las bolsitas es de 0,11 mg a 2,93 mg según tipo de coca. Es un producto que, según sus partidarios, da bienestar general al tener propiedades óptimas para el proceso digestivo; como fuente energética y dietética recomiendan su uso diario. Entre sus principales propiedades se citan:
Sabiendo ya las cualidades del producto industrial actual, se comenta brevemente su historia y relación con la cocaína. En 1983 comenzó a venderse en Perú el mate de coca fabricado por la Empresa Nacional de la Coca (ENACO) bajo el nombre Salud Inca[441]. Los vendedores proclamaban que el producto había sido liberado de cocacína pero diversos investigadores encontraron que no era así. Efectivamente, poco después, en 1986, Siegel y colaboradores[442] analizaron bolsas de mate de las marcas Health Inca Tea y Mate de Coca encontrando la cocaína que se muestra en la Tabla 10.7.
|
CONCEPTO |
HEALTH INCA TEA |
MATE DE COCA |
|
Materia vegetal |
E. novogranatense var. novogranatense Inga feulli (árbol a cuya sombra crece la coca) |
E. novogranatense var. novogranatense E. coca var. coca |
|
Cocaína |
4,8 mg/bolsita de 1 g |
5,7 mg/bolsita de 1 g |
|
Descocainización |
NO |
NO |
Tabla 10.7. Características de las bolsitas de mate de coca (Fuente: Autor con datos de Siegel et al, 1986)
La coca no estaba descocainizada pese a que la etiqueta de Health Inca Tea informaba de que sí lo estaba. La mayor parte de la cocaína presente en las hojas podía ser extraída de las hojas mediante una simple infusión. Cuando los consumidores siguieron las instrucciones indicadas en las bolsitas para preparar el mate, y bebían dos tazas al día, ingerían menos cocaína que un cocainómano que tomara una sola dosis intranasal. Los exámenes a 36 bebedores de mate confirmaron los efectos ligeramente estimulantes, la mejora del estado de ánimo y el incremente del valor del pulso. Los autores comentaban que una persona que bebió ¡80! mates de coca presentó durante dos horas taquicardia, sudoración y elevada tensión sanguínea. Detectaron benzoilecgonina en la orina de algunos bebedores de mate por lo que advertían que estas personas darían positivo en el control de drogas.
En otro estudio de ese mismo año, Elsohly y colaboradores[443] también hallaron 2,15 mg de cocaína en el mate Salud Inca. Tras analizar la orina de personas que habían consumido solo una taza de ese mate detectaron concentración máxima de benzoilecgonina a las 2 h de la toma; después fue decayendo pero el metabolito era medible a las 29 h de la ingestión del mate.
Ferreira y Gentner[444], en 1991, investigaron de nuevo si el mate de coca (bolsitas de 1 g) contenía cocaína cuando era preparado de acuerdo con las indicaciones del fabricante impresas en la bolsita y, si así era, en qué cantidad se presentaba. Analizando el agua del mate midieron un promedio de 0,04% de cocaína en siete tazas, aunque una llegó al 0,08%. La concentración de las bolsitas también fue analizada resultando un contenido medio de 0,33% de cocaína. Estos valores indican que cuando se preparaba el mate según las instrucciones de la etiqueta, sólo se extraía una parte de la cocaína presente que, en algunos casos podía llegar al 24% (0,08% vs. 0,33%) de la cocaína total de la hoja. Los autores hacían incapié en que el contenido de cocaína de las hojas descendía con el tiempo de almacenamiento y, para probarlo, analizaron dos bolsitas de coca de ENACO que llevaban tres años depositadas en un laboratorio de referencia. Los resultados mostraron contenidos muy bajos de cocaína (0,05% y 0,06%) que descendía aún más cuando parte de la coca se preparó con agua en forma de mate (0,004% y 0,006% respectivamente).
Jackson, Saady y Poklis[445], también en 1991, experimentaron con el mate Salud Inca. En este caso midieron durante 36 h la excreción urinaria de benzoilecgonina en cuatro voluntarios después de que tomaran 180 ml de dicho mate. Las mayores concentraciones del metabolito fueron de 1,4 a 2,8 mg/l, alcanzadas de 4 a 11 h tras la toma, según individuos. El retorno de la concentración de benzoilecgonina a los valores previos a la toma tuvo lugar entre las horas 21 a 26 después de la ingestión del mate. La evolución del contenido de la orina en benzoilecgonina en uno de los voluntarios (corregida con el valor de la creatinina), y el valor de la excreción del metabolito, ambas en función del tiempo y correspondiendo al mismo individuo, se muestran en la Figura 10.9[446].
Dos años después, en 1993, Floren y Small[447] probaron con dos personas que tomaron una taza de mate de coca. Las dos presentaron benzoilecgonina en la orina, alcanzando uno de ellos un máximo de 2.608 ng/ml al cabo de 4 h de la toma. Los resultados de ambas fueron negativos 24 h después de beber el mate de coca, aunque no indicaban cual era la concentración de corte por debajo de la cual la concentración del metabolito se consideraba normal. Pese a ello, las personas comentaron haber notado ciertos efectos estimulantes parecidos a los que proporcionan dos tazas de café. Los autores avisaban de los problemas que los usuarios de mate de coca podrían tener con las autoridades de Estados Unidos si les hacían un test de orina, pues darían positivo en cocaína aunque no la hubieran consumido como tal.

Figura 10.9. Eliminación de benzoilecgonina (Fuente: Jackson et al, 1991. Modificada)
Considerando que los estudios efectuados hasta la fecha sobre el particular habían presentado ciertas carencias, Jenkins y colaboradores[448] decidieron plantear un estudio más detallado utilizando bolsas de mate de coca de Perú y Bolivia, con los siguientes tres objetivos:
Los resultados fueron publicados en 1996.
Para llevar a cano su investigación, Jenkins y colaboradores emplearon bolsas de mate de coca producidas por la Empresa Nacional de la Coca (ENACO), y de la marca boliviana Lupi.
De cada grupo fue seleccionada aleatoriamente una bolsa que se pesó y con la que se preparó el mate por la adición de 180 ml de agua desionizada a 94 °C. La bolsa de mate se mantuvo en el agua caliente durante 3 minutos, se sacó y se determinó el pH de la infusión. Para estudiar los efectos del tiempo de infusión, otras bolsas de mate se sumergieron en agua caliente durante 6, 9, 12 y 15 minutos. Las muestas de mate se analizaron para cocaína y compuestos relacionados con ella.
La prueba se efectuó con un solo individuo que, en primer lugar, tomó una taza de mate de coca peruano. Posteriormente, el mismo individuo ingirió una taza de mate boliviano. Seguidamente se recogieron muestras de orina durante 48 h que fueron analizadas para detectar la presencia de metabolitos de cocaína y de alcaloides relacionados con ella.
En cuanto a los resultados, la identificación y medición de los alcaloides en las bolsitas de mate de coca se realizó por dos métodos. La Tabla 10.8[449] indica los resultados medios obtenidos para las bolsas, discriminando por origen. Para cada país se muestran los resultados de dos análisis (1 y 2) que se hicieron a las 0-24 h y 24-48 h de la toma. La bolsa de mate de coca peruana promedio (N = 21) contenía 1,09 g de hoja de coca. La bolsa de mate de coca boliviana media (N = 7) contenía 0,82 g de hoja de coca.
A la vista de los resultados se aprecia que ambos métodos detectaron que la cocaína era el alcaloide más abundante, seguida de metilecgonina. Se encontraron, igualmente, pequeñas cantidades de benzoilecgonina y trans-cinamoilcocaína. Es probable que la presencia de metilecgonina anhidra se debiera a la producción de derivados de la cocaína como resultado de la exposición al calor durante la extracción.

Seguidamente se analizaron los alcaloides contenidos en los mates de coca. Tanto en el peruano como en el boliviano se encontraron cocaína, metilecgonina, benzoilecgonina y transcinamilcocaína. Se identificó metilecgonina anhidra, pero es muy probable que hubiera sido producida como un derivado de la cocaína. No se detectaron otros alcaloides como la cafeína y la nicotina. Los resultados mostraban que una concentración media de 4,14 mg de cocaína fue trasladada desde una bolsa de mate de coca peruana al mate, lo que indica que el 81 % de la cocaína disponible se extrajo de la bolsa de mate durante la preparación de mate de coca. El mate de coca también contenía un promedio de 1,15 mg de metilecgonina, cantidad similar a la encontrada en las bolsas de mate de coca. Además, se encontraron 0,50 mg de benzoilecgonina en el mate de coca, concentración aproximadamente diez veces superior a la cantidad medida en una bolsa de mate de coca. También se hallaron trazas de trans-cinamilcocaína. La Tabla 10.9[450] muestra los resultados comentados.
|
ALCALOIDE |
CONCENTRACIÓN (mg/180 ml de mate de coca) |
|
|
Mate peruano |
Cocaína Benzoilecgonina Metilecgonina trans-Cinamilcocaína Metilecgonina anhidra |
4,14 0,50 1,15 0,07 0,01 |
|
Mate boliviano |
Cocaína Benzoilecgonina Metilecgonina trans-Cinamilcocaína Metilecgonina anhidra |
4,29 0,26 1,81 0,12 0,07 |
Tabla 10.9. Alcaloides encontrados en el mate de coca
(Fuente: Jenkins et al, 1996. Modificada)
La comprobación para determinar si metilecgonina y benzoilecgonina estaban presentes de forma natural en la hoja de coca o se producían como derivados durante el proceso de elaboración del mate, puso de manifiesto que ambas estaban presentes en las bolsas de mate de coca y no fueron producidos por la hidrólisis durante la preparación del mate.
En cuanto al mate de coca boliviano, se encontró que la cantidad de cocaína en la infusión era similar a la medida en el mate de coca peruana. Sin embargo, la concentración de benzoilecgonina (0,26 mg/180 ml de mate) era menor, y la de metilecgonina (1,81 mg/180 ml de mate), superior.
El aumento del tiempo de infusión de las bolsas en agua para la preparación del mate producía un aumento en la cantidad de cocaína en el mate de coca (Tabla 10.10)[451]. Por ejemplo, en el mate peruano se encontraron 3,94 mg/bolsa de cocaína en el minuto 3, concentración que fue aumentando hasta los 5,88 mg/bolsa de cocaína cuando la bolsa estuvo a remojo durante 15 min. También se observó un incremento en la cantidad de cocaína presente en el mate de coca en Bolivia cuando el tiempo de maceración se incrementó de 3 a 12 min. La cantidad de benzoilecgonina extraída se mantuvo esencialmente sin cambios, pero se produjo un ligero aumento en la cantidad de metilecgonina.
|
ALCALOIDE |
TIEMPO DE INFUSIÓN (minutos) |
|||||
|
3 |
6 |
9 |
12 |
15 |
||
|
Mate peruano |
Cocaína Benzoilecgonina Metilecgonina |
3,94 0,68 1,81 |
4,89 0,79 2,18 |
5,29 0,87 2,20 |
5,71 0,90 2,26 |
5,88 0,89 2,34 |
|
Mate boliviano |
Cocaína Benzoilecgonina Metilecgonina |
4,46 0,17 2,32 |
5,24 0,17 2,58 |
5,34 0,19 2,53 |
5,51 0,19 2,55 |
5,02 0,19 2,51 |
Tabla 10.10. Efecto del tiempo de infusión en la extracción de alcaloides (mg/bolsa)
(Fuente: Jenkins et al, 1996. Modificada)
Cuando se comparan estos valores con los de la Tabla 10.8 se aprecia que algunos valores de cocaína en infusión superan los que contienen las propias bolsas de coca, cuestión que los autores no explican.

Figura 10.10. Excreción urinaria de cocaína y sus metabolitos después de haber tomado una taza de mate de coca peruano (dcha) y boliviano (izq) (Fuente: Jenkins et al, 1996. Modificada)
Respecto de la excreción de cocaína y sus metabolitos después del consumo de mate de coca cabe señalar que se determinó a partir de muestras de orina del voluntario, que se recogieron periódicamente tras el consumo de una taza de mate peruano y otra de mate boliviano, convenientemente espaciadas. Las muestras de orina recogidas antes de la ingestión de mate fueron negativos para la cocaína y metabolitos. La primera muestra recogida después de la toma dio un fuerte positivo para metabolitos de la cocaína. La concentración de benzoilecgonina y metilecgonina se mantuvieron por encima de 1.000 ng/ml durante aproximadamente 17 h. A partir de entonces, disminuyó hasta menos de 100 ng/ml durante aproximadamente 45 h después del consumo del mate. Los perfiles de la excreción de los metabolitos de la cocaína con el tiempo se muestran en la Figura 10.10.
La excreción urinaria acumulada de benzoilecgonina después 47,75 h fue de 3,11 mg para el mate peruano. Para el boliviano, después de 47 h fueron 2,69 mg.
En conclusión, el consumo de mate de coca ocasionaba en la ingestión de cantidades variables de cocaína y alcaloides relacionados con ella. Las bolsas de mate de coca de Perú y Bolivia contenían unos 5 mg de cocaína; aproximadamente el 80 % de este alcaloide fue transferido a la fase acuosa durante la preparación de mate, así como cantidades menores de metilecgonina y benzoilecgonina. Además, en el contenido de las bolsas de mate de coca se detectaron pequeñas cantidades del isómero trans de la cinamilcocaína, parte de las cuales fueron también trasladadas a la infusión.
En 2005, Alcaraz y Zuazo[452] llevaron a cabo un estudio en Bolivia cuyo objetivo general consistió en explorar indicadores cuantitativos para diferenciar el consumo de hoja de coca y de cocaína. Para ello analizaron los metabolitos de la orina de tres tipos de consumidores voluntarios de coca y cocaína:
|
FORMA DE CONSUMO |
MUESTRAS |
|
EDAD |
|
|
MEDIA |
MÍNIMA |
MÁXIMA |
||
|
Mate en bolsitas Mate en hojas Acullico Consumidores de cocaína |
37 28 20 20 |
36,1 38,8 54,1 35,4 |
20 21 20 25 |
60 62 78 49 |
|
Total |
105 |
40,1 |
20 |
78 |
Tabla 10.11. Detalle de voluntarios según edad y forma de consumo
(Fuente: Alcaraz y Zuazo, 2005. Modificada)
La Tabla 10.11[453] muestra el número de muestras de orina aportadas por los 105 voluntarios para las diferentes formas de consumo de hoja de coca y cocaína. Muestra también sus edades media, mínima y máxima en cada una de las categorías. Tras los análisis, la concentración media de benzoilecgonina hallada en la orina se indica en la Tabla 10.12[454].
De acuerdo con los resultados obtenidos, los consumidores de cocaína presentaban un rango más amplio de concentración de benzoilecgonina en orina que los otros grupos (entre los valores máximo y mínimo), pero la media de los consumidores de cocaína era prácticamente igual que la de los acullicadores. Los demás grupos sí mostraban diferencias apreciables. Es digno de reseñar que, en todos los casos, los bebedores de mate en bolsitas mostraron concentraciones de benzoilecgonina en la orina superiores que las los bebedores de mate de coca hecho con hojas de coca, no obstante la evidente menor cantidad de hoja de coca en bolsitas (2 a 3 g) que la cantidad de hojas enteras remojadas (entre 6 a 15 enteras, es decir 5 a 10 g). El análisis posterior llevó a concluir que la hoja de coca triturada o molida, liberaba mayor cantidad de benzoilecgonina.
|
FORMA DE CONSUMO |
MUESTRAS |
CONCENTRACIÓN MEDIA (ng/ml) |
|
Mate en bolsitas Mate en hojas Acullico Consumidores de cocaína |
37 28 20 20 |
365,2 334,8 395,4 391,1 |
|
Total |
105 |
367,8 |
Tabla 10.12. Concentración de benzoilecgonina en orina (ng/ml)
(Fuente: Alcaraz y Zuazo, 2005. Modificada)
Por otra parte, la Figura 10.11[455] muestra la diferencia entre los contenidos de benzoilecgonina de los bebedores de mate que tomaron una, dos o tres tazas. De acuerdo con los resultados, había una diferencia fácilmente apreciable entre los tomadores de una taza de mate y aquellos que bebieron dos o tres, pero la diferencia entre éstos era mínima. Es decir, las concentraciones de benzoilecgonina en orina entre aquellos que beben dos o tres tazas de mate de coca, son iguales. Son notables las diferencias de valores entre los que tomaron el mate de bolsita o a partir de hojas enteras.

Figura 10.11. Promedio de concentración de benzoilecgonina en orina según número tazas de mate de coca ingeridas (Fuente: Alcaraz y Zuazo, 2005. Modificada)
Para detectar la presencia del metabolito en la orina con el tiempo, controlaron a tres personas que bebieron mate de coca a los que tomaron una muestra el primer día, otra el segundo y una tercera el quinto día. De las tres solo una dio negativo el segundo día (era gran bebedor de agua). El quinto día dieron negativo los tres.
A fin de conocer más detalles, hicieron una nueva prueba a las tres personas tomando muestras por horas. El resultado fue que las diferentes concentraciones de benzoilecgonina fluctuaban para descender bruscamente después; en un caso al cabo de 8 h y en los otros dos, pasadas 24 h de la toma. Finalmente midieron la presencia y persistencia de benzoilecgonina en la orina en varias personas que bebieron mate de coca (una dos y tres tazas). En todos los casos dieron negativo a los tres días. Los investigadores llegaron a la conclusión de que la duración del positivo de benzoilecgonina en orina proveniente de mate de coca, estaba en relación con el metabolismo de la persona así como de su ingestión de líquidos, más que de la concentración o número de tazas consumidas.
Como conclusiones más relevantes, Alcaraz y Zuazo destacaron las siguientes:
El año siguiente, en 2006, Mazor y colaboradores[456] volvieron a abordar el tema pero bajo el punto de vista de si la toma de mate de coca podía producir positivos por drogas en la orina según la legislación vigente en Estados Unidos. En una investigación llevada a cabo con cinco voluntarios adultos sanos sin hábito de tomar mate de coca, se propusieron averiguar si el consumo de dicho mate resultaba en concentraciones en la orina de metabolitos de cocaína superiores a las consideradas delictivas por el National Institute on Drug Abuse.
Para ello los cinco voluntarios tomaron mate de coca de la marca Delisse fabricado por la Empresa Nacional de la Coca (ENACO). Cada bolsa fue infusionada en 8 onzas de agua (230 ml) durante 15 minutos. Los cinco voluntarios tuvieron que ingerir respectivamente 1, 2, 3, 4 y 5 tazas de mate de coca en los siguientes 15 minutos. En las siguientes 2, 12, 24 y 36 horas se les hicieron controles de orina buscando benzoilecgonina. Se consideró ensayo positivo aquel cuya concentración del metabolito fuera superior a 300 ng/ml, tal como señalaba la legislación vigente.
El control inicial de benzoilecgonina fue de 0 a 10,5 ng/ml. A las 2 h de la toma, los cinco voluntarios superaban el valor del positivo. Tres de los cinco participantes seguían en valores positivos a las 36 h. La evolución de las concentraciones de benzoilecgonina en la orina se muestran en la Figura 10.12[457].

Figura 10.12. Concentraciones de benzoilecgonina en la orina (Fuente: Mazor et al, 2006. Modificada)
La media de las concentraciones de benzoilecgonina en todas las muestras posteriores a la toma del quinteto de voluntarios fue de 1.777 ng/ml. Ninguno de ellos reportó efectos estimulantes después de consumir el mate.
Para estudiar la presencia de cocaína y sus metabolitos en la orina y el cabello de personas que tomaban mate de coca, Gray y colaboradores557, en 2013, analizaron una y otro en seis voluntarios, tres de los cuales habían tomado una taza de mate mientras que los otros tres tomaron dos.
Con objeto de realizar su estudio, los autores dispusieron de tres marcas comerciales de mates de coca: Delisse, Hornimans y Trimate cuya composición se muestra en la Tabla 10.13[458].
|
MARCA |
COCAÍNA (mg) |
BENZOILECGONINA (mg) |
METILECGONINA (mg) |
|
Delisse Hornimans Trimate |
5,3 1,9 1,4 |
1,7 0,5 0,8 |
1,1 3,2 0,3 |
Tabla 10.13. Alcaloides en tres marcas comerciales de mate
(Fuente: Gray et al, 2013. Modificada)
El contenido de alcaloides observado en Delisse es semejante al reportado en trabajos anteriores por Siegel y Jenkins. Los contenidos en cocaína de los otros dos eran muy inferiores, lo que los autores atribuían a la edad de las bolsas de mate, al área geografica donde se cultivaron las hojas o a las condiciones en que fueron guardadas las bolsas. Como desconocían la fuente y la edad de las bolsas no se decantaron por ninguna de estas posibles causas.
El experimento de Gray y colaboradores fue realizado con el mate Delisse, que era el que presentaba mayor contenido de cocaína. De él tomaron los seis voluntarios una taza preparada con agua caliente durante 10 minutos. Después, inmediatamente, tres de ellos tomaron una segunda taza preparada de la misma forma. Antes de estas tomas se muestrearon la orina y el cabello de los voluntarios y los mates que tomaron.
Tras la toma, la orina fue recogida para su análisis a la 1, 2, 4, 8, 12, 24 y 36 horas. Muestras del cabello se recoguieron a las 12 h y al cabo de 1, 3, 5, 14 y 28 días del consumo. En las muestras de orina las concentraciones consideradas positivas fueron las superiores a 300 ng/ml para cocaína y 150 ng/ml para la benzoilecgonina. Para el cabello, 500 pg/mg para cocaína559.

Figura 10.13. Cromatograma de la detección de cocaína, norcocaína, benzoilecgonina y metilecgonina en la orina
(Fuente: Gray et al, 2013. Modificada)
En lo que respecta a la orina, la presencia de alcaloides en ella se detecto por cromatografía. En la Figura 10.13[459] se muestra el cromatograma que identificó cocaína, norcocaína, benzoilecgonina y metilecgonina.
Tras los análisis de orina se evidenció que las concentraciones de cocaína y norcocaína eran bajas o negativas en casi todos los voluntarios. En general, la cocaína había desaparecido al cabo de 4 días de la toma. Su máxima concentración fue de 15 ng/ml al cabo de 1 h de consumir dos tazas de mate. En cuanto a benzoilecgonina se demostró que una de las personas que tomó una taza de mate presentaba una concentración positiva, superior a 150 ng/ml a las 12 h de la toma, otra persona del mismo grupo lo superaba a las 24 h y la tercera, a las 36 h. Las tres personas que consumieron dos tazas de mate dieron concentraciones positivas durante 36 h. El máximo valor de benzoilecgonina detectado en los que tomaron una taza fue 1.758 ng/ml a las 4 h. Comparando ambos grupos, los que tomaron dos tazas alcanzaron concentraciones significativamente más altas:
3.383 ng/ml a las 8 h que descendió a 308 ng/ml a las 36 h. Los máximos se obtuvieron entre 2 y 8 h después de la toma. La concentración más alta de metilecgonina se detectó en ese mismo periodo; el valor más alto para los bebedores de una taza fue de 3.751 ng/ml; para los de dos tazas, más del doble, 7.760 ng/ml. Con objeto de normalizar los valores de las concentraciones de benzoilecgonina y de metilecgonina se corrigieron con los de creatinina. La Figura 10.14[460] muestra la evolución de estos valores con el tiempo para bebedores de una y dos tazas. Nótese las diferencias de las escalas verticales entre graficos de bebedores de una y dos tazas.

Figura 10.14. Concentraciones de benzoilecgonina y de metilecgonina corregidas con creatinina
(Fuente: Gray et al, 2013. Modificada)
En relación con el cabello cabe señalar que solo uno de los seis voluntarios presentó una concentración de cocaína superior a los 500 pg/mg a los 14 días (1,2 ng/mg) y 28 días (2,4 ng/ml) pero no se apreció la presencia de beozoilecgonina.
Las conclusiones de los autores eran que sus resultados, unidos a otros previos similares que involucraban al mate de coca, ponían de manifiesto que los consumidores de mate de coca legal podían dar positivo en controles de cocaína, por lo que se recomendaba a los responsables de dichos controles que consideraran si el positivo había sido por el uso de mate y no de droga ilícita.
En esta época ya era bien sabido que aislar la cocaína de la hoja de coca requería determinados procesos de extracción para obtener el alcaloide puro. En el proceso de purificación, se perdían ciertos alcaloides y otras 23 moléculas de la hoja que no representaban importancia comercial. Sin embargo, cuando la hoja de coca era usada con fines tradicionales, todos los metabolitos vegetales de la planta, incluyendo los alcaloides, se introducían en el organismo siendo posible detectarlos sin metabolizar o metabolizados en los fluidos corporales. En este contexto, Gaona[461] realizó un nuevo estudio en 2016, muy completo, barriendo todos los componentes detectables de la hoja mediante el procedimiento de análisis de Rubio y colaboradores. Su propósito era identificar biomarcadores que permitieran diferenciar entre el consumo de la cocaína procesada como droga de abuso y el consumo tradicional de hoja de Erythroxylum coca.
Para este fin, en 2016, Gaona efectuó una caracterización previa de la hoja de coca que permitió, por medio de los espectros cromatográficos y de fragmentación de patrones de masas, determinar los diferentes compuestos químicos tanto de los extractos de la hoja de coca como del mate de coca que, posteriormente fueron comparados con las moléculas obtenidas en el análisis de muestras de orina humana. Al mismo tiempo se propuso verificar los resultados obtenidos por Rubio y colaboradores en 2013, 2014 y 2015, es decir, que higrina y cuscohigrina eran aptos para diferenciar entre el consumo tradicional de hoja coca y el ilegal de cocaína.
En su investigación contó con tres grupos de voluntarios que aportaron muestras de orina:
A cada muestra se le realizó una extracción líquido-líquido con solventes orgánicos y sus extractos se analizaron por la técnica de cromatografía de gases con espectrometría de masas.
Antes de la toma de muestras, Gaona tuvo en cuenta que la cocaína podía ser detectada en muestras de orina hasta aproximadamente una semana pero que su detección dependía de varios factores como la cantidad de cocaína ingerida, del metabolismo de cada persona y de la eliminación e ingesta de los líquidos. Esta información era importantese en el caso de los cocainómanos por lo que sus muestras se recolectaron durante los 4 días (como máximo) después del último consumo. Gaona era consciente de que hasta ese momento poco se conocía de la farmacocinética de los componentes de la hoja de coca distintos de la cocaína. Los estudios de Mazor (2006) habían demostrado que a partir de las 2 horas del último consumo del mate de coca empezaban a aparecer en las muestras de orina moléculas de benzoilecgonina, que era el principal metabolito de la cocaína, superando el umbral de registro positivo que era de 300 ng/ml. Además, Mazor encontró que en las primeras horas de la ingestión los metabolitos aparecían a concentraciones mayores que en los días posteriores, permaneciendo hasta una semana en la orina. Por tanto, las muestras se debían recoger durante este intervalo de tiempo. Además, se debía tener en cuenta que, a semejanza de lo que ocurría con la cocaína, la determinación de los metabolitos dependía de la cantidad de consumo, del metabolismo del individuo y de la cantidad de líquidos que ingiriera o eliminara la persona.
En primer lugar Gaona analizó muestras de coca del departamento de Cauca (Colombia) y de mate de coca marca Biococa preparado en infusión durante un día. Posteriormente, analizó muestras de orina tomadas según las peculiaridades de cada grupo.


Tabla 10.14. Relación de compuestos encontrados en el mate de coca y en las hojas de coca
(Fuente: Gaona, 2016. Modificada)
La Tabla 10.14[462] muestra la relación completa de compuestos moleculares encontrados por Gaona tanto en el mate como en la hoja de coca. Cabe señalar que en las hojas de coca cultivadas del departamento del Cauca se encontraron muchos de los componentes presentes en el mate. Sin embargo, se encontraron otros alcaloides adicionales como trans-cinamilcocaína, tropococaína y el principal metabolito de la cocaína, benzoilecgonina. En el mate Gaona identificó varias moléculas adicionales pertenecientes a antioxidantes y ácidos grasos, entre otras, que no se encontraban en las hojas de coca cultivadas. Esto pudo ser debido a que las partes del arbusto de la hoja de coca se sometían a otros procesos que incluían molienda y secado y que por lo tanto, podían generar un cambio en la composición de la hoja original o la liberación de otras moléculas. Gaona no detectó moléculas de higrina y cuscohigrina pese a buscarlas específicamente. En los estudios anteriores de Rubio y colaboradores en los que se comprobaba la presencia de ambos alcaloides, se trabajó con voluntarios que acullicaban las hojas de coca durante horas. Por lo tanto, estas hojas no sufrían ningún tratamiento adicional en comparación con las hojas del mate. Además, estos estudios se realizaron en Argentina con coca proveniente, con toda probabilidad, de Bolivia, es decir, de una zona geográfica diferente de la del Cauca colombiano del estudio de Gaona, con diferentes condiciones de cultivo, composición de suelo y factores ambientales. Por otro lado, pudo existir cruce entre las especies lo que dificultó la correcta clasificación botánica de las plantas. En este mismo sentido, la cantidad de cocaína y de los alcaloides presentes en las hojas de coca también dependían de otros factores como el tiempo en analizar la muestra después de su recolección, las condiciones de almacenamiento y la fracción y la edad de la hoja, ya que era conocido que las hojas jóvenes de las ramas terminales en desarrollo reproductivo contenían un 60% más de contenido en alcaloides, en comparación con las hojas maduras.
En los análisis de orina se buscaron, en primer lugar, los compuestos presentes tanto en el mate de coca como en las hojas cultivadas. En las muestras de los consumidores de mate (Grupo P) aparecían algunos alcaloides, incluyendo la cocaína y sus metabolitos como metilecgonina y metilecgonidina. Seis de las diez personas pertenecientes a este grupo dieron resultado positivo en cocaína; en las cuatro restantes se encontraron los metabolitos que, de igual manera, confirmaban la presencia del alcaloide. En cuanto a la higrina y cuscohigrina, Gaona tampoco pudo detectarlos debido a que no se encontraban en los extractos del mate utilizados en el estudio. Por consiguiente, en los extractos de orina de consumidores de esta infusión, no se encontrarían los citados compuestos posiblemente debido a que las especies cultivadas en Colombia no los contenían. Debido a esta situación, se buscaron otros componentes no alcaloides que pudieran servir como biomarcadores y se encontraron principalmente cuatro compuestos que se encontraban presentes en las muestras de la mayoría de los consumidores de mate de coca y ausentes en los consumidores de cocaína y muestras del grupo de cocntrol. Estas moléculas encontradas fueron:
En cuanto a los cocainómanos, también se detectó cocaína, metilecgonindina, metilecgonina, benzoilecgonina, tropococaína y trans y cis cinmailcocaína. Estos alcaloides se identificaron principalmente en personas que, de acuerdo a la historia clínica, tenían una frecuencia de consumo alta de cocaína y que por tanto, los metabolitos prevalecen en el organismo encontrándose en mayor cantidad en comparación con las personas que consumen ocasionalmente. Algunos de estos individuos no consumían cocaína pura en forma de clorhidrato, si no que optaban por presentaciones económicas como el bazuco o el crack que contenían un alto grado de impurezas. En muchas de estas personas también se logró identificar la molécula de cocaetileno que es un producto del metabolismo de etanol y cocaína. Esto generalmente se observó en las personas que consumían eventualmente, ya fuera un fin de semana o una fiesta. Un aspecto importante que se determinó en la investigación con respecto a este grupo de consumidores (Grupo C), es que se detectó el compuesto 2-ácido propenico,3-fenil-,metil éster (metil cinamato), ausente en las muestras de los consumidores de mate de coca. Por lo tanto, esta molécula ofrecía la posibilidad de servir como biomarcador para corroborar el consumo de cocaína como droga de abuso. Lamentablemente la presencia de esta molécula no se confirmó en todas las personas por lo que se requerirían estudios posteriores que permitan aprobar esta afirmación.
Finalmente, en las muestras del grupo de control (Grupo N) Gaona no observó ningún alcaloide y tampoco encontraron los compuestos candidatos para ser marcadores diferenciales, como era de esperar.
Los resultados mencionados anteriormente se compararon con los obtenidos en las muestras de orina de cada participante. La Tabla 10.15[463] muestra las coincidencias de los distintos compuestos encontrados en el mate de coca y la hoja cultivada con los de la orina de cada grupo de voluntarios, indicándose, además, la frecuencia.

Tabla 10.15. Compuestos detectados en el mate de coca y en la hoja de coca también detectados en la orina de los grupos estudiados (Fuente: Gaona, 2016. Modificada)
Como conclusiones a destacar, Gaona resaltaba las siguientes:
11. LA COCA COMO SUSTANCIA ANTIOXIDANTE Y ANTIBACTERIANA
11.1. EXTRACCIÓN DE LOS PRINCIPIOS ACTIVOS
El uso de los principios activos de la hoja de coca exige su extracción lo que puede realizarse de diversas maneras. Entre los métodos tradicionales, caseros, cabe distinguir los siguientes[464].
La extracción a escala industrial o de laboratorio emplea métodos conceptualmente similares aunque más sofisticados para mejorar la extracción. Los principios activos de las plantas en general y de la coca en particular, normalmente, presentan una naturaleza química diferente entre ellos, razón por la cual es necesario usar diferentes métodos extractivos y de purificación para cada grupo de ellos de acuerdo con la solubilidad, para, posteriormente, poder separarlos de manera individual. Entre estos métodos destacan:
En la extracción en medio alcalino (por un solvente orgánico) las hojas, pulverizadas y desengrasadas, se mezclan con una solución alcalina que desplaza los alcaloides de sus combinaciones salinas; las bases liberadas son solubilizadas en un solvente orgánico de polaridad media. El solvente orgánico conteniendo los alcaloides bases es separado y concentrado a presión reducida, luego se agita con una solución acuosa ácida, donde los alcaloides se solubilizan en su forma de sales, mientras que otras sustancias que se encuentren en el extracto como pigmentos, esteroles y otras impurezas quedan en la fase orgánica. Las soluciones acuosas de las sales de alcaloide son nuevamente alcalinizadas y extraídas con un solvente orgánico no miscible; el solvente orgánico es deshidratado sobre una sal anhidra, filtrado y concentrado a presión reducida, el residuo que queda son los alcaloides totales.
En la extracción en medio ácido (con agua, alcohol o solución hidroalcohólica), las hojas secas, pulverizadas y desengrasadas son extraídas con agua acidulada o con alcohol o solución hidroalcohólica acidulada, con lo cual se tienen extractos de alcaloides en forma de sales. La extracción de flavonoides de la coca es recomendable realizarla solo a través de la maceración en alcohol, ya sea etanol o metanol. A este tipo de extracción pertenece el muy usado proceso Soxhlet que consiste en someter la coca a la acción de etanol en caliente y a lavados cíclicos (tres) de media hora. El líquido se filtra y se tiene el extracto diluido. Eventualmente se pueden evaporar los restos de etanol en una estufa quedando un residuo de consistencia pastosa que contiene los principios activos.
11.2. LOS ALCALOIDES Y FLAVONOIDES DE LAS HOJAS DE COCA Y SU ACTIVIDAD ANTIOXIDANTE, ANTIBACTERIANA, TÓXICA Y CITOTÓXICA
La resistencia a los agentes antibacterianos se ha convertido en un importante problema mundial, haciendo imprescindible el desarrollo de nuevos productos. Por ello, la industria farmacéutica y las compañías biotecnológicas han intensificado sus esfuerzos para descubrir nuevos agentes antibacterianos. En este sentido, la hoja de coca podría constituir una alternativa para el tratamiento de las infecciones bacterianas, las cuales son consideradas un problema de salud pública debido a su elevado costo, a la resistencia a los agentes antibacterianos y al alto impacto económico que genera. Las plantas son fuente rica de metabolitos secundarios con importante actividad biológica, pues ejercen un papel protector contra la formación de radicales libres (antioxidante) y desempeñan un papel beneficioso en el tratamiento de las enfermedades.
Varios trabajos de investigación biológica llevados a cabo con algunas especies del género Erythroxylum (E. confusum, E. minutifolium) habían demostrado que sus extractos (ricos en flavonoides y alcaloides) no eran tóxicos o presentaban un efecto citotóxico en algunas bacterias, como Escherichia coli. Con estos antecedentes, la investigación de Cumpa y Zavala pretendió evaluar el efecto citotóxico del extracto etanólico de hojas de E. coca en el índice mitótico de meristemos radiculares de la cebolla. En 2013, Cumpa y Zavala[465] estudiaron índice mitótico[466] de meristemos radiculares[467] de Allium cepa (cebolla) expuestas al extracto etanólico de hojas de Erythroxylum coca a diferentes concentraciones y tiempos de exposición. La razón de este estudio fue que las células meristématicas presentes en los ápices radiculares de la cebolla constituían un modelo ideal para el estudio de los fenómenos celulares debido a que se encontraban en constante equilibrio proliferativo y a que el número de células que estaba en una fase determinada era constante y proporcional a la duración de la misma. Cuando el proceso se llevaba a cabo en presencia de sustancias antimitóticas, citotóxicas o genotóxicas, alteraba su normal desarrollo e incluso ocasionaban daño a nivel cromosómico, causando que la división celular de los meristemos radiculares pudiera inhibirse, retardarse u ocasionar apoptosis[468].
Para preparar el extracto se introdujeron 60 g hojas de coca secas en 3 litros de etanol al 96% dejándolas macerar durante 15 días a temperatura ambiente. Posteriormente se filtró y se evaporó el etanol usando una estufa obteniéndose un extracto crudo. Para su uso, este extracto fue diluido con agua destilada a temperatura ambiente a un volumen equivalente al peso del extracto (g/ml) con la finalidad de obtener una suspensión madre a partir de la cual preparar las suspensiones a las concentraciones de ensayo, que fueron 10 μg/ml y 100 μg/ml.
Por otra parte, se limpiaron los bulbos de cebolla y se colocaron en vasos de 300 cm3 de capacidad con 100 ml de agua manteniendo el disco germinativo en contacto con el líquido para permitir la emisión de nuevas raicillas manteniéndose con aireación constante del ambiente. La renovación del agua contenida en los vasos fue diaria permaneciendo por un periodo de tres días en dichos vasos habiendo crecido las raíces de 2 a 3 cm.
Sometidas al tratamiento con el extracto de coca (10 μg/ml y 100 μg/ml actuando 12 h y 24h respectivamente), se extrajeron las raíces para cortar los ápices y observarlos al microscopio.
A las concentraciones trabajadas no se encontraron diferencias significativas lo que permitió a Cumbe y Zavala concluir que el extracto etanólico de E. coca a las concentraciones citadas actuando durante los tiempos mencionados, no producían ningún efecto citotóxico en las líneas celulares de Allium cepa.
Volviendo sobre esta cuestión, en 2017 Gamarra y colaboradores[469] presentaron un trabajo cuyo objetivo fue determinar la composición química, la actividad antioxidante y antibacteriana in vitro de los flavonoides y alcaloides del extracto etanólico de las hojas de Erythroxylum coca y Erythroxylum novogranatense.
Para ello emplearon hojas de coca de las variedades dichas proporcionadas por la Empresa Nacional de la Coca (ENACO), cuya clasificación taxonómica se realizó en el Museo de Historia Natural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Los extractos de ambas variedades fueron preparados a partir de 500 g de hojas secas pulverizadas y 3 litros de alcohol comercial de 96°; el macerado fue filtrado e introducido en un evaporador rotatorio para luego ser desecado en una estufa a 37 °C.
De una fracción del producto obtenido fueron aislados los alcaloides, los flavonoides y otros compuestos. La Tabla 11.1[470] muestra la abundancia relativa de unos y otros en ambas variedades.
|
COMPUESTOS |
E. coca |
E. novogranatense |
|
Alcaloides |
++ |
+++ |
|
Flavonoides |
++ |
+++ |
|
Esteroides y quinonas |
– |
– |
|
Fenoles |
+++ |
+++ |
|
Carbohidratos |
++ |
+++ |
Ausencia:- / Ligera presencia: + / Moderadamente: ++ / Abundante: +++
Tabla 11.1. Compuestos de los extractos de las hojas secas de E. coca y E. novogranatense
(Fuente: Gamarra et al, 2017. Modificada)
|
ESPECIE |
FLAVONOIDES TOTALES (mg/g) |
ALCALOIDES TOTALES (mg/g) |
ALCALOIDES EXTRAÍDOS (%) |
|
E. coca |
590,0 |
70-80 |
2,69 |
|
E. novogranatense |
610,0 |
95-100 |
1,67 |
Tabla 11.2. Metabolitos aislados de las hojas secas de E. coca y E. novogranatense
(Fuente: Gamarra et al, 2017. Modificada)
En los alcaloides se detectó la presencia de cocaína y benzoilecgonina. Asimismo, se encontró que el extracto de E. novogranatense contenía una menor cantidad de carbohidratos. También se constató que, si bien el extracto de esta especie era más rico en flavonoides y alcaloides, fue en el extracto de E. coca de donde se pudo extraer un mayor porcentaje de alcaloides (Tabla 11.2)[471]. El contenido de alcaloides totales presentes en el extracto crudo fue de
2,69% para E. coca y de 1,67 % para E. novogranatense, superiores a otros valores reportados en investigaciones anteriores, lo que pudo deberse a la variabilidad que presenta la coca en su contenido en estos compuestos a lo largo de sus distintos etapas de crecimiento.
La actividad antioxidante se midió mediante el ensayo de DPPH[472]. A tal fin se preparó una solución de DPPH al 2% en metanol. En caso de las muestras, para ambos extractos crudos se prepararon diluciones de 800, 600, 400, 200 y 100 µg/ml; para los flavonoides totales de E. coca se trabajó con concentraciones de 3.000, 2.000, 1.500, 1.000 y 500 µg/ml; para los flavonoides totales de E. novogranatense, con contenidos de 1.000, 750, 500, 250, 125 µg/ml. La Figura 11.1574 muestra la variación de los porcentajes de inhibición de DPPH para diferentes concentraciones de extracto total de E. coca (A), los alcaloides extraídos de éste (B), el extracto total de E. novogranatense (C) y alcaloides extraídos de él (D).

Figura 11.1. Porcentaje de inhibición de DPPH en diferentes concentraciones de extracto total de E. coca (A), alcaloides extraídos de éste (B), y extracto total de E. novogranatense (C) y alcaloides extraídos (D) (Fuente: Gamarra et al, 2017. Modificada)
Los ensayos mostraron que en todos los grupos de estudio hubo una relación directamente proporcional entre el porcentaje de inhibición y la dosis administrada. En el caso de los flavonoides, se encontró un mayor halo de inhibición en el grupo de flavonoides totales en ambas especies en estudio, en comparación con la acción del extracto crudo y de los alcaloides totales. Los valores obtenidos eran similares a los encontrados por otros investigadores.
Para medir la actividad antibacteriana se ensayaron los extractos crudos, alcaloides y flavonoides totales. Se usó el método de difusión en placa Petri, frente a bacterias Gram positivas
(Staphylococcus aureus y Staphylococcus epidermidis) y Gram negativas (Escherichia coli y Pseudomonas aeruginosa) en agar Müller-Hinton. Tras preparar las muestras, se procedió a la medición de halos de inhibición a las 48 h posteriores a la aplicación en la placa Petri.
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ESPECIE |
MUESTRA (µL) |
|
HALO DE INHIBICIÓN (mm) |
|
|
EXTRACTO CRUDO (1 g/mL) |
ALCALOIDES TOTALES (40 mg/mL) |
FLAVONOIDES TOTALES (0,5 g/mL) |
||
|
E. coca |
Staphylococcus aureus |
23 |
NP |
21 |
|
Staphylococcus epidermis |
33 |
25 |
26 |
|
|
Escherichia coli |
18 |
18 |
20 |
|
|
Pseudomonas aeruginosa |
23 |
26 |
28 |
|
|
E. novogranatense |
Staphylococcus aureus |
22 |
20 |
23 |
|
Staphylococcus epidermis |
28 |
23 |
35 |
|
|
Escherichia coli |
24 |
22 |
20 |
|
|
Pseudomonas aeruginosa |
19 |
NP |
20 |
|
NP: No se presenta
Tabla 11.3. Actividad antibacteriana por difusión en agar para E. coca y E. novogranatense tomando como indicador el diámetro del halo (Fuente: Gamarra et al, 2017. Modificada)
En cuanto a la actividad antibacteriana (Tabla 11.3)[473], se encontraron resultados destacables en los grupos de flavonoides y alcaloides totales pertenecientes a la E. coca frente a Pseudomonas aeruginosa. De forma similar, en los cultivos de Escherichia coli la mayor actividad fue de E. novogranatense en extracto crudo, seguido por los alcaloides de la mencionada especie. Estos resultados difieren de lo encontrado por otros investigadores previos que, haciendo uso de extractos acuosos, alcohólicos y aceite esencial de E. coca, no detectaron actividad antibacteriana en los cultivos de estas dos especies de microorganismos. Frente a las bacterias Gram positivas, destacaron los flavonoides de E. novogranatense, seguidos por el extracto crudo de E. coca frente a Staphylococcus epidermidis. Para Staphylococcus aureus, el extracto de E. coca y los flavonoides de E. novogranatense destacaron frente a las otras muestras.
Como conclusiones de su estudio, Gamarra y colaboradores señalaron que los alcaloides totales de E. coca y E. novogranatense tenían potencial antioxidante similar al de la vitamina C. Asimismo, los flavonoides y alcaloides totales extraídos de E. coca tenían mayor actividad antibacteriana contra Staphylococcus epidermidis y Pseudomonas aeruginosa, mientras que la acción de E. novogranatense era mayor frente a Escherichia coli comparados con los de ciprofloxacino y gentamicina.
Profundizando en su estudio y buscando nuevas terapias alternativas en el tratamiento de las infecciones bacterianas que fueran menos tóxicas y/o con menores efectos adversos que los antibióticos tradicionales, que en su gran mayoría presentaban resistencia bacteriana, Gamarra[474] investigó los alcaloides y flavonoides de las hojas de E. coca y E. novogranatense a fin de evaluar su actividad antioxidante, antibacteriana, tóxica y citotóxica, especialmente de los segundos. Su estudio fue presentado en 2018.
Los resultados que obtuvo el investigador fueron los siguientes:

Figura 11.2. Erythroxylum coca[475] (Fuente: Kelich. Modificada)
11.3. EL ACEITE ESENCIAL DE LA HOJA DE COCA Y SUS PROPIEDADES ANTIBACTERIANAS
El aceite esencial de la hoja de coca ha sido estudiado por Castro y colaboradores desde
2008 a fin de comprobar sus propiedades antibacterianas. En su primer trabajo578, publicado en dicho año, Castro comentaba algunas generalidades sobre el objetivo de su investigación. Informaba de que el estudio de los componentes químicos de los aceites esenciales estaba demostrando que tenían propiedades antioxidantes, antibacterianas, antivirales, antimicóticas, antiinflamatorias, insecticidas y antitumorales. Sin embargo, estos productos naturales inocuos, habían entrado en competencias con sucedáneos sintéticos que solían presentar efectos nocivos con desventaja sobre animales de experimentación y cuyos resultados obtenidos no eran extrapolables al hombre por las diferencias fisiológicas y anatómicas que éste presenta.
Las propiedades antioxidantes eran especialmente importantes ya que contrarrestaban el efecto de los radicales libres, compuestos químicos altamente reactivos de oxígeno que causan reacciones de oxidación-reducción en cadena, dañando diversas estructuras lipídicas, proteicas e incluso el ADN y el ARN. Los antioxidantes son nutrientes capaces de neutralizar la acción oxidantes de los radicales libres, sin perder su estabilidad electroquímica. Estos radicales se remueven de nuestros organismos por diversos mecanismos antioxidantes, principalmente por la acción de las enzimas antioxidantes aunque, en ocasiones, estas defensas no son suficientes para contrarrestarlas y dan lugar al estrés oxidativo, que ha sido involucrado en diversos estados patológicos de tipo degenerativo e incluso en los procesos naturales de envejecimiento y muerte.
Como en esta época no existían estudios sobre la actividad antioxidante del aceite esencial de las hojas frescas de E. novogranatense var. truxillense Castro se propuso investigar, en primer lugar, su composición química para después determinar la actividad antioxidante in vitro y la actividad antibacteriana in vitro frente a Streptococcus mutans.
Con carácter general puede decirse que los aceites esenciales son mezclas de sustancias orgánicas constituidas por terpenos, sesquiterpenos y compuestos aromáticos que se localizan en determinados órganos de la planta como flores, hojas, frutos. Se les aísla preferentemente mediante arrastre con vapor de agua. Son líquidos solubles en solventes orgánicos e insolubles en agua. En concreto, el presente en la variedad de coca estudiada tiene un olor agradable debido a su contenido en ácidos grasos volátiles y es usado como saborizante en la industria de bebidas gaseosas.
La boca alberga innumerables microorganismos en un ecosistema de complejidad considerable que todavía no ha sido investigado en su totalidad. La boca contiene varios hábitats diferentes como la mucosa oral, los dientes, el surco gingival, la lengua, la saliva y otros lugares en los que los microorganismos se multiplican. Cada zona tiene su propia población característica, a menudo con muchas especies microbianas diferentes, las cuales pueden complementarse o competir con otras de la misma población. El Streptococcus mutans es una de las bacterias ligadas a la dentadura. Se la considera el principal agente etiológico de la caries dental, que es una de las enfermedades infecciosas más frecuentes del ser humano, a cuyo inicio y desarrollo se asocia. Es una bacteria Gram positiva, anaerobia facultativa que se encuentra normalmente en la cavidad bucal humana formando parte de la placa dental.
Ensayos clínicos realizados en voluntarios determinaron la mayor eficacia de los aceites esenciales de diversas plantas frente a la clorhexidrina en el tratamiento contra Streptococcus mutans abriendo una vía para que, a partir de estos aceites, pudieran desarrollarse nuevos
578
CASTRO, A.J. Composición química del aceite esencial de las hojas de Erythroxylum novogranatense (Morris) “coca”, actividad antioxidante y determinación antibacteriana frente a Streptococcus mutans. Tesis para optar al grado académico de Doctor en Farmacia y Bioquímica. Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Lima. 2008.
tratamientos anticaries, oportunidad que aprovechó Castro iniciando una línea de investigación que tendría continuidad en los años posteriores.

Figura 11.3. Cromatograma de gas del aceite esencial de E. novogranatense var. truxillense
(Fuente: Castro, 2008. Modificada)
|
COMPONENTES QUÍMICOS |
TIEMPOS DE RETENCIÓN (minutos) |
|
Nona-3,5-dien-2-ona Salicilato de metilo Ácido nonanoico α-longipireno Ácido decanoico 2-Propenal, 3-(2,6,6-trimetil-1-ciclohexen-1-yl)- α-ciclocitrildeneacetona Trans-β-ionona Olivetol Apiol Ácido hexadecanoico Pitol Ácido 9,12,15-octadecatrienoico, metil éster Acido octadecanoico |
1,74 1,81 2,06 2,61 2,78 3,22 3,41 3,94 4,31 5,35 8,90 10,26 10,57 10,75 |
Tabla 11.4. Composición del aceite esencial de E. novogranatense var. truxillense
(Fuente: Castro, 2008)
El primer estudio de Castro se llevó a cabo con unos 10 kg de hojas frescas de E.
novogranatense var. truxillense que fueron suministradas por la Empresa Nacional de la Coca (ENACO), provenientes del departamento de la Libertad, en el norte del Perú. Los resultados fueron los siguientes.
En primer lugar se estudiaron el análisis organoléptico, la solubilidad y las constantes físicas. Después, Castro determinó los 14 compuestos que componían el aceite esencial que se indican en el cromatograma de la Figura 11.3[476] y se identifican en la Tabla 11.4580.
En cuanto a la determinación de la actividad antioxidante del aceite esencial Castro comprobó que interfería en las reacciones de propagación de los radicales libres y en la formación del radical en sí. En el modelo de captación del radical hidroxilo se observó que el aceite esencial de coca también podía actuar como agente prooxidante[477] en las condiciones experimentales en las que se había trabajado.
Finalmente, Castro demostró la significativa actividad antibacteriana in vitro de E.
novogranatense var. truxillense frente a Streptococcus mutans, como muestra la Tabla 11.5[478]. En ellas puede apreciarse que el tamaño de los halos de inhibición aumenta con la concentración de aceite esencial en el alcohol etílico de 96º empleado como diluyente, que puro, es inactivo frente a la bacteria.
|
MUESTRA |
CONCENTRACIÓN (%) |
Streptococcus mutans (Halos de inhibición en mm) |
|
Aceite esencial de coca |
100 |
30 |
|
50 |
28 |
|
|
10 |
12 |
|
|
Control negativo |
Etanol 96º |
Inactivo |
Tabla 11.5. Formación de halos de inhibición de Streptococcus mutans
(Fuente: Castro, 2008)
Precisamente para profundizar en el carácter antibacteriano del aceite esencial de la coca, en esta ocasión de la variedad E. coca var. coca coca, Ventura, Castro, Roque y Ruiz[479] decidieron en 2009 determinar su composición química y estudiar su posible actividad antibacteriana. Utilizaron una metodología similar a la empleada el año antes para la variedad E. novogranatense var. truxillense.
El estudio de E. coca var. coca determinó algunas constantes físicas y químicas como miscibilidad, densidad e índice de refracción, las cuales respondían a las propiedades esperables de los aceites esenciales. La determinación de la composición química permitió identificar componentes químicos hidrocarbonados, oxigenados y ácidos orgánicos (Figura 11.4[480] y Tabla 11.6[481]), algunos de ellos coincidentes con los detectados en la variedad de Trujillo.
Para el estudio de la actividad antibacteriana in vitro se emplearon cultivos en medios con concentraciones de aceite esencial de E. coca var. coca del 10 y 50% (Tabla 11.7)[482]. Los resultados obtenidos en el análisis microbiológico demostraron la presencia de mayor actividad frente a bacterias Gram positivas como Bacillus subtilis cepa clínica, Staphylococcus aureus ATCC 25923 y Staphylococcus epidermidis cepa clínica y menor actividad frente a bacterias Gram negativas como Escherichia coli cepa clínica y Pseudomonas aeruginosa ATCC 27853. La actividad fue tanto mayor cuanto más elevada fue la concentración de aceite esencial en el medio de cultivo.
Vistas las propiedades antibacterianas, Castro y colaboradores[483] decidieron reestudiar el aceite esencial de E. coca var. coca con el propósito comprobar su actividad antioxidante y antibacteriana in vitro sobre Streptoccocus mutans ATCC 35668, bacteria responsable de las caries dentales, a fin de diseñar una formulación farmacéutica en forma de pasta de dientes que actuara como descontaminante bacteriano y en la prevención de enfermedades que afectaban la cavidad bucal, presentándose como una alternativa de origen natural contra agentes químicos de naturaleza sintética, como el triclosán y la clorhexidina, utilizados como antisépticos bucales. La pasta dentífrica sería suplementada con aceites esenciales de orégano y menta. Los resultados de la investigación fueron presentados en 2014.
|
|
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Figura 11.42. Cromatograma de gas del aceite esencial Tabla 11.6. Composición del aceite esencial
de E. coca var. coca de E. coca var. coca
(Fuente: Castro, 2008. Modificada) (Fuente: Castro, 2008)
|
MICROORGANISMO |
CONCENTRACIÓN |
|
|
10% |
50% |
|
|
Staphylococcus aureus Bacillus subtilis Staphylococcus epidermidis Pseudomonas aeruginosa Escherichia coli |
21 mm 14mm
15mm
— — |
25 mm 18mm
19mm
— — |
Tabla 11.7. Halos de inhibición de los diferentes cultivos
(Fuente: Castro, 2008)
La muestra de 20 kg de coca fue colectada en el valle tropical de la zona occidental de los Andes en la ceja de selva del departamento de Huánuco, Perú. El aceite esencial se obtuvo mediante destilación por arrastre con vapor de agua.
Los análisis realizados mostraron que las propiedades del aceite correspondían a las reportadas en la literatura científica, evidenciándose que sus componentes químicos eran de baja polaridad, miscibles en solventes orgánicos e inmiscibles en agua.
Como era previsible, los resultados mostraban que el aceite esencial de coca presentaba actividad antioxidante en los tres métodos ensayados. En la capacidad captadora del radical libre DPPH se observó que era 11 veces menor que la vitamina C utilizada como patrón de referencia, lo que significa que el aceite tenía un comportamiento aceptable frente al radical DPPH. En la actividad frente a los radicales oxigenados, superóxido y peróxido de hidrógeno, los resultados indicaban que el aceite también poseía actividad antioxidante, cercana a la de la molécula de referencia, el ácido ascórbico, y solo se requería duplicar la concentración del aceite esencial, para
del aceite esencial de Erythroxylum coca Lam. Var. “Coca Huánuco”: diseño de una formulación farmacéutica”. Theorema. Vol. 1. Nº 1. 2014. Págs. 65-72.
que exhibiera una actividad semejante. Finalmente, en lo que respecta a la CDP se encontró que prácticamente tenía la misma capacidad de reducir el peróxido de hidrógeno que la sustancia de referencia.
La actividad antibacteriana in vitro del aceite esencial de E. coca var. coca contra Streptococcus mutans ATCC 3566 fue buena con una concentración mínima inhibitoria de 0,625 µl/ml, equivalente al encontrado para el aceite esencial de las hojas de orégano (Origanum vulgare). Este resultado concuerda con la actividad reportada por el propio Castro en 2008, donde se evidenció la actividad del aceite esencial de las hojas de E. novogranatense var. truxillense contra Streptococcus mutans. A mayor abundamiento, en el trabajo comentado de 2009, Ventura y colaboradores encontraron actividad en las hojas de E. coca var. coca, contra otras bacterias Grampositivas como Staphylococcus aureus, Staphylococcus epidermidis y Bacillus subtilis.


La pasta dentífrica se preparó con aceite esencial de E. coca var. coca, suplementado con los aceites esenciales de menta y orégano. Se prepararon dos muestras:
Ambas muestras fueron diluidas con agua:
En las Figuras 11.5588 y 11.6589 se muestra la formación de los halos de inhibición de los dentífricos A y B. Las medidas de estos halos, en la Tabla 11.8590.
588
CASTRO, A.; SUÁREZ, S.; RAMOS, N.; CARHUAPOMA, M.; RUIZ, J.; ALCARRAZ, M.; GONZALES, S.; INOSTROZA, L.; SANTA MARÍA, O.; LUCAS, R.; VICENTE, W. “Evaluación química …”. Pág. 69. 589
CASTRO, A.; SUÁREZ, S.; RAMOS, N.; CARHUAPOMA, M.; RUIZ, J.; ALCARRAZ, M.; GONZALES, S.; INOSTROZA, L.; SANTA MARÍA, O.; LUCAS, R.; VICENTE, W. “Evaluación química …”. Pág. 70. 590
CASTRO, A.; SUÁREZ, S.; RAMOS, N.; CARHUAPOMA, M.; RUIZ, J.; ALCARRAZ, M.; GONZALES, S.; INOSTROZA, L.; SANTA MARÍA, O.; LUCAS, R.; VICENTE, W. “Evaluación química …”. Pág. 69.
Los resultados obtenidos fueron satisfactorios, presentando halos de inhibición de 37 y 38 mm en el caso de los dentífricos sin diluir. Previsiblemente, la acción contra el Streptococcus mutans ATCC 35668 del aceite esencial de E. coca var. coca se debería a sus componentes químicos. Era la primera vez que se reportaba el uso de aceite esencial de coca incorporado en dentífricos.
|
MUESTRAS |
DIÁMETROS DE LOS HALOS DE INHIBICIÓN (mm) |
|||
|
AL 100% |
DILUIDO |
DIL 1/2 |
DIL 1/4 |
|
|
A |
37 |
31 |
24 |
— |
|
B |
38 |
32 |
30 |
23 |
Tabla 11.8. Actividad de los dentífricos con aceites esenciales de coca, menta y orégano contra Streptococcus mutans ATCC 35668 (Fuente: Castro et al, 2014)
En los dentífricos elaborados con estos aceites esenciales se corroboró la liberación del aceite de coca en la formulación y su no interferencia con los otros. Respecto al diseño de la formulación farmacéutica de la pasta dentífrica, la base para su elaboración fueron componentes de uso común en el comercio lo que facilitaba su oportuno acceso y bajo costo.
En conclusión, la asociación de los aceites esenciales de menta y orégano, al aceite esencial de coca, permitió obtener un producto innovador de origen natural y útil para la higiene bucal.
11.4. COCA Y ANEMIA FERROPÉNICA
La anemia es la concentración de hemoglobina (Hb)591 por debajo del umbral establecido según edad y género y constituye uno de los problemas de salud con gran impacto a nivel mundial. Es una enfermedad de etiología multifactorial en la ingesta insuficiente de hierro es la causa principal. La anemia ocasiona lesiones irreversibles a nivel neurológico, conductual, inmunológico, endocrino y somático, provocando menor crecimiento y puede predisponer a enfermedades infecciosas. La población más vulnerable es la de niños preescolares y las madres gestantes de países en vías de desarrollo. Existen diversas medidas para prevenir y tratar la enfermedad pero algunos tratamientos convencionales pueden producir efectos colaterales, lo cual conduce a que los enfermos dejen de aplicarlos y al consiguiente fracaso terapéutico. De ahí nace el interés por la búsqueda de alternativas terapéuticas de origen natural.
La hoja de Erythroxylum coca spp. contiene distintos tipos de nutrientes como proteínas, carbohidratos, fibra, calcio, hierro, fósforo, vitamina A y riboflavina; concretamente se han reportado concentraciones de hasta aproximadamente 63 mg de hierro y 8 mg de vitamina C por cada 100 g de hoja de coca seca592. Sobre la base de estas concentraciones de hierro y vitamina C, Gonzales y colaboradores593 evaluaron el efecto del extracto etanólico de Erythroxylum coca spp. frente a la anemia ferropénica inducida por dieta deficiente en hierro en ratas Holtzman macho.
591 Hemoglobina: Proteína rica en hierro en los glóbulos rojos de la sangre que transporta el oxígeno. Los valores medios para adultos son: Hombre, de 13,8 a 17,2 g/dl (decilitro); Mujeres: 12,1 a 15,1 g/dl.
592
(1) COLLAZOS, C.; URQUIETA, P.; ALVISTUR, E. “Nutrición y coqueo”… Págs. 36-44; (2) DUKE, J.; AULIK, D.; PLOWMAN, T. “Nutritional value of coca”. Botanical Museum Leaflets. Harvard University. Vol. 24. Nº 6. 1975. Págs. 113-119; (3) PENNY, M.E.; ZAVALETA, A.; LEMAY, M.; LIRIA, M.R.; HUAYLINAS, M.L.; ALMINGER, M.; McCHESNEY, J.; ALCARAZ, F.; REDDY, M.B. “Can coca leaves contribute … ”. Págs. 205216. 593
GONZALES, E.F.; MELGAREJO, G.C.; CHÁVEZ, L.K.; ARELLÁN, L.J.; CARBAJAL, E.; CABRERA, Y.A.;
QUIRÓZ, G.M.; GARCÍA, I.N.; LLANTO, M.; CHOQUE, F.G. “Efecto terapéutico del extracto etanólico de Erythroxylum coca spp. en anemia ferropénica inducida en ratas Holtzman macho”. Anales de la Facultad de Medicina. Vol. 74. Nº 1. 2013. Págs. 7-10.
Para ello se experimentó con una muestra de 18 ratas de 16 días de edad, recién destetadas, con un peso promedio de 27 g. Fueron mantenidas en jaulas individuales a temperatura ambiente de 22°C, con ciclo luz/oscuridad de 12 horas y agua ad líbitum. La aclimatación duró 5 días, el periodo de inducción 4 semanas y el periodo de tratamiento 3 semanas. Posteriormente a la aclimatación, las ratas fueron distribuidas aleatoriamente en tres grupos de seis ratas cada uno:
El grupo HS recibió 25 g/día de alimento balanceado (10 mg/día de hierro elemental), durante 7 semanas. Al grupo HD se le administraron 25 g/día de dieta ferropénica (3,41 mg/día de hierro elemental), durante 7 semanas. El grupo HDEC recibió 25 g/d de dieta ferropénica (3,41 mg/d de hierro elemental) durante 7 semanas y, a partir de la semana 5, se agregó 18 g/día de extracto etanólico de E. coca (30,27 mg/día de hierro elemental).
Para preparar el extracto etanólico de E. coca, se adquirieron hojas de coca micropulverizadas en la Empresa Nacional de la Coca (ENACO). Doce kilogramos de dicho material vegetal fueron macerados con 56 litros de etanol, a temperatura ambiente. Posteriormente se decantó, filtró y evaporó el solvente para obtener el extracto.
La anemia ferropénica fue medida en función de las variables peso, talla y Hb, las dos primeras controladas diariamente. Se consideró anemia ferropénica a los niveles de Hb inferiores de 11 g/dl.

Figura 11.7. Niveles de hemoglobina al final del periodo de inducción (semana 4) y tratamiento (semana 7) (Fuente: Gonzales et al, 2013. Modificada)
En cuanto a los resultados, al final del periodo de inducción, los valores de Hb fueron 13,4 g/dl en el grupo HS, 7,4 g/dl en el grupo HD, y 7,6 g/dl en el grupo HDEC. Por tanto, no se encontró diferencia significativa en los niveles de Hb entre los grupos HD y HDEC. En ambos grupos se obtuvieron valores de Hb menores de 11 g/dl, sintomático de la anemia (Figura 11.7)[484].
Tabla 11.9. Evolución del contenido de hemoglobina (Fuente: Autor con datos de Gonzales et al, 2013)
Al término del periodo de tratamiento, los valores de Hb fueron 14,6 g/dl en el grupo HS, 12,8 g/dl en el grupo HDEC y 7,8 g/dl en el grupo HD. Al comparar los niveles de Hb antes y después del tratamiento en cada grupo, se observó diferencia significativa solo en el grupo HDEC (Tabla 11.9)[485].
Con respecto al peso y la talla, al final del período de tratamiento no se evidenció diferencia significativa en los grupos HD y HDEC con respecto al valor inicial. Ambos fueron inferiores a los valores del grupo no inducido a anemia ferropénica (HS) por lo que aparentemente los estados nutricionales deficientes de hierro en edades tempranas podían producir un daño irreversible en el crecimiento y desarrollo, evidenciado en alteraciones de peso y talla, pese a recuperar los niveles normales de hemoglobina.
En resumen, la administración de 18 g/día de E. coca añadidos a la dieta ferropénica incrementó los niveles de hemoglobina hasta alcanzar valores normales. El preparado de E. coca empleado contenía una elevada cantidad de hierro elemental (30,27 mg/d), necesario para la síntesis de hemoglobina. Aunque el hierro no hem[486] que se encuentra en los vegetales presenta una menor biodisponibilidad que el hierro hem, y en la coca existen inhibidores de su absorción, como los fitatos, es posible que la presencia de vitamina C en E. coca favorezca la absorción de hierro al contrarrestarlos.
E. coca también presenta alto contenido de fibra que podría impedir la absorción de hierro a nivel intestinal aunque existen ciertos tipos de fibra que no interfirieren la absorción intestinal de hierro.
Por tanto, el estudio de Gonzales y colaboradores demostró que la administración del extracto etanólico de E. coca spp. tuvo un efecto terapéutico sobre la anemia ferropénica inducida en ratas macho Holtzman, sustentado por el incremento en los niveles de hemoglobina mas no por el peso y la talla.
Finalmente los autores sugerían realizar más estudios sobre el potencial rol terapéutico de E. coca en la anemia ferropénica dadas las interrogantes que aún existían.
Tal vez atendiendo a esta sugerencia, Muñoz[487] acometió un nuevo estudio sobre el efecto terapéutico del extracto etanólico de hojas de Medicago sativa (alfalfa) y Erythroxylum coca (hoja de coca) sobre la anemia ferropénica inducida en ratas. Sus resultados fueron publicados resumidos en 2018.
En este caso, Muñoz empleó ratas hembras de 2 meses edad de la cepa Holtzmann que pesaban inicialmente 200 g. La anemia ferropénica (AF) fue inducida en roedores con la dieta adecuada administrada durante 15 días, hasta obtener un valor de hemoglobina de 9 g/dl. Con 10 de estas ratas hembras Muñoz realizó una prueba piloto a las que suministró diversas concentraciones de los extractos etanólicos de alfalfa y hoja de coca, encontrando incrementos significativos de hemoglobina a razón de 200 mg/kg y 100 mg/kg respectivamente.
En una segunda prueba, tomo sesenta animales que fueron divididos en seis grupos a cuatro de los cuales se les suministró extracto etanólico de alfalfa y hoja de coca en diversas proporciones. Los grupos eran los siguientes:
Muñoz midió los niveles de hemoglobina, hematocrito y hierro sérico encontrando mejor aumento de los niveles de hierro sérico en los grupos 4 y 6, lo que demostraba el efecto antianémico del extracto etanólico de alfalfa y hoja de coca a través de aumentos de los niveles de hierro sérico y hemoglobina. La autora no indicaba en el Resumen de su trabajo el efecto propio de la hoja de coca cuya efectividad, al parecer, iba unida al contenido de alfalfa acompañante.
11.5. EFECTO DE LA COCA EN LA OSTEOPOROSIS EN MUJERES POSTMENOPÁUSICAS
Cerca de 25 millones de mujeres premenopáusicas del mundo entero entran cada año a la etapa menopáusica. Una vez en ella, al cesar la producción estrogénica, pueden sufrir la pérdida de masa ósea u osteoporosis. De hecho es una enfermedad frecuente pues afecta a más del 30% de mujeres con menopausia las cuales verán mermadas sus condiciones de salud y calidad de vida en las siguientes décadas.
La osteoporosis es una enfermedad sistémica del esqueleto caracterizada por una baja masa ósea y alteraciones de la micro arquitectura del tejido óseo, con una disminución de la resistencia del hueso y un incremento de la fragilidad y de la susceptibilidad de fractura. Inicialmente el ritmo de pérdida ósea aumenta en la perimenopausia y en los primeros años después de la menopausia, para posteriormente disminuir e igualarse con el de los varones. El ritmo de pérdida de masa ósea en los primeros años de la postmenopausia varía de forma importante.
Los tratamientos hormonales para tratar la enfermedad se ha comprobado que presentan efectos secundarios aumentando el riesgo de enfermedad cardiovascular y cáncer de mama. Por ello, actualmente existe un elevado interés en descubrir tratamientos no farmacológicos para atenuar la pérdida ósea lo que se ha traducido en la investigación de aportes nutracéuticos[488] de diferentes plantas tales como la maca, la uña de gato, el aguaje y la hoja de coca, entre otras. En lo que respecta a esta última, ya se ha comentado la presencia de calcio, compuestos bioactivos tales como polifenoles y β carotenos, así como su capacidad antioxidante. Esto último podría ser una de las explicaciones de sus beneficios potenciales para mejorar el metabolismo óseo mediante la reducción de la toxicidad celular y marcadores pro-inflamatorios, mejorando la actividad de los osteoblastos. En todo caso, la calidad ósea se mejora con la ingestión de calcio y mediante el mantenimiento de niveles adecuados de vitamina D.

Figura 11.8. Erythroxylum coca (Fuente: Clipartxtras. Modificada)
En este contexto, Trigo600 decidió acometer el estudio de los efectos del consumo de hoja de Erythroxylum coca pulverizada en marcadores bioquímicos de recambio óseo en mujeres postmenopáusicas. Sus objetivos eran tres:
El estudio con pulverizado de hoja de coca tal como fue planteado por Trigo no se había realizado anteriormente en el Perú, por lo que sus resultados serían relevantes, desde el punto de vista científico, como contribución a la salud pública nacional proporcionando una alternativa para la prevención y tratamiento de osteoporosis sin los efectos colaterales de los métodos
599
CLIPARTXTRAS. Coca leaves drawing.
https://clipartxtras.com/download/2e552201423eb67d1af65055667c0f95105e5c49.html. Consultada el 3 de enero de 2019.
600 TRIGO, K.M. Evaluación del efecto del consumo de hoja de coca (Erythroxylum coca) micropulverizada en marcadores bioquímicos de recambio óseo en mujeres postmenopáusicas. Tesis Para optar el Grado Académico de Magíster en Bioquímica. Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Lima. 2018.
farmacológicos. Al mismo tiempo, alentaría el interés en nuevas investigaciones sobre los beneficios de la hoja coca en la salud y promovería el desarrollo de nuevos derivados alimenticios y farmacológicos de la hoja de coca.
Para llevar a cabo la investigación se contó con un grupo de 21 mujeres voluntarias de 57 años de edad promedio, seleccionadas de acuerdo con determinados criterios de exclusión.
A cada una de las mujeres participantes se le proporcionó hoja de coca pulverizada en cantidad suficiente para que consumiera cada día 1 cucharadita (2 g) en ayunas con agua y 1 cucharadita (2 g) al medio día, durante un periodo de 90 días. Esta ración había sido determinada por la información recogida en las mujeres que solían consumirla ya que no existían referencias formales. A todas las voluntarias se les pidió que llevaran su dieta normal y que mantuvieran su estilo de vida.
Los datos se adquirieron mediante análisis de sangre de las voluntarias, de los que se hicieron tres en distintos momentos de la investigación. El primero, antes de iniciar el consumo del pulverizado; el segundo, a los 45 días y el tercero a los 90 días de iniciada la ingesta. En cada encuentro para tomar la muestra de sangre, las voluntarias entregaron una hoja donde registraron diariamente si habían cumplido el compromiso de tomar el polvo de coca o no y la razón de ello; a las mujeres que dejaron de tomar 1 o más días la coca se les prolongó el plazo hasta cumplir 90 días de tratamiento.
Los resultados demostraron que una pequeña ración de pulverizado de coca de 4 g diarios, generó efectos beneficiosos de dos biomarcadores, uno de formación ósea (P1NP) y otro de resorción (destrucción) ósea (NTX1). Según la autora, los resultados obtenidos y la discusión comparativa con la literatura revisada, podía proponerse que el potencial de la hoja de coca molida no sólo estaba en función de su elevado contenido de calcio sino también de los metabolitos secundarios, especialmente polifenoles, que podían contribuir a modificar favorablemente los marcadores de recambio óseo en la población postmenopáusica. Además y de manera importante, todas las voluntarias quedaron conformes con la prescripción del consumo del pulverizado de coca. Como conclusiones, Trigo destacaba las siguientes:
La autora reconocía las limitaciones de su estudio, destacando que la prueba debería extenderse al menos a un mínimo de 6 meses para obtener mejores resultados, sobre todo en los marcadores de formación ósea P1NP ya que en el ciclo del remodelado óseo predominaba la fase formativa (meses) sobre la resortiva (días).Por otra parte, los criterios de exclusión aplicados a las voluntarias debieron incluir análisis clínicos que permitieran evaluar con más precisión su estado de salud. La ausencia de datos sobre la densidad mineral ósea de las voluntarias impidió tener más elementos para evaluar los resultados. La escasez de recursos obligaron a trabajar con un tamaño limitado de muestra y de biomarcadores óseos.
11.6. COCA Y LAS ENFERMEDADES BUCALES
Aproximadamente el 25% de las medicinas prescritas provienen del mundo vegetal. De hecho, un 80% de los habitantes del planeta recurren principalmente a remedios tradicionales. Actualmente los productos vegetales se consideran fuentes potenciales de nuevos fármacos que sustituyan a aquellos que han desarrollado resistencia bacteriana o sean nuevos preparados provechosos para el tratamiento de las enfermedades. La hoja de coca es una de las plantas estudiadas.
Estos estudios no han sido raros y, preferentemente, se han llevado a cabo en Perú, muchas veces a iniciativa de varias universidades que han planteado a sus alumnos investigaciones en forma de tesis conducentes a la obtención de diversos títulos académicos. De ellos se comentan seguidamente los más sobresalientes.
11.6.1. La acción antibacteriana de los extractos hidroalcohólicos de coca
Cam y Villanueva[489], en 1996, estudiaron la acción inhibitoria in vitro tanto de un extracto acuoso como metanólico de la hoja de Erythroxylum novogranatense var. truxillense frente a bacterias Gram positivas y Gram negativas. Emplearon concentraciones de 50, 100, 150, 200, 250, 300, 350, 400, 450 y 500 µg. Las 25 cepas en estudio presentaron disminución de crecimiento conforme aumentaba la concentración del extracto. La conclusión fue que ambos extractos, acuoso y metanólico, de la coca de Trujillo poseían acción inhibitoria de crecimiento frente a algunas cepas de dichos tipos de bacterias.
También en 1996, Solano[490], indagó la acción antibacteriana de extractos acuoso y metanólico de principios activos totales de E. novogranetense var. truxillense sobre Streptococcus presentes en la cavidad bucal. Para ello estudió 40 muestras distribuidas de la siguiente forma: 16 muestras de placa bacteriana, 8 de caries dental, 5 de cálculo dental, 6 de absceso radicular y 4 de gingivitis. De ellas se aislaron Streptococcus viridans, S. mutans, S. mitis, S. salivarius y otros microorganismos que no interesaban a los efectos del estudio. Solano empleó dos extractos de E. novogranatense var. truxillense, uno acuoso y otro metanólico que usó con concentraciones de 400, 600, 800 y 1.000 µg, obteniendo como resultado la inhibición de crecimiento de S. mutans y S. mitis en las preparaciones correspondientes a 800 y 1.000 µg de principios activos de coca.
Mertz y Reyes603, en 1996, trabajaron sobre la inhibición del crecimiento in vitro de
Enterobacterias, Cocos Gram positivos y Bacillus, con mate de coa elaborado con hojas de Erythroxylum coca [491]y Erythroxylum novogranatense var. truxillense. Algunas de las cepas estudiadas presentaron una gran inhibición en el crecimiento o una alteración macroscópica y/o microscópica en las colonias estudiadas en comparación con el grupo control, otras presentaron mediana y poca inhibición en el crecimiento de las colonias bacterianas, y el resto ninguna inhibición.

El año 1997 Galvez[492] investigó la acción inhibitoria del extracto acuoso de principios activos totales de Erythroxylum novogranetense var. truxillense frente a bacterias Gram negativas resistentes a cinco antibacterianos. De las cuatro cepas estudiadas de Escherichia coli, tres presentaron inhibición de crecimiento a una concentración de 1.250 µg/ml; de las tres cepas estudiadas de Klebsiella, sólo una presento inhibición al crecimiento a una concentración de 1.250 µg/ml. Finalmente, las cepas estudiadas de Salmonella typhi y S. paratyphi, presentaron inhibición de crecimiento a una concentración de 1.250 µg/ml.
En 1998 Balazar y colaboradores[493], retomando un estudio previo607, estudiaron la acción inhibitoria del extracto acuoso exento de alcaloides de Erythroxylum novogranatense var. truxillense[494] frente al crecimiento de diversas cepas de bacterias, hongos, bacterias cariogénicas y cepas ATCC. En esta ocasión el efecto se reforzó con la presencia del extracto de Plantago major (llantén), cuyo uso estaba muy difundido en el Perú por su acción antiinflamatoria y cicatrizante sobre la piel y mucosas y también en traumatismos, que ya había sido reconocida en trabajos anteriores[495].
Efectivamente, investigaciones previas de Bazalar, Alcántara y León[496] encontraron que el extracto acuoso de principios activos totales exento de alcaloides de la hoja de coca en las concentraciones de 800 μg/ml y 1.000 μg/ml presentaba una acción inhibitoria de crecimiento frente a cepas multirresistentes a diversos antibacterianos como Escherichia coli, Staphylococcus aureus, S. epidermidis, Streptococcus viridans var. mitis, S. mutans y S. salivarius, estos últimos aislados de procesos formadores de caries.
La proporción de la mezcla de los dos extractos empleados fue de 50:50, considerada óptima para el estudio en función de las actividades de las dos plantas. Se aplicó a 63 cepas de bacterias Gram positivas, Gram negativas, hongos anemófilos y hongos dermatofitos aisladas de diferentes especímenes patológicos, así como cepas ATCC. Los medios de cultivo variaron en función de las cepas.
Los resultados (Tabla 11.10)[497] mostraron la positiva acción inhibitoria del crecimiento observada en cada una de las cepas estudiadas. Ambos extractos acuosos empleados en forma asociada presentaron una acción de sinergismo comparándola con el estudio realizado por separado en ambos casos.
De las 17 cepas de bacterias Gram negativas estudiadas, 6 presentaron inhibición de crecimiento, correspondiendo 3 cepas a Escherichia coli, una cepa a Salmonella typhi y 2 cepas a Serratia marcences. De las 10 cepas de Staphylococcus se reportó el siguiente resultado: 3 cepas de S. Aerus y 5 cepas de S. epirdemidis presentaron inhibición de crecimiento. De las 20 cepas de
Streptococcus viridans aisladas de procesos cariogénicos, 4 cepas de S. mitior, 2 cepas de S. milleri y
2 cepas de S. salivarius presentaron inhibición de crecimiento. En el caso de las 2 cepas de Veillonella no se observó inhibición. Las 2 cepas de Actinomyces presentaron inhibición de crecimiento.
En 2008, Minaya611, conocedora de las propiedades antibacterianas de la coca, realizó un estudio para determinar la actividad antimicrobiana del extracto de la hoja de Erythroxylum novogranatense var. truxillense frente a bacterias relacionadas directamente con caries dental, a saber Streptococus mutans y Lactobacillus casei. Para ello se trabajó con cepas estándares de ambas bacterias procedentes del American Type Culture Collection.

Tabla 11.10. Acción inhibidora de los extractos de coca y de llantén (Fuente: Bazalar et al, 1998)
El componente activo de la hoja de coca fue obtenido a partir de coca de Trujillo procedente del valle de La Convención (Cuzco) proporcionada por la Empresa Nacional de la Coca (ENACO). El extracto se preparó a partir de 30 g de material vegetal secado y molido que fue macerado con etanol a temperatura ambiente durante una noche en un ambiente oscuro. Posteriormente fue sometido al tratamiento adecuado de filtración y concentración para obtener un residuo que se diluyó en un volumen de 10 ml de etanol considerándose al producto resultante como el extracto. Con él se preparó una dilución de 9:10.



L. casei en agar (centro). Halos de inhibicion en cultivo de S. mutans (dcha.) (Fuente: Minaya, 2008. Modificadas)
Mediante el método de difusión en placa, las cepas patrón de Streptoccocus mutans y Lactobacillus casei fueron sometidas a la acción antibacteriana del extracto etanólico de la hoja de Erythroxylum novogranatense var. truxillense obteniéndose los correspondientes halos de inhibición (Figura 11.10)[498]. A los efectos de disponer de referencias, se usó el alcohol al 96%, solvente del extracto, como testigo positivo y al agua destilada como testigo negativo.


Figura 11.11. Halos de inhibición de alcohol y de Figura 11.12. Halos de inhibición de alcohol y de extracto de coca en cultivo de S. mutans extracto de coca en cultivo de L. casei (Fuente: Minaya, 2008. Modificadas) (Fuente: Minaya, 2008. Modificadas)
En la Figura 11.11613 se observan las medias de los halos de inhibición del alcohol y del extracto de Erythroxylum novogranatense var. truxillense en los cultivos de Streptoccocus mutans. El primero fue de 14,3 mm mientras que el segundo, 34,4 mm. En la Figura 11.12614 se aprecia el mismo proceso para Lactobacillus casei, resultando halos de inhibición de 11,4 mm y 33,7 mm respectivamente.
Estos resultados indican que tanto para Streptoccocus mutans como para Lactobacillus casei, el extracto etanólico de la hoja de coca tenía mayor efecto antimicrobiano que el alcohol, existiendo una diferencia significativa. Fueron concordantes con los obtenidos anteriormente en las investigaciones de Goicochea (1954), Ayala (1963), Coronel (1988), Navarro (1988) y Pando (1988).
La autora, finalmente, recalcaba el hecho de que fuera cual fuera el método de extracción (acuoso, metanólico o etanólico, como en este caso) en todos los estudios previos se encontró efecto antimicrobiano de la hoja de Erythroxylum novogranatense var. truxillense.
Alvarado y Moromi[499] presentaron en 2010 el resultado de sus investigaciones comparando la actividad antibacteriana in vitro de los extractos hidroalcohólicos de tres plantas medicinales usadas en medicina tradicional que se cultivaban o crecían en el Perú debido a que existían numerosos antecedentes de sus propiedades antibacterianas como Plantago major, (llantén), Erythroxylum novograntense var. truxillense (coca de Trujillo) y Camellia sinensis (té verde). Los extractos se aplicaron sobre cinco cepas patrones de bacterias orales, a saber, Streptococcus mutans ATCC 25175, Lactobacillus acidophilus ATCC 314, Actinomyces viscosus ATCC 15987, Prevotella melaninogenicus ATCC 25845 y Fusobacterium nucleatum ATCC 25586. Estas bacterias se encuentran en la placa dental y aunque existen diversos métodos para controlarlas, ninguno ha demostrado ser totalmente eficaz.
Los extractos de los principios activos totales procedentes de las hojas secas de cada una de las plantas se obtuvieron mediante maceración alcohólica con alcohol etílico al 70 %. Un posterior análisis fitoquímico de los extractos hidroalcohólicos identificó los grupos funcionales que con más frecuencia se encontraban en estas plantas. En la Tabla 11.11[500] se muestran los resultados con indicación de la abundancia relativa de ocho de ellos.
|
PRINCIPIO ACTIVO |
LLANTÉN |
TÉ VERDE |
COCA |
|
Saponinas Flavonoides Fenoles Alcaloides Alcaloides Lactosas Quinonas Cumarinas |
Escasas Positivo Positivo Negativo Negativo Negativo Positivo Negativo |
Positivo Negativo Positivo Escasas Negativo Negativo Positivo Escasas |
Escasas Negativo Positivo Positivo Positivo Positivo Negativo escasas |
Tabla 11.11. Principios activos encontrados en los extractos hidroalcohólicos de las plantas medicinales examinadas (Fuente: Alvarado y Moromi, 2010. Modificada)
En la Tabla 11.12[501] se presentan los resultados de las actividades antibacterianas de los extractos hidroalcohólicos de las tres plantas medicinales en las diluciones 25 y 50 µg/ml, del control positivo y del control negativo basados en los promedios de los halos de inhibición de crecimiento bacteriano. En general se aprecia que dicha actividad siempre fue mayor que la del control negativo y menor que la del control positivo. Se observa también que el extracto hidroalcohólico de Erythroxylum novograntense var. truxillense fue más eficaz frente a Prevotella melaninogenica a 50 µg/ml, mostrando en general una actividad intermedia entre la de llantén y el té verde.

Tabla 11.12. Halos de inhibición promedio de extractos hidroalcohólicos frente a cinco cepas bacterianas
(Fuente: Alvarado y Moromi, 2010)
En conclusión, los extractos obtenidos mediante maceración alcohólica de las hojas de Plantago major (llantén), Erythroxylum novogranatense var. truxillense (coca Trujillo) y Camellia sinensis (té verde) en concentraciones de 25 y 50 µg/ml, demostraron tener propiedades antibacterianas in vitro sobre cepas de bacterias patógenas orales como Streptococcus mutans, Lactobacillus acidophilus, Actinomyces viscosus, Prevotella melaninogenica y Fusobacterium nucleatum que conforman parte de la microbiota bucal y están implicadas en patologías orales como caries dental y enfermedad periodontal. La actividad de los extractos, en términos de tamaño de halo de inhibición, siempre fue menor que la presentada por el control positivo y mayores a la del control negativo. Los principios activos detectados por el análisis fitoquímico de los extractos hidroalcohólicos deben ser los responsables de sus propiedades antibacterianas. En lo que respecta a la coca de Trujillo, los resultados presentados coinciden con las investigaciones realizadas al respecto por Balazar y colaboradores en 1998.
En 2009, Quispe y Valencia[502] estudiaron la existencia de una acción inhibitoria de desarrollo bacteriano producido por el extracto alcohólico de la hoja de Erythroxylum novogranatense var. truxillense sobre 20 muestras de flora mixta salival, mediante el método de difusión en placa. El extracto fue preparado con agua y alcohol de 96º al 50%.
Sus experimentos determinaron que las medidas de los halos de inhibición estaban directamente relacionadas con las concentraciones del extracto de coca, y que el efecto antimicrobiano era mayor con una concentración del extracto de 1.500 μg/20 μl, la mayor de las empleadas.En conclusión, probaron que el extracto de la hoja de E. novogranatense var. truxillense tenía acción antimicrobiana frente a la flora mixta salival de las 20 muestras salivales estudiadas.
En estos años era perfectamente conocido que la clorhexidina era un eficaz agente bactericida para tratar las enfermedades orales de origen infeccioso, pero también que la hoja de coca poseía tal capacidad. Por ello, en 2011, Rojas[503] estudió la eficacia antibacteriana in vitro del extracto de hoja de coca en comparación con la clorhexidina al 0,12 % en el tratamiento de Staphylococcus aureus y Streptococcus mutans, dos bacterias causantes de numerosas infecciones bucales.
La clorhexidina se puso a la venta en 1954. Es un potente antiséptico que actúa eficaz y rápidamente como bactericida sobre microorganismos Gram positivos y Gram negativos, pero tiene escasa eficacia sobre las bacterias ácido resistentes, hongos y virus. Se utiliza para enjuagues bucales en el tratamiento de la gingivitis y de la enfermedad periodontal y tópicamente en la preparación de la piel del paciente antes de una operación quirúrgica, lavado de heridas, y tratamiento del acné vulgar. Otros usos de la clorhexidina incluyen la profilaxis y el tratamiento de las infecciones de boca, la estomatitis, la estomatitis ulcerativa y la gingivitis aguda ulcerativa necrotizante[504].
Para su investigación, Rojas dispuso de 20 cepas de Staphylococcus aureus y otras 20 de Streptococcus mutans adquiridas al Banco de bacterias del Laboratorio del Hospitar Regional Hermilio Valdizan Medrano de Huánuco. El método de extracción utilizado para preparar el extracto de hoja de coca fue el de maceración alcohólica con alcohol rectificado al 80º. Tras siete días se obtuvo un macerado que se filtró, se secó y se evaporó el contenido alcohólico, obteniéndose un residuo con el extracto de los principios activos de la hoja de coca (Figura 11.13)621.

Figura 11.13. Filtrado del macerado, horno de secado y principio activo de coca (Fuente: Rojas, 2011)
Con el principio activo se prepararon soluciones en agua destilada hasta concentraciones de
1.000 µg/20 µl y 1.500 µg/20 µl. También se preparó el reactivo de clorhexidina al 0,12 %.
Las cepas se llevaron a las placas de cultivo con agar incorporándose las soluciones con el extracto de coca y la clorhexidina. La incubación se realizó a 37ºC midiéndose los tamaños de los halos de inhibición a las 24 y 48 horas, comprobándose que apenas hubo diferencias entre ellos.
Los resultados mostraron que existía un efecto antimicrobiano positivo a las concentraciones de extracto de coca de 1.000 y 1.500 μg/20 μl en el tratamiento de Staphylococcus aureus y Streptococcus mutans. El aumento de la concentración de extracto de coca mejoró la eficacia del tratamiento demostrándose la influencia de ésta. Sin embargo, el efecto antimicrobiano fue, en el mejor de los casos (1.500 µg/20µl), un 75% del de la clorhexidina al 0,12 %.
En 2011, Vergara[505], investigó el efecto inhibitorio de dos tipos de extractos, acuoso y etanólico, preparados a partir de hojas de coca, sobre el crecimiento de Streptococcus mutans, con el fin de buscar nuevas alternativas para la prevención de caries dental. El estudio se realizó utilizando cuatro concentraciones de extracto acuoso (25%, 50%, 75% y 100%) y cuatro concentraciones de extracto etanólico (10%, 20%, 35% y 50%). Todas ellas fueron puestas en contacto con los cultivos de S. mutans para poder determinar el efecto sobre su crecimiento. Los resultados, muestran la generación de halos inhibitorios de pequeña longitud para tres concentraciones de extracto acuoso (25%, 50% y 75%) y la generación de halos de mayor longitud para la concentración al 100% de extracto acuoso y todas las concentraciones de extracto etanólico, con lo que Vergara concluyó que ambos extractos poseían efecto inhibitorio “in vitro” sobre el crecimiento de S. mutans. La concentración mínima inhibitoria para el extracto acuoso era del 75%, mientras que para el extracto etanólico era menor, del 50%.
Medina[506] estudió en 2012 el efecto antibacteriano in vitro de Erythroxylum coca, llipta y la combinación de ambos en cultivos de Sthreptococcus mutans y Aggregatibacter actinomycentemcomitans, mediante el método de dilución en placa. Obtuvo como resultado que las tres sustancias a diferentes concentraciones y en combinación, presentaban diferente efecto antibacteriano frente a ambos microorganismos.
La periodontitis es una enfermedad de alta prevalencia a nivel mundial que en el Perú alcanzaba al 85% de la población. Uno de sus agentes más importantes es Porphyromonas gingivalis, bacteriana anaeróbica Gram negativo. Para combatirla, el uso de antibióticos sistémicos está indicado sólo en ciertos tipos de periodontitis, y no siempre el tratamiento tiene éxito. Como alternativa natural Ramos[507] investigó en 2012 la posibilidad de que el extracto de la hoja de coca (Erythroxylum coca) tuviera efectos inhibitorios sobre el crecimiento de esta bacteria y, con ello, pudiera ser empleado en el tratamiento de la periodontitis.
En concreto Ramos planteó su estudio con el objetivo de determinar la actividad antibacteriana, in vitro, del extracto de Erythroxylum coca, sobre Porphyromonas gingivalis aplicando diferentes concentraciones (100 %, 50 %, 25 %, 12,5 %, 6,25 %, 3,13 %, 1,56 %, 0,78 %). Adicionalmente se propuso identificar la concentración mínima inhibitoria del extracto sobre la bacteria.
Como material de partida utilizó cepa estandarizada de Porphyromonas gingivalis, procedentes de la American Type Culture Collection y un extracto de Erythroxylum coca obtenido de la Empresa Nacional de la Coca (ENACO).
Los cultivos bacterianos de las cepas de Porphyromonas gingivalis fueron sometidos a un Test de Difusión en Agar con discos y un Test de Dilución en medio líquido. En cuanto al extracto, fue diluido con alcohol etílico de 96° en las proporciones 1/1, 1/2, 1/4, 1/16, 1/32, 1/64, 1/128, 1/256 con el propósito de obtener soluciones de las concentraciones indicadas anteriormente.
Los resultados que consiguió Ramos hay que dividirlos en dos bloques.

Figura 11.14. Medidas de halos de inhibición del crecimiento de Porphyromonas gingivalis en relación con las diferentes concentraciones del extracto de coca (Fuente: Ramos, 2012. Modificada)
En conclusión, la investigación de Ramos demostró que el extracto de hoja de coca tenía la propiedad de inhibir el crecimiento in vitro de la bacteria Porphyromonas gingivalis. La mínima concentración del extracto de coca capaz de inhibir el crecimiento in vitro de la bacteria era de 6,25 %. Los métodos de investigación usados proporcionaron distintos resultados siendo más efectivo el de dilución en medio líquido que el test de difusión en agar.
En 2015 se rompió la práctica exclusividad peruana sobre la investigación antibacteriana de la hoja de coca incorporándose el trabajo que Negrete y Quispe[509] desarrollaron en Bolivia. En dicha fecha publicaron los resultados de la tesis elaborada por la primera bajo la dirección del segundo para optar al título de Licenciada en Bioquímica y Farmacia en la Universidad Cristiana de Bolivia de Santa Cruz de la Sierra.

Figura 11.15. Crecimiento de Porphyromonas gingivalis en relación a las diferentes concentraciones
del extracto de coca (Fuente: Ramos, 2012. Modificada)
En ella estudió la actividad antibacteriana del macerado de la hoja de coca seca y fresca (Erythroxylum coca) proveniente de los departamentos de Cochabamba y La Paz, con tres objetivos específicos:
Las hojas de coca que usaron las obtuvieron de los departamentos de Cochabamba y La Paz, y posteriormente fueron certificadas a través del Instituto Noel Kempff Mercado. Los extractos fueron preparados con tres solventes: Solución fisiológica, alcohol (absoluto) y cloroformo. En cada caso el extracto fue obtenido mediante macerado utilizando 500 g de las hojas (frescas y secas) de coca en 250 ml de solvente, macerándose durante tres días.
Las cepas utilizadas fueron Staphylococcus aureus 25923, Escherichia coli 25922 y Pseudomonas aeruginosa 27853 procedentes de la American Type Culture Collection. Fueron reconstituidas en medios apropiados como agar sangre para S. aureus y agar Mac Conkey para las dos restantes.
|
TIPO HOJA DE COCA |
SOLVENTE |
ACTIVIDAD FRENTE A |
||
|
S. aureus |
E. coli |
P. aeruginosa |
||
|
Macerado de coca Hojas frescas |
Solución fisiológica Alcohol Cloroformo |
NO SI NO |
NO NO NO |
NO NO NO |
|
Macerado de coca Hojas secas |
Solución fisiológica Alcohol Cloroformo |
NO SI NO |
NO NO NO |
NO NO NO |
Tabla 11.13. Resultados cultivos (Fuente: Autor con datos de Negrete y Quispe, 2015)
Para determinar la actividad antibacteriana se colocó 1 ml del macerado de las hojas de coca (frescas y secas) en los solventes (solución fisiológica, alcohol, cloroformo) en tubos de ensayo que contenían 9 ml de caldo Müller Hinton; seguidamente se añadieron los inóculos de las bacterias incubándolas de 18 a 24 horas a 35 °C. La existencia o no de actividad antibacteriana del macerado de las hojas de coca se apreciaría por la inexistencia o existencia de turbidez, respectivamente. Las pruebas se realizaron por triplicado con la finalidad de obtener un mejor resultado. Para garantizar que los tres solventes utilizados no tenían actividad antibacteriana se realizó la misma prueba que el procedimiento sin inocular bacterias.
Los resultados obtenidos fueron los siguientes (Tabla 11.13)[510]:
En 2016 Enciso629 estudió la posible actividad antibacteriana del extracto de hoja de coca (Erythroxylum coca), sobre bacilos negros pigmentados (BNP). Estos microorganismos son bacterias anaerobias estrictas, Gram negativas, que habitan el fondo de bolsas periodontales. Se encuentran entre los que producen la destrucción de los tejidos de soporte del diente, es decir, la enfermedad periodontal, que era una de las enfermedades bucales más prevalentes630 del Perú pues afectaba aproximadamente al 85% de la población.
El interés de emplear extracto de hoja de coca radicaba en que era un producto natural que contenía polifenoles, los cuales se deseaba comprobar si poseían propiedades farmacológicas con efecto antibacteriano. Los autores destacaban que los fármacos a base de derivados de productos naturales presentaban una inmensa ventaja respecto a los tratamientos químicos. En las plantas los principios activos siempre estaban biológicamente equilibrados por la presencia de sustancias complementarias que se potenciaban biológicamente entre sí, de forma tal, que en general no se acumulaban en el organismo por lo que sus efectos indeseables eran limitados.
Para llevar a cabo sus objetivos, Enciso y Ramos recurrieron a dos pruebas. La primera fue el Test de difusión en agar; la segunda la prueba de dilución en medio líquido. Las cepas de BNP fueron aisladas de muestras tomadas de bolsas periodontales de pacientes con enfermedad periodontal atendidos en la Facultad de Odontología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Era la primera vez que se trabajaba con BNP por lo que no había datos de investigaciones anteriores con las que contrastar resultados. El extracto hidroalcohólico fue proporcionado por la Empresa Nacional de la Coca (ENACO), libre de alcaloides.

Figura 11.16. Medidas de control del crecimiento de Bacilos Negro Pigmentantes en relación a las diferentes concentraciones de Erythroxylum coca (Fuente: Enciso, 2016. Modificadas)
El efecto antibacteriano del extracto de Erythroxylum coca ya había sido avalado por otros trabajos de investigación que se han comentado previamente, aunque sobre otros microorganismos, lo que constituyó un acicate para los autores.
En cuanto a los resultados (Figura 11.16)[511] , la prueba de difusión en agar indicó que los BNP solo presentaban sensibilidad frente al extracto de Erythroxylum coca en el 60% de los casos del extracto al 12,5% y al 100% de concentración.
No hubo crecimiento de BNP en la concentración de 100% de extracto de Erythroxylum coca que, por ello, podía considerarse la concentración mínima inhibitoria del extracto sobre el crecimiento bacteriano de BNP. En el 100% de los casos restantes sí que hubo crecimiento de BNP en las diferentes concentraciones 0,78%, 1,56%, 3,13%, 6,25%, 12,5%, 25% y 50% del extracto de coca, pero se observó una repotenciación del efecto antibacteriano del extracto a las concentraciones de 12,5% y 6,25%. Por tanto, la prueba de dilución en medio líquido no evidenció una capacidad antibacteriana marcada, excepto al 100%. Sin embargo, las inhibiciones parciales permitieron calcular una relación lineal inversa entre las concentraciones de Erythroxylum coca y el crecimiento de BNP, mostrando una recta desde una concentración de 0,78% hasta 100% del extracto en estudio, con una ecuación:
Crecimiento BNP = 12,714-1,2143 Concentración extracto E. coca (ver Figura 11.16)
El valor obtenido para el coeficiente de regresión, r2 = 0,576, indica que el extracto de Erythroxylum coca afectaba al crecimiento de los BNP.
En resumen, Enciso comprobó que el extracto hidroalcohólico de hoja de coca, presentaba una actividad antibacteriana frente a BNP, a las concentraciones de 100% y 12,5%.
Cornejo y Quispe[512], en 2017, determinaron experimentalmente la actividad antibacteriana del extracto etanólico al 96% de las hojas de Erythroxylum coca frente a Streptococcus mutans ATCC 25175 y Streptococcus sanguis ATCC 10556 con objeto de preparar una pasta dental. Una vez recolectada la planta, se realizó un análisis fitoquímico cualitativo que evidenció la presencia, en abundante cantidad, de compuestos fenólicos, flavonoides, esteroides y alcaloides.
Mediante el método de pozos excavados procedieron primero a realizar la prueba piloto y luego las siguientes con las concentraciones estandarizadas a fin de determinar la concentración mínima inhibitoria del extracto etanólico de hoja de coca al 96%. Dicha concentración mínima inhibitoria se calculó para cepas de Streptococcus mutans y Streptococcus sanguis resultando que una concentración de 8,42 mg/μl produjo un halo de inhibición de 9,26 mm mientras que otra de 15,74 mg/50 μl ocasionó un halo de inhibición de 9,35 mm.
Con estos resultados prepararon una pasta dental a base del extracto etanólico al 96 % de las hojas de Erythroxylum coca, eligiendo la formulación que presentó mejores características organolépticas y fisicoquímicas. Este dentífrico se comparó con pastas dentales comerciales utilizando el método de pozos excavados. La pasta dental diseñada por Cornejo y Quispe produjo en un halo de inhibición de 13,72 mm frente a Streptococcus mutans mientras que los dentífricos comerciales ocasionaron halos de inhibición de 14,22 mm, 15,72 mm y 16,56 mm respectivamente frente a la misma bacteria. En lo que respecta a Streptococcus sanguis, la pasta de Cornejo y Quispe produjo en halo de inhibición de 11,72 mm por 13,72 mm, 14,07 mm y 15,68 mm de las pastas dentales comerciales. En conclusión, el extracto etanólico al 96% de las hojas Erythroxylum coca poseía actividad antibacteriana in vitro frente a los microorganismos citados y la pasta dental preparada con él, también, aunque algo inferior a la de otras pastas dentales comerciales.
11.6.2. Mate de coca y su efecto antibacteriano
Li Sing, en 1994[513], dedicó su esfuerzo a investigar las propiedades inhibitorias del crecimiento de hongos oportunistas in vitro del mate de coca preparado con Erythroxylum coca y Erythroxylum Novogranatense var. truxillense. Los hongos estudiados fueron Alternaria, Aspergillus niger, Mucor mucu y Penicillium notatum. Para interferir su crecimiento empleó concentraciones de 2,28 µg/ml a 57 µg/ml. Los resultados fueron que el desarrollo de Alternaria a la concentración de 57 µg/ml presentaba alteraciones fenotípicas y genotípicas mostrándose colonias diferentes e irregulares de la cepa normal. Igual apariencia presentaron las colonias de Aspergillus niger. A la misma concentración de 57 µg/ml, la especie Mucor mucu presentó colonias pequeñas despigmentadas, con el borde engrosado. No se observó ningún cambio en Penicillium notatum.
Aguilar y Encarnación[514], en 1995, estudiaron el comportamiento in vitro del mate de coca preparado con Erythroxylum coca-Erythroxylum novogranatense sobre Mycobacterium tuberculosis, M. fortuitum, M. kansasii, M. bovis y M. gordonae. Expuestas las bacterias a distintas concentraciones de mate de coca, los autores observaron cambios inhibición del crecimiento en las cepas de Mycobacterium, y los efectos de una probable alteración en la configuración glucolipídica y otros componentes de la pared celular de Mycobacterium tuberculosis, M. fortuitum y M. kansasii, lo que mitigaba su virulencia.
Castro y Chávez[515], en ese mismo año 1995, estudiaron también la acción inhibitoria in vitro del mate de Erythroxylum coca var. coca y Erythoxylum novogranetense var. truxillense frente a uropatógenos Gram negativos caracterizados por ser multirresistentes amikacina, amoxicilina, ácido nalidíxico, ácido pipemídico, carbenicilina, cefalexina, cefazolina, ceftazidina, cinoxacina, enoxacina, gentamicina, kentamicina, neomicina, norfloxacina, nitrofurantoína y trimetoprimsulfametoxazol. Los autores emplearon concentraciones de 26,15 µg/ml; 52,30 µg/ml; 209,36 µg/ml; 313,8 µg/ml y 784,5 µg/ml de los principios activos del mate de coca, obteniendo que:
11.6.3. Coca y estado bucal
Con el fin de soportar las arduas jornadas de trabajo en el campo de la agricultura y la minería, numerosa población andina practica habitualmente el acullico, usando como acompañantes de la coca determinadas sustancias alcalinas como la llipta o cal. Las hojas de coca son agrupadas con la lengua hasta que forman un bolo que se coloca entre el carrillo y la encía, al que se adiciona con un palillo las citadas sustancias alcalinas. El tiempo que el bolo es mantenido en la boca varía de dos a tres horas; en términos generales, cada bolo contiene 10 a 30 g de hojas de coca lo que supone un consumo diario entre 30 a 60 g o más según los casos. En el campo de la estomatología, se sabe que el acullico habitual y permanente produce alteraciones en las diferentes estructuras orales dependientes del efecto mecánico y de las sustancias que se producen durante el mismo. En los usuarios de la coca es muy frecuente el desgaste fisiológico de los dientes que resulta del contacto diente a diente (atrición), como ocurre en el caso de la masticación. El desgaste dentario es la característica oral más distintiva de los acullicadores que se produce por dos causas. Por una parte, el desgaste físico patológico (abrasión) causado por una actividad masticatoria frecuente y forzada; por otra, el desgaste químico (erosión) causado por los derivados alcalinos del bolo (coca y llipta).
La mucosa bucal está formada por dos capas de tejidos: una superficial constituida por tejido epitelial y otra capa subyacente de tejido conectivo, conectadas por una membrana. Esta mucosa es una de las partes del organismo humano que constantemente está expuesta a sustancias extrañas dependiendo de muchos factores, entre ellos los hábitos de cada persona. De ahí que algunas de ellas como el tabaco, el alcohol, el café y otras hayan sido objeto de diversas investigaciones acerca de su efecto sobre la mucosa oral. En el caso de la coca, los estudios del efecto del acullico sobre ella son limitados. En concreto, el coquero crónico mantiene el bolo de coca (hojas de coca y sustancia alcalina) en contacto con la mucosa oral durante un tiempo promedio de 6 horas diarias por lo que algunos investigadores han sugerido que la acción irritante y/o friccional de estas sustancias, causan a largo plazo alteraciones en la mucosa oral tales como zonas blanquecinas, rugosas, agrietadas, paraqueratosis, acantosis, hiperqueratosis, leucoedema y leucoplasia. También se sabe que el desgaste dental y la enfermedad periodontal tienden a incrementarse con el hábito del acullico debido a las mismas razones antes apuntadas: abrasión y erosión[516].
Los antecedentes sobre el estudio de la mucosa bucal de los acullicadores no son muchos.
En 1954, el ya citado Goicochea637 investigó 50 personas (44 acullicadores y 6 controles), cuyas edades estaban comprendidas entre los 40 y 70 años de edad que habían usado coca durante un promedio de 20 años. El investigador encontró rugosidades blanquecinas de forma y tamaño variable en la mucosa bucal, concretamente en el carrillo, del 37% de los acullicadores examinados.
Años después, en 1962, Bernal[517] informó de un caso que había conocido con daños en la mucosa bucal. Se trataba de un anciano andino 86 años de edad que llevaba practicando el acullico durante más de 30 años que presentaba hiperqueratosis en el reborde alveolar superior izquierdo que asoció con el uso de la coca.
Coetáneamente con Bernal, Rodríguez[518] investigó la mucosa bucal de 20 personas de La Libertad, Perú, de edad comprendida entre 30 y 70 años, hombres y mujeres, practicantes del acullico durante más de 10 años. Como Goicoechea, Rodríguez observó la presencia de zonas blanquecinas, rugosas y agrietadas en la mucosa del carrillo en el 75% de acullicadores.
Hamner y Villegas[519][520], en 1969, presentaron los resultados de su estudio sobre la mucosa bucal de indígenas bolivianos que habían acullicado durante un número variable de años. Los autores realizaron 41 biopsias que demostraron que el 98% de las personas investigadas presentaba las características histológicas normales modificadas. Se detectó que el 76% padecía leucoedema641 no maligno, y el 17% hiperparaqueratosis. Ninguna de las personas había desarrollado carcinoma bucal pese a la duradera exposición a la hoja de coca y a la llipta.

Borghelli y colaboradores[521], en 1973, estudiaron las lesiones de la mucosa bucal de 2.174 hombres de 20 años pertenecientes a una población argentina de Jujuy donde era frecuente el hábito de acullicar. Tras los reconocimientos comprobaron que tenían lesiones 655 personas de las que 110 eran compatibles clínicamente con las descritas como producidas por el acullico; de éstos, 79 (71,8 %) confirmaron que eran consumidores habituales de coca. Todas sus lesiones estaban ubicadas en el lugar ocupado por el bolo dentro de la boca. La prevalencia de leucoplasia diagnosticada clínicamente fue de 2,2% en este grupo de acullicadores. Además se encontraron lesiones con características clínicas e histológicas de leucoedema.
Borghelli y su equipo[522] publicaron dos años después, en 1975, los resultados de una investigación sobre la mucosa bucal de 301 personas de ambos sexos, con edades comprendidas entre 30 y 87 años, habitantes de Huamahuaca, Jujuy, Argentina. De ellos 150 eran acullicadores mientras que el resto actuaba como grupo de control. El objetivo era determinar la incidencia de leucoedema y leucoplasia[523]. Tras practicar a todos ellos los reconocimientos adecuados, los resultados obtenidos se muestran en la Tabla 11.14646. Como puede apreciarse la prevalencia en el grupo de acullicadores era mucho mayor que en el de no acullicadores. La localización de las lesiones en el grupo usuario de la hoja siempre coincidió con el lugar en donde colocaban habitualmente el bolo de coca. En general, el cuadro histopatológico era compatible con leucoedema, lo que confirmaba investigaciones anteriores acerca de los efectos del acullico en la mucosa bucal y también el carácter benigno de leucoedema provocado por la irritación de dicha práctica.
|
GRUPO |
LEUCOEDEMA (%) |
LEUCOPLASIA (%) |
|
Acullicadores No acullicadores (control) |
61,3 9,2 |
21,3 3,9 |
Tabla 11.14. Resultados de los reconocimientos de mucosa bucal en Humahuaca
(Fuente: Autor con datos de Borghelli et al, 1975)
Santos[524], en 1989, estudió 42 personas habitantes de Huacrapuquio, Huancayo, Perú, de una edad entre 40 y 73 años. Los dividió en dos grupos similares, uno de acullicadores con más de 10 años de práctica y otro de no acullicadores. Santos encontró que todos los acullicadores presentaban deficiencias en sus características histológicas como paraqueratosis y acantosis, además de leucoedema (90,4%) y leucoplasia (4,4%).
Vitzthum, Dornum y Ellison[525] publicaron en 1993 los resultados de una investigación sobre un tema novedoso, en lo que a la hoja de coca se refiere. Era conocido que las mujeres que vivían a gran altitud, tanto en los Andes como en el Himalaya, presentaban una fertilidad reducida debido a la hipoxia y, tal vez a otros factores. Una de las formas de investigar estos factores era el uso de ensayos de los esteroides salivales. Sin embargo, el acullico de hoja de coca, una práctica omnipresente entre las poblaciones andinas de gran altitud, tenía consecuencias negativas para la medición precisa de los esteroides ováricos. Para conocer exactamente este efecto, Vitzthum y colaboradoras realizaron un muestreo de saliva en 300 personas de La Paz y El Alto (Bolivia) inmediatamente antes, durante y después de acullicar. Una parte de estas muestras provino del acullico con llipta alcalina mientras que el resto se tomó sin que los acullicadores la añadiesen al bolo de coca. Los resultados determinaron que el acullico producía valores falsos de progesterona salival que imitaban los valores de la fase lútea[526]. Sobre la base de este estudio, las autoras desarrollaron un protocolo apropiado para la recolección de muestras salivales en poblaciones acullicadoras. Estos resultados avalaban la viabilidad de los ensayos salivales incluso en condiciones de campo difíciles, incidiendo en la necesidad de establecer procedimientos recolectores apropiados antes de proceder a muestreos de saliva sobre el terreno.
Un nuevo estudio sobre las mucosas fue realizado por Bartens[527] en 1998. En concreto, su interés se centró en describir las caracterísricas histológicas en el epitelio de la mucosa del carrillo, relacionados con el hábito de masticación de hojas de coca, en sujetos entre 40 y 70 años de edad, pertenecientes a la comunidad de Quircan, Huánuco, Perú. Bartens eligió una comunidad andina entre cuyos habitantes estuviese ampliamente difundido el hábito de masticación de hojas de coca. La población estudiada estuvo constituida por todos los individuos de la citada comunidad que tenían edades comprendidas entre entre 40 y 70 años. El límite inferior de 40 años de edad se escogió teniendo en cuenta que el acullicador promedio se iniciaba en la práctica aproximadamente a los 20 años de edad, y para que el hábito de consumir coca produjese alteraciones evidentes se requería gran frecuencia y larga duración. El límite superior de 70 años de edad se escogió considerando que hasta esa edad aproximadamente trabajaban en la comunidad en sus faenas de trabajo y, por lo tanto, mantenían un fuerte hábito del acullico. En total Bartens realizó 43 biopsias de las que 30 correspondían a acullicadores y 13 a no acullicadores.
Los resultados fueron los siguientes:
· Acantosis 100% .
· Células eosinófilas[529] con puentes intercelulares visibles al nivel de la capa espinosa (76,6%).
· Células eosinófilas con puentes intercelulares visibles al nivel de la capa intermedia (53,3%).
· Hiperparaqueratosis (96,7%).
· No se encontraron cambios correspondientes a displasia[530] epitelial.
· En todas las capas del epitelio se halló inflamación crónica de grado leve a moderada.
|
GRUPO |
CONCEPTO |
Nº |
% |
|
Sexo |
Masculino Femenino |
35 45 |
43,8 56,3 |
|
Edad |
45-54 años 55-63 años 64-72 años 73-83 años |
47 15 11 7 |
58,8 18,8 13,8 8,8 |
|
Frecuencia consumo |
1vez/día
2veces/día
3veces/día
Más de 3 veces/día 1vez semana
2veces/semana
3veces/semana Más de 3 veces/sem. Ocasionalmente
|
9 9 15 6 9 9 5 4 14 |
11,3 11,3 18,8 7,5 11,3 11,3 6,3 5,0 17,5 |
|
GRUPO |
CONCEPTO |
Nº |
% |
|
Cantidad de bolos |
½ bolo 1bolo
2bolos
3bolos
4bolos
|
9 38 17 14 2 |
11,3 47,5 21,3 17,5 2,5 |
|
Antigüedad acullico |
1-12 años 13-28 años 29-41 años 42-54 años 55-63 años |
30 29 9 7 5 |
37,5 36,3 11,3 8,8 6,3 |
Tabla 11.15. Características de los acullicadores investigados (Fuente: Autor con datos de Alminco, 2017)
Años después, en 2017, Alminco[531] estudió las características clínicas de la mucosa oral en pobladores con habito de coqueo del distrito de Conchamarca, Huánuco. En su investigación contó con la colaboración de todos los pobladores de 45 a 83 años habitantes del citado pueblo, todos los cuales tenían la costumbre de acullicar. En total 80 personas de sexo femenino y masculino. A todos ellos se les realizó un examen bucal determinando sus patologías. Las características del grupo, en lo que respecta a su costumbre de acullicar, se muestra en la Tabla 11.15[532]. Es interesante de reproducir ya que detalla los hábitos de consumo de una pequeña población rural. Las mujeres acullicadoras predominaban ligeramente sobre los hombres. La edad predominante de los acullicadores era, con gran diferencia, de 45 a 54 años. La frecuencia de consumo estaba muy repartida; sin embargo el hábito más frecuente era acullicar tres veces al día un bolo. La mayoría de los acullicadores tenía una práctica en el coqueo de hasta 28 años.
Los resultados en relación con las dolencias bucales se indican en la Tabla 11.16[533]. La prevalencia de leucoplasia detectada fue de 33,8%. La de gingivitis, 80,0%. La de periodontitis, 61,3%. La de úlceras bucales, 65,0%.
|
DOLENCIA |
INCIDENCIA |
NÚMERO |
PORCENTAJE |
DOLENCIA |
INCIDENCIA |
NÚMERO |
PORCENTAJE |
|
Leucoplasia |
Si No |
27 53 |
33,8 66,3 |
Periodontitis |
Si No |
49 21 |
61,3 38,8 |
|
Gingivitis |
Si No |
64 16 |
80,0 20,0 |
Úlceras bucales |
Si No |
28 52 |
35,0 65,0 |
Tabla 11.16. Dolencias bucales de los acullicadores (Fuente: Autor con datos de Alminco, 2017)
Por tanto, las principales dolencias encontradas fueron gingivitis y periodontitis con porcentajes muy elevados. Leucoplasia y úlceras bucales se presentaron con menor incidencia, aunque afectaba a un tercio de los acullicadores.
Otros resultados encontrados por Alminco fueron:
· Hombres: 3 veces/día (10,0%).
· Mujeres: Consumo ocasional (11,3%).
11.6.4. Coca y flora mixta salival
La cavidad bucal es una estructura en la que la presencia de microorganismos es variada y numerosa.
En los labios hay una transición de piel a mucosa bucal y, por tanto, existen también cambios en la población bacteriana de una a otra. Predominan el Staphylococcus albus y los micrococos cutáneos con cantidades abundantes de estreptococos típicos de la boca. Si las comisuras de la boca se humedecen con la saliva, puede desarrollarse una quelitis angular de cuyo raspado es posible cultivar Candida albicans, Staphylococcus aureus y Streptococcus pyogenes.
La bacteria predominante en la parte interior de la mejilla es el Sireplococcus miliar; le siguen en frecuencia Streptococcus sanguis y Streptococcus salivarius.
El paladar duro presenta una flora estreptocócica semejante a la de la mejilla. Los hemofilos se encuentran con regularidad y los lactobacilos son comunes. Las levaduras y los lactobacilos aumentan en forma muy importante en algunas personas que utilizan dentaduras postizas; la flora puede alterarse mucho cuando el paladar es protegido de la acción de la lengua y la saliva por la base de una prótesis.
El paladar blando alberga bacterias de las vías respiratorias como Haemophilus, Corynebaclerium, Neisseria y Branhamella.
La superficie dorsal queratinizada de la lengua es un sitio ideal para la retención de microorganismos. Aunque su número varía, Streptococcus salivarius es el microorganismo predominante pues representa del 20% al 50% de la flora cultivable total pero Streptococcus mitis y
Haemophitusha también son comunes
La población bacteriana del surco gingival es, probablemente, la más numerosa en toda la boca, con 1010 a 1011 microorganismos por gramo de peso húmedo de detritus gingivales. El número exacto y las proporciones de los diversos microorganismos presentes en el surco gingival varían con las diferentes muestras y técnicas de cultivo.
Todos los dientes tienen microorganismos adheridos, usual mente en depósitos denominados placa dental. Las fuerzas para desalojar bacterias, tales como los alimentos, la saliva y los tejidos blandos, tienden a remover esta placa de las superficies lisas del esmalte, o bien, de áreas linguales palatinas y bucales. La variación en la composición de la placa es amplia, pero los estreptococos bucales, los bacilos, filamentos grampositivos y algunos anaerobios gramnegativos siempre están presentes.
Finalmente, los microorganismos que forman lo que se denomina flora de la saliva son todos los que se han desprendido de los sitios diversos de la cavidad bucal en donde se han asentado poblaciones bacterianas, como son las piezas dentarias, lengua, mucosa de los carrillos y membranas mucosas de la faringe.
La saliva del ser humano tiene aproximadamente 6.000 millones de bacterias por mililitro, entre las cuales se encuentran los estreptococos, peptostreptococos, Veillonella, Corynebacterium, Neisseria, Nocardia, Fusobacterium, Bacteroides, lactobacilos, Actinomyces, espiroquetas, levaduras, protozoarios y otras. Aunque se han realizado muchas investigaciones relacionadas con la flora bucal utilizando la saliva como substitutivo de la placa dentaria, las muestras de saliva no deben usarse para decidir los tipos y cantidades de bacterias de cada territorio de la cavidad bucal.
Streptoccocus salivarius comprende el 47% de este género de bacterias en la saliva, del 21% a 55% de los estreptococos de la lengua y el 10% de los estreptocos de la mucosa de los carrillos. Sin embargo, esta bacteria constituye menos del 1 % de los estreptococos en la placa dental y en los surcos gingivales. Aunque se cree que Streptoccocus sanguis es el estreptococo dominante en la placa dentaria recién formada en las piezas dentales, constituye sólo una insignificante porción de la flora en otros lugares de la cavidad bucal[534].
Con este trasfondo, Borrovic se planteó la pregunta de si existía efecto antibacteriano del extracto alcohólico de la hoja Erythroxylum novogranatense var. truxillense a diferentes concentraciones sobre cultivos bacterianos de flora mixta salival. Decido a dilucidar la cuestión planteó el correspondiente estudio cuyos resultados publicó en 2006[535].
Le llamó la atención el bajo nivel de caries que presentaban las personas que practicaban el acullico habitualmente, que la mayoría de las investigaciones sobre la hoja de coca en el área de la Odontoestomatología no habían logrado explicar a la fecha. Al respecto, consideraba Borrovic que era necesario tener en cuenta todos los factores que pudieran intervenir en dicha baja incidencia de lesiones cariosas y uno de los factores que necesitaba mayor atención era la actividad de la hoja de coca frente a los microorganismos. Dilucidada ésta, se podrían aclarar las incógnitas sobre el beneficio de la planta en los daños ocasionados por las caries y diseñar una planificación para su tratamiento preventivo e interceptivo mediante el uso de extractos de la hoja de coca o de los componentes de la planta que causasen dicho efecto antibacteriano, que tal vez pudiesen ser también empleados para tratar otras enfermedades orales de origen infeccioso.
En consecuencia, Borrovic planteó una investigación con objeto de determinar el efecto antibacteriano que producía el extracto alcohólico de la hoja de Erythroxylum novogranatense var. truxillense a diferentes concentraciones sobre cultivos bacterianos de flora mixta salival.
Para llevar a cabo su experiencia, contó con 20 pacientes que asistieron a la Clínica de Diagnóstico de la Facultad de Odontología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Eran personas de más de 18 años de edad y que tuvieran un índice de CPOD[536] de 0 a 3.
La sustancia a experimentar era un extracto alcohólico de coca de la variedad citada en concentraciones de 250 µg/20 µl, 500 µg/20 µl, 1.000 µg/20 µl y 1.500 µg/20 µl. El diluyente del extracto estuvo constituido por agua destilada y alcohol a 96° en una proporción de 1:1. Se utilizó un control negativo, que fue 20 µl (10 µl de agua destilada y 10 µl de alcohol a 96°).
Para la extracción de los principios activos de la coca se empleó el método de maceración alcohólica colocando 0,5 kg de hojas molidas en un envase estéril de vidrio de 4 litros de capacidad que se rellenó con alcohol etílico rectificado de 96°. Tras 7 días de maceración controlada, se filtró, evaporó el alcohol y se obtuvo el concentrado de principios activos (Figura 11.18)[537].
La muestra de saliva a tratar se obtuvo directamente aspirándola de la cavidad bucal con una jeringa sin aguja. Seguidamente cada muestra se sembró por duplicado mediante difusión en medio sólido en un medio de cultivo TSA (Agar Tripticasa Soya).


Figura 11.19. Frascos con concentraciones de control y del extracto (Fuente: Borrovic, 2006. Modificada)

Tras la preparación de los cultivos se procedió a la colocación del extracto a las concentraciones indicadas (Figura 11.19)[538] que se dejaron actuar durante 24 horas, al cabo de las cuales se midieron los halos de inhibición (Figura 11.20)662.

Figura 11.21. Comparación de la medidas medias de los halos de inhibición de las concentraciones del extracto alcohólico de la hoja de coca
(Fuente: Borrovic, 2006. Modificada)
Los resultados (Figura 11.21)663 indicaron que existía un efecto antibacteriano del extracto alcohólico de la hoja Erythroxylum novogranatense var. truxillense frente a los microorganismos presentes en la saliva, lo cual es coherente con lo encontrado por otros investigadores. La inhibición de la flora bacteriana fue apreciada en todas las concentraciones empleadas (250, 500, 1.000 y 1.500 µg/20 µl de extracto de coca) encontrándose que a mayor concentración del extracto, mayor efecto antimicrobiano.
11.6.5. Coca y caries dentales
La caries es una enfermedad infecciosa, transmisible e inducida por la placa bacteriana. Según la Organización Mundial de la Salud es un proceso localizado de origen multifactorial que se inicia después de la erupción dentaria, determinando el reblandecimiento del tejido duro del diente y evoluciona hasta la formación de una cavidad. Es considerada como una enfermedad infecciosa de distribución universal, de naturaleza multifactorial y de carácter crónico que, si no se detiene en su avance natural, afecta en forma progresiva todos los tejidos dentarios y provoca una lesión irreversible.
La formación de caries precisa que, durante suficiente tiempo, un microorganismo interaccione sobre un sustrato que pueda afectar a un diente. Actualmente se considera que en el desarrollo de las caries intervienen factores socioeconómicos y culturales de las personas afectadas, que no solo condicionan hábitos dietéticos y de higiene oral, sino que además modulan la respuesta inmune en la cavidad oral través de la saliva y el fluido crevicular. La medida epidemiológica más frecuente de la caries es el índice CPOD (número de dientes cariados, perdidos y obturados) descrito por Klein, Palmer y Knutson en los años treinta del siglo pasado, y adoptada por la OMS para encuestas de salud oral. De las enfermedades infecciosas que afectan a la humanidad, la caries dental es una de las más prevalentes. Está distribuida por todo el mundo aunque su incidencia, prevalencia y gravedad varía de acuerdo con los hábitos culturales, zonas geográficas o niveles de desarrollo económicos. Los factores que más inciden en la formación de las caries son los hábitos culturales y la disponibilidad de alimentos[539]. En concreto la mala nutrición (alto consumo de azúcares y carencia de calcio y micronutrientes) y el hábito de higiene deficiente o inexistente se esgrimen como detonantes principales de la enfermedad.

Figura 11.22. Caries dental665 (Fuente: Clínica Dental Alcalá)
La placa bacteriana parece ser el principal agente que desarrolla las caries debido a su actividad bioquímica y metabólica. Es una biopelícula que recubre las superficies dentarias a las que se adhiere firmemente. Su composición varía según el tiempo de maduración y la región de la pieza dentaria colonizada. Esta película se forma sobre el esmalte dental en no más de dos horas. Inicialmente carece de bacterias y está compuesta por proteínas y glucoproteínas. Sin embargo, algunas enzimas presentes en ella contribuyen a facilitar la adhesión de los microorganismos a la superficie dental. Una vez establecida la película y en ausencia de una higiene oral adecuada, comienzan a depositarse las primeras poblaciones bacterianas. En un primer momento la colonización se efectúa sobre la base de estreptococos, especialmente Streptoccocus sanguis, que progresivamente se multiplica incrementando el grosor y complejidad de la placa. En esta etapa la placa se modifica estructuralmente por la exclusiva acción de la sacarosa, que provoca que las cepas de Streptoccocus mutans comiencen a sintetizar polisacáridos extracelulares que actúan como verdaderos adhesivos. A medida que la placa crece se observa un cambio en los tipos morfológicos de las bacterias presentes cuyo número y variedad se incrementan. En estos momentos, la placa es un conglomerado bacteriano proliferante y enzimáticamente activo que está fuertemente adherido a la superficie dentaria. Para persistir necesita energía que toma de los hidratos de carbono fermentables provenientes de la dieta. Los hidratos de carbono son transformados en diversas sustancias como ácido láctico, y en menor proporción, otros ácidos orgánicos como ácido burítico, ácido acético, etc., que producen la desmineralización de los cristales de hidroxiapatita[540] iniciándose de esta forma el proceso carioso.
Los microorganismos relacionados con la caries son principalmente los Streptoccocus de los tipos mutans, mitis, milleri, salivarius y sanguis, y los Lactobacillus[541].
Actualmente, el control de la placa bacteriana se puede realizar a través de medios físicos y químicos, como son los colutorios que tienen por principal componente a la clorhexidina al 0,12%. Sin embargo en años recientes se ha incrementado el interés del uso de extractos naturales como alternativa para el control de microorganismos patógenos al hombre. Uno de estos extractos naturales es el de la hoja de coca de la variedad Erythroxylum novogranatense var. truxillense, que es utilizada en el acullico por los pobladores de los Andes desde hace muchos siglos presentando un bajo índice de lesiones cariosas.
La relación que existe entre los pobladores andinos y su bajo índice de caries dental ya ha sido comprobada mediante diversos estudios. De hecho en la mayoría de las investigaciones odontológicas realizadas en personas con el hábito del acullico se ha descubierto que presentaban una baja incidencia de caries dentales, aunque también es cierto que otros estudios no han encontrado relación entre ambas.

Figura 11.23. Streptococcus mutans[542] (Fuente: Avellaneda et al)
La caries dental es la enfermedad bucal más prevalente en el Perú y el mundo; está originada, entre otras causas, por la presencia de microorganismos en la saliva y en la placa dental que, aprovechando la susceptibilidad del huésped, inician su acción de desgaste. Actualmente las enfermedades microbianas se prefieren prevenir con productos naturales que han de poseer una eficaz acción antimicrobiana. Al respecto, cabe decir que en la prevención odontológica se han empleado extractos de varias plantas probadamente efectivas contra Streptococcus mutans como Celastrus scandens, Chamaebatia foliolosa, Digitaria sanguinalis, Ginkgo biloba y otras. Mediante estudios experimentales microbiológicos se sabía que la coca poseía un efecto antibacteriano sobre flora mixta salival, pero se desconocían los microorganismos específicos sobre los que actuaba. El reconocimiento de este efecto antibacteriano daría la posibilidad de que fuera usado como principio activo en cremas y colutorios dentales evitando emplear otros compuestos con efecto antibacteriano que, frecuentemente contenían surfactantes, alcohol, fluoruros y agentes antimicrobianos. De esta manera la hoja de coca podría ser utilizada para prevenir la caries dental por medio de la inhibición química de la placa bacteriana, ayudando a la eliminación mecánica realizada al adquirir un hábito de higiene oral adecuado, con el cepillo, la crema y el hilo dentales[543].
Las investigaciones sobre el efecto de la coca en la salud bucal se remontan a mediados del siglo XX. En 1954, Goicoechea[544] estudió la cavidad bucal en 30 personas que practicaban habitualmente el acullico observando que el número de piezas que faltaban y el porcentaje de caries eran relativamente bajos en relación con el grupo de control, mientras que, por el contrario, el grado de abrasión dentaria era más alto.
Una década después, en 1963, Ayala[545][546] investigó sobre el efecto de la coca y de la llipta frente al ácido láctico y pH de la saliva y la dentadura del nativo del altiplano. Para ello estudió a 40 personas en Puno (Perú) de los que la mitad eran acullicadores y la otra mitad, no, actuando como grupo de control. El resultado que obtuvo fue que los usuarios de la coca presentaban un mínimo porcentaje de caries, mientras que la incidencia de abrasión dentaria fue elevada.
En 1972, Ungaro672 estudió la patología oral de un grupo de 500 acullicadores. Sus resultados demostraron que la las lesiones cariosas afectaron al 68% de las personas usuarias de la coca, mientras que los no usuarios presentaban algo menos, el 60%. Respecto a la abrasión dental, encontró que existía en un 44 % en las personas acullicadoras mientras que no detecto abrasión en el grupo de los no acullicadores.

Coronel[547], en 1988, volvió a estudiar esta cuestión; concretamente realizó un estudio comparativo de la prevalencia de caries, enfermedad periodontal y abrasión entre acullicadores y no acullicadores en la comunidad de Apaycauchilla, Tarma. Para ello seleccionó 60 personas que dividió en dos grupos iguales, uno de usuarios de la hoja de coca con un hábito superior a 10 años y edad comprendida entre 30 y 50 años, y otro de control. Los resultados obtenidos mostraron que el índice CPOD era menor en el grupo de acullicadores que en el grupo de control, pero que tanto la abrasión como la enfermedad periodontal eran superiores entre los habituales a la coca. Los acullicadores mostraban un menor número piezas dentales cariadas, lo que atribuyó Coronel posiblemente a la marcada abrasión, al elevado número de piezas dentales extraídas e indicadas para extracción o a la acción neutralizadora de las sustancias alcalinas sobre los ácidos producidos por las bacterias, para la formación de caries.
En ese mismo año de 1988, Navarro[548] estudió la prevalencia de caries dental en la superficie de piezas dentales de sujetos acullicadores en Palcamayo, Tarma. Para ello seleccionó 67 personas (35 acullicadores y 32 controles no acullicadores) de una edad entre 30 y 45 años y con el hábito de consumo de coca superior a 10 años. Tras los exámenes, encontró que el índice CPOD era seis veces menor en los acullicadores que en los no usuarios de la coca, atribuyéndolo posiblemente a la perdida de anatomía oclusal de las piezas dentales[549] por la abrasión propia de la práctica del acullico.
Una nueva investigación promovida por la Universidad Peruana Cayetano Heredia fue efectuada por Pando[550], también en 1988. En concreto estudió el mismo tema que Navarro, pero en la comunidad de Punsay, Tarma. En esta ocasión Pando eligió 60 personas que dividió en dos grupos iguales, uno de acullicadores y otro de no acullicadores. Sus resultados fueron similares a los obtenidos por Coronel y Navarro, es decir, el índice CPOD menor en los primeros y los índices de abrasión y la enfermedad periodontal mayor en el segundo.
Por su parte, Flores[551] estudió en 1997 la prevalencia de caries, enfermedad periodontal y desgaste dentario en sujetos de edad comprendida entre 40 y 70 años de edad según hábitos de acullico de hojas de coca en la comunidad de Quircan, Ambo, departamento de Huanuco. Para ello seleccionó 65 personas de la citada edad a los que examinó. Los valores calculados del índice CPOD fueron altísimos demostrando la pésima salud dental de los voluntarios. El hábito del acullico fue más frecuente en varones. Flores no halló diferencia significativa entre la presencia de caries y el hábito, tiempo y frecuencia. La enfermedad periodontal aumentó proporcionalmente con la presencia y tiempo del hábito. El desgaste dentario aumentó proporcionalmente con la presencia, tiempo y frecuencia del hábito de la masticación de la hoja de coca.
Huanca[552], en 2006, investigó sobre los cambios en el pH y flujo salival en pacientes acullicadores y su relación con el indicador de caries dental en la redes San Román-Juliaca. El resultado que obtuvo fue que los acullicadores tenían menor prevalencia de caries dental y un pH salival normal o neutro, mientras que el pH salival del grupo de pacientes no usuarios de coca era alcalino y, por tanto, tenía mayor prevalencia de caries dental.
Un nuevo estudio sobre las caries dentales fue presentado en 2008. En esta ocasión, Ramos[553] investigó la relación entre la efectividad del acullico de la hoja de coca en la prevención de caries dental en los acullicadores y los no acullicadores de San Juan de la Libertad Huasahuasi, Tarma. Se examinaron odontológicamente 100 pobladores cuyas edades fluctuaban entre 20 y 80 años de los cuales 50 eran acullicadores mientras que el resto no lo era. Tras los reconocimientos Ramos evaluó los índices CPOD y CPOS[554].
En cuanto a los resultados obtenidos, comparando los valores medios de los índices CPOD y CPOS de acullicadores y no acullicadores encontró diferencias significativas entre ambos que se muestran en la Tabla 11.17682. Según la misma, los acullicadores de coca presentaban menos caries que los no acullicadores, aunque los valores de CPOD eran muy elevados en ambos casos.
|
ÍNDICE |
GRUPO |
NÚMERO |
MEDIA |
|
CPOS |
Acullicsadores |
50 |
39,8 |
|
No acullicadores |
50 |
49,8 |
|
|
CPOD |
Acullicsadores |
50 |
11,6 |
|
No acullicadores |
50 |
17,3 |
Tabla 11.17. Índices CPOS y CPOD de acullicadores y no acullicadores
(Fuente: Ramos, 2008. Modificada)
Ramos encontró, igualmente, que los acullicadores habían perdido más piezas dentales que los no acullicadores lo que la autora justifica por las extracciones (exodoncias) de sus piezas ya que era el único medio por el cual solucionaban sus problemas odontológicos. Los usuarios habituales de coca con menos de cinco años de acullico tenían menor CPOS que los acullicadores con más de diez años de práctica. Además los que tomaban coca dos veces al día tenían menor CPOS comparados con los que acullicaban más de dos veces. En conclusión se encontró relación entre la presencia de caries y el hábito, tiempo y frecuencia del acullico. En el desarrollo de su investigación también encontró pigmentaciones muy características de los usuarios de la hoja de coca entre los surcos y rodeando las fosas de color verde negrusco. Como producto del uso de la cal apreció lesiones en los tejidos, de color blanquecino, entre la comisura de los labios y el carrillo, las cuales coincidían con las características clínicas de la mucosa del carrillo en acullicadores detectadas por otros autores.
En 2014, Payé[555] realizó una investigación sobre la caries dental de acullicadores conducente a determinar y comparar los resultados mediante el índice CPOD en los pobladores con el hábito de la masticación de la hoja de coca, acompañado de llipta o sin llipta según género, edad y tiempo de consumo. El trabajo fue efectuado en la comunidad campesina de Ccatacha, Lampa, departamento de Puno. Payé observó a una muestra aleatoria simple conformada por 140 pobladores divididos en dos grupos de 70 personas, uno de consumidores de la hoja de coca con llipta y el otro de acullicadores que no usaban llipta. El resultado mostró que el índice CPOD en los pobladores que consumían hoja de coca con llipta fue de 18,1 mientras que en los pobladores que consumían hoja de coca sin llipta fue de 18,7. Con carácter general, el índice CPOD era mayor en el género femenino y aumentaba con la edad de los acullicadores. En el grupo de consumidores con llipta se observó que el tiempo de consumo era más elevado si el acullico se había practicado menos de 31 años. En el grupo de consumidores sin llipta, el tiempo de consumo era mayor si se había acullicado menos de diez años.
Las caries en los acullicadores fue objeto de nuevo estudio por parte de Torres y Cisneros[556] que, en 2016, publicaron sus resultados. Concretamente determinaron la prevalencia de caries dental, actitudes en el hábito del chacchado de coca y el índice CPOD en una población de adultos de 20 a 60 años. Para ello seleccionaron a 365 personas usuarios habituales de la coca tras examinar el estado de su dentadura. De los 365 participantes en el estudio, 356 (98%) presentó caries entre leve y moderada, nueve (2%) estuvieron libres de lesión cariosa, lo que muestra la deficiente higiene bucal y la falta de servicios de salud odontológica del colectivo. Este resultado estaba en línea con los obtenidos por Ungaro (1972) y Ramos (2008).
En referencia a la frecuencia diaria del acullico, Torres y Cisneros encontraron los siguientes porcentajes:
En relación con el complemento alcalino utilizado para mezclar con el bolo de coca (llipta), los voluntarios utilizaban lo siguiente:
|
EDAD |
MUESTRA |
CARIADAS |
PERDIDAS |
OBTURADAS |
CARIADA/EXODONCIA |
CPOD |
||||
|
Nº |
% |
Nº |
% |
Nº |
% |
Nº |
% |
|||
|
20-29 |
79 |
330 |
23,7 |
68 |
5,7 |
46 |
26,3 |
11 |
4,9 |
5,62 |
|
30-39 |
117 |
481 |
34,5 |
197 |
16,5 |
69 |
39,4 |
38 |
17,0 |
5,38 |
|
40-49 |
70 |
262 |
18,8 |
269 |
22,6 |
26 |
14,9 |
59 |
26,3 |
7,96 |
|
50-60 |
99 |
320 |
23,0 |
658 |
55,2 |
34 |
19,4 |
116 |
51,8 |
10,22 |
|
Total |
365 |
1.393 |
100 |
1.192 |
100 |
175 |
100 |
224 |
100 |
7,56 |
Tabla 11.18. Resumen de resultados (Fuente: Autor con datos de Torres y Cisneros, 2016)
Las lesiones encontradas en los dientes y muelas se muestran en la Tabla 11.18[557], divididas por edades y por piezas cariadas, perdidas, obturadas y cariadas con indicación de exodoncia (extracción de la pieza). Los colectivos más vulnerable resultaron ser:
En lo concerniente al índice CPOD en relación con la edad de las personas, el más elevado fue el de 50-60 años con 10,22.
Como conclusión cabría decir que los resultados indicaban que las piezas dentales en la población analizada se habían ido perdiendo, demostrando a la vez que en estos grupos poblacionales el aspecto preventivo hacia las enfermedades prevalentes de la cavidad oral era pobre. Los datos comentados eran el fiel reflejo de la precaria higiene bucal de los individuos acullicadores que, a medida que envejecían, era cada vez más deficiente. El índice CPOD resultaba muy alto en todos los grupos de edad, especialmente en el de los más mayores haciéndose patente la relación entre la edad y el empeoramiento de la calidad dental.
|
ACULLICADORES |
CARIES DENTAL |
|||||
|
SI |
NO |
TOTAL |
||||
|
Nº |
% |
Nº |
% |
Nº |
% |
|
|
Si |
4 |
12,1 |
12 |
36,4 |
16 |
48,5 |
|
No |
6 |
18,2 |
11 |
33,3 |
17 |
51,5 |
|
Total |
10 |
30,3 |
21 |
63,6 |
33 |
100 |
Tabla 11.19. Presencia de caries entre acullicadores y no acullicadores
(Fuente: Hurtado, 2017. Modificada)
En 2017 Hurtado[558] realizó un estudio a fin de determinar la asociación entre la masticación de la hoja de coca y la prevención de la caries dental en los pobladores del caserío de Buenos Aires, Jaén, Perú. Para ello contó con una muestra de 33 personas de 18 a 50 años de edad, con dientes permanentes y sin prótesis dentales, acullicadores (16 personas) y no acullicadores (17 personas). El desarrollo del estudio no se entiende bien ni tampoco algunas de sus conclusiones. Baste saber que en el reconocimiento previo realizado encontró que el 25 % de los acullicadores presentaba caries por el 35% de los no acullicadores (Tabla 11.19)[559], lo que concuerda con los resultados de otras investigaciones.
11.6.6. Coca, gingivitis y periodontitis
La gingivitis es una inflamación que afecta solamente los tejidos gingivales adyacentes a los dientes. Desde el punto de vista microscópico se caracteriza por un exudado inflamatorio, edema, cierto grado de destrucción de las fibras colágenas gingivales y por ulceración y proliferación del epitelio que limita con el diente y que lo une a la encía. Los datos demuestran que la enfermedad periodontal inflamatoria es un problema de salud muy importante. Tanto la incidencia de la inflamación gingival leve en los niños, como el incremento de su gravedad en los adolescentes y adultos jóvenes y la frecuente evolución a una pérdida parcial o completa de la dentadura en las etapas media y final de la vida, señalan la gravedad del proceso. Los principales factores etiológicos son la placa bacteriana no calcificada y la calcificada. Se caracteriza por un cambio de color de la encía, desde un rosa coral pálido hacia un rojo vinoso, aumento de volumen gingival producido por el acúmulo de fluidos en los tejidos y sangrado gingival espontáneo o provocado (por cepillado, durante o después de la comida, etc.). La presencia de gingivitis revela alteraciones histológicas, clínicas y bacterianas asociadas con enfermedades gingivales y periodontales. Estos cambios se producen por la acumulación de placa bacteriana en los márgenes gingivales, con la consiguiente respuesta inflamatoria del sistema inmune a los productos bacterianos. Sin una adecuada higiene bucal la enfermedad puede acentuarse mediante la infiltración de células inflamatorias y el establecimiento de una infección crónica[560][561].
Por otra parte, la periodontitis, denominada comúnmente piorrea, es una enfermedad que inicialmente puede cursar con gingivitis, para luego proseguir con una pérdida de inserción colágena, recesión gingival e incluso la pérdida de hueso, en el caso de no ser tratada, dejando sin soporte óseo al diente. La pérdida de dicho soporte implica la pérdida irreparable del diente mismo. Es una dolencia de tipo bacteriano que afecta al periodonto (tejido de sostén de los dientes, constituido por la encía, el hueso alveolar, el cemento radicular y el ligamento periodontal) que se manifiesta más comúnmente en adultos mayores de 35 años, pero puede iniciarse en edades más tempranas. La periodontitis termina con una infección ante la placa bacteriana, seguida por una destrucción de los tejidos que conduce clínicamente a la destrucción de hueso y de tejidos conectivos. La acumulación bacteriana en los dientes es determinante para el inicio y progresión de la periodontitis que, en su forma agresiva, puede aparecer en edades tempranas, evolucionando de manera rápida, lo que provoca la pérdida de piezas dentales en personas jóvenes689.

Ayón y Chu[562] estudiaron en 2005 los cambios histopatológicos de la mucosa gingival de acullicadores. La investigación se realizó en el Puesto de Salud del Distrito de Laraos, Yauyos, región en la que se mantenía el hábito del acullico. Las autoras eligieron un grupo de 30 usuarios de la coca y otro de similares características de no acullicadores. Todos eran varones de 40 a 61 años de edad que presentaban determinadas características médicas comunes. Se practicaron biopsias a los 60 miembros de los dos grupos de acuerdo con protocolos normalizados. Los resultados mostraron una asociación altamente significativa entre acantosis[563] e hiperparaqueratosis693 y el hábito del acullico (Tabla 11.20694, Figura 11.26)695. En otras palabras, el epitelio del usuario habitual de coca pasaba de un epitelio paraqueratinízado o queratinizado a un epitelio hiperparaqueratósico sin mostrar cambios malignos. No se encontraron diferencias significativas entre los cambios histopatológicos a nivel del tejido conectivo con el hábito del acullico de hojas de coca.
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TIEMPO DEL HÁBITO |
HIPERPARAQUERATOSIS |
|||
|
PRESENCIA |
AUSENCIA |
|||
|
Nº |
% |
Nº |
% |
|
|
Menos de 10 años |
9 |
30,00 |
3 |
10,00 |
|
Entre 10 y 20 años |
12 |
40,00 |
1 |
3,33 |
|
Más de 20 años |
5 |
16,67 |
0 |
0,00 |
|
Total |
26 |
86,67 |
4 |
13,33 |
Tabla 11.20. Relación entre el tiempo de acullico y la presencia de hiperparaqueratosis
(Fuente: Ayllón y Chu, 2005. Modificada)

A: Hiperparaqueratosis. B: Acantosis. C: Desorganización de fibras colágenas. D: Reacción inflamatoria ausente o escasa.
Figura 11.26. Microfotografía de la mucosa gingival de varón de 58 años con 28 años de hábito de acullico (Fuente: Ayllón y Chu, 2005. Modificada)
Díaz y colaboradores696 estudiaron en 2014 la acción de colutorios de coca en el tratamiento de gingivitis leve en estudiantes de la Universidad Andina Néstor Cáceres Velásquez de Juliaca, Perú. A tal fin seleccionaron 30 alumnos, todos diagnosticados con la dolencia, que fueron divididos en dos grupos iguales actuando uno como objeto del experimento y otro como control. A los miembros del primero se le administraron colutorios de hoja de coca apreciándose que se lograba la disminución de la gingivitis respecto de la que presentaba el grupo de control. En concreto el valor del índice de placa de Loe y Silness, que mide el grosor de la placa depositada sobre la superficie del borde gingival de todos los dientes presentes en la boca, tuvo valores comprendidos entre 0,0 y 0,7 para el grupo tratado mientras que el de control se mantuvo entre 0,6 y 0,7.
Paraqueratosis: Alteración de la queratinización, en la que desaparece el estrato granuloso y persisten los núcleos en el estrato córneo. CLÍNICA UNIVERSIDAD DE NAVARRA. Diccionario médico. Paraqueratosis. https://www.cun.es/diccionario–medico/terminos/paraqueratosis. Consultada el 24 de diciembre de 2018.
694
AYÓN, E.; CHU, M.P. “Cambios histopatológicos …”. Pág. 22.
695
AYÓN, E.; CHU, M.P. “Cambios histopatológicos …”. Pág. 22.
696
DÍAZ, L.P.; IBÁRCENA, L.S.; PÉREZ, M.E. “Efectos de la aplicación de colutorios de coca en el tratamiento de gingivitis leve en estudiantes de la UANCV-JULIACA”. Revista Científica Investigación Andina.Vol. 14. Nº 2. 2014. Págs. 122-129.
Rojas[564], en 2017, trató de nuevo el tema de la gingivitis en los acullicadores, concretamente la prevalencia de la inflamación en personas de 25 a 60 años, masculinas y femeninas, en Huanachuco, Trujillo. Para ello examinó a 151 acullicadores empleando el instrumental adecuado y calculó el índice de placa de Loe y Silness. El resultado fue que de las personas examinadas, 145 (96%) mostraban inflamación gingival, repartidas de la siguiente forma:
Por edades, la gingivitis se detectó de la siguiente forma:
En cuanto a la prevalencia por géneros, prácticamente fue la misma en hombres que en mujeres.
Por tanto, Rojas concluyó con que la prevalencia de la gingivitis aumentaba con el hábito de acullicar, disminuía con la edad y era similar para varones y hembras.

Tabla 11.21. Resultados de la investigación de V.K. Torres (Fuente: Torres, 2016)
En 2015, V.K. Torres[565] (no confundir con C.G. Torres) estudió la relación entre la enfermedad periodontal y el consumo habitual de la hoja de coca y de cal en personas de 40 a 70 años en Huánuco. Este tema era muy interesante porque la periodontitis es una de las enfermedades bucodentales más frecuentes en las personas adultas y que puede llegar a causar pérdida de órganos dentarios y del hueso alveolar. Para realizar su investigación, seleccionó 50 voluntarios entre los pacientes adultos que acudieron al Hospital Regional Hermilio Valdizán en el periodo de diciembre del 2015 hasta junio del 2016, de los que 16 eran género femenino y 34 del masculino. 38 de ellos eran consumidores de hoja de coca y cal. La finalidad de Torres era obtener información sobre el consumo de la hoja de coca y la presencia de periodontitis, para lo cual efectuó una revisión odontológica con objeto de detectar la salud bucal de los voluntarios. Tras realizar el tratamiento estadístico de los datos recopilados, los resultados se indican en la Tabla 11.21[566]. Estos resultados, que se comentan por sí mismos, demostraron que la mayor prevalencia existía entre la enfermedad periodontal y el consumo habitual de la hoja de coca y cal (38 personas, 76% de los investigados), mientras que mientras que la menor prevalencia de evidencio en la ausencia periodontitis en los no consumidores de hoja de coca (12 personas, 24%).
La mayor parte de la población o no padecía periodontitis o la padecía en leve grado, fácilmente, curable (58%). El 59% de los hombres había contraído la enfermedad por un 75% de las mujeres. Todos los mayores de 51 años la padecían, siendo el grupo de 61 a 69 años el más afectado.
En conclusión se comprobó que existía correlación directa entre la enfermedad periodontal y el consumo habitual de la hoja de coca en las personas adultas y adultos mayores.
En 2017 K.L. Torres700 (no confundir con los anteriores) realizó un estudio que tuvo el objetivo general de determinar la prevalencia de la enfermedad periodontal en acullicadores de coca del distrito de Compín en La Libertad en el año 2017. Para ello contó con la colaboración de 102 personas, 69 hombres y 33 mujeres, todos ellos usuarios de la coca cuyas edades variaban de 19 a 50 años. Para determinar la prevalencia de la enfermedad Torres sometió a los voluntarios a una revisión odontológica, complementando datos con un cuestionario. Los resultados se muestran en la Tabla 11.22[567] resumiéndose en que, porcentualmente, los hombres padecían la enfermedad con una frecuencia casi doble que las mujeres (media del 54,9%), que la edad más afectada era de 35 a 50 años, y que cuanto mayor era la frecuencia de uso del acullico, mayor era la prevalencia de la periodontitis.
|
GRUPO |
ENFERMEDAD PERIODONTAL (%) |
|
|
Sexo |
Masculino Femenino |
63,8 36,4 |
|
Edad |
19-34 años 35-50 años |
42,5 62,9 |
|
Frecuencia acullico |
Baja (28,4%) Media (50,0%) Alta (21,6%) |
34,5 56,9 77,3 |
Tabla 11.22. Resultados estudio K.L. Torres (Fuente: Torres, 2017)
Un año después, en 2018, Ccente[568] estudió la enfermedad periodontal de acullicadores de 40 a 70 años de edad de la comunidad campesina del distrito de San Lorenzo, provincia de Jauja, Perú.
La población muestra estuvo formada por 54 comuneros que se eligieron al azar. De ellos 50 acullicaban coca y 4 no. El estudio lo centró sobre los primeros a los que aplicó un cuestionario y revisó para obtener el índice CPITN[569] que determina la enfermedad periodontal. Los resultados se muestran en la Tabla 11.23704.
|
GRUPO |
NÚMERO |
PORCENTAJE (%) |
|
|
Sexo |
Masculino Femenino |
39 11 |
78 22 |
|
Edad |
40-55 años 56-70 años |
19 31 |
38 62 |
|
Enfermedad |
Gingivitis Periodontitis |
13 37 |
26 74 |
Tabla 11.23. Resultados estudio Ccente (Fuente: Autor con datos de Ccente, 2018)
De acuerdo con los resultados de Ccente, los 50 voluntarios padecían o gingivitis (26%) o periodontitis (74%) y todos ellos eran acullicadores. A la vista de este resultado sorprende su conclusión de que se halló que no existe relación entre la enfermedad periodontal y los chacchadores que contradice lo encontrado por otros autores que habían tratado de la cuestión anteriormente y sus propios resultados.
11.6.7. Coca y dolencias temporomandibulares
La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune que habitualmente presenta alteraciones en la articulación temporomandibular. Es una dolencia crónica que ocasiona alteraciones sistémicas en los pacientes. Los trastornos temporomandibulares son un conjunto de alteraciones relacionadas a la articulación del mismo nombre que puede diagnosticarse mediante el cuestionario autoaplicable del índice anamnésico de Fonseca, y el índice de Helkimo, que tiene una correlación del 95% con el primero.
La condición de la enfermedad de artritis reumatoide y sus factores clínicos asociados a la articulación temporomandibular indican que requiere un análisis específico para su manejo.
Las manifestaciones estomatológicas de la artritis reumatoide no son numerosas. Pueden repercutir sobre la articulación temporomandibular (ATM) que conecta la mandibula superior e inferior, sobre los tejidos blandos, en los dientes y periodonto y tener consecuencias sobre la función del sistema masticatorio.
De todas estas complicaciones, la más importante es la afectación de la articulación temporomandibular, que se observa hasta en el 45-75% de los pacientes con artritis reumatoide. Este síntoma puede presentarse como dolor, hipersensibilidad, tumefacción, rigidez o reducción de la movilidad de la ATM, o bien ser asintomática[570].
En 2017 Pérez[571] presentó su estudio sobre la incidencia de desórdenes temporomandibulares mediante índice de Helkimo en chacchadores de 25 a 60 años que llevó a cabo en 2016 en Huamachuco, La Libertad. Fueron evaluadas 150 personas, hombres y mujeres, acullicadores habituales en distinto grado, y edades comprendidas entre 25 y 60 años.
Sabido es que el desgaste dental y la enfermedad periodontal tienden a incrementarse con el acullico. El primero se produce tanto por abrasión física como por agentes químicos de la coca y la llipta; la segunda, mediante el contacto de las sustancias usadas en el acullico con los soportes de los dientes, los cuales se debilitan al realizar dicha práctica.
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|
|
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Tabla 11.24. Prevalencia de DMT según gravedad Tabla 11.25. Prevalencia DMT en función del acullico (Fuente: Pérez, 2017. Modificada) (Fuente: Autor con datos de Pérez, 2017)
Hasta la fecha no se había realizado en Sudamérica un estudio que relacionara el acullico con las lesiones temporomandibulares por lo que no existían antecedentes de referencia sobre esta dolencia en el colectivo de usuarios de la hoja de coca. Por ello Pérez decidió acometerlo debido a dos razones: la primera era la alta prevalencia de la enfermedad, considerada la tercera en el ámbito estomatológico tras las caries y la enfermedad periodontal; la segunda, el hábito del acullico entre la población local, cuyos usuarios habituales (los que acullicaban de 1 a 7 veces por semana) sumaban más de un millón de personas sólo en el Perú. Para realizar su estudio, Pérez empleó el índice Helkimo, modificado por Maglione, que clasifica la disfunción temporomandibular (DTM) en cuatro grupos: no presente, leve, moderada y severa en función del estado mandibular. Tras revisar a los 150 voluntarios, los resultados demostraron que la prevalencia de la DTM entre los acullicadores era máxima pues la habían contraído todos, en diferentes grados (Tabla 11.24)[572]. En cuanto a la prevalencia según la frecuencia de acullico, la DTM se daba preferentemente entre los acullicadores más habituales (Tabla 11.25)[573].
11.6.8. Coca y cirugía bucal
La cirugía bucal es un término genérico que comprende todas aquellas intervenciones de índole menor que se realizan dentro de la boca, en la mucosa y en los dientes, como son la extracción de piezas, quistes y tumores benignos y la cirugía pre-protésica y de los frenillos.
Las cirugías bucales como, por ejemplo, la exodoncia de molares, tiene como consecuencia una sintomatología molesta para el paciente, motivo por el cual se trata con antibióticos y analgésicos con los que se pretende disminuir las reacciones inflamatorias y permitir una pronta reparación de tejidos lesionados. En las poblaciones rurales y urbanas marginales, donde vive población de bajos recursos económicos, el gasto que ocasiona este tratamiento puede ser excesivo. Hay que tener en cuenta que, en 2009, año en que Flores realizó el estudio que se comenta seguidamente, en estos ambientes la pobreza extrema afectaba al 89 % de la población total, y la desnutrición crónica infantil alcanzaba el 24%, lo que incidía directamente en el nivel de salud de la población. En esta sociedad económicamente marginal se había observado el uso de colutorios a base de hoja de coca después de una cirugía bucal en gran parte de la población y más aún en pacientes adultos, y que el tratamiento post exodoncia difería mucho de los que el cirujano dentista podía recomendar. Esta costumbre tenía motivos económicos y costumbristas ya que el poblador prefería el uso de hoja de coca en colutorios antes que antibióticos y analgésicos[574].
En este contexto, Flores710, en 2009 publicó los resultados de una investigación realizada para determinar el efecto clínico de la aplicación de colutorios de hoja de coca en cirugías bucales. Flores buscaba un mayor conocimiento científico sobre la práctica descrita y, más aún, dentro de la Odontología con el fin de diseñar nuevos tratamientos al alcance de los pobladores rurales que tuvieran resultados óptimos en la disminución de la sintomatología post exodoncia y en la pronta reparación de tejidos bucales. La investigación presentaba el interés de que el tema apenas había sido estudiado y que, si resultaba exitosa, abría la puerta a nuevos usos de la coca que era un producto asequible y empleado habitualmente por la población rural.
El estudio de Flores se realizó en pacientes del Puesto de Salud Paratía, Lampa, Puno, Perú, centro de referencia de los pacientes del ámbito del distrito, que atendía a una población casi 6.000 personas que vivían en pequeños núcleos ubicados a 4.000 m de altitud. El centro contaba con una mínima capacidad instalada de servicios de salud para atender la demanda de atenciones médicas, obstétricas y odontológicas.
Para llevar a cabo su investigación, Flores dividió a la población involucrada en dos grupos de 78 personas, con una edad comprendida entre 20 y 34 años, formados por pacientes que presentaban piezas dentales con diagnóstico de necrosis pulpar y piezas molares indicadas para exodoncia. A todos ellos se les practicó la exodoncia. El grupo experimental fue tratado con un colutorio de hoja de coca mientras que al grupo de control se le aplicó un tratamiento convencional.
El colutorio de coca se obtuvo tras hervir durante 2 a 5 minutos un litro de agua al que se habían añadido 50 g de hoja de coca. La dosis aplicada fue de 5 ml de colutorio sobre el alveolo tras la exodoncia que se mantuvo durante un minuto en la cavidad bucal.
Posteriormente se observaron los cambios clínicos presentes en el alveolo y en la encía adyacente en el primer día de practicada la cirugía, después en el tercer día y, finalmente, en el séptimo día. Todas observaciones se anotaron en una ficha individualizada (Tabla 11.25)[575].
Los días señalados se obtuvieron datos del dolor (medido en una escala de 1 a 10). Para determinar el grado de inflamación, se observó la región afectada buscando los aspectos clínicos como rubor, dolor, calor y tumor y se compararon con la región sana del lado opuesto de la cavidad bucal. Para apreciar la recuperación y curación del alveolo, se observó la presencia de coagulo sanguíneo dentro del alveolo, la diferencia de color y textura del coagulo sanguíneo, la aproximación de los rebordes marginales gingivales del alveolo en recuperación y la presencia de epitelización. Cuantificando todas estas observaciones se asignó una puntuación a cada individuo en cada uno de los tres reconocimientos post operatorios.

Tabla 11.25. Ficha de datos de cada paciente (Fuente: Flores, 2009)
En base a estas puntuaciones y con objeto de determinar los efectos clínicos Flores elaboró tres índices de referencia con los que comparó los resultados obtenidos:
Los pacientes del grupo de control también fueron sometidos al mismo protocolo pero recibiendo el tratamiento convencional.
Tras el seguimiento del grupo experimental y el grupo de control, Flores llegó a los resultados que se muestran en la Tabla 11.26[576], calculó los promedios y llegó a las siguientes conclusiones:
|
CONTROL EVOLUCIÓN |
DÍAS DE OBSERVACIÓN |
|||
|
1 día |
3 días |
7 días |
||
|
Dolor |
Grupo control Grupo experimental |
2,36 1,33 |
1,88 1,00 |
1,05 1,00 |
|
Inflamación |
Grupo control Grupo experimental |
1,82 1,38 |
1,50 0,68 |
0,55 0,09 |
|
Recuperación |
Grupo control Grupo experimental |
1,00 1,00 |
1,00 1,53 |
1,00 1,21 |
Tabla 11.26. Resultados estudio de Flores (Fuente: Autor con datos de Flores, 2009)
En conclusión, los pacientes tratados con colutorio de hoja de coca sintieron menos dolor, tuvieron menos inflamaciones y se recuperaron antes que los sometidos a tratamiento convencional.
En 2014, Huacasi, Durán y Sotelo[577] publicaron un trabajo de investigación novedoso ya que buscaba demostrar y comparar las propiedades antiinflamatorias y reparativas a nivel histopatológico, de dos productos de origen vegetal propios del Perú, la coca (Erythroxylum coca) y la uña de gato (Uncaria tomentosa, Figura 11.27[578]) en los alveolos post exodoncia en cobayas (cuy, Cavia porcellus).
Las propiedades de antiinflamatorias y reparadoras de ambos vegetales eran ya conocidas. En concreto, la Uncaria tomentosa había demostrado tener los dos tipos de propiedades debido a la presencia de alcaloides como la uncarina, rincofilinas e isorincofilina.
La muestra estuvo formada por 36 cuys, de características similares, que fueron divididos en tres grupos de 12 animales, dos experimentales y otro de control. A todos se les practicó exodoncias de los incisivos centrales superiores derechos. Tras ellas, se procedió a colocar en el interior del alveolo 25 mg de apósito con una concentración del 100% en forma de extracto micropulverizado de las dos plantas (al grupo de control no se aplicó apósito), utilizando como medio de transporte 0,1 ml de suero fisiológico llevado en una jeringa de tuberculina. Después, cerraron las heridas mediante sutura con hilo. Seguidamente los animales fueron sacrificados con cloroformo y, después de limpiar la cavidad bucal, se extrajo una muestra (biopsia) de la zona perialveolar de 3 por 2 cm de tamaño.


Figura 11.27. Uña de gato (uncaria) (Fuente: Izq: Wikipedia; Decha: Flickr. Modificadas)
Una vez preparados los tejidos fueron obtenidas láminas delgadas que se observaron con microscopio durante 21 días.
Los resultados del estudio muestran que la respuesta inflamatoria al apósito de Uncaria tomentosa tuvo mejor resultado que el grupo de control sin apósito. Las diferencias durante los tres primeros días fueron mínimas pero las observaciones realizadas a los 8 y 21 días mostraron las propiedades antiinflamatorias de esta especie vegetal, confirmando los resultados de investigaciones anteriores en ratas.
En el caso de Erythroxylum coca también se observaron propiedades antiinflamatorias en los controles efectuados los días 10 y 21, regenerándose satisfactoriamente los tejidos.
Los dos apósitos actuaron de forma similar hasta el día 10, pero las observaciones del día 21 evidenciaron un mejor comportamiento antiinflamatorio del apósito de coca mientras que los de Uncaria tomentosa mostraron un mejor efecto reparador.
Los autores concluyeron comentando que los resultados del estudio reforzaban la tendencia de la aplicación de coca y uña de gato como alternativas en la medicación antiinflamatoria local, aunque en el caso de Erythroxylum coca recomendaban seguir investigando.
En 2018 se presentó un nuevo trabajo que combinaba los efectos de la coca con los de otra planta a fin de potenciarlos. En dicho año, Blanco[579] planteó su investigación basándose en las propiedades cicatrizantes y antiinflamatorias de Aloe vera y en la acción antibacteriana, antiinflamatoria, anestésica y coagulante de Erythroxylum coca y en que no existían estudios sobre los efectos de la preparación conjunta. En concreto, el objetivo de su investigación fue comparar el efecto entre el gel de Aloe vera, el gel de Erythroxylum coca y el gel mixto de ambas en la cicatrización alveolar post exodoncia simple en ratas de la variedad Rattus rattus var. albinus.
La muestra de estudio estuvo conformada por 60 ratas albinas machos, divididas en cuatro grupos de 15 animales, tres experimentales y uno de control. A todos ellos se les realizó una exodoncia extrayendo los incisivos superiores derechos. Al primer grupo se le aplicó gel dental de Erythroxylum coca al 2%. Al segundo se le aplicó el gel dental de Aloe vera al 2%. Al tercero se le aplicó el gel dental de Erythroxylum coca con Aloe vera al 2%. Al grupo de control no se le hizo tratamiento alguno.
El gel de coca se preparó con 500 g de hojas secas trituradas que se maceraron durante 7 días con 4 litros de alcohol etílico al 70 %. Después, mediante filtración y evaporación del contenido alcohólico se obtuvo un extracto con el que se formuló el gel a las concentración requerida del 2%.
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PLAZO REVISIÓN |
EFECTO CICATRIZANTE POR TRATAMIENTO (superficie cicatrizada mm2) |
|||
|
Áloe |
Coca |
Áloe+coca |
Control |
|
|
24 horas 3 días 5 días |
4,67 9,60 13,00 |
4,27 8,67 13,20 |
5,13 11,33 14,33 |
1,67 5,20 8,67 |
Tabla 11.27. Resultados en los cinco primeros días de tratamiento (Fuente: Autor con datos de Blanco, 2018)
El gel de áloe se obtuvo tras una minuciosa limpieza de las pencas que se sumergieron en un recipiente con agua desionizada la que se le adicionó 10 ml de hipoclorito de sodio (lejía) y se dejó en reposo durante 24 horas. Pasado este tiempo, se cambió el agua. Al tercer día se lavaron las pencas con abundante agua desionizada y se recortaron todos sus bordes y las espinas. Después se dividieron en trozos de aproximadamente de 10 cm, se retiró el parénquima (gel) y se colocó en un recipiente de plástico, para posteriormente llevarlo a refrigeración a -5ºC durante 72 horas. A partir del preparado anterior se procedió a preparar el gel de áloe al 2%.
Estos geles se aplicaron cada 24 horas durante 14 días consecutivos, para lo cual se utilizaron hisopos estériles con los que se depositó una capa fina del gel sobre la herida alveolar. Posteriormente se realizaron las observaciones clínicas midiendo la evolución de las heridas a las 24 horas, 3, 5, 7, 10, 14 y 21 días. Los datos se recopilaron en fichas adecuadas. Los resultados se muestran en las Tablas 11.27[580] y 11.28717.
En la primera puede seguirse la evolución de la superficie cicatrizada en las ratas de los cuatro grupos en los cinco primeros días. Se aprecia las indudables ventajas de la aplicación de los geles sobre el grupo de control, especialmente del combinado áloe/coca, el más efectivo.
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PLAZO REVISIÓN |
CICATRIZACIÓN COMPLETA |
NÚMERO DE ANIMALES |
||||
|
Áloe |
Coca |
Áloe+coca |
Control |
Nº |
||
|
7 días |
Si No |
1 14 |
3 12 |
8 7 |
0 15 |
12 48 |
|
10 días |
Si No |
8 7 |
9 6 |
12 3 |
0 15 |
29 31 |
|
14 días |
Si No |
15 0 |
14 1 |
15 0 |
2 13 |
46 14 |
|
21 días |
Si No |
15 0 |
15 0 |
15 0 |
11 4 |
56 4 |
Tabla 11.28. Resultados en las semanas dos y tres de tratamiento (Fuente: Autor con datos de Blanco, 2018)
En la segunda se muestra el tiempo en que se produjo la cicatrización completa de las heridas entre la primera (día 7) y el final de la cicatrización de los grupos experimentales. En este aspecto, de nuevo la combinación de áloe/coca fue la más efectiva.
Como conclusión cabe destacar que los dos geles aceleraron la cicatrización de las heridas por exodoncia en ratas si bien el mejor resultado se obtuvo con el gel mixto. Los tiempos de recuperación fueron notablemente más rápidos que los del grupo de control.
12. OTRAS INVESTIGACIONES SOBRE LA COCA
12.1. COCA Y COAGULACIÓN
Desde hace más de 200 años se conoce que los taninos presentes en muchos vegetales son pro coagulantes. Sucede que entre los componentes encontrados en la hoja de coca están los taninos lo que significa que le confieren esta propiedad, hecho estudiado en Perú en 1984 y en 2004-2005. Según esta última investigación la coca produjo una disminución notable del tiempo de coagulación de 7,29 a 2,07 minutos. Para aquilatar más esta propiedad de la coca, en 2007 Díaz y colaboradores[581] evaluaron el efecto coagulante de los extractos de dos variedades de hoja de coca, Erytrhoxylum coca var. coca y Erytrhoxylum novogranatense var. truxillense a fin de determinar el menor tiempo de coagulación de muestras de sangre de ratas albinas tratadas con ellos.
Para llevar adelante la investigación seleccionaron 17 ratas albinas machos y 17 hembras de la cepa Holtzmann, con una edad promedio de 1 año y un peso corporal comprendido entre 200 y 250 gramos. Con ellas se crearon un grupo de control y dos de experimentación. Seguidamente, se prepararon 34 tubos de ensayo con los productos a investigar. A los tubos del grupo de control se les adicionó 1 ml de suero fisiológico; a los del primer grupo experimental se les adicionó 1 ml del extracto de E. coca var. coca y a los del segundo 1 ml del extracto de E. novogranatense var. truxillense. A continuación se extrajo con una jeringa a cada uno de los animales 3 ml de sangre que fueron repartidos a partes iguales en los tres tipos de tubos (1ml en cada tubo). El paso siguiente fue medir el tiempo de coagulación entendiendo como tal el intervalo comprendido entre la entrada de sangre a la jeringa y el cambio de su estado fluido a otro coloidal.
Los resultados mostraron que el menor tiempo medio de coagulación se obtuvo con el extracto de E. coca var. coca (1,38 min), después con el grupo de control (1,4 min) y, finalmente, con el de E. novogranatense var. truxillense (1,83 min).
12.2. COCA COMO ANTIINFLAMATORIO
La inflamación involucra una serie de respuestas reparadoras y protectoras frente a daños tisulares producidas por infecciones, procesos inmunológicos o daños traumáticos directos. Los vegetales contienen compuestos fenólicos y flavonoides que protegen al organismo del daño producido por agentes oxidantes; están ampliamente distribuidos en plantas, frutas, verduras y representan componentes sustanciales de la parte no energética de la dieta. Los flavonoides poseen actividad antiinflamatoria contrastada y la hoja de coca los contiene en cantidades significativas. Los fenoles cooperan con ellos en el efecto antiinflamatorio.
Considerando lo anterior, en 2017 Cisneros y colaboradores[582] investigaron la influencia del extracto metanólico de las hojas de Erythroxylum coca sobre el edema subplantar y auricular inducido con carragenina y xileno (xilol) respectivamente en ratas.
Para ello se emplearon 30 ratas albinas machos de la cepa Holtzman repartidas aleatoriamente en seis grupos de cinco ratas cada uno.
La preparación del extracto de coca se realizó adquiriendo 1 kg de hojas micropulverizada (Delisse), distribuida por la Empresa Nacional de la Coca (ENACO), que fueron maceradas en metanol durante 7 días. Posteriormente se filtró el preparado desecándose en estufa hasta peso constante. El residuo seco resultante fue denominado extracto metanólico, el cual fue restituido con agua destilada para los ensayos.
Todos los grupos de ratas recibieron 0,1 ml de carragenina al 1% inyectada en la aponeurosis subplantar y 20 µg de xileno por vía tópica del lóbulo auricular. El primer grupo fue de control y recibió 2 ml/kg de suero salino fisiológico, el segundo 50 mg/kg de diclofenaco, el tercero 4 mg/kg de dexametasona, y los grupos cuatro, cinco y seis recibieron extracto metanólico de coca en dosis de 50, 250 y 500 mg/kg por vía oral respectivamente. Posteriormente se les midió el edema subplantar usando un pletismómetro digital al cabo de 1h, 3h y 6h, se les extrajo una porción circular del lóbulo auricular con un sacabocados y fueron pesadas.
Los resultados mostraron la disminución del edema subplantar y auricular inducidas. La evaluación del efecto antiinflamatorio en el lóbulo auricular inducido por xileno evidenció que existía un efecto protector del extracto metanólico de la hojas de coca a la dosis de 50 mg/kg (Figura 12.1)[583], lo que representa un 31,9% de eficacia antiinflamatoria (Figura 12.2)[584].

Figura 12.1. Respuesta antiinflamatoria en el lóbulo auricular inducido por xileno (xilol) tratado con diversas concentraciones de extracto de coca (Fuente: Cisneros et al, 2017. Modificada)

Figura 12.2. Porcentaje de eficacia antiinflamatoria del extracto metanólico de coca sobre edema auricular inducido (Fuente: Cisneros et al, 2017. Modificada)
En cuanto al efecto antiinflamatorio en el nódulo subplantar inducido por carragenina, se observó que en las tres primeras horas posteriores a su administración se producía un comportamiento dual. En una primera fase (1 h) se registraba un incremento gradual del edema (Figura 12.3)[585], acrecentado sobremanera en una segunda fase (3 h). Posteriormente, la inflamación comenzaba a remitir. Los mayores porcentajes de efecto antiinflamatorio del extracto de las hojas de coca fueron: durante la primera hora, 83,3% (dosis 250 mg/kg), durante la tercera hora, 83,8% (dosis 500 mg/kg) y durante la sexta hora, 69,2% (dosis 500 mg/kg)(Figura 12.3)[586].

Figura 12.3. Comparación entre los volúmenes del nódulo subplantar y las dosis de extracto metanólico de coca al cabo de 1, 3 y 6 h de tratamiento (Fuente: Cisneros et al, 2017. Modificada)

Figura 12.4. Porcentaje de eficacia antiinflamatoria del extracto metanólico de coca sobre edema subplantar inducido (Fuente: Cisneros et al, 2017. Modificada)
En conclusión, puede decirse que, en condiciones experimentales, Cisneros y colaboradores han demostrado que el extracto metanólico de las hojas de Erythroxylum coca posee efecto antinflamatorio en edemas inducidos por carragenina y xileno en ratas de laboratorio.
12.3. COCA Y COLESTEROL
12.3.1. Generalidades
Antes de describir los trabajos y resultados en este complejo tema se comentan algunos aspectos generales del colesterol y los triglicéridos.
El colesterol es uno de los lípidos o grasas más importantes que se encuentran en el cuerpo. Sirve, fundamentalmente, para la formación de las membranas de las células de los órganos y como “materia prima” para la síntesis de las hormonas sexuales y las de origen suprarrenal; también es precursor de los ácidos biliares, que son sustancias que forman parte de la bilis y facilitan la digestión de los alimentos grasos. En circunstancias normales, casi todo el colesterol del organismo procede del que se absorbe de los alimentos y del que el hígado es capaz de elaborar. Este colesterol pasa a la sangre (donde es transportado por unas proteínas especialmente diseñadas para ello, las lipoproteínas) para ser distribuido hacia los diversos aparatos y sistemas del cuerpo humano. Básicamente, hay dos lipoproteínas que se encargan de este transporte: las lipopoproteínas de baja densidad o LDL (del inglés, low density lipoprotein) y las de alta densidad o HDL (high density lipoprotein). Las primeras son encargadas de llevar el colesterol a los tejidos, y su exceso se asocia al desarrollo de la arteriosclerosis. Las HDL extraen el colesterol sobrante de las células y de las placas de ateroma. Corresponden, dadas sus propiedades de aumentar o disminuir estas placas, a lo que coloquialmente se denomina colesterol “malo” o “bueno”.
Cuando existe un exceso de colesterol circulante en la sangre, tiende a depositarse en la pared de las arterias, originando las citadas placas de ateroma, que están constituidas, principalmente, por el colesterol allí almacenado, por células que fagocitan el colesterol (macrófagos) y por células musculares, que acuden a estas lesiones donde sintetizan sustancias que fibrosan y hacen a las placas susceptibles de calcificación. Los niveles altos de colesterol en sangre perpetúan este proceso. Las placas van aumentando de tamaño, lo que contribuye a una mayor rigidez de los vasos sanguíneos y a una progresiva obstrucción de los mismos. En ocasiones, las placas se rompen, formándose trombos que potencialmente pueden ocluir total o parcialmente la arteria. En el transcurso de estas rupturas y trombosis se pueden desprender émbolos que viajarían por el torrente circulatorio hasta impactar en arterias de menor calibre, impidiendo desde ese momento la irrigación del tejido que dependía de ellas. Todos estos fenómenos originan una enfermedad denominada arteriosclerosis, responsable de diversos cuadros cardiovasculares que, dependiendo de la localización de las arterias afectadas, se conoce como cardiopatía isquémica (angina de pecho e infarto agudo de miocardio), accidentes cerebrovasculares (infartos y trombosis cerebrales), arteriopatía periférica (isquemia de los miembros inferiores), aneurismas aórticos e isquemia intestinal[587].
En cuanto a los triglicéridos, puede decirse que es la forma más eficiente que tiene el organismo de almacenar energía. Constituyen la grasa que almacenan las células constituyentes del tejido adiposo. Para que la grasa llegue a constituirse como depósito de energía es preciso su transporte previo por la sangre. En circunstancias normales, los triglicéridos proceden de los ácidos grasos que se absorben a través del intestino procedente de los alimentos y de los que el hígado es capaz de elaborar. Los triglicéridos pasan a la sangre desde ambos órganos, siendo transportados por las lipoproteínas. Se denominan quilomicrones a las lipoproteínas ricas en triglicéridos originadas en el intestino tras una comida, mientras que el hígado sintetiza otras proteínas para transportar triglicéridos denominadas VLDL, que son las siglas en inglés “de lipoproteínas de muy baja densidad”. En un análisis de sangre aparece bajo la denominación genérica de triglicéridos la suma las concentraciones en plasma de los triglicéridos aportados por los quilomicrones y por las VLDL. Mantener un nivel adecuado de triglicéridos es importante por dos motivos. El primero es que contenidos muy altos de triglicéridos en sangre pueden causar una pancreatitis aguda, enfermedad grave con alto riesgo de muerte en poco tiempo. La segunda causa es que se sabe actualmente que los triglicéridos son un factor independiente de riesgo cardiovascular, si bien en una magnitud inferior a la que produce el colesterol. No obstante, aun manteniendo éste en los límites adecuados, los triglicéridos comportan lo que denominamos un riesgo lipídico residual o remanente, que no es otra cosa que la posibilidad complementaria de sufrir una enfermedad cardiovascular pese a tener un nivel normal de colesterol[588].
12.3.2. La tesis de Barriga (2003)
La hipercolesterolemia constituye una enfermedad que desarrolla la arterioesclerosis que se ha convertido en un problema social y económico: social por lo que significa convivir con personas que padecen dicha patología que son, en algunos casos, el único sostén familiar, y económico, no solo por el coste del tratamiento sino por que el afectado se ve obligado a abandonar sus actividades, sea temporal o permanentemente, en las etapas más productivas de su vida. El diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad condiciona en el paciente una nueva percepción de las diferentes esferas de su estado de salud, lo cual constituye un motivo para realizar un estudio de cómo se pueden controlar los niveles altos de colesterol con productos medicinales alternativos a los tratamientos químicos (esteatinas) como puede ser con la hoja de coca[589].
El primer trabajo que abrió esta vía de investicación se debe a Ortiz y Gaby que, en 1997, realizaron conjuntamente su tesis de Nutrición en la Universidad Nacional de San Agustín, en Arequipa. En ella dedujeron que, en personas con niveles de colesterol normales, la toma de 1 y 2 g de mate de coca durante 40 días ocasionaba una disminución de dichos valores, que era tanto mayor cuanto más elevada era la concentración de coca en el mate.
Un segundo trabajo realizado por Tapia en 1998 sobre la población adulta acullicadora de la comunidad de Conaviri-Azangaro determinó que su nivel medio de colesterol era menor que el de la población no acullicadora, llegando a la conclusión de que este hábito influye en la disminución del colesterol total y en un ligero aumente de HDL, manteniendose similar el de LDL727.
Retomando este asunto, Barriga, en 2003 realizó su tesis de licenciatura estudiando el efecto del consumo de mate de coca sobre los niveles de colesterol total y lipoproteinas de baja (LDL) y alta (HDL) densidad, en una investigación similar a la llevada a cabo por Ortiz y Gaby en 1997 en la que, sin duda, se basó. Como objetivos secundarios, Barriga se planteó:
Los valores de lípidos en sangre que acepta la autora como referencia son los que indica la Tabla 12.1, asumidos del Programa de Educación sobre el Colesterol (Madrid).
|
NIVEL DE RIESGO |
COLESTEROL (mg%) |
TRIGLICÉRIDOS (mg%) |
||
|
TOTAL |
LDL |
HDL |
||
|
Deseable |
<200 |
<130 |
>50 |
<150 |
|
Bajo |
200-239 |
139-159 |
<40 |
>200 |
|
Alto |
>240 |
>160 |
<35 |
>400 |
Tabla 12.2. Valores de lípidos en sangre (Fuente: Barriga, 2003)
Las personas participantes en el estudio fueron pacientes que acudieron a las consuiltas externas de cardiología y nutrición del Hospital III de EsSalud de Puno (Perú). La muestra estuvo integrada por 60 pacientes hipercolesterolémicos, de ambos sexos, y edad comprendida entre 30 y 60 años, sin enfermedades metabólicas ni en tratamiento con medicamentos hipolipemiantes, y que, además, no fueran obesas, alcohólicas ni fumadoras.
El citado colectivo fue dividido en cuatro grupos de 15 personas, dos de los cuales, A y B, siguieron el tratamiento con mate de coca de 1g y 2g respectivamente, manteniendo su dieta habitual, sin seguir régimen dietético alguno. Los otros dos grupos, A’ y B’ fueron de control; no tomaron mate de coca pero estuvieron sometidos a un régimen dietético que les proporcionó el departamento de Nutrición (Tabla 12.2). Se eligió el mate de coca porque podía ser ingerido indistintamente por adolescentes, adultos y ancianos dosificado en bolsitas de las que podían tomarse las que fuese necesario. Bebiendo mate el riesgo de desarrollar adicción era ínfimo pues se necesitaban más de 500 bolsitas para obtener 1 g de cocaína, de las que solo se absorberían algunos nanogramos (millonésima de gramo) y en un tiempo tan prolongado que no se alcanzarían concentraciones como para producir trastornos de psicoestimulación o de conducta.
|
Nº PACIENTES |
GRUPO |
TRATAMIENTO |
|
15 |
A |
1 g mate |
|
15 |
B |
2 g mate |
|
15 |
A’ |
Solo dieta |
|
15 |
B’ |
Solo dieta |
Tabla 12.2. Distribución de pacientes (Fuente: Barriga, 2003)
El mate empleado fue el producido industrialmente por la Empresa Nacional de la Coca (ENACO) bajo la marca Delisse, dosificado en bolsitas filtrantes de 1 g. Para prepararlo, se utizaban 250 ml (una taza) de agua hervida dejando reposar en ella la bolsita durante 5 minutos. Los del grupo A bebieron una y los del B, dos en cada toma.
La frecuencia de la ingestión de coca fue de tres veces al día, la primera en ayunas, la segunda a las 10.00 am y la tercera a las 4.00 pm. Por tanto, en el grupo A se tomaron 3 g diarios (tres bolsitas) mientras que en el B fueron el doble (seis bolsitas), 6 g al día.
En lo que respecta al grupo control, la dieta impuesta a los grupos B y B’ se indica en la Tabla
12.3.
La obtención de los niveles séricos de colesterol, HDL, LDL y triglicéridos en los cuatro grupos se efectuó antes de iniciar el tratamiento (con mate y con dieta), a los 20 días (mitad del tratamiento) y a los 40 días (fin del tratamiento).
La metodología de la investigación se resume en la Figura 12.5.
Los resultados se determinaron discriminados por niveles de las cuatro sustancias investigadas: colesterol total, HDL, LDL y triglicéridos. Para determinar cada uno de estos tres niveles, la autora consideró estudiar la disminución de cada nivel en el grupo A respecto del A’, y en el grupo B respecto del B’ a los 20 y 40 días.

Tabla 12.3. Composición de la dieta de los grupos B y B’ (Fuente: Barriga, 2003)

Figura 12.5. Diseño experimental de la investigación (Fuente: Barriga, 2003)
Durante la prueba se calcularon las características energéticas y nutricionales de los alimentos ingeridos por los cuatro grupos (A y A’ libres, B y B’ dieta) cuyos promedios se muestran en la Tabla 12.4.
|
GRUPO |
ENERGÍA (kcal) |
PROTEÍNAS |
GRASAS |
CARBOHIDRATOS |
|||
|
g |
% |
g |
% |
g |
% |
||
|
A |
2.803 |
95 |
13 |
100 |
32 |
384 |
55 |
|
A’ |
1.956 |
67 |
14 |
38 |
17 |
340 |
69 |
|
B |
2.989 |
99 |
13 |
114 |
34 |
395 |
53 |
|
B’ |
1.984 |
68 |
14 |
40 |
18 |
340 |
68 |
Tabla 12.4. Características de los alimentos tomados por las personas de los cuatro grupos
(Fuente: Barriga, 2003. Modificada)
|
|
COLESTEROL TOTAL (mg/dl) |
|
||||
|
GRUPO |
INICIO |
20 DIAS |
DIFERENCIA INICIO |
40 DIAS |
DIFERENCIA INICIO |
% INICIO/FINAL |
|
Grupo A (1 g mate) |
258,13 |
247,53 |
-10,60 |
235,80 |
-22,33 |
-8,6 |
|
Grupo A’ (Dieta) |
247,27 |
245,80 |
-1,47 |
244,27 |
-3,00 |
-1,2 |
|
Grupo B (2 g mate) |
269,40 |
251,67 |
-17,73 |
232,87 |
-36,53 |
-13,6 |
|
Grupo B’ (Dieta) |
257,13 |
255,67 |
-1,47 |
254,33 |
-2,80 |
-1,0 |
|
|
HDL (mg/dl) |
|
||||
|
GRUPO |
INICIO |
20 DIAS |
DIFERENCIA INICIO |
40 DIAS |
DIFERENCIA |
% INICIO/FINAL |
|
Grupo A (1 g mate) |
39,07 |
40,80 |
1,73 |
42,67 |
3,60 |
9,2 |
|
Grupo A’ (Dieta) |
37,33 |
38,53 |
1,20 |
40,00 |
2,67 |
7,1 |
|
Grupo B (2 g mate) |
39,73 |
42,20 |
2,47 |
44,87 |
5,13 |
12,9 |
|
Grupo B’ (Dieta) |
40,20 |
41,53 |
1,33 |
42,93 |
2,73 |
6,8 |
|
|
LDL (mg/dl) |
|
||||
|
GRUPO |
INICIO |
20 DIAS |
DIFERENCIA INICIO |
40 DIAS |
DIFERENCIA |
% INICIO/FINAL |
|
Grupo A (1 g mate) |
157,33 |
153,20 |
-4,13 |
151,00 |
-6,33 |
-4,0 |
|
Grupo A’ (Dieta) |
144,53 |
142,07 |
-2,47 |
149,67 |
-3,87 |
-2,6 |
|
Grupo B (2 g mate) |
150,33 |
144,93 |
-5,40 |
142,27 |
-8,07 |
-4,7 |
|
Grupo B’ (Dieta) |
161,73 |
158,47 |
-3,27 |
156,73 |
-5,00 |
-3,1 |
|
|
TRIGLICÉRIDOS (mg/dl) |
|
||||
|
GRUPO |
INICIO |
20 DIAS |
DIFERENCIA INICIO |
40 DIAS |
DIFERENCIA |
% INICIO/FINAL |
|
Grupo A (1 g mate) |
178,07 |
175,40 |
-2,67 |
172,87 |
-5,20 |
-2,9 |
|
Grupo A’ (Dieta) |
165,87 |
164,00 |
-1,87 |
162,20 |
-3,67 |
-2,2 |
|
Grupo B (2 g mate) |
166,13 |
162,93 |
-3,20 |
160,13 |
-6,00 |
-3,6 |
|
Grupo B’ (Dieta) |
184,97 |
182,20 |
-1,87 |
180,60 |
-3,47 |
-1,9 |
Tabla 12.5. Resultados de la investigación (Fuente: Autor con datos de Barriga, 2003)
Los resultados obtenidos se indican en la Tabla 12.5. A la vista de los mismos resulta evidente que el tratamiento más efectivo fue el del grupo B, seguido del grupo A, es decir, la toma de infusión de hoja de coca, mejorando el resultado cuanto mayor fue la dosis. De esta forma, a los 40 días se consiguieron reducciones del colesterol total del 13,6% (grupo B) y del 8,6% (grupo A), seguidos a gran distancia por la mejora ocasionada por la dieta (1,2 y 1,0 % para los grupos A’ y B’).
La tendencia fue la misma en la mejora de HDL, LDL y triglicéridos, apreciándose en todos los casos que la evolución de la mejoría se mantenía constante, sin retrocesos. Se confirmaban, por tanto, los resultados que Ortiz y Gaby obtuvieron en 1997.
Sin entrar en las explicaciones médicas que la autora proporciona para justificar los resultados, que son demasiado técnicas, la conclusión indudable es que la ingestión de mate de coca, con dosis de 1 y 2 g, tenía efectos positivos sobre los niveles de colesterol total , HDL, LDL y triglicéridos. De las dos dosificaciones empleadas, la óptima fue la mayor. Todos los efectos se incrementaron con el tiempo de tratamiento, al menos hasta 40 días. El ingestión de mate de coca fue mucho más efectiva que una dieta hipocolesterolémica para igual duración del tratamiento.
Entre las recomendaciones que Barriga propuso se destacan las siguientes:
12.3.3. El estudio de Ñaccha (2021)
Muchos años después, en 2021, Ñaccha728 publicó una investigación que pretendía determinar el efecto de la masticación de Erythroxylum coca sobre los niveles de colesterol y triglicéridos séricos en personas altoandinas.
La investigación se proponía conocer, igualmente, si la población altoandina utilizaba alimentos procesados ricos en grasas o lípidos (colesterol y triglicéridos), pues muchas personas estaban abandonado su costumbre de alimentarse a base de productos de la tierra como granos vegetales, tubérculos, legumbres, verduras, carne de trucha, cuy y alpaca.
Según Ñaccha, en el colectivo altoandino hay un sector de extrema pobreza, acullicadores de hojas de coca, que habitan en las zonas rurales como campesinos y cuidadores de alpacas. Cuando emigran a las ciudades de la selva se transforman en colonos y se dedican a cultivar la coca y otros frutales. Por el contrario, los que sobreviven en ciudades costeras y serranas continúan con la costumbre ancestral de trabajar como peones, ayudantes, recolectores de desechos sólidos, algodón y uvas, para ahorrar y poder educar a sus hijos.
El autor, al inicio de su artículo, manifiesta que el mismo presenta la posición del Centro de Información y Educación para la Prevención de Abuso de Drogas (CEDRO), en relación a las supuestas propiedades medicinales de la hoja de coca y sus derivados, a las que se opone frontalmente por considerar que esta planta sirve de base para el procesamiento de sustancias tóxicas que causan adicción y que generan problemas sociales como la drogadicción y la violencia.
728 ÑACCHA, J.J. “Efecto de la masticación de Erythroxylum coca Lamarck (Coca) sobre los niveles de colesterol y triglicérido sérico en personas altoandinas”. Journal of the Selva Andina Reseach Society. Vol.
12. Nº 1. 2021. Págs. 64-76.
La investigación se realizó de abril a octubre de 2020 ,en el laboratorio del Hospital de Apoyo de Ayacucho (Perú), perteneciente al Ministerio de Salud, departamento de Ayacucho ubicado a 2.761 msnm.
El colectivo estudiado estuvo constituido por 100 personas campesinas procedentes de zonas altoandinas, 50 varones (edad promedio de 50 años) y 50 mujeres (edad de 45 años). Fueron seleccionados al azar y según el criterio de inclusión de ser acullicadores de hojas de coca y mayores de edad, formándose dos grupos, uno problema y otro control de no acullicadores.
|
CONCEPTO |
COLECTIVOS (valores medios) |
|||
|
NO ACULLICADORES |
ACULLICADORES |
|||
|
VARONES |
MUJERES |
VARONES |
MUJERES |
|
|
Edad (años) Peso (kg) Talla (m) |
45 80 1,68 |
40 65 1,55 |
50 70 1,61 |
45 60 1,50 |
|
Colesterol (mg) Triglicéridos (mg) |
201,75 174 |
193,50 134 |
155,00 84 |
150,00 55 |
Tabla 12.6. Características de las poblaciones problema y control (Fuente: Autor con datos de Ñaccha, 2021)
Las características de las dos poblaciones se muestran en la Tabla 12.6. A la vista de la misma resaltan los distintos resultados de ambos grupos. Según el autor, manifiestan que las personas altoandinas del grupo control no acullicador tienen dieta alimenticia variada, pues la influencia de los medios de comunicación ha generado el cambio de hábito; incluso algunas personas se dedican en las ferias al intercambio de productos procesados, carne y leche entre otros. En cuanto a la edad son jóvenes adultos, con más masa muscular y peso y más altos en talla que las personas del grupo problema. Sin embargo, las personas acullicadoras de hojas de coca son de más edad, de poco peso y estatura menor y no toman alimentos balanceados: comen, utilizan las hojas de coca para evitar el hambre y continúan con su trabajo; en otros trabajos de investigación se reportó que padecían problemas digestivos, hernias y dolores abdominales.
Respecto de la masa corporal Ñaccha indica que los verdaderos acullicadores de hojas secas de coca lo realizan desde la juventud, en edad adulta e, inclusive, en la tercera edad, en sus labores agrícolas, pastoreo, pesca, fiestas patronales, velatorios, construcciones y arreglos de canales; estas personas, generalmente, son delgadas, casi nunca obesas, y tienen menor peso que las personas no acullicadoras. Muchos han dejado esta costumbre ancestral, debido a que tienen estudios o porque sus hijos o el tipo de trabajo que realizan no se lo permiten, y ha regulado y equilibrado sus hábitos alimenticios tras recibir apoyo de programas sociales cuando han emigrado a las ciudades.
En relación con la talla, los acullicadores son ligeramente más bajos que los del grupo control porque no consumen alimentos balanceados en sus continuas labores agrícolas, para realizar las cuales el cuerpo necesita energía y proteínas. Las proteínas son sustancias de diversa calidad; las mejores son las de origen animal pero son caras y poco asequibles a los campesinos, que recurren a las proteínas vegetales de menor calidad pero más baratas.
Cuando se relaciona el colesterol con el factor sexo, la citada tabla muestra que las personas no acullicadoras, masculinas y femeninas, presentan niveles altos de colesterol, frente a los acullicadores, que tienen valores normales de colesterol. Esto indica que aquellos consumen alimentos procesados y a base de carne, queso y otros de alto contenido en colesterol, mientras que los acullicadores solo ocasionalmente pueden hacerlo pues se trata de personas de extrema pobreza.
Correlacionando triglicéridos y variable sexo, se observa que los mayores porcentajes de esta grasa corresponden a personas no acullicadoras debido a su dieta a base de carne de ovino y vacuno. Los acullicadores no consumen este tipo de alimento a causa de su elevado precio y acullican las hojas de coca; solo sus hijos pueden consumir a veces carne de la alpaca que crían, cuidan o pastorean con ganado ajeno. Los análisis muestran una mayor prevalencia de hipertrigliceridemia en los varones (31,4 %), frente a las mujeres, cuyo porcentaje fue de 7,8 %. Esto indica que casi la mitad de la población estudiada tenía triglicéridos considerados como ligeramente altos, hecho este coincidente con los resultados de un estudio del Ministerio de Salud en dos distritos limeños.
En conclusión, los resultados del trabajo de Ñaccha muestran que la población no acullicadora, más pudiente que la no acullicadora, ingiere alimentos procesados que han sustituido a los tradicionales, lo que les produce altos niveles de colesterol y triglicéridos. Los acullicadores, debido a su pobreza, siguen una dieta pobre en carne y grasa, que mantiene los índices citados en niveles bajos.
12.4. COCA Y LAS ENFERMEDADES FÚNGICAS DE PIEL Y UÑAS
Las infecciones por hongos en la piel y las uñas constituyen las más frecuentes a nivel mundial llegando a tener una prevalencia del 20-25% solo las micosis superficiales. Los patógenos responsables son, principalmente, dermatofitos antropofílicos y zoofílicos de los géneros Trichophyton, Microsporum y Epidermophyton. Las micosis superficiales son aquellas en las que hay afección de la capa córnea de la piel y la porción suprafolicular del pelo. Las micosis cutáneas afectan capas más profundas de la piel y sus anexos pelos y uñas; son producidas por dermatofitos de los géneros Microsporum, Epidermophyton y Trichophyton y levaduras del género Cándida. En un estudio realizado por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos entre 1976-2005, el 55,3% de los pacientes con sospecha clínica de dermatomicosis resultaron positivos detectándose en ellos Trichophyton rubrum (33,2%), Candida albicans (15,3%), Candida no albicans (11,8%), Trichophyton mentagrophytes (9,4%), Malassezia spp (9,1%) y las infecciones mixtas (casos en donde hubieron dos patógenos responsables) (7,2%).
A la hora de tratar estas infecciones hay que tener en cuenta que existe una alta citotoxicidad durante los tratamientos prolongados con diversas drogas antifúngicas por lo que el uso de productos más naturales podrían ayudar a un mayor y mejor seguimiento de esas terapias. Hay muchos de estos productos de los que se pueden obtener sustancias de valor terapéutico con una mínima transformación. Las plantas son uno de ellos y concretamente la coca presenta características favorables debido a sus metabolitos metabolitos secundarios como son los alcaloides, flavonoides, taninos, glicósidos y el aceite esencial. Entre los citados cabe señalar que los dos primeros han mostrado una importante actividad biológica incluyendo la antifúngica y antibacteriana[590].
En esta situación, Luna, Díaz y Baca730 realizaron una investigación cuyo objetivo fue evaluar el efecto del extracto acuoso, ácido y alcohólico de las hojas secas de Erythroxylum coca var. coca sobre el crecimiento microbiológico de los microorganismos Trichophyton rubrum, Trichophyton mentagrophytes, Microsporum canis y Candida albicans in vitro y la velocidad a la que se producía.

Figura 12.6. Velocidad de crecimiento en mm/día en Agar Sabouraud, extracto acuoso, extracto ácido y extracto alcohólico de hoja seca de coca in vitro de Candida albicans, Trichophyton rubrum, Trichophyton mentagrophytes y Microsporum canis (Fuente: Luna et al, 2017. Modificada)
Los extractos acuoso, ácido y alcohólico de hoja seca de coca se obtuvieron, en cada caso, a partir de 1 g de hoja de coca molida y secada al que se añadió 10 ml de agua destilada pH=7 para el extracto acuoso, etanol al 99,9% para el extracto alcohólico y ácido clorhídrico al 1% para el extracto ácido. Los preparados se calentaron al baño María durante 10 minutos, se enfriaron y filtraron, elaborando 5 placas para cada hongo y cada uno de los extractos, además del Agar Sabouraud sin extracto en el grupo de control.
Para medir el efecto microbiológico sobre el crecimiento, las cepas fueron cultivadas en los extractos mencionados, observándose presencia o ausencia de crecimiento. La velocidad de crecimiento se obtuvo mediante medición del diámetro del halo a partir del punto de siembra comparando con su crecimiento en Agar Sabouraud. Estas medidas se realizaron diariamente durante 20 días.
Los resultados se muestran en la Figura 12.6[591]. En ellas se ve la evolución del tamaño de los halos en función del tiempo para cada microorganismo y, dentro de estos, para cada extracto y el control.
En ellas se aprecia que los extracto acuoso, ácido y alcohólico no presentaron efecto microbiológico sobre el crecimiento de Candida albicans, pero sí disminuyeron su velocidad de crecimiento comparado con el grupo control.
Los extractos acuoso y ácido no presentaron efecto microbiológico sobre el crecimiento de Trichophyton rubrum pero si lo presentó el extracto alcohólico, lo que pudo deberse a que el alcohol tenía mayor afinidad para la extracción de flavonoides, que poseen actividad antifúngica. En los tres extractos disminuyó la velocidad de crecimiento comparada con la del grupo control.
Los extractos acuoso, ácido y alcohólico no presentaron efecto microbiológico sobre el crecimiento de Trichophyton mentagrophytes pero si disminuyeron su velocidad de crecimiento comparado con el grupo control.
Sólo el extracto alcohólico presentó efecto microbiológico sobre el crecimiento de Microsporum canis, lo que pudo deberse a que el alcohol y el agua extraían los alcaloides y flavonoides en conjunto de la hoja de la planta mientras que el ácido tenía más afinidad por la extracción de los alcaloides. No se observó diminución de la velocidad de crecimiento en los extractos comparados con el grupo control.
12.5. MATE DE COCA Y DEPRESIÓN[592]
La depresión es el fenómeno psiquiátrico más frecuente pues la padece hasta el 25% de los enfermos que visitan al médico. Afecta más a la mujer que al hombre. La depresión es la enfermedad que más inhabilita y disminuye la calidad de vida. La persona depresiva se caracteriza por mantener una visión o pensamiento negativamente distorsionado de la información de él y de su entorno, es decir, del yo, del mundo y del futuro.
Según el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-IV), publicado por la American Psychiatric Association de Estados Unidos, la característica esencial de un episodio depresivo mayor es:
un período de al menos 2 semanas durante el que hay un estado de ánimo deprimido o una pérdida de interés o placer en casi todas las actividades. […] El sujeto también debe experimentar al menos otros cuatro síntomas de una lista que incluye cambios de apetito o peso, del sueño y de la actividad psicomotora; falta de energía; sentimientos de infravaloración o culpa; dificultad para pensar, concentrarse o tomar decisiones, y pensamientos recurrentes de muerte o ideación, planes o intentos suicidas. […] Los síntomas han de mantenerse la mayor parte del día, casi cada día, durante al menos 2 semanas consecutivas. El episodio debe acompañarse de un malestar clínico significativo o de deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo. En algunos sujetos con episodios leves la actividad puede parecer normal, pero a costa de un esfuerzo muy importante733.
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud, por medio de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud, Décima Revisión (CIE-10) describe la depresión como aquel episodio en el que el enfermo:
sufre un humor depresivo, una pérdida de la capacidad de interesarse y disfrutar de las cosas, una disminución de su vitalidad que lleva a una reducción de su nivel de actividad y a un cansancio exagerado, que aparece incluso tras un esfuerzo mínimo. También son manifestaciones de los episodios depresivos:
Teniendo en cuenta las propiedades de la hoja y del mate de coca, cuyas composiciones se muestras en la Tabla 12.7[594], Bolo y Ocampo realizaron una investigación en el servicio de medicina alternativa del Hospital de Apoyo San Jose-DISA Callao (Perú), entre diciembre de 2002 y enero de 2003. Los resultados fueron publicados en 2004.

Tabla 12.7. Análisis de hoja y mate de coca (1982)
(Fuente: Bolo y Ocampo, 2004. Modificada)
Para evaluar la depresión emplearon el Cuestionario de Depresión de Beck736. Los valores del índice que aplicaron los autores delimitando las distintas categorías de la depresión fueron:
De los 328 pacientes que atendieron en el consultorio de Medicina Alternativa (94 hombres y 234 mujeres), reportaron 14 casos de depresión leve (37,8%), 13 casos moderados (35,1%) y 10 casos severos (27,1%). En total, 37, es decir, el 11,28% de los enfermos, de los cuales 7 eran hombres (7,44% de los hombres atendidos) y 30 mujeres (12,82% de las mujeres atendidas). Las edades estaban repartidas como sigue:
De los 27 casos de depresión leve y moderada detectados, 8 (2 hombres y 6 mujeres) fueron tratados con mate de coca. El resto siguió los tratamientos médicos habituales. La dosis recomendada para cada paciente fue de 1 bolsita de coca en 200 cc de agua en infusión durante 5 minutos, 3 veces al día después de las comidas principales.
Los autores justificaron la elección de la coca como agente antidepresivo no solo por el factor costo-beneficio, muy barato, sino también para dar uso adecuado al mate de coca por la población asidua a usar la hoja, revalorizándola.
El tratamiento duró 3 semanas. La evolución del Índice de Beck para cada paciente se muestra en la Tabla 12.8[595].
|
PACIENTE |
DIA 1 |
SEMANA 1-2 |
SEMANA 3 |
|
1 2 3 4 5 6 7 8 |
25 24 19 25 25 18 22 29 |
16 6 16 9 16 5 2 9 |
14 4 12 5 13 — — 7 |
Tabla 12.8. Evolución Índice de Beck
(Fuente: Autor con datos de Bolo y Ocampo, 2004)
La observación de los valores evidencia una disminución del estado emocional depresivo valorado por el Índice de Beck. Los pacientes respondieron desde la primera semana disminuyendo la puntuación del índice. Dos de ellos incluso superaron la depresión al cabo de dos semanas.
En promedio, el Índice de Beck descendió desde el 23,3 inicial al 7,75 final, indicando la vuelta de las personas tratadas a la condición de no depresivas.
Como conclusión, Bolo y Ocampo destacaron que el mate de coca producía posiblemente efectos antidepresivos leves y moderados con una buena respuesta y a bajo costo. Sin embargo, consideraban que era necesario hacer estudios experimentales prospectivos para llegar a conclusiones determinantes de las observaciones realizadas.
12.6. LAS INVESTIGACIONES DE SEKI Y NISHI: COCA, OBESIDAD, LONGEVIDAD Y SEXUALIDAD
12.6.1. Introducción
Cuando el fisiólogo japonés Kunihiro Seki paso por la dolorosa experiencia de padecer cáncer decidió estudiar cómo superarlo. Sus investigaciones le condujeron al altiplano boliviano, en donde se estableció para aprovechar las ventajas que le reportaba la vida a gran altitud, en ambiente hipóxico y de baja concentración en deuterio en el agua. Allí conoció el uso que la población local hacía de la hoja de coca, interesándose por los efectos metabólicos y fisiológicos que el acullico ocasionaba, experimentándolos en sí mismo. Apoyado por el doctor Yoshito Nishi, nacido en La Paz, decidió investigar la cuestión, publicando sus conclusiones en 2012 en un libro[596] del que el año siguiente publicó una edición resumida739.
En ellos se aprecia cómo la hoja de coca impresionó a Seki al que conquistó convirtiéndole, con Nishi, en su fervoroso defensor. De ella decían que era un suplemento dietético, una medicina, un potenciador del sueño, con propiedades adelgazantes y regenerativas y, en suma, una sustancia que mejoraba la calidad de vida de sus usuarios. En concreto referían de esta forma las indicaciones de la hoja de coca:
La hoja de coca es un alimento natural que aporta los requerimientos básicos diarios de calcio, hierro, fósforo, vitamina A, vitamina B2 (riboflavina) y vitamina E, ayudando a mantener un cuerpo joven y saludable. La hoja de coca estimula el consumo de oxigeno e inhibe la coagulaci6n sanguínea, facilitando la adaptación a la altura, además de regular el metabolismo de la glucosa. Previene la caries, coadyuva en el control y tratamiento de la diabetes, previene el infarto de corazón, accidentes vasculares cerebrales, la enfermedad de Parkinson y el cáncer. La coca es el alimento ideal debido a la escasa o ninguna cantidad de sales orgánicas, baja cantidad de grasa y calorías, así como abundante fibra dietética y vitaminas. Está indicada en las personas con fatiga crónica, mala adaptaci6n a la altura, obesidad, diabetes, hipertensión arterial, trastornos de sueño y riesgo de demencia senil (pérdida de memoria frecuente o de atención)[597].
En 2014, a los 70 años de edad, padeciendo diabetes y obesidad y habiendo tenido antecedentes de infarto de miocardio y cáncer de tiroides, Seki decidió experimentar en persona los beneficios del acullico realizando en sí un experimento extremo consistente en practicar, bajo control médico, un largo ayuno basado en el chaccado de hoja de coca. El objetivo era llevar su organismo a un estado de normalidad regularizando las funciones de autofagia, la función de las chaperonas[598] y activando el gen de la longevidad Sirt-1742. Seki aspiraba a conseguir estos objetivos mediante el acullico ya que facilitaba el ayuno regularizando las funciones fisiológicas como el apetito, la libido y el sueño, activaba la vigilia y estabilizaba el estado anímico. El ayuno consistió en lo siguiente[599]:
El ayuno duró 50 días y durante el mismo, la salud de Seki fue controlada médicamente. Cuando finalizó, los resultados de los análisis de sangre y orina dieron valores comprendidos dentro de los niveles normales, y la salud sexual y fuerza muscular se mantuvieron funcionando adecuadamente. Más concretamente, en los 50 días de ayuno Seki perdió 9 kg, a razón de 180 g/día. El Índice de Masa Corporal (IMC)[600], inicialmente de 25,36 kg/m2 (ligero sobrepeso, no obesidad) descendió a 22 kg/m2 (valor normal). La presión arterial se mantuvo en niveles comprendidos entre 80 y 130 mm Hg, es decir, normales. El contenido en glucosa varió entre 70 y 100 mg/dl, es decir, los correspondientes a una persona sana. Previamente al ayuno hubo una preparación de un mes durante la cual Seki se acostumbró al acullico diario de hoja de coca; posteriormente al mismo hizo dos semanas de dieta de recuperación.
En este contexto, Seki y Nishi, como resultado de sus estudios y experiencias personales, publicaron en 2013 y 2014 dos libros en los que establecían la relación entre el consumo de la hoja de coca y la obesidad[601] y la sexualidad[602], además de incidir en la longevidad y demencia senil. En realidad, cada libro es un tratado sobre el problema concreto que aborda en el que los autores intercalan escasos y breves comentarios y recomendaciones relativas al uso de la coca. Seguidamente se resumen los aspectos más significativos de ambos libros en relación con la hoja de coca y su influencia en los tres aspectos citados, complementados con aportaciones de su libro general inicial, Coca: un biobanco, de 2012.
12.6.2. Coca y obesidad
En 2013[603] Seki, basándose en su experiencia personal pues era obeso (según los datos previos al ayuno solo tenía un ligero sobrepeso) cuando llegó a Bolivia, trató junto con Nishi del papel de la hoja de coca en la reducción y eliminación de masa corporal.
De la coca manifestaban al respecto que era un:
Suplemento alimenticio que puede prevenir la obesidad y combatirla […] A través de su masticado se puede reducir la ingesta alimenticia y, por lo tanto, disminuir también la sobrealimentación. Al masticar la hoja de coca se logra también incrementar la sensación de saciedad, eliminar la fatiga y aumentar la capacidad de concentración; con ella se puede lograr una dieta diaria de restricción calórica y, consecuentemente, lograr la reducción de peso corporal.
El proceso que inhibe el apetito lo explican los autores de la siguiente forma:
Cuando se mastica la hoja de coca se logra obtener saciedad; no se desnutre ni se sobrealimenta. Los alcaloides (entre ellos la cocaína) que contiene la hoja de cocas tienen la función de aumentar las cantidades de dopamina, noradrenalina y serotonina, que inhiben la recaptación de monoaminas, y como resultado se estimula el sistema nervioso simpático, incrementando la frecuencia respiratoria y cardíaca, equilibrando la presión sanguínea y la glucemia, eliminando, por tanto, la sensación de hambre, depresión y cansancio. El alcaloide que contiene la hoja de coca hace producir grandes cantidades de dopamina causando sensación de placer en el cerebro e inhibiendo el apetito[604].
Indicaban, además que el acullico de la coca incrementa la histamina intracerebral, lo que causa sensación de saciedad. El efecto del acullico hace que dicho estímulo llegue a los nódulos amigdalinos, que son los encargados de producir grandes cantidades de histamina. Cuando se segrega esta sustancia, se estimula el núcleo de la saciedad y se percibe una sensación de plenitud. Además, comentan los autores, la histamina estimula el sistema nervioso simpático reduciendo la grasa visceral. Adicionalmente, cuando se acullica repetidamente, la señal se trasmite al núcleo masticador y, finalmente, al hipotálamo, que es donde se produce abundante neurohistamina que estimula el núcleo de saciedad inhibiendo el hambre, además de actuar sobre el sistema nervioso simpático estimulando la secreción de noradrenalina, neurotransmisor que mantiene el estado de vigilia, y la degradación de las grasas y su combustión.
Por tanto, la histamina es la sustancia ideal para regular la sobrealimentación pero esta sustancia, fuera del cerebro, es nociva; por tanto, no puede ingerirse como medicamente. Para incrementar su concentración en el cerebro es preciso recurrir a la masticación o al acullico[605].
Si a estas acciones se añade que los alcaloides que libera la hoja de coca incrementan la dopamina intracerebral eliminando la sensación de hambre, es posible mediante el acullico abandonar la sobrealimentación y malnutrición.
Como conclusión, los autores apuntan que si se permitiera el acullico de hoja de coca en todo el mundo, por cualquier persona, donde y cuando fuera, de manera libre, podría emplearse como alimento dietético de restricción calórica y se podría salvar la vida de muchas personas en riesgo por causa de la obesidad[606].
12.6.3. Coca y sexualidad
Tras abordar la cuestión de cómo la hoja de coca podía mejorar la obesidad, Seki y Nishi publicaron un nuevo estudio sobre la relación entre la citada planta y la sexualidad. Para los autores, este concepto trasciende el simple acto reproductivo, constituyendo una actividad placentera que contribuye a mejorar la salud, como han demostrado numerosos estudios clínicos. De esta forma, no se debería practicar el sexo por estar sano sino a la inversa, mantener relaciones sexuales para estarlo, y es que, en la actualidad, en los países desarrollados, el aumento de enfermos debido a sus hábitos de vida se debe a que estos han disminuido su actividad sexual.
Cuando se acullica hoja de coca, los alcaloides que contiene estimulan la secreción de dopamina; esta sustancia eleva el ánimo y produce un estado fuera de la normalidad: el denominado mal de amores. La cocaína, en concreto, estimula el sistema simpático durante unos 20 minutos, y esta acción es potenciada por la llipta alcalina. Comparando las características de los cerebros de una persona enamorada y de un cocainómano, los neurobiólogos Bartel y Zeki apenas encontraron diferencias significativas, de manera que los síntomas de las conductas de ambas se asemejaban; en el extremo opuesto, las coincidencias también se mantenían: la depresión y ansiedad experimentadas por una persona que había sufrido el desamor eran similares a los síntomas de abstinencia que presentaban los drogadictos, y ambos problemas se subsanaban con un nuevo amor o la reanudación de la toma de droga.
La dopamina es una sustancia que actúa de neurotrasmisor y se encuentra en el sistema nervioso central. Interviene en la regulación motora y hormonal, y proporciona sensaciones de placer, euforia, ánimo y aprendizaje. En el altiplano andino, a 4.000 msnm, el aire presenta un crónico bajo contenido en oxígeno (hipoxia) que estimula una mayor producción de dopamina. Hay que resaltar un hecho notable que es que la dopamina producida diariamente por las personas que viven en hipoxia tiene una efectividad decenas de veces superior a la que se produce a nivel del mar, y su secreción se mejora con el acullico. Esta sustancia se transmite por el nervio A-10 y es la que más se relaciona con el sentimiento de amor. Cuando circula dopamina, las cédulas que atraviesa el citado nervio se estimulan y este estímulo se trasmite al cerebro como sensación de placer. Por tanto puede decirse que el placer es un fenómeno que se da a partir de la estimulación originada por la liberación de dopamina hacia las cédulas vecinas del nervio A-10. Al acullicar hoja de coca, se incrementa la dopamina intracerebral lo que permite obtener placer y crear lazos entre personas. Tanto el varón como la mujer, para obtener el orgasmo mediante la actividad sexual deben aumentar la cantidad de dopamina intracerebral.
La hoja de coca contiene alcaloides que excitan el sistema nervioso simpático. Cuando se estimula éste mediante el coito, el varón experimenta la eyaculación y la mujer el orgasmo. La coca, al actuar sobre el sistema nervioso simpático, incita las contracciones de la musculatura lisa de los genitales del hombre y la mujer, lo que resulta en el orgasmo. Usando la coca, se crea una sinergia que permite una sexualidad potenciada de modo que las parejas pueden realizar el coito diariamente. Si se acullican hojas de coca antes de realizar el acto sexual, se logra la eyaculación en 10 a 20 minutos; si no se toma coca, se requiere hasta el triple del tiempo debido a que el acullico proporciona un funcionamiento adecuado de los sistemas nerviosos simpático y parasimpático que estimulan la musculatura lisa que provoca la erección del pene y la consiguiente eyaculación.
Tras alcanzar el orgasmo con la actividad sexual, tanto el varón como la mujer llegan a un estado de fatiga confortable que permite un sueño profundo. Pero, si se acullica coca tras el acto sexual, se atenúa esta fatiga permitiendo continuar con el trabajo u otras actividades sin necesidad de dormir. Esto se debe a la asimilación de los alcaloides de la coca, que aumentan la dopamina intracerebral.
12.6.4. Coca, longevidad y demencia
En la década de 1930 diversos estudios probaron que mediante la restricción de la ingesta calórica se podía prolongar un 40% la vida de ratones. Posteriores investigaciones confirmaron este efecto en otros animales. Posiblemente la más definitiva fue llevada a cabo en 2009, año en que se inició la experimentación con 30 macacos adultos. Como era de esperar se demostró una vez más que una restricción calórica del 30%, aportando suficientes nutrientes, alargaba la vida de los monos modificando su metabolismo. Extrapolando los resultados al ser humano, podía afirmarse que la reducción de la ingesta calórica diaria era un método efectivo para retardar el envejecimiento y conseguir la longevidad[607][608].
La menor aportación calórica reduce la producción de la hormona tiroidea triyodotironina, disminuye el metabolismo y retarda el proceso de envejecimiento de los tejidos. Apuntan los autores que los resultados de estos estudios apoyan que el efecto de la restricción calórica observada en los animales también es aplicable al ser humano, de manera que con la reducción de 300 a 500 kcal diarias es posible retardar el proceso de envejecimiento.
Opinan los autores que con el acullico de la hoja de coca se consigue una sensación de saciedad constante, lo que inhibe el apetito. En este sentido, dicha práctica podía activar el gen de la longevidad Sirt-1 que toda persona posee, que no actúa si se lleva una vida normal. Para activarlo se requiere reducir un 40% la ingestión calórica diaria, lo que, en su opinión, solo era posible realizarlo de manera segura (sin efectos colaterales ni teratogénicos[609], sin causar dependencia ni provocar la muerte), mediante el acullico de hoja de coca. Se trata de un mecanismo de supervivencia natural que procura mantener el organismo hasta que el estado nutricional mejora. El ayuno contribuye a la salud puesto que el estómago vacío rejuvenece el cuerpo; además, cuando los intervalos entre comidas son largos se afecta positivamente a la flora intestinal.
Desde 2007 se conoce que el litio ambiental puede prevenir la demencia pues es un estabilizador mental que actúa inhibiendo la excitabilidad del sistema nervioso central. Actualmente se aplica para tratar trastornos bipolares maniaco depresivos y prevenir el Alzheimer y el suicidio. Durante sus investigaciones, Seki observó que un elevado porcentaje de personas mayores de 90 años acullicaba coca sin mostrar síntomas de demencia ni otras enfermedades mentales, lo que atribuyó al contenido en litio de la coca. Efectivamente, un análisis de hojas provenientes de los yungas bolivianos demostró que contenían 7,2 ppm de litio (0,72 mg de litio en 100 g de hoja). Seki relacionó este hecho con otro singular para explicar por qué los habitantes que residían en el entorno del lago Titicaca prácticamente no presentaban caos de demencia o Alzheimer: el contenido de litio de las aguas del lago (0,9 ppm), aguas que eran bebidas habitualmente por estas personas.
A mayores, según los autores, la acción del propio acullico previene la demencia pues, durante el ensalivado de las hojas, la histamina intracerebral se incrementa. Esta sustancia estimula las funciones de aprendizaje y memoria; algunos compuestos relacionados con ella actúan específicamente en el sistema nervioso central y su aplicación médica hace concebir grandes expectativas para el tratamiento de la demencia tipo Alzheimer y de alteraciones de la memoria.
Los autores opinan que la saliva se puede considerar el medicamento milagroso para la juventud eterna. ¿Por qué? Cuando se come masticando adecuadamente, se excreta saliva que contiene muchas sustancias beneficiosas para el cuerpo humano tales como la encima lisozima y la inmunoglobulina A, que le protegen de microorganismos, inhiben el efecto de sustancias cancerígenas, fortalecen los dientes, etc. Con el paso de los años la cantidad de saliva que produce una persona va disminuyendo de manera que para aumentar su cantidad es necesario prolongar la masticación al menos 30 veces por cada bocado. El movimiento mandibular es provocado por los músculos faciales y conlleva la activación de la función del hipocampo, que es el área cerebral encargada de la memoria, y la prevención de la demencia. De hecho, masticar bien permite llevar una vida plena y saludable. En relación con la hoja, Seki y Nishi, opinan lo siguiente:
En la masticación de la hoja de coca sus alcaloides son absorbidos al organismo por la mucosa oral. Por lo tanto, el alcaloide que se encuentra en la hoja de coca no se activa ni tiene efecto si no se lo mastica dentro de la cavidad oral que tiene un pH neutro. Los alcaloides que se encuentran en la hoja de coca se activan con sustancias alcalinas (la ceniza de lejía). Al masticar y deglutir la hoja de coca, la acidez del estómago inactiva el alcaloide. La hoja de coca, como alimento rejuvenecedor, requiere ser bien masticada. La masticación incrementa la cantidad de secreción salival e histamina intracerebral para inhibir la sensación de hambre y evitar la gula. Como resultado, se previene la obesidad. Por lo demás, masticando la hoja de coca por largo tiempo, se previene la demencia[610].
12.7. MATE DE COCA Y ESTRÉS LABORAL
El estrés puede definirse como una respuesta adaptativa que depende de las características individuales y/o de los procesos psicológicos, que se origina por alguna acción, situación o evento externo que plantean a la persona afectada especiales demandas físicas y/o psicológicas.
Por su parte, el estrés laboral es el desequilibrio entre las demandas del ambiente y los recursos disponibles del sujeto en el lugar de trabajo que influye en el trabajador y puede afectar a su salud. Constituye uno de los principales problemas laborales detectados tanto en empresas como en instituciones.
Para entender lo que es el estrés laboral se deben considerar la vivencia de las tensiones diarias de la vida rutinaria y la acumulación de esas tensiones a medio o largo plazo. Unas y otras repercuten de diversas maneras en las respuestas humanas ante el estrés. La percepción del estrés en el trabajo y la respuesta del individuo al mismo dependen de la interacción entre el trabajo, el medio ambiente laboral, la satisfacción laboral y las condiciones de la organización por un lado, y por otro parte de las características personales del trabajador, sus necesidades, su cultura, sus experiencias y su percepción del mundo. El estrés laboral se presenta cuando alguna actividad de cualquier tipo, sea físico, mental, emocional, industrial, en el campo o en las grandes ciudades, comercial, intelectual o artístico, por mínima que sea, desencadena incomodidad en grado variable de intensidad.
Las medidas para controlar o tratar el estrés son de dos tipos:
Los pobladores del altiplano andino usan la hoja de coca durante las arduas jornadas laborales debido a que, dicen ellos, les proporciona más energía para soportar la jornada. El acullico de coca reduce la fatiga y el estrés laboral en los mineros en comparación con los compañeros que no la toman. Estos efectos positivos ante la fatiga o el aumento de la resistencia laboral se deben no solo a la cocaína, sino también a otros nutrientes de las hojas ingeridos en el jugo al succionarlas. Por otro lado, durante algunas investigaciones realizadas en EE.UU. usando cocaína administrada por vía oral, se concluyó que empleándola de esta forma en dosis de hasta 400 mg al día, no producía trastornos e, inclusive, era recomendada para estudios clínicos bajo supervisión médica.
Los efectos de la cocaína dependen de la farmacocinética y farmacodinamia de la sustancia, así como de la vía de administración. Los efectos de la cocaína por vía oral y dérmica son muy diferentes a los efectos por las vías nasal, pulmonar o intravenosa. Por vía oral, como la consumen los acullicadores y los bebedores de mate, la cocaína se absorbe muy lentamente por el intestino, pero depende de varios factores, como de la preparación usada, del contenido de las hojas y de la presencia o ausencia de sustancias alcalinas en la boca del masticador, así como la habilidad de éste. Sin embargo, lo que se sabe es que cuando llega al hígado se destruye muy rápidamente, por lo que nunca alcanza velocidades de asimilación ni concentraciones lo suficientemente altas como para excitar al consumidor. Los productos de desecho (metabolitos) son eliminados por el riñón, por lo que pueden ser detectados en orina. Hallar estos elementos en la orina indica que el sujeto consumió cocaína, pero no es posible saber cómo entró a su organismo. El mate de coca no produce ninguna concentración notoria de cocaína en la sangre, aunque se haga el análisis pormenorizado; sin embargo, los productos de desecho sí aparecen porque provienen del hígado. Los niveles del metabolito benzoilecgonina en la orina en acullicadores tradicionales crónicos pueden ser tan altos o, incluso, superar los niveles de los cocainómanos que ingieren clorhidrato de cocaína por vía nasal. Cantidades entre 2.000 y 5.000 ng/ml de benzoilecgonina se encuentran en la orina después de beber una taza de mate preparada con 1 g de hojas molidas. Cuando se estudia la administración de cocaína por otras vías distintas de la oral se evidencia que:
Por esas evidencias y diferencias farmacológicas los usuarios de cocaína oral no presentan trastornos significativos de las funciones vitales (presión, pulso, respiración), clínicas, hematológicas, ni conducta adictiva patológica y más bien dan respuestas favorables para compensar el estrés[612].
En este contexto, Rivera[613] presentó en el año 2015 un trabajo cuyo objetivo fue evaluar la efectividad del uso del mate de coca en la reducción el estrés laboral en personal administrativo de la Facultad de Medicina Humana de la Universidad de San Martín de Porres (Lima), en el segundo semestre de 2014.
Según la autora se conocían diferentes formas de contrarrestar el estrés laboral, como eran fortalecer la equidad de las relaciones del jefe y sus trabajadores, reconocer el trabajo realizado, establecer programas de intervención y prevención del estrés, ansiedad y depresión, emplear la psicología ocupacional y promocionar la salud laboral y la prevención de las enfermedades y accidentes laborales relacionados con los riesgos psicosociales, por parte de los gobiernos.
En el caso concreto del Perú, las políticas de salud ocupacional eran aún austeras en aquel año por lo que implementar tales medidas sería poco factible para casi todos los empleadores. Sin embargo, desde el punto de vista de la medicina tradicional, existían alternativas como el uso de la hoja de coca. En gran medida, se ha empleado en el tratamiento de la fatiga laboral, académica y deportiva, siendo energizante y moduladora del estrés, aunque era necesario un estudio que demostrase lo beneficioso en la salud ocupacional. De hecho, el uso del mate de coca en la reducción del estrés laboral era un tema que nadie había investigado de forma científica, por lo que no se conocía ningún tipo de resultados de manera directa y se necesitarían mayores estudios al respecto.
En cuanto al colectivo elegido por Rivera para llevar a cabo su experimento cabe decir que el estrés laboral se cree que puede ser más significativo en el personal que trabaja en constante tensión, como es el caso de los administrativos de una universidad. Los documentos, informes, clases, tiempos límites de entrega, carga laboral, entre otros, con los que deben enfrentarse usualmente, motivan que estas personas sean consideradas población vulnerable y en riesgo de sufrir de agotamiento laboral. Asimismo, se sabe que las personas con estrés ocupacional tienen baja productividad y alto ausentismo, maltratan a los compañeros de trabajo y al público en general y, por ende, las empresas e instituciones se ven perjudicadas por el menor ingreso económico y desprestigio ante estos hechos, totalmente prevenibles. En el Perú y, específicamente, en la Facultad de Medicina Humana de la Universidad de San Martín de Porres de Lima se desconocía la magnitud real de la población de administrativos diagnosticados con estrés laboral, aunque existía la exposición al riesgo por lo menos una vez al día sin que hubiera una guía de procedimientos para la reducción del estrés laboral. Además, se desconocía si la hoja de coca, en forma de mate, se podría usar como intervención o técnica de salud ocupacional para su reducción ya que no se contaba con información científica ni estadística de trabajos realizados, por lo que la investigación de Rivera era original e inédita.
El preparado de hoja de coca elegido por Rivera eran las bolsitas filtrantes para preparar mate, porque eran las únicas unidades industriales dosificadas y homogeneizadas. Contenían aproximadamente 1 g de hoja de coca natural molida, que se preparaba en infusión colocando una bolsita en una taza con 200 ml de agua caliente, aproximadamente durante tres minutos. La cocaína así liberada, no tenía acción excitante, embriagadora ni generaba dependencia, por lo que podía ser de uso diario como un producto preventivo y curativo.
La población estudiada fue todos trabajadores administrativos de la citada Facultad de Medicina Humana, en el segundo semestre de 2014. Su número fue de 71 personas y se les pidió que cumplimentaran el cuestionario de la Organización Mundial de Trabajo/Organización Mundial de la Salud (OIT/OMS), ya validado en Perú en ocasiones anteriores.
Tras analizar los resultados se comprobó que de los 71 administrativos, 34 presentaban estrés laboral. De ellos, se seleccionaron 20 que cumplieron con los criterios de inclusión y exclusión, eligiéndose un colectivo cuyas características se muestran en la Tabla 12.9[614]. De la citada tabla se deduce que el estrés laboral era padecido principalmente por el grupo de menor edad, de sexo femenino, con una antigüedad en el puesto de trabajo mayor o igual a 5 años y una jornada laboral de más de 8 horas. Como paliativo, un 25% realizaba meditación mientras que un 60% practicaba actividad física.
|
CONCEPTO |
NÚMERO |
PORCENTAJE |
||
|
Estrés laboral |
Si No Total |
34 37 71 |
48 52 100 |
|
|
Edad |
20-40 años 41-50 años > 50 años |
9 5 6 |
45 25 30 |
|
|
Sexo |
Masculino Femenino |
9 11 |
45 55 |
|
|
Tiempo de servicio |
< 5 años ≥ 5 años |
8 12 |
40 60 |
|
|
Horas de trabajo |
1-8 h > 8 h |
2 18 |
10 90 |
|
|
Practica |
Meditación |
Si No |
5 15 |
|
|
Actividad física |
Si No |
12 8 |
||
Tabla 12.9. Características de los administrativos evaluados
(Fuente: Rivera, 2015)
Estas personas fueron divididas en dos grupos de 10, uno experimental y el otro de control. La duración de la prueba fue de 31 días, divididos en dos fases: el primer grupo recibió mate de coca preparado de la manera indicada más arriba, mientras que el grupo control tomó un vaso de agua de 200 ml. Este procedimiento se realizó durante 15 días, incluidos fines de semana. Luego, el día 16, considerado como período de lavado, no recibieron nada y se les aplicó el cuestionario OIT/OMS. A partir del día 17, se realizó el cruce de los grupos, de modo que los que habían tomado mate de coca cambiaron al vaso de agua de 200 ml y viceversa. Ambos grupos ingirieron las bebidas durante 15 días.
Finalmente, se les aplicó nuevamente el cuestionario OIT/OMS. Dos individuos abandonaron el estudio durante la realización del mismo.
En las restantes 18 personas, tras la prueba de 31 días, se constató que el estrés había aumentado en el 50% de ellas, había disminuido en el 44% y permaneció igual en un 6% (Tabla
12.10)[615]. Esto se debió, probablemente, a que el mate de coca no actuó de igual forma en todos los individuos ya que la farmacodinamia de cada persona es diferente, por lo que los efectos en el organismo, también lo son.
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NIVEL DE ESTRÉS DESPUÉS DE USAR MATE DE COCA |
NÚMERO |
PORCENTAJE |
|
Mayor Igual Menor Subtotal Abandonos Total |
9 1 8 18 2 20 |
50 6 44 100 — — |
Tabla 12.10. Resultados experimentales
(Fuente: Rivera, 2015)
Rivera reconoció limitaciones a su estudio, como el corto tiempo de la prueba experimental y el reducido número de participantes.
Como conclusión, la autora reconoció que, de acuerdo con los resultados obtenidos en su experimento, el mate de coca no fue efectivo en la reducción del estrés laboral en los administrativos de la Facultad de Medicina Humana de la Universidad de San Martín de Porres, Lima.
12.8. HARINA DE COCA EN LA FABRICACIÓN DE PAN
Como alternativa al uso ilícito de la coca para obtener cocaína en el Alto Huallaga (Perú), Obregón759 estudió en 2010 la posibilidad de utilizar la harina de coca en la fabricación de pan. Esta harina es el producto resultante de la molienda de las hojas (coca micropulverizada, Figura 12.7760) con lo mantiene todos los elementos químicos y nutrientes de la hoja natural. Dicha harina sería mezclada en proporciones variables con la de trigo para formar panes de diversa calidad.

Para llevar a cabo su estudio adquirió la citada harina a la Empresa Nacional de la Coca (ENACO).
La masa de pan se fabricó con los ingredientes de la formulación básica y con la cantidad de harina empleada en cada tratamiento (niveles de sustitución de harina de coca). La formulación
759
OBREGÓN, A,F. Transformación …
760 2000AGRO. Harina de coca tiene más calcio que la leche. http://www.2000agro.com.mx/organicos/harinade-coca-tiene-mas-calcio-que-la-leche/. Consultada el 16 de mayo de 2022.
básica estaba compuesta por harina de trigo (100 % de la harina), azúcar (2 %), sal (1,5%), levadura (1%), manteca vegetal (1%) y agua (60 % en volumen). Los niveles de sustitución de harina de coca fueron del 5, 10 y 15 % en la harina de trigo de la formulación base. Las respectivas masas fueron mezcladas, amasadas manualmente durante 15 minutos, fermentadas durante 2 horas, cortadas y conformadas en panes (30 g) y, finalmente, horneadas a 180°C durante 25 minutos.
La Tabla 12.11[616] proporcional la composición de ambas harinas. En ellas se aprecian diferencias en casi todas las característica, una a favor y otras en contra de la harina de coca; al respecto señalar que su contenido difiere del hallado por Duke y colaboradores en 1975, ya comentado, principalmente en lo referente a la proteína, lo que se atribuyó a la zona de procedencia de la coca, suelo y clima, entre otros factores.
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COMPONENTE |
HARINA DE TRIGO |
HARINA DE COCA |
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Carbohidratos Proteínas Grasa Humedad Cenizas Energía Kcal/100g |
77,32 10,62 1,38 10,09 0,59 362,00 |
57,5 19,0 5,0 10,0 8,5 313,0 |
Tabla 12.11. Comparación de la composición de la harina de trigo y de coca
(Fuente: Obregón, 2010. Modificada)
Durante la preparación de la masa del pan, en las masas con añadidos del 10% y 15% de harina de coca se observaron cambios de color hacia tonalidades verdosas y olor persistente a la hoja, probablemente debido a la mayor concentración de clorofila o la presencia de nervaduras de la hoja en la harina de coca. Sin embargo, estos cambios sólo se percibían levemente en la masa de pan con 5% de harina de coca. En consecuencia, el pan de control de harina de trigo era significativamente diferente de los panes con sustitución de harina de coca. En este proceso de amasado, la sustitución de harina de trigo por harina de coca redujo la cohesión y la retención de dióxido de carbono producido durante la fermentación dando como resultado panes más compactos. La porosidad de la miga disminuía a medida que se incrementaba la sustitución de la harina de trigo por la harina de coca, lo que desmerecía su presentación visual del pan y su calidad.
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COMPONENTES DEL PAN |
HARINA DE TRIGO 100% |
HARINA DE TRIGO-COCA 95% – 5% |
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Humedad (g/100g) Proteína (g/100g) Grasa (g/100g) Cenizas (g/100g) Carbohidratos (%) Fibre dietética total (%) |
32,44 13,22 3,85 1,09 49,40 3,28 |
21,13 11,98 4,48 4,14 58,35 Sin datos |
Tabla 12.12. Análisis comparativos de las harinas de trigo y trigo/coca al 5%
(Fuente: Obregón, 2010. Modificada)
Tras elaborar los panes, se analizó su composición y se evaluaron las propiedades funcionales como absorción de agua, peso, altura, volumen del pan y estructura de la miga.
Los resultados de análisis proximal del pan de trigo vs. pan con 5% de harina de coca se presentan en la Tabla 12.12[617], en la cual destacan las diferencias entre los contenidos proteicos y carbohidratos. El contenido en ceniza del pan con coca es 4 veces mayor que el del pan de trigo; resulta similar al encontrado en el salvado de trigo, lo que le aproxima a la denominación de pan integral.
Con la finalidad de establecer el grado de aceptación, los panes cocidos fueron sometidos a una evaluación sensorial mediante una escala de 1 a 7 puntos[618], en la que un grupo de 30 personas no entrenadas valoraron cuatro factores: apariencia, sabor, textura y aspecto general. La Tabla 12.13[619] presenta los datos de la evaluación sensorial (escala de 1 a 7 puntos) de panes formulados con 5% de harina de coca. Los resultados indican una calificación “Me gusta ligeramente”, en los atributos de apariencia, sabor, y aspecto general, y “Me gusta” en relación al atributo textura.
Los panelistas opinaron que era pan de fácil ensalivar al masticar pero recomendaban enmascarar el sabor y mejorar el color verde del pan.

Tabla 12.13. Pruebas de evaluación sensorial del pan con 5% de harina de coca
(Fuente: Obregón, 2010. Modificada)
Para atender las sugerencias de los catadores respecto del sabor del pan, Obregón realizó pruebas complementarias para eliminarlo y también la sensación anestésica que se sentía al masticar. En ellas empleó 0,1% de ajo y jengibre como saborizantes naturales en la formulación del pan de coca. El perfil de sabor mejoró significativamente, desapareciendo la sensación anestésica, efecto que se atribuyó a los compuestos bioactivos del ajo y al efecto picante del jengibre que favorecía las sensaciones gustativas de las papilas en el momento de consumir el pan.
Obregón realizó también una evaluación biológica con 15 ratas divididas en dos grupos para determinar el índice de eficiencia proteica (PER)[620] y digestibilidad aparente[621]. Al grupo experimental le alimentó con un pienso balanceado de harina de trigo al que añadió pan con el 5% de harina de coca. Al grupo de control le alimentó con el pienso balanceado que contenía caseína. La prueba duró 31 días al cabo de los cuales el peso de las ratas apenas difirió de un grupo a otro. Lo mismo ocurrió con el valor del índice de eficiencia proteica (PER), que tuvo un valor de 0,54 para las ratas alimentadas la harina de trigo y de 0,56 para la de coca; este valor es ligeramente mejor que el primero, lo que, desde el punto de vista biológico, indica que el pan de coca (al 5%) mejora ligeramente la calidad proteica del pan de trigo, pero evidencia la pobre calidad proteína de la coca (PER máximo: 4; Caseína: 2,5).
Con respecto a la digestibilidad aparente de la proteína (75,19%) es ligeramente superior a la de cereales y leguminosas. En investigaciones previas reportadas por diversos autores, todas las ratas sometidas a dieta con proteína de coca murieron espontáneamente presentando degeneración de la grasa y congestión hepática. En el estudio de Obregón, usando harina de coca (sin separar la cocaína) en la elaboración de pan al 5% de sustitución, en la prueba biológica para estimar el índice de eficiencia proteica se constató una tasa de mortalidad del 10 %. En suma, el producto desarrollado era ligeramente de mejor calidad que el pan control (basada en el PER), pero debía contener un máximo del 5% de harina de coca.
En las conclusiones de su trabajo, el autor destacaba que los resultados experimentales demostraban la viabilidad de fabricar pan con un 5% de harina de coca. La preparación y venta de dicho producto era una alternativa tecnológica al cultivo ilegal de la hoja de coca. Su implantación ampliaría la lista de productos legales derivados de la misma.
12.9. HARINA DE COCA EN LA ELABORACIÓN DE CERVEZA
La cerveza es una bebida natural obtenida por fermentación alcohólica de un extracto acuoso de cebada malteada. Las materias primas necesarias para la fabricación de cerveza son cuatro: malta de cebada, agua, levadura y lúpulo, aunque la mayoría de las cervezas comerciales utilizan además otra fuente de hidratos de carbono (habitualmente un cereal no malteado), un antioxidante y un estabilizante de espuma. El componente más abundante de la cerveza es el agua, que se acompaña de otros compuestos como el etanol, ácidos, compuestos nitrogenados, carbohidratos, sales minerales, vitaminas, sustancias espumantes, sustancias aromáticas y compuestos fenólicos.
La cebada aporta el aroma específico de la cerveza. Los saborizantes amargos proceden de las flores femeninas de la planta del lúpulo. Estos compuestos amargos también tienen importancia tecnológica: precipitan proteínas, estabilizan la espuma y actúan como conservantes; en ocasiones también se aromatizan las cervezas con frutas o algunas yerbas, las cuales también contribuyen de manera directa al sabor final de la cerveza.
Cualquier cerveza contiene más de 400 componentes, muchos de los cuales provienen de las materias primas y no han sufrido modificaciones en el proceso de elaboración; otros constituyentes, entre los que se encuentran el anhídrido carbónico y el alcohol etílico, son consecuencia de la transformación experimentada por las materias primas.
La fabricación de cerveza implica procesos que determinan su calidad final, como son maceración, filtración, ebullición, fermentación y maduración.
En 2010 Otero[622] estudió los efectos de modificar el proceso de fabricación incorporando coca en proporciones variables en sustitución de una parte del lúpulo. En concreto, los objetivos de su investigación fueron evaluar el efecto de la sustitución parcial del lúpulo por harina de coca en 20% y 30% en peso (p/p) sobre los valores físicos, químicos y las características sensoriales de
sabor, aroma y color, utilizando un 3% y 5% en volumen (v/v) de inóculo de la cepa nativa de Saccharomyces sp para la fermentación alcohólica.
El proceso seguido por Otero para la fabricación de la cerveza con coca se muestra en la Figura 12.8[623].

Figura 12.8. Diagrama de flujo de la elaboración de cerveza sustituyendo parcialmente lúpulo por harina de coca (Fuente: Otero, 2010)
El proceso de elaboración de la cerveza comenzó con la molienda de la malta que fue seguida por la maceración mediante cocción, con una relación malta/agua de 1:4. Una vez concluido el proceso de cocción se realizó el filtrado a 75°C. Posteriormente, el mosto dulce obtenido se coció a 85 °C con el lúpulo y la harina de coca, con una relación lúpulo/harina de coca de 80%/20% p/p y 70%/30% p/p. Seguidamente se realizó la filtración y enfriamiento del mosto hasta 20°C. Los ensayos de fermentación se realizaron en un biorreactor estándar de acero inoxidable de 25 litros construido para este fin. A tal fin se inocularon las levaduras Saccharomyces sp en proporciones de 3% y 5% v/v respecto al volumen de fermentación y se dejó fermentar el mosto a 20°C durante 72 horas. La cerveza verde obtenida se maduró por un periodo de 14 días a una temperatura de -2 a 2°C en frascos de vidrio de 4 litros. Finalmente, se clarificó la cerveza mediante sedimentación. La calidad del producto se verificó varias veces en el proceso.
Con la cerveza preparada, se determinó su calidad fisicoquímica, sensorial y nutricional. La evaluación fisicoquímica incluyó las proteínas, el ácido fósforico, el calcio, la acidez total y volátil, la concentración de etanol y la densidad. Para evaluar la calidad sensorial de la cerveza se utilizaron pruebas hedónicas de aceptabilidad así como la prueba descriptiva cuantitativa para atributos de color, aroma y sabor de acuerdo con el método de la Sociedad Americana de Químicos Cerveceros. Los jueces fueron 7, 4 hombres y 3 mujeres, de una edad comprendida entre 20 y 30 años que no tenían el hábito de beber con objeto de que no hubiera sesgos en el momento de la evaluación. Antes de la prueba de cata, los jueces recibieron un entrenamiento básico para evaluar aromas y sabores específicos encontrados en la cerveza, entre ellos acetaldehído, metálico, diacetilo, coca, alcohólico y levadura. Se utilizaron cartillas de respuesta para recolectar las puntuaciones obtenidas por cada juez y posteriormente se evaluaron estadísticamente.
Durante el proceso se observó que cuando la concentración del inóculo era mayor también lo era el valor del pH y, como consecuencia, la acidez era menor. La concentración de lúpulo pareció no tener efecto en el valor final del pH y de la acidez. Se encontró, igualmente, que a mayor concentración de inóculo la producción de etanol fue menor. La concentración de harina de coca no mostró tener efecto significativo sobre la producción de etanol.
Los análisis realizados a la cerveza madura, elaborada con sustitución del lúpulo por harina de coca en porcentajes de 20 y 30 % p/p y utilizando inóculo como iniciador del proceso fermentador en un 3 y 5% v/v respecto al volumen total de fermentación, se muestran en la Tabla 12.14[624].

Estos valores están dentro de los distintos rangos establecidos por las normativas.
Debido a que la harina de coca aportaba abundante calcio y proteína se realizaron análisis de estos dos componentes. La formación y estabilidad de la espuma dependen en gran medida del tipo y cantidad de proteína presente en la cerveza. El contenido de proteína encontrado en las cervezas experimentales fue en promedio 0,96 g/l. El mayor contenido de proteína se obtuvo en el proceso donde se utilizó 30% p/p de harina de coca y 5% v/v de inóculo. Este valor difería mucho de los encontrados por otros investigadores (3 a 5 g/l de proteína total) posiblemente debido a que la cebada utilizada en el proceso presentó un contenido bajo de nitrógeno ocasionado por la variedad de grano empleado, el manejo de su cultivo y una precaria fertilización. Los resultados mostraron que tanto la concentración de sustitución de lúpulo como la concentración de inoculo no tuvieron incidencia significativa en el contenido proteico de las cervezas.
En lo referente al contenido de calcio de las cervezas, el valor promedio encontrado fue 169,20 mg/l, constatándose que su valor estaba relacionado con el porcentaje de sustitución de harina de coca. Este hecho era de esperar debido a que el contenido de calcio en la coca era considerablemente elevado (1,798 g Ca/100 g de hojas de coca). En este sentido, la adición de calcio resultaba beneficiosa para el valor nutricional de la cerveza experimental ya que las cervezas comerciales normalmente contenían entre 40 y 140 mg/l. En lo referente a la concentración de inóculo, los resultados indicaron que no había una influencia determinante en el contenido final de calcio de las cervezas.
Los resultados promedio del análisis sensorial de la cerveza con sustitución parcial de lúpulo por harina de coca en lo referente a sabor y aroma se muestran en la Tabla 12.15[625].

Tabla 12.15. Promedio de puntuaciones obtenidas durante la evaluación sensorial de sabor y aroma en las cervezas elaboradas (Fuente: Otero, 2010. Modificada)
Ambas características están condicionadas por los compuestos sensoriales que provienen de las materias primas que se utilizan en la elaboración, por los compuestos que se originan durante la fermentación y por las condiciones de maduración.
Los principales atributos que se evaluaron fueron el amargor, el sabor metálico, alcohólico y a coca, la levadura, el diacetilo, acetaldehído y cuero, los cuales conferían características sensoriales negativas cuando el grado de percepción era muy alto. Por el contrario, el aroma frutal o rosal tenía influencia positiva. El sabor amargo es una característica distintiva de las cervezas; su intensidad depende de la proporción de lúpulo adicionado durante la elaboración y del tiempo de extracción de los ácidos durante la cocción. En la citada Tabla 12.15 se observa que la percepción del amargor de las cervezas experimentales disminuía con la proporción de lúpulo sustituido: a menor sustitución, el amargor era mayor, es decir que existía una relación inversa. Esto indica que la concentración de harina de coca no jugaría un importante rol sobre el grado de amargor de la cerveza. Sin embargo esta hipótesis debería aclararse en estudios complementarios. La percepción a sabor alcohólico en la cerveza está relacionada con la concentración de etanol producido por las levaduras y, además, con la presencia de otros componentes sensoriales que disminuyen su impacto en el paladar. En la citada Tabla 12.15 se observa que la percepción a sabor alcohólico se reducía a medida que la concentración de inóculo disminuía. El sabor a coca en las cervezas está relacionado de forma directa con la concentración de sustitución. Los resultados mostraban que, a mayor concentración de sustitución de lúpulo, mayor percepción de sabor a coca aunque su intensidad era baja y no influía de manera negativa en las características sensoriales de la cerveza.
Como uno de los objetivos de la investigación de Otero era encontrar la concentración de harina de coca que no tuviera un efecto negativo significativo en el valor sensorial del producto final, ese valor había sido determinado por los catadores en el 20% p/p en relación al lúpulo. El sabor a levadura de la cerveza está relacionado con la cantidad de inoculo utilizado durante la fermentación y con los procesos de maduración en los que no se han separado adecuadamente las levaduras. Es una característica sensorial negativa y los valores umbrales debe disminuirse al máximo. Los resultados de la citada Tabla 12.15 muestran que esta percepción aumentaba a medida que lo hacía la concentración de inoculo, aunque los valores eran (0,64 como máximo) lo que significaba que no influía significativamente en el perfil sensorial global del producto. El acetaldehído y el diacetilo son componentes producidos durante la fermentación de levaduras. Generalmente están presentes en concentraciones muy bajas, por debajo de su valor de percepción. Cuando lo superan de forma importante contribuyen negativamente al valor sensorial de la cerveza. Según la citada Tabla 12.15, los valores apuntados por los catadores eran de 0,44 para el acetaldehído y de 0,18 para el diacetilo, muy bajos que indican escasa influencia en el sabor. Respecto a los atributos sabor metálico y a cuero, tienen influencia negativa en la calidad sensorial de las cervezas. Los valores de percepción aportados por los catadores eran muy bajos, 0,15 para el primero y 0,09 para el segundo lo que indica que estas características no tendrían importancia significativa en la calidad sensorial de las cervezas experimentales. El aroma frutal o rosal es una característica positiva en las cervezas; se debe a la presencia de ésteres de ácidos grasos y ácidos orgánicos producidos mayormente por levaduras durante la fermentación alcohólica y otros durante el proceso de maduración. Los resultados en la mencionada Tabla 12.15 muestran que la percepción frutal o rosal en las cervezas alcanzó los mayores valores mayores, superiores a tres de una escala de intensidad de cero a cinco. La concentración del inóculo influía en la percepción frutal o rosal, pues a medida que la concentración de inoculo era menor la percepción del atributo era mayor.

Tabla 12.16. Grado de aceptación del consumidor por las diversas cervezas elaboradas
(Fuente: Otero, 2010. Modificada)
El color de la cerveza está influenciado por los componentes formados durante el secado y curado de la malta y la interacción de estos con las sustancias producidas durante la fermentación. La temperatura de secado de la malta y el tiempo de exposición son factores importantes que influencian en la coloración de la cerveza. La evaluación del color se realizó con la finalidad de verificar si la sustitución de lúpulo por harina de coca influía significantemente en la percepción de color en las cervezas. Los resultados de la evaluación indicaron que había una ligera variación del color de la cerveza a niveles de sustitución de harina de coca de 20 y 30%, pero que no resultaban significativos por lo que Otero concluía afirmando que la harina de coca no influía sustancialmente en la variación del color de las cervezas experimentales.
El grado de aceptación de la cerveza experimental por parte del jurado de catadores estuvo influenciado por diversos aspectos sociales y culturales; de ahí que variase como muestra la Tabla 12.16[626].
La prueba de aceptación se realizó con la finalidad de determinar cuál de los tratamientos tenía mayor favor del público. Como se observa en la mencionada tabla, los resultados se encuentran dispersos. La mayor aceptación la obtuvo la cerveza preparada con 20% de harina de coca, con opiniones que variaban entre un gusto moderado y leve (porcentaje mayoritario) y un no me gusta ni me disgusta. La cerveza con un 30% de harina de coca concentraba el mayor número de opiniones en no me gusta ni me disgusta en la muestra elaborada con 3% de inóculo, y entre me disgusta levemente hasta me gusta moderadamente en la muestra elaborada con 5% de inóculo. También se observa que a un pequeño porcentaje de los catadores las cervezas les gustaron mucho.
12.10. COCA COMO PIENSO PARA ANIMALES COMESTIBLES
En 2011 Bartra772 dio comienzo a una serie de trabajos de la Universidad Nacional de Ucayali (Perú) encaminados a usar distintos preparados de hoja de coca como parte de la dieta de animales comestibles muy consumidos por la población, como cuyes y pollos. Sus resultados solo se han publicado en forma de un breve resumen. Él, concretamente, estudió los efectos de la suplementación con harina de hoja de coca (Erythroxylum coca) en las etapas de inicio, crecimiento y acabado en la dieta de pollos parrilleros línea Cobb 500 en Aguaytía, provincia de Padre Abad, departamento de Ucayali.
Para ello realizó la formulación de las raciones experimentales utilizando el programa informático Mixit-2, y empleando la tabla de requerimientos nutricionales para pollos de carne propuesto en 2008 por la Fundación Española para el Desarrollo de la Nutrición Animal (FEDNA). Los tratamientos probados fueron el de control a base de alimento comercial y tres más consistentes en dicho alimento comercial con adición de harina de hoja de coca al 2,5%, 5% y 7,5%, en las etapas de inicio, crecimiento y acabado. Se utilizaron 4 tratamientos con 3 repeticiones y 15 pollos por repetición.
Los resultados mostraron que los pollos alimentados con el tratamiento de control y los tratamientos con adición de harina de hoja de coca al 2,5%, 5% y 7,5%, no mostraron diferencias significativas en cuanto a la ganancia de peso, incremento de peso total, consumo de alimento y agua y conversión alimenticia. La baja ganancia de peso, así como el bajo consumo de alimento y la baja conversión alimenticia, en todos los tratamientos en estudio, pudieron deberse a los valores de temperatura bajos registrados en los meses en los cuales se ejecutó el trabajo de investigación.
El análisis costo beneficio de las raciones experimentales estudiadas, mostró que el tratamiento de control presentó la mejor ganancia neta, seguido por los tratamientos con adición con harina de hoja de coca al 2,5%, 5% y 7,5% respectivamente, como consecuencia de las diferencias en el peso final y en el incremento del costo de las raciones que presenta la adición de harina de hoja de coca, las cuales aumentaros su costo.
En este caso la harina de coca tampoco demostró superar en nutrientes al alimento comercial.
En 2013, Guerra[627] abordó el estudio de la adición de harina de hoja de coca (Erythroxylum coca) como agente de engorde de cuyes hembras (Cavia porcellus Erxleben). Trabajó con animales de aproximadamente 30 días de edad, con un peso promedio que oscilaba entre 0,259 y 0,299 kg. A dichos cuyes, divididos en 4 grupos, les sometió a cuatro tratamientos:
Aplicados los tratamientos y analizados los resultados Guerra encontró que el tratamiento T1 obtuvo un incremento de peso de 0,731 kg, superior a los demás; el tratamiento T3, con 0,621 kg le siguió; después el T4, con 0,606 kg y, finalmente, el T2, con 0,564 Kg.
El consumo de materia seca total por animal fue similar entre todos los tratamientos: T2 (28,170 kg), T1 (28,113 kg), T4 (27,919 kg) y T3 (27,718 Kg).
El mejor índice de conversión alimenticia774 lo obtuvo el tratamiento T1 (5,0) con respecto a los demás tratamientos T3 (5,4), T4 (5,4) y T2 (6,3).
En conclusión, añadir harina de coca a la alimentación de cuyes hembras no supuso mejorar ni el engorde ni el índice de conversión alimenticia.
Tres años después, Ruiz[628], en 2016, investigó el efecto inmune estimulante de tres tratamientos de extracto de hoja de coca (Erythroxylum coca) en el comportamiento productivo de pollos de carne en Pucallpa.
Para llevar a cabo su trabajo contó con un grupo de control al que engordó con alimento comercial y tres grupos experimentales que tomaron este alimento complementado con 3 cm3, 6 cm3 y 9 cm3 de extracto de hoja de coca/litro de agua, en las etapas de inicio, crecimiento y acabado. Ruiz realizó, pues, 4 tratamientos y 3 repeticiones con 7 pollos por repetición.
El resultado que obtuvo fue que añadir extracto de hoja de coca en la dieta alimenticia de los pollos parrilleros no generó diferencias significativas con el tratamiento de control en lo relativo a ganancia de peso, consumo de alimento y consumo de agua por cada etapa de desarrollo. El índice de conversión alimenticia estuvo comprendido entre 1,51 y 1,55.
No hubo mortalidad en los pollos tratados con diferentes dosis de extracto de hoja de coca en la bebida.
Estos resultados, según el autor, indicaban un efecto positivo del extracto de la hoja de coca en el comportamiento productivo de los pollos parrilleros. La realidad es que no mostraron diferencias con el grupo de control y la alimentación debió ser algo más cara debido a la adición de extracto de coca al agua.
Una nueva investigación sobre el particular fue realizada en 2018 por Romero[629], esta vez en Lima, repitiendo a mayor escala y detalle los tratamientos con harina de coca en la alimentación de pollos de carne. En concreto, su estudio tuvo como objetivo evaluar el efecto de la suplementación de tres niveles de harina de coca (Erythroxylum coca) sobre el comportamiento productivo de pollos de carne medidos a través de peso corporal, ganancia de peso, consumo de alimento, conversión alimenticia, mortalidad, rendimiento de carcasa, pesos de vísceras, peso de la grasa abdominal, análisis de metabolitos en sangre, pigmentación y retribución económica, en reemplazo del afrecho[630] de trigo.
Romero empleó 256 pollos BB Cobb 500 durante un periodo de 42 días, que fueron distribuidos en cuatro tratamientos:
Cada dieta fue suministrada a discreción a 4 grupos de 64 pollos cada uno, (32 hembras y 32 machos) en las fases de inicio, crecimiento y acabado. Se aplicaron cuatro tratamientos y cuatro repeticiones, para todas las etapas.
Los resultados obtenidos fueron los siguientes:
De nuevo se demostraba la escasa eficacia de la coca en la alimentación de pollos pese al encarecimiento que implicaba usarla.
12.11. COCA COMO COMPONENTE DE COMPOST
Apaza y colaboradores, en 2015[631], estudiaron la posibilidad de emplear hoja de coca como elemento de compostaje incorporando tres activadores biológicos, yogurt, suero de leche y levadura. La razón de esta prueba fue aprovechar la hoja de coca plantada en exceso en Bolivia, estimada en 13.300 hectáreas, que debía ser arrancada para evitar que fuera destinada a la producción de cocaína ilegal. Una de las alternativas para tratar estos restos orgánicos era transformarlos en compost mediante un proceso biooxidativo determinado por la humedad, temperatura y pH, en el que intervienen poblaciones microbianas de bacterias, hongos y actinomicetos. El tiempo de descomposición de los restos es otro factor importante, cuya duración se recorta empleando activadores biológicos. El resultado es un abono orgánico rico en nutrientes que son asimilables para las plantas, aumentando los rendimientos de los cultivos, y mejorando las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo.
Los ensayos de Apaza y colaboradores tuvieron lugar en Estación Experimental Kallutaca de la Universidad Pública de El Alto (Bolivia) situada a una altitud de 3.901 msnm. A tal fin estudiaron 3 veces el comportamiento de 4 pilas de 2x2x1 m formadas con restos de hoja de coca y estiércol mezclado al 50% con ingesta[632], ambos de vaca. Cada pila estaba compuesta por cuatro capas, de abajo arriba: 30 cm de restos de hoja de coca, 20 cm de estiércol+ingesta, 30 cm de restos de hoja de coca y 20 cm de estiércol+ingesta. La coca de 3 grupos de pilas fue humedecida con 2 litros de agente bioactivo diluido preparados así:
La del cuarto grupo T4, de referencia, la coca solo se regó con agua, sin activador biológico.
Cada una de las 12 pilas estaba compuesta por 156 kg de restos de hoja de coca y 1.142 kg de estiércol+ingesta. Fueron colocadas sobre una base impermeable y, una vez completadas, recubiertas con una lámina plástica de 4 x4 m con objeto de mantener la temperatura y evitar la evaporación.
Las pilas eran volteadas cada quince días, utilizando una pala, una picota y un rastrillo, de manera que el material del núcleo saliese al exterior y fuera sustituido por el superficial, todo ello para homogeneizar el contenido.
Cada siete días se midió la temperatura a 30 cm de profundidad, en la parte superior y en los laterales, a las 08:30 am y a las 13:00 pm.
La evolución de la temperatura media de los cuatro grupos de pilas se muestra en la Figura
12.9. La duración de la prueba (tiempo de descomposición) fue de 105 días.
La temperatura es uno de los factores que influye de forma más crítica sobre la velocidad de descomposición de la materia orgánica durante el compostaje. Su variación depende del tipo de materia orgánica empleada en la pila. Los microorganismos que resulten beneficiados a una temperatura concreta son los que principalmente descompondrán la materia orgánica, produciéndose desprendimiento de calor. Este calor provoca una variación de la temperatura en la pila, dependiendo de su tamaño, de las condiciones ambientales y de la manipulación (volteo) que se dé al material. Todas las pilas partieron de una temperatura que rondaba los 40ºC, que ascendió de forma notable en los 40 días siguientes, llegando a 55-58ºC, descendiendo posteriormente hasta unos 25ºC.

Figura 12.9. Evolución de la temperatura registrada en las pilas (Fuente: Apaza et al, 2015)
|
PARÁMETRO |
HOJA DE COCA |
ESTIÉRCOL +INGESTA |
(T1) COCA +YOGURT |
(T2) COCA +SUERO |
(T3) COCA +LEVADURA |
(T4) COCA +AGUA |
|
N total (%) |
2,1 |
1,6 |
3,10 |
2,43 |
2,40 |
2,33 |
|
P total (mg/kg) |
2.744 |
9.730 |
7.886 |
7.058 |
6.839 |
5.968 |
|
Na total (mg/kg) |
92 |
7.329 |
9.715 |
9.034 |
6.536 |
5.955 |
|
K total (mg/kg) |
12.240 |
19.076 |
19.217 |
18.406 |
17.820 |
17.671 |
|
Ca total (mg/kg) |
9.574 |
9.980 |
20.017 |
18.816 |
18.087 |
17.633 |
|
Mg total (mg/kg) |
2.548 |
3.200 |
5.190 |
5.047 |
5.014 |
4.772 |
|
M.O. (%) |
94 |
77 |
61 |
58 |
57 |
56 |
|
pH |
4,9 |
8,9 |
7,9 |
7,8 |
7,8 |
7,7 |
|
C.E. (µS/cm) |
4.540 |
4.470 |
12.950 |
12.023 |
11.487 |
11.020 |
M.O. Materia orgánica; C.E. Conductividad eléctrica
Tabla 12.17. Resultados obtenidos (Fuente: Autor con datos de Apaza et al, 2015)
Los resultados obtenidos se indican en la Tabla 12.17. En ella se han representado los valores detectados por análisis de la hoja de coca empleada, de la mezcla estiércol+ingesta de vaca, de los tres grupos de pilas ensayados (T1, T2, T3) y de la pila de referencia T4.
Respecto de los activadores biológicos, el más efectivo fue el yogurt, seguido del suero y la levadura.
Algunos de los valores de los grupos objetivo fueron intermedios entre los de la hoja de coca y el estiércol+ingesta pero no resultaron raros los que en el compost superaban los individuales de ambos componentes. Así ocurrió con el N, Na, Ca, Mg y la conductividad eléctrica.
El tratamiento de compostaje modificó el pH de la pila llevándole hacia valores neutros y ligeramente básicos.
El compost obtenido presentó una alta conductividad eléctrica. El valor de este parámetro está determinado fundamentalmente por la concentración de sales y, en menor grado, por la presencia de iones amonio o nitrato formados durante el proceso. Tiende generalmente a aumentar durante el proceso de compostaje debido a la mineralización de la materia orgánica, hecho que produce un aumento de la concentración de nutrientes.
Los porcentajes de materia orgánica (61%-56%) reflejan un descenso respecto de los componentes iniciales debido a la consiguiente pérdida de carbono en forma de anhídrido carbónico.
Los autores destacan como relevante que la cantidad de nitrógeno total en los distintos tipos de compost preparados estaban en niveles considerados medio y alto. Los contenidos en potasio eran de nivel medio.
12.12. COCA COMO FERTILIZANTE ORGÁNICO
Un reciente estudio de Ambuila y colaboradores[633] ha incidido en una posible aplicación de la hoja de coca: la de fertilizante, en este caso, concretamente para el cultivo en Colombia de Pisum sativum, vulgarmente conocido como arveja o guisante.
La razón que justificaba la investigación era que la arveja era uno de los productos básicos de la economía campesina de pequeños y medianos productores colombianos pues se cultivaba en 11 de los 32 departamentos del país, especialmente en clima frío y medio, siendo la segunda leguminosa más plantada después del fríjol. La producción de guisante era importante porque contribuía a la seguridad alimentaria y las arvejas tenían notables propiedades nutricionales debido a su contenido en proteínas, carbohidratos, fibra, vitaminas A, B y C, fósforo y hierro. El cultivo de la arveja en la zona andina daba empleo a más de 26.000 productores y generaba alrededor de 2,3 millones de jornales y 15.000 empleos directos a nivel nacional. Desde el punto de vista agrícola, el guisante fijaba el nitrógeno atmosférico y era una buena opción dentro de un plan de rotación de cultivos, ya fuese a campo abierto o bajo invernadero. El elevado coste de los fertilizantes químicos comerciales y el negativo efecto que producían en el medio ambiente cuando se empleaban en exceso o inadecuadamente habían abierto paso a nuevas alternativas para aumentar la producción y obtener alimentos inocuos, siempre teniendo como principio básico la conservación de la Naturaleza. La biofertilización era una opción viable porque permitía la producción a bajo costo, la protección al medio ambiente y la conservación del suelo, tanto desde el punto de vista de la fertilidad como de la biodiversidad. Por las razones señaladas, Ambuila y colaboradores investigaron el efecto de emplear un abono orgánico mineralizado preparado a base de hoja de coca en el cultivo de arveja en dos municipios (Popayán y Timbío) del departamento del Cauca, mediante fertilización foliar y edáfica[634]; su propósito era mejorar el rendimiento, evitar el deterioro ambiental y proponer una alternativa de la hoja de coca diferente al uso ilícito.
Para la preparación del abono orgánico se utilizaron hojas de coca maceradas y harina proveniente de hoja de coca, material disponible en zonas cocaleras del Cauca, mezclada con otros componentes y sometida a compostaje y fermentación, empleando la técnica desarrollada por Anaya y Troyano (2017)[635]. De acuerdo con ella se preparaba un Abono Líquido Orgánico Fermentado Aerobicamente (ALOFA) que permitía incorporar los nutrientes de la hoja de coca a otros productos igualmente beneficiosos para la arveja en un preparado líquido denominado CocALOFA. De ellos se prepararon dos tipos.
Los ingredientes de la primera solución, CocALOFA I, se muestran en la Tabla 12.18. Todos ellos se incorporan a un recipiente con agua en un orden y condiciones preestablecidas y se agitan bien. Después, se cierra el envase y se deja macerar durante 15 días, momento en que el líquido se filtra y envasa, conservándolo en lugar oscuro y fresco. Los sólidos de la filtración se emplean como mejorantes del suelo. Una segunda solución con coca, denominada CocALOFA II se prepara con los mismos ingredientes pero sustituyendo los 2,5 kg de hoja de coca por 500 g de harina de coca.
|
COMPONENTES CocALOFA I |
COMPONENTES CocALOFA I |
|
17,6 litros de agua 2,5 kg de hoja de coca 100 g de sulfato de Cu 100 g de sulfato de Zn 100 g de sulfato de Mg 100 g de sulfato de Ca 100 g de sulfato de K 100 g de sulfato de Fe 35 ml de zumo de limón |
30 g de vitaminas 100 g de ácido bórico 50 g de levadura 500 g de cal fosforita 200 g de ceniza cernida 100g de compost maduro 1 kg de miel de purga783 100 ml de ácidos húmicos y fúlvicos |
Tabla 12.18. Composición del abono CocALOFA I
(Fuente: Autor con datos de Ambuila et al, 2022)

Tabla 12.19. Composición de las soluciones orgánicas de coca
(Fuente: Ambuila et al, 2022. Modificada)
La composición media de ambas soluciones orgánicas de coca se muestra en la Tabla
12.19[636]. Las diferencias entre ambas composiciones se deben a que la harina de coca tiene menor cantidad de nutrientes debido a pérdidas en el proceso de secado aplicado para su obtención a causa de que los aminoácidos y vitaminas son sensibles a las temperaturas altas y los minerales pueden perdeerse en el proceso de extrusión de la hoja.
Como elemento de contraste se empleó también fertilizante orgánico comercial cuya composición se muestra en la Tabla 12.20[637].

Tabla 12.20. Composición de abono comercial (Fuente: Ecoline, 2020)
Igualmente, como solución testigo, se empleo fertilizante comercial N-P-K a las concentraciones 10-30-10 y 25-4-25.
En la Tabla 12.21[638] se indican los seis tratamientos llevados a cabo, exponiendo el tipo de abono, la dosis por planta y el tipo y momento de aplicación, expresado éste en dias después de la siembra. Estos tratamientos se repitieron a tres tandas de cultivos.

Tabla 12.21. Descripción de los tratamientos (Fuente: Ambuila et al, 2022)
Para evaluar el efecto del CocALOFA sobre la arveja se midieron diversas características, como la altura de la planta, el número de vainas por planta, el número de granos por vaina, el peso de cien granos, la producción por planta y el rendimiento por hectárea.
Tras aplicar los tratamientos se constató que, en general, las plantas mostraron una buena respuesta tras la aplicación tanto del abono orgánico mineralizado a base de hoja de coca como del fertilizante N-P-K, precisando que el CocALOFA presentó mejores resultados en altura, vainas/planta, peso de 100 granos, producción y rendimiento, lo cual se atribuyó a que el uso de abonos orgánicos mejoraba las propiedades del suelo y la productividad de los cultivos, haciendo, además, un aporte significativo de nitrógeno, fósforo y potasio y brindando nutrientes secundarios y micronutrientes que ayudaban a mejorar la nutrición de la planta.
Los mejores efectos se obtuvieron con el T1. Así ocurrió con la altura de la planta, las vainas por planta, la producción por planta y el rendimiento. En concreto, tomando este último parámetro como referencia, los resultados de los distintos tratamientos referidos al T1 se indican en la Tabla 12.22.
|
TRATAMIENTO |
POPAYÁN |
TIMBÍO |
|
T0 |
76 |
92 |
|
T1 |
100 |
100 |
|
T2 |
70 |
85 |
|
T3 |
75 |
71 |
|
T4 |
65 |
73 |
|
T5 |
66 |
72 |
Tabla 12.22. Resultados de rendimiento de grano por hectárea referidos a T1
(Fuente: Autor con datos de Ambuila et al, 2022)
Los resultados con CocALOFA en menor concentración, tanto con base en hoja de coca como con harina de coca, tuvieron las mayores producciones y rendimientos, siendo el mejor T1 (CocALOFA I la 4 %). Este comportamiento se atribuye a que el abono orgánico mineralizado contiene los elementos esenciales para el buen desarrollo del cultivo y cumplimiento de sus funciones fisiológicas y aporta tanto macro como micro nutrientes que ayudan a mejorar la nutrición de las plantas y contribuyen a su normal desarrollo y crecimiento, a diferencia del fertilizante de síntesis química que sólo aportaba los elementos primarios nitrógeno, fósforo y potasio.
Los efectos con CocALOFA I se atribuyeron a que tenía mayor cantidad de nutrientes que CocALOFA II, que se preparó con harina de coca mediante un proceso en el que se perdían propiedades nutricionales. El tratamiento T2, a pesar de tener mayor dosis, no presentó buenos resultados, lo que implica que a la planta le afectó la mayor concentración de nutrientes. De forma semejante, el fertilizante orgánico comercial no contenía oligoelementos esenciales como hierro, manganeso, cobre, zinc y boro, elementos que desempeñan funciones importantes en las plantas y que, cuando están presentes en cantidades insuficientes, pueden producir graves alteraciones y reducirse notablemente el crecimiento y la producción.
En conclusión, en los dos municipios el cultivo de arveja respondió a la aplicación del abono líquido orgánico mineralizado a base de hoja de coca al 4 %, superando al testigo en un 20 % promedio. El rendimiento con el abono líquido orgánico mineralizado a base de hoja de coca al 4 % superó en un 34 y 28 % al abono orgánico comercial en Popayán y Timbío respectivamente. Por tanto, la hoja de coca es una alternativa para que los productores puedan disminuir los costos de producción al reemplazar los fertilizantes de síntesis química, de forma parcial o total, ya que estos tienen alto costo en el mercado.
12.13. MICORRIZA Y FERTILIZACIÓN FOSFATADA EN EL CULTIVO DE COCA
El uso de fertilizantes agroquímicos induce en la ecología de los suelos, en el crecimiento de las plantas y sobre la salud del hombre efectos nocivos y contaminantes. Por otra parte, los precios de los fertilizantes que harían posible el incremento de la eficiencia productiva tienen una tendencia a mantenerse o subir en el mercado internacional. Este mayor costo relativo de los fertilizantes puede tener implicaciones importantes en la viabilidad económica de la agricultura en general, y sobre la recuperación de tierras degradadas de la Amazonía en particular. Como alternativas al uso de fertilizantes químicos se están estudiando varias opciones como son la fijación biológica del nitrógeno, la utilización de bioabono, compost y el empleo de micorrizas. Por otro lado, se conocía perfectamente que la coca era una planta que se adaptaba extraordinariamente bien a todo tipo de suelos como las terrazas de la selva alta, pobres y con inclinaciones de 1 a 40 grados. Igualmente se sabía que las micorrizas estaban presentes en plantas que crecían bajo las condiciones mencionadas, como el rabo de zorro y la remolina. Por estas razones, en 1995-1996, Canchachí[639] decidió estudiar los efectos de la inoculación bruta de micorriza V.A. complementada con fertilización fosfatada en el cultivo de coca (Erythroxylum coca), en Tingo María, Perú. Su trabajo fue presentado en el año 2000.
Las micorrizas (Figura 12.10)[640] son asociaciones simbióticas recíprocas que se desarrollan entre las raíces de la mayoría de las especies vegetales y ciertos hongos del suelo, que les ayudan a captar nutrientes, especialmente el fósforo, y a crecer adecuadamente. El uso de las micorrizas minimizaría la aplicación de fertilizantes fosfatados y de enmiendas cálcicas que elevan los costos al productor.

Figura 12.10. Raíces con micorriza (Fuente: Conceptodefinicion)
Concretamente, Canchachí eligió para su experimento el tipo de micorriza vesiculoarbuscular (micorrizas V.A., MVA). Los hongos micorríticos VA pertenecen a la familia Endogonaceae y, generalmente, tienen amplios rango como huésped que incluye tanto cultivos agrícolas como plantas no agrícolas. Se caracterizan por no modificar la morfología radicular del hospedante y porque los componentes del hongo son invisibles a simple vista. Dos estructuras caracterizan a las micorrizas VA: las vesículas y los arbúsculos. Las vesículas son estructuras en forma de un balón, usualmente compuestas de lípidos (gotitas de aceite), que sirven tanto de órganos almacenadores de energía como de estructuras reproductivas. Los arbúsculos son estructuras finamente ramificadas, intracelulares, de vida corta, que sirven como lugares para el intercambio de nutrientes entre el hongo y el hospedante. Este tipo de micorrizas además tienen abundantes micelios que se ramifican a través de la corteza de la raíz y se extienden hasta el suelo[641].
El 30% de la mayoría de sistemas radiculares pueden ser micorríticos bajo condiciones normales de campo aunque en algunas especies de plantas es común que llegue al 50%. El hongo micorrítico recibe nutrientes directamente de la planta a través de los arbúsculos; el hecho que las MVA sean cosmopolitas y estén presentes en la mayoría de cultivos sugiere la existencia de un estimulador de crecimiento siempre presente en suelos agrícolas. Aunque el potencial para incrementar el desarrollo en plantas inoculadas con MVA es omnipresente, no es la regla en los sistemas de producción actuales, o no ha sido adecuadamente medido. De hecho, la mayoría de trabajos sobre MVA han sido realizados en condiciones de invernadero.
|
INOCULO |
FÓSFORO |
MATERIA ORGÁNICA |
SUELO |
||
|
Presencia |
Cantidad |
Tipo |
Concentración |
||
|
SI |
2 g 4 g |
— — |
— — |
— — |
— — |
|
NO |
— |
Bayovar |
80, 120, 240 ppm 80, 120, 240 ppm |
4g — |
— — |
|
Superfosfato |
80, 120, 240 ppm 80, 120, 240 ppm |
4g — |
— — |
||
|
Sin P |
— — |
— — |
Esterilizado Sin esterilizar |
||
Tabla 12.23. Variantes de tratamiento
(Fuente: Autor con datos de Canchachí, 2000)
En lo que respecta a los aspectos prácticos del estudio, primero se trató el terreno sin inocular (14 variantes, Tabla 12.23[642]) y, una vez incubado, se inocularon todos con dos dosis distintas de micorrizas (28 tratamientos en total). El suelo empleado en la prueba estuvo formado por 78 kg de material húmedo obtenido de un terreno degradado por el cultivo de coca. Fue secado, tamizado, homogenizado y mezclado con 30 kg de arena en una proporción de 5:2 (v/v); tras ello fue esterilizado en autoclave a 110ºC y una presión de 1,5 kP una hora diaria durante 3 días consecutivos. Se utilizaron 108 kg de suelo esterilizado (suelo experimental + arena) fraccionado en 27 porciones de 4 kg cada una. En primer lugar se aplicaron los tratamientos previstos sin inoculación de micorriza (ver Tabla 12.23), que incluían variantes usando dos fuentes de fósforo, el denominado bayovar (30,5 % P2O5) y superfosfato triple (46% P2O5), ambos en concentraciones de 80, 120, 240 ppm, con añadido de materia orgánica o no, o sin añadir fosfatos, en cuyo caso se emplearon dos tipos de suelos, esterilizado y no esterilizado. Este sustrato se incubó por espacio de 30 días consecutivos con sus respectivas fuentes y niveles de fósforo en bolsas de polietileno cerradas herméticamente a temperatura ambiente, pero sin inoculación bruta.
Al cabo del mes se inocularon las bolsas. Para ello se obtuvo el inoculo bruto de los pelos absorbentes infectados de plantas de coca de la localidad de Pumahuasi. Para obtener las plantas de coca Canchachí partió de semillas de coca pregerminadas en arena que fueron obtenidas del citado distrito de Pumahuasi. Brotadas, se realizó el trasplante de 3 plántulas por bolsa de 1 kg de suelo, siendo a la vez inoculadas con 2 y 4 g de inoculo bruto/bolsa. A los 15 días se hizo el desplante dejando una planta por bolsa. El riego se efectúo con agua destilada, manteniendo la humedad a capacidad del campo. Para la fertilización se aplicaron N y K a las dosis de 50 kg N/ha y de 50 kg de K2O/ha a los 20 días del trasplante. Tras el paso de 120 días se realizó la cosecha de las partes aérea y radicular para determinar su peso seco. Una vez preparadas las raíces con los reactivos adecuados, se procedió a la identificación, a nivel de género, de las esporas del sustrato.
Las características elegidas para evaluar el efecto de los tratamientos fueron la altura de planta, el número de hojas y el rendimiento de materia seca de las partes aérea y radicular. Los resultados obtenidos se resumen en los siguientes:
12.14. EFECTO EN LOS CONSUMIDORES DE LA CONTAMINACIÓN MICROBIOLÓGICA DE LA COCA VENDIDA EN COCHABAMBA
En Bolivia, el 30% de las personas consumen coca de forma habitual. Este producto llega al destinatario manipulado durante la recolección manual, el secado al sol sobre una tela en el piso de tierra donde es revuelto y barrido en montones con una escoba de arbusto o los pies, colocado manualmente en una saca para su transporte a los almacenes para su distribución. Además el uso de plaguicidas y fertilizantes químicos actualmente es una práctica rutinaria por la mayoría de los productores. Durante la venta en el mercado, las hojas se humedecen ligeramente con agua cruda, limón, zanahoria, etc. El consumo se realiza la mayor parte de las veces sin lavar previamente las manos ni tampoco las hojas por el riesgo de estropear su sabor.
Por estas razones, Condori y colaboradores[643] realizaron una investigación, cuyos resultados fueron publicados en 2015, a fin de determinar la carga microbiana en la hoja de coca seca proveniente de los yungas de La Paz (yungueña) y el Chaparé (chapareña), establecer la concentración de bacterias aerobias mesófilas (BAM) y hongos e identificar los parásitos, los hongos y los cuerpos extraños, para poder comparar estos valores con los de referencia.Para ello se estudiaron un total de 74 muestras de hoja de coca de ambas procedencias que fueron adquiridas en 2015 en 40 puntos de venta del mercado de la pampa de Cochabamba, en las que se cuantificaron las BAM/g mediante cultivos, se cuantificó e identificaron los hongos también cultivados y se observaron los parásitos por microscopía. Se seleccionó que la variedad de coca fuera en todos los casos E. coca var. coca.
|
TIPO COCA |
BACTERIAS |
LEVADURAS Y HONGOS |
||
|
Contenido |
Norma |
Contenido |
Norma |
|
|
Coca yungueña Coca chapareña |
3,36·107 UFC/g 7,33·107 UFC/g |
3,0·107 UFC/g |
1.937.287 UFC/g 1.955.255 UFC/g |
1.000 URF/g |
UFC: Unidades Formadoras de Colonia por gramo de muestra
Tabla 12.24.Concentraciones de bacterias, levaduras y hongos
(Fuente: Autor con datos de Condori et al, 2015)
Los resultados se muestran en la Tabla 12.24[644], expresados en unidades formadoras de colonia (UFC) por gramo de muestra. Para conocer la adecuación de estos resultados a los parámetros sanitarios admisibles, los valores obtenidos para bacterias fueron comparados con el Catálogo de Normas Bolivianas 2013 (IBNORCA)[645], mientras que levaduras y hongos, a falta de normativa de calidad en Bolivia, se cotejaron con el Reglamento Sanitario de los Alimentos chileno de 1996.
La concentración de BAM en la hoja yungueña superaba ligeramente el máximo de la norma pero no así la chapareña, que más que duplicaba dicho valor. Según los autores, la hoja de coca podría constituir un sustrato óptimo para el crecimiento de bacterias, aunque eso estaría limitado por las propiedades antibacterianas de la hoja de coca detectadas en otros estudios.
En cuanto a los hongos, tanto la hoja yungueña como la chapareña superaban casi 2.000 veces el máximo permitido. Los numerosísimos hongos identificados fueron Aspergillus terreus, Aspergillus fumigatus, Aspergillus niger, Aspergillus nidulans, Mucor sp., Rizhopus s.p., Fusarium sp. Fusarium oxysporum, Penicillium citreovirens, Penicillum notatum, Penicillium spinulosum, Penicillium sp., y levaduras (sin identificar especie) En la Figura 12.11.794 se aprecian Aspergillus fumigatus (señalado con una flecha roja), Aspergillus niger (flecha amarilla), Penicillum notatum (flecha negra) y Fusarium sp. (flecha naranja).
Debido a la presencia de colonias de bacterias Gram negativas, los autores consideraban que las hojas de coca constituirían un hábitat óptimo para el crecimiento de los hongos, siendo un factor de riesgo para los consumidores, principalmente para aquellos que padecieran enfermedades crónicas, fueran inmunodeprimidos y tuvieran edades extremas. La identificación hongos patógenos como Aspergillus y Fusarium, podría deberse al uso de éstos para la eliminación biológica de los cultivos de la hoja de coca; sin embargo, debía considerarse que, si se aplicaban de forma masiva, sus microtoxinas podían producir efectos nocivos para los seres humanos.
Condori y colaboradores encontraron también microrganismos (Figura 12.12)[646], como los ácaros observados en la hoja de coca chapareña que actuaban como vectores de enfermedades; también detectaron la presencia de cuerpos extraños (cabellos, tierra, tela de arañas, piedrecitas), que no deberían estar presentes ya que existían normas que controlaban la calidad en la venta la hoja de coca.

Figura 12.11. Hongos (Fuente: Condori et al, 2015. Modificada)
Figura 12.12. Microorganismos (Fuente: Condori et al, 2015. Modificada)
.
Los autores concluían afirmando que la hoja de coca presentaba una abundante contaminación por hongos en relación a la concentración bacteriana (ésta superando ligeramente el límite tolerable), además de presentar contaminación por parásitos y microorganismos. Constataban que las normas higiénicas no se estaban cumpliendo, lo que constituía un posible problema de salud pública debido a que la hoja de coca era un producto listo para el consumo y ampliamente consumido por importantes capas de población.
12.15. CALIDAD DE LA HOJA DE COCA PARA EL ACULLICO USADA POR LOS ESTUDIANTES DE LA UNIVERSIDAD SAN FRANCISCO XAVIER DE SUCRE (BOLIVIA)
Durante los años que se cursan estudios en la universidad, sobre todo en época de exámenes, presentación de trabajos prácticos, prácticas de campo, etc., es frecuente que el alumnado vaya a comprar la coca como paso previo al estudio. La compra de la coca depende mucho de los gustos de cada persona, de la calidad y del precio, de la ubicación, cantidad, procedencia, etc. En Sucre existen diferentes puntos de venta de los cuales el principal está en el mercado campesino.
Por las noches, es posible observar a los estudiantes de la Universidad San Francisco Xavier estudiando con la infaltable bolsita de coca que les ayuda, acullicando, a distraer el sueño, concentrarse y aprender los temas para el examen. La coca en esta universidad ha sido empleada por los estudiantes desde muchos años atrás; en la actualidad, se ha convertido en una herramienta de estudio y trabajo sin la cual no se podría obtener los mismos resultados en los exámenes y notas[647].
Ante esta situación, Daza y colaboradores[648] se plantearon un estudio con el doble objeto de:

Tabla 12.25. Pesos de las distintas calidades de hoja de coca (Fuente: Daza et al, 2014. Modificada)
Los resultados se publicaron en 2014.
La determinación de la calidad de la hoja de coca se realizó adquiriendo 80 raciones de una onza de coca al azar de los distintos vendedores del mercado campesino. Para conocer la situación del alumnado se recurrió a cumplimentar una encuesta con un cierto número de ellos seleccionados directa e intencionadamente entre los individuos de la población de la Facultad de Ciencias Agrarias.
La Tabla 12.25798 muestra información sobre la hoja de coca adquirida.
El peso promedio de cada ración fue de 51,28 g que equivalía a una onza vendida en el mercado promediando el precio a 6 bolivianos. En la coca adquirida se detectaron tres tipos de hoja: la grande pesaba 49,56 g, la hoja mediana 51,58 g y hoja pequeña 52,69 g.

Bs: bolivianos
Tabla 12.26. Análisis comparativo de precios-peso (Fuente: Daza et al, 2014. Modificada)
De la coca en hoja grande, solamente tenía la calidad sana o para acullico el 83 %, con una pérdida de 14 % en hojas enfermas y del 3% en residuos.
De las hojas medianas, solamente el 82% eran hojas sanas apropiadas para el acullico, mientras que el 15 % eran hojas enfermas (sucias y amarillas) no aptas para el consumo, además de un 3% de residuos.
Finalmente, de las hojas de coca de pequeño tamaño, solo eran aptas para el acullico el 78 % pues el 19% estaba constituido por hojas enfermas y un 3% de residuos.
Por tanto, en promedio, solo el 81% del peso de la coca adquirida era apta para el acullico. Distribuyendo el precio de cada grupo por tamaño entre las distintas calidades apreciadas los autores elaboraron la Tabla 12.26[649] que indica la parte del dinero abonado que costaba cada fracción. En promedio, de los 6 bolivianos que costaba una ración de coca, solo 4,86 bolivianos correspondían a las hojas de buena calidad siendo el resto dinero desperdiciado pagado por coca en mal estado o residuos.
En cuanto a los resultados de la encuesta a los universitarios, los resultados se muestran en la Tabla 12.27800. De la citada tabla se deduce que el 91 % de varones y el 67 % de la mujeres encuestados acullicaban coca para estudiar ocasionalmente durante 2 horas y la consideraban medicinal, eran conscientes de que contenía impurezas y la compraban una vez al mes, en una cantidad de 1 onza a un precio de 6 bs. Para la compra se basaban en el sabor, la calidad y cantidad, el precio y la procedencia. Preferían la coca de La Paz, de hoja larga, y la compraban en el mercado campesino. Cuando acullicaban usaban las hojas con las nervaduras, buscaban la coca fresca pero, si les vendían coca seca, la acullicaban porque la habían comprado y no la podían devolver ni tirar. También afirmaban haber encontrado objetos en la coca como palos, pelos, semillas y hojas de otro sabor.
Como aditivo preferían la llipta de camote por su sabor dulce y conocían el objetivo de su uso, mencionando que servía para dar sabor. Opinaban que se debería vender coca de buena calidad. También señalaron que aprendieron a acullicar con la familia, entre los 15 a 19 años de edad y que ahora preferían acullicar para estudiar en compañía. Desconocían donde vendían coca seleccionada y nunca la compraron, pero la adquirirían si se vendiera. Entre las variedades de coca disponibles en Sucre la más conocida era la coca paceña. Las personas que al acullicar encontraron hojas enfermas y residuos sugerían a los productores o comercializadores que seleccionaran la coca porque se crearían puestos de trabajo y que utilizaran los residuos como abono, que la coca era para trabajar y estudiar y que no se podía invitar a acullicar en ningún acontecimiento social.

Tabla 12.27. Resultados de la encuesta a los universitarios
(Fuente: Daza et al, 2014)
Las mujeres universitarias acullicaban en menor cantidad que los varones. La coca tenía para ellas un significado medicinal mayor que para los varones, acullicaban mayormente para estudiar, en comparación con los varones que también era para el trabajo. La mayoría indicó que coqueaban ocasionalmente pero por poco tiempo, compraban una vez al mes una onza, en igual proporción que los varones, sin embargo eran más selectivas en sabor, calidad, cantidad y precio. Elegían la coca paceña de hoja larga y compraban en las casetas del mercado campesino. Muy pocas acullicaban las hojas con sus nervaduras. Podían usar las hojas secas para no desperdiciar la coca. También encontraban algunos objetos pero opinaban que la coca debía ser de buena calidad y les agradaba acullicar sin usar aditivos. En comparación de los varones un mayor porcentaje de mujeres aprendió a acullicar entre los 15 y 19 años de edad en familia y compañía. Al igual de los varones no conocían los lugares de venta de coca seleccionada y pagarían por una coca de calidad. Los demás resultados eran similares a los de los varones.
Por lo tanto, para concluir, los autores detectaron que la calidad de la hoja de coca para el acullico comercializada en el mercado indígena era de mala calidad por contener impurezas y hojas enfermas en elevada proporción. Como muchos acullicadores se metían en la boca las hojas sin quitarles la nervadura (de una en una), podían introducir hojas en mal estado.
13. CUANDO LA COCAÍNA ERA UN INOFENSIVO TÓNICO ESTIMULANTE
13.1. DESCUBRIMIENTO Y SÍNTESIS DE LA COCAÍNA
Salvo para la cultura española, especialmente en América, la coca fue una perfecta desconocida prácticamente para el resto del mundo hasta el siglo XIX. Los hispanos que conocían su existencia, si eran curiosos, no encontraban explicación a sus propiedades pues la ciencia no había avanzado suficientemente. Por tanto, los efectos de la hoja se aceptaban por la población sin más, como el de tantas otras sustancias.
En 1526 Gonzalo Fernández de Oviedo describió los efectos del consumo de coca. En Sevilla, Nicolás Monardes, fue el primero que publicó la descripción de la planta en 1565. La fascinación por las propiedades y uso de la hoja de coca condujeron a un interés general de los europeos no hispanos por la planta. Así, en 1708, el físico y botánico holandés Herman Boerhaave fue el primero en incluir la coca entre las materia medica en su libro Institutiones Medicae[650].
Llegada la Ilustración y sus movimientos de inquietud científica, el primero en averiguar las causas de los efectos de la coca fue Hipólito Unanue quien, en 1794, publicó en Lima su Disertación sobre el aspecto, cultivo, comercio y virtudes de la famosa planta del Perú nombrada coca. Esta obra fue conocida por los estudiosos europeos de la época que pronto, recién superado el proceso independentista hispanoamericano, llegarían para explorar el continente.
En 1835 William Hooker, director de los importantes Jardines Kew en el Reino Unido, publicó su Companion to the Botanical Magazine que contenía el primer dibujo detallado y preciso de la planta[651].
Uno de los visitantes pioneros de esta primera época republicana fue el viajero suizo von Tschudi, que viajó al Perú entre 1838 y 1842. Tschudi conocía los trabajos de Unanue[652] y también otro anterior (1793) de Pedro Nolasco Crespo, en el que este autor defendía que la coca era mejor que el tabaco para la marinería804. Con respecto a este trabajo, Tschudi expresó su deseo de que se llevaran a cabo los experimentos encaminados a demostrar su utilidad en los barcos. Tschudi no creía probable que el deseo de Crespo se realizase, pero era de su misma opinión estando convencido de que, sin duda, el uso de la coca como bebida a bordo de los navíos comportaría resultados muy beneficiosos pues proporcionaría un refresco nutritivo a los marineros en el ejercicio de sus penosas tareas y contribuiría grandemente a contrarrestar los efectos insalubres de los alimentos en salazón; como estimulante, la coca sería mucho menos dañina que los licores ardientes habitualmente empleados en los barcos, a los que podría sustituir sin temor de ocasionar ninguna de las perniciosas consecuencias experimentadas por los coqueros compulsivos[653].
El suizo tuvo oportunidad de apreciar personalmente sus propiedades simplemente viendo el efecto que hacía el acullico en un guía nativo que había contratado para sus correrías por el Perú.
Por ello, y por otros testimonios de indígenas que recabó durante su visita, se mostró en lo sucesivo decidido partidario de la hoja. El viajero reconocía el importante papel jugado por ella cuando afirmaba, como conclusión de su análisis sobre la coca, que:
Después de una larga y atenta observación de los efectos de la coca, estoy completamente convencido de que su uso, con moderación, no es perjudicial para la salud y que sin ella, el indio peruano, con su magra dieta, sería incapaz de realizar el trabajo que actualmente ejerce. La planta de la coca debe ser considerada una gran bendición para el Perú. Es un medio esencial para preservar la identidad de los indios y, en alguna medida, mitigante del destino melancólico de la que fue una gran raza a la que ahora amenazan con destruir las enfermedades y el excesivo trabajo[654].
Uno de los atractivos del trabajo de Tschudi es que proporciona información sobre el consumo de la coca por los no indígenas. Así, comentaba que la coca también era usada por personas de la clase alta limeña y por algunos de los escasos europeos que se habían establecido en el país:
Este hecho lo vi ejemplarizado en el caso de varias personas muy respetables de Lima, los cuales tienen la costumbre de retirarse diariamente a un lugar privado con el objeto de masticar coca. No hacían esto abiertamente porque entre la clase refinada peruana, el chaccar es visto como una práctica baja y vulgar, adecuada sólo para los trabajadores indios. Hasta ahora, los europeos ocasionalmente se permiten incurrir en este hábito; y yo conocí dos en Lima, uno era un italiano y el otro un vizcaíno que eran coqueros inveterados en el estricto sentido de la palabra. En el Cerro de Pasco hay sociedades que incluso tienen miembros ingleses que se reúnen ciertas tardes para chaccar. En estos lugares, en lugar de caliza o cenizas, se sirve azúcar junto con las hojas de coca. Un miembro de uno de estos clubes me informó de que en los acullicos iniciales el azúcar era muy agradable pero que después el paladar requería un ingrediente más picante807.
Otros autores que, en los años inmediatamente posteriores al comienzo de la época republicana, difundieron en Europa las virtudes de la hoja de coca, basados fundamentalmente en la Disertación de Unanue, fueron Stevenson (1825), Ruschenberger (1835) y Markham (1862). Los trabajos y opiniones de Tschudi fueron difundidos en el mundo anglosajón por la revista Blackwood’s Edinburgh Magazine, aunque llevados a consecuencias y extremos que el suizo nunca expresó. En el mundo francófono, Manuel A. Fuentes (1866) fue quién propagó el trabajo de Unanue[655].
Entre los anteriores, merece una mención especial el italiano Paolo Mantegazza[656] (Figura
13.1)810. Médico nacido en Pavía en 1831, en 1854 viajó a la Argentina para ejercer su profesión en Salta y, después, en Paraguay, permaneciendo en América hasta 1858, año en que regresó a Italia. En Argentina, en cuya parte norte se consume la coca, se interesó por la hoja de la que se convirtió en gran defensor. Prueba de este interés es la publicación en el Comercio de Salta de un primer artículo titulado Importancia dietética y medicinal de la coca, que sería seguido por otro texto, ya en su país (Milán, 1859), sobre su experiencia personal con el acullico de la coca. Este escrito, titulado Sulle virtú igieniche e medicinale della coca, e sugli alimenti nerviosi in generale es, en realidad, una imaginativa apología del uso de la hoja que marcó un hito informativo sobre sus
propiedades. El autor decía que el acullico de coca le producía un gozoso estado en el que se reía de: […] los pobres mortales condenados a vivir en este valle de lágrimas, mientras que yo, llevado por dos alas de hojas de coca, volaba por los espacios de 77.438 mundos a cuál más espléndido[657].
Verdaderamente estas sensaciones parecen demasiado eufóricas para ser el resultado del acullico de coca y jamás se han descrito otras iguales.

Figura 13.1. Paolo Mantegazza (Fuente: Alchetron)
El texto de Mantegazza fue reproducido en la tesis doctoral de medicina que el peruano Tomás Moreno y Maíz (Figura 13.2)[658] defendió en 1868 en la Universidad de París con el título de Recherches chimiques et physiologiques sur l’erythroxilon coca du Perou et la cocaine, que posteriormente fue publicada en la Gaceta Médica de Lima en 1876, con lo que las ideas de Mantegazza tuvieron amplia divulgación.

Años antes, en 1855, un químico alemán llamado Friedrich Gaedcke[659] aisló de las hojas de coca un alcaloide al que llamó erythroxyline en concordancia con el nombre botánico de la planta, aunque posiblemente el sublimado cristalino obtenido era una mezcla de los alcaloides que incluía la cocaína. Recientes investigaciones parecen demostrar que la paternidad de la síntesis e identificación de este alcaloide se debe a Enrico Pizzi. Este farmacéutico italiano se estableció en La Paz a mediados del siglo XIX, haciéndose cargo de la Farmacia y Droguería Boliviana (Figura 13.3)[660], sita en la esquina de San Agustín en dicha ciudad, que era una de las más importantes farmacias de esa época. El 30 de junio de 1858, Pizzi publicó un artículo en la Gaceta Oficial de La Paz titulado Cocaína: nueva base orgánico-vegetal en la que informaba de haber aislado el principio activo fundamental de la hoja de coca, denominándolo cocaína, describiendo seguidamente la sustancia y sus combinaciones salinas. Pizzi abandonó La Paz para establecerse en el Perú en 1860. Su lugar en la farmacia fue ocupado por otro químico italiano llamado Clemente Torretti que confirmó el descubrimiento de Pizzi. En carta fechada en octubre de 1885 dirigida a Aniceto Arce, que sería presidente de Bolivia entre 1888 y 1892, reivindicaba para La Paz el honor del descubrimiento de la cocaína por Enrico Pizzi, de quién había encontrado papeles en la farmacia que demostraban haberla aislado en 1857, habiendo iniciando sus investigaciones a instancias del viajero suizo Johann Jakob von Tschudi, con el que mantenía correspondencia[661].

Figura 13.3. Farmacia y Droguería Boliviana (Fuente: Página Siete)
En 1858, corrida la voz de que un farmacéutico de La Paz había descubierto un alcaloide en la hoja de coca, Friedrich Woehler (Figura 13.4)[662], químico director del Instituto de Investigaciones Farmacológicas de la Universidad de Gottingen (Alemania), solicitó una muestra a von Tschudi. Pizzi entregó a éste una pequeña cantidad de cocaína que, a su vez, puso en manos de Woehler el cual, tras analizarla, sorprendentemente sólo encontró en ella yeso y restos de una sustancia orgánica, gracias al olor despedido al calentar la probeta. La explicación de este raro hecho no se conoce aunque existen varias especulaciones con tintes lógicos. Sea como fuere, el hecho es que los alemanes no cejaron en su empeño, de manera que en 1859, aprovechando que la fragata austriaca Novarra estaba realizando una expedición visitando Perú, por su medio se hizo llegar a Woehler un paquete de hojas de coca que éste entregó a su ayudante, Albert Niemann (Figura 13.5)[663]. Niemann, en ese mismo año de 1859 desarrolló en la Universidad de Gottingen un método para aislar y purificar la cocaína de las hojas de coca, publicando sus resultados en 1860[664]. En este año, el mismo lote de hojas permitió a Wohler y Lossen, también de la Universidad de Gottingen, aislar la higrina; en 1861, Lossen descubrió la ecgonina, otro importante alcaloide derivado de la cocaína y posiblemente presente en la hoja de coca819.


Figura 13.4. Friedrich Woehler Figura 13.5. Albert Niemann
(Fuente: Wikipedia) (Fuente: Dicciomed)
Rápidamente, la disponibilidad del alcaloide en estado puro condujo al inicio de gran cantidad de investigaciones sobre sus efectos. En 1862, C.S. Schroff realizó experimentos con la cocaína que demostraron su efecto anestésico en la lengua. Diez años después, los extractos de coca ya existían en la farmacopea americana.En 1875, Von Anrep, ensayando en animales, observó que la cocaína tenía propiedades analgésicas locales y producía efectos psicoestimulantes y sistémicas mientras que en 1878 la coca se recomendaba para vencer la timidez de los jóvenes. En 1884, Koller por un lado y Halsted y Hall por otro, utilizaron la cocaína como anestésico local[665].
Durante los años finales del siglo XIX, la coca fue considerada, de forma general, como el más valioso auxiliar de la práctica médica. Su uso fue recomendado en incontables ocasiones, incluso para tratar el cólera, del que se decía que era uno de los mejores tratamientos. En consecuencia con lo anterior, la coca y su derivado, la cocaína, se podían encontrar con facilidad en todas las farmacias. Sin embargo, en estos años ya se alzaron voces preocupadas por la mala calidad de algunas partidas de coca y la adulteración de la cocaína. Pese a ello, el acullico de las hojas era prescrito por muchos médicos. Por ejemplo, en 1881, un paciente que lo hizo por indicación del Dr. William S. Serale, dijo que la coca tenía efectos mágicos en él y que parecía actuar como un tónico para los nervios[666].
13.2. TÓNICOS CON COCAÍNA
No obstante, si a alguien se debe el explosivo conocimiento y uso de la hoja de coca es a Angelo Mariani[667] (Figura 13.6)823. Nacido en Córcega en 1838, estudió química y farmacopea interesándose por las preparaciones tónicas. Conocidas las propiedades de la hoja de coca, decidió preparar una bebida concebida como la combinación de extractos de la hoja y de un vino generoso. Para ello importó hojas de distinta procedencia y calidad que mezcló con vino de Burdeos, logrando un gusto particular y aroma delicioso según sus propias palabras. El vino Mariani (Figura 13.7)[668] nació en 1863 (según otros, en 1871), en Francia, y era considerado como un excelente medicamento para las enfermedades del estómago y del aparato respiratorio, el insomnio, la melancolía, la debilidad y el nerviosismo. Como tónico, se le atribuían propiedades casi milagrosas por su gran poder estimulante, siendo capaz de acabar con la fatiga mental y física de forma instantánea y duradera. El vino podía tomarse a cualquier hora pero no más de dos o tres vasitos al día.


Figura 13.6. Angelo Mariani en 1878 Figura 13.7. Vino Mariani
(Fuente: Anónimo) (Fuente: Anónimo)
A pesar de que en el momento del lanzamiento comercial había muchos vinos medicinales, el éxito del vino Mariani fue tan grande que desplazó a los demás. En poco tiempo fue exportado a Inglaterra, Méjico y Estados Unidos de América en donde alcanzó también gran difusión. Con el tiempo, la etiqueta de las botellas llevaba la siguiente leyenda comercial:
Nueva vida, nuevo vigor. Vino tónico y estimulante que fortalece, refresca y restaura las fuerzas vitales. Por exceso de trabajo o por fatiga física o mental, nada iguala al Vino Mariani por sus efectos benéficos, inmediatos y duraderos. Esta aseveración se basa en apoyos escritos de más de 7.000 eminentes médicos y por su uso continuado durante más de 30 años en hospitales, instituciones públicas y religiosas de todas partes825.
Vistos los resultados obtenidos con su vino, Mariani sacó al mercado otros productos a base de coca como el Elixir Mariani, con más alcohol y triple cocaína que el vino; la Pasta Mariani, básicamente elaborada con goma, coca y azúcar; las Pastillas Mariani, para la tos, mezcla gelatinosa a la que se habían añadido unos miligramos de cocaína; el Té Mariani, extracto de coca para infusión, cuya concentración en alcaloide equivalía a ocho veces la del vino; una Tintura analgésica de coca y un dentífrico que exhibió en la Exposición Universal de 1873826.
Un folleto preparado por J. Monagas en 1878 ponderaba el vino de la siguiente forma:
El más agradable de los tónicos y estimulantes, el vino Mariani con la coca del Perú, es el reparador por excelencia de los tristes efectos que producen los disturbios digestivos. Su acción tónica estimulante inmediata lo pone muy por encima del vino de quina. Además, tiene esta ventaja más: que se puede usar indefinidamente sin que el enfermo tenga que temer las consecuencias del uso, aún moderado, de la quina (acaloramiento, constipación de vientre, embarazos del estómago).
Experimentado en los hospitales de París y aprobado por los facultativos de más fama, es recetado diariamente, con buen éxito, contra la anemia, la clorosis, las molestias del aparato digestivo y de las vías respiratorias, así como en la debilitación del órgano vocal.
No siendo demasiado alcohólico ni muy azucarado, el vino Mariani conviene perfectamente a los niños, a las personas débiles y delicadas, a las mujeres recién paridas y a los ancianos extenuados por la edad, las enfermedades o los excesos; en una palabra, a cuantos necesitan volver a cobrar las fuerzas perdidas.
Su acción tónica sobre las cuerdas vocales, observada en la clínica de laringoscopia de uno de nuestros especialistas más eminentes, el Sr. Dr. C. Fauvel, ha valido al vino Mariani en nombre de Tensor de las cuerdas vocales. Por eso es que tanto lo usan los artistas líricos, oradores, predicadores, abogados y todos cuantos han de cantar o hablar en público.
Dosis: un vaso de Madera o Burdeos (según la edad o el caso), antes de cada comida. Un vasito antes de almorzar, por la mañana, hace desaparecer el malestar del estómago y los desfallecimientos de que padecen tantas personas.
La única garantía que ha de exigir es la firma del Sr. Mariani en el lqado de la cápsula que cubre cada frasco827.
Las ventas de sus productos enriquecieron a Mariani que estableció en Neuilly sur Seine sus laboratorios (Figura 13.8)828 así como una plantación de cientos de arbustos de diferentes variedades de coca, con cuyas hojas realizaba experimentos para mejorar los extractos829.
825 http://mind–surf.net/drogas/cocaina.htm#c. Consultada el 7 de septiembre de 2009.
826
(1) DELPIROU, A.; LABROUSSE, A. El sendero de la cocaína. Barcelona. 1988. Págs. 39-40; (2) MUÑOZ,
A. “La coca en la colonia: cultura, negocio y satanismo”. Revista de Filosofía. Vol. 24. Nº 52. Maracaibo. 2006. Pág. 9.
http://www.scielo.org.ve/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S079811712006000100005&lng=es&nrm=iso>.ISS N 079 8-1171. Consultada el 23 Diciembre 2007.
SLIDESHARE.NET. https://www.slideshare.net/rosana271/trasfondo–histrico–del–problema–de–drogas–en–pr. Consultada el 21 de marzo de 2019.

Figura [669]13.8. Fábrica de vino Mariani en Neuilly sur Seine, Francia
(Fuente: Villafañe)
En concreto, el vino llegó a ser tan popular entre las clases pudientes, intelectuales y celebridades de la época que ni siquiera los miembros de la realeza europea y del papado escaparon a la nueva moda de tomarlo. Tomaron y alabaron el vino Mariani personajes tan famosos como William McKinley, Émile Zola, Paul Verlaine, Sigmund Freud, José Martí, Ulises S. Grant, Julio Verne, Thomas A. Edison, Alejandro Dumas, Luis y Augusto Lumière, Henrik Ibsen, Sarah
Bernhardt, Robert L. Stevenson, Anatole France, el Príncipe de Gales, la reina Victoria, el zar Alejandro II, Alfonso XIII, el Sha de Persia, el papa León XIII, etc. Este último fue uno de los principales valedores del vino Mariani; en agradecimiento al tónico, llegó a prestar su efigie para que apareciera en la etiqueta y en diversas publicidades y carteles que anunciaban el vino (Figura 13.9)[670], y concedió una medalla de oro al inventor, en reconocimiento a la capacidad de esa bebida para apoyar el ascético retiro de Su Santidad[671].
Angelo Mariani, con gran sentido publicitario, utilizó estas personalidades famosas y otras muchas para promocionar sus productos. Para ello les enviaba un suntuoso obsequio de botellas con objeto de recibir una nota de agradecimiento autógrafa acompañada muchas veces de un elogio del producto. De esta forma se formaron, poco a poco, los Álbumes Mariani en los que figuraban reyes, papas, príncipes, presidentes, escritores, músicos, magistrados y, sobre todo, eminencias médicas. En estos álbumes había, en cada caso, un esbozo biográfico del personaje, un grabado con su retrato, su firma y un texto o dibujo que alababa las propiedades de la coca. Estos álbumes fueron editados de 1894 a 1906 en ediciones muy lujosas, codiciadas por bibliófilos de todo el mundo.
Además de los Álbumes Mariani, el inventor aprovechó los dibujos enviados por los pintores más famosos para que jóvenes artistas hicieran copias que eran reproducidas en series de cartas que se vendían a coleccionistas a un precio simbólico pero que hoy alcanzan grandes cotizaciones.
Igualmente, proyectó una serie de catorce libros de gran formato y tiraje muy limitado, cada uno con un cuento en el que tenía que aparecer su vino de coca, así como ilustraciones de artistas de renombre[672].
En resumen, la coca hizo la fortuna de Mariani y llenó de bienestar a multitud de usuarios de sus productos, pero nada de esto habría sido posible sin la participación decidida de la cocaína, el principio activo de la coca, que era empleada en grandes cantidades al desconocerse sus efectos dañinos. Precisamente por esta razón, en aquella época la cocaína no tenía las connotaciones negativas que tiene hoy en día, y su consumo estaba bastante extendido. Incluso era recomendado por profesionales médicos y estaba bien visto. ¿Cómo se llegó a esa situación?

Figura 13.9. Anuncio del vino Mariani avalado por el Papa (1899)
(Fuente: Baccaglioni)
El hallazgo de la cocaína fue resultado de una época en que en Europa se comenzaba a conocer y tomar en serio las propiedades de la coca gracias sobre todo al escrito de Mantegazza sobre sus experiencias como acullicador realizado en 1859. Durante la segunda mitad del siglo XIX tanto la coca como la cocaína se emplearon como medicina y como sustancia que permitía obtener momentos placenteros en una variedad de formas y preparados, sin que estuviese claramente delimitada la distinción entre una y otra. El citado Mantegazza recomendaba usar la coca para dolores dentales, problemas digestivos, histeria, depresión y otras enfermedades, e incluso como afrodisíaco y benigna sustituta de la cafeína[673].
Descubierta la cocaína por Pizzi y redescubierta por Niemann, las investigaciones continuaron entre 1863 y 1865 con objeto de determinar su composición química, lo que descubrió el químico austriaco Wilhem Lossen. A partir de este momento el alcaloide se pudo obtener industrialmente comercializándose rápidamente como tónico que era usado sin la menor precaución, incluso para proporcionar a las mujeres sempiterna vitalidad y hermosura. La compañía farmacéutica Parke Davis empezó a fabricar productos que contenían coca, como cigarrillos para las infecciones de garganta, pomadas, polvos e incluso una bebida denominada Cordial de coca. La otra compañía fabricante de cocaína, Merck, ponía en el mercado Cocaine (clorhidrato de cocaína) que algunos años más tarde se conocería con el nombre de La insuperable. Su popularidad y fama era tal que la población la utilizó como un tónico[674]. Otros laboratorios también fabricaron diversos preparados de cocaína, como Allen y Hanburys, de Londres (Figura 13.10)[675].
Por tanto, sobre la base de los conocimientos que se tenían sobre las hojas de coca, la cocaína llegó a alcanzar un prestigio tanto científico como social, que la llevó a ser utilizarla como remedio en algunas enfermedades. En esta época, los efectos de la cocaína no eran conocidos por lo que durante mucho tiempo coca y cocaína se confundieron atribuyéndose al alcaloide las propiedades conocidas de la coca, como si fuera su esencia o su único principio activo. Por ello, al descubrimiento de la cocaína no le siguió la profundización del conocimiento de sus propiedades específicas y de su utilidad.
En 1876 hubo una oleada de interés de las revistas médicas británicas sobre la coca cuando varias personas, incluido el Dr. Robert Christison, de 78 años de edad, reportó que consumiendo la hoja había podido caminar largas distancias sin comer ni dormir ni haber experimentado efectos secundarios posteriores. La literatura científica se hizo eco de este suceso opinando que la coca era un novedoso estimulante y narcótico que aportaba a la moderna civilización una nueva forma de excitación. Incluso el Dictionnaire encyclopedique des sciences medicales, en ese mismo año de 1876, recomendaba el uso de la coca por los ejércitos y los trabajadores de la industria.


Figura 13.10. Preparados para la garganta con cocaína (Fuente: Anónimo)
La fiebre de la coca pasó a Estados Unidos donde en 1878 se consideraba que era la solución para que los jóvenes afligidos vencieran su timidez en sociedad, y se la catalogaba de potente excitante nervioso. Entre 1880 y 1884 se recomendó el uso de la coca para curar el hábito del consumo de opio y de morfina[676].
Unos años antes, en 1868 tuvo lugar un acontecimiento de gran importancia. Tomás Moreno y Maíz, a partir de experimentos en ranas, fue el primero en demostrar científicamente el efecto anestésico local de la cocaína. Publicados sus trabajos posteriormente por von Anrep en alemán, fueron leídos por Karl Koller que en 1884 fue el pionero en aplicar las propiedades anestésicas de la cocaína a la cirugía. La publicación este mismo año del ensayo Ueber Coca por Sigmund Freud, en el que valoraba de forma positiva el uso de la cocaína para el tratamiento de ciertas enfermedades del sistema nervioso, despertaron el primer interés general por las propiedades de la cocaína[677]. El propio Freud la consumía habitualmente. Por sucesos citados el año 1884 puede considerarse el annus mirabilis para la coca y la cocaína
A raíz del rápido aumento del consumo del alcaloide durante los decenios de 1880 y 1890, los Estados Unidos sufrieron su primera epidemia de cocaínica a principios del siglo XX. En aquellos momentos se creía que el alcaloide era eficaz para la sinusitis y la rinitis polínica, y se suponía que era una cura para la adicción al opio, la morfina y el alcohol, así como un anestésico. La cocaína también se utilizó con fines de esparcimiento: en los bares empezaron a añadirla en el whisky y, a menudo, en refrescos populares. Los cuestionarios enviados por el Comité sobre la adquisición de la drogadicción a miles de médicos y farmacéuticos de las principales ciudades indican que el número de personas que usaban asiduamente cocaína y morfina había aumentado a más de 200.000 en 1902, aunque otras estimaciones doblan esta cifra hasta casi 400.000, posiblemente al tener en cuenta la compra directa de cocaína de los traficantes de drogas. Sea una o la otra, el hecho es que durante los dos últimos decenios del siglo XIX se puede observar un aumento de la adicción a la cocaína y la morfina en los Estados Unidos. Su número, a principios del siglo XX, equivalía al 0,5% del total de la población de edad superior a los 15 años[678].

Figura 13.11. Publicación de Freud sobre la cocaína
(Fuente: Freye, 2009)
En 1885 ya se escuchan voces que ponían en alerta sobre los daños que producía la cocaína inyectada por vía intravenosa. Este mismo año, el neuropsiquiatra austriaco Erlenmeyer negaba la utilidad terapéutica de la cocaína y advertía de sus consecuencias negativas. A pesar de ello, el New York Times, en su edición del 2 de septiembre de 1885, se hizo eco de las utilidades terapéuticas del alcaloide. En aquel momento, a pesar de las voces en su contra, ante la falta de existencia de estudios clínicos serios no se podía afirmar que la cocaína era una droga peligrosa. El propio Freud (Figura 13.11)[679], en un segundo artículo redactado ese año, trataba sobre los efectos objetivos de la cocaína, pero no indagó en las reacciones subjetivas; explicaba los experimentos que le permitían cuantificar la energía muscular y el tiempo de reacción aunque no atribuyó los incrementos encontrados tras el uso de la cocaína como consecuencia de la acción directa del alcaloide en la musculatura, sino que los vió como resultado del bienestar general que producía, que -sólo secundariamente- mejoraba las facultades motrices.


Pese a las advertencias de un cierto número de científicos, los derivados de la coca conservaban la estimación del público. El vino Mariani llegó a Estados Unidos de América, conquistando a sus consumidores y suscitando algunas imitaciones. El químico inventor de tónicos y jarabes John Styth Pemberton, de Atlanta, fabricó una bebida similar, el Vino francés de coca
(Figuras 13.12[680] y 13.13[681]) que tuvo escaso éxito, siempre superado por el vino Mariani. Posteriormente Pemberton inventó un nuevo jarabe que incluía cocaína, cafeína y extractos de nuez de cola, todo ello mezclado con agua y gas carbónico: había nacido la Coca-Cola cuyo primer vaso se sirvió a un cliente de la farmacia Jacobs de Atlanta en 1886 (Figura 13.14)[682]; el nuevo producto era un tónico óptimo que se hizo muy popular gracias a los efectos de la cocaína y la cafeína que contenía843.
Pemberton vendió los derechos de Coca-Cola a Asa Griggs Candler en 1891 que fundó la compañía homónima en 1892[683].


Figura 13.15. Antigua botella de Coca Cola (Fuente: Anónimo)
Sin embargo, la Coca Cola era uno más de los productos coetáneos que incorporaban la cocaína en su composición como Kos-Kola, Kola-Ade, Koca-Nola, Café-Coca, Celery-Coca, Rococola, etc., pero que, a diferencia de los demás, ha llegado a nuestros días, aunque sin coca desde 1903[684]. En los Estados Unidos, el American Journal refiere que en 1905 había registradas 69 bebidas con proporciones mayores o menores de cocaína y bastantes más con extractos de coca847.
En 1890 Mariani publicó un estudio muy bien informado con el título La coca y sus acciones terapéuticas en el que estimaba que el estudio científico de los principios de la coca había concluido y que había llegado el momento de establecer, sobre bases positivas, las reglas de uso de los distintos tipos de preparaciones. En dicho estudio sostenía que:
[…] gracias a la combinación de esas tres especies de hoja de coca en nuestro vino, cualquiera que sea la dosis que se tome […] no produce jamás cocainismo[685].
No obstante, los análisis hechos del contenido de botellas de vino Mariani conservadas por coleccionistas, revelan una concentración de 35 a 70 mg de cocaína por vaso, lo que corresponde a una línea de droga en la actualidad849, por lo que no era raro el efecto de euforia que producía en sus consumidores.
Llegados a este punto y, puesto que la Coca Cola ha sido un producto estrella en el mundo de la coca, y lo sigue siendo sin ella, merece la pena hacer mención a un interesante dilema: la Coca Cola, ¿es realmente norteamericana? Y es que recientemente en la última década se han alzado voces defendiendo que pudo nacer en una pequeña destilería de un pueblecito de la provincia de Valencia, en España. La historia se cuenta en el capítulo siguiente.
13.3. ¿Y SI COCA-COLA SE HUBIERA INVENTADO EN ESPAÑA?
En el año 1880, tres jóvenes amigos y socios, Bautista Aparici, Ricardo Sanz y Enrique Ortiz (Figura 13.16)[686] fundaron una empresa en el pueblo de Ayelo de Malferit (Valencia) que constituyeron oficialmente en 1895 aportando 5.000 ptas cada uno. Se trataba de una licorería, denominada Aparici, Sanz y Ortiz, que produciría especialmente jarabes, licores y tónicos medicinales[687]. De los tres socios, uno se dedicó a la fabricación, otro a las ventas y el tercero, a promocionar los productos[688]. Para conseguir esto último, los certámenes, ferias y exposiciones, nacionales e internacionales eran el escaparate perfecto para publicitarse y venderlos. Sin embargo, la costumbre de proteger éstos mediante patentes no estaba muy extendido lo que favorecía los plagios[689]. Entre los productos ofertados por la destilería se encontraba el Anís Celestial, sustituido a partir de 1882 por el Anís Ayelo, y el tónico Nuez de Kola-Coca (Figura 13.17)[690], compuesto por nueces de cola, hojas de coca peruana y vino[691] (Figura 13.18)[692]. Posiblemente fue éste el licor que obtuvo el Diploma de Merito Extraordinario en la exposición de Londres de 1882, entre todos los presentados por la empresa[693].



No era el primer premio conseguido pues un año antes, el Anís Celestial (Beba Anís Celestial, nunca habrá probado nada igual) ya había sido galardonado en la exposición de Milán (1881)[694]. La destilería obtendría posteriormente premios en Valencia (1883) y Roma (1884). Y es que Aparici hizo varios viajes al extranjero, incluido EE.UU para promocionar los productos de la destilería[695].
En 1885, un año antes de que John Stith Pemberton creara su vino de coca, Aparici había presentado el jarabe de Nuez de Kola-Coca en una feria de Filadelfia. Durante su celebración, al parecer regaló muestras e hizo trueque de botellas a cambio de pies de viñas americanas para llevar a Valencia y combatir una plaga de filoxera que había devastado el viñedo de media Europa. El jarabe, concentrado, debía tomarse rebajado con tres partes de agua fría y fue premiado en la feria[696]. Indudablemente debió ser probado por muchas personas durante el certamen, desde representantes a emprendedores, comerciales… y el químico y farmacéutico John Stith Pemberton que, años antes (1881), había inventado un vino, el Vino Francés de Coca, similar al Vino Mariani pero que estuvo lejos de alcanzar el éxito de éste.
La curiosa historia de Pemberton merece un breve comentario. Nacido en 1831, participó en la Guerra Civil americana, siendo herido en 1865 de un sablazo en el pecho. El dolor fue tratado repetidamente con morfina lo que le convirtió en adicto, adicción que trató de curar inventando una bebida tónica en la que participaría la coca debido a sus virtudes estimulantes y digestivas. Hasta llegar a ese momento, Pemberton, aposentado en Atlanta, ejerciendo como químico y farmacéutico pasó varios años diseñando curas patentadas para todo tipo de dolencias. También percibió lo bien que el Vino Mariani se estaba vendiendo por lo que comenzó a realizar investigaciones sobre la coca fabricando, finalmente, su propio vino copiado del Mariani. El Vino Francés de Coca, un tónico y estimulante ideal, salió al mercado en 1881 imitando sin recato la campaña publicitaria de Mariani y ofreciendo a los adictos a la morfina su vino como una bendición para desintoxicarles: era uno más de los múltiples tónicos preparados con cola y hoja de coca y otros elementos. Sin embargo, el 25 de noviembre de 1885, Atlanta votó a favor de la Ley Seca prohibiéndose la venta de alcohol, lo que causó a Pemberton un grave problema pues tuvo que dejar de producir su vino[697]. Comenzó entonces a buscar una nueva bebida tónica no alcohólica. Sus preferencias se decantaban por usar cafeína, cuya principal fuente consideró que era la nuez de cola, más que el café y, sobre todo, la hoja de coca, de la que era un entusiasta defensor. Así lo demostró en el artículo que presentó en abril de 1886 en la convención anual de la Sociedad Farmacéutica de Georgia, en Savannah para que fuera leído en voz alta, ya que él no acudió por estar ocupado en la preparación de su fórmula862. Tal vez dedió ser por esta época cuando pudo entablar contacto con el jarabe Nuez de Kola-Coca, llevado a la feria de Filadelfia por Aparici y premiado en ella. De hecho, contenía los dos elementos principales en los que Pemberton basaba sus trabajos: cola y coca. Como hizo con el Vino Mariani, es posible que copiara su composición creando un jarabe propio al que debía poner nombre, ¿cuál? Su contador, Frank M. Robinson, le sugirió que debía llevar el de sus dos principales ingredientes estimulantes, coca y nueces de cola, sustituyendo la K de ésta por una C[698]. Probablemente, para diferenciarse del nombre del jarabe de Ayelo, intercambió la posición de las dos palabras, naciendo así la Coca-Cola. El 8 de mayo de 1886,
Pemberton puso a la venta una bebida no alcohólica compuesta por extracto de nueces de cola
(ricas en cafeína), hojas de coca y almíbar de azúcar. En su primer anuncio, publicado en el Atlanta Journal el 29 de mayo de 1886, destacaba sus cualidades como bebida: Deliciosa, refrescante, emocionante y vigorizante, que contenía las propiedades de la maravillosa planta de coca y la famosa nuez de cola[699].
Publicitada como un notable agente terapéutico y un estimulante nervioso y tónico ideal, la nueva bebida se vendía a los farmacéuticos en forma de jarabe y se dispensaba en vasos de seis onzas, mezclada con agua. Pronto se descubrió que el jarabe de Coca-Cola sabía mejor si se sustituía el agua normal por agua de soda o carbonatada, un hecho que ayudó a incrementar su reputación como curativo (las bebidas gaseosas estaban de moda y las burbujas recordaban a los balnearios)[700]. Era anunciada en la etiqueta de la siguiente manera:
Coca Cola
Jarabe y extracto
Para agua de soda y otras bebidas carbonatadas.
Esta bebida intelectual y no alcohólica contiene las valiosas propiedades tónicas y estimulantes de los nervios de la planta de coca y las nueces de cola (o kola), y hace no solo una deliciosa bebida estimulante, refrescante y tonificante (preparada con agua de soda u otras bebidas carbonatadas) sino un valioso tónico cerebral y una cura para todas las afecciones nerviosas, dolor de cabeza, neuralgia, histeria, melancolía.
El peculiar sabor de Coca-Cola deleita todos los paladares; se prepara con soda de la misma manera que cualquiera de los jarabes de frutas[701].
Para prepararla en esta forma, una leyenda en la parte baja de la etiqueta de la botella (ver Figura 13.14, derecha) recomendaba lo siguiente:
Coloque una onza de Coca-Cola en un vaso de siete onzas, luego llene el vaso con un chorro grande de agua de soda y agite con una cuchara para que la Coca-Cola se mezcle completamente.
Poco a poco la bebida se fue consolidando pero no lo suficientemente rápido para Pemberton que vendió en 1887 y 1888, por partes, sus derechos sobre la Coca-Cola a diversos inversores en confusos procedimientos, derechos que finalmente recayeron en Asa Candler por 2.300 dólares. Pemberton falleció en Atlanta a los 57 años, en agosto de 1888, en la pobreza causada por los gastos de morfina hechos para hacer frente a su adicción a la droga, y víctima de un cáncer de estómago. Parece ser que Charley, el hijo de Pemberton, retuvo el control de la fórmula que, finalmente traspasó a Candler en 1892, año en que éste fundó la Coca-Cola Company, registrando industrialmente la fórmula en 1893. En los años siguientes se modificó la composición original y se consolidó la expansión del consumo primero en el estado de Georgia y después, en EE.UU., incrementándose las ventas espectacularmente. En 1895 la compañía consideró más beneficioso ampliar la consideración de la Coca-Cola de simple medicina a bebida refrescante, y así se hizo mediante una agresiva campaña de publicidad867. A partir de 1899, la bebida se vendió al público embotellada y diluida: la fábrica proporcionaba los concentrados a embotelladoras independientes que le añadían agua carbónica y así la embotellaban y ponían en el mercado. De esta forma, el negocio adquirió paulatinamente mayor importancia hasta que la Coca-Cola Company se constituyó en una gran empresa. Cuando Candler falleció, en 1929, valía 50 millones de dólares[702].
La verosimilitud del posible origen valenciano de la fórmula de Coca-Coca pasa necesariamente por la necesidad de probar que la licorería estuvo presente en la Novelties exhibition de Filadelfia, en 1885. Es cierto que, en una entrevista realizada en 2014 a Joaquín Juan Mompó, se afirma que en los recuerdos y papeles acumulados en la casa familiar no había constancia de que sus productos fuesen presentados en EE.UU ni de que la licorería participase y ganase premios en dicho país869 pero esta afirmación, indudablemente, es un lapsus ya que consiguió premios en los certámenes de Filadelfia (1885) y Chicago (1893) y así lo prueban las medallas depositadas en las actuales oficinas, enmarcadas junto con otras 16 en un cuadro, perfectamente identificadas (Figura 13.19[703], ver flechas). A mayores, un cartel de la propia empresa (Figura 13.20)[704], indica que el Anís Ayelo fue premiado con Diploma de Honor en Chicago (1893) lo que demuestra que sus productos estuvieron representados en EE.UU. La etiqueta de Nuez de Kola-Coca de los años 1890 (ver Figura 13.17) indica que había conseguido premios en Londres (1882) y Marsella (1890), lo que demuestra que el citado jarabe era habitualmente publicitado en el extranjero.

Figura 13.19. Medallas conseguidas por la licorería de Ayelo (Fuente: Soler, 2011)

Figura 13.20. Cartel publicitario con expresión de los diplomas obtenidos en exposiciones extranjeras (Fuente: Juan, 2003)
La historia de Pemberton y su jarabe Coca-Cola tiene tantas coincidencias con la Nuez KolaCoca de Ayelo que resulta difícil de creer que no haya habido relación entre ellas. En primer lugar, la necesidad de un hombre, Pemberton, precisado de ganar dinero para atender sus gastos de adicción a la morfina y mantener a su familia y negocios, lo que le obligaba a encontrar rápidamente un producto alternativo a su Vino Francés a partir del momento en que se implantó la Ley Seca. En segundo, la proximidad temporal de este hecho a la celebración de la feria de Filadelfia, adonde acudió Bautista Aparici para promocionar el jarabe Nuez de Kola-Coca. En tercer lugar, la formación química y farmacéutica de Pemberton, que le permitió, sin duda, informarse, determinar los ingredientes del jarabe valenciano y fabricar un producto similar, igualmente jarabe, ya que no estaba protegido por ninguna patente. La cuarta, fabricar un producto estimulante de cuya composición, eliminando el vino, formaran parte la nuez de cola, muy rica en cafeína, y la hoja de coca, ambas presentes en el jarabe valenciano. La quinta, obtener un producto concentrado, un jarabe, como era Nuez de Kola-Coca, pudiendo haber ideado otro tipo de presentación. La sexta, que se preparase fácilmente diluyéndolo con un añadido barato, como era agua corriente, a semejanza del concentrado valenciano. Las únicas diferencias con él eran que la Coca-Cola no contenía alcohol y que, al poco tiempo, se recomendó diluir el jarabe con agua mineral carbónica o soda, en lugar de agua natural. Cierto es que en aquel tiempo era frecuente fabricar este tipo de tónicos y muy común ver fórmulas parecidas (por ejemplo, los denominados vinos de coca)[705], pero llama la atención que lo fueran en tan corto espacio de tiempo y con tantas coincidencias de por medio.
Y, con este asunto como trasfondo, ¿cuál fue el devenir de la licorería de Ayelo? Por lo que se sabe o no conoció el caso o se mantuvo ajena al mismo, fabricando cantidades limitadas de productos como el Anís de Ayelo, la Nuez de Kola-Coca y otros con nombres tan sugerentes como Perfecto Amor, Lágrimas de Contribuyente o Placer de Damas[706]. Sin embargo, en poco tiempo el jarabe Nuez de Kola-Coca llegó a ser una bebida popular y, en algo más de una década de trayectoria empresarial, en 1892 la destilería se convirtió en proveedora de la Casa Real Española, como prueba el documento de la intendencia de la reina María Cristina de Austria, quedando autorizada a usar el escudo de armas en todos los escritos y etiquetas de sus productos[707].
Mientras tanto, la empresa continuó ganando premios en Turín (1886), Barcelona (1888), París (1889), Londres (1889), Burdeos (1890), Madrid (1890), Bruselas (1890) Marsella (1890), Esmirna (1891), Alejandría (1891), Chicago (1893), Londres (1893), Jerusalén (1899), París (1900), Zaragoza (1908) y Valencia (1909, 1910)[708].
En 1897, debido a diversas discrepancias, se separaron los tres socios fundadores de la destilería, Aparici, Sanz y Ortiz, quedando la empresa a cargo de este último al adquirir las acciones de sus ex socios. Tres años después, en 1898, los dos primeros formaron una empresa licorera en Ayelo aunque, finalmente, en 1900 se desplazaron a Játiva, dándola de baja y creando una nueva fábrica bajo el nombre comercial de Aparici y Sanz. Por su parte, Ortiz, para aprovechar el buen nombre de la empresa, había creado hacia 1900 una sociedad en la que los nuevos socios deberían tener los mismos apellidos que los anteriores, pero sin aportar capital; los nuevos socios fueron Carlampio Sanz y Bautista Aparici, y los tres figuraban comercialmente como Ortiz, Aparici y Sanz y no como Aparici, Sanz y Ortiz, que había sido el nombre tradicional de la licorería. Por su parte, los socios iniciales, molestos, en una publicidad de 1900, ponían sobre aviso a los clientes de la siguiente manera:
No confundir esta casa con la que ha constituido el que antes fue nuestro socio con un albañil y un trabajador del campo, los dos últimos desconocedores por completo de este oficio.
No obstante la reseña de los tres apellidos juntos seguiría apareciendo en las etiquetas hasta la citada exposición de Valencia de 1909. En dicho evento, la destilería promocionaba sus productos como:
Completo surtido en Licores Finos, superfinos y extrafinos, Rons, Cognacs y Ginebra. Especialidades: nuez de Kola-Coca, Anís Ayelo y Celestial, Jarabes para refrescos y escarchados (…) Miembros del jurado de honor en la Exposición de Jerusalén 1899 y premiados en cuantas exposiciones han presentado sus productos[709].
Precisamente en 1903 Ortiz ofreció a su amigo Joaquín Juan Mompó[710], propietario de la destilería que suministraba alcohol a su licorería, ser su socio. Aceptó y partir de entonces, repartida al 50%, la empresa paso a llamarse Fábrica de Licores y Jarabes Ortiz y Juan Mompó, ocupando una casa en la ubicación que aún tiene hoy en día878.
Desde el punto de vista registral, si en 1893 Candler inscribió la marca Coca-Cola en la Oficina de Registro de la Propiedad Industrial de los EEUU, en España, el jarabe Nuez Kola-Coca fue registrado como marca en la Oficina Española de Patentes y Marcas en 1903; en este mismo año, consta de que el Instituto Médico Valenciano emitió un dictamen, con fecha 17 de Octubre de 1903, firmado por los doctores Vicente Peset, Vicente Guillem y Agustín Trigo reconociendo las cualidades de este licor valenciano (Figura 13.21)[711], muy recomendado después de las comidas[712].
En 1907 Ortiz se retiró del negocio vendiendo su parte a Mompó, que quedó como único propietario[713]. Fallecido éste en 1922, su esposa Isabel Sanchis Pla pasó a ser la titular de la empresa que cambió de nombre a Viuda de J. Juan Mompó (Figura 13.22)[714], aunque, de hecho, la dirigieron sus hijos Joaquín Juan Sanchis (fabricación y dirección) y Juan Antonio Juan Sanchis (ventas)[715].
En el momento que comenzó la guerra civil española en 1936, la fábrica pasó a manos del sindicato socialista Unión General de Trabajadores. Durante la misma desapareció el archivo de correspondencia, facturas y libros del movimiento empresarial de la firma, confeccionado desde 1902. La licorería fue devuelta a sus dueños cuando finalizó la guerra, en 1939, y reabierta bajo el nombre de Hijo de J. Juan Mompó (Figura 13.23[716])[717].

Figura 13.21. Nuez de Kola-Coca. Nótese la cita de los socios originales pese a que habían roto la sociedad seis años antes (Fuente: Valencia bonita)

Figura 13.22. Cartel de la licorería Viuda de J. Juan Mompó (Fuente: Mompó)

Figura 13.24. Cartel de la licorería Hijo de J. Juan Mompó (Fuente: Soler, 2011. Modificada)
Parece que fue en la década de 1940 cuando, por primera vez, hubo un contacto entre CocaCola y la fábrica de Ayelo[718]. La compañía norteamericana quiso introducirse en España y visitó el Registro de Patentes percibiendo que existía un producto cuyos ingredientes y nombre eran muy parecidos a Coca-Cola. Efectivamente, debido a las similitudes con la Nuez de Kola-Coca no podían introducir legalmente su refresco ya que, en aquella época, en España, no se podía vender una marca si ya existía otra muy parecida; para poder hacerlo, era preciso que el propietario lo autorizara o la cediera. Como esta situación podría generar un conflicto de marca en el futuro, la Coca-Cola Company decidió comprar la marca valenciana, de manera que delegados de la empresa norteamericana contactaron con Joaquín Juan Sanchis, desde 1942 propietario de la licorería[719].
Eran tiempos de plena post guerra, con las autoridades españolas deseosas de entablar relaciones con EE.UU, tanto a nivel diplomático como comercial, y existen conjeturas que apuntan a que la familia Juan recibió presiones oficiales para que facilitaran el acuerdo y aceleraran el proceso. Sea como fuere, finalmente, el acuerdo llegó, vendiéndose la marca, que no la patente, en 1952, por 30.000 ptas (3.000 ptas según otras fuentes)[720], y en la operación intervino el Sindicato Vertical de Licores. La empresa valenciana mantuvo el derecho a seguir fabricando la versión alcohólica no gaseosa de la Nuez de Kola-Coca, un licor dulce que se podía mezclar con leche o agua. Justo un año después, el 31 de marzo de 1953, salió la primera botella de Coca-Cola producida en España desde la fábrica de Cobega en Barcelona[721].
Parece ser que la venta que Joaquín Juan Sanchis efectuó se debió, además de a los supuestos intereses políticos y económicos del gobierno, a que no tenía demasiado interés en impedirlo. Para él, Coca-Cola, era una bebida gaseosa, sin alcohol, que no constituía una competencia para su fábrica. No debió pasar mucho tiempo hasta que se dio cuenta del error cometido de manera que, años más tarde, el propio Sanchis intentó revertir el acuerdo pero le resultó imposible[722]. En 1964 le traspasó el mando de la empresa a su hijo mayor, Joaquín Juan Mompó[723].
En estos años se avecinaban notables cambios que alterarían la composición del jarabe Nuez de Kola-Coca y de muchos otros que utilizaban la hoja de coca como ingrediente. La Convención Única de Estupefacientes de la ONU, de 30 de marzo de 1961, fue ratificada por España el 31 de marzo de 1966[724], cuando ya era plenamente operativa. Como consecuencia, el año siguiente el Estado dictó la Ley 17/1967[725] que tenía por finalidad específica la actualización de la legislación española sobre estupefacientes, adaptándola a lo establecido en Convención mencionada. En lo relativo al Protocolo de 1972 que enmendaba la Convención, fue igualmente ratificado por España el 4 de enero de 1977[726], fecha en la que ya estaba oficialmente en vigor895.



Figura 13.26. Destilerías Ayelo (Fuente: Autor sobre base de Google Earth. Modificada)
De esta manera, las importaciones legales de hojas de coca y cocaína dejaron de producirse en 1967 y, con ellas, la agregación de coca a los jarabes y licores en España. La destilería de Ayelo tuvo que adaptarse y suprimir uno de los dos ingredientes estrella de su producto más emblemático. El resultado fue la fabricación de Nuez de Kola a partir de estos momentos (Figura
13.24)[727].
Características y propiedades de la hoja de coca
13. Cuando la cocaína era un inofensivo tónico estimulante







Figura 13.27. Destilerias Ayelo (Fuente: Valencia bonita, Aielo turistic, El País)
Figura 13.28. Carteles y etiquetas de la licoría de Ayelo (Fuente: Autor con datos de Barber)
En lo que respecta a la propiedad de la propiedad de la empresa, el final de la relación de la familia Mompó y la licorería llegó en 1971 cuando Joaquín Juan Sanchis la vendió a Juan Juan Micó (Figura 13.25)[728], uno de los empleados, su actual propietario[729]. En palabras de éste, si aquel hubiera pactado con los estadounidenses la concesión de un diminuto porcentaje de sus beneficios, ahora serían millonarios[730]. Sin embargo, el anciano Joaquín Juan Mompó, nieto del antiguo dueño de la licorería, del mismo nombre, no acababa de entender el interés en la Coca-Cola, que para él no era más que una gaseosa[731]. Con su actual propietario, la licorería bajo el nombre de Destilerías Ayelo, fabrica numerosos productos exclusivos y míticos pero su futuro no parece muy halagüeño. Según cuenta a sus más de 80 años de edad, el negocio está complicado en estos días y solo lo conserva por afición y para mantener viva la tradición, pero ya no es una inversión[732]. El edificio y sus instalaciones (Figura 13.26), conservadas como antaño, constituyen una joya patrimonial y un verdadero museo de arqueología industrial[733]. Entrar y visitar la fábrica es como viajar por el tiempo; las paredes están pintadas con frescos, los muebles son antiguos y robustos y una caja de caudales de hierro fundido guarda la fórmula de la Nuez de Kola-Coca, tan secreta como la de CocaCola[734] (Figura 13.27)[735]. Los carteles publicitarios y las etiquetas de los distintos productos constituyen otro patrimonio no menos desdeñable por su diversidad y colorido (Figura 13.28)[736]. Es un conjunto que ni en continente ni en contenido ni en actividad empresarial y productos nada tiene que ver con los 71.000 m2 que ocupaba la embotelladora de Coca-Cola de Cobega, ya sustituida por otra más moderna, cuya vista hacia 1960 se aprecia en la Figura 13.29[737].

Figura 13.29. Embotelladora de Coca-Cola de Cobega (Barcelona) en 1960 (Fuente: Barcelofilia)
La clientela de la Destilería Ayelo, en las décadas pasadas se repartía por toda Andalucía, Extremadura y La Mancha, con centros distribuidores en Almendralejo, Sevilla, Córdoba y Huelva.
Sin embargo, hacia 1995, después de una prolongada decadencia del sector licorero, la empresa restringió el área de distribución a la Vall d’Albaida y comarcas de los alrededores[738].

Figura 13.30. Licores de la Destilería Ayelo y dulces hechos con ellos (Fuente: Barber)
Los licores producidos en la licorería se han consumido tradicionalmente en la región y, actualmente, por la población local y de la comarca. Siempre han estado presentes en los festejos, los aperitivos, las sobremesas, los refrescos… y formaba parte de la mayoría de los dulces, rosquillas y pastelillos (Figura 13.30)[739]. En lo que respecta a la forma de consumir la Nuez de Kola, hoy día es costumbre mezclar una parte con 4 o 5 de agua fría; si la dilución se hace con soda se obtiene lo más aproximado a la popular Coca-Cola; si se diluye con leche muy fría al 50% se tiene el denominado baleys, especialmente apreciado por las señoras[740].
Esta sugerente historia parece sustentar razonablemente la posibilidad de un origen valenciano de la Coca-Cola.
13.4. LA COCAÍNA YA ES UN PELIGRO PÚBLICO
A finales del siglo XIX, las quejas contra la cocaína se hacían cada vez más intensas: en 1886, el doctor Erlenmeyer ya calificaba al alcaloide como el tercer azote de la Humanidad, después del alcohol y los opiáceos[741].
Un nuevo trabajo de Freud presentado en julio de 1887, defendía la cocaína contra los que la acusaban de ser peligrosa y creadora de hábito, junto al alcohol y la morfina. Freud opinaba que la cocaína sólo producía adicción entre los morfinomanos que, durante los tratamientos curativos suprimiendo la droga, hacían mal uso de ellos, conservaban su dependencia del narcótico y simplemente cambiaban una sustancia por otra, en este caso la morfina por la cocaína. En todos los demás casos decía haber comprobado que la cocaína no causaba hábito, podía administrarse libremente y, tras una utilización prolongada, podía provocar no tanto ansia de tomarla como aversión contra ella. Por otro lado, Freud afirmaba que la utilidad general de la cocaína era limitada debido al factor de variabilidad de las reacciones individuales. Aparte del efecto anestésico, que se producía siempre, el resto de reacciones cambiaban con el estado de excitación individual y la situación de los nervios vasomotrices sobre los que actuaba la cocaína. Tras las críticas recibidas por sus estudios sobre el alcaloide y la confirmación de su fracaso terapéutico, decayó el entusiasmo de Freud por la función de los medicamentos en la cura, dirigiendo su mirada hacia los métodos de Charcot (la hipnosis y la sugestión) para propiciar la curación, produciéndose un nuevo encuentro, ahora con la histeria. Pese a ello, parece que Freud seguía utilizando la cocaína en el año 1895[742].
Con la demanda de hoja de coca creciendo exponencialmente, su producción fue expandiéndose a distintos territorios asiáticos, sobre todo a Ceilán (entonces colonia británica), Java (colonia holandesa) y Taiwán (colonia japonesa). De ellas, Java se erigió en el mayor productor mundial, de manera que entre finales del siglo XIX y 1912, con Perú en segundo lugar, coparon una buena parte del mercado productor y exportador de hoja a escala mundial.
En lo que respecta al país andino, mientras que en 1877 exportó 8 t, en el año 1901 las había incrementado hasta 610 t. Más de la mitad de ellas iba destinada a los Estados Unidos. Además, 160 t eran utilizadas para la producción local de cocaína bruta, destinada al mercado norteamericano y europeo (0,9 t en 1890 frente a 10,7 t en 1901). Se estima que la producción total del Perú de hoja de coca en 1901 se situó en torno a las 2.100 t. En 1905 sus exportaciones de hoja de coca alcanzaron un máximo de 1.490 t, triplicándose en cinco años desde las 566 t de 1900, siendo su principal destino Estados Unidos y Europa, principalmente Alemania. Toda esta situación de demanda irreflenable se aprecia en la Figura 13.31[743] que muestra le evolución de las exportaciones de hoja de coca desde el Perú, entre 1877 y 1905[744].

Figura 13.31. Exportaciones peruanas de hoja de coca (1877-1905) (Fuente: Musto, 1998)
Sin embargo, a finales del siglo XIX y comienzos del XX declinó la popularidad de los preparados con coca y cocaína debido a cuatro causas:
A principios del siglo XX un gran número de medicamentos norteamericanos llevaba cocaína entre sus ingredientes y la propia droga era de venta libre en las farmacias. Conocidos poco a poco los efectos nocivos del clorhidrato de cocaína, los beneficios del alcaloide comenzaron a percibirse como “riesgos seductores” que a acabarían siendo una “amenaza para la sociedad”. No obstante, el éxito de ventas y el prestigio de algunos productos se mantuvo, como el del Vino Mariani, que acompañó a su autor hasta el fin de sus días, llevándose a la tumba el secreto de la fabricación de su famoso tónico. Por el contrario, en 1903, cuando llegaban abiertamente a la opinión pública los comentarios sobre los efectos perniciosos de la cocaína, Candler la eliminó de su Coca-Cola, sustituyéndola por cafeína, aunque siguió incorporando una pequeña cantidad de extracto de hojas de coca descocainizadas.
Según Pietschmann, a finales del siglo XIX y comienzos del XX, Estados Unidos era el mayor mercado de cocaína del mundo, importándola y produciéndola simultáneamente. Las compras de hoja de coca procedentes del Perú empleadas para fabricar cocaína se duplicaron en el decenio de 1890; las totales para el mismo fin alcanzaron un máximo de 1.300 t en 1906 tras incrementarse un 40% en solo cuatro años (de 1898 a 1902). Sin embargo, la situación cambiaría notablemente cuando se percibieron los efectos secundarios negativos del uso indebido de cocaína a finales del siglo XIX, momento en que su consumo estaba más extendido en las zonas urbanas y entre la empobrecida población afroamericana del país. La prejuiciada literatura popular y la prensa sensacionalista se concentraron excesivamente en difundir el riesgo de posibles actos violentos o incluso de rebelión en la población negra del país bajo la influencia de la cocaína. A medida que el alcaloide se relacionaba cada vez más con conductas antisociales y estilos de vida dudosos, bandas delictivas y prostitución, y se iban conociendo cada vez más algunos de los efectos negativos para la salud de su consumo, se puso de manifiesto que la falta de regulación podría hacer peligrar la salud y el orden públicos. A raíz de las medidas adoptadas por el estado de Oregón en 1887, otros empezaron a introducir regímenes regulatorios en el decenio de 1890 y la primera década del siglo XX. Especial incidencia tuvo la Pure Food and Drug Act, de 1906, que obligaba a la Administración de Alimentos y Medicamentos a etiquetar y regular medicinas y aditivos potencialmente nocivos destinados al consumo. La cocaína se incorporó a la relación de este tipo de sustancias lo que, entre otros efectos, contribuyó a contrarrestar algunas afirmaciones acerca de sus propiedades beneficiosas. En 1914 la totalidad de los 48 estados norteamericanos había adoptado algún tipo de legislación en materia de fiscalización de drogas. La mayoría de esas leyes exigían que la cocaína y la morfina tuvieran que recetarse mediante prescripción médica, lo que, además, era objeto de inspección. Por sí solas, esas leyes no fueron suficientes para controlar el comercio y el consumo, y había muchas formas de eludir su cumplimiento. Hay que tener en cuenta que, en aquel entonces, en los Estados Unidos todavía se consideraba que el control federal de los estupefacientes era inconstitucional, de forma que los estados no podían hacer gran cosa para subsanar las deficiencias geográficas y sistémicas de la legislación y los mecanismos de control. La incipiente epidemia de cocaína de los Estados Unidos y la expansión del consumo de ésta por los círculos artísticos de las capitales europeas, en particular París y Londres, no fueron suficientes para que la comunidad internacional diera los pasos necesarios para la creación de un sistema internacional de fiscalización de drogas con la llegada del siglo XX[745].
La cocaína fue prohibida en Estados Unidos en 1914 mediante la Ley Harrison, a comienzos de la Primera Guerra Mundial y poco antes de la muerte de Mariani. Como consecuencia de las presiones ejercidas por este país sobre los países europeos, éstos también la fueron prohibiendo. El fin de la cocaína legal fue el fin del Vino Mariani y el inicio del despegue de la Coca Cola, tal como hoy se la conoce, un simple refresco[746].
Los cambios de percepción sobre los beneficios proporcionados por la cocaína y el nuevo marco regulatorio norteamericano afectaron dramáticamente a las exportaciones de hoja de coca procedentes del Perú, mayoritariamente destinada a dicho país. La menor producción peruana desabasteció sus antiguos mercados pero fue rápidamente sustituida por la de origen javanés, cuya cuantía creció exponencialmente en los años siguientes, pasando de 26 t en 1904 a 1.353 t en 1914 (Figura 13.32)[747]. De esta coca se abastecían los productores de cocaína europeos y, posteriormente, japoneses.

Figura 13.32. Exportaciones javanesas de hoja de coca (1904-1914) (Fuente: Musto, 1998)
El sistema internacional de fiscalización de drogas comenzó a pergeñarse en 1906, y tuvo continuidad en la conferencia de Shanghai de 1909 y el primer Convenio Internacional sobre el opio aprobado en 1912 en La Haya. Las evaluaciones y comunicaciones facilitadas por el sistema ha contribuido a una mayor conciencia de los riesgos sanitarios asociados a la cocaína lo cual, combinada con el desarrollo de medicamentos alternativos, ha llevado a una reducción del consumo y de la producción lícita de cocaína.
Los datos sobre estos indicadores muestran una correlación entre la intensificación de la labor internacional de fiscalización y la reducción en la producción y consumo lícitos de coca/cocaína, productos que presentan correlatos normativos y de mercado.
La fabricación legal de cocaína en el mundo en 1903 era de 15 t (dos tercios de las cuales eran consumidas en los Estados Unidos). En 2006, la fabricación legal de cocaína se había reducido hasta 0,3 t. Los datos indican que la mayor parte de esta reducción tuvo lugar durante el período de la Sociedad de las Naciones (1919-1946). Tomando como referente las exportaciones de coca de Perú y Java (Figura 13.33)[748] puede apreciarse que se inició en 1914, al amparo de la prohición de la cocaína en EE.UU y del inicio de la Primera Guerra Mundial[749]. Tras un repunte a la finalización de la misma, en 1920 se alcanzó el máximo de 2.130 t que marcaría el comienzo de un rápido declive que llevó a 1.046 t (1926) y 105 t (1934), último año de exportación lícita de hoja de coca, excepto para alguna empresa que disponía de autorización especial. Actualmente la tienen la estatal peruana Empresa Nacional de Coca (ENACO), que vende la hoja, y la química norteamericana Stepan Company, que prepara sus extractos.

Figura 13.33. Exportaciones de hoja de coca de Java y Perú (1912-1924) (Fuente: Musto, 1998)
La Convención Única de Estupefacientes de la ONU[750], de 30 de marzo de 1961, entró en vigor el 13 de diciembre de 1964. Tenía por objetivo tipificar medidas de control aplicables a nivel internacional con el fin de garantizar la disponibilidad de sustancias psicoactivas para fines médicos y científicos, y prevenir su desvío hacia canales ilegales, incluyendo también disposiciones generales sobre tráfico y consumo de sustancias psicoactivas[751]. La Convención de 1961 clasifica las sustancias controladas en cuatro listas, de acuerdo a su valor terapéutico percibido y riesgo potencial de abuso. Con su aprobación se abrió un plazo para que los Estados pudieran ratificarla o adherirse a ella. Iniciado éste, se sumarían las incorporaciones de manera que la Convención entraría definitivamente en vigor el trigésimo día siguiente a la fecha en que se hubiera depositado la cuadragésima ratificación o adhesión. Este documento fue enmendado por el Protocolo aprobado por la Conferencia de las Naciones Unidas para examinar enmiendas a la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes[752], celebrada en Ginebra del 6 al 24 de marzo de 1972. Entró en vigor el 8 de agosto de 1975. La Convención de 1961 dio paso a otros dos tratados de Naciones Unidas para el régimen de control mundial de las drogas: El Convenio sobre Sustancias Sicotrópicas de 1971 y la Convención contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas de 1988, que en sus listas dejan espacio para usos terapéuticos de algunas sustancias pero exigen su prohibición para usos recreativos, no medicinales.
De acuerdo con ellos, la hoja de coca era una sustancia sujeta a la fiscalización que quedó inserta en la Lista 1 de la Convención de 1961, de la que, además, de la propia hoja, formaban parte la cocaína y:
Sustancias que son muy adictivas y de probable uso indebido, y precursores que se pueden convertir en estupefacientes que son igualmente adictivos y de probable uso indebido también[753].
Como tal sustancia, la hoja de coca debería estar fiscalizada en los países productores y consumidores.
Los Estados partes (los que se habían adherido o ratificado estos documentos) deberían prohibir la producción, fabricación, exportación e importación, comercio, posesión o uso de las sustancias consideradas estupefacientes si, a su juicio, las condiciones que prevalecían en el país hacían que fuera éste el medio más apropiado para proteger la salud y el bienestar públicos, con excepción de las cantidades necesarias únicamente para la investigación médica y científica. No obstante, los Estados partes podrían autorizar el uso de hojas de coca para la preparación de un agente saporífero (saborizante) que no contuviera ningún alcaloide y, en la medida necesaria para dicho uso, autorizar la producción, importación, exportación, el comercio y la posesión de dichas hojas. Además, a los países consumidores tradicionales, como Perú y Bolivia, se les creaba un problema ya que el artículo 49 (2) (e) de la Convención establecía que:
La masticación de hoja de coca quedará prohibida dentro de los 25 años siguientes a la entrada en vigor de la presente Convención.
¿Cómo han enfrentado la situación estos países? En lo que respecta al Perú, el gobierno fundó en 1949 la Empresa Nacional de la Coca (ENACO), doce años antes de la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961. Esto demuestra que el compromiso del país con los usos nonarcóticos de la hoja de coca es evidente dado que la ENACO es una empresa estatal desde 1982. Sin embargo, Perú firmó la Convención de 1961 con una reserva:
No se consideraba obligado a tipificar como delito penal el cultivo lícito e ilícito de hoja de coca y por tanto podía mantener vigente la masticación de la hoja de coca en el país. Posteriormente en un intento por conseguir el reconocimiento legal de los usos tradicionales Perú (también Bolivia) negoció el párrafo 2 del artículo 14 de la Convención contra el tráfico ilícito de estupefacientes de 1988, que explica que las medidas para eliminar la demanda y el cultivo ilícitos de estupefacientes tendrán debidamente en cuenta los usos tradicionales lícitos donde al respecto exista la evidencia histórica[754].
En suma, la política peruana le ha permitido liderar el desarrollo de la industria de la hoja de coca, comercializándola, registrándola y regulándola. Actualmente, ENACO es una empresa pública de derecho privado con una marca para el mercado de consumo (Delisse) y actividades empresa-aempresa. Aunque el Estado peruano no ha consentido que ENACO aproveche su potencial de innovación, las actividades de investigación y desarrollo de la empresa le han permitido desarrollar un extenso catálogo de productos[755].
En Bolivia, la fabricación de productos alternativos con hoja de coca, como infusiones, harinas, y pasta de dientes, inicialmente tuvo un desarrollo muy lento debido, en parte, a que las ayudas internacionales de distintos países no podían financiar mercancías consideradas ilegales en ellos. Para los asuntos de la coca el gobierno boliviano cuenta con el Viceministerio de Coca y Desarrollo Integral (VCDI), que incluye la Dirección General de la Hoja de Coca e Industrialización (DIGCOIN), que regula el mercado de la coca y presta apoyo técnico al Viceministerio. La industria de coca boliviana también se sustenta bajo un sistema de control social local (sindicatos cocaleros) que busca gestionar adecuadamente la producción de coca y minimizar su desvío al mercado ilegal. En 2011, se creó la estatal Empresa Boliviana de Coca (EBOCOCA), con el objetivo de comprar hoja de coca y elaborar harina y otros preparados de la hoja[756]. Durante tres años funcionó al 20% de su capacidad, hasta que en 2014 suspendió las operaciones. En 2021 hubo la intención de reactivarla, pero en enero de 2022 continuaba cerrada, con la maqunaria degradándose926. Según Espinoza,
EBOCOCA nació sin futuro porque desde un principio tuvo que sortear una serie de conflictos como la falta de electricidad, gas industrial, agua potable, personal capacitado, materia prima orgánica y hasta temas de coordinación. Pero, el problema central fue la falta de una visión técnica de mercado por ser fruto de la demagogia política más que un tema de planificación estratégica a mediano y largo plazo927.
En marzo de 2009 el Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia, se envió una nota al
Secretario General de Naciones Unidas proponiéndole la la eliminación de los incisos 1c) y 2e) del Artículo 49 de la Convención Única de 1961, que prohibía el acullico de coca en 25 años siguientes a la entrada en vigor de la misma. En dicha nota se explicaba que la masticación de la hoja de coca era una práctica ancestral y milenaria de los pueblos indígenas y destacó sus propiedades medicinales y curativas. Antes de que la ONU decidiera, en 2011 Bolivia tomó la decisión de retirarse del tratado, situación que fue efectiva a partir de comienzos de 2012. Sin embargo, el año siguiente volvió a ratificar la adhesión a la Convención Única de 1961 enmendada por el Protocolo de 1972, pero con una reserva sobre la coca, cuyo texto era el siguiente:
El Estado Plurinacional de Bolivia se reserva el derecho de permitir en su territorio la masticación tradicional de la hoja de coca; el consumo y uso de la hoja de coca en su estado natural; para fines culturales y medicinales; como su uso en infusión, así como también el cultivo, el comercio y la posesión de la hoja de coca en la extensión necesaria para estos propósitos lícitos. Al mismo tiempo, el Estado Plurinacional de Bolivia seguirá tomando todas las medidas necesarias para controlar el cultivo de coca para prevenir su abuso y la producción ilícita de estupefacientes que pueden extraerse de las hojas[757].
Al año siguiente, la Asamblea General de la ONU aceptó el reingreso de Bolivia al tratado, con la oposición de solo una pequeña minoría de gobiernos[758]. La readhesión de Bolivia a la convención de 1961, con su reserva, no implica la desregulación del cultivo o la producción, importación, exportación, comercio y posesión de hojas de coca de manera irrestricta, más por el contrario, obliga al país a establecer mayores y mejores mecanismos de control que permitan controlar el cultivo de coca para prevenir su abuso y la producción ilícita de estupefacientes que pueden extraerse de las hojas, en aras de proteger, de la manera más adecuada, la salud pública y evitar que los estupefacientes sean objeto de tráfico ilícito[759].
Y es que el acullico está tan arraigado en el país que Bolivia celebra el 11 de enero de cada año el Día Nacional del Acullico para conmemorar que en 2013 el país se adhirió nuevamente a Convención Única de las Naciones Unidas sobre Estupefacientes de 1961, con una reserva para permitir el masticado dentro de su territorio. Además, una ley de 2016 declaró al acullico Patrimonio Cultural Inmaterial de Bolivia por ser una manifestación tradicional que permitía extraer el contenido de nutrientes de la hoja de coca[760].
Tanto Perú como Bolivia, de una u otra forma, actúan con una estrategia de industrialización de la coca en marcos legales amplios que cubren el cultivo de la coca y sus mercados. Esto ha resultado en el desarrollo de más de 150 tipos de productos, en categorías varias como productos rituales tradicionales, alimentos (mates, harinas y extractos), cuidado personal, y productos medicinales. Permitir que la hoja de coca sea transformada en productos no-narcóticos ha llevado al surgimiento de una industria de coca que promueve el desarrollo tanto al aumentar el valor agregado de los productos como al generar empleo932.
Sin embargo, el comercio libre internacional de la hoja de coca quedaba prohibido y su ciclo productivo y comercial sometido a una regulación muy intensa. Las importaciones de coca y cocaína por terceros países, tal como se habían practicado anteriormente, eran historia y el comercio lícito redujo tales cantidades a cuantías mínimas impensables años antes. Ante esta situación, ha proliferado el comercio ilícito de la hoja de coca y, sobre todo, de su alcaloide, la cocaína.
14. COCA NO ES IGUAL A COCAÍNA
En forma natural, la cocaína es uno de los alcaloides de la hoja de coca; acullicada tradicionalmente, la coca tiene propiedades estimulantes, energéticas y, según algunos, nutritivas. La confusión entre coca y cocaína nació a finales del siglo XIX, entre los psiquiatras de la época.
La cocaína una vez que entra en el organismo se hidroliza en el plasma y se modifica parcialmente en el hígado, dividiéndose en ecgonina, ácido benzoico y alcohol metílico. Otro alcaloide natural, la cinamilcocaína, se transforma en ecgonina, alcohol metílico y ácido cinámico. Las truxilinas alfa y beta se dividen en ecgonina, alcohol metílico y ácidos truxílicos alfa y beta. Los resultados de ensayos han mostrado que tras ingerir un mate de hoja de coca peruana, el pico en la concentración urinaria de benzoilecgonina (3.940 ng/ml) se alcanzó a las 10 horas de la administración. En el caso de hoja de coca bolivianas, el pico de benzoilecgonina (4.979 ng/ml) se logró a las 3,5 horas. La excreción urinaria de benzoilecgonina acumulada después de 48 horas fue de 3,11 mg para el mate de hojas peruanas y 2,69 mg para el de coca boliviana. La aparición de este metabolito de la cocaína en la orina tras tomar un mate no debe ser considerada como adictiva. En aquellas personas sujetas a controles antidopaje debe aclararse si tomaron coca de forma tradicional o cocaína ilícita. La detección de cocaína sólo es posible cuando se ha ingerido poco tiempo antes ya que se hidroliza rápidamente y su semivida biológica es breve. De ahí que los analistas prefieran detectar el metabolito más abundante, la benzoilecgonina, que se encuentra en la orina en proporciones de 50-100 veces superiores a la cocaína.
La cocaína atraviesa las membranas celulares de forma rápida. Puede absorberse tras ser administrada por diferentes vías: aspiración (esnifado), inhalación (fumando la cocaína base), inyección intravenosa o ingestión oral. Esnifada o administrada por vía intravenosa se puede localizar en el cerebro al cabo de 30 segundos; si se fuma, sólo tarda 5 segundos en tener efectos centrales.
La cantidad relativa de cocaína que se absorbe a nivel sistémico depende fundamentalmente de la vía de administración. La absorción tras esnifarla o tomarla oralmente es similar y mucho más lenta que en el caso de fumarla o administrarla por vía intravenosa. La biodisponibilidad nasal u oral es de un 30-40%, aunque la variabilidad es mayor para la vía oral. La biodisponibilidad de la cocaína fumada varía entre un 10 y un 20%, siendo el porcentaje menor el más común.
Las concentraciones máximas venosas y arteriales después de las diferentes administraciones varían enormemente, dependiendo de las dosis, de las vías de administración y, en caso de inyectarse, de la frecuencia de las inyecciones.
Cuando se esnifa una raya de clorhidrato de cocaína se ingiere entre 10 y 35 mg del alcaloide, según su pureza. La cocaína aspirada se absorbe muy rápidamente y lleva a máximos plasmáticos a los 15-60 minutos. Después de aspirar una dosis de 1,5 mg/kg de cocaína se alcanza una concentración plasmática máxima que varía entre 120 y 474 ng/ml. Una dosis algo mayor, de 2 mg/kg, lleva a un pico plasmático promedio de cocaína de 161 ng/ml una hora después. La administración oral de cocaína a la dosis de 2 mg/kg alcanza el máximo plasmático a los 50-90 minutos de la administración y es de magnitud similar a los conseguidos por la vía intranasal.
En el caso de que la cocaína se inhale, se ingieren los productos de la combustión del hidrocloruro de cocaína o de la cocaína base (crack). La cocaína así ingerida pasa inmediatamente a la sangre, como mínimo tan rápido como tras inyectarse en vena, ya que la mayor parte del alcaloide llega a los pulmones en las primeras cuatro aspiraciones del cigarrillo.
La introducción de cocaína por vía intravenosa ocasiona que su concentración máxima en la sangre se alcance de 4 a 8 minutos después de inyectarla.
Finalmente cuando la cocaína se toma oralmente, la concentración máxima en la sangre tarda en alcanzarse unos 60 minutos.
Una vez ingerida la cocaína se distribuye ampliamente por todo el organismo.
En él se metaboliza rápidamente, generalmente por hidrólisis enzimática, produciéndose benzoilecgonina, ecgonina metil ester y posteriormente ecgonina. Entre un 1 y 5% de la cocaína tomada se excreta por la orina sin sufrir cambios. La combinación de alcohol y cocaína supone un riesgo y un aumento de la morbimortalidad asociada a la cocaína ya que el etanol interviene disminuyendo la hidrólisis a benzoilecgonina e incrementando la producción de norcocaína y cocaetileno, metabolito éste que posee actividad farmacológica y tóxica fundamentalmente a nivel cardiaco e incluso hepático.
La eliminación de la cocaína es muy rápida, variando entre 20 a 30 ml/min/kg.
La cocaína inhibe los procesos de recaptación de noradrenalina y dopamina. El aumento de la biodisponibilidad de ésta media la euforia que produce la cocaína y parece que está implicada en el mecanismo de adicción. Al exceso de noradrenalina se deben la mayoría de los efectos farmacológicos y de las complicaciones agudas de la cocaína. La cocaína también bloquea la recaptación de serotonina y el consumo crónico de esta sustancia produce cambios en estos neurotransmisores con una disminución de la biodisponibilidad.
Entre las acciones farmacológicas que ocasiona la cocaína se pueden citar las siguientes:
En cuanto a su toxicidad, las dosis moderadas de cocaína ocasionan la elevación del estado de ánimo, una sensación de mayor energía y lucidez, disminución del apetito, insomnio, mayor rendimiento en la realización de tareas, disminución de la sensación de fatiga, hiperactividad motora, verbal e ideativa. Pasado el efecto agudo aparece un periodo de cansancio, fatiga y disforia, más pronunciada cuanto más rápidos e intensos son los efectos producidos por la cocaína. En los casos de toxicidad aguda las manifestaciones clínicas más comunes son:
La cocaína pasa a la leche materna, aunque sus efectos sobre el lactante no se conocen.
La dosis mortal de cocaína en inyección endovenosa única es de 1g aproximadamente y no existe tratamiento farmacológico específico para la intoxicación aguda. Las complicaciones y muertes inducidas por cocaína generalmente ocurren en las primeras horas posteriores al consumo de cocaína.
En lo que respecta a la hoja de coca los estudios realizados sobre el acullico y la metabolización de sus constituyentes han mostrado que los niveles plasmáticos de cocaína en indígenas peruanos son de una concentración muy inferior de cocaína en sangre a las obtenidas con el uso ilícito de la cocaína. La cocaína contenida en las bolsitas de mate dan lugar a benzoilecgonina en la orina de los bebedores aún después de 30 h. El contenido de cocaína en una taza de 100 ml de agua es del orden de 1mg de cocaína, la cual no puede ocasionar grandes efectos farmacológicos sobre la persona usuaria, pero esta cantidad es perfectamente detectable en la orina por los métodos analíticos modernos[761].
Los resultados de las investigaciones que se han presentado a lo largo de este capítulo apuntan a que la hoja de coca, tomada de la forma tradicional, tiene múltiples aplicaciones. Con independencia de las informaciones de los acullicadores, Weil9[762]4, un estudioso del uso de la coca desde el punto de vista clínico, en 1981 ya recomendaba usar las hojas en los siguientes casos:
(aftas).
Se puede afirmar que cada vez es mayor la evidencia de que el coqueo tiene una influencia positiva en el organismo de los consumidores de las poblaciones que viven a gran altura, que es acorde con la expresión de sus vivencias. En consecuencia, los acullicadores aventajarían a los no acullicadores en términos de resistencia y rendimiento productivo a largo plazo. Lo más lógico, entonces, sería recurrir a la coca para enfrentarse a las condiciones rigurosas que requieren un alto grado de resistencia, que es lo que históricamente se ha venido haciendo en la minería o en la agricultura de los Andes[763].
Debido a las diferencias fisiológicas y de los hábitos alimenticios de las poblaciones andinas con las que viven a menor altura, los efectos de la coca en éstas pueden ser de menor intensidad que en aquellas, lo que no significa que la hoja carezca de utilidad medicinal tomada como acullico, infusión u otro tipo de preparado semi industrial.
Desde el momento en que la hoja fue descubierta por los españoles, al poco tiempo de su llegada a América, despertó serias controversias ocasionadas tanto por sus especiales propiedades como por el papel ceremonial otorgado por la población andina. Así, frente al reiterado uso en los ritos de las comunidades indígenas, que eran considerados paganos por la Iglesia colonial y sistemáticamente condenado por ella, existía otro sector de la sociedad formada por los propios nativos y los españoles que se aprovechaban del cultivo y comercio de la coca o de su empleo en la minería y agricultura, defendiéndola con igual o superior pasión. Pasado el tiempo, la virulencia mostrada por las partes en el siglo XVI amainó, admitiéndose el uso de la coca como algo consustancial de la naturaleza indígena, comenzando a apreciarse y valorarse algunas de sus propiedades. Con el descubrimiento de la cocaína en 1859 y la posterior masificación de su consumo como droga estimulante, la hoja de coca comenzó a ser considerada exclusivamente como materia prima para la síntesis de dicho alcaloide, olvidándose de las evidentes ventajas que el uso tradicional comporta para la población andina. El paso siguiente fue la satanización de la coca como productora de cocaína, hecho que ha sido aceptado por la mayor parte del mundo occidental. Hoy, 500 años después del descubrimiento de la hoja por los europeos, las diversas percepciones sociales y culturales en torno a la hoja de coca y los modos particulares de concepción del mundo, todavía constituyen un enfrentamiento no resuelto.
No obstante, como se ha mostrado a lo largo de este capítulo, el empleo tradicional de coca, el acullico ritual y con mayor razón el resto de usos, debe diferenciarse del consumo de cocaína. El primero representa la esencia misma de la comunidad indígena dentro de la cultura andina mientras que lo segundo es lo opuesto, es decir, representa la individualidad al máximo en la cultura capitalista; en los hechos culturalmente significativos, el acullicador busca la comunión, el cocainómano busca la enajenación[764]. Por tanto, no es cierta la afirmación de que coca es igual a cocaína, como preconizan muchos actores de la lucha antidroga, y parece que carece de sentido la erradicación de su cultivo para uso tradicional y las prohibiciones impuestas a la exportación desde los países cocaleros de los productos derivados más inocuos.
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