Petroglifos de Toro Muerto: Un viaje al pasado en el corazón del Perú, investigando petroglifos precolombinos

Los Petroglifos de Toro Muerto se halla a tres horas de carretera desde Arequipa hacia Lima, en el Perú. También se puede llegar desde el Valle del Colca. Aquí se encuentran una serie de petroglifos conocidos con el nombre de Toro Muerto

Un tesoro arqueológico a las puertas de Arequipa: A tres horas de carretera desde Arequipa hacia Lima ee encuentra un oasis de historia y arte rupestre: los Petroglifos de Toro Muerto. Este impresionante sitio arqueológico, ubicado en el Valle del Majes, alberga una de las mayores concentraciones de petroglifos del mundo, con más de 6.000 bloques grabados en bajo relieve.

Un lienzo de piedra: Las extensas pampas de Toro Muerto se convierten en un lienzo natural donde se han plasmado figuras geométricas, antropomorfas, aves, cuadrúpedos, reptiles y una gran variedad de símbolos que aún intrigan a los investigadores. Estas enigmáticas imágenes, que se extienden por una superficie de 5 km² y se elevan entre los 400 y 800 metros sobre el nivel del mar, nos transportan a un pasado remoto, invitándonos a descifrar su significado y comprender la cosmovisión de las culturas que habitaron este territorio hace miles de años.

Un legado natural y cultural: La abundancia de piedras volcánicas en Toro Muerto se debe a la presencia de dos imponentes volcanes cercanos: el Chachani y el Coropuna. Estos colosos de la naturaleza han sido testigos silenciosos del desarrollo de las culturas andinas y han proporcionado el material perfecto para plasmar su arte y creencias en la piedra.

Un reconocimiento internacional: En el año 2019, los Petroglifos de Toro Muerto fueron inscritos en la Lista Indicativa del Patrimonio Mundial de la Convención de Unesco de 1972, un merecido reconocimiento a su valor histórico, cultural y científico. Este hito significa un paso importante para la conservación y puesta en valor de este tesoro arqueológico, un legado invaluable para las generaciones presentes y futuras.

Un destino imperdible para aventureros y amantes de la historia: Si buscas una experiencia única y enriquecedora, los Petroglifos de Toro Muerto son un destino imperdible. Recorre sus senderos, admira las enigmáticas figuras grabadas en la piedra y déjate transportar a un mundo de misterio y fascinación. Un viaje al pasado te espera en este oasis arqueológico, donde la historia se fusiona con la grandiosidad del paisaje andino.

Toro Muerto: Investigando petroglifos precolombinos

El sitio arqueológico de Toro Muerto, uno de los conjuntos de arte rupestre más grandes del mundo, se encuentra en un pequeño valle desértico al oeste de las estribaciones de los Andes. Gran parte de él está decorado con petroglifos (grabados rupestres) creados por representantes de varias culturas locales que, a lo largo de muchos siglos (probablemente desde principios de nuestra era hasta la época inca), llegaron a este sitio único para participar en ceremonias.

El yacimiento con petroglifos de Toro Muerto es uno de los sitios con arte rupestre más fascinantes del mundo. Ubicado en el valle de Majes, en el distrito de Uraca-Corire, región de Arequipa, en el sur del Perú.

Descubierto desde inicios de la década de los 50 del siglo anterior, Toro Muerto pasó a ser motivo de estudio por algunos investigadores peruanos y extranjeros, como:
Eloy Linares Málaga, Hans Disselhoff, Henry Reichlen, Antonio Núñez Jiménez, Pablo de la Vera, Muriel Pozzi-Escot, Daria Rosińska junto a Luis Díaz Rodríguez, y finalmente Karolina Juszczyk junto a Abraham Imbertis.

Todos con objetivos de estudio muy puntuales y que no abarcaron la inmensidad real del sitio con sus estudios. Por este motivo y entendiendo dicha problemática a partir del 2017 se crea el Proyecto de Investigación Arqueológica Toro Muerto – PIA TM proyecto binacional polaco-peruano, dirigido y liderado por el doctor Janusz Wołoszyn, arqueólogo y catedrático de la Universidad de Varsovia y la magíster Liz Gonzalez Ruiz, arqueóloga peruana, financiados por el Centro Nacional de Ciencias de Polonia.

«A nosotros nos llama Toro Muerto, quedarnos después de la primera etapa de investigación, que se hizo en el 2015-2016, Janusz y yo decidimos darle continuidad a esta investigación, manteniendo la metodología, pero también porque nos dimos cuenta de que si no terminábamos de hacer la catalogación, el sitio una vez más iba a quedar inconcluso«, manifiesta Liz Gonzales Ruiz.

Este equipo está conformado por una serie de investigadores con quienes se desarrollaron diferentes estudios basados principalmente en conocer la actividad social que ocupó el sitio antes y después de la ocupación hispana.

El objetivo inicial del equipo fue el de registrar  y redefinir la cantidad de rocas con petroglifos para catalogarlas. De esta manera se logra documentar 2.584 rocas, que en suma aproximada nos da como resultados 7.752 paneles, por lo tanto algo de cien mil petroglifos. Valores que aún se encuentran en revisión.

«Es interesante porque el mismo motivo se repite en tanta cantidad. Que la gente viene aquí, a ese sitio, bueno, a esta parte, solamente para grabar todo el tiempo los mismos motivos«, manifiesta Liz Gonzales Ruiz.

Gonzales nos explica el trabajo que se realiza:

«El siguiente objetivo, luego de la documentación, fueron las excavaciones iniciadas en el 2018 obteniendo por primera vez información significativa sobre el uso social del sitio. Ahora nos encontramos en el gabinete que pertenece al Proyecto de Investigación Arqueológica Toro Muerto. Desde el 2017 venimos recolectando material. Desde el 2018 hemos realizado una serie de excavaciones. Aquí les voy a mostrar algunas piezas.

Una de las piezas más interesantes o, en general, el tipo de fenómeno que nosotros hemos encontrado, es lo que se denomina «lajas pintadas». Como tiene tan rica información y como una gran parte de este sitio ya está destruida por los siglos que pasaron – a partir del siglo XVIII hasta ahora – realmente vale la pena proteger más este sitio e investigarlo también.

Con efectos que que ahora podemos obtener usando las cámaras digitales, drones, etcétera, etcétera. Por este motivo nuestro trabajo se hace cada vez más minucioso y se extienden nuestros objetivos haciendo uso de sistemas de información geográfica, en cooperación con instituciones como el Instituto Geográfico Nacional y CONIDA para el reconocimiento y levantamiento del terreno.

Paralelamente el análisis zooarqueológico, arqueobotánico, bioarqueológico, lítico y etnohistoriográfico se efectúa para armar las piezas de este gran rompecabezas junto al equipo profesional que nos acompaña. Sin embargo uno de nuestros últimos hallazgos es el de un ceque o alineación visible únicamente en los equinoccios de septiembre y marzo donde el Sol sale por detrás del nevado Chachani y se alinea con una de las rocas más importantes de Toro Muerto«.

Ubicado en un sector recientemente descubierto por los investigadores – el denominado Sector X – único lugar  donde se puede observar dicho nevado. Otros objetivos importantes fueron sumándose alñ trabajo como la participación de voluntarios peruanos y extranjeros, principalmente estudiantes de arqueología que deseaban formarse en los estudios de arte rupestre convirtiendo así nuestro proyecto en una escuela de campo.

A partir del 2020 nuestro equipo viene colaborando en los esfuerzos que reúne la Asociación de Gestión de Toro Muerto Rumbo a Patrimonio Mundial liderado por James Posso Sánchez y un importante círculo conformado por políticos, empresarios, emprendedores, académicos y sociedad civil.

De esta manera se trabaja para que Toro Muerto logre ser un patrimonio mundial ante la UNESCO.

El Proyecto de Investigación Arqueológica de Toro Muerto está financiado por el Centro Nacional de Ciencias (beca OPUS, UMO-2016/23/B/HS3/01882) y se lleva a cabo bajo la dirección de Janusz Z. Woloszyn de la Facultad de Arqueología de la Universidad de Varsovia y la arqueóloga peruana Liz Gonzales Ruiz del Cuzco.

Galeria Fotográfica del sitio arqueológico Petroglifos de Toro Muerto


El inicio

El proyecto

Equipo de apoyo

Rumbo a ser Patrimonio Mundial

Fuente: https://archeowiesci.pl/en/toro-muerto-researching-pre-columbian-petroglyphs/
Faculty of Archaeology UW
ul. Krakowskie Przedmieście 26/28
00-927 Warszawa

Proyecto Arqueologico Toro Muerto – Perú : www.toromuerto.org

Toro Muerto: el mayor complejo de arte rupestre de América del Sur se encuentra en el Perú

En el valle de Majes, en Arequipa, en el Perú, se ubica uno de los complejos de arte rupestre más extensos del mundo, pero que es poco visitado: Toro Muerto. Se halla a tres horas de carretera desde Arequipa hacia Lima. También se puede llegar desde el Valle del Colca. Aquí se encuentran una serie de petroglifos. Son manifestaciones de arte rupestre en el Valle del Majes distribuidos en una superficie de 5 Km2, extendiéndose entre los 400 y 800 m.s.n.m. Tal vez sea la zona más rica en arte rupestre en el mundo; tiene más de 6,000 bloques grabados en bajo relieve. Sus piedras han sido grabadas con todo tipo de representaciones geométricas y antropomórficas, aves, cuadrúpedos, reptiles, etc.

Las piedras volcánicas abundan en este sitio ya que hay dos volcanes relativamente cerca, el Chachani y el Coropuna.

Aunque pocos lo conocen, a tan solo tres horas en carro desde la Ciudad Blanca se encuentra uno de los principales complejos de arte rupestre a escala internacional.

Se trata de Toro Muerto, una extensa área en la parte alta del fértil valle de Majes, que contiene una numerosa cantidad de rocas talladas de diferentes épocas.

El arqueólogo Marko López, de la Dirección Regional del Ministerio de Cultura, explica a la Agencia de Noticias Andina que posiblemente esta sea la concentración de arte lítico más grande de Sudamérica.

En esta parte del valle arequipeño, la tierra es yerma, pero existen grandes rocas que se confunden con la arena. Casi no hay piedra que no tenga algún dibujo en bajo relieve.

Se recomienda a los visitantes contratar un guía y seguir alguno de los recorridos sugeridos. Estos varían entre 30 minutos y cuatro horas. Pero así se tome el camino más largo, es imposible en un solo día ver todos los dibujos del lugar.

Deseos grabados
Existen más de 3,000 petrogliflos registrados, pero aún no se ha hecho el catastro de todo lo existente. De acuerdo con Marko López, este uso artístico que se le da a las piedras del lugar datan las de más de 2,000 años.

Una hipótesis es que estos dibujos hayan servido como la costumbre de las alasitas y los ekekos en la meseta del Collao, esto es, representación de los deseos de los habitantes del valle de Majes.

Una iconografía que se aprecia repetida y trastocada, según los estilos de distintas épocas, es la de los danzantes, tal vez cumpliendo algún rito que pedía el fin de una sequía. También vemos representaciones de la flora y fauna del lugar.

Felinos, cóndores, llamas y una gran variedad de seres pueblan las piedras de esta parte alta del valle.

Una curiosidad, si uno tiene suerte, podrá encontrar una representación prehispánica de uno de los potajes más representativos en la actualidad de Arequipa: el camarón de río.

Medidas de protección
Para una buena experiencia en la visita a Toro Muerto se recomienda seguir algunas pautas de conducta.

Robert Suya Cruz, guardián del complejo por una década, menciona que uno de sus principales problemas es tener que vigilar a las personas que, por ahorrarse unos soles, no pasan por la garita de control.

Los visitantes tienen que cumplir algunas disposiciones básicas. Por ejemplo, no verter agua sobre las piedras, práctica que algunos irresponsables hacen para poder apreciar mejor los tallados. También está prohibido pararse encima de las piedras o manipularlas.

No obstante, lastimosamente existen ciertas piedras, algunas de grandes dimensiones, que han sido intervenidas recientemente.

Datos
La mayoría de visitantes extranjeros es europeo. Llegan de julio a agosto.

Otro grupo que arriba seguido a Toro Muerto son los escolares. En especial los colegios del valle de Majes.

El nombre deriva de una antigua hacienda del lugar.

En la entrada del complejo se ubica la capilla de Huarango, lugar donde fue párroco el poeta Mariano Melgar (1790-1815).

 

Fuente: Andina

Atentado a complejo de petroglifos más grande y rico del mundo: Toro Muerto, Arequipa, Perú

Candelaria es un pequeño y pobre poblado del distrito de Corire, en la provincia arequipeña de Castilla. A espaldas de este asentamiento humano, ubicado a cuatro horas de la ciudad de Arequipa, se encuentra el complejo de petroglifos más grande y rico del mundo, una de las primeras manifestaciones artísticas que dejó el primitivo peruano. El complejo está en una quebrada semiarenosa. Desde el tiempo de la colonia se le bautizó como Toro Muerto.

En Candelaria habita Carmen Meza, una madre que vive de una desabastecida tienda de abarrotes y golosinas. Su vida podría cambiar gracias al turismo que generarían los petroglifos de Toro Muerto, pero el desconocimiento generalizado sobre el valor de este parque histórico lo impide.

“Estoy en Candelaria hace 22 años y nunca visité a Toro Muerto”, confiesa mientras vende un par de gaseosas. La casa de Carmen está a menos de un kilómetro del complejo. “Las piedras no me llaman la atención. Mis hijos fueron porque el colegio los llevó”, sentencia con naturalidad. Este tipo de respuestas ingenuas se repiten entre los pobladores de Candelaria y Corire. Y contribuyen a la destrucción de los más de cuatro mil bloques grabados de Toro Muerto. Candelaria podría ser El Cairo en Arequipa. Los petroglifos de la capital egipcia no solo fueron estudiados, se constituyen en pieza clave de la oferta turística del país africano.

El arqueólogo Manuel Huanquiensaya una interesante teoría sobre la universalidad iconográfica de los petroglifos arequipeños. «Estamos frente a petroglifos con iconografía comparada con las figuras egipcias, el ideograma de China o los grabados de la ciudad árabe de Petra. Estamos frente a la expresión del hombre milenario del Perú y de América. Toro Muerto reúne la mayor cantidad de figuras fitomórficas, zoomórficas y antropomórficas del mundo», resalta.

DE LA LAVA DEL COROPUNA

El complejo arqueológico se extiende en una quebrada arenosa de 5 kilómetros bautizada como Pampa Blanca. El cerro Salitreras es el apu guardián de los petroglifos. El mayor periodo creativo de estos gráficos fue desarrollado en el año 1,500 antes de Cristo, al abrigo de la cultura Wari.

En su libro Prehistoria de Arequipa, el fallecido arqueólogo e investigador Eloy Linares Málaga sostenía que las piedras donde se grabaron las figuras provienen de una capa sillar formada con la erupción del volcán Coropuna, uno de los macizos más poderosos de la región Arequipa.

En el mismo complejo, el arqueólogo Arnaldo Ramos, de la Dirección Regional del Cultura (DCR) de Arequipa, señala que esta zona podría cambiar la vida de los pobladores de Corire si entendieran su potencialidad. “De una tienda pueden pasar a un restaurante, un hotel o un resort”, expresa mientras camina en la arena, corroborando la erosión del petroglifo codificado con el número 502.

AGRICULTURA AMENAZA

Sin embargo, la ignorancia descomunal del valor de Toro Muerto no es el único problema. Cultura constata que entre los 5 kilómetros de extensión del parque, la asociación de Irrigación Mariano Melgar – Toro Muerto invadió 10 hectáreas del parque arqueológico. Para ocupar esos territorios debían presentar el Certificado de Inexistencia de Restos Arqueológicos (Cira) y notificar del área del uso. No lo hicieron.

La República presenció este acceso descontrolado de cultivos agrícolas en el predio histórico el martes pasado.

La directora regional de Cultura, Julia Barreda, y el arqueólogo de la institución, Arnaldo Ramos, también corroboraron la instalación de postes de energía eléctrica sin permiso, que abastecen con luz a las pequeñas viviendas que colindan con el área agrícola. Hace más de diez años se colocaron hitos para delimitar los cinco kilómetros del complejo.

Al costado de un hito, dos empleados de la Sociedad Eléctrica del Sur Oeste (Seal) trabajan en los postes. Estos eran acompañados de Manuel Luque, propietario de una extensión agrícola cercana a los petroglifos. Barreda y Ramos preguntaron a Luque si poseía Cira para sembrar cultivos e instalar postes de alumbrado dentro del complejo. El propietario que se presentó como notario público, respondió que aquella extensión para agricultura estaba autorizada desde 1997 por el entonces Instituto Nacional de Cultura. No habló sobre el Cira. Según Luque, los terrenos están registrados en la Superintendencia Nacional de los Registros Públicos (Sunarp). “El Estado declaró la existencia de indicios de restos arqueológicos en estos 5 kilómetros desde 1982. Esto era árido y hay un cambio ilegal en el uso del terreno”, le increpó el arqueólogo Arnaldo Ramos. Manuel Luque evidentemente acalorado le respondió que la declaratoria como patrimonio cultural de la nación a Toro Muerto se otorga a partir del 2000. “Hace 30 años que estos terrenos son cultivados. Yo los adquirí en el 2008 y tengo la posesión legal”, indicó. Al preguntársele si saldría de la extensión al comprobarse la existencia de vestigios históricos en su terreno, éste confesó que abandonaría el predio.

“Es muy probable que la actividad agrícola haya destruido y desaparecido lo que quedaba de restos en esa zona”, subraya Julia Barreda en medio del arenal, horas después del encuentro con Mario Luque.

SIGNIFICANCIA REGIONAL

¿Y qué significa Toro Muerto para la historia arequipeña? El arqueólogo Pablo De la Vera, en un texto alusivo a la Declaratoria de Toro Muerto como Patrimonio Cultural de la Nación, anota que la zona “es un nexo sagrado con el pasado (…) donde los sacerdotes de la cultura Wari realizaban rogativas a los dioses sobre sus anhelos y problemas”.

La existencia de Toro Muerto o Hatum Quillcapampa, como se le conoce en quechua, nunca estuvo desligada de la región Arequipa. Pablo De La Vera detalla que los primeros estudios de la zona se originaron a mediados del siglo XIX. El pionero fue el minerólogo arequipeño Manuel De Rivero y Ustariz, después intervino el médico Edmundo Escomel y monseñor Leonidas Bernedo. El descubrimiento científico lo realizó el historiador Eloy Linares Málaga, en 1951.

“Los hombres milenarios accedían a Toro Muerto por dos caminos preíncas. Uno que venía de Viraco a Camaná y el otro de Cotahuasi, Chuquibamba hasta Camaná. Viajaban para intercambiar productos. Cuando llegaban a la zona de Toro Muerto observaban el valle y graficaban lo que habían visto en el camino”, detalla el arqueólogo Arnaldo Ramos. Eso explica la existencia de grabados de felinos, unos frente a otros para luchar, zorros apareándose, llamas corriendo, líneas zigzagueantes que representan la lluvia y los surcos de agua. Hay camarones dibujados que alguna vez fueron confundidos con extraterrestres.

La funcionaria de la DRC remarca la tesis que Toro Muerto fue un templo de festejo. “Hay figuras de hombres bailando con túnica y sombreros ceremoniales. Este lugar es el centro de expresión más grande del planeta”, indica. El arqueólogo refiere que ancestralmente hubo un respeto entre los hombres antiguos por los grabados. “Los incas respetaron los grabados de los Wari. Si ellos querían hacer un gráfico, lo dibujaban al costado”, indica. Argumenta que el periodo de intervención artística se extendió hasta el año 1,500 de nuestra era”. En cambio, la brutalidad del hombre arequipeño contemporáneo, lo lleva a estampar el grosero alfabeto occidental con inscripciones tan banales como descontextualizadas sobre los míticos vestigios: “Te amo Memo” o “Aquí estuvo Ronald”.

Toro Muerto, abandonado e ignorado, es la demostración de la triste idiosincrasia depredadora del peruano sin conciencia.

ENFOQUE

Julia Barreda
Jefa de la Dirección de Cultura.

Se protege más lo colonial que preínca.

El patrimonio existente en Toro Muerto es una pieza viva de la existencia del hombre prehispánico en el sur. Sobre este punto, es válido señalar que la Ciudad Blanca ha protegido más los monumentos coloniales que las zonas preíncas.

Para conservar a Toro Muerto, la Dirección Regional de Cultura de Arequipa ha pedido la contratación de dos motos y cuatro guardianes para controlar la zona. Actualmente hay un vigilante y una bicicleta. También estamos estudiando la posibilidad de instalar cámaras de vigilancia en zonas estratégicas, pues muchas veces se han registrado robos y cortes de las piedras por los petroglifos.

Por otro lado, el departamento de Arqueología baraja la posibilidad de cercar la zona. Hay dos formas. Una podría ser tender una malla metálica que sería camuflada con plantaciones de árboles no mayores a un metro de altura. Otra es la excavación de dos metros en el perímetro. Eso está en estudio.

Al ingreso también se contempla instalar un pequeño museo de sitio para mostrar el área y detallar las zonas a visitar.

Es hora que recuperemos esto importante espacio patrimonial. Toro Muerto es la conexión con los hombres milenarios que transitaron por la costa y vivieron los valles interandinos de América Latina.

 

Fuente: La Republica

Toro Muerto; de petroglifos y dinosaurios

Las montañas que rodean Arequipa todavía guardan el recuerdo de las erupciones de sus volcanes. La blanca ceniza se confunde con la arena y las piedras dando en la lejanía la apariencia de nieve. Es ese sendero blanco el que marca el inicio del camino a Toro Muerto.

Esta zona, cuyo nombre alude a la singular forma de sus cerros que recuerdan a un toro recostado, guarda para sí una joya única: el repositorio de arte rupestre más grande del mundo. Se trata de cinco kilómetros cuadrados cubiertos con unas cinco mil piedras que fueron labradas por viajeros entre los años 700 y 1500 después de Cristo.

Toro Muerto está ubicado en la provincia de Castilla, muy cerca al río Majes, cuyos inigualables camarones son el ingrediente principal de un buen grupo de las delicias culinarias que guarda la Ciudad Blanca.

Cóndores, zorros, alpacas, grandes serpientes y peces, entre otros muchos dibujos de animales se confunden con figuras geométricas y bailarines tallados en piedra que, pese a los siglos, parecen seguir danzando. Mucho se especula sobre el motivo de los dibujos. Hay quienes dicen ver figuras de platillos voladores y extraterrestres donde otros interpretan soles y bailarines enmascarados. Lo único que se conoce con exactitud es que la zona era recorrida por viajeros que buscaban llegar al río Majes, continuación del Colca. Asimismo, la facilidad para labrar la dacita, piedra que probablemente llegó a ese lugar expulsada por alguno de los volcanes, hizo de la zona el lugar ideal para los antiguos talladores, quienes usaron hachas y cuchillos con diversas técnicas, como son el golpeado, el rayado, el desastillado y la percusión.

Siglo tras siglo, esta joya arqueológica hace frente al viento que implacable erosiona las piedras para borrar el recuerdo. Sin embargo, el mayor enemigo del complejo son sus algunos de sus visitantes, que no han dudado en romper las piedras para llevarse de recuerdo los hermosos dibujos. Hoy solo los guías de la zona recuerdan que en una de aquellas rocas se llegó a encontrar 152 dibujos, y abundantes esquirlas cerca de la entrada dan cuenta del paso de los ladrones.

La depredación, sin embargo, no ha restado la magia del desierto y el viento que parecen contar la historia milenaria de las piedras que miran ansiosas al valle del Majes.

Los dinosaurios de Querulpa

Un resbalón fue para Elvis Paria (17 años) una de las más importantes cosas que le ha pasado en su vida, y es que mientras buscaba miel en el árido cerro de Querulpa tropezó y cayó sentado en uno de los más valiosos descubrimientos de los últimos años en Arequipa: huellas de dinosaurios. Querulpa es un cerro ubicado a pocos minutos de Toro Muerto, por lo que los turistas han convertido a estos dos lugares en parte de un circuito que debería ser obligado por quienes visitan Arequpa.

Elvis y sus amigos Oswaldo Martínez y Marcos Choquicondor, fueron los primeros en sacar a la luz las huellas de dos dinosaurios, supuestamente madre e hijo, que habitaron en esas tierras cuando ese montañoso paraje era una tranquila playa, hace unos 150 a 200 millones de años. Tras observar la extraña formación en la piedra, la curiosidad de los jóvenes los llevó a seguir moviendo el terreno para encontrar el sendero que siguieron estos animales. Luego, al estar seguros de su hallazgo, los adolescentes avisaron a los expertos.

Las huellas miden unos 60 centímetros de ancho y 10 de profundidad, y serían presumiblemente de Plintosaurios, enormes animales con un peso de entre 8 y 10 toneladas. El área sobre la que se pueden observar las huellas es reducida, sin embargo son múltiples las pisadas y se presume que hay más ocultas.

El Instituto Nacional de Cultura está a cargo de las investigaciones en la zona pero, al pertenecer la propiedad al agricultor don Ricardo Acero, este señor se ha convertido en un ágil guía que lleva a los viajeros, bastón en mano, a lo alto del cerro donde se guardan las huellas.

Según Acero, la zona encierra muchas más cosas, como fósiles de peces y hasta de un cocodrilo, además de entierros y momias centenarias a las que lleva a los visitantes.

Acceso: Saliendo del Valle del Colca por la Pampa de Sihuas o directamente de Arequipa, tomando la ruta hacia Lima y desviándose 7 km a la altura de Corire (distrito de Uraca) se encuentra este conjunto de petrograbados. La ruta es de 159 km y se recorre en 2 horas 30 minutos en auto aproximadamente.

Petroglifos de Toro Muerto

El nombre de “Toro Muerto” es relativamente reciente, ya que este nombre en la mayoría de los documentos de la Colonia alude solamente al valle de Mages o Majes, y raramente se habla de la hacienda pantanosa de “Toro Grande Muerto” que se ubica próxima al lugar de los litoglifos. En la actualidad se llama también Pampa Blanca, o se le nombra La Cantera. […]Nosotros, al cumplir un encargo del Museo de la Universidad, entre julio y agosto de 1951 y a la vuelta de la exploración arqueológica de las provincias de Condesuyos y Castilla, nos alojamos en un hotelito de Corire […]. Allí tomé contacto, por primera vez, con trozos de “sillares grabados” traídos de “La Cantera”.Me interesé por averiguar su origen y, hechas las indagaciones, decidí postergar mi viaje a la ciudad de Arequipa y me encaminé a la Cantera […].Al llegar al primer petroglifo de los miles de bloques destruidos, me quedé extasiado por la multivariedad de motivos […].Nos demoramos más de dos horas en el examen-descripción, dibujo, fotografía, etc.Mis generosos guías me indicaban que existían miles más hacia el norte y occidente de la pampa. Efectivamente,a medida que avanzábamos encontramos bloques más completos con figuras más interesantes; allí donde la mano vandálica de los huaqueros y picapedreros aún no había llegado. En esta primera oportunidad llegamos hasta “La Aguada”. Nos quedamos en el lugar todo el día y volvimos al día siguiente para seguir observando.Así habíamos descubierto para la ciencia “Toro Muerto”, el lugar más importante con arte rupestre en el Perú, un 5 de agosto de 1951.

Eloy Linares Málaga, Visita guiada a Toro Muerto. Arequipa: [s.n.], 1979

QUÉ ES?

Es el complejo de petroglifos más importante del Perú, el cual presenta varias ocupaciones que van desde el período Intermedio Temprano (Siguas) hasta el Horizonte Tardío (Inca). Se localiza en el distrito de Uraca, provincia de Castilla, región Arequipa. El sitio está asentado en la margen derecha del valle de Majes.Los petroglifos están elaborados sobre bloques de ig nimbrita o tufo riolítico de origen volcánico, que cubren una extensión aproximada de cinco kilómetros cuadrados. Se han identificado figuras antropomorfas, zoomorfas, fitomorfas, geométricas, astronómicas y mitológicas, hechas mediante procedimientos de percusión, rayado y frotado. Estas figuras guardan relación con otras encontradas en la cuenca geográfica del Colca, Majes y Camaná, y con una red de caminos y petroglifos existentes en los valles de Siguas,Vítor y Camaná.

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE?

Debido a su magnitud y al hecho de constituir elúnico sitio con arte rupestre tan elaborado en laregión desde el Intermedio Temprano (Siguas) hastael Horizonte Tardío (inca), lo que evidencia una grancontinuidad cultural.

¿QUÉ RIESGOS CORRE?

La erosión provocada por el viento, que levanta arenaen las tardes y actúa como una lija sobre la superficiede los bloques de ignimbrita, diluyendo el relieve delas representaciones por abrasión. Además, el prin-cipal riesgo se halla en la ampliación de la fronteraagrícola de parte de las asociaciones Mariano Melgary Toro Muerto, quienes han cercenado una parte de lazona declarada como Patrimonio Cultural Natural.

Datos:

Petroglifos de Toro Muerto se halla a tres horas de carretera desde Arequipa hacia Lima , en el Perú. También se puede llegar desde el Valle del Colca.Aquí se encuentran una serie de petroglifos conocidos con el nombre de Toro Muerto. Son manifestaciones de arte rupestre en el Valle del Majesdistribuidos en una superficie de 5 Km2, extendiéndose entre los 400 y 800 m.s.n.m. Tal vez sea la zona más rica en arte rupestre en el mundo; tiene más de 6,000 bloques grabados en bajo relieve. Sus piedras han sido grabadas con todo tipo de representaciones geométricas y antropomórficas, aves, cuadrúpedos, reptiles, etc.

NUEVAS INVESTIGACIONES Y DESCUBRIMIENTOS EN ESTUDIOS DE ARTE RUPESTRE PERUANO
Estudios de Arte Rupestre
Noticias del mundo 2
Editado por
Paul G. Bahn y Angelo Fossati
2003
Dr.Jean Guffroy

Investigaciones en el pasado Diseños Geometricos
Con la excepción de algunos sitios famosos (Toquepala, Toro Muerto…), los cuáles son frecuentemente mencionados en libros sobre arqueología Sudamericana, el arte rupestre que existe en el Perú permanece pobremente conocido para los poco especialistas. Y todavía ambos: el número de sitios ya descubiertos (varios centenares), y su distribución en las tres grandes zonas ecológicas (La costa, Andes, bosque tropical) y sobre una línea de tiempo (probablemente más de 6000 años) indica su importancia en el contexto cultural andino.

La tradición más temprana conocida al presente, donde el estilo es figurativo, solo han sido identificados en los departamentos del sur del país (Moquegua, Tacna, Puno y Arequipa). En el sitio de Toquepala (Muelle 1969, Ravines 1986), el mejor estudiado hasta ahora, estas imágenes en la roca parecen estar asociadas con ocupaciones que datan entre 4500 a.C. y 3500 A.C. Las pinturas, generalmente hechas con pigmentos de rojo oscuro, representan escenas de cacería con camélidos en movimiento, los animales están reclinados o heridos por proyectiles, y diseños antropomorfos cogiendo armas en sus manos. El estilo de estas pinturas y el tema descrito los asocia claramente a una tradición andina cuya distribución cubre los territorios actuales de Bolivia y Argentina tan lejos como La Patagonia. Una de las principales peculiaridades de las tradiciones y manifestaciones norteñas es la ausencia de manos pintadas en negativo que son muy abundantes en el sur.

El vínculo que existe entre las pinturas de Perú sureño y los de Patagonia, apartados por centenares de kilómetros, es confirmado por la similitud de las evoluciones que tuvieron lugar en las dos regiones, posiblemente durante el 4º milenio A.C. La mayoría de las escenas pintadas representan animales estáticos, a menudo preñados, algunas veces acompañado por seres antropomorfos pequeños. Los sitios contienen figuras de este estilo extendido en el centro del Perú. Donde uno encuentra los sitios más representativos conocidos al presente (Cuchimachay, Chuquichaca…). La naturaleza exacta de las relaciones mencionadas, sobre un período de varios milenios, por los grupos de cazadores recolectores que se establecieron en diferentes partes de los Andes sureños, permanece en una de las fundamentales preguntas por resolverse.

En el mismo Período, en una región vecina de los Andes centrales (departamentos de Huanuco, Pasco y Junín), desarrollo una tradición algo diferente, con más descripciones esquemáticas (estilo semi naturalista). El tema de cacería permanece predominante (con la apariencia de diseños de cérvidos), pero la frecuencia de signos y figuras geométricas es claramente superior en las tradiciones precedentes. Las figuras continuaron pintándose, dentro de refugios o en paredes, durante los siguientes períodos prehispánicos y hasta la conquista española. Las pinturas ahora representan seres sobrenaturales; diseños antropomorfos llevando a cabo diversas actividades, así como también una gran variedad de animales y signos geométricos. Estos temas están próximos a esos dibujados en el período de las piedras grabadas, pero también algunas veces sobre otras superficies (pinturas al fresco, cerámica, textiles.), La distribución de las dos formas de representación en el arte rupestre parece corresponder a tradiciones culturales específicas que se expresó en un predominio de grabados en la zona costera y una presencia más notable de pinturas en los altos Andinos y en el lado amazónico.

Ciertas figuras grabadas, como los petroglifos en el sitio de Jaqui Withy en el valle de Salcedo (Puno), estudiado por Bustinza Chipana (ninguna fecha) pudieron haber sido hechas durante el pre ceramico (¿alrededor de 5000 A.C.?). Sin embargo, estas figuras, las cuáles son comparables en algunos aspectos a las pinturas de los Andes sureños. Permanecen aislados, en nuestro estado presente de conocimiento. La tradición más antigua identificada claramente, la cual esta presenta en varias docenas de sitios, aparece algunos milenios más tarde, en otra región: Los valles de costa de norte de Perú. Estos petroglifos están actualmente atribuidos para el período Formativo (2 º milenio A.C.), Las figuras de este grupo A, frecuentemente de gran tamaño, son encontradas en un sector relativamente restringido de la costa norte que es propia del área cultural Cupisnique. Una primera difusión de las tradiciones hacia el norte (al menos hasta la provincia Ecuatoriana de Loja) y hacia el sur (Costa central peruana), posiblemente ocurrió al final del período Formativo (Siglo 3 y 2 A.C.). Esta difusión debió de ser acompañada por un cambio en el estatus, expresado, entre otras formas, por la aparición de algunos grandes sitios conteniendo varios centenares de piedras grabadas. Las figuras de este período (grupo B) (siglo 2 a.C.). En particular, uno ve una mayor diversidad de animales representados (insectos, peces, aves, serpientes, arañas, mamíferos, pequeños…) así como también símbolos y motivos geométricos. Las figuras, frecuentemente de tamaño pequeño, son a menudo asociadas cada uno con otro por medio de líneas grabadas con motivos complejos que son difíciles de descifrar. En los sitios más grandes, que están constituidos por templos al aire libre (Gruffoy 1980-1981), las piedras grabadas parecen ser distribuidas por el tema y son a menudo asociadas con rocas presentando grandes superficies planas cubiertas con cúpulas y surcos pulidos, los cuales pudieron haber sido usados en prácticas de sacrificio y adivinamiento. La distribución de los sitios más grandes, en su mayoría localizados en la zona ecológica de Chaupi Yunga (4000 – 1500 m.s.n.m.), sugiere una asociación cercana con rutas de comunicaciones, corrientes de agua y zonas de cultivos de coca (Gruffroy 1999). Estos sitios de arte rupestre están presentes en casi todos los valles costeros del norte y el centro del país, algunas veces en forma de algunas aisladas rocas grabadas, pero más a menudo acompañadas por un sitio predominante por sitios más pequeños en relativa proximidad.

La última fase de desarrollo de arte grabado pre colombino concierne a las regiones del sur del Perú, indudablemente después del 7º siglo D.C. Los sitios ahora comprenden generalmente un número relativamente grande de rocas grabadas, y pueden ser realmente gigantescos, como en Toro Muerto con sus más de 5000 bloques grabados y hasta 150 dibujos en la misma superficie. Las figuras de este estilo en su mayor parte representando animales (camélidos, serpientes de felinos, aves), signos y humanos en diversas posturas. El esquema, en la yuxtaposición y las superimposiciones, les da un aspecto pictográfico peculiar. Sin embargo los temas bosquejados todavía exhiben algunas similitudes principales con el de los estilos anteriores. Los sitios de este período son a menudo utilizados – al menos parcialmente – como cementerios. Aunque la conquista fue la responsable de la virtual desaparición de tradiciones culturales locales, ambos la frecuentación conocida de ciertos sitios y la presencia de glifos en fachadas de las iglesias presencian una supervivencia de estas prácticas – quizá con objetivos particulares – durante el Período colonial.

Estas imágenes en la roca han sido el tema, desde el siglo 16, de referencias y númerosas menciones , entre los cuales las más notables de estas hechas por viajeros y científicos del último siglo como P. Desjardins, T. Huchinnson, E. Middenforff, A. Raimondi, G. Squier o C. Wiener. En el siglo 20, más de cincuenta artículos fueron asignados al tema. Entre el más reciente y el más notable, se puede mencionar el trabajo de Bonavia en Cuchimachay (1968,1972 en cooperación con Ravines); De Bueno en las pinturas y tallas del río Chinchipe (1982, en colaboraciones con Lozano); De Cardich (1962, 1964) en la zona de Lauricocha; De Linares Malaga (1960, 1973, 1978) en Toro Muerto; De Pimentel (1986) en los petroglifos del río Jequetepeque; Ravines en Las Pinturas de Toquepala, Caru y Diablomachay (1986 en cooperación con Muelle) (1967) (1969);Así como también mi trabajo de los petroglifos del sitio de Checta (Gruffoy 1979, 1987).

Sin embargo, la mayor parte de esta investigación ha sido limitada más o menos por las descripciones detalladas de un sitio o la colección de sitios, sin consideración de más preguntas generales que el del significado y función de estas descripciones. Las contribuciones más interesantes, de este punto de vista, son los de Cardich (1964), Muelle (1969) y Ravines (1967,1969) de lo que concierne a pinturas. Y los de Krickeberg (1949), Linares Malaga (1966) y yo (1980-81, 1987) en sitios de petroglifos. Una mención muy especial debe estar hecha del considerable trabajo ejecutado por Núñez Jiménez (1986) que hizo una visita detallada de más de setenta sitios de petroglifos distribuidos sobre todo el territorio entero, y registrado miles de petroglifos a través del esbozo y la fotografía. A través de la abundancia y la calidad de sus ilustraciones, este estudio es una fuente indispensable para cualquier investigador interesado en el tema. Recientemente (1999), y con base en una recopilación de anteriores trabajos, he publicado el primer libro que trata de establecer una síntesis de todo el arte rupestre presente en el actual territorio Peruano.

Nuevas investigaciones y descubrimientos
La información presentada aquí compromete a algunos de los recientes descubrimientos casuales, y algunos programas de investigación de temas y sitios específicos, o algunos ejemplos de valorizaciones y publicación. Estos datos tienen una distribución muy irregular, en términos de geografía (el predominio de investigación en la costa del norte), y cronología (ningún nuevo dato concerniente al arte primario de pintura del sur del país). Sin embargo, porque actualmente no vivo en Perú, es posible que algunos descubrimientos recientes, los cuáles no están a menudo ampliamente difundidos, no sean conocidos por mí, las disculpas pertinentes anticipadas para los lectores y los investigadores.

La Costa Norte
Es en esta región, y mejor dicho en los valles de los ríos Chicama y Moche, ya rico arte rupestre, que han sido anunciados el máximo número de recientes descubrimientos (Fig. 1).

La Quebrada «El Higueron» Diseños Geometricos
Uno de los conjuntos de grabados y pintura rupestre más importantes registrado en los últimos cinco años, fueron descubiertas por un grupo de cazadores en un lugar llamado la Quebrada «El Higuerón», ubicado en el valle del río Chicama, a 15 Km. del pueblo de Pampas de Mocan (provincia de Ascope). Este sitio es actualmente estudiado por Daniel Castillo Benites (Universidad Nacional de Trujillo) quien ha publicado una breve descripción del sitio (2000). Mientras la presencia de petroglifos no es sorprendente en esta región, donde ya varios sitios se han registrado (La Laguna, San Bartolo, Chuquillanqui, Pampas de Jaguay), la existencia de pinturas rupestres, con una iconografía muy peculiar, constituye algunos nuevos datos de gran interés.

De acuerdo con la descripción dada por Castillo Benites (Ibíd.), las pinturas están distribuidas en áreas rocosas que están relativamente distantes una de cada otra. La densa vegetación es de tipo estepario espinoso. En un promontorio hay dibujos de dos seres antropomorfos con atributos sobrenaturales, de diferentes tamaños, con un contorno muy peculiar: La cabeza cuadrangular con rasgos aparentemente felinicos coronado por una cresta, brazos levantados, abdomen distendido, pene y testículos colgando, rodilla abultadas en las articulaciones, pies dibujados de perfil (Fig.2) Sus contornos son muy similares, pero no obstante los dos personajes son realmente diferentes en el tratamiento del dibujo. En uno de los personajes antropomorfos, aquel de 75 cm. de altura, los contornos así como también algunos elementos de la cara están pintados en negro mientras que el cuerpo esta cubierto en rojo oscuro. Su torso está cubierto en círculos punteados que parecen bosquejar un felino. Estos mismos motivos, pero más pequeños, acentuado sus hombros y el contorno de su extremidad superior asimétrica, que parece el tentáculo de un pulpo. El contorno y las características de la cara del segundo personaje, mas pequeño están pintados en rojo claro, mientras que el interior del cuerpo no parece haber sido pintado. Diversos signos, los cuáles son indescifrables en la foto publicada (Ibíd.), fueron pintados en rojo sobre el torso.

El segundo sitio es un gran abrigo rocoso en el cual los motivos geométrico estan pintados en negro y rojo, arriba en el cielo raso. De acuerdo con la descripción de Castillo Benites (Ibíd.). El panel principal esta hecho por cuatro círculos concéntricos enlazados por una doble línea tangencial. Hay también otros motivos como líneas en zig zag pintadas en negro y rojo. Así como también algunos rastros de ocupación cercana que datan de varias fases del Período Formativo (primer milenio A.C.) Han sido también descubiertos. Según Castillo Benites, algunos de estos vestigios proporcionan evidencia de la llegada de tradiciones culturales de los alto Andinas.

En mi opinión, ambos la iconografía y el contexto de estas pinturas los vincula muy claramente al arte rupestre del sitio de Monte Calvario, localizados en el valle alto del río Zaña, uno de los sitios que hasta ahora había constituido el único ejemplo claramente identificado de arte rupestre del Período Formativo (Gruffroy 199:55-58). En las paredes de este sitio esta bosquejado un conjunto de personajes con estilo del Chavin Clásico, asociado con personajes zoomorfos (Felinos y probables batracios) en un estilo cercano al tardío de la Cultura Recuay (Mejia Xesspe 1972). Algunos petroglifos de estilo Chavín, así como también un importante centro ceremonial ocupado para una larga parte del período Formativo, han sido también descubiertos cercanamente. Aunque los personajes bosquejados en los dos sitios son algo diferentes, en ambos casos nos encontramos con bosquejos policromados de personajes sobrenaturales con características felinicas. Las figuras de la quebrada El Higuerón que, de acuerdo con la cronología relativa, podría ser más reciente, se muestra muy lejano respecto a los cánones clásicos del estilo Chavin, especialmente en el tratamiento del contorno, pero los rasgos faciales y el dibujo de los pies permanecen comparables. También pienso que es significante los motivos de ocelotes que aparecen sobre el torso del personaje principal, en el valle de Chicama son similares a aquellos dibujados sobre los pequeños felinos del Valle de Zaña. Estos dos sitios están localizados en sectores que, durante parte del Período Formativo, pertenecieron a la misma zona de influencia cultural Cupisnique, y experimentaron una similar historia de desarrollo. Sin embargo, sus peculiares características iconográficas parecen dar soporte a la atribución que estas pinturas para la fase final de este Período fue marcado por la transición de la cultura del Horizonte Temprano (Siglo 5-3 a.C.). Este comienzo, del Intermedio Temprano (Siglo 3 – 1 a.C.). Esta atribución, que nos sugiere Monte Calvario por la yuxtaposición de pinturas de los dos estilos (Cupisnique/Chavín y Recuay), parece justificada, en el valle de Chicama, por la naturaleza compuesta en las figuras antropomorfas. Este período (Siglo 3- 2 A.C.) corresponde a todo lo largo del territorio para el momento de rompimiento y evolución, asociado con principales movimientos de personas. Fue en este mismo contexto cultural que el arte grabado en las rocas -el cual se levanta el área cultural Cupisnique-experimento su principal difusión, fuera de la Costa Norte. Teniendo en consideración la cronología de las ocupaciones humanas en el valle Chicama, estas pinturas podrían ser conectadas específicamente con la llegada de los portadores de la tradición cerámica Salinar, la cual reemplaza la tradición tardía Cupisnique, al conservar algunos temas iconográficos. Las relaciones de esta región con los Andes en el departamento vecino de Cajamarca (Tradición Layson) son importantes en este Período.

Quebrada de Cupisnique
Un descubrimiento ligeramente anterior (Chauchat et.al 1998), hecho en la parte baja del valle de Chicama, podría posiblemente formar parte de la misma tradición. Es un refugio rocoso considerablemente grande (10 m x 6m x 3.5 m), localizado en la parte alta de la quebrada de Cupisnique, cerca del lugar llamado Quebrada Honda (PV22 – 164). Las pinturas en rojo y gris/negro representan motivos geométricos, y especialmente paralelos, líneas en zig zag y ondulantes. La presencia de algunas piezas líticas sobre el piso del refugio y pequeñas muescas de molino, así como también la ausencia de material cerámico, permitió a los autores (Ibíd.:159) asociar- hipotéticamente- estas pinturas a la cultura del Paijanense Pre ceramico. Este conjunto, sobre un estudio inicial, me parece (Guffroy 1999:64) muy cerca a los estilos de pinturas y grabados tardíos, los cuales son particulares en los de Andes de Cajamarca (Algodonal, Callapuma, Cumbemayo). El parecido de estas figuras con el motivo geométrico de La Quebrada de El Higueron, así como también su relativa proximidad geográfica, sugiere aún más algunas filiaciones culturales precisas, y parecen posiblemente de origen andino, datando para el primer comienzo del Intermedio Temprano.

Quebrada de Alto de las Guitarras Kaulique, Fernández-Davila Lopez, McKay Fulle y Santa Cruz Gamarra (2000) recientemente han anunciado el comienzo de algunas investigaciones muy interesante en el sitio de petroglifos de Alto de las Guitarras, ubicado en la misma región como los sitios precedentes, entre el valle de los ríos Moche y Virú. La metodología de trabajo que ellos propone para aplicar, basado en los conceptos de «arqueología del paisaje», parece suficientemente exhaustiva y rigurosa para proveer provechosa información acerca de este sitio, el cual es uno de los sitios mas importantes de petroglifos en el Perú. En particular, uno podría esperanzarse en tener un mejor entendimiento de la utilización del sitio, y el destacamento del agrupamiento temático. Este acercamiento, comparable para el que utilizamos en el sitio de Checta, debería poder especificar las características de los «templos al aire libre».

Uno de los puntos centrales de interés en el sitio de «Alto de Las Guitarras» consistió en la aparente longevidad de su utilización, el único ejemplo correctamente documentado de este tipo. Además que estas figuras que representan el Período Formativo, ejecutadas durante el primer milenio AC, uno puede reconocer petrología de un posterior Período: Moche, Chimú y aún quizás Inca – Chimú. Este es también el más antiguo de los grandes sitios de petroglifos (más de 100 piedras grabadas) registrados en Perú, y su estudio adecuado puede traer nueva información acerca de los usos y funciones de tales sitios. Otro punto interesante es su ubicación geográfica y ecológica, la proximidad de algunas antiguas rutas de comunicación, y la existencia de otros sitios de petroglifos en relativa proximidad.

El Norte – La Región Amazónica
La región de Jaén
Los sitios de Arte Rupestre existentes en las cuestas orientales de los Andes permanecen generalmente muy pobremente conocidos. Posturas y problemas específicos de interpretación. La existencia de conjuntos principales de arte rupestre en la provincia de San Ignacio (Dep. de Cajamarca), y particularmente más en la cuenca del río Chinchipe, ya han sido señalados por numerosos autores. Un nuevo descubrimiento parece haber sido hecho por Wilmer Mondragon (Universidad Nacional de Trujillo), cerca del pueblo de Jaén, en la rivera del río Marañon. A pesar de la ubicación imprecisa que se me ha sido reportada, las fotos que he visto muestran la existencia de varios paneles de pinturas hasta ahora desconocidas. Las figuras, pintadas en varias sombras de rojo, representan contornos humanos que generalmente tienen sus piernas y brazos extendidos; seres antropomorfos con características sobrenaturales; algunos animales, así como también signos geométricos. Este conjunto parece estilísticamente ser copiado en la región (Quebrada Gramalote, El Faical, Shipal) pero con algunas notables peculiaridades iconográficas (Bueno Mendoza y Lozano 1982), particularmente en el diseño de seres sobrenaturales (Fig.3)

La Región Central
El valle del río Lurín
En el transcurso de su investigación en el valle del río Lurín, Eeckhout (1997) reportó la presencia en dos sitios de piedras grabadas cubiertas con marcas de tacitas, ya conocido por el nombre de Antapucro (Núñez Jimenez 1986:2, 17-22), las piedras con cúpulas ocupan una posición ligeramente fuera del centro en relación a los petroglifos y son asociadas con algunas plataformas pequeñas. Algunos restos de cerámica, fechados para el Período Intermedio Temprano, están presentes sobre las piedras grabadas. Algunas rocas inscritas con tacitas han sido encontradas en la morada del sitio de Chaymayaca, ubicada en la margen opuesta. Este extenso asentamiento parece haber sido ocupado desde el Horizonte Medio hasta el Período Inca.

Estos petroglifos recuerdan aquellos grabados en el valle del río Chillón, en el sitio de Checta (Guffroy 1999:126-128), y probablemente perteneciendo al mismo conjunto estilístico (Grupo B).Uno de los elementos importantes reportados por Feckhout (Ibíd.:549) es la presencia, en el sitio de Chaymayaca, de plataformas que parecen haber estado dedicadas para la quema de hojas de coca, utilizadas como ofrendas para el dios Pariacaca. El también nos recuerda la existencia de un camino conectando los valles de los ríos Lurín y Rimac pasando por el sitio de Cocacharca (literalmente: campo de coca). En lo referente al texto de Francisco de Avila, el supone que la ofrenda de hojas de coca recientemente maduras proveídas en algunas ocasiones por personas de diferentes valles para encontrarse en Chaymarca, donde ceremonias importantes tomaban lugar. Aquí encontramos tres de los factores que son frecuentemente más asociados con los petroglifos de la región de la costa peruana: La proximidad (a) a un rio, (b) de una ruta de comunicacion, y (c) zonas de cultivo de coca. Estos datos también confirman la importancia de rocas con marcas de tacitas en prácticas rituales asociadas con el uso de estos sitios. También debemos mencionar la reciente publicación de un artículo por Rick (2000) acerca del arte rupestre de los Andes Peruanos, en el cual, entre otras cosas, él nos recuerda acerca de dos proposiciones concernientes a la ubicación de pinturas que parecen ser significantes en relación a su uso; la ubicación de una gran cantidad de sitios a una altitud cerca a los 4000 m. así como también su asidua asociación con refugios pocos profundos; la presencia de pinturas en cuevas profundas permanece muy raras.

La región sureña
La región de Arequipa

CIARQ (El Centro de Investigaciones Arqueológicas de Arequipa) ha anunciado el lanzamiento de un programa de investigación en la relación entre petroglifos y los antiguos caminos pre hispánicos. Esta asociación parece significante en ciertos sitios de la región, como Cullebrillas, La Caldera y Mollebaya. Este programa de investigación puede ser consultado en la Internet (http://angelfire.com/peCIARQ).

Para concluir este rápido panorama, nos gustaría expresar la esperanza que estos recientes descubrimientos y estos programas de investigación dirigidos a un tema o sitios específicos, anuncien un desarrollo absolutamente necesario y un renacimiento del campo de estudios concernientes al Arte Rupestre Peruano.

References

Bonavia D.
1972
El Arte rupestre de Cuchimachay. Pueblos y Culturas de la sierra central del Peru 128-139 Lima.
Bonavia D. & Ravines, R.
1968
El arte parietal de Cuchimachay. Dominical Seminario del El Comercio 13 de octubre : 23-33.
Bueno Mendoza A. & Lozano, A.
1982
Pictografias en la cuenca del trio Chinchipe. Boletin de Lima N. 20:70-80. Lima
Bustinza, Chipana J.D. (a.d.) Arte Rupestre en el valle de Salcedo. Una introduccion a su estudio. Puno
Castillo Benitez, Daniel.
2000
Pictografias del Higuerón. La Industria (6 de enero del 2000), seccion B, Trujillo.
Cardich, A
19b2
Ranracancha; un sitio preceramico en el departamento de. Pasco, per. Acta Prehistorica Vol ll/ÍV: 35-.d8. Buenos Aires.
Cardich, A.
1964
Lauricocha, Fundamentos para una prehistoria de los Andes Centrales. Studia praehistorica III:171 p. Buenos Aires.
Chauchat, C. (ed.)
1998
Sitios arqueologicos de la zona de Cupisnique y margen derecha de Chicama. Edic INC / IFEA. Lima
Eeckhout, P .
1997
Pachacamac (cóte centrale du Peroú). Aspects. Du fontionament du developpement et de Influence du site Durant I’Intermediaire Recen (ca 900-1470). Thése de doctoral de PULB. 4 tomes Bruxelles.
Guffroy; J.
1979
Les peltroglyphes de Checta, valle du Chillon- Pérou, T’hése pour le doctoral de 3éme cycle. 2 vól. Université de Paris.
Gufftoy, Jean
1980-81
Les pétroglyphes de Checta: Eléments, intérpretaifs, Bülletin de la Societé des Americanistes, t LXVII:69-96 Paris.
Guffroy; J.
1987
Nuevas hipotesis sobre los petroglifos de Checta y otros sitios principales. Boletin de Lima Nº 51:53-59 Lima.
Guffroy; J.
1999
El Arte Rupestre del antiguo Peru. Edit. IFEA / IRD. Lima.
Kaulicke P Fernandez Davila Lopez D. Mckay Falle M. & Santa Cruz Gamarra T.
2000
La estación Alto de las Guitarras Dpto. La Libertad Costa norte del Peru. Boletin SIARB Nº 14 25-28 La Paz
Krickeberg, W.
1949
Felsplastik und Felhider bel den Kulturvantern Altamikas mit besonderer Berucksichtigung Mexicos 2 Vol 260 p. Berlin
Linares Malaga E.
1966
El arte rupestre en Arequipa y su relacion con el arte rupestre en el sur de Perú UNSA Arequipa
Linares Malaga E.
1973
Anotaciones sobre cuatro modalidades de arte rupestre en Arequipa.Anales cientificos de la Univeridad del centro del Peru Nº 2: 133-267 Huancayo.
Linares Malaga E.
1978
Prehistory and petroglyphs in southern Peru Advances in Andean Archaeology (D.L. Browman, ed), 371-391. Mouton Paris.
Mejia Xesspe T.
1985
Pinturas chavinoide en los lindes del arte rupestre. Historia de Cajamarca Vol. 1:196-206. Cajamarca
Muelle, J.
1969
Las cuevas y pinturas de Toquepala, Mesa redonda de Ciencias Prehistoricas y Antropologicas T. II:186196 Lima.
Muelle, J.& Ravines R.
1986
Toquepala, Arte rupestre del Peru, Inventario General: 56-86 INC. Lima
Nuñez Jimenez A.
1986
Petroglifos del Peru 2 tomos . La Habana
Pimentel, V.
1986
Petroglifos en el valle medio y bajo de Jequetepeque norte del Peru. Materialen zur Allgemenin und Vergleichenden Archaologie; Ban 31: 143 p. Munchen.
Ravines R.
1967
El abrigo de Caru y sus relaciones culturales con otros sitios tempranos del sur del Peru. Awpa pacha n.5,39-57 Berkeley.
Ravines R.
1969
El abrigo de Diablomachay: un yacimiento temprano en Huanuco Viejo. Mesa redonda de ciencias prehistoricas y antropologicas T.II:224-272 Lima.
Ravines, R.
1986
Arte Rupestre del Peru Inventario general 88p. INC Lima
Rick, J.
2000
Nuevas perspectives del arte rupestre en la sierra Peruana UNAY RUNA, revista de Cencias Sociales Nº 4: 15-22 Lima

Traducción : Víctor Corcuera C.